Filosofía 1º bachillerato 1º trimestre Tema 1. ¿Qué es eso de la filosofía? Filosofía y otros modelos de saber Tema 2. El problema del conocimiento en la historia de la filosofía TEMA 1. ¿QUÉ ES LA FILOSOFIA? La filosofía entre otros modelos de saber. Sesión 1. Una explicación pre-racional del mundo: la magia y el mito. Texto 1 El ser humano se ha caracterizado desde sus orígenes por la necesidad de conocerse a sí mismo y el entorno natural que le rodea. Sus primeros intentos de explicación serán de carácter irracional: la magia y el mito. La magia intenta sobre todo solucionar problemas de tipo práctico (conseguir que llueva en tiempo de sequía, curar enfermos, alejar a los malos espíritus, etc.). Para lograrlo, se sirve de un conjunto de ritos, conjuros, gestos…, destinados a dominar las fuerzas sobrenaturales que rigen la naturaleza, mediante procedimientos ocultos y sólo accesibles a ciertos individuos privilegiados. La base de la magia es la creencia en que todas las cosas están animadas por espíritus (animismo). El mito, por otra parte, es una narración o leyenda sagrada y simbólica en la que se relatan acontecimientos importantes sobre los fenómenos naturales y sociales. El mito cuenta cómo, gracias a las hazañas de seres sobrenaturales, dioses, o excepcionales héroes, ha tenido su origen la realidad, por qué es cómo es y cuál es el lugar del individuo en ella. El mito, además, permite justificar las acciones, los valores y las costumbres humanas y servirles de modelo. Lo narrado es aceptado por toda la sociedad basándose en la autoridad de la tradición. Tratan, además, de dar coherencia y sentido de unidad al pueblo. El objetivo principal de los mitos es ofrecer una explicación total acerca del universo y del individuo. 1. ¿qué es la magia? 2. ¿qué es el mito? 3. ¿cuál es la principal diferencia entre la magia y el mito? 4. ¿por qué dirías que estos saberes reciben el nombre de pre-racionales? Mira el siguiente video sobre el mito de Prometeo y responde a estas preguntas: ¿Qué dio Prometeo a los hombres? ¿Qué cuenta este mito sobre el fuego? ¿Cómo se vengó Zeus de Prometeo? ¿Qué papel tiene en la historia la caja de Pandora? ¿Conoces otro tipo de historias que expliquen cuál es el origen del mal? ¿Cuáles? Texto 2 Introducción al comentario de texto Es difícil dar una definición del Mito, como término unívoco y digno de letra mayúscula. Es más claro enfocar “lo mítico” como una vasta región de lo imaginario y tratar de “los mitos” como resonantes relatos que configuran lo que llamamos la mitología. (…) Partamos de un trazo claro: los mitos no son dominio de ningún individuo, sino una herencia colectiva, narrativa y tradicional, que se transmite desde lejos (a veces unida a la religión, en los ritos o en la literatura). (…) Toda cultura alberga una tradición mítica. Según Georges Dumézil: “Un país sin leyendas se moriría de frío. Un pueblo sin mitos está muerto”. Desde siempre, “los mitos viven en el país de la memoria” (Marcel Detienne). Es decir, pertenecen a la memoria comunitaria y, como señaló el antropólogo Malinowski, ofrecen a la sociedad que los alberga, venera y difunde “una carta de fundación” utilitaria. Son, en sus orígenes, las fundamentales “historias de la tribu”; ofrecen a sus creyentes una interpretación del sentido del mundo. (…) Pero no solo los griegos; toda cultura tiene sus mitos, como ya sabemos. Y su, más o menos fantástica, brillante tradición mitológica. Que se caracteriza, por doquier, por ese carácter memorable, en gran medida educativo. Pues un mito no se inventa, sino que se cuenta como un saber acreditado. Ya estaba antes; como una creencia, como un enigma, como lección de sabiduría, una reliquia de las “historias de la tribu”. Podemos preguntarnos qué lo hace duradero y ubicuo, ¿cómo persiste así, arcaico, y, tal vez, reactualizado? Sin duda es su temática. Los mitos hablan de los grandes temas de la existencia. Y dan respuesta. De por qué existimos, de quién hizo el mundo, cuál es nuestro destino, qué hay tras la muerte, qué significa vivir en un tiempo breve, y en una condición de dudosa justicia. Los mitos siguen vivos, Carlos García Gual, EL PAÍS ¿Cuál es la idea central del texto? Según el texto, ¿cuál es la función de los mitos? ¿Por qué, según el autor, han durado tanto y siguen vigentes en la actualidad? SESIÓN 2. CIENCIA Y RELIGIÓN: DOS VISIONES DEL MUNDO Nadie puede hoy dudar que la ciencia y la religión constituyen, sin lugar a dudas, las dos grandes visiones sobre el mundo. Aunque hay otras visiones, como la artística, estas dos tienen una extensión y fuerza que las sitúan como las dos más importantes maneras de mirar al mundo. Lejos de la secular oposición, hoy se las concibe como visiones complementarias de la realidad. Para entender esto mejor, daremos una definición de cada una de ellas. La ciencia es una actividad humana encaminada al conocimiento organizado y racional de la naturaleza, basado en la observación y el experimento, y expresado en leyes y teorías por medio de un lenguaje público y revisable, avalado por los controles de la comunidad científica. Por otro lado, la religión puede definirse como un sistema de creencias extraídas de un texto sagrado, generadoras de sentido de la vida y de valores que guían los comportamientos personales y sociales que se expresan generalmente en ritos y que pueden fundar comunidades. Es interesante ver que, a diferencia de la ciencia, la religión no se basa en experimentos ni evidencias, ni tampoco en un lenguaje público. Una de las características centrales de la religión (sea esta cual sea) es su carácter o condición dogmática, es decir, que está asentada sobre una serie de principios sobre los que no se duda, siendo el principal la creencia en un dios o dioses omnipotentes o creadores de la realidad. Un dogma (del griego δογμα, a su vez de δοκειν, dokein, "parecer") de acuerdo al DRAE es un enunciado que se asienta por firme y cierto, como principio innegable". Es un principio o conjunto de ellos establecidos por una autoridad como una verdad incuestionable. ¿cuáles son los rasgos principales de la ciencia? ¿y los de la religión? ¿crees que estos modelos explicativos pueden ser compatibles o no? ¿por qué? ¿Cuál considerarías pre-racional y por qué? ¿Cuál considerarías racional y por qué? Mira este fragmento de la serie “Los Simpsons” y responde a las preguntas Según el vídeo, ¿cuál es la diferencia entre creacionismo y evolucionismo? ¿Cuál es el origen del mundo según la ciencia? ¿y la religión? ¿Cómo prueban cada una de ellas sus teorías? ¿Crees que está bien que en algunos centros de Estados Unidos impartan el creacionismo como una asignatura? ¿por qué? Lee el siguiente artículo y responde con un artículo de opinión sobre la separación de las asignaturas de religión y valores éticos. Por primera vez en 20 años, la asignatura de Religión contará para la media final de curso y servirá para pedir ayudas y becas. Esta asignatura podrá cursarse a la vez que su alternativa "Valores Culturales y Sociales o Valores Éticos" y los alumnos ya no tendrán que elegir entre una y otra. Es una de las recomendaciones del Consejo de Estado a las que atiende el Ministerio de Educación en su Proyecto de Ley aprobado en Consejo de Ministros. El Consejo de Estado decía en su dictamen que, si los alumnos eran forzados a elegir entre una y otra materia, se les discriminaría, porque los que escogieran Religión no cursarían asignatura alguna sobre Valores sociales y éticos a lo largo de toda su formación. El Ministerio de Educación convierte a las dos materias en optativas, dentro del grupo de las específicas (que fijan las comunidades autónomas). Eso significa que la asignatura de Religión católica se ofertará de forma obligatoria pero no habrá que cogerla de manera obligatoria. Actualmente, las familias pueden escoger entre cursar Religión y una actividad alternativa sin contenido específico. En esta clase los alumnos suelen jugar o hacer lectura, ya que no pueden avanzar en el programa. Además, la nota de Religión no cuenta porque no hay nota equivalente de esta alternativa y no sería justo que contara la nota para unos alumnos y para otros no. Por ello, la LOMCE contempla que la alternativa de Valores también contará y tanto una como otra servirán a los alumnos a la hora de pedir becas y otras ayudas. Sin embargo, las evaluaciones externas que se realizarán al final de cada etapa educativa no examinarán de estas dos materias. Esto significa que por primera vez desde que se aprobó la LOGSE (1990), la Religión contará para hacer la nota media al final de curso. En la actualidad (la ley vigente es la LOE) no cuenta, ni es evaluable a final de curso ni sirve para pedir ayudas y becas. En este sentido, surge una duda: si un alumno escoge Religión y Valores, ¿cómo se organiza para dar las dos clases a la vez? Desde el Ministerio solo afirman que cada centro hará lo posible para garantizar esta posibilidad. SESIÓN 3. EL SURGIMIENTO DE LA FILOSOFÍA. UNA TRANSICIÓN DEL MITO AL LOGOS. Se suele decir que el inicio de la filosofía radica en el paso del mito al logos, es decir, en el paso de explicaciones o respuestas tradicionales y arbitrarias a explicaciones lógicas y racionales. Los griegos protagonistas de este paso o salto fundaron lo que llamamos filosofía. Recordemos que los mitos son relatos fabulosos que explican o dan respuesta a interrogantes o cuestiones importantes para los humanos; en segundo lugar, los mitos son relatos que pretenden dar modelos de actuación. Los mitos se imponen como relatos llenos de autoridad pero sin justificación; se apela, emotivamente, a que las cosas siempre han sido así. Los mitos griegos, por ejemplo, explican cómo se hizo el mundo, como fue creado el primer hombre y la primera mujer, como se obtuvo el fuego, como apareció el mal en el mundo, qué hay tras la muerte,…; al mismo tiempo, las actuaciones extraordinarias de los personajes míticos son un ejemplo o pauta a seguir. Los griegos disponían de gran número de mitos; nosotros, también. Disponemos de mitos que cumplen tanto la función explicativa como la función ejemplificadora. En Grecia, en el siglo VI antes de Cristo, un grupo de hombres, conocidos como los primeros filósofos, empezaron a cuestionarse tanto las explicaciones que daban los mitos como las pautas de conducta que ofrecían. Eran unos hombres a quien atraía hacerse preguntas, que notaban incoherencias en los relatos míticos de su entorno, que constataban relatos diferentes en pueblos diferentes. Estos hombres, dominados por una plural curiosidad y por una actitud crítica, son los que protagonizaron lo que se conoce como milagro griego: el paso del mito al logos. Para ellos, este paso significaba desconfiar de las imaginativas narraciones o explicaciones populares y, con una mirada nueva, observar y analizar la naturaleza, intentando descubrir en ella las causas de los acontecimientos; por ello, en vez de hablar de divinidades empezaron a en inventar conceptos. Con los mitos, el mundo era caótico y arbitrario: nada estaba sometido a leyes naturales fijas; con la visión racional del mundo, éste deviene ordenado y regido por unas leyes estables y fijas que se pueden descubrir. Este paso fundacional de la filosofía, acontecido en Grecia y explicable por una confluencia de factores, no es algo «natural» y definitivamente adquirido, es un paso que tiene que realizar toda persona que quiera mantener una actitud despierta e investigadora. Cuando un niño de seis o siete años comienza a descubrir incoherencias y contradicciones en el encantador mundo de los Reyes Magos, entonces comienza a revivir una experiencia parecida a la de los primeros filósofos. Aquello que el niño había creído durante toda su vida es ahora asediado con multitud de preguntas; el proceso de superación de su mito será conflictivo y aleccionador. El abandono o pérdida del agradable relato de los Reyes Magos y la aceptación de que éstos son los padres será, probablemente, su primer paso del mito al logos. Si el niño o niña, ya adulto, mantiene su inquietud original, revivirá nuevos episodios de este paso; niños y niñas se hallan cerca de la genuina actitud filosófica. CAUSAS DEL PASO O TRANSICIÓN DEL MITO AL LOGOS: Probablemente, uno de los aspectos más débiles del mito, desde una perspectiva práctica era su concepción arbitraria, caótica e irregular de los acontecimientos. Con una visión así de las cosas no se pueden predecir o prever los acontecimientos. Recuerda como, para solventar esta situación, se solía acudir a los oráculos y pitonisas a fin de poder predecir que es lo que iba a ocurrir en un futuro. Por otro lado, los dioses mitológicos se parecían mucho a los seres humanos. Esto hizo pensar a los filósofos, que quizás los mitos no fueran más que imaginaciones humanas. Empezaron a cuestionarse tanto las explicaciones que daban los mitos como las pautas de conducta que ofrecían. Aunque los primeros filósofos siguieron manteniendo un carácter "espiritual" o "casi divino" de la naturaleza, sin embargo, le otorgaron unas características más abstractas y menos humanas. La explicación racional apareció por una serie de incongruencias propias del mito, pero también intervinieron otros factores que facilitaron su aparición. Explica con tus propias palabras en qué consiste el paso del mito al logos. ¿Cuáles son las causas que propician el surgimiento de la filosofía? Define la expresión “actitud filosófica”, sirviéndote de algún ejemplo. Puedes encontrar un video resumen de las ideas de esta unidad en el canal UNBOXING PHILOSOPHY (hasta el minuto 3.38) https://www.youtube.com/watch?v=xHmO_wuv278 RESUMIENDO… Podemos considerar modelos de saber pre-racionales a la magia, al mito y también a la religión. Estos modelos de saber se caracterizan por la ausencia de una actitud crítica que exija demostraciones empíricas (visibles, observables). El punto decisivo en los modelos de saber pre-racionales es la existencia de una autoridad (el mago, la tradición o el sacerdote) que son quienes convierten las afirmaciones en verdaderas. En ningún caso es la razón o el razonamiento el criterio para determinar qué es verdadero y qué no lo es. Por otra parte, cabe decir que tanto la magia, como el mito y la religión son modelos explicativos que tienen una dimensión teórica, pero también práctica. Esto significa que todos ellos ofrecen explicaciones sobre el origen de objetos en el mundo, o sobre fenómenos naturales (por qué llueve, por qué existen los océanos o el fuego, etc.); pero también explican aspectos de la dimensión práctica de la vida del ser humano (por qué en la sociedad hay un miembro que manda, por qué existe el mal, quién es un modelo de acción en quien nos tenemos que fijar para actuar correctamente, etc. Por lo tanto, es importante recordar siempre esto: los modelos de saber pre-racionales ofrecen explicaciones tanto del aspecto teórico como práctico en la vida del ser humano. Es importante entender esto porque más adelante vamos a ver que también la filosofía se divide en una dimensión teórica y práctica, siguiendo con estos modelos anteriores. La diferencia fundamental será que con los primeros filósofos sí que es la razón, o el razonamiento (y no los dioses) lo que nos permite diferenciar lo verdadero de lo falso. Como veremos, una de las definiciones de la filosofía puede ser la de un pensamiento racional y crítico, que se diferencia de modelos de sabe pre-racionales por su actitud antidogmática. SESIÓN 4. LOS PRIMEROS FILÓSOFOS (1). LOS FILÓSOFOS PRESOCRÁTICOS A los primeros filósofos se les conoce como "filósofos presocráticos", pero tal vez la denominación no sea la más apropiada. Efectivamente, son filósofos en la medida en que son "amantes del saber" o "amigos de la sabiduría", tal y como indica la etimología de la palabra "filósofo" (que procede de filo - amigo, y sophos - saber). El término filósofo fue inventado por Pitágoras, quien afirmaba que la sabiduría plena sólo podían lograrla los dioses, mientras que los simples mortales debían conformarse con ser "amigos de la sabiduría", alguien que la admira y aprecia y por tanto la busca, pero la busca en la medida en que no la posee. El filósofo no está en "posesión de la verdad", acepta una teoría u otra en función de los argumentos, pero ha de estar dispuesto a cambiar su forma de ver las cosas si encuentra argumentos mejores a favor de otra teoría. En este sentido general del término es como hay que concebir a los presocráticos, los cuales fueron considerados en su tiempo como sabios, aunque también eran "sabios" los poetas, ciertos artistas, los médicos y los magos. Las distinciones que hacemos hoy día entre unos y otros no eran tenidas en cuenta en la antigua Grecia. De hecho, los presocráticos, a nuestros ojos, se presentan antes como científicos que como filósofos, pues uno de sus intereses fundamentales fue el de dar una explicación del funcionamiento del mundo (tarea que hoy asociamos con la ciencia, pero que tampoco se diferenciaba entonces de la filosofía). Volviendo al análisis del nombre con que son designados estos filósofos, con respecto al calificativo de "presocráticos" también cabe hacer ciertas aclaraciones, ya que no todos son anteriores a Sócrates. Algunos de ellos son contemporáneos, y Demócrito murió mucho más tarde. No obstante, y a pesar de estas aclaraciones, la denominación de "filósofos presocráticos" tiene su sentido y su razón de ser, ya que todos ellos tienen en común un mismo objetivo: encontrar una explicación del mundo y la naturaleza. Hallar un principio subyacente a toda la variedad y multiplicidad de cosas que observamos que pueda explicar de forma sencilla el universo. Pretenden saber cuál fue el origen y como está constituido el cosmos, pero, a diferencia de las explicaciones tradicionales, sin apelar a recursos míticos o religiosos, sino por medio de la razón. Tratan de determinar el "principio" (arjé) último y eterno del que todo procede y del que todo se compone. Su interés fundamental, por lo tanto, es descubrir las leyes de la naturaleza. Ellos usaban el término physis . ¿Qué significa physis , exactamente? Se trata de un vocablo con las siguientes acepciones: -El elemento o materia originaria (o arjé , principio) de que todo está compuesto, de donde todo procede y a donde todo vuelve. - La estructura de las cosas, el principio de organización interna de la realidad. - También, pero rara vez, génesis, proceso de generación. - En los filósofos siguientes -especialmente Aristóteles y los estoicos- adquirirá nuevas significaciones. La significación de physis como la totalidad de lo que existe aparece a mitad de siglo V. Los primeros filósofos usaban expresiones como "las cosas", "el mundo", "todo", etc. En la búsqueda de la physis o arjé de las cosas, los primeros filósofos emplean un estilo antitético de pensamiento (contraposiciones) que se muestra en la tendencia a hacer agrupaciones por pares de contrarios (frío/caliente, húmedo/seco, etc.) y a plantear los problemas en forma de dilemas, como: lo uno o lo múltiple; inmutabilidad o movimiento; lleno o vacío; indivisible o divisible, etc. Todos ellos viven en las colonias de Jonia o Italia meridional, aunque la mayoría de ellos realizaron viajes entre las ciudades prósperas del Mediterráneo. Precisamente la división geográfica entre Jonia o Italia marca también el desarrollo de dos escuelas de pensamiento o tradiciones filosóficas distintas, en las cuales, con ciertas reservas, es posible agrupar a los primeros filósofos: 1. La tradición científica jónica: Estos filósofos son también llamados "físicos", puesto que su interés se centra en la Naturaleza ( physis ). Se inspiran, probablemente, en elementos tomados de la ciencia egipcia y mesopotámica. Substituyen las representaciones antropomórficas de los mitos por elementos naturales, y elaboran cosmologías de corte científico-filosófico. Esta tradición concluye con Demócrito, tiene una notable manifestación en la medicina hipocrática, y se renovará más tarde con Epicuro. Destacamos en esta corriente a pensadores como Tales, Anaximandro y Anaxímenes. 2. La tradición mística itálica: La tendencia de estos filósofos es más bien "metafísica" (aunque la palabra no existía todavía) y religiosa. Influenciados por el movimiento órfico, adquirieron muchas de sus tesis (como la separación del alma y el cuerpo y el rechazo de éste) y su influencia en la cultura occidental por medio de la filosofía de Platón, ha sido inmensa. El pitagorismo, además de sus aspectos científicos, filosóficos y místicos, representa también un movimiento político de carácter conservador. Parménides y su escuela -aunque difieren en mucho de los pitagóricos- se pueden incluir también aquí. El aspecto más importante de los pensadores llamados pre-socráticos es que, con la idea de un principio originario (arjé) asociado a una realidad ordenada (physis), ofrecen por primera vez una búsqueda de respuestas en la realidad basada en la razón, en la observación, y no en dioses todopoderosos o en principios mágicos. Este giro hacia una mirada más racional o razonable de la realidad es lo que se entiende como el nacimiento del logos, que supondrá también el nacimiento de la filosofía. Independientemente de que hubiera o no acuerdo en qué es el arjé, la importancia de los pre-socráticos será ese cambio en la manera de mirar la realidad, que rompe con los modelos de explicación pre-racionales que hemos visto en la sesiones anteriores (la magia, el mito o la religión). En este sentido, y como podremos ver en los próximos temas, la filosofía nace con unos rasgos muy similares a la ciencia. Estos primeros filósofos son, de algún modo, los primeros científicos de la historia, aunque el desarrollo de la filosofía y de la ciencia hará que más adelante las tengamos que diferenciar. En cualquier caso, el espíritu científico de los presocráticos es un aspecto fundamental, que nos permite situarlos como los primeros filósofos. ¿Qué es un filósofo, según el texto? Según la definición, ¿conoces a algún filósofo? ¿Cuál fue la preocupación principal de los pre-socráticos? ¿Qué es la physis y qué relación tiene con el arjé? ¿Por qué son tan importantes los presocráticos en la historia de la filosofía? SESIÓN 5. LOS PRIMEROS FILÓSOFOS (2). SÓCRATES Y LOS SOFISTAS. Una nueva forma de filosofía aparece en Atenas en el siglo V a. C., en relación con la instauración de la democracia y el derecho a participar y, sobre todo, a hablar que descubren los ciudadanos de la polis. El interés de los filósofos ya no estará tanto en la descripción de la realidad física como en la exploración de la mente humana y las relaciones entre los hombres. A este fenómeno se le conoce como GIRO ANTROPOLÓGICO. Los maestros ambulantes Sofista procede de la palabra griega sophos, que significa sabiduría, maestría o experiencia en un campo concreto del conocimiento. Los sofistas eran una especie de maestros ambulantes que divulgaban sus enseñanzas frecuentemente a cambio de dinero. Especialistas en el debate de ideas y preocupados por la definición del significado de palabras y conceptos, partían de una crítica de los valores tradicionales, como el bien, la justicia, la verdad, la ley, la belleza, etcétera, que consideraban relativos. Los sofistas empleaban un método basado en los siguientes presupuestos: La formación del individuo ha de abarcarlo todo e integrar todos los conocimientos. El conocimiento es un proceso que cambia y avanza con el tiempo. El conocimiento tiene un carácter relativo, ya que está fundamentado en la sensación y ésta nunca puede expresarse en juicios concretos, sino, a lo sumo, en las distintas opiniones de los hombres. La validez del conocimiento es dudosa. En el siglo V a.C., el escenario de la filosofía se traslada desde las colonias griegas de Asia Menor a la ciudad de Atenas, en la imagen la Acrópolis, donde se desarrolla un nuevo tipo de organización política, la democracia. Los principales sofistas Protágoras de Abdera (480- 411 a. C. aproximadamente). Resumió el escepticismo con respecto al conocimiento humano con la siguiente frase, citada por Platón: «El hombre es la medida de todas las cosas». Gorgias (485-380 a. C. aproximadamente). Nació en Leontinos (Sicilia) y vivió en Atenas y en otras ciudades griegas. Su escepticismo fue más allá que el de Protágoras al afirmar que la realidad, aunque existiera, sería inaprehensible para el hombre, y aun cuando fuera comprensible, no podría ser comunicada ni explicada a los demás. Le interesaba mucho el arte de la retórica. Hipias de Elis. Enseñó que «la ley es el tirano de los hombres y les fuerza a muchas cosas en contra de la naturaleza» y se interesó por la «ciencia de la sociedad». Pródico de Ceos (nacido hacia el 460 a. C.). Interesado por el lenguaje y los significados. Antifón (480-411a. C.). Se ocupó de determinar el sentido de las leyes y subrayó la importancia de la educación. Sócrates Pese a que no dejó escrito ningún texto, Sócrates (470-399 a.C.) es un personaje central en la cultura europea. Nació en Atenas, hijo de un escultor y de una comadrona. Seguramente recibió las enseñanzas de los sofistas en las plazas atenienses, en una época inestable marcada por la guerra del Peloponeso (431403) y la dictadura de los Treinta Tiranos (404). En el año 399, pese a que la democracia ya se había restaurado en Atenas (403), Sócrates fue acusado por tres ciudadanos de tres delitos: No respetar a los dioses de la ciudad. Introducir nuevos dioses. Corromper a la juventud. Fue condenado a muerte. Platón describe sus últimos momentos en tres de sus diálogos: Apología, Critón y Fedón. Su figura se conoce además por textos de Jenofonte y Aristófanes, que describen un personaje distinto al de Platón. El método socrático Partiendo de la inscripción del oráculo de Delfos que rezaba «Conócete a ti mismo», Sócrates destaca, como los sofistas, el aspecto subjetivo de la reflexión filosófica. El procedimiento utilizado es la pregunta, el «qué es», que configura el fundamento de la ciencia. Pero en su forma de preguntar lo que hace Sócrates es examinar lo que cree saber su interlocutor mediante: La ironía, que consiste en llevar a quien habla la ignorancia que se oculta en su supuesto saber. Sócrates, que «sólo sabe que nada sabe», utiliza su no-saber para avanzar en el conocimiento. El diálogo. Como se ha dicho, Sócrates creía que el pensamiento debía provenir del diálogo con el otro. De la conversación argumentada con “aquel que creía saber algo”. Es gracias al diálogo cuando es posible hacer ver al otro que uno no sabe lo que creía saber. De ahí, volvemos a la ironía socrática. La filosofía siempre consiste en reconocer que uno “sólo sabe que no sabe nada” y que, por tanto, es necesario volver a pensar. Este proceso es el que dará lugar al último paso del método socrático: la mayéutica. La mayéutica, o arte de dar a luz, que completa el proceso irónico al conducir al descubrimiento de la verdad a través de una serie de preguntas encaminadas a ello. De esta manera, la mente humana engendra el concepto, que constituye el momento esencial del saber. La ética de Sócrates La finalidad de la ironía y la mayéutica no era otra que la educación del hombre en la búsqueda del bien, identificado en la ciudad con el bien colectivo, la justicia. Conocer el bien es lo mismo que hacer el bien. Esa búsqueda del conocimiento del bien constituye un ejercicio continuo que se define como virtud o excelencia (areté). El obrar bien es el principio del placer y la felicidad, puesto que nadie obra a sabiendas contra su propio provecho. Esta ética que parte de la intimidad del hombre adquiere una dimensión colectiva al aceptar cada ser humano la verdad en la que se sustenta la comunidad a la que pertenece y que se manifiesta en las leyes. Ello explica el acatamiento, por parte de Sócrates, de la ley que le condena a muerte, pues es preferible «sufrir la injusticia que cometerla». Para más información, consulta: https://cdn.websiteeditor.net/6673f49cf7bc47af98ed5239b3ce0be1/files/uploaded/Sofistas%2520 y%2520Socrates%2520%2528%2520Relativismo%2520frente%2520a%2520Obj etivismo%2520moral%2529.pdf SESIÓN 6. QUÉ ES FILOSOFÍA. En esta clase analizaremos algunos de los rasgos que definen a la Filosofía. Veamos cuáles son: 1. Filosofía como búsqueda de la sabiduría. Ya sabemos que la Filosofía busca explicar la realidad, es decir, busca tener conocimiento, saber sobre ella. Ahora bien, esta sabiduría se alcanza a través de un fenómeno muy curioso. Paradójicamente, para alcanzar la sabiduría uno tiene que partir del reconocimiento de la propia ignorancia. Es decir, que para buscar tener cierto conocimiento sobre algo uno debe admitir que en realidad no sabe nada sobre ello. Esta idea nos remite de nuevo a la célebre ironía socrática, resumida en su frase “sólo sé que no sé nada”. En este sentido, vemos que la Filosofía arranca de la ignorancia, que genera una curiosidad, una serie de preguntas que dirigimos hacia alguna parte de la realidad. En este sentido, puede ser interesante analizar etimológicamente la palabra filosofía. (Filos + sophía) (el que ama, el que busca la sabiduría). El origen de esta palabra recoge, pues, la paradoja que de que para saber algo, debemos partir del reconocimiento de que no lo sabemos, es decir, que hay algo sobre lo que no se nada y me gustaría llegar a saber algo. 2. La Filosofía es un modo de responder a las preguntas. Hemos dicho que la Filosofía arranca con la ignorancia y que se formula preguntas. Pero filosofar no consiste sólo en hacer preguntas abstractas o difíciles. La Filosofía se define por un modo de responderlas. Ya vimos en qué consisten estas respuestas cuando estudiamos el paso del mito al logos. Lo que define al responder filosófico es la elaboración de unas respuestas racionales, razonadas, argumentadas. Se trata, pues de un tipo de respuestas sobre la realidad que no se apoya en seres sobrenaturales, sino que parte de la observación, el pensamiento lógico y la discusión. 3. En sus inicios la Filosofía y la ciencia son una y la misma cosa. En sus orígenes, antes de la especialización de diferentes ciencias, la Filosofía consistía en un preguntarse sobre temáticas variadas. De hecho, los primeros griegos se referían al conocimiento que nos proporcionaba la ciencia y la Filosofía como ESPISTEME (conocimiento razonado sobre el mundo). Las disciplinas científicas que hoy conocemos como antropología, biología, política, zoología o psicología tienen su nombre en disciplinas griegas. Eran diferentes ciencias, sí, pero todas ellas buscaban lo mismo: obtener sabiduría sobre el mundo. Todas ellas eran también Filosofía. 4. La Filosofía tiene una dimensión teórica y práctica. Como sucede con el mito Y la religión, la Filosofía tiene esta doble dimensión. Su tarea es la de reflexionar/pensar sobre cómo conocemos el mundo (qué es la realidad, cómo conocemos, por qué pensamos como pensamos) y sobre lo que hacemos (por qué actuamos así, qué actos pueden ser considerados justos, qué nos diferencia de otros animales). Se puede ver que esta distinción entre una dimensión teórica y otra práctica va más allá de los modelos de explicación pre-racionales, pues sigue vigente en la distinción científica de ciencias sociales y ciencias naturales. 5. La Filosofía como actitud. Más allá de los contenidos que vamos a estudiar, o las ideas que han sido plasmadas en diferentes libros de Filosofía de la mano de los diferentes filósofos y filósofas, la actitud filosófica es una manera de afrontar los problemas y la relación con nosotros mismos, con los demás y el mundo. La actitud filosófica se definiría por su carácter reflexivo, cuestionadora (preguntona, como la de un niño que no deja de preguntarse porqué), crítica, argumentada. La actitud filosófica consiste en una búsqueda de razones para poder entendernos a nosotros y al mundo con toda su complejidad. 6. La Filosofía como disciplina académica. Además de una actitud, como estáis viendo ahora mismo la Filosofía es una disciplina académica que se estudia en centros educativos. En ese sentido, la Filosofía académica consiste en una comprensión y análisis de las ideas formuladas por las pensadoras y pensadores más famosos de la Historia de la filosofía. Se trata de partir del pensamiento de otros para poder llegar a pensar mejor por uno mismo. El objetivo de la Filosofía como disciplina académica consiste en comprender cómo se han transformado los problemas filosóficos a lo largo de la Historia de la Filosofía para poder comprender el presente. 7. La Filosofía como discurso de segundo orden. En la actualidad la Filosofía no consiste en grandes reflexiones que pueda hacer una persona muy sabia y muy inteligente desde el salón de su casa. A partir del siglo XIX las ciencias han sido la mejor herramienta para explicar la realidad, pues se basan en la observación y la demostración empírica. Ahora bien, hay problemas que van más allá del dominio de las propias ciencias, o dicho de otro modo, hay preguntas que superan las herramientas de las que dispone una ciencia determinada. Esto se verá mejor a partir de este ejemplo. Sabemos que la ciencia veterinaria identifica y cura enfermedades de los animales. Científicamente se puede estudiar el umbral del dolor de un animal concreto. Ahora bien, la pregunta sobre el modo en que se infringe sufrimiento a los animales va más allá de la ciencia veterinaria. A la hora de pensarla tendremos que escuchar qué dice el veterinario, pero el problema del sufrimiento animal en nuestras sociedades va más allá del ámbito de acción del veterinario. SESIÓN 7. RAMAS Y PROBLEMAS DE LA FILOSOFÍA Hasta el momento hemos visto cómo nace la filosofía y en qué se diferencia de modelos de explicación pre-racionales como la magia, el mito o la ciencia. En esta sesión vamos a diferenciar las distintas ramas de la filosofía, señalando algunos de los grandes problemas de los que se ha ocupado a lo largo de la historia y de los que se sigue ocupando aún hoy. Para empezar, y como se ha dicho en sesiones anteriores, debemos señalar que al igual que el mito o la religión, la filosofía es una disciplina TEÓRICO-PRÁCTICA, esto significa que tiene una parte que se ocupa de dar respuestas de tipo teórico sobre la realidad (por ejemplo, cómo cambia el mundo que vemos, de dónde vienen las zapatillas, o qué es un átomo); pero también de reflexionar sobre el ámbito práctico de nuestras vidas, centradas en la acción, (preguntándose cosas como “¿es justo que copie en el examen de filosofía sabiendo que puedo aprobarlo si estudio un poco?”, o “¿qué tipo de sociedad es la mejor en la que podría vivir el ser humano?”, o ¿por qué es la democracia el sistema político menos imperfecto”?. En resumen, empezamos con la idea de que la filosofía se ocupa de dos ámbitos de la realidad, la teórica y la práctica. Siguiendo esta distinción, algunas ramas del ámbito teórico de la filosofía serían los siguientes. Epistemología: La epistemología es la rama de la filosofía cuyo objeto de estudio es el conocimiento. La epistemología, como teoría del conocimiento, se ocupa de problemas tales como las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que llevan a la obtención del conocimiento, y los criterios por los cuales se le justifica o invalida, así como la definición clara y precisa de los conceptos epistémicos más usuales, tales como verdad, objetividad, realidad o justificación. Preguntas vinculadas a la epistemología serían “¿puedo fiarme de mis sentidos para conocer el mundo?”, “¿cómo puedo conocer cosas que estén más allá de mis sentidos?” o “¿por qué en el siglo XI era verdad que el Sol giraba alrededor de la Tierra y hoy esto es falso?”, y entonces, “¿qué es la verdad?” Lógica: Así como el objeto de estudio tradicional de la química es la materia, y el de la biología la vida, el de la lógica es el modo en que el ser humano razona, es decir, los procesos mentales por los que se pasa a la hora de realizar razonamientos. Uno de los puntos centrales de este razonamiento es la inferencia. La inferencia es el proceso por el cual se derivan conclusiones a partir de premisas. La lógica investiga los principios por los cuales algunas inferencias son aceptables, y otras no. Cuando una inferencia es aceptable, lo es por su estructura lógica, y no por el contenido específico del argumento o el lenguaje utilizado. Por esta razón la lógica se considera una ciencia formal, como la matemática. Un ejemplo de análisis lógico es el que se conoce como principio de tercio excluso, que se puede formular de la siguiente manera: si se nos ofrece una disyuntiva (elección) entre a y b; si elegimos a, sabemos que necesariamente dejaremos de lado b. El hecho de hablar en términos de a y b muestran que la lógica es formal, es decir, que no se preocupa por los objetos concretos, sino por el modo de razonar, se trate de lo que se trate. Una manera de traducir el principio de tercio excluso a lenguaje material podría ser la siguiente: si en un bar ofrecen bocadillo de pechuga o de pimientos; si elijo pechuga estoy no-eligiendo pimientos, y viceversa. La metafísica: La metafísica aborda problemas centrales de la filosofía, como lo son los fundamentos de la estructura de la realidad y el sentido y finalidad última de todo ser. La metafísica tiene dos temas principales: el primero es la ontología, que en palabras de Aristóteles viene a ser la ciencia que estudia el ser en cuanto tal. El segundo es el de la teleología, que es el estudio de los fines como causa última de la realidad. Existe, sin embargo, un debate que sigue aún hoy sobre la definición del objeto de estudio de la metafísica, sobre si sus enunciados tienen propiedades cognitivas. Dicho de otro modo, la metafísica estudia qué es la realidad y cómo está organizada, a la vez que se formula las grandes preguntas de la humanidad que nunca han encontrado respuesta como “¿cuál es el sentido de nuestra vida?”, “¿cómo se creó el mundo?”, “¿existe el alma?” o “¿la tortilla de patatas lleva también cebolla?”. Por otra parte, algunas ramas de la filosofía en su dimensión práctica serían las siguientes. La ética: La ética es la rama de la filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir. Requiere la reflexión y la argumentación sobre cuál es la mejor vida que el ser humano puede vivir. El estudio de la ética se remonta a los orígenes mismos de la filosofía en la Antigua Grecia, y su desarrollo histórico ha sido amplio y variado. Sócrates dijo en la antigüedad que una vida sin reflexión es una vida que no merece ser vivida. Nosotros, aún hoy, podemos valorar la importancia de la ética, pues esta es una disciplina cercana y cotidiana que nos afecta a todos, independientemente de que nos dediquemos a fabricar sillas, construir edificios o producir anuncios publicitarios. La reflexión sobre cómo podemos vivir una vida digna y feliz no pasa a nadie por alto, de manera que esta rama de la filosofía resulta ser una de las más populares. La estética: en la filosofía tiene diversas definiciones: por un lado es la rama que tiene por objeto el estudio de la esencia y la percepción de la belleza, por otro lado puede referirse al campo de la teoría del arte, y finalmente puede significar el estudio de la percepción en general, sea sensorial o entendida de manera más amplia. Preguntas pertenecientes a la estética podrían ser: “¿por qué a lo largo de la historia ha cambiado la noción de belleza?” o “¿por qué en la antigüedad y en la modernidad fue tan importante la idea de armonía o simetría”? o “¿por qué hoy se considera arte algunas obras que podría haber pintado yo en mi casa”? La filosofía política: La filosofía política es una rama de la filosofía que estudia cuestiones fundamentales acerca del gobierno, la política, la libertad, la justicia, la propiedad, los derechos y la aplicación de un código legal por la autoridad; Qué son, por qué o incluso si son necesarios, qué hace a un gobierno legítimo, qué derechos y libertades debe proteger y por qué, qué forma debe adoptar y por qué, qué obligaciones tienen los ciudadanos para con un gobierno legítimo (si acaso alguna), y cuándo pueden derrocarlo legítimamente. Preguntas de la filosofía política podrían ser: “¿cuál es el sistema político más justo?” o “¿es preferible la seguridad a la libertad de los ciudadanos?” o “¿hasta dónde debe llegar la libertad de expresión en una democracia”? Pero la idea central que interesa retener es que la filosofía es un DISCURSO DE SEGUNDO ORDEN, es decir que no piensa sólo sobre lo verdadero o lo faso, o lo justo o lo injusto, sino sobre las disciplinas que dicen que algo es verdadero o falso, o justo o injusto. Es decir, que la filosofía piensa sobre las verdades de las otras disciplinas. Esto es importante, porque vemos que la filosofía se encuentra en todos los saberes, en todos los campos de la cultura. Lo que hace la filosofía es preguntarse por qué una verdad de la ciencia, de la física o la medicina, por ejemplo, es verdadera. ¿Por qué dice x que eso es verdad? ¿Desde cuándo se dice? ¿Puede haber una verdad diferente? ¿Qué papel tienen esas verdades en el mundo en que vivimos? ¿Qué sociedad construyen? ¿Hacia dónde nos llevan? ¿Tiene esa verdad relación con las verdades de otras disciplinas? El hecho de que la filosofía piense sobre las verdades de otras disciplinas es lo que nos lleva a decir que es un discurso de segundo grado. LA FILOSOFÍA COMO ACTITUD Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva, ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve ni al Estado, ni a la Iglesia, que tiene otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraria a nadie no es filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa. Sólo tiene éste uso: denunciar la bajeza del pensamiento en todas sus formas. ¿Existe alguna disciplina fuera de la filosofía que se proponga la crítica de todas las mistificaciones, sea cual sea su origen o su fin? Denunciar todas las ficciones sin las que las fuerzas reactivas (del resentimiento y la mala conciencia) no podrían prevalecer. Denunciar en la mistificación esa mezcla de bajeza y de estupidez que forma también la asombrosa complicidad de las victimas y sus autores. En fin, hacer del pensamiento algo agresivo, activo y afirmativo. Hacer hombres libres, es decir, hacer hombres que no confundan los fines de la cultura con el provecho del Estado, la Moral o la Religión. Combatir el resentimiento y la mala conciencia que ocupan el lugar del pensamiento. ¿Quién a excepción de la filosofía se interesa por ello? La filosofía como crítica nos dice lo más positivo de sí misma: empresa desmitificadora. G. Deleuze. Nietzsche y la filosofía ¿Qué significa que la filosofía es un saber teórico-práctico? Haz un resumen de las ramas de la filosofía (pon algunas preguntas que ilustren los temas de los que se ocupa cada rama, en el examen puede caer cualquiera, puedes consultar la segunda parte del vídeo de UNBOXING PHILOSOPHY de la sesión anterior). ¿Qué significa que la filosofía es un saber de segundo orden? ¿Qué es lo que define la actitud filosófica? VISIONADO DEL CAPÍTULO “LA ESPINA DORSAL DE LA NOCHE” DE LA SERIE COSMOS, DE CARL SAGAN En el documental se habla de explicaciones sobre las estrellas anteriores al nacimiento de la ciencia. ¿Qué es la espina dorsal de la noche? ¿Qué relación tiene el nombre Via Lactea con la mitología? ¿Qué cambio sucede en el siglo VI. a.C. a la hora de explicar la realidad? Haz una tabla sobre los principales filósofos presocráticos y su arché. TEXTO. F. SAVATER. LAS PREGUNTAS DE LA VIDA. CAP 1. EL POR QUÉ DE LA FILOSOFÍA ¿Tiene sentido empeñarse hoy, a finales del siglo XX o comienzos del XXI, en mantener la filosofía como una asignatura más del bachillerato? ¿Se trata de una mera supervivencia del pasado, que los conservadores ensalzan por su prestigio tradicional pero que los progresistas y las personas prácticas deben mirar con justificada impaciencia? ¿Pueden los jóvenes, adolescentes más bien, niños incluso, sacar algo en limpio de lo que a su edad debe resultarles un galimatías? ¿No se limitarán en el mejor de los casos a memorizar unas cuantas fórmulas pedantes que luego repetirán como papagayos? Quizá la filosofía interese a unos pocos, a los que tienen vocación filosófica, si es que tal cosa aún existe, pero ésos ya tendrán en cualquier caso tiempo de descubrirla más adelante. Entonces, ¿por qué imponérsela a todos en la educación secundaria? ¿No es una pérdida de tiempo caprichosa y reaccionaria, dado lo sobrecargado de los programas actuales de bachillerato? Lo curioso es que los primeros adversarios de la filosofía le reprochaban precisamente ser «cosa de niños», adecuada como pasatiempo formativo en los primeros años pero impropia de adultos hechos y derechos. Por ejemplo, Cálleles, que pretende rebatir la opinión de Sócrates de que «es mejor padecer una injusticia que causarla». Según Calicles, lo verdaderamente justo, digan lo que quieran las leyes, es que los más fuertes se impongan a los débiles, los que valen más a los que valen menos y los capaces a los incapaces. La ley dirá que es peor cometer una injusticia que sufrirla pero lo natural es considerar peor sufrirla que cometerla. Lo demás son tiquismiquis filosóficos, para los que guarda el ya adulto Cálleles todo su desprecio: «La filosofía es ciertamente, amigo Sócrates, una ocupación grata, si uno se dedica a ella con mesura en los años juveniles, pero cuando se atiende a ella más tiempo del debido es la ruina de los hombres2 ». Cálleles no ve nada de malo aparentemente en enseñar filosofía a los jóvenes aunque considera el vicio de filosofar un pecado ruinoso cuando ya se ha crecido. Digo «aparentemente» porque no podemos olvidar que Sócrates fue condenado a beber la cicuta acusado de corromper a los jóvenes seduciéndoles con su pensamiento y su palabra. A fin de cuentas, si la filosofía desapareciese del todo, para chicos y grandes, el enérgico Cálleles partidario de la razón del más fuerte- no se llevaría gran disgusto... Si se quieren resumir todos los reproches contra la filosofía en cuatro palabras, bastan éstas: no sirve para nada. Los filósofos se empeñan en saber más que nadie de todo lo imaginable aunque en realidad no son más que charlatanes amigos de la vacua palabrería. Y entonces, ¿quién sabe de verdad lo que hay que saber sobre el mundo y la sociedad? Pues los científicos, los técnicos, los especialistas, los que son capaces de dar informaciones válidas sobre la realidad. En el fondo los filósofos se empeñan en hablar de lo que no saben: el propio Sócrates lo reconocía así, cuando dijo «sólo sé que no sé nada». Si no sabe nada, ¿para qué vamos a escucharle, seamos jóvenes o maduros? Lo que tenemos que hacer es aprender de los que saben, no de los que no saben. Sobre todo hoy en día, cuando las ciencias han adelantado tanto y ya sabemos cómo funcionan la mayoría de las cosas... y cómo hacer funcionar otras, inventadas por científicos aplicados. Así pues, en la época actual, la de los grandes descubrimientos técnicos, en el mundo del microchip y del acelerador de partículas, en el reino de Internet y la televisión digital... ¿qué información podemos recibir de la filosofía? La única respuesta que nos resignaremos a dar es la que hubiera probablemente ofrecido el propio Sócrates: ninguna. Nos informan las ciencias de la naturaleza, los técnicos, los periódicos, algunos programas de televisión... pero no hay información «filosófica». Según señaló Ortega, antes citado, la filosofía es incompatible con las noticias y la información está hecha de noticias. Muy bien, pero ¿es información lo único que buscamos para entendernos mejor a nosotros mismos y lo que nos rodea? Supongamos que recibimos una noticia cualquiera, ésta por ejemplo: un número x de personas muere diariamente de hambre en todo el mundo. Y nosotros, recibida la información, preguntamos (o nos preguntamos) qué debemos pensar de tal suceso. Recabaremos opiniones, algunas de las cuales nos dirán que tales muertes se deben a desajustes en el ciclo macro-económico global, otras hablarán de la superpoblación del planeta, algunos clamarán contra el injusto reparto de los bienes entre posesores y desposeídos, o invocarán la voluntad de Dios, o la fatalidad del destino... Y no faltará alguna persona sencilla y cándida, nuestro portero o el quiosquero que nos vende la prensa, para comentar: «¡En qué mundo vivimos!». Entonces nosotros, como un eco pero cambiando la exclamación por la interrogación, nos preguntaremos: «Eso: ¿en qué mundo vivimos?». No hay respuesta científica para esta última pregunta, porque evidentemente no nos conformaremos con respuestas como «vivimos en el planeta Tierra», «vivimos precisamente en un mundo en el que x personas mueren diariamente de hambre», ni siquiera con que se nos diga que «vivimos en un mundo muy injusto» o «un mundo maldito por Dios a causa de los pecados de los humanos» (¿por qué es injusto lo que pasa?, ¿en qué consiste la maldición divina y quién la certifica?, etc.). En una palabra, no queremos más información sobre lo que pasa sino saber qué significa la información que tenemos, cómo debemos interpretarla y relacionarla con otras informaciones anteriores o simultáneas, qué supone todo ello en la consideración general de la realidad en que vivimos, cómo podemos o debemos comportarnos en la situación así establecida. Éstas son precisamente las preguntas a las que atiende lo que vamos a llamar filosofía. Digamos que se dan tres niveles distintos de entendimiento: a) la información, que nos presenta los hechos y los mecanismos primarios de lo que sucede; b) el conocimiento, que reflexiona sobre la información recibida, jerarquiza su importancia significativa y busca principios generales para ordenarla; c) la sabiduría, que vincula el conocimiento con las opciones vitales o valores que podemos elegir, intentando establecer cómo vivir mejor de acuerdo con lo que sabemos. Creo que la ciencia se mueve entre el nivel a) y el b) de conocimiento, mientras que la filosofía opera entre el b) y el c). De modo que. no hay información propiamente filosófica, pero sí puede haber conocimiento filosófico y nos gustaría llegar a que hubiese también sabiduría filosófica. ¿Es posible lograr tal cosa? Sobre todo: ¿se puede enseñar tal cosa? Busquemos otra perspectiva a partir de un nuevo ejemplo o, por decirlo con más exactitud, utilizando una metáfora. Imaginemos que nos situamos en el museo del Prado frente a uno de sus cuadros más célebres, El jardín de las delicias de Hieronymus Bosch, llamado El Bosco. ¿Qué formas de entendimiento podemos tener de esa obra maestra? Cabe en primer lugar que realicemos un análisis físico-químico de la textura del lienzo empleado por el pintor, de la composición de los diversos pigmentos que sobre él se extienden o incluso que utilicemos los rayos X para localizar rastros de otras imágenes o esbozos ocultos bajo la pintura principal. A fin de cuentas, el cuadro es un objeto material, una cosa entre las demás cosas que puede ser pesada, medida, analizada, desmenuzada, etc. Pero también es, sin duda, una superficie donde por medio de colores y formas se representan cierto número de figuras. De modo que para entender el cuadro también cabe realizar el inventario completo de todos los personajes y escenas que aparecen en él, sean personas, animales, engendros demoníacos, vegetales, cosas, etc., así como dejar constancia de su distribución en cada uno de los tres cuerpos del tríptico. Sin embargo, tantos muñecos y maravillas no son meramente gratuitos ni aparecieron un día porque sí sobre la superficie de la tela. Otra manera de entender la obra será dejar constancia de que su autor (al que los contemporáneos también se referían con el nombre de Jeroen Van Aeken) nació en 1450 y murió en 1516. Fue un destacado pintor de la escuela flamenca, cuyo estilo directo, rápido y de tonos delicados marca el final de la pintura medieval. Los temas que representa, sin embargo, pertenecen al mundo religioso y simbólico de la Edad Media, aunque interpretado con gran libertad subjetiva. Una labor paciente puede desentrañar -o intentar desentrañar- el contenido alegórico de muchas de sus imágenes según la iconografía de la época; el resto bien podría ser elucidado de acuerdo con la hermenéutica onírica del psicoanálisis de Freud. Por otra parte, El jardín de las delicias es una obra del período medio en la producción del artista, como Las tentaciones de san Antonio conservadas en el Museo de Lisboa, antes de que cambiase la escala de representación y la disposición de las figuras en sus cuadros posteriores, etc. Aún podríamos imaginar otra vía para entender el cuadro, una perspectiva que no ignorase ni descartase ninguna de las anteriores pero que pretendiera abarcarlas juntamente en la medida de lo posible, aspirando a comprenderlo en su totalidad. Desde este punto de vista más ambicioso, El jardín de las delicias es un objeto material pero también un testimonio histórico, una lección mitológica, una sátira de las ambiciones humanas y una expresión plástica de la personalidad más recóndita de su autor. Sobre todo, es algo profundamente significativo que nos interpela personalmente a cada uno de quienes lo vemos tantos siglos después de que fuera pintado, que se refiere a cuanto sabemos, fantaseamos o deseamos de la realidad y que nos remite a las demás formas simbólicas o artísticas de habitar el mundo, a cuanto nos hace pensar, reír o cantar, a la condición vital que compartimos todos los humanos tanto vivos como muertos o aún no nacidos... Esta última perspectiva, que nos lleva desde lo que es el cuadro a lo que somos nosotros, y luego a lo que es la realidad toda para retornar de nuevo al cuadro mismo, será el ángulo de consideración que podemos llamar filosófico. Y, claro está, hay una perspectiva de entendimiento filosófico sobre cada cosa, no exclusivamente sobre las obras maestras de la pintura. Volvamos otra vez a intentar precisar la diferencia esencial entre ciencia y filosofía. Lo primero que salta a la vista no es lo que las distingue sino lo que las asemeja: tanto la ciencia como la filosofía intentan contestar preguntas suscitadas por la realidad. De hecho, en sus orígenes, ciencia y filosofía estuvieron unidas y sólo a lo largo de los siglos la física, la química, la astronomía o la psicología se fueron independizando de su común matriz filosófica. En la actualidad, las ciencias pretenden explicar cómo están hechas las cosas y cómo funcionan, mientras que la filosofía se centra más bien en lo que significan para nosotros; la ciencia debe adoptar el punto de vista impersonal para hablar sobre todos los temas (¡incluso cuando estudia a las personas mismas!), mientras que la filosofía siempre permanece consciente de que el conocimiento tiene necesariamente un sujeto, un protagonista humano. La ciencia aspira a conocer lo que hay y lo que sucede; la filosofía se pone a reflexionar sobre cómo cuenta para nosotros lo que sabemos que sucede y lo que hay. La ciencia multiplica las perspectivas y las áreas de conocimiento, es decir fragmenta y especializa el saber; la filosofía se empeña en relacionarlo todo con todo lo demás, intentando enmarcar los saberes en un panorama teórico que sobrevuele la diversidad desde esa aventura unitaria que es pensar, o sea ser humanos. La ciencia desmonta las apariencias de lo real en elementos teóricos invisibles, ondulatorios o corpusculares, matematizables, en elementos abstractos inadvertidos; sin ignorar ni desdeñar ese análisis, la filosofía rescata la realidad humanamente vital de lo aparente, en la que transcurre la peripecia de nuestra existencia concreta (v. gr.: la ciencia nos revela que los árboles y las mesas están compuestos de electrones, neutrones, etc., pero la filosofía, sin minimizar esa revelación, nos devuelve a una realidad humana entre árboles y mesas). La ciencia busca saberes y no meras suposiciones; la filosofía quiere saber lo que supone para nosotros el conjunto de nuestros saberes... ¡y hasta si son verdaderos saberes o ignorancias disfrazadas! Porque la filosofía suele preguntarse principalmente sobre cuestiones que los científicos (y por supuesto la gente corriente) dan ya por supuestas o evidentes. Lo apunta bien Thomas Nagel, actualmente profesor de filosofía en una universidad de Nueva York: «La principal ocupación de la filosofía es cuestionar y aclarar algunas ideas muy comunes que todos nosotros usamos cada día sin pensar sobre ellas. Un historiador puede preguntarse qué sucedió en tal momento del pasado, pero un filósofo preguntará: ¿qué es el tiempo? Un matemático puede investigar las relaciones entre los números pero un filósofo preguntará: ¿qué es un número? Un físico se preguntará de qué están hechos los átomos o qué explica la gravedad, pero un filósofo preguntará: ¿cómo podemos saber que hay algo fuera de nuestras mentes? Un psicólogo puede investigar cómo los niños aprenden un lenguaje, pero un filósofo preguntará: ¿por qué una palabra significa algo? Cualquiera puede preguntarse si está mal colarse en el cine sin pagar, pero un filósofo preguntará: ¿por qué una acción es buena o mala?». En cualquier caso, tanto las ciencias como las filosofías contestan a preguntas suscitadas por lo real. Pero a tales preguntas las ciencias brindan soluciones., es decir, contestaciones que satisfacen de tal modo la cuestión planteada que la anulan y disuelven. Cuando una contestación científica funciona como tal ya no tiene sentido insistir en la pregunta, que deja de ser interesante (una vez establecido que la composición del agua es H2O deja de interesarnos seguir preguntando por la composición del agua y este conocimiento deroga automáticamente las otras soluciones propuestas por científicos anteriores, aunque abre la posibilidad de nuevos interrogantes). En cambio, la filosofía no brinda soluciones sino respuestas las cuales no anulan las preguntas pero nos permiten convivir racionalmente con ellas aunque sigamos planteándonoslas una y otra vez: por muchas respuestas filosóficas que conozcamos a la pregunta que inquiere sobre qué es la justicia o qué es el tiempo, nunca dejaremos de preguntarnos por el tiempo o la justicia ni descartaremos como ociosas o «superadas» las respuestas dadas a esas cuestiones por filósofos anteriores. Las respuestas filosóficas no solucionan las preguntas de lo real (aunque a veces algunos filósofos lo hayan creído así...) sino que más bien cultivan la pregunta, resaltan lo esencial de ese preguntar y nos ayudan a seguir preguntándonos, a preguntar cada vez mejor, a humanizarnos en la convivencia perpetua con la interrogación. Porque, ¿qué es el hombre sino el animal que pregunta y que seguirá preguntando más allá de cualquier respuesta imaginable? Hay preguntas que admiten solución satisfactoria y tales preguntas son las que se hace la ciencia; otras creemos imposible que lleguen a ser nunca totalmente solucionadas y responderlas -siempre insatisfactoriamente - es el empeño de la filosofía. Históricamente ha sucedido que algunas preguntas empezaron siendo competencia de la filosofía -la naturaleza y movimiento de los astros, por ejemplo- y luego pasaron a recibir solución científica. En otros casos, cuestiones en apariencia científicamente solventadas volvieron después a ser tratadas desde nuevas perspectivas científicas, estimuladas por dudas filosóficas (el paso de la geometría euclidiana a las geometrías no euclidianas, por ejemplo). Deslindar qué preguntas parecen hoy pertenecer al primero y cuáles al segundo grupo es una de las tareas críticas más importantes de los filósofos... y de los científicos. Es probable que ciertos aspectos de las preguntas a las que hoy atiende la filosofía reciban mañana solución científica, y es seguro que las futuras soluciones científicas ayudarán decisivamente en el replanteamiento de las respuestas filosóficas venideras, así como no sería la primera vez que la tarea de los filósofos haya orientado o dado inspiración a algunos científicos. No tiene por qué haber oposición irreductible, ni mucho menos mutuo menosprecio, entre ciencia y filosofía, tal como creen los malos científicos y los malos filósofos. De lo único que podemos estar ciertos es que jamás ni la ciencia ni la filosofía carecerán de preguntas a las que intentar responder... Pero hay otra diferencia importante entre ciencia y filosofía, que ya no se refiere a los resultados de ambas sino al modo de llegar hasta ellos. Un científico puede utilizar las soluciones halladas por científicos anteriores sin necesidad de recorrer por sí mismo todos los razonamientos, cálculos y experimentos que llevaron a descubrirlas; pero cuando alguien quiere filosofar no puede contentarse con aceptar las respuestas de otros filósofos o citar su autoridad como argumento incontrovertible: ninguna respuesta filosófica será válida para él si no vuelve a recorrer por sí mismo el camino trazado por sus antecesores o intenta otro nuevo apoyado en esas perspectivas ajenas que habrá debido considerar personalmente. En una palabra, el itinerario filosófico tiene que ser pensado individualmente por cada cual, aunque parta de una muy rica tradición intelectual. Los logros de la ciencia están a disposición de quien quiera consultarlos, pero los de la filosofía sólo sirven a quien se decide a meditarlos por sí mismo. Dicho de modo más radical, no sé si excesivamente radical: los avances científicos tienen como objetivo mejorar nuestro conocimiento colectivo de la realidad, mientras que filosofar ayuda a transformar y ampliar la visión personal del mundo de quien se dedica a esa tarea. Uno puede investigar científicamente por otro, pero no puede pensar filosóficamente por otro... aunque los grandes filósofos tanto nos hayan a todos ayudado a pensar. Quizá podríamos añadir que los descubrimientos de la ciencia hacen más fácil la tarea de los científicos posteriores, mientras que las aportaciones de los filósofos hacen cada vez más complejo (aunque también más rico) el empeño de quienes se ponen a pensar después que ellos. Por eso probablemente Kant observó que no se puede enseñar filosofía sino sólo a filosofar: porque no se trata de transmitir un saber ya concluido por otros que cualquiera puede aprenderse como quien se aprende las capitales de Europa, sino de un método, es decir un camino para el pensamiento, una forma de mirar y de argumentar. «Sólo sé que no sé nada», comenta Sócrates, y se trata de una afirmación que hay que tomar a partir de lo que Platón y Jenofonte contaron acerca de quien la profirió- de modo irónico, «Sólo sé que no sé nada» debe entenderse como: «No me satisfacen ninguno de los saberes de los que vosotros estáis tan contentos. Si saber consiste en eso, yo no debo saber nada porque veo objeciones y falta de fundamento en vuestras certezas. Pero por lo menos sé que no sé, es decir que encuentro argumentos para no fiarme de lo que comúnmente se llama saber. Quizá vosotros sepáis verdaderamente tantas cosas como parece y, si es así, deberíais ser capaces de responder mis preguntas y aclarar mis dudas. Examinemos juntos lo que suele llamarse saber y desechemos cuanto los supuestos expertos no puedan resguardar del vendaval de mis interrogaciones. No es lo mismo saber de veras que limitarse a repetir lo que comúnmente se tiene por sabido. Saber que no se sabe es preferible a considerar como sabido lo que no hemos pensado a fondo nosotros mismos. Una vida sin examen, es decir la vida de quien no sopesa las respuestas que se le ofrecen para las preguntas esenciales ni trata de responderlas personalmente, no merece la pena de vivirse». O sea que la filosofía, antes de proponer teorías que resuelvan nuestras perplejidades, debe quedarse perpleja. Antes de ofrecer las respuestas verdaderas, debe dejar claro por qué no le convencen las respuestas falsas. Una cosa es saber después de haber pensado y discutido, otra muy distinta es adoptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar. Antes de llegar a saber, filosofar es defenderse de quienes creen saber y no hacen sino repetir errores ajenos. Aún más importante que establecer conocimientos es ser capaz de criticar lo que conocemos mal o no conocemos aunque creamos conocerlo: antes de saber por qué afirma lo que afirma, el filósofo debe saber al menos por qué duda de lo que afirman los demás o por qué no se decide a afirmar a su vez. Y esta función negativa, defensiva, crítica, ya tiene un valor en sí misma, aunque no vayamos más allá y aunque en el mundo de los que creen que saben el filósofo sea el único que acepta no saber pero conoce al menos su ignorancia. ¿Enseñar a filosofar aún, a finales del siglo XX, cuando todo el mundo parece que no quiere más que soluciones inmediatas y prefabricadas, cuando las preguntas que se aventuran hacia lo insoluble resultan tan incómodas? Planteemos de otro modo la cuestión: ¿acaso no es humanizar de forma plena la principal tarea de la educación?, ¿hay otra dimensión más propiamente humana, más necesariamente humana que la inquietud que desde hace siglos lleva a filosofar?, ¿puede la educación prescindir de ella y seguir siendo humanizadora en el sentido libre y anti-dogmático que necesita la sociedad democrática en la que queremos vivir? Extraído del libro Las preguntas de la vida de Fernando Savater Responde a las siguientes preguntas sobre el capítulo: 1. ¿Cuál es el principal reproche que se suele hacer a la filosofía? 2. Según el texto, ¿cuál es la diferencia entre la información y el significado de la información? 3. ¿qué significa que la filosofía se mueve entre el conocimiento y la sabiduría? 4. ¿En qué se parecen y en qué se diferencian la ciencia y la filosofía? 5. ¿Por qué dijo el filósofo Immanuel Kant que no se puede aprender filosofía, sino sólo a filosofar? 6. Explica la famosa frase de Sócrates “sólo sé que no sé nada” a raíz del texto. 7. ¿Qué significa anti-dogmático? 8. Según el capítulo, ¿para qué dirías que sirve la filosofía? SESIÓN 6. LOS PRIMEROS FILÓSOFOS. A los primeros filósofos se les conoce como "filósofos presocráticos", pero tal vez la denominación no sea la más apropiada. Efectivamente, son filósofos en la medida en que son "amantes del saber" o "amigos de la sabiduría", tal y como indica la etimología de la palabra "filósofo" (que procede de filo - amigo, y sophos - saber). El término filósofo fue inventado por Pitágoras, quien afirmaba que la sabiduría plena sólo podían lograrla los dioses, mientras que los simples mortales debían conformarse con ser "amigos de la sabiduría", alguien que la admira y aprecia y por tanto la busca, pero la busca en la medida en que no la posee. El filósofo no está en "posesión de la verdad", acepta una teoría u otra en función de los argumentos, pero ha de estar dispuesto a cambiar su forma de ver las cosas si encuentra argumentos mejores a favor de otra teoría. En este sentido general del término es como hay que concebir a los presocráticos, los cuales fueron considerados en su tiempo como sabios, aunque también eran "sabios" los poetas, ciertos artistas, los médicos y los magos. Las distinciones que hacemos hoy día entre unos y otros no eran tenidas en cuenta en la antigua Grecia. De hecho, los presocráticos, a nuestros ojos, se presentan antes como científicos que como filósofos, pues uno de sus intereses fundamentales fue el de dar una explicación del funcionamiento del mundo (tarea que hoy asociamos con la ciencia, pero que tampoco se diferenciaba entonces de la filosofía). Volviendo al análisis del nombre con que son designados estos filósofos, con respecto al calificativo de "presocráticos" también cabe hacer ciertas aclaraciones, ya que no todos son anteriores a Sócrates. Algunos de ellos son contemporáneos, y Demócrito murió mucho más tarde. No obstante, y a pesar de estas aclaraciones, la denominación de "filósofos presocráticos" tiene su sentido y su razón de ser, ya que todos ellos tienen en común un mismo objetivo: encontrar una explicación del mundo y la naturaleza. Hallar un principio subyacente a toda la variedad y multiplicidad de cosas que observamos que pueda explicar de forma sencilla el universo. Pretenden saber cuál fue el origen y como está constituido el cosmos, pero, a diferencia de las explicaciones tradicionales, sin apelar a recursos míticos o religiosos, sino por medio de la razón. Tratan de determinar el "principio" (arjé) último y eterno del que todo procede y del que todo se compone. Su interés fundamental, por lo tanto, es descubrir las leyes de la naturaleza. Ellos usaban el término physis . ¿Qué significa physis , exactamente? Se trata de un vocablo con las siguientes acepciones: -El elemento o materia originaria (o arjé , principio) de que todo está compuesto, de donde todo procede y a donde todo vuelve. - La estructura de las cosas, el principio de organización interna de la realidad. - También, pero rara vez, génesis, proceso de generación. - En los filósofos siguientes -especialmente Aristóteles y los estoicos- adquirirá nuevas significaciones. La significación de physis como la totalidad de lo que existe aparece a mitad de siglo V. Los primeros filósofos usaban expresiones como "las cosas", "el mundo", "todo", etc. En la búsqueda de la physis o arjé de las cosas, los primeros filósofos emplean un estilo antitético de pensamiento (contraposiciones) que se muestra en la tendencia a hacer agrupaciones por pares de contrarios (frío/caliente, húmedo/seco, etc.) y a plantear los problemas en forma de dilemas, como: lo uno o lo múltiple; inmutabilidad o movimiento; lleno o vacío; indivisible o divisible, etc. Todos ellos viven en las colonias de Jonia o Italia meridional, aunque la mayoría de ellos realizaron viajes entre las ciudades prósperas del Mediterráneo. Precisamente la división geográfica entre Jonia o Italia marca también el desarrollo de dos escuelas de pensamiento o tradiciones filosóficas distintas, en las cuales, con ciertas reservas, es posible agrupar a los primeros filósofos: 1. La tradición científica jónica: Estos filósofos son también llamados "físicos", puesto que su interés se centra en la Naturaleza ( physis ). Se inspiran, probablemente, en elementos tomados de la ciencia egipcia y mesopotámica. Substituyen las representaciones antropomórficas de los mitos por elementos naturales, y elaboran cosmologías de corte científico-filosófico. Esta tradición concluye con Demócrito, tiene una notable manifestación en la medicina hipocrática, y se renovará más tarde con Epicuro. Destacamos en esta corriente a pensadores como Tales, Anaximandro y Anaxímenes. 2. La tradición mística itálica: La tendencia de estos filósofos es más bien "metafísica" (aunque la palabra no existía todavía) y religiosa. Influenciados por el movimiento órfico, adquirieron muchas de sus tesis (como la separación del alma y el cuerpo y el rechazo de éste) y su influencia en la cultura occidental por medio de la filosofía de Platón, ha sido inmensa. El pitagorismo, además de sus aspectos científicos, filosóficos y místicos, representa también un movimiento político de carácter conservador. Parménides y su escuela -aunque difieren en mucho de los pitagóricos- se pueden incluir también aquí. El aspecto más importante de los pensadores llamados pre-socráticos es que, con la idea de un principio originario (arjé) asociado a una realidad ordenada (physis), ofrecen por primera vez una búsqueda de respuestas en la realidad basada en la razón, en la observación, y no en dioses todopoderosos o en principios mágicos. Este giro hacia una mirada más racional o razonable de la realidad es lo que se entiende como el nacimiento del logos, que supondrá también el nacimiento de la filosofía. Independientemente de que hubiera o no acuerdo en qué es el arjé, la importancia de los pre-socráticos será ese cambio en la manera de mirar la realidad, que rompe con los modelos de explicación pre-racionales que hemos visto en la sesiones anteriores (la magia, el mito o la religión). En este sentido, y como podremos ver en los próximos temas, la filosofía nace con unos rasgos muy similares a la ciencia. Estos primeros filósofos son, de algún modo, los primeros científicos de la historia, aunque el desarrollo de la filosofía y de la ciencia hará que más adelante las tengamos que diferenciar. En cualquier caso, el espíritu científico de los presocráticos es un aspecto fundamental, que nos permite situarlos como los primeros filósofos. ¿Qué es un filósofo, según el texto? Según la definición, ¿conoces a algún filósofo? ¿Cuál fue la preocupación principal de los pre-socráticos? ¿Qué es la physis y qué relación tiene con el arjé? ¿Por qué son tan importantes los presocráticos en la historia de la filosofía? SESIÓN 7. RAMAS Y PROBLEMAS DE LA FILOSOFÍA Hasta el momento hemos visto cómo nace la filosofía y en qué se diferencia de modelos de explicación pre-racionales como la magia, el mito o la ciencia. En esta sesión vamos a diferenciar las distintas ramas de la filosofía, señalando algunos de los grandes problemas de los que se ha ocupado a lo largo de la historia y de los que se sigue ocupando aún hoy. Para empezar, y como se ha dicho en sesiones anteriores, debemos señalar que al igual que el mito o la religión, la filosofía es una disciplina TEÓRICO-PRÁCTICA, esto significa que tiene una parte que se ocupa de dar respuestas de tipo teórico sobre la realidad (por ejemplo, cómo cambia el mundo que vemos, de dónde vienen las zapatillas, o qué es un átomo); pero también de reflexionar sobre el ámbito práctico de nuestras vidas, centradas en la acción, (preguntándose cosas como “¿es justo que copie en el examen de filosofía sabiendo que puedo aprobarlo si estudio un poco?”, o “¿qué tipo de sociedad es la mejor en la que podría vivir el ser humano?”, o ¿por qué es la democracia el sistema político menos imperfecto”?. En resumen, empezamos con la idea de que la filosofía se ocupa de dos ámbitos de la realidad, la teórica y la práctica. Siguiendo esta distinción, algunas ramas del ámbito teórico de la filosofía serían los siguientes. Epistemología: La epistemología es la rama de la filosofía cuyo objeto de estudio es el conocimiento. La epistemología, como teoría del conocimiento, se ocupa de problemas tales como las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que llevan a la obtención del conocimiento, y los criterios por los cuales se le justifica o invalida, así como la definición clara y precisa de los conceptos epistémicos más usuales, tales como verdad, objetividad, realidad o justificación. Preguntas vinculadas a la epistemología serían “¿puedo fiarme de mis sentidos para conocer el mundo?”, “¿cómo puedo conocer cosas que estén más allá de mis sentidos?” o “¿por qué en el siglo XI era verdad que el Sol giraba alrededor de la Tierra y hoy esto es falso?”, y entonces, “¿qué es la verdad?” Lógica: Así como el objeto de estudio tradicional de la química es la materia, y el de la biología la vida, el de la lógica es el modo en que el ser humano razona, es decir, los procesos mentales por los que se pasa a la hora de realizar razonamientos. Uno de los puntos centrales de este razonamiento es la inferencia. La inferencia es el proceso por el cual se derivan conclusiones a partir de premisas. La lógica investiga los principios por los cuales algunas inferencias son aceptables, y otras no. Cuando una inferencia es aceptable, lo es por su estructura lógica, y no por el contenido específico del argumento o el lenguaje utilizado. Por esta razón la lógica se considera una ciencia formal, como la matemática. Un ejemplo de análisis lógico es el que se conoce como principio de tercio excluso, que se puede formular de la siguiente manera: si se nos ofrece una disyuntiva (elección) entre a y b; si elegimos a, sabemos que necesariamente dejaremos de lado b. El hecho de hablar en términos de a y b muestran que la lógica es formal, es decir, que no se preocupa por los objetos concretos, sino por el modo de razonar, se trate de lo que se trate. Una manera de traducir el principio de tercio excluso a lenguaje material podría ser la siguiente: si en un bar ofrecen bocadillo de pechuga o de pimientos; si elijo pechuga estoy no-eligiendo pimientos, y viceversa. La metafísica: La metafísica aborda problemas centrales de la filosofía, como lo son los fundamentos de la estructura de la realidad y el sentido y finalidad última de todo ser. La metafísica tiene dos temas principales: el primero es la ontología, que en palabras de Aristóteles viene a ser la ciencia que estudia el ser en cuanto tal. El segundo es el de la teleología, que es el estudio de los fines como causa última de la realidad. Existe, sin embargo, un debate que sigue aún hoy sobre la definición del objeto de estudio de la metafísica, sobre si sus enunciados tienen propiedades cognitivas. Dicho de otro modo, la metafísica estudia qué es la realidad y cómo está organizada, a la vez que se formula las grandes preguntas de la humanidad que nunca han encontrado respuesta como “¿cuál es el sentido de nuestra vida?”, “¿cómo se creó el mundo?”, “¿existe el alma?” o “¿la tortilla de patatas lleva también cebolla?”. Por otra parte, algunas ramas de la filosofía en su dimensión práctica serían las siguientes. La ética: La ética es la rama de la filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir. Requiere la reflexión y la argumentación sobre cuál es la mejor vida que el ser humano puede vivir. El estudio de la ética se remonta a los orígenes mismos de la filosofía en la Antigua Grecia, y su desarrollo histórico ha sido amplio y variado. Sócrates dijo en la antigüedad que una vida sin reflexión es una vida que no merece ser vivida. Nosotros, aún hoy, podemos valorar la importancia de la ética, pues esta es una disciplina cercana y cotidiana que nos afecta a todos, independientemente de que nos dediquemos a fabricar sillas, construir edificios o producir anuncios publicitarios. La reflexión sobre cómo podemos vivir una vida digna y feliz no pasa a nadie por alto, de manera que esta rama de la filosofía resulta ser una de las más populares. La estética: en la filosofía tiene diversas definiciones: por un lado es la rama que tiene por objeto el estudio de la esencia y la percepción de la belleza, por otro lado puede referirse al campo de la teoría del arte, y finalmente puede significar el estudio de la percepción en general, sea sensorial o entendida de manera más amplia. Preguntas pertenecientes a la estética podrían ser: “¿por qué a lo largo de la historia ha cambiado la noción de belleza?” o “¿por qué en la antigüedad y en la modernidad fue tan importante la idea de armonía o simetría”? o “¿por qué hoy se considera arte algunas obras que podría haber pintado yo en mi casa”? La filosofía política: La filosofía política es una rama de la filosofía que estudia cuestiones fundamentales acerca del gobierno, la política, la libertad, la justicia, la propiedad, los derechos y la aplicación de un código legal por la autoridad; Qué son, por qué o incluso si son necesarios, qué hace a un gobierno legítimo, qué derechos y libertades debe proteger y por qué, qué forma debe adoptar y por qué, qué obligaciones tienen los ciudadanos para con un gobierno legítimo (si acaso alguna), y cuándo pueden derrocarlo legítimamente. Preguntas de la filosofía política podrían ser: “¿cuál es el sistema político más justo?” o “¿es preferible la seguridad a la libertad de los ciudadanos?” o “¿hasta dónde debe llegar la libertad de expresión en una democracia”? Pero la idea central que interesa retener es que la filosofía es un DISCURSO DE SEGUNDO ORDEN, es decir que no piensa sólo sobre lo verdadero o lo faso, o lo justo o lo injusto, sino sobre las disciplinas que dicen que algo es verdadero o falso, o justo o injusto. Es decir, que la filosofía piensa sobre las verdades de las otras disciplinas. Esto es importante, porque vemos que la filosofía se encuentra en todos los saberes, en todos los campos de la cultura. Lo que hace la filosofía es preguntarse por qué una verdad de la ciencia, de la física o la medicina, por ejemplo, es verdadera. ¿Por qué dice x que eso es verdad? ¿Desde cuándo se dice? ¿Puede haber una verdad diferente? ¿Qué papel tienen esas verdades en el mundo en que vivimos? ¿Qué sociedad construyen? ¿Hacia dónde nos llevan? ¿Tiene esa verdad relación con las verdades de otras disciplinas? El hecho de que la filosofía piense sobre las verdades de otras disciplinas es lo que nos lleva a decir que es un discurso de segundo grado. LA FILOSOFÍA COMO ACTITUD Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva, ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve ni al Estado, ni a la Iglesia, que tiene otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraria a nadie no es filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa. Sólo tiene éste uso: denunciar la bajeza del pensamiento en todas sus formas. ¿Existe alguna disciplina fuera de la filosofía que se proponga la crítica de todas las mistificaciones, sea cual sea su origen o su fin? Denunciar todas las ficciones sin las que las fuerzas reactivas (del resentimiento y la mala conciencia) no podrían prevalecer. Denunciar en la mistificación esa mezcla de bajeza y de estupidez que forma también la asombrosa complicidad de las victimas y sus autores. En fin, hacer del pensamiento algo agresivo, activo y afirmativo. Hacer hombres libres, es decir, hacer hombres que no confundan los fines de la cultura con el provecho del Estado, la Moral o la Religión. Combatir el resentimiento y la mala conciencia que ocupan el lugar del pensamiento. ¿Quién a excepción de la filosofía se interesa por ello? La filosofía como crítica nos dice lo más positivo de sí misma: empresa desmitificadora. G. Deleuze. Nietzsche y la filosofía ¿Qué significa que la filosofía es un saber teórico-práctico? Haz un resumen de las ramas de la filosofía (pon algunas preguntas que ilustren los temas de los que se ocupa cada rama, en el examen puede caer cualquiera, puedes consultar la segunda parte del vídeo de UNBOXING PHILOSOPHY de la sesión anterior). ¿Qué significa que la filosofía es un saber de segundo orden? ¿Qué es lo que define la actitud filosófica? SESIÓN 8. SENTIDO E HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. Inmanuel Kant, filósofo del siglo XVIII, defendió la siguiente idea: “no se puede aprender filosofía, sino que se aprende a filosofar”. Con ello, quería decir que la Filosofía no podía reducirse a memorizar y reproducir ideas ajenas, sino que estas debían contribuir a generar un pensamiento propio. En otras palabras, se trata de buscar un equilibrio entre aprender Historia de la Filosofía y la acción misma de filosofar. Así pues, a la hora de filosofar, debemos partir de los problemas, los conceptos y los planteamientos de los diferentes filósofos y filósofas a lo largo de la historia. Conceptos como la justicia, la verdad o el conocimiento se han planteado de diferente manera a lo largo de la Historia de la Filosofía. A lo largo del curso veremos cómo se han ido transformando algunos de ellos. Un mapa que nos permita orientarnos deberá tener en cuenta las diferentes etapas históricas. Para ello, nos basamos en el planteamiento del filósofo alemán Jürgen Habermas, que estableció diferentes paradigmas (o modelos explicativos, o maneras de explicar) que son propios a cada una de las etapas históricas. Para empezar, podemos dividir la Historia en cuatro grandes etapas: la Antigüedad, la Edad Media, la Modernidad y la Época Contemporánea. A cada una de estas etapas corresponde, como decíamos, un paradigma filosófico, una manera de explicar determinados problemas. Quedémonos con la siguiente clasificación. Etapa histórica Antigüedad Paradigma filosófico Ontológico Edad Media Teológico Modernidad Paradigma de la conciencia Características Autores La Filosofía pretende describir la realidad tal y como es. Se quiere explicar la realidad objetiva. La Filosofía se centra en la explicación de Dios. Se entiende como ancilla theologicae, es decir, sierva de la teología. El problema fundamental es el del equilibrio entre la fe y la razón. La Filosofía no se centra tanto en explicar cómo es el mundo, sino cómo podemos conocerlo desde nuestra conciencia. Presocráticos, Sócrates, Platón, Aristóteles. Agustín de Hipona, Tomás de Aquino. David Hume, René Descartes, Inmanuel Kant Contemporánea Paradigma lingüístico La Filosofía se centra en entender la relación del lenguaje con nuestro modo de conocer el mundo. (Se busca comprender cómo la cultura, la religión, la economía, las tradiciones, nos hacen ver el mundo de una determinada manera) Friedrich Nietzsche, Karl Marx, Sigmund Freud, Jürgen Habermas. Tema 2. EL CONOCIMIENTO EN LA HISTORIA DE LA FILOSOFIA SESIÓN 1. EL CONOCIMIENTO EN LA ANTIGÜEDAD (1). LOS SOFISTAS Y PLATÓN El problema del conocimiento En la antigüedad tuvo lugar una de las primeras discusiones filosóficas que abren uno de los problemas centrales de esta disciplina: El conocimiento. Esta discusión tuvo como protagonistas a los sofistas por un lado y a Sócrates por otro. Los sofistas enseñaban a los ciudadanos las artes de la retórica y la oratoria para obtener el éxito en la política. Por aquel entonces, Atenas era una polis o ciudad organizada a través de una democracia directa, en la que los ciudadanos votaban directamente las leyes, sin representantes, por lo que saber hablar y argumentar ante el resto de los ciudadanos te podía conducir a convencer a los demás, y por tanto a adquirir poder. Los sofistas, en relación al conocimiento, mantendrán dos posiciones fundamentalmente. El relativismo y el escepticismo. El relativismo es la posición que defiende que, aunque exista una verdad única, esta no se puede conocer, sino que a lo máximo que podemos llegar es a diferentes verdades entre los seres humanos, sin que sea posible averiguar cuál de todas ellas es la verdadera. Este relativismo lo ejemplifica el sofista Protágoras con su afirmación “el ser humano es la medida de todas las cosas”, queriendo decir que la verdad de las cosas siempre depende del ser humano que la diga. Por otro lado, el escepticismo es la posición que directamente niega la posibilidad de que exista una verdad única, es decir, que directamente afirma que no existe nada que sea la verdad. Otro sofista, en este caso Gorgias, defendió la imposibilidad de conocer nada sobre la realidad porque una cosa es el mundo y otra cosa es lo que nosotros podamos decir de él. Como la diferencia es tan grande, hablar de verdad es un sinsentido. Sócrates, por otro lado, fue el principal crítico de los sofistas, pues pensaba que sí que era posible alcanzar un conocimiento sobre la realidad, aunque esto fuera difícil. Pensaba que a través de un procedimiento basado en preguntas que nos obligaban a reflexionar sobre lo que creíamos que sabíamos, podíamos alcanzar nuevas verdades, y dar con definiciones universales del bien o la justicia. Ahora vamos a ver que contra estas dos posiciones, el relativismo y el escepticismo, se posicionarán los filósofos que nos interesan, Platón y Aristóteles. Un último punto que tendremos que recordar antes de ocuparnos de estos filósofos es el de los presocráticos. Estos fueron los primeros que intentaron dar una respuesta racional a la pregunta “cómo es la realidad”, buscando un arjé (o primer principio) que ordenara la realidad (physis). Si hay algo que todos ellos tenían en común era la idea de que el cambio de la realidad no nos permitía conocer qué es aquello que la ordena, es decir, que para entender qué era la realidad había que usar la razón, y no los sentidos. Esta visión peyorativa, despreciativa de los cambios (o movimientos) en la naturaleza estará presente también en el pensamiento de uno de los filósofos más importantes de la historia de la filosofía: Platón. Para este pensador, el conocimiento no puede obtenerse a través de los sentidos, pues con ellos vemos objetos que cambian constantemente, y esto no nos permite alcanzar la verdad sobre ellos, pues la verdad debe ser eterna, constante. Por este motivo, Platón dividirá la realidad en dos partes: una sensible y otra inteligible. Esta división dará lugar a lo que se conoce como dualismo ontológico (ontología significa teoría de la realidad). ¿Qué significa que la realidad tenga una parte sensible y otra inteligible? Pues que en la realidad vemos objetos que cambian constantemente. Uno de los árboles del patio, por ejemplo, hace unos años no estaba, y dentro de otros tantos, dejará de estar (habrá muerto o lo habrán trasplantado o lo que sea). El árbol del patio está sometido a constantes cambios, es un árbol SENSIBLE. Pero, ¿no hay algo fijo, estable, y constante que permite que le llamemos árbol? ¿Por qué eso que hay ahí fuera es un árbol? Platón dirá que porque existe una Idea, una Forma perfecta y eterna de árbol. Ese conjunto de características que nos permiten identificar el objeto que hay en el patio como árbol, diferenciándolo de las papeleras o las puertas, es la ESENCIA del árbol, y lo más importante es que esas características son conceptuales, abstractas o como dirá Platón, INTELIGIBLES. Lo importante de la realidad INTELIGIBLE es que no la podemos ver con los ojos, sino que por el contrario, sólo es accesible al pensamiento. Dicho de otro modo, para Platón sólo podemos conocer la auténtica realidad –que es inteligible, conceptual- a través de la razón. Sólo cuando pensamos qué características tienen en común todos los árboles y somos capaces de distinguirlos de un arbusto o un bonsái conocemos lo que es realmente un árbol. Y ese conocimiento no se alcanza mediante nuestra vista, sino desde nuestra razón. En términos de Platón no conocemos la realidad con los ojos del cuerpo, sino con los ojos del alma (razón). Este dualismo ontológico se relaciona en Platón con el dualismo epistemológico (epistemología significa teoría del conocimiento). Para Platón el conocimiento que podemos tener de las cosas se divide también en dos partes. Opinión y conocimiento verdadero. La opinión es aquel conocimiento inferior que tenemos de los objetos sometidos a constante cambio. Por ejemplo, yo tengo un conocimiento inferior sobre la justicia si digo que la justicia es lo que veo en mi pueblo, a lo que estoy acostumbrado. Por el contrario, tendré un conocimiento verdadero de qué es la justicia si reflexiono racionalmente sobre qué es la justicia e intento contemplar la Idea o Forma eterna y perfecta de justicia. Del mismo modo que con el árbol. Sabré qué es un árbol si reflexiono sobre qué es lo que hace que un objeto sea un árbol, y eso sólo es posible a través de la razón. En conclusión, podemos decir que Platón mantiene una posición en relación al conocimiento que podemos denominar IDEALISMO, pues para él el conocimiento de la realidad no se obtiene de los objetos que vemos con los ojos (mundo sensible), sino que sólo hablamos de auténtico conocimiento cuando contemplamos las Ideas o Formas de los objetos (cuando comprendemos racionalmente qué es aquello que permite a un objeto ser lo que es, es decir, qué es lo que permite que al objeto del patio lo llamemos árbol y no papelera). Recapitulemos, En Platón hay DUALISMO ONTOLÓGICO Y EPISTEMOLÓGICO Ontológico. Doble realidad. Mundo sensible (cambiante e imperfecto) y mundo inteligible (perfecto y constante) Epistemológico. Doble conocimiento. Opinión (conocimiento imperfecto) y conocimiento verdadero (auténtico conocimiento de la realidad) Esta teoría del conocimiento, pero también de la realidad quedaría plasmada en la célebre ALEGORÍA DE LA CAVERNA DE PLATÓN. ¿Qué posiciones en torno al conocimiento defendieron los sofistas? Explica el dualismo epistemológico de Platón ¿Por qué decimos que Platón mantiene un planteamiento IDEALISTA? VIDEO LA ALEGORÍA DE LA CAVERNA SESION 2. LA ALEGORÍA DE LA CAVERNA Y REPASO DE PLATÓN. - Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza. Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas. - Ya lo veo-dijo. - Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados. - ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros! - Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos? - ¿Cómo--dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas? - ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo? - ¿Qué otra cosa van a ver? - Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos? - Forzosamente. - ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar? - No, ¡por Zeus!- dijo. - Entonces no hay duda-dije yo-de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados. - Es enteramente forzoso-dijo. - Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba? - Mucho más-dijo. II. -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué éstos, son realmente más claros que los que le muestra .? - Así es -dijo. - Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas? - No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento. - Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio. - ¿Cómo no? - Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que. él estaría en condiciones de mirar y contemplar. - Necesariamente -dijo. - Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían. - Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro. - ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos? - Efectivamente. - Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable? - Eso es lo que creo yo -dijo -: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida. - Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol? - Ciertamente -dijo. - Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?. - Claro que sí -dijo. III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del. sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública. - También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo. Enlaces de interés para profundizar en la alegoría de la caverna: https://www.youtube.com/watch?v=nxVwsKNv08Q https://www.youtube.com/watch?v=1RWOpQXTltA SESIÓN 3. EL CONOCIMIENTO EN LA ANTIGÜEDAD (2). ARISTÓTELES La escuela de Atenas, de Rafael En la clase anterior hemos visto que Platón mantiene una posición IDEALISTA, es decir, que para él, el auténtico conocimiento se obtiene a través de la contemplación racional, abstracta, de las Ideas. Por eso en el célebre cuadro de Rafael La escuela de Atenas tenemos en el centro a Platón (izquierda) señalando con un dedo hacia arriba. Para Platón las Ideas estaban en un plano superior al de la realidad sensible, a la de los objetos de este mundo que podemos ver. La verdad estaba, para Platón más arriba, el auténtico conocimiento, pues, estaba en las Ideas. Aristóteles, que fue discípulo de Platón, se nos presenta en el cuadro con la palma de la mano abierta hacia abajo. Parece que está queriendo abarcar la totalidad de los objetos de este mundo. Pues bien, para entender la concepción del conocimiento de Aristóteles, podemos empezar diciendo que este, a diferencia del IDEALISMO de Platón, mantuvo una posición en torno al conocimiento que podemos denominar REALISMO. Esto significa que para Aristóteles el mundo que podemos ver, oír y tocar no es una copia falsa o imperfecta de otro mundo más perfecto. Dicho de otro modo, todo el conocimiento que podamos obtener sobre la realidad, lo obtendremos del mundo que pisamos, y de los objetos que en él encontramos. A diferencia de Platón, que rechazaba el papel de los sentidos para conocer el mundo, Aristóteles es EMPIRISTA. Empiría en griego significa experiencia, por lo que EMPIRISTA significa que Aristóteles defiende que los sentidos sí son una fuente fiable para conocer la realidad. Si bien el conocimiento será necesario para obtener conocimiento de los objetos, este no será suficiente, pues será necesario también el uso de la razón. Para comprender esto, debemos empezar diciendo que Aristóteles distingue varios niveles o grados de conocimiento. El conocimiento sensible deriva directamente de la sensación y es un tipo de conocimiento inmediato y fugaz, desapareciendo con la sensación que lo ha generado. El conocimiento sensible es propio de los animales inferiores. En los animales superiores, sin embargo, al mezclarse con la memoria sensitiva y con la imaginación puede dar lugar a un tipo de conocimiento más persistente. Ese proceso tiene lugar en el hombre, generando la experiencia como resultado de la actividad de la memoria, una forma de conocimiento que, sin que les permita a los hombres conocer el porqué y la causa de los objetos conocidos, les permite, sin embargo, saber que existen, es decir, la experiencia consiste en el conocimiento de las cosas particulares. El nivel más elevado de conocimiento vendría representado por la actividad del entendimiento, que nos permitiría conocer el porqué y la causa de los objetos; este saber ha de surgir necesariamente de la experiencia, pero en la medida en que es capaz de explicar la causa de lo que existe se constituye en el verdadero conocimiento. Es decir que, para Aristóteles, primero estaría la experiencia sensible del árbol. Después la capacidad de memorizarlo y acordarme de sus características. Por último, es la razón la que me permite analizar sus partes de manera que obtenga los rasgos comunes que me permiten identificar que es un árbol y que no es una papelera. Pero el conocimiento siempre se obtiene DESDE la experiencia, Y SIEMPRE ES CONOCIMIENTO DE LOS OBJETOS SENSIBLES, del mundo que vemos y tocamos. ¿Qué significa que Aristóteles es empirista? Explica qué es el realismo de Aristóteles. Mira el siguiente vídeo y explica los pasos del conocimiento según Aristóteles. https://www.youtube.com/watch?v=ZRpiLAGuJSg En grupos realizad un cuadro comparativo del conocimiento de Platón y Aristóteles SESIÓN 4. EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO EN LA MODERNIDAD El problema del conocimiento en la modernidad tiene sus orígenes en una disputa religiosa. Este problema tiene que ver con el surgimiento del movimiento protestante en Europa. Nosotros nos centraremos en el caso de Lutero. Para entender el protestantismo hay que pensar primero que el catolicismo se basaba en los dogmas que dictaba la iglesia, y cuya máxima autoridad era el Papa. Cuando decimos coloquialmente “Lo que dice el Papa va a misa”, hay que entenderlo en sentido literal. La verdad sobre lo que significaban las Sagradas Escrituras dependía en última instancia del Papa. ¿Cuál fue la revolución que supone el protestantismo de Lutero en esta época? Lutero planteó la idea de que la verdad sobre las Sagradas Escrituras no debía depender de una autoridad, sino que esta provenía de la CONCIENCIA de cada uno. Esto plantea el siguiente problema en relación al conocimiento. Mientras en el catolicismo, en caso de discusión sobre cualquier punto de la Biblia se solucionaba automáticamente con la palabra del Papa, ahora es posible el conflicto de interpretaciones, es decir que existe la posibilidad de un enfrentamiento entre múltiples conciencias sin una solución definitiva. Este conflicto entre las religiones provocaría el resurgimiento de una corriente que ya conocemos, inspirada en la antigüedad. El escepticismo. El escepticismo resurgió en el Renacimiento. Entre las circunstancias que propiciaron este resurgimiento destacamos tres: las disputas religiosas, los descubrimientos geográficos y la crítica de la escolástica aristotélica. Las disputas religiosas han llevado a la duda en el seno de la creencia cristiana. El hombre renacentista ya no sabe cuál de las doctrinas cristianas del momento está en la verdad, y vive dramáticamente esta situación, en tanto que estas disensiones están originando conflictos en varios países. En cuanto a los descubrimientos geográficos, puede decirse que han ampliado la mentalidad europea tanto como los límites físicos del mundo conocido. Los europeos han entrado en contacto con otros pueblos y otras costumbres que contrastan fuertemente con las europeas (descubrimiento de América en 1492). Por último, también se desarrolla el escepticismo como antídoto contra el dogmatismo y el excesivo intelectualismo de la filosofía medieval que quiere explicarlo todo, incluso las más intrincadas y difíciles cuestiones de la teología, sin conciencia de que la razón humana es débil para iluminar estas oscuras cuestiones. En definitiva, estas circunstancias nos presentan el siguiente problema. En la actualidad coexisten diferentes teorías sobre qué es la verdad religiosa y no es posible decidir racionalmente cuál de ellas es la verdadera. Dicho de otro modo, el problema ahora es ver cómo podemos conocer la realidad, si es que podemos conocerla. Así pues, el problema del conocimiento es el problema central de la filosofía moderna. Hasta ahora hemos visto que el escepticismo negará la posibilidad de conocer el mundo. A partir de este momento vamos a analizar dos corrientes que intentarán hacer frente al escepticismo, defendiendo que sí es posible conocer el mundo, aunque se diferenciarán en el “cómo”: el racionalismo y el empirismo. Tanto el racionalismo como el empirismo se enfrentan al mismo problema, pero se diferencian y de manera fundamental en la forma de enfocarlo y tratar de resolverlo. Ambos se inspirarán en la nueva ciencia y en su método experimental, pero con un enfoque completamente diferenciado centrado en la cuestión del origen del conocimiento. El racionalismo, y Descartes como su más célebre representante, se caracteriza por conceder primacía a la razón para alcanzar la verdad, y sostiene como principio básico que nuestros conocimientos verdaderos de la realidad tienen su origen y fundamento en la razón. Los racionalistas identifican el conocimiento racional con el conocimiento científico, y muy especialmente con las matemáticas. Observando el éxito obtenido con la aplicación de las matemáticas a la física, las toman como modelo del saber. Están convencidos de que la estructura de la realidad es de índole matemática, tal y como defendió Galileo en el Renacimiento, convirtiéndola en guía de su investigación física. Los racionalistas, por tanto, creen que sólo por medio de las matemáticas puede obtenerse conocimiento seguro sobre la realidad. Siguiendo el modelo matemático, los racionalistas establecen como ideal del conocimiento el sistema deductivo. Recordemos que la deducción es un razonamiento que alcanza una conclusión necesaria a partir de unas proposiciones primeras y generales. La pretensión de los racionalistas será, pues, partir de unos principios universales, absolutos y evidentes de por sí, y deducir de ellos el resto de verdades. En este sentido, los racionalistas se caracterizan por criticar la experiencia o los sentidos como una fuente fiable para el conocimiento. Si este método de conocimiento es posible, defenderán los racionalistas, es porque el ser humano posee unas ideas innatas, tales como la idea de perfección, infinitud o causalidad. Esto no significa que un bebé tenga ya ideas cuando nace, sino que todo ser humano tiene la capacidad de desarrollar esas ideas a lo largo de su madurez, por lo que, si podemos conocer el mundo, es gracias a una estructura que tiene nuestro cerebro. Esta estructura y un método que permita partir de lo más evidente para ir haciendo razonamientos más complejos es lo que el racionalista identifica como conocimiento. Hay que decir que esta idea de un conocimiento que empieza por las ideas más evidentes para hacerse más complejo gracias a la razón fue lo que permitió a Descartes superar el problema del escepticismo de su época. Sólo podremos superarlo si partimos de verdades que sean evidentes y de las que no podamos dudar. Lo decisivo es que para Descartes, la razón es lo que nos permite solucionar el problema del escepticismo. Por otro lado, tenemos a los empiristas. Estos defienden que nuestro conocimiento procede en última instancia de los sentidos. El origen y fundamento de nuestro conocimiento se encuentra en la experiencia sensible. Este punto de partida establece, en primer lugar, un límite claro a las posibilidades del conocimiento. Este no puede ir más allá de la experiencia sensible y sólo podremos tener certeza de los conocimientos que caen dentro de ella. Cualquier pretendido conocimiento que no pueda ser reducido, en última instancia a los sentidos, será rechazado como producto de una especulación en el vacío o la imaginación. Es evidente que el punto de partida de los empiristas significa un rechazo radical de la existencia de ideas innatas del tipo racionalista. Defender la experiencia sensible como única fuente del conocimiento supone afirmar que el ser humano es una tabula rasa (tabla o cuenca vacía), que se va rellenando sólo a través de nuestras experiencias sensibles con el mundo (a través de los sentidos). El método que defienden es la inducción, que podemos calificar de contraria a la deducción. La inducción propone partir de objetos particulares para, a partir de ellos, extraer conclusiones universales. Por ejemplo, sólo cuando veo 60 cuervos negros puedo afirmar “todos los cuervos son negros”. Explica en qué consiste el problema del conocimiento en la modernidad Redacción. Escepticismo, racionalismo y empirismo. SESIÓN 5. EL GIRO COPERNICANO DE IMMANUEL KANT En un intento de solucionar el problema del conocimiento en la modernidad, hemos visto que los racionalistas y los empiristas iniciaron una discusión sobre cuál era el origen del conocimiento. Recordemos que para los racionalistas era la razón la que nos permitía conocer la realidad, mientras que para los empiristas el origen del conocimiento debían ser los sentidos, la experiencia sensible. Esta discusión, pues planteará dos polos opuestos en los que se plantea si el origen del conocimiento es la razón o la experiencia. Vamos a ver ahora que Kant intentará solucionar este conflicto defendiendo que nuestro conocimiento se fundamenta, se origina y es posible gracias a la unión de la razón y la experiencia. Lo primero que debemos tener en cuenta es que Kant entenderá el conocimiento como el resultado de nuestras facultades para conocer, que son la sensibilidad y el entendimiento. Mediante la sensibilidad recibimos información sensible sobre los objetos que nos rodean. Se trata del uso de nuestros sentidos de una manera elemental. Oímos cosas o vemos cosas en las que no siempre reparamos o ponemos nuestra atención. El entendimiento, precisamente, es el que se encarga de organizar y estructurar aquello que percibimos a través de la sensibilidad de manera que aquello que percibimos queda definido, y nosotros podemos diferenciar entre las partes. Es interesante señalar que Kant tomará de los racionalistas la noción de ideas innatas, pues defiende que nuestro entendimiento es común a todos los hombres, como si fuera el sistema operativo de nuestro cerebro. Como dirá Kant, tenemos una estructura cognitiva a priori. Esta vendría a ser como una especie de filtro desde el que vemos la realidad. Con esas gafas organizamos todo cuanto recibimos a través de los sentidos. Por tanto, esta unión de sensibilidad y entendimiento supone una superación del conflicto entre racionalistas y empiristas en tanto que toma de cada uno un aspecto importante a la hora de conocer. De los empiristas toma la idea de que la experiencia es necesaria para conocer el mundo. Sin los sentidos no podríamos saber nada del mundo. Pero de los racionalistas, toma la idea de que lo percibido por los sentidos lo organizamos y analizamos a través de unas estructuras “innatas” o a priori, que son compartidas por todos los seres humanos. Las estructuras cognitivas son para los seres humanos como unas gafas con cristales de colores que no nos podemos quitar. Vemos el mundo a través de ese filtro que es “el modo de conocer humano”, diferente del modo de conocer de los perros o las moscas. La idea de un conocimiento como resultado de sensibilidad y entendimiento tendrá una consecuencia muy importante para la historia de la filosofía. Si filtramos el mundo a través de unas estructuras cognitivas, en realidad no estamos conociendo la realidad objetiva, es decir, que no podemos conocer el mundo tal cual es. Kant dirá que sólo podemos conocer FENÓMENOS, es decir, que sólo conocemos la realidad filtrada. Pero no podemos hablar ya de un conocimiento objetivo, pues no podemos saber cómo son las cosas al margen de nuestras estructuras cognitivas, que condicionan nuestro modo de conocer el mundo. Está claro que existen los objetos en el mundo – Kant los llamará NOÚMENOS – pero esos objetos no los conocemos tal cual, no los conocemos en sí mismos, sino que sólo podemos conocerlo cuando están filtrados por nuestro modo de conocer. Este cambio es el que permite decir que, después de Kant ya no se habla de conocimiento OBJETIVO, sino de conocimiento INTERSUBJETIVO. No conocemos la realidad tal cual es, sino que solo la conocemos tal y como “nosotros los seres humanos que compartimos estructuras cognitivas” podemos conocerla. La importancia del pensamiento de Kant va a residir en este giro que le da a la concepción tradicional del conocimiento. El sujeto, el ser humano que puede conocer, no es un ser pasivo que recibe estímulos o información del mundo. El mundo por sí mismo no da información sobre nada. Por el contrario, el sujeto tiene un papel activo en la construcción de conocimiento. Todo lo que conocemos, no lo conocemos gracias a la información que nos da el mundo sin más, sino que por el contrario, podemos conocer gracias a unas estructuras cognitivas que sirven de filtro, de manera que la información que nos da el mundo queda organizada y estructurada. Este cambio de concepción de conocimiento se conoce como el giro copernicano de Kant. Copérnico demostró que, cuando creemos estar observando el movimiento del Sol alrededor de la Tierra, lo que en realidad vemos es la consecuencia de la rotación de nuestra propia Tierra. Kant hace con el conocimiento lo mismo que Copérnico con la Tierra. Afirma que nosotros somos los protagonistas, el conocimiento depende de NUESTRA manera de percibir y organizar el mundo. ¿Por qué decimos que Kant realiza una superación del conflicto entre racionalistas y empiristas? ¿Cuál es la diferencia entre fenómeno y noúmeno? ¿Qué significa que el conocimiento es intersubjetivo MIRA EL VIDEO DE UNBOXING PHILOSOPHY sobre Kant y explica qué son los juicios sintéticos a priori. SESIÓN 6. NIETZSCHE Y LA CRÍTICA A LA CONCEPCIÓN TRADICIONAL DEL CONOCIMIENTO Nietzsche es uno de los filósofos más importantes del siglo XIX. Su filosofía suele inscribirse en la corriente llamada “vitalismo”, por lo que debemos entender que una de sus preocupaciones fundamentales es cómo el conocimiento se relaciona con la vida. Preguntas centrales de su filosofía serían, “¿nos sirve el conocimiento para vivir más intensamente”?”, “¿cuál es la realidad que debemos conocer?”, “¿se puede conocer una realidad en constante cambio?”, o “entre diferentes verdades en conflicto, ¿cuál elegimos y por qué?”. En definitiva, podemos presentar a Nietzsche diciendo que toda su reflexión sobre el conocimiento estará, al igual que toda su filosofía, vinculada a la vida. En este sentido, deberemos decir que todo su pensamiento se posicionará contra dos figuras, fundamentalmente: Platón y el cristianismo. ¿Por qué? Porque ambos son responsables de haber creado una realidad más allá de este mundo en el que se encuentran la Verdad y el Bien (con mayúsculas). Una verdad y un bien universales, eternos y perfectos. Nietzsche dirá que tanto el platonismo como el cristianismo son responsables de haber extendido la mentira de un mundo más allá, de un mundo trascendente donde se encuentra la auténtica realidad. Nietzsche se pregunta, “¿qué quieren realmente estos pensadores cuando construyen una realidad transmundana (más allá de este mundo)? ¿El conocimiento de la realidad? Mentira, son unos farsantes que crean esta nueva realidad, no en respuesta de su anhelo de verdad, sino como respuesta de una necesidad fisiológica mucho más mísera: el miedo. Son unos seres cobardes que viven del autoengaño. Las ilusiones metafísicas no aumentan nuestro conocimiento del mundo, sino que nos ayudan a adaptarnos a él y nos consuelan en nuestros fracasos de adaptación. Lo que llamamos La Verdad es solo una invención para vivir de manera más tranquila, más confiada. Pero Nietzsche dirá que no hay verdad porque no hay mundo verdadero al estilo de Platón. Sólo hay multitud de interpretaciones diferentes, multitud de perspectivas, todas ellas igualmente válidas porque ninguna responde a la verdad, sino a la singular experiencia que cada uno tiene con la realidad mutable que se le presenta. El conocimiento o la verdad es sólo una ficción que el ser humano ha inventado para huir del miedo que le provoca el devenir, el cambio constante en el que se encuentra la realidad. Huye del miedo a pensar en un mundo en el que ni la verdad ni el bien son valores firmes, constantes y eternos. Huye de un mundo sin sentido aferrándose a la verdad eterna. Pero la auténtica verdad, dirá Nietzsche, es la verdad de estar condenado eternamente a la no-verdad. “No hay hechos, sólo interpretaciones”, con eso Nietzsche quiere decir que no hay verdades objetivas, sino que la única verdad depende del punto de vista vital de cada uno, de la vida desde la que cada uno mira el mundo, es decir, una interpretación. Nietzsche está en contra de la distinción entre la apariencia y la realidad en la que se basa el dualismo ontológico de Platón. No hay más verdad que la apariencia, y esta es plural. Vemos, pues, que en Nietzsche la reflexión sobre el conocimiento tiene dos partes, una crítica y otra positiva. La crítica rechaza la idea de Verdad objetiva, eterna y universal. La positiva es una consecuencia de la anterior. Se trata de aprender a vivir la vida en un mundo en el que no hay verdades ni valores eternos. Lo que sea verdadero o lo que esté bien dependerá en última instancia de nosotros mismos, de nuestra vida. Es un error aceptar como verdad automáticamente lo que nos digan otros, como también es un error intentar imponer nuestra idea de verdad. (Esto es interesante porque un cuñado de Nietzsche usó su filosofía para justificar en nazismo. Nietzsche nunca quiso decir a nadie cómo tenía que vivir, sino que invitó a la gente a atreverse a vivir su vida por sí mismos.) Por tanto, defenderá Nietzsche, no hay una única y verdadera realidad. No hay una verdad universal, sino que el mundo es una totalidad de perspectivas. El mundo posee innumerables sentidos, uno por cada perspectiva que interpreta. La concepción del conocimiento de Nietzsche nos lleva hacia un perspectivismo de la verdad. La perspectiva es una pluralidad interpretativa que nos muestra que, en última instancia, el conocimiento es algo humano, hecho por los humanos y para los humanos. Y por tanto, como sucede con los humanos, diferente para cada uno. Cabe decir por último que esta concepción del conocimiento como construcción de un sentido de la realidad tiene que ver con la valorización que hace Nietzsche de la vida. Para Nietzsche un saber sólo merece la pena cuando aumenta nuestras capacidades de pensar cosas, hacer cosas y sentir cosas. Es lo que Nietzsche llama la “voluntad de poder”. A diferencia de Platón, Aristóteles, Descartes, Hume o Kant, el saber no sirve para conocer el mundo desinteresadamente. La verdad en sí misma no es buena ni nos sirve para nada, dirá Nietzsche. Las buenas verdades son aquellas que aumentan nuestro poder para vivir más libres, más felices, más sabios y más intensamente. En conclusión, para Nietzsche el conocimiento sólo tiene sentido cuando sirve a la vida. ¿Cuál es la crítica que hace Nietzsche a Platón y al cristianismo? ¿Qué es el perspectivismo de la verdad en Nietzsche? ¿Qué es la voluntad de poder y cómo se relaciona con el conocimiento en Nietzsche? CAMELLO-LEÓN-NIÑO En el siguiente texto, Nietzsche se refiere a la tradición del pensamiento occidental interpretándolo como la historia un error que habría surgido en Grecia al distinguirse un mundo verdadero de otro aparente. La filosofía occidental podría así interpretarse como el desarrollo de este error de Platón que Nietzsche pretendía haber desenmascarado y finalmente, superado. “Sobre cómo terminó convirtiéndose en fábula el “mundo verdadero”. Historia de un error. 1. El mundo verdadero es asequible al sabio, al virtuoso; él es quien vive en ese mundo, quien es ese mundo. (Esta es la forma más antigua de la Idea, relativamente simple y convincente. Se trata de una transcripción de la tesis: “Yo, Platón soy la verdad”) 2. El mundo verdadero no es asequible por ahora, pero ha sido prometido al sabio, al piadoso, al virtuoso (“al pecador que hace penitencia”) (La Idea ha progresado, se ha hecho más sutil, más capciosa, más difícil de entender, y se ha afeminado, se ha hecho cristiana...). 3. El mundo verdadero no es asequible ni demostrable ni puede ser prometido, pero, por el hecho de que se pueda pensar, constituye un consuelo, una obligación, un imperativo. (El antiguo sol sigue alumbrando al fondo, aunque se le ve a través de la neblina y del escepticismo; la Idea ha sido sublimada, se ha vuelto pálida, nórdica.) 4. ¿Es inasequible el mundo verdadero? En cualquier caso, no lo hemos alcanzado, y por ello nos es también desconocido. En consecuencia no puede servirnos de consuelo, ni de redención, ni de obligación. ¿A qué nos podría obligar algo desconocido? (Mañana gris. Primer bostezo de la razón. Canto del gallo del positivismo.) 5. El “mundo verdadero” es una Idea que ya no sirve para nada, que ya ni siquiera obliga, una Idea que se ha vuelto inútil, superflua; en consecuencia es una Idea que ha sido refutada: eliminémosla. (Día claro; desayuno, vuelta del sentido común y de la serenidad alegre; Platón se pone rojo de vergüenza y todos los espíritus libres arman un ruido de mil demonios.) 6. Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado? ¿el aparente...? ¡no!, al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente. (Mediodía; instante de la más breve sombra; fin del más largo error; punto culminante de la humanidad; comienza Zaratustra.)” ¿Cuál es el error del que habla el texto? ¿Cómo se desarrolla la historia del error? Busca información sobre las figuras del camello, el león y el niño en Nietzsche. ¿Qué relación tienen con este texto? SESIÓN 7. EDGAR MORÍN Y LA RELACIÓN DEL CONOCIMIENTO CON LA CULTURA La cultura está en el interior Cultura conocimiento La cultura le proporciona al pensamiento sus condiciones de formación, de concepción, de conceptualización. Impregna, modela y eventualmente gobierna los conocimientos individuales. Aquí no se trata de un determinismo sociológico exterior cuanto de una estructuración interna. La cultura, y a través de la cultura, la sociedad, están en el interior del conocimiento humano. El conocimiento está en la cultura y la cultura está en el conocimiento. Un acto cognitivo individual es un fenómeno cultural, y todo elemento del complejo cultural colectivo se actualiza en un acto cognitivo individual. Vemos, pues, que hay que introducir de forma radical a la sociedad (a través de la cultura) en el conocimiento de los individuos, incluido el del autor de estas líneas. La relación entre los espíritus individuales y la cultura no es indistinta, sino recíproca y recursiva. Recíproca porque la cultura está en los seres individuales y estos están, a su vez, en la cultura. Recursiva, porque de igual modo que los seres vivientes extraen su posibilidad de vida de su ecosistema, el cual existe a partir de las inter-acciones entre estos seres vivientes, igualmente los individuos no pueden formar y desarrollar su conocimiento si no es en el seno de una cultura, la cual sólo adquiere vida a partir de las inter-acciones cognitivas del individuo las inter-acciones mentales (de pensamientos) entre los individuos regeneran la cultura, que a su vez, regenera las inter-acciones mentales entre los individuos. Esta concepción hace inseparables cultura y conocimientos individuales. De este modo, podemos concebir el conocimiento como un producto de interacciones biológicas, sociales y culturales. La esfera socio-cultural se introduce en el ser humano antes del nacimiento, en el vientre de la madre (influencias del entorno, sonidos, músicas, alimentos, hábitos maternos), después en las técnicas del parto, el tratamiento del recién nacido, el adiestramiento/educación familiar/socialización. La integración socio-cultural del niño o niña van a reforzar o atenuar la dominación de un hemisferio cerebral sobre otro. Prohibiciones, tabús, normas, incorporan en cada cual un imprinting cultural que a menudo no tiene retorno. En fin, la educación a través del lenguaje, proporcionará a cada cual los principios, reglas, y útiles del conocimiento. De este modo, por todas partes, actúa, retroactúa la cultura sobre el cerebro para modelar sus estructuras cognitivas, por lo que subsiguientemente siempre estará en activo como productora de conocimiento. De este modo, la cultura es coproductora de la realidad percibida y concebido por cada cual. Para entender la idea de conocimiento que pretendo presentar hay que concebir por tanto, no sólo en enraizamiento del conocimiento en la sociedad y la interacciones conocimiento/sociedad, sino sobre todo el bucle recursivo por el que el conocimiento es producto/productor de una realidad sociocultural. Dicho de otro modo: los hombres de una cultura, por su modo de conocimiento, producen la cultura que produce su modo de conocimiento. La cultura genera los conocimientos que regeneran la cultura. El conocimiento depende de múltiples condiciones socio-culturales, y a su vez, condiciona estas condiciones. Si se considera hasta qué punto el conocimiento es producido por una cultura, es dependiente de una cultura, está integrado en una cultura, se puede tener la sensación de que nada podría liberarlo de ella. Pero ello sería ignorar que los individuos no son todos, ni siempre, incluidas las condiciones culturales más cerradas, máquinas que obedecen impecablemente al orden social, a lo que les dice su cultura. Sería ignorar que toda cultura está vitalmente abierta a su mundo exterior, que de él extrae conocimientos objetivos y que los conocimientos e ideas migran de cultura a cultura. Sería ignorar que la adquisición de una información, el descubrimiento de un saber, la invención de una idea pueden modificar una cultura, transformar una sociedad, cambiar el curso de una historia. De este modo, el conocimiento está unido por todas partes a la estructura de la cultura, a la organización social, y a la praxis histórica. No sólo está condicionado, determinado y es producido, sino que también es condicionante, determinante y productor (cosa que demuestra de forma asombrosa la aventura del conocimiento científico). Y siempre, y en cualquier lugar, el conocimiento transita por los espíritus individuales, los cuales disponen de una autonomía potencial, y esta autonomía, en ciertas condiciones, puede actualizarse y convertirse en pensamiento personal. Edgar Morín. Las ideas, en El método. Explica la relación entre la cultura y el conocimiento que se plantea en el texto. ¿Qué diferencias hay entre la visión del conocimiento de Morín y la de Kant?
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