ALUMNA: GRECIA ARANZA ARÉVALO LEYVA
GRUPO: 1AB
DONCENTE: MEZA FUENTEVILLA MAGDA SORAYA
MATERIA: FUNDAMENTOS DE INVESTIGACIÓN
ENSAYO “IMPORTANCIAS DE LAS CIENCIAS EN LA VIDA COTIDIANA”
UNIDAD 1
15/09/2025
Introducción
El desarrollo científico de la segunda mitad del siglo XX ha transformado
significativamente al mundo. La pandemia de coronavirus destacó el papel
crucial de la ciencia y la tecnología, ya que la sociedad buscó respuestas sobre
su origen, contagio y tratamiento. Esto resalta la necesidad de mejorar la
enseñanza de las ciencias para formar ciudadanos reflexivos, con mentalidad
abierta, conscientes del cuidado del medio ambiente, la biodiversidad y la
construcción de un mundo sostenible. La educación científica desde la infancia
permite explorar y comprender la naturaleza respetando nuestro entorno.
Desarrollo
La historia de la humanidad ha estado profundamente ligada a los inventos y
descubrimientos que, a lo largo del tiempo, han permitido al ser humano resolver
sus necesidades fundamentales y mejorar su forma de vida. Cada avance,
desde el dominio del fuego hasta la invención de utensilios, herramientas y
sistemas de comunicación, representó un paso hacia el progreso. Gracias a esta
evolución, hoy contamos con logros tan trascendentales como la producción de
energía, el desarrollo de combustibles, la creación de medicamentos y los
avances en campos de vanguardia como la microscopía, la biotecnología y la
nanotecnología. Todos estos hitos reflejan la importancia de la ciencia como
motor del desarrollo humano.
El concepto de ciencia, cuyo origen etimológico proviene del latín scire (saber) y
del griego sophia (el arte de conocer), puede entenderse como una actividad
humana creativa y deductiva que busca comprender la naturaleza y generar
explicaciones comprobables de los fenómenos. Autores como Pérez (2009) y
Fara (2012) la definen como un proceso destinado no solo a producir
conocimiento, sino también a predecir fenómenos y construir teorías verificables.
Además, la ciencia no se limita al descubrimiento de hechos aislados, sino que
implica a las personas, instituciones, métodos y técnicas que participan en la
adquisición y aplicación de este conocimiento.
Por otro lado, la vida cotidiana puede definirse como el conjunto de actividades y
relaciones que marcan la existencia de los seres humanos. Estas condiciones
particulares de vida se construyen en la interacción con otros y con el entorno, y
cambian constantemente de acuerdo con el contexto social. Uribe (2014)
plantea que la vida cotidiana constituye el centro de la historia, ya que en ella se
refleja la realidad de los individuos, quienes construyen su identidad a partir de
prácticas culturales y sociales en constante transformación. Entre los elementos
centrales de esta esfera están la independencia y la autonomía personal,
expresadas en actividades como el autocuidado, la comunicación y la movilidad,
que resultan esenciales para la supervivencia y el bienestar de cada persona.
La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la vulnerabilidad de la vida
cotidiana y cómo fenómenos externos pueden alterar profundamente nuestras
dinámicas. La “normalidad” de las interacciones sociales, el estudio, el trabajo o
las tareas domésticas se vio drásticamente modificada, demostrando que el
conocimiento científico es indispensable para enfrentar crisis y comprender
nuevas realidades. En ese sentido, la ciencia y la tecnología han permitido
descubrir métodos y recursos que facilitan la vida diaria, aportando soluciones
prácticas y haciendo más cómodas y seguras actividades que antes parecían
rutinarias.
Un aspecto importante es que, aunque muchas veces no lo percibamos, la
ciencia está presente en cada acción que realizamos. Por ejemplo, en la
alimentación ya no se trata solo de cubrir necesidades energéticas, sino también
de prevenir enfermedades y garantizar un bienestar integral gracias al
conocimiento sobre nutrientes y dietas equilibradas. En el aseo personal, la
ciencia se volvió crucial durante la pandemia al demostrar la importancia del
lavado de manos y la higiene para reducir contagios. En la movilidad, los
estudios científicos nos ayudan a entender cómo cuidar nuestro cuerpo, prevenir
lesiones y mejorar la salud física. El sueño y el descanso, actividades
esenciales, han sido ampliamente investigados para mostrar su papel en la
regeneración celular, el equilibrio energético y la prevención de trastornos
asociados a jornadas laborales intensas.
Estos ejemplos evidencian que la ciencia no es algo lejano ni exclusivo de
laboratorios, sino una presencia constante que influye en la forma en que
comemos, nos cuidamos, nos desplazamos y descansamos. Sin embargo, gran
parte de la población desconoce hasta qué punto depende de ella en su vida
diaria. De ahí surge la importancia de fomentar una educación científica desde
edades tempranas, que no solo enseñe conceptos, sino que despierte la
curiosidad y permita comprender el mundo con mayor conciencia crítica.
Conclusión
La ciencia es esencial en la vida cotidiana porque nos permite tomar decisiones
fundamentadas, enfrentar momentos difíciles y cuidar el medio ambiente.
Aunque muchas veces pasa desapercibida, está presente en nuestra
alimentación, salud, energía y comunicación. Por ello, es fundamental fomentar
su enseñanza desde la educación básica, despertando la curiosidad por conocer
y descubrir. En definitiva, la ciencia no solo facilita nuestra vida, sino que
constituye la base del desarrollo humano y social.
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