manual-acsm-para-la-valoracion-y-prescripcion-del-ejercicio

advertisement
Manual ACSM para la valoración y prescripción del
ejercicio
3ª edición revisada y ampliada
REDACTOR PRINCIPAL
Walter R. Thompson, PhD, FACSM
Regents Professor of Kinesiology and Health (College of Education)
Professor of Nutrition (Division of Nutrition, School of Health Professions,
College of Health and Human Sciences)
Georgia State University
Atlanta, Georgia
REDACTORES ADJUNTOS
Neil F. Gordon, MD, PhD, MPH, FACSM
Chief Medical and Science Officer
Nationwide Better Health
Savannah, Georgia
Linda S. Pescatello, PhD, FACSM
Professor
Department of Kinesiology and Human
Performance Laboratory
Neag School of Education
University of Connecticut
Storrs, Connecticut
Manual ACSM para la valoración y prescripción del ejercicio
COLEGIO NORTEAMERICANO
DE MEDICINA DEL DEPORTE
3ª edición revisada y ampliada
Esta obra se ha publicado según el acuerdo con Lippincott William &
Wilkins/Wolters Kluwer Health Inc.
Copyright de la edición original: © 2010 American College of Sports Medicine
Título original: ACSM’s Guidelines for Exercise Testing and Prescription 8/E
Traducción: Pedro González del Campo Román
Diseño de cubierta: Rafael Soria
© 2014, ACSM
Editorial Paidotribo
www.paidotribo.com
E-mail: paidotribo@paidotribo.com
Tercera edición
ISBN: 978-84-9910-425-6
ISBN EPUB: 978-84-9910-934-3
BIC: MMS
Fotocomposición: Bartolomé Sánchez de Haro
bgrafic@bgrafic.es
Este libro está dedicado a los cientos de profesionales que, dedicando miles de
horas, han contribuido voluntariamente desde 1975 a desarrollar las pautas de
este que han sido aceptadas internacionalmente. Publicada su octava edición en
inglés, son las pautas más divulgadas entre los profesionales de la salud/deporte
y los profesionales clínicos.
Esta edición está dedicada específicamente a los redactores, a los equipos de
redacción y a los revisores de ésta y las ediciones previas, quienes no sólo
aportaron su experiencia colectiva, sino que también sacrificaron un tiempo
precioso –que podrían haber pasado con compañeros, amigos y familiares–
para asegurarse de que estas pautas cumplieran los requisitos científicos y
prácticos más exigentes.
En una carta a su amigo Robert Hooke y fechada el 5 de febrero de 1675, el
matemático y físico inglés Sir Isaac Newton escribió: «Si he visto más allá es
por haberme aupado en hombros de gigantes». Aunque Newton vivió entre 1643
y 1727, esta cita no podría ser más cierta hoy en día, si bien 335 años más tarde.
Las pautas del ACSM nacieron en el ACSM Committee on Certification and
Registry Boards (CCRB, antes llamado Certification and Education Committee
and the Preventive and Rehabilitative Exercise Committee). Aunque el proyecto
siga bajo los auspicios del CCRB, el texto ha sido aceptado a nivel internacional
por miembros y no miembros del ACSM en las ramas de la práctica clínica y la
salud/deporte. En la actualidad, se han convertido en el referente para todos los
que dirigen programas de ejercicio o pruebas de esfuerzo. También es el
referente para todos los libros del ACSM (ACSM’s Resource Manual for
Guidelines for Exercise Testing and Prescription, ACSM’s Resources for
Clinical Exercise Physiology, ACSM’s Resources for the Personal Trainer,
ACSM’s Health-Related Physical Fitness Assessment Manual y ACSM’s
Exercise Management for Persons with Chronic Diseases and Disabilities). La
lista de autores y colaboradores se ha elevado a cientos en esta y ediciones
previas. Estos autores y colaboradores han trabajado en puestos de liderazgo y
son los «gigantes» a los que se refería Newton.
Primera edición, 1975
Karl G. Stoedefalke, PhD, FACSM,
Co-director
John A. Faulkner, PhD, FACSM,
Co-director
Segunda edición, 1980
R. Anne Abbott, PhD, FACSM, Director
Tercera edición, 1986
Steven N. Blair, PED, FACSM, Director
Cuarta edición, 1991
Russell R. Pate, PhD, FACSM, Director
Quinta edición, 1995
W. Larry Kenney, PhD, FACSM,
Redactor principal
Reed H. Humphrey, PhD, PT, FACSM,
Redactor adjunto de medicina clínica
Cedric X. Bryant, PhD, FACSM,
Redactor adjunto de Fitness
Sexta edición, 2000
Barry A. Franklin, PhD, FACSM,
Redactor principal
Mitchell H. Whaley, PhD, FACSM,
Redactor adjunto de medicina clínica.
Edward T. Howley, PhD, FACSM,
Redactor adjunto de Fitness
Séptima edición, 2005
Mitchell H. Whaley, PhD, FACSM,
Redactor principal
Peter H. Brubaker, PhD, FACSM,
Redactor adjunto de medicina clínica
Robert M. Otto, PhD, FACSM,
Redactor adjunto de Fitness
Octava edición, 2009
Walter R. Thompson, PhD, FACSM,
Redactor principal
Neil F. Gordon, MD, PhD, FACSM,
Redactor adjunto
Linda S. Pescatello, PhD, FACSM,
Redactor adjunto
Prefacio
El lector de esta edición, traducción de la octava edición del inglés, del Manual
ACSM para la valoración y prescripción del ejercicio descubrirá cuatro
innovaciones evidentes: hay menos descripciones y menos bibliografía; hay más
tablas, cuadros y figuras, y se publica simultáneamente con el ACMS’s Resource
Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription, ACSM’s Resources
for Clinical Exercise Physiology, ACSM’s Certification Review Book y ACSM’s
Exercise Management for Persons with Chronic Diseases and Disabilities. Es
por esta última razón por la que los redactores propusieron que esta edición fuera
más un libro de pautas que un manual completo. Desde la primera edición
siempre ha sido la intención que este libro fuese una fuente inmediata de
información para los profesionales clínicos y los profesionales de la salud y el
deporte. A medida que aumentó el volumen de información clínica disponible, el
libro de Pautas se volvió más voluminoso y el tamaño de la letra más pequeño
entre las ediciones 1ª y 7ª. Nuestra meta fue mejorar la comprensión del libro
para que el lector hallara las pautas con facilidad, una explicación sucinta y una
o dos referencias bibliográficas. Dejamos las explicaciones largas y las
enumeraciones prolijas de las fuentes bibliográficas a otros libros que se han
publicado a la par que este Manual. Esta edición emplea un formato práctico
para los profesionales de la salud, el deporte y el ejercicio clínico, médicos,
enfermeros, practicantes, fisioterapeutas y ergoterapeutas, bromatólogos y
administradores sanitarios.
Somos conscientes de que las pautas de este Manual se utilizan en todo el mundo
como modelo definitivo para pruebas de esfuerzo y prescripción de ejercicio. Es
por esta razón por lo que pedimos a científicos y practicantes internacionales de
casi todos los continentes que revisaran e hicieran sugerencias, no sólo sobre su
aplicación científica, sino también sobre la aceptación de estas pautas en sus
países respectivos. Esperamos que estas pautas se empleen en todo el mundo y,
cuando sea factible, se traduzcan a muchas lenguas para que lleguen a más
personas (Nota: hay que firmar contratos de traducción con la editorial antes de
emprender dicha actividad).
REVISORES INTERNACIONALES
Jorge E. Franchella, MD, FACSM
Director, Unidad Académica de
Especialista en Medicina del Deporte
Universidad de Buenos Aires, Argentina
Mark Hargreaves, PhD, FACSM
Catedrático, Departamento de Fisiología
The University of Melbourne
Melbourne, Australia
Gaston P. Beunen, PhD, FACSM
Departamento de Cinesiología Biomédica
Facultad de Cinesiología y Ciencias de la Rehabilitación
Universidad Católica de Lovaina
Lovaina, Bélgica
Victor Matsudo, MD
Director científico, São Caetano do Sul
Centro de Estudios del Laboratorio de Forma Física
CELAFISCS, Brasil
Constance M. Lebrun, MD, MPE, CCFP, Dip. Sport Med, FACSM
Directora, Glen Sather Sports Medicine Clinic
Universidad de Alberta
Edmonton, Alberta
Jürgen Michael Steinacker, MD, FASCM
Catedrático de Medicina
Sektion Sport- und Rehabilitationsmedizin
Universitätsklinikum Ulm
89070 Ulm
Alemania
Stanley Sai-chuen Hui, PhD, FACSM
Catedrático, Departamento de Ciencia del Deporte y Educación Física
The Chinese University of Hong Kong
Shatin, N. T., Hong Kong
Aashish Contractor, MD
Cardiología preventiva y rehabilitación
Asian Heart Institute
Mumbai, India
Marco Bernardi, MD
Departamento de Fisiología Humana y Farmacología
Escuela de Especialista de Medicina del Deporte
Facultad de Medicina y Cirugía
Universidad de Roma
Roma, Italia
Jasem Ramadan, PhD
Director, Departamento de Fisiología
Director, Unidad de Ejercicio y Actividad Física
Facultad de Medicina, Universidad de Kuwait
Kuwait
Pedro G. Morales Corral, MD
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
Wye Mun Low, MBBS, MMed, MSS, FACSM
Médico del Deporte
The Clinic at Cuppage
Singapur
Rolf Ehrsam, MD, MSc, FACSM
Director emérito, Instituto para las Ciencias de la Salud y el Ejercicio
Universidad de Basilea
Basilea, Suiza
Sandy S. Hsieh, PhD, FACSM
Instituto Universitario de las Ciencias del Deporte y el Ejercicio
Universidad Normal Nacional de Taiwán
Taipei, Taiwán
Susan M. Shirreffs, PhD, FACSM
School of Sport and Exercise Sciences
Loughborough University
Loughborough, Reino Unido
Es en este prefacio donde los redactores aprovechamos la oportunidad de dar las
gracias a todos los que ayudaron a que este proyecto fuera un éxito. No obstante,
siguiendo la filosofía de la brevedad de este libro, sin más preámbulos damos las
gracias a cónyuges, amigos y familiares que comieron sin nosotros, pasaron
fines de semana y vacaciones sin nosotros y sacrificaron una buena parte de dos
años para permitirnos acabar esta obra. Damos las gracias a nuestro editor y en
concreto a Emily Lupash, directora de adquisiciones; Andrea Klinger, redactora
jefe; Christen Murphy, gestora de marketing, y Debra Passan, asistente de
redacción. Damos las gracias al antiguo Director Nacional de Certificación del
ACSM Mike Niederpruem, al Director Nacional de Certificación del ACSM
Richard Cotton, a la Directora Auxiliar de Certificación del ACSM Hope Wood,
a la Coordinadora del Programa de Certificación Beth Muhlenkamp, a la
Coordinadora del Programa de Certificación Kathy Berlin, a la Ayudante de
Certificación Mandy Couch, a la Funcionaria Administrativa del Comité de
Acreditación para las Ciencias del Ejercicio Traci Rush, al Vicepresidente
Ejecutivo del ACSM y editor D. Mark Robertson, y al Presidente del Comité de
Publicaciones del ACSM Dr. Jeff Roitman y a su junta tan extra-ordinariamente
laboriosa. Damos las gracias al ACSM Committee on Certification and Registry
Boards, cuyos miembros revisaron incansablemente los manuscritos y aportaron
sus conocimientos. Damos las gracias a nuestros estudiantes de la Universidad
de Connecticut (Amanda Augeri, Bruce Blanchard, Jeffrey Capizzi, Jennifer
Klau, Matthew Kostek y Brian Griffiths) y de la Universidad Estatal de Georgia
(Jessica Lee, Joanna Eure, Caitlin Sales y Paula Pullen). Nuestro agradecimiento
para los redactores principales de los textos adjuntos del Manual (sobre todo el
doctor Jon Ehrman, que convirtió en su misión lograr la congruencia entre el
Resource Manual y el Manual ACSM). Por último, grande es nuestra deuda con
los contribuyentes de este Manual. Sería imposible que este proyecto fuera
exhaustivo y que abarcara todas las mejores prácticas científico-estadísticas sin
su experiencia y devoción para elaborar este extraordinario libro. A nivel más
personal, doy las gracias a mis dos redactores adjuntos, colegas y amigos, los
doctores Neil Gordon y Linda Pescatello, quienes desinteresadamente dedicaron
muchas horas a este proyecto. No puedo expresar con palabras mi profunda
gratitud a ambos.
Walter R. Thompson, Ph.D., FACSM
Redactor principal
NOTA BENE
Los puntos de vista y la información contenidos en esta edición del Manual
ACSM para la valoración y prescripción del ejercicio se presentan como pautas
en contraposición a las normas profesionales. Esta distinción es importante,
porque se puede adscribir connotaciones legales específicas a esta terminología.
La distinción también es crítica porque confiere al profesional del deporte
libertad para desviarse de tales pautas cuando sea necesario y apropiado en el
curso de la práctica deportiva con un juicio prudente y un criterio independiente.
El Manual ACSM para la valoración y prescripción del ejercicio ofrece un
marco mediante el cual los profesionales pueden –y en algunos casos deben–
adaptarse a las necesidades concretas del paciente o cliente y modificarlas para
cumplir los requisitos institucionales o legales.
Colaboradores
Kelli, Allen, PhD
VA Medical Center
Durham, Carolina del Norte
Lawrence E. Armstrong, PhD, FACSM
University of Connecticut
Storrs, Connecticut
Gary J. Balady, MD
Boston University School of Medicine
Boston, Massachusetts
Craig Broeder, PhD, FACSM
Benedictine University
Lisle, Illinois
John Castellani, PhD, FACSM
U.S. Army Research Institute of Environmental Medicine
Natick, Massachusetts
Bernard Clark, MD
St. Francis Hospital and Medical Center
Hartford, Connecticut
Dawn P. Coe, PhD
Grand Valley State University
Allendale, Michigan
Michael Deschenes, PhD, FACSM
College of William and Mary
Willamsburg, Virginia
J. Andrew Doyle, PhD
Georgia State University
Atlanta, Georgia
Barry Franklin, PhD, FACSM
William Beaumont Hospital
Royal Oak, Michigan
Charles S. Fulco, ScD
U.S. Army Research Institute of Environmental Medicine
Natick, Massachusetts
Carol Ewing Garber, PhD, FACSM
Columbia University
Nueva York, Nueva York
Paul M. Gordon, PhD, FACSM
University of Michigan
Ann Arbor, Michigan
Sam Headley, PhD, FACSM
Springfield College
Springfield, Massachusetts
John E. Hodgkin, MD
St. Helena Hospital
St. Helena, California
John M. Jakicic, PhD, FACSM
University of Pittsburgh
Pittsburgh, Pennsylvania
Wendy Kohrt, PhD, FACSM
University of Colorado–Denver
Aurora, Colorado
Timothy R. McConnell, PhD, FACSM
Bloomsburg University
Bloomsburg, Pennsylvania
Kyle McInnis, ScD, FACSM
University of Massachusetts
Boston, Massachusetts
Miriam C. Morey, PhD
VA and Duke Medical Centers
Durham, Carolina del Norte
Stephen Muza, PhD
U.S. Army Research Institute of Environmental Medicine
Natick, Massachusetts
Jonathan Myers, PhD, FACSM
VA Palo Alto Health Care System/Stanford University
Palo Alto, California
Patricia A. Nixon, PhD, FACSM
Wake Forest University
Winston–Salem, Carolina del Norte
Jeff Rupp, PhD
Georgia State University
Atlanta, Georgia
Ray Squires, PhD, FACSM
Mayo Clinic
Rochester, Minnesota
Clare Stevinson, PhD
University of Alberta
Edmonton, Canadá
Scott Thomas, PhD
University of Toronto
Toronto, Canadá
Yves Vanlandewijck, PhD
Katholieke Universiteit Leuven
Lovaina, Bélgica
Índice
SECCIÓN I: VALORACIÓN DE LA SALUD Y EVALUACIÓN DE
RIESGOS
1Beneficios y riesgos asociados con la actividad física
Terminología sobre la actividad y condición físicas
Perspectiva de Sanidad sobre las recomendaciones actuales
Beneficios de la actividad física y/o el ejercicio practicados con regularidad
Riesgos asociados con el ejercicio
Muerte súbita cardíaca en jóvenes
Episodios cardíacos relacionados con el ejercicio en adultos
Prueba de esfuerzo y riesgo de episodios cardíacos
Riesgo de episodios cardíacos durante la rehabilitación cardíaca
Prevención de episodios cardíacos relacionados con el ejercicio
Bibliografía
2Programa de detección sanitaria previo a la participación y estratificación
de riesgos
Programa de detección previo a la participación
Examen discriminatorio autogestionado para la actividad física
Programa de detección sanitaria para la actividad física dirigido por
profesionales
Estratificación de riesgos
Información no revelada o no disponible sobre los factores de riesgo de
enfermedad cardiovascular
Enfermedad cardiovascular, pulmonar y metabólica conocida
Signos y síntomas principales que sugieren una enfermedad cardiovascular,
pulmonar y metabólica
Factores de riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica
Recomendaciones para la prueba de esfuerzo y la práctica de ejercicio basadas
en la categoría de riesgos
Recomendaciones para la prueba de esfuerzo y su supervisión basadas en la
categoría de riesgos
Estratificación de riesgos para cardiópatas
Bibliografía
SECCIÓN II: PRUEBA DE ESFUERZO
3Evaluaciones previas a la prueba de esfuerzo
Anamnesis, exploración física y pruebas de laboratorio 42 Tensión arterial
Lípidos y lipoproteínas
Análisis del hemograma
Función pulmonar
Contraindicaciones para la prueba de esfuerzo
Consentimiento informado
Instrucciones para los participantes
Bibliografía
4Evaluación e interpretación de la condición física en relación con la salud
Fines de la evaluación de la condición física en relación con la salud
Principios básicos y pautas
Instrucciones previas a la prueba
Prescripción de la prueba
Entorno de la prueba
Composición corporal
Métodos antropométricos
Densitometría
Otras técnicas
Valores sobre la composición corporal
Capacidad cardiorrespiratoria
El concepto de consumo máximo de oxígeno
Prueba de esfuerzo máximo frente a submáximo
Modos de la prueba de esfuerzo
Secuencia y mediciones de la prueba cardiorrespiratoria
Criterios para la interrupción de la prueba de esfuerzo
Interpretación de los resultados
Fuerza y tolerancia musculares
Justificación
Principios
Fuerza muscular
Tolerancia muscular
Consideraciones especiales
Flexibilidad
Evaluación general de la condición física y la salud
Bibliografía
5Prueba de esfuerzo clínica
Indicaciones y aplicaciones
Prueba de esfuerzo diagnóstica
Prueba de esfuerzo para evaluar la gravedad y pronóstico de la enfermedad
Prueba de esfuerzo después de un infarto de miocardio
Prueba de esfuerzo funcional
Modalidades de la prueba de esfuerzo
Protocolos de la prueba de esfuerzo
Prueba de esfuerzo con el hemicuerpo superior
Prueba para la reincorporación laboral
Mediciones durante la prueba de esfuerzo
Frecuencia cardíaca y tensión arterial
Monitorización electrocardiográfica
Índices subjetivos y síntomas
Intercambio de gases pulmonares y respuestas ventilatorias
Gasometría arterial
Indicaciones para la terminación de una prueba de esfuerzo
Período postejercicio
Modalidades de diagnóstico por la imagen
Ecocardiografía de esfuerzo
Gammagrafía de esfuerzo
Prueba de esfuerzo farmacológica
Tomografía computarizada en la evaluación de la enfermedad coronaria
Supervisión de la prueba de esfuerzo
Bibliografía
6Interpretación de los datos de las pruebas de esfuerzo clínicas
La prueba de esfuerzo como herramienta de detección de enfermedades
coronarias
Interpretación de las respuestas a la prueba de esfuerzo graduado
Respuesta de la frecuencia cardíaca
Respuesta de la tensión arterial
Ondas electrocardiográficas
Signos y síntomas limitadores
Respuestas ventilatorias y del intercambio de gases pulmonares
Valor diagnóstico de la prueba de esfuerzo
Sensibilidad
Especificidad
Valor predictivo
Comparación con pruebas de esfuerzo con técnicas de detección por la imagen
Aplicaciones pronósticas de la prueba de esfuerzo
Bibliografía
SECCIÓN III: PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
7Principios generales de la prescripción de ejercicio
Modo (tipo) de ejercicio
Componentes de la sesión de ejercicio
Ejercicio aeróbico (tolerancia cardiovascular)
Cantidad de ejercicio: ¿cuánto ejercicio es bastante para obtener beneficios para
la salud y la condición física?
Modo (tipo) de ejercicio aeróbico (cardiovascular)
Componentes de la prescripción de ejercicio aeróbico (tolerancia
cardiovascular): el principio fitt, o frecuencia, intensidad, tiempo y tipo de
ejercicio
Ritmo de progresión
Capacidad muscular
Frecuencia del ejercicio resistido
Tipos de ejercicios resistidos
Volumen del ejercicio resistido (repeticiones y series)
Técnica del ejercicio resistido
Progresión/mantenimiento
Ejercicio de flexibilidad (estiramientos)
Ejercicio neuromuscular
Supervisión del programa de ejercicio
Estrategias para mejorar la adopción y cumplimiento de un régimen de ejercicio
Bibliografía
8Prescripción de ejercicio para personas sanas y consideraciones especiales
Embarazo
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio
Consideraciones especiales
Niños y adolescentes
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio
Consideraciones especiales
Adultos mayores
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio
Consideraciones especiales
Circunstancias medioambientales
Ejercicio en ambientes calurosos
Ejercicio en ambientes fríos
Ejercicio a gran altura
Bibliografía
9Prescripción de ejercicio para pacientes con cardiopatía
Programas de rehabilitación hospitalaria
Frecuencia
Intensidad
Tiempo (duración)
Progresión
Programas de ejercicio para pacientes ambulatorios
Prescripción de ejercicio
Tipos de programas de ejercicio ambulatorio
Circunstancias especiales
Prescripción de ejercicio sin una prueba de esfuerzo preliminar
Entrenamiento de resistencia para cardiópatas
Entrenamiento con ejercicio para la vuelta al trabajo
Bibliografía
10Prescripción de ejercicio para otras poblaciones clínicas
Artritis
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio
Cáncer
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio
Diabetes mellitus
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio
Discapacidades
Parálisis cerebral
Lesiones medulares
Dislipemia
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio
Virus de la inmunodeficiencia humana
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio
Hipertensión
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio
Síndrome metabólico
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio/Consideraciones especiales
Sobrepeso y obesidad
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio
Recomendaciones para un programa conductual de adelgazamiento
Osteoporosis
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio
Arteriopatía periférica
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio
Enfermedades pulmonares
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio
Nefropatía
Prueba de esfuerzo
Prescripción de ejercicio
Bibliografía
SECCIÓN IV: APÉNDICES
Apéndice AMedicamentos corrientes
Apéndice BTratamiento de urgencias médicas
Apéndice CInterpretación del electrocardiograma
Apéndice DCertificaciones del American College of Sports Medicine
Índice Alfabético
Abreviaturas
1RM
Una repetición máxima
AACVPR American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation
ACGIH
American Conference of Governmental Industrial Hygienists
ACOG
American College of Obstetricians and Gynecologists
ACP
American College of Physicians
ACSM
American College of Sports Medicine
ACTP
Angioplastia coronaria transluminal percutánea
AHA
American Heart Association
AIB
Análisis de impedancia bioeléctrica
AIHA
American Industrial Hygiene Association
AMA
American Medical Association
ASAT
Aspartato-aminotransferasa
AV
Auriculoventricular
BIE
Broncoconstricción inducida por el ejercicio
BR
Bloqueo de rama
BRD
Bloqueo de rama derecha
BUN
Nitrógeno ureico en sangre
CAP
Contracción auricular prematura
KSA
Conocimientos, destrezas y capacidades
CDC
U.S. Centers for Disease Control and Prevention
CES
ACSM Certified Clinical Exercise Specialist
CHCM
Concentración de hemoglobina corpuscular media
CPAP
Presión positiva continua en la vía aérea
CPK
Creatinfosfocinasa
CR
Cociente respiratorio
CRQ
Cuestionario de la Enfermedad Respiratoria Crónica
CVM
Contracción voluntaria máxima
CVP
Contracción ventricular prematura
DAI
Desfibrilador automático implantable
DED
Desviación del eje hacia la derecha
DEI
Desviación del eje a la izquierda
DI
Desfibrilador implantable
DID
Diabetes insulinodependiente
DNID
Diabetes no insulinodependiente
ECA
Enfermedad cardiovascular aterosclerótica Enzima conversora de la angiotensina
ECG
Electrocardiograma (electrocardiográfico)
ECV
Enfermedad cardiovascular
EEE
Error estándar de estimación
EMV
Entrenamiento de los músculos ventilatorios
EPA
Edema pulmonar por altura
EPOC
Enfermedad pulmonar obstructiva crónica
ERMI
Entrenamiento resistido de los músculos inspiratorios
ERV
Volumen de reserva espiratorio
ES
ACSM Exercise Specialist
ETT
ACSM Exercise Test Technologist
EVP
Enfermedad vascular periférica
FC
Frecuencia cardíaca
FC
Capacidad funcional
FCI
Frecuencia cardíaca ideal
FCmáx
Frecuencia cardíaca máxima
FCR
Frecuencia cardíaca de reserva
FCreposo Frecuencia cardíaca en reposo
FE
Fracción de eyección
FEV1
Volumen espiratorio forzado en un segundo
FICO2
Fracción de dióxido de carbono en el aire inspirado
FIO2
Fracción de oxígeno en el aire inspirado
FN
Falso negativo
FNP
Facilitación neuromuscular propioceptiva
FP
Falso positivo
FRV
Volumen residual funcional
FVC
Capacidad vital forzada
GC
Gasto cardíaco
GEL
ACSM Group Exercise Leader®
HC
Hidratos de carbono
HDL
Lipoproteínas de alta densidad
HFD
ACSM Health/Fitness Director®
HFI
ACSM Health/Fitness Instructor®
HFS
ACSM Certified Health Fitness Specialist
HIE
Hipotensión inducida por el ejercicio
HVD
Hipertrofia del ventrículo derecho
IC
Capacidad inspiratoria (otros) Índice cardíaco
ICC
Insuficiencia cardíaca congestiva
IEP
Índice del esfuerzo percibido
IM
Infarto de miocardio
IMC
Índice de masa corporal
IRAC
Injerto de revascularización aortocoronaria
ITB
Índice tobillo brazo de la presión arterial sistólica
JCC
Jewish Community Center
LAR
Límite de alerta recomendado
LDH
Lactato deshidrogenasa
LDL
Lipoproteínas de baja densidad
L-G-L
Lown-Ganong-Levine
LIN
Límite inferior normal
MET
Equivalente metabólico
MUGA
Angiocardiografía con radionúclidos
MVV
Ventilación voluntaria máxima
NCEP
National Cholesterol Education Program
NIH
National Institutes of Health
NIOSH
National Institute for Occupational Safety and Health
NYHA
New York Heart Association
PaO2
Presión parcial de oxígeno en sangre arterial
PAR-Q
Physical Activity Readiness Questionnaire
PD
ACSM Program Director
% O2R
Porcentaje de reserva de consumo de oxígeno
PEG
Prueba de esfuerzo graduado
PEmáx
Presión espiratoria máxima
PImáx
Presión inspiratoria máxima
PO2
Presión parcial de oxígeno
RCC
Relación cintura a cadera
RCEP
ACSM Registered Clinical Exercise Physiologist®
RCP
Reanimación cardiopulmonar
rep
Repetición
RIR
Ratio de intercambio respiratorio
RV
Volumen residual
RVP
Resistencia vascular periférica
SaO2
Saturación arterial de oxígeno
SPECT
Tomografía por emisión de un único fotón
SVB
Soporte vital básico
TA
Tensión arterial
TAD
Tensión arterial diastólica
TAS
Tensión arterial sistólica
TLC
Capacidad pulmonar total
TSV
Taquicardia supraventricular
UV
Umbral ventilatorio
VC
Capacidad vital
VC
Volumen corriente
VCO2
Volumen espirado de dióxido de carbono por minuto
E
Ventilación minuto
Emāx
Ventilación minuto máxima
VI
Ventrículo izquierdo
VN
Verdadero negativo
O2
Volumen de oxígeno consumido por minuto
O2máx
Consumo máximo de oxígeno por minuto
O2pico
Pico de consumo de oxígeno
O2R
Reserva de consumo de oxígeno
VP
Verdadero positivo
WBGT
Temperatura del termómetro bulbo húmedo
WPW
Wolff-Parkinson-Whitede
YMCA
Young Men’s Christian Association
YWCA
Young Women’s Christian Association
SECCIÓN I Valoración de la salud y evaluación de riesgos
CAPÍTULO 1 Beneficios y riesgos asociados con la
actividad física
El propósito de este capítulo es presentar información actualizada sobre los
beneficios, pero también sobre los riesgos, de la actividad física y/o el ejercicio.
Por razones de claridad expositiva, al comienzo de este capítulo definimos los
términos clave relacionados con la actividad y condición físicas que se emplean
a lo largo de todo el libro. Se sumarán otras definiciones específicas de una
patología o situación dentro del contexto del capítulo en que se necesiten.
Además, dado el papel de importancia creciente de la fisioterapia en la
prevención y tratamiento de las enfermedades hipocinéticas, se manifiesta la
perspectiva de Sanidad, que constituye la base de las recomendaciones actuales
sobre la actividad física. A la conclusión de este capítulo aparecerán
recomendaciones para reducir la incidencia y gravedad de las complicaciones
relacionadas con el ejercicio en los programas de prevención primaria y
secundaria.
TERMINOLOGÍA SOBRE LA ACTIVIDAD Y CONDICIÓN FÍSICAS
Actividad física y ejercicio se usan a menudo como conceptos intercambiables
cuando en realidad no son sinónimos. Actividad física se define como cualquier
movimiento corporal producido por la contracción de los músculos esqueléticos
y que resulta en un incremento sustancial respecto al gasto de energía en reposo
(5, 36). Ejercicio es un tipo de actividad física que consiste en un movimiento
corporal planificado, estructurado y repetitivo con el fin de mejorar o mantener
uno o más componentes de la condición física (5). Condición física se define por
lo general como una serie de atributos o características que la gente posee o que
consigue alcanzar y que guardan relación con la capacidad de llevar a cabo una
actividad física (5). Estas características se suelen dividir en componentes
relacionados con la salud y componentes relacionados con las destrezas (cuadro
1.1).
Además de definir actividad física, ejercicio y condición física, es importante
definir claramente la amplia escala de intensidades asociadas con la actividad
física. Ello se consigue con varios métodos, como los porcentajes del consumo
máximo de oxígeno ( O2máx), la reserva de consumo de oxígeno ( O2R), la
frecuencia cardíaca de reserva (FCR), la frecuencia cardíaca máxima (FCmáx) o
los equivalentes metabólicos (MET). Cualquiera de estos métodos para describir
la intensidad de la actividad física tiene sus ventajas y limitaciones. Aunque
determinar el método más apropiado sea tarea del profesional del ejercicio, el
capítulo 7 proporciona la metodología y las pautas para seleccionar un método
apropiado.
Los MET son un medio útil y práctico de describir la intensidad de muy diversas
actividades físicas. En una reciente actualización publicada por un comité del
Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM, American College of
Sports Medicine) y por los Centros para la Prevención y Control de las
Enfermedades (CDC, Centers for Disease Control and Prevention), se definió
actividad física ligera como aquella que requiere <3 MET (19). La tabla 1.1
ofrece ejemplos específicos de actividades en cada una de estas áreas. Una lista
muy exhaustiva de actividades y sus cálculos asociados de gasto de energía se
encontrará en el texto que acompaña este manual (ACSM’s Resource Manual for
Guidelines for Exercise Testing and Prescription).
CUADRO 1.1 Componentes de la condición física relacionados con las destrezas y la sa
COMPONENTES DE LA CONDICIÓN FÍSICA RELACIONADOS CON
LA SALUD
•Tolerancia cardiovascular: Capacidad de los sistemas circulatorio y respi ratorio
para suministrar oxígeno durante una actividad física sostenida.
•Composición corporal: Cantidades relativas de músculo, grasa, hueso y otras
partes vitales del cuerpo.
•Fuerza muscular: Capacidad del músculo para ejercer fuerza.
•Tolerancia muscular: Capacidad del músculo para seguir trabajando sin fatiga.
•Flexibilidad: Grado de movilidad posible en una articulación.
COMPONENTES DE LA CONDICIÓN FÍSICA RELACIONADOS CON
LAS DESTREZAS
•Agilidad: Capacidad de cambiar la posición del cuerpo en el espacio con
velocidad y precisión.
•Coordinación: Capacidad para usar los sentidos, como la vista y el oído, junto
con partes del cuerpo en la ejecución armoniosa y precisa de tareas.
•Equilibrio: Mantenimiento del equilibrio estando parado o en movimiento.
•Potencia: Capacidad o cadencia a la que uno puede trabajar.
•Tiempo de reacción: Tiempo transcurrido entre la estimulación y el inicio de la
reacción.
•Velocidad: Capacidad de ejecutar un movimiento en un corto período de
tiempo.
Adaptado del U.S. Department of Health and Human Services. Physical activity
and health: a report of the Surgeon General. Atlanta, G.A: Centers for Disease
Control and Prevention; 1996. President’s Council on Physical Fitness.
Definitions: health, fitness, and physical activity. [Internet]. 2000. Disponible en
http://www.fitness.gov/digest_Mar2000.htm
Como la capacidad aeróbica máxima suele declinar con la edad (1), el
profesional del ejercicio debe entender que, cuando personas de más edad o más
jóvenes trabajan al mismo nivel de MET, la intensidad relativa del ejercicio (%
O2máx) tiende a ser diferente. Dicho de otro modo, un individuo de mayor edad
trabaja con un mayor porcentaje relativo del O2máx. La tabla 1.2 muestra las
relaciones aproximadas entre las intensidades de ejercicio relativas y absolutas y
las diversas capacidades aeróbicas (6-12 MET). Se debe dejar constancia de que
los adultos mayores físicamente activos pueden tener una capacidad aeróbica
comparable o mayor que la de los adultos jóvenes sedentarios.
TABLA 1.1. VALORES MET DE LAS ACTIVIDADES FÍSICAS
HABITUALES CLASIFICADAS POR SU INTENSIDAD LIGERA,
MODERADA O VIGOROSA
LIGERA (<3 MET)
Caminar Caminar lentamente por la casa, local u oficina = 2,0a Hogar y trabajo Sentado: uso d
MET, equivalente metabólico; kph, kilómetros por hora.
aEn una superficie plana y dura.
bLos valores MET varían sustancialmente de persona a persona durante la
natación debido a los distintos estilos y niveles de destreza.
Adaptado y modificado de Ainsworth BE, Haskell WL, Whitte MC, y otros.
Compendium of physical activities: an update of activity codes and MET
intensities. Med Sci Sports Exerc. 2000; 32:S498-S504.
TABLA 1.2. CLASIFICACIÓN DE LA INTENSIDAD DE LA ACTIVIDAD
FÍSICA
AMPLITUD DE LA INTENSIDA
INTENSIDAD RELATIVA V
O2R (%)
FC (%)
12 MET
INTENSIDAD FCR (%)
MÁXIMA V O2máx
Muy ligera <20 <50
<3,2
<2,8
Ligera
20–39
50–63
3,2–5,3
Moderada
40–59
64–76
5,4–7,5
Dura (vigorosA) 60–84
77–93
7,6–10,2
Muy dura
≥85
≥94
≥10,3
Máxima
100
100
12
MET, equivalente metabólico (1 MET – 3,5 ml · kg · min ); O R, reserva de
consumo de oxígeno; FCR, frecuencia cardíaca de reserva; FC, frecuencia
cardíaca.
Adaptado de U.S. Department of Health of Human Services. Physical activity
and health: a Report of the Surgeon General, Atlanta, G.A: Centers for Disease
Control and Prevention; 1996. American College of Sports Medicine. The
recommended quantity and quality of exercise for developing and maintaining
cardiorespiratory and muscular fitness, and flexibility in healthy adults. Med Sci
Sports Exerc. 1998; 30(6):975-91. Howley ET. Type of activity: resistance,
aerobic and leisure versus occupational physical activity. Med Sci Sports Exerc.
2001; 33-S364-9.
PERSPECTIVA DE SANIDAD SOBRE LAS RECOMENDACIONES
ACTUALES
Hace más de 30 años el U.S. Surgeon General (Director general de sanidad de
Estados Unidos) (45), los Institutos Nacionales de Salud (30), y el Colegio
Norteamericano de Medicina del Deporte, junto con los Centros para la
Prevención y Control de las Enfermedades (CDC) sacaron a la luz publicaciones
que se convirtieron en punto de referencia para la actividad física y la salud.
Estas publicaciones llamaron la atención sobre los beneficios para la salud de
tipos de actividad física regular que no cumplían los criterios tradicionales de
mejora de los niveles de condición física (p. ej., <20 minutos por sesión y <50%
de la capacidad aeróbica).
Una meta importante de estos informes fue dejar claro al público y a los
profesionales del ejercicio el volumen e intensidad de la actividad física
necesarios para mejorar la salud, rebajar la susceptibilidad a la enfermedad
(morbilidad) y reducir la mortalidad (30, 34, 45). Además, estos informes
documentaron la relación dosis-respuesta entre la actividad física y la salud (es
decir, cierta actividad es mejor que nada, y más actividad, hasta cierto punto, es
mejor que menos). Aunque no se subrayó especialmente en estos informes esta
relación dosis-respuesta, está claro que la actividad física que cumple estas
mínimas recomendaciones mejora la salud. Más recientemente, un metaanálisis
de 23 cohortes –discriminadas específicamente por el sexo– de actividad física o
de condición física que representaron 1.325.004 personas por año de
seguimiento mostraó claramente esta relación dosis-respuesta entre actividad
física, condición física y riesgos de enfermedad coronaria y cardiovascular (fig.
1.1) (54). Está claro que volúmenes adicionales de actividad física o niveles más
altos de condición física aportaron beneficios adicionales para la salud. También
hay datos de que existe una relación inversa de dosis-respuesta entre actividad
física y mortalidad para cualquier causa, sobrepeso, obesidad y distribución de la
grasa, diabetes de tipo II, cáncer de colon, calidad de vida e independencia de los
adultos mayores (22). La tabla 1.3 muestra estas relaciones y el tipo de datos
disponibles que respaldan la relación.
FIGURA 1.1. Cálculo de la curva de respuesta en función de la dosis en
casos de riesgo relativo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECA)
según los porcentajes de muestras de actividad física y fitness. Estudios
ponderados por persona y años de experiencia. Utilizado con autorización
de Williams PT. Physical fitness and activity as separate heart disease risk
factors: a meta-analysis. Med Sci Sports Exerc. 2001; 33(5):754-61.
Del informe del Director general de sanidad de Estados Unidos (45) se extraen
dos conclusiones importantes que han influido en el desarrollo de las pautas que
aquí se exponen:
•Se obtienen importantes beneficios para la salud mediante la inclusión de un
volumen moderado de actividad física en la mayoría, si no todos, los días de la
semana.
•Se obtienen beneficios adicionales para la salud con volúmenes mayores de
actividad física. Las personas que siguen un programa regular de actividad física
de larga duración o de intensidad más vigorosa es probable que obtengan
mayores beneficios.
En 1995 los CDC y el ACSM hicieron pública la recomendación de que «todo
norteamericano adulto debe acumular 30 minutos o más de actividad física
moderada la mayoría, si no todos, los días de la semana» (34). La intención de
este anuncio fue que el público fuera más consciente de la importancia de los
beneficios para la salud de una actividad física moderada. Por desgracia, aunque
haya datos de que ha disminuido la inactividad física en el tiempo de ocio (6), la
conducta sedentaria sigue siendo un tema importante de salud pública.
Específicamente, sólo el 49,1% de los norteamericanos adultos cumple la
recomendación sobre la actividad física de los CDC y el ACSM según
documenta una encuesta reciente (7).
Como se dijo con anterioridad, la relación inversa entre actividad física y
enfermedad crónica y mortalidad prematura está bien definida. Desde la
publicación del informe en 1996 del Director general de sanidad de Estados
Unidos (45), han aparecido varios informes que abogan por niveles de actividad
física por encima de las recomendaciones mínimas (12, 21, 39, 46). Estas pautas
y recomendaciones se refieren al volumen de actividad física requerido para
prevenir el aumento de peso y/o la obesidad, y no se debe considerar
contradictorio. Las pautas de la actividad física y las actualizaciones relevantes
ilustran la relación dosis-respuesta independiente de la obesidad (19). Dicho de
otro modo, la actividad física más allá de las recomendaciones mínimas es
probable que trate y/o prevenga los problemas adicionales del aumento de peso y
la obesidad.
TABLA 1.3. DATOS DE LA RELACIÓN DOSIS-RESPUESTA ENTRE
ACTIVIDAD FÍSICA Y RESPUESTA DE LA SALUD
DATOS DE LA RELAC
Mortalidad por cualquier causa
Sí
Enfermedad cardiovascular y enfermedad coronaria
Sí
Tensión arterial e hipertensión
Noa
Lípidos y lipoproteínas en sangre
Datos insuficientes
Coagulación y factores hemostáticos
Datos insuficientes
Sobrepeso, obesidad y distribución de la grasa
Sí
Diabetes mellitus de tipo II
Síb
Cáncer de colon
Sí
Lumbalgia, osteoartritis y osteoporosis
Datos insuficientes
Calidad de vida y manejarse con independencia las personas mayores Sí
Depresión y ansiedad
Noa
Categoría A: Los datos se extraen de criterios de valoración bien concebidos de
ensayos clínicos con distribución aleatoria (ECDA) (o ensayos que se desvíen
mínimamente de la aleatoriación) que proporcionan datos consistentes sobre la
población para la cual se hace la recomendación. Se requiere un número
sustancial de estudios con un número sustancial de participantes. Categoría B:
Los datos se obtienen de criterios de valoración procedentes de estudios de
intervención con sólo un número limitado de ECDA, con ensayos retrospectivos,
con un análisis de subgrupos de ECDA, o con un metaanálisis de ECDA. En
general, se opta por la categoría B cuando existen pocos ensayos con
distribución aleatoria, cuando son de pequeño tamaño, y cuando los resultados
de los tamaños son un tanto inconsistentes, o bien cuando los ensayos se
emprendieron con una población que difiere de la población a la que va
destinada el estudio. Categoría C: Los datos son de los resultados de ensayos no
controlados o sin distribución aleatoria, o de estudios de observación.
Categoría D: El juicio de los expertos se basa en la síntesis que hacen de las
pruebas procedentes de estudios experimentales descritos en la literatura y/o
derivados del consenso de miembros de la comisión basado en la experiencia o
conocimientos clínicos que no cumplen los criterios enumerados. Esta categoría
sólo se usa en casos en que cierta orientación se considera valiosa, cuando una
literatura clínica adecuadamente convincente que aborde el tema de la
recomendación se considera insuficiente para justificar la ubicación en una de
las otras categorías (de A a C).
aNo indica falta de datos respecto a la «respuesta en función de la dosis» para la
relación entre la respuesta de la salud y la actividad física; no revela ausencia de
una relación favorable.
bRespuesta inversa en función de la dosis para prevención primaria, pero no para
mejorar el control de la glucemia de pacientes diabéticos.
Usado con autorización de Kesaniemi YK, Danforth Jr E, Jensen MD. Doseresponse issues concerning physical activity and health: an evidence-based
symposium. Med Sci Sports Exerc. 2001; 33:S351-8.
Como resultado de esta conducta sedentaria continuada y debido a cierta
confusión y mala interpretación de las recomendaciones sobre la actividad física
original, el ACSM y la Asociación Americana del Corazón (AHA) publicaron
recomendaciones actualizadas sobre la actividad física y la salud en 2007 (19).
Desde la primera recomendación de 1995, varios estudios epidemiológicos a
gran escala han documentado la relación dosis-respuesta entre actividad física y
enfermedad cardiovascular y mortalidad prematura (24, 26, 33, 38, 42, 56). Las
recomendaciones primarias de esta actualización del ACSM-AHA comprenden
(19):
•Todos los adultos mayores de edades entre 18 y 65 años necesitan actividad
física aeróbica de intensidad moderada un mínimo de 30 minutos cinco días por
semana, o actividad vigorosa un mínimo de 20 minutos tres días por semana.
•Se pueden practicar combinaciones de ejercicio de intensidad moderada y
vigorosa para cumplir esta recomendación.
•Se puede acumular actividad aeróbica de intensidad moderada hasta el mínimo
de 30 minutos mediante tandas que duren 10 minutos o más.
•Todo adulto debe practicar actividades que mantengan o incrementen la fuerza
y tolerancia musculares un mínimo de dos días por semana.
•Debido a la relación dosis-respuesta entre actividad física y salud, las personas
que deseen mejorar su condición física personal, reducir el riesgo de
enfermedades y discapacidades físicas, o prevenir un aumento de peso poco
saludable se beneficiarán si superan el volumen mínimo recomendado de
actividad física.
BENEFICIOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y/O EL EJERCICIO
PRACTICADOS CON REGULARIDAD
Se siguen acumulando datos que respaldan la relación inversa entre actividad
física y enfermedad cardiovascular, hipertensión, ictus, osteoporosis, diabetes de
tipo II, obesidad, cáncer de colon, cáncer de mama, ansiedad y depresión (tabla
1.3). Esto ha quedado en evidencia con estudios de laboratorio, así como con
estudios de observación basados en poblaciones a gran escala (11, 19, 22, 25, 45,
51). Desde la última edición de este manual, se han obtenido datos adicionales
que refuerzan esta relación. Como se afirmó en la reciente Recomendación del
ACSM-AHA sobre la Salud y la Actividad Física (19), «desde la recomendación
de 1995, varios estudios epidemiológicos de observación a gran escala, en que
participaron de miles a decenas de miles de personas, han documentado
claramente una relación dosis-respuesta entre actividad física y riesgo de
enfermedad cardiovascular y mortalidad prematura en hombres y mujeres, así
como en participantes de diversas etnias» (24, 26, 32, 38, 42, 56). El cuadro 1.2
resume los beneficios de la actividad física regular y/o el ejercicio.
Recientemente, el ACSM y la AHA hicieron pública una declaración sobre
Actividad Física y Salud Pública en Adultos Mayores (3). En general, estas
recomendaciones son pare-cidas a las pautas actualizadas para adultos (19),
aunque la intensidad recomendada de la actividad aeróbica está relacionada con
el nivel de capacidad aeróbica de los adultos mayores. Además, se hacen
recomendaciones específicamente por la edad respecto a la importancia de las
actividades de flexibilidad, equilibrio y fuerza muscular, así como la importancia
de desarrollar un plan de actividades que integre medidas terapéuticas y
preventivas (31).
RIESGOS ASOCIADOS CON EL EJERCICIO
En general, el ejercicio no causa episodios cardiovasculares en personas sanas
con un sistema cardiovascular normal. El riesgo de paro cardíaco o infarto de
miocardio súbitos es muy bajo en personas sanas que practican actividades de
intensidad moderada (50, 53). Sin embargo, hay un aumento agudo y transitorio
del riesgo de muerte cardíaca y/o infarto de miocardio súbito en personas que
practican ejercicio vigoroso con una enfermedad cardiovascular diagnosticada u
oculta (16, 29, 40, 43, 50, 55). Por tanto, el riesgo de este tipo de episodios
durante el ejercicio aumenta con la prevalencia de casos de enfermedad cardíaca
en la población. El capítulo 2 contiene pautas para la estratificación de riesgos de
personas que deseen aumentar sus niveles de actividad física.
CUADRO 1.2
Beneficios de la actividad física regular y/o el ejercicio
MEJORA DE LA FUNCIÓN CARDIOVASCULAR Y RESPIRATORIA
•Aumento del consumo máximo de oxígeno debido a adaptaciones centrales y
periféricas
•Disminución de la ventilación minuto con una intensidad submáxima absoluta
•Disminución del consumo de oxígeno del miocardio con una intensidad
submáxima absoluta
•Disminución de la frecuencia cardíaca y la tensión arterial con una intensidad
submáxima absoluta
•Aumento de la densidad capilar del músculo esquelético
•Aumento del umbral de ejercicio por la acumulación de lactato en la sangre
•Aumento del umbral de ejercicio por el inicio de los signos o síntomas de la
enfermedad (p. ej., angina de pecho, depresión isquémica del segmento ST,
claudicación)
REDUCCIÓN DE LOS FACTORES DE RIESGO DE ENFERMEDAD
CORONARIA
•Reducción de la tensión sistólica y diastólica de reposo
•Aumento del colesterol sérico ligado a lipoproteínas de alta densidad y
disminución de los triglicéridos séricos
•Reducción de la grasa corporal total, reducción de la grasa intraabdominal
•Reducción de la necesidad de insulina, mejora de la tolerancia a la glucosa
•Reducción de la adhesión y agregación plaquetarias
REDUCCIÓN DE LA MORBILIDAD Y MORTALIDAD
•Prevención primaria (es decir, intervenciones con que prevenir la manifestación
inicial)
•Mayores niveles de actividad y/o condición física se asocian con una mortalidad
más baja por enfermedad coronaria
•Mayores niveles de actividad y/o condición física se asocian con una tasa
inferior de la combinación de enfermedades cardiovasculares, enfermedad
coronaria, ictus, diabetes de tipo II, fracturas osteoporósicas, cáncer de colon y
mama, y enfermedad de la vesícula biliar
•Prevención secundaria (es decir, intervenciones después de un episodio cardíaco
[para prevenir otro])
•Basándose en metaanálisis (datos reunidos de diversos estudios), los casos de
mortalidad cardiovascular y de todo tipo se reducen en pacientes postinfarto de
miocardio que participan en un programa de ejercicio de rehabilitación cardíaca,
sobre todo como un componente de la reducción de los factores de riesgo
multifactoriales
•Los ensayos con distribución aleatoria sobre el ejercicio de rehabilitación
cardíaca para pacientes postinfarto de miocardio no respaldan una reducción en
la tasa de reinfartos no mortales
OTROS BENEFICIOS
•Reducción de la ansiedad y la depresión
•Mejora de la función física y de una vida independiente en las personas
mayores
•Mejora de las sensaciones de bienestar
•Mejora del rendimiento en el trabajo, y las actividades de ocio y deportivas
•Reducción del riesgo de caídas y lesiones por caídas en personas mayores
•Prevención o mitigación de las limitaciones funcionales de las personas
mayores
•Terapia eficaz para muchas enfermedades crónicas de las personas mayores
Adaptado de las referencias 3, 22, 26: U.S. Department of Health and Human
Services. Physical activity and health: a report of the Surgeon General. Atlanta,
G.A: Centers for Disease Control and Prevention; 1996. Kesaniemi YK,
Danforth Jr E, Jensen MD, y otros. Dose-response issues concerning physical
activity and health: an evidence-based symposium. Med Sci Sports Exerc. 2001;
33:S351-8. Nelson M, Rajeski W, Blair SN y otros: Physical activity and public
health in older adults: recommendation from the American College of Sports
Medicine and the American Heart Association. Med Sci Sports Exer. 2007;
39(8):1435-45.
MUERTE SÚBITA CARDÍACA EN JÓVENES
El riesgo de muerte súbita en personas menores de 30 a 40 años de edad es muy
bajo por la baja prevalencia de la enfermedad cardiovascular en esta población.
En 2007, el AHA publicó una declaración científica sobre Ejercicio y Episodios
Cardiovasculares Agudos: Puesta en Perspectiva de los Riesgos (2). La tabla 1.4
(extraída de esa publicación) muestra las causas cardiovasculares de muerte
súbita relacionada con el ejercicio en deportistas jóvenes. Queda claro de estos
datos que las causas más habituales de muerte en los jóvenes son anomalías
congénitas y hereditarias, como miocardiopatía hipertrófica, anomalías
coronarias y estenosis aórtica. El riesgo absoluto de muerte relacionada con el
ejercicio en deportistas de instituto y universitarios es uno por cada 133.000
hombres y 769.000 mujeres (47). Hay que reparar en que estas tasas, aunque
bajas, abarcan todas las muertes no traumáticas relacionadas con el deporte. Del
total de 136 causas identifi-cables de defunción, 100 se debieron a una
enfermedad cardíaca.
En un estudio poblacional realizado en Italia, la mortalidad fue de uno por cada
30.000 deportistas jóvenes al año (9). No está claro por qué esa tasa es mayor,
pero tal vez guarde relación con la inclusión de todas las muertes, no sólo las
relacionadas con el ejercicio. Además, la intensidad de la actividad tal vez haya
sido mayor que la documentada en otros estudios.
TABLA 1.4. CAUSAS CARDIOVASCULARES DE LA MUERTE SÚBITA
RELACIONADA CON EL EJERCICIO EN DEPORTISTAS JÓVENES
a
VAN CAMP (n = 100)b (47) MARON (n = 1
MC hipertrófica
51
36
MC hipertrófica probable
5
10
Anomalías coronarias
18
23
Estenosis aórtica valvular y subvalvular
8
4
Posible miocarditis
7
3
MC dilatada e inespecífica
7
3
ECA enfermedad cardiovascular arterosclerótica 3
2
Rotura/disección aórtica
2
5
MC arritmogénica de ventrículo derecho
1
3
Cicatriz miocárdica
0
3
Prolapso de la válvula mitral
1
2
Otras anomalías congénitas
0
1,5
Síndrome del QT largo
0
0,5
Síndrome de Wolf-Parkinson-White
1
0
Enfermedad de conducción cardíaca
0
0
Sarcoidosis cardíaca
0
0,5
Aneurisma de la arteria coronaria
1
0
Corazón normal en la necropsia
7
2
Tromboembolia pulmonar
0
0
MC, miocardiopatía; ECA, enfermedad cardiovascular aterosclerótica.
aEdades entre 13 y 24 (44), 12 y 40 (25), y 12 y 35 (9). Las referencias 44 y 25
usaron la misma base de datos y muchos de los mismos deportistas. En todos
(47), un 90% (27) y un 89% (9), el inicio de los síntomas fue durante o en una
hora de entrenamiento o competición.
bEl total supera el 100% porque los deportistas presentaban múltiples anomalías.
cComprende algunos deportistas cuyas muertes no se asociaron con un esfuerzo
reciente. Incluye un origen y curso aberrantes de la arteria, arterias tuneladas y
otras anomalías.
Con autorización de la American Heart Association. Exercise and acute
cardiovascular events: placing the risks into perspective. A Scientific Statement
from the American Heart Association Council on Nutrition, Physical Activity,
and Metabolism and the Council on Clinical Cardiology. Circulation. 2007;
115:1643-55.
EPISODIOS CARDÍACOS RELACIONADOS CON EL EJERCICIO EN
ADULTOS
El riesgo de muerte cardíaca o de infarto de miocardio agudos es mayor en los
adultos que en los jóvenes. Ello se debe a una mayor prevalencia de la
enfermedad cardiovascular en la población mayor. El riesgo absoluto de muerte
cardíaca súbita durante una actividad física vigorosa se ha calculado en uno por
año por cada 15.000-18.000 personas (40, 44). Otro estudio documentó una
estimación del riesgo de 0,3 a 2,7 episodios por cada 10.000 personas-hora en
los hombres y 0,6 a 6,0 episodios en las mujeres (15). Aunque estas tasas son
bajas, desde que estos estudios se publicaron, estudios adicionales han
confirmado y aumentado la tasa de casos de muerte cardíaca súbita e infarto de
miocardio agudo en adultos que practicaban un ejercicio vigoroso en
comparación con adultos más jóvenes equiparables (16, 29, 40, 44, 55). Además,
las tasas de muerte cardíaca súbita e infarto de miocardio agudo son
desproporcionadamente mayores en la mayoría de las personas sedentarias
cuando practican ejercicio con poca frecuencia o ejercicio al que no están
acostumbradas (2).
Los profesionales del ejercicio deben entender que, aunque haya un aumento del
riesgo de muerte cardíaca súbita y de infarto de miocardio agudo con el ejercicio
vigoroso, el adulto físicamente activo tiene un riesgo entre un cuarto y un medio
de de -sarrollar una enfermedad cardiovascular (35, 54). El mecanismo exacto de
la muerte cardíaca súbita durante el ejercicio vigoroso de adultos asintomáticos
no se conoce en su totalidad. Sin embargo, existen pruebas de que el aumento de
la frecuencia de contracción del corazón y el aumento de la excursión de las
arterias coronarias causa la inclinación y flexión de éstas. Esto puede provocar la
rotura de la placa de ateroma y causar la consiguiente agregación plaquetaria y
una posible trombosis aguda. Este proceso se ha documentado
angiográficamente en personas que han sufrido episodios cardíacos inducidos
por el ejercicio (4, 8, 17).
PRUEBA DE ESFUERZO Y RIESGO DE EPISODIOS CARDÍACOS
Como sucede con el ejercicio vigoroso, el riesgo de episodios cardíacos durante
la prueba de esfuerzo varía directamente con la incidencia de enfermedades
cardiovasculares. Varios estudios han contemplado los riesgos de la prueba de
esfuerzo (3, 14, 20, 23, 28, 37, 41). La tabla 1.5 resume los riesgos de diversos
episodios cardíacos, como infarto de miocardio agudo, fibrilación ventricular,
hospitalización y defunción. Estos datos manifiestan que, en una población
mixta, el riesgo de la prueba de esfuerzo es bajo, con aproximadamente seis
episodios cardíacos por cada 10.000 pruebas. Uno de estos estudios incluye
datos de pruebas de esfuerzo que fueron supervisadas por personal no médico
(23). Además, la mayoría de estos estudios emplearon pruebas de esfuerzo
limitadas por los síntomas. Por lo tanto, habría que esperar que el riesgo de las
pruebas de esfuerzo submáximas en una población similar fuera menor.
RIESGO DE EPISODIOS CARDÍACOS DURANTE LA
REHABILITACIÓN CARDÍACA
Está claro que el riesgo mayor de episodios cardiovasculares se concentra en las
personas con enfermedad coronaria diagnosticada. En una encuesta hubo una
complicación no mortal por cada 34.673 horas y una complicación
cardiovascular mortal por cada 116.402 horas de rehabilitación cardíaca (18).
Estudios más recientes han documentado una tasa menor, un paro cardíaco por
cada 116.906 pacientes-horas, un infarto de miocardio por cada 219.970
pacientes-hora, una defunción por cada 752.365 pacienteshora, y una
complicación mayor por cada 81.670 pacientes-horas (10, 13, 48, 49). Estos
estudios se muestran en la tabla 1.6 (2). Aunque estas tasas de complicaciones
sean bajas, hay que reparar en que se procedió a un examen discriminatorio e
hicieron ejercicio en entornos supervisados médicamente para tratar posibles
emergencias. La mortalidad parece ser seis veces mayor cuando los pacientes
hicieron ejercicio en instalaciones sin capacidad para tratar con éxito un paro
cardíaco (2, 10, 13, 48, 49). Lo interesante es que una revisión de programas de
rehabilitación cardíaca a domicilio no halló incrementos en las complicaciones
cardiovasculares frente a programas de ejercicio formales desarrollados en
centros (52).
TABLA 1.5. COMPLICACIONES CARDÍACAS DURANTE LA PRUEBA
DE ESFUERZO
a
REFERENCIA AÑO LUGAR
N.º DE PRUEBAS IM FV
Rochmis (37) 1971 73 centros de EE.UU.
170.000
NA NA
Irving (20)
10.700
NA 4,67
McHenry (28) 1977 Hospital
12.000
0
Atterhog (3)
1979 20 hospitales suecos
50.000
0,8 0,8
Stuart (41)
1980 1.375 centros de EE.UU.
518.448
3,58 4,78
71.914
0,56 0,29
1995 Servicio Geisinger cardiológico 28.133
1,42 1,77
1977 15 centros de Seattle
Gibbons (14) 1989 Clínica Cooper
Knight (23)
0
IM, infarto de miocardio; FV, fibrilación ventricular; ECA, enfermedad
cardiovascular aterosclerótica; NA, no aplicable; NR, no registrado.
aLos casos son por cada 10.000 pruebas.
TABLA 1.6. RESUMEN DE LAS TASAS DE COMPLICACIONES EN
PROGRAMAS ACTUALES DE REHABILITACIÓN CARDÍACA
BASADOS EN EL EJERCICIO
INVESTIGADOR AÑO
HORAS DE EJERCICIO POR PACIENTE PARO CARDÍACO
Van Camp (48)
1980–19842.351.916
1/111.996b
Digenio (10)
1982–1988480.000
1/120.000c
Vongvanich (49) 1986–1995268.503
1/89.501d
Franklin (13)
1/146.127d
Promedio
1982–1998292.254
1/116.906
a IM y paro cardíaco
b Mortal 14%
c Mortal 75%
d Mortal 0%
Con autorización de la American Heart Association. Exercise and acute
cardiovascular events: placing the risks into perspective. A Scientific Statement
from the American Heart Association Council on Nutrition, Physical Activity,
and Metabolism and the Council on Clinical Cardiology.
PREVENCIÓN DE EPISODIOS CARDÍACOS RELACIONADOS CON
EL EJERCICIO
Debido a la baja incidencia de paros cardíacos relacionados con el ejercicio
vigoroso, es muy difícil probar la eficacia de las estrategias para reducir la
frecuencia de estos episodios. Según una declaración reciente de la AHA, «los
médicos no deben sobreestimar los riesgos del ejercicio, porque los beneficios de
la actividad física regular superan sustancialmente los riesgos». Este informe
también recomienda varias estrategias para reducir estos episodios cardíacos
durante el ejercicio vigoroso (2):
•Los profesionales sanitarios deben conocer las patologías asociadas con
episodios relacionados con el ejercicio, de modo que los niños y adultos
físicamente activos se puedan evaluar de forma apropiada.
•Las personas activas deben conocer la naturaleza de los síntomas prodrómicos
cardíacos y buscar ayuda médica si desarrollan dichos síntomas (véase tabla
2.2).
•Los deportistas de institutos y universitarios se deben someter a un programa de
detección sanitario previo y a cargo de profesionales cualificados.
•Los deportistas con cardiopatías diagnosticadas se evaluarán para poder
competir aplicando las pautas publicadas.
•Las instalaciones sanitarias deben garantizar que su personal sepa tratar
emergencias cardíacas y contar con un plan específico y equipamiento para una
adecuada reanimación (apéndice B).
•Las personas activas deben modificar su programa de ejercicio como respuesta
a las variaciones en su capacidad de ejercicio, su nivel habitual de actividad y el
medio ambiente.
Aunque las estrategias para reducir el número de episodios cardiovasculares
durante el ejercicio vigoroso no se hayan estudiado sistemáticamente, compete al
profesional del ejercicio adoptar precauciones razonables cuando trabaje con
personas que quieran aumentar su nivel de actividad física y/o condición física.
Esto será muy necesario cuando el programa de ejercicio sea de naturaleza
vigorosa. Aunque muchas personas sedentarias puedan comenzar con seguridad
un programa de actividad física de intensidad ligera a moderada, las personas de
cualquier edad se someterán a una estratificación de riesgos de acuerdo a su
necesidad de seguir con el examen médico y/o la auto-rización médica; de
acuerdo a su necesidad de una prueba de esfuerzo del tipo que sea (máxima o
submáxima), y de acuerdo a su necesidad de supervisión médica durante la
prueba (fig. 2.4). Las personas sedentarias o que hagan ejercicio con poca
frecuencia deben comenzar sus programas a una intensidad menor y avanzar a
un ritmo más lento debido al número desproporcionado de episodios cardíacos
en esta población. Las personas con enfermedades cardiovasculares, pulmonares
o metabólicas conocidas o sospechadas deben obtener una autorización médica
antes de iniciar un programa de ejercicio vigoroso. Los profesionales del
ejercicio que supervisen programas de ejercicio vigoroso deben contar con
preparación en soporte vital cardiológico y técnicas de emergencia. Estas
técnicas se revisarán y practicarán a intervalos regulares (apéndice B).
Finalmente, se enseñarán a las personas los signos y síntomas de las
enfermedades cardiovasculares y se derivarán a un médico para seguir con la
evaluación si se manifestaran estos síntomas.
BIBLIOGRAFÍA
1. American College of Sports Medicine. The recommended quantity and quality
of exercise for developing and maintaining cardiorespiratory and muscular
fitness, and flexibility in healthy adults. Med Sci Sports Exerc. 1998; 30(6):97591.
2. American College of Sports Medicine, American Heart Association. Exercise
and acute cardiovascular events: placing the risks into perspective. Med Sci
Sports Exerc. 2008; 39(5):886-97.
3. Atterhog JH, Jonsson B, Samuelsson R. Exercise testing: a prospective study
of complication rates. Am Heart J. 1979; 98(5):572-9.
4. Black A, Black MM, Gensini G. Exertion and acute coronary artery injury.
Angiology. 1975; 26(11):759-83.
5. Caspersen CP, Powell KE, Christenson GM. Physical activity, exercise, and
physical fitness: definitions and distinctions for health-related research. Public
Health Rep. 1985; 100(2):126-31.
6. Centers for Disease Control and Prevention. Adult participation in
recommended levels of physical activity: United Sates, 2001 and 2003. MMWR
Morb Mortal Wkly Rep. 2005; 54:1208-12.
7. Centers for Disease Control and Prevention. Trends in leisure time physical
inactivity by age, sex, and race/ethnicity: United Sates, 1994-2004. MMWR
Morb Mortal Wkly Rep. 2005; 54:991-4.
8. Ciampricotti R, Deckers JW, Taverne R, El GM, Relik-Van WL, Pool J.
Characteristics of conditioned and sedentary men with acute coronary
syndromes. Am J Cardiol. 1994; 73(4):219-22.
9. Corrado D, Basso C, Rizzoli G, Schiavon M, Thiene G. Does sports activity
enhance the risk of sudden death in adolescents and young adults? J Am Coll
Cardiol. 2003; 42(11):1959-63.
10. Digenio AG, Sim JG, Dowdeswell RJ, Morris R. Exercise-related cardiac
arrest in cardiac rehabilitation: the Johannesburg experience. S Afr Med J. 1991;
79(4):188-91.
11. Feskanich D, Willett W, Colditz G. Walking and leisure-time activity and
risk of hip fracture in post-menopausal women. JAMA. 2002; 288(18):2300-06.
12. Food and Nutrition Board, Institute of Medicine. Dietary reference intakes
for energy, carbohydrates, fiber, fat, protein and amino acids (macronutrients).
Washington (DC): National Academy Press, 2002.
13. Franklin BA, Bonzheim D, Gordon S, Timmis GC. Safety of medically
supervised outpatient cardiac rehabilitation exercise therapy: a 16-year followup. Chest. 1998; 114(3):902-6.
14. Gibbons L, Blair SN, Kohl HW, Cooper K. The safety of maximal exercise
testing. Circulation. 1989; 80(4):846-52.
15. Gibbons LW, Cooper KH, Meyer BM, Ellison RC. The acute cardiac risk of
strenuous exercise. JAMA. 1980; 244(16):1799-1801.
16. Giri S, Thompson PD, Kiernan FJ, y otros. Clinical and angiographic
characteristics of exertion-related acute myocardial infarction. JAMA. 1999;
335(26):2001.
17. Hammoudeh AJ, Haft JI. Coronary-plaque rupture in acute coronary
syndromes triggered by snow shovelling. N Engl J Med. 1996; 335(26):2001.
18. Haskell WL. Cardiovascular complications during exercise training of
cardiac patients. Circulation. 1978; 57(5):920-4.
19. Haskell WL, Lee IM, Pate RR, y otros. Physical activity and public health:
updated recommendation from the American College of Sports Medicine and the
American Heart Association. Med Sci Sports Exerc. 2007; 39(8):1423-34.
20. Irving JB, Bruce RA, DeRouen TA. Variations in and significance of systolic
pressure during maximal exercise (treadmill) testing. Am J Cardiol. 1977;
39(6):841-8.
21. Jakicic JM, Clark K, Coleman E, y otros. American College of Sports
Medicine position stand. Appropriate intervention strategies for weight loss and
prevention of weight regain for adults. Med Sci Sports Exerc. 2001;
33(12):2145.56.
22. Kesaniemi YK, Danforth E Jr, Jensen MD, Kopelman PG, Lefebvre P,
Reeder BA. Dose-response issues concerning physical activity and health: an
evidence-based symposium. Med Sci Sports Exerc. 2001; 33(6 Supl):S351-8.
23. Knight JA, Laubach CA Jr, Butcher RJ, Menapace FJ. Supervision of clinical
exercise testing by exercise physiologists. Am J Cardiol. 1995; 75(5):390-1.
24. Lee IM, Rexrode KM, Cook NR, Manson JE, Buring JE. Physical activity
and coronary heart disease in women: is “no pain, no gain” passé? JAMA. 2001.
25. Leitzmann MF, Rimm EB, Willet WC, y otros. Recreational physical activity
and the risk of cholecystectomy in women. N Engl J Med. 1999; 341(11):77784.
26. Manson JE, Greenland P, LaRroix AZ, y otros. Walking compared with
vigorous exercise for the prevention of cardiovascular events in women. N Eng J
Med 2002. 347(10):726-25.
27. Maron BJ, Shirani J, Poliac LC, Mathenge R, Roberts WC, Mueller FO.
Sudden death in young competitive athletes: clinical, demographic, and
pathological profiles. JAMA. 1996; 276(3):199-204.
28. McHenry PL. Risks of graded exercise testing. Am J Cardiol. 1977;
39(6):935-7.
29. Mittleman MA, Maclure M, Tofler GH, Sherwood JB, Golderg RJ, Muller
JE. Triggering of acute myocardial infarction by heavy physical exertion:
protection against triggering by regular exertion. Determinants of Myocardial
Infarction Onset Study Investigators. N Eng J Med. 1199; 329(23):1677-83.
30. National Institutes of Health. Physical activity and cardiovascular health.
NIH Consensus Development Panel on Physical Activity and Cardiovascular
Health. JAMA. 1996; 276(3):241-6.
31. Nelson M, Rajeski W, Blair SN, y otros. Physical activity and public health
in older adults: recommendation from the American College of Sports Medicine
and the American Heart Association. Med Sci Sports Exer. 2007; 39(8):1435-45.
32. Paffenbarger RS, Hyde RT, y otros. Physical activity and public health in
older adults: recommendation from the American College of Sports Medicine
and the American Heart Association. Med Sci Sports Exer. 2007; 39(8):1435-45.
33. Paffenbarger RS, Lee IM. Smoking, physical activity and active life
expectancy. Clin J Sport Med. 1999; 9(4):244.
34. Pate RR, Pratt M, Blair SN, y otros. Physical activity and public health: a
recommendation from the Center for Disease Control and Prevention and the
American College of Sports Medicine. JAMA. 1995; 273(5):402-7.
35. Powell KE, Thompson PD, Caspersen CJ, Kendrick JS. Physical activity and
the incidence of coronary heart disease. Annu Rev Public Health. 1987; 8:25387.
36. President’s Council on Physical Fitness. Definitions: health, fitness, and
physical activity (Internet). 2000. Disponible en
http://www.fitness.gov/digest_mar 2000 htm (otros)
37. Rochmis P, Blackburn H. Exercise tests: a survey of procedures, safety, and
litigation experience in approximately 170,000 tests. JAMA. 1971; 217(8):10616.
38. Rockhill B, Willett WC, Manson JE, Leitzmann MF, Stampfer MJ, Hunter
DJ, Colditz GA. Physical activity and mortality: a prospective study among
women. Am J Public Health. 2001; 91(4):578-83.
39. Saris WH, Blair SN, Van Baak MA, y otros. How much physical activity is
enough to prevent unhealthy weight gain? Outcome of the IASO 1st Stock
Conference and consensus statement. Obes Rev. 2003; 4(2):101-14.
40. Siscovick DS, Weiss NS, Fletcher RH, Lasky T. The incidence of primary
cardiac arrest during vigorous exercise. N Engl J Med. 1984; 311(14):874-7.
41. Stuart, RJ, Ellestad MH. National survey of exercise stress testing facilities.
Chest. 1980; 77(1):94-7.
42. Tanesescu M, Letzmann MF, Rimm EB, Willett WC, Stampfer Mj, Hu FB.
Exercise type and intensity in relation to coronary heart disease in men. JAMA.
2002; 288(16):1994-2000.
43. Thompson PD, Stern MP, Williams P, Duncan K, Haskell WL, Wood PD.
Death during jogging or running: a study of 18 cases. JAMA. 1979;
242(12):1265-7.
44. Thompson PD, Funk EJ, Carleton RA, Sturner WQ. Incidence of death
during jogging in Rhode Island from 1975 through 1980. JAMA. 1982;
247(18):2535-8.
45. U.S. Department of Health and Human Services. Dietary guidelines for
Americans. Washington, DC: Department of Agriculture and Department of
Health and Human Services; 2005.
46. U.S. Department of Health and Human Services. Physical activity and
health: a Report of the Surgeon General, Atlanta, G.A: Centers for Disease
Control and Prevention; 1996.
47. Van Camp SP. Bloor CM, Mueller FO, Cantu RC, Olson HG. Nontraumatic
sports death in high school and college athletes. Med Sci Sports Exerc. 1995;
27(5):641-7.
48. Van Camp SP. Peterson RA. Cardiovascular complications outpatient cardiac
rehabilitation programs. JAMA. 1986; 256(9):1160-3.
49. Vongvanich P, Paul-Labrador MJ, Merz CN. Safety of medically supervised
exercise in a cardiac rehabilitation center. Am J Cardiol. 1996; 77(15):1383-5.
50. Vuori I. The cardiovascular risks of physical activity. Acta Med Scand Suppl.
1986; 711:205-14.
51. Wenger NK, Froelicher ES, Smith LK, y otros. Cardiac rehabilitation as
secondary prevention. Agency for Health Care Policy and Research and National
Heart, Lung, and Blood Institute. Clin Pract Guidel Quick Ref Guide Clin. 1995;
Oct(17):1-23.
52. Wenger NK, Froelicher ES, Smith LK, y otros. Cardiac rehabilitation.
Clinical practice guideline no. 17. Washington (DC): U.S. Department of Health
and Human Services, Public Health, Agency for Health Care Policy and
Research and National Heart, Lung and Blood Institute; 1995.
53. Whang W, Manson JE, Hu FB, y otros. Physical exertion, exercise, and
sudden cardiac death in women. JAMA. 2006; 295(12):1399-1403.
54. Williams PT. Physical fitness and activity as separate heart disease risk
factors: a meta-analysis. Med Sci Sports Exerc. 2001; 33(5):754-61.
55. Willich SN, Lewis M, Lowel H, Arntz HR, Schubert F, Schroder R. Physical
exertion as a trigger of acute myocardial infarction. Triggers and Mechanisms of
Myocardial Infarction Study Group. N Engl J Med. 1993; 329(23):1648-90.
56. Yu S, Yarnell JW, Sweetnam PM, Murray L. What level of physical activity
protects against premature cardiovascular death? The Caerphilly study. Heart.
2003; 89(5):502-6.
CAPÍTULO 2 Programa de detección sanitaria previo
a la participación y estratificación de riesgos
De la participación en una actividad física regular derivan numerosos beneficios
fisiológicos, psicológicos y metabólicos para la salud/condición física. Como se
muestra en el capítulo 1, sin embargo, hay riesgos documentados y asociados
con la actividad física. Aunque haya riesgo de lesiones musculoesqueléticas
agudas durante el ejercicio, la principal inquietud es el mayor riesgo de muerte
cardíaca súbita e infarto de miocardio a veces asociados con un esfuerzo físico
vigoroso. Uno de los principales objetivos sanitarios es aumentar la participación
individual en una actividad física regular, moderada a vigorosa. La búsqueda de
este objetivo debe incluir un proceso de identificación de las personas con mayor
riesgo de episodios indeseables relacionados con el ejercicio. Al mismo tiempo,
el proceso de estratificación de riesgos no debe plantear un obstáculo
significativo a la participación. Este capítulo presenta pautas para (a) evaluar el
riesgo individual de episodios indeseables en relación con el ejercicio, y (b)
hacer recomendaciones apropiadas sobre el inicio, continuación o progresión del
programa de actividad física individual con el fin de reducir la frecuencia
potencial de estos tipos de eventos catastróficos.
Los participantes potenciales deben ser sometidos a un examen discriminatorio
que detecte la presencia, los signos, síntomas y/o factores de riesgo de diversas
enfermedades cardiovasculares, pulmonares y metabólicas, así como otras
situaciones (p. ej., embarazo, lesiones musculoesqueléticas) que requieran
atención especial (16, 18, 19), con el fin de (a) mejorar la seguridad durante la
prueba de esfuerzo, y (b) ayudar al desarrollo de una prescripción segura de
ejercicio eficaz. Los propósitos del programa de detección sanitaria previo a la
participación son los siguientes:
•Identificación de personas con contraindicaciones médicas que recomienden la
exclusión de programas de ejercicio hasta que esas patologías hayan remitido o
estén controladas.
•Reconocimiento de personas con afecciones o enfermedades clínicamente
significativas que deban participar en un programa de ejercicio supervisado por
médicos.
•Detección de personas con un mayor riesgo de enfermedades por la edad,
síntomas y/o factores de riesgo que deban ser sometidas a una evaluación médica
y una prueba de esfuerzo antes de iniciar un programa de ejercicio o aumentar la
frecuencia, intensidad o duración de su programa.
•Reconocimiento de necesidades especiales que puedan influir en la prueba de
esfuerzo y la programación del ejercicio.
Las técnicas para la estratificación de riesgos inicialmente tienen en cuenta si las
personas realizan la actividad por su cuenta o si están consultando a un
profesional sanitario o de la condición física. El individuo que autogestione el
tema lo más probable es que necesite una herramienta relativamente sencilla y
un proceso de toma de decisiones que determine si su riesgo es elevado hasta el
punto de tener que consultar a un médico antes de iniciar un programa de
actividad física, sobre todo si la intensidad pretende ser vigorosa (1, 6, 7). Un
profesional de la salud o la condición física debe seguir una secuencia lógica y
práctica al recabar y evaluar la información sobre la salud del individuo, y tendrá
que valorar los riesgos y hacer las recomendaciones apropiadas sobre técnicas
adicionales de detección sanitaria y actividad física (p. ej., Frecuencia,
Intensidad, Tiempo y Tipo de Ejercicio, o valores FITT; véase capítulo 7). El
Colegio Norteamericano de Medicina del Deporte (ACSM) aporta pautas para la
estratificación de riesgos en este capítulo, pero también acepta las pautas de
estratificación de riesgos publicadas por otras organizaciones, como la
Asociación Americana del Corazón (AHA) (1, 12, 18, 19) y la Asociación
Americana de la Rehabilitación Cardiovascular y Pulmonar (AACVPR) (4). Los
profesionales del ejercicio y la salud/condición física también deben estar
familiarizados con estas otras pautas al establecer políticas específicas del
programa y el individuo para el programa de detección sanitaria previo a la
participación y para la autorización médica, sobre todo en poblaciones con una
enfermedad cardiovascular diagnosticada.
PROGRAMA DE DETECCIÓN PREVIO A LA PARTICIPACIÓN
Las técnicas del programa de detección sanitaria previo a la participación, así
como sus herramientas, deben ser válidas y aportar información relevante y
precisa sobre los antecedentes personales fisiológicos del individuo, sus
enfermedades presentes, los factores de riesgo, los signos y síntomas, los hábitos
actuales de actividad física/ejercicio y los medicamentos. Otra consideración es
el nivel de formación del instrumento usado para obtener esta información (es
decir, nivel educativo y de competencia lingüística del participante).
EXAMEN DISCRIMINATORIO AUTOGESTIONADO PARA LA
ACTIVIDAD FÍSICA
Un examen discriminatorio autogestionado para la actividad física es iniciado y
dirigido por el individuo con poca o ninguna información ni supervisión de un
profesional del ejercicio o la salud/condición física. Las personas que quieran
comenzar un programa de actividad física por su cuenta tal vez se hagan
preguntas sobre si es apropiado y seguro hacerlo. Por tanto, necesitan una
herramienta sencilla de usar que les sirva de guía durante el proceso. A nivel más
básico, los participantes pueden seguir la recomendación del Informe sobre
Actividad Física y Salud del Director General de Sanidad de Estados Unidos
(1996) (23): «hombres previamente inactivos de más de 40 años y mujeres de
más de 50 años, y personas con riesgo alto de enfermedad cardiovascular deben
consultar a un médico antes de embarcarse en un programa de actividad física
vigorosa a la que no estén acostumbrados». El participante también puede usar
un cuestionario o instrumento autogestionado como el Cuestionario de Aptitud
para la Actividad Física (Par-Q; fig. 2.1) (9) o el Cuestionario Discriminatorio de
la AHA/ACSM de Preparticipación en un Programa de Actividad Física para la
Salud (fig. 2.2), que sirven para alertar a las personas con riesgo elevado con el
fin de que consulten a un médico (u otro proveedor apropiado de asistencia
médica) antes de la participación (6, 7).
Otros tipos de encuestas autocumplimentadas que se pueden incorporar al
proceso de detección sanitaria previo al ejercicio son: (a) el papeleo habitual que
se cumplimenta en la visita a la consulta del médico; (b) procedimientos de
inscripción en centros donde se desarro llen programas de ejercicio para la
salud/condición física, y (c) material para promocionar la actividad física
pensado y distribuido entre el público general. Cuando un participante complete
un instrumento autogestionado y se recomiende autorización médica a partir de
los resultados del cuestionario, el participante debe consultar a su médico y
obtener su autorización antes de participar en un programa de ejercicio/actividad
física. Para regímenes autogestionados de actividad física con una intensidad
baja (<40% de la reserva del consumo de oxígeno O2R), pocas comprobaciones
adicionales son necesarias aparte de los cuestionarios del ACSM/AHA (1),
siempre y cuando cumpla todas las recomendaciones para obtener la autorización médica y que se contemplan en el formulario. Tales regímenes deben
incorporar las recomendaciones para la actividad física del Director General de
Sanidad de Estados Unidos (6, 23). En el ACSM Fitness Book (6) se encontrará
un régimen de ejercicio específico y auto-gestionado apropiado para personas
previamente sedentarias.
FIGURA 2.1. Cuestionario de aptitud para la actividad física (PAR-Q).
(Fuente: Physical Activity Readiness Questionnaire [PAR-Q], Public Health
Agency of Canada y la Canadian Society for Exercise Physiology,
reproducido con autorización del Ministerio de Obras Públicas y Los
Servicios Gubernamentales de Canadá, 2007).
FIGURA 2.2. Cuestionario discriminatorio del ACSM/AHA de
preparticipación en un programa de actividad física para la salud.
(Modificado del American College of Sports Medicine Position Stand and
American Heart Association. Recommendations for cardiovascular
screening, staffing and emergency policies at health/fitness facilities. Med
Sci Sports Exerc. 1988; 30(6):1009-18.)
PROGRAMA DE DETECCIÓN SANITARIA PARA LA ACTIVIDAD
FÍSICA DIRIGIDO POR PROFESIONALES
Dirigido por profesionales implica que la evaluación clínica/de la condición
física corre a cargo de –y el programa de ejercicio ha sido diseñado y
supervisado por– personal cualificado con preparación académica y
conocimientos clínicos/prácticos, destrezas y capacidades equivalentes a las
credenciales definidas en el apéndice D.
Las encuestas autodirigidas son eficaces para identificar a personas que se
beneficiarán de una consulta médica antes de participar en un programa de
ejercicio (1). Un proceso más avanzado y administrado por personal cualificado
consigue mayor detalle sobre factores de riesgo de EC y signos/síntomas, e
identifica un abanico más amplio de enfermedades y/o afecciones crónicas que
necesitan especial consideración antes de participar en un programa de ejercicio.
El programa de detección sanitaria previo a la participación dirigido por
profesionales implica (a) la revisión de información más detallada sobre los
antecedentes personales patológicos y la estratificación de riesgos específicos, y
(b) recomendaciones detalladas para la actividad física/ejercicio, la exploración
médica, la prueba de esfuerzo y la supervisión médica.
Muchas instalaciones donde se llevan a la práctica programas de ejercicio clínico
y ejercicio para la salud/condición física emplean un cuestionario más elaborado
sobre los antecedentes personales patológicos, diseñado para aportar detalles
adicionales sobre hábitos escogidos sobre la salud/condición física y sobre la
anamnesis, como el Cuestionario del ACSM/AHA (1) (fig. 2.2). Este
cuestionario se puede usar como instrumento básico para este proceso, aunque se
debe obtener información adicional sobre los factores de riesgo específicos de
enfermedad cardiovascular (ECV).
ESTRATIFICACIÓN DE RIESGOS
Las recomendaciones para el reconocimiento médico, la prueba de esfuerzo, el
ejercicio/actividad física, y la supervisión médica se basan en el proceso de
estratificación de riesgos que asigna a los participantes a una de tres categorías
de riesgo: (a) bajo, (b) moderado y (c) alto riesgo (tabla 2.1). El proceso por el
cual las personas se asignan a una de estas tres categorías de riesgo se llama
estratificación y se basa en:
•La presencia o ausencia de una enfermedad cardiovascular, pulmonar y/o
metabólica conocida.
•La presencia o ausencia de signos y síntomas que revelen una enfermedad
cardiovascular, pulmonar y/o metabólica.
•La presencia o ausencia de factores de riesgo de ECV.
Riesgo bajo: Las personas con riesgo bajo son las que no presentan signos ni
síntomas o a los que no se ha diagnosticado una enfermedad cardiovascular,
pulmonar y/o metabólica y que no tienen más de un factor de riesgo de ECV
(≤1). El riesgo de un episodio cardiovascular agudo en esta población es
bajo, y un programa de ejercicio/actividad física se puede ejecutar con
seguridad sin necesidad de un reconocimiento médico y una autorización
médica (1, 20, 22, 23).
Riesgo moderado: Las personas con riesgo moderado no presentan signos ni
síntomas ni se les ha diagnosticado una enfermedad cardiovascular,
pulmonar y/o metabólica, pero tienen dos o más (≥2) factores de riesgo de
ECV. El riesgo de un episodio cardiovascular agudo en esta población se
incrementa, aunque en la mayoría de los casos las personas con riesgo
moderado pueden iniciar actividades físicas de intensidad baja a moderada
sin necesidad de un reconocimiento médico ni una autorización médica. Sin
embargo, es aconsejable un reconocimiento médico y una prueba de
esfuerzo antes de la participación en un ejercicio vigoroso (>60% de la
O2R) (14, 15).
Riesgo alto: Las personas con riesgo alto presentan signos y síntomas de una
enfermedad cardiovascular, pulmonar y/o metabólica diagnosticada. El
riesgo de un episodio cardiovascular agudo en esta población se incrementa
hasta el grado de que se debe proceder a un exhaustivo reconocimiento
médico y a obtener una autorización médica antes de iniciar la actividad
física o el ejercicio a cualquier intensidad.
TABLA 2.1. CATEGORÍAS DE CLASIFICACIÓN DE RIESGOS DEL
ACSM PARA LA ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR
ATEROSCLERÓTICA (ECA)
Riesgo bajo
Hombres y mujeres asintomáticos con ≤1 factor de riesgo de ECA según la t
Riesgo moderado Hombres y mujeres asintomáticos con ≥2 factores de riesgo de ECA según l
Riesgo alto
Personas con una enfermedad cardiovasculara, pulmonarb o metabólicac, o
ACSM, American College of Sports Medicine; ECA, enfermedad
cardiovascular.
aEnfermedad cerebrovascular, vascular periférica o cardíaca.
bEnfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma, enfermedad pulmonar
intersticial o fibrosis quística.
cDiabetes mellitus (tipo I, tipo II), trastornos tiroideos, nefropatía o hepatopatía.
El profesional del ejercicio y de la salud/condición física puede evaluar la
información sobre los antecedentes personales fisiológicos y patológicos y
seguir una secuencia lógica que considere este proceso de estratificación de los
riesgos para determinar a qué categoría de riesgo pertenece un individuo. Los
profesionales del ejercicio y de la salud/condición física deben poseer amplios
conocimientos sobre (a) los criterios de una enfermedad cardiovascular,
pulmonar y/o metabólica diagnosticada; (b) las descripciones de signos y
síntomas de estas enfermedades; (c) los criterios específicos que determinan los
esquemas de los factores de riesgo de ECV, y (d) los criterios de cada categoría
de riesgo. El diagrama de flujo de la figura 2.3 sirve para avanzar
secuencialmente por el proceso para determinar la ubicación de cada persona en
una categoría de riesgo.
INFORMACIÓN NO REVELADA O NO DISPONIBLE SOBRE LOS
FACTORES DE RIESGO DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR
Se anima a los profesionales del ejercicio y de la salud/condición física y
médicos a adoptar un enfoque conservador con que identificar los factores de
riesgo de ECV para estratificar los riesgos, sobre todo cuando (a) se carece de
información, y/o (b) los criterios para identificar la presencia o ausencia de un
factor de riesgo específico no se pueden determinar o no se dispone de ellos. Si
no se revela o no se conoce la presencia o ausencia de un factor de riesgo
específico, se contará como si existiera, excepto la prediabetes (8) (véase en la
tabla 10.2 los criterios diagnósticos para la prediabetes). La falta o
desconocimiento de criterios para la prediabetes se debe contar como un factor
de riesgo según la edad (≥45 años), sobre todo para los que tengan un índice de
masa corporal ≥25 kg · m–2, y para los que sean más jóvenes, tengan un índice
de masa corporal ≥25 kg · m–2 y presenten factores de riesgo adicionales de
prediabetes (8). Véanse en el cuadro 2.1 estudios de casos en que no se dispone
o no se revela información sobre los factores de riesgo de ECV.
FIGURA 2.3. Modelo lógico de la estratificación de riesgos.
ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR, PULMONAR Y METABÓLICA
CONOCIDA
Una persona tiene una enfermedad cardiovascular, pulmonar y/o metabólica
conocida si un médico ha diagnosticado una de las siguientes afecciones:
•Enfermedad cardiovascular (ECV): cardiopatía, arteriopatía periférica o
enfermedad cerebrovascular.
•Enfermedad pulmonar: neumopatía obstructiva crónica (EPOC), asma,
enfermedad pulmonar intersticial o fibrosis quística (5).
•Enfermedad metabólica: diabetes mellitus (tipo I o tipo II), trastornos tiroideos
y nefropatía o hepatopatía.
SIGNOS Y SÍNTOMAS PRINCIPALES QUE SUGIEREN UNA
ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR, PULMONAR Y METABÓLICA
La tabla 2.2 presenta una lista de signos y síntomas principales que sugieren una
enfermedad cardiovascular, pulmonar y/o metabólica, además de información
que ayude al médico con la clarificación e importancia de cada signo y síntoma.
La presencia de la mayoría de estos signos/síntomas se puede identificar usando
el Cuestionario del ACSM/AHA (1) (fig. 2.2); sin embargo, unos pocos
signos/síntomas (ortopnea, edema maleolar y soplo cardíaco) requieren una
anamnesis y un reconocimiento médico más exhaustivos. Estos signos/síntomas
se deben interpretar en el contexto clínico en que aparecen porque no son
necesariamente específicos de una enfermedad cardiovascular, pulmonar o
metabólica.
FACTORES DE RIESGO DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR
ATEROSCLERÓTICA (ECA)
La estratificación de riesgos del ACSM se basa, en parte, en la presencia o
ausencia de los factores de riesgo de ECA enumerados en la tabla 2.3 (2, 3, 8,
10, 23). Los antecedentes personales fisiológicos y patológicos se revisarán para
determinar si el individuo cumple alguno de los criterios de los factores de
riesgo positivos que aparecen en la tabla 2.3. A continuación se suma el número
de factores de riesgo positivos. Debido al efecto cardioprotector del colesterol
ligado a lipoproteínas de alta densidad (HDL-C), el HDL-C se considera un
factor de riesgo negativo. En personas con HDL-C ≥60 mg · dl-1 (1,5 mmol · l1) se resta un factor de riesgo positivo de esta suma.
Los factores de riesgo de la tabla 2.3 no se deben considerar una lista inclusiva
de factores asociados con un riesgo elevado de ECA. En lugar de eso, la tabla
2.3 contiene criterios sobre factores de riesgo de ECA clínicamente relevantes
que se deben tener en consideración colectivamente cuando se tomen decisiones
sobre (a) el nivel de autorización médica; (b) la necesidad de una prueba de
esfuerzo antes de iniciar la participación, y (c) el nivel de supervisión de la
prueba de esfuerzo y durante la participación en el programa de ejercicio. El uso
de la lista de factores de riesgo de ECA enumerados en la tabla 2.3 es para
ayudar a la identificación de una enfermedad coronaria oculta. El alcance de la
lista y el umbral de cada factor de riesgo no entran en colisión con otras listas de
factores de riesgo confeccionadas por otras organizaciones sanitarias y
concebidas para predecir episodios coronarios prospectivamente en un
seguimiento a largo plazo (24). Además, se han sugerido otros factores de riesgo,
como los marcadores de la inflamación proteína C reactiva y fibrinógeno, como
factores de riesgo positivos y graves de ECA (11, 13), si bien no aparecen en esta
lista. Remitimos a los estudios de casos del cuadro 2.1 para más explicaciones.
TABLA 2.2. SIGNOS Y SÍNTOMAS PRINCIPALES QUE SUGIEREN
UNA ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR, PULMONAR O
METABÓLICA
a
SIGNO O SÍNTOMA
Dolor, molestias (u otro equivalente anginoso) en el pecho, cuello, mandíbula, brazos u otras á
Respiración entrecortada o con un esfuerzo leve
Mareos o síncope
Ortopnea o disnea nocturna paroxística
Edema en el tobillo
Palpitaciones o taquicardia
Claudicación intermitente
Soplo cardíaco diagnosticado
Fatiga inusual o disnea con actividades habituales
aEstos signos y síntomas se deben interpretar dentro del contexto clínico en que
aparecen porque no son en absoluto específicos de enfermedad cardiovascular,
pulmonar o metabólica.
Modificado de Gordon SMBS. Health appraisal in the non-medical setting. En:
Durstine JL, King AC, Painter PL. ACSM’s Resource Manual for Guidelines for
Exercise Testing and Prescription. Filadelfia (PA): Lea & Febiger; 1993. p. 21928.
TABLA 2.3. UMBRALES DE LOS FACTORES DE RIESGO DE
ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR ATEROSCLERÓTICA (ECA)
PARA USAR CON LA ESTRATIFICACIÓN DE RIESGOS DEL ACSM
FACTORES DE RIESGO POSITIVOS
CRITERIOS EXPLÍCIT
Edad
Hombres ≥45 años; muje
Antecedentes familiares
Infarto de miocardio, rev
Tabaquismo
Fumador activo o que ha
Estilo de vida sedentario
No practica al menos 30
Obesidada
Índice de masa corporal
Hipertensión
Tensión arterial sistòlica
Dislipemia
Colesterol ligado a lipop
Prediabetes
Intolerancia a la glucosa
FACTORES DE RIESGO NEGATIVOS CRITERIOS EXPLÍCITOS
HDL-colesterol sérico alto
≥60 mg · dl-1 (1,55 mm
Nota: Es habitual sumar los factores de riesgo al emitir juicios clínicos. Si el
HDL-colesterol es alto, resta un factor de riesgo de la suma de factores de riesgo
positivos, porque el HDL-colesterol alto reduce el riesgo de ECA.
aLas opiniones de los profesionales varían respecto a los marcadores y umbrales
más apropiados de la obesidad; por tanto, los profesionales paramédicos deben
recurrir al juicio clínico cuando evalúen este factor de riesgo.
CUADRO 2.1 Estudios de casos para establecer la estratificación de riesgos
ESTUDIO DE CASO I
Mujer, 21 años, fumadora social los fines de semana (~10-20 cigarrillos). Bebe
alcohol una o dos noches por semana, por lo general los fines de semana. Altura
= 160 cm, peso = 56,4 kg, IMC = 22 kg · m–2. FCR = 76 latidos · min–1, TA
sistólica/diastólica = 118/72 mmHg. Colesterol total = 178 mg · dl–1 (4,61 mmol
· l–1), LDL-C = 98 mg · dl–1 (2,54 mmol · l–1), HDLC = 57 mg · dl–1 (1,48
mmol · l–1), GEA desconocida. En la actualidad toma anticonceptivos orales.
Asiste a clases grupales de ejercicio dos o tres veces por semana. No refiere
síntomas. Ambos padres vivos y con buena salud.
ESTUDIO DE CASO II
Hombre, 54 años, no fumador. Altura 182,9 cm, peso = 76,4 kg, IMC = 22, 8 kg
· m–2. FCR = 64 latidos · min–1, TAR = 124/78 mmHg. Colesterol total = 187
mg · dl–1 (4,84 mmol · l–1), LDL-C = 103 mg · dl–1 (2,67 mmol · l–1), HDL-C
= 52 mg · dl–1 (1,35 mmol · l–1), GEA = 88 mg · dl–1 (4,84 mmol · l–1),
Corredor competitivo a nivel recreativo, corre cuatro a siete días por semana;
completa uno a dos maratones y otras muchas carreras de fondo anualmente. No
toma más medicamentos que ibuprofeno sin receta médica. No refiere síntomas.
Su padre murió a los 77 años de un ataque al corazón; la madre murió a los 81
años de cáncer.
ESTUDIO DE CASO III
Hombre, 44 años, no fumador. Altura = 177,8 cm, peso = 98,2 kg, IMC = 31,0
kg · m–2. FCR = 62 latidos · min–1, TAR = 128/84 mmHg. Colesterol total =
184 mg · dl–1 (4,77 mmol · l–1), LDL-C = 106 mg · dl–1 (2,75 mmol · l–1),
HDL-C = 44 mg · dl–1 (1,14 mmol · l–1), GEA desconocida. Camina 3,2 a 4,8
kilómetros dos a tres veces por semana. El padre padecía diabetes tipo II y murió
a los 67 años de un ataque al corazón; la madre vive, sin EC. No toma
medicamentos, no refiere síntomas.
ESTUDIO DE CASO IV
Mujer, 36 años, no fumadora. Altura = 162,6 cm, peso = 49,1 kg, IMC = 18,5 kg
· m–2. FCR = 61 latidos · min–1, TAR = 114/62 mmHg. Colesterol total = 174
mg · dl–1 (4,51 mmol · l–1), glucemia normal con inyecciones de insulina.
Diabetes tipo I diagnosticada a los 7 años de edad. Imparte clases de danza
aeróbica tres veces por semana, camina aproximadamente 45 minutos cuatro
veces por semana. No refiere síntomas. Ambos padres vivos y con buena salud
sin historia de enfermedad cardiovascular.
ESTUDIO DE CASO I
¿Enfermedad CV, pulmonar y/o metabòlica conocida?
No
¿Signos o síntomas principales?
No
Factor de riesgo de EC:
¿Edad?
No
¿Antecedentes familiares?
No
¿Fumador?
Sí
¿Estilo de vida sedentario?
No
¿Obesidad?
No
¿Hipertensión?
No
¿Hipercoles-terolemia?
No
¿Prediabetes?
Desconocida: pensar que no si n
Estratificación de riesgos: Categoría:
Riesgo bajo: no hay enfermedad
IMC - índice de masa corporal; FCR - frecuencia cardíaca en reposo; GEA glucemia en ayunas; TA - tensión arterial; LDL-C - colesterol ligado a
lipoproteínas de baja densidad; HDL-C - colesterol ligado a lipoproteínas de alta
densidad.
RECOMENDACIONES PARA LA PRUEBA DE ESFUERZO Y LA
PRÁCTICA DE EJERCICIO BASADAS EN LA CATEGORÍA DE
RIESGOS
Una vez establecida la categoría de riesgo de una persona como baja, media o
alta, se hacen recomendaciones apropiadas sobre:
•La necesidad de un reconocimiento médico y una autorización médica antes de
iniciar un programa de actividad física/ejercicio o cambiar sustancialmente los
valores FITT (frecuencia, intensidad, tiempo y tipo de ejercicio, de un programa
ya en marcha.
•La necesidad de una prueba de esfuerzo previa a la iniciación de un programa
de actividad física/ejercicio o a cambiar sustancialmente los valores FITT de un
programa ya en marcha.
•La necesidad de supervisión médica en la participación de una prueba de
esfuerzo máxima o submáxima.
RECOMENDACIONES PARA LA PRUEBA DE ESFUERZO Y SU
SUPERVISIÓN BASADAS EN LA CATEGORÍA DE RIESGOS
Ninguna serie de pautas para la prueba de esfuerzo o la participación cubre todas
las situaciones. Las circunstancias y políticas locales varían, y las técnicas
específicas de los programas también son diversas. Para orientar sobre la
necesidad de un reconocimiento médico y una prueba de esfuerzo antes de la
participación en un programa de ejercicio de intensidad moderada a vigorosa, el
ACSM sugiere las recomendaciones presentes en la figura 2.4 para determinar
cuándo se recomienda supervisión médica. Aunque la prueba de esfuerzo para
personas clasificadas con riesgo bajo no sea una necesidad, la información
recabada en una prueba de esfuerzo tal vez resulte útil para establecer una
prescripción segura de ejercicio eficaz a estas personas. Recomendar una prueba
de esfuerzo para personas con riesgo bajo no se debe considerar inapropiado si el
propósito de la prueba es diseñar un programa eficaz de ejercicio. Las
recomendaciones de la prueba de esfuerzo presentes en la figura 2.4 reflejan la
noción de que el riesgo de episodios cardiovasculares aumenta con una función
directa de la intensidad del ejercicio (es decir, vigorosa > moderada > baja) y la
presencia de factores de riesgo. Aunque la figura 2.4 aporte umbrales relativos y
absolutos para la intensidad moderada y vigorosa del ejercicio, los profesionales
del ejercicio y la salud/condición física deben elegir la definición más aplicable
(relativa o absoluta) para su escenario y población cuando se tomen decisiones
sobre el nivel de detección sanitaria necesario antes del programa de ejercicio y
sobre la supervisión médica durante la prueba de esfuerzo. Hay que reparar en
que las recomendaciones para el reconocimiento médico y la prueba de esfuerzo
de personas con riesgo moderado que deseen participar en un programa de
ejercicio vigoroso (fig. 2.4) coinciden con las presentes en las recientes pautas de
la AHA (1) (cuadro 2.2).
El grado de supervisión médica de la prueba de esfuerzo varía apropiadamente
de las pruebas bajo supervisión médica a situaciones en las que tal vez no haya
un médico presente (12). El grado de supervisión médica puede diferir según las
políticas y circunstancias locales, el estado de salud del paciente, y la
preparación y experiencia del personal del laboratorio. Los médicos responsables
de supervisar la prueba de esfuerzo deben cumplir o superar las mínimas
competencias para la supervisión e interpretación de resultados como los
establecidos por la AHA (21). En todas las situaciones en que se practique una
prueba de esfuerzo, el personal debe contar al menos con titulación en soporte
vital básico (RCP = reanimación cardiopulmonar) y adiestramiento con
desfibrilador eléctrico externo (DEE). Preferiblemente, uno o más miembros de
la plantilla también debe tener titulación en primeros auxilios y soporte vital
cardíaco avanzado (SVCA) (17).
FIGURA 2.4. Recomendaciones para la supervisión de pruebas de esfuerzo
basadas en la estratificación de riesgos.
CUADRO 2.2 Criterios para la estratificación de riesgos de la American Association H
CLASE A: PERSONAS SANAS EN APARIENCIA
•Incluye a los siguientes individuos:
1.Niños, adolescentes, hombres <45 años, y mujeres <55 años que no tengan
síntomas ni presencia conocida de cardiopatía o factores de riesgo de
enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECA).
2.Hombres ≥45 años y mujeres ≥55 años sin síntomas ni presencia conocida de
cardiopatía y menos de dos factores de riesgo de enfermedad cardiovascular
aterosclerótica (ECA).
3.Hombres ≥45 años y mujeres ≥55 años sin síntomas ni presencia conocida de
cardiopatía y con dos o más factores de riesgo de enfermedad cardiovascular
aterosclerótica (ECA).
•Pautas de la actividad: No hay más restricciones que las pautas básicas.
•Electrocardiograma (ECG) y monitorización de la tensión arterial: No
requeridas.
•Supervisión requerida: Ninguna, aunque se sugiere que las personas en la Clase
A-2 y sobre todo en la Clase A-3 se sometan a una exploración médica y
posiblemente a una prueba de esfuerzo antes de practicar ejercicio vigoroso (12).
CLASE B: PRESENCIA DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR
ESTABLE Y DIAGNOSTICADA CON RIESGO BAJO DE
COMPLICACIONES DURANTE UN EJERCICIO VIGOROSO, PERO
LIGERAMENTE MAYOR QUE EN PERSONAS APARENTEMENTE
SANAS
•Personas con cualquiera de los diagnósticos siguientes:
1.Enfermedad coronaria (infarto de miocardio, operación de injerto de
derivación aortocoronaria, angioplastia coronaria transluminal percutánea,
angina de pecho, prueba de esfuerzo anormal y angiografía coronaria anormal)
estable y con las características clínicas abajo destacadas.
2.Valvulopatía, con exclusión de estenosis valvular o regurgitación graves, y con
las características clínicas abajo destacadas.
3.Cardiopatía congénita.
4.Miocardiopatía, fracción de eyección ≤30%; comprende pacientes estables con
insuficiencia cardíaca con cualquiera de las características clínicas destacadas
abajo, pero no miocardiopatía hipertrófica ni miocarditis reciente.
5.Anomalías en la prueba de esfuerzo que no cumplan los criterios de la Clase C.
•Características clínicas:
1.Clase 1 o 2 de la New York Heart Association.
2.Capacidad de ejercicio ≤6 MET.
3.Sin evidencias de insuficiencia cardíaca congestiva.
4.Sin evidencias de isquemia miocárdica o angina de pecho en reposo o en la
prueba de esfuerzo o por debajo de 6 MET.
5.Elevación apropiada de la tensión arterial sistólica durante el ejercicio.
6.Ausencia de taquicardia ventricular sostenida o no sostenida en reposo o
durante el ejercicio.
7.Capacidad para supervisar uno mismo satisfactoriamente la intensidad de la
actividad.
•Pautas de la actividad: La actividad se debe individualizar, y la prescripción de
ejercicio estará a cargo de personas cualificadas y aprobada por proveedores de
atención médica primaria.
•Supervisión requerida: La supervisión médica durante la sesión inicial de la
prescripción es beneficiosa. Se producirá la supervisión a cargo de personal no
médico pero preparado en las otras sesiones de ejercicio hasta que el individuo
sepa monitorizar su actividad. El personal médico debe tener formación y
titulación en soporte vital cardíaco avanzado. El personal no médico debe tener
formación y titulación en soporte vital básico (que comprende RCP).
•Monitorización ECG y de la tensión arterial: Útil en la fase inicial de la
prescripción del entrenamiento, por lo general 6 a 12 sesiones.
CLASE C: PERSONAS CON RIESGO MODERADO A ALTO DE
COMPLICACIONES CARDÍACAS DURANTE EL EJERCICIO Y/O
INCAPACES DE AUTORREGULAR LA ACTIVIDAD O DE
IDENTIFICAR EL NIVEL DE ACTIVIDAD RECOMENDADO
•Personas con cualquiera de los diagnósticos siguientes:
1.ECA con las características clínicas destacadas abajo.
2.Valvulopatía, con exclusión de estenosis valvular o regurgitación graves, y con
las características clínicas abajo destacadas.
3.Cardiopatía congénita; la estratificación de riesgos estará dirigida por las
recomendaciones de la 27.ª Conferencia de Bethesda.a
4.Miocardiopatía, fracción de eyección ≤30%; comprende pacientes estables con
insuficiencia cardíaca con cualquiera de las características clínicas que se
destacan abajo, pero no miocardiopatía hipertrófica ni miocarditis recientes.
5.Arritmias ventriculares complejas poco controladas.
•Características clínicas:
1.Clase 3 ó 4 de la New York Heart Association.
2.Resultados de la prueba de esfuerzo:
•Capacidad de ejercicio <6 MET.
•Depresión del ST con angina de pecho o isquemia y una carga de trabajo <6
MET.
•Caída de la tensión arterial sistólica por debajo de los niveles en reposo con
ejercicio.
•Taquicardia ventricular no sostenida con ejercicio.
3.Episodio previo de paro cardíaco primario (17) (es decir, paro cardíaco que no
ocurrió en presencia de un infarto de miocardio agudo ni durante una
intervención cardíaca).
4.Un problema médico que el facultativo considera potencialmente mortal.
•Pautas de la actividad: La actividad se debe individualizar, corriendo la
prescripción del ejercicio a cargo de personas cualificadas y siendo aprobada por
proveedores de atención médica primaria.
•Supervisión requerida: Habrá supervisión médica durante todas las sesiones de
ejercicio hasta que la seguridad se haya establecido.
•Monitorización ECG y de la tensión arterial: Ininterrumpida durante las
sesiones de ejercicio hasta que la seguridad se haya establecido, por lo general
≥12 sesiones.
CLASE D: ENFERMEDAD INESTABLE CON RESTRICCIÓN DE LA
ACTIVIDAD
b
•Personas con:
1.Isquemia inestable.
2.Estenosis valvular grave sintomática o regurgitación.
3.Cardiopatía congénita; los criterios de riesgo que prohíben el
acondicionamiento mediante ejercicio dependerán de las recomendaciones de la
27.ª Conferencia de Bethesda.a
4.Insuficiencia cardíaca no compensada.
5.Arritmias incontroladas.
6.Otras afecciones médicas que no se agravan con el ejercicio.
•Pautas de la actividad: No se recomienda ninguna actividad para el
acondicionamiento físico. La atención se dirigirá al tratamiento del paciente y su
restablecimiento a la Clase C u otra mejor. Las actividades diarias se prescribirán sobre la base de la evaluación individual por el médico personal del
paciente.
aFuster V, Gotto AM, Lobby P. 27th Bethesda Conference: Matching the
intensity of risk factor mana gement with the hazard for coronary disease events.
J Am Coll Cardiol. 1996; 27:964-76.
bNo se recomienda el ejercicio para el acondicionamiento físico.
Adaptado de Fletcher GF, Balady GJ, Amsterdam EA, y otros. Exercise
standards for testing and training: a statement for healthcare professionals from
the American Heart Association. Circulation. 2001; 104:1694-1740.
La hipertensión representa un factor de riesgo único porque se puede agravar con
ejercicio agudo. Por lo tanto, aunque aparece en la tabla 2.3, se debe prestar
atención especial a los pacientes hipertensos cuando se proceda a un programa
de detección sanitaria previo a la prueba de esfuerzo o al entrenamiento (véase
en el capítulo 10 circunstancias especiales para las pruebas de esfuerzo de
personas hipertensas). Como la hipertensión se suele juntar con otros factores de
riesgo asociados con ECA (es decir, dislipemia, obesidad, diabetes mellitus y el
síndrome metabólico), la mayoría de los pacientes con hipertensión que se
presentan a la prueba de esfuerzo o al entrenamiento se adscriben a la categoría
de riesgo moderado o alto según su definición en la tabla 2.1. Para tales
personas, el reconocimiento médico de la tabla 2.3 coincide con las
recomendaciones para la detección sanitaria de hipertensos expuestas en el
Informe del JNC7 (10) y en el capítulo 10. Sin embargo, en los casos en que la
hipertensión sea el único factor de riesgo presente de los enumerados en la tabla
2.3, las recomendaciones para el programa de detección sanitaria previo se
deben basar en la gravedad de la hipertensión (véase la tabla 3.1 para las
clasificaciones del JNC7) y en la intensidad deseada del ejercicio.
ESTRATIFICACIÓN DE RIESGOS PARA CARDIÓPATAS
Los pacientes cardíacos pueden ser estratificados aún más en el ámbito de la
seguridad durante el ejercicio usando las pautas publicadas (4). Los criterios para
la estratificación de riesgos de la AACVPR aparecen en el cuadro 2.3 (4). La
AHA ha desarrollado un sistema más amplio de clasificación de riesgos para la
autorización médica de los cardiópatas (cuadro 2.2) (12). Las pautas de la AHA
ofrecen recomendaciones para la monitorización y supervisión de los
participantes y/o pacientes, y para la restricción de la actividad. Los
profesionales de los programas de ejercicio deben saber que las pautas de la
AHA no tienen en consideración las comorbilidades (p. ej., diabetes mellitus de
tipo II, obesidad mórbida, neumopatía grave, y afecciones neurológicas o
musculoesqueléticas debilitantes) que podrían causar la modificación de las
recomendaciones para la monitorización y supervisión durante el ejercicio.
CUADRO 2.3 Criterios para la estratificación de riesgos en cardiópatas según la Amer
RIESGO MÁS BAJO
Características de los pacientes con riesgo más bajo durante la práctica de
ejercicio (todas las características enumeradas deben estar presentes en los
pacientes para tener el riesgo más bajo)
•Ausencia de arritmias ventriculares complejas durante la prueba de esfuerzo y
la recuperación.
•Ausencia de angina de pecho u otros síntomas significativos (p. ej., disnea
inusual, aturdimiento o mareos), durante la prueba de esfuerzo y la recuperación.
•Presencia de una hemodinámica normal durante la prueba de esfuerzo y la
recuperación (es decir, subidas y bajadas apropiadas de la frecuencia cardíaca y
la tensión arterial sistólica al incrementar las cargas de trabajo y la
recuperación).
•Capacidad funcional ≥7 MET.
Datos de pruebas sin ejercicio:
•Fracción de eyección en reposo ≥50%.
•Infarto de miocardio sin complicaciones o una intervención de
revascularización.
•Ausencia de arritmias ventriculares complicadas en reposo.
•Ausencia de insuficiencia cardíaca congestiva.
•Ausencia de signos y síntomas posteriores al episodio/posquirúrgicos.
•Ausencia de depresión clínica.
RIESGO MODERADO
Características de pacientes con riesgo moderado durante la práctica de
ejercicio (uno o una combinación de estos datos sitúan al paciente en un
riesgo moderado)
•Presencia de angina de pecho u otros síntomas significativos (p. ej., disnea
inusual, aturdimiento o mareos sólo con niveles elevados de esfuerzo [≥7
MET]).
•Nivel leve a moderado de isquemia asintomática durante la prueba de esfuerzo
o la recuperación (depresión del segmento ST <2 mm desde la línea de base).
•Capacidad funcional <5 MET.
Datos de pruebas sin ejercicio:
•Fracción de eyección en reposo = 40%-49%.
RIESGO MÁXIMO
Características de pacientes con riesgo alto durante la práctica de ejercicio
(uno o una combinación de estos datos sitúa al paciente en un riesgo alto)
•Presencia de arritmias ventriculares complejas durante la prueba de esfuerzo y
la recuperación.
•Presencia de angina de pecho u otros síntomas significativos (p. ej., disnea
inusual, aturdimiento o mareo con niveles bajos de esfuerzo [<5 MET] o durante
la recuperación).
•Nivel alto de isquemia asintomática (depresión del segmento ST ≥2 mm desde
la línea de base) durante la prueba de esfuerzo o la recuperación.
•Una hemodinámica anormal en la prueba de esfuerzo (es decir, insuficiencia
cronotrópica o TA sistólica plana o decreciente al aumentar las cargas de trabajo)
o durante la recuperación (es decir, hipotensión grave después del ejercicio).
Datos de pruebas sin ejercicio:
•Fracción de eyección en reposo <40%.
•Historia de paro cardíaco o muerte súbita.
•Arritmias complejas en reposo.
•Infarto de miocardio complicado o intervenciones de revascularización.
•Presencia de insuficiencia cardíaca congestiva.
•Presencia de signos y síntomas posteriores al episodio/posquirúrgicos.
•Presencia de depresión clínica.
Reproducido de Williams MA. Exercise testing in cardiac rehabilitation: exercise
prescription and beyond. Cardiol Clin. 2001; 19:415-431, con autorización de
Elsevier.
BIBLIOGRAFÍA
1. American College of Sports Medicine Position Stand and American Heart
Association. Recommendations for cardiovascular screening, staffing and
emergency policies at health/fitness facilities. Med Sci Sports Exerc. 1988;
30(6):1009-18.
2. Executive summary of the clinical guidelines on the identification, evaluation,
and treatment of overweight and obesity in adults. Arch Intern Med. 1998;
158(17):1855-67.
3. Third Report of the National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert
Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in
Adults (Adult Treatment Panel III) final report. Circulation. 2002; 106(25):3143421.
4. American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation.
Guidelines for Cardiac Rehabilitation and Secondary Prevention Programs, 4.ª
ed. Champaign (IL): Human Kinetics, 2004.
5. American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation.
Guidelines for Pulmonary Rehabilitation Programs, Champaign (IL): Human
Kinetics, 2004.
6. American College of Sports Medicine. ACSM Fitness Book. 3.ª ed.
Champaign (IL): Human Kinetics, 2003.
7. American College of Sports Medicine. ACSM’s Health/Fitness Facility
Standards and Guidelines. 3.ª ed. Champaign (IL): Human Kinetics, 2007.
8. American Diabetes Association. Diagnosis and Classification of Diabetes
Mellitus. Diabetes Care. 2007; 30(supl 1):S42-7.
9. Canada’s Physical Activity Guide to Healthy Active Living. Health Canada
1998 (Internet). 2002. (citado el 15 de junio de 2007) Disponible en:
http://www.hc-sc.gc.ca/hppb/paguide/pdf/guideEng.pdf
10. Chobanian AV, Bakris GL, Black HR, y otros. The Seventh Report of the
Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and Treatment
of High Blood Pressure: the JNC 7 report. JAMA. 2003; 289(19):2560-72.
11. Ferketich AK, Schwartzbaum JA, Frid DJ, Moeschberger ML. Depression as
an antecedent to heart disease among women and men in the NHANES 1 study.
National Health and Nutrition Examination Survey. Arch Intern Med. 2000;
16(9):1261-8.
12. Fletcher GF, Balady GJ, Amsterdam EA, y otros. Exercise standards for
testing and training: a statement for healthcare professionals from the American
Heart Association. Circulation. 2001; 104(14):1694-1740.
13. Ford DE, Mead LA, Chang PP, Cooper-Patrick L, Wang NY, Klag MJ.
Depression is a risk factor for coronary artery disease in men: the precursors
study. Arch Intern Med. 1998; 158(13):1422-6.
14. Gibbons RJ, Balady GT, Beasley JW, y otros. ACC/AHA guidelines for
exercise testing. A report of the American College of Cardiology/American
Heart Association Task Force on Practice Guidelines (Committee on Exercise
Testing). J Am Coll Cardiol. 1997; 30(1):260-311.
15. Gibbons RJ, Balady GT, Bricker TJ, y otros. ACC/AHA 2002 guideline
update for exercise testing summary article. A report of the American College of
Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines
(Committee to update the 1997 exercise testing guidelines). J Am Coll Cardiol.
2002; 40(8):1531-40.
16. Gordon SMBS. Health appraisal in the non-medical setting. En: Durstine JL,
King AC, Painter PL, redactores. ACSM’s Resource Manual for Guidelines for
Exercise Testing and Prescription. Filadelfia (PA): Lea & Febiger; 1993. p. 21928.
17. Kern KB, Halperin HR, Field J. New Guidelines for cardiopulmonary
resuscitation and emergency cardiac care: changes in the management of cardiac
arrest. JAMA. 2001; 285(10):1267-9.
18. Maron BJ, Araujo CG, Thompson PD, y otros. Recommendations for
preparticipation screening and the assessment of cardiovascular disease in
masters athletes: an advisory for healthcare professionals from the working
groups of the World Heart Federation, the International Federation of Sports
Medicine, and the American Heart Association Committee on Exercise, Cardiac
Rehabilitation, and Prevention. Circulation. 2001; 103(2):327-34.
19. Maron, BJ, Thompson PD, Puffer JC, y otros. Cardiovascular
preparticipation screening of competitive athletes. A statement for health
professionals from the Sudden Death Committee (clinical cardiology) and
Congenital Cardiac Defects Committee (cardiovascular disease in the young),
American Heart Association. Circulation. 1996; 94(4):850-6.
20. Pate RR, Pratt M, Blair SN, y otros. Physical activity and public health. A
recommendation from the Centers for Disease Control and Prevention and the
American College of Sports Medicine. JAMA. 1995; 273(5):402-7.
21. Rodgers GP, Ayanian JZ, Balady G, y otros. American College of
Cardiology/American Heart Association Clinical Competence Statement on
Stress Testing. A Report of the American College of Cardiology/American Heart
Association/American College of Physicians-American Society of Internal
Medicine Task Force on Clinical Competence. Circulation. 2000; 102(14):172638.
22. Thompson PD, Buchner D, Pina IL, y otros. Exercise and physical activity in
the prevention and treatment of atherosclerotic cardiovascular disease: a
statement from the Council on Clinical Cardiology (Subcommittee on Exercise,
Rehabilitation, and Prevention) and the Council on Nutrition. Physical Activity,
and Metabolism (Subcommittee on Physical Activity). Circulation. 2003;
107(24):3109-16.
23. U.S. Department of Health and Human Services. Physical activity and
health: a report of the Surgeon General. Washington (D.C): U.S. Department of
Health and Human Services. Office of Surgeon General; 1996.
24. Wilson PW, D’Agostino RB, Levy D, Belanger AM, Silbershatz H, Kannel
WB. Prediction of coronary heart disease using risk factor categories.
Circulation. 1998; 97(18):1837-47.
SECCIÓN II Prueba de Esfuerzo
CAPÍTULO 3 Evaluaciones previas a la prueba de
esfuerzo
Este capítulo contiene información relacionada con las técnicas para las pruebas
previas al ejercicio y tiende un puente entre los conceptos sobre la estratificación
de riesgos presentados en el capítulo 2, la evaluación de la condición física
(capítulo 4) y/o los conceptos clínicos sobre la prueba de esfuerzo (capítulos 5 y
6). Aunque los elementos del capítulo (p. ej., procedimientos para la anamnesis,
la exploración física, la identificación de las contraindicaciones al ejercicio y el
consentimiento informado) guarden relación con el marco clínico del ejercicio y
la salud/condición física, la población con riesgo más bajo que normalmente se
trata en el marco de la salud y la condición física suele justificar un enfoque
menos sofisticado de las técnicas de las pruebas previas al ejercicio. Por tanto,
en el marco sanitario y de la condición física son razonables las versiones
abreviadas de la anamnesis y el reconocimiento médico.
El alcance del examen médico necesario antes de la prueba de esfuerzo depende
de la evaluación de riesgos descrita con los procedimientos expuestos en los
capítulos 1 y 2. En muchas personas, sobre todo con enfermedad cardiovascular
aterosclerótica (ECA) y otros trastornos cardiovasculares, la prueba de esfuerzo
y el examen médico complementario son críticos para el desarrollo de un
programa seguro y eficaz de ejercicio. En el marco sanitario actual no todas las
personas tienen garantizada una prueba de esfuerzo; sin embargo, es importante
trabajar con los proveedores de atención médica en el reconocimiento de la
importancia de una evaluación básica con ejercicio. Esta evaluación garantiza la
seguridad del ejercicio al identificar una posible isquemia miocárdica residual,
arritmias significativas y el efecto de ciertos tratamientos médicos.
Una evaluación global previa al ejercicio en el ámbito clínico comprende por lo
general la anamnesis, el examen médico y las pruebas de laboratorio. El objetivo
de este capítulo no es ser exhaustivos ni suplantar obras más específicas sobre
cada uno de los temas, sino más bien aportar unas pautas concisas para la
evaluación de los participantes antes de la prueba de esfuerzo.
ANAMNESIS, EXPLORACIÓN FÍSICA Y PRUEBAS DE
LABORATORIO
La anamnesis previa a la prueba de esfuerzo debe ser exhaustiva y comprender
la información pasada y actual. Los componentes de la anamnesis se exponen en
el cuadro 3.1. Un médico u otro personal cualificado procederán a un examen
médico preliminar antes de la prueba de esfuerzo de personas con riesgo
moderado y alto (véase fig. 2.4). Los componentes de esta exploración física
específicos de la prueba de esfuerzo posterior se enumeran en el cuadro 3.2. Una
exposición más amplia con alternativas se encontrará en ACSM’s Resource
Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription.
CUADRO 3.1
Componentes de la anamnesis
Entre los componentes de la anamnesis debemos encontrar:
•Diagnóstico médico. Enfermedad cardiovascular, como son infarto de
miocardio y otros síndromes coronarios agudos; intervenciones coronarias
percutáneas, incluidas angioplastia y endoprótesis coronarias; cirugía de
derivación coronaria; cirugía valvular y disfunción valvular (p. ej., estenosis
aórtica/enfermedad de la válvula mitral); otras cirugías cardíacas como
aneurismectomía del ventrículo izquierdo y trasplante de corazón; marcapasos
y/o desfibrilador implantable; presencia de un aneurisma aórtico; técnicas de
ablación para arritmias; síntomas de angina de pecho; insuficiencia cardíaca;
enfermedad vascular periférica; hipertensión; diabetes; síndrome metabólico;
obesidad; neumopatía como asma, enfisema y bronquitis; enfermedad
cerebrovascular como ictus y crisis de isquemia transitoria; anemia y otras
discrasias hemáticas (p. ej., lupus eritematoso); flebitis, trombosis venosa
profunda o embolias; cáncer; embarazo; osteoporosis; trastornos
musculoesqueléticos; trastornos emocionales; trastornos de la conducta
alimentaria.
•Datos de la exploración física previa. Soplos, chasquidos, ritmos de galope,
otros ruidos cardíacos anormales y otros hallazgos cardíacos y vasculares
inusuales; hallazgos pulmonares anormales (p. ej., estertores secos, crepitantes o
de otro tipo); glucosa en plasma; hemoglobina A1c, lípidos y lipoproteínas
séricos, u otras anomalías de laboratorio significativas; hipertensión, edema.
•Historia de síntomas. Molestias (p. ej., presión, hormigueo, dolor, pesadez,
quemazón, tirantez, constricción, entumecimiento) en pecho, mandíbula, cuello,
espalda o brazos; aturdimiento, mareo o desvanecimiento; pérdida temporal de la
agudeza visual y del habla; entumecimiento o debilidad unilateral transitoria;
respiración entrecortada; taquicardia o palpitaciones, sobre todo si se asocian
con actividad física, ingerir una comida copiosa, un trastorno emocional o
exposición al frío (o cualquier combinación de estas actividades).
•Una enfermedad, hospitalización, nuevos diagnósticos médicos o técnicas
quirúrgicas recientes.
•Problemas musculoesqueléticos como artritis, edema articular y cualquier
afección que dificulte la deambulación o el uso de ciertas modalidades de
pruebas.
•Consumo de medicamentos, alergias farmacológicas.
•Otros hábitos, como cafeína, alcohol, tabaco y consumo recreativo de drogas
(ilegales).
•Antecedentes de ejercicio. Información sobre la aptitud al cambio y nivel
habitual de actividad: tipo, frecuencia, duración e intensidad del ejercicio.
•Antecedentes laborales con énfasis en las exigencias físicas actuales o
esperadas, reparando en los requerimientos de las extremidades superiores e
inferiores.
•Antecedentes familiares de enfermedad cardíaca, pulmonar, metabólica, ictus o
muerte súbita.
Adaptado de Bickley LS. Bate’s Pocket Guide to Physical Examination and
History Taking. 4.ª ed. Filadelfia (PA): Lippincott Williams & Wilkins; 2003.
CUADRO 3.2 Componentes de la exploración física previa a la prueba de esfuerzo
Entre los componentes de la exploración física debemos encontrar:
•Peso corporal; en muchos casos, determinación del índice de masa corporal
(IMC), circunferencia de la cintura y/o composición corporal (porcentaje de
grasa corporal).
•Ritmo y frecuencia del pulso apical.
•Tensión arterial en reposo, sentado, en decúbito supino y de pie.
•Auscultación de los pulmones con atención específica a la uniformidad de los
ruidos respiratorios en todas las áreas (ausencia de estertores y otros ruidos
respiratorios).
•Palpación del impulso apical cardíaco, punto de máximo impulso (PMI).
•Auscultación del corazón con atención específica a los soplos, galopes,
chasquidos y roces.
•Palpación y auscultación de las arterias carótida, abdominal y femoral.
•Estudio del abdomen para evaluar la presencia de borborigmos, masas,
visceromegalia y sensibilidad dolorosa al tacto.
•Palpación e inspección de las extremidades inferiores para detectar la presencia
de edema y pulsos arteriales.
•Ausencia o presencia de xantomas tendinosos y xantelasmas.
•Control evolutivo relacionado con patologías musculoesqueléticas o de otro tipo
que podrían limitar la prueba de esfuerzo.
•Pruebas de la función neurológica que incluyan los reflejos y la cognición
(según esté indicado).
•Inspección de la piel, sobre todo de las extremidades inferiores en pacientes
diabéticos.
Adaptado de Bickley LS. Bate’s Pocket Guide to Physical Examination and
History Taking. 4.ª ed. Filadelfia (PA): Lippincott Williams & Wilkins; 2003.
Se facilita así la identificación y estratificación de riesgos de personas con ECA
y de individuos con alto riesgo de desarrollar ECA mediante la revisión de los
resultados de pruebas previas como la angiografía coronaria o la ecocardiografía
o la gammagrafía de esfuerzo (6). Otras pruebas son la monitorización con
Holter o el electrocardiograma ambulatorio, así como la prueba de esfuerzo
farmacológica, para aclarar, más si cabe, la necesidad y el grado de la
intervención, evaluar la respuesta a tratamientos como terapias médicas y
técnicas de revascularización o determinar la necesidad de evaluaciones
adicionales. Como se pone de relieve en el cuadro 3.3, a veces se exigen otras
pruebas de laboratorio basándose en el nivel de riesgo y el estado clínico del
paciente. Estas pruebas de laboratorio pueden comprender, aunque sin limitarse a
ellas, bioquímica sérica, hemograma completo, lipoproteínas y lípidos séricos,
glucosa plasmática en ayunas y función pulmonar. En otros capítulos de este
libro se encontrarán pautas detalladas para varias enfermedades crónicas.
CUADRO 3.3 Pruebas de laboratorio recomendadas por el nivel de riesgo y la evaluaci
Personas sanas en apariencia (con bajo riesgo) o personas con un riesgo
creciente, pero sin una enfermedad diagnosticada (con riesgo moderado)
•Colesterol sérico total en ayunas, LDL-colesterol, HDL-colesterol y
triglicéridos.
•Glucosa plasmática en ayunas, sobre todo en personas ≥45 años o más jóvenes
pero con sobrepeso (IMC ≥25 kg · mg–2) y con uno o más de los siguientes
factores de riesgo de diabetes tipo II: un pariente de primer grado con diabetes,
pertenecer a una etnia con riesgo alto (p. ej., afroamericanos, latinos, amerindios,
asiáticos y de las islas del Pacífico), parto de un neonato que pesa >4,08 kg o
historia de diabetes gestacional, hipertensión (≥140/90 mmHg en adultos), HDLcolesterol de <40 mg · dl–1 (<1,04 mmol · l–1) y/o un nivel de triglicéridos de
≥150 mg · dl–1 (>1,69 mmol · l–1), una alteración ya identificada de la
tolerancia a la glucosa o alteraciones de la glucosa en ayunas (>100 mg · dl–1;
≥5,55 mmol · l–1), inactividad física habitual, síndrome de los ovarios
poliquísticos y antecedentes de enfermedad vascular.
•Función tiroidea, como una prueba de detección sobre todo si hay dislipemia.
Pacientes con una posible enfermedad cardiovascular o ya diagnosticada
(con alto riesgo)
•A las pruebas precedentes se suman las pruebas de laboratorio previas por
riesgo de posibles enfermedades cardiovasculares (p. ej., ECG de reposo de 12
derivaciones, monitorización con Holter, angiografía coronaria, gammagrafía y
ecocardiografía, pruebas de esfuerzo previas).
•Ecografía carotídea y otros estudios vasculares periféricos.
•Mediciones de PL(a), proteína C reactiva de alta sensibilidad, número y tamaño
de las partículas LDL y subespecies de HDL (sobre todo en personas jóvenes con
antecedentes familiares de ECA prematura, y en personas sin los factores de
riesgo tradicionales de enfermedad coronaria).
•Radiografía de tórax si hay o se sospecha insuficiencia cardíaca.
•Pruebas bioquímicas de sangre y hemograma completo según indique la
anamnesis y la exploración física (tabla 3.3).
Pacientes con enfermedad pulmonar
•Radiografía de tórax.
•Pruebas de la función pulmonar (tabla 3.4).
•Otros estudios pulmonares especializados (p. ej., oximetría o gasometría).
Aunque una descripción detallada de todas las técnicas de la exploración física
enumeradas en el cuadro 3.2 y las pruebas de laboratorio recomendadas y
enumeradas en el cuadro 3.3 queden fuera del alcance de este libro, en la sección
siguiente aportaremos información adicional básica sobre la evaluación de la
tensión arterial, los lípidos y lipoproteínas, otros análisis bioquímicos de sangre
y la función pulmonar. Para descripciones más detalladas de estas evaluaciones,
remitimos al lector a la obra de Bickley (3).
TENSIÓN ARTERIAL
La medición de la tensión arterial (TA) en reposo es un componente integral de
la evaluación previa a la prueba de esfuerzo. Las decisiones posteriores se
basarán en el promedio de dos o más lecturas correctas de la TA en sedestación
durante cada una de las dos o más visitas a la consulta (11, 14). Las técnicas
específicas para medir la TA son críticas para la precisión y detección de la TA
elevada; aparecen en el cuadro 3.4. Además de las lecturas elevadas de la TA, las
lecturas inusualmente bajas también se deben evaluar por si tuvieran importancia
clínica. El Séptimo Informe del Joint National Committee on Detection,
Evaluation and Treatment of High Blood Pressure (JNC7) (Comité Nacional
Americano sobre Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipertensión
Arterial) aporta pautas para la detección y tratamiento de la hipertensión (11). La
tabla 3.1 resume las recomendaciones del JNC7 para la clasificación y
tratamiento de la TA en los adultos.
CUADRO 3.4
Procedimientos para evaluar la tensión arterial en reposo
1. Los pacientes deben estar sentados tranquilamente al menos 5 minutos en una
silla con respaldo (en vez de sobre una mesa de exploración) con los pies en el
suelo y los brazos apoyados a la altura del corazón. Los pacientes se deben
contener y no fumar cigarrillos ni ingerir cafeína en los 30 minutos previos a la
medición.
2. En circunstancias especiales están indicadas mediciones de los valores de pie
y en decúbito supino.
3. Coloque con firmeza el manguito con el brazo a la altura del corazón; alinee el
manguito con la arteria braquial.
4. Se debe usar un manguito del tamaño adecuado para garantizar una medición
precisa. La cámara que contiene el manguito debe rodear al menos el 80% del
brazo. Muchos adultos requieren un manguito grande para adultos.
5. Coloque la campana del estetoscopio debajo del pliegue del codo y sobre la
arteria braquial.
6. Infle con rapidez el manguito hasta 20 mmHg por encima del primer ruido de
Korotkov.
7. Libere lentamente la presión con un ritmo equivalente a 2-5 mmHg por
segundo.
8. La TA sistólica es el punto en que se oyen el primero o más ruidos de
Korotkov (fase 1), y la TA diastólica es el punto previo a la desaparición de los
ruidos de Korotkov (fase 5).
9. Se deben tomar al menos dos mediciones (mínimo de 1 minuto aparte).
10. Informe a los pacientes, verbalmente y por escrito, de las cifras específicas
de su TA y las que quiere obtener.
Modificado del National High Blood Pressure Education Program. The Seventh
Report of the Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation,
and Treatment of High Blood Pressure (JNC7). Washington, DC: 2003; 03-5233.
Para recomendaciones adicionales y más detalladas, véase Pickering TG, Hall
JE, Appel LJ, y otros. Recommendations for blood pressure measurement in
humans and experimental animals. Hypertension. 2005; 45:142-61.
TABLA 3.1. CLASIFICACIÓN Y TRATAMIENTO DE LA TENSIÓN
ARTERIAL EN LOS ADULTOSa
CLASIFICACIÓN TA TAS mmHg TAD mmHg MODIFICACIÓN DEL ESTILO DE VIDA
Normal
<120
y < 80
Se anima
Prehipertensión
120-139
o 80-89
Sí
Estadio 1 hipertensión 140-159
o 90-99
Sí
Estadio 2 hipertensión ≥160
o ≥100
Sí
TA, tensión arterial; TAD, tensión arterial diastólica; TAS, tensión arterial
sistólica.
Adaptado del National High Blood Pressure Education Program. The Seventh
Report of the Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation,
and Treatment of High Blood Pressure (JNC7). Washington, DC: 2003; 03-5233.
aTratamiento determinado por la categoría máxima de la TA.
bSon indicaciones obligatorias insuficiencia cardíaca, postinfarto, riesgo de
enfermedad coronaria, diabetes, nefropatía crónica y prevención de ictus
recurrente. Tratar a los pacientes con nefropatías crónicas y diabetes para una TA
ideal de <130/80 mmHg.
cSe usará una terapia combinada inicial con precauciones en personas con riesgo
de hipotensión ortostática.
Adaptado del National High Blood Pressure Education Program. The Seventh
Report of the Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation,
and Treatment of High Blood Pressure (JNC7). Washington, DC: 2003; 03-5233.
La relación entre TA y el riesgo de episodios cardiovasculares es continua,
consistente e independiente de otros factores de riesgo. En personas de 40 a 70
años, cada incremento de 20 mmHg en la TA sistólica o de 10 mmHg en la TA
diastólica dobla el riesgo de enfermedad cardiovascular en toda la amplitud de la
TA desde 115/75 a 185/115 mmHg. Según el JNC7, las personas con una TA
sistólica de 120 a 139 mmHg o una TA diastólica de 80 a 89 mmHg se
considerarán prehipertensas y requerirán modificaciones de su estilo de vida que
mejoren su salud para prevenir la enfermedad cardiovascular (2, 11).
La modificación del estilo de vida –incluidos la actividad física, la reducción del
peso (si fuera necesario), un Plan de Alimentación DASH (es decir, una
alimentación rica en verduras, fruta y productos lácteos semidesnatados con un
contenido reducido de grasa saturada y grasa total), la reducción del contenido
de sodio en la dieta (no más de 100 mmol o 2,4 g de sodio/día) y la moderación
en el consumo de alcohol– sigue siendo la piedra miliar del tratamiento
antihipertensivo (2, 11). No obstante, el JNC7 subraya que la mayoría de los
pacientes hipertensos que precisan farmacoterapia, además de modificaciones
del estilo de vida, requieren dos o más fármacos antihipertensivos para alcanzar
la TA ideal (es decir, <140/90 mmHg, o <130/80 mmHg para los pacientes con
diabetes o nefropatía crónica) (11).
LÍPIDOS Y LIPOPROTEÍNAS
El Tercer Informe del Panel de Expertos sobre Detección, Evaluación y
Tratamiento de la Hipertensión Arterial (Adult Treatment Panel III, o ATP III)
subraya las recomendaciones del National Cholesterol Education Program
(Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol) (NCEP) para las pruebas
y tratamiento del colesterol (tabla 3.2) (10). El ATP III y posteriores
actualizaciones del National Heart, Lung, and Blood Institute (Instituto Nacional
del Corazón, Pulmón y Sangre) (NHLBI), la Asociación Americana del
Corazón, y el American College of Cardiology (Colegio Americano de
Cardiología) identifican el colesterol ligado a lipoproteínas de baja densidad
(LDL) como el objetivo prima-rio de la terapia hipocolesterolemiante (8, 10, 15).
Esta designación se basa en una amplia variedad de datos que respaldan que un
nivel elevado de LDL-colesterol es un poderoso factor de riesgo de ECA, y que
la disminución de dicho nivel logra una reducción de la incidencia de la ECA.
La tabla 3.2 resume las clasificaciones que el ATP III hace del colesterol (LDL,
total y HDL) y los triglicéridos.
Según el ATP III, un nivel bajo de HDL-colesterol se asocia poderosa e
inversamente con riesgo de ECA. Los ensayos clínicos aportan datos que
sugieren que elevar los niveles de HDL-colesterol reduce el riesgo de ECA. No
obstante, ahora se sabe que el nivel sérico de HDL-colesterol no evalúa las
propiedades funcionales del HDL y sigue siendo incierto si la elevación per se de
los niveles de HDL-colesterol, con independencia de otros cambios en los
factores de riesgo lipídicos y/o no lipídicos, reduce siempre el riesgo de ECA.
Visto lo cual, el ATP III no identifica un nivel ideal específico de HDL-colesterol
que se deba alcanzar con el tratamiento. Por el contrario, el ATP III también
propende terapias farmacológicas o no que eleven el HDL-colesterol y que
también forman parte del tratamiento de otros factores de riesgo lipídicos o no
lipídicos.
Existen cada vez más datos que respaldan una poderosa asociación entre niveles
elevados de triglicéridos y riesgo de ECA. Recientes estudios sugieren que
algunas especies de lipoproteínas restantes ricas en triglicéridos, en especial las
lipoproteínas enriquecidas con colesterol, favorecen la aterosclerosis y
predisponen a la ECA. Como estas lipoproteínas restantes parecen tener un
potencial aterogénico similar al del LDL-colesterolcolesterol, el ATP III
recomienda que se sumen al LDL-colesterol y sean un objetivo secundario del
tratamiento de personas con los triglicéridos altos. Para lograr esto, el colesterol
no-HDL se calcula restando el HDL-colesterol del nivel de colesterol total.
El síndrome metabólico se caracteriza por una constelación de factores
metabólicos de riesgo en el paciente. La obesidad abdominal, la dislipemia
aterógena (es decir, nivel elevado de triglicéridos, pequeñas partículas de LDLcolesterol, y nivel reducido de HDL-colesterol), la tensión arterial elevada, la
resistencia a la insulina, un estado protrombótico y un estado proinflamatorio se
suelen aceptar como característicos del síndrome metabólico. Las causas
iniciales del síndrome metabólico son sobrepeso y obesidad, inactividad física y
factores genéticos. Como el síndrome metabólico se ha destacado como un
contribuidor importante de la ECA, el ATP III pone el énfasis en el síndrome
metabólico como un potenciador del riesgo.
El ATP III designa hipertensión, tabaquismo, diabetes, sobrepeso y obesidad,
inactividad física y una dieta aterógena como factores de riesgo no lipídicos
modificables, mientras que la edad, el sexo masculino y los antecedentes
familiares de ECA prematura son factores de riesgo no lipídicos e
inmodificables. Triglicéridos, restos de lipoproteínas, lipoproteína (a), pequeñas
partículas de LDL, subespecies de HDL, apolipoproteínas B y A-1, y la ratio
colesterol total a HDL-colesterol también se designan en el ATP III como
factores de riesgo lipídicos emergentes. El ATP III designa los factores
trombógenos y hemostáticos, los marcadores de la inflamación (p. ej., proteína
C-reactiva de alta sensibilidad), las alteraciones de la glucosa en ayunas y la
homocisteína como factores de riesgo no lipídicos emergentes. Respecto a esta
última, estudios recientes sugieren que la terapia reductora de la homocisteína no
reduce el riesgo de ECA.
TABLA 3.2. CLASIFICACIÓN ATP III DEL COLESTEROL TOTAL,
LDL-C Y HDL-C (mg · dl-1)
LDL-COLESTEROL
<100a
Óptima
100-129
Casi óptima/por encima de óptima
130-159
En el límite con alta
160-189
Alta
≥190
Muy alta
COLESTEROL TOTAL
<200
Deseable
200-239
En el límite con alta
≥240
Alta
HDL-COLESTEROL
<40
Baja
≥60
Alta
TRIGLICÉRIDOS
<150
Normal
150-199
En el límite con alta
200-499
Alta
≥500
Muy alta
LDL, lipoproteínas de baja densidad; HDL, lipoproteínas de alta densidad.
aDe acuerdo con la puesta al día del 2006 de la American Heart
Association/American College of Cardiology (adoptadas por el National Heart,
Lung, and Blood Institute) es razonable tratar el LDL-colesterol hasta <70 mg ·
dl (<1,81 mmol · 1-1 ) en pacientes con enfermedad coronaria y otras
enfermedades vasculares ateroscleróticas (15).
NOTA: Para convertir LDL-colesterol, colesterol total, y HDL-colesterol de mg
· d1-1 a mmol · 1-1 , multiplique por 0,0259. Para convertir triglicéridos de mg ·
d1-1 a mmol · 1-1 , multiplique por 0,0113.
Adaptado del National Cholesterol Education Program. Third Report of the
National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on Detection,
Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult
Treatment Panel III). Washington, DC: 2002. NIH Publication N.º 02-5215.
El principio rector del ATP III y las posteriores actualizaciones del National
Heart, Lung, and Blood Institute, de la American Heart Association y del
American College of Cardiology es que la intensidad de la terapia reductora del
LDL-colesterol se debe ajustar al riesgo absoluto de ECA de cada individuo (8,
10, 15). Las pautas del tratamiento del ATP III y sus posteriores actualizaciones
por el National Heart, Lung, and Blood Institute, la American Heart Association
y el American College of Cardiology se resumen en el ACSM Resource Manual.
TABLA 3.3. AMPLITUDES TÍPICAS DE LOS VALORES NORMALES
PARA VARIABLES HEMÁTICAS SELECCIONADAS EN ADULTOS
a
VARIABLE
HOMBRES NEUTRA
Hemoglobina (g · dl-1)
13,5-17,5
Hematócrito (%)
40-52
Recuento de glóbulos rojos (X10 /l)
4,5-6,5
Concentración de hemoglobina corpuscular media (CHCM)
30-35 (g-dl-1)
Recuento de glóbulos blancos
4-11 (X10 /l)
Recuento de plaquetas
150-450 (X10 /l)
Glucosa en ayunasb
60-99 mg-dl-1
Nitrógeno ureico en sangre (BUN)
4-24 mg-dl-1
Creatinina
0,3-1,4 mg-dl-1
BUN/ratio de creatinina
7-27
Ácido úrico (mg · dl-1)
4,0-8,9
Sodio
135-150 mEq-dl-1
Potasio
3,5-5,5 mEq-dl-1
Cloruro
98-110 mEq-dl-1
Osmolalidad
278-302 mosmol/kg
Calcio
8,5-10,5 mg-dl-1
Calcio, hierro
4,0-5,2 mg-dl-1
Fósforo
2,5-4,5 mg-dl-1
Proteínas, total
6,0-8,5 g-dl-1
Albúmina
3,0-5,5 g-dl-1
Globulina
2,0-4,0 g-dl-1
Ratio A/G
1,0-2,2
Hierro, total (mcg-dl-1)
Pruebas de la función hepática
40-190
Bilirrubina
<1,5 mg-dl-1
SGOT (ASAT)
8-46 U -1-1
SGPT (ALAT)
7-46 U -1-1
SGOT, transaminasa glutámico-oxalacética sérica; (ahora ASAT = aspartatoaminotransferasa); SGPT, transaminasa glutámico-pirúvica sérica; (ahora ALAT
= alanina-aminotransferasa).
aAlgunas variables se deben interpretar respecto a los límites normales del
laboratorio.
bUna glucosa en ayunas de 100-125 mg dl se considera una alteración de la
glucosa o prediabetes.
NOTA: Para una lista completa del Sistema Internacional de factores de
conversión, por favor, consulte
http://jama.amaassn.org/content/vol295/issue1/images/data/103/DC6/JAMA_auinst_si.dtl
ANÁLISIS DEL HEMOGRAMA
En los programas clínicos de ejercicio se suelen evaluar múltiples análisis de
hemogramas. Esos análisis aportan información útil sobre el estado general de
salud de las personas y su capacidad para el ejercicio, y a veces ayudan a
explicar ciertas anomalías ECG. Debido a los variados métodos de ensayo con
las muestras de sangre, se recomienda cierta prudencia al comparar las pruebas
de química sanguínea de distintos laboratorios. La tabla 3.3 presenta los valores
normales de químicas sanguíneas seleccionadas de muy diversas fuentes. En
muchos pacientes con ECA es habitual la medicación para la dislipemia y la
hipertensión. Muchos de estos medicamentos actúan en el hígado disminuyendo
el nivel de colesterol, y en los riñones bajando la tensión arterial. Hay que
prestar especial atención a las pruebas de la función hepática, como la alaninaaminotransferasa (ALAT), la aspartato-aminotransferasa (ASAT) y la bilirrubina,
además de pruebas de la función renal como la creatinina, la tasa de filtrado
glomerular, el nitrógeno ureico en sangre (BUN) y la ratio BUN/creatinina, en
pacientes que toman esta medicación. Una indicación de la depleción del
volumen y de las alteraciones del potasio se puede ver en las mediciones del
sodio y el potasio. Estas pruebas se aplicarán con buen juicio y no se usarán
como valores normales.
FUNCIÓN PULMONAR
Se recomienda someter a prueba con una espirometría la función pulmonar de
todos los fumadores mayores de 45 años y de cualquier persona con disnea
(dificultad en la respiración), tos crónica, estertores o producción excesiva de
moco (5). La espirometría es una prueba sencilla e incruenta que se practica con
facilidad. En la tabla 3.4 aparecen indicaciones para la espirometría. Cuando se
practique, habrá que seguir los valores de rendimiento de la prueba (9).
Aunque se pueden tomar muchas mediciones en una espirometría, las más
usadas son la capacidad vital forzada (FVC), el volumen espiratorio forzado en
un segundo (FEV1) y la ratio FEV1/FVC. Los resultados de estas mediciones
ayudan a identificar la presencia de anomalías respiratorias restrictivas u
obstructivas, a veces antes de que aparezcan los síntomas o signos de la
enfermedad. El FEV1/FVC disminuye con las bronconeumopatías obstructivas
(p. ej., asma, bronquitis crónica, enfisema y enfermedad pulmonar obstructiva
crónica [EPOC]), pero se mantiene normal con trastornos restrictivos (p. ej.,
cifoescoliosis, enfermedad neuromuscular, fibrosis pulmonar y otras
neumopatías intersticiales).
La Iniciativa Global para la EPOC ha clasificado la presencia y gravedad de la
EPOC como se ve en la tabla 3.4 (12). El término EPOC se usa cuando hay
bronquitis crónica, enfisema o ambas cosas, y cuando la espirometría documenta
un defecto obstructivo. Un método diferente para clasificar la gravedad de los
defectos obstructivos y restrictivos ha sido adoptado por la American Thoracic
Society (ATS) y la European Respiratory Society (ERS) en su Comité de
Estandarización de la Prueba de la Función Pulmonar, como se presenta en la
tabla 3.4 (13). Este Comité de Estandarización de la ATS/ERS prefiere usar la
máxima capacidad vital (VC = vital capacity) disponible, tanto si se obtiene
durante la inspiración, durante una espiración lenta (CVL) o durante una
espiración forzada (FVC). Un defecto obstructivo se define por una reducción de
la ratio FEV1/FVC por debajo del percentil cinco del valor predicho. En
contraste con el uso de un valor fijo de FEV1/VC o FEV1/FVC de 0,7 como la
línea divisoria entre lo normal y lo anormal, el uso del percentil cinco del valor
predicho como límite inferior de los valores normales no causa una
sobreestimación de la presencia de un defecto obstructivo en personas mayores.
Un defecto obstructivo se caracteriza por una reducción de la capacidad
pulmonar total (TLC = total lung capacity), medida en un estudio del volumen
pulmonar, por debajo del percentil cinco del valor predicho, y un FEV1/VC
normal.
La clasificación espirométrica de las neumopatías ha resultado útil para predecir
el estado de salud, el empleo de recursos sanitarios, y la mortalidad. Una
espirometría anormal también puede ser señal de un mayor riesgo de cáncer de
pulmón, un ataque al corazón e ictus, y sirve para identificar pacientes en que
intervenciones como dejar el tabaco y el uso de agentes farmacológicos serían
más beneficiosas.
TABLA 3.4. INDICACIONES PARA LA ESPIROMETRÍA
A. INDICACIONES PARA LA ESPIROMETRÍA
Diagnóstico
Valoración de los síntomas, signos o pruebas de laboratorio anormales
Medición del efecto de la enfermedad sobre la función pulmonar
Detección de personas con riesgo de neumopatía
Valoración del riesgo preoperatorio
Valoración del pronóstico
Valoración del estado de salud antes de iniciar programas de actividad física
vigorosa
Monitorización
Valoración de la intervención terapéutica
Descripción del curso de enfermedades que afectan a la función pulmonar
Monitorización de personas expuestas a agentes nocivos
Monitorización de reacciones indeseables a fármacos con toxicidad pulmonar
conocida
Evaluaciones de la discapacidad y deterioros
Evaluación de pacientes como parte de un programa de rehabilitación
Evaluación de riesgos como parte de una evaluación del seguro
Evaluación de personas por razones legales
Salud pública
Estudios epidemiológicos
Derivación de ecuaciones de referencia espirométrica
Estudios clínicos
B. INICIATIVA GLOBAL PARA LA CLASIFICACIÓN
ESPIROMÉTRICA DE LA GRAVEDAD DE LA EPOC BASADA EN EL
FEV1 POSTBRONCODILATADORES
Estadio I
Leve
FEV1í/FVC <0,70
FEV1 ≥80% del valor predicho
Estadio II Moderada FEV1/FVC <0,70
50% ≤FEV1 <80% del valor predicho
Estadio III Grave
FEV1/FVC <0,70
30% <FEV1 <50% del valor predicho
Estadio IV Muy grave FEV1/FVC <0,70
FEV1 <30% del valor predicho o FEV1 <50%
del valor predicho más insuficiencia respiratoria crónica
C. CLASIFICACIÓN DE LA GRAVEDAD DE UNA ANOMALÍA
ESPIROMÉTRICA DE LA ATS Y LA ERS BASADA EN EL FEV1
Gravedad
FEV1 % del valor predicho
Leve
Menos que el LIN, pero ≥70
Moderada
60-69
Moderadamente grave
50-59
Grave
35-49
Muy grave
<35
EPOC, enfermedad pulmonar obstructiva crónica; FEV , volumen espiratorio
forzado en un segundo; FVC, capacidad vital forzada; insuficiencia respiratoria;
presión parcial de oxígeno en sangre arterial (PaO ) <8,0 kPa (60 mmHg) con o
sin presión parcial de CO en sangre arterial (PaCO ) <6,7 kPa (50 mmHg)
mientras se respira al nivel del mar; LIN, límite inferior normal.
Modificado de Pauwels RA, Buist AS, Calverly PM, y otros. Global strategy for
the diagnosis, management, and prevention of chronic obstructive pulmonary
disease. NHLBI/WHO Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease
(Gold) Workshop summary. Am J Respir Crit Care Med. 2001 (citado el 15 de
junio de 2007); 163:1256-76. Disponible en: http//www.goldcop.com (última
revisión importante, Noviembre 2006). Pellegrino R, Viegi G, Enright P, y otros.
Interpretive strategies for lung function test. ATS/ERS Task Force:
standardisation of lung function testing. Eur Respir J. 2005; 26:948-68.
La determinación de la ventilación voluntaria máxima (MVV = maximal
voluntary ventilation) también se debe obtener durante una prueba espirométrica
rutinaria (9, 13). Esta medición sirve para calcular la reserva respiratoria durante
el ejercicio máximo. La MVV se debe medir más que calcular multiplicando el
FEV1 por un valor constante, como se suele hacer en la práctica (13).
CONTRAINDICACIONES PARA LA PRUEBA DE ESFUERZO
En ciertos individuos los riesgos de la prueba de esfuerzo sobrepasan los
beneficios potenciales. En estos pacientes es importante evaluar cuidadosamente
riesgos frente a beneficios cuando se decida si se debe realizar la prueba de
esfuerzo. El cuadro 3.5 destaca las contraindicaciones absolutas y relativas para
la prueba de esfuerzo (7). Practicar la evaluación previa a la fuerza de esfuerzo y
la cuidadosa revisión de la anamnesis previa, como se describió antes en este
capítulo, ayuda a identificar contraindicaciones potenciales y aumenta la
seguridad de la prueba de esfuerzo. Los pacientes con contraindicaciones
absolutas no deben realizar pruebas de esfuerzo hasta que tales procesos estén
estabilizados o tratados adecuadamente. Los pacientes con contraindicaciones
relativas podrán ser sometidos a la prueba sólo después de una cuidadosa
evaluación de la relación entre riesgos y beneficios. Sin embargo, se debe
subrayar que las contraindicaciones podrían no aplicarse a ciertas situaciones
clínicas específicas, como después de un infarto de miocardio agudo, de técnicas
de revascularización, o cirugía de derivación o para determinar la necesidad o
ventajas de la farmacoterapia. Por último, existen procesos que afectan a la
obtención de una información ECG diagnóstica fiable de las pruebas de esfuerzo
(p. ej., bloqueo de rama, tratamiento digitálico). La prueba de esfuerzo tal vez
aporte incluso así información útil sobre la capacidad de ejercicio, las arritmias y
las respuestas hemodinámicas al ejercicio. En estas afecciones se pueden sumar
otras técnicas evaluadoras, como análisis del intercambio de gases respiratorios,
ecocardiografía o gammagrafía, a la prueba de esfuerzo para mejorar la
sensibilidad, especificidad y las habilidades diagnósticas.
En los servicios de urgencias se puede realizar una prueba de esfuerzo a
pacientes con riesgo bajo que presenten dolor torácico (de 4 a 8 horas) para
descartar un infarto de miocardio (4, 7). Por lo general, estos pacientes abarcan a
los que ya no son sintomáticos y cuyos ECG son irrelevantes y no presentan
cambios en las enzimas cardíacas seriadas. Sin embargo, la prueba de esfuerzo
de esta sección se debe practicar sólo como parte de un protocolo
cuidadosamente elaborado para el tratamiento de pacientes y sólo después de
haberlos sometido a un examen discriminatorio de rasgos de alto riesgo y otros
indicadores para el ingreso hospitalario. La tabla 3.5 es una rápida fuente de
información sobre el curso temporal de los cambios de los marcadores séricos
bioquímicos cardíacos para la necrosis o el daño miocárdicos (1).
CONSENTIMIENTO INFORMADO
La obtención del consentimiento informado de los participantes antes de la
prueba de esfuerzo y la participación en un programa de ejercicio es una
consideración ética y legal importante. Aunque el contenido y alcance de los
formularios de consentimiento puedan variar, se debe ofrecer suficiente
información durante dicho proceso para garantizar que el participante sabe y
entiende los fines y riesgos asociados con la prueba de esfuerzo o el programa de
ejercicio. El formulario de consentimiento se debe explicar verbalmente e incluir
una declaración que indique que se ha dado al paciente la oportunidad de hacer
preguntas sobre la técnica, y que cuenta con suficiente información para dar su
consentimiento informado. Repare en las preguntas específicas del formulario
para el participante y en las respuestas dadas. El formula-rio de consentimiento
debe dejar claro que el paciente es libre de abandonar la prueba en cualquier
momento. Si el participante es menor de edad, su tutor legal o uno de los padres
tendrán que firmar el consentimiento. Es aconsejable consultar a los organismos
oficiales (p. ej., administración de riesgos en centros hospitalarios, comités
institucionales de revisión, asesoramiento legal sobre funcionamiento de centros)
para determinar lo apropiado de un proceso correcto de obtención del
consentimiento informado. Además, se harán todos los esfuerzos razonables para
proteger la intimidad de la información sanitaria del paciente (p. ej., anamnesis,
resultados de pruebas) según describe la Health Insurance Portability and
Accountability Act (Ley de Transferencia y Responsabilidad de Seguro Médico)
(HIPAA) en 1996. En la figura 3.1 se muestra un ejemplo de formulario de
consentimiento informado. No se adoptará ningún formulario de muestra para un
programa específico a menos que haya sido aprobado por un asesor jurídico.
CUADRO 3.5
Contraindicaciones para la prueba de esfuerzo
Absolutas
•Un cambio significativo y reciente en el ECG en reposo que sugiere isquemia
significativa, infarto de miocardio reciente (en los últimos 2 días) u otro episodio
cardíaco agudo
•Angina de pecho inestable
•Arritmias cardíacas incontroladas que generan síntomas o insuficiencia
hemodinámica
•Estenosis aórtica grave y sintomática
•Insuficiencia cardíaca sintomática e incontrolada
•Embolia pulmonar aguda o infarto pulmonar
•Miocarditis o pericarditis aguda
•Posible aneurisma disecante diagnosticado
•Infección general aguda, acompañada de fiebre, dolores o ganglios linfáticos
inflamados
Relativas
a
•Estenosis de la arteria coronaria izquierda
•Valvulopatía estenótica moderada
•Anomalías electrolíticas (p. ej., hipopotasemia, hipomagnesemia)
•Hipertensión grave (es decir, TA sistólica >200 mmHg y/o una TA diastólica
>110 mmHg) en reposo
•Taquiarritmia o bradiarritmia
•Miocardiopatía hipertrófica y otras formas de obstrucción del cono arterial del
ventrículo derecho
•Trastornos neuromusculares, musculoesqueléticos o reumatoides que se
exacerban con el ejercicio
•Bloqueo auriculoventricular de alto grado
•Aneurisma ventricular
•Enfermedad metabólica incontrolada (p. ej., diabetes, tirotoxicosis, o
mixedema)
•Enfermedad infecciosa crónica (p. ej., mononucleosis, hepatitis, SIDA)
•Deterioro mental o físico que determina incapacidad para el ejercicio
aLas contraindicaciones relativas se pueden ignorar si los beneficios superan los
riesgos de hacer la prueba. En algunos casos estas personas pueden hacer el
ejercicio con prudencia y/o utilizando criterios de valoración de nivel bajo,
especialmente si están asintomáticos en reposo.
Modificado de Gibbons RJ, Balady GJ, Bricker J, y otros. ACC/AHA 2002
guideline update for exercise testing: a report of the American College of
Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines
(Committee on Exercise Testing) [Internet]. 2002. [cited 2007 June 15].
Disponible en: www.acc.org/clinical/guidelines/exercise/dirIndex.htm
TABLA 3.5. CURSO TEMPORAL DE LOS CAMBIOS EN LOS
MARCADORES SÉRICOS BIOQUÍMICOS CARDÍACOS CUANDO
HAY DAÑO MIOCÁRDICO
MARCADOR BIOQUÍMICO MARGEN TEMPORAL HASTA LA ELEVACIÓN INICIAL
CK-MB
3-12 h
cTnl
3-12 h
cTnT
3-12 h
CK-MB, isoenzima creatincinasa-MB; cTnI, troponina cardíaca I; cTnT,
troponina cardíaca T.
NOTA: No hay disponibles límites normativos de referencia para los marcadores
bioquímicos cardíacos arriba mostrados. Los siguientes son indicadores
biomecánicos para detectar daños miocárdicos: (a) concentración máxima de
cTnI o cTnT que supera el límite de decisión (percentil noventa y nueve de los
valores para un grupo de referencia de controles) en al menos una ocasión
durante las primeras 24 horas después del episodio índice; (b) valor máximo de
CK-MB que supera el percentil noventa y nueve de los valores para un grupo de
referencia de controles en dos muestras sucesivas, o valor máximo que duplica el
límite superior normal para la institución específica en una ocasión durante las
primeras horas después del episodio índice. En ausencia de un ensayo sobre
troponina o CK-MB, se puede usar el CK total (superior a dos veces el límite
superior de referencia) o la fracción B de CK, aunque estos dos marcadores
bioquímicos son considerablemente menos satisfactorios que el CK-MB.
Adaptado de Antman EM, Anbe DT, Armstrong PW, y otros. ACC/AHA
guidelines for the management of patients with ST elevation myocardial
infarction. Circulation. 2004; 110:588-636.
Cuando la prueba de esfuerzo tenga otro propósito que el diagnóstico o la
prescripción (es decir, fines experimentales), se indicará durante la obtención del
consentimiento y se reflejará en el Formulario, y las políticas para someter a
prueba a personas deben ser implementadas. En la revista especializada del
ACSM, Medicine and Science in Sports and Exercise, se publica periódicamente
una copia de la Policy on Human Subjects for Research (Política de
Investigación en Seres Humanos).
Como la mayoría de los formularios de consentimiento comprenden una
declaración de que se dispone de técnicas y equipamiento de urgencias, el
programa debe garantizar que el personal está preparado y autorizado para
aplicar dichos procedimientos de urgencias con ese equipamiento. Los planes y
procedimientos escritos de urgencias deben estar en el centro, y los simulacros se
harán al menos una vez cada 3 meses o con más frecuencia cuando haya un
cambio de personal. Consulte en el apéndice B más información sobre el
tratamiento de urgencias.
FIGURA 3.1. Muestra de consentimiento informado para una prueba de
esfuerzo limitada por los síntomas.
INSTRUCCIONES PARA LOS PARTICIPANTES
Las instrucciones explícitas para los participantes antes de la prueba de esfuerzo
aumentan su validez y la exactitud de los datos. Siempre que sea posible, se
aportarán instrucciones por escrito junto con una descripción de la evaluación
mucho antes del día de la prueba para que el cliente o pacientes se puedan
preparar adecuadamente. Se debe plantear la inclusión de los siguientes puntos
en las instrucciones preliminares; no obstante, las instrucciones específicas
varían según el tipo y propósito de la prueba.
•Los participantes deben abstenerse de ingerir comida, alcohol o cafeína y de
consumir tabaco en las 3 horas previas a la prueba.
•Los participantes deben estar descansados para la prueba y evitar hacer un
volumen significativo de ejercicio el día de la evaluación.
•La ropa debe permitir libertad de movimientos e incluirá zapatillas de deporte o
paseo. Las mujeres deben llevar una blusa holgada de manga corta que se
abotone por delante y ninguna prenda de ropa interior restrictiva.
•Si la evaluación es ambulatoria, los participantes deben ser conscientes de que
pueden terminar cansados y tal vez quieran que les acompañe alguien para
llevarlos de vuelta en coche a la conclusión de la prueba.
•Si la prueba tiene fines diagnósticos, puede ser útil para los pacientes
interrumpir la medicación cardiovascular prescrita, pero sólo con aprobación de
un médico. Los medicamentos antianginosos que se prescriben alteran la
respuesta hemodinámica al ejercicio y reducen en grado significativo la
sensibilidad de los cambios ECG por isquemia. A los pacientes que tomen dosis
intermedias o altas de bloqueadores β se les puede pedir que reduzcan
progresivamente la medicación durante un período de dos a cuatro días para
reducir al mínimo las respuestas hiperadrenérgicas por abstinencia.
•Si la prueba tiene fines funcionales o para la prescripción de ejercicio, los
pacientes deben seguir con su pauta posológica habitual para que las respuestas
al ejercicio sean consecuentes con las respuestas esperadas durante el posterior
programa de ejercicio.
•Los participantes deben traer una lista de sus medicamentos, especificando la
dosis y frecuencia de la administración, para la evaluación y han de indicar
cuándo tomaron la última dosis. Como alternativa, los participantes pueden
llevar consigo su medicación para que el personal de la prueba de esfuerzo tome
nota de ella.
•Beba mucho líquido las 24 horas previas a la prueba para asegurar una correcta
hidratación.
BIBLIOGRAFÍA
1. Antman EM, Anbe DT, Armstrong PW, y otros. ACC/AHA guidelines for the
management of patients with ST-elevation myocardial infarction. Circulation.
2004; 110:282-92.
2. Appel LJ, Brands MW, Daniels SR, y otros. Dietary approaches to prevent
and treat hypertension: a scientific statement from American Heart Association.
Circulation. 2006; 47:296-308.
3. Bickley LS. Bate’s pocket guide to physical examination and history taking.
4.ª ed. Filadelfia (PA): Lippincott Williams & Wilkins; 2003.
4. Braunwald E, Antman EM, Beasley JW, y otros. ACC/AHA 2002 guideline
update for the management of patients with unstable angina and non-ST-segment
elevation myocardial infarction: a report of the American College of
Cardiology/American Heart Association task force on practice guidelines
(Internet). 2002. (citado el 15 de junio de 2007). Disponible en:
http://www.acc.org/clinical/guidelines/unstable/unstable.pdf
5. Ferguson GT, Enright PL, Buist AS, y otros. Office spirometry for lung health
assessment in adults: a consensus statement from the National Lung Health
Education Program. Chest. 2000; 117:1146-61.
6. Fuster V, Pearson TA. 27th Bethesda Conference: Matching the intensity of
risk factor management with the hazard for coronary disease events. September
14-15, 1995. J Am Coll Cardiol. 1996; 27:957-1047.
7. Gibbson RJ, Balady GJ, Bricker JT, y otros. ACC/AHA 2002 Guideline
Update for Exercise Testing: a report of the American College of
Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines;
Committee on Exercise Testing, 2002. Circulation. 2002; 106(14):1883-92.
8. Grundy SM, Cleeman JI, Bairey Merz NC, y otros. Implications of recent
clinical trials for the National Cholesterol Education Program Adult Treatment
Panel III Guidelines. J Am Coll Cardiol. 2004; 44:720-32.
9. Miller MR, Hankinson J, Brusasco V, y otros. Standardisation of spirometry.
ATS/ERS Task Force: standardisation of lung function testing. Eur Respir J.
2005; 26:319-38.
10. National Cholesterol Education Program. Third Report of the National
Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on Detection, Evaluation,
and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III).
Washington, DC: 2002. NIH Publication No. 02-5215.
11. National High Blood Pressure Education Program. The Seventh Report of
the Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and
Treatment of High Blood Pressure (JNC7). Washington, DC: 2003; 03-5233.
12. Pauwels RA, Buist AS, Calverly PM, y otros. Global strategy for the
diagnosis, management, and prevention of chronic obstructive pulmonary
disease. NHLBI/WHO Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease
(Gold) Workshop summary. Am J Respir Crit Care Med (internet). 2001 (citado
el 15 de junio de 2007); 163:1256-76. Disponible en: http//www.goldcop.com
(última revisión importante, Noviembre 2006).
13. Pellegrino R, Viegi G, Enright P, y otros. Interpretive strategies for lung
function test. ATS/ERS Task Force: standardisation of lung function testing. Eur
Respir J. 2005; 26:948-68.
14. Pickering TG, Hall JE, Appel LJ, y otros. Recommendations for blood
pressure measurement in humans and experimental animals: Part 1: Blood
pressure measurement in humans. Hypertension. 2005; 45:142-61.
15. Smith Jr SC, Allen J, Blair SN, y otros. AHA/ACC Guidelines. AHA/ACC
guidelines for secondary prevention for patients with coronary and other
atherosclerotic vascular disease: 2006 update. Circulation. 2006; 113:2363-72.
CAPÍTULO 4 Evaluación e interpretación de la
condición física en relación con la salud
Como cada vez hay más datos sobre los numerosos beneficios para la salud
derivados de la actividad física y el ejercicio, el interés por la condición física y
la capacidad fisiológica relacionadas con la salud parece haber suplantado al
interés por la condición física relacionada con las destrezas (13). Los
componentes relacionados con la salud de la condición física guardan una
estrecha relación con el disfrute de una buena salud; se caracterizan por la
capacidad para realizar actividades diarias con vigor y revelan los rasgos y
capacidades asociados con un riesgo bajo de desarrollar prematuramente
enfermedades hipocinéticas (es decir, enfermedades asociadas con la inactividad
física) (56). Las medidas relacionadas tanto con la salud como con la capacidad
físiológica están muy asociadas con la prevención de enfermedades y la
promoción de la salud, y se pueden modificar mediante la actividad física
regular y el ejercicio. Un objetivo fundamental de los programas primarios o
secundarios de intervención es la promoción de la salud; por tanto, dichos
programas se deben centrar en mejorar los componentes fisiológicos y
saludables de la condición física.
FINES DE LA EVALUACIÓN DE LA CONDICIÓN FÍSICA EN
RELACIÓN CON LA SALUD
La medición de la condición física es una práctica habitual y adecuada de los
programas de prevención y rehabilitación por medio del ejercicio. Los fines de la
evaluación de la condición física relacionada con la salud en tales programas
son:
•Enseñar a los participantes el estado actual de su condición física en relación
con la salud relativa a los valores normales acordes a su edad y sexo.
•Proporcionar datos útiles para la prescripción de ejercicio e incluir todos los
componentes de la condición física.
•Recabar datos fundamentales para el control evolutivo que permitan la
evaluación del progreso logrado por los participantes del programa de ejercicio.
•Motivar a los participantes mediante el establecimiento de objetivos razonables
y alcanzables para la condición física.
•Estratificar el riesgo cardiovascular.
PRINCIPIOS BÁSICOS Y PAUTAS
La información obtenida con la evaluación de la forma física relacionada con la
salud, junto con la información médica y sobre la salud del individuo, sirve al
profesional de la salud y la condición física para que los pacientes alcancen unos
objetivos específicos. Toda prueba ideal de la condición física relacionada con la
salud debe ser fiable, relativamente barata y fácil de administrar. La prueba debe
dar unos resultados que revelen el estado actual de forma física, que reflejen el
cambio de la actividad física o la intervención con ejercicio y que sean
directamente comparables con los datos normativos.
INSTRUCCIONES PREVIAS A LA PRUEBA
Se proporcionarán toda clase de instrucciones previas a la prueba y se cumplirán
antes de llegar al centro donde se desarrolle la prueba. Se darán ciertos pasos que
garanticen la seguridad y comodidad del cliente antes de administrar una prueba
de esfuerzo relacionada con la salud. La recomendación mínima es que los
participantes completen un cuestionario como el Cuestionario de Aptitud para la
Actividad Física (PAR-Q; véase fig. 2.1) o el cuestionario del ACSM/AHA
(véase la fig. 2.2). Una lista de las instrucciones preliminares para todos los
clientes se encontrará en el capítulo 3 en el apartado Instrucciones para los
participantes, página 57. Estas instrucciones se modificarán para cumplir las
necesidades y circunstancias específicas.
PRESCRIPCIÓN DE LA PRUEBA
Hay que cumplir lo siguiente antes de que el participante llegue al centro donde
se desarro llará la prueba:
•Asegurarse de que todos los formularios, hojas de puntuación, tablas, gráficos y
otros documentos de pruebas estén organizados y disponibles para la
administración de la prueba.
•Calibrar todo el equipamiento como mínimo una vez al mes para garantizar su
precisión (p. ej., metrónomo, cicloergómetro, cinta ergométrica,
esfigmomanómetro, adipómetro).
•Organizar el equipamiento de modo que las pruebas puedan seguir una
secuencia sin trabajar repetidamente el mismo grupo de músculos.
•Contar con formularios de consentimiento informado (véase fig. 3.1).
•Mantener la temperatura ambiente de 20ºC a 22ºC y una humedad de <60%.
Cuando se tienen que administrar múltiples pruebas, la organización de la sesión
resulta muy importante, dependiendo de los componentes de la condición física
que se vayan a evaluar. Primero se deben obtener las mediciones en reposo como
la frecuencia cardíaca (FC), la tensión arterial (TA), la altura, el peso y la
composición corporal. A estas pruebas han de seguir (en orden) las pruebas de
tolerancia cardiorrespiratoria (CR), capacidad muscular y flexibilidad cuando
todos estos componentes de la condición física se evalúen en una sola sesión.
Evaluar la tolerancia CR después de hacer lo propio con la capacidad muscular
(que eleva la FC) puede dar resultados imprecisos sobre el estado de tolerancia
CR de un individuo, sobre todo cuando las pruebas recurren a la FC para
predecir la capacidad aeróbica. Igualmente, la deshidratación resultante de las
pruebas de tolerancia CR tal vez influya en los valores de la composición
corporal si se miden con análisis de impedancia bioeléctrica (IBE). Como
algunos medicamentos, como los bloqueadores β-, que reducen la FC, afectarán
a ciertos resultados de las pruebas de la condición física, habrá que registrar su
consumo.
ENTORNO DE LA PRUEBA
El entorno de la prueba es importante para su validez y fiabilidad. La ansiedad
ante la prueba, los problemas emocionales, la presencia de comida en el
estómago, la distensión de la vejiga urinaria, la temperatura ambiente y la
ventilación se deben controlar en la medida de lo posible. Para mitigar la
ansiedad, se explicarán convenientemente los procedimientos de las pruebas, y el
entorno será tranquilo y privado. La sala debe estar equipada con un asiento
cómodo y/o una mesa de exploración para los registros de la TA y la FC en
reposo y/o el electrocardiograma (ECG). El comportamiento del personal debe
ser relajado y confiado para que el paciente se sienta cómodo. Los
procedimientos de las pruebas no se deben administrar con prisas, y todos y cada
uno de ellos se explicarán con claridad antes de su inicio. Estas tareas menores,
en apariencia sencillas, son importantes para obtener resultados válidos y fiables
en la prueba.
COMPOSICIÓN CORPORAL
Está más que comprobado que el exceso de grasa corporal, sobre todo cuando se
localiza centralmente alrededor del abdomen, se asocia con hipertensión,
síndrome metabólico, diabetes de tipo II, ictus, enfermedad coronaria e
hiperlipemia (49). Aproximadamente dos tercios de los adultos norteamericanos
se clasifican en los grupos con sobrepeso (índice de masa corporal [IMC] ≥25) y
en torno a un 32% se clasifican como obesos (IMC ≥30) (51). En los años 1960
a 1962, 1971 a 1974, 1976 a 1980, 1988 a 1994, 1999 a 2000, y 2003 a 2004, la
prevalencia de obesidad en Estados Unidos fue un 13,4%, 14,%, 15%, 23,3%,
30,9% y 32,2% respectivamente (19, 51). Este incremento superior al doble en la
obesidad de los adultos entre 1980 y 2004 coincide con una tendencia alarmante
en la prevalencia de niños con sobrepeso en Estados Unidos y otros países
desarrollados, en los cuales mostraron un aumento de ~4% en 1970 a 15% en
2000 y 17% en 2004 (51, 52, 68). Este incremento 4 veces mayor en las últimas
tres décadas no muestra signos de disminuir (51, 52). Además, de 2003 a 2004
se mantuvieron diferencias significativas en la prevalencia de la obesidad por
raza/etnia. Aproximadamente el 30% de los adultos blancos hispanos eran
obesos, igual que el 45% de los adultos negros no hispanos y el 36,8% de los
mejicanos (51). Por consiguiente, se deben incrementar los esfuerzos por reducir
estas disparidades en la salud relacionadas con la obesidad y sus comorbilidades.
La composición corporal básica se puede expresar mediante un modelo de dos
compartimientos como el porcentaje relativo de la masa corporal que es tejido
adiposo y magro. La composición corporal se calcula con técnicas de campo y
de laboratorio que varían en complejidad, coste y precisión. En esta sección son
objeto de revisión distintas técnicas de evaluación, si bien quedan fuera del
alcance de este libro los detalles asociados con la obtención de las mediciones y
el cálculo de las estimaciones de la grasa corporal de todas estas técnicas.
Descripciones más detalladas de las técnicas están disponibles en el capítulo 12
de la 6.ª edición del ACSM Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing
and Prescription y en otras partes (28, 37, 61). Antes de recabar los datos de la
evaluación de la composición corporal, el técnico debe estar preparado, debe
haber practicado estas técnicas y haber demostrado fiabilidad en sus mediciones
con independencia de la técnica usada. La experiencia se ha de adquirir bajo
supervisión directa de un mentor muy cualificado y en un entorno controlado.
MÉTODOS ANTROPOMÉTRICOS
Las mediciones de la altura, peso, circunferencias y pliegues cutáneos sirven
para calcular la composición corporal. Aunque las mediciones de los pliegues
cutáneos son más difíciles que otras técnicas antropométricas, ofrecen una mejor
estimación de la grasa corporal que las que se basan únicamente en la altura, el
peso y las circunferencias (43).
Índice de la Masa Corporal
El IMC o índice de Quetelet sirve para evaluar el peso respecto a la altura y se
calcula dividiendo el peso corporal en kilogramos por la altura en metros
cuadrados (kg · m−2). En la mayoría, los problemas relacionados con la
obesidad aumentan cuando el IMC supera 25, y el Expert Panel on the
Identification, Evaluation and Treatment of Overweight and Obesity in Adults
(Comité de Expertos para la Identificación, Evaluación y Tratamiento del
Sobrepeso y la Obesidad) (54) identifica un IMC de 25,0 a 29,9 kg · m−2 para el
sobrepeso y un IMC de ≥30,0 kg · m−2 para la obesidad. Aunque el IMC no
distinga entre grasa corporal, masa muscular o hueso, un riesgo mayor de
hipertensión, una relación entre colesterol total/colesterol ligado a lipoproteínas
de alta densidad (HDL), enfermedad coronaria y mortalidad se asocian con un
IMC >30 kg · m–2 (tabla 4.1) (59). Un IMC <18,5 kg · m–2 también aumenta el
riesgo de enfermedad cardiovascular y es responsable de la porción inferior de la
curva con forma de J del IMC respecto al riesgo cardiovascular. El uso de
valores específicos del IMC para predecir el porcentaje de grasa corporal y el
riesgo para la salud se hallará en la tabla 4.2 (22). Debido al error estándar
relativamente amplio de la estimación del porcentaje de grasa a partir del IMC
(±5% de grasa) (43), hay que usar otros métodos de evaluación de la
composición corporal para predecir la grasa corporal durante una valoración de
la condición física.
TABLA 4.1. CLASIFICACIÓN DE LOS FACTORES DE RIESGO
BASADOS EN EL ÍNDICE DE LA MASA CORPORAL (IMC) Y LA
CIRCUNFERENCIA DE LA CINTURA
RIESGOa DE ENFERMEDAD RESPECTO AL PESO NORMAL
HOMBRES, ≤102 cm
IMC (kg · m−2) MUJERES, ≤88 cm
Delgadez <18,5
—
Normal
—
18,5-24,9
Sobrepeso 25,0-29,9
Incrementado
Obesidad
Clase I
30,0-34,9
Alto
Clase II
35,0-39,9
Muy alto
Clase III ≥40
Extremadamente alto
aRiesgo de enfermedad de diabetes tipo II, hipertensión y enfermedad
cardiovascular. Los guiones (—) indican que no se ha asignado riesgo adicional
a estos niveles de IMC. El aumento de la circunferencia de cintura puede ser
también un marcador del aumento del riesgo incluso en personas de peso
normal.
Modificado de Expert Panel. Executive summary of the clinical guidelines on
the identification, evaluation, and treatment of overweight and obesity in adults.
Arch Intern Med. 1998; 158:1855-67.
TABLA 4.2. PREDICCIÓN DEL PORCENTAJE DE GRASA CORPORAL
BASADA EN EL ÍNDICE DE LA MASA CORPORAL (IMC) DE
ADULTOS BLANCOS Y AFROAMERICANOS
a
IMC (kg m−2) RIESGO PARA LA SALUD 20-39 años 40-59 años 60-79 años
Hombres
<18,5
Elevado
<8%
<11%
<13%
18,6-24,9
Promedio
8%-19%
11%-21% 13%-24%
25,0-29,9
Elevado
20%-24%
22%-27% 25%-29%
>30
Alto
≥25%
≥28%
≥30%
<18,5
Elevado
<21°%
<23%
<24%
18,6-24,9
Promedio
21°%-32°% 23%-33% 24%-35%
25,0-29,9
Elevado
33%-38%
34%-39% 36%-41%
>30
Alto
≥39%
≥40%
Mujeres
≥42%
aNota: Error estándar de la estimación es ±5% para predecir el porcentaje de
grasa corporal a partir del IMC (basado en un cálculo del porcentaje de grasa
corporal fraccionado en cuatro compartimientos).
De Gallagher D, Heymsfield SB, Heo M, y otros. Healthy percentage body fat
ranges: an approach for developing guidelines based on body mass index. Am J
Clin Nutr. 2000; 72:694-701.
Circunferencias
El patrón de distribución de la grasa corporal se considera un predictor
importante de los riesgos para la salud derivados de la obesidad (69). La
obesidad androide, que se caracteriza por más grasa en el tronco (grasa
abdominal), incrementa el riesgo de hipertensión, síndrome metabólico, diabetes
de tipo II, dislipemia, enfermedad coronaria y muerte prematura en comparación
con las personas con obesidad ginecoide (grasa distribuida por las caderas y
muslos) (20).
Las mediciones de las circunferencias sirven para predecir la composición
corporal y existen ecuaciones para ambos sexos y un límite de grupos de edad
(66, 67). La precisión se sitúa entre un 2,5% y un 4% de la composición corporal
real si el sujeto posee características similares a las de la población de la
validación original y si las mediciones de las circunferencias son precisas. La
medición con cinta antropométrica retráctil (p. ej., cinta métrica de Gulick)
reduce la compresión cutánea y mejora la consistencia de las mediciones. Se
recomienda duplicar las mediciones en cada punto del cuerpo y obtenerlas en un
orden rotatorio y no consecutivo. Se usará el promedio de las dos mediciones
siempre que no haya una diferencia entre ambas mayor de 5 mm. El cuadro 4.1
contiene una descripción de los lugares habituales para dichas mediciones.
La ratio cintura a cadera (RCC) es la circunferencia de la cintura dividida por la
circunferencia de las caderas (cuadro 4.1, medición nalgas/caderas) y se ha
utilizado como un método sencillo para determinar la distribución de la grasa
corporal (8). El riesgo para la salud aumenta con la RCC, y los valores
normativos de riesgo varían con la edad y el sexo. Por ejemplo, el riesgo para la
salud es muy alto en los hombres jóvenes cuando la RCC es mayor de 0,95 y en
las mujeres cuando la RCC es mayor de 0,86. En personas de 60 a 69 años, los
valores de la RCC son mayores de 1,03 en los hombres y mayores de 0,90 en las
mujeres para la misma clasificación de riesgo (20, 28).
La circunferencia de la cintura se puede usar sola como indicador del riesgo para
la salud, ya que la obesidad abdominal es la principal preocupación. El Panel de
Expertos ofrece una clasificación del riesgo para la salud basado tanto en el IMC
como en la circunferencia de la cintura, tal y como se muestra en la tabla 4.1
(54). Además, se ha propuesto un nuevo esquema para la estratificación de
riesgos en los adultos basado en la circunferencia de la cintura (tabla 4.3) (7). Se
usa solo o con el IMC para evaluar el riesgo de enfermedades crónicas (tabla
4.1). Todas las evaluaciones deben facilitar un valor mínimo del IMC o de la
circunferencia de la cintura, preferiblemente de ambos, para la estratificación de
riesgos.
CUADRO 4.1 Descripción normativa de las técnicas y lugares para medir las circunfer
Abdomen:
Con el sujeto de pie, erguido y relajado, se hace una medición ho
Brazo:
Con el sujeto de pie y erguido, con los brazos colgando sueltos ju
Nalgas/caderas:
Con el sujeto de pie y erguido y con los pies juntos, se hace una
Pantorrillas:
Con el sujeto de pie y erguido (pies separados ~20 cm), se hace u
Antebrazo:
Con el sujeto de pie, los brazos colgando pero un poco separados
Caderas/muslo:
Con el sujeto de pie, las piernas ligeramente separadas (~10 cm)
Porción media muslo:
Con el sujeto en bipedestación y un pie en un banco para del tene
Cintura:
Con el sujeto de pie, los brazos junto a los costados, los pies junt
PROCEDIMIENTOS
•Todas las mediciones se deben hacer con una cinta métrica flexible pero
inelástica.
•La cinta métrica se colocará sobre la piel sin comprimir el tejido adiposo
subcutáneo.
•Si se usa una cinta retráctil de Gulick, el asa se extenderá hasta la misma marca
en cada medición.
•Se tomarán las medidas por duplicado en cada uno de los puntos, y se repetirán
más veces si las mediciones duplicadas variasen más de 5 mm.
•Se hará una rotación cuando se tomen las mediciones para dejar tiempo a que la
piel recupere su textura normal.
Modificado de Callaway CW, Chumlea WC, Bouchard C. Circumferences. En:
Lohman TG, Roche AF, Martorell R eds. Anthropometric Standardization
Reference Manual. Champaign (IL): Human Kinetics; 1988; 39-54.
Medición de los pliegues cutáneos
La composición corporal determinada por mediciones de los pliegues cutáneos
guarda una buena correlación (r = 0,70-0,90) con la composición corporal
determinada mediante hidrodensitometría (62). El principio de esta técnica es
que la cantidad de grasa subcutánea es proporcional a la cantidad total de grasa
corporal. Se asume que cerca de un tercio de la grasa total es subcutánea. La
exacta proporción de grasa total-grasa subcutánea varía con el sexo, la edad y la
etnia (61). Por tanto, las ecuaciones regresivas usadas para convertir la suma de
pliegues cutáneos en porcentaje de grasa corporal deben tener en cuenta estas
variables para conseguir una exactitud máxima. El cuadro 4.2 presenta una
descripción estandarizada de los sitios y procedimientos para medir los pliegues
cutáneos. Remito a la 6.ª edición del ACSM Resource Manual, donde aparecen
más descripciones de los puntos donde se miden los pliegues cutáneos. Para
mejorar la exactitud de las mediciones, se recomienda aprender y practicar con
un técnico experto, utilizar vídeos que enseñen la técnica correcta, participar en
seminarios y adquirir experiencia bajo supervisión. La precisión de la predicción
del porcentaje corporal de grasa a partir de los pliegues cutáneos es
aproximadamente ±3,5% asumiendo que se hayan usado técnicas y ecuaciones
apropiadas (28).
TABLA 4.3. CRITERIOS PARA LA CIRCUNFERENCIA DE LA
CINTURA EN ADULTOS
CIRCUNFERENCIA DE CINTURA CM
CATEGORÍA DEL RIESGO MUJERES
HOMBRES
Muy bajo
<80 cm
<70 cm
Bajo
70-89 cm
80-99 cm
Alto
90-109 cm
100-120 cm
Muy alto
>110 cm
>120 cm
De Bray GA: Don’t throw the baby out with the bath water. Am J Clin Nutr.
2004; 70(3):347-9.
CUADRO 4.2 Descripción normativa de las técnicas y los puntos para medir las circun
LUGAR DEL PLIEGUE CUTÁNEO
Abdominal
Pliegue vertical; 2 cm a la derecha del ombligo.
Tríceps
Pliegue vertical; en la cara posterior de la línea media del
Bíceps
Pliegue vertical; en la cara anterior del brazo por encima d
Pecho/pectoral
Pliegue diagonal; a media distancia entre la línea axilar an
Cara medial de la pantorrilla
Pliegue vertical; en la circunferencia máxima de la pantor
Axilar media
Pliegue vertical; la línea axilar media a nivel de la apófisis
Subescapular
Pliegue diagonal (en un ángulo de 45 grados); 1 a 2 cm po
Suprailíaco
Pliegue diagonal; alineado con el ángulo natural de la cres
Muslo
Pliegue vertical; en la línea media anterior del muslo, a m
PROCEDIMIENTOS
•Todas las mediciones se deben hacer en el lado derecho del cuerpo con el sujeto
de pie y erguido.
•El adipómetro debe colocarse directamente sobre la superficie cutánea a 1 cm
del pulgar y los dedos, perpendicular al pliegue cutáneo y a medio camino entre
la cresta y la base del pliegue.
•Se debe mantener el pliegue pinzado mientras se haga la lectura del adipómetro.
•Esperaremos 1 a 2 segundos (no más) antes de hacer la lectura.
•Se tomarán dos veces las medidas en cada punto, y se volverán a tomar si las
mediciones varían más de 1 a 2 mm entre sí.
•Se tomarán las mediciones siguiendo una rotación de los lugares del cuerpo, o
se dejará que la piel recupere su textura y grosor normales.
Factores que pueden contribuir a cometer errores en las mediciones durante la
evaluación de los pliegues cutáneos son una mala técnica y/o que el evaluador
carezca de experiencia, que el paciente sea extremadamente obeso o delgado y
que el adipómetro no esté bien calibrado (se debe situar la tensión en ~12 g · m–
2) (27). Se han creado varias ecuaciones de regresión para predecir la densidad
corporal o el porcentaje de grasa corporal a partir de las mediciones de los
pliegues cutáneos. Por ejemplo, el cuadro 4.3 enumera las ecuaciones
generalizadas que permiten calcular la densidad corporal sin pérdida en la
precisión predictiva de gran variedad de individuos (27, 33). Sin embargo, si se
necesita una ecuación específica para una población, Heyward y Stolarczyk
ofrecen una guía rápida de referencias para adaptar el cliente a la ecuación
correcta basándose en el sexo, la edad, la etnia, la gordura y el deporte (28).
CUADRO 4.3
Ecuaciones generalizadas para los pliegues cutáneos
HOMBRES
•Fórmula basada en siete puntos (pecho, línea axilar media, tríceps,
subescapular, abdomen, cresta suprailíaca, muslo)
Densidad corporal =
1,112 − 0,00043499 (suma de siete pliegues cutáneos) + 0,000000
•Fórmula basada en tres puntos (pecho, abdomen, muslo)
Densidad corporal =
1,10938 − 0,0008267 (suma de tres pliegues cutáneos) + 0,000001
•Fórmula basada en tres puntos (pecho, tríceps, subescapular)
Densidad corporal =
1,1125025 − 0,0013125 (suma de tres pliegues cutáneos) + 0,0000
MUJERES
•Fórmula basada en siete puntos (pecho, línea axilar media, tríceps,
subescapular, abdomen, cresta suprailíaca, muslo)
Densidad corporal =
1,097 − 0,00046971 (suma de siete pliegues cutáneos) + 0,000000
•Fórmula basada en tres puntos (tríceps, cresta suprailíaca, muslo)
Densidad corporal =
1,099421 − 0,0009929 (suma de tres pliegues cutáneos) + 0,00000
•Fórmula basada en tres puntos (pecho, tríceps, subescapular)
Densidad corporal =
1,089733 − 0,0009245 (suma de tres pliegues cutáneos) + 0,00000
Adaptado de Jackson AS, Pollock ML. Practical assessment of body
composition. Phys Sport Med. 1985; 13(3):76-90. Pollock ML, Schmidt DH,
Jackson AS. Measurement of cardiorespiratory fitness and body composition in
the clinical setting. Comp Ther. 1980; 6:12-7.
DENSITOMETRÍA
La densidad del cuerpo se puede calcular a partir de la medición de la densidad
de todo él mediante la ratio de masa corporal a volumen corporal. En esta
técnica, que se ha usado como referencia o criterio para evaluar la composición
corporal, el cuerpo se divide en dos componentes: masa adiposa y masa magra.
El factor limitador en la medición de la densidad corporal es la precisión de la
medición del volumen corporal, porque la masa corporal se mide simplemente
como peso corporal. El volumen corporal también se mide mediante una
hidrodensitometría (bajo el agua) o una pletismografía.
Hidrodensitometría
Esta técnica para medir la composición corporal se basa en el principio de
Arquímedes, que establece que cuando un cuerpo se sumerge en agua,
experimenta una fuerza de elevación equivalente al peso del agua que se
desplaza. Esta pérdida de peso en el agua permite calcular el volumen corporal.
El tejido óseo y muscular es más denso que el agua, mientras que el tejido
adiposo es menos denso. Por tanto, una persona con más tejido magro con la
misma masa corporal total pesará más en el agua y tendrá una mayor densidad
corporal y un porcentaje menor de grasa corporal. Aunque la pesada hidrostática
sea un método normativo para medir el volumen corporal y, por tanto, la
composición corporal, requiere equipamiento especial, una medición precisa del
volumen residual y un grado significativo de cooperación por parte del sujeto
(23). Para una explicación más detallada de la técnica, consúltese el capítulo 17
del ACSM’s Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and
Prescription.
Pletismografía
El volumen corporal también se mide por el desplazamiento del aire y no sólo el
del agua. Hay un sistema que emplea un pletismógrafo formado por una cápsula
dual que mide el volumen corporal mediante cambios en la presión de una
cápsula cerrada. Esta tecnología resulta promisoria y por lo general reduce la
ansiedad asociada con la técnica de la hidrodensitometría (16, 23, 43). Para una
explicación más detallada de la técnica, consúltese el capítulo 17 del ACSM’s
Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription.
Conversión de la densidad corporal en composición corporal
El porcentaje de grasa corporal se puede calcular una vez determinada la
densidad corporal. Dos de las ecuaciones predictivas más habituales para estimar
el porcentaje de grasa corporal a partir de la densidad corporal derivan del
modelo de dos componentes de la composición corporal (9, 65):
Cada método asume una densidad ligeramente distinta de la grasa y la masa
magra. Los estudios en curso que usan modelos de tres y cuatro componentes de
la composición corporal aportan variedad de nuevas ecuaciones que aumentan la
precisión de la estimación del porcentaje de grasa cuando se aplican a distintas
poblaciones. Estas ecuaciones (tabla 4.4) es probable que mejoren con el tiempo
a medida que se vayan haciendo nuevos estudios con muestras más grandes en
cada grupo de población (28).
TABLA 4.4. FÓRMULAS ESPECÍFICAS DE LA POBLACIÓN PARA LA
CONVERSIÓN DE LA DENSIDAD CORPORAL (DC) EN PORCENTAJE
DE GRASA CORPORAL
POBLACIÓN
EDAD
SEXO
% GRASA CORPORALa
Amerindia
18-60
Mujer
(4,81/Db)-4,34
Negra
18-32
Hombre
(4,37/Db)-3,93
24-79
Mujer
(4,85/Db)-4,39
Hispana
20-40
Mujer
(4,87/Db)-4,41
Japonesa
18-48
Hombre
(4,97/Db)-4,52
Raza
61-78
Blanca
7-12
13-16
17-19
20-80
Mujer
(4,76/Db)-4,28
Hombre
(4,87/Db)-4,41
Mujer
(4,95/Db)-4,50
Hombre
(5,30/Db)-4,89
Mujer
(5,35/Db)-4,95
Hombre
(5,07/Db)-4,64
Mujer
(5,10/Db)-4,66
Hombre
(4,99/Db)-4,55
Mujer
(5,05/Db)-4,62
Hombre
(4,95/Db)-4,50
Mujer
(5,01/Db)-4,57
Niveles de grasa corporal
Anorexia
15-30
Mujer
(5,26/Db)-4,83
Obesidad
17-62
Hombre
(5,00/Db)-4,56
aEl porcentaje de grasa corporal se obtiene multiplicando por 100 el valor
calculado con la ecuación.
Adaptado de Heyward VH, Stolarczyk LM, eds. Applied Body Composition
Assessment. Champaign (IL): Human Kinetics; 1996. p. 12.
OTRAS TÉCNICAS
Otras técnicas de evaluación como la absorciometría por rayos X de doble
energía (DEXA=dual energy x-ray absorptiometry) y la conductancia eléctrica
total del cuerpo (CETC) son mediciones fiables y precisas de la composición
corporal, pero no son tan populares para evaluar la condición física y su relación
con la salud debido al coste y la necesidad de contar con personal muy
especializado (62). Técnicas de IBE e interactancia con luz cercana al infrarrojo
sirven para evaluar la condición física y la salud general. Por lo general, la
precisión de la IBE es parecida a la de los pliegues cutáneos, siempre y cuando
se siga un protocolo estricto y las ecuaciones programadas en el analizador sean
válidas y precisas para las poblaciones que se evalúan (26). La interactancia con
luz cercana al infrarrojo requiere estudios de investigación adicionales para
respaldar la validez y precisión en su evaluación de la composición corporal
(46). Explicaciones detalladas de estas técnicas se hallarán en el capítulo 12 del
ACSM’s Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription.
VALORES SOBRE LA COMPOSICIÓN CORPORAL
No existen valores universalmente aceptados sobre la composición corporal,
aunque las tablas 4.5 y 4.6, que se basan en poblaciones seleccionadas, aportan
percentiles para el porcentaje de grasa corporal en hombres y mujeres,
respectivamente. Todavía no se ha definido una opinión consensuada sobre el
porcentaje exacto de grasa corporal asociado con riesgo para la salud óptima,
pero una amplitud del 10% al 20% o una del 20% al 32% para hombres y
mujeres respectivamente se consideran satisfactorias para la salud (42).
TABLA 4.5. COMPOSICIÓN CORPORAL (% DE GRASA CORPORAL)
PARA HOMBRES
EDAD
%
20-29 30-39 40-49 50-59 60-69
99
4,2
7,0
9,2
10,9 11,5
95
6,3
9,9
12,8
14,4 15,5
90
7,9
11,9 14,9
16,7 17,6
85
9,2
13,3 16,3
18,0 18,8
80
10,5 14,5 17,4
19,1 19,7
75
11,5 15,5 18,4
19,9 20,6
70
12,7 16,5 19,1
20,7 21,3
65
13,9 17,4 19,9
21,3 22,0
60
14,8 18,2 20,6
22,1 22,6
55
15,8 19,0 21,3
22,7 23,2
50
16,6 19,7 21,9
23,2 23,7
45
17,4 20,4 22,6
23,9 24,4
40
18,6 21,3 23,4
24,6 25,2
35
19,6 22,1 24,1
25,3 26,0
30
20,6 23,0 24,8
26,0 26,7
25
21,9 23,9 25,7
26,8 27,5
20
23,1 24,9 26,6
27,8 28,4
15
24,6 26,2 27,7
28,9 29,4
10
26,3 27,8 29,2
30,3 30,9
5
28,9 30,2 31,2
32,5 32,9
1
33,3 34,3 35,0
36,4 36,8
n=
1.826 8.373 10.442 6.079 1.836
Total n = 28.857
Las normas se basan en pacientes de la Clínica Cooper.
aMuy delgado: Se recomienda no menos del 3% de grasa corporal en el hombre.
MD, muy delgado; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.
Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más
información: www.cooperinstitute.org
CAPACIDAD CARDIORRESPIRATORIA
La capacidad cardiorrespiratoria guarda relación con la capacidad de ejercitar los
músculos grandes en un ejercicio dinámico de intensidad moderada a vigorosa
durante períodos prolongados. La ejecución de este ejercicio depende del estado
funcional de los sistemas respiratorio, cardiovascular y musculoesquelético. La
capacidad cardiorrespiratoria se considera relacionada con la salud, ya que (a)
niveles bajos de capacidad CR se han asociado con un aumento acusado del
riesgo de muerte prematura por cualquier causa y, específicamente, por
enfermedad cardiovascular; (b) incrementos de la capacidad CR se asocian con
una reducción del número de muertes por cualquier causa, y (c) niveles altos de
capacidad CR se asocian con niveles más altos de actividad física habitual, lo
cual, a su vez, se asocia con muchos beneficios para la salud (5, 6, 63). La
evaluación de la capacidad CR es una parte importante de los programas de
prevención primaria o secundaria.
TABLA 4.6. COMPOSICIÓN CORPORAL (% DE GRASA CORPORAL)
PARA MUJERES
EDAD
%
20-29 30-39 40-49 50-59 60-69
99
9,8
11
12,6 14,6 13,9
95
13,6 14
15,6 17,2 17,7
90
14,8 15,6 17,2 19,4 19,8
85
15,8 16,6 18,6 20,9 21,4
80
16,5 17,4 19,8 22,5 23,2
75
17,3 18,2 20,8 23,8 24,8
70
18
65
18,7 20
60
19,4 20,8 23,8 27
55
20,1 21,7 24,8 27,9 28,7
50
21
45
21,9 23,5 26,5 29,7 30,6
40
22,7 24,6 27,6 30,4 31,3
35
23,6 25,6 28,5 31,4 32,5
30
24,5 26,7 29,6 32,5 33,3
19,1 21,9 25,1 25,9
22,8 26
27
27,9
22,6 25,6 28,8 29,8
25
25,9 27,7 30,7 33,4 34,3
20
27,1 29,1 31,9 34,5 35,4
15
28,9 30,9 33,5 35,6 36,2
10
31,4 33
5
35,2 35,8 37,4 38,3 39
1
38,9 39,4 39,8 40,4 40,8
n=
1.360 3.597 3.808 2.366 849
Total n = 12.116
Las normas se basan en pacientes de la Clínica Cooper.
35,4 36,7 37,3
aMuy delgado: Se recomienda no menos del 10-13% de grasa corporal en la
mujer.
MD, muy delgado; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.
Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más
información: www.cooperinstitute.org
EL CONCEPTO DE CONSUMO MÁXIMO DE OXÍGENO
El consumo máximo de oxígeno ( O2máx) se acepta como criterio de medida de
la capacidad CR. El consumo máximo de oxígeno es el producto del gasto
cardíaco máximo (l de sangre · min–1) y la diferencia arteriovenosa de oxígeno
(ml de O2 por l de sangre). Una variación significativa del O2máx de distintas
poblaciones y niveles de capacidad procede sobre todo de diferencias en el gasto
cardíaco máximo; por tanto, el O2máx está estrechamente relacionado con la
capacidad funcional del corazón.
La espirometría de circuito abierto se emplea para medir el O2máx Mediante
esta técnica, el sujeto respira por una válvula que ofrece poca resistencia con la
nariz tapada (o a través de una mascarilla de espuma que no contenga látex)
mientras se miden la ventilación pulmonar y la fracción de oxígeno (O2) y
dióxido de carbono (CO2) en el aire espirado. Los sistemas automatizados
modernos facilitan el manejo e imprimen una hoja con los resultados de la
prueba, lo cual ahorra tiempo y trabajo (15). No obstante, prestar atención a los
detalles de la calibración sigue siendo esencial para obtener resultados precisos.
La administración de la prueba y la interpretación de los resultados quedan
reservadas a profesionales con conocimientos sobre la ciencia del ejercicio.
Debido a los costes asociados con el equipamiento, el espacio y el personal
necesario para practicar estas pruebas, la medición directa del O2máx se suele
reservar a los estudios de investigación o al marco clínico.
Cuando la medición directa del O2máx no sea factible o deseable, hay variedad
de pruebas de esfuerzo máximo y submáximo para calcular el O2máx validado
estudiando (a) la correlación entre el O2máx medido directamente y el O2máx
estimado a partir de respuestas fisiológicas al ejercicio submáximo (p. ej., FC
con una producción específica de energía), o (b) la correlación entre el O2máx.
Estas pruebas se han O2máx medido directamente y el rendimiento en una
prueba (p. ej., tiempo invertido en correr 1,6 o 2,4 km, o el tiempo transcurrido
hasta la fatiga volitiva usando un protocolo estándar para una prueba de esfuerzo
graduado).
PRUEBA DE ESFUERZO MÁXIMO FRENTE A SUBMÁXIMO
La decisión de emplear una prueba de esfuerzo máximo o submáximo depende
en gran medida de las razones para hacerla y de la disponibilidad de
equipamiento y personal apropiados. El O2máx se puede calcular usando
protocolos convencionales para la prueba de esfuerzo, planteándose la duración
de la prueba con una carga de trabajo dada en un ergómetro, o usando las
ecuaciones de predicción del capítulo 7. Habrá que tener en cuenta la población
que se somete a la prueba y el error estándar de la ecuación asociada. Las
pruebas máximas presentan el inconveniente de exigir a los participantes que se
ejerciten hasta el punto de la fatiga volitiva y tal vez requieran supervisión
médica (capítulo 2) y equipamiento de emergencia. Sin embargo, la prueba de
esfuerzo máximo ofrece mayor sensibilidad en el diagnóstico de la enfermedad
coronaria en personas asintomáticas y aporta una mejor estimación del O2máx
(capítulo 5). Además, el uso de la espirometría de circuito abierto durante una
prueba de esfuerzo máximo permite una evaluación precisa del umbral
anaeróbico y la medición del O2máx.
Los practicantes suelen apoyarse en las pruebas de esfuerzo submáximo para
evaluar la capacidad CR, porque la prueba de esfuerzo máximo no siempre es
factible en el ámbito de la salud y la condición física. El objetivo básico de la
prueba de esfuerzo submáximo es determinar la respuesta de la FC a una o más
cadencias de trabajo submáximo y utilizar los resultados para predecir el O2máx.
Aunque el propósito primario de la prueba haya sido tradicionalmente predecir
el O2máx a partir de la relación entre FC y carga de trabajo, es importante
obtener índices adicionales de la respuesta del cliente al ejercicio. El practicante
debe usar diversas mediciones submáximas de la FC, la TA, la carga de trabajo,
el índice del esfuerzo percibido (IEP) y otros índices subjetivos como
información valiosa sobre la respuesta funcional al ejercicio. Esta información
sirve para evaluar las respuestas al ejercicio submáximo en el tiempo y en un
entorno controlado y para ajustar al máximo la prescripción de ejercicio.
La estimación más precisa del O2máx se consigue si se cumplen todos los
supuestos siguientes. Los diabéticos pueden desplegar una respuesta plana de la
FC al ejercicio y no tener una FC máxima normal para su edad (32). Las
estimaciones del O2máx a partir de la respuesta de la FC a las pruebas de
esfuerzo submáximo se basan en estos supuestos:
•Se alcanza una FC equilibrada para cada cadencia de trabajo del ejercicio y se
repite a diario.
•Existe una relación lineal entre la FC y la cadencia de trabajo.
•La carga de trabajo máxima es indicativa del
•La FC máxima para una edad dada es uniforme.
•La eficacia mecánica (es decir, el O2 con una cadencia de trabajo dada) es la
misma para todos.
•El sujeto no toma medicamentos que alteren la FC.
MODOS DE LA PRUEBA DE ESFUERZO
Los modos de ejercicio habituales para la prueba de esfuerzo comprenden
pruebas de campo, pruebas en cinta ergométrica, pruebas en cicloergómetro y
pruebas de escalones. A veces se requiere supervisión médica para personas de
riesgo moderado o alto en todos estos modos. Remitimos a la figura 2.4 para las
pautas para la prueba de esfuerzo y su supervisión. Cada modo presenta ventajas
y desventajas:
•Las pruebas de campo consisten en caminar o correr cierta distancia en un
tiempo dado (es decir, carrera de 12 minutos o carrera de 1,5 millas [2,4 km] y la
prueba de caminar 1 y 6 minutos). Las ventajas de las pruebas de campo son que
son fáciles de administrar a mucha gente a la vez y requieren poco equipamiento
(p. ej., un cronómetro). Los inconvenientes son que todas ellas son
potencialmente pruebas máximas y, por su naturaleza, no se monitoriza la TA ni
la FC. El nivel de motivación y la capacidad para mantener un ritmo de cada
individuo también influyen profundamente en los resultados de la prueba. Estas
pruebas de esfuerzo máximo a veces son inapropiadas para personas sedentarias
o personas con un riesgo elevado de complicaciones cardiovasculares y
musculoesqueléticas. Sin embargo, el O2máx se puede calcular a partir de los
resultados de estas pruebas.
•Las cintas ergométricas sirven para pruebas de esfuerzo máximo y submáximo
y a menudo se emplean en pruebas diagnósticas. Ofrecen una forma de ejercicio
habitual (caminar) y se pueden ajustar a las personas más en forma y a un
continuo de velocidades andando o corriendo. No obstante, tal vez se requiera
una sesión práctica en algunos casos para la habituación del participante y
reducir así la ansiedad. Por otra parte, las cintas ergométricas son caras, difíciles
de mover, y resulta difícil obtener algunas mediciones con ellas (p. ej., la TA).
Las cintas ergométricas se tienen que calibrar para garantizar la precisión de la
prueba. Además, no se debe permitir tener las manos en el pasamanos para así
garantizar la exactitud del trabajo metabólico.
•Los cicloergómetros de freno mecánico son modalidades excelentes para
pruebas de esfuerzo submáximo y máximo. Son relativamente baratos, fáciles de
transportar y permiten medir la TA y el ECG (si es apropiado) con facilidad. El
principal inconveniente es que el pedaleo es un modo de ejercicio menos
habitual, lo cual a menudo es un factor limitador pues causa fatiga muscular
localizada. Los cicloergómetros proporcionan una modalidad de test en descarga
en la que las cadencias de trabajo se ajustan fácilmente con pequeños
incrementos y los sujetos tienden a mostrar menos ansiedad con este aparato. El
cicloergómetro se debe calibrar y el sujeto debe mantener el ritmo adecuado de
pedaleo porque la mayoría de las pruebas requieren que la FC se mida con
cadencias de trabajo específicas. Los cicloergómetros electrónicos pueden
generar la misma cadencia de trabajo con varias cadencias de pedaleo, si bien el
calibrado tal vez requiera equipamiento especial del que no se suele disponer en
la mayoría de los laboratorios. Algunos cicloergómetros electrónicos no se
pueden calibrar y no se usarán para estas pruebas.
•La prueba de escalones es una modalidad barata para predecir la capacidad CR
mediante la medición de la respuesta de la FC a la subida de escalones a un
ritmo fijo y/o de escalones de altura fija, para lo cual se mide la FC de
recuperación postejercicio. Las pruebas de escalones necesitan poco o ningún
equipamiento; los escalones son fáciles de transportar; la destreza de subir y
bajar escalones requiere poca práctica; la prueba suele ser de corta duración; es
ventajosa cuando hay muchos participantes (45). La FC (de recuperación)
postejercicio disminuye cuando mejora la capacidad CR, y los resultados de la
prueba son fáciles de explicar a los participantes (36). A veces hay que adoptar
precauciones especiales para quienes tienen problemas de equilibrio o están
físicamente mermados. Algunas pruebas de escalones que consisten en un único
estadio requieren un coste energético de siete a nueve equivalentes metabólicos
(MET), lo cual podría superar la capacidad máxima del participante (2). La carga
de trabajo debe ser apropiada al nivel de forma física del cliente. Además, la
ejecución inadecuada de la cadencia de subida de escalones y una fatiga excesiva
de la extremidad inferior dominante pueden reducir el valor de esta prueba. La
mayoría de las pruebas no se monitorizan por la dificultad de medir la FC y la
TA durante la prueba de escalones.
Pruebas de campo
Dos de las pruebas en carrera más usadas para evaluar la capacidad CR son la
carrera de 12 minutos de Cooper y la prueba de 1,5 millas (2,4 km) en el menor
tiempo posible. El objetivo de la carrera de 12 minutos es cubrir la máxima
distancia en el tiempo concedido; en la carrera de 1,5 millas (2,4 km), el objetivo
es recorrer la distancia en el período más corto posible. El O2máx se calcula a
partir de ecuaciones como las del capítulo 7.
La prueba de andar una milla de Rockport ha alcanzado mucha popularidad
como un medio eficaz de estimar la capacidad CR. En esta prueba una persona
camina 1 milla (1,6 km) lo más rápido posible, preferiblemente sobre una pista
llana, y se obtiene la FC en el minuto final. Una alternativa consiste en medir
una FC durante 10 segundos nada más acabar la milla (1,6 km), pero se puede
sobreestimar el O2máx en comparación con cuando se mide la FC durante toda
la deambulación. El O2máx se calcula a partir de una ecuación de regresión
(véase capítulo 7) basada en el peso, edad, sexo, tiempo invertido y la FC (38).
Además de predecir con independencia la morbilidad y mortalidad (4), la prueba
de andar 6 minutos se ha utilizado para evaluar la capacidad CR en algunas
poblaciones clínicas (p. ej., personas con insuficiencia cardíaca o neumopatía
crónicas). Aunque la prueba se considere submáxima, la actividad puede ser casi
máxima si el practicante tiene una mala condición física o está enfermo. Los
pacientes que completen <300 metros durante la prueba de andar 6 minutos
revelan una supervivencia limitada a corto plazo (10). Existen varias ecuaciones
multivariadas con que predecir el pico del O2 a partir de una prueba de andar 6
minutos; sin embargo, la ecuación siguiente requiere un mínimo de información
clínica (10):
•Pico de O2 = O2 ml · kg–1 · min–1 = [0,02 × distancia (m)]
– [0,191 × edad (años)] – [0,07 × peso (kg)]
+ [0,09 × altura (cm)] + [0,26 × PIP (× 10–3)] + 2,45
Donde m = distancia en metros; kg = kilogramos; cm = centímetros; PIP =
producto del índice de presión (FC × TA sistólica en mmHg)
•R² = 0,65 SEE = 2,68
Pruebas de esfuerzo submáximo
Tanto las pruebas de esfuerzo de un solo estadio como las multiestadios sirven
para calcular el O2máx a partir de mediciones sencillas de la FC. Una medición
precisa de la FC es crítica para la validez de la prueba. Aunque sea habitual
recurrir a la FC obtenida mediante palpación del pulso, la precisión de este
método depende de la experiencia y técnica del evaluador. Se recomienda usar
un electrocardiógrafo, un pulsímetro o un estetoscopio para determinar la FC. El
empleo de un pulsímetro relativamente barato puede reducir una fuente
significativa de errores en la prueba. La respuesta de la FC submáxima es
alterada fácilmente por varios factores ambientales (p. ej., calor y/o humedad,
capítulo 7), factores dietéticos (p. ej., cafeína, tiempo transcurrido desde la
última comida) y factores conductuales (p. ej., ansiedad, tabaquismo, actividad
previa). Se deben controlar estas variables para conseguir una estimación válida
que sirva como punto de referencia en el programa de acondicionamiento físico
de una persona. Además, el modo de la prueba (p. ej., cicloergómetro, cinta
ergométrica o escalón) debe coincidir con la actividad primaria utilizada por el
participante para cumplir con la especificidad del entrenamiento. En el cuadro
4.4 aparecen técnicas estándar para las pruebas submáximas. Aunque no haya
protocolos submáximos específicos para la prueba en cinta ergométrica, varios
de los estadios de cualquier protocolo en cinta ergométrica, presentes en el
capítulo 5, sirven para evaluar las respuestas al ejercicio submáximo. En el
capítulo 3 aparecen las instrucciones previas a la prueba de esfuerzo.
Pruebas en cicloergómetro
La prueba de Åstrand-Rhyming en cicloergómetro es una prueba de un solo
estadio que dura 6 minutos (3). En la población estudiada, estos investigadores
observaron que al 50% del O2 la FC media era 128 y 138 latidos · min–1 en
hombres y mujeres, respectivamente. Si una mujer se ejercitaba con un O2máx
de 1,5 l · min–1 y su FC era 138 latidos · min–1, entonces la estimación de su
O2máx era 3,0 l · min–1. La cadencia de trabajo sugerida se basa en el sexo y
estado de forma física de cada individuo, a saber:
hombres, en baja condición física: 300 o 600 kg · m · min–1 (50 o 100 vatios)
hombres, en buena condición física: 600 o 900 kg · m · min–1 (100 o 150 vatios
mujeres, en baja condición física: 300 o 450 kg · m · min–1 (50 o 75 vatios)
mujeres, en buena condición física: 450 o 600 kg · m · min–1 (75 o 100 vatios)
El ritmo de pedaleo se fija en 50 rpm. El objetivo es obtener valores en la FC
entre 125 y 170 latidos · min–1, y la FC se mide durante el quinto y sexto
minutos de trabajo. La medida de las dos frecuencias cardíacas se usa entonces
para calcular el O2máx a partir de un nomograma (fig. 4.1). Este valor se tiene
que ajustar a la edad (porque la FC máxima disminuye con la edad)
multiplicando el valor del O2máx por los siguientes factores de corrección (2):
EDAD
FACTOR DE CORRECCIÓN
15
1,10
25
1,00
35
0,87
40
0,83
45
0,78
50
0,75
55
0,71
60
0,68
65
0,65
FIGURA 4.1. Nomograma modificado de Åstrand y Rhyming. (Usado con
autorización de Åstrand PO, Ryhming I. A nomogram for calculation of
aerobic capacity [physical fitness] from pulse rate during submaximal work.
J Appl Physiol. 1954; 7:218-21.)
FIGURA 4.2. Protocolo de la YMCA en cicloergómetro. Los valores aquí
mostrados de la resistencia son apropiados para un ergómetro con un
volante de 6 m · rev−1.
En contraste con la prueba de un solo estadio, Maritz y otros (44) realizaron
mediciones de la FC con una serie de cadencias de trabajo submáximas y
extrapolaron la respuesta a la FC máxima predicha por la edad del sujeto. Se ha
convertido en una de las técnicas más populares para calcular el O2máx. En el
protocolo de la YMCA cada cadencia de trabajo se aplica por lo menos 3
minutos, y se registra la FC durante los últimos 15 a 30 segundos del segundo y
tercer minuto. La cadencia de trabajo se debe mantener un minuto adicional si
las dos lecturas varían más de 5 latidos · min–1. El administrador de la prueba
debe reconocer el error asociado con la FC máxima predicha por la edad y
monitorizar al sujeto durante la prueba para asegurarse de que la prueba sigue
siendo submáxima. La FC medida durante el último minuto de cada estadio se
representa gráficamente respecto a la cadencia de trabajo. A continuación, la
línea generada por los puntos representados se extrapola a la FC máxima
predicha por la edad (p. ej., 220 – edad), y se traza una línea perpendicular hasta
el eje X para la estimación de la cadencia de trabajo que se habría alcanzado si la
persona hubiera trabajado al máximo (fig. 4.3). El O2máx, y la prueba de la
YMCA es un buen ejemplo (24). El protocolo de la YMCA emplea dos a cuatro
estadios de 3 minutos de ejercicio continuado (fig. 4.2). La prueba ha sido
concebida para elevar la FC en estado estable del sujeto hasta entre 110 latidos ·
min–1 y el 70% de la FCR (85% de la FC máxima predicha por la edad) durante
al menos dos estadios consecutivos. Es importante recordar que se deben obtener
dos mediciones consecutivas de la FC en esta amplitud de la FC para obtener
una predicción del O2máx se puede calcular a partir de la cadencia de trabajo
mediante la fórmula del capítulo 7. Estas ecuaciones son válidas para calcular el
consumo de oxígeno con cargas de trabajo submáximas de 300 a 1.200 kg · m ·
min–1 en estado de lactato estable; por tanto, se deben adoptar precauciones
cuando se extrapolen cargas de trabajo que superen esos límites. Las dos líneas
consideradas ±1 DE en la figura 4.3 muestran cuál sería el O2máx calculado si la
FC máxima real del sujeto fuera 168 o 192 latidos · min–1, en vez de 180 latidos
· min–1. Parte del error implicado en el cálculo del O2máx a partir de las
respuestas de la FC submáxima se produce porque la fórmula (220 – edad) sólo
aporta una estimación de la FC máxima (desviación estándar de la fórmula = 12
a 15 latidos · min–1) (70). Además, se pueden atribuir los errores a una cadencia
de pedaleo (carga de trabajo) inadecuada y a frecuencias cardíacas imprecisas en
estados de lactato estable.
FIGURA 4.3. Respuestas de la frecuencia cardíaca a tres cadencias de
trabajo submáximas en una mujer de 40 años y sedentaria que pesa 64 kg.
El cálculo del O2máx se hizo extrapolando la respuesta de la frecuencia
cardíaca (FC) a la FC máxima predicha por la edad en 180 latidos · min−1
(basado en 220 – edad). La cadencia de trabajo que se habría alcanzado con
esa FC se determinó trazando una línea desde ese valor de la FC hasta el eje
X. El O2máx se calculó usando la fórmula del capítulo 7 expresada en l ·
min−1, fue 2,2 l · min−1. Las otras dos líneas calculan cuál habría sido el
O2máx si la FC máxima real del sujeto fuera + 1 DE a partir del valor de
180 latidos · min−1.
Pruebas en cinta ergométrica
La modalidad de ejercicio primaria para la prueba de esfuerzo submáximo ha
sido tradicionalmente el cicloergómetro, aunque en muchos centros se haya
usado la cinta ergo-métrica. Se aplica el mismo criterio de valoración (70% de la
FCR o el 85% de la FC máxima predicha por la edad), y los estadios de la
prueba deben durar 3 minutos o más para garantizar una respuesta de la FC en
estado de lactato estable en todos y cada uno de los estadios. Los valores de la
FC se extrapolan a la FC máxima predicha por la edad, y el O2máx se calcula
usando la fórmula del capítulo 7 a partir del máximo grado y/o velocidad que se
alcanzarían si la persona hubiera trabajado al máximo. Se pueden usar la
mayoría de los protocolos más habituales (capítulo 5) en cinta ergométrica,
aunque la duración de cada estadio debe ser al menos 3 minutos.
Pruebas con escalón
Las pruebas con escalón también se han empleado para calcular el O2máx
Åstrand y Rhyming (3) emplearon un escalón de 33 cm de altura para mujeres y
de 40 cm para hombres y una cadencia de 22,5 escalones · min−1. Estas pruebas
requieren un consumo de oxígeno de unos 25,8 y 29, 5 ml · kg−1 · min−1,
respectivamente. La frecuencia cardíaca se mide tal y como se describió para la
prueba con cicloergómetro, y la estimación del se hace a partir del nomograma
(fig. 4.1). Por el contrario, Maritz y otros (44) recurrieron a un escalón de 30,5
cm y a cuatro cadencias de subida para aumentar sistemáticamente la cadencia
de trabajo. Se midió la FC en condiciones de lactato estable en cada una de las
cadencias de subida de escalones y se extrapoló una línea trazada con los valores
de la FC a la FC máxima predicha por la edad; la cadencia de trabajo máxima se
determinó igual que se describe para la prueba de la YMCA en cicloergómetro.
El V O2máx se puede calcular a partir de la fórmula para subir escalones del
capítulo 7. Estas pruebas con escalón se deben modificar para adaptarse a la
población estudiada. El Canadian Home Fitness Test ha demostrado que dicha
prueba se puede realizar a gran escala y a un bajo coste (2, 3, 24, 36, 38, 44, 64).
En vez de calcular el O2máx a partir de respuestas de la FC a diversas cadencias
de trabajo submáximas, se han creado variedad de pruebas con escalón para
categorizar la capacidad cardiovascular sobre la base de la FC de recuperación
de una persona después de una prueba con escalón estándar. La Prueba con
Escalón de 3 minutos de la YMCA es un buen ejemplo de dichas pruebas. Esta
prueba emplea un banco de 30,5 cm y una cadencia de subida de 24 escalones ·
min–1 (coste estimado de oxígeno de 25, 8 ml · kg–1 · min–1). Una vez
completado el ejercicio, el sujeto se sienta de inmediato y se toma la FC durante
1 minuto. La cuenta debe comenzar a los 5 segundos de terminar el ejercicio.
Los valores de la frecuencia cardíaca se usan para obtener un índice cualitativo
de la condición física a partir de las tablas publicadas de valores normativos
(24).
SECUENCIA Y MEDICIONES DE LA PRUEBA
CARDIORRESPIRATORIA
Como mínimo se deben medir la FC, la TA y el IEP durante las pruebas de
esfuerzo. Después del proceso inicial de detección sanitaria, se deben obtener las
mediciones básicas seleccionadas antes de iniciar la prueba de esfuerzo. Obtener
un ECG de reposo antes de la prueba de esfuerzo significa que se cuenta con
personal especializado para interpretar el ECG y dar orientación médica. No es
necesario el ECG cuando no se realice una prueba diagnóstica y cuando se
someta a una prueba submáxima a individuos sanos en apariencia. La secuencia
de las mediciones aparece en el cuadro 4.4.
La frecuencia cardíaca se obtiene mediante varias técnicas como la palpación del
pulso radial o carotídeo, la auscultación con un estetoscopio o el uso de
pulsímetros. La técnica de palpación del pulso consiste en «sentir» el pulso
posando el primero y segundo dedos sobre una arteria (por lo general la arteria
radial cerca del lado del pulgar de la muñeca, o la arteria carótida en el cuello
cerca de la laringe). El pulso se toma durante 15 segundos y luego la lectura se
multiplica por cuatro para determinar la FC por minuto. Aunque el pulso
carotídeo sea más fácil de localizar, no se debe presionar demasiado fuerte con
los dedos porque podría causar bradicardia acusada en casos de hipersensibilidad
del reflejo del seno carotídeo. Para el método de la auscultación, la campana del
estetoscopio se debe situar a la izquierda del esternón justo por encima del nivel
del pezón. Este método es más preciso cuando los ruidos cardíacos son
claramente audibles y el torso del sujeto es relativamente estable. Los monitores
telemétricos de la frecuencia cardíaca (pulsímetros de muñeca) con electrodos en
el pecho han demostrado ser precisos y fiables siempre y cuando no haya
interferencias eléctricas externas (p. ej., emisiones de las consolas del
instrumental computarizado para el ejercicio) (39). Muchos cicloergómetros y
tapices rodantes electrónicos han incorporado esta tecnología ECG.
CUADRO 4.4 Procedimientos generales para calcular la capacidad cardiorrespiratoria
1.Obtener la frecuencia cardíaca de reposo y la TA justo antes del ejercicio en la
postura en que se vaya a realizar la prueba.
2.El cliente se debe familiarizar con el ergómetro. Si se usa un cicloergómetro, el
cliente se colocará correctamente sobre él (es decir, postura erguida, flexión de 5
grados de la rodilla en la extensión máxima de la pierna, manos agarrando
correctamente el manillar).
3.La prueba de esfuerzo debe empezar con un calentamiento de dos a tres
minutos para que el cliente se acostumbre al aparato y se prepare para la
intensidad del primer estadio de la prueba.
4.Un protocolo específico debe consistir en estadios de 2 o 3 minutos con
incrementos apropiados de la cadencia de trabajo.
5.La frecuencia cardíaca se monitorizará al menos dos veces en cada estadio,
cerca del final del segundo y tercer minutos. Si la frecuencia cardíaca es >110
latidos · min−1, se alcanzará la frecuencia cardíaca en estado de lactato estable
(es decir, las dos frecuencias cardíacas no diferirán más de 5 latidos · min−1)
antes de incrementar la carga de trabajo.
6.La tensión arterial se monitorizará el último minuto de cada estadio y se
repetirá (verificará) en caso de una respuesta hipotensa o hipertensa.
7.El índice del esfuerzo percibido y otras escalas se monitorizarán cerca del
término del último minuto de cada estadio mediante la escala de 6-20 o de 0-10
(tabla 4.7).
8.Hay que monitorizar y registrar con regularidad el aspecto y los síntomas del
cliente.
9.La prueba concluirá cuando el sujeto alcance el 70% de la frecuencia cardíaca
de reserva (85% de la frecuencia cardíaca máxima predicha por la edad), si no
consigue ajustarse al protocolo de la prueba de esfuerzo, si experimenta signos o
síntomas indeseables, si pide parar, o si experimenta un episodio que requiera
una intervención de urgencias.
10.Se debe iniciar un período apropiado de recuperación activa que consistirá en:
a. Seguir haciendo ejercicio con una cadencia de trabajo equivalente a la del
primer estadio del protocolo de la prueba de esfuerzo o menos; o en b. Un
período de recuperación pasiva si el sujeto experimenta signos de molestias o se
produce una situación que requiera una intervención de urgencias.
11.Todas las observaciones fisiológicas (p. ej., frecuencia cardíaca, TA, signos y
síntomas) continuarán al menos durante los 5 primeros minutos de recuperación,
a menos que se produzca una respuesta anormal, en cuyo caso exigiría un
período más largo de vigilancia postejercicio. Continuará el ejercicio de baja
intensidad hasta que se estabilicen la frecuencia cardíaca y la TA, pero no
necesariamente hasta que se alcancen los niveles previos al ejercicio.
La tensión arterial se debe medir a nivel del corazón con el brazo del paciente
relajado y sin asir el pasamanos (cinta ergométrica) ni el manillar
(cicloergómetro). Para que las lecturas sean más precisas, es importante que el
manguito para la TA sea del tamaño adecuado. La cámara de goma del manguito
debe rodear al menos el 80% del brazo del paciente. Si el brazo del paciente es
grande, un manguito normal para adultos resultará demasiado pequeño y la
lectura será erróneamente elevada (lo contrario también ocurre). Las mediciones
de la tensión arterial se deben tomar con un esfigmomanómetro de mercurio
ajustado a nivel ocular o bien con un manómetro aneroide calibrado
recientemente. Las lecturas de la TA sistólica y diastólica sirven de indicadores
para interrumpir una prueba de esfuerzo (véase apartado siguiente). Para obtener
lecturas precisas de la TA durante el ejercicio, sigua las pautas del capítulo 3
(cuadro 3.4) para la TA en reposo; sin embargo, obtenga la TA con el paciente en
la posición en que se desarrolle la prueba. Además, aunque no se discierna el
cuarto ruido de Korotkov, sí debería captarse el quinto. Durante el ejercicio es
aconsejable discernir el primero, cuarto y quinto ruidos de Korotkov.
El IEP es un valioso indicador para monitorizar la tolerancia al ejercicio de los
participantes. Aunque los índices del esfuerzo percibido guarden correlación con
la FC y la cadencia de trabajo del ejercicio, la enorme variabilidad individual en
el IEP de personas sanas y cardiópatas exige precaución en la aplicación
universal de estos índices (71). La escala de Borg se creó para que el participante
pudiera valorar subjetivamente sus sensaciones durante el ejercicio, teniendo en
cuenta el nivel personal de forma física, las condiciones ambientales y los
niveles de fatiga general (50). En estos índices influyen factores psicológicos,
estados de ánimo, condiciones ambientales, modos de ejercicio y edad, lo cual
merma su utilidad (60). En la actualidad, se usan mucho dos IEP: la escala
original o categórica, que pondera la intensidad del ejercicio en una escala de 6 a
20, y la escala de ratio-categórica de 0 a 10. Ambos IEP aparecen en la tabla 4.7
y los dos son apropiados como herramienta subjetiva.
Durante la prueba de esfuerzo el IEP sirve como indicador de la fatiga
inminente. La mayoría de las personas aparentemente sanas alcanzan su límite
subjetivo de fatiga con un valor de 18 a 19 en el IEP (muy, muy duro), según la
escala de Borg, o de 9 a 10 (muy, muy fuerte) en la escala de ratio-categórica;
por tanto, el IEP sirve para monitorizar la aproximación al esfuerzo máximo
durante la prueba de esfuerzo (48).
CRITERIOS PARA LA INTERRUPCIÓN DE LA PRUEBA DE
ESFUERZO
La prueba de esfuerzo graduado, sea máximo o submáximo, es una técnica
segura cuando se cumplen las pautas para la detección sanitaria previa al
ejercicio y para la prueba de esfuerzo (capítulo 2). En ocasiones, por razones de
seguridad, la prueba tiene que concluir antes de que el paciente alcance o se
pueda medir el O2máx, la fatiga volitiva o un criterio de valoración
predeterminado (es decir, el 50%-70% de la FCR o el 70%-85% de la FC
máxima predicha por la edad). Debido a la variación individual en la FC
máxima, el límite superior del 85% de la FC máxima estimada tal vez suponga
un esfuerzo máximo para algunas personas. En el cuadro 4.5 aparecen las
indicaciones generales –las que no dependen de la participación de un médico ni
de la monitorización ECG– para interrumpir una prueba de esfuerzo. En el
capítulo 5 aparecen criterios más específicos para interrumpir pruebas de
esfuerzo clínicas o diagnósticas.
TABLA 4.7. ESCALA CATEGÓRICA Y ESCALA DE RATIOCATEGÓRICA PARA EVALUAR EL ESFUERZO PERCIBIDO
ESCALA CATEGÓRICA ESCALA DE RATIO-CATEGÓRICA
6 Ningún esfuerzo
0 Nada en absoluto
7 Extremadamente ligero 0,3
8
0,5 Extremadamente débil
9 Muy ligero
0,7
10
1 Muy débil
11 Ligero
1,5
12
2 Débil
13 Algo duro
2,5
14
3 Moderado
15 Duro
4
16
5 Fuerte
17 Muy duro
6
18
7 Muy fuerte
Sólo apreciable
Ligero
Pesado
19 Extremadamente duro 8
20 Esfuerzo máximo
9
10 Extremadamente fuerte
"Máximo"
11
• Máximo absoluto
Más alto posible
Copyright Gunnar Borg. Reproducido con autorización. Para un empleo correcto
de las escalas de Borg, es necesario seguir las pautas de administración y las
instrucciones de Borg G. Borg’s Perceived Exertion and Pain Scales. Champaign
(IL): Human Kinetics; 1998).
CUADRO 4.5 Indicaciones generales para interrumpir la prueba de esfuerzo en adulto
•Inicio de una angina de pecho o síntomas similares a los de una angina.
•Bajada de la TA sistólica de >10 mmHg respecto al valor inicial de la TA, a
pesar del incremento de la carga de trabajo.
•Elevación excesiva de la TA: sistólica >250 mmHg o diastólica >115 mmHg.
•Respiración dificultosa, estertores, calambres en las piernas o claudicación.
•Signos de perfusión sanguínea insuficiente: aturdimiento, confusión, ataxia,
palidez, cianosis, náuseas, o piel fría y viscosa.
•Incapacidad de la frecuencia cardíaca para elevarse al aumentar la intensidad
del ejercicio.
•Cambio apreciable del ritmo cardíaco.
•El cliente pide parar.
•Manifestaciones físicas o verbales de fatiga acuciante.
•Fallo del equipamiento para la prueba.
aSe asume que la prueba no es diagnóstica y se practica sin intervención directa
de un médico y sin monitorización ECG. Para pruebas clínicas, el cuadro 5.2
ofrece criterios más definitivos y específicos para su terminación.
INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS
La tabla 4.8 proporciona valores normativos del O2máx inferior al percentil
veinte por edad y sexo, que a menudo es señal de un estilo de vida sedentario, se
asocia con un mayor riesgo de muerte por cualquier causa (5). En una
comparación del estado de salud de cualquier persona respecto a las normas
publicadas, la precisión de la clasificación depende de las similitudes entre las
poblaciones y la metodología ( O2máx (ml·kg−1· min−1) que hacen referencia
específica a la edad y al sexo. Los estudios sugieren que un O2máx calculado y
no medido; máximo frente a submáximo, etc.). Aunque la prueba de esfuerzo
submáxima no sea tan precisa como la prueba de esfuerzo máxima, ofrece un
reflejo razonablemente exacto de la condición física del sujeto con un coste y
riesgo menores, y exige menos tiempo y esfuerzo a los participantes.
Algunos de los supuestos inherentes a una prueba submáxima se cumplen con
más facilidad (p. ej., es posible verificar la FC en un estado de lactato estable),
mientras que otros (p. ej., estimación de la FC máxima) introducen errores
inciertos en la predicción O2máx. Cuando una persona es sometida
repetidamente a pruebas de esfuerzo submáximo en un período de semanas o
meses y la respuesta de la FC a una cadencia fija de trabajo disminuye con el
tiempo, es probable que la capacidad CR de esa persona haya mejorado con
independencia de la precisión de la predicción del O2máx. A pesar de las
diferencias en la exactitud y método de las pruebas, virtualmente todas las
evaluaciones establecen valores iniciales que sirven para el seguimiento de un
progreso relativo.
TABLA 4.8. PERCENTILES DE LA POTENCIA AERÓBICA MÁXIMA
HOMBRES
EDAD 20-29
EDAD 30-39
%
Balke cinta ergométrica (tiempo) /O2máx (ml/kg/min Carrera de 12 min (km)
99
32:00
61,2
3,23
95
28:31
56,2
3,01
90
27:00
54,0
2,90
85
26:00
52,5
2,83
80
25:00
51,1
2,77
75
23:40
49,2
2,70
70
23:00
48,2
2,64
65
22:00
46,8
2,58
60
21:15
45,7
2,53
55
21:00
45,3
2,51
50
20:00
43,9
2,54
45
19:26
43,1
2,42
40
18:50
42,2
2,38
35
18:00
41,0
2,32
30
17:30
40,3
2,29
25
17:00
39,5
2,26
20
16:00
38,1
2,19
15
15:00
36,7
2,13
10
14:00
35,2
2,06
5
12:00
32,3
1,94
1
8:00
26,6
1,68
n = 2.606
n = 13.158
Total n = 15.764
S, superior; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.
Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más
información: www.cooperinstitute.org
TABLA 4.8. PERCENTILES DE LA POTENCIA AERÓBICA MÁXIMA
(continuación)
HOMBRES
EDAD 40-49
EDAD 50-59
%
Balke cinta ergométrica (tiempo) /O2máx (ml/kg/min Carrera de 12 min (km)
99
29:06
57,0
3,04
95
26:16
52,9
2,86
90
25:00
51,1
2,77
85
23:14
48,5
2,66
80
22:00
46,8
2,58
75
21:02
45,4
2,53
70
20:15
44,2
2,46
65
20:00
43,9
2,45
60
19:00
42,4
2,38
55
18:02
41,0
2,32
50
17:34
40,4
2,30
45
17:00
39,5
2,26
40
16:12
38,4
2,21
35
15:38
37,6
2,18
30
15:00
36,7
2,13
25
14:20
35,7
2,10
20
13:35
34,6
2,05
15
12:45
33,4
1,98
10
11:40
31,8
1,92
5
10:00
29,4
1,81
1
7:00
25,1
1,62
n = 16.534
n = 9.102
Total n = 25.636
S, superior; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.
Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más
información: www.cooperinstitute.org
FUERZA Y TOLERANCIA MUSCULARES
La fuerza y tolerancia musculares son componentes de la condición física
relacionadas con la salud que pueden mejorar o mantener lo siguiente:
•La masa ósea, que se relaciona con la osteoporosis.
•La tolerancia a la glucosa, que se relaciona con la diabetes de tipo II.
•La integridad musculotendinosa, que se relaciona con un menor riesgo de
lesiones, entre otras, lumbalgia.
•La capacidad para realizar actividades de la vida diaria, que se relaciona con la
autoestima.
•La masa magra y el índice metabólico en reposo, que se relacionan con la
conservación del peso.
TABLA 4.8. PERCENTILES DE LA POTENCIA AERÓBICA MÁXIMA
(continuación)
HOMBRES
EDAD 60-69 EDAD 70-79
%
Balke cinta ergométrica (tiempo) /O2máx (ml/kg/min Carrera de 12 min (km)
99
25:02
51,1
4,48
95
21:33
46,1
4,12
90
19:30
43,2
3,89
85
18:00
41,0
3,73
80
17:00
39,5
3,63
75
16:00
38,1
3,53
70
15:00
36,7
3,42
65
14:30
35,9
3,71
60
13:51
35,0
3,37
55
13:04
33,9
3,24
50
12:30
33,1
3,17
45
12:00
32,3
3,11
40
11:21
31,4
3,06
35
10:49
30,6
3,01
30
10:00
29,4
2,91
25
9:29
28,7
2,86
20
8:37
27,4
2,78
15
7:33
25,9
2,65
10
6:20
24,1
2,55
5
4:55
22,1
2,39
1
2:29
18,6
2,14
n = 2.682
n = 9.467
Total n = 3.149
S, superior; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.
Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más
información: www.cooperinstitute.org.
El ACSM ha fundido los términos fuerza muscular y tolerancia muscular en una
categoría llamada capacidad muscular, que se ha incorporado como una porción
integral de la condición física total en relación con la salud, según una toma de
posición sobre la cantidad y calidad del ejercicio para alcanzar y mantener la
condición física (1). Fuerza muscular se refiere a la capacidad del músculo para
ejercer fuerza (56). Tolerancia muscular es la capacidad del músculo para seguir
ejerciendo fuerza en esfuerzos sucesivos o en muchas repeticiones (56).
Tradicionalmente, las pruebas con pocas repeticiones (<3) de una tarea antes de
llegar a la fatiga muscular momentánea se han considerado mediciones de la
fuerza, mientras que las pruebas en las que hay numerosas repeticiones (>12)
antes de alcanzar la fatiga muscular momentánea se consideraban mediciones de
la tolerancia muscular. Sin embargo, la repetición de un límite máximo de
repeticiones (es decir, 4, 6, 8) también sirve para evaluar la fuerza.
TABLA 4.8. PERCENTILES DE LA POTENCIA AERÓBICA MÁXIMA
(continuación)
MUJERES
EDAD 20-29 EDAD 30-39
%
Balke cinta ergométrica (tiempo) /O2máx (ml/kg/min Carrera de 12 min (km)
99
27:43
55,0
4,74
95
24:24
50,2
4,40
90
22:30
47,5
4,20
85
21:00
45,3
4,04
80
20:04
44,0
3,96
75
19:42
43,4
3,91
70
18:06
41,1
3,76
65
17:45
40,6
3,71
60
17:00
39,5
3,63
55
16:00
38,1
3,53
50
15:30
37,4
3,48
45
15:00
36,7
3,42
40
14:11
35,5
3,35
35
13:36
34,6
3,27
30
13:00
33,8
3,22
25
12:04
32,4
3,14
20
11:30
31,6
3,06
15
10:42
30,5
2,99
10
10:00
29,4
2,83
5
7:54
26,4
2,70
1
5:14
22,6
2,42
n = 1.350
n = 4.394
Total n = 5,744
S, superior; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.
Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más
información: www.cooperinstitute.org.
JUSTIFICACIÓN
Realizar pruebas de la condición física para evaluar la fuerza y tolerancia
musculares antes de iniciar un programa de ejercicio, o como parte de una
evaluación de la condición física, puede aportar información valiosa sobre el
nivel básico de forma física de un cliente. Por ejemplo, los resultados de una
prueba de la capacidad muscular se pueden comparar con valores normativos y
ayudar a identificar debilidades en ciertos grupos musculares o desequilibrios
musculares que podrían resolverse con los programas de ejercicio. La
información obtenida durante las evaluaciones del nivel básico de capacidad
muscular también sirve de base para elaborar programas individualizados de
ejercicio. Una aplicación igualmente útil de la prueba de la condición física es
mostrar las mejoras progresivas de un cliente en el tiempo como resultado del
programa de entrenamiento y, por tanto, aportar retroalimentación que a menudo
es beneficiosa para el cumplimiento a largo plazo del programa de ejercicio.
TABLA 4.8. PERCENTILES DE LA POTENCIA AERÓBICA MÁXIMA
(continuación)
MUJERES
EDAD 40-49 EDAD 50-59
%
Balke cinta ergométrica (tiempo) /O2máx (ml/kg/min Carrera de 12 min (km)
99
25:00
51,1
4,48
95
20:56
45,2
4,04
90
19:00
42,4
3,84
85
17:20
40,0
3,68
80
16:34
38,9
3,60
75
16:00
38,1
3,53
70
15:00
36,7
3,42
65
14:14
35,6
3,35
60
13:56
35,1
3,32
55
13:02
33,8
3,22
50
12:39
33,3
3,19
45
12:00
32,3
3,11
40
11:30
31,6
3,06
35
11:00
30,9
3,01
30
10:10
29,7
2,93
25
10:00
29,4
2,91
20
9:00
28,0
2,80
15
8:07
26,7
2,73
10
7:21
25,6
2,65
5
6:17
24,1
2,52
1
4:00
20,8
2,29
n = 4.834
n = 3.103
Total n = 7.937
S, superior; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.
Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más
información: www.cooperinstitute.org.
PRINCIPIOS
Las pruebas de la función muscular son muy específicas del grupo muscular que
se evalúa, del tipo de contracción, de la velocidad del movimiento muscular, del
tipo de equipamiento y del grado de movilidad articular. Los resultados de
cualquiera de estas pruebas son específicos de las técnicas empleadas, y no
existe ninguna prueba para evaluar la fuerza y tolerancia musculares de todo el
cuerpo. Por desgracia, pocas pruebas sobre la fuerza o tolerancia musculares
controlan la duración de las repeticiones (velocidad de movimiento) o el grado
de movilidad, con lo cual los resultados son difíciles de interpretar. Las personas
deben participar en sesiones de familiarización/práctica con el equipamiento y
seguir un protocolo específico (que incluya una duración de las repeticiones y
grado de movilidad predeterminados) para obtener una puntuación fiable que
sirva para el seguimiento en el tiempo de adaptaciones fisiológicas reales.
Además, a la prueba de capacidad muscular debe preceder un calentamiento
correcto consistente en 5 a 10 minutos de ejercicio cardiovascular corto,
estiramientos suaves y varias repeticiones ligeras del ejercicio específico de la
prueba. Así se eleva la temperatura de los músculos y aumenta la irrigación
localizada, además de favorecer respuestas cardiovasculares apropiadas al
ejercicio. El resumen de las condiciones normativas es:
TABLA 4.8. PERCENTILES DE LA POTENCIA AERÓBICA MÁXIMA
(continuación)
MUJERES
EDAD 60-69 EDAD 70-79
%
Balke cinta ergométrica (tiempo) /O2máx (ml/kg/min Carrera de 12 min (km)
99
19:00
42,4
3,84
95
15:09
36,9
3,45
90
13:33
34,6
3,27
85
12:28
33,0
3,17
80
12:00
32,3
3,11
75
11:04
31,0
3,04
70
10:30
30,2
2,96
65
10:00
29,4
3,35
60
9:44
29,1
2,91
55
9:11
28,3
2,83
50
8:40
27,5
2,78
45
8:15
26,9
2,73
40
8:00
26,6
2,70
35
7:14
25,4
2,63
30
6:52
24,9
2,60
25
6:21
24,2
2,55
20
6:00
23,7
2,50
15
5:25
22,8
2,44
10
4:40
21,7
2,37
5
3:30
20,1
2,24
1
2:10
18,1
2,11
n = 1.088
n = 209
Total n = 1.297
S, superior; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.
Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más
información: www.cooperinstitute.org.
•Una postura que se repite.
•Repeticiones de duración similar (velocidad de movimiento).
•Amplitud de movimiento completo.
•Empleo de vigilantes (si es necesario).
•Familiarización con el equipamiento.
•Calentamiento adecuado.
El cambio de la capacidad muscular con el tiempo se puede basar en el valor
absoluto de la carga o resistencia externas (p. ej., newtons, kilogramos [kg]),
aunque, cuando se hacen cálculos entre personas, los valores se deberían
expresar como cifras relativas (por kilogramo de peso corporal [kg/kg]). En
ambos casos, se adoptarán precauciones en la interpretación de las puntuaciones
porque la normativa puede que no incluya una muestra de la persona sometida a
esas medidas, porque no existe un protocolo estándar o porque la prueba exacta
(pesas libres frente a máquinas) puede diferir.
FUERZA MUSCULAR
Aunque la fuerza muscular se refiera a la fuerza externa (expresada en newtons)
que se genera con un músculo o grupo de músculos específicos, se suele
expresar como resistencia levantada. La fuerza se evalúa estática (sin un
movimiento evidente del músculo o la extremidad) o dinámicamente
(movimiento de una carga externa o de una porción del cuerpo, de modo que
cambie la longitud del músculo). La fuerza estática o isométrica se mide usando
diversos instrumentos como tensiómetros de cable y dinamómetros de prensión
manual. Por desgracia, las mediciones de la fuerza estática son específicas del
grupo muscular y del ángulo articular implicados en la prueba; por tanto, su
utilidad para describir la fuerza muscular general resulta limitada. El pico de
fuerza desarrollado en tales pruebas se suele denominar contracción voluntaria
máxima (CVM).
Tradicionalmente, una repetición máxima (1RM) –la máxima resistencia que se
puede desplazar en toda la amplitud articular de forma controlada y manteniendo
una buena postura– ha sido la norma para la evaluación de la fuerza dinámica.
Sin embargo, se puede usar una RM múltiple, como 4 u 8 RM, como medida de
la fuerza muscular, que tal vez permita al participante integrar la evaluación en
su programa de entrenamiento. Por ejemplo, entrenándose con 6 a 8 RM, la
ejecución de 6RM hasta sentir fatiga muscular momentánea aportará un índice
de los cambios en la fuerza a lo largo del tiempo con independencia de cuál sea
la verdadera 1RM. Calcular 1RM a partir de estas pruebas resulta problemático
y, por lo general, no es necesario. El número de levantamientos que se completan
con un porcentaje fijo de 1RM para los distintos grupos musculares (p. ej., press
de piernas frente a press de banca) varía muchísimo, lo cual hace que la
estimación de 1RM sea impracticable (29, 31). No obstante, 1RM sigue siendo
una medición popular (41). Las mediciones válidas de la fuerza general del
hemicuerpo superior incluyen los valores de 1RM en el press de banca y el press
militar. Índices equivalentes de la fuerza del hemicuerpo inferior comprenden los
valores de 1RM en el press de pier-nas o en la extensión de piernas. Modelos
basados en la resistencia levantada dividida por la masa corporal en el press de
banca y el press de piernas se muestran en las tablas 4.9 y 4.10, respectivamente.
Los siguientes son los pasos básicos para obtener 1RM (o RM múltiples)
después de las sesiones de familiarización/práctica (41).
1.El sujeto hará un calentamiento y completará varias repeticiones submáximas.
2.Determinación de 1RM (o RM múltiples) mediante cuatro ensayos con
períodos de descanso de 3 a 5 minutos entre ellos.
3.Selección de un peso inicial dentro de la capacidad percibida del sujeto
(~50%–70% de la capacidad).
4.La resistencia aumenta progresivamente 2,5 a 20 kg hasta que el sujeto ya no
pueda completar la repetición o repeticiones seleccionadas; todas las
repeticiones se deben completar a la misma velocidad y con el mismo grado de
movilidad para dotar de uniformidad a los ensayos.
5.El peso final levantado con éxito se registra como 1RM absoluta o como RM
múltiple.
TABLA 4.9. FUERZA DEL HEMICUERPO SUPERIOR
a
HOMBRES
EDAD
20-29 30-39 40-49 50-59 60 +
%
<20
99
>0,799 >0,740 >0,612 >0,544 >0,476 >0,426
95
0,799 0,740 0,612 0,544 0,476 0,426 S
90
0,662 0,671 0,562 0,499 0,440 0,404
85
0,626 0,622 0,531 0,472 0,422 0,381
80
0,608 0,599 0,508 0,454 0,408 0,372 E
75
0,585 0,572 0,490 0,425 0,394 0,358
70
0,563 0,554 0,472 0,422 0,381 0,349
65
0,558 0,536 0,458 0,408 0,367 0,335
60
0,540 0,517 0,444 0,399 0,358 0,326 B
55
0,526 0,499 0,435 0,390 0,349 0,317
50
0,513 0,481 0,422 0,381 0,340 0,308
45
0,499 0,467 0,408 0,372 0,331 0,304
40
0,481 0,449 0,399 0,363 0,322 0,299 R
35
0,458 0,435 0,390 0,354 0,317 0,295
30
0,435 0,422 0,376 0,345 0,308 0,286
25
0,422 0,408 0,367 0,335 0,299 0,272
20
0,404 0,399 0,354 0,326 0,163 0,258 M
15
0,390 0,381 0,340 0,313 0,272 0,254
10
0,367 0,363 0,322 0,295 0,258 0,240
5
0,345 0,326 0,295 0,267 0,240 0,222
1
<0,345 <0,326 <0,295 <0,267 <0,240 <0,222 MM
n
60
425
1.909 2.090 1.279 343
Total n = 6.106
MUJERES EDAD
%
<20
20-29 30-39 40-49 50-59 60+
99
>0,399 >0,458 >0,372 >0,349 >0,308 >0,326
95
0,399 0,458 0,372 0,349 0,308 0,326 S
90
0,376 0,408 0,345 0,322 0,276 0,290
85
0,367 0,376 0,326 0,299 0,258 0,267
80
0,349 0,363 0,317 0,281 0,249 0,245 E
75
0,345 0,349 0,295 0,272 0,240 0,240
70
0,335 0,335 0,286 0,258 0,236 0,231
65
0,317 0,326 0,281 0,249 0,227 0,217
60
0,295 0,317 0,272 0,245 0,217 0,213 B
55
0,290 0,308 0,263 0,234 0,213 0,208
50
0,286 0,295 0,258 0,236 0,208 0,204
45
0,272 0,286 0,249 0,231 0,204 0,199
40
0,263 0,267 0,240 0,227 0,199 0,195 R
35
0,258 0,263 0,236 0,217 0,195 0,186
30
0,254 0,254 0,231 0,213 0,190 0,181
25
0,249 0,240 0,222 0,204 0,186 0,177
20
0,240 0,231 0,213 0,195 0,177 0,163 M
15
0,236 0,227 0,204 0,190 0,172 0,163
10
0,227 0,217 0,190 0,172 0,167 0,149
5
0,186 0,199 0,177 0,158 0,140 0,118
1
<0,186 <0,199 <0,177 <0,158 <0,140 <0,118 MM
n
20
Total n = 1.154
191
379
333
189
42
S, superior; E, excelente; B, bueno; R, regular; M, malo; MM, muy malo.
aUna repetición máxima en press de banca, con una relación del peso en press de
banca = peso desplazado en kilos/peso corporal en kilos.
Reproducido con autorización del Cooper Institute, Dallas, Texas. Para más
información: www.cooperinstitute.org.
TABLA 4.10. FUERZA DE LAS PIERNAS
a
EDAD
PERCENTIL
20-29 30-39 40-49 50-59 60 +
Hombres
90
1,030 0,939 0,871 0,817 0,785
80
0,967 0,876 0,826 0,776 0,735
70
0,930 0,843 0,789 0,744 0,708
60
0,894 0,803 0,762 0,717 0,676
50
0,867 0,776 0,735 0,690 0,649
40
0,830 0,776 0,712 0,662 0,626
30
0,789 0,721 0,685 0,631 0,590
20
0,740 0,690 0,653 0,599 0,567
10
0,685 0,649 0,612 0,553 0,526
Mujeres
90
0,826 0,730 0,671 0,621 0,599
80
0,762 0,667 0,621 0,567 0,535
70
0,717 0,631 0,585 0,531 0,513
60
0,681 0,603 0,558 0,499 0,472
50
0,653 0,576 0,535 0,476 0,449
40
0,621 0,549 0,513 0,449 0,422
30
0,576 0,522 0,490 0,431 0,399
20
0,553 0,494 0,463 0,399 0,385
10
0,517 0,454 0,426 0,354 0,326
aUna repetición máxima en press de piernas, con una relación del peso en press
de piernas = peso desplazado/peso corporal.
Adaptado del Institute for Aerobics Research, Dallas, 1994. La población del
estudio para recabar los datos fue predominantemente blanca y con estudios
universitarios. Se empleó una máquina DVR Universal para medir 1RM. Los
siguientes se pueden usar como descriptores de la lista del percentil: muy por
encima de la media (90), por encima de la media (70), en la media (50), por
debajo de la media (30) y muy por debajo de la media (10).
La prueba isocinética consiste en evaluar la tensión muscular máxima en toda la
amplitud articular y a una velocidad angular constante (p. ej., 60 ángulos/seg).
Varias marcas venden equipamiento para controlar la velocidad de la rotación
articular (grados/seg), así como la capacidad para evaluar el movimiento en
diversas articulaciones (p. ej., rodilla, cadera, hombro, codo). Estos aparatos
miden el pico de la fuerza rotacional o torque, aunque un inconveniente
importante es el precio de este equipamiento comparado con otras modalidades
para evaluar la fuerza (25).
TOLERANCIA MUSCULAR
La tolerancia muscular es la capacidad de un grupo muscular para ejecutar
contracciones repetidas durante un período de tiempo suficiente para generar
fatiga muscular o para mantener un porcentaje específico de la CVM un tiempo
prolongado. Si se mide el número total de repeticiones con un volumen dado de
resistencia, el resultado se denomina tolerancia muscular absoluta. Si se recurre
al número de repeticiones ejecutadas con un porcentaje de 1RM (p. ej., 70%)
antes y después de la prueba, el resultado se denomina tolerancia muscular
relativa. Pruebas de campo sencillas como una prueba de flexiones de
abdominales (cortos) (12, 25) o el número máximo de flexiones de brazos
completadas sin descanso (12) sirven para evaluar la tolerancia de los músculos
abdominales y los músculos del hemicuerpo superior, respectivamente. Aunque
no haya datos científicos que respalden una relación de causa y efecto entre la
fuerza abdominal y la lumbalgia, se cree que la falta de fuerza o tolerancia
muscular abdominales contribuye a los dolores musculares lumbares (17, 18). En
el cuadro 4.6 se ofrecen procedimientos para realizar las pruebas de tolerancia
muscular con flexiones de brazos y flexiones de abdominales (cortos), y se
aportan categorías de la condición física en las tablas 4.11 y 4.12
respectivamente.
El equipamiento para el entrenamiento resistido también se adapta para medir la
tolerancia muscular mediante la selección de un nivel submáximo apropiado y
midiendo el número de repeticiones o la duración de la contracción estática antes
de sobrevenir la fatiga. Por ejemplo, la prueba de press de banca de la YMCA
implica la práctica de repeticiones estandarizadas a un ritmo de 30
levantamientos o rep · min–1. A los hombres se los evalúa con una barra de
pesas de 36,3 kg y a las mujeres con otra de 15,9 kg. Se puntúa el número de
repeticiones completadas con éxito (24). La prueba de la YMCA es un ejemplo
excelente de prueba que intenta controlar la duración y el alineamiento postural
del cuerpo durante las repeticiones, lo cual dota a la prueba de mucha fiabilidad.
En la tabla 4.13 aparecen datos normativos para la prueba con press de banca de
la YMCA.
CUADRO 4.6 Procedimientos para la prueba con flexiones de brazos y flexiones de abd
FLEXIONES DE BRAZOS
1.La prueba de flexiones de brazos se administra a hombres empezando en la
posición estándar «en el suelo» (las manos apuntando hacia delante y situadas
bajo los hombros, la espalda recta, la cabeza arriba, y empleo de los dedos de los
pies como punto de pivote) y a mujeres en la posición modificada de «flexiones
apoyándose sobre las rodillas» (piernas juntas, piernas en contacto con la
colchoneta con los tobillos en flexión plantar; espalda recta, las manos separadas
la anchura de los hombros, la cabeza arriba, y uso de las rodillas como punto de
pivote).
2.El participante debe levantar el cuerpo del suelo y para ello extenderá los
codos y luego volverá a la posición «abajo», hasta que la barbilla toque la
colchoneta. El estómago no debe entrar en contacto con la colchoneta.
3.Tanto para hombres como mujeres, la espalda del participante debe estar recta
en todo momento y elevarse hasta la posición con los brazos extendidos.
4.Se cuenta como puntuación el número máximo de flexiones consecutivas sin
descanso.
5.La prueba se interrumpe cuando el cliente se esfuerza sin éxito o no es capaz
de mantener la técnica correcta durante dos repeticiones seguidas.
FLEXIONES DE ABDOMINALES (CORTOS)
1.El practicante asume una postura en decúbito supino sobre la colchoneta con
las rodillas en un ángulo de 90 grados. Los brazos están junto a los costados, con
las palmas hacia abajo y el dedo medio tocando un trozo de cinta adhesiva. Un
segundo trozo de cinta adhesiva se coloca a 10 cm.a Las zapatillas no dejan de
tocar el suelo durante la prueba.
2.Se programa un metrónomo a 50 latidos · min−1 y el practicante realiza
flexiones lentas y controladas para levantar los omoplatos de la colchoneta (el
tronco traza un ángulo de 30 grados con el suelo) al compás del metrónomo a un
ritmo de 25 por minuto. La prueba se prolonga 1 minuto. La región lumbar debe
estar extendida antes de practicar una flexión.
3.El participante practica tantas flexiones como sea posible sin pausa, hasta un
máximo de 25.b
aSon alternativas posibles (a) cruzar las manos sobre el pecho para que sea la
cabeza la que active un contador cuando el tronco llegue a una posición en que
adopte un ángulo de 30 grados (17), o bien poner las manos en los muslos y
proceder con la flexión hasta que las manos lleguen a las rótulas (18). La
elevación del tronco hasta un ángulo de 30 grados es el aspecto importante del
movimiento.
bUna alternativa consiste en hacer tantos abdominales como sea posible en 1
minuto.
De la Canadian Society for Exercise Physiology. The Canadian Physical
Activity, Fitness & Lifestyle Approach: CSEP-Health & Fitness Program’s
Health-Related Appraisal & Counseling Strategy. 3.ª ed. Ottawa (ON): Canadian
Society for Exercise Physiology, 2003; reproducido con autorización.
TABLA 4.11. CATEGORÍAS DE LA CONDICIÓN FÍSICA MEDIANTE
FLEXIONES DE BRAZOS SEGÚN LOS GRUPOS DE EDAD Y EL SEXO
EDAD
CATEGORÍA
20-29
30-39
40-49
50-59
60-69
SEXO
H
M
H
M
H
MH MH M
Excelente
36
30
30
27
25
242121 1817
Muy buena
35
29
29
26
24
232020 1716
29
21
22
20
17
151311 11 12
28
20
21
19
16
141210 1011
22
15
17
13
13
11 107 8 5
21
14
16
12
12
109 6 7 4
17
10
12
8
10
5 7 2 5 2
9
11
7
9
4 6 1 4 1
Buena
Regular
Mejoras necesarias 16
H, hombre; M, mujer.
Fuente: Canadian Physical Activity, Fitness & Lifestyle Approach: CSEP-Health
& Fitness Program’s Appraisal & Counseling Strategy. 3.ª ed. ©2003. Usado con
autorización de la Canadian Society for Exercise Physiology.
TABLA 4.12. CATEGORÍAS DE LA CONDICIÓN FÍSICA MEDIANTE
FLEXIONES DE ABDOMINALES SEGÚN LOS GRUPOS DE EDAD Y
EL SEXO
CATEGORÍA
20-29
30-39
40-49
50-59
60-69
SEXO
H
M
H
M
H
MH MH M
Excelente
25
25
25
25
25
25 2525 25 25
Muy buena
24
24
24
24
24
24 2424 24 24
21
18
18
19
18
19 1719 16 17
20
17
17
18
17
18 1618 15 16
Buena
16
14
5
10
13
11 11 1011 8
15
13
14
9
12
1010 9 10 7
11
5
11
6
6
4 8 6 6 3
Mejoras necesarias 10
4
10
5
5
5 3 7 5 2
Regular
H, hombre; M, mujer.
Fuente: Canadian Physical Activity, Fitness & Lifestyle Approach: CSEP-Health
& Fitness Program’s Appraisal & Counseling Strategy. 3.ª ed. ©2003. Usado con
autorización de la Canadian Society for Exercise Physiology.
TABLA 4.13. PRUEBA DE PRESS DE BANCA DE LA YMCA:
LEVANTAMIENTOS TOTALES
EDAD
CATEGORÍA
18-25
26-35 36-45 46-55 56-65 >65
SEXO
H
M
H
M
H
M H MH MH M
Excelente
64
66
61
62
55
57 4750 4142 36 30
44
42
41
40
36
33 2829 2424 20 18
41
38
37
34
32
30 2524 2121 16 16
34
30
30
29
26
26 2120 1717 12 12
Buena
Por encima
33
28
29
28
25
24 201814 1410 10
de la media
29
25
26
24
22
21 161412 129 8
En la media
28
22
24
22
21
20 141311 108 7
24
20
21
18
18
16 12109 8 7 5
Por debajo
22
18
20
17
17
14 11 9 8 6 6 4
de la media
20
16
17
14
14
12 9 7 5 5 4 3
Mala
17
13
16
13
12
10 8 6 4 4 3 2
13
9
12
9
9
6
5 2 2 2 2 0
<10
6
9
6
6
4
2 1 1 1 1 0
Muy mala
H, hombre; M, mujer.
Reproducido con autorización de Golding LA, eds. YMCA Fitness Testing and
Assessment Manual, 4.ª ed. Champaign (IL): Human Kinetics, 2000.
CONSIDERACIONES ESPECIALES
Adultos mayores
Se espera que el número de adultos mayores en Estados Unidos aumente
exponencialmente las próximas décadas. A medida que la gente vive más años,
cada vez es más importante encontrar formas de llevar un estilo de vida activo y
saludable con el que se reduzca la fragilidad física de la vejez. Evaluar la fuerza
muscular, la tolerancia muscular y otros aspectos de la salud relacionados con la
condición física de los adultos mayores ayuda a detectar debilidades físicas y
aporta información importante para diseñar programas de ejercicio que mejoren
la fuerza antes de que sobrevengan limitaciones funcionales serias. El Senior
Fitness Test (SFT) se creó como respuesta a la necesidad de mejorar las
herramientas de evaluación de las personas mayores (58). La prueba se creó para
evaluar parámetros fisiológicos clave (p. ej., fuerza, tolerancia física, agilidad y
equilibrio) y necesarios para las actividades físicas diarias que a menudo resultan
difíciles de realizar en la vejez. Un aspecto del SFT es la prueba de sentarse y
levantarse de una silla en 30 segundos. Ésta y otras pruebas del SFT cumplen las
normas científicas de fiabilidad y validez, sencillez y facilidad en su
administración «sobre el terreno», y cuentan con valores de referencia del
rendimiento de hombres y mujeres de edades comprendidas entre 60 y 94 años,
valores basados en un estudio de más de 7.000 norteamericanos ancianos (58).
Esta prueba ha demostrado mantener una buena correlación con otras pruebas a
la hora de evaluar la capacidad muscular, como 1RM. Dos pruebas específicas
incorporadas al SFT, la prueba de sentarse y levantarse de una silla en 30
segundos y la flexión de un solo brazo, sirven a los profesionales de la
salud/condición física para evaluar con seguridad y eficacia la fuerza y tolerancia
musculares de la mayoría de los adultos mayores.
Clientes propensos a sufrir enfermedad coronaria
El entrenamiento resistido de intensidad moderada practicado 2 a 3 días por
semana ha demostrado ser eficaz para mejorar la capacidad muscular, prevenir y
tratar variedad de enfermedades crónicas, modificar los factores de riesgo de
enfermedad coronaria, y mejorar el bienestar psicosocial de personas con o sin
enfermedad cardiovascular. Por consiguiente, las organizaciones sanitarias
autorizadas, como la American Heart Association y el ACSM, respaldan la
inclusión de ejercicio de fondo en sus recomendaciones y pautas actuales para el
ejercicio de personas con enfermedad cardiovascular (55).
La ausencia de síntomas anginosos, cambios isquémicos del segmento ST en el
ECG, una hemodinámica anormal y arritmias ventriculares complejas sugieren
que los cardiópatas de bajo riesgo (p. ej., personas sin evidencias en reposo o
inducidas por el ejercicio de isquemia miocárdica, disfunción grave del
ventrículo izquierdo, arritmias ventriculares complejas, y con una capacidad CR
normal o casi normal; véase cuadro 2.3) pueden practicar con seguridad pruebas
de esfuerzo y ejercicio resistidos de intensidad moderada a alta (p. ej., 40%-80%
de 1RM). Además, a pesar de la preocupación de que el ejercicio resistido
provoque «respuestas hipertensas» cardiovasculares anormales en pacientes con
enfermedad coronaria y/o hipertensión controlada, los estudios han llegado a la
conclusión de que la prueba de fuerza y el ejercicio resistido en estos pacientes
provocan respuestas en la FC y la TA que parecen situarse dentro de unos límites
clínicamente acep-tables. Los datos específicos sobre la seguridad de la prueba
de esfuerzo muscular en cardiópatas de riesgo moderado a alto, sobre todo los
que presenten una deficiente función del ventrículo izquierdo, son limitados y
requieren estudios adicionales (55).
Las pautas actuales para el ejercicio sugieren que las contraindicaciones a la
prueba de fuerza y tolerancia musculares deben ser angina inestable,
hipertensión incontrolada (TA sistólica ≥160 mmHg y/o TA diastólica ≥100
mmHg), arritmias incontroladas, historia reciente de insuficiencia cardíaca que
no se ha evaluado o tratado eficazmente, valvulopatía regurgitante o estenótica
grave y miocardiopatía hipertrófica. Como los pacientes con isquemia
miocárdica o función deficiente del ventrículo izquierdo pueden desarrollar
anomalías del movimiento de las paredes o arritmias ventriculares graves
durante esfuerzos resistidos, una función moderada a buena del ventrículo
izquierdo y la capacidad CR (>5 o 6 MET) sin síntomas anginosos ni cambios
isquémicos del segmento ST se han sugerido como requisitos adicionales para la
participación en programas tradicionales de ejercicio resistido y, por tanto, para
las pruebas de la fuerza y la tolerancia musculares (21, 55). Como con la prueba
de esfuerzo graduado, el riesgo de un episodio cardíaco grave durante las
pruebas de fuerza y tolerancia musculares se puede minimizar con una correcta
detección sanitaria previa a la participación y una estrecha supervisión por los
instructores de la salud/condición física.
Niños y adolescentes
Junto con la capacidad CR, la flexibilidad y la composición corporal, la
capacidad muscular se considera un componente importante de la condición
física en relación con la salud de niños y adolescentes. Los beneficios de mejorar
la fuerza y la tolerancia musculares de los jóvenes son el desarrollo de posturas
correctas, la reducción del riesgo de lesiones y la mejora de la composición
corporal y de las destrezas motrices como esprintar y saltar. Evaluar la fuerza y
tolerancia musculares con flexiones de brazos y abdominales es práctica habitual
en la mayoría de los programas de educación física, programas recreativos de la
YMCA/YWCA y centros deportivos para jóvenes. Se han desarrollado
procedimientos estandarizados para las pruebas de esfuerzo de jóvenes, y la
mayoría de los manuales de educación física disponen de datos normativos para
niños y adolescentes.
Cuando se administran correctamente, se pueden usar distintas mediciones de la
capacidad muscular para evaluar los puntos fuertes y débiles de un niño,
desarrollar un programa personalizado de acondicionamiento físico, hacer un
seguimiento del progreso y motivar a los participantes. Por el contrario, las
evaluaciones de la capacidad muscular sin supervisar o mal administradas no
sólo pueden disuadir a los jóvenes de participar en actividades deportivas, sino
también provocar lesiones. Profesionales de la condición física cualificados
deben hacer una demostración de la correcta ejecución de cada actividad y
ofrecer su consejo e instrucción cuando sea necesario. Además, es importante y
habitualmente requerido obtener el consentimiento informado de los padres o
tutores legales antes de iniciar la prueba de esfuerzo muscular. El consentimiento
informado comprende información sobre los riesgos y beneficios potenciales, el
derecho a retirarse de la prueba en cualquier momento y los aspectos
relacionados con la confidencialidad.
Cuando se evalúa la capacidad muscular de los jóvenes, es importante evitar la
mentalidad de «aprobado/suspendido» que tal vez desanime a algunos chicos y
chicas a participar. Es preferible referirse a la evaluación como a un «reto» en
que todos los participantes se sienten bien sobre su actuación y se animan a
monitorizar su progreso. Los profesionales de la condición física también deben
saber que los niños no son adultos «en miniatura». Como los niños son física y
psicológicamente menos maduros que los adultos, la evaluación de cualquier
medida de la condición física requiere consideraciones especiales. Los
profesionales del fitness han de establecer una relación amistosa con los niños, y
el ámbito deportivo no debe suponer una amenaza. Como la mayoría de los
niños cuentan con una experiencia limitada en la ejecución de esfuerzos
máximos, los profesionales del fitness deben tranquilizar a los niños diciéndoles
que pueden practicar el ejercicio con seguridad con un nivel alto de esfuerzo.
Además, la estimulación positiva sirve como herramienta de motivación útil para
garantizar la validez de los resultados.
FLEXIBILIDAD
Flexibilidad es la capacidad para mover una articulación en toda su movilidad.
Es importante para el rendimiento deportivo (p. ej., ballet, gimnasia) y la
capacidad de realizar las actividades de la vida diaria. Por consiguiente,
mantener la flexibilidad de todas las articulaciones facilita el movimiento; por el
contrario, cuando una actividad genera movimiento de las estructuras de una
articulación más allá de su grado de movilidad (ROM = range of motion) se
producen daños en los tejidos.
La flexibilidad depende de diversas variables específicas, como la distensibilidad
de la cápsula articular, un adecuado calentamiento y la viscosidad muscular.
Además, la elasticidad («tirantez») de diversos tejidos como ligamentos y
tendones afecta al grado de movilidad. Del mismo modo que la fuerza muscular
es específica de los músculos implicados, la flexibilidad es específica de cada
articulación; por tanto, ninguna prueba de flexibilidad por sí sola sirve para
evaluar la flexibilidad de todo el cuerpo. Las pruebas de laboratorio suelen
cuantificar la flexibilidad que corresponde al grado de movilidad expresado en
grados. Instrumentos habituales para este fin son variedad de goniómetros,
electrogoniómetros, el flexómetro de Leighton, inclinómetros y cintas métricas.
Existen instrucciones generales para la evaluación de la flexibilidad de la
mayoría de las articulaciones anatómicas (14, 53). Las estimaciones visuales del
grado de movilidad resultan útiles en el reconocimiento de la condición física,
pero son imprecisas respecto a la medición directa del grado de movilidad. Estos
cálculos pueden comprender la flexibilidad del cuello y el tronco, la flexibilidad
de las caderas, la flexibilidad de las extremidades inferiores, la flexibilidad de
los hombros y la evaluación postural. Una medición más precisa del grado de
movilidad articular se obtiene en la mayoría de las articulaciones anatómicas
siguiendo técnicas estrictas (14, 53) y con el uso correcto de un goniómetro. Las
mediciones precisas exigen conocimientos profundos de anatomía de huesos,
músculos y articulaciones, además de experiencia en la administración de la
evaluación. La tabla 4.14 aporta valores normativos del grado de movilidad de
articulaciones seleccionadas. Se encontrará información adicional en el ACSM
Resource Manual.
La prueba de sentarse y alcanzar se ha utilizado para evaluar la flexibilidad
articular de las caderas y la región lumbar; sin embargo, su relación para
predecir la incidencia de lumbalgia es limitada (35). Se sugiere que la prueba de
sentarse y alcanzar proporciona una medición mejor de la flexibilidad de los
músculos isquiotibiales que de la flexibilidad lumbar (34). No obstante, la
importancia relativa de la flexibilidad de los isquiotibiales en las actividades de
la vida diaria y la práctica de deportes requiere la inclusión de la prueba de
sentarse y alcanzar para la prueba de la forma física relacionada con la salud
hasta que se disponga de un criterio de medición para la evaluación de la
flexibilidad lumbar. Aunque la disparidad en la longitud de las extremidades y el
torso pueda afectar a la puntuación en la prueba de sentarse y alcanzar, la
modificación de la prueba que establece un punto cero para cada participante no
ha mejorado el valor predictivo de la flexibilidad lumbar o la lumbalgia (11, 30,
47).
TABLA 4.14. GRADO DE MOVILIDAD (ROM) DE MOVIMIENTOS DE
ARTICULACIONES SELECCIONADAS (GRADOS)
CINTURA ESCAPULAR
Flexión
90-120 Extensión
Abducción
80-100
20-60
Abducción horizontal
30-45
Aducción horizontal 90-135
Rotación medial
70-90
Rotación lateral
70-90
Pronación
75-90
Flexión
120-150 Extensión
20-45
Flexión lateral
10-35
20-40
CODO
Flexión
135-160
Supinación
75-90
TRONCO
Rotación
CADERA
Flexión
90-135 Extensión
10-30
Abducción
30-50
Aducción
10-30
Rotación medial
30-45
Rotación lateral
45-60
RODILLA
Flexión
130-140 Extensión
5-10
TOBILLO
Flexión dorsal
15-20
Flexión plantar
30-50
Inversión
10-30
Eversión
10-20
Adaptado de Norkin C, Levangie P. Joint Structure and Function: A
Comprehensive Approach. 2.ª ed. Filadelfia (PA): Davis FA; 1992.
CUADRO 4.7 Procedimientos para la prueba con flexiones de tronco (sentarse y alcanz
Antes de la prueba: El participante debe realizar un calentamiento corto que
consiste en algunos estiramientos (p. ej., estiramiento modificado de vallista).
También se recomienda que el participante evite movimientos rápidos y
explosivos que aumenten la posibilidad de una lesión. El participante se tendrá
que quitar el calzado.
1.En la Prueba Canadiense de Anteroflexión del Tronco, el cliente se sienta sin
calzado apoyando las plantas de los pies contra el flexómetro (cajón de sentarse
y alcanzar) y la marca de 26 cm. Los bordes internos de las plantas se sitúan a 2
cm de la escala métrica. Para la prueba de sentarse y alcanzar de la YMCA, se
coloca un patrón en el suelo y la cinta se extiende sobre ella en ángulo recto
respecto a la marca de 38,10 cm. El participante se sienta con el patrón entre las
piernas extendidas en ángulo recto respecto a la línea con la cinta en el suelo.
Los talones deben tocar el borde de la cinta y estar separados entre sí 25,5 cm a
30,5 cm. (Repare en el valor cero de la interfaz entre pie y caja, y use los valores
apropiados.)
2.El participante se inclinará hacia delante lentamente con ambas manos hasta
donde le sea posible y mantendrá esa posición 2 segundos. Asegúrese de que el
participante mantenga las manos paralelas y no se escore hacia una mano. Las
yemas de los dedos se pueden solapar y deben estar en contacto con el patrón o
porción métrica del cajón.
3.La puntuación es el punto más distante (en centímetros o pulgadas) alcanzado
con las yemas de los dedos. Se registrará el mejor de dos intentos. Para
conseguir el mejor intento, el participante debe espirar y hundir la cabeza entre
los brazos al extenderse. Los examinadores deben asegurarse de que las rodillas
del participante no ejerzan presión hacia abajo. El participante debe respirar con
normalidad durante la prueba y no aguantará la respiración en ningún momento.
Los valores para la prueba canadiense aparecen en la tabla 4.15. Repárese en que
estos valores emplean un cajón de sentarse y alcanzar con el punto cero en la
marca de 26 cm. Si usa un cajón en el que el punto cero está a 23 cm (p. ej.,
Fitnessgram), reste 3 cm a cada valor de esta tabla. Los valores para la prueba de
la YMCA se presentan en la tabla 4.16.
De Golding LA, eds. YMCA Fitness Testing and Assessment Manual. 4.ª ed.
Champaign (IL): Human Kinetics; 2000; Canadian Society for Exercise
Physiology. The Canadian Physical Activity, Fitness & Lifestyle Approach:
CSEP-Health & Fitness Program’s Health-Related Appraisal & Counseling
Strategy. 3.ª ed. Ottawa (ON): Canadian Society for Exercise Physiology; 2003.
Una flexibilidad lumbar y coxal deficiente puede, junto con un nivel bajo de
fuerza/tolerancia física abdominales u otros factores etiológicos, contribuir al
desarrollo de lumbalgia de origen muscular; sin embargo, esta hipótesis todavía
no ha sido respaldada (57). Los métodos para administrar la prueba de sentarse y
alcanzar aparecen en el cuadro 4.7. Los datos normativos para dos pruebas de
sentarse y alcanzar aparecen en las tablas 4.15 y 4.16.
EVALUACIÓN GENERAL DE LA CONDICIÓN FÍSICA Y LA SALUD
Una evaluación típica de la condición física comprende:
•Detección sanitaria/estratificación de riesgos.
•FC y TA en reposo, altura, peso, IMC, ECG (si es apropiado).
•Composición corporal
–Circunferencia de la cintura.
–Medición de los pliegues cutáneos.
•Capacidad cardiorrespiratoria.
•Pruebas submáximas de la YMCA en cicloergómetro o cinta ergométrica
–Fuerza muscular.
–1, 4, 6 u 8 RM para los hemicuerpos superior (press de banca) e inferior (press
de piernas).
TABLA 4.15. CATEGORÍAS DE LA CONDICIÓN FÍSICA POR GRUPOS
DE EDAD MEDIANTE LA PRUEBA DEL CAJÓN (cm)
a
EDAD
CATEGORIA
20-29
30-39 40-49 50-59 60-69
SEXO
H
M
H
M
H
MH MH M
Excelente
40
41
38
41
35
3835 3933 35
Muy buena
39
40
37
40
34
3734 3832 34
34
37
33
36
29
3428 3325 31
33
36
32
35
28
3327 3224 30
30
32
28
32
24
3024 3020 27
Buena
Regular
Mejoras necesarias
29
32
27
31
23
292329 1926
25
28
23
27
18
251625 1523
24
27
22
26
17
241524 1422
H, hombre; M, mujer.
aEstas normas se basan en la prueba del cajón en que el valor cero se establece a
26 cm. Cuando se use un cajón en que el valor cero se establezca en 23 cm, se
restarán 3 cm a los valores de esta tabla.
Fuente: Canadian Physical Activity, Fitness & Lifestyle Approach: CSEP-Health
& Fitness Program’s Appraisal & Counseling Strategy. 3.ª ed. ©2003. Usado con
autorización de la Canadian Society for Exercise Physiology.
TABLA 4.16. PERCENTILES POR GRUPOS DE EDAD Y SEXO EN LA
PRUEBA DEL CAJÓN DE LA YMCA (CM)
EDAD
PERCENTIL 18-25 26-35 36-45 46-55 56-65 >65
SEXO
H
M
H
M
H
M
H
M H
M H
M
90
55,9
60,9
53,3
58,4
53,3
55,9 48,353,343,250,843,2 50,8
80
50,8
55,9
48,3
53,3
48,3
53,3 43,2 50,838,148,338,1 45,7
70
48,3
53,3
43,2
50,8
43,2
48,3 38,1 45,733,043,233,0 43,2
60
45,7
50,8
43,2
50,8
40,6
45,7 35,6 43,233,040,630,5 43,2
50
43,2
48,3
38,1
48,3
38,1
43,2 33,0 40,627,938,125,4 38,1
40
38,1
45,7
35,6
43,2
33,0
40,6 27,9 35,622,935,622,9 35,6
30
35,6
43,2
33,0
40,6
33,0
38,1 25,4 35,622,933,020,3 33,0
20
33,0
40,6
27,9
38,1
27,9
35,6 22,9 30,517,827,917,8 27,9
10
27,9
35,6
22,9
33,0
17,8
30,5 15,2 25,412,722,910,2 22,9
H, hombre; M, mujer.
Los siguientes se pueden usar como descriptores de la lista del percentil: muy
por encima de la media (90), por encima de la media (70), dentro de la media
(50), por debajo de la media (30) y muy por debajo de la media (10).
Reproducido con autorización de Golding LA, eds. YMCA Fitness Testing and
Assessment Manual, 4.ª ed. Champaign (IL): Human Kinetics, 2000; 200-211.
•Tolerancia muscular
−Prueba con flexiones de abdominales.
−Prueba con flexiones de brazos.
•Flexibilidad
−Prueba de sentarse y alcanzar o mediciones goniométricas de articulaciones
anatómicas aisladas.
Se pueden administrar otras evaluaciones, pero los componentes mencionados
para la evaluación de la condición física representan una evaluación general que
se completa en 1 hora. Los datos adquiridos con la evaluación deben ser
interpretados por un profesional competente y comunicarse al cliente. Esta
información es básica para el desarrollo de los objetivos a corto y largo plazo del
cliente, además de constituir la base para la prescripción inicial de ejercicio y
para las evaluaciones subsiguientes con el fin de monitorizar el progreso.
BIBLIOGRAFÍA
1. American College of Sports Medicine. Position Stand: The recommended
quantity and quality of exercise for developing and maintaining
cardiorespiratory and muscular fitness, and flexibility in healthy adults. Med Sci
Sports Exerc. 1998; 30:975-91.
2. Astrand PO. Aerobic work capacity in men and women with special reference
to age. Acta Physiol Scand. 1960; 49(supl):45-60.
3. Astrand PO, Ryhming I. A nomogram for calculation of aerobic capacity
(physical fitness) from pulse rate during submaximal work. J Appl Physiol.
1954; 7:218-21.
4. Bittner V, Weiner DH, Yusuf S, y otros. Prediction of mortality and morbidity
with a 6-minute walk test in patients with left ventricular dysfunction. JAMA.
1993; 270:1702-7.
5. Blair SN, Kohl HW, Barlow CE, et al. Changes in physical fitness and allcause mortality: a prospective study of healthy and unhealthy men. JAMA.
1995;273:1093-8.
6. Blair SN, Kohl HW, Paffenbarger Jr RS, et al. Physical fitness and all-cause
mortality: a prospective study of healthy men and women. JAMA.
1989;262:2395-2401.
7. Bray GA: Don’t throw the baby out with the bath water. Am J Clin Nutr.
2004; 79:347-9.
8. Bray GA, Gray DS. Obesity. Part I. Pathogenesis. West J Med. 1988; 149:42941.
9. Brozek J, Grade F, Anderson J. Densitometric analysis of body composition:
revision of some quantitative assumption. Ann N Y Acad Sci. 196; 110:113-40.
10. Cahalin LP, Mathier MA, Semigran MJ, y otros. The six minute walk test
predicts peak oxygen uptake and survival in patients with advanced heart failure.
Chest. 1996; 110:325-32.
11. Cailliet R. Low Back Pain Syndrome. Filadelfia (PA): FA Davis; 1988. p.
175-9.
12. Canadian Society for Exercise Physiology. The Canadian Physical Activity,
Fitness & Lifestyle Approach: CSEP-Health & Fitness Program’s HealthRelated Appraisal & Counseling Strategy. 3.ª ed. Canadian Society for Exercise
Physiology, 2003; Ontario, Canadá.
13. Caspersen CJ, Powell KE, Christenson GM. Physical activity, exercise, and
physical fitness: definitions and distinctions for health-related research. Public
Health Rep. 1985; 100:126-31.
14. Clarkson H. Musculoskeletal Assessment, Joint Range of Motion and
Manual Muscle Strength. Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins, 1999.
15. Davis JA, ed. Direct determination of aerobic power. En: Maud PJ, Foster C,
eds. Physiological Assessment of Human Fitness. Champaign (IL): Human
Kinetics; 1992. p. 9-17.
16. Dempster P, Aitkens S. A new air displacement method for the determination
of human body composition. Med Sci Sports Exerc. 1995; 27:1692-7.
17. Diener MH, Golding LA, Diener D. Validity and reliability of a one-mine
half sit-up test of abdominal muscle strength and endurance. Sports Med
Training Rehab. 1995; 6:5-119.
18. Faulkner RA, Sprigings EJ, McQuarrie A, y otros. A partial curl-up protocol
for adults based on analysis of two procedures. Can J Sport Sci. 1989; 14:13541.
19. Flegal KM, Carroll MD, Ogden CL, y otros. Prevalence and trends in obesity
among US adults, 1999-2000. JAMA. 2002; 288:1723-7.
20. Folsom AR, Kaye SA, Sellers TA, y otros. Body fat distribution and 5-year
risk of death in older women. JAMA. 1993; 269:483-7.
21. Franklin BA, Gordon NF. Contemporary Diagnosis and Management in
Cardiovascular Exercise. Newton (PA): Handbooks in Health Care; 2005.
22. Gallegher D, Hemsfield SB, Heo M, y otros. Healthy percentage body fat
ranges: an approach for developing guidelines based on body mass index. Am J
Clin Nutr. 2000; 72:694-701.
23. Going BS. Densitometry. En: Roche AF, Hemsfield SB, Lohman TG, eds.
Human Body Composition, Champaign (IL): Human Kinetics; 1996. p. 3-23.
24. Golding LA, ed. YMCA Fitness Testing and Assessment Manual.
Champaign (IL): Human Kinetics; 1989.
25. Graves JE, Pollock ML, Bryant CX. Assessment of muscular strength and
endurance. En: Roitman JL, ed. ACSM’s Resource Manual for Guidelines for
Exercise Testing and Prescription. 4.ª ed. Baltimore (MD): Lippincott Williams
& Wilkins; 2001. p. 376-80.
26. Hendel HW, Gotfredsen A, Hojgaard L, y otros. Change in fat-free mass
assessed by bioelectrical impedance, total body potassium and dual energy x-ray
absorptiometry during prolonged weight loss. Scand J Clin Lab Invest. 1996;
56:671-9.
27. Heyward VH. Practical body composition assessment for children, adults,
and older adults. Int J Sport Nutr. 1998; 8:285-307.
28. Heyward VH, Stolarczyk LM, eds. Applied Body Composition Assessment.
Champaign (IL): Human Kinetics; 1996. p. 12.
29. Hoeger WW, Barette SL, Hale DR. Relationship between repetition and
selected percentages of one repetition maximum. J Appl Sport Sci Res. 1987;
1:11-13.
30. Hoeger WW, Hopkins DR. A comparison of the sit and reach and the
modified sit and reach in the measurement of flexibility in women. Res Q Exerc
Sport. 1992; 63:191-5.
31. Hoeger WW, Hopkins DR, Barette SL. Relationship between repetitions and
selected percentages of one repetition maximum: a comparison between
untrained and trained males and females. J Appl Sport Sci Res. 1990; 4:47-54.
32. Hornsby WG, Albright AL. Diabetes. En: Durstine JL, Moore GE, eds.
ACSM’s Exercise Management for Persons with Chronic Diseases and
Disabilities. 2.ª ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2003. p. 137.
33. Jackson AS, Pollock ML. Practical assessment of body composition. Phys
Sport Med. 1985; 13(3):76-90.
34. Jackson AW, Baker AA. The relationship of the sit and reach test to criterion
measures of hamstring and back flexibility in young females. Res Q Exerc Sport.
1982; 57(3):183-6.
35. Jackson AW, Morrow Jr FR, Brill PA, y otros. Relations of sit-up and sitand-reach tests to low back pain in adults. J Orthop Sports Phys Ther. 1998;
27:22-6.
36. Jette M, Campbell J, Mongeon J, y otros. The Canadian Home Fitness Test
as a predictor for aerobic capacity. Can Med Assoc J. 1976; 114:680-2.
37. Kaminsky LA, ed. ACSM’s Resource Manual for Guidelines for Exercise
Testing and Prescription. Baltimore (MD): Lippincott Williams & Wilkins; 2005.
38. Kline GM, Porcari JP, Hintermeister R, y otros. Estimation of O2max from a
one-mile track walk, gender, age, and body weight. Med Sci Sports Exerc. 1987;
19:253-59.
39. Leger L, Thivierge M. Heart rate monitors: validity, stability and
functionality. Phys Sport Med. 1988; 16:143-51.
40. Liemohn WP, Sharpe GL, Wasserman JF. Lumbosacral movement in the sitand-reach and in Cailliet’s protective-hamstring stretch. Spine. 1994; 19:212730.
41. Logan P, Fornasiero D, Abernathy P. Protocols for the assessment of
isoinertial strength. En: Fore CJ, ed. Physiological test for elite athletes.
Champaign (IL): Human Kinetics; 2000. p. 200.-21.
42. Lohman TG. Body composition methodology in sports medicine. Phys
Sportsmed. 1982; 10:47-58.
43. Lohman TG, Houtkooper L, Going SB. Body fat measurement goes high-
tech. ACSM’s Health Fitness J. 1997; 1(1):30-5.
44. Maritz JS, Morrison JF, Peter J. A practical method of estimating an
individual’s maximal oxygen uptake. Ergonomics. 1961; 4:97-122.
45. McConnell TR. Cardiorespiratory assessment of apparently healthy
populations. En: Roitman JL; ed. ACSM Resource Manual for Guidelines for
Exercise Testing and Prescription. 4ª ed. Baltimore (MD): Williams & Wilkins;
2001. p. 361-75.
46. Mclean KP, Skinner JS. Validity of Futrex-5000 for body composition
determination. Med Sci Sports Exerc. 1992; 24:253-8.
47. Minkler S, Patterson P. The validity of the modified sit-and-reach test in
college-age students. Res Q Exerc Sport. 1994; 65:189-92.
48. Morgan W, Borg GA. Perception of effort in the prescription of physical
activity. En: Nelson T, ed. Mental Health and Emotional Aspects of Sports.
Chicago (IL): American Medical Association; 1976. p. 126-9.
49. National Institutes of Health. Health implications of obesity. Ann Inter Med.
1985; 163:1073-7.
50. Noble BJ, Borg GA, Jacobs I, y otros. A category-ratio perceived exertion
scale: relationship to blood and muscle lactates and heart rate. Med Sci Sports
Exerc. 1983; 15:523-8.
51. Ogden CL, Carroll MD, Curtin LR, y otros. Prevalence of overweight and
obesity in the United States, 1999-2004. JAMA. 2006; 295:1549-55.
52. Ogden CL, Flegal KM, Carroll MD, y otros. Prevalence and trends in
overweight among US children and adolescents, 1999-2000. JAMA. 2002;
288:1728-32.
53. Palmer ML, Epler ME, eds. Fundamentals of Musculoskeletal Assessment
Techniques. 2.ª ed. Filadelfia (PA): Lippincott-Raven; 1998.
54. Panel E. Executive summary of the clinical guidelines on the identification,
evaluation, and treatment of overweight and obesity in adults. Arch Intern Med.
1998; 158:1855-67.
55. Pollock ML, Franklin BA, Balady GK, y otros. Resistance exercise in
individuals with and without cardiovascular disease: benefits, rationale, safety
and prescription: an advisory from the American Heart Association. Circulation.
2000: 101:828-33.
56. President’s Council on Physical Fitness. Definitions: health, fitness, and
physical activity. [Internet]. 2000. Disponible en
http://www.fitness.gov/digest_mar2000.htm
57. Protas EJ. Flexibility and range of motion. En: Roitman JL, ed. ACSM’s
Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription. 4.ª ed.
Baltimore (MD): Lippincott Williams & Wilkins; 2001. p. 381-90.
58. Rikli R, Jones CJ. Senior Fitness Test Manual. Champaign (IL): Human
Kinetics, 2001.
59. Rimm EB, Stampfer MJ, Giovannucci E, y otros. Body size and fat
distributions as predictors of coronary heart disease among middle-aged and
older US men. Am J Epidemiol. 1995; 141:1117-27.
60. Robertson RJ, Noble BJ. Perception of physical exertion: methods,
mediators, and applications. Exerc Sport Sci Rev. 1997; 25:407-52.
61. Roche AF. Anthropometry and ultrasound: En: Roche AF, Heymsfield SB,
Lohman TG, eds. Human Body Composition. Champaign (IL): Human Kinetics;
1996.
62. Roche AF, Heymsfield SB, Lohman TG, eds. Human Body Composition.
Champaign (IL): Human Kinetics; 1996.
63. Sesso HD, Paffenbarger Jr RS, Lee IM. Physical activity and coronary heart
disease in men: The Harvard Alumni Health Study. Circulation. 2000; 102:97580.
64. Shephard RJ, Thomas S, Weller I. The Canadian Home Fitness Test. 1991.
update. Sports Med. 1991; 11:358-66.
65. Siri WE, Body composition from fluid spaces and density. Univ Calif
Donner Lab Med Phys Rep; Marzo 1956.
66. Tran ZV, Weltman A. Predicting body composition of men from girth
measurements. Med Sci Sports Exerc. 1989; 21:101-104.
67. Tran ZV, Weltman A. Predicting body composition of men from girth
measurements. Human Biol. 1988; 60:167-75.
68. Troiano RP, Flegal KM. Overweight children and adolescents: description,
epidemiology, and demographics. Pediatrics. 1988; 101:497-504.
69. Van Itallie TB. Topography of body fat: relationship to risk cardiovascular
and other diseases. En: Lohman TG, Roche AF, Martorell R, eds.
Anthropometric Standardization Reference Manual. Champaign (IL): Human
Kinetics, 1988; 101:497-504.
70. Wallace J. Principles of cardiorespiratory endurance programming. En:
ACSM’s Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription.
5ª ed. Filadelfia (PA). Lippincott Williams & Wilkins; 2006, p. 342.
71. Whaley MH, Prubaker PH, Kaminsky LA, y otros. Validity of rating of
perceived exertion during graded exercise testing in apparently healthy adults
and cardiac patients. J Cardiopulm Rehabil. 1997; 16:261-7.
CAPÍTULO 5 Prueba de esfuerzo clínica
Las pruebas de esfuerzo graduado (PEG) se aplican en el ámbito clínico para
evaluar la capacidad de un paciente para tolerar intensidades crecientes de un
ejercicio mientras se monitorizan las respuestas electrocardiográficas (ECG),
hemodinámicas y sintomáticas por si se detectan manifestaciones de isquemia
miocárdica, inestabilidad eléctrica u otros signos o síntomas relacionados con el
esfuerzo. Las respuestas ventilatoria y de intercambio de gases también se suelen
evaluar durante la prueba de esfuerzo, sobre todo en pacientes con insuficiencia
cardíaca crónica, en quienes el riesgo preoperatorio es indeterminado, en
pacientes de infarto de miocardio que deseen volver a actividades laborales o de
ocio que exijan una actividad física vigorosa, o en pacientes con limitaciones
pulmonares posibles o diagnosticadas.
INDICACIONES Y APLICACIONES
La prueba de esfuerzo se emplea en aplicaciones diagnósticas, pronósticas y
terapéuticas, sobre todo en lo referido a la prescripción de ejercicio (capítulos 7
y 8).
PRUEBA DE ESFUERZO DIAGNÓSTICA
La prueba de esfuerzo diagnóstica tiene utilidad máxima en pacientes con una
probabilidad intermedia de padecer una enfermedad cardiovascular
aterosclerótica (ECA) angiográficamente significativa, determinada por la edad,
el sexo y los síntomas (tabla 5.1). Las personas asintomáticas suelen ser
representadas como las que tienen pocas posibilidades (es decir, <10%) de una
ECA significativa. La prueba de esfuerzo diagnóstica no suele estar indicada en
personas asintomáticas, pero tal vez resulte útil cuando haya presentes múltiples
factores de riesgo (27), manifestando por lo menos un riesgo moderado de
experimentar un episodio cardiovascular grave en un plazo de 5 años (54). En
los hombres asintomáticos la depresión del segmento ST, la incapacidad para
alcanzar el 85% de la frecuencia cardíaca máxima predicha y la capacidad para
el ejercicio en una prueba de esfuerzo pico o en una cinta ergométrica limitada
por los síntomas han demostrado aportar información pronóstica adicional a los
modelos de puntuación de riesgo y de Framingham, sobre todo en el grupo de
alto riesgo (un riesgo de enfermedad coronaria en los próximos 10 años ≥20%)
(7). Tal vez también esté indicada en personas seleccionadas a punto de iniciar
un programa de ejercicio vigoroso (capítulo 2) o en personas que desempeñan
oficios en los que eventos cardiovasculares agudos puedan afectar a la seguridad
pública. En general, los pacientes con una elevada posibilidad de sufrir
enfermedades (p. ej., angina de pecho típica, revascularización coronaria previa
o infarto de miocardio [IM]) se someten a la prueba más con fines pronósticos
que diagnósticos para evaluar una isquemia miocárdica residual y arritmias
ventriculares que amenacen la vida. La electrocardiografía de esfuerzo con fines
diagnósticos es menos precisa en las mujeres en gran medida por el mayor
número de respuestas falsas-positivas. Aunque las diferencias en la precisión de
las pruebas entre hombres y mujeres sean como media aproximada un 10%, la
prueba de esfuerzo estándar se considera la evaluación diagnóstica inicial de
elección con independencia del sexo (27). Una prueba de esfuerzo positiva
requiere una lesión coronaria hemodinámicamente significativa (p. ej., >75% de
estenosis) (3), aunque casi el 90% de los IM agudos ocurren en puntos donde
previamente no se detectaron placas de ateroma que obstruyeran la luz (21).
TABLA 5.1. POSIBILIDAD PREVIA A LA PRUEBA DE ESFUERZO DE
UNA ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR ATEROSCLERÓTICA
(ECA)
a
EDAD SEXO
ANGINA DE PECHO TÍPICA/SEGURA ANGINA DE PECHO ÁTIPICA/P
30-39 Hombres Intermedia
Mujeres Intermedia
40-49 Hombres Alta
Mujeres Intermedia
50-59 Hombres Alta
Mujeres Intermedia
Intermedia
Muy baja
Intermedia
Baja
Intermedia
Intermedia
60-69 Hombres Alta
Intermedia
Mujeres Alta
Intermedia
aNo existen datos de pacientes <30 o >69 años, pero se puede asumir que la
prevalencia de ECA aumenta con la edad. En unos pocos casos los pacientes con
edades situadas en los límites de las décadas enumeradas tal vez tengan
probabilidades ligeramente alejadas del límite superior e inferior. Superior
supone >90%; intermedio, 10%-90%; bajo, <10%; y muy bajo, <5%.
Reproducido con autorización de Gibbons RJ, Balady GJ, Bricker JT, y otros.
Pretest likelihood of atherosclerotic cardiovascular disease (ECA). ACC/AHA
2002 Guideline Updated for Exercise Testing; a report to the American College
of Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines;
Committee on Exercise Testing 2002. Circulation. 2002; 106(14):1883-92.
El uso de la prueba de esfuerzo máximo o limitada por los signos/síntomas se ha
ampliado mucho para orientar la toma de decisiones sobre el tratamiento médico
y quirúrgico de un amplio espectro de pacientes. Por ejemplo, la elección
inmediata de una prueba de esfuerzo para pacientes elegidos de bajo riesgo que
acuden a urgencias con dolor torácico se usa cada vez más para «descartar un
infarto de miocardio» (37) y ayuda a tomar decisiones sobre qué pacientes
requieren estudios diagnósticos adicionales antes de recibir el alta hospitalaria
(4). Por lo general, entre los pacientes que reciben el alta están quienes han
dejado de ser sintomáticos y los que presentan un ECG de esfuerzo y de reposo
sin particularidades y con enzimas cardíacas seriadas normales (p. ej., ausencia
de una elevación apreciable en el nivel de troponina).
PRUEBA DE ESFUERZO PARA EVALUAR LA GRAVEDAD Y EL
PRONÓSTICO DE LA ENFERMEDAD
La prueba de esfuerzo resulta útil para la evaluación de la gravedad de la
enfermedad de personas con ECA diagnosticada o posible. Los datos derivados
de la prueba de esfuerzo son utilísimos en conformidad con otros datos clínicos.
La información relacionada con la demografía, los factores de riesgo, los
síntomas, la capacidad funcional, la hemodinámica de esfuerzo y los datos ECG
en reposo y esfuerzo se debe tener en cuenta junto con la predicción de la
mortalidad a largo plazo después de la prueba de esfuerzo (29). La magnitud de
la isquemia causada por una lesión coronaria suele ser proporcional al grado de
depresión del segmento ST, al número de derivaciones del ECG implicadas y a
la duración de la depresión del segmento ST durante la recuperación. Es
inversamente proporcional a la elevación de ST, el doble producto en que se
produce la depresión del segmento ST, y la frecuencia cardíaca máxima, la
tensión arterial sistólica máxima, y el nivel máximo del equivalente metabólico
(MET). Se han propuesto varios índices numéricos del pronóstico de los que se
habla en el capítulo 6 (6, 38).
PRUEBA DE ESFUERZO DESPUÉS DE UN INFARTO DE MIOCARDIO
La prueba de esfuerzo tras un IM se practica antes o poco después del alta
hospitalaria con fines diagnósticos para la prescripción de actividades y para
evaluar otras intervenciones o tratamientos médicos como la revascularización
coronaria. Las pruebas submáximas se emplean a veces antes del alta
hospitalaria 4 a 6 días después de un IM agudo. La prueba de esfuerzo de nivel
bajo aporta datos suficientes para establecer recomendaciones sobre la capacidad
del paciente para desempeñar con seguridad actividades de la vida diaria, y sirve
como pauta para una temprana terapia a base de ejercicio ambulatorio. Las
pruebas limitadas por los síntomas se suelen practicar más de 14 días después
del IM (27). Dado que los tratamientos actuales han logrado reducciones
espectaculares de la mortalidad tras un IM, ha cambiado el empleo de la prueba
de esfuerzo en la evaluación del pronóstico. Los pacientes a quienes no se ha
sometido a revascularización coronaria y que no son capaces de practicar una
prueba de esfuerzo parecen ser los de peor pronóstico. Otros indicadores de un
pronóstico desfavorable en el paciente postinfarto son depresión isquémica del
segmento ST con un nivel bajo de ejercicio (sobre todo si se acompaña de una
reducción de la función sistólica del ventrículo izquierdo), capacidad funcional
de <5 MET, y una respuesta hipotensa al ejercicio.
PRUEBA DE ESFUERZO FUNCIONAL
La prueba de esfuerzo es útil para determinar la capacidad funcional. Esta
información resulta valiosa para el asesoramiento de qué actividades practicar,
para la prescripción de ejercicio, para volver a evaluaciones laborales, para la
evaluación de discapacidades y para ayudar a establecer un pronóstico. La
capacidad funcional se puede evaluar basán-dose en el ranking de percentiles
(basado en hombres y mujeres sanos en apariencia) que aparece en la tabla 4.8.
La capacidad de ejercicio también se puede registrar como el porcentaje del
MET esperable para la edad usando un nomograma (fig. 5.1), siendo un 100%
normal (se aportan nomogramas independientes de hombres derivados con
posible ECA de otros médicos, así como de hombres sanos) (41). También se
dispone de valores normales para la capacidad de ejercicio basados en el
consumo máximo de oxígeno medido directamente en mujeres y según la edad
(2). Cuando se use una ecuación de regresión concreta para calcular el
porcentaje de la capacidad normal de ejercicio alcanzada, se tendrán en cuenta
factores como la especificidad de la población, el modo de ejercicio y si la
capacidad de ejercicio se midió directamente o fue una estimación.
Estudios previos en personas sin ECA diagnosticada han identificado un nivel
bajo de capacidad física aeróbica como factor de riesgo independiente de la
mortalidad de origen cardiovascular o por otras causas (10, 11). En 1994 los
investigadores ampliaron estos análisis a 527 hombres con enfermedad
cardiovascular que fueron derivados a un programa ambulatorio de
rehabilitación cardíaca (52). El consumo de oxígeno durante el pico de ejercicio
en cicloergómetro se midió directamente 13 semanas después de un IM agudo
(N = 312) o de cirugía de revascularización coronaria (N = 215). Todas las
pruebas concluyeron en un criterio de valoración comparable; es decir, la fatiga
volitiva. Durante un promedio de seguimiento de 6,1 años, 33 y 20 pacientes
murieron, respectivamente, por eventos cardiovasculares y no cardiovasculares.
La figura 5.2 muestra la relación inversa entre el pico del consumo de oxígeno (
O2pico) y la mortalidad subsiguiente. Aquellos con la mortalidad más elevada
por causas cardiovasculares o de todo tipo promediaron ≥4,4 MET. Por el
contrario, no hubo muertes entre los pacientes que promediaron ≥9,2 MET.
FIGURA 5.1. Nomogramas del porcentaje de la capacidad de ejercicio
normal en hombres con posible enfermedad coronaria que fueron derivados
para practicárseles una prueba de esfuerzo clínica y en hombres sanos.
(Reproducido con autorización de Morris CK, Myers J, Froelicher VR, y
otros. Nomogram based on metabolic equivalents and age for assessing
aerobic exercise capacity in men. J Am Coll Cardiol. 1993; 22:175-82.)
Otro estudio (44) aportó datos sobre 3.679 hombres con enfermedad coronaria
que fueron derivados para realizar una prueba de esfuerzo en cinta ergométrica
por razones clínicas. Los hombres con capacidad de ejercicio de ≥4,9 MET
presentaron un riesgo relativo de defunción de 4,1 en comparación con los que
tenían un nivel de forma física ≤10,7 MET sobre un promedio de seguimiento de
6,2 años. Por cada incremento de 1 MET en la capacidad de ejercicio, hubo una
mejora del 12% en la tasa de supervivencia. De forma similar, los hallazgos del
National Exercise and Heart Disease Project con pacientes postinfarto mostraron
que por cada incremento de 1 MET tras el período de entrenamiento se obtenía
aproximadamente una reducción del 10% en la mortalidad por cualquier causa,
con independencia de la asignación a un grupo de estudio, a lo largo de un
seguimiento de 19 años (18).
FIGURA 5.2. Relación entre el pico de consumo de oxígeno, la mortalidad
por cualquier causa (arriba) y la mortalidad cardiovascular (abajo) en
pacientes con enfermedad coronaria (el área más oscura representa los
límites de confianza del 95%). (Modificado de Vanhees L, Fagard R, Thijs
L, y otros. Prognostic significance of peak exercise capacity in patients with
coronary artery disease. J Am Coll Cardiol. 1994; 23:358-63.)
Posteriormente, los investigadores ampliaron estos datos a hombres (33) y
mujeres (32) con ECA diagnosticada que fueron derivados para seguir un
programa de rehabilitación cardíaca basada en ejercicio. El O2pico medido
directamente durante una prueba de esfuerzo progresivo en cicloergómetro hasta
el agotamiento para la inscripción en un programa demostró ser un poderoso
predictor de la mortalidad cardiovascular y por otras causas. Los puntos de corte
por encima de los cuales hubo una mejora acusada de la supervivencia fueron 13
ml · kg–1 · min–1 (3,7 MET) en las mujeres y 15 ml · kg–1 · min–1 (4,3 MET)
en los hombres. Por cada incremento de 1 ml · kg–1 · min–1 en la capacidad
aeróbica hubo una reducción del 9% y el 10% en la mortalidad cardíaca de
hombres y mujeres respectivamente. Otros investigadores han documentado que
la capacidad de ejercicio, expresada en MET, es un predictor mejor de la
mortalidad a 2 y 5 años que la fracción de eyección del ventrículo izquierdo en
pacientes con IM con elevación del ST tratados con una intervención coronaria
percutánea (20). Colectivamente, estos datos ponen de relieve el valor de la
capacidad de ejercicio en la estratificación de riesgos de pacientes con y sin ECA
diagnosticada (23), y sugieren que a quienes presenten una tolerancia al ejercicio
reducida se les debe animar a seguir un programa de ejercicio estructurado u otra
actividad física incorporada al estilo de vida para aumentar su capacidad
cardiorrespiratoria (24).
MODALIDADES DE LA PRUEBA DE ESFUERZO
La cinta ergométrica y el cicloergómetro son las modalidades más usadas en la
prueba de esfuerzo clínica. La prueba en cinta ergométrica proporciona una
forma de esfuerzo fisiológico más habitual (p. ej., caminar) en el que es más
probable que los sujetos alcancen un consumo de oxígeno ligeramente superior (
O2) y una frecuencia cardíaca pico más elevada que durante la prueba en
cicloergómetro (28, 43). La cinta ergométrica debe contar con pasamanos para el
equilibrio y la estabilidad, si bien agarrarse con fuerza al pasamanos reduce la
precisión de la capacidad de ejercicio estimada y de la calidad del registro ECG,
y por eso se desaconseja. Sin embargo, tal vez sea necesario que algunas
personas se agarren ligeramente al pasamanos para conservar el equilibrio. Se
debe disponer de un botón de parada de urgencia al alcance del personal que
supervise la prueba.
Los cicloergómetros son menos caros, requieren menos espacio y hacen menos
ruido que una cinta ergométrica. El incremento de la cadencia de trabajo en un
cicloergómetro de freno electrónico es más sensible que en los cicloergómetros
de freno mecánico, porque la cadencia de trabajo se puede mantener con gran
variedad de ritmos de pedaleo. Como hay menos movimiento de los brazos y
tórax del paciente durante el pedaleo, es más fácil obtener lecturas ECG de
mejor calidad y mediciones más exactas de la tensión arterial. Sin embargo, la
bicicleta estática es un método poco habitual de ejercicio para muchas personas
y depende en gran medida de la motivación del paciente. Por tanto, es posible
que la prueba termine prematuramente (es decir, por fatiga localizada en las
piernas) antes de alcanzar un criterio de valoración cardiopulmonar. Valores
inferiores del O2máx durante la prueba en cicloergómetro (frente a la prueba en
cinta ergométrica) pueden oscilar entre un 5% y un 25% dependiendo de la
actividad habitual del participante, de su condición física y de la fuerza de las
piernas (28, 43, 47).
La ergometría de brazos es un método alternativo para la prueba de esfuerzo en
pacientes que no pueden ejercitar las piernas. Como se usa un volumen menor de
masa muscular durante la ergometría de brazos, el O2máx es por lo general un
20%-30% inferior al obtenido durante la prueba en cinta ergométrica (22).
Aunque esta prueba tenga utilidad diagnóstica (8), ha sido remplazada en gran
medida por las técnicas de esfuerzo farmacológicas sin ejercicio que se
describen más tarde en este capítulo. Las pruebas de ergometría de brazos sirven
para el asesoramiento sobre actividades y para la prescripción de ejercicio a
ciertas poblaciones discapacitadas (p. ej., lesiones medulares) y a personas que
ejercitan sobre todo el hemicuerpo superior de forma dinámica durante
actividades laborales o de ocio.
PROTOCOLOS DE LA PRUEBA DE ESFUERZO
El protocolo empleado durante una prueba de esfuerzo debe tener en cuenta el
propósito de la evaluación, los resultados específicos deseados y las
características de la persona que pasa la prueba (p. ej., edad, síntomas). Algunos
de los protocolos más corrientes y el O2 predicho para cada estadio se muestran
en la figura 5.3. La prueba de Bruce en cinta ergométrica sigue siendo uno de los
protocolos más habituales; sin embargo, emplea incrementos relativamente
grandes (es decir, 2-3 MET por estadio) cada 3 minutos. Por consiguiente, los
cambios de las respuestas fisiológicas tienden a ser menos uniformes y la
capacidad de ejercicio se puede sobreestimar en alto grado cuando se predice a
partir de la duración del ejercicio o la carga de trabajo. Además, resulta difícil
delinear con precisión el ECG isquémico o el umbral anginoso. Los protocolos
con incrementos mayores (p. ej., de Bruce, de Ellestad) están mejor preparados
para la detección sanitaria de personas más jóvenes y/o físicamente activas,
mientras que los protocolos con incrementos menores, como el de Naughton o
Balke-Ware (es decir, 1 MET por estadio o menos), son preferibles para personas
mayores o desacondicionadas y para pacientes con enfermedades crónicas.
El protocolo en rampa es un método alternativo a la prueba de esfuerzo con
incrementos que ha adquirido popularidad en los últimos años, pues la cadencia
de trabajo aumenta de forma constante y continua (31, 42, 43). Aunque la prueba
de esfuerzo en rampa usando un cicloergómetro existe desde hace muchos años,
muchos de los principales fabricantes de cintas ergométricas desarrollaron
recientemente controladores que aumentan de forma continua la velocidad y la
inclinación. Se ha recurrido a pruebas en rampa individualizadas (42) y estándar,
como la rampa BSU/Bruce (31). La primera de las pruebas individualiza el ritmo
de incremento de la intensidad basándose en el sujeto, mientras que la segunda
ajusta las cadencias de trabajo a períodos de tiempo equivalentes en el más
habitual protocolo de Bruce, aunque incremente la carga de forma continua. Las
ventajas del método en rampa son las siguientes (43):
•Se evitan grandes incrementos desiguales en la carga de trabajo.
•Aumento uniforme de las respuestas hemodinámica y fisiológica.
•Cálculos más precisos de la capacidad de ejercicio y el umbral ventilatorio.
•Individualiza el protocolo de la prueba.
•Se marca como objetivo una duración para la prueba (se aplica sólo a
protocolos en rampa individualizados).
Sea cual fuere el protocolo de ejercicio elegido, debe ser individualizado para
que la velocidad de la cinta ergométrica y los incrementos de la inclinación se
basen en la capacidad funcional percibida del sujeto. Idealmente, se deben elegir
incrementos de la cadencia de trabajo de modo que el tiempo total de la prueba
oscile entre 8 y 12 minutos (2, 14, 27), asumiendo que el punto final es la fatiga
volitiva. Por ejemplo, se pueden usar incrementos de 10 a 15 vatios (1 W = 6,12
kg · m · min–1) por minuto en el cicloergómetro para personas mayores,
personas desentrenadas y pacientes con enfermedad cardiovascular o pulmonar.
En tales poblaciones se usan incrementos de 1% a 3% de inclinación de la cinta
ergométrica por minuto, con velocidades constantes de 2,4 a 4 kph.
Aunque ya no se emplee mucho, la prueba de esfuerzo submáximo puede ser una
elección apropiada para evaluaciones previas al alta, postinfarto y en pacientes
con riesgo alto de arritmias graves, con respuestas anormales de la tensión
arterial u otros signos o síntomas indeseables. Las pruebas de esfuerzo
submáximo sirven para establecer recomendaciones sobre actividades, ajustar el
régimen médico e identificar la necesidad de nuevos estudios o intervenciones
diagnósticas. Se suele acabar estas pruebas a un nivel predeterminado, como una
frecuencia cardíaca de 120 latidos · min–1, un esfuerzo percibido de 13 (algo
duro; escala categórica de 6-20) o un nivel de 5 MET, pero puede variar según el
paciente y el juicio clínico. Cuando se practiquen de este modo, las pruebas
submáximas pueden ser útiles en la estratificación de riesgos de pacientes
postinfarto.
PRUEBA DE ESFUERZO CON EL HEMICUERPO SUPERIOR
Se puede comprar un cicloergómetro de brazos normal o modificado a partir de
un cicloergómetro cuyos pedales se hayan remplazado por manivelas y se haya
montado sobre una mesa a la altura de los hombros. Parecidos a los
cicloergómetros de piernas, frenan mecánica o eléctricamente. Las cadencias de
trabajo se ajustan alterando el ritmo de movimiento de la manivela y/o la
resistencia del volante. Incrementos de la cadencia de trabajo de 10 W cada 2 a 3
minutos, con un ritmo de movimiento de 40 a 60 revoluciones por minuto (rpm),
se han aplicado a un amplio espectro de pacientes (9). La ergometría de brazos
se practica mejor en sedestación con el fulcro de la manivela ajustado a la altura
de los hombros. Las derivaciones del ECG se deben colocar de modo que
reduzcan al mínimo los artefactos de movimiento muscular del hemicuerpo
superior. La tensión arterial se puede medir en un brazo inactivo mientras el
sujeto sigue dando a la manivela con la otra mano, o con el sujeto moviendo la
manivela con ambas manos y haciendo una pausa breve entre estadios (es decir,
inmediatamente después de interrumpir el ejercicio). Sin embargo, la tensión
arterial sistólica tomada con el método estándar del manguito inmediatamente
después de una ergometría de brazos es probable que subestime las respuestas
fisiológicas «reales» (30). La tensión arterial sistólica durante una ergometría de
brazos puede ser aproximada usando un estetoscopio Doppler para medir la
diferencia en la tensión arterial maleolar (en la arteria dorsal del pie) en reposo y
esfuerzo.
PRUEBA PARA LA REINCORPORACIÓN LABORAL
La decisión de reincorporarse al trabajo después de un episodio cardíaco es
compleja, habiendo un 15%-20% de pacientes que no consiguen volver al
trabajo (50). Costumbres nacionales y culturales, condiciones de la economía
local, numerosas variables no médicas, estereotipos del empleador y las actitudes
de los trabajadores pueden conducir al fracaso. Para contrarrestar estos aspectos
disuasorios, hay que explorar y aplicar modificaciones en el trabajo para facilitar
la reanudación laboral remunerada.
FIGURA 5.3. Protocolos habituales para la prueba de esfuerzo y costes
metabólicos asociados de cada estadio.
La evaluación del puesto de trabajo y el asesoramiento laboral son útiles para
optimizar las decisiones para la reincorporación al trabajo. Debatir desde el
principio con los pacientes temas laborales, preferiblemente antes del alta
hospitalaria, ayuda a establecer unas expectativas razonables para la vuelta al
trabajo. El debate con el paciente puede comprender un análisis del historial
laboral para (a) determinar las exigencias aeróbicas del trabajo y las exigencias
cardíacas potenciales; (b) establecer un calendario provisional para la evaluación
del trabajo y su reanudación; (c) individualizar la rehabilitación de acuerdo con
las exigencias laborales, y (d) determinar las necesidades laborales especiales o
los contactos laborales (50). El momento apropiado para volver al trabajo varía
según el tipo de episodio o intervención cardíacos, las complicaciones asociadas
y el pronóstico.
Es bien conocido el valor de una PEG en cinta ergométrica o cicloergómetro
limitada por los síntomas para evaluar y asesorar a pacientes sobre su estado
para la reincorporación laboral (50). Primero, las respuestas del paciente pueden
ayudar a evaluar el pronóstico. Segundo, la capacidad de MET medida o
calculada se puede comparar con el cálculo de las exigencias aeróbicas del
trabajo del paciente para evaluar las exigencias de energía relativas y esperadas
(1). Para la mayoría de los pacientes, las exigencias físicas se consideran
apropiadas si el gasto de energía en 8 horas promedia ≤50% del pico del MET y
el pico de las exigencias laborales (p. ej., 5-45 minutos) se encuentra en las
pautas prescritas para un programa de ejercicio en casa (p. ej., 80% del pico de
MET o menos). La mayoría de los trabajos actuales tienen exigencias aeróbicas
ligeras a muy ligeras (50).
Una PEG puede aportar datos valiosos sobre el estado para la reincorporación al
trabajo de la mayoría de los cardiópatas. Sin embargo, algunos pacientes se
benefician de nuevas pruebas funcionales si las exigencias laborales difieren
sustancialmente de las evaluadas con la PEG, sobre todo en pacientes con
capacidad limitada para el trabajo físico en relación con las exigencias laborales
anticipadas, en pacientes con disfunción concomitante del ventrículo izquierdo
y/o en aquellos a quienes preocupa reanudar un trabajo físicamente exigente. Las
tareas que evocan demandas miocárdicas desproporcionadas comparadas con
una PEG son las que requieren contracciones musculares estáticas, las que se
desarrollan combinadas con estrés térmico y las labores pesadas intermitentes
(50).
Las pruebas que reproducen las tareas en cuestión se administran cuando se
dispone de información insuficiente para determinar la capacidad de un paciente
y reanudar el trabajo con un grado razonable de seguridad. En los pacientes con
riesgo de arritmias graves o isquemia miocárdica sintomática o asintomática en
el trabajo se considerará la monitorización con ECG. También existen
simuladores especiales (p. ej., los simuladores Valpar y Baltimore Therapeutic)
(53), aunque se pueden preparar pruebas sencillas y baratas para evaluar los
tipos de trabajo que no se evalúan con una PEG (50). Una prueba cargando peso
sirve para evaluar la tolerancia a un trabajo estático ligero a pesado combinado
con trabajo dinámico ligero, y se suele practicar con el fin de evaluar la
adecuación para reanudar actividades laborales.
MEDICIONES DURANTE LA PRUEBA DE ESFUERZO
Variables habituales que se evalúan durante la prueba de esfuerzo clínica son la
frecuencia cardíaca y la tensión arterial, los cambios ECG, los índices subjetivos
y los signos y síntomas. Los gases espirados y las respuestas ventilatorias
también se suelen evaluar durante la prueba de esfuerzo, sobre todo en ciertos
grupos, como pacientes con insuficiencia cardíaca y/o neumopatía.
TABLA 5.2. INTERVALOS RECOMENDADOS PARA LA
MONITORIZACIÓN ASOCIADOS CON LA PRUEBA DE ESFUERZO
VARIABLE
ANTES DE LA PRUEBA DE ESFUERZO
ECG
Monitorizado continuamente; documentar la posición en decúbito supino
FCb
Monitorizada continuamente; documentar la posición en decúbito supino
TAa,b
Medida y documentada en decúbito supino y en la postura de ejercicio
Signos y síntomas
Monitorizados continuamente; documentados y observados
IEP
Explicar la escala
Intercambio de gases La lectura inicial para asegurar el correcto estado operativo
ECG, electrocardiograma; FC, frecuencia cardíaca; TA, tensión arterial; IEP,
índices de esfuerzo percibido.
aSi la tensión arterial sistólica disminuye o no muestra cambios al aumentar las
cargas de trabajo, se volverá a tomar (es decir, se verificará de inmediato).
bAdemás, se deben evaluar y registrar la TA y la FC siempre que haya síntomas
indeseables o cambios ECG anormales.
Adaptado y usado con autorización de Brubaker PH, Kaminsky LA, Whaley
MH. Coronary Artery Disease. Champaign (IL): Human Kinetics; 2002. p. 182.
FRECUENCIA CARDÍACA Y TENSIÓN ARTERIAL
Las respuestas de la frecuencia cardíaca y la tensión arterial se medirán antes,
durante y después de la PEG. La tabla 5.2 muestra la frecuencia y secuencia
recomendadas para estas mediciones. Todos los laboratorios deben adoptar un
procedimiento estándar para que las mediciones de referencia se evalúen con
más precisión cuando se repitan las pruebas.
Aunque se han creado numerosos instrumentos para medir la tensión arterial
auto-máticamente durante el ejercicio, por lo general aquéllos son propensos a
los artefactos. Por ello las mediciones manuales (método estándar con manguito)
siguen siendo la técnica preferida. Los cuadros 3.4 y 5.1 sugieren
respectivamente métodos para evaluar la tensión arterial en reposo y las fuentes
potenciales de error durante el ejercicio. Si la tensión arterial sistólica parece
disminuir al aumentar la intensidad del ejercicio, se volverá a tomar de
inmediato (19). Si se produce una bajada de la tensión arterial sistólica de 10
mmHg o más al aumentar la cadencia de trabajo, o si disminuye por debajo del
valor obtenido en la misma posición antes de la prueba, ésta se interrumpirá,
sobre todo si se acompaña de signos o síntomas indeseables (véanse en el cuadro
5.2 los criterios para terminar una prueba de esfuerzo). Los pacientes ansiosos
con un descenso de la tensión arterial sistólica en el inicio del ejercicio, sin
signos ni síntomas correspondientes, no aseguran la terminación de la prueba.
CUADRO 5.1 Fuentes potenciales de error en la evaluación de la tensión arterial
•Esfigmomanómetro impreciso
•Tamaño inadecuado del manguito
•Agudeza auditiva del técnico
•Ritmo de inflado o desinflado de la presión del manguito
•Experiencia del técnico
•Tiempo de reacción del técnico
•Material defectuoso
•Colocación o presión inadecuadas del estetoscopio
•Ruido de fondo
•Permitir al paciente agarrarse al pasamanos o que flexione los codos
•Ciertas anomalías fisiológicas (p. ej., lesiones en la arteria braquial, síndrome
del robo de la subclavia, fístula arteriovenosa)
MONITORIZACIÓN ELECTROCARDIOGRÁFICA
El ECG de gran calidad tiene importancia capital en la prueba de esfuerzo. La
preparación correcta de la piel disminuye la resistencia en la interfaz entre piel y
electrodos y, por tanto, mejora la relación entre señal y ruido. Se rasurarán las
áreas habituales para la colocación de electrodos si es necesario, y se limpiará
con una compresa de gasa saturada de alcohol. La capa superficial de la piel se
desprenderá mediante una ligera abrasión con papel o gasa de lija de grano fino
y los electrodos se colocarán según los puntos anatómicos estándar (apéndice C).
Se dispone de doce derivaciones, si bien son tres –que representan la
distribución cardíaca inferior, anterior y lateral– las que se suelen monitorizar
durante la prueba, registrándose un ECG de 12 derivaciones al final de cada
estadio y durante el esfuerzo máximo. Como las derivaciones colocadas en
muñecas y tobillos obstaculizan el ejercicio y generan artefactos, los electrodos
de las extremidades se suelen fijar en el torso y la base de las extremidades para
la prueba de esfuerzo (39). Como las derivaciones del torso pueden crear una
configuración ECG ligeramente distinta al compararla con el ECG estándar en
reposo de 12 derivaciones, el empleo de derivaciones en el torso se apreciará en
el ECG (39). La presencia de una cantidad sustancial de tejido mamario o
adiposidad abdominal exige la modificación de la colocación estándar de los
electrodos con el fin de reducir los artefactos de movimiento.
CUADRO 5.2 Indicaciones para la terminación de una prueba de esfuerzo
INDICACIONES ABSOLUTAS
•Descenso de la tensión arterial sistólica de >10 mmHg respecto a la tensión
arterial basala y a pesar de un aumento de la carga de trabajo cuando se
acompaña de otras evidencias de isquemia
•Angina moderadamente grave (3 en una escala normativa)
•Aumento de los síntomas del sistema nervioso (p. ej., ataxia, mareos o casi
síncope)
•Signos de perfusión deficiente (cianosis o palidez)
•Dificultades técnicas para monitorizar el ECG o la tensión arterial sistólica
•El sujeto desea parar
•Taquicardia ventricular sostenida
•Elevación del segmento ST (+1,0 mm) en derivaciones sin ondas Q diagnósticas
(distintas en V1 o aVR)
INDICACIONES RELATIVAS
•Descenso de la tensión arterial sistólica de >10 mmHg respecto a la tensión
arterial basala y a pesar de un aumento en la carga de trabajo cuando se
acompaña de otras evidencias de isquemia
•Cambios del segmento ST o del complejo QRS, como una depresión excesiva
del segmento ST (depresión del ST horizontal o en descenso de >2 mm) o
desplazamiento acusado del eje
•Arritmias que no sean taquicardia ventricular sostenida, como extrasístoles
multifocales, tripletes de CVP, taquicardia supraventricular, bloqueo cardíaco o
bradiarritmias
•Fatiga, respiración dificultosa, respiración sibilante, calambres en las pier-nas o
claudicación
•Desarrollo de un bloqueo de rama o retraso de la conducción intraventricular
que no se distingue de una taquicardia ventricular
•Agudización del dolor torácico
•Respuesta hipertensa (tensión arterial sistólica >250 mmHg y/o tensión arterial
diastólica >115 mmHg)
ECG, electrocardiograma; CVP, contracción ventricular prematura.
aBasal se refiere a una medición obtenida inmediatamente antes de la prueba y
en la misma posición que en la prueba que se practica.
Reproducido con autorización de Gibbons RJ, Balady GJ, Bricker JT, y otros.
Pretest likelihood of atherosclerotic cardiovascular disease (CVD). ACC/AHA
2002 Guideline Update for Exercise Testing; a report of the American College of
Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines;
Committee on Exercise Testing, 2002. Circulation. 2002; 106:1883-92.
Las técnicas de procesamiento de señales han hecho posible obtener un
promedio de las ondas ECG y atenuar o eliminar interferencias eléctricas o
artefactos de movimiento muscular, pero hay que ser prudentes porque el
promedio de emisión puede distorsionar la señal (40). Además, la mayoría de los
fabricantes no especifican el modo en que estos procedimientos modifican el
ECG y por eso es importante considerar primero los datos del ECG en tiempo
real, usando datos filtrados para ayudar en la interpretación.
ÍNDICES SUBJETIVOS Y SÍNTOMAS
La medición de las respuestas perceptuales durante la prueba de esfuerzo aporta
información clínica útil. Los índices somáticos del esfuerzo percibido (IEP) y/o
síntomas específicos (p. ej., grado de dolor torácico, dolor urente, molestias,
disnea, aturdimiento, molestias/dolor en las piernas) se deben evaluar
rutinariamente durante las pruebas de esfuerzo clínicas. Se pide a los pacientes
que hagan cálculos subjetivos en los últimos 15 segundos de cada fase del
ejercicio (o cada 2 minutos durante los protocolos en rampa), sea verbal o
manualmente. Por ejemplo, el individuo puede dar un número verbalmente o
apuntar con el dedo un número si una boquilla o mascarilla impiden la
comunicación oral. El técnico del ejercicio debe repetir el número para
confirmar que la puntuación es correcta. Se usará una escala categórica de 6-20 o
una escala de ratio-categórica de 0-10 (capítulo 4) para evaluar el IEP durante la
prueba de esfuerzo (12). Antes de empezar la prueba de esfuerzo, el paciente
debe contar con instrucciones claras y concisas para usar la escala seleccionada.
En el capítulo 4 se ofrecen instrucciones genéricas para explicar las escalas.
Se recomienda el empleo de escalas alternativas específicas de los síntomas si
los pacientes se vuelven sintomáticos durante la prueba de esfuerzo. En la figura
5.4 aparecen escalas usadas con frecuencia para evaluar el nivel de angina,
claudicación y/o disnea del paciente.
En general, índices ≥3 en la escala de angina o un grado de molestias torácicas
que causen que el paciente interrumpa las actividades diarias normales son
motivos para dar por terminada la prueba de esfuerzo. Sin embargo, niveles más
altos de disnea o claudicación tal vez sean aceptables durante la prueba de
esfuerzo (45).
FIGURA 5.4. Escalas usadas habitualmente para evaluar (A) el nivel
anginoso, (B) el nivel de claudicación y (C) el nivel de disnea del paciente.
INTERCAMBIO DE GASES PULMONARES Y RESPUESTAS
VENTILATORIAS
Debido a las inexactitudes asociadas con la estimación del consumo de oxígeno
a partir de la cadencia de trabajo (es decir, la velocidad e inclinación de la cinta
ergométrica), muchos laboratorios miden directamente los gases espirados. La
medición directa del O2 ha demostrado ser más fiable y reproducible que los
valores calculados a partir de las cadencias de trabajo en cinta ergométrica o
cicloergómetro. El pico del O2 es la medición más precisa de la capacidad
funcional y es un índice útil de la salud cardiopulmonar en general (2). Además,
la medición del O2, el dióxido de carbono ( CO2)y el cálculo posterior de la
ratio de intercambio respiratorio (RIR) sirven para determinar el gasto total de
energía y la utilización de sustratos durante la actividad física. La medición de la
ventilación minuto también se hará siempre que se obtengan respuestas del
intercambio de gases pulmonares. La medición del intercambio de gases
pulmonares y la ventilación no es necesaria en todas las pruebas de esfuerzo
clínicas, aunque la información adicional aporte datos fisiológicos útiles. Como
las enfermedades cardíacas y pulmonares se manifiestan con frecuencia como
anomalías ventilatorias o del intercambio de gases pulmonares con el ejercicio,
un análisis integrado de estas mediciones es útil para el diagnóstico diferencial
(2). Además, la obtención de los gases intercambiados y de las respuestas
ventilatorias se usan cada vez más en los ensayos clínicos para evaluar
objetivamente la respuesta a intervenciones específicas. Son situaciones en las
que son apropiadas las mediciones ventilatorias y del intercambio de gases (27)
las siguientes:
•Cuando se requiere una respuesta cardiopulmonar precisa a una intervención
terapéutica específica.
•Cuando es incierta la etiología de la limitación al ejercicio o la disnea.
•Cuando la evaluación de la capacidad de ejercicio en pacientes con
insuficiencia cardíaca sirve para ayudar al cálculo del pronóstico y para evaluar
la necesidad de un trasplante cardíaco.
•Cuando se necesita una respuesta cardiopulmonar precisa en el contexto de la
investigación.
•Cuando se ayuda a desarrollar una prescripción apropiada de ejercicio para la
rehabilitación cardíaca y/o pulmonar.
GASOMETRÍA ARTERIAL
Se sospechará neumopatía en pacientes con disnea de esfuerzo. Como tal, es
también importante medir las presiones parciales de gases en estos pacientes,
porque la desaturación de oxígeno se puede producir durante el esfuerzo.
Aunque la medición de la presión parcial de oxígeno en sangre arterial (PaO2) y
la presión parcial de dióxido de carbono en sangre arterial (PaCO2) haya sido la
norma en el pasado, la posibilidad de una oximetría ha sustituido la necesidad de
extraer rutinariamente sangre arterial a la mayoría de los pacientes. En
neumópatas, las mediciones de la desaturación de oxígeno (SaO2) en la
oximetría de reposo guardan una correlación razonablemente buena con la SaO2
medida en sangre arterial (el 95% de los límites de confianza son ±3% a 5% de
saturación) (48). Los niveles de carboxihemoglobina (COHb) >4% y la piel
negra pueden afectar negativamente a la precisión de los pulsioxímetros (46, 55),
y la mayoría de los oxímetros son imprecisos con una SaO2 del 85% o menos. El
nivel de los gases en sangre arterial se puede obtener si fuera necesario
clínicamente.
CUADRO 5.3 Destrezas cognitivas necesarias para supervisar competentemente una pr
•Conocimientos sobre las indicaciones apropiadas para la prueba de esfuerzo
•Conocimientos sobre pruebas cardiovasculares fisiológicas alternativas
•Conocimientos sobre las contraindicaciones, los riesgos y la evaluación de
riesgos de la prueba
•Conocimientos para reconocer y tratar en seguida complicaciones de la prueba
de esfuerzo
•Competencia en reanimación cardiopulmonar y haber terminado con éxito un
curso patrocinado por la American Heart Association de soporte vital cardíaco
avanzado, curso que se renovará con regularidad
•Conocimiento de diversos protocolos de ejercicio y las indicaciones de cada
uno
•Conocimientos sobre fisiología cardiovascular básica y del ejercicio,
incluyendo la respuesta hemodinámica al ejercicio
•Conocimientos sobre las arritmias cardíacas y capacidad para identificar y tratar
arritmias graves
•Conocimientos sobre fármacos cardiovasculares y su influencia sobre el
rendimiento físico, la hemodinámica y el electrocardiograma
•Conocimientos sobre los efectos de la edad y la enfermedad sobre la
hemodinámica y la respuesta electrocardiográfica al ejercicio
•Conocimientos sobre los principios y detalles de la prueba de esfuerzo,
incluidas la colocación correcta de derivaciones y la preparación de la piel
•Conocimientos sobre los puntos para finalizar una prueba de esfuerzo y las
indicaciones para su terminación
Adaptado de Rodgers GP, Ayanian JZ, Balady GJ, y otros. American College of
Cardiology/American Heart Association clinical competence statement on stress
testing. Circulation. 2000; 102:1726-38.
INDICACIONES PARA LA TERMINACIÓN DE UNA PRUEBA DE
ESFUERZO
Las indicaciones relativas y absolutas para la terminación de una prueba de
esfuerzo se enumeran en el cuadro 5.2. Las indicaciones absolutas no son nada
ambiguas, mientras que las indicaciones relativas, en algunos casos, se pueden
sustituir por el juicio clínico.
PERÍODO POSTEJERCICIO
Si se quiere conseguir la máxima sensibilidad en una prueba de esfuerzo, los
pacientes deben adoptar una postura en decúbito supino en el período posterior
al ejercicio (36). No obstante, es ventajoso registrar unos 10 segundos de datos
de ECG mientras el paciente está erguido justo después del ejercicio para
obtener una máxima claridad. En pacientes con disnea grave, la postura en
decúbito supino puede agravar la afección, por lo que sentarse es una postura
más apropiada. Hacer que el paciente practique una recuperación activa andando
al acabar la prueba reduce el riesgo de hipotensión, pero puede atenuar la
magnitud de la depresión del segmento ST. Cuando la prueba se realiza sin fines
diagnósticos, lo preferible es un período de recuperación activa; por ejemplo,
caminar lentamente (2,4 a 4 kph) o pedalear sin interrupción contra una
resistencia mínima. La monitorización se prolongará al menos cinco minutos
después del ejercicio o hasta que los cambios ECG vuelvan a la línea de base y
desaparezcan los signos y síntomas. Las variables hemodinámicas (frecuencia
cardíaca y tensión arterial) también deben volver a los niveles casi basales antes
de interrumpir la monitorización. Los cambios del segmento ST que sólo se
producen en el período postejercicio se reconocen actualmente como un aspecto
diagnóstico importante de la prueba (49). Además, la recuperación de la
frecuencia cardíaca tras el ejercicio ha demostrado ser un marcador pronóstico
importante (capítulo 6) (17, 51).
MODALIDADES DE DIAGNÓSTICO POR LA IMAGEN
Las modalidades de exploración cardíaca por la imagen están indicadas cuando
las alteraciones ECG en una prueba de esfuerzo no son diagnósticas. Cuando es
importante cuantificar la extensión y distribución de la isquemia miocárdica, o
cuando un ECG de esfuerzo positivo o negativo necesita confirmarse. En las
tablas 5.3 a 5.6 se subrayan recomendaciones detalladas para tales pruebas.
ECOCARDIOGRAFÍA DE ESFUERZO
Las modalidades de diagnóstico por la imagen como la ecocardiografía se
combinan con el ECG de esfuerzo para aumentar la sensibilidad y especificidad
de la prueba de esfuerzo graduado y para determinar el alcance del riesgo
miocárdico producto de la isquemia. Las imágenes ecocardiográficas se obtienen
en cuatro vistas distintas en reposo y se comparan con las obtenidas durante la
cicloergometría o inmediatamente después del ejercicio en cinta ergométrica.
Las imágenes se deben obtener dentro del primer o segundo minutos tras el
ejercicio, porque los movimientos anormales de las paredes cardíacas comienzan
a normalizarse pasado este punto.
Las imágenes en reposo y durante la prueba de esfuerzo se comparan a la par en
la visualización de imágenes en bucle durante la sístole a partir del complejo
QRS. La contractilidad miocárdica normalmente aumenta con el ejercicio,
mientras que la isquemia causa el desarrollo o agudización de movimientos
hipocinéticos, discinéticos o acinéticos de las paredes en los segmentos
afectados. Las ventajas de la ecocardiografía de esfuerzo sobre la gammagrafía
son un menor coste, la ausencia de exposición a radiación ionizante y el menor
tiempo invertido en la prueba. Sus limitaciones son la dependencia del operador
para obtener imágenes adecuadas y oportunas. Además, ~5% de los pacientes
presentan ventanas ecocardiográficas inadecuadas secundarias a la constitución
física o a una interferencia pulmonar, si bien los contrastes ultrasónicos mejoran
la definición endocárdica de estas afecciones. La ecocardiografía de esfuerzo
presenta una sensibilidad media ponderada del 86%, una especificidad del 81% y
una exactitud general del 85% en la detección de la ECA (16). En la tabla 5.3 se
destacan las recomendaciones para el empleo de la ecocardiografía de esfuerzo.
TABLA 5.3. INDICACIONES PARA LA ECOCARDIOGRAFÍA DE
ESFUERZO
PATOLOGÍA
Prueba diagnóstica en pacientes con probabilidad intermedia pretest de ECA y anomalías ECG
Evaluación de pacientes con angina estable sometidos a una revascularización coronaria previ
Evaluación hospitalaria o poco después del alta hospitalaria después de un IM siempre que se
Evaluación de la importancia funcional de lesiones coronarias para planificar una intervención
Evaluación de reestenosis después de una revascularización en pacientes con síntomas recurre
Evaluación de reestenosis después de una revascularización en pacientes con síntomas recurre
Detección de isquemia miocárdica en mujeres con posibilidad intermedia pretest de ECA
Evaluación hospitalaria o poco después del alta hospitalaria después de un IM en ausencia de
Prueba diagnóstica en pacientes con probabilidad pretest alta o baja de ECA y anomalías basa
Prueba diagnóstica en pacientes con probabilidad pretest intermedia de ECA que tienen una de
Prueba diagnóstica en pacientes con ECG normal en reposo que no toman digoxina
Prueba diagnóstica en pacientes con bloqueo de rama izquierda
Prueba diagnóstica en pacientes asintomáticos con calcificación coronaria grave en TCHE y a
Prueba pronóstica en pacientes asintomáticos con un riesgo intermedio o alto según la puntuac
Prueba diagnóstica en pacientes con comorbilidad grave que es probable que limite la esperan
Prueba diagnóstica en pacientes asintomáticos con bloqueo de rama izquierda
Prueba diagnóstica como prueba inicial en pacientes asintomáticos con ECG normal en reposo
ACC, American College of Cardiology; AHA, American Heart Association;
ECA, enfermedad cardiovascular aterosclerótica; ECG, electrocardiograma,
electrocardiográfico; IM, infarto de miocardio; HVI, hipertrofia del ventrículo
izquierdo; TCHE, tomografía computarizada con haz de electrones.
La clasificación de las recomendaciones y el nivel de evidencia se expresan en el
formato ACC/AHA como sigue: Clase I: Afecciones de las cuales hay pruebas
para alcanzar un acuerdo general según el cual la técnica o tratamiento son
beneficiosos, útiles y eficaces. Clase II: Afecciones de las cuales hay pruebas
contradictorias y/o divergencia de opiniones sobre la utilidad/eficacia de una
técnica o tratamiento. Clase IIa: Corpus de pruebas/opiniones a favor de su
utilidad/eficacia. Clase IIb: Su utilidad/eficacia está menos establecida por las
pruebas/opiniones. Clase III: Afecciones de las cuales hay pruebas y/o acuerdo
general de que la técnica/tratamiento no son útiles/eficaces y, en algunos casos,
tal vez dañinos. Además, el peso de las evidencias que respalda la
recomendación se describe como sigue. Nivel de evidencia A: Datos derivados
de múltiples estudios clínicos con distribución aleatoria. Nivel de evidencia B:
Datos derivados de un solo estudio con distribución aleatoria o no. Nivel de
evidencia C: Sólo consenso en la opinión de los expertos, estudios de casos, o
normas de asistencia (34).
TABLA 5.4. INDICACIONES PARA LA GAMMAGRAFÍA DE
ESFUERZO
PATOLOGÍA
Prueba diagnóstica en pacientes con probabilidad intermedia pretest de ECA y anomalías ECG
Evaluación de pacientes con angina estable que se sometieron a una revascularización coronar
Evaluación hospitalaria o poco después del alta hospitalaria después de un IM siempre que se
Evaluación de la viabilidad miocárdica para planificar una revascularización coronaria
Evaluación de la importancia funcional de lesiones coronarias para planificar una intervención
Prueba pronóstica en pacientes asintomáticos con una puntuación de Duke intermedia en la pr
Evaluación diagnóstica o pronóstica de pacientes con ECG anormal en reposo antes de somete
Evaluación de pacientes con un predictor de riesgo intermedio (angina de pecho leve, IM prev
Prueba diagnóstica inicial en pacientes considerados de alto riesgo (con diabetes o >20% 10 a
Detección de isquemia 3-5 años después de una revascularización coronaria en pacientes elegi
Prueba diagnóstica en pacientes con probabilidad pretest intermedia de ECA que tienen una de
Prueba diagnóstica en pacientes con ECG normal en reposo y que no toman digoxina
Prueba diagnóstica en pacientes asintomáticos con calcificación coronaria grave en TCHE y a
Repetir prueba para evaluar la adecuación del tratamiento médico en pacientes con medicació
Prueba diagnóstica en pacientes asintomáticos con un trabajo de alto riesgo
Prueba diagnóstica en pacientes con comorbilidad grave que es probable que limite la esperan
Prueba diagnóstica en pacientes con bloqueo de rama izquierda
Prueba diagnóstica como prueba inicial en pacientes asintomáticos con ECG normal en reposo
Prueba pronóstica en pacientes con un riesgo bajo según la puntuación de Duke en la prueba E
Evaluación inicial diagnóstica o pronóstica de ECA en pacientes que requieren cirugía no card
ACC, American College of Cardiology; AHA, American Heart Association;
ECA, enfermedad cardiovascular aterosclerótica; ECG, electrocardiograma; IM,
infarto de miocardio; HVI, hipertrofia del ventrículo izquierdo; TCHE,
tomografía computarizada con haz de electrones.
Para las definiciones de las recomendaciones de ACC/AHA, véase la nota a pie
de página de la tabla 5.3.
GAMMAGRAFÍA DE ESFUERZO
Las pruebas de esfuerzo con gammagrafía se practican con monitorización ECG.
Hay diversos protocolos de diagnóstico por la imagen que emplean sólo tecnecio
(99m Tc) o cloruro de talio (201 Tl). Un protocolo habitual con tecnecio consiste
en obtener imágenes en reposo 10 minutos después de la administración
intravenosa de tecnecio, a lo cual sigue el ejercicio (o agresión farmacológica) 1
a 3 horas después. Las imágenes obtenidas durante la prueba de esfuerzo se
obtienen 10 minutos después de la inyección de tecnecio, que se administra ~1
minuto antes de la terminación del pico de ejercicio. La comparación entre las
imágenes en reposo y esfuerzo permite la diferenciación de anomalías fijas
frente a transitorias en la perfusión.
TABLA 5.5. INDICACIONES PARA LA ECOCARDIOGRAFÍA DE
ESFUERZO CON DOBUTAMINA
PATOLOGÍA
Prueba diagnóstica en pacientes con probabilidad intermedia pretest de ECA y anomalías ECG
Prueba diagnóstica para evaluar la extensión, gravedad y localización de la isquemia en pacien
Evaluación de pacientes con angina estable que fueron sometidos a revascularización coronari
Evaluación hospitalaria o poco después del alta hospitalaria después de un IM siempre que se
Evaluación de la viabilidad miocàrdica para planificar una revascularización coronaria
Evaluación de la importancia funcional de lesiones coronarias para planear una intervención c
Evaluación para reestenosis tras revascularización en pacientes con síntomas recurrentes atípic
Evaluación para reestenosis tras revascularización en pacientes con síntomas recurrentes típico
Detección de enfermedad coronaria en pacientes sometidos a un trasplante cardíaco
Detección de isquemia miocàrdica en mujeres con posibilidad intermedia pretest de ECA
Evaluación hospitalaria o poco después del alta hospitalaria después de un IM y en ausencia d
Prueba diagnóstica inicial de pacientes con ECG normal en reposo, que no toman digoxina y q
Prueba diagnóstica en pacientes con bloqueo de rama izquierda sean capaces o no de hacer eje
Prueba diagnóstica en pacientes asintomáticos con calcificación coronaria grave en la TCHE y
Prueba diagnóstica en pacientes con comorbilidad grave que es probable que limite la esperan
Prueba diagnóstica en pacientes asintomáticos con bloqueo de rama izquierda
Prueba diagnóstica como prueba inicial en pacientes asintomáticos con ECG normal en reposo
Prueba pronóstica en pacientes asintomáticos con un riesgo bajo según la puntuación de Duke
ACC, American College of Cardiology; AHA, American Heart Association;
ECA, enfermedad cardiovascular aterosclerótica; ECG, electrocardiograma,
electrocardiográfico/a; IM, infarto de miocardio; HVI, hipertrofia del ventrículo
izquierdo; TCHE, tomografía computarizada con haz de electrones.
Para las definiciones de las recomendaciones de ACC/AHA, véase la nota a pie
de página de la tabla 5.3.
TABLA 5.6. INDICACIONES PARA LA PRUEBA DE ESFUERZO
FARMACOLÓGICA EN CARDIOLOGÍA NUCLEAR
PATOLOGÍA
Prueba diagnóstica en pacientes con probabilidad intermedia pretest de ECA e incapaces de ha
Prueba diagnóstica para evaluar la extensión, gravedad y localización de la isquemia en pacien
Prueba diagnóstica en pacientes con posibilidad intermedia de ECA o estratificación de riesgo
Evaluación de pacientes con angina estable sometidos a revascularización coronaria previa
Evaluación hospitalaria o poco después del alta hospitalaria después de un IM en pacientes inc
Evaluación de la viabilidad miocárdica para planificar una revascularización coronaria
Evaluación de la importancia funcional de lesiones coronarias para planificar una intervención
Evaluación diagnóstica o pronóstica en pacientes con ECG anormal en reposo antes de somete
Evaluación de pacientes con un predictor de riesgo leve o intermedio (angina de pecho leve, IM
Evaluación de la viabilidad miocárdica 4-10 días después de un IM para planificar la revascul
Detección de isquemia 3-5 años después de una revascularización coronaria en pacientes elegi
Prueba diagnóstica en pacientes con probabilidad pretest baja o alta de ECA y que tienen un b
Prueba diagnóstica en pacientes con ECG normal en reposo y que no toman digoxina
Prueba diagnóstica en pacientes asintomáticos con calcificación coronaria grave en TCHE y q
Repetir prueba para evaluar la adecuación del tratamiento médico en pacientes con medicació
Prueba diagnóstica en pacientes asintomáticos con un trabajo de alto riesgo y que son incapac
Prueba diagnóstica en pacientes con comorbilidad grave que es probable que limite la esperan
Prueba diagnóstica como prueba inicial en pacientes asintomáticos con ECG normal en reposo
Prueba pronóstica en pacientes asintomáticos con un riesgo bajo según la puntuación de Duke
ACC, American College of Cardiology; AHA, American Heart Association;
ECA, enfermedad cardiovascular aterosclerótica; ECG, electrocardiograma,
electrocardiográfico/a; IM, infarto de miocardio; HVI, hipertrofia del ventrículo
izquierdo; TCHE, tomografía computarizada con haz de electrones.
Para las definiciones de las recomendaciones de ACC/AHA, véase la nota a pie
de página de la tabla 5.3.
El tecnecio 99m permite una dosis mayor que el talio con menos exposición a
radiación, lo cual consigue mejorar las imágenes, que son más definidas y
presentan menos artefactos y atenuación. Por consiguiente, el tecnecio es el
agente preferido cuando se obtienen imágenes topográficas del corazón mediante
tomografía por emisión de un fotón único (SPECT = single-photon emission
computed tomography). Las imágenes por SPECT se obtienen con una cámara
gamma que gira 180 grados, deteniéndose en ángulos preestablecidos para
grabar la imagen. Las imágenes cardíacas se muestran a continuación en cortes
de tres ejes distintos para conseguir visualizar el corazón en tres dimensiones.
Por tanto, se pueden ver individualmente múltiples segmentos miocárdicos sin
solapamiento como ocurre con las proyecciones uniplanares. Las imágenes de
proyección uniplanar pocas veces se utilizan y se suelen reservar para los
pacientes que superan el límite de aguante de peso de la mesa para la obtención
de imágenes SPECT. Defectos de perfusión presentes en ejercicio, pero que no
se ven en reposo, sugieren isquemia miocárdica. Defectos de perfusión presentes
en ejercicio y que persisten en reposo sugieren IM previo o tejido cicatrizal. Se
consiguen identificar de este modo la extensión y distribución del miocardio
isquémico. La gammagrafía de esfuerzo (SPECT) tiene una sensibilidad del 87%
y una especificidad del 73% para detectar ECA con ≥50% de estenosis coronaria
(34). En la tabla 5.4 aparecen recomendaciones para la gammagrafía de esfuerzo.
Las limitaciones de la gammagrafía comprenden la exposición a radiación
ionizante de bajo nivel. También se necesita maquinaria y personal adicionales
para la adquisición e interpretación de las imágenes, entre otros un técnico
especialista en medicina nuclear para administrar los isótopos radioactivos y
obtener las imágenes, así como un médico con conocimientos de medicina
nuclear para reconstruir e interpretar las imágenes.
PRUEBA DE ESFUERZO FARMACOLÓGICA
Los pacientes incapaces de ser sometidos a una prueba de esfuerzo por razones
como desacondicionamiento físico, enfermedad vascular periférica,
discapacidades musculoesqueléticas, enfermedades neurológicas y enfermedad
concomitante pueden ser evaluados por una prueba de esfuerzo farmacológica.
Las dos pruebas farmacológicas más usadas son la ecocardiografía de esfuerzo
con dobutamina y la gammagrafía con administración de adenosina o
dipiridamol intravenosos durante la prueba de esfuerzo. Algunos protocolos
comprenden ejercicio ligero combinado con perfusión farmacológica.
La dobutamina revela anomalías del movimiento de las paredes del corazón al
aumentar la frecuencia cardíaca y, por tanto, la demanda miocárdica de oxígeno.
Se inyecta por vía intravenosa y la dosis aumenta gradualmente hasta alcanzar la
dosis máxima o llegar a un criterio de valoración. Los criterios de valoración son
nuevas anomalías o agudización de alteraciones del movimiento de las paredes
del corazón, una respuesta adecuada de la frecuencia cardíaca, arritmias graves,
angina de pecho, depresión significativa del ST, efectos secundarios intolerables
y una subida o bajada significativas de la tensión arterial. A veces se administra
atropina si no se alcanza una frecuencia cardíaca adecuada o si no se han
alcanzado otros criterios de valoración durante el pico de la dosis de
dobutamina. Mediante la perfusión se obtienen frecuencia cardíaca, tensión
arterial, ECG e imágenes ecocardiográficas. Las imágenes ecocardiográficas se
obtienen de forma similar a las de la ecocardiografía de esfuerzo. Una nueva
anomalía o la agudización de una alteración del movimiento de las paredes son
una prueba positiva de isquemia. La ecocardiografía de esfuerzo con dobutamina
tiene una sensibilidad media ponderada del 82%, una especificidad del 84% y
una precisión general del 86% para la detección de una ECA (16). En la tabla 5.5
se aportan recomendaciones para el uso de la prueba de esfuerzo con
dobutamina.
Los vasodilatadores como dipiridamol y adenosina se suelen usar para evaluar la
perfusión coronaria junto con un agente gammagráfico. El dipiridamol y la
adenosina causan vasodilatación coronaria máxima en arterias epicárdicas
normales, pero no en los segmentos estenóticos. Como resultado se produce el
fenómeno de robo coronario, con un aumento relativo de la irrigación de las
arterias normales y una disminución relativa de la irrigación de las arterias
estenóticas. La gammagrafía de perfusión en reposo se compara luego con las
imágenes obtenidas después de la vasodilatación coronaria. La interpretación es
parecida a la de la gammagrafía de esfuerzo. Los efectos secundarios graves son
poco habituales, si bien el dipiridamol y la adenosina pueden inducir
broncospasmos acusados, sobre todo en pacientes con asma o neumopatía
reactiva. Por tanto, la administración de estos agentes está contraindicada en
tales pacientes (34). El broncospasmo se puede tratar con teofilina, aunque pocas
veces se necesita tratar con adenosina, porque la vida media de esta última es
muy corta. La cafeína y otras metilxantinas pueden bloquear los efectos
vasodilatadores del dipiridamol y la adenosina y, por tanto, reducir la
sensibilidad de la prueba. En consecuencia, se recomienda evitar estos agentes al
menos 24 horas antes de la prueba de esfuerzo. La precisión diagnóstica de la
prueba de esfuerzo farmacológica en cardiología nuclear es parecida a la de la
gammagrafía de esfuerzo como se manifiesta arriba (34). La tabla 5.6 ofrece
recomendaciones para el uso de la prueba de esfuerzo farmacológica.
TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA EN LA EVALUACIÓN DE LA
ENFERMEDAD CORONARIA
Los avances en la tomografía computarizada (TC) cardíaca ofrecen métodos
adicionales para la evaluación clínica de la ECA. Aunque hay varios tipos de TC
cardíaca, desde 1987 se dispone de la tomografía computarizada con haz de
electrones (TCHE), y desde entonces se cuenta con muchos datos científicos
sobre sus aplicaciones. La TCHE es un método muy sensible para la detección
de la placa calcificada en las arterias coronarias (15). Sin embargo, es importante
entender que la presencia de placa calcificada no indica la presencia de una
lesión coronaria obstructiva; por el contrario, la ausencia de calcio en las arterias
coronarias no indica per se la ausencia de placa aterosclerótica. Una puntuación
cero del calcio coronario hace muy improbable la presencia de placa
aterosclerótica, incluida placa vulnerable. Se asocia con un riesgo anual bajo
(0,1%) de episodio cardiovascular en los próximos 2 a 5 años, mientras que una
puntuación alta de calcio (>100) se asocia con un riesgo anual alto (>2%). Las
puntuaciones del calcio guardan una correlación mínima con la gravedad de la
estenosis, aunque una puntuación >400 se asocia frecuentemente con isquemia
de perfusión miocárdica por ECA obstructiva. La medición del calcio en las
arterias coronarias parece mejorar la predicción de riesgos en personas con una
puntuación intermedia en la escala de riesgo de Framingham (personas con un
10%-20% de posibilidades de sufrir un episodio cardiovascular en un período de
10 años). Por tanto, en pacientes con riesgo intermedio clínicamente
seleccionados, puede ser razonable usar la TCHE para refinar más si cabe la
predicción de riesgos y así establecer valores ideales más agresivos para los
tratamientos hipolipemiantes (ACC/AHA Clase IIb: nivel de evidencia B) (5).
Sin embargo, la AHA recomienda que la decisión de realizar nuevas pruebas
diagnósticas no se base sólo en las puntuaciones del calcio coronario, sino en la
anamnesis y otros criterios clínicos normativos. La medición del calcio en las
arterias coronarias tal vez resulte razonable en otras situaciones clínicas
(AHA/ACC Clase IIb: nivel de evidencia B): evaluación de pacientes
sintomáticos en el marco de resultados equívocos en la prueba de esfuerzo,
pacientes con dolor torácico y un ECG normal o equívoco y estudios negativos
de las enzimas cardíacas, y pacientes con miocardiopatía de causa incierta.
Debido a las consideraciones sobre la seguridad ante la exposición repetida a la
radiación, las gammagrafías seriadas para valorar la progresión del calcio
coronario no están indicadas en este momento (AHA/ACC Clase III: nivel de
evidencia C) (5).
La angiografía coronaria por TC es una técnica incruenta que evalúa la luz y las
paredes de las arterias coronarias, y se usa para detectar la presencia de estenosis
obstructivas. Los datos hasta la fecha muestran un alto valor predictivo negativo
para esta técnica y, por tanto, las angiografías coronarias por TC normales son
muy fiables para excluir la presencia de estenosis coronarias
hemodinámicamente relevantes. Así pues, la AHA llega a la conclusión de que la
angiografía coronaria por TC tal vez sea una técnica razonable para descartar
estenosis coronarias en pacientes sintomáticos con probabilidad baja a
intermedia de ECA y ayuda a evitar la necesidad de una angiografía coronaria
cruenta (ACC/AHA Clase IIb: nivel de evidencia B). Debido a las altas dosis de
radiación asociadas, la angiografía coronaria por TC no se recomienda para
detectar ECA ocultas en personas asintomáticas (ACC/AHA Clase III: nivel de
evidencia C) (5).
SUPERVISIÓN DE LA PRUEBA DE ESFUERZO
Aunque la prueba de esfuerzo se considere por lo general una técnica segura, se
han documentado casos de IM agudo y de paro cardíaco y podemos esperar que
ocurran con una tasa combinada de 1 por cada 2.500 pruebas (27). Por tanto, las
personas que supervisan las pruebas de esfuerzo deben tener conocimientos y
destrezas técnicas necesarias para ser competentes. El ACC, la AHA y el
American College of Physicians, con amplia participación de otras
organizaciones profesionales implicadas en las pruebas de esfuerzo (como el
American College of Sports Medicine), han destacado las destrezas necesarias
para supervisar pruebas de esfuerzo de forma competente (49), que se muestran
en el cuadro 5.3. En la mayoría de los casos las pruebas de esfuerzo clínicas
pueden ser super-visadas por fisiólogos del ejercicio, fisioterapeutas, enfermeros,
auxiliares médicos, o auxiliares que trabajen bajo la supervisión directa de un
médico; es decir, el médico debe estar cerca y presto en caso de emergencia (49).
Varios estudios han demostrado que la incidencia de complicaciones
cardiovasculares durante la prueba de esfuerzo no es mayor con personal
paramédico experto que con supervisión directa de un médico (25, 35). En
situaciones en que el paciente parece correr mayor riesgo de un episodio adverso
durante la prueba de esfuerzo, el médico debe estar presente en la sala donde se
desarrolle la prueba de esfuerzo para supervisarla personalmente. Tales casos
comprenden, pero no se limitan a, pacientes que realicen una prueba limitada por
los síntomas después de episodios agudos recientes (es decir, síndrome coronario
agudo o IM en los últimos 7-10 días), disfunción grave del ventrículo izquierdo,
estenosis valvular grave (p. ej., estenosis aórtica) o arritmias complejas
diagnosticadas (49).
BIBLIOGRAFÍA
1. Ainsworth BE, Haskell WL, Whitte MC, y otros. Compendium of physical
activities: an update of activity codes and MET intensities. Med Sci Sports
Exerc. 2000; 32:S498-S516.
2. Ambrose JA, Tannenbaum MA, Alexopoulos D, y otros. Angiographic
progression of coronary artery disease and the development of myocardial
infarction. J Am Coll Cardiol. 1988; 12:56-62.
3. American Thoracic Society and American College of Chest Physicians.
American Thoracic Society/American College of Chest Physicians Statement on
Cardiopulmonary Exercise Testing. Am J Respir Crit Care Med. 2003; 167:21177.
4. Amsterdam EA, Kirk JD, Diercks DB, y otros. Immediate exercise testing to
evaluate low-risk patients presenting to the emergency department with chest
pain. J Am Coll Cardiol. 2002; 40:251-6.
5. Antman EM, Anbe DT, Armstrong PW, y otros. ACC/AHA guidelines for the
management of patients with ST elevation myocardial infarction: a report of the
American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on
Practice Guidelines (Committee to Revise the 1999 Guidelines for the
Management of Patients with Acute Myocardial Infarction). Circulation. 2004;
110:282-92.
6. Ashley E, Myers J, Froelicher V. Exercise testing scores as an example of
better decisions through science. Med Sci Sports Exerc. 2002; 34:1391-8.
7. Balady GJ, Larson MG, Vasans RS, y otros. Usefulness of exercise testing in
the prediction of coronary disease risk among asymptomatic persons as a
function of the Framingham risk score. Circulation. 2004; 110:1920-5.
8. Balady GJ, Weimner DA, McCabe CH, y otros. Value of arm exercise testing
in detecting coronary artery disease. Am J Cardiol. 1985; 55:37-9.
9. Balady GJ, Weiner DA, Rose L, y otros. Physiologic responses to arm
ergometry exercise relative to age and gender. J Am Coll Cardiol. 1990; 16:1305.
10. Blair SN, Kohl WF, Barlow CE, y otros. Changes in physical fitness and allcause mortality: a prospective study of healthy and unhealthy men. JAMA.
1995; 273:1093-8.
11. Blair SN, Kohl WF, Paffenbarger Jr RS, y otros. Physical fitness and allcause mortality: a prospective study of healthy men and women. JAMA. 1989;
262:2395-2401.
12. Borg G. Borg’s Perceived Exertion and Pain Scales. Champaign (IL): Human
Kinetics, 1998.
13. Brubaker PH, Kaminsky LA, Whaley MH. Coronary Artery Disease.
Champaign (IL): Human Kinetics, 2002. p. 182.
14. Buchfuhrer MJ, Hansen JE, Robinson TE, y otros. Optimizing the exercise
protocol for cardiopulmonary assessment. J Appl Physiol. 1983; 55:1558-64.
15. Budoff MJ, Achenbach S, Blumenthal RS, y otros. Assessment of coronary
artery disease by cardiac computed tomography: a scientific statement from the
American Heart Association Committee on Cardiovascular Imaging and
Intervention, Council on Cardiovascular Radiology and Intervention, and
Committee on Cardiac Imaging, Council on Clinical Cardiology. Circulation.
2006; 114:1761-91.
16. Chetlin MD, Armstrong WF, Aurigemma GP, y otros. ACC/AHA/ASE 2003
guideline update for the clinical application of echocardiography: summary
article: a report of the American College of Cardiology/American Heart
Association Task Force on Practice Guidelines (ACC/AHA/ASE Committee to
Update the 1997 Guidelines for the Clinical Application of Echocardiography).
Circulation. 2003; 108:1146-62.
17. Cole CR, Blackstone EH, Pashkow FJ, y otros. Heart-rate recovery
immediately after exercise as a predictor of mortality. N Engl J Med. 1999;
341:1351-7.
18. Dorn J, Naughtn J, Imamura D, y otros. Results of a multicenter randomized
clinical trial of exercise and long-term survival in myocardial infarction patients:
the National Exercise and Heart Disease Project (NEHDP). Circulation. 1999;
100:1764-9.
19. Dubach P, Froelicher VF, Klein J, y otros. Exercise-induced hypotension in a
male population: criteria, causes, and prognosis. Circulation. 1988; 78:1380-7.
20. Dutcher JR, Kahn J, Grines C, y otros. Comparison of left ventricular
ejection fraction and exercise capacity as predictors of two- and five-year
mortality following acute myocardial infarction. Am J Cardiol. 2007; 99:436-41.
21. Falk E, Shah PK, Fuster V. Coronary plaque disruption. Circulation. 1995;
92:657-67.
22. Franklin BA. Exercise testing, training and arm ergometry. Sports Med.
1985; 92:657-67.
23. Franklin BA. Fitness: the ultimate marker for risk stratification and health
outcomes? Prev Cardiol. 2007; 10:42-5.
24. Franklin BA, Gordon S. Contemporary Diagnosis and Management in
Cardiovascular Exercise. Newton: (PA): Handbooks in Health Care Co; 2005.
25. Franklin BA, Gordon S, Timmis GC, y otros. Is direct physician supervision
of exercise stress testing routinely necessary? Chest. 1997; 111:262-5.
26. Gibbons RJ, Abrams J, Chatterjee K, y otros. ACC/AHA 2002 guideline
updated for the management of patients with chronic stable angina –summary
article: a report of the American College of Cardiology/American Heart
Association Task Force on Practice Guidelines (Committee on the Management
of Patients with Chronic Stable Angina). Circulation. 2003; 107:149-58.
27. Gibbons RJ, Balady GJ, Bricker JT, y otros. Pretest likelihood of
atherosclerotic cardiovascular disease (CVD). ACC/AHA 2002 Guideline
Updated for Exercise Testing; a report to the American College of
Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines;
Committee on Exercise Testing 2002. Circulation. 2002; 107(14):1883-92.
28. Hambrecht RP, Schuler GC, Muth T, y otros. Greater diagnostic sensitivity of
treadmill versus cycle exercise testing of asymptomatic men with coronary
artery disease. Am J Cardiol. 1992; 70:141-6.
29. Hesse B, Morise A, Pothier CE, y otros. Can we reliably predict long-term
mortality after exercise testing? An external validation. Am Heart J. 2005;
150:307-14.
30. Hollingsworth V, Bendick P, Franklin B, y otros. Validity of arm ergometer
blood pressures immediately after exercise. Am J Cardiol. 1990; 65:1358-60.
31. Kaminsky LA, Whaley MH. Evaluation of a new standardized ramp
protocol: the BSU/Bruce ramp protocol. J Cardiopulm Rehabil. 1998; 18:438-44.
32. Kavanagh T, Mertens DJ, Hamm LF, y otros. Peak oxygen intake and cardiac
mortality in women referred for cardiac rehabilitation. J Am Coll Cardiol. 2003;
42:2139-43.
33. Kavanagh T, Mertens DJ, Hamm LF, y otros. Prediction of long term
prognosis in 12,169 men referred for cardiac rehabilitation. Circulation. 2002;
106:666-71.
34. Klocke FJ, Baird MG, Lorell BH, y otros. ACC/AHA/ASNC guidelines for
the clinical use of cardiac radionuclide imaging –executive summary: a report of
the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on
Practice Guidelines (ACC/AHA/ASNC Committee to Revise the 1995
Guidelines for the Clinical Use of Cardiac Radionuclide Imaging). Circulation.
2003; 108:1404-18.
35. Kingth JA, Laubach Jr CA, Butcher RJ, y otros. Supervision of clinical
exercise testing by exercise physiologists. Am J Cardiol. 1995; 75:390-1.
36. Lachterman B, Lehmann KG, Abrahamson D, y otros. “Recovery only” STsegment depression and the predictive accuracy of the exercise test. Arch Intern
Med. 1990; 112:11-6.
37. Lewis WR, Amsterdam EA. Evaluation of the patient with “rule out
myocardial infarction”. Arch Intern Med. 1996; 156:41-5.
38. Mark DB, Shaw L, Harrell Jr FE, y otros. Prognostic value of a treadmill
exercise score in outpatients with suspected coronary artery disease. N Engl J
Med. 1991; 325:849-53.
39. Mason RE, Likar I. A new system of multiple-lead exercise
electrocardiography. Am Heart J. 1996; 71:196-205.
40. Miliken JA, Abdollah H, Burggraf GW. False-positive treadmill exercise
tests due to computer signal averaging. Am J Cardiol. 1990; 65:946-48.
41. Morris CK, Myers J, Froelicher VR, y otros. Nomogram based on metabolic
equivalents and age for assessing aerobic exercise capacity in men. J Am Coll
Cardiol. 1993; 22:175-82.
42. Myers J, Buchanan N, Smith D, y otros. Individualized ramp treadmill.
Observations on a new protocol. Chest. 1992; 101:136S-41S.
43. Myers J, Buchanan N, Walsh D, y otros. Comparison of the ramp versus
standard exercise protocols. J Am Coll Cardiol. 1991; 17:1334-42.
44. Myers J, Prakash M, Froelicher V, y otros. Exercise capacity and mortality
among men referred for exercise testing. N Engl J Med. 2002; 346:793-801.
45. Myers JN. Perception of chest pain during exercise testing in patients with
coronary artery disease. Med Sci Sports Exerc. 1994; 26:1082-6.
46. Orenstein DM, Curtis SE, Nixon PA, y otros. Accuracy of three pulse
oximeters during exercise and hypoxemia in patients with cystic fibrosis. Chest.
1993; 104:1187-90
47. Pollock ML, Wilmore JH, Fox SM. Exercise in Health and Disease:
Evaluation and Prescription for Prevention and Rehabilitation. Filadelfia (PA):
WB Saunders; 1990.
48. Ries AL, Farrow JT, Clausen JL. Accuracy of two ear oximeters at rest and
during exercise in pulmonary patients. Am Rev Respir Dis. 1985; 132:685-9.
49. Rodgers GP, Ayanian JZ, Balady G, y otros. American College of
Cardiology/American Heart Association Clinical Competence Statement on
Stress Testing: A report of the American College of Cardiology/American Heart
Association/American College of Physicians-American Society of Internal
Medicine Task Force on Clinical Competence. Circulation. 2000; 102:1723-38.
50. Sheldahl LM, Wilke NA, Tristani FE. Evaluation and training for resumption
of occupational and leisure-time physical activities in patients after a major
cardiac event. Med Exerc Nutr Health. 1995; 4:273-89.
51. Shetler K, Marcus R, Froelicher R, y otros. Heart rate recovery: validation
and methodologic issues. J Am Coll Cardiol. 2001; 38:1980-7.
52. Vanhees L, Fagard R, Thijs L, y otros. Prognostic significance of peak
exercise capacity in patients with coronary artery disease. J Am Coll Cardiol.
1994; 23:358-63.
53. Wilke NA, Sheldahl LM, Dougherty SM, y otros. Baltimore Therapeutic
Equipment work simulator: energy expenditure of work activities in cardiac
patients. Arch Phys Med Rehabil. 1993; 74:419-24.
54. Wilson PW, D’Agostino RB, Levy D, y otros. Prediction of coronary heart
disease using risk factor categories. Circulation. 1998; 97:1837-47.
55. Zeballos RJ, Weisman IM. Reliability of non-invasive oximetry in black
subjects during exercise and hypoxia. Am Rev Respir Dis. 1991; 144:1240-4.
CAPÍTULO 6 Interpretación de los datos de las pruebas de esfuerzo clínicas
Este capítulo versa sobre la interpretación e importancia clínica de la prueba de
esfuerzo, haciendo referencia especial a las respuestas hemodinámica,
electrocardiográfica (ECG), ventilatoria y del intercambio de gases pulmonares.
Se abordará el valor diagnóstico y pronóstico de la prueba de esfuerzo, junto con
las pruebas de detección de la enfermedad cardiovascular (ECV).
LA PRUEBA DE ESFUERZO COMO HERRAMIENTA DE DETECCIÓN
DE ENFERMEDADES CORONARIAS
La probabilidad de que un paciente tenga una ECV no se puede calcular
únicamente ni con precisión a partir de los resultados de la prueba de esfuerzo y
las características diagnósticas. También depende de la posibilidad de tener una
enfermedad antes de administrarse la prueba. El teorema de Bayes establece que
la probabilidad postest de padecer una enfermedad está determinada por la
probabilidad a priori previa a la prueba y por la probabilidad de que la prueba
ofrezca un resultado cierto. La probabilidad de que un paciente padezca una
enfermedad antes de la prueba está relacionada sobre todo con la presencia de
síntomas (sobre todo las características del dolor torácico), pero también con la
edad, sexo y la presencia de factores mayores de riesgo para enfermedad
cardiovascular.
La prueba de esfuerzo para personas con una ECV diagnosticada (previa a un
infarto de miocardio, estenosis coronaria diagnosticada angiográficamente, y/o
revascularización coronaria previa) no se aplica habitualmente con fines
diagnósticos. Sin embargo, la descripción de síntomas resulta muy útil en
personas en las que el diagnóstico sigue cuestionado. Una angina de pecho típica
o bien definida (molestias torácicas subesternales que tal vez irradien a la
espalda, mandíbula y brazos; síntomas evocados por el esfuerzo o la tensión
emocional que se alivian con reposo y/o nitroglicerina) hace que la probabilidad
previa a la prueba sea tan alta que el resultado de ésta no cambie en gran medida
la posibilidad de una ECV subyacente. Una angina atípica (molestias torácicas
sin una de las características mencionadas propias de una angina típica) suele
revelar una posibilidad pretest intermedia de ECV en hombres mayores de 30
años y mujeres mayores de 50 (véase tabla 5.1).
El empleo de la prueba de esfuerzo para la detección de personas asintomáticas,
en especial personas sin diabetes ni otros factores de riesgo de ECV, resulta
problemático a la vista de la posibilidad pretest baja o muy baja de ECV (tabla
5.1). Una toma de posición reciente de la AHA sobre la Prueba de Esfuerzo en
Adultos Asintomáticos (23) confirmó las recomendaciones mencionadas (17,
41), según las cuales hay datos insuficientes que respalden la prueba de esfuerzo
como modalidad rutinaria para la detección en individuos asintomáticos. Esta
prueba puede tener potenciales consecuencias indeseables (p. ej., psicológicas,
laborales, cobertura del seguro médico, coste de nuevas pruebas) al clasificar
erróneamente a un gran porcentaje de personas sin ECV como pacientes de dicha
enfermedad. La prueba en personas asintomáticas con múltiples factores de
riesgo se ha mostrado prometedora para estratificar los riesgos con eficacia (15),
aunque no se ha recomendado encarecidamente basándose en los datos
disponibles (17, 23, 29). Igualmente, resulta difícil elegir una edad cronológica
superada la cual la prueba de esfuerzo se revele valiosa como herramienta de
detección antes de iniciar un programa de ejercicio, ya que la edad fisiológica a
menudo difiere de la edad cronológica. En general, las pautas presentadas en la
figura 2.4 se recomiendan si el ejercicio es más vigoroso que caminar a buen
paso. Las ramificaciones potenciales de dicha prueba se deben aplicar usando un
modelo predictivo y análisis bayesianos. Hay que considerar los resultados de la
prueba aserciones de probabilidad y no verdades absolutas.
INTERPRETACIÓN DE LAS RESPUESTAS A LA PRUEBA DE
ESFUERZO GRADUADO
Antes de interpretar los datos de una prueba clínica, es importante tener en
cuenta el propósito de dicha prueba (p. ej., diagnóstica o pronóstica) y las
características clínicas individuales que tal vez influyan en la prueba de esfuerzo
o su interpretación. Ejemplos de enfermedades que influyen en la interpretación
de la prueba son las limitaciones musculoesqueléticas, las neumopatías, la
obesidad, los trastornos neurológicos y el desacondicionamiento físico. También
se deben tener en consideración los efectos de la medicación (apéndice A) y las
anomalías ECG en reposo, sobre todo los cambios del segmento ST en reposo
secundarios a defectos de la conducción, a hipertrofia del ventrículo izquierdo y
a otros factores que pueden contribuir a una depresión espuria del segmento ST.
Aunque los consumos miocárdico y corporal total de oxígeno están directamente
relacionados, la relación entre estas variables se puede alterar con el
entrenamiento y el ejercicio, el consumo de fármacos y las enfermedades. Por
ejemplo, la isquemia miocárdica inducida por el ejercicio a veces causa
disfunción del ventrículo izquierdo, intolerancia al ejercicio e hipotensión
arterial. Aunque la gravedad de la isquemia sintomática sea inversamente
proporcional a la capacidad de ejercicio, la fracción de eyección del ventrículo
izquierdo no guarda una buena correlación con la tolerancia al ejercicio (28, 34).
Las respuestas a las pruebas de esfuerzo son útiles para evaluar la necesidad y
eficacia de diversos tipos de intervenciones terapéuticas. Las siguientes variables
son importantes para cuantificar y evaluar con precisión las aplicaciones
terapéuticas, diagnósticas y pronósticas de la prueba. Cada variable se describe
en las secciones siguientes y se resumen en el cuadro 6.1:
•Hemodinámica: evaluada mediante las respuestas de la frecuencia cardíaca (FC)
y la tensión arterial sistólica (TAS) y diastólica (TAD).
•Ondas ECG: en especial el desplazamiento del segmento ST y las arritmias
ventricu-lares y supraventriculares.
•Los signos y síntomas clínicos limitadores.
•Las respuestas ventilatoria y del intercambio de gases pulmonares (p. ej.,
O2máx, E y pendiente E/ CO2).
CUADRO 6.1 Respuestas electrocardiográfica, cardiorrespiratoria y hemodinámica a l
VARIABLE
IMPORTANCIA CLÍNICA
Depresión del segmento ST (ST ↓)
Una respuesta ECG anormal se define com
Elevación del segmento ST (ST ↑)
Un ST ↑ en derivaciones que muestran una
Arritmias supraventriculares
Los latidos auriculares ectópicos aislados o
Arritmias ventriculares
La supresión de las arritmias ventriculares
Frecuencia cardíaca (FC)
La respuesta normal de la FC a un ejercicio
Frecuencia cardíaca de recuperación (FCR)
Una FCR anormal (lenta) se asocia con un
Tensión arterial sistólica (TAS)
La respuesta normal al ejercicio es un incre
Tensión arterial diastólica (TAD)
La respuesta normal al ejercicio es una aus
Capacidad aeróbica
Valores promediados del O2max, expresad
ECG, electrocardiográfico; IM, infarto de miocardio; TSV, taquicardia
supraventricular; EC, enfermedad coronaria; CVP, contracción ventricular
prematura; FC, frecuencia cardíaca; MET, equivalente metabólico; IC, índice
cronotrópico; DE, desviación estándar; VI, ventrículo izquierdo; FCR,
frecuencia cardíaca de recuperación; TAS, tensión arterial sistólica; TAD,
tensión arterial diastólica; O2máx, consumo máximo de oxígeno.
RESPUESTA DE LA FRECUENCIA CARDÍACA
La frecuencia cardíaca máxima (FCmáx) se predice a veces a partir de la edad,
usando cualquiera de las diversas ecuaciones publicadas (27). La relación entre
edad y FCmáx para una amplia muestra de sujetos está bien establecida; sin
embargo, la variabilidad interindividual es alta (desviación estándar, 10-12
latidos · min–1). Como resultado, hay riesgo potencial de un error considerable
en el empleo de métodos que extrapolen los datos de las pruebas submáximas a
una FCmáx predicha por la edad. La capacidad aeróbica, mediciones
antropométricas como la altura y el peso, y la composición corporal no influyen
independientemente en la FCmáx. La incapacidad de aumentar de forma
apropiada la FC durante el ejercicio (incompetencia cronotrópica) se asocia con
la presencia de cardiopatía y un aumento de la mortalidad (13, 20, 25). Una
disminución diferida de la FC al comienzo de la recuperación tras una prueba de
esfuerzo máxima limitada por los síntomas (p. ej., una disminución <12
latidos/min transcurrido el primer minuto de la recuperación) también es un
poderoso predictor de la mortalidad general (20).
La consecución de la FCmáx predicha por la edad no se debe emplear como
referencia absoluta para la terminación de una prueba de esfuerzo o como
indicador de que el esfuerzo ha sido máximo debido a su elevada variabilidad
interindividual. Las indicaciones clínicas por parte del médico y/o personal
supervisor siguen siendo el criterio más importante para la terminación de una
prueba de esfuerzo.
RESPUESTA DE LA TENSIÓN ARTERIAL
La respuesta normal de la TA a un ejercicio dinámico en postura erguida consiste
en un aumento progresivo de la TAS; ausencia de cambios o una disminución
ligera de la TAD, y una ampliación de la presión diferencial. A continuación se
describen los puntos clave para la interpretación de la respuesta de la TA a un
ejercicio dinámico progresivo:
•Descenso de la TAS (>10 mmHg de la TAS a pesar del aumento de la carga de
trabajo) o incapacidad de la TAS para aumentar al incrementarse la carga de
trabajo; se consideran una respuesta anormal a la prueba. Las disminuciones de
la TAS inducidas por el ejercicio (hipotensión por esfuerzo) se dan a veces en
pacientes con EC, valvulopatías, miocardiopatías y arritmias graves. En
ocasiones los pacientes sin una cardiopatía clínicamente significativa exhiben
hipotensión por esfuerzo causada por el tratamiento antihipertensivo, un
ejercicio vigoroso prolongado y respuestas vasovagales. No obstante, la
hipotensión por esfuerzo ha mostrado una correlación con la isquemia
miocárdica, disfunción del ventrículo izquierdo y un mayor riesgo de episodios
cardíacos subsiguientes (11, 18). En algunos casos la respuesta mejora después
de una cirugía de revascularización coronaria. Estudios han relacionado una
elevación excesiva de la TAD inducida por el ejercicio con una EC subyacente,
si bien estas observaciones no están tan bien documentadas como las de los
cambios inducidos por el ejercicio en la TAS. Sin embargo, una TAD >115
mmHg se considera un criterio para la terminación de una prueba de esfuerzo
graduado y también del ejercicio.
•La respuesta normal postejercicio es un declive progresivo de la TAS. Durante
la recuperación pasiva en una postura erguida, la TAS a veces cae bruscamente
por un proceso de colección periférica (que habitualmente se normaliza al
adoptar una posición en decúbito supino). La TAS se puede mantener varias
horas después de la prueba por debajo de los valores en reposo previos a aquélla.
La TAD también puede caer durante el período postejercicio.
•En pacientes que toman vasodilatadores, antagonistas del calcio, inhibidores de
la enzima conversora de la angiotensina, y receptores adrenérgicos α y β, la
respuesta al ejercicio se atenúa de forma variable y no se puede predecir con
precisión en ausencia de datos de pruebas clínicas.
•Aunque la FCmáx sea comparable en hombres y mujeres, los hombres por lo
general presentan una TAS más alta (~20 ±5 mmHg) durante una prueba de
esfuerzo máximo en cinta ergométrica. Sin embargo, la diferencia entre sexos
deja de ser aparente pasados los 70 años de edad. Empíricamente se ha usado
una TAS >250 mmHg o una TAD >115 mmHg para la terminación de la prueba.
•El producto del índice de presión o doble producto (TAS x FC) es un indicador
de la demanda miocárdica de oxígeno (19). Los signos y síntomas de isquemia
suelen ocurrir con un doble producto reproducible.
ONDAS ELECTROCARDIOGRÁFICAS
El apéndice C aporta información para la interpretación de los
electrocardiogramas en reposo y esfuerzo. Se ofrece información adicional sobre
los cambios habituales inducidos por el ejercicio en las variables ECG. La
respuesta ECG normal al ejercicio comprende lo siguiente:
•Cambios menores e insignificantes de la morfología de la onda P
•Superposición de las ondas P y T de latidos sucesivos
•Aumento de la amplitud de la onda Q del tabique
•Ligera disminución de la amplitud de la onda R
•Aumento de la amplitud de la onda T (aunque exhiba gran variabilidad de una a
otra persona)
•Mínimo acortamiento de la duración del complejo QRS
•Depresión del punto J
•Acortamiento relacionado con la frecuencia del intervalo QT
No obstante, algunos cambios de la morfología de las ondas ECG pueden indicar
una patología subyacente. Por ejemplo, aunque la duración del complejo QRS
tienda a disminuir ligeramente con el ejercicio (y la FC a aumentar) en personas
normales, tal vez aumente en pacientes con angina de pecho o una disfunción del
ventrículo izquierdo. Pocas veces se ven cambios en la onda P inducidos por el
ejercicio y a menudo son de importancia cuestionable. Muchos factores afectan a
la amplitud de la onda R; por consiguiente, tales cambios durante el ejercicio no
tienen un poder predictivo independiente (33).
Desplazamiento del segmento ST
Los cambios del segmento ST son criterios ampliamente aceptados de una
isquemia y lesión miocárdicas. La interpretación de los segmentos ST se puede
ver afectada por la configuración del ECG de reposo (p. ej., bloqueos de rama,
hipertrofia del ventrículo izquierdo) y por agentes farmacológicos (p. ej.,
tratamiento con digital). Puede haber depresión del punto J y ondas T de picos
altos con intensidades de ejercicio elevadas o durante la recuperación en sujetos
normales (37). La depresión del punto J que determina un ascenso acusado del
ST se debe más a la competición entre las fuerzas de repolarización normal y las
fuerzas de despolarización terminal que a la isquemia (30). La isquemia
miocárdica inducida por el ejercicio tal vez se manifieste mediante distintos
tipos de cambios del segmento ST en el ECG, como se aprecia en la figura 6.1.
FIGURA 6.1. Cambios del segmento ST durante el ejercicio. La depresión
clásica del segmento ST (primer complejo) se define como un segmento ST
horizontal o en descenso ≥1 mm por debajo del valor de referencia de 60-80
mseg y pasado el punto J. La depresión del segmento ST lentamente
ascendente (segundo complejo) se debe considerar una respuesta limítrofe, y
se hará hincapié en otras variables clínicas y de ejercicio.
Elevación del segmento ST
•La elevación del segmento ST (repolarización temprana) se aprecia a veces en
el ECG normal en reposo. El aumento de la FC suele causar que estos segmentos
ST elevados vuelvan a la línea isoeléctrica.
•La elevación del segmento ST inducida por el ejercicio en derivaciones con
ondas Q consistentes con un infarto de miocardio previo son indicativas de
anomalías del movimiento de las paredes cardíacas, isquemia o ambas cosas (6).
•La elevación del segmento ST inducida por el ejercicio en un ECG por lo demás
normal (excepto en aVR o V1-2) suele revelar una isquemia miocárdica
significativa y localiza la isquemia en un área específica del miocardio (36). Esta
respuesta también se asocia con arritmias ventriculares y lesiones miocárdicas.
Depresión del segmento ST
•La depresión del segmento ST (depresión del punto J y la elevación a 80 mseg
pasado el punto J) es la manifestación más habitual de una isquemia miocárdica
inducida por el ejercicio.
•La horizontalidad o descenso de la depresión del segmento ST es más
reveladora de una isquemia miocárdica que un ascenso de la depresión.
•El criterio normativo para una prueba positiva es ≥1 mm (0,1 mV) de un
segmento ST horizontal o en descenso en el punto J y que se extiende 60 a 80
mseg.
•Un ascenso lento del ST se considerará una respuesta intermedia y el énfasis se
pondrá en las variables clínicas y el ejercicio.
•La depresión del segmento ST no localiza la isquemia en un área específica del
miocardio.
•Cuantas más derivaciones haya con desplazamientos isquémicos (aparentes) del
segmento ST, más grave será la enfermedad.
•Una depresión significativa del segmento ST que ocurra sólo durante la
recuperación es probable que represente una respuesta positiva verdadera y se
considere un dato diagnóstico importante (23).
•En presencia de anomalías basales del ST ≥10 mm en el ECG de reposo, la
depresión adicional del ST durante el ejercicio resulta menos específica para la
isquemia miocárdica. En pacientes con bloqueo de rama izquierda las anomalías
del segmento ST que se desarrollan durante el ejercicio no se pueden interpretar
en lo concerniente a pruebas de isquemia miocárdica (43). En el bloqueo de
rama derecha la depresión del segmento ST inducida por el ejercicio en las
derivaciones precordiales anteriores (V1, V2 y V3) no se debe emplear para
diagnosticar isquemia, si bien los cambios del ST en las derivaciones laterales
(V4, V5 y V6) o inferiores (II, III y aVF) pueden ser un indicio de isquemia
(43).
•La corrección del segmento ST respecto a la FC tal vez aporte información
diagnóstica adicional. El índice segmento ST/frecuencia cardíaca (ST/FC) es la
ratio entre el máximo cambio del segmento ST (medido en mV) y el máximo
cambio entre la FC en reposo y el pico del ejercicio (medido en latidos · min–1).
Un índice ST/FC ≥1,6 se define como anormal. La elevación de ST/FC refleja la
pendiente máxima relacionando el grado de depresión del segmento ST (medido
en mV) con la FC (medida en latidos · min–1) durante el ejercicio. Una
elevación de ST/FC >2,54 mV · latidos · min–1 se define como anormal. Varios
estudios han abordado el valor diagnóstico de estas variables de ST/FC (16, 24,
31, 38), si bien los hallazgos han sido poco concluyentes e imposibilitan una
recomendación sobre su utilidad.
Normalización del segmento ST o ausencia de cambios
•La isquemia se puede manifestar por la normalización de los segmentos ST en
reposo. Las anomalías del ECG en reposo, incluidas la inversión de la onda T y
la depresión del segmento ST, recuperan la normalidad durante los síntomas
anginosos y durante el ejercicio en algunos pacientes (26).
Arritmias
Se producen arritmias asociadas con el ejercicio en personas sanas y en pacientes
con cardiopatías. El tono simpático aumentado y los cambios de los electrólitos
extracelulares e intracelulares, del pH y de la tensión de oxígeno contribuyen a la
presencia de trastornos de la automaticidad y reentrada del tejido conductor y
miocárdico, que son los mecanismos principales de las arritmias.
Arritmias supraventriculares
Las extrasístoles auriculares aisladas son habituales y no requieren precauciones
especiales. El aleteo y la fibrilación auriculares ocurren a veces en enfermedad
cardíaca orgánica o reflejan efectos endocrinos, metabólicos o farmacológicos.
La taquicardia supraventricular sostenida es inducida en ocasiones por el
ejercicio y puede requerir tratamiento farmacológico o electroconversión si la
interrupción del ejercicio no elimina el ritmo. Los pacientes que experimentan
taquicardia auricular paroxística pueden ser evaluados repitiendo la prueba de
esfuerzo después de un tratamiento apropiado.
Arritmias ventriculares
Las extrasístoles ventriculares (EV) se producen durante el ejercicio en el
30%-40% de las personas sanas y en el 50%-60% de los pacientes con EC. En
algunas personas la prueba de esfuerzo graduado induce EV, mientras que en
otras reduce su frecuencia. La importancia clínica de las EV inducidas por el
ejercicio sigue siendo objeto de debate. La supresión de las EV que están
presentes en reposo con la prueba de esfuerzo no excluye la presencia de ECV, y
las EV que aumentan en frecuencia, complejidad o ambas cosas tampoco
significan necesariamente que haya una cardiopatía isquémica subyacente (5,
14). Formas graves de ectopia ventricular, como EV multiformes o apareadas, o
salvas de taquicardia ventricular (≥3 EV sucesivas) es probable que se asocien
con una ECV significativa, un mal pronóstico o con ambas cosas si ocurren junto
con signos o síntomas de isquemia miocárdica, o en pacientes con una historia
de reanimación tras muerte cardíaca súbita, una miocardiopatía o una
valvulopatía. Sin embargo, en individuos sanos algunos estudios han demostrado
que las EV inducidas por el ejercicio se asocian con una mayor mortalidad,
mientras que otros estudios refieren que no existe tal asociación (5, 14).
Los criterios para terminar pruebas de esfuerzo basados en la ectopia ventricular
comprenden taquicardia ventricular sostenida, EV multifocales y salvas cortas de
taquicardia ventricular. En la decisión de terminar una prueba de esfuerzo puede
influir también la evidencia simultánea de isquemia miocárdica y/o signos o
síntomas indeseables (véase cuadro 5.2).
SIGNOS Y SÍNTOMAS LIMITADORES
Aunque los pacientes con depresión del segmento ST inducida por el ejercicio
puedan estar asintomáticos, en caso de angina de pecho concurrente aumenta
significativamente la posibilidad de que los cambios del ECG se deban a ECV
(42). Además, la angina de pecho sin cambios ECG isquémicos puede ser un
predictor de ECV tan válido como los cambios del segmento ST por sí solos
(10). Ambos se consideran en la actualidad variables independientes que
identifican a los pacientes con mayor riesgo de futuros episodios coronarios.
En ausencia de signos o síntomas adversos, por lo general hay que animar a los
pacientes a esforzarse para así determinar su tolerancia al ejercicio máximo. Sin
embargo, la determinación de lo que constituye un esfuerzo «máximo», aunque
importante para interpretar los resultados, puede resultar difícil. Se han aplicado
distintos criterios para confirmar que se ha alcanzado un esfuerzo máximo
durante la prueba de esfuerzo graduado. Sin embargo, todos los criterios
siguientes para determinar un esfuerzo máximo pueden ser subjetivos y, por
tanto, defectuosos:
•Incapacidad de la FC para elevarse cuando sigue aumentando la intensidad del
ejercicio.
•Una meseta en el consumo de oxígeno (o incapacidad para aumentar el
consumo de oxígeno a 150 ml · min–1) al aumentar la carga de trabajo (39). Este
criterio ha caído en desgracia, porque se ve una meseta inconsistentemente
durante las pruebas de esfuerzo graduado y se confunde con las diversas
definiciones y el modo en que los datos se obtienen durante el ejercicio (35).
•Una relación de intercambio respiratorio >1,1, si bien existe considerable
variabilidad interindividual en esta respuesta.
•Se han empleado diversas concentraciones de ácido láctico en sangre venosa
postejercicio (p. ej., 8-10 mmol · l–1); sin embargo, también hay considerable
variabilidad interindividual en esta respuesta.
•Un índice del esfuerzo percibido >17 en la escala de 6-20 o >9 en la escala de
0-10.
RESPUESTAS VENTILATORIAS Y DEL INTERCAMBIO DE GASES
PULMONARES
La medición directa de las respuestas ventilatoria y del intercambio de gases
pulmonares al ejercicio aporta una evaluación más precisa de la capacidad de
ejercicio; ayuda a distinguir las causas de la intolerancia al ejercicio y aporta
cálculos pronósticos más precisos. Estas respuestas sirven para evaluar el
esfuerzo del paciente durante la prueba de esfuerzo, sobre todo cuando se
sospeche una reducción de la capacidad para el ejercicio máximo. Los esfuerzos
submáximos del paciente pueden interferir con la interpretación de los resultados
de la prueba y con el tratamiento posterior del paciente. El consumo máximo o
pico de oxígeno ( O2pico) proporciona información importante sobre la
capacidad cardiovascular y es un poderoso marcador pronóstico. Nomogramas
para poblaciones específicas (véase fig. 5.1) y/o valores poblacionales (véase
tabla 4.8) sirven para comparar el O2pico con el valor esperado para una edad,
sexo y estado de actividad dados (7, 12).
Las respuestas ventilatoria y del intercambio de gases pulmonares a menudo se
usan en el marco clínico como estimación del punto en que se produce la
acumulación de lactato en la sangre, a veces llamado umbral anaerobio o de
lactato. Se han propuesto varios métodos que usan las respuestas ventilatoria y
del intercambio de gases pulmonares para el cálculo de este punto. Entre ellos se
cuentan el método de los equivalentes respiratorios (8, 40) y el método de la
pendiente V (4). Sea cual fuere el método usado, hay que recordar que el empleo
de cualquiera de ellos sólo ofrece una estimación, y que el concepto de
anaerobiosis durante el ejercicio es controvertido (34). Como el ejercicio
superado el umbral de lactato se asocia con acidosis metabólica, hiperventilación
y una menor capacidad para trabajar, su cálculo se ha convertido en una
medición fisiológica útil cuando se evalúan intervenciones en pacientes con
enfermedad cardíaca y pulmonar, así como para estudiar los límites del
rendimiento físico de personas sanas.
Además de calcular el momento en que los valores del lactato en sangre
comienzan a aumentar, la ventilación minuto máxima ( Emáx) sirve, junto con la
ventilación voluntaria máxima (MVV), para determinar si existe una limitación
ventilatoria al ejercicio máximo. Se puede usar una comparación entre la Emáx y
la MVV al evaluar las respuestas a una prueba de esfuerzo graduado. La relación
entre estas mediciones, a la cual se suele llamar reserva ventilatoria, se ha
definido tradicionalmente como el porcentaje de la MVV alcanzado durante el
ejercicio máximo (es decir, la ratio Emáx /MVV). En la mayoría de las personas
normales esta ratio oscila entre un 50% y un 85% (2). Los pacientes con
neumopatía suelen presentar valores >85%, señal de una reserva ventilatoria
reducida y de una posible limitación pulmonar al ejercicio.
VALOR DIAGNÓSTICO DE LA PRUEBA DE ESFUERZO
En el valor diagnóstico de la prueba de esfuerzo convencional para la detección
de la ECV influyen los principios de la probabilidad condicionada (cuadro 6.2).
Los factores que determinan el resultado predictivo de la prueba de esfuerzo (y
otras pruebas diagnósticas) son la sensibilidad y especificidad de la técnica de la
prueba y la prevalencia de ECV en la población sometida a la prueba.
Sensibilidad y especificidad determinan la eficacia de la prueba a la hora de
establecer, respectivamente, diagnósticos correctos en personas con y sin
enfermedad. La prevalencia de la enfermedad es un determinante importante del
valor predictivo de la prueba. Además, los criterios no ECG (p. ej., la duración
del ejercicio o el equivalente metabólico [MET] máximo, las respuestas
hemodinámicas, los síntomas de angina o disnea) se tendrán en cuenta en la
interpretación general de los resultados de la prueba de esfuerzo.
SENSIBILIDAD
Sensibilidad se refiere al porcentaje de pacientes sometidos a prueba con ECV
diagnosticada que muestran cambios significativos del segmento ST (es decir,
positivos). La sensibilidad del ECG al ejercicio para la detección de ECV se
suele basar en la estenosis de las arterias coronarias determinada
angiográficamente con posterioridad y que equivale al 70% o más de al menos
un vaso. Una prueba de esfuerzo verdadera-positiva revela una depresión del
segmento ST horizontal o descendente de 1 mm o más, y sirve para identificar
correctamente a los pacientes con ECV. Los resultados falsos negativos de la
prueba muestran que no hay cambios ECG o que no son diagnósticos, y no
logran identificar a pacientes con ECV subyacente.
Los factores habituales que contribuyen a obtener pruebas de esfuerzo falsas
negativas se resumen en el cuadro 6.3. La sensibilidad de la prueba disminuye
por un esfuerzo miocárdico inadecuado, por fármacos que atenúen las demandas
cardíacas del ejercicio o reduzcan la isquemia miocárdica (p. ej., bloqueadores β,
nitratos, antagonistas del calcio) y por una monitorización ECG insuficiente.
Cambios ECG preexistentes, como son hipertrofia del ventrículo izquierdo,
bloqueo de rama izquierda o síndrome de preexcitación (síndrome de WolfParkinson-White), limitan la capacidad para interpretar los cambios del ST
inducidos por el ejercicio como respuestas ECG isquémicas. La prueba de
esfuerzo es más precisa para detectar una ECV si se aplican índices
multivariados validados (marcadores de riesgo pre-test además de cambios del
segmento ST y otras respuestas a la prueba de esfuerzo) (3).
CUADRO 6.2 Sensibilidad, especificidad y valor predictivo de la prueba diagnóstica de
Sensibilidad = VP/(VP + FN) = porcentaje de pacientes con ECV cuya prueba es
positiva.
Especificidad = VN/(VN + FP) = porcentaje de pacientes sin ECV cuya prueba
es negativa.
Valor predictivo (prueba positiva) = VP/(VP + FP) = porcentaje de pacientes
con ECV cuyo resultado en la prueba es positivo.
Valor predictivo (prueba negativa) = VN/(VN + FN) = porcentaje de pacientes
sin ECV cuyo resultado en la prueba es negativo.
ECV, enfermedad cardiovascular; VP, verdadero positivo (prueba de esfuerzo
positiva y ECV); FP, falso positivo (prueba de esfuerzo positiva sin ECV); VN,
verdadero negativo (prueba de esfuerzo negativa sin ECV); FN, falso negativo
(prueba de esfuerzo negativa y ECV).
CUADRO 6.3 Causas de los resultados falsos negativos en la prueba de esfuerzo
•Imposibilidad de alcanzar un umbral isquémico.
•Monitorización de un número insuficiente de derivaciones para detectar
cambios ECG.
•Fallo por no reconocer signos y síntomas no ECG que tal vez se asocien con
una ECV subyacente (p. ej., hipotensión por esfuerzo).
•ECV angiográficamente significativa compensada por circulación colateral.
•Limitaciones musculoesqueléticas al ejercicio que preceden a anomalías
cardíacas.
•Errores técnicos o del observador.
ESPECIFICIDAD
La especificidad de las pruebas de esfuerzo se refiere al porcentaje de pacientes
sin ECV que no muestran cambios significativos (negativos) del segmento ST.
Una prueba verdadera negativa identifica correctamente a una persona sin ECV.
Muchas afecciones gene-ran respuestas anormales en la prueba de esfuerzo en
ausencia de una ECV obstructiva significativa (cuadro 6.4).
CUADRO 6.4 Causas de los cambios ST anormales en ausencia de una enfermedad cor
•Anomalías de la repolarización en reposo (p. ej., bloqueo de rama izquierda)
•Hipertrofia cardíaca
•Defectos de la conducción acelerada (p. ej., síndrome de Wolf-ParkinsonWhite)
•Digital
•Miocardiopatía no isquémica
•Hipopotasemia
•Alteraciones vasorreguladoras
•Prolapso de la válvula mitral
•Trastornos pericárdicos
•Errores técnicos o del observador
•Espasmo coronario en ausencia de enfermedad coronaria significativa
•Anemia
•Sexo femenino
aLas variables seleccionadas se pueden asociar con, más bien que ser las causas
de los resultados anormales de la prueba.
Los valores documentados para la especificidad y sensibilidad del ECG de
esfuerzo varían por las diferencias en la selección de los pacientes, en los
protocolos de las pruebas, en los criterios ECG de una prueba positiva y en la
definición angiográfica de la ECV. En estudios que controlaron estas variables
los resultados obtenidos mostraron una sensibilidad del 68% y una especificidad
del 77% (17). La sensibilidad fue, no obstante, un poco inferior y la
especificidad mayor cuando se eliminó el sesgo de verificación (16, 31).
VALOR PREDICTIVO
El valor predictivo de la prueba de esfuerzo es una medida de la precisión con la
que una prueba (positiva o negativa) identifica correctamente la presencia o
ausencia de ECV en los pacientes sometidos a prueba. Por ejemplo, el valor
predictivo de una prueba positiva es el porcentaje de esas personas con una
prueba anormal que tienen ECV. No obstante, una prueba no se puede clasificar
como «negativa» a menos que el paciente haya alcanzado un nivel adecuado de
tensión miocárdica, por lo general definido como un 85% o más de la FCmáx
predicha durante la prueba. El valor predictivo no se puede calcular directamente
a partir de la especificidad o sensibilidad de una prueba, porque depende de la
prevalencia de la enfermedad en la población sometida a prueba.
COMPARACIÓN CON PRUEBAS DE ESFUERZO CON TÉCNICAS DE
DETECCIÓN POR LA IMAGEN
Varias pruebas de detección por la imagen, como la ecocardiografía y las
técnicas gammagráficas, se usan a menudo asociadas con la prueba de esfuerzo
para diagnosticar la ECV. Existen pautas que describen estas técnicas y su
precisión para detectar la ECVVVVVVV (19, 21). La ecocardiografía de
esfuerzo tiene una sensibilidad media ponderada del 86%, una especificidad del
81% y una precisión general del 85% para la detección de la ECV. El ejercicio
con técnicas gammagráficas concomitantes usando tecnecio (Tc99m) ha
demostrado una precisión parecida a las que usan cloruro de talio (201 Tl) para
la detección de la isquemia miocárdica. La tomografía de esfuerzo por emisión
de un único fotón (SPECT) presenta una sensibilidad del 87% y una
especificidad del 73% en la detección de la ECV con ≥50% de estenosis
coronaria (1). La sensibilidad y especificidad son similares a las de la
gammagrafía tomográfica y planar.
APLICACIONES PRONÓSTICAS DE LA PRUEBA DE ESFUERZO
La evaluación pronóstica o de riesgos es una actividad importante en la práctica
médica y en la cual se basan muchas decisiones sobre el tratamiento de los
pacientes. En pacientes con ECV, varios factores clínicos contribuyen a los
resultados, como son la gravedad y estabilidad de los síntomas, la función del
ventrículo izquierdo, la extensión angiográfica y la gravedad de la ECV, la
estabilidad eléctrica del miocardio, y la presencia de otras comorbilidades. A
menos que estén indicados el cateterismo cardíaco y la revascularización
coronaria inmediata, se practicará una prueba de esfuerzo en personas con ECV
diagnosticada o sospechada para evaluar el riesgo de futuros episodios cardíacos
y para ayudar en las decisiones posteriores para el tratamiento. Como se dijo en
el capítulo 5, los datos derivados de la prueba de esfuerzo son muy útiles cuando
se tienen en consideración en el contexto de otra información clínica. Variables
diagnósticas importantes se pueden derivar de la prueba de esfuerzo y se
resumen en el cuadro 6.1.
FIGURA 6.2. El nomograma de Duke emplea cinco niveles para calcular el
pronóstico de una persona a partir de los parámetros del índice de Duke.
Primero se marca el grado de depresión del ST observado en la línea de
desviación del segmento ST. Segundo, el grado observado de angina de
pecho se marca en la línea de la angina, y luego ambos puntos se conectan.
Tercero, se registra el punto en que la línea interseca la línea de lectura de la
isquemia. Cuarto, se marca la tolerancia al ejercicio observada en la línea
de la capacidad de ejercicio. Finalmente, se conectan la marca en la línea de
la lectura de la isquemia y la marca en la línea de la capacidad de ejercicio,
y se obtiene la supervivencia a 5 años o el promedio de la mortalidad anual
a partir del punto en que esta línea interseca la escala pronóstica.
Varios índices pronósticos en el diagnóstico multivariado, como son el índice de
la Veteran’s Administration (32) (validado para la población de veteranos) y el
nomograma de Duke (28) (validado para la población general, incluidas las
mujeres) (fig. 6.2) son útiles si se aplican apropiadamente. El nomograma de
Duke no parece haber sido validado en pacientes mayores de 75 años (22). Por
lo general, los pacientes que hayan sufrido recientemente un infarto agudo de
miocardio y hayan recibido tratamiento trombolítico y/o hayan sido sometidos a
revascularización coronaria presentan una tasa baja de episodios cardíacos
subsiguientes. La prueba de esfuerzo todavía puede aportar información
pronóstica sobre esta población, además de ayudar al asesoramiento sobre las
actividades posibles y a la prescripción de ejercicio.
BIBLIOGRAFÍA
1. ACCF/ASNC appropriateness criteria for single-photon emission computed
tomography perfusion imaging (SPECT MPI): a report of the American College
of Cardiology Foundation Quality Strategic Directions Committee
Appropriateness Criteria Working Group and the American Society of Nuclear
Cardiology endorsed by the American Heart Association. J Am Coll Cardiol.
2005; 46:1587-605.
2. American Thoracic Society and American College of Chest Physicians.
ATS/ACCP Statement on cardiopulmonary exercise testing. Am J Respir Crit
Care Med. 2003; 167:211-77.
3. Ashley E, Myers J, Froelicher VF. Exercise testing scores as an example of
better decisions through science. Med Sci Sports Exerc. 2002; 34:1391-8.
4. Beave WL, Wasserman K, Whipp BJ. A new method for detecting anaerobic
threshold by gas exchange. J App. Physiol. 1986; 60:2020-7.
5. Beckerman J, Wu T, Jones S, y otros. Exercise test-induced arrhythmias. Prog
Cardiovasc Dis. 2005; 47:285-305.
6. Bruce RA, Fisher LD, Pettinger M, y otros. ST segment elevation with
exercise: a marker for poor ventricular function and poor prognosis. Coronary
Artery Surgery Study (CASS) Confirmation of Seattle Heart Watch results.
Circulation. 1988; 77:897-905.
7. Bruce RA, Kusumi F, Hosmer D. Maximal oxygen intake and nomographic
assessment of functional aerobic impairment in cardiovascular disease. Am
Heart J. 1973; 85:546-62.
8. Caiozzo VJ, Davis JA, Ellis JF, y otros. A comparison of gas exchange indices
used to detect the anaerobic threshold. J Appl Physiol. 1982; 53:1184-9.
9. Cheitlin MD, Armstrong WF, Aurigemma GP, y otros. ACC/AHA/ASE 2003
guideline update for the clinical application of echocardiography: summary
article: a report of the American College of Cardiology/American Heart
Association Task Force on Practice Guidelines (ACC/AHA/ASE Committee to
Update the 1997 Guidelines for the Clinical Application of Echocardiography).
Circulation. 2003; 108:1146-62.
10. Cole JP, Ellestad MH. Significance of chest pain during treadmill exercise:
correlation with coronary events. J Am Coll Cardiol. 1978; 41:227-32.
11. Comess KA, Fenster PE. Clinical implications of the blood pressure response
to exercise. Cardiology. 1981; 68:233-44.
12. Day JR, Rossiter HB, Coats EM, Skasick A, Whipp BJ. The maximally
attainable O2 during exercise in humans: the peak vs. maximum issue. J Appl
Physiol. 2003; 95:1901-7.
13. Ellestad MH. Chronotropic incompetence: the implications of heart rate
response to exercise (compensatory parasympathetic hyperactivity?).
Circulation. 1996; 93:1485-7.
14. Evans CH, Froelicher VF. Some common abnormal responses to exercise
testing. En: Evans C, ed. Exercise Testing. Primary Care. 2001; 28:219-32.
15. Froelicher VF. Screening with the exercise test: time for a guideline change?
Eur Heart J. 2005; 26:1353-4.
16. Froelicher VF, Lehman KG, Thomas R, y otros. The electrocardiographic
exercise test in a population with reduced workup bias: diagnostic performance,
computerized interpretation, and multivariable prediction. Ann Intern Med.
1998; 128:965-74.
17. Gibbson RJ, Balady GJ, Bricker JT, y otros. Pretest likelihood of
atherosclerotic cardiovascular disease (CVD). ACC/AHA 2002, Guideline
Update for Exercise Testing: a report of the American College of
Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines;
Committee on Exercise Testing, 2002. Circulation. 2002; 106(14):1883-92.
18. Irving JB, Bruce RA, DeRouen TA. Variations in and significance of systolic
pressure during maximal exercise (treadmill) testing. Am J Cardiol. 1977;
39:841-8.
19. Kitamura K, Jorgensen CR, Gobel FL, y otros. Hemodynamic correlates of
myocardial oxygen consumption during upright exercise. J Appl Physiol. 1972;
32:516
20. Kligfield P, Lauer MS. Exercise electrocardiogram testing: beyond the ST
segment. Circulation. 2006; 114:2070-82.
21. Klocke FJ, Baird MG, Lorell BH, y otros. ACC/AHA/ASNC guidelines for
the clinical use of cardiac radionuclide imaging –executive summary: report of
the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on
Practice Guidelines (ACC/AHA/ASNC Committee to Revise the 1995
Guidelines for the Clinical Use of Cardiac Radionuclide Imaging). J Am Coll
Cardiol. 2003; 42:1318-33.
22. Kwok JM, Miller TD, Hodge DO, y otros. Prognostic value of the Duke
treadmill score in the elderly. J Am Coll Cardiol. 2002; 39:1475-81.
23. Lachterman B, Lehmann KG, Abrahamson D, y otros. “Recovery only” ST
segment depression and the predictive accuracy of the exercise test. Ann Intern
Med. 1990; 112:11-6.
24. Lauer MS, Francis GS, Okin PM, y otros. Impaired chronotropic response to
exercise stress testing as a predictor of mortality. JAMA. 1999; 281:524-9.
25. Lauer MS, Sivarajan-Froelicher E, Williams M, Kligfield P. Exercise testing
in asymptomatic adults. A statement for health professionals from the American
Heart Association Council on Clinical Cardiology, Subcommittee on Exercise,
Cardiac Rehabilitation, and Prevention. Circulation. 2005; 112:11-6.
26. Lavie CJ, Oh JK, Mankin HT, y otros. Significance of T-wave
pseudonormalization during exercise: a radionuclide angiographic study. Chest.
1988; 94:512-6.
27. Londeree BR, Moeschberger ML. Influence of age and other factors on
maximal heart rate. J Cardiac Rehab. 1984; 4:44-9.
28. Mark DB, Hlatky MA, Harrell FE, y otros. Exercise treadmill score for
predicting prognosis in coronary artery disease. Ann Intern Med. 1987; 106:793800.
29. McKirnan MD, Sullivan M, Jensen D, y otros. Treadmill performance and
cardiac function in selected patients with coronary heart disease. J Am Coll
Cardiol. 1984; 3:253-61.
30. Mirvis DM, Ramanathan KB, Wilson JL. Regional blood flow correlates of
ST segment depression in tachycardia-induced myocardial ischemia. Circulation.
1986; 73:365-73.
31. Morise AP. Accuracy of heart rate-adjusted ST segments in populations with
and without posttest referral bial. Am Heart J. 1997; 134(4):647-55.
32. Morrow K, Morris CK, Froelicher VF, y otros. Prediction of cardiovascular
death in men undergoing non-invasive evaluation for coronary artery disease.
Ann Intern Med. 1993; 118:689-95.
33. Myers J, Ahnve S, Froelicher VF, y otros. Spatial R wave amplitude changes
during exercise: relation with left ventricular ischemia and function. J Am Coll
Cardiol. 1985; 6:603-8.
34. Myers J, Froelicher VF. Hemodynamic determinants of exercise capacity in
chronic heart failure. Ann Inter Med. 1991; 115:377-86.
35. Noakes TD. Maximal oxygen uptake: “classical” versus “contemporary”
viewpoints: a rebuttal. Med Sci Sports Exerc. 1991; 115:377-86.
36. Nostratian F, Froelicher VF. ST elevation during exercise testing: a review.
Am J Cardiol. 1989; 63:986-8.
37. Okin PM, Kligfield P. Heart rate adjustment of ST segment depression and
performance of the exercise electrocardiogram: a critical evaluation. J Am Coll
Cardiol. 1995; 25:1726-35.
38. Taylor HL, Buskirk ER, Henschel A. Maximal oxygen uptake as an objective
measure of cardiorespiratory performance. J Appl Physiol. 1955; 8:73-80.
39. Wasserman K, Whipp BJ, Koyl SN, y otros. Anaerobic threshold and
respiratory gas exchange during exercise. J Appl Physiol. 1973; 35:236-43.
40. Weiner DA, McCabe CH, Cutler SS, y otros. Decrease in systolic blood
pressure during exercise testing: reproducibility, response to coronary bypass
surgery and prognostic significance. Am J Cardiol. 1982; 49:1627-31.
41. Weiner DA, Ryan TJ, McCabe CH, y otros. Exercise stress testing:
correlations among history of angina, ST-segment response and prevalence of
coronary-artery disease in the Coronary Artery Surgery Study (CASS). N Engl J
Med. 1979; 301:230-5.
42. Whinnery JE, Froelicher VF, Longo MR, y otros. The electrocardiographic
response to maximal treadmill exercise of asymptomatic men with right bundle
branch block. Chest. 1977; 71:335-40.
43. Whinnery JE, Froelicher VF, Stewart AJ, y otros. The electrocardiographic
response to maximal treadmill exercise of asymptomatic men with left bundle
branch block. Am Heart J. 1977; 94:316-24.
SECCIÓN III Prescripción de ejercicio
CAPÍTULO 7 Principios generales de la prescripción
de ejercicio
El mejor programa de entrenamiento con ejercicio es aquel que se adecua a las
metas de cada individuo en el ámbito de la salud y la condición física. Los
principios de la prescripción de ejercicio que aparecen en este capítulo tienen por
finalidad ayudar a los profesionales del ejercicio y de la salud/condición física a
lograr una prescripción de ejercicio individualizada. Estos principios se basan en
la aplicación de datos científicos sobre los beneficios fisiológicos, psicológicos y
para la salud del ejercicio. Dichos principios de la prescripción de ejercicio son
pautas para adultos aparentemente sanos. Habrá casos en los que estos principios
no se apliquen debido a características individuales como el estado de salud, la
capacidad física y la edad, o debido a las metas deportivas y de rendimiento. En
estos casos se recomienda que el profesional de la salud/condición física o del
ejercicio los adapte a la prescripción de ejercicio según se señala en otros
capítulos de este libro. Las pautas para la población clínica y la población sana
en circunstancias especiales se abordan en los capítulos 8 a 10.
MODO (TIPO) DE EJERCICIO
Se recomienda variedad de ejercicios a todos los adultos para mejorar los
componentes de la condición física (5, 8). Los componentes de la condición
física relacionados con la salud son: capacidad cardiovascular (aeróbica), fuerza
y tolerancia musculares, flexibilidad y composición corporal. También se
recomiendan ejercicios que mejoren la capacidad neuromuscular, como el
equilibrio y la agilidad, sobre todo en adultos mayores y personas en muy baja
condición física (31).
Las lesiones por uso excesivo (es decir, daños tisulares por una actividad
repetitiva en el tiempo, o trastornos por traumatismos acumulados) son una
preocupación especial para los adultos de mediana edad y mayores. Para evitar
el riesgo potencial de síndromes por uso excesivo, se recomienda una panoplia
de modalidades de ejercicio (8). El cumplimiento de un programa de ejercicio
mejora cuando se presenta un programa variado, aunque no hay datos claros que
respalden que la variedad mejore el cumplimiento (22). La salud ósea tiene gran
importancia en los adultos más jóvenes y en los ancianos (capítulos 8 y 10),
sobre todo las mujeres. El ACSM recomienda ejercicios con carga (es decir,
ejercicio resistido y soportando el peso del cuerpo) para conservar la salud ósea.
Se debe tener en cuenta esta recomendación cuando se elabore un programa de
ejercicio para adultos y se sopese el riesgo de lesiones musculoesqueléticas (5, 6,
31).
Al elegir las modalidades de ejercicio para un programa, hay que tener en cuenta
las metas del individuo, su capacidad física, su estado de salud y el equipamiento
disponible. Dependiendo de tales circunstancias, la prescripción de ejercicio tal
vez no incorpore ejercicios para mejorar todos los componentes de la capacidad
física. La tabla 7.1 ofrece recomendaciones generales sobre los tipos de ejercicio
que deben formar parte de un programa de entrenamiento para la salud y la
condición física de adultos aparentemente sanos basándose en una combinación
de frecuencia e intensidad del ejercicio. En las siguientes secciones se harán
recomendaciones específicas para la prescripción de ejercicio con que mejorar la
salud y la condición física.
TABLA 7.1. RECOMENDACIONES GENERALES DE EJERCICIO
PARA ADULTOS SANOS
FRECUENCIA SEMANAL (días · semana−1 dedicados a un programa de ejercicio)
Al menos 5 días · semana−1
Al menos 3 días · semana−1
3-5 días · semana−1
2-3 días · semana−1
COMPONENTES DE LA SESIÓN DE EJERCICIO
Una sesión de ejercicio debe comprender las fases siguientes:
•Calentamiento
•Estiramiento
•Ejercicio de preparación física o específico del deporte
•Recuperación activa
La fase de calentamiento consiste en un mínimo de 5 a 10 minutos de actividad
cardiovascular (aeróbica) o de tolerancia muscular de intensidad baja (es decir,
<40% O2R [reserva de consumo de oxígeno]) a moderada (es decir, 40% a
<60% O2R) para aumentar la temperatura del cuerpo y reducir el riesgo
potencial de mialgia después del ejercicio, o lo que muchos describen como
rigidez muscular. La fase de calentamiento es una fase de transición que permite
al cuerpo acomodarse a las exigencias cambiantes de naturaleza fisiológica,
biomecánica y bioenergética durante la fase de preparación física o práctica
deportiva de la sesión de ejercicio. La fase de estiramiento difiere de las fases de
calentamiento y recuperación activa, y se puede practicar después de cualquiera
de ellas.
La fase de preparación física comprende ejercicio aeróbico, ejercicio resistido y
ejercicio específico de un deporte. En secciones posteriores de este capítulo se
tratan los aspectos específicos del principio FITT* (Frecuencia, Intensidad,
Tiempo [duración] y Tipo [modo]) del ejercicio aeróbico y resistido. A la fase de
preparación física sigue un período de recuperación activa que implica una
actividad cardiovascular (aeróbica) y de tolerancia muscular de intensidad baja a
moderada que dure al menos 5 a 10 minutos. El propósito del período de
recuperación activa es permitir una recuperación gradual de la FC (frecuencia
cardíaca) y la TA (tensión arterial) y la eliminación de los productos de desecho
metabólicos de los músculos utilizados durante la fase de preparación física
cuando el ejercicio es más intenso. El cuadro 7.1 resume los componentes de las
sesiones de entrenamiento.
CUADRO 7.1
Componentes de la sesión de ejercicio
•Calentamiento: Al menos 5 a 10 minutos de actividad cardiovascular o de
tolerancia muscular de intensidad baja (<40% O2R) a moderada (40% a <60%
O2R).
•Preparación física: 20 a 60 minutos de actividad aeróbica, resistida,
neuromuscular o práctica de un deporte (tandas de ejercicio de 10 minutos son
aceptables si el individuo acumula al menos 20 a 60 min · día−1 de ejercicio
diario).
•Recuperación activa: Al menos 5 a 10 minutos de actividad cardiovascular o de
tolerancia muscular de intensidad baja (<40% O2R) a moderada (40% a <60%
O2R).
•Estiramiento: Al menos 10 minutos de ejercicios de estiramiento después del
calentamiento o la recuperación activa.
Nota: Estas recomendaciones concuerdan con las pautas del United States
Department of Health & Human Services Physical Activity Guidelines for
Americans, disponible en http://www.health.gov/PAGuidelines/pdf/paguide.pedf
(7 de octubre de 2008)
EJERCICIO AERÓBICO (TOLERANCIA CARDIOVASCULAR)
CANTIDAD DE EJERCICIO: ¿CUÁNTO EJERCICIO ES BASTANTE
PARA OBTENER BENEFICIOS PARA LA SALUD Y LA CONDICIÓN
FÍSICA?
La cantidad o volumen de ejercicio es una función de la frecuencia, intensidad y
duración (tiempo) del ejercicio practicado. Hay una relación entre dosis y
respuesta del volumen de ejercicio necesario para obtener beneficios para la
salud y la condición física. Incluso pequeños incrementos del gasto calórico
durante la actividad física mejoran las respuestas de la salud y la condición
física, siendo las personas sedentarias las que obtienen más beneficios (8, 19).
La cantidad (dosis) mínima y máxima de ejercicio se tiene que cuantificar de
forma muy precisa para obtener beneficios para la salud y la condición física. No
obstante, algo de ejercicio es por lo general preferible a la inactividad física.
Frecuencia del ejercicio
Aunque el volumen total de actividad física sea un factor clave para obtener
beneficios para la salud y la condición física, la frecuencia de la actividad física
(es decir, el número de días por semana dedicados a un programa de ejercicio)
también es importante. Los beneficios para la salud y la condición física se
producen en algunas personas con sólo una o dos sesiones de ejercicio a la
semana y a una intensidad moderada a vigorosa (≥60% O2R) (25, 27). Sin
embargo, esta frecuencia mínima de actividad física no se puede recomendar a la
población adulta en general por el mayor riesgo de lesiones muscu loesqueléticas
y episodios cardiovasculares indeseables en personas que habitualmente no se
muestran físicamente activas (3).
El Director General de Sanidad de Estados Unidos (47) y otras agencias
gubernamentales de Estados Unidos (23, 46) recomiendan practicar una
actividad física casi todos los días de la semana, definida operativamente como
≥5 días · semana−1, mientras que el ACSM (8) recomienda 3-5 días · semana−1.
Hay una atenuación de la magnitud de la mejora de la condición física con
frecuencias de ejercicio de >3 días · semana−1, así como una meseta en la
mejora (9) cuando el ejercicio es >5 días · semana−1. El ejercicio de intensidad
vigorosa practicado >5 días · semana−1 puede aumentar la incidencia de
lesiones, por lo que este grado de actividad física no se suele recomendar a la
mayoría de los adultos. Sin embargo, si se introduce en el programa de ejercicio
variedad de modos de ejercicio que imponen distintas fuerzas de impacto al
cuerpo (p. ej., atletismo y ciclismo) o utilizan distintos grupos musculares (p. ej.,
natación y atletismo), a algunas personas se les puede recomendar a diario
actividad física de intensidad vigorosa. Como alternativa, una combinación
semanal de 3-5 días · semana−1 de ejercicio de intensidad moderada y vigorosa
es recomendable a la mayoría de los adultos.
Frecuencia: A la mayoría de los adultos se les recomienda un ejercicio
aeróbico de intensidad moderada al menos 5 días · semana−1 o ejercicio
aeróbico de intensidad vigorosa al menos 3 días · semana−1 o una
combinación semanal de 3-5 días · semana−1 de ejercicio de intensidad
moderada y vigorosa para alcanzar y mantener los beneficios para la salud
y la condición física.
Intensidad del ejercicio
Existe una cadena positiva de beneficios para la salud y la condición física
cuando aumenta la intensidad del ejercicio. Existe un umbral de intensidad
mínimo para obtener beneficios para la salud y la condición física en la mayoría
de las personas, con la posible excepción de las que están físicamente mermadas
(8, 19, 26). Se recomienda ejercicio de intensidad al menos moderada (un 40% a
<60% del O2R que aumente apreciablemente la FC y la respiración) como
intensidad mínima para adultos si se quieren obtener beneficios para la salud y la
condición física (19, 47). No obstante, una combinación de ejercicio de
intensidad moderada y vigorosa (≥60% de O2R que genera incrementos
sustanciales de la FC y la respiración) es ideal para mejorar la salud y condición
física de la mayoría de los adultos (19).
Una exposición sobre la intensidad del ejercicio no estaría completa si no se
entiende la predicción de la frecuencia cardíaca máxima cuando en el sujeto o
paciente no se ha completado una prueba de esfuerzo graduado de la capacidad
máxima. Históricamente, se ha aplicado la fórmula «220 – edad» para predecir la
frecuencia cardíaca máxima de hombres y mujeres. Es fácil de usar pero implica
un alto grado de variabilidad (subestimación de la FCmáx de ambos sexos
menores de 40 años y sobreestimación de la FCmáx de ambos sexos mayores de
40 años). Recientemente, se han introducido predictores más precisos de la
frecuencia cardíaca máxima (15, 28, 42). La siguiente fórmula de Gellish y otros
(15) representa los más precisos. El practicante debe decidir qué es más
importante –la facilidad del uso o la precisión– para decidirse a usar una u otra
ecuación de la frecuencia cardíaca máxima predicha por la edad.
CUADRO 7.2 Resumen de los métodos para la prescripción de la intensidad del ejercic
•Método de la FC de reserva (FCR): FC ideal (FCI) = [(FCmáx – FCreposo) × %
intensidad deseada] + FCreposo
•Método de la reserva de O2 ( O2R): O2Ra ideal =[( O2máx – O2reposo) × %
intensidad deseada] + O2reposo
•Método de la FC máxima: FC ideal = FCmáxb × % intensidad deseada
•Método del O2 máximo: O2 ideala = O2máxc × % intensidad deseada
•Método del MET máximo × (% MET): METª ideal = [( O2máxc)/3,5 ml · kg–1
· min–1]c ×% intensidad deseada
aLas actividades con el O2 y el MET ideales se determinan usando un
compendio de actividad física (8, 9) o cálculos metabólicos (6) (tabla 7.2).
bFCmáx se calcula con la fórmula 220 – edad o con otra ecuación predictiva.
c O2máx se calcula con una prueba de esfuerzo submáxima o máxima.
FCmáx = 206,9 – (0,67 x edad)
Se emplean diversos métodos para cuantificar la intensidad del ejercicio, como
la FC de reserva (FCR), el O2R, el esfuerzo percibido (es decir, IEP [índice del
esfuerzo percibido]) (4, 32), OMNI (37, 38, 48), prueba de hablar (33), valencia
afectiva (13), consumo absoluto de energía por minuto (kcal · min–1), porcentaje
de la frecuencia cardíaca máxima predicha por la edad (FCmáx), el porcentaje
del consumo de oxígeno ( O2) y MET (equivalentes metabólicos). Cualquiera de
estos métodos para prescribir la intensidad del ejercicio conseguirá mejoras de la
salud o la condición física si se aplica correctamente. Se recomienda su empleo
para la prescripción de ejercicio dependiendo de la preferencia y/o las
circunstancias.
La FCR y el O2R reflejan con más precisión que otros métodos el ritmo de
consumo de energía durante la actividad física para prescribir la intensidad del
ejercicio (41). Por esta razón éstos son los métodos preferidos para prescribir la
intensidad del ejercicio siempre que sea posible. Sin embargo, la medición
exacta de la FC de reposo (FCreposo) y la FCmáx o el O2 no siempre es factible
para determinar la FCR y el O2R. En tales casos, la FCmáx predicha por la edad
o el consumo máximo de oxígeno ( O2máx) suelen ser más prácticos cuando no
se dispone de mediciones directas obtenidas mediante pruebas de esfuerzo.
En el cuadro 7.2 aparece un resumen de los métodos para calcular la intensidad
del ejercicio mediante la FC, el O2 y los MET. La intensidad del entrenamiento
se suele determinar como una amplitud, por lo que su cálculo mediante las
fórmulas del cuadro 7.2 tendrá que repetirse dos veces: una para el límite inferior
de la intensidad deseada y otra para el límite superior (véanse ejemplos de estos
cálculos en la fig. 7.2). La amplitud prescrita para la intensidad del ejercicio de
una persona se tiene que determinar teniendo en cuenta diversos factores como
la edad, el nivel habitual de actividad física, el nivel de forma física y el estado
de salud. En la tabla 7.4 se muestra el principio FITT y se presentan otras
recomendaciones para prescribir la intensidad del ejercicio. En algunas personas
con alteraciones cognitivas o congénitas asignar dos puntos en una escala tal vez
resulte confuso o incluso peligroso. En tales casos se urge al profesional del
ejercicio o de la salud y la condición física a utilizar el límite inferior o un punto
medio de la amplitud recomendada, o a calcular un único nivel seguro para la FC
y los MET.
Cuando se emplee el O2 o los MET para prescribir ejercicio, el profesional de la
salud o la condición física puede identificar actividades dentro de la amplitud
ideal del O2 o los MET mediante un compendio de actividades físicas (1, 2) o
con cálculos meta-bólicos (9) (tabla 7.2 y fig. 7.2). A veces se usa un método
directo para la prescripción de ejercicio mediante la relación entre la FC y el O2
cuando ambos valores se miden durante una prueba de esfuerzo (fig. 7.1). Este
método es especialmente útil cuando se prescribe ejercicio a personas que toman
medicamentos –como bloqueadores β– o que padecen una enfermedad crónica
como diabetes mellitus o enfermedad cardiovascular aterosclerótica, que altera la
respuesta de la FC al ejercicio.
En la figura 7.2 aparecen ejemplos de varios métodos para prescribir la
intensidad del ejercicio. Remitimos al lector a otras publicaciones del ACSM (p.
ej., referencias 9 y 10) donde se dan más explicaciones y ejemplos usando estos
métodos adicionales de prescripción de ejercicio.
Se recomienda la percepción del esfuerzo mediante las escalas del IEP (11, 32)
(véase tabla 4.7) u OMNI (37, 38, 48) como una medición primaria o auxiliar de
la intensidad del ejercicio (24). La prueba de hablar (33) y las medidas de la
valencia afectiva (13), como la Escala de Sensaciones (17), son a veces
mediciones útiles del esfuerzo percibido; sin embargo, se necesitan nuevos
estudios antes de que se puedan recomendar como herramientas primarias para
calcular la intensidad del ejercicio. Por esta razón, la prueba de hablar y la
valencia afectiva se recomiendan como mediciones auxiliares de la intensidad
del ejercicio.
No hay estudios disponibles que comparen simultáneamente todos los métodos
de prescripción de la intensidad del ejercicio. En consecuencia, los diversos
métodos descritos en este capítulo para cuantificar la intensidad del ejercicio no
tienen por qué ser equivalentes.
Intensidad: Para la mayoría de los adultos se recomienda una combinación
de ejercicio de intensidad moderada (del 40% a <60% del O2R, y que
aumenta de forma apreciable la FC y la respiración) a vigorosa (≥60% del
O2R, lo cual aumenta sustancialmente la FC y la respiración). La intensidad
del ejercicio se calcula a veces usando la FCR, el O2R, el porcentaje de la
FCmáx predicha por la edad, el porcentaje del O2máx estimado y el
esfuerzo percibido.
Cantidad y duración (tiempo) del ejercicio
La duración del ejercicio se prescribe como una medición de la cantidad del
tiempo que se practica la actividad física (es decir, por sesión, día o semana) o
mediante el consumo calórico total. El número de pasos sobre un podómetro
también sirve para determinar la cantidad de ejercicio y/o actividad física. La
actividad física se puede practicar sin interrupción (en una sesión) o de forma
intermitente y acumulada a lo largo de un día y en una o más sesiones de
actividad física de al menos 10 min de duración (19, 47).
TABLA 7.2. CÁLCULOS METABÓLICOS DEL GASTO DE ENERGÍA [
O2 (ml · kg−1 · min−1)] DURANTE ACTIVIDADES FÍSICAS
CORRIENTES
SUMA DE ESTOS COMPONENTES
ACTIVIDAD
COMPONENTE EN REPOSO
COMPONENTE HORIZONTA
Caminar
3,5
0,1 × velocidada
Correr
3,5
0,2 × velocidada
Subir escalones
3,5
0,2 × escalones por minuto
Pedalear con las piernas 3,5
Pedalear con los brazos 3,5
3,5
aVelocidad en m · min−1.
bLa inclinación es su porcentaje expresado en decimales (p. ej., 10% = 0,10).
cAltura de escalones en m.
Multiplicar por los siguientes factores de conversión:
libras a kg: 0,454
pulgadas a cm: 2,54
pies a metros: 0,3048
millas a km: 1,609
milla por hora a m · min : 26,8
kg · m · min a W: 0,164
W a kg · m · min : 6,12
O2máx l · min a kcal · min : 4,9
O2máx ml · kg · min a MET: 3,5
dLa cadencia de trabajo en kilogramos · metros · minutos (kg · m · min ) se
calcula como la resistencia (kg) × distancia por revoluciones del volante ×
frecuencia de pedaleo por minuto. Nota: La distancia por revolución es 6 m para
el ergómetro de piernas Monark, 3 m para los ergómetros Tunturi y BodyGuard,
y 2,4 m para el ergómetro de brazos Monark.
eMasa corporal en kg.
Adaptado de American College of Sports Medicine. ACSM’s Guidelines for
Testing and Prescription. 7.a ed. Filadelfia (PA): Lippincott Williams & Wilkins;
2005. p. 289.
FIGURA 7.1. Prescripción de la frecuencia cardíaca de esfuerzo usando la
relación entre la frecuencia cardíaca y el O2. Se ha trazado una línea de la
mejor condición física que cruza los puntos de este trazado de la FC y el O2
durante una prueba de esfuerzo hipotética en que el O2máx fue 38 ml · kg
−1 · min−1 y la FCmáx fue 184 latidos · min−1 . Se determinó el margen de
la FC ideal al hallar la FC correspondiente al 50% y al 85% del O2máx.
Para este individuo, el 50% del O2máx fue ~19 ml · kg−1 · min−1 , y el 85%
del O2máx fue −32 ml · kg−1 · min−1 . El margen correspondiente de la
FCI es 130 y 168 latidos · min−1 . (Adaptado de American College of Sports
Medicine. ACSM's Guidelines for Testing and Prescription. 7.a ed.
Filadelfia (PA): Lippincott Williams & Wilkins; 2005. p. 145.)
Existe una relación entre dosis y respuesta con el gasto calórico total por semana
en la obtención de beneficios para la salud y la condición física con el ejercicio y
la actividad física (19, 47). Los datos indican que la acumulación de al menos
1.000 kcal de actividad física por semana obtiene resultados constantes de
beneficios para la salud y la condición física (19). Este gasto calórico también es
el nivel mínimo recomendado en el Informe del Director General de Sanidad de
Estados Unidos (47) y por el ACSM y la AHA (8). Por tanto, 1.000 kcal ·
semana–1 es la cantidad mínima recomendada de actividad física y ejercicio
para la mayoría de adultos sanos. Esta cantidad de actividad física equivale
aproximadamente a 150 min · semana–1 o 30 min · día–1 de ejercicio (27). El
número de pasos obtenido en el podómetro también es útil para determinar la
cantidad de ejercicio (44). Caminar a intensidad moderada 30 min · día–1
equivale a 3.000-4.000 pasos al día (44). Se ha sugerido llegar a 10.000 o más
pasos al día para estar físicamente activo, aunque esta recomendación necesita
nuevos estudios para que se pueda considerar una recomendación universal (45).
Para algunas personas con problemas de salud o prácticos o con una condición
física mermada, una actividad física <1.000 kcal · semana–1 puede conseguir
mejoras de la salud/condición física y tal vez su prescripción sea apropiada (27).
Para la mayoría de los adultos, una cantidad mayor de ejercicio (≥2.000 kcal ·
semana–1) supone mayores beneficios para la salud y la condición física y tal
vez sea necesaria si hay que favorecer o mantener una pérdida de peso (4). Esta
cantidad de ejercicio equivale a unos 250-300 min · semana–1 o unos 50-60 min
· día–1 o más de actividad física y ejercicio (4). Para más información, consulte
en el capítulo 10 las recomendaciones sobre la prescripción de ejercicio para
favorecer y mantener la pérdida de peso.
FIGURA 7.2. Ejemplo de aplicación de diversos métodos para prescribir la
intensidad del ejercicio (9, 10).
El volumen máximo seguro de ejercicio es desconocido. Las recomendaciones
de ejercicio superiores a ~3.500-4.000 kcal · semana–1 se tienen que sopesar
cuidadosamente ante la posibilidad de una lesión por uso excesivo, si bien se
necesitan nuevos estudios de investigación que establezcan la máxima dosis
segura de ejercicio.
Tiempo: A la mayoría de los adultos se les recomienda ejercicio de
intensidad moderada durante al menos 30 minutos ≥5 días · semana–1 hasta
un total de al menos 150 minutos, o ejercicio aeróbico de intensidad
vigorosa al menos 20-25 minutos ≥3 días · semana–1 hasta un total de al
menos 75 minutos, o al menos 20 a 30 minutos de ejercicio de intensidad
moderada y vigorosa 3-5 días · semana–1. Para favorecer y mantener la
pérdida de peso se recomienda 50-60 min · día–1 hasta un total de al menos
300 minutos de ejercicio moderado, 150 minutos de ejercicio vigoroso o una
combinación equivalente de ejercicio diario. La práctica de ejercicio
intermitente al menos 10 minutos para cumplir las recomendaciones de
duración mínima arriba indicadas es una alternativa eficaz al ejercicio
continuo. El gasto calórico total y el número de pasos sirven de mediciones
sustitutivas de la duración del ejercicio. Se recomienda un gasto calórico
mínimo de 1.000 kcal · semana–1 de actividad física y ejercicio y al menos
3.000 a 4.000 pasos al día caminando con intensidad moderada a vigorosa.
MODO (TIPO) DE EJERCICIO AERÓBICO (CARDIOVASCULAR)
Se recomiendan ejercicios rítmicos de tipo aeróbico con los que se ejercitan los
grandes grupos musculares para mejorar la capacidad cardiovascular. Los modos
de actividad física que consiguen una mejora y mantenimiento de la capacidad
cardiovascular aparecen en la tabla 7.3. El profesional de la salud/condición
física debe recordar el principio de la especificidad del entrenamiento cuando
seleccione las modalidades de ejercicio para la prescripción de ejercicio. Este
principio establece que las adaptaciones fisiológicas al ejercicio son específicas
del tipo de ejercicio practicado (7, 8).
TABLA 7.3. EJERCICIOS AERÓBICOS (TOLERANCIA
CARDIOVASCULAR) PARA MEJORAR LA CONDICIÓN FÍSICA
GRUPO DESCRIPCIÓN DEL EJERCICIO
A
Actividades de fondo que requieren un grado mínimo de destreza o forma física
B
Actividades de fondo de intensidad vigorosa que requieren un grado mínimo de destr
C
Actividades de fondo que requieren destreza
D
Deportes recreativos
Adaptado de American College of Sports Medicine. ACSM’s Guidelines for
Testing and Prescription. 7.ª ed. Filadelfia (PA): Lippincott Williams & Wilkins;
2005. p. 140.
Los ejercicios de tipo A se recomiendan a todos los adultos, pues requieren poca
destreza, y la intensidad de estos ejercicios se modifica con facilidad para
ajustarse a los niveles individuales de forma física. Los ejercicios de tipo B se
suelen practicar a una intensidad vigorosa y, por tanto, se recomiendan a
personas que se ejercitan con regularidad o cuya condición física está en la
media. Los ejercicios de tipo C exigen destreza. Se recomiendan a personas
capaces de ejecutarlos con seguridad, que ya han adquirido esa destreza y grado
de forma física para ejecutarlos, o que poseen un grado suficiente de condición
física para aprender nuevas destrezas. Los ejercicios de tipo D son deportes
recreativos que mejoran la condición física, pero que, por lo general, se
recomiendan a la mayoría de los adultos como actividades físicas auxiliares
junto con las actividades físicas recomendadas para alcanzar o mantener los
beneficios para la salud y condición física. Las actividades físicas de tipo D se
recomiendan sólo a personas que poseen un grado suficiente de forma física para
practicar deporte; no obstante, muchos de esos deportes pueden ser modificados
para acomodarse a personas de un nivel inferior de condición física.
Tipo: A todos los adultos se les recomienda ejercicio rítmico y aeróbico
(tolerancia cardiovascular) de intensidad al menos moderada en que
intervengan los grandes grupos musculares y requiera poca destreza para
mejorar la salud/condición física. Otros ejercicios que requieren destreza o
mayores niveles de condición física se recomiendan sólo a personas con
suficiente destreza y nivel de forma física para practicar la actividad.
COMPONENTES DE LA PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO AERÓBICO
(TOLERANCIA CARDIOVASCULAR): EL PRINCIPIO FITT, O
FRECUENCIA, INTENSIDAD, TIEMPO Y TIPO DE EJERCICIO
El principio FITT para la prescripción de ejercicio comprende un programa de
ejercicio a medida del individuo en el que se especifica la Frecuencia (F),
Intensidad (I), Tiempo o duración (T) y el Tipo o modo (T) de ejercicio. La
composición exacta del FITT varía dependiendo de las características y metas de
cada persona. La prescripción de ejercicio tiende a revisarse según las
respuestas, necesidades, limitaciones y adaptaciones al ejercicio del individuo,
así como por la evolución de las metas y objetivos del programa de ejercicio. La
tabla 7.4 muestra las recomendaciones FITT para el ejercicio aeróbico. El marco
que ofrece el principio FITT se empleará en todo el libro.
RITMO DE PROGRESIÓN
El ritmo recomendado de progresión en un programa de ejercicio depende del
estado de salud, de la tolerancia al ejercicio y de las metas del programa de
ejercicio de cada individuo. La progresión puede consistir en incrementos de
alguno de los componentes del marco ofrecido por FITT según la tolerancia del
individuo. En la fase inicial del programa se recomienda incrementar la duración
del ejercicio (minutos por sesión). Para un adulto normal, lo razonable es un
aumento de la duración del ejercicio por sesión de 5 a 10 minutos cada 1 a 2
semanas en las primeras 4 a 6 semanas (8). Una vez que el individuo lleve un
mes o más haciendo ejercicio con regularidad, se ajustará gradualmente y al alza
la frecuencia, la intensidad y/o el tiempo del ejercicio en los siguientes 4 a 8
meses –o a lo largo de más tiempo en adultos mayores y personas en muy baja
condición física– para cumplir con la cantidad y calidad recomendadas del
ejercicio que se presentan en este libro. Cualquier progresión en la prescripción
de ejercicio según el principio FITT debe ser gradual y hay que evitar
incrementos grandes de cualquiera de los componentes FITT para reducir así el
riesgo de dolores musculares y lesiones. Después de cualquier ajuste en la
prescripción de ejercicio, hay que monitorizar al individuo por si hubiera efectos
indeseables al aumentar el volumen, y se introducirán ajustes a la baja si no
tolera bien el ejercicio (8).
CAPACIDAD MUSCULAR
Un componente esencial de cualquier programa de ejercicio es el entrenamiento
resistido. Un programa de entrenamiento resistido suele consistir en levantar
pesas, pero también puede incluir otros aparatos para el ejercicio. Hay muchos
tipos de equipamiento para el entrenamiento resistido como pesas libres,
máquinas con pesas apiladas o de resistencia neumática y bandas elásticas que
son eficaces para desarrollar la capacidad y masa musculares siempre y cuando
se utilicen adecuadamente. Cuando se practica de forma correcta, el
entrenamiento resistido mejora todos los componentes de la capacidad muscular
como la fuerza, la tolerancia y la potencia. Aunque la potencia muscular sea
importante para pruebas deportivas como el lanzamiento de peso o de jabalina,
las otras áreas de la capacidad muscular –fuerza y tolerancia– tienen mayor
importancia en un régimen general de entrenamiento que se centre en los
resultados para la salud/condición física. Las metas de un programa de
entrenamiento resistido orientado a la salud deben ser: (a) conseguir que las
actividades de la vida diaria (p. ej., subir escaleras y llevar bolsas con la compra)
conlleven un menor esfuerzo fisiológico, y (b) tratar, atenuar e incluso prevenir
eficazmente enfermedades crónicas como osteoporosis, diabetes mellitus de tipo
II y obesidad. Por estas razones, el entrenamiento resistido se vuelve cada vez
más importante con la edad (6, 7, 31).
TABLA 7.4. MARCO RECOMENDADO DEL PRINCIPIO FITT PARA LA
FRECUENCIA, INTENSIDAD Y TIEMPO DEL EJERCICIO AERÓBICO
PARA ADULTOS APARENTEMENTE SANOS
a
NIVEL HABITUAL DE EJERCICIO/ACTIVIDAD FÍSICA
kcal · sem¹
Sedentario/sin actividad habitual/ejercicio/en muy baja forma física
Mínima actividad física/sin ejercicio/en forma física moderada a bajar
Actividad física esporádica/sin ejercicio o ejercicio subóptimo/en forma física moderada a lev
Habitual ejercicio regular de intensidad moderada a intensa
Mucha actividad habitual/ejercicio regular de intensidad vigorosa
kcal, kilocalorías; O2R, consumo de oxígeno de reserva; FCR, frecuencia
cardíaca de reserva; %FCmáx, porcentaje de la frecuencia cardíaca máxima
predicha por la edad.
aVer tabla 7.1 para el tipo (T) de ejercicio.
bLos diversos métodos para cuantificar la intensidad del ejercicio de esta tabla
no tienen que ser equivalentes necesariamente.
cClasificación de la condición física basada en los datos normativos atendiendo
al O2máx.
dPercepción del esfuerzo mediante el Índice de Esfuerzo Percibido (IEP) (11,
32), el OMNI (37, 38, 48), la prueba de hablar (33), o la Escala de Sensaciones
(17).
eRecuento total de pasos basado en el número de pasos dados en un podómetro.
Nota: Estas recomendaciones equivalen a las Pautas de Actividad Física para
Norteamericanos del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados
Unidos, disponible en http://www.health.gov/PAGuidelines/pdf/paguide.pdf (7
de octubre, 2008).
FRECUENCIA DEL EJERCICIO RESISTIDO
Para la capacidad muscular en general, sobre todo en personas desentrenadas o
entrenadas a nivel recreativo (es decir, que no siguen un programa formal de
entrenamiento), hay que trabajar con ejercicio resistido todos los grupos
musculares principales (es decir, los grupos musculares del tórax, hombros,
espalda, abdomen, caderas y piernas) 2-3 días · semana–1 con al menos 48 horas
entre sesiones de ejercicio para el mismo grupo muscular (7). Dependiendo de la
agenda diaria de cada persona, todos los grupos musculares que haya que
ejercitar se trabajarán en la misma sesión (es decir, todo el cuerpo), o cada sesión
«dividirá» el cuerpo en grupos musculares seleccionados para que se trabajen
sólo unos pocos en una sola sesión (7). Por ejemplo, los múscu los del
hemicuerpo inferior se entrenarán lunes y jueves, y los músculos del hemicuerpo
superior, martes y viernes. Esta rutina «partida» de entrenamiento con pesas
comprende 4 días · semana–1 para entrenar dos veces por semana cada grupo
muscular; sin embargo, cada sesión dura menos que una sesión para todo el
cuerpo en que se entrenaran todos los grupos musculares del cuerpo. Ambos
métodos son eficaces siempre y cuando cada grupo muscular se entrene 2-3 días
· semana–1. Estas distintas opciones para el entrenamiento resistido ofrecen más
flexibilidad en la programación, lo cual probablemente mejore la posibilidad de
incorporar un régimen de entrenamiento resistido en su horario.
Frecuencia: Se recomienda a todos los adultos el entrenamiento resistido de
un grupo muscular importante 2-3 días · semana–1 con al menos 48 horas
entre sesiones de ejercicio para el mismo grupo muscular.
TIPOS DE EJERCICIOS RESISTIDOS
Los regímenes de entrenamiento resistido deben comprender ejercicios
multiarticulares o compuestos, como press de banca, press de piernas y
mentones, que trabajen más de un grupo muscular. Estos ejercicios se deben
centrar en los principales grupos musculares del tórax, los hombros, la espalda,
el abdomen, las caderas y las piernas. Ejemplos de ejercicios multiarticulares son
press de pecho, press de hombros, dominadas, mentones, extensiones lumbares,
flexiones de abdominales/abdominales cortos y press de piernas. Los ejercicios
monoarticulares para los principales grupos musculares como flexiones de
bíceps, extensiones de tríceps, extensiones de cuádriceps, flexiones de piernas y
gemelos también se pueden incluir en un programa de entrenamiento resistido
(7).
Para evitar desequilibrios musculares que causen lesiones, entrene grupos
musculares opuestos (es decir, agonistas y antagonistas), como son los músculos
lumbares y abdominales, o cuádriceps e isquiotibiales (7). Ejemplos de estos
tipos de ejercicios resistidos son las extensiones lumbares y los abdominales
cortos para trabajar los músculos de la columna lumbar y el abdomen, y el press
y flexiones de piernas para ejercitar los músculos cuádriceps e isquiotibiales.
VOLUMEN DEL EJERCICIO RESISTIDO (REPETICIONES Y SERIES)
Cada grupo muscular se debe entrenar un total de dos a cuatro series. Estas
series derivarán del mismo ejercicio o de una combinación de ejercicios para el
mismo grupo muscular (7). Por ejemplo, los músculos pectorales de la región
torácica se entrenan con cuatro series de press de banca o con dos series de press
de banca y dos series de mentones. Un intervalo razonable de descanso entre
series es 2 a 3 minutos. Utilizar distintos ejercicios para entrenar el mismo grupo
muscular incorpora variedad, previene el agotamiento mental a largo plazo y
mejora el cumplimiento del programa, aunque todavía falten datos que respalden
que estos factores mejoran el cumplimiento (7).
Cuatro series por grupo muscular son más eficaces que dos series (7, 35); sin
embargo, incluso una sola serie por ejercicio mejorará significativamente la
fuerza muscular, sobre todo de los novatos (8, 49). Completando una serie de dos
ejercicios distintos para el mismo grupo muscular, el músculo completa dos
series. Por ejemplo, press de banca y mentones ejercitan los músculos pectorales,
por lo que, al completar una serie de cada, el grupo muscular ha realizado un
total de dos series. Además, los ejercicios compuestos como el press de banca y
los mentones también entrenan el grupo muscular del tríceps. Desde un punto de
vista práctico de cumplimiento del programa, cada individuo debe evaluar
cuidadosamente su propio horario, su tiempo disponible y el nivel de
compromiso con el fin de determinar cuántas series por músculo debe hacer
durante las sesiones de entrenamiento resistido. Tiene máxima importancia la
adopción de un programa de entrenamiento resistido y realista que se mantenga a
largo plazo.
La intensidad del entrenamiento resistido y el número de repeticiones en cada
serie están inversamente relacionados. Es decir, cuanto mayor sea la intensidad o
la resistencia, menor será el número necesario de repeticiones. Para mejorar la
fuerza muscular, la masa y en cierta medida la tolerancia, se elegirá un ejercicio
resistido que permita completar 8 a 12 repeticiones por serie. Esto se traduce en
una resistencia de ~60%-80% de una repetición máxima (1RM) de ese
individuo, es decir, la cantidad máxima de peso levantado en una sola repetición.
Por ejemplo, si 1RM de una persona en el press de hombro es 45,5 kg, entonces
a la hora de practicar el ejercicio durante las sesiones de entrenamiento, debe
elegir una resistencia entre 27 y 36 kg. Si una persona practica series múltiples
por ejercicio, el número de repeticiones completado antes de que sobrevenga la
fatiga se situará cerca de 12 repeticiones en la primera serie y disminuirá a unas
8 durante la última serie de ese ejercicio. Cada serie se debe practicar hasta el
punto de la fatiga muscular, pero sin llegar al fallo, porque ejercitar los músculos
hasta el fallo aumenta la posibilidad de lesionarse o padecer dolores musculares
debilitantes, sobre todo entre principiantes (7).
Si el objetivo del programa de entrenamiento resistido es sobre todo mejorar más
la tolerancia que la fuerza y masa musculares, se practicará un mayor número de
repeticiones, tal vez 15 a 25, por serie con intervalos de descanso más cortos y
menos series (es decir, una o dos series por grupo muscular) (7). Este régimen
requiere una intensidad o resistencia inferior que no suele llegar al 50% de 1RM.
Igualmente, las personas mayores y en muy baja condición física, que son más
propensas a las lesiones musculotendinosas, deberán comenzar un programa de
entrenamiento resistido practicando más repeticiones (es decir 10-15) con un IEP
moderado de 5 a 6 en una escala de 10 puntos (5, 31). Después de un período de
adaptación al entrenamiento resistido y tras haber mejorado la capacidad
musculotendinosa, las personas mayores podrán optar por seguir las pautas para
adultos más jóvenes (es decir, mayor intensidad con 8 a 12 repeticiones por
serie) (7, 8).
Repeticiones y series: Los adultos deben entrenar cada grupo muscular un
total de 2 a 4 series de 8 a 12 repeticiones por serie con un intervalo de
descanso de 2 a 3 minutos entre series con el fin de mejorar la capacidad
muscular. Para adultos mayores y personas en muy baja condición física, se
recomienda una o más series de 10 a 15 repeticiones de ejercicio resistido de
intensidad moderada (60%-70%).
TÉCNICA DEL EJERCICIO RESISTIDO
Cada ejercicio resistido se debe ejecutar con una técnica correcta sin importar la
edad ni el grado de entrenamiento. Una técnica correcta garantiza que las
mejoras para la salud/condición física sean óptimas y se reduzca la posibilidad
de lesionarse. Las personas desconocedoras del entrenamiento resistido deben
recibir instrucción sobre técnicas correctas por parte de un profesional
cualificado de la salud/condición física (p. ej., ACSM Certified Health Fitness
Specialist® o ACSM Certified Personal Trainer ) para todos y cada uno de los
ejercicios de las sesiones de entrenamiento resistido. Además de la correcta
posición del cuerpo y la respiración (espirar durante la fase de ascenso e inhalar
durante la fase de descenso), la instrucción debe recalcar que todos los ejercicios
se practiquen en toda la amplitud del movimiento de una forma deliberada y
controlada en cada repetición, incluyendo las acciones musculares concéntricas y
excéntricas durante las fases de ascenso y descenso respectivamente. No
obstante, no se recomienda que el entrenamiento resistido se componga
exclusivamente de contracciones excéntricas o de elongación con una intensidad
muy grande (p. ej., >100% de 1RM) debido al riesgo significativo de lesionarse
y sufrir dolores musculares intensos (7).
Técnica: Todo el mundo debe recibir instrucción profesional sobre las
técnicas correctas del entrenamiento resistido. Las técnicas correctas del
ejercicio resistido emplean movimientos controlados en toda la amplitud
articular mediante acciones musculares concéntricas y excéntricas.
PROGRESIÓN/MANTENIMIENTO
A medida que los músculos se adaptan a un programa de ejercicio resistido, los
participantes deben seguir sometiéndose a la sobrecarga o estímulos mayores
para seguir aumentando la fuerza y masa musculares. Este principio de la
«sobrecarga progresiva» se aplica de varias formas. El método más habitual es
aumentar la resistencia levantada durante el entrenamiento. Por ejemplo, si un
individuo emplea 45,5 kg de resistencia en un ejercicio y sus músculos se han
adaptado hasta el punto de realizar fácilmente 12 repeticiones, entonces la
resistencia se tiene que incrementar para que no se completen más de 12
repeticiones sin una fatiga muscular y una dificultad significativas al completar
la última repetición de esa serie. Otras formas de conseguir la sobrecarga
progresiva de los músculos son realizar más series por grupo muscular y
aumentar el número de días por semana que se entrenan los grupos musculares
(7).
Por otra parte, si el individuo ha alcanzado los niveles deseados de fuerza y masa
musculares, y trata simplemente de mantener ese nivel de capacidad muscular,
no será necesario aumentar progresivamente el estímulo del entrenamiento. Es
decir, no se necesita aumentar la sobrecarga añadiendo resistencia, series o
sesiones de entrenamiento por semana durante un programa de mantenimiento
mediante entrenamiento resistido. La fuerza muscular se puede mantener
entrenando los grupos musculares sólo 1 día · semana−1 siempre y cuando la
intensidad del entrenamiento o la resistencia levantada se mantengan constantes
(7).
Las pautas descritas en este capítulo para el entrenamiento de resistencia son
más apropiadas para un programa de preparación física general y global que
incluya, pero no recalque necesariamente, el desarrollo muscular. Las
recomendaciones aparecen resumidas en el cuadro 7.3. Se empleará un programa
de entrenamiento más riguroso si la meta es aumentar al máximo la masa y
fuerza musculares, sobre todo con deportistas de competición en deportes como
fútbol americano y culturismo. Si el lector se muestra interesado en obtener algo
más que resultados generales o para la salud/condición física, o si desea
desarrollar al máximo la fuerza y masa musculares, remitimos al
posicionamiento que mantiene el ACSM sobre los modelos de progresión en el
entrenamiento de resistencia para adultos sanos (7).
EJERCICIO DE FLEXIBILIDAD (ESTIRAMIENTOS)
Se recomienda la inclusión de estiramientos en los programas de entrenamiento
para adultos (5, 8, 31). En el cuadro 7.4 se resumen las recomendaciones para los
estiramientos. Los ejercicios de flexibilidad mejoran el grado de movilidad y la
función física, factores muy importantes para contrarrestar la pérdida de
movilidad al envejecer (8, 18, 31). La práctica regular de ejercicios de
flexibilidad mejora el grado de movilidad, aunque haya pocos efectos agudos o
inmediatos documentados, excepto los que se puedan atribuir a las actividades
de calentamiento de los músculos (18, 39, 43).
Los efectos agudos del estiramiento sobre el ejercicio y el rendimiento deportivo
han sido objeto de debate y lo siguen siendo. Algunos estudios documentan
decrementos de la velocidad de contracción, de la fuerza y potencia musculares,
mientras que otros muestran una mejora o ningún cambio (40, 43). Los datos
sugieren que los efectos de los ejercicios de flexibilidad sobre el rendimiento
muscular dependen del tipo de estiramiento (estático frente a dinámico) y de la
actividad muscular (acción muscular concéntrica frente a excéntrica). Parece que
los estiramientos estáticos a veces tienen efectos negativos sobre la fuerza y
tolerancia musculares, mientras que los estiramientos dinámicos mejoran el
rendimiento, aunque no sea éste un hallazgo universal (50).
Se recomiendan ampliamente los estiramientos para prevenir lesiones a pesar de
que haya mínimos datos científicos que demuestren su eficacia (14). La
limitación de los datos parece sugerir que los estiramientos pueden ser
beneficiosos para prevenir lesiones sólo en ciertos tipos de ejercicio como la
gimnasia, donde la flexibilidad es una parte importante de la ejecución; tal vez
los beneficios sean mínimos o nulos en la prevención de lesiones durante
actividades rítmicas y aeróbicas (16). Los estiramientos no parecen reducir las
agujetas (20).
CUADRO 7.3 Pautas del entrenamiento de resistencia para adultos sanos
•Todos los principales grupos musculares (tórax, hombros, abdomen, espalda,
caderas, piernas, brazos) se deben entrenar con dos a cuatro series. Estas series
pueden ser del mismo ejercicio o de ejercicios diferentes para el mismo grupo
muscular.
•El programa de entrenamiento resistido debe contener ejercicios (un total de 810) multiarticulares o compuestos que ejerciten más de un grupo muscular.
•Todos los principales grupos musculares se deben entrenar 2-3 días · semana−1.
Esta recomendación se cumplirá con dos a tres sesiones por semana para todo el
cuerpo de mayor duración, o con un mayor número de sesiones más cortas y
partidas (hemicuerpo superior/inferior), en las que sólo se entrenen en cada
sesión grupos musculares seleccionados. En las sesiones partidas se practicarán
dos sesiones en días alternos para entrenar todos los grupos musculares una vez
llegando a un total de cuatro sesiones y así entrenar todos los grupos musculares
2 días · semana−1. Con independencia del método que se utilice, cualquiera de
los grupos musculares debe descansar al menos 48 horas entre sesiones.
•Se seleccionará una resistencia que permita 6 a 12 repeticiones en cada serie. En
cada serie el músculo o músculos elegidos se fatigarán pero sin llegar al fallo. Se
evaluará periódicamente la fuerza máxima (1RM) de cada ejercicio para
seleccionar la resistencia correcta (60%-80% de 1RM) y completar 8 a 12
repeticiones durante las sesiones de entrenamiento.
•Las personas mayores deben iniciar el programa de entrenamiento resistido con
una intensidad inferior (p. ej., 5-6 de 10 en el índice de percepción del esfuerzo)
que permita 10 a 15 repeticiones por serie. Una vez mejorada la condición física,
los individuos mayores tal vez opten por aumentar la resistencia y completar 8 a
12 repeticiones por serie.
•Todos los ejercicios se ejecutarán con una técnica correcta y comprenderán las
fases ascendente (contracciones concéntricas) y descendente (contracciones
excéntricas) de las repeticiones. Todas las repeticiones se completarán de forma
consciente y controlada en toda la amplitud del movimiento.
•Mientras se practican las repeticiones, se mantendrá una respiración regular que
suele consistir en espirar durante la fase ascendente y en inhalar durante la fase
descendente.
•Si se quiere seguir aumentando la masa y capacidad musculares, hay que
sobrecargar de forma progresiva los músculos para conseguir un estímulo mayor
(principio de la sobrecarga progresiva). Este principio se consigue usando una
resistencia mayor o más peso, completando más repeticiones por serie, pero no
>12 repeticiones, o entrenando los grupos musculares con más frecuencia.
•En contraste, si el individuo está satisfecho con las mejoras conseguidas en su
capacidad muscular, podrá adoptar un programa de mantenimiento. Durante el
entrenamiento ya no hay necesidad de sobrecargar los músculos
progresivamente, sino optar por el mismo régimen de series, repeticiones,
resistencia y frecuencia. De hecho, si asumimos que la intensidad (es decir, la
resistencia) se mantiene igual, la capacidad muscular se mantendrá con sólo
entrenar los grupos musculares 1 día• semana−1.
CUADRO 7.4
Recomendaciones para los estiramientos
•Los estiramientos son más eficaces cuando los músculos están calientes.
•Los estiramientos se deben practicar antes y/o después de la fase de preparación
física.
•Los estiramientos después del ejercicio son preferibles en deportes en los que la
fuerza, potencia y tolerancia musculares son importantes para el rendimiento.
•Los estiramientos no siempre previenen las lesiones.
•Los estiramientos se deben practicar al menos 2-3 días · semana−1.
•La facilitación neuromuscular propioceptiva (FNP), estática, dinámica o
balística, y las técnicas de movilidad dinámica mejoran la flexibilidad.
•Los estiramientos deben ejercitar los tendones de los principales grupos
musculares.
•Se recomiendan ≥4 repeticiones por grupo muscular.
•Los estiramientos balísticos se pueden considerar en especial para personas
cuya actividad deportiva comprenda movimientos balísticos.
•Los estiramientos estáticos se mantendrán entre 15 y 60 segundos.
•En las técnicas de FNP se recomienda una contracción de 6 segundos, seguida
por un estiramiento asistido de 10 a 30 segundos.
Hasta ahora no hay datos concluyentes que respalden una recomendación
universal de dejar de hacer estiramientos antes del ejercicio (43). Sin embargo,
en actividades deportivas en las que la fuerza, potencia y tolerancia musculares
sean importantes para el rendimiento, se recomienda más la práctica de
estiramientos después de la actividad que durante el período de calentamiento
(43). A los adultos que se ejerciten para mejorar su condición física general y a
los deportistas que practiquen actividades en las que la flexibilidad sea
importante se les sigue recomendando estiramientos después del calentamiento
por su capacidad potencial de prevenir lesiones; se recomiendan estiramientos
después de la fase de ejercicio para mejorar la condición física como una
práctica razonable.
A la mayoría de los adultos se les recomienda un programa de estiramientos de
al menos 10 minutos en que participen los tendones de los principales grupos
musculares del cuerpo (cuello, hombros, espalda, pelvis, caderas y piernas) con
cuatro o más repeticiones por grupo muscular y un mínimo de 2-3 días ·
semana–1 (8, 31). Se recomienda facilitación neuromuscular propioceptiva
(FNP) estática o dinámica (balística) y técnicas dinámicas de movilidad para
mejorar la flexibilidad (8).
Estiramientos: A la mayoría de los adultos se les recomienda un programa
de estiramientos de al menos 10 minutos que trabaje los tendones de los
principales grupos musculares del cuerpo con cuatro o más repeticiones por
grupo muscular un mínimo de 2-3 días · semana–1. Los ejercicios de
flexibilidad se deben adoptar hasta sentir una ligera molestia al llegar al
límite de la movilidad articular, pero no más. Se percibirá una tirantez leve
sin llegar a sentir molestias.
EJERCICIO NEUROMUSCULAR
Se recomienda el entrenamiento neuromuscular como parte de un programa de
ejercicio, sobre todo para ancianos con mayor riesgo de sufrir caídas (31). El
entrenamiento neuromuscular comprende ejercicios de propiocepción, agilidad y
equilibrio. El ejercicio que implica equilibrio y agilidad, como el tai chi, es
eficaz para reducir el número de caídas y se recomienda como parte de un
programa general de preparación física y prevención de caídas en ancianos
(capítulo 8) (31). Hay pocos estudios que evalúen los beneficios del ejercicio de
equilibrio y agilidad en adultos más jóvenes, por lo que en este momento no se
pueden hacer recomendaciones definitivas sobre el ejercicio neuromuscular. No
obstante, existen datos limitados que demuestran que un programa general de
entrenamiento que comprenda ejercicios de equilibrio, agilidad y entrenamiento
neuromuscular reduce las lesiones del ligamento cruzado anterior en mujeres
deportistas (21). Aunque los datos sobre beneficios específicos sólo se hayan
obtenido en adultos mayores que se caen con frecuencia o que tienen
alteraciones funcionales, es probable que todos los adultos se beneficien de estos
tipos de ejercicio, sobre todo si practican deportes y actividades recreativas que
requieran agilidad y equilibrio.
Ejercicio neuromuscular: Se recomienda ejercicio neuromuscular al menos
2-3 días · semana–1 a todos los adultos mayores que sufran caídas
frecuentes o con movilidad deficiente, y se sugiere a todos los adultos, p.
ejemplo, tai chi, Pilates y yoga.
SUPERVISIÓN DEL PROGRAMA DE EJERCICIO
El profesional de la salud/condición física puede determinar el nivel de
supervisión óptimo de cada individuo evaluando información obtenida del
programa de detección sanitaria previo al ejercicio, del examen médico y de la
prueba de esfuerzo. Los métodos para el programa de detección sanitaria previo
al ejercicio y para la estratificación de riesgos se expusieron en los capítulos 2 y
3. A la mayoría de los adultos sedentarios que inician un programa de ejercicio
se les recomienda una instrucción individualizada por parte de un profesional del
ejercicio como un ACSM Certified Personal Trainer o un ACSM Certified
Health Fitness Specialist®. Las personas con enfermedad cardiovascular o con
un riesgo elevado de padecerla o que sufran una enfermedad crónica o una
afección que se pueda exacerbar con el ejercicio tendrán que ser supervisadas
por un profesional del ejercicio bien preparado, como un ACSM Registered
Clinical Exercise Physiologist® o un ACSM Certified Clinical Exercise
Specialist®, hasta que puedan practicar los ejercicios con seguridad y sin supervisión de un profesional clínico. La tabla 7.5 presenta pautas generales para la
super-visión del programa de ejercicio.
TABLA 7.5. PAUTAS GENERALES PARA LA SUPERVISIÓN DEL
PROGRAMA DE EJERCICIO
Estado de salud
Capacidad funcional
MET, equivalente metabólico. aSupervisión: •Supervisión profesional se refiere a un profesion
Riesgo bajo
Riesgo moderado
Riesgo alto
cEnfermedad estable se refiere a enfermedad cardiovascular estable, enfermedad pulmonar o m
Adaptado de American College of Sports Medicine. ACSM’s Guidelines for Testing and Presc
ESTRATEGIAS PARA MEJORAR LA ADOPCIÓN Y CUMPLIMIENTO
DE UN RÉGIMEN DE EJERCICIO
Sanidad ha dedicado esfuerzos sustanciales a promocionar una mayor actividad
física, gracias a los cuales el predominio de conductas sedentarias ha comenzado
a declinar (12). No obstante, el predominio de la inactividad física sigue siendo
demasiado elevado. Algunas intervenciones basadas en la teoría del cambio de
conducta han tenido éxito a la hora de ayudar a que se adopte un programa de
ejercicio a corto plazo (22, 30). Las intervenciones sobre la conducta para
aumentar la actividad física han mostrado efectos escasos, modestos o
inconstantes en elevar la tasa de mantenimiento a largo plazo de una actividad
física regular (22, 30). Las tasas de abandono por desgaste en programas
estructurados de ejercicio oscilan entre un 9% y un 87% (30).
Los programas individualizados de actividad física a largo plazo pueden ser una
alternativa eficaz para mejorar el cumplimiento de los programas de ejercicio de
algunos individuos (30). Adaptar a medida las intervenciones de actividad física
de cada persona mediante la teoría conductista mejora la eficacia de los
programas de actividad física (22, 29, 30). Son intervenciones eficaces: (a)
aumentar el respaldo social y la autoeficacia (confianza en uno mismo en la
práctica de la actividad física); (b) reducir las barreras para la práctica de
ejercicio; (c) utilizar medios informativos, y (d) introducir cambios sociales,
físicos y medioambientales. Las recomendaciones de un proveedor de atención
médica pueden ser un motivador eficaz para aumentar la actividad física.
La evaluación de la aptitud del cliente hacia los cambios y la motivación para el
ejercicio es útil, porque ayuda a los profesionales de la salud/condición física a
adaptar la información al individuo. Las herramientas evaluadoras para motivar
y asumir el cambio aparecen en las figuras 7.3 y 7.4 respectivamente. Las
recomendaciones prácticas para mejorar el cumplimiento del programa de
ejercicio aparecen en el cuadro 7.5. El modelo de las cinco A para el
asesoramiento sobre la actividad física se muestran en el cuadro 7.6. El modelo
de las cinco A suministra un marco sencillo y eficaz en el cual adaptar el
asesoramiento para el cambio de conducta a la salud y a la fase de cambio del
cliente (34).
FIGURA 7.3. Escala de Evaluación de las Estrategias Motivacionales.
(Adaptado de Falls HB, Baylor AM, Dishman RK. Essentials of Fitness.
Filadelfia (PA): Saunders College; 1980, Apéndice A-13. Copyright Rod K.
Dishman 1978.)
FIGURA 7.4. Evaluación de los estadios de cambio en la actividad física.
(Usado con autorización de Marcus BH, Forsyth LH. Motivating People to
be Physically Active. Champaign [IL]: Human Kinetics; 2003. pp. 21-22)
CUADRO 7.5 Recomendaciones prácticas para mejorar el cumplimiento del programa
•Obtener el respaldo de un proveedor de atención médica para el programa de
ejercicio.
•Especificar las necesidades individuales para establecer el motivo del ejercicio.
•Identificar metas y objetivos alcanzables e individualizados para el ejercicio.
•Identificar instalaciones seguras, próximas y en buen estado de mantenimiento
para el ejercicio.
•Identificar el respaldo social para hacer ejercicio.>
•Identificar el respaldo ambiental y los recordatorios para hacer ejercicio.
•Identificar los resultados del ejercicio que sirven de motivación para controlar
uno mismo el progreso y los logros del ejercicio, tal como un diario y un
podómetro.
•Resaltar y monitorizar los efectos agudos e inmediatos del ejercicio (es decir,
reducción de la tensión arterial, glucemia y necesidad de ciertos medicamentos).
•Potenciar la variedad y la diversión del programa de ejercicio.
•Establecer una agenda de ejercicio regular.
•Contar con profesionales del ejercicio cualificados, atractivos y entusiastas.
•Reducir al mínimo las agujetas y lesiones mediante un ejercicio de intensidad
moderada, sobre todo en la fase inicial de la adopción de una actividad física.
Adaptado de American College of Sports Medicine. ACSM’s Guidelines for
Testing and Prescription. 7.ª ed. Filadelfia (PA): Lippincott Williams & Wilkins;
2005. p. 167.
CUADRO 7.6 Modelo de asesoramiento sobre actividades físicas centrado en el pacient
ACORDAR LA AGENDA (PARA INDIVIDUOS EN TODOS LOS
ESTADIOS DE CAMBIO)
•Prestar atención a la agenda del cliente (p. ej., «¿Por qué has venido a verme
hoy?»)
•Manifestar deseo de hablar sobre una conducta saludable (p. ej., «Me gustaría
hablar contigo sobre tu actividad física.»)
AVERIGUAR (PARA INDIVIDUOS EN TODOS LOS ESTADIOS DE
CAMBIO)
•Aptitud para el cambio (p. ej., «¿Te has planteado cambiar tus hábitos de
ejercicio?»)
•Conocimiento de los riesgos/problemas (p. ej., «¿Crees que el ejercicio entraña
algún riesgo?»)
•Historia de síntomas/enfermedades relacionados con el riesgo (p. ej., «¿Te
preocupa cansarte demasiado si haces ejercicio? ¿Ha sido la fatiga un problema
para ti?»)
•Miedos/preocupaciones (p. ej., «¿Te preocupa aumentar la actividad física?»)
•Sensaciones causadas por la conducta saludable (p. ej., «¿Cómo te sientes al
hacer más ejercicio?»)
•Historia de momentos en el pasado en que se adoptó una conducta saludable (p.
ej., «¿Has intentado alguna vez hacer ejercicio?»)
•Historia de problemas durante intentos previos por cambiar (p. ej., «Dime lo
que ocurrió cuando hiciste ejercicio en el pasado. ¿Tuviste algún problema?»)
•Historia de problemas que tal vez interfieran con el cambio (p. ej., «¿Hay
alguna razón por la que no puedas empezar a hacer ejercicio ahora?»)
•Razones para querer cambiar de conducta (p. ej., «¿Por qué quieres empezar a
hacer ejercicio?»)
•Razones para mantener una conducta de riesgo (p. ej., «¿Por qué no quieres
cambiar ni hacer ejercicio?»)
ACONSEJAR (PARA INDIVIDUOS EN TODOS LOS ESTADIOS DE
CAMBIO)
•Decir al cliente que se le recomienda encarecidamente un cambio de conducta
(p. ej., «Como asesor que soy, te recomiendo que inicies un programa de
ejercicio para mejorar tu salud.»)
•Personalizar el riesgo (p. ej., «Estás preocupado por sufrir un ataque al corazón.
Seguir inactivo doblará tu riesgo de sufrir un ataque al corazón.»)
•Personalizar los beneficios inmediatos y a largo plazo del cambio (p. ej., «Hacer
ejercicio te ayudará a controlar la hipertensión arterial y reducirá mucho el
riesgo de desarrollar una cardiopatía.»)
AYUDAR (PARA INDIVIDUOS EN TODOS LOS ESTADIOS DE
CAMBIO)
•Emplear destrezas para relacionarse/de facilitación del aprendizaje. (Plantear
preguntas abiertas. Evitar las aserciones prescriptivas, como «Deberías…»
Establecer contacto ocular directo; inclinarse hacia el cliente, etc.)
•Aclarar cualquier malentendido; aportar información (p. ej., «Quieres perder 4,5
kilos en 6 semanas haciendo más ejercicio. Ésa no es una meta realista ni
saludable. El ejercicio te ayudará a largo plazo a mantener el peso perdido, pero
sólo tendrá un pequeño efecto, si es que lo tiene, a corto plazo.»)
•Abordar el tema de los sentimientos/ofrecer apoyo (p. ej., «Entiendo que estés
nervioso por empezar a ejercitarte. Los comienzos siempre son difíciles, pero
estoy seguro de que puedes hacerlo.»)
•Abordar el tema de las barreras que haya que cambiar (p. ej., «Mencionaste que
tenías una agenda muy apretada. Echémosle un vistazo para buscar algún
momento en que puedas intercalar algún paseo corto.»)
•Identificar fuentes potenciales de respaldo (p. ej., «¿A tu esposa le interesaría
hacer ejercicio contigo? ¿Hay algún gimnasio o parque cerca de casa?»)
AYUDAR (PARA INDIVIDUOS EN PREPARACIÓN O EN LOS
ESTADIOS DE ACCIÓN)
•Describir las opciones disponibles para el cambio (p. ej., «Basándonos en lo que
me has dicho, parece que tus opciones consisten en apuntarte a una clase de
ejercicio en la YMCA [Asociación Cristiana de Jóvenes] o comenzar a dar
paseos durante el descanso para comer.»)
•Asesorar a la hora de seleccionar opciones (p. ej., «¿Cuál de estas opciones
crees que es la mejor para ti?»)>
•Suministrar medios/material (p. ej., «Toma esta hoja con consejos y algunos
pasos sencillos que te ayudarán en tu programa de paseos.»)
•Enseñar destrezas/estrategias de conducta (p. ej., «Siempre es duro iniciar un
programa de ejercicio. Algo que ayuda es incluir el ejercicio en tu calendario y
considerarlo como una cita o reunión de trabajo.»)
•Derivar al cliente a otro especialista cuando sea apropiado (p. ej., «Creo que
disfrutarías si fueras a una clase de yoga en ______________».)
•Plantearse escribir un contrato (p. ej., «Muchas personas se enfrentan a
situaciones que dificultan que hagan ejercicio. ¿Qué piensas que puede ser un
problema para ti? Pensemos en estrategias para superar dichos retos.»)
•Animar a que se usen apoyos, estrategias de afrontamiento (p. ej., el mal tiempo
a menudo dificulta salir a caminar. ¿Se te ocurre algún lugar alter-nativo para
caminar? ¿Y qué piensas de hacer otro tipo de ejercicio los días que haga mal
tiempo?»)
ARREGLAR (PARA INDIVIDUOS EN TODOS LOS ESTADIOS DE
CAMBIO)
•Plan de reafirmación (p. ej., «Comprobemos que los dos entendemos bien el
plan. Tu plan es visitar tres gimnasios cercanos a casa para echar un vistazo a las
instalaciones y a las clases de gimnasia, ¿no es así?»)
•Programar una cita o llamada telefónica de seguimiento (p. ej., «Quedemos
dentro de 2 semanas para ver cómo van las cosas. ¿Me llamarás dentro de 2
semanas?»)
Reproducido de Pinto BM, Goldstein MG, Marcus BH. Activity counseling by
primary care physicians. Prev Med. 1998; 27:506-13, con autorización de
Elsevier.
BIBLIOGRAFÍA
1. Ainsworth BE, Haskell WL, Leon AS, Jacobs DR, Montoye HJ, Paffenbarger
RS. Compendium of physical activities: classification of energy costs of human
physical activities. Med Sci Sports Exerc. 1993; 25:71-80.
2. Ainsworth BE, Haskell WL, Whitt MC, y otros. Compendium of physical
activities: an update of activity codes and MET intensities. Med Sci Sports
Exerc. 2000; 32:S498-S504.
3. Almeida SA, Williams KM, Sahffer RA, Brodine SK. Epidemiological
patterns of musculoskeletal injuries and physical training. Med Sci Sports Exerc.
1999; 31: 1176-82.
4. American College of Sports Medicine. Position Stand. Appropriate
intervention strategies for weight loss and prevention of weight regain for adults.
Med Sci Sports Exerc. 2001; 33:2145-56.
5. American College of Sports Medicine. Position Stand. Exercise and physical
activity for older adults.. Med Sci Sports Exerc. 1998; 30. (6):992-1008.
6. American College of Sports Medicine. Position Stand. Physical activity and
bone health. Med Sci Sports Exerc. 2004; 36:1985-96.
7. American College of Sports Medicine. Position Stand. Progression models in
resistance training for healthy adults. Med Sci Sports Exerc. 2002; 34:364-80.
8. American College of Sports Medicine. Position Stand. The recommended
quantity and quality of exercise for developing and maintaining
cardiorespiratory and muscular fitness, and flexibility in healthy adults. Med Sci
Sports Exerc. 1998; 30:975-91.
9. American College of Sports Medicine. ACSM’s Metabolic Calculations
Handbook. Filadelfia (PA): Lippincott Williams & Wilkins; 2009.
10. American College of Sports Medicine. ACSM’s Resource Manual for the
Guidelines for Exercise Testing and Prescription. 6ª ed. Filadelfia (PA):
Lippincott Williams & Wilkins; 2006.
11. Borg GA. Perceived exertion. Exerc. Sport Rev. 1974; 2:131-53.
12. Centers for Disease Control and Prevention. Trends in leisure-time physical
inactivity by age, sex, and race/ethnicity-United States, 1994-2004. MMWR
Morb Mortal Wkly Rep. 2005; 54:991-4.
13. Ekkekakis P, Hall EE, Petruzzello SJ. Practical markers of the transition from
aerobic to anaerobic metabolism during exercise: rationale and a case for affectbased exercise prescription. Prev Med. 2004; 38:149-59.
14. Fradkin AJ, Gabbe BJ, Cameron PA. Does warming up prevent injury in
sport? The evidence from randomised controlled trials. J Sci Med Sport. 2006;
9:214-20.
15. Gellish RL, Goslin BR, Olson RE, McDonald A, Russi GD, Moudgil VK.
Med Sci Sports Exerc. 2007; 39(5); 822-9.
16. Gremion G. Is stretching for sports performance still useful? A review of the
literature. Rev Med Suisse. 2005; 1:1830-4.
17. Hardy CJ, Rejeski WJ. Not what, but how one feels: the measurement of
affect during exercise. J Sport Exerc Psychol. 1989; 11:304-17.
18. Harvey L, Herbert R, Crosbie J. Does stretching induce lasting increases in
joint ROM? A systematic review. Physiother Res Int. 2002; 7:1-13.
19. Haskell WL, Minn LI, Pate RR, y otros. Physical activity and public health:
updated recommendations from the American College of Sports Medicine and
the American Heart Association. Med Sci Sports Exerc. 2007; 39(8): 1423-34.
20. Herbert RD, Gabriel M. Effects of stretching before and after exercising on
muscle soreness and risk of injury: systematic review. BMJ. 2002; 325:468.
21. Hewett RE, Myer GD, Ford KR. Reducing knee and anterior cruciate
ligament injuries among female athletes: a systematic review of neuromuscular
training interventions. J Knee Surg. 2005; 18:82-8.
22. Hillsdon M, Foster C, Thorogood M. Interventions for promoting physical
activity (rev). Cochrane Database Sys Rev. CD003180, 2005.
23. Institute of Medicine. Dietary Reference Intakes for Energy, Carbohydrate,
Fiber, Fat, Fatty Acids, Cholesterol, Protein, and Amino Acids. Washington, DC:
The National Academies Press, 2005. p. 880-935.
24. Irving BA, Rutlowski J, Brock DW, Davis CK, Barrett EJ, Gaesser GA,
Weltman A. Comparison of Borg- and OMNI-RPE as markers of the blood
lactate response to exercise. Med Sci Sports Exerc. 2006; 38:1348-52.
25. Kohl HW, Lee IM, Vuori IM, Wheeler FW, Bauman A, Sallis JF. Physical
act and public health: the emergence of a subdiscipline – report from the
International Congress on Physical Activity and Public Health, April 17-21,
2006, Atlanta, GA. J Phys Act Health. 2006; 3:334-64.
26. Lee IM, Rexrode KM, Cook NR, Manson JE, Buring JE. Physical activity
and coronary heart disease in women: is “no pain, no gain” passe? JAMA. 2001;
285:1447-54.
27. Lee IM, Skerrett PJ. Physical activity and all-cause mortality: what is the
dose-response relation? Med Sci Sports Exerc. 2001; 33:S493-454.
28. Londeree BR, Moeschberger ML. Effect of age and other factors on maximal
heart rate. Res Q Exerc Sport. 1982; 53:297-304.
29. Marcus BH, Forsyth LH. Motivating People to be Physically Active.
Champaign (IL): Human Kinetics; 2003.
30. Marcus BH, Williams DM, Dubbert PM, y otros. Physical activity
intervention studies: what we know and what we need to know: a scientific
statement from the American Heart Association Council on Nutrition, Physical
Activity, and Metabolism (Subcommittee on Physical Activity); Council on
Cardiovascular Disease in the Young; and the Interdisciplinary Working Group
on Quality of Care and Outcomes Research. Circulation. 2006; 114:2739-52.
31. Nelson ME, Rejeski WJ, Blair SN, y otros. Physical activity and public
health in older adults: recommendation from the American College of Sports
Medicine and the American Heart Association. Med Sci Sports Exerc. 2007;
39(8):1435-45.
32. Noble BJ, Borg GA, Jacobs I, Ceci R, Kaiser P. A category-ratio perceived
exertion scale: relationship to blood and muscle lactates and heart rate. Med Sci
Sports Exerc. 1983; 15:523-8.
33. Persinger R, Foster C, Gibson M, Fater DC, Porcari JP. Consistency of the
talk test for exercise prescription. Med Sci Sports Exerc. 2004; 36:1632-6.
34. Pinto BM, Goldstein MG, Marcus BH. Activity counselling by primary care
physicians. Prev Med. 1998; 27:506-13.
35. Rhea MR, Alvar BA, Burkett LN, Ball SD. A meta-analysis to determine the
dose response for strength development. Med Sci Sports Exerc. 2003; 35:45664.
36. Roberts J, Wilson K. Effect of stretching duration on active and passive
range of motion in the lower extremity. Br J Sports Med. 1999; 33:259-63.
37. Robertson RJ, Goss FL, Dube J, Rutkowski J, Dupain M, Brennan C,
Andreacci J. Validation of the adult OMNI scale of perceived exertion for cycle
ergometer exercise. Med Sci Sports Exerc. 2004; 36:102-8.
38. Robertson RJ, Goss FL, Rutkowski J, y otros. Concurrent validation of the
OMNI perceived exertion scale for resistance exercise. Med Sci Sports Exerc.
2003; 35:333-41.
39. Shrier I. Does stretching improve performance? A systematic and critical
review of the literature. Clin J Sport Med. 2004; 14:267-73.
40. Shrier I. Flexibility versus stretching. Br J Sports Med. 2001; 35:364.
41. Swain DP, Leutholtz BC. Heart rate reserve is equivalent to % O2 reserve,
not to % O2máx. Med Sci Sports Exerc. 1997; 29:410-4.
42. Tanaka HK, Monahan KD, Seals DR. Age-predicted maximal heart rate
revisited. J Am Coll Cardiol. 2001; 37:153-6.
43. Thacker SB, Gilchrist J, Stroup DF, Kimsey CD. The impact of stretching on
sports injury risk: a systematic review of the literature. Med Sci Sports Exerc.
2004; 36:371-8.
44. Tudor-Locke C, Bassett DR. How many steps/day are enough? Preliminary
pedometer indices for public health. Sports Med. 2004; 34:1-8.
45. Tudor-Locke C, Williams JE, Reis JP, Pluto D. Utility of pedometers for
assessing physical activity: convergent validity. Sports Med. 2002; 32:795-808.
46. U.S. Department of Health and Human Services and the Department of
Agriculture. Dietary Guidelines for Americans 2005. Washington, DC U.S.
Government Printing Office, 2005. p. 19-22.
47. U.S. Department of Health and Human Services. Physical activity and
health: a report of the Surgeon General. Atlanta, GA U.S. Department of Health
and Human Services, Centers for Disease Control and Prevention, and National
Center for Chronic Diseases Prevention and Health Promotion, 1996.
48. Utter AC, Robertson RJ, Green JM, Suminski R, McAnulty SR, Nieman DC.
Validation of the adult OMNI scale of perceived exertion for walking/running
exercise. Med Sci Sports Exerc. 2004; 18:35-47.
49. Wolfe BL, LeMura LM, Cole PJ. Quantitative analysis of single- vs.
multiple-set programs in resistance training. J Strength Cond Res. 2004; 18:3547.
50. Yamaguchi T, Ishii K. Effects of static stretching for 30 seconds and dynamic
stretching on leg extension power. J Strength Cond Res. 2005; 19:677-83.
* Fit significa en inglés «sano», «en buena forma», de ahí el principio
nemotécnico del término (N. del T.).
CAPÍTULO 8 Prescripción de ejercicio para personas sanas y
consideraciones especiales
EMBARAZO
Las respuestas fisiológicas agudas al ejercicio por lo general se incrementan
durante el embarazo en comparación con los niveles antes del embarazo (tabla
8.1). Se anima a las mujeres embarazadas y sanas sin contraindicaciones para el
ejercicio a que hagan deporte. El ejercicio regular en el embarazo aporta
beneficios para la salud/condición física de la madre y el niño (1, 12). El
ejercicio también reduce el riesgo de sufrir enfermedades asociadas con el
embarazo, como hipertensión inducida por el embarazo y diabetes gestacional
(12, 28). El ACSM ratifica pautas (24) sobre el ejercicio durante el embarazo y
el posparto marcadas por el American College of Obstetricians and
Gynecologists (1, 7), el Joint Committee of the Society of Obstetricians and
Gynecologists of Canada (11) y la Canadian Society for Exercise Physiology
(CSEP) (11). Estas pautas subrayan la importancia del ejercicio en el embarazo y
también sirven de orientación para la prescripción de ejercicio y las
contraindicaciones para el inicio y continuación del ejercicio en el embarazo. El
Reconocimiento Médico de Aptitud para la Actividad Física de la CESP,
denominado PARmed-X for Pregnancy, se emplea para la detección sanitaria de
embarazadas previa a su participación en programas de ejercicio (fig. 8.1).
PRUEBA DE ESFUERZO
No se debe emplear una prueba de esfuerzo máximo con embarazadas a menos
que haya necesidad médica (1, 7, 11). Si está justificada una prueba de esfuerzo
máximo, se hará bajo supervisión médica. Se puede optar por una prueba de
esfuerzo submáximo (<75% de la frecuencia cardíaca de reserva [FCR]) para
predecir la captación máxima de oxígeno ( O2máx) con el fin de lograr una
prescripción más exacta del ejercicio (capítulo 4). Una mujer sedentaria antes del
embarazo o que tenga una enfermedad (cuadro 8.1) debe obtener autorización de
su médico antes de iniciar un programa de ejercicio.
TABLA 8.1. RESPUESTAS FISIOLÓGICAS AL EJERCICIO AGUDO
DURANTE EL EMBARAZO COMPARADAS CON RESPUESTAS
ANTES DEL EMBARAZO
Consumo de oxígeno (durante ejercicio en carga) O2
Aumenta
Frecuencia cardíaca
Aumenta
Volumen sistólico
Aumenta
Gasto cardíaco
Aumenta
Ventilación minuto ( E)
Aumenta
Equivalente ventilatorio para oxígeno ( E/ O2)
Aumenta
Equivalente ventilatorio para dióxido de carbono ( E/ CO2) Aumenta
Tensión arterial sistólica (TAS)
Sin cambio/disminuye
Tensión arterial diastólica (TAD)
Sin cambio/disminuye
Adaptado de Wolfe LA. Differences between children and adults for exercise
testing and prescription. En: Skinner JS, ed. Exercise Testing and Exercise
Prescription for Special Cases. 2.ª ed. Filadelfia (PA): Lippincott Williams &
Wilkins; 2005. p. 377-91.
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
La prescripción recomendada de ejercicio para embarazadas suele coincidir con
las recomendaciones para la población adulta en general (capítulo 7). Sin
embargo, es importante monitorizar y ajustar las prescripciones de ejercicio de
acuerdo con los síntomas, molestias y capacidades de la mujer en el embarazo, y
tener presentes las contraindicaciones para el ejercicio en el embarazo (cuadro
8.1).
Frecuencia: Al menos tres días –preferiblemente todos– por semana.
Intensidad: Intensidad moderada (40%-60% del O2 de reserva [ O2R]).
Debido a la variabilidad de la frecuencia cardíaca (FC) en el embarazo, se
contemplará usar el índice del esfuerzo percibido (IEP) (12-14 en una escala
de 6-20) o la «prueba de hablar» (ser capaz de mantener una conversación
durante la actividad) para monitorizar la intensidad del ejercicio. También
se han establecido intervalos para la FC que corresponden a un ejercicio de
intensidad moderada para embarazadas y se basan en la edad (11).
EDAD (AÑOS) INTERVALO DE LA FRECUENCIA CARDÍACA (latidos min¹)
<20
140–155
20–29
135–150
30–39
130–145
>40
125–140
Tiempo: Al menos 15 min · día–1, aumentando gradualmente a al menos 30
min · día–1 de actividad física acumulada de intensidad moderada hasta un
total de 150 minutos por semana.
Tipo: Actividades físicas rítmicas y dinámicas que empleen los grandes
grupos musculares, como andar o montar en bicicleta.
CUADRO 8.1
Contraindicaciones para el ejercicio durante el embarazo
Relativas:
•Anemia grave
•Arritmia cardíaca materna sin evaluar
•Diabetes mellitus de tipo I mal controlada
•Obesidad mórbida extrema
•Delgadez extrema
•Historia de un estilo de vida muy sedentario
•Restricción del crecimiento intrauterino en el embarazo
•Hipertensión mal controlada
•Limitaciones del aparato locomotor
•Trastorno convulsivo mal controlado
•Hipertiroidismo mal controlado
•Fumadora empedernida
Absolutas:
•Cardiopatía hemodinámicamente significativa
•Neumopatía restrictiva
•Insuficiencia cervicouterina/cerclaje
•Gestación múltiple con riesgo de parto prematuro
•Hemorragia persistente en el segundo o tercer trimestre
•Placenta previa después de 26 semanas de gestación
•Parto prematuro en el embarazo actual
•Rotura de aguas
•Preeclampsia/hipertensión inducida por el embarazo
Reproducido con autorización de American College of Obstetricians and
Gynecologysts. Exercise during pregnancy and the postpartum period. ACOG
Committee Opinion n.º 267. Obstet Gynecol. 2002; 99:171-3.
CIRCUNSTANCIAS ESPECIALES
•Las embarazadas sedentarias o con una enfermedad deben aumentar
gradualmente la actividad para cumplir con los niveles recomendados antes
expuestos.
•Las embarazadas con obesidad mórbida y/o diabetes gestacional o hipertensión
han de consultar a su médico antes de iniciar un programa de ejercicio y tener su
prescripción ajustada a su enfermedad, síntomas y capacidad funcional.
•Las embarazadas deben evitar los deportes de contacto y los
deportes/actividades que puedan causar pérdida del equilibrio o traumatismos en
la madre o el feto. Son ejemplos de deportes/actividades que se deben evitar el
fútbol, el baloncesto, el hockey sobre hielo, la equitación y los deportes de
raqueta de gran intensidad.
•Se interrumpirá el ejercicio en caso de que ocurra algo de lo siguiente:
hemorragia vaginal, disnea previa al esfuerzo, mareos, cefaleas, dolor torácico,
debilidad muscular, dolor o edema en las pantorrillas, parto prematuro,
disminución de movimientos fetales y fuga de líquido amniótico (1). En caso de
dolor y edema en las pantorrillas, se descartará una tromboflebitis.
FIGURA 8.1. Cuestionario de Aptitud para la Actividad Física (PARmedX)
en el Embarazo. (Fuente: Physical Activity Readiness Medical Examination
for Pregnancy [PARmed-X for Pregnancy] © 2002. Reproducido con
autorización de la Canadian Society for Exercise Physiology www.csep.ca.)
•Las embarazadas deben evitar el ejercicio en decúbito supino después del
primer trimestre para evitar una obstrucción venosa.
•Las embarazadas deben evitar practicar la maniobra de Valsalva durante el
ejercicio.
•Las embarazadas deben hacer ejercicio en un entorno termoneutro y estar bien
hidratadas para evitar el estrés térmico. Consulte este capítulo y la posición del
ACSM sobre el ejercicio con calor (4) y la reposición de líquidos (2) para más
información.
•Durante el embarazo aumenta la demanda metabólica ~300 kcal · día–1. Las
mujeres deben elevar su ingesta calórica para cubrir el coste calórico del
embarazo y el ejercicio.
•Las embarazadas pueden participar en programas de entrenamiento de la fuerza
que ejerciten todos los grupos musculares principales con una resistencia que
permita múltiples repeticiones (12-15 repeticiones) hasta experimentar fatiga
moderada. Se evitarán las acciones musculares isométricas y la maniobra de
Valsalva, al igual que la posición en decúbito supino después del primer
trimestre.
•Por lo general, es posible iniciar ejercicio durante el posparto ~4 a 6 semanas
después del alumbramiento. Es habitual la pérdida de forma física al iniciarse el
posparto; por eso las mujeres deben aumentar gradualmente los niveles de
actividad física hasta recuperar los niveles de forma física previos al embarazo.
NIÑOS Y ADOLESCENTES
La mayoría de los niños (definidos como <13 años) practica una cantidad
suficiente de actividad física. Sin embargo, las tendencias actuales muestran que
los niveles de actividad física disminuyen en la adolescencia (definida como 1318 años o estadio Tanner V), de modo que la mayoría de los adolescentes no
practica suficiente actividad física como para cubrir las pautas recomendadas
(20, 32). Los niños y adolescentes requieren consideraciones especiales cuando
se ejercitan debido al crecimiento y a la inmadurez de sus sistemas reguladores
fisiológicos en reposo y durante el ejercicio (20). Los factores de riesgo de
enfermedad cardiovascular (ECV) presentes en los jóvenes muestran tendencia a
continuar en la edad adulta. Los jóvenes con sobrepeso tienden a mostrar una
mayor prevalencia de factores de riesgo de ECV que sus pares de peso normal.
La actividad física también tiene un efecto positivo sobre el rendimiento
académico y sobre la autoestima. Debido a los beneficios para la salud de la
actividad física habitual, es importante que los niños sean físicamente activos y
que perpetúen esa conducta durante la adolescencia y la edad adulta (33).
PRUEBA DE ESFUERZO
Por lo general, las pautas para pruebas de esfuerzo estándar de adultos se aplican
a los niños y adolescentes (capítulo 5), si bien las respuestas fisiológicas durante
el ejercicio difieren de las de los adultos (tabla 8.2), por lo que hay que tener
presentes las siguientes cuestiones (27, 34).
•La prueba de esfuerzo con fines clínicos o para la salud/condición física no
suele estar indicada para niños o adolescentes, a menos que haya un motivo de
salud.
•El protocolo de las pruebas de esfuerzo se debe basar en la razón para la prueba
que se realiza y en la capacidad funcional del niño o adolescente.
•Niños y adolescentes se deben familiarizar previamente con el protocolo y
procedimiento de la prueba para reducir la tensión y potenciar al máximo la
posibilidad de éxito.
•Se debe disponer de una cinta ergométrica y cicloergómetro para la prueba. Los
tapices rodantes tienden a obtener un mayor pico de consumo de oxígeno (
O2pico) y frecuencia cardíaca máxima (FCmáx). Los cicloergómetros presentan
menos riesgo de lesiones, pero se tienen que ajustar correctamente al tamaño de
los niños y adolescentes.
•Comparados con los adultos, los niños y adolescentes son mental y
psicológicamente inmaduros y tal vez requieran motivación y respaldo
adicionales durante la prueba de esfuerzo.
También se pueden practicar pruebas de salud/condición física fuera del marco
clínico. En estos ámbitos a veces se usa la batería de pruebas FITNESSGRAM
para evaluar los componentes de la condición física de los jóvenes relacionados
con la salud (21).
TABLA 8.2. RESPUESTAS FISIOLÓGICAS AL EJERCICIO AGUDO DE
NIÑOS EN COMPARACIÓN CON ADULTOS
VARIABLE
RESPUESTA
Consumo absoluto de oxígeno ( O2 [l·min-1])
Inferior
Consumo relativo de oxígeno ( O2 [ml· kg-1 · min-1]) Superior
Frecuencia cardíaca
Superior
Gasto cardíaco
Inferior
Volumen sistólico
Inferior
Tensión arterial sistólica
Inferior
Tensión arterial diastólica
Inferior
Frecuencia respiratoria
Superior
Volumen corriente
Inferior
Ventilación minuto ( E)
Inferior
Ratio de intercambio respiratorio
Inferior
Adaptado de Hebestreit HU, Bar-Or O. Differences between children and adults
for exercise testing and prescription. En: Skinner Js, ed. Exercise Testing and
Exercise Prescription for Special Cases. Filadelfia (PA): Lippincott Williams &
Wilkins; 2005. p. 68-84; y Strong WB, Malina RM, Blimke CJR, y otros.
Evidence based physical activity for school-age youth. J Pediatrics. 2005;
146:732-7.
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
Las pautas para la prescripción de ejercicio expuestas abajo para niños y
adolescentes establecen una cantidad mínima de actividad física necesaria para
alcanzar los diversos componentes de la condición física relacionados con la
salud (32).
Frecuencia: Al menos 3-4 días · semana–1 y preferiblemente a diario.
Intensidad: Moderada (actividad física que aumenta apreciablemente la
frecuencia respiratoria, la sudoración y la FC) a vigorosa (actividad física
que aumenta sustancialmente la frecuencia respiratoria, la sudoración y la
FC).
Tiempo: 30 min · día–1 de intensidad moderada y 30 min · día–1 de
intensidad vigorosa hasta un total de 60 min · día–1 de actividad física
acumulada.
Tipo: Variedad de actividades agradables y apropiadas desde el punto de
vista del desarro llo de los niños y adolescentes; por ejemplo, caminar,
juegos activos, danza, deportes y actividades para fortalecer músculos y
huesos.
CONSIDERACIONES ESPECIALES
•Niños y adolescentes pueden practicar con seguridad actividades de
entrenamiento de la fuerza siempre y cuando reciban instrucción adecuada y
estén bajo supervisión. Por lo general, son aplicables las pautas de los adultos
para el entrenamiento de resistencia. Se completarán 8 a 15 repeticiones de un
ejercicio hasta sentir fatiga mode-rada con una buena ejecución mecánica antes
de aumentar la resistencia.
•Debido a la inmadurez de los sistemas termorreguladores, los jóvenes deben
hacer ejercicio en un entorno termoneutro y estar bien hidratados. Consulte este
capítulo y las posiciones del ACSM sobre el ejercicio con calor (4) y la
reposición de líquidos (2) para más información.
•Niños y adolescentes con sobrepeso o físicamente inactivos puede que no
alcancen 60 min · día–1 de actividad física. Por tanto, se aumentará
gradualmente la frecuencia y duración de la actividad física para lograr esta
meta.
•A niños y adolescentes con enfermedades o discapacidades como asma,
diabetes mellitus, obesidad, fibrosis quística y parálisis cerebral se les prescribirá
ejercicio adaptado a sus enfermedades, síntomas y capacidad funcional. Consulte
el capítulo 10 para información adicional sobre las recomendaciones para el
ejercicio con estas enfermedades y afecciones.
•Se harán esfuerzos por reducir las actividades sedentarias (ver televisión,
navegar por Internet, jugar con videojuegos) y aumentar las actividades que
favorezcan la actividad y la forma física de por vida (caminar y montar en
bicicleta).
ADULTOS MAYORES
El término adulto mayor (definido como personas ≥65 años o personas de entre
50 y 64 años con enfermedades clínicamente significativas, o limitaciones físicas
que afectan al movimiento, la condición física o la actividad física) representa un
espectro diverso de edades y capacidades fisiológicas (31). Como el
envejecimiento fisiológico no ocurre de manera uniforme en la población,
personas de edad cronológica similar pueden diferir espectacularmente en sus
respuestas al ejercicio. Además, resulta difícil distinguir los efectos del
envejecimiento sobre la función fisiológica de los efectos del
desacondicionamiento o la enfermedad. El estado de salud es a menudo un mejor
indicador que la edad cronológica de la capacidad para practicar actividades
físicas. Las personas con enfermedades crónicas deben estar atendidas por un
proveedor de atención médica que los guíe con su programa de ejercicio.
Existe un número abrumador de datos que respaldan los beneficios de la
actividad física para (a) frenar los cambios fisiológicos del envejecimiento que
merman la capacidad para el ejercicio; (b) mejorar los cambios relacionados con
la edad en la composición corporal; (c) favorecer el bienestar psicológico y
cognitivo; (d) tratar las enfermedades crónicas; (e) reducir los riesgos de
discapacidad física, y (f) potenciar la longevidad (14). A pesar de estos
beneficios, los adultos mayores son los menos activos físicamente de todos los
grupos de edad. Aunque tendencias recientes muestren una ligera mejoría en las
actividades físicas documentadas, sólo en torno al 21% de las personas de 65
años y mayores practican alguna actividad física con regularidad. El porcentaje
de actividad física documentada disminuye a edades avanzadas, siendo inferior
al 10% el número de individuos mayores de 85 años que practica alguna
actividad física con regularidad (13).
Para conseguir una prescripción de ejercicio segura y administrar con seguridad
una prueba de esfuerzo se requieren conocimientos sobre los efectos del
envejecimiento en la función fisiológica en reposo y durante el ejercicio. La
tabla 8.3 ofrece una lista de cambios relacionados con la edad sobre variables
fisiológicas clave. Enfermedades subyacentes y el consumo de medicamentos
pueden alterar la respuesta esperada al ejercicio agudo.
PRUEBA DE ESFUERZO
La mayoría de los adultos mayores no precisan una prueba de esfuerzo previa al
inicio de un programa de actividad física moderada. Se considera que los adultos
mayores con factores de riesgo como los definidos en la tabla 2.3 corren un
riesgo moderado de sufrir respuestas indeseables al ejercicio y se aconseja que se
sometan a un examen médico y a una prueba de esfuerzo antes de iniciar un
ejercicio vigoroso. La prueba de esfuerzo puede requerir sutiles diferencias en el
protocolo, la metodología y la dosis. La siguiente lista detalla las circunstancias
especiales para las pruebas de los adultos mayores (31).
TABLA 8.3. EFECTOS DEL ENVEJECIMIENTO SOBRE VARIABLES
SELECCIONADAS, FISIOLÓGICAS Y RELACIONADAS CON LA
EDAD
VARIABLE
RESPUESTA
FCreposo (frecuencia cardíaca en reposo)
Sin cambios
FCmáx (frecuencia cardíaca máxima)
Inferior
Qmáx (gasto cardíaco máximo)
Inferior
TA (tensión arterial) en reposo y de esfuerzo
Superior
O2Rmáx (consumo máximo de oxígeno de reserva) (l·min-1 y ml·kg-1·min-1 ) Inferior
Volumen residual
Superior
Capacidad vital
Inferior
Tiempo de reacción
Más lento
Fuerza muscular
Inferior
Flexibilidad
Inferior
Masa ósea
Inferior
Masa corporal magra
Inferior
% de grasa corporal
Superior
Tolerancia a la glucosa
Inferior
Tiempo de recuperación
Mayor
Adaptado de Skinner JS. Aging for exercise testing and prescription. En: Skinner
JS, ed. Exercise Testing and Exercise Prescription for Special Cases. 2a ed.
Filadelfia (PA): Lippincott Williams & Wilkins; 2005. p. 85-99.
•La carga de trabajo inicial debe ser baja (≤3 equivalentes metabólicos [MET]) y
los incrementos en dicha carga serán pequeños (0,5-1,0 MET) para individuos
con una capacidad baja de trabajo. El protocolo de Naughton en cinta
ergométrica es un buen ejemplo (véase fig. 5.3).
•Es preferible un cicloergómetro a una cinta ergométrica para personas con
escaso sentido del equilibrio, con una coordinación neuromuscular deficiente,
con visión defectuosa, con patrones de marcha alterados, con limitaciones al
apoyo en carga, y/o con problemas podales. Sin embargo, la fatiga muscular
local a veces es un factor que obliga a la terminación prematura de la prueba
cuando se emplea un cicloergómetro.
•A veces la cinta ergométrica tiene que contar con pasamanos debido a la
limitación del equilibrio, a una menor fuerza muscular, a una coordinación
neuromuscular deficiente y al miedo. Sin embargo, apoyarse en el pasamanos si
hay trastornos de la marcha reducirá la precisión del cálculo del pico de la
capacidad MET basado en la duración del ejercicio, o del pico de carga de
trabajo alcanzado.
•La carga de trabajo en cinta ergométrica rodante tal vez se haya de adaptar a la
capacidad para andar aumentando para ello el grado de inclinación y no la
velocidad.
•Para quienes tengan dificultad para adaptarse al protocolo de ejercicio, puede
ser necesario ampliar el estadio inicial, reiniciar la prueba o repetirla. En tales
casos también se planteará el uso de un protocolo intermitente (capítulo 5).
•Las arritmias inducidas por el ejercicio son más frecuentes en los adultos
mayores que en los miembros de otros grupos de edad.
•El consumo de medicamentos es habitual y puede influir en las respuestas
electrocardiográficas y hemodinámicas al ejercicio (apéndice A: medicamentos
corrientes).
•El electrocardiograma (ECG) de esfuerzo tiene más sensibilidad (~84%) y
menos especificidad (~70%) que en los grupos de edades inferiores (<50% de
sensibilidad y >80% de especificidad). La tasa superior de resultados falsos
positivos tal vez guarde relación con la mayor frecuencia de casos de hipertrofia
del ventrículo izquierdo (HVI) y con la presencia de más trastornos de la
conducción entre los adultos mayores respecto a los jóvenes (17).
No existen criterios para la terminación de una prueba de esfuerzo específica de
adultos mayores, con excepción de los criterios presentados para todos los
adultos en el capítulo 5. La mayor prevalencia de problemas cardiovasculares,
metabólicos y ortopédicos entre los adultos mayores aumenta la posibilidad de
terminación antes de tiempo de la prueba. Además, muchos adultos mayores
superan la FCmáx predicha por la edad durante la prueba de esfuerzo máximo.
Prueba de esfuerzo para el segmento más anciano de la población
El segmento más anciano de la población (≥75 años y personas con limitaciones
de movilidad) suele tener una o más enfermedades crónicas. La posibilidad de
que haya limitaciones físicas también aumenta con la edad. El método descrito
arriba no es aplicable al segmento más anciano de la población ni a las personas
con limitaciones de movilidad, dado que (a) la prueba de esfuerzo se puede
percibir como un obstáculo a la promoción de actividades físicas; (b) se aboga
por la prueba de esfuerzo antes de iniciar un ejercicio vigoroso, aunque
relativamente pocos individuos en el segmento más anciano de la población son
capaces o es poco probable que practiquen ejercicio vigoroso, sobre todo al
iniciar el programa de ejercicio; (c) la distinción entre ejercicio mode-rado y
vigoroso entre los adultos mayores resulta complicada; por ejemplo un ritmo de
marcha moderado para una persona puede estar cerca del límite superior de
capacidad para un adulto mayor y en baja condición física con enfermedades
crónicas múltiples, y (d) escasean los datos que respalden el aumento de la
mortalidad o el riesgo de episodios cardiovasculares durante el ejercicio o las
pruebas de esfuerzo en este segmento de la población. Por tanto, se hacen las
siguientes recomendaciones a la población anciana.
•En lugar de una prueba de esfuerzo, servirán una historia médica y una
exploración física exhaustivas para determinar si hay contraindicaciones
cardíacas al ejercicio.
•Las personas con síntomas de ECV o una enfermedad diagnosticada se pueden
estrati ficar y tratar según las pautas normativas (capítulo 2).
•Las personas sin síntomas de ECV ni enfermedad deberían poder iniciar un
programa de ejercicio de baja intensidad (£3 MET) sin riesgo indebido (18).
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
Los principios generales de la prescripción de ejercicio (capítulo 7) se aplican a
adultos de todas las edades. Las adaptaciones relativas al ejercicio y el
porcentaje de mejora en los componentes de la condición física en los adultos
mayores son comparables con los documentados en adultos más jóvenes. Una
capacidad funcional baja, la debilidad muscular y el desacondicionamiento son
más habituales en los adultos mayores que en cualquier otro grupo de edad y
contribuyen a la pérdida de independencia. Toda prescripción de ejercicio debe
comprender ejercicios de flexibilidad, aeróbicos y de fortalecimiento muscular.
Las personas que sufren caídas con frecuencia o tienen problemas de movilidad
también deberían hacer ejercicios específicos para mejorar el equilibrio, la
agilidad y el entrenamiento propioceptivo además de los otros componentes de
la condición física relacionados con la edad. Sin embargo, la edad no debe ser un
obstáculo para promocionar la actividad física porque se pueden conseguir
mejoras positivas a cualquier edad.
Para la prescripción de ejercicio hay que hacer una distinción importante entre
adultos mayores y sus pares más jóvenes respecto a la intensidad. Para adultos
sanos en apariencia, las actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa se
definen en relación con los MET: las actividades de intensidad moderada se
definen como de 3 a 6 MET y las actividades vigorosas como <6 MET. En
contraste, en el contexto de la percepción del esfuerzo físico usando una escala
de 10 puntos, donde cero se considere un esfuerzo equivalente a estar sentado y
10 un esfuerzo total, una actividad de intensidad moderada se define como 5 o 6,
y una actividad vigorosa como 7 u 8. Una actividad de intensidad moderada debe
producir un incremento apreciable en la FC y la respiración, mientras que una
actividad vigorosa producirá un incremento mayor de la FC o la respiración (26).
Actividad aeróbica
Para favorecer y conservar la salud, los adultos mayores deben cumplir la
siguiente prescripción de actividades aeróbicas. Cuando los adultos mayores no
puedan cumplir con el volumen recomendado de actividad física por culpa de
sus enfermedades crónicas, deberán ser todo lo físicamente activos que sus
capacidades y enfermedades les permitan.
Frecuencia: Un mínimo de 5 días · semana–1 para actividades de intensidad
moderada, o 3 días · semana–1 para actividades vigorosas, o alguna
combinación de ejercicio de intensidad moderada y vigorosa 3-5 días ·
semana–1.
Intensidad: En una escala de 0 a 10 para el nivel de esfuerzo físico, 5 a 6
para una intensidad moderada, y 7 a 8 para una intensidad vigorosa (26).
Tiempo: Para actividades de intensidad moderada, acumúlese al menos 30 a
60 (para mayores beneficios) min/día en tandas de al menos 10 minutos
cada una hasta un total de 150-300 min/semana o al menos 20-30 min/día de
actividades de intensidad más vigorosa hasta un total de 75-100 min/semana
o una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa.
Tipo: Cualquier modalidad que no imponga una tensión excesiva al aparato
locomotor; caminar es la actividad más habitual. Los ejercicios acuático y
en bicicleta estática pueden convenir más a quienes tengan una tolerancia
limitada a la actividad en carga.
Actividad de fortalecimiento muscular
Frecuencia: Al menos 2 días · semana–1.
Intensidad: Entre una intensidad moderada (5-6) y vigorosa (7-8) en una
escala de 0 a 10 (26).
Tipo: Programa de entrenamiento progresivo con pesas o calistenia en
carga (8-10 ejercicios que mejoren los grupos musculares principales de 1015 repeticiones cada uno), subida de escaleras y otras actividades de
fortalecimiento que usen los principales grupos musculares.
Actividad de flexibilidad
Frecuencia: Al menos 2 días · semana–1.
Intensidad: Intensidad moderada (5-6) en una escala de 0 a 10 (26).
Tipo: Cualquier actividad que mantenga o aumente la flexibilidad usando
estiramientos sostenidos con cada uno de los grupos musculares principales y
movimientos más estáticos que balísticos.
Ejercicios de equilibrio para individuos que sufren caídas frecuentes o con
problemas de movilidad
No hay recomendaciones específicas para ejercicios que incorporen el
entrenamiento del equilibrio a una prescripción de ejercicio. Sin embargo, el
entrenamiento neuromuscular, que combina equilibrio, agilidad y entrenamiento
propioceptivo, es eficaz en reducir y prevenir caídas si se practica 2-3 días ·
semana–1. Las recomendaciones generales implican usar (a) posturas de
dificultad progresiva que reduzcan gradualmente la base de sustentación (p. ej.,
bipedestación, bipedestación con los pies casi en línea, bipedestación con los
pies en línea, monopedestación); (b) movimientos dinámicos que alteran el
centro de gravedad (p. ej., caminar y dar vueltas); (C) contracción postural de
grupos posturales (p. ej., permanecer de puntillas y sobre los talones); (d) reducir
la percepción sensorial (p. ej., de pie con los ojos cerrados), y (e) tai chi. Se debe
garantizar la supervisión de estas actividades (3).
CONSIDERRACIONES ESPECIALES
Hay numerosas consideraciones que se deben tener en consideración para
potenciar el desarrollo eficaz de un programa de ejercicio, incluyendo lo
siguiente:
•La intensidad y duración de la actividad física deben ser bajas al comienzo,
sobre todo en adultos mayores muy mermados físicamente, funcionalmente
limitados o con enfermedades crónicas que afecten a su capacidad de realizar
tareas físicas.
•La progresión de actividades se debe individualizar y ajustar a la tolerancia y
prefe -rencias; tal vez se necesite un método conservador para los adultos
mayores físicamente mermados o limitados.
•Para el entrenamiento de la fuerza con máquinas de pesas, las sesiones iniciales
de entrenamiento deben estar supervisadas y monitorizadas por personal
conocedor de las necesidades especiales de los adultos mayores (capítulo 7).
•En los estadios iniciales de un programa de ejercicio, las actividades de
fortalecimiento muscular tal vez tengan que preceder a las actividades de
ejercicio aeróbico en el caso de individuos muy frágiles.
•Los adultos mayores deben superar gradualmente el volumen mínimo
recomendado de actividad física para intentar la progresión continuada si desean
mejorar su condición física.
•Si las enfermedades crónicas impiden desarrollar actividades con el volumen
mínimo recomendado, los adultos mayores deben practicar actividades físicas
según su tolerancia para no ser sedentarios.
•Los adultos mayores se plantearán superar la cantidad mínima recomendada de
actividad física para mejorar el tratamiento de enfermedades crónicas en las que
se sabe que un mayor nivel de actividad física aporta beneficios terapéuticos.
•Incorporación de estrategias de la conducta –como contar con respaldo social,
autoeficacia, capacidad de tomar decisiones saludables y seguridad percibida–,
las cuales mejorarán la participación en un programa de ejercicio regular.
•El profesional de la salud/condición física también debe aportar información
con re -gularidad, aportar refuerzos positivos y otras estrategias
programáticas/de la conducta para mejorar el cumplimiento del programa.
En resumen, todos los adultos mayores deben contar con asesoramiento en el
desarro llo de un plan personalizado de ejercicio o actividad física que cubra sus
necesidades y preferencias personales.
CIRCUNSTANCIAS MEDIOAMBIENTALES
EJERCICIO EN AMBIENTES CALUROSOS
Los músculos activos no sólo generan calor metabólico, sino que también
estimulan las glándulas sudoríparas, que segregan agua y electrólitos por la piel.
Al mismo tiempo, el músculo liso de los vasos sanguíneos cutáneos se dilata y
aumenta el riego sanguíneo de la piel. La evaporación de sudor enfría la piel y el
riego sanguíneo cutáneo desplaza el calor del núcleo corporal hacia la piel.
Cuando el calor metabólico supera la capacidad de pérdida de calor, sobreviene a
veces hipertermia (elevación de la temperatura interna del cuerpo). El sistema
cardiovascular es esencial para la termorregulación. Las personas aclimatadas
tienen más éxito para regular el calor corporal.
Contrarrestar la deshidratación
Se tolera una deshidratación del 3%-5% del peso corporal sin una pérdida de
fuerza máxima. Sin embargo, el ejercicio sostenido o repetido que dura más de
unos minutos se deteriora cuando hay una deshidratación moderada a grave
(pérdida de ≥6% del peso corporal). Cuanto mayor sea la deshidratación, mayor
será la reducción del rendimiento del ejercicio aeróbico. La deshidratación aguda
degrada el rendimiento de fondo con independencia de la hipertermia corporal o
de la temperatura ambiental; y la tolerancia al ejercicio (tiempo que transcurre
hasta el agotamiento) se reduce más en un entorno caluroso que en otro frío. La
forma más sencilla de mantener un estado normal de hidratación es medir el
peso corporal antes y después del ejercicio. La tasa de sudoración (l · hora–1)
ofrece una guía de reposición de líquidos. Los individuos activos deben por lo
menos beber 0,47 litros por 0,454 gramos de peso corporal perdido. Véase la
posición del ACSM sobre la reposición de líquidos (2) para más información.
Circunstancias médicas: termopatías por esfuerzo
Las termopatías causan desde calambres musculares hasta hipertermia
potencialmente mortal y se describen en la tabla 8.4. La deshidratación puede ser
un factor directo (agotamiento térmico y mialgia térmica) o indirecto (golpe de
calor) de las termopatías (6, 8).
El agotamiento térmico es la forma más corriente de termopatía. Se define como
la incapacidad para seguir haciendo ejercicio con calor y se caracteriza por fatiga
acusada y debilidad progresiva sin hipertermia grave. Se prefieren líquidos por
vía oral para la rehidratación de pacientes conscientes capaces de tragar y que no
pierdan líquidos (vómitos y diarrea). La administración de líquidos intravenosos
facilita la recuperación de los pacientes incapaces de ingerir líquidos por vía oral
o con una deshidratación grave.
El golpe de calor (apoplejía térmica) por esfuerzo es causado por hipertermia
(elevación de la temperatura central de >40ºC) y se asocia con alteraciones del
sistema nervioso central e insuficiencia multiorgánica. Es una emergencia
potencialmente mortal que requiere el enfriamiento inmediato y eficaz de todo el
cuerpo mediante un baño de inmersión en agua fría o en agua-hielo. El mayor
riesgo de apoplejía térmica ocurre durante el ejercicio de gran intensidad cuando
la temperatura del termómetro de bulbo húmedo (WBGT = wet bulb globe
temperature) supera 28ºC. Una condición física insuficiente, un exceso de
adiposidad, una ropa inadecuada, llevar puestas almohadillas protectoras, una
aclimatación incompleta al calor, una enfermedad o el consumo de
medicamentos también aumentan el riesgo.
La mialgia térmica suele concentrarse en los grandes músculos abdominales y de
las extremidades durante la práctica de deportes como fútbol americano, tenis o
carreras de fondo. La fatiga muscular, la pérdida de agua y la pérdida
significativa de sodio por el sudor son factores concurrentes. La mialgia térmica
responde bien al reposo, a los estiramientos prolongados, al consumo de cloruro
sódico en la dieta (de un octavo a un cuarto de cucharadita de 5 ml o una a dos
pastillas de sal añadidas a 300-500 ml de líquido, caldo de carne o aperitivos
salados) o una solución salina intravenosa normal.
TABLA 8.4. COMPARACIÓN DE LOS SIGNOS Y SÍNTOMAS DE LAS
ENFERMEDADES EN CLIMAS O AMBIENTES CÁLIDOS
TRASTORNO
SIGNOS Y SÍNTOMAS DESTACADOS
Golpe de calor por esfuerzo
Desorientación, mareos, conducta irracional, apatía, cefalea
Agotamiento térmico por esfuerzo Hipotensión arterial, frecuencias respiratoria y cardíaca elev
Síncope por calor
Frecuencias respiratoria y cardíaca lentas, piel pálida, el pac
Mialgia térmica por esfuerzo
Comienza con espasmos erráticos, localizados y débiles que
Adaptado de American College of Sports Medicine Position Stand. Exertional
heat illness during training and competition. Med Sci Sports Exerc. 2007; 39(3):
556-572, y Armstrong LE. Heat and Humidity. En: Performing in Extreme
Environments. Champaign (IL): Human Kinetics; 2000. p. 15-70.
El síncope por calor ocurre con más frecuencia en personas con baja condición
física, sedentarias y sin aclimatar. Se produce al permanecer de pie mucho
tiempo al terminar un ejercicio agotador y prolongado en postura erecta, debido
a que una dilatación máxima de los vasos cutáneos causa un descenso de la
tensión arterial (TA) y un aporte insuficiente de oxígeno al cerebro. Véase la
postura del ACSM sobre las termopatías durante el ejercicio para obtener más
información (4).
Prescripción de ejercicio
Los profesionales de la salud/condición física y los médicos pueden usar los
criterios establecidos por el National Institute for Occupational Safety and
Health (NIOSH) para definir los niveles del WBGT en que aumenta el riesgo de
termopatía, aunque se podrá practicar ejercicio si se adoptan medidas
preventivas (25). Estas medidas incluyen introducir descansos entre períodos de
ejercicio.
Las personas cuya prescripción de ejercicio especifique una frecuencia cardíaca
ideal (FCI) deberán mantener la FC de esfuerzo en ambientes cálidos. Esta
aproximación al ejercicio reduce el riesgo de termopatías durante la
aclimatación. Por ejemplo, en climas cálidos y húmedos, reducir la velocidad o
resistencia permite alcanzar la FCI. A medida que se consigue la aclimatación al
calor, se necesitará una intensidad de ejercicio progresivamente mayor para
llegar a la FCI. La primera sesión de ejercicio con calor puede durar sólo 10 a 15
minutos por razones de seguridad, pero ir aumentando de forma gradual.
Desarrollo de un plan personalizado
Los adultos y niños adecuadamente descansados, nutridos, hidratados y
aclimatados al calor corren menos riesgo de sufrir termopatías por esfuerzo. Hay
que tener en cuenta los siguientes factores al elaborar un plan individualizado
para reducir los efectos de la hipertermia y la deshidratación, junto con las
preguntas del cuadro 8.2 (6).
CUADRO 8.2 Preguntas para evaluar la aptitud para el ejercicio en un clima o ambien
Los adultos deben plantearse las siguientes preguntas para evaluar su aptitud
para el ejercicio en un ambiente cálido. Se deben emprender acciones correctoras
si alguna pregunta se contesta negativamente.
1.¿He elaborado un plan para evitar la deshidratación y la hipertermia?
2.¿Me he aclimatado aumentando gradualmente la duración e intensidad del
ejercicio durante 10 a 14 días?
3.¿Concentro el ejercicio intenso en las horas más frescas del día (por la mañana
temprano)?
4.¿Evito calentamientos largos los días calurosos/húmedos?
5.Cuando entreno al aire libre, ¿sé dónde encontrar líquidos, o llevo botellas de
agua en un cinturón o una mochila?
6.¿Conozco mi tasa de sudoración y la cantidad de líquido que debería beber
para remplazar la pérdida de peso corporal?
7.¿Estaba mi peso corporal esta mañana dentro del 1% de mi peso corporal
medio?
8.¿Ha sido pleno el volumen de orina en un plazo de 24 horas?
9.¿Es el color de la orina amarillo pálido o amarillo pajizo?
10.Cuando el calor o la humedad son altos, ¿reduzco mis expectativas, el ritmo
del ejercicio, la distancia y/o la duración de mi entrenamiento o carrera?
11.¿Llevo ropa ligera, que transpire y holgada?
12.¿Conozco los signos y síntomas de agotamiento térmico, gpolpe de calor por
esfuerzo, síncope por calor y mialgia térmica (tabla 8.4)?
13.¿Hago ejercicio con un compañero y le comunico si aprecio signos relevantes
en su aspecto físico?
14.¿Consumo suficiente sal en la dieta?
15.¿Evito o reduzco el ejercicio cuando hace calor si experimento pérdida de
sueño, enfermedades infecciosas, fiebre, diarrea, vómitos, depleción de hidratos
de carbono, si tomo algunos medicamentos, alcohol o drogas?
Adaptado de Armstrong LE. Heat and humidity. En: Performing in Extreme
Environments. Champaign (IL): Human Kinetics Publishers; 2000. p. 15-70.
Monitorización del ambiente: Emplee el índice de WBGT para decidir la
acción apropiada.
Modificación de la actividad en ambientes extremos: Permita el acceso a
abundantes líquidos, introduzca más descansos y más largos para facilitar
la disipación del calor y reduzca el tiempo de juego o concierte horas
apropiadas. Plantéese el estado de aclimatación al calor, la condición física,
la nutrición, la privación de sueño y la edad de los participantes; la
intensidad, duración y momento del día para el ejercicio, la disponibilidad
de líquidos, y el reflejo del calor sobre la superficie de juego (p. ej., hierba
en lugar de asfalto). Permita al menos 3 horas, preferiblemente 6, de
recuperación y rehidratación entre sesiones de ejercicio.
Aclimatación al calor: Aumente gradualmente el estrés térmico durante el
ejercicio a lo largo de 10 a 14 días para estimular adaptaciones a
temperaturas ambientes más cálidas. Esas adaptaciones comprenden la
disminución de la temperatura rectal, de la FC y del IEP, el aumento del
tiempo de tolerancia al ejercicio, el aumento de la tasa de sudoración y una
reducción del contenido en sal del sudor. La aclimatación consigue (a)
mejorar la transferencia de calor del núcleo del cuerpo al medio ambiente
externo; (b) mejorar la función cardiovascular; (c) conseguir una
sudoración más eficaz, y (d) mejorar el rendimiento al ejercicio y la
tolerancia al calor.
Vestimenta: Las prendas muy transpirables ayudan a la pérdida de calor
mediante la evaporación del sudor. Los deportistas deben quitarse todas las
prendas y equipamiento posible (sobre todo en la cabeza) para permitir la
pérdida de calor y reducir los riesgos de hipertermia, sobre todo en los
primeros días de la aclimatación.
Formación: La formación de los participantes, preparadores físicos
personales, entrenadores y equipos de emergencia mejora la reducción,
identificación (tabla 8.4) y tratamiento de las termopatías. Estos programas
deben centrarse en la importancia de identificar los signos/síntomas de la
intolerancia al calor, estar hidratado, nutrido, descansado y aclimatado al
calor.
Plan de organización
Cuando los clientes se ejercitan en condiciones de calor/humedad, las
organizaciones y centros deportivos deberían elaborar un plan normativo de
intervención para el tratamiento del estrés térmico que incorpore los siguientes
elementos:
•Detección y vigilancia de todos los participantes de riesgo.
•Valoración del entorno (p. ej., el índice de WBGT) y criterios para modificar o
cancelar el ejercicio.
•Procedimientos para la aclimatación al calor.
•Disponibilidad de líquidos para beber. · Mejorar pero no aumentar la ingesta de
líquidos que (a) equipare el volumen de líquido consumido con el volumen de
sudor perdido, y (b) limite el cambio del peso corporal <2%.
•Estar atentos a los signos y síntomas de golpe de calor, agotamiento térmico,
mialgia térmica y síncope por calor (tabla 8.4).
•Aplicación de procedimientos específicos de emergencia.
EJERCICIO EN AMBIENTES FRÍOS
Las personas se ejercitan y trabajan en muchos entornos en los que hace frío
(bajas temperaturas, vientos fuertes, poca radiación solar y exposición a la
lluvia/agua). En su mayor parte, el tiempo frío no es un obstáculo para la
práctica de actividades físicas. Muchos factores –como el entorno, la ropa, la
composición corporal, el estado de salud, la nutrición, la edad y la intensidad del
ejercicio– interactúan y determinan si el ejercicio con tiempo frío obliga a un
esfuerzo fisiológico adicional y aumenta el riesgo de lesión por encima de lo
esperable cuando el mismo ejercicio se practica con tiempo templado. En la
mayoría de los casos, el ejercicio con tiempo frío no aumenta el esfuerzo ni el
riesgo de lesiones; sin embargo, hay casos (inmersiones, lluvia y una
temperatura ambiente baja con viento) en que el equilibrio térmico de una parte
o de todo el cuerpo no se puede mantener durante la práctica de ejercicio con
frío y contribuye a hipotermia, congelaciones y disminución de la capacidad para
hacer ejercicio y rendir. Además, el estrés generado por el ejercicio con frío a
veces aumenta el riesgo de morbilidad y mortalidad en la población de riesgo,
como individuos con asma y cardiopatía isquémica. La inhalación de aire frío
puede exacerbar también estas afecciones.
La hipotermia se desarrolla cuando la pérdida de calor supera la producción, lo
cual causa una disminución del calor corporal (29). El entorno, las características
individuales y la vestimenta afectan al desarrollo de hipotermia. Algunos
factores específicos que aumentan el riesgo de hipotermia son la inmersión en
agua, la lluvia, la ropa mojada, tener poca grasa y ser mayor (≥60 años) y la
hipoglucemia (5).
Circunstancias médicas: criopatías
Las congelaciones ocurren cuando la temperatura de los tejidos cae por debajo
de los 0ºC (10, 23). Las congelaciones son más frecuentes en la piel expuesta (es
decir, nariz, orejas, mejillas y muñecas expuestas), pero también en manos y
pies. Las congelaciones por contacto ocurren al tocar objetos fríos con la piel
desnuda, sobre todo metales muy conductores o piedras, lo cual provoca una
rápida pérdida de calor.
Los principales determinantes del estrés por frío en las congelaciones son la
temperatura del aire, la velocidad del viento y la humedad. El viento exacerba la
pérdida de calor por convección y reduce el valor aislante de la ropa. El factor
hipotérmico del viento (FHV) (fig. 8.2) integra la velocidad del viento y la
temperatura del aire para ofrecer un cálculo del poder refrigerante del ambiente.
El FHV es específico en su aplicación correcta y sólo calcula el peligro de
enfriamiento de la piel expuesta de personas que caminan a 1,3 m · s–1 (4,5 km ·
hora–1). Las consideraciones siguientes comprenden información importante
sobre el viento y el FHV.
•Un objeto expuesto al viento no está más frío que la temperatura ambiente.
•La velocidad del viento obtenida en informes meteorológicos no tiene en cuenta
el viento generado por el hombre (p. ej., al correr o al esquiar).
•El FHV presenta el riesgo relativo de congelación y el tiempo estimado hasta
producirse la congelación (fig. 8.2) de la piel facial expuesta. La piel de la cara
se eligió porque esta área no suele estar protegida.
•Las congelaciones no se producen si la temperatura del aire está por encima de
0ºC.
•La piel húmeda expuesta al viento se enfría más rápido. Si la piel está húmeda y
expuesta al viento, la temperatura ambiente usada para la tabla del FHV tiene
que ser 10ºC menor que la temperatura ambiente real (9).
FIGURA 8.2. El índice de la temperatura según el factor hipotérmico del
viento en grados centígrados y el tiempo en que se producen congelaciones
en la piel expuesta de la cara. La tabla Wind Chill Top chart procede del
U.S. National Weather Service; la tabla inferior, que marca el tiempo que
transcurre para que se produzcan congelaciones, procede de la
Meteorological Society of Canada/Environment Canada.
•El riesgo de congelación es <5% cuando la temperatura ambiente está por
encima de 15ºC bajo cero, pero es necesaria una mayor supervisión de seguridad
sobre las personas que se ejercitan cuando el FHV cae por debajo de los 27ºC
bajo cero. En tales condiciones las congelaciones pueden ocurrir en 30 minutos o
menos en la piel expuesta (5).
Consideraciones sobre la ropa
La ropa para frío protege de la hipotermia y las congelaciones al reducir la
pérdida de calor gracias al aislamiento que ofrece y al aire atrapado entre sus
capas (5). La ropa típica para el frío se compone de tres capas: (a) una capa
interior (de poliéster o polipropileno ligeros); (b) una capa intermedia (lana
sintética de poliéster o lana natural) que proporciona el aislante primario, y (c)
una capa externa diseñada para permitir la evaporación de la humedad en el aire
y repeler el viento y la lluvia. Las recomendaciones para la vestimenta tienen en
cuenta las siguientes consideraciones (5).
•Ajuste la ropa aislante para reducir la sudoración al mínimo.
•Emplee cortavientos transpirables para reducir la acumulación de sudor.
•No lleve una capa externa a menos que llueva o sople un viento fuerte.
•Reduzca la ropa aislante a medida que aumente la intensidad del ejercicio.
•No imponga la misma ropa a todo un grupo de personas que se ejercitan.
Prescripción de ejercicio
El enfriamiento de la cara y de todo el cuerpo reduce teóricamente el umbral del
inicio de la angina de pecho durante el ejercicio aeróbico. El tipo e intensidad
del estrés por frío durante el ejercicio también modifica el riesgo para el paciente
con una cardiopatía. Las actividades en que interviene el hemicuerpo superior o
que aumentan el metabolismo también incrementan potencialmente el riesgo.
•Palear nieve eleva la FC hasta un 97% de la FCmáx y la TAS (tensión arterial
sistólica) aumenta hasta 200 mmHg (15).
•Caminar por nieve dura o blanda aumenta significativamente el gasto de energía
y la demanda miocárdica de oxígeno, por lo que los pacientes con enfermedad
cardiovascular aterosclerótica tienen que bajar el ritmo de la marcha.
•Nadar en agua por debajo de los 25ºC puede ser una amenaza para los pacientes
con enfermedad cardiovascular, porque tal vez no consigan reconocer los
síntomas de angina y, por tanto, corran un mayor riesgo (5).
EJERCICIO A GRAN ALTURA
La disminución progresiva de la presión atmosférica asociada al ascenso a
grandes alturas reduce la presión parcial de oxígeno del aire inspirado, lo cual
provoca una disminución de los niveles de oxígeno arterial. Las respuestas
compensatorias inmediatas pasan por el incremento de la ventilación y el gasto
cardíaco (GC), este último habitualmente por una FC elevada (22). Para la
mayoría de las personas, los efectos de la altitud se manifiestan por encima de
los 1.524 metros. En esta sección, baja altura se refiere a lugares por debajo de
los 1.524 metros, altura moderada a puntos entre 1.524 y 2.438 metros, gran
altura entre 2.438 y 4.267 metros, y muy gran altura por encima de los 4.267
metros.
El rendimiento físico disminuye al aumentar la altura por encima de los 1.524
metros. En general, la disminución del rendimiento físico será mayor al
incrementarse la altura, la duración de la actividad y la masa muscular, pero se
reduce con la aclimatación a la altura. El efecto más habitual de las alturas sobre
el rendimiento físico es un aumento del tiempo necesario para completar las
tareas o descansos más frecuentes. Con una semana o más de exposición se
produce la aclimatación a la altura. El tiempo para completar una tarea mejora,
pero sigue siendo mayor que el necesario al nivel del mar. La tabla 8.5 muestra
el porcentaje estimado de aumento del tiempo de actuación para completar tareas
de diversa duración en la exposición inicial a la altura y después de 1 semana a
gran altura (16).
TABLA 8.5. IMPACTO ESTIMADO AL AUMENTAR LA ALTURA
SOBRE EL TIEMPO PARA COMPLETAR TAREAS FÍSICAS A
GRANDES ALTURAS
% INCREMENTO DEL TIEMPO PARA COMPLETAR TAREAS FÍSICAS RES
TAREAS <2 MIN
ALTURA
INICIAL
Moderada 0
Grande
0–2
Muy grande 2
Adaptado de Fulco CS, Rock PB, Cymerman A. Maximal and submaximal
exercise performance at altitude. Aviat Space Environ Med. 1998; 69:793-801.
Circunstancias médicas: Enfermedades por altura
El rápido ascenso a grandes y muy grandes alturas incrementa la susceptibilidad
individual a las enfermedades por altura. Las enfermedades primarias por altura
son mal de la montaña (MM), edema pulmonar por altura (EPA), y edema
cerebral por altura (ECPA). Adicionalmente, muchas personas sufren dolor de
garganta y bronquitis que puede causar graves espasmos tusígenos
discapacitantes a gran altura. La susceptibilidad al MM se incrementa en los
individuos con una historia previa y por un esfuerzo físico prolongado al
iniciarse la exposición a las alturas.
El MM es la forma más habitual de mal de las alturas. El MM es de corta
duración (2-7 días). Sus síntomas son cefaleas, náuseas, fatiga, disminución del
apetito y mala calidad del sueño, y en los casos graves deterioro del equilibrio y
edema leve en las manos, pies o cara. El MM se produce en las primeras 24
horas de exposición a las alturas. Su incidencia y gravedad aumentan en
proporción directa con el ritmo de ascenso y con la altura. La incidencia
estimada de MM en individuos sin aclimatar que ascienden con rapidez a altura
moderada es entre un 0% y un 20%; a gran altura, entre un 20% y un 60%, y a
muy gran altura, entre un 50% y un 80% (30).
El EPA es una enfermedad potencialmente mortal –aunque no habitual– que le
ocurre a <10% de las personas que ascienden a más de 3.658 metros. Las
personas que hacen ascensos y descensos repetidos por encima de 3.658 metros
y que practican un ejercicio agotador al inicio de la exposición a la altura
presentan una mayor susceptibilidad al EPA. La presencia de estertores en los
pulmones revela una mayor susceptibilidad a desarrollar EPA. En tales casos, el
individuo tal vez tenga azules los labios y el lecho de las uñas.
El ECPA es una enfermedad potencialmente mortal –aunque no habitual– que le
ocurre a <2% de las personas que ascienden a más de 3.658 metros. El ECPA es
una exacerbación de un caso grave y sin resolver de MM y sobre todo les ocurre
a personas con síntomas de MM que siguen ascendiendo.
Prevención y tratamiento de las enfermedades por altura
La aclimatación a la altura es la mejor contramedida para todos los casos de
enfermedades por altura. Reducir al mínimo toda actividad física sostenida y
mantener una hidratación e ingesta adecuadas de alimentos reducirán la
susceptibilidad a las enfermedades por altura y facilitarán la recuperación.
Cuando aparecen signos y síntomas moderados a graves de un mal de altura, el
tratamiento preferido es descender a una altitud menor. Descender entre 300 y
900 metros para pernoctar es eficaz para prevenir y recuperarse del MM.
El MM se previene o alivia significativamente mediante el empleo profiláctico o
terapéutico de acetazolamida. Las cefaleas se tratan con aspirina, acetaminofeno,
ibuprofeno, indometacina o naproxeno. La oxigenoterapia o el uso de una
cámara hiperbárica suele aliviar algunos síntomas como las cefaleas, la fatiga y
la mala calidad del sueño. A veces se emplea proclorperacina para aliviar las
náuseas y vómitos. Se puede administrar dexametasona si no se dispone de otros
tratamientos o éstos no son eficaces (19). El tratamiento de personas
diagnosticadas con EPA consiste en descender a una altura menor,
oxigenoterapia y/o saco hiperbárico. La acetazolamida puede resultar útil (19).
El tratamiento de individuos diagnosticados con ECPA comprende descender a
una altura menor y recurrir a oxigenoterapia y/o saco hiperbárico. También son
útiles la dexametasona y la acetazolamida.
Aclimatación a la altura
La aclimatación permite alcanzar un rendimiento físico y cognitivo máximos a la
altura a la que uno se aclimata y reduce la susceptibilidad a las enfermedades por
altura. La aclimatación a la altura consiste en adaptaciones fisiológicas que se
producen a lo largo del tiempo durante exposiciones continuas o repetidas a
alturas moderadas a altas. Se consigue por lo menos una aclimatación parcial
viviendo a una altitud moderada, método llamado ascenso por etapas, antes de
pasar a una altura superior. La meta de los ascensos por etapas es favorecer la
aclimatación gradual a la altura mientras se evitan las consecuencias indeseables
(p. ej., MM) de un rápido ascenso a grandes alturas.
Para personas que asciendan desde una altura baja el primer estadio del
protocolo de ascenso por etapas consiste en pasar 3 o más días a una altura
moderada. Llegados a esta altura, las personas experimentan pequeñas mermas
de rendimiento físico y una baja incidencia de enfermedades por altura. A
cualquier altura dada, casi toda la respuesta de aclimatación se consigue al pasar
entre 7 y 12 días a esa altura. Permanencias cortas de 3 a 7 días a alturas
moderadas reducirán la susceptibilidad a las enfermedades por altura cuando se
pase a alturas superiores. Son necesarias permanencias más largas, de 9 a 12
días, para mejorar el rendimiento en el trabajo físico. La magnitud de la
respuesta de la aclimatación se incrementa con ascensos por etapas a alturas
mayores. La etapa final debe situarse lo más cerca posible de la altura que se
desee alcanzar.
Pauta general para el ascenso por etapas: Por cada día pasado por encima
de los 1.524 metros, una persona estará preparada para un rápido ascenso a
una altura mayor equivalente al número de días a esa altura multiplicado
por 305 metros. Por ejemplo, si una persona se aclimata a 1.829 metros
durante 5 días, el rendimiento físico mejorará y los casos de enfermedades
por altura se reducirán incluso a alturas de hasta 3.353 metros. Esta pauta
se aplica llegados a altitudes de 4.267 metros.
Evaluación del estado individual de aclimatación a la altura
Los mejores índices de aclimatación a la altura son ausencia de MM, mejora del
rendimiento físico y aumento progresivo de la saturación arterial de oxígeno
(SaO2). La presencia y gravedad del MM se evalúa mediante el grado de los
síntomas (cefaleas, náuseas, fatiga, disminución del apetito y mala calidad del
sueño) y signos (alteración del equilibrio y edema leve en las manos, pies y cara)
del MM. La ausencia de MM o su resolución sin complicaciones en los primeros
3 a 4 días después del ascenso indica una respuesta normal de aclimatación. El
rendimiento físico submáximo mejora en 1 a 2 semanas de aclimatación a la
altura. La capacidad para el ejercicio y el trabajo durante largos períodos de
tiempo a una altura dada también mejora con la aclimatación. Un signo precoz
de la adaptación apropiada a la altura es el aumento del volumen de orina, que
suele ocurrir en los primeros días a una gran altura dada. El volumen de orina
seguirá aumentando si hay más ascensos y disminuirá con la posterior
adaptación.
La medición de la SaO2 mediante una oximetría de pulso incruenta es un muy
buen indicador de la aclimatación. La oximetría de pulso se debe practicar en
reposo. Desde su nadir el primer día a una altura dada, la SaO2 aumentará
progresivamente en los primeros 3 a 7 días antes de que se estabilice.
Prescripción de ejercicio
En los primeros días a grandes alturas se debe practicar menos actividad física
para reducir la susceptibilidad a las enfermedades por altura. Transcurrido este
período, las personas cuya prescripción de ejercicio especifique una FCI
deberían mantener la misma FC de esfuerzo a mayores alturas. Este método
reduce el riesgo de enfermedades por altura y por un esfuerzo fisiológico
excesivo. Por ejemplo, a gran altura, una velocidad, distancia o resistencia
menores obtendrán la misma FCI que a alturas inferiores. A medida que se
produzca la aclimatación a la altura, la FCI se alcanzará con una intensidad de
ejercicio progresivamente mayor.
Desarrollo de un plan individualizado
Adultos y niños aclimatados a la altura, suficientemente descansados, nutridos e
hidratados, corren menos riesgo de sufrir enfermedades por altura y podrán
potenciar al máximo su capacidad y rendimiento físico a la altura a la que están
aclimatados. Se tendrán en cuenta los factores siguientes para seguir reduciendo
los efectos de la altura.
•Monitorizar el entorno: Las zonas a gran altitud se suelen asociar con
grandes extremos en la temperatura, humedad, viento y radiación solar.
Siga las pautas adecuadas para entornos calurosos (2) y fríos (5).
•Modificar la actividad a grandes alturas: Plantee el estado de aclimatación
a la altitud, la condición física, la nutrición, la calidad y cantidad del sueño,
la edad, la duración e intensidad del ejercicio y la disponibilidad de líquidos.
Haga pausas más largas y/o frecuentes para facilitar el descanso y la
recuperación, además de acortar la duración de las actividades. Las
actividades de larga duración están más influidas por las grandes alturas
que las actividades de menor duración.
•Elaborar un plan de aclimatación a la altura: Monitorice el progreso.
•Vestimenta: La ropa y equipamiento individuales tienen que ofrecer
protección ante una mayor variabilidad en la temperatura y el viento.
•Formación: La formación de los participantes, preparadores físicos
personales, entrenadores y equipos de emergencia mejora la reducción,
identificación (tabla 8.4) y tratamiento de las enfermedades debidas a la
altura.
Plan de organización
Cuando los clientes hagan ejercicio a gran altura, las organizaciones e
instalaciones deportivas deben contar con un plan de tratamiento normativo que
incorpore los siguientes procedimientos.
•Detección sanitaria y vigilancia de los participantes con riesgo.
•Utilización de procedimientos de aclimatación a la altura para reducir el riesgo
de enfermedades por altura y mejorar el rendimiento físico.
•Tener en cuenta los peligros del terreno montañoso cuando se diseñen
programas y actividades deportivas.
•Ser conscientes de los signos y síntomas de las enfermedades debidas a la
altura.
•Desarrollar procedimientos organizativos para prestar atención médica a las
enfermedades debidas a la altura.
BIBLIOGRAFÍA
1. American College of Obstetricians and Gynecologists. Exercise during
pregnancy and the postpartum period. ACOG Committee Opinion no. 267.
Obstet Gynecol. 2002; 99:171-3.
2. American College of Sports Medicine Position Stand. Exercise and fluid
replacement. Med Sci Sports Exerc. 2007; 39(2):377-90.
3. American College of Sports Medicine Position Stand. Exercise and physical
activity for older adults. Med Sci Sports Exerc. 1998; 30(6):992-1008.
4. American College of Sports Medicine Position Stand. Exertional heat illness
during training and competition. Med Sci Sports Exerc. 2007; 39(3):556-72.
5. American College of Sports Medicine Position Stand. Prevention of cold
injuries during exercise. Med Sci Sports Exerc. 2006; 38:2012-29.
6. Armstrong LE. Heat and humidity. En: Performing in Extreme Environments.
Champaign (IL): Human Kinetics Publishers; 2000. p. 15-70.
7. Artal R, O’Toole M. Guidelines of the American College of Obstetricians and
Gynecologists for exercise during pregnancy and the postpartum period. Br J
Sports Med. 2003; 37:6-12.
8. Binkley HM, Beckett JDJ, Casa D, Kleiner M, Plummer PE. National Athletic
Trainer’s Association Position Statement: Exertional heat illnesses. J Athl Train.
2002; 37:6-12.
9. Brajkovid D, Ducharme MB. Facial cold-induced vasodilatation and skin
temperature during exposure to cold wind. Eur J Appl Physiol. 2006; 96:711-12.
10. Danielsson U. Wind chill and the risk of tissue freezing. J Appl Physiol.
1996; 81:2666-73.
11. Davies GA, Wolfe LA, Mottola MF, MacKinnon C. Society of Obstetricians
and Gynecologists of Canada, SOGC Clinical Practice Obstetrics Committee.
Joint SOGC/CSEP Clinical Practice Guideline: Exercise in pregnancy and the
postpartum period. Can J Appl Physiol. 2003; 28:330-41.
12. Dempsey FC, Butler FL, Williams FA. No need for a pregnant pause:
physical activity may reduce the occurrence of gestational diabetes mellitus and
preeclampsia. Exerc Sports Sci Rev. 2005; 33:141-9.
13. Federal Interagency Forum on Aging-Related Statistics. Older Americans
2004: Key Indicators of Well-Being. Washington (DC): U.S. Government
Printing Office, 2004.
14. Fiatarone Singh MA. Exercise comes of age: rationale and recommendations
for a geriatric exercise prescription. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2002;
57:M262-82.
15. Franklin BA, Hogan P, Bonzheim K, Bakalyar D, Terrien E, Gordon S,
Timmis GC. Cardiac demands of heavy snow shovelling. JAMA. 1995; 273:8802.
16. Fulco CS, Rock PB, Cymmerman A. Maximal and submaximal exercise
performance at altitude. Aviat Space Environ Med. 1998; 69:793-801.
17. Gibbons RJ, Balady GJ, Bricker JT, y otros. ACC/AHA 2002 guideline
update for exercise testing: a report of the American College of
Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines.
Circulation. 2002; 106:1883-92.
18. Gill TM, DiPietro L, Krumholtz HM. Role of exercise stress testing and
safety monitoring for older persons starting an exercise program. JAMA. 2000;
184:342-9.
19. Hackett PH, Roach RC. High-altitude illness. N Engl J Med. 2001; 345:10714.
20. Hebestreit HU, Bar-Or O. Differences between children and adults for
exercise testing and prescription. En: Skinner JS, editor. Exercise Testing and
Exercise Prescription for Special Cases. Filadelfia (PA): Lippincott Williams &
Wilkins; 2005. p. 68-84.
21. Institute for Aerobics Research. The Prudential FITNESSGRAM Test
Administration Manual. Dallas (TX): Institute for Aerobics Research; 1994.
22. Mazzeo RS, Fulco CS. Physiological systems and their responses to
conditions of hypoxia. En: Tipton CM, Sawka MN, Tate CA, Terjung RL,
editores. Exercise Testing and Exercise Prescription for Special Cases. Filadelfia
(PA): Lippincott Williams & Wilkins; 2006. p. 564-80.
23. Molnar GW, Hughes AL, Wilson O, Goldman RF. Effect of skin wetting on
finger cooling and freezing. J Appl Physiol. 1973; 205-7.
24. Mottola MF, Davenport MH, Brun CR, Inglis SD, Charlesworth S, Sopper
MM. O2máx prediction and exercise prescription for pregnant women. Med Sci
Sports Exerc. 2006; 38:1389-95.
25. National Institute for Occupational Safety and Health. Working in Hot
Environments. Washington (DC): U.S. Department of Health and Human
Services; 1992.
26. Nelson ME, Rejeski WJ, Blair SN, y otros. Physical activity and public
health in older adults: recommendations from the American College of Sport
Medicine. Med Sci Sports Exerc. 2007; 39(8):1435-45.
27. Paridon SM, Alpert BS, Boas SR, y otros. Clinical stress testing in the
pediatric age group: a statement from the American Heart Association Council
on Cardiovascular Disease in the Young, Committee on Atherosclerosis,
Hypertension, and Obesity in Youth. Circulation. 2006; 39:989-1006.
28. Pivarnik J, Chambliss HO, Clapp JF, y otros. Impact of physical activity
during pregnancy and postpartum on chronic disease risk. Med Sci Sports Exerc.
2006; 38:989-1006.
29. Pozos RS, Danzl DF. Human physiological responses to cold stress and
hypothermia. En: Pandolf KB, Burr RE, editores. Textbooks of Military
Medicine: Medical Aspects of Harsh Environments vol. 1. Falls Church (VA):
Office of the Surgeon General, U.S. Army; 2002. p. 351-82.
30. Roach RC, Stepanek J, Hackett PH. Acute mountain sickness and highaltitude cerebral edema. En: Lounsbury DE, Bellamy RF, Zajtchuk R, editores.
Medical Aspects of Harsh Environments. Washington (DC): Office of the
Surgeon General, Borden Institute; 2002. p. 765-93.
31. Skinner JS. Aging for exercise testing and prescription: En: Skinner JS,
editor. Exercise Testing and Exercise Prescription for Special Cases. 2ª ed.
Filadelfia (PA): Lippincott Williams & Wilkins; 2005. p. 85-99.
32. Strong WB, Malina RM, Blimke CJR, y otros. Evidence based physical
activity for school-age youth. J Pediatrics. 2005; 146:732-7.
33. U.S. Department of Health and Human Services. Physical activity and
health: a report of the Surgeon General. Atlanta (GA): U.S. Department of
Health and Human Services, Centers for Disease Control and Prevention, and
National Center for Chronic Disease Prevention testing and Health Promotion;
1996.
34. Wolfe LA. Differences between children and adults for exercise and
prescription. En: Skinner JS, editor. Exercise Testing and Exercise Prescription
for Special Cases. 2ª ed. Filadelfia (PA): Lippincott Williams & Wilkins; 2005.
p. 377-91.
CAPÍTULO 9 Prescripción de ejercicio para pacientes
con cardiopatía
La intención de este capítulo es describir el proceso de desarrollo de una
prescripción de ejercicio para personas con enfermedades cardiovasculares (en el
cuadro 9.1 aparecen manifestaciones de la enfermedad cardiovascular
aterosclerótica [ECA]). Específicamente, este capítulo se centrará en (a) la
estructura de los programas ambulatorios y hospitalarios de rehabilitación
cardíaca; (b) los procedimientos para elaborar una prescripción segura y eficaz
de ejercicio para quienes hayan pasado o no por una prueba de esfuerzo; (c) las
pautas para un entrenamiento resistido, y (d) los procedimientos con que
prepararse para la vuelta al trabajo.
PROGRAMAS DE REHABILITACIÓN HOSPITALARIA
Después de una derivación documentada a otra especialidad, los pacientes
hospitalizados tras un episodio cardíaco o una intervención quirúrgica asociada
con enfermedad coronaria (EC), una sustitución de válvula cardíaca, o un infarto
de miocardio (IM) deben contar con un programa consistente en una evaluación
y movilización precoces; con identificación e información sobre los factores de
riesgo de enfermedad cardiovascular; con una evaluación del nivel de aptitud del
paciente para la actividad física y un plan de alta general (1). Las metas de los
programas hospitalarios de rehabilitación son las siguientes:
•Contrarrestar los efectos fisiológicos y psicológicos nocivos del encamamiento.
•Ofrecer vigilancia médica adicional a los pacientes.
•Identificar a pacientes con alteraciones cardiovasculares, físicas y cognitivas
significativas que puedan influir en el pronóstico.
•Garantizar la vuelta segura de los pacientes a actividades de la vida diaria
dentro de los límites impuestos por su enfermedad cardiovascular.
•Preparar al paciente y el sistema de respaldo domiciliario o un ámbito de
transición para potenciar la recuperación después del alta hospitalaria tras el
tratamiento inmediato.
•Facilitar la inscripción del paciente, incluyendo la derivación por parte del
médico a un programa ambulatorio de rehabilitación cardíaca.
Antes de comenzar la actividad física normal en el ámbito hospitalario, se debe
proceder a una evaluación inicial por un proveedor de asistencia médica que
posea las destrezas y competencias necesarias para examinar y documentar los
ruidos cardíacos y pulmonares, los pulsos periféricos y la fuerza y flexibilidad
musculoesqueléticas (2). El inicio y la progresión de la actividad física dependen
de los datos de la evaluación inicial y varían con el nivel de riesgo. Por tanto, se
debe clasificar a los pacientes hospitalizados con una estratificación de riesgos lo
antes posible después del episodio cardíaco agudo. El ACSM ha determinado
que la estratificación de riesgos de pacientes con ECA según la American
Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation (AACVPR) es útil,
porque se basa en el pronóstico general de rehabilitación potencial de los
pacientes (3). El ACSM ha adaptado esta estratificación de riesgos para
pacientes con ECA (véase cuadro 2.3).
CUADRO 9.1 Manifestaciones de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica
•Síndromes coronarios agudos (SCA): la manifestación de enfermedad coronaria
(EC) como angina de pecho, infarto de miocardio (IM) y muerte súbita.
•Enfermedad cardiovascular (ECV): enfermedad aterosclerótica de las arterias
del corazón, encéfalo (ictus) y vasculatura periférica (es decir, arteriopatía
periférica).
•Enfermedad coronaria (EC): enfermedad aterosclerótica de las arterias del
corazón.
•Isquemia miocárdica: falta de riego sanguíneo coronario con la resultante
privación de oxígeno que a menudo se manifiesta como angina de pecho.
•Infarto de miocardio (IM): muerte del tejido muscular del corazón.
Las indicaciones y contraindicaciones para la rehabilitación cardíaca de
pacientes hospitalizados y ambulatorios se enumeran en el cuadro 9.2. Se deben
tener en cuenta las excepciones basadas en el juicio clínico del médico y del
equipo de rehabilitación. Reducir la estancia hospitalaria después de un episodio
agudo o una intervención ha dejado obsoleto el programa tradicional de pasos
múltiples de rehabilitación, ya que muchos pacientes sin complicaciones son
atendidos 3 a 4 días antes de recibir el alta. Las actividades durante las primeras
48 horas después de un IM o una cirugía cardíaca se restringirán a actividades de
autocuidados, movilidad articular de brazos y piernas, y cambios de postura (4).
La mera exposición a esfuerzos ortostáticos o gravitatorios, como permanecer
sentado o de pie intermitentemente durante la convalecencia en el hospital,
reduce mucho el deterioro del rendimiento físico que suele seguir a un episodio
cardía -co agudo (16, 17). Los pacientes pueden pasar de las actividades de
autocuidados a dar paseos cortos de 15 a 150 metros con ayuda mínima o nula 34 veces · día–1 hasta la deambulación independiente en la unidad hospitalaria.
La dosis óptima de ejercicio para pacientes hospitalizados depende en parte de
su historia médica, estado clínico y síntomas. El índice percibido (IEP) del
esfuerzo es una guía complementaria útil de la frecuencia cardíaca (FC) para
regular la intensidad del ejercicio (capítulo 7). En general, los criterios para la
terminación de una sesión de ejercicio de pacientes hospitalizados son similares
o ligeramente más conservadores que los criterios para terminar una prueba de
esfuerzo de nivel bajo (cuadro 9.3) (2).
Las recomendaciones para los programas de ejercicio para los pacientes
hospitalizados constituyen el marco integrado por la Frecuencia, Intensidad,
Tiempo y Tipo de ejercicio (FITT), así como la progresión. Las metas de la
actividad deben formar parte de un plan global de asistencia (5). Los
componentes del programa de ejercicio para pacientes con ECV son
esencialmente los mismos que para personas aparentemente sanas (capítulo 7) o
que pertenecen a una categoría de bajo riesgo (véase tabla 2.1).
CUADRO 9.2 Indicaciones clínicas y contraindicaciones de la rehabilitación cardíaca e
INDICACIONES
•Postinfarto miocárdico médicamente estable
•Angina estable
•Operación de injerto de derivación coronaria
•Angioplastia coronaria transluminal percutánea (ACTP) u otra intervención
transcatéter
•Insuficiencia cardíaca congestiva (ICC) compensada
•Miocardiopatía
•Trasplante de corazón u otro órgano
•Otra cirugía cardíaca, incluida la inserción de válvula y marcapasos (incluido un
desfibrilador implantable; DI)
•Arteriopatía periférica
•Enfermedad cardiovascular de alto riesgo no apta para una intervención
quirúrgica
•Síndrome de muerte súbita cardíaca
•Nefropatía terminal
•Riesgo de enfermedad coronaria con diagnóstico de diabetes mellitus,
dislipemia, hipertensión, obesidad u otras enfermedades y afecciones
•Otros pacientes que pueden beneficiarse de un ejercicio estructurado y/o de la
formación basada en la derivación a otro médico y en el consenso del equipo de
rehabilitación
CONTRAINDICACIONES
•Angina inestable
•TA sistólica (TAS) en reposo >200 mmHg o TA diastólica (TAD) en reposo
>110 mmHg que hay que evaluar caso por caso
•Un descenso de la TA ortostática >20 mmHg con síntomas
•Estenosis aórtica crítica (es decir, gradiente de presión [pico] de la TAS >50
mmHg con un área del orificio de la válvula aórtica <0,75 cm² en un adulto de
tamaño medio)
•Enfermedad general o fiebre agudas
•Arritmias ventriculares o auriculares descontroladas
•Taquicardia sinusal descontrolada (>120 latidos · min-1)
•ICC descompensada
•Bloqueo auriculoventricular (AV) de tercer grado sin marcapasos
•Pericarditis o miocarditis activas
•Embolia reciente
•Tromboflebitis
•Depresión o elevación (>2 mm) del segmento ST en reposo
•Diabetes mellitus descontrolada (véase capítulo 10 para información adicional
sobre las recomendaciones para la prescripción de ejercicio a diabéticos)
•Enfermedades graves del aparato locomotor que impiden el ejercicio
•Otras enfermedades metabólicas como tiroiditis aguda, hipopotasemia,
hiperpotasemia o hipovolemia
CUADRO 9.3 Respuestas adversas al ejercicio de pacientes hospitalizados que determin
•Tensión arterial diastólica (TAD) ≥110 mmHg
•Disminución de la tensión arterial sistólica (TAS) >10 mmHg durante el
ejercicio
•Arritmias ventriculares o auriculares significativas con o sin signos/síntomas
asociados
•Bloqueo cardíaco de segundo o tercer grados
•Signos/síntomas de intolerancia al ejercicio como angina de pecho, disnea
importante y alteraciones electrocardiográficas (ECG) que sugieran la presencia
de isquemia
Usado con autorización de la American Association of Cardiovascular and
Pulmonary Rehabilitation. Guidelines for Cardiac Rehabilitation and Secondary
Prevention Programs. 4.ª ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2004. p. 36 y
119.
FRECUENCIA
•Movilización temprana: 2-4 veces · día-1 los tres primeros días de estancia
hospitalaria.
•Movilización posterior: 2 veces · día-1 a partir del cuarto día de estancia
hospitalaria con tandas de ejercicio de duración cada vez mayor.
INTENSIDAD
Las recomendaciones sobre la intensidad reflejan los límites superiores
aconsejados (18).
•Hasta la tolerancia si el paciente es asintomático.
•IEP ≤13 en una escala de 6 a 20.
•Insuficiencia cardíaca congestiva (ICC)/postinfarto: FC ≤120 latidos · min–1 o
FCreposo + 20 latidos · min–1 como límite superior arbitrario.
•Poscirugía: FCreposo + 30 latidos · min–1 como límite superior arbitrario.
TIEMPO (DURACIÓN)
•Comience con tandas intermitentes de 3 a 5 minutos según tolerancia.
•El período de descanso debe consistir en caminar lentamente (o reposo total, a
discreción del paciente) menos tiempo que la duración de la tanda de ejercicio.
Intente conseguir una relación entre ejercicio y descanso de 2:1.
PROGRESIÓN
•Cuando la duración del ejercicio continuo llegue a 10 a 15 minutos, aumente la
intensidad según la tolerancia.
Al alta hospitalaria, el paciente debe demostrar su conocimiento de actividades
físicas inapropiadas o excesivas. Además, se debe elaborar un plan seguro y
progresivo de ejercicio antes del alta hospitalaria. Hasta que el paciente sea
sometido a una prueba de esfuerzo máximo o submáximo o se incorpore a un
programa ambulatorio de rehabilitación cardíaca clínicamente supervisado, el
límite superior de ejercicio no debe superar los niveles observados durante el
programa hospitalario mientras se monitoriza estrechamente si hay signos y
síntomas de intolerancia al ejercicio. Todos los pacientes también deben
aprender, y hay que animarlos a investigar, las opciones ambulatorias de
programas de ejercicio y recibir información sobre el empleo de equipamiento
para hacer ejercicio en su domicilio. A todos los pacientes, sobre todo a los
pacientes con riesgo moderado a alto (véase tabla 2.1), se les animará a
participar en un programa ambulatorio de rehabilitación clínicamente
supervisado. Hay que aconsejar a los pacientes que identifiquen aquellos signos
y síntomas anormales que sugieran intolerancia al ejercicio y necesidad de un
examen médico. Aunque no todos los pacientes sean candidatos idóneos para el
ejercicio hospitalario, virtualmente todos se beneficiarán de algún nivel de
intervención hospitalaria, como son la evaluación de los factores de riesgo, el
asesoramiento sobre actividades y la formación del paciente y su familia.
PROGRAMAS DE EJERCICIO PARA PACIENTES AMBULATORIOS
Los programas de rehabilitación cardíaca para pacientes ambulatorios pueden
empezar con el alta hospitalaria. La mayoría de los pacientes son capaces de
empezar un programa de ejercicio supervisado 1 a 2 semanas después de
abandonar el hospital (6). Las metas de la rehabilitación del paciente
ambulatorio se enumeran en el cuadro 9.4. Al inscribirse en el programa, se
procederá a evaluar lo siguiente:
CUADRO 9.4 Objetivos de la rehabilitación cardíaca para pacientes ambulatorios
•Desarrollar y ayudar al paciente a proceder con un programa seguro y eficaz de
ejercicio formal y una actividad física de por vida.
•Ofrecer supervisión y monitorización apropiadas para detectar algún deterioro
en el estado clínico y ofrecer datos continuos de la vigilancia a los proveedores
de asistencia médica de los pacientes para mejorar el tratamiento médico.
•Vuelta del paciente a actividades vocacionales y recreativas o modificar estas
actividades según el estado clínico del paciente.
•Ofrecer formación al paciente y a su familia para potenciar la prevención
secundaria (p. ej., modificación de factores de riesgo) mediante un control
agresivo del estilo de vida y un uso juicioso de medicamentos cardioprotectores.
•La historia médica y quirúrgica, incluido el episodio cardiovascular más
reciente, comorbilidades y otros aspectos pertinentes de la anamnesis.
•La exploración física, con énfasis en los sistemas cardiopulmonar y
musculoesquelético.
•Revisión de las pruebas y procedimientos cardiovasculares recientes como
electrocardiograma (ECG) de 12 derivaciones, angiografía coronaria,
ecocardiograma, prueba de esfuerzo (estudios por la imagen o de esfuerzo),
revascularización e implantación de un marcapasos/desfibrilador implantable.
•Medicación actual, especificando la dosis, la vía de administración y la
frecuencia.
•Factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.
Aunque el ejercicio sea seguro y eficaz para los cardiópatas, se someterá a todos
los pacientes a una estratificación del riesgo de episodios cardíacos durante el
ejercicio (capítulo 2) (7). La evaluación rutinaria de riesgos previa al ejercicio
debe hacerse en cada sesión de rehabilitación y comprende:
•Plantearse vigilancia ECG consistente en telemetría o monitorización
informática, monitorización «rápida» mediante palas de desfibrilador, o tiras
periódicas del ritmo.
•Tensión arterial (TA).
•Peso corporal.
•Frecuencia cardíaca (FC).
•Síntomas o signos de cambio del estado clínico no necesariamente relacionados
con la actividad (p. ej., disnea en reposo, aturdimiento/mareo, palpitaciones o
pulso irregular y molestias torácicas).
•Síntomas y signos de intolerancia al ejercicio.
•Cumplimiento terapéutico de la medicación.
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
En el capítulo 7 se detallan las técnicas de prescripción para determinar la dosis
de ejercicio o bien el marco FITT para población aparentemente sana. Las
técnicas usadas para población adulta aparentemente sana o para los que se
clasifican como personas con riesgo bajo de sufrir episodios cardíacos durante el
ejercicio (véase tabla 2.1) se pueden aplicar a muchos cardiópatas con riesgo
bajo a moderado. Este capítulo aborda las circunstancias y modificaciones
específicas de la prescripción de ejercicio para pacientes con enfermedad
cardiovascular.
Son variantes clave en el desarrollo de la prescripción de ejercicio para
cardiópatas (8):
•Factores de seguridad como el estado clínico, la categoría según la
estratificación de riesgos, la capacidad de ejercicio, el umbral
isquémico/anginoso y la alteración cognitiva/psicológica que podría causar el
incumplimiento de las pautas del ejercicio.
•Factores asociados como requisitos vocacionales o no, limitaciones
musculoesqueléticas, nivel de actividad premórbido y metas personales para la
salud/condición física.
Frecuencia
La frecuencia del ejercicio debe comprender la participación en sesiones la
mayoría de los días de la semana, es decir, 4-7 días · semana-1. Para pacientes
con capacidades de ejercicio muy limitadas, se pueden prescribir múltiples
sesiones diarias cortas (1-10 min). Se animará a los pacientes a practicar por su
cuenta algunas sesiones de ejercicio (sin supervisión directa).
Intensidad
Se puede prescribir la intensidad del ejercicio usando uno o más de los
siguientes métodos (9, 23):
•IEP de 11 a 16 en una escala de 6 a 20.
•Del 40% al 80% de la capacidad de ejercicio usando la FC de reserva (FCR) o
el método de Karvonen, las técnicas del porcentaje de la reserva de consumo de
oxígeno ( O2R) o el % O2pico si se dispone de datos de la prueba de esfuerzo
máximo. Revísese, por favor, la tabla 9.1 cuando no se disponga de los datos de
la prueba de esfuerzo.
•Se prescribirá la intensidad del ejercicio a una FC por debajo del umbral
isquémico si se ha determinado tal umbral para el paciente. La presencia de la
clásica angina de pecho inducida por el ejercicio y aliviada con reposo o
nitroglicerina es suficiente evidencia de la presencia de una isquemia
miocárdica.
Para los fines de la prescripción de ejercicio es preferible que los pacientes
tomen sus medicinas prescritas en el momento recomendado. Sin embargo,
dependiendo de los propósitos de la prueba de esfuerzo (p. ej., el diagnóstico de
una enfermedad clínica cambiante), se pueden mantener los medicamentos antes
de la prueba con la aprobación del médico. No obstante, las personas que toman
bloqueadores β pueden tener una respuesta atenuada de la FC al ejercicio y un
aumento o disminución de la capacidad para el ejercicio máximo. Para pacientes
cuya dosis de bloqueadores β se altere después de una prueba de esfuerzo o en el
curso de la rehabilitación, sería beneficiosa una nueva prueba de esfuerzo
graduado. Sin embargo tal vez no sea necesaria o resulte poco práctica. Cuando
estos pacientes se ejercitan sin una nueva prueba de esfuerzo, se monitorizarán
los signos y síntomas, además de registrar las respuestas del IEP y la FC con las
cargas de trabajo previamente usadas. Estas nuevas FC pueden servir como
margen ideal de la FC durante el ejercicio (FCI). Además, las personas con una
terapia diurética pueden presentar hipovolemia o sufrir hipopotasemia o
hipotensión ortostática. En estos pacientes se tiene que monitorizar la respuesta
de la TA al ejercicio, los síntomas potenciales de mareos o aturdimiento y las
arritmias, al tiempo que se les informa sobre una correcta hidratación (11). Por
favor, consúltese el apéndice A (medicamentos corrientes) para ver otros
medicamentos que pueden influir en la respuesta al ejercicio y postejercicio.
Tiempo (duración)
Las actividades de calentamiento y recuperación activa de 5 a 10 minutos –como
estiramientos estáticos, movilidad articular y actividades aeróbicas de baja
intensidad (<40% O2R)– deben ser un componente de las sesiones de ejercicio y
preceder y seguir respectivamente a la fase de preparación física. La meta para la
duración de la fase de preparación física aeróbica suele ser 20 a 60 minutos por
sesión. Después de un episodio cardía -co, muchos pacientes comienzan con
sesiones de 5 a 10 minutos con una progresión gradual en la duración del
ejercicio aeróbico de 1 a 5 minutos por sesión o un incremento del tiempo por
sesión del 10%-20% por semana. Sin embargo, no existe un formato establecido
para el ritmo de progresión en la duración de las sesiones de ejercicio y, por
tanto, la progresión se individualizará según la tolerancia del paciente. Son
factores que se deben tener en cuenta el nivel inicial de condición física, la
motivación y metas del paciente, los síntomas y las limitaciones
musculoesqueléticas. Las sesiones de ejercicio pueden comprender ejercicio
intermitente o continuo dependiendo de la capacidad del paciente (10, 17). La
tabla 9.2 ofrece una progresión recomendada mediante ejercicio intermitente
(15).
TABLA 9.1. FRECUENCIA, INTENSIDAD, TIEMPO Y TIPO
RECOMENDADOS DE EJERCICIO (FITT) PARA CARDIÓPATAS SIN
UNA PRUEBA DE ESFUERZO INICIAL (21, 22)
FC DE ENTRENAMIENTO
Ninguna prueba de esfuerzo o farmacológica disponible
Límite superior de FCreposo + 20 l
Prueba farmacológica disponible (negativa para isquemia) Si hay un buen incremento de FC: 7
Prueba farmacológica disponible (positiva para isquemia) 10 latidos · min-1 por debajo del um
FC, frecuencia cardíaca; MET, equivalente metabólico; IEP, índice del esfuerzo
percibido; FCmáx, frecuencia cardíaca máxima; FCreposo, frecuencia cardíaca
en reposo; ECG, electrocardiograma; TA, tensión arterial.
La carga de trabajo inicial de 2-4 MET equivale a la cinta ergométrica: 2,7
kph/0-7,5% inclinación; 3,2 kph/0-5% inclinación; 4 kph/0-2,5% inclinación;
cicloergómetro de piernas: ≤0 W, y ergómetro de brazos: ≤25 W (1, 2). La
progresión de 1-2 MET equivale a la cinta ergométrica: 1-1,5 o 1%-2%
inclinación; cicloergómetro de piernas: 25-50 W, y ergómetro de brazos: ≤25 W.
En la tabla 7.4 aparece información adicional sobre el marco del FITT, incluidos
el gasto calórico, el tiempo (duración), frecuencia y pasos por día.
TABLA 9.2. EJEMPLO DE PROGRESIÓN MEDIANTE EJERCICIO
INTERMITENTE (15)
CAPACIDAD FUNCIONAL ≥4 MET
SEMANA % CF
TOTAL MINUTOS al %CF TANDA DE EJ
1–2
15–20
50–60
3–10
3–4
60–70
20–40
10–20
CAPACIDAD FUNCIONAL <4 MET
SEMANA % CF
TOTAL MINUTOS al % CF TANDA DE EJ
1–2
40–50
10–20
3–7
3–4
50–60
15–30
7–15
5
60–70
25–40
12–20
Continúe con dos repeticiones de ejercicio continuo, con un período de descanso
o progresión hasta una sola tanda de ejercicio continuo.
MET, equivalente metabólico; CF, capacidad funcional.
Tipo
La sección dedicada al ejercicio aeróbico de la sesión debe comprender
actividades rítmicas en que intervengan los grandes grupos musculares con
énfasis en aumentar el gasto calórico para mantener un peso corporal sano
(capítulos 7 y 10). Se debe promover el acondicionamiento físico del cuerpo
usando las extremidades superiores e inferiores, y se deben incorporar formas
múltiples de actividades aeróbicas y equipamiento en el programa para pacientes
con cardiopatía. Los distintos tipos de equipamiento para el ejercicio consisten
en:
•Ergómetro de brazos
•Ergómetro combinado para las extremidades superiores/inferiores
•Cicloergómetro erguido o tumbado
•Bicicleta elíptica
•Máquina de remo
•Máquina de step
•Cinta ergométrica
Actividad física incorporada al estilo de vida
Además de las sesiones formales de ejercicio, se debe animar a los pacientes a
volver gradualmente a las actividades generales de la vida diaria como las tareas
del hogar, el trabajo en el jardín, ir de compras y reanudar las aficiones y
deportes evaluados y modificados apropiadamente por el personal de
rehabilitación. Podómetros relativamente baratos mejoran el cumplimiento de
los programas de caminar. Caminar 30 min · día–1 equivale a 3.000-4.000 pasos,
mientras que 1,6 km andando equivale a ~1.500-2.000 pasos. Para obtener
beneficios generales para la salud/condición física, se recomienda un mínimo de
10.000 pasos · día–1 (capítulo 7).
TIPOS DE PROGRAMAS DE EJERCICIO AMBULATORIO
Idealmente, la mayoría de los pacientes con cardiopatía deberían participar en un
programa de ejercicio supervisado médicamente al menos varias semanas para
facilitar la práctica de ejercicio, los cambios del estilo de vida y la vuelta al
trabajo. Sin embargo, los pacientes con un síndrome coronario agudo que se
someten a una intervención percutánea coronaria para su revascularización a
menudo se reincorporan al trabajo a la semana de recibir el alta hospitalaria y tal
vez no sean capaces de hacer ejercicio en las horas operantes de un programa de
ejercicio supervisado. Además, aunque se anime a los pacientes con enfermedad
cardiovascular a asistir a un programa formal y supervisado de rehabilitación
con ejercicio, algunos pacientes viven en regiones sin programas locales o no
desean asistir a un programa por diversas razones. En estos casos, un programa
independiente con control evolutivo por los proveedores de asistencia médica tal
vez sea la única opción. Algunos programas ofrecen una opción a estos
pacientes, como es el contacto por teléfono, por Internet o por correo, y deben
ser estudiados como alternativas a la supervisión directa.
La mayoría de los pacientes pasarán de un programa supervisado médicamente a
otro independiente (programa domiciliario de ejercicio sin supervisión ni
monitorización). El número óptimo de semanas de asistencia a un programa
supervisado antes de participar en un programa independiente es desconocido y
probablemente específico de cada paciente. Por desgracia, la cobertura del
seguro a menudo determina la duración de la participación en un programa
supervisado. El paciente y el equipo de rehabilitación deben conocer a fondo los
límites del seguro y la capacidad del paciente para seguir el programa y
desarrollar la correcta progresión de ejercicio, con lo cual se prepara al paciente
para su derivación final a un programa independiente. Algunos programas
ofrecen supervisión a largo plazo. Las siguientes son sugerencias para adoptar
criterios con los que determinar cuándo un paciente es apto para un programa de
ejercicio independiente:
•Síntomas cardíacos estables o ausentes.
•Respuestas apropiadas del ECG, la TA y la FC al ejercicio.
•Conocimientos probados sobre los principios correctos del ejercicio y
concienciación sobre los síntomas anormales.
•Motivación para seguir haciendo ejercicio con regularidad sin supervisión
estrecha.
CIRCUNSTANCIAS ESPECIALES
Pacientes con una esternotomía
Las 5 a 8 semanas siguientes a una cirugía cardiotorácica, el levantamiento de
pesas con las extremidades superiores se limitará a 2,27-3,63 kilogramos. Se
permiten ejercicios para el grado de movilidad (ROM) y levantamientos de 0,451,36 kg con los brazos si no hay evidencia de inestabilidad esternal, la cual se
detecta por movimiento del esternón, dolor o chasquidos. Se aconsejará a los
pacientes que limiten el ROM a cualquier sensación de que se está tirando de la
incisión o un dolor leve.
Monitorización electrocardiográfica continua
La monitorización ECG durante las sesiones de ejercicio supervisadas se
practica rutinariamente en las primeras semanas. La cobertura del seguro a veces
exige la monitorización ECG. Las recomendaciones siguientes para la
monitorización están relacionadas con los riesgos para el paciente implícitos en
el ejercicio (véase tabla 2.1) (5):
•Los pacientes con bajo riesgo pueden comenzar con la monitorización ECG
continua y llegar a una monitorización ECG intermitente después de 6 a 12
sesiones según lo considere apropiado el personal de rehabilitación.
•Los pacientes con riesgo moderado pueden comenzar con la monitorización
ECG continua y llegar a una monitorización ECG intermitente después de 12 a
18 sesiones según lo considere apropiado el personal de rehabilitación.
•Los pacientes con alto riesgo pueden comenzar con la monitorización ECG
continua y llegar a una monitorización ECG intermitente después de 18, 24 o 30
sesiones según lo considere apropiado el personal de rehabilitación.
Implantación reciente de un desfibrilador automático/marcapasos
Los desfibriladores automáticos implantables (DAI) son pequeños aparatos
alimentados por batería que se implantan en el cuerpo para monitorizar los
impulsos eléctricos del corazón. Los DAI emiten estímulos eléctricos para que el
corazón lata o se contraiga en un ritmo más normal cuando sea necesario. Los
marcapasos cardíacos sirven para restablecer una función cardíaca óptima
cuando hay una pérdida de la secuencia normal de llenado y contracción de las
aurículas y ventrículos, lo cual provoca el deterioro de la función cardiovascular
y la aparición de signos y síntomas. Son indicaciones específicas para
marcapasos un síndrome del seno enfermo con bradicardia sintomática, un
bloqueo auriculoventricular (AV) adquirido y un bloqueo AV avanzado
persistente después de un IM. Hay distintos tipos de marcapasos que cumplen
funciones específicas como se detallan a continuación:
•Los marcapasos con respuesta en frecuencia están programados para aumentar o
reducir la FC para ajustarse al nivel de actividad física (reposo en sedestación o
andar).
•Los marcapasos unicamerales cuentan sólo con un electrodo colocado en la
aurícula derecha o en el ventrículo derecho.
•Los marcapasos bicamerales tienen dos electrodos; uno colocado en la aurícula
derecha y otro en el ventrículo derecho.
•Los marcapasos tricamerales o resincronizadores cardíacos tienen tres
electrodos; uno en la aurícula derecha, otro en el ventrículo derecho y otro en el
ventrículo izquierdo.
El tipo de marcapasos se identifica mediante un código de cuatro letras, como se
indica a continuación:
•La primera letra del código describe la cavidad estimulada; por ejemplo,
aurícula (A), ventrículo (V) o dual (A y V).
•La segunda letra del código describe la cavidad sensada.
•La tercera letra del código describe la respuesta del marcapasos a un evento
sensado.
•La cuarta letra del código describe las capacidades de respuesta en frecuencia
del marcapasos; por ejemplo, inhibido (I) o responde en frecuencia (R).
Por ejemplo, un marcapasos cuyo código sea VVIR significa que (a) el
ventrículo es estimulado y sensado; (b) cuando el marcapasos detecta una
contracción ventricular normal, se inhibe, y (c) el generador de pulso responde
en frecuencia.
Los DAI son aparatos que monitorizan los ritmos del corazón y emiten estímulos
eléctricos si detectan ritmos peligrosos. Los DAI se usan para la taquicardia
ventricular de frecuencia elevada o la fibrilación ventricular en pacientes con
riesgo de estas afecciones como resultado de un paro cardíaco previo,
insuficiencia cardíaca o una farmacoterapia ineficaz para ritmos cardíacos
anormales. Cuando los DAI detectan un latido cardíaco irregular o demasiado
rápido, emiten un estímulo eléctrico que devuelve el corazón a una FC y un
patrón eléctrico más normales (cardioversión). Por tanto, los DAI protegen
contra la muerte súbita por taquicardia ventricular o fibrilación ventricular.
Las consideraciones sobre la prescripción de ejercicio para pacientes con
marcapasos son las siguientes:
•Los marcapasos mejoran la capacidad funcional como resultado de la mejora de
la respuesta en FC al ejercicio.
•El límite superior de la FC de los marcapasos VVIR y los marcapasos de dos
sensores con respuesta en frecuencia se debe situar un 10% por debajo del
umbral isquémico (es decir, un margen de seguridad del 10%).
•Cuando hay un DAI, la intensidad del ejercicio se debe mantener al menos en
10 latidos · min-1 por debajo del umbral programado de la FC para la
desfibrilación.
•Para reducir el riesgo de desplazamiento del electrodo, en las 3 semanas
posteriores a la implantación todos los pacientes con marcapasos evitarán
actividades en que se levanten las manos por encima del nivel de los hombros.
Pacientes tras un trasplante cardíaco
El propósito del tratamiento médico del paciente con un trasplante cardíaco es
controlar el rechazo del sistema inmunitario y evitar posibles efectos secundarios
indeseables de la terapia inmunosupresora como infecciones, dislipemia,
hipertensión, obesidad, osteoporosis, disfunción renal y diabetes mellitus.
En los primeros meses tras la cirugía el corazón trasplantado no responderá
normalmente a la estimulación nerviosa simpática (19). El médico y el
profesional de rehabilitación cardíaca serán conscientes de las siguientes
alteraciones hemodinámicas durante este período: (a) la FC en reposo
(FCreposo) se eleva, y (b) la respuesta de la FC al ejercicio es anormal, como lo
es que el aumento de la FC durante el ejercicio se retrase, y el pico de la FC
(FCpico) sea inferior a lo normal. La prescripción de ejercicio en estos pacientes
no incluye recurrir a una FCI. Para tales pacientes, el médico y el profesional de
rehabilitación cardíaca deben plantearse (a) prolongar el calentamiento y la
recuperación activa si se aprecia limitación por el desacondicionamiento
muscular; (b) usar el IEP para controlar la intensidad del ejercicio, y (c)
incorporar estiramientos y ejercicios para el ROM (capítulo 7). No obstante, 1
año después de la cirugía aproximadamente un tercio de los pacientes muestra
una respuesta parcialmente normalizada de la FC al ejercicio y se puede
establecer una FCI basada en los resultados de una prueba de esfuerzo graduado
(PEG) (25).
CUADRO 9.5 Razones para no disponer de una prueba de esfuerzo preliminar (21, 22)
•Prueba de esfuerzo farmacológica sin datos suficientes para formular una
prescripción de ejercicio
•Desacondicionamiento extremo
•Limitaciones del aparato locomotor
•Disfunción del ventrículo izquierdo limitada por la apnea
•Anatomía coronaria conocida; por tanto, la prueba de esfuerzo considerada
clínicamente irrelevante
•Éxito en una intervención percutánea o en una cirugía de revascularización
reciente
•Infarto de miocardio (IM) estable o sin complicaciones
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO SIN UNA PRUEBA DE ESFUERZO
PRELIMINAR
Con estancias hospitalarias más cortas, intervenciones más agresivas y mayor
sofisticación de las técnicas diagnósticas, no es infrecuente que los pacientes
inicien la rehabilitación cardíaca antes de realizar una PEG. Las razones para no
pasar por una PEG aparecen en el cuadro 9.5. Para quienes no se sometan a
pruebas de esfuerzo, las técnicas para la prescripción de ejercicio se basan en lo
conseguido en la fase hospitalaria, durante las actividades y ejercicios en casa, y
en la estrecha vigilancia de los signos y síntomas de intolerancia al ejercicio
como fatiga excesiva, mareos o aturdimiento, insuficiencia inotrópica o
cronotrópica, y signos o síntomas de isquemia (cuadro 9.1). En la tabla 9.1 se
ofrecen sugerencias para elaborar la prescripción de ejercicio en el caso de que
no se disponga de una PEG.
CUADRO 9.6 Propósitos del entrenamiento de resistencia para cardiópatas (14, 20)
•Mejorar la fuerza y tolerancia musculares
•Mejorar la confianza en uno mismo
•Aumentar la capacidad para practicar actividades de la vida diaria
•Conservar la independencia
•Reducir las demandas cardíacas de trabajo muscular (es decir, reducir el
producto del índice de presión) durante las actividades de la vida diaria
•Prevenir y atenuar el desarrollo de otras enfermedades y afecciones como
osteoporosis, diabetes mellitus tipo II y obesidad
•Frenar el declive de la fuerza y masa musculares relacionado con la edad y la
enfermedad
CUADRO 9.7 Criterios del paciente para un entrenamiento de resistenciaa(10)
•Pacientes con riesgo bajo a moderado y posiblemente pacientes con alto riesgo
sometidos a supervisión (véase tabla 2.1)
•Quienes precisen fuerza para el trabajo o las actividades recreativas, sobre todo
en las extremidades superiores
•Se iniciará un mínimo de 5 semanas después de la fecha del infarto de
miocardio (IM) o la cirugía cardíaca, incluidas 4 semanas de participación
continuada en un programa supervisado de entrenamiento resistido para la
rehabilitación cardíacab (Se puede empezar antes con ejercicios de movilidad
[ROM] y ejercicios con muy poca resistencia [0,5-1,5 kg] si el paciente lo tolera)
•Se iniciará un mínimo de 2 a 3 semanas después de una intervención trans
catéter (ACTP u otra), incluidas 2 semanas de participación continua en un
programa supervisado de entrenamiento de resistencia para la rehabilitación
cardíacab (Se puede empezar antes con ejercicios de movilidad [ROM] y
ejercicios con muy poca resistencia [0,5-1,5 kg] si el paciente lo tolera)
•Ausencia de datos de insuficiencia cardíaca congestiva (ICC), arritmias
descontroladas, valvulopatía grave, hipertensión descontrolada y síntomas
inestables
aEn este cuadro, un programa de entrenamiento de resistencia se define como
aquel en que el paciente levanta pesas ≥50% de una repetición máxima (1RM).
El uso de bandas elásticas, mancuernas de 0,5-1,5 kg y pesas libres ligeras se
puede iniciar de forma progresiva dentro de un programa ambulatorio siempre
que no haya otras contraindicaciones. En el capítulo 7 aparece más información
sobre el marco FITT para el entrenamiento de resistencia.
bLa participación debe ser una decisión del personal de rehabilitación y tiene
que contar con la aprobación del director médico y el cirujano según sea
apropiado.
ENTRENAMIENTO DE RESISTENCIA PARA CARDIÓPATAS
El desarrollo de la fuerza y tolerancia musculares es esencial para reanudar el
trabajo y alcanzar un rendimiento eficaz en las actividades de la vida diaria. Se
debe animar a la mayoría de los pacientes con cardiopatías a participar en un
programa de ejercicio de resistencia. Las razones específicas por las que los
pacientes con ECA deben participar en un programa de entrenamiento de
resistencia se enumeran en el cuadro 9.6. Los criterios del paciente para la
participación en un entrenamiento de resistencia, se encuentran en el cuadro 9.7,
y las pautas para el entrenamiento de resistencia en el cuadro 9.8.
ENTRENAMIENTO CON EJERCICIO PARA LA VUELTA AL
TRABAJO
Para quienes se reincorporen al trabajo, el entrenamiento debe
ser específico de los grupos musculares y los sistemas de energía
usados en las tareas laborales, sobre todo para quienes
desempeñan trabajos manuales. El ejercicio permite apreciar
mejor la capacidad para practicar trabajos físicos, incrementa la
seguridad y la autoeficacia, aumenta el deseo de reincorporarse al
trabajo y conservar el puesto de trabajo después de un episodio
cardíaco, y aporta una percepción apropiada de las exigencias
laborales (20, 24). En el cuadro 9.9 se debate la prescripción de
ejercicio como preparación para la vuelta al trabajo.
CUADRO 9.8
Pautas para el entrenamiento de resistenciaa
•Equipamiento (Tipo)
•Bandas elásticas.
•Muñequeras lastradas y mancuernas ligeras (0,45-2,27 kg).
•Pesas libres ligeras (0,45-2,27 kg).
•Poleas de pared.
•Máquinas (dependiente del peso de los brazos de palanca y del grado de
movilidad).
•Técnica correcta
•Levantar y bajar pesas con movimientos lentos y controlados hasta su extensión
completa.
•Mantener un patrón respiratorio regular.
•Evitar sobrecargas.
•Evitar la prensión muy fuerte y mantenida, ya que puede evocar una respuesta
excesiva de la tensión arterial (TA).
•Se puede emplear como guía subjetiva del esfuerzo un índice del esfuerzo
percibido (IEP) de 11 a 13 («ligero» a «algo duro») en una escala de 6 a 20.
•Se interrumpirá el ejercicio si se producen signos o síntomas premonitorios,
como mareos, arritmias, disnea inusual o molestias anginosas.
•La carga inicial debe permitir levantar un peso cómodamente; 12 a 15
repeticiones (~30%-40% de una repetición máxima [1RM] para el hemicuerpo
superior; ~50%-60% para el hemicuerpo inferior)
•Aumento de la carga en incrementos del 5% cuando el paciente pueda levantar
un peso cómodamente 12 a 15 repeticiones.
•Los pacientes con bajo riesgo pueden progresar a 8 a 12 repeticiones con una
resistencia de ~60% al 80% de 1RM.
•Debido al riesgo potencial de una respuesta elevada de la TA, no se superará el
producto del índice de presión (PIP) en la prescripción de ejercicio de fondo
determinado mediante la prueba de esfuerzo graduado (PEG).
•El IEP es 11 a 13 («ligero» a «algo duro») en una escala de 6 a 20.
•Cada grupo de músculos principales (tórax, hombros, brazos, abdomen, espalda,
caderas y piernas) se debe entrenar con dos a cuatro series
•Las series pueden ser del mismo ejercicio o de distintos ejercicios que trabajan
el mismo grupo muscular.
•Las mejoras de la fuerza y tolerancia musculares se consiguen con una serie,
sobre todo en los principiantes.
•Practicar 8 a 10 ejercicios con los grupos musculares principales.
•Ejercitar los grupos de grandes músculos antes que los grupos de músculos
pequeños.
•Incorporar ejercicios multiarticulares o ejercicios «compuestos» que ejerciten
más de un grupo de músculos. >
•Frecuencia: 2-3 días · semana-1 con al menos 48 horas de descanso entre
sesiones de entrenamiento para el mismo grupo de músculos. Todos los grupos
musculares que haya que entrenar se pueden trabajar en la misma sesión, es
decir, todo el cuerpo, o la sesión puede «dividir» el cuerpo en grupos musculares
seleccionados de modo que sólo entrenen unos pocos en cualquier sesión dada.
•Progresión: Aumentará lentamente a medida que el paciente se adapte al
programa (~0,91-2,27 kg · semana-1 para los brazos y 0,91-4,5 kg · semana–1
para las piernas).
aPara más información sobre entrenamiento de resistencia véase el capítulo 7.
CUADRO 9.9
Prescripción de ejercicio y vuelta al trabajo
•Evaluación del entorno laboral del paciente
•Naturaleza del trabajo
•Grupos musculares usados en el trabajo
•Exigencias del trabajo que impliquen sobre todo fuerza y tolerancia musculares
•Movimientos primarios practicados durante el trabajo
•Períodos de necesidades metabólicas elevadas frente a períodos de necesidades
metabólicas bajas
•Factores ambientales
•El promedio de las necesidades metabólicas durante las 8 horas de trabajo no
debe superar el 50% de la capacidad funcional máxima
•Prescripción de ejercicio
•Modalidades de ejercicio que empleen los grupos musculares usados en las
tareas laborales
•Prescribir ejercicio de intensidad y duración intermitentes lo más pare-cidas a
las de las tareas del trabajo
•Si es posible, practicar ejercicios que imiten los patrones de movimiento
durante las tareas del trabajo
•Equilibrar el entrenamiento resistido frente al aeróbico en relación con las
tareas del trabajo
•Si hay estrés ambiental en el trabajo, se enseñará al paciente a adoptar
precauciones apropiadas; se expondrá a condiciones ambientales pare-jas
mientras practica actividades parecidas a las tareas del trabajo (véase la posición
del ACSM [11-13, 24] y el capítulo 8 para información adicional sobre las
precauciones ambientales)
•Monitorizar las respuestas fisiológicas a un entorno laboral simulado
BIBLIOGRAFÍA
1. American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation.
Guidelines for Cardiac Rehabilitation and Secondary Prevention Programs. 4 ª
ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2004. p. 32.
2. American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation.
Guidelines for Cardiac Rehabilitation and Secondary Prevention Programs. 4 ª
ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2004. p. 36.
3. American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation.
Guidelines for Cardiac Rehabilitation and Secondary Prevention Programs. 4 ª
ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2004. p. 63.
4. American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation.
Guidelines for Cardiac Rehabilitation and Secondary Prevention Programs. 4 ª
ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2004. p. 37.
5. American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation.
Guidelines for Cardiac Rehabilitation and Secondary Prevention Programs. 4 ª
ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2004. p. 44.
6. American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation.
Guidelines for Cardiac Rehabilitation and Secondary Prevention Programs. 4 ª
ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2004. p. 65.
7. American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation.
Guidelines for Cardiac Rehabilitation and Secondary Prevention Programs. 4 ª
ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2004. p. 62.
8. American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation.
Guidelines for Cardiac Rehabilitation and Secondary Prevention Programs. 4 ª
ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2004. p. 115.
9. American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation.
Guidelines for Cardiac Rehabilitation and Secondary Prevention Programs. 4 ª
ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2004. p. 116.
10. American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation.
Guidelines for Cardiac Rehabilitation and Secondary Prevention Programs. 4 ª
ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2004. p. 119.
11. American College of Sports Medicine. Position Stand. Exercise and fluid
replacement. Med Sci Sports Exerc. 2007; 39(2):377-90.
12. American College of Sports Medicine. Position Stand. Exertional heat illness
during training and competition. Med Sci Sports Exerc. 2007; 39(3):556-72.
13. American College of Sports Medicine. Position Stand. Prevention of cold
injuries during exercise. Med Sci Sports Exerc. 2006; 38:2012-29.
14. American College of Sports Medicine. Position Stand. The recommended
quantity and quality of exercise for developing and maintaining
cardiorespiratory and muscular fitness, and flexibility in healthy adults. Med Sci
Sports Exerc. 1998; 39:975-91.
15. American College of Sports Medicine. Guidelines for Exercise and
Prescription. 7ª ed. Filadelfia (PA): Lippincott Williams & Wilkins; 2005.
16. Convertino VA. Effect of orthostatic stress on exercise performance after bed
rest: relation to inhospital rehabilitation. J Cardiac Rehab. 1983; 3:660-3.
17. Franklin BA. Myocardial infarction. En: Durstine JL, Moore GE, editores.
ACSM’s Exercise Management for Persons with Chronic Diseases and
Disabilities. 2ª ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2003. p. 24-31.
18. Joo KC, Brubaker PH, MacDougall AS, Saikin AM, Ross JH, Whaley MH.
Exercise prescription using heart rate plus 20 or perceived exertion in cardiac
rehabilitation. J Cardiopulm Rehabil. 2004; 24:178-86.
19. Keteyian SJ, Brawner C. Cardiac transplant. En: Durstine JL, Moore GE,
editores. ACSM’s Exercise Management for Persons with Chronic Diseases and
Disabilities. 2ª ed. Champaign (IL): Human Kinetics; 2003. p. 70-5.
20. Leon AS, Franklin BA, Costa F, y otros. Cardiac rehabilitation and
secondary prevention of coronary heart disease: an American Heart Association
Scientific Statement from the Council on Clinical Cardiology (Sub-committee
on Exercise, Cardiac Rehabilitation, and Prevention and the Council on
Nutrition, Physical Activity, and Metabolism [Subcommittee on Physical
Activity], in Collaboration with the American Association of Cardiovascular and
Pulmonary Rehabilitation. Circulation. 2005; 111:369-76.
21. McConnell TR. Exercise prescription when the guidelines do not work. J
Cardiopulm Rehabil. 1996; 16:34-7.
22. McConnell TR, Klinger TA, Gardner JK, Laubach CA, Hernan CE, Hauck
CA. Cardiac rehabilitation without exercise tests for post-myocardial infarction
and post-bypass surgery patients. J Cardiopulm Rehabil. 1998; 18:458-63.
23. Schairer JR, Keteyian SJ. Exercise training in patients with cardiovascular
disease. En: American College of Sports Medicine. En ACSM’s Resource
Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription. 5ª ed. Filadelfia
(PA): Lippincott Williams & Wilkins; 2006. p. 439-51.
24. Sheldahl LM, Wilke NA, Tristani FE. Evaluation and training for resumption
of occupational and leisure-time physical activities in patients after a major
cardiac event. Med Exerc Nutr Health. 1995; 4:273-89.
25. Squires RW, Leung TC, Cyr NS, y otros. Partial normalization of the heart
rate response to exercise after cardiac transplantation: frequency and relationship
to exercise capacity. Mayo Clin Proc. 2002; 27:1295-300.
CAPÍTULO 10 Prescripción de ejercicio para otras poblaciones clínicas
ARTRITIS
La artritis y las enfermedades reumáticas son causas inmediatas de dolor y
discapacidad. Estas enfermedades afectan a más de 40 millones de personas en
Estados Unidos y se espera que afecten a unos 60 millones en 2020 (27, 28, 49).
Hay más de 100 enfermedades reumáticas, siendo las dos más corrientes
osteoartritis y artritis reumatoide. La osteoartritis es una artropatía degenerativa
local que afecta a una o múltiples articulaciones (sobre todo las manos, caderas,
columna vertebral y rodillas). La artritis reumatoide es una enfermedad
inflamatoria general y crónica en la que hay una actividad patológica del sistema
inmunitario contra los tejidos articulares (58). Otras enfermedades reumáticas
corrientes son fibromialgia, lupus eritematoso sistémico, gota y bursitis.
La medicación es un componente central del tratamiento de la artritis y
comprende fármacos analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos y
antirreumáticos modificadores de la enfermedad para la artritis reumatoide. El
tratamiento óptimo de la artritis implica un enfoque multidisciplinario, que
consiste en la formación del paciente en autogestión y pérdida de peso,
fisioterapia y terapia ocupacional. En los estadios posteriores de la enfermedad,
cuando el dolor no responde al tratamiento conservador, la sustitución articular
total y otras intervenciones quirúrgicas aportan sustancial alivio (58). Aunque el
dolor y las limitaciones funcionales representen un reto para la actividad física
de las personas con artritis, el ejercicio regular es esencial para tratar estas
afecciones (16). Específicamente, el ejercicio mitiga el dolor, mantiene la fuerza
de los músculos que mueven las articulaciones afectadas, reduce la rigidez
articular, previene el declive funcional y mejora la salud mental y la calidad de
vida.
PRUEBA DE ESFUERZO
La mayoría de los individuos con artritis toleran la prueba de esfuerzo limitada
por síntomas. A continuación se enumeran las consideraciones especiales para
personas con artritis:
•El ejercicio vigoroso está contraindicado cuando haya inflamación aguda (hasta
que el edema, el calor y la exacerbación hayan remitido).
•Aunque algunas personas con artritis toleran caminar sobre una cinta
ergométrica, el uso exclusivo de un cicloergómetro o combinado con ergometría
de brazos puede ser menos doloroso y permite una mejor evaluación de la
función cardiovascular. El modo de ejercicio debe ser el menos doloroso para la
persona sometida a la prueba.
FIGURA 10.1. Escala modificada de Borg CR-10 de percepción subjetiva
del esfuerzo (Copyright Gunnar Borg. Reproducido con autorización. Para
un empleo correcto de las escalas de Borg, es necesario seguir las pautas de
administración y las instrucciones de Borg G. Borg’s Perceived Exertion
and Pain Scales. Champaign (IL): Human Kinetics; 1998).
•Se dejará tiempo suficiente para el calentamiento a baja intensidad antes de
empezar la prueba de esfuerzo graduado.
•Se monitorizarán los niveles de dolor durante la prueba mediante una escala
como la Escala modificada de percepción subjetiva del esfuerzo de Borg CR-10
(23) (fig. 10.1).
•Se puede medir la fuerza muscular isotónica, isocinética e isométrica (37). La
prueba de una repetición máxima (1RM) es tolerada por muchas personas con
artritis, aunque a veces el dolor limite la contracción muscular máxima de las
articulaciones afectadas.
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
En general, las recomendaciones sobre la Frecuencia, Intensidad, Tiempo y Tipo
de ejercicio (FITT) coinciden con las que se dan a adultos aparentemente sanos
(capítulo 7). Sin embargo, hay varias circunstancias relacionadas con las
personas con artritis:
Frecuencia: Ejercicio aeróbico 3-5 días · semana-1; ejercicio de resistencia
2-3 días · semana-1; ejercicios de flexibilidad/grado de movilidad al menos a
diario.
Intensidad: Las recomendaciones generales para la intensidad del ejercicio
se aplican al ejercicio aeróbico; sin embargo, el nivel de intensidad tal vez
quede limitado por el dolor. Para el ejercicio de resistencia, comience con un
peso relativamente bajo, en torno al 10% del máximo individual, y progrese
hasta un ritmo máximo de incrementos de un 10% por semana según la
tolerancia hasta sentir dolor y/o con una intensidad baja a moderada (es
decir, 40%-60% de 1RM) y 10 a 15 repeticiones por ejercicio (37).
Tiempo: Ejercicio aeróbico: comience con tandas cortas de 5 a 10 minutos
hasta acumular 20-30 min · día-1 según la tolerancia, con el objetivo de
avanzar hasta un total de 150 minutos por semana de actividad de
intensidad moderada. Ejercicio resistido: ejecute una o más series de 10 a 15
repeticiones por ejercicio (37).
Tipo: Ejercicio aeróbico: práctica de actividades con poca tensión para las
articulaciones como caminar, montar en bicicleta o nadar. Ejercicio
resistido: las personas con dolor articular significativo o con debilidad
muscular tal vez se beneficien desde el principio de contracciones
isométricas voluntarias máximas en la articulación afectada para progresar
y llegar a un entrenamiento dinámico (37). El programa de entrenamiento
de la fuerza debe incorporar todos los grupos musculares principales igual
que se recomienda a los adultos sanos (10) (capítulo 7). Ejercicio de
flexibilidad: practique ejercicios de estiramiento o de movilidad (ROM) con
todos los grupos de músculos principales.
Consideraciones especiales
A continuación se exponen consideraciones adicionales en la prescripción de
ejercicio para personas con artritis:
•Evitar el ejercicio vigoroso durante las exacerbaciones agudas y los períodos de
inflamación. Sin embargo, es apropiado mover las articulaciones con suavidad
en toda su amplitud en estos períodos.
•Se debe dar prioridad a la progresión en la duración de la actividad sobre la
intensidad (67).
•Períodos adecuados de calentamiento y recuperación activa de 5 a 10 minutos
son críticos para reducir el dolor. La actividad de calentamiento y recuperación
activa tal vez implique movimientos lentos de las articulaciones en toda su
amplitud.
•Se debe informar a las personas con artritis de que son esperables ciertas
molestias durante o inmediatamente después del ejercicio, molestias que no
significan necesariamente que estén sufriendo más daños. Sin embargo, si el
dolor articular persiste 2 horas después del ejercicio y supera la intensidad del
dolor antes del ejercicio, habrá que reducir la duración y/o intensidad del
ejercicio en futuras sesiones.
•Se debe animar a las personas con artritis a que se ejerciten en el momento del
día en que el dolor suela ser menos grave y/o junto con el pico de acción de los
analgésicos.
•Un calzado apropiado que amortigüe y aporte estabilidad es particularmente
importante para las personas con artritis. Los especialistas en calzado pueden
aportar recomendaciones sobre el calzado apropiado para el perfil biomecánico
de cada persona.
•Como muchos pacientes con osteoartritis en las extremidades inferiores tienen
sobrepeso o son obesas, hay que potenciar que se mantenga una pérdida de peso
hasta niveles saludables. En este capítulo aparece más adelante información
adicional sobre la obesidad y el sobrepeso.
•Se deben incorporar ejercicios funcionales como en sedestación ponerse de pie
y la subida de escalones según tolerancia para mejorar el control neuromuscular,
el equilibrio y el mantenimiento de actividades de la vida diaria.
•Para el ejercicio acuático, la temperatura del agua debe estar entre 28ºC y 31ºC,
ya que el agua caliente ayuda a relajar los músculos y reduce el dolor.
•La mayoría de las personas mayores tiene artritis. Los ancianos experimentan
adaptaciones parecidas al entrenamiento que los jóvenes. Para información
adicional, consúltese el capítulo 8, Nelson y otros (73), y la posición del ACSM
sobre la prescripción de ejercicio para adultos mayores.
CÁNCER
El cáncer constituye un grupo de enfermedades caracterizadas por la
proliferación y extensión incontroladas de células anormales causadas por daños
en el ácido desoxirribonucleico (ADN) debido a factores internos (p. ej.,
mutaciones hereditarias) y exposiciones ambientales (p. ej., el humo del tabaco).
La mayoría de los cánceres se clasifican según el tipo de célula de la que se
originan. Los carcinomas se desarrollan a partir de células epiteliales de órganos
y constituyen al menos el 80% de los cánceres. Otros cánceres proceden de
células hemáticas (leucemias), del sistema inmunitario (linfomas) y los tejidos
conjuntivos (sarcomas). La prevalencia del cáncer es una de dos en el hombre y
una de tres en las mujeres (3). El cáncer afecta a todas las edades, pero es más
habitual en los adultos mayores. En torno al 76% de todos los cánceres se
diagnostica en personas de 55 años de edad o mayores (3), de ahí que sean
muchas las posibilidades de que haya comorbilidades en el cáncer como
enfermedad cardiopulmonar, diabetes mellitus, osteoporosis y artritis.
El tratamiento del cáncer implica cirugía, radiación, quimioterapia, hormonas e
inmunoterapia. En el proceso de destrucción de las células cancerosas algunos
tratamientos también dañan el tejido sano. Los pacientes experimentan efectos
secundarios que limitan su capacidad para el ejercicio durante y después del
tratamiento. Además, la función física general suele estar mermada por las
pérdidas de capacidad aeróbica, tejido muscular y grado de movilidad. Incluso
entre los supervivientes a un cáncer cinco años o más después del tratamiento,
más de la mitad refieren limitaciones del rendimiento físico como
agacharse/arrodillarse, permanecer 2 horas de pie, levantar o acarrear 4,5 kg de
peso y caminar 400 metros.
PRUEBA DE ESFUERZO
No existe el consenso de los expertos ni un punto de vista unánime sobre la
seguridad de la prueba de esfuerzo y el ejercicio para personas con cáncer. No
obstante, se ha publicado, y se puede consultar en la tabla 10.1, una serie de
pautas sobre aspectos de seguridad para esta población que se basan en los
hallazgos existentes y en la experiencia clínica (65). Estas pautas son
deliberadamente conservadoras. No hay que aplicarlas necesariamente a todos
los individuos con cáncer debido a la diversidad de esta población; sin embargo,
aportan un marco fundamental para el profesional de la salud/condición física
cuando se plantee la prescripción de pruebas de esfuerzo y ejercicio. Los
métodos normativos para la prueba de esfuerzo por lo general son apropiados
para pacientes con cáncer que cuentan con autorización para la prueba de
esfuerzo (capítulo 5). La presencia de comorbilidades, síntomas específicos de la
enfermedad, o efectos secundarios relacionados con el tratamiento puede exigir
modificaciones en los procedimientos de la prueba de esfuerzo, como se indica
abajo.
TABLA 10.1. CONTRAINDICACIONES Y PRECAUCIONES PARA LA
PRUEBA DE ESFUERZO Y EL EJERCICIO DE PACIENTES CON
CÁNCER
CONTRAINDICACIONES A LA PRUEB
Factores relacionados con el tratamiento del cáncer •Nada de ejercicio los días de quimioterap
Hematológicos
•Plaquetas <50.000 •Glóbulos blancos <3.
Musculoesqueléticos
•Dolor de huesos, espalda o cuello de orige
Sistémicos
•Infecciones agudas •Enfermedad febril: fi
Gastrointestinales
•Náuseas intensas •Vómitos o diarrea en 2
Cardiovasculares
•Dolor torácico •FC en reposo >100 latido
Pulmonares
•Disnea grave •Tos, respiración sibilante •E
Neurológicos
•Declive significativo del estado cognitivo
FC, frecuencia cardíaca; TAS, tensión arterial sistólica; TAD, tensión arterial
diastólica; FCI, frecuencia cardíaca ideal.
Reproducido con autorización de McNeely ML, Peddle C, Parliament M,
Courneya KS. Cancer rehabilitation: recommendations for integrating exercise
programming in the clinical practice setting. Curr Cancer Ther Rev. 2006; 2:35160.
•El cáncer y su tratamiento pueden afectar a los componentes de la salud que
inciden en la condición física (capacidad cardiovascular, fuerza y tolerancia
musculares, composición corporal, flexibilidad, marcha y equilibrio).
Idealmente, los pacientes con cáncer se someterán a un examen general de la
condición física que evalúe todos sus componentes relacionados con la salud.
•Antes de la prueba de esfuerzo se implementará un programa exhaustivo de
detección de comorbilidades del cáncer y contraindicaciones para el ejercicio,
que comprende la anamnesis, la exploración física y pruebas de laboratorio
como un hemograma completo, un lipidograma y una prueba de la función
pulmonar.
•Se recomienda encarecidamente supervisión médica de la prueba de esfuerzo
máximo o la prueba de esfuerzo limitada por los síntomas.
•En las decisiones sobre los protocolos de la prueba de esfuerzo pueden influir
enfermedades específicas o limitaciones relacionadas con el tratamiento
individual. Por ejemplo, las pruebas submáximas tal vez sean más apropiadas
para pacientes mayores o con un cáncer avanzado, para quienes aumentar o
mantener la actividad diaria es el objetivo primario. Sin embargo, la prueba de
esfuerzo submáximo obligará al individuo a un esfuerzo de al menos la
intensidad anticipada en sus actividades diarias.
•En las decisiones sobre los modos de las pruebas pueden influir enfermedades
específicas o limitaciones relacionadas con el tratamiento individual. Por
ejemplo, tal vez sea más apropiada una cinta ergométrica rodante que un
cicloergómetro para pacientes sometidos a cirugía o radiación rectales o
prostáticas.
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
No existen datos suficientes para dar recomendaciones precisas sobre los
componentes óptimos de la prescripción de ejercicio para cada tipo de cáncer.
Los componentes actualmente recomendados para un programa de ejercicio de
pacientes de cáncer (65) coinciden con los principios generales del ACSM sobre
la prescripción de ejercicio aeróbico, resistido y de flexibilidad (capítulo 7).
También son compatibles con la recomendación de la American Cancer Society
(Sociedad Americana del Cáncer) de 30 a 60 minutos de actividad física de
intensidad moderada a vigorosa al menos 5 días · semana-1 para quienes
sobreviven a un cáncer (35).
Las consideraciones sobre seguridad para el ejercicio de pacientes con cáncer
aparecen en la tabla 10.1 (65). Se necesita autorización médica antes de practicar
ejercicio vigoroso. Hay que monitorizar la tensión arterial (TA), la frecuencia
cardíaca (FC) y otros signos vitales relevantes antes, durante y después de las
sesiones de ejercicio. El ejercicio se interrumpirá si se experimentan síntomas
inusuales (p. ej., mareos, náuseas o dolor torácico).
Frecuencia: Ejercicio aeróbico 3-5 días · semana-1; ejercicio resistido 2-3
días · semana-1 con al menos 48 horas de recuperación entre sesiones, y
ejercicios de flexibilidad 2-7 días · semana-1.
Intensidad: Ejercicio aeróbico: 40% a <60% de la reserva de consumo de
oxígeno ( O2R) o de la frecuencia cardíaca de reserva (FCR). Ejercicio
resistido: 40% a 60% de 1RM, y ejercicios de flexibilidad, estiramientos
estáticos lentos hasta el punto de sentir la tensión.
Tiempo: Ejercicio aeróbico: 20-60 min · día-1 con tandas más cortas
acumuladas si fuera necesario. Ejercicio resistido: 1 a 3 series de 8 a 12
repeticiones por ejercicio, con un techo de 15 repeticiones apropiado para
personas frágiles, fatigadas o en baja condición física. Ejercicios de
flexibilidad: 4 repeticiones de 10 a 30 segundos por estiramiento.
Tipo: Ejercicio aeróbico: actividades rítmicas y prolongadas en que se
ejercitan los grandes grupos musculares (caminar, pedalear y nadar).
Ejercicio resistido: pesas, máquinas de pesas o tareas funcionales en carga
(p. ej., en sedestación, levantarse) que trabajen todos los grupos principales
de músculos. Ejercicios de flexibilidad: los estiramientos o ejercicios para el
ROM con todos los grupos principales de músculos también trabajan áreas
específicas con restricción articular o muscular producto del tratamiento
con esteroides, la radiación o la cirugía.
Consideraciones especiales
•La fatiga causada por el cáncer es generalizada en los pacientes en tratamiento
de quimioterapia y radioterapia, y tal vez impida o limite la capacidad para el
ejercicio. En algunos casos, la fatiga persiste meses o años al término del
tratamiento.
•El hueso es un destino habitual de las metástasis de muchos cánceres, sobre
todo de mama, próstata y pulmón. Se registran lesiones con más frecuencia en
las vértebras, pelvis, fémur y cráneo. Se evitarán las actividades de mucho
impacto y los deportes de contacto para reducir el riesgo de fracturas.
•La caquexia o atrofia muscular es generalizada en los pacientes con cáncer
incurable y es probable que limite la práctica de ejercicio dependiendo de la
extensión de la atrofia muscular.
•Los pacientes que se han sometido a trasplantes de médula ósea o quienes
presentan un recuento de leucocitos bajo evitarán hacer ejercicio en lugares
públicos donde haya un riesgo alto de contaminación microbiana.
•No se prescribirá natación a pacientes con catéteres o sondas permanentes o con
vías centrales o con sonda nasogástrica, o a quienes sigan un tratamiento de
radioterapia.
•Los pacientes que reciben quimioterapia pueden experimentar períodos
fluctuantes de enfermedad y fatiga durante los ciclos del tratamiento que exijan
modificaciones frecuentes de la prescripción de ejercicio, como reducir la
intensidad y/o duración de la sesión de ejercicio.
DIABETES MELLITUS
La diabetes mellitus comprende un grupo de enfermedades metabólicas
caracterizadas por un nivel alto de glucosa en la sangre en ayunas (es decir,
hiperglucemia) debido a defectos de la secreción de insulina o a incapacidad del
cuerpo para usar la insulina. La hiperglucemia continuada supone para los
pacientes un riesgo de sufrir enfermedades micro y macrovasculares, así como
neuropatías (periféricas y autónomas). En la actualidad, el 7% de la población
estadounidense padece diabetes mellitus y se diagnostican 1,5 millones de
nuevos casos cada año (26). Se han identificado cuatro tipos de diabetes mellitus
basándose en su origen etiológico: de tipo I, de tipo II, gestacional (es decir,
diagnosticada durante el embarazo) y de otros orígenes específicos (es decir,
defectos genéticos o inducida por fármacos); no obstante, la mayoría de los
pacientes son de tipo II (90% de todos los casos) seguido por los de tipo I
(5%-10% de todos los casos) (14).
La diabetes mellitus de tipo I es casi siempre causada por la destrucción
autoinmunitaria de la insulina que producen las células β del páncreas, aunque
algunos casos son de origen idiopático. Las características primarias de los
pacientes con diabetes de tipo I son insuficiencia total de insulina y una elevada
propensión a la cetoacidosis. La diabetes mellitus de tipo II es causada por la
resistencia a la insulina con un defecto secretor. La diabetes mellitus de tipo II se
asocia con un exceso de grasa corporal. Una característica habitual de la diabetes
de tipo II es la distribución de la grasa por el hemicuerpo superior con
independencia de la cantidad total de grasa corporal (9). En contraste con la
diabetes mellitus de tipo I, la de tipo II se asocia a menudo con elevadas
concentraciones de insulina.
El objetivo fundamental del tratamiento de la diabetes mellitus es controlar la
glucemia por medio de la alimentación, el ejercicio y, en muchos casos, la
medicación, como insulina o hipoglucemiantes orales (apéndice A,
medicamentos corrientes). El tratamiento intensivo para controlar la glucemia
reduce el riesgo de progresión de las complicaciones diabéticas en adultos con
diabetes mellitus de tipo I y tipo II (14). Los criterios para diagnosticar la
diabetes mellitus (14) aparecen en la tabla 10.2. La prediabetes es un factor de
riesgo de padecer en el futuro diabetes y enfermedad cardiovascular
aterosclerótica. La hemoglobina glucosilada (HbA1C) refleja el control del nivel
medio de la glucosa en sangre en los últimos 2 a 3 meses con un objetivo general
de <7%. La HbA1C sirve de prueba de bioquímica sanguínea adicional para
pacientes con diabetes mellitus a fin de obtener información sobre el control
glucémico a largo plazo (9). No obstante, no se recomienda en la actualidad
como herramienta de detección de la diabetes mellitus.
TABLA 10.2. CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA DIABETES
MELLITUS
NORMAL
PREDIABETES
Glucosa plasmática <100 mg · dl-1(5,55 mmol ·l-1) IFG = Glucosa plasmática en ayunas 100
IGT = 2 horas de glucosa plasmática 140
IFG, intolerancia a la glucosa en ayunas (al menos 8 horas); IGT, intolerancia a
la glucosa; OGTT, test de tolerancia a la glucosa oral.
Adaptado de la American Diabetes Association. Standards of medical care in
diabetes–2007. Diabetes Care. 2007; 30:S4-41.
PRUEBA DE ESFUERZO
Las circunstancias especiales de la prueba de esfuerzo para diabéticos se
enumeran abajo.
•Antes de iniciar un programa de ejercicio, se someterá a los pacientes diabéticos
a un amplio examen médico sobre todo de los sistemas nervioso, cardiovascular,
renal y visual para identificar complicaciones diabéticas.
•Al iniciar un programa de ejercicio de intensidad baja a moderada (es decir,
actividades físicas que aumenten la FC y la respiración), tal vez la prueba de
esfuerzo no sea necesaria en diabéticos asintomáticos para ECA y con poco
riesgo (<10% de un episodio cardíaco en un período de 10 años) (106) (tablas
2.2 y 2.3).
•Los diabéticos con ≥10% de riesgo de un episodio cardíaco en un período de 10
años que quieran iniciar un programa de ejercicio vigoroso (es decir, ≥60% de la
O2R que aumente sustancialmente la FC y la respiración) tendrán que someterse
a una prueba de esfuerzo graduado (PEG) bajo supervisión médica con
monitorización electrocardiográfica (ECG) (14).
•Los pacientes con un ECG de esfuerzo anormal y aquellos incapaces de realizar
una PEG por diversas razones –como desacondicionamiento, arteriopatía
periférica, discapacidades musculoesqueléticas y enfermedades neurológicas–
pueden necesitar una gammagrafía de esfuerzo o una ecocardiografía de esfuerzo
(14).
•Las neuropatías periféricas en los diabéticos aumentan la posibilidad de ECA.
Los pacientes con esta complicación que quieran realizar alguna actividad de
intensidad mayor a la que están acostumbrados deben ser sometidos a una
exhaustiva prueba de detección cardíaca, incluida una gammagrafía con talio
(95).
•Las pautas actuales para detectar una ECA en pacientes diabéticos no suelen
detectar una isquemia asintomática (113). Por consiguiente, un proveedor de
atención médica deberá dirigir anualmente una identificación de factores de
riesgo (14).
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
Los beneficios del ejercicio regular en pacientes con diabetes de tipo II son una
mejora de la tolerancia a la glucosa, aumento de la sensibilidad a la insulina,
disminución de la HbA1C y disminución del requerimiento de insulina.
Beneficios adicionales del ejercicio para diabéticos de tipo I y tipo II son la
disminución de los factores de riesgo de ECA (es decir, lipidogramas, TA, peso
corporal y capacidad funcional) y un aumento del bienestar (9, 14). El ejercicio
regular puede también prevenir la diabetes mellitus de tipo II en personas
consideradas con riesgo alto (es decir, prediabéticas) para el desarrollo de la
enfermedad (59) (tabla 10.2).
Las recomendaciones generales para la prescripción de ejercicio son aplicables a
personas con diabetes mellitus (capítulo 7). Sin embargo, las razones para la
participación en un programa de ejercicio tal vez difieran entre los diabéticos de
tipo I y tipo II. Por ejemplo, uno de los propósitos principales del diabético de
tipo I para seguir un programa de ejercicio a menudo guardan relación con la
salud/capacidad cardiovasculares, mientras que para un diabético tipo II los
propósitos primarios a menudo son adelgazar hasta un peso saludable y mejorar
la eliminación de glucosa. Consúltense las otras secciones del capítulo 10 para
información más específica sobre cómo adaptar la prescripción de ejercicio a
estas enfermedades y afecciones cuando estén presentes. A continuación
aparecen las recomendaciones para la prescripción de ejercicio aeróbico a
diabéticos:
Frecuencia: 3-7 días · semana-1.
Intensidad: 50%-80% de la O2R o la FCR correspondiente a un índice del
esfuerzo percibido (IEP) de 12 a 16 en una escala de 6 a 20 (23).
Tiempo: 20-60 min · día-1 de ejercicio continuo o acumulado en tandas de al
menos 10 minutos hasta un total de 150 minutos por semana de actividad
física moderada con los beneficios adicionales de aumentar hasta 300
minutos o más de actividad física de intensidad moderada.
Tipo: Potenciación de actividades que ejerciten los grandes grupos
musculares de un modo rítmico y continuado. Hay que tener en cuenta los
intereses personales y los objetivos deseados del programa de ejercicio.
Se debe recomendar el entrenamiento de resistencia a diabéticos si no hay
contraindicaciones (capítulos 2 y 3), retinopatía y tratamientos recientes con
láser. Las recomendaciones para personas sanas por lo general son aplicables a
diabéticos (10) (capítulo 7). Un programa óptimo de entrenamiento de
resistencia debe incluir los componentes siguientes (14).
Frecuencia: 2-3 días · semana-1 con al menos 48 horas entre sesiones de
ejercicio.
Intensidad: 2 a 3 series de 8 a 12 repeticiones al 60%-80% de 1RM.
Tiempo: 8 a 10 ejercicios multiarticulares de todos los grupos musculares
principales en la misma sesión (todo el cuerpo) o sesiones partidas para
grupos musculares seleccionados.
Tipo: Dado que muchos pacientes pueden presentar comorbilidades, tal vez
sea necesario ajustar a medida la prescripción de ejercicio resistido. Se hace
hincapié en la corrección de la técnica, como evitar asir algo con fuerza
mucho tiempo, trabajo estático y practicar la maniobra de Valsalva para
prevenir una respuesta exacerbada de la TA.
Los pacientes con contraindicaciones para el ejercicio (capítulos 2 y 3) deberían
aspirar a acumular un mínimo de 1.000 kcal · semana-1, bien mediante 150 min
· semana-1 de ejercicio moderado (40%-60% de la O2R o 55%-70% de la
frecuencia cardíaca máxima predicha por la edad [FCmáx]), bien 90 min ·
semana-1 de ejercicio vigoroso (≥60% de la O2R o ≥70% de la FCmáx), o
alguna combinación de actividad física de intensidad moderada a vigorosa para
obtener beneficios para la salud/condición física (14). Además, no se debe
permitir más de dos días consecutivos de inactividad física por semana. Al final
se hace mucho hincapié en el ejercicio vigoroso si la capacidad cardiovascular es
una meta primaria. Por otra parte, mayores cantidades de ejercicio de intensidad
moderada que consiguen un gasto calórico de energía ≥2.000 kcal · semana-1,
incluido ejercicio diario, son necesarias si la meta es mantener el peso perdido,
como es el caso de la mayoría de los diabéticos tipo II (5). Véanse el capítulo 10
y la posición del ACSM (5) sobre el sobrepeso, la obesidad y el síndrome
metabólico, y las normas de asistencia de la American Diabetes Association
(ADA) (Asociación Americana para la Diabetes) para tener información
adicional (14).
Consideraciones especiales
•La hipoglucemia es el problema más habitual de los diabéticos que hacen
ejercicio y suele ser un problema sólo para quienes toman insulina o
hipoglucemiantes orales (14) (apéndice A). La hipoglucemia, definida como un
nivel de glucosa en la sangre <70 mg · dl-1 (<3,89 mmol · l-1), es relativa (14).
El rápido descenso del nivel de glucosa en la sangre puede ocurrir con el
ejercicio y dejar a los pacientes sintomáticos incluso en estados glucémicos
elevados. Los síntomas habituales asociados con la hipoglucemia son temblores,
debilidad, sudoración anormal, nerviosismo, ansiedad, hambre y hormigueo en
la boca y los dedos. Los síntomas neuroglucopénicos son cefaleas, trastornos
visuales, apatía, confusión, amnesia, convulsiones y coma (2).
•Lo prudente es controlar la glucemia antes y después del ejercicio, sobre todo
cuando se inicie o modifique el programa de ejercicio.
•Se debe pensar en el momento apropiado para el ejercicio en personas que
tomen insulina o hipoglucemiantes. No se recomienda el ejercicio durante la
acción máxima de la insulina, porque podría derivar en hipoglucemia. Además,
dado el riesgo de hipoglucemia diferida postejercicio, no se recomienda el
ejercicio antes de irse a dormir. No obstante, si fuese necesario hacer ejercicio al
final de la tarde, tal vez haya que consumir más hidratos de carbono para reducir
el riesgo de hipoglucemia nocturna. Cuando sea posible, programar el ejercicio
para la misma hora del día puede resultar beneficioso y reducir el riesgo
potencial de episodios hipoglucémicos.
•Ajuste la ingesta de hidratos de carbono y/o los medicamentos antes y después
del ejercicio basándose en los niveles de glucemia y en la intensidad del
ejercicio para prevenir la hipoglucemia asociada con el ejercicio (95). Si la
glucemia previa o posterior al ejercicio es <100 mg · dl-1 (<5,55 mmol · l-1),
habrá que ingerir 20 a 30 g adicionales de hidratos de carbono.
•Evite inyectar insulina en las extremidades que se ejerciten. Opte por una
inyección abdominal para reducir el riesgo de hipoglucemia asociada con el
ejercicio.
•Haga ejercicio con un compañero o bajo supervisión para reducir el riesgo de
problemas asociados con episodios hipoglucémicos.
•La hiperglucemia con o sin cetosis es un problema para los diabéticos de tipo I
que no siguen un control glucémico. Los síntomas habituales asociados con
hiperglucemia son poliuria, fatiga, debilidad, aumento de la sed y aliento
cetónico (2). Los pacientes con hiperglucemia, siempre que estén bien nutridos y
no presenten cuerpos cetónicos en la sangre o en la orina, podrán hacer ejercicio,
aunque nunca vigoroso (14, 95).
•La deshidratación producto de la poliuria, un signo frecuente de hiperglucemia,
a veces contribuye a la insuficiencia de la respuesta termorreguladora (110). Por
tanto, un paciente con hiperglucemia será tratado como si tuviera un riesgo
elevado de sufrir una termopatía que exigiera una monitorización más frecuente
de los signos y síntomas. Consúltense el capítulo 8 y la postura al respecto del
ACSM (6, 11) para más información sobre el ejercicio con calor y la reposición
de líquidos.
•Los pacientes con diabetes mellitus y retinopatía corren riesgo de
desprendimiento de retina y hemorragia vítrea asociados con el ejercicio
vigoroso. Sin embargo, el riesgo se reduce evitando actividades que eleven
bruscamente la TA. Por tanto, los pacientes con una retinopatía diabética grave,
proliferativa o no proliferativa, deben evitar el ejercicio resistido y el ejercicio
aeróbico vigoroso (14, 95).
•Durante el ejercicio, una neuropatía autónoma puede causar insuficiencia
cronotrópica, una respuesta débil de la tensión arterial sistólica (TAS), cinética
atenuada del O2 y anhidrosis (14, 110). En tales casos hay que considerar lo
siguiente:
•Monitorizar los signos y síntomas de hipoglucemia por la incapacidad del
paciente para reconocerlos. Monitorizar también los signos y síntomas de la
isquemia asintomática por la incapacidad de percibir la angina.
•Monitorizar la TA después del ejercicio para tratar la hipotensión e hipertensión
asociadas con el ejercicio vigoroso (110). Véanse las recomendaciones para la
prescripción de ejercicio de este capítulo a los pacientes con hipertensión para
más información.
•Las respuestas de la FC y la TA al ejercicio pueden ser débiles. El IEP también
sirve para evaluar la intensidad del ejercicio (110).
•Dada la posibilidad de que se deteriore la termorregulación en un ámbito de
calor y frío (14), se deben adoptar precauciones adicionales ante las termopatías
y criopatías. Consúltense el capítulo 8 y la postura al respecto del ACSM (6, 11,
13) sobre las circunstancias ambientales para más información.
•En el paciente con neuropatía periférica se cuidarán los pies para prevenir
úlceras podales (14). Se adoptarán precauciones especiales para prevenir las
ampollas en los pies. Los pies se mantendrán secos y se empleará gel de sílice,
suelas intermedias neumáticas y calcetines de poliéster o mezcla. Se optará por
actividades en descarga, porque tal vez se toleren mejor y ayuden a la curación.
•En cuanto al paciente con nefropatía (14), aunque la eliminación de proteínas se
eleve de forma aguda después del ejercicio, no hay pruebas de que el ejercicio
vigoroso acelere la progresión de la nefropatía. Aunque no haya actualmente
restricciones sobre la intensidad del ejercicio para pacientes con nefropatía
diabética, es prudente aconsejar una programación de ejercicio sostenible, que lo
más probable es que incluya intensidades tolerables y moderadas.
•Como una mayoría de personas con diabetes mellitus tiene sobrepeso, véanse
para más información la sección correspondiente en este capítulo y la postura del
ACSM (5) respecto al sobrepeso, la obesidad y el síndrome metabólico.
•Como una mayoría de personas con diabetes mellitus desarrollará o tiene ECV,
para más información consúltese en el capítulo 9 la prescripción de ejercicio
para cardiópatas.
DISCAPACIDADES
PARÁLISIS CEREBRAL
La parálisis cerebral (PC) es una lesión no progresiva del encéfalo que ocurre
antes, durante o poco después de nacer e interfiere con un normal desarrollo. La
PC se debe a lesiones en áreas del encéfalo que controlan y coordinan el tono
muscular, los reflejos, la postura y el movimiento. El efecto sobre el tono
muscular y los reflejos depende de la localización y extensión de la lesión dentro
del encéfalo. Por consiguiente, el tipo y gravedad de la disfunción varían
considerablemente entre individuos con PC. En los países desarrollados la
incidencia de PC documentada está entre 1,5 y 5 nacidos vivos por 1.000.
A pesar de sus diversas manifestaciones, la PC existe predominantemente en dos
formas: espástica (70% de los casos de PC) (63) y atetoide (102). La PC
espástica se caracteriza por un aumento del tono muscular, sobre todo de los
grupos de músculos flexores de la extremidad superior (p. ej., bíceps braquial y
pronador redondo) y los grupos de músculos extensores de las extremidades
inferiores (p. ej., cuádriceps femoral y tríceps sural). Los músculos antagonistas
de los músculos hipertónicos suelen ser débiles. La espasticidad es una patología
dinámica que se alivia con estiramientos lentos, una temperatura ambiente cálida
y con buenas posturas. Por el contrario, los movimientos rápidos, una
temperatura externa fría, la fatiga y el estrés emocional agudizan la hipertonía.
La PC atetoide se caracteriza por movimientos involuntarios y/o incontrolados
sobre todo de las extremidades. Estos movimientos anómalos se agudizan con el
esfuerzo y la tensión emocional.
La PC se clasifica a su vez topográficamente (p. ej., tetraplejía, diplejía y
hemiplejía); sin embargo, en el contexto de la prescripción de ejercicio es más
relevante una clasificación funcional como la desarrollada por la Cerebral Palsy
International Sport and Recreation Association (CP-ISRA) (Asociación
Internacional de Deportes y Actividades Recreativas para Personas con Parálisis
Cerebral) (29). La CP-ISRA ha desarrollado un esquema de clasificación general
de ocho partes para la participación deportiva basada en el grado de función
neuromotriz. Los deportistas se clasifican en ocho clases, representando la clase
CP1 al deportista con espasticidad y/o atetosis graves que causan un escaso
ROM funcional y poca fuerza funcional en todas las extremidades y el tronco. El
deportista dependerá de una silla de ruedas motorizada o de ayuda para la
movilidad. Un deportista de clase CP8 mostrará una mínima afectación
neuromuscular y tal vez parezca tener una función casi normal. En el manual de
la CP-ISRA se ofrece una descripción detallada de las clases de PC (29).
La variabilidad del patrón del control motor en la PC es grande y se hace incluso
más compleja por la persistencia de reflejos primarios. En el desarrollo motor
normal los reflejos aparecen, maduran y desaparecen, mientras que otros reflejos
se vuelven más controlados o mediados a un nivel más alto (es decir, la corteza).
En la PC los reflejos primarios (p. ej., los reflejos palmar y tónico-simétrico
laberíntico) pueden persistir, y la actividad refleja de nivel superior (es decir,
reflejos posturales) se puede diferir o estar ausente. Las personas gravemente
afectadas por PC pueden moverse sobre todo mediante patrones reflejos,
mientras que las personas con afectación leve tal vez sólo se vean frenadas por
los reflejos durante esfuerzos extremos o en momentos de tensión emocional
(63).
Prueba de esfuerzo
El signo característico de la PC es la alteración del control motor, si bien la PC
se asocia a menudo con otras discapacidades sensitivas (p. ej., alteraciones de la
vista y el oído) o cognitivas (p. ej., discapacidad intelectual o trastorno motor y
de la percepción) que limitan la participación tanto o incluso más que las
limitaciones motrices (31). Las crisis convulsivas (epilepsia) son una afección
asociada que a veces interfiere significativamente con las pruebas de esfuerzo y
la programación de ejercicio de personas con PC, en concreto en el 25% de la
población con PC.
Las personas con PC presentan una merma de su condición física en
comparación con sus pares sin discapacidades. Las pocas investigaciones en este
campo se han centrado casi por completo en niños y adolescentes, y tienden a
observar sólo a personas con afectación mínima o moderada (es decir, con
capacidad para caminar) (32, 33, 85, 102). Para la prueba de esfuerzo de
personas con PC hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:
•Inicialmente, la evaluación funcional se debe centrar en la afectación del tronco
y las extremidades superiores e inferiores, y medir el ROM, la flexibilidad y el
equilibrio. Esta evaluación facilitará la elección del equipamiento, el protocolo y
las adaptaciones para la prueba de esfuerzo. Se debe contar con autorización
médica antes de proceder a ninguna prueba de la condición física.
•Toda prueba se realizará mediante equipamiento adaptado, como correas y
guantes, y garantizará la seguridad y unas condiciones óptimas de eficacia
mecánica para la prueba.
•El modo de prueba empleado para evaluar la capacidad cardiovascular
dependerá de la capacidad funcional de la persona y –si es un deportista con PC–
del deporte elegido. En general:
•La ergometría de brazos con pedales y palancas es la preferida para personas
con PC atetoide por el beneficio añadido de los movimientos en cadena cinética
cerrada.
•En individuos clasificados como PC1, esfuerzos mínimos producen niveles de
trabajo por encima del umbral anaeróbico que, en algunos casos, llegan a
esfuerzos máximos, por lo que no es posible el acondicionamiento físico
aeróbico.
•En individuos clasificados como PC3 a PC4 con bastante fuerza funcional y
problemas mínimos de coordinación en las extremidades superiores y tronco, se
recomienda una ergometría en silla de ruedas.
•En individuos clasificados como PC5 a PC8 y con capacidad para andar, tal vez
se recomiende una prueba en cinta ergométrica, aunque se deben adoptar
precauciones en los estadios finales del protocolo cuando sobreviene la fatiga y
se puede deteriorar la destreza para andar o correr del deportista.
•Debido a la heterogeneidad de la población con PC, no se puede generalizar el
protocolo de la prueba de esfuerzo máximo. Se recomienda someter al nuevo
paciente a prueba a dos o tres niveles submáximos, empezando con una
producción mínima de potencia, antes de determinar el protocolo para una
prueba de esfuerzo máximo.
•La prueba de la capacidad cardiovascular máxima debe comprender cargas de
trabajo submáximas en condiciones de lactato estable a niveles comparables a
los de la práctica deportiva normal. El movimiento durante estas cargas de
trabajo submáximas se debe controlar para optimizar la economía de
movimientos (es decir, la eficacia mecánica). Por ejemplo, en el caso de la
cicloergometría, la elección de la resistencia o la máquina es muy importante
para las personas con PC. Mientras que algunas personas se benefician de una
combinación de baja resistencia y elevada velocidad segmentaria, otros
desplegarán una óptima economía de movimientos con una combinación de
mucha resistencia y velocidad segmentaria baja.
•En personas con PC moderada y grave, el movimiento se considera una serie de
ráfagas mínimas de actividad. Por eso la evaluación de la potencia anaeróbica
derivada de la prueba anaeróbica de Wingate es un buen indicador del
rendimiento potencial del individuo.
•En personas con PC atetoide, las pruebas de fuerza se practican con
movimientos en cadena cinética cerrada (p. ej., máquinas de pesas que controlan
el curso del movimiento). Compruebe siempre el impacto de los reflejos
primarios sobre la ejecución (es decir, posición de la cabeza, tronco y
articulaciones proximales de las extremidades) y si hay suficiente control para
hacer ejercicio con pesas libres.
•Los resultados de cualquier prueba de esfuerzo en la misma persona con PC
pueden variar considerablemente de un día para otro debido a las fluctuaciones
del tono muscular.
Prescripción de ejercicio
En principio, a la persona con PC se le deben aplicar las mismas pautas de la
prescripción de ejercicio que para la población general (10, 47) (capítulo 7). No
obstante, debido al impacto de la PC sobre la función neuromotriz, hay que tener
en cuenta las siguientes circunstancias:
•La Frecuencia, Intensidad, Tiempo y Tipo de ejercicio (el marco FITT) para
obtener beneficios para la salud/condición física de personas con PC son
desconocidos. Aunque el diseño de programas de ejercicio para mejorar la
salud/condición física se deba basar en los mismos principios que para la
población general, tal vez haya que hacer modificaciones en el protocolo del
entrenamiento basadas en el nivel de movilidad funcional de la persona, el
número y tipo de afecciones asociadas, y en el grado de afectación de cada
extremidad (88).
•Debido a la falta de control del movimiento, el gasto de energía es alto incluso
con niveles bajos de producción de energía. En personas con afectación grave
(PC1 y PC2) los programas de ejercicio aeróbico han de comenzar con tandas
frecuentes y cortas de intensidad moderada (40%-50% de la O2R). Los períodos
de recuperación comenzarán siempre que se supere el nivel de intensidad
moderada. De forma progresiva, las tandas de ejercicio se ampliarán para
alcanzar una intensidad del 50% al 85% de la O2R para una duración de 20
minutos. Debido a la menguada economía de movimientos, algunas personas con
PC1 no podrán trabajar a niveles submáximos durante períodos largos de tiempo,
de modo que se considerará la posibilidad de que se acumulen tandas de menor
duración.
•En personas clasificadas como PC3 a PC8, el ejercicio aeróbico ha de seguir las
pautas de la población general (10, 47) (capítulo 7). Se recomienda pedalear en
un triciclo para garantizar el equilibrio de las extremidades inferiores y usar
pedales manuales para las extremidades superiores, porque (a) permiten producir
más potencia; (b) los movimientos ocurren en cadena cinética cerrada; (c) la
velocidad de contracción muscular se puede cambiar sin modificar la producción
de potencia mediante el uso de marchas o resistencia, y (d) hay un riesgo
mínimo de lesiones causadas por la falta de movilidad o control del equilibrio.
•Las personas con PC se fatigan con facilidad debido a la parca economía de
movimientos. La fatiga tiene un efecto desastroso sobre los músculos
hipertónicos y deteriorará más los patrones de movimientos voluntarios. Las
sesiones de entrenamiento serán más eficaces, sobre todo para los atletas con un
elevado tono muscular, si (a) se realizan varias sesiones cortas de entrenamiento
en vez de una sesión larga; (b) se incluyen ejercicios de relajación y
estiramientos a lo largo de la sesión, y (c) se incluyen nuevas destrezas al
comienzo de la sesión.
•El entrenamiento de resistencia aumenta la fuerza de las personas con PC sin
efectos adversos en el tono muscular (33, 84). Se subraya el papel del
entrenamiento de la flexibilidad junto con cualquier programa de entrenamiento
de resistencia diseñado para personas con PC.
•Los ejercicios resistidos pensados para trabajar los grupos de músculos débiles
antagonistas a los grupos de músculos hipertónicos mejoran la fuerza de los
músculos débiles y normalizan el tono del grupo de músculos hipertónicos por
medio de la inhibición recíproca. Por ejemplo, el movimiento lento y
concéntrico de los músculos extensores del codo normalizará el tono de un
músculo flexor del codo hipertónico. Otras técnicas como la estimulación
eléctrica neuromuscular (84) y la vibración de todo el cuerpo (1) aumentan la
fuerza muscular sin efectos negativos sobre la espasticidad.
•Se recomiendan ejercicios de fortalecimiento dinámico de todo el ROM,
ejecutados a una velocidad de contracción lenta para evitar el reflejo de
estiramiento en los múscu -los antagonistas.
•Los músculos hipertónicos se deben estirar lentamente hasta su límite mediante
un programa de entrenamiento para mantener su longitud. Se evitarán los
estiramientos balísticos.
Consideraciones especiales
•Con participantes jóvenes se evitarán las actividades que entren en conflicto con
los programas de rehabilitación. Por lo general, el objetivo con jóvenes es inhibir
la actividad refleja anormal, normalizar el tono muscular y desarrollar reacciones
que mejoren el equilibrio. El objetivo con adolescentes y adultos suele ser los
resultados funcionales y el rendimiento. Los deportistas experimentados
aprenderán a usar reflejos de estiramiento hiperactivos y reflejos primarios para
ejecutar mejor tareas de deportes específicos.
•Durante el crecimiento la hipertonía de los músculos –y, por consiguiente, el
equilibrio muscular en las articulaciones– puede cambiar en grado significativo
por las adaptaciones inadecuadas de la longitud de los músculos. Los programas
de entrenamiento se deben adaptar continuamente para ajustarlos a estas
condiciones cambiantes (84). Las intervenciones médicas, como las inyecciones
de Botox®, un medicamento que reduce la espasticidad, a veces cambian
drásticamente la capacidad funcional de la persona.
•Para controlar los reflejos primarios persistentes, se prefiere una buena postura
de la cabeza, tronco y articulaciones proximales de las extremidades al uso de
vendajes. Siempre que se necesiten, se aplicarán modificaciones de bajo coste
que permitan adoptar buenas posturas, como guantes de velcro para sujetar las
manos al equipamiento.
•Las personas con PC son más propensas a las lesiones por uso excesivo debido
a su mayor incidencia de inactividad y patologías asociadas (hipertonía,
contracturas y dolor articular) (1).
LESIONES MEDULARES
Las lesiones medulares causan una pérdida incompleta o completa de las
funciones somáticas, sensitivas y vegetativas por debajo del nivel de la lesión.
Las lesiones en la región cervical (C) suelen causar tetraplejía, mientras que las
lesiones en las regiones torácica (T) y lumbar (L) provocan paraplejía.
Aproximadamente el 50% de los pacientes con lesiones medulares son
tetrapléjicos, y el 80% son hombres (97). Las lesiones medulares de origen
traumático corren un riesgo alto de desarrollar complicaciones secundarias (p.
ej., infecciones de las vías urinarias, úlceras por decúbito, ECA, obesidad y
diabetes mellitus de tipo II). El ejercicio y la participación deportiva reducen la
prevalencia de complicaciones secundarias y mejoran la calidad de vida de las
personas con lesiones medulares.
El nivel de las lesiones medulares tiene un impacto directo sobre la función
física y la respuesta cardiopulmonar y metabólica al ejercicio. Cuando se haga la
prueba de esfuerzo y se prescriba ejercicio a personas con lesiones medulares, es
crucial tener en cuenta el nivel de la lesión medular. Las personas con lesiones
medulares:
•En L2-S2 carecen de control voluntario de la vejiga urinaria, la evacuación
intestinal y la función sexual; sin embargo, el tronco conserva un grado de
movilidad máximo.
•En T6-L2 conservan el control respiratorio y motor, que depende de la
capacidad funcional de los músculos abdominales (desde un control mínimo
cuando se localiza en T6 hasta un control máximo cuando se localiza en L2).
•En T1-T6 experimentan disreflexia autónoma (es decir, una respuesta medular
refleja incontrolada que se conoce como «reflejo de automatismo medular»),
termorregulación deficiente e hipotensión ortostática. Cuando no hay inervación
simpática del corazón, la FCmáx se limita a ~115 a 130 latidos · min-1. La
capacidad respiratoria se reduce más todavía debido a la parálisis de los
músculos intercostales, si bien la función de los brazos es normal.
•En C5-C8 son tetrapléjicas. Las personas con lesiones en C8 conservan el
control voluntario del hombro, el codo y la muñeca, pero su capacidad funcional
manual es mínima, mientras que los que presentan lesiones en C5 dependen de
los músculos del hombro y bíceps braquial para la propulsión manual de la silla
de ruedas.
•En C4 requieren soporte ventilatorio para respirar.
Prueba de esfuerzo
Se tendrán en cuenta estos puntos cuando se someta a una prueba de esfuerzo a
personas con lesiones medulares:
•Inicialmente, se practicará una evaluación funcional que comprenda ROM del
tronco, movilidad en silla de ruedas, capacidad de transferencia y afectación de
las extremidades superiores e inferiores. Esta evaluación facilitará la elección del
equipamiento, los protocolos y adaptaciones para las pruebas de esfuerzo.
•El índice de masa corporal (IMC) es propenso a los errores en las mediciones,
no discrimina correctamente entre personas obesas y personas de peso normal, y
no guarda una correlación exacta con el porcentaje de tejido adiposo y los
factores de riesgo de ECA como en las poblaciones sin discapacidades (24). Las
ecuaciones de predicción a partir de los pliegues cutáneos calculan
sistemáticamente a la baja el porcentaje de grasa corporal de las personas con
lesiones medulares. Por tanto, las mediciones de los pliegues cutáneos se harán
por separado e incluirán las regiones con sublesiones.
•Ténganse en cuenta los propósitos de la prueba de esfuerzo, el nivel de la lesión
medular y el nivel de forma física del participante para elegir correctamente el
equipamiento y el protocolo.
•La ergometría voluntaria de brazos es la forma más sencilla de realizar y
circunscribir a un grupo normativo para la evaluación de la capacidad
cardiovascular (45). Este tipo de prueba de esfuerzo no es específica para
deportes donde se propulse con los brazos la silla de ruedas, y el equipamiento
no es preciso en los límites inferiores de la cadencia de trabajo, límites
necesarios para los tetrapléjicos (0-50 W).
•Se usarán sistemas estáticos de rodillos y cinta ergométrica motorizada para la
silla de ruedas del participante. Los protocolos en cinta ergométrica motorizada
permiten simular de forma realista las condiciones externas, como cuestas y
alteraciones de la velocidad (109).
•Las pruebas de esfuerzo con incrementos para la evaluación de la capacidad
cardiovascular en laboratorio deben comenzar con 0 W, sumando incrementos de
5 a 10 W por estadio para tetrapléjicos; en los parapléjicos se comenzará con 30
a 40 W, sumando incrementos de 10 a 15 W por estadio.
•En evaluaciones de campo de la capacidad cardiovascular para deportes indoor
específicos, se recomienda una course navette de Léger y Boucher adaptada y
con incrementos alrededor de una pista rectangular predeterminada. Las
características de la superficie del suelo y de la interfaz entre usuario y silla de
ruedas deben seguir una normativa (109).
•No hay consideraciones especiales para evaluar la fuerza muscular en lo que
respecta al modo de la prueba de esfuerzo, aparte de las consideraciones
habituales para la población general, con excepción del nivel de la lesión y el
modo de locomoción. En el capítulo 7 aparece información adicional sobre las
recomendaciones para la prescripción de ejercicio resistido.
•Las personas con lesiones medulares que requieran una silla de ruedas para su
locomoción pueden desarrollar contracturas por su posición en la silla de ruedas
(múscu -los flexores/aductores de la cadera y flexores de la rodilla) y por la
propulsión excesiva de la silla de ruedas (músculos anteriores del hombro). Por
tanto, el entrenamiento intensivo para deportes específicos se complementará
con un programa de fuerza (antagonistas) y de estiramientos (agonistas) para
mejorar el equilibrio muscular en las articulaciones.
Prescripción de ejercicio/consideraciones especiales
En principio, hay que aplicar las pautas de la prescripción de ejercicio para la
población general (10, 47) (capítulo 7). Por esta razón y debido al impacto de las
lesiones medulares sobre las funciones neuromotriz, cardiopulmonar y
metabólica, en esta sección se combinan y enumeran abajo las consideraciones
especiales y las recomendaciones para la prescripción de ejercicio.
•Los participantes deben vaciar la bolsa de orina antes de hacer ejercicio porque
se puede desencadenar disreflexia autónoma por una distensión de la vejiga o
intestino llenos.
•Las úlceras por decúbito se evitarán en todo momento y hay que comprobar con
regularidad las áreas potenciales de riesgo.
•A veces se aprecia una reducción de la capacidad cardiovascular en individuos
con lesiones medulares completas por encima de T6, sobre todo en personas con
tetraplejía completa sin inervación simpática del corazón y con una FCmáx
limitada a ~115 a 130 latidos · min-1. Las personas con lesiones medulares altas
tal vez alcancen los valores máximos de la FC, el gasto cardíaco (GC) y el
consumo de oxígeno ( O2) con niveles de ejercicio menores que los de los
parapléjicos con lesiones por debajo del nivel de T5-6 (53).
•Durante el ejercicio, la disreflexia autónoma aumenta la liberación de
catecolaminas que incrementan la capacidad para el ejercicio, la FC, el O2 y la
TA (94). En ocasiones la TA se eleva hasta niveles lo bastante altos como para
producir un ictus (TAS de 250-300 mmHg y/o tensión arterial diastólica [TAD]
de 200-220 mmHg). En estos casos se necesita respuesta inmediata (es decir,
interrumpir el ejercicio, sentarse erguido para que disminuya la TA e identificar
y suprimir el estímulo irritante, como pueden ser un catéter, una bolsa de orina
para pierna, ropa ceñida o una ortesis o corsé). Si los síntomas persisten (es
decir, cefaleas, piloerección, sudoración por encima del nivel de la lesión,
congestión nasal y bradicardia), habrá que buscar atención médica. En
competiciones internacionales a los deportistas con una TAS en reposo ≥180
mmHg no se les permitirá competir.
•Los participantes principiantes o en baja condición física sufrirán fatiga
periférica antes de alcanzar un efecto central en el entrenamiento. Inicialmente,
las sesiones de ejercicio deben consistir en tandas cortas de 5 a 10 minutos de
intensidad moderada (es decir, 40%-50% de la O2R) alternadas con períodos de
recuperación activa de 5 minutos.
•Los tetrapléjicos tienen una mínima cantidad de musculatura activa y
experimentan fatiga periférica antes de que sobrevenga la fatiga central. Los
programas de ejercicio aeróbico deben progresar en el tiempo de tandas cortas de
5 a 10 minutos de intensidad moderada (40%-50% de la O2R) alternando
períodos de recuperación activa de 5 minutos a intensidad vigorosa (85%-90%
de la O2R) durante 10 a 20 minutos.
•Los efectos hemodinámicos beneficiosos (es decir, FC menor y volumen
sistólico [VS] mayor) de la presión positiva del hemicuerpo inferior sobre las
piernas mediante el uso de medias y un vendaje abdominal durante el trabajo de
brazos compensan la colección de sangre por debajo del nivel de la lesión. Este
beneficio parece estar relacionado con el nivel de la lesión medular, siendo los
tetrapléjicos los que mejor responden a la presión positiva del hemicuerpo
inferior. Además, la estimulación neuromuscular funcional de las extremidades
inferiores paralizadas (87) aumenta el retorno venoso. Sin embargo, esta
respuesta sólo ocurre en individuos que responden al tratamiento (para los que la
intensidad de la estimulación se puede situar lo bastante elevada como para
inducir contracciones estáticas o dinámicas). No se documentaron tales efectos
en pacientes que no responden al tratamiento pero más sensibles al dolor o en
personas sin discapacidades.
•Las sesiones de entrenamiento de la fuerza en sedestación en la silla de ruedas
se completarán con tandas de ejercicio sin la silla de ruedas para ejercitar todos
los músculos estabilizadores del tronco. Sin embargo, las transferencias (p. ej.,
de la silla de ruedas al aparato de ejercicio) se deben limitar porque causan una
carga hemodinámica significativa y aumentan las fuerzas de contacto
glenohumeral, así como el riesgo de lesiones por esfuerzos repetitivos, sobre
todo en tetrapléjicos (108). Se prestará atención especial al desequilibrio
muscular y a la prevención de lesiones por esfuerzos repetitivos. Los músculos
agonistas de la propulsión de la silla de ruedas se deben elongar (músculos de la
cara anterior del hombro) y los antagonistas se deben fortalecer (músculos de la
porción superior de la espalda y la cara posterior del hombro).
•La tenodesis permite a los tetrapléjicos que no tienen uso de los músculos de la
mano lograr una prensión funcional (se ejerce tracción pasiva sobre los dedos al
flexionarlos mediante la extensión de la muñeca). Estas personas nunca deben
estirar los músculos flexores de los dedos para mantener intacto el efecto de la
tenodesis (se evitará la extensión máxima y simultánea de la muñeca y los
dedos).
•Las personas con lesiones medulares tienden a presentar temperaturas centrales
más elevadas durante el ejercicio de fondo que sus pares sanos. A pesar de esta
mejora de la función termorreguladora, su tasa de sudoración suele ser menor.
Los factores siguientes reducen la tolerancia al calor y se deben evitar: falta de
aclimatación, deshidratación, depleción de glucógeno, pérdida de sueño,
consumo de alcohol y enfermedades infecciosas. En el entrenamiento y la
competición se recomienda el uso de ropa ligera, chalecos refrigerantes, crema
protectora solar y pulverizadores de niebla (6, 11).
DISLIPEMIA
Cuando enfermedades genéticas, ambientales o patológicas alteran
anormalmente las concentraciones hemáticas de lípidos y lipoproteínas, la
afección se conoce como dislipemia (niveles anormales de lípidos y
lipoproteínas en sangre). En la tabla 3.2 aparece una clasificación de lípidos y
lipoproteínas en sangre del National Cholesterol Education Program (NCEP).
Aunque varias formas graves de dislipemia están vinculadas a defectos genéticos
en el metabolismo del colesterol, los casos menos graves pueden ser una
respuesta a otras enfermedades (p. ej., diabetes mellitus) o resultado de combinar
un patrón genético específico con diversas exposiciones ambientales (p. ej.,
dieta, ejercicio y tabaquismo). La dislipemia es una de las causas principales
modificables de ECA (68).
Las mejoras en la detección del colesterol y los tratamientos más eficaces son
responsables del declive de la prevalencia de niveles elevados de colesterol en
sangre en los últimos años. Estas mejoras han contribuido a reducir un 30% los
casos de ECA (100). Ensayos clínicos recientes revelan el valor añadido de la
terapia reductora del colesterol en individuos con riesgo alto (capítulos 2 y 3),
diabéticos y personas mayores con la meta de reducir un 30%-40% las
concentraciones basales de colesterol ligado a lipoproteínas de baja densidad
(LDL-C) (44). Las pautas actuales para la detección, evaluación y tratamiento de
la dislipemia están disponibles y puestas al día en el tercer informe del NCEP
Adult Treatment Panel (ATP) (44) (capítulo 3). El tercer informe del NCEP ATP
reconoce la importancia de la modificación del estilo de vida en el tratamiento
de la dislipemia (68). Estas recomendaciones incluyen aumentar la actividad
física y la reducción del peso.
Aunque el ejercicio haya demostrado mejorar los lipogramas de muchas
personas, estos cambios no son universales, sobre todo en pacientes con
dislipemia. No obstante, el ejercicio se valora por controlar otros factores de
riesgo de ECA y debe ser un componente primario para llevar un estilo de vida
sano. El ACSM apunta las siguientes recomendaciones sobre la prueba de
esfuerzo y el entrenamiento de personas con dislipemia.
PRUEBA DE ESFUERZO
•Las personas con dislipemia deben ser sometidas a una prueba de detección y a
un estudio de estratificación de riesgos antes de pasar a la prueba de esfuerzo
(capítulos 2 y 3).
•Se adoptarán precauciones cuando se someta a pruebas de esfuerzo a pacientes
con dislipemia, ya que podría haber una ECA subyacente.
•Los métodos y protocolos normativos para la prueba de esfuerzo son apropiados
para pacientes con dislipemia y con autorización para dicha prueba. Se prestará
especial atención a la presencia de otras enfermedades (p. ej., síndrome
metabólico, obesidad e hipertensión) que tal vez requieran modificaciones de las
modalidades y protocolos normativos de la prueba de esfuerzo. En otras
secciones de este capítulo aparece información adicional sobre las pruebas de
esfuerzo para individuos con estas enfermedades y patologías.
•A veces son necesarios modos alternativos para la prueba de esfuerzo en
pacientes con xantomas (un macrófago que contiene material lipídico) que
causan problemas biomecánicos.
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
La prescripción de ejercicio para personas con dislipemia sin comorbilidades es
muy parecida a la prescripción de ejercicio para adultos sanos (10, 47) (capítulo
7). Una diferencia importante en la prescripción de ejercicio para pacientes con
dislipemia en comparación con la de los adultos sanos es que se hace hincapié en
el mantenimiento de un peso saludable. En consecuencia, el ejercicio aeróbico se
convierte en la base de la prescripción de ejercicio. Los ejercicios resistidos y de
flexibilidad son un medio auxiliar del programa de ejercicio aeróbico diseñado
para el tratamiento de la dislipemia, sobre todo porque estos modos de ejercicio
no contribuyen en grado sustancial a cumplir las metas de gasto calórico global
que parecen ser beneficiosas para mejorar las concentraciones de lípidos y
lipoproteínas en sangre. Además, se dispone de datos limitados que sugieran que
el ejercicio resistido mejora los lipogramas (38). A continuación se describe el
principio FITT recomendado para personas con dislipemia.
Frecuencia: ≥5 días · semana-1 para potenciar al máximo el gasto calórico.
Intensidad: 40%-75% de O2R o FCR.
Tiempo: 30-60 min · día-1. Sin embargo, para favorecer o mantener el peso
perdido, se recomiendan 50-60 min · día-1 o más de ejercicio diario (5). La
práctica de ejercicio intermitente de al menos 10 minutos de duración para
acumular esta duración recomendada es una alternativa eficaz al ejercicio
ininterrumpido.
Tipo: El modo primario debe ser actividades físicas aeróbicas que ejerciten
los grandes grupos musculares. Como parte de un programa equilibrado de
ejercicio, hay que incorporar ejercicio resistido al programa. Las personas
con dislipemia sin comorbilidades seguirán las pautas del entrenamiento
resistido para adultos sanos (capítulo 7).
Estas recomendaciones de FITT para personas con dislipemia coinciden con las
recomendaciones para el mantenimiento de un peso saludable de 200-300 min ·
semana-1
que consigue un gasto de energía de ≥2.000 kcal · semana-1 (5). Consúltese en
este capítulo información adicional sobre las recomendaciones de prescripción
de ejercicio para personas con el síndrome metabólico y con sobrepeso y
obesidad.
Consideraciones especiales
•La prescripción de ejercicio tal vez se tenga que modificar si el paciente
presenta otras afecciones como síndrome metabólico, obesidad e hipertensión.
Consulte en este capítulo información adicional sobre la prueba de esfuerzo para
personas con estas enfermedades y afecciones.
•Las personas que tomen medicación hipolipemiante con capacidad potencial de
causar daños musculares (inhibidores de la HMG-CoA reductasa o estatinas y
ácido fíbrico) pueden experimentar debilidad muscular y mialgia (apéndice A).
Hay que consultar a un médico si el paciente experimenta dolores musculares
inusuales cuando se ejercite mientras toma estos medicamentos.
•La mejora de los niveles de lípidos y lipoproteínas en sangre con el ejercicio
aeróbico puede llevar varias semanas a meses dependiendo de variedad de
factores, como los niveles iniciales de lípidos y lipoproteínas en sangre, el gasto
calórico semanal y el parámetro de lipidemia que se quiera conseguir con el
programa de ejercicio (38).
VIRUS DE LA INMUNODEFICIENCIA HUMANA
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un retrovirus citopático que
puede causar el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Las tasas de
prevalencia de la infección por VIH entre los adultos difieren ampliamente,
desde casi un 0% en Noruega y un 0,3% en Estados Unidos hasta más de un
25% en algunos países africanos. La gravedad del VIH/SIDA se puede evaluar
usando una medición de la función inmunitaria (un recuento bajo de inmunocitos
[CD4] <200 células · ml-1 es señal de actividad del SIDA). Regímenes
complejos de tratamiento (terapia antirretroviral altamente activa [HAART =
highly active antiretroviral therapy]) han reducido mucho la mortalidad asociada
con el VIH; pero los pacientes presentan con frecuencia un deterioro crónico de
la salud y discapacidades (76, 77). La HAART mejora el estado inmunitario,
reduce la atrofia muscular y aumenta la tasa de supervivencia, aunque causa
lipodistrofia (distribución anormal de la grasa corporal y niveles elevados de
lípidos en sangre) y puede incrementar el riesgo de disfunción cardiovascular y
ECA (112, 116). Puede continuar o elevarse la hipertensión, la osteopenia, las
infecciones oportunistas y la resistencia a la insulina al recurrirse a la HAART
(112, 116).
El ejercicio aeróbico y resistido aporta importantes beneficios para la salud de
pacientes con VIH/SIDA. La mejora del estado psicológico (mejora de la imagen
corporal y la calidad de vida) y la reducción de la lipodistrofia son producto del
entrenamiento aeróbico y la mejora de la composición corporal por el
entrenamiento resistido (76, 77). La práctica regular de un ejercicio de
intensidad moderada no afecta negativamente a la función inmunitaria (77, 93).
PRUEBA DE ESFUERZO
El aumento de la prevalencia de patologías cardiovasculares, trastornos
metabólicos y la compleja administración de medicamentos de los pacientes con
VIH/SIDA requieren consultar a un médico antes de la prueba de esfuerzo. Hay
que considerar los siguientes puntos:
•La prueba de esfuerzo se pospondrá en pacientes con infecciones agudas.
•Cuando se practiquen pruebas de esfuerzo de la capacidad cardiopulmonar, se
aplicarán las medidas para el control de infecciones (57). No se ha documentado
la transmisión del virus por la saliva. El aumento de la prevalencia de agentes
infecciosos, como organismos patógenos respiratorios, aconseja la aplicación de
medidas como el uso de material desechable.
•El aumento de la prevalencia de alteraciones cardiovasculares exige monitorizar
la TA y el ECG.
•Para determinar un régimen de entrenamiento de resistencia, se puede usar una
prueba de la fuerza muscular máxima u otra prueba alternativa para precisar el
máximo peso levantado en cuatro a ocho repeticiones.
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
Los deterioros y limitaciones a la actividad experimentados por pacientes con
VIH/SIDA pueden mejorar con la práctica habitual de ejercicio. La presentación
variada de pacientes requiere un enfoque flexible. Sin embargo, se recomienda
un programa combinado de ejercicio aeróbico y resistido como se explica a
continuación (76, 77, 93).
Frecuencia: Ejercicio aeróbico 3-4 días · semana-1; ejercicio resistido 2-3
días · semana-1.
Intensidad: Ejercicio aeróbico: 40% a <60% de la O2R o la FCR para
evitar una posible inmunosupresión con un ejercicio más intenso. Ejercicio
resistido: seleccione un peso que se puede levantar 8 a 10 repeticiones antes
del fallo para el entrenamiento resistido. Los casos graves de VIH/SIDA y la
presencia de comorbilidades exigirán restringir más la amplitud de la
intensidad.
Tiempo: El ejercicio aeróbico y resistido se combinan hasta un total de 3060 min · día-1 que se puede acumular mediante tandas más cortas si se
toleran mejor. El ejercicio resistido debe implicar 10 a 12 grupos de
músculos con 8 a 10 repeticiones en 2 a 3 series.
Tipo: La modalidad variará según el estado de salud y los intereses del
paciente. La presencia de osteopenia exigirá practicar actividades en carga.
No se recomiendan deportes de alto riesgo ni deportes de contacto por el
riesgo de hemorragia.
Consideraciones especiales
•No existen actualmente pautas establecidas sobre las contraindicaciones del
ejercicio de pacientes con VIH/SIDA, por lo que se aplicarán las pautas de los
capítulos 2 y 3.
•Se recomienda que el ejercicio esté supervisado tanto en casa como en algún
local debido a las comorbilidades del VIH/SIDA.
•Los pacientes asintomáticos con VIH pueden practicar ejercicio más vigoroso
que los pacientes con un recuento celular más bajo y un deterioro más
pronunciado de la salud.
•Las variaciones diarias en la salud pueden afectar a la participación. La fatiga
general no debe impedir la participación, pero sí los mareos, las articulaciones
hinchadas y los vómitos.
•La monitorización del progreso de los componentes de salud de la condición
física y los factores de riesgo de ECA es crítica para el tratamiento clínico y para
asegurar la participación en el programa de ejercicio.
HIPERTENSIÓN
Aproximadamente 65 millones de norteamericanos tienen hipertensión, que se
define como una TAS en reposo ≥140 mmHg y/o TAD ≥90 mmHg, tomar
antihipertensivos o haber sido informado por un médico u otro profesional de la
salud, al menos en dos ocasiones, de que tiene la TA alta (véase capítulo 3, tabla
3.1, donde aparece la clasificación de la TA) (5). La hipertensión causa un
aumento del riesgo de ECA, ictus, insuficiencia cardíaca, arteriopatía periférica y
nefropatía crónica (7, 15). Valores bajos de la TA de hasta 115/75 mmHg se
asocian con un riesgo mayor de lo normal de cardiopatía isquémica e ictus. El
riesgo de ECA se dobla por cada incremento de 20 mmHg de la TAS y de 10
mmHg de la TAD (69). La causa subyacente de la hipertensión es desconocida
en el 90% de los casos (hipertensión esencial). En el otro 5%-10% de los casos,
la hipertensión es secundaria a diversas enfermedades conocidas, como
nefropatía crónica, coartación de la aorta, síndrome de Cushing y
feocromocitoma (69).
Los cambios recomendados de estilo de vida comprenden la adopción de los
Dietary Approaches to Stop Hypertension (Enfoques Dietéticos para Frenar la
Hipertensión) y la participación en actividades físicas habituales que conducen a
la reducción del peso corporal (69). Hay diversos medicamentos eficaces para el
tratamiento de la hipertensión (apéndice A). La mayoría de los pacientes necesita
al menos dos medicamentos para alcanzar los niveles ideales de TA (7).
PRUEBA DE ESFUERZO
Las personas con hipertensión se estratifican en tres grupos de riesgo (A, B y C)
dependiendo del nivel de la TA y la presencia de otros factores de riesgo de
ECA, lesiones de órganos con riesgo o ECA clínica (7) (véase capítulo 3, tabla
3.1 para la clasificación de la TA y su tratamiento). Las recomendaciones para
las pruebas de esfuerzo varían dependiendo del grupo de riesgo al que
pertenezca el individuo.
•Las personas con hipertensión se someterán a un examen médico antes de la
prueba de esfuerzo. El grado de la evaluación variará dependiendo de la
intensidad del ejercicio y del estado clínico del individuo.
•Las personas con hipertensión que planeen practicar un ejercicio vigoroso
(≥60% de la O2R) deben someterse a una prueba de esfuerzo limitada por los
síntomas y supervisada médicamente.
•Para personas asintomáticas en los grupos de riesgo A y B (TA <180/110
mmHg) que quieran practicar una actividad de intensidad suave, muy suave
(<40% de la O2R) a moderada (40% a <60% de la O2R), una PEG limitada por
los síntomas tal vez no sea necesaria más allá del examen médico rutinario.
•Las personas en el grupo de riesgo C deben pasar por una prueba de esfuerzo
antes de practicar ejercicio de intensidad moderada, pero la prueba no será
necesaria antes de practicar una actividad de intensidad suave o muy suave.
•Aunque se proceda a una evaluación formal, la mayoría de los pacientes con
hipertensión pueden comenzar un programa de ejercicio aeróbico de intensidad
moderada.
•En reposo, una TAS de >200 mmHg y/o una TAD >110 mmHg son
contraindicaciones para la prueba de esfuerzo (en el capítulo 3 aparecen las
contraindicaciones a la prueba de esfuerzo).
•Si la prueba de esfuerzo no tiene propósitos diagnósticos, los participantes
pueden tomar sus medicamentos prescritos en el momento recomendado.
Cuando la prueba tenga propósitos diagnósticos, la toma de medicamentos
antihipertensivos se puede diferir si se cuenta con aprobación del médico.
•Las personas que tomen bloqueadores β mostrarán una respuesta atenuada de la
FC al ejercicio y una reducción de la capacidad de ejercicio máximo. Las
personas que sigan una terapia diurética tal vez experimenten hipopotasemia y
arritmias cardíacas, o el resultado de la prueba de esfuerzo puede ser falso
positivo.
•La prueba de esfuerzo se detendrá, por lo general, con una TAS >250 mmHg
y/o una TAD >115 mmHg.
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
El ejercicio aeróbico consigue reducciones de la TA en reposo de 5 a 7 mmHg en
individuos con hipertensión (7). El programa de ejercicio también reduce la TA
con cargas fijas de trabajo durante el ejercicio submáximo. Se debe hacer
hincapié en las actividades aeróbicas; sin embargo, se pueden complementar con
entrenamiento resistido de intensidad moderada. Se practicarán ejercicios de
flexibilidad después de un calentamiento exhaustivo y en el período de
recuperación activa. En personas con hipertensión se recomienda la siguiente
prescripción de ejercicio:
Frecuencia: Ejercicio aeróbico en la mayoría o preferiblemente todos los
días de la semana; ejercicio resistido 2-3 días · semana-1.
Intensidad: Ejercicio aeróbico de intensidad moderada (40% a <60% de la
O2R) complementado con entrenamiento de resistencia al 60%-80% de
1RM.
Tiempo: 30-60 min · día-1 de ejercicio aeróbico continuado o intermitente.
Si es intermitente, recurra a tandas de un mínimo de 10 minutos
acumuladas hasta un total de 30-60 min · día-1 de ejercicio. El
entrenamiento de resistencia debe consistir en al menos una serie de 8 a 12
repeticiones.
Tipo: Se hará hincapié en actividades aeróbicas como caminar, correr al
trote, montar en bicicleta y nadar. El entrenamiento de resistencia con
máquinas de pesas o pesas libres puede complementar el entrenamiento
aeróbico. Estos programas de entrenamiento deben consistir en 8 a 10
ejercicios distintos que trabajen los principales grupos de músculos. En el
capítulo 7 aparece información adicional sobre el entrenamiento de
resistencia.
Consideraciones especiales
•Los pacientes con TA grave o descontrolada deben sumar ejercicio a su plan de
tratamiento sólo después de un examen médico y tomarán los medicamentos
antihipertensivos prescritos.
•Para pacientes con ECA documentada, como cardiopatía isquémica,
insuficiencia cardíaca e ictus, lo mejor es iniciar el ejercicio de intensidad
vigorosa en centros de rehabilitación bajo supervisión médica. Consúltese el
capítulo 9 para información adicional sobre las recomendaciones para la
prescripción de ejercicio a pacientes con cardiopatías.
•Si en reposo la TAS >200 mmHg y/o la TAD >110 mmHg, no se hará ejercicio.
Cuando se haga ejercicio, lo prudente es mantener una TAS £220 mmHg y/o una
TAD £105 mmHg.
•Los bloqueadores β y los diuréticos pueden afectar negativamente a la función
termorreguladora y causar hipoglucemia en ocasiones. En tal situación se
informará a los pacientes de los signos y síntomas de la intolerancia al calor (6,
11) y la hipoglucemia, así como de las precauciones que se deben adoptar para
evitar estas situaciones. Búsquese información adicional en este capítulo sobre
las recomendaciones para la prescripción de ejercicio a quienes tienen diabetes
mellitus.
•Los bloqueadores β, en especial los tipos no selectivos, pueden reducir la
capacidad para el ejercicio submáximo y máximo, sobre todo en pacientes sin
isquemia miocárdica. Se planteará el uso de la percepción del esfuerzo para
monitorizar la intensidad del ejercicio en estas personas.
•Los medicamentos antihipertensivos, como los bloqueadores β, los antagonistas
del calcio y los vasodilatadores, pueden provocar reducciones repentinas de la
TA después del ejercicio. Prolongue y monitorice cuidadosamente el período de
recuperación activa en tales situaciones.
•Muchas personas hipertensas tienen sobrepeso o son obesas. Las prescripciones
de ejercicio para estas personas se centrarán en aumentar el gasto calórico
acompañado de una reducción de la ingesta calórica para facilitar el
adelgazamiento. Para más información consulte en este capítulo la posición del
ACSM (5) sobre las recomendaciones para las prescripciones de ejercicio para
favorecer y mantener la pérdida de peso.
•Una mayoría de personas mayores padece hipertensión. Las personas mayores a
las experimentadas por personas más jóvenes, experimentan reducciones
parecidas de la TA inducidas por el ejercicio. Para más información consúltense
el capítulo 8, Nelson y otros (73) y la postura del ACSM (8) sobre las
recomendaciones para la prescripción de ejercicio a adultos mayores.
•Los efectos reductores de la TA generados por el ejercicio aeróbico son
inmediatos, una respuesta fisiológica llamada hipotensión postejercicio. Para
asegurar la fidelidad del paciente al programa, se le informará sobre los efectos
agudos o inmediatos reductores de la TA con el ejercicio, aunque los estudios
son limitados respecto a si la información de los efectos agudos del ejercicio
sobre la TA mejoran el cumplimiento del programa.
•En el caso de personas con episodios documentados de isquemia durante el
ejercicio, la intensidad del ejercicio se situará (≥10 latidos · min-1) por debajo
del umbral isquémico.
•Evite la maniobra de Valsalva en el entrenamiento de resistencia.
SÍNDROME METABÓLICO
El síndrome metabólico se caracteriza por una constelación de factores de riesgo
de ECA (capítulos 2 y 3). Basados en el tercer informe de Pautas del NCEP ATP
(68), el diagnóstico del síndrome metabólico se establece cuando están presentes
al menos tres de los factores de riesgo de ECA de la tabla 10.3. El umbral límite
de los factores de riesgo de ECA que se ajustan a la definición de síndrome
metabólico suele ser inferior al de la estratificación de riesgo del ACSM
mostrado en la tabla 2.2. La razón para rebajar el umbral de los factores de
riesgo de ECA usados para clasificar a quienes tienen el síndrome metabólico es
que se dan juntos y, por tanto, suponen un riesgo mayor que cuando ocurren
solos. Sin embargo, estos criterios se basan en la opinión de expertos. Hasta el
momento, no se ha determinado si el síndrome metabólico representa una
afección o enfermedad fisiopatológica diferenciada (41). No obstante, el
síndrome metabólico aparece con frecuencia en la práctica clínica y en los
centros de salud/condición física.
TABLA 10.3. CRITERIOS CLÍNICOS PARA EL SÍNDROME
METABÓLICO
FACTORES DE RIESGO DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR CRITERIOS DEL NC
Obesidad abdominal
Hombres
>102 cm
Mujeres
>88 cm
Triglicéridos
≥150 mg · dl-1 (1,69 m
Colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad
Hombres
<40 mg · dl-1 (1,04 m
Mujeres
<50 mg · dl-1 (1,30 m
Tensión arterial (sistólica/ diastólica)
≥130 y/o ≥85 mmHg
Glucosa en ayunas
≥110 mg · dl-1 (6,11 m
a El diagnóstico del síndrome metabólico según el National Cholesterol
Education Program (NCEP) se establece cuando hay presentes tres de los
criterios (59).
b El diagnóstico del síndrome metabólico según la Federación Internacional de
la Diabetes (FID) se establece cuando se aprecia obesidad abdominal y otros
dos criterios adicionales (55).
Los datos de prevalencia ajustados a la edad procedentes de la National Health
and Nutrition Examination Survey (NHANES 1999-2000) indican que el 27% de
los adultos en Estados Unidos cumple los criterios del síndrome metabólico, un
incremento comparado con la prevalencia del 24% en la NHANES III (40). La
International Diabetes Federation (IDF) propuso una nueva definición del
síndrome metabólico en 2005 (55) basada en la presencia de adiposidad
abdominal y dos factores de riesgo adicionales de ECA mostrados en la tabla
10.3. Cuando se comparan las clasificaciones del síndrome metabólico, las
definiciones del NCEP y la IDF coinciden en el 93% de los individuos (39), lo
cual revela su compatibilidad.
Las pautas del tratamiento del síndrome metabólico recomendadas por el NCEP
se centran en tres intervenciones, como (a) el control del peso; (b) la actividad
física, y (c) el tratamiento de los factores de riesgo asociados de ECA, que tal
vez pasen por la farmacoterapia (68). Las pautas de la IDF para la intervención
primaria comprenden (55): (a) una restricción moderada de la ingesta de energía
para lograr una pérdida de peso entre el 5% y el 10% en un año; (b) incrementos
moderados de la actividad física acordes con las recomendaciones consensuadas
de salud pública de 30 minutos de actividad física de intensidad moderada casi
todos los días de la semana (47, 104), y (c) cambios en la composición de la
dieta que pueden requerir cambios en la composición de los macronutrientes
acordes con la modificación de factores de riesgo especificados de ECA. La
intervención secundaria de la IDF comprende farmacoterapia para los factores de
riesgo de ECA asociados (55).
PRUEBA DE ESFUERZO
La correcta estratificación de riesgos para individuos con síndrome metabólico
se debe basar en la presencia de dislipemia, hipertensión e hiperglucemia. Esta
estratificación de riesgos tal vez exija un reconocimiento médico adicional antes
de la prueba de esfuerzo y/o supervisión médica apropiada durante ella
(capítulos 2 y 3).
•Se prestará atención especial a los factores de riesgo asociados de ECA, puestos
de relieve en secciones previas dedicadas a la prueba de esfuerzo (capítulos 2 y
3) y en este capítulo en las secciones de dislipemia, hipertensión e
hiperglucemia.
•Como muchas personas con el síndrome metabólico tienen sobrepeso o son
obesas, habrá que seguir las consideraciones para la prueba de esfuerzo
específicas de estos individuos. Busque en este capítulo información adicional y
la postura del ACSM (5) sobre las recomendaciones para la prescripción de
ejercicio a quienes tienen sobrepeso o son obesos.
•La menor capacidad potencial de ejercicio de las personas con sobrepeso u
obesas exige a veces una carga de trabajo inicial pequeña (2-3 equivalentes
metabólicos [MET]) y pequeños incrementos en cada estadio de la prueba (0,51,0 MET).
•Debido a la presencia potencial de una TA elevada, se deben cumplir
estrictamente los protocolos para evaluar la TA antes y durante la prueba de
esfuerzo (7).
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO/CONSIDERACIONES ESPECIALES
Los valores mínimos de FITT concuerdan con las recomendaciones para adultos
sanos en lo referente al ejercicio aeróbico, resistido y de flexibilidad (capítulo 7).
De forma similar, la dosis mínima de actividad física para mejorar los resultados
de la salud/condición física coincide con las recomendaciones consensuadas para
la salud pública de 150 min · semana-1 o 30 minutos de actividad física casi
todos los días de la semana (47, 104). Por estas razones y debido al impacto de la
acumulación de enfermedades y afecciones que acompañan al síndrome
metabólico, las recomendaciones para la prescripción de ejercicio y las
consideraciones especiales se combinan en esta sección y se enumeran a
continuación:
•Las personas con el síndrome metabólico es probable que presenten múltiples
factores de riesgo de ECA (dislipemia, hipertensión, obesidad e hiperglucemia).
Se prestará especial atención a la prescripción de ejercicio basada en la presencia
de estos factores de riesgo asociados con ECA y las metas del participante y/o el
proveedor de atención médica. Para más información, véanse otras secciones de
este capítulo sobre las recomendaciones para la prescripción de ejercicio para
estas otras afecciones y enfermedades.
•El ejercicio inicial se debe practicar con una intensidad moderada (40%-60% de
V .O2R o FCR) y, cuando sea apropiado, se pasará a una intensidad más
vigorosa (50%-75% de O2R o FCR) para lograr mejoras óptimas de la
salud/condición física.
•Debido a la elevada probabilidad de obesidad y sobrepeso, la mayoría de las
personas con síndrome metabólico se benefician de un aumento gradual de sus
niveles de actividad física hasta aproximadamente 300 min · semana-1 o 50 a 60
minutos de actividad física 5 días · semana-1 cuando sea apropiado (5, 91, 105).
Esta actividad física se puede acumular en múltiples tandas diarias de al menos
10 minutos de duración o por medio de incrementos en otros tipos de actividades
del estilo de vida de intensidad moderada. Para algunas personas tal vez sea
necesario para promover o mantener la pérdida de peso, progresar a 60-90 min ·
día-1. Para más información, consúltense la sección siguiente de este capítulo y
la posición del ACSM (5) sobre las recomendaciones para la prescripción de
ejercicio a personas con sobrepeso y obesidad.
SOBREPESO Y OBESIDAD
El sobrepeso y la obesidad se caracterizan por un exceso de peso corporal, por lo
que habitualmente el IMC se usa como criterio para definir estas afecciones.
Cálculos recientes indican que más del 66% de los adultos se clasifican como
personas con sobrepeso (IMC ≥25 kg · m-2), un 32% como obesos (IMC ≥30 kg
· m-2) y un 5% como extremadamente obesos (IMC ≥40 kg · m-2) (78). La
obesidad también es un problema creciente entre los jóvenes, con un ~14%-18%
de niños y adolescentes clasificados en el grupo con sobrepeso, definido como
un percentil ≥95 del IMC para su edad y sexo (78). Sobrepeso y obesidad se
relacionan con numerosas enfermedades crónicas como ECA, diabetes mellitus,
muchas formas de cáncer y numerosos problemas musculoesqueléticos (70). Se
calcula que las afecciones relacionadas con la obesidad constituyen un ~7% de
los costes sanitarios totales en Estados Unidos, y los costes directos e indirectos
de la obesidad superan los 117 mil millones de dólares anuales (98).
El control del peso corporal depende del equilibrio energético, sobre el cual
influye directamente la ingesta y el gasto de energía. Para que una persona con
sobrepeso u obesa reduzca el peso corporal, el gasto energético debe superar la
ingesta de energía. Una pérdida de peso del 5%-10% aporta beneficios
significativos para la salud (70), y es más probable que esos beneficios se
conserven mediante el mantenimiento del peso perdido y/o la participación en
una actividad física habitual. Mantener el peso perdido es todo un reto,
promediando la recuperación aproximada del peso un 33% a un 50% del peso
perdido en 1 año al finalizar el tratamiento (114).
Las intervenciones en el estilo de vida para perder peso que combinan
reducciones de la ingesta de energía con aumentos del gasto energético mediante
ejercicio y otras formas de actividad física suelen lograr una reducción inicial del
9%-10% del peso corporal (114). Sin embargo, la actividad física parece tener
poco impacto sobre la magnitud de la pérdida de peso en la intervención inicial
de 6 meses en comparación con las reducciones de la ingesta de energía (70). Por
tanto, es necesaria la combinación de reducciones modestas de la ingesta
energética con niveles adecuados de actividad física para potenciar la pérdida de
peso en personas con sobrepeso y obesidad (5, 70). A pesar del impacto mínimo
de la actividad física para perder peso en períodos de £6 meses de duración, la
actividad física parece ser importante para mantener pérdidas significativas de
peso y para prevenir la recuperación de ese peso (5, 70, 91, 105).
Basándose en datos científicos y pautas clínicas prácticas, el ACSM hace las
recomendaciones siguientes sobre la prueba de esfuerzo y el ejercicio para
personas con sobrepeso y obesidad.
PRUEBA DE ESFUERZO
•La presencia de otras comorbilidades (p. ej., dislipemia, hipertensión,
hiperinsulinemia, hiperglucemia, etc.) puede aumentar la estratificación de
riesgos para las personas con sobrepeso y obesidad, lo cual exige
reconocimientos médicos adicionales antes de la prueba de esfuerzo y/o
supervisión médica apropiada durante ella (capítulos 2 y 3).
•Hay que plantearse el tiempo apropiado para usar medicamentos con que tratar
las comorbilidades respecto a la prueba de esfuerzo (apéndice A).
•La presencia de afecciones musculoesqueléticas y/o traumatológicas quizá
requiera modificaciones en el procedimiento de la prueba de esfuerzo que
pueden precisar una ergometría de brazos o piernas.
•La menor capacidad potencial para el ejercicio de las personas con sobrepeso y
obesidad tal vez exija una carga de trabajo inicial baja (2-3 MET) y pequeños
incrementos por estadio de prueba de 0,5 a 1,0 MET.
•Debido a la facilidad de la administración de la prueba para el proveedor de
atención médica/especialista en ejercicio y el paciente, se planteará el uso de un
cicloergómetro (con un asiento de gran tamaño) en vez de una cinta ergométrica.
•Los adultos con sobrepeso y obesos a veces tienen problemas para cumplir los
criterios fisiológicos tradicionales de una prueba de esfuerzo máximo, de modo
que es posible que los criterios normativos para finalizar la prueba no se
apliquen a estas personas (capítulos 5 y 6).
•Se debe usar un manguito de tamaño apropiado para medir la TA de personas
con sobrepeso y obesas con el fin de reducir el riesgo potencial de que las
mediciones sean inexactas.
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
Los valores mínimos de referencia del FITT para el ejercicio concuerdan con las
recomendaciones del ejercicio aeróbico, resistido y de flexibilidad para adultos
sanos (10, 47) (capítulo 7). Igualmente, la dosis mínima de la actividad física
para mejorar los resultados de la salud/condición física concuerda con las
recomendaciones consensuadas para la salud pública de 150 min · semana-1 o
30 minutos de actividad física casi todos los días de la semana (47, 104). Los
siguientes valores son los recomendados mínimos del FITT para personas con
sobrepeso y obesas.
Frecuencia: ≥5 días · semana-1 para potenciar el gasto calórico.
Intensidad: Se propondrá una actividad física de intensidad moderada a
vigorosa. La intensidad inicial del ejercicio será moderada (40%-50% de la
O2R o la FCR). La progresión final a una intensidad más vigorosa
(50%-75% de la O2R o la FCR) puede obtener nuevos beneficios para la
salud/condición física.
Tiempo: 30-60 min · semana-1 hasta un total de 150 minutos por semana,
llegando a 300 minutos semanales de actividad física moderada; 150
minutos de actividad física vigorosa; o una combinación equivalente de
actividad física moderada y vigorosa. La práctica de ejercicio intermitente
de al menos 10 minutos de duración; las recomendaciones para acumular
dicho tiempo son una alternativa eficaz al ejercicio continuado.
Tipo: El modo primario serán actividades físicas aeróbicas que ejerciten los
grandes grupos musculares. Como parte de un programa de ejercicio
equilibrado, hay que incorporar un entrenamiento de resistencia. En el
capítulo 7 aparecen recomendaciones para la prescripción de ejercicio para
el entrenamiento de resistencia.
Circunstancias especiales
El volumen de actividad física necesario para continuar con la pérdida de peso y
evitar recuperarlo puede ser superior a las recomendaciones consensuadas para
la salud pública de una actividad física de 150 min · semana-1 o 30 minutos de
actividad física casi todos los días de la semana (47, 104). Por esta razón, hay
que tener en cuenta las siguientes consideraciones:
•Los adultos obesos y con sobrepeso pueden necesitar una progresión de
aproximadamente 250-300 min · semana-1 o 50 a 60 min 5 días · semana-1, ya
que esta magnitud de actividad física parece mejorar la conservación a largo
plazo de la pérdida de peso (5, 91, 105). Para promover o mantener la pérdida de
peso de algunas personas puede ser necesaria una progresión de hasta 60-90 min
· día-1 de ejercicio diario.
•Se debe practicar cierta magnitud de actividad física 5-7 días · semana-1.
•La duración de la actividad física de intensidad moderada a vigorosa debe
progresar inicialmente al menos 30 min · día-1 (47, 104) y, cuando sea
apropiado, progresar a 50-60 min · día-1 o más para potenciar el control del peso
a largo plazo. Los adultos con sobrepeso y obesidad acumulan esa magnitud de
actividad física en múltiples tandas diarias de al menos 10 minutos de duración o
por medio de incrementos en otras actividades de la vida diaria de intensidad
moderada. Además, estas estrategias mejoran el compromiso y el mantenimiento
de la actividad física (47).
•La suma de ejercicio resistido a la restricción energética no parece prevenir la
pérdida de masa magra ni la reducción observada en el gasto energético en
reposo (34). Sin embargo, el ejercicio resistido puede mejorar la fuerza muscular
y la función física de personas con sobrepeso y obesidad. Además, existen
beneficios adicionales para la salud de los participantes de esta población que
practiquen ejercicio resistido. Véase en el capítulo 7 más información sobre las
recomendaciones para la prescripción de ejercicio para el entrenamiento de
resistencia.
RECOMENDACIONES PARA UN PROGRAMA CONDUCTUAL DE
ADELGAZAMIENTO
Un programa conductual eficaz de adelgazamiento debe incluir reducciones de la
ingesta energética e incrementos en el gasto energético por medio de la actividad
física. Por tanto, el ACSM hace las siguientes recomendaciones para los
programas de adelgazamiento (5):
•Destinado a adultos con un IMC ≥25 kg · m–2 y niños que superen el percentil
95 del IMC basado en la edad y el sexo.
•Objetivo de una mínima reducción del peso corporal de al menos el 5% a 10%
del peso corporal inicial durante un período de 3 a 6 meses.
•Incorpore oportunidades de mejorar la comunicación entre los profesionales
sanitarios, los dietistas, los profesionales del ejercicio y las personas con
sobrepeso y obesidad después del período inicial de adelgazamiento.
•Objetivo de cambiar la conducta alimentaria y del ejercicio, ya que cambios
sostenidos en tales conductas consiguen una pérdida significativa de peso a largo
plazo.
•Objetivo de reducir la ingesta actual de energía de 500 a 1.000 kcal · día-1 para
conseguir adelgazar. Esta reducción de la ingesta de energía se debe combinar
con una reducción de la grasa dietética de <30% de la ingesta energética total.
•Objetivo de aumentar progresivamente un mínimo de 150 min · semana-1 de
actividad física de intensidad moderada para potenciar los beneficios para la
salud/condición física en adultos obesos o con sobrepeso.
•Progrese hasta magnitudes superiores de ejercicio (200-300 min · semana-1 o
≥2.000 kcal · semana-1) de actividad física para favorecer el control del peso a
largo plazo.
•Plantee el ejercicio resistido como un suplemento de la combinación de
ejercicio aeróbico y reducciones modestas en la ingesta de energía para
adelgazar.
•Incorpore estrategias de modificación de la conducta para facilitar la adopción y
mantenimiento de los cambios deseados de conducta.
OSTEOPOROSIS
La osteoporosis es una enfermedad ósea caracterizada por una densidad mineral
ósea (DMO) baja y alteraciones de la microarquitectura del hueso que
incrementan el riesgo de fracturas. La carga de la osteoporosis para la sociedad y
los pacientes es significativa (103). Más de 10 millones de norteamericanos de
50 años o más tienen osteoporosis, y otros 34 millones corren el riesgo de
padecerla. Las fracturas de cadera en concreto se asocian con un mayor riesgo de
discapacidad y defunción. La posición adoptada en 2005 por la International
Society of Clinical Densitometry, que ha sido adoptada por la American Society
for Bone and Mineral Research, la International Osteoporosis Foundation y la
American Association of Clinical Endocrinologists, define la osteoporosis en
mujeres posmenopáusicas y en hombres ≥50 años como una puntuación T en la
DMO de la columna lumbar, de la cadera, o del cuello del fémur £2,5 (22, 46).
Sin embargo, es importante saber que las fracturas osteoporóticas pueden ocurrir
con niveles de DMO por encima de este umbral, sobre todo en los ancianos.
La actividad física es esencial para la salud ósea (12, 89, 103). La actividad
física reduce el riesgo de fracturas osteoporóticas mejorando el pico de masa
ósea alcanzado durante el crecimiento y desarrollo, frenando el ritmo de pérdida
ósea con el envejecimiento, y/o reduciendo el riesgo de caídas mediante los
beneficios sobre la fuerza muscular y el equilibrio (20, 89). En consecuencia, la
actividad física desempeña un papel principal en la prevención primaria (riesgo
de) y secundaria (tratamiento) de la osteoporosis (103).
PRUEBA DE ESFUERZO
No hay circunstancias especiales para la prueba de esfuerzo de personas con
riesgo de osteoporosis en lo que respecta a cuándo está indicada clínicamente
una prueba, más allá de las propias de la población general. Pero cuando se
practiquen pruebas de esfuerzo en personas con osteoporosis, se tendrán en
cuenta los puntos siguientes:
•Usar un cicloergómetro como alternativa a la cinta ergométrica en la prueba de
esfuerzo para evaluar la función cardiovascular está indicado en pacientes con
osteoporosis vertebral grave a los que caminar les resulta doloroso.
•Los aplastamientos vertebrales que causan una pérdida de altura y deformación
de la columna pueden deteriorar la capacidad ventilatoria y conllevar una
desviación anterior del centro de gravedad. Esto último afecta a veces al
equilibrio durante la prueba de caminar en cinta ergométrica.
•La prueba de fuerza muscular máxima puede estar contraindicada en pacientes
con osteoporosis grave, aunque no hay pautas establecidas sobre
contraindicaciones para la prueba de fuerza muscular máxima.
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
Las recomendaciones para la prescripción de ejercicio en casos de osteoporosis
se refieren a dos tipos de poblaciones: (a) personas con riesgo de osteoporosis,
que se definen por tener ≥1 factor de riesgo de osteoporosis (p. ej., masa ósea
disminuida, la edad y ser mujer) (103), y (b) personas con osteoporosis.
•En las personas con riesgo de osteoporosis se recomiendan los siguientes
valores FITT para ayudar a preservar la salud ósea
Frecuencia: Actividades aeróbicas en carga 3-5 días · semana-1 y ejercicio
resistido 2-3 días · semana-1.
Intensidad: Intensidad moderada (p. ej., 60%-80% de 1RM, 8 a 12
repeticiones de ejercicio resistido) a alta (80%-90%, 5 a 6 repeticiones de
ejercicio resistido) con referencia a las fuerzas de carga sobre los huesos.
Tiempo: 30-60 min · día-1 de una combinación de actividades aeróbicas y
resistidas en carga.
Tipo: Actividades aeróbicas en carga (p. ej., tenis, subir/bajar escaleras y
caminar con carreras intermitentes al trote), actividades con saltos (p. ej.,
voleibol y baloncesto) y ejercicio resistido (p. ej., halterofilia).
•En personas con osteoporosis, se recomiendan los siguientes valores FITT para
prevenir la progresión de la enfermedad
Frecuencia: Actividades aeróbicas en carga 3-5 días · semana-1 y ejercicio
resistido 2-3 dias · semana-1.
Intensidad: Intensidad moderada (p. ej., 40% a <60% de la O2R o la FCR)
en actividades aeróbicas en carga, e intensidad moderada (60%-80% de
1RM, 8 a 12 repeticiones de ejercicio resistido) en las fuerzas de carga sobre
los huesos, aunque algunas personas toleran un ejercicio más intenso.
Tiempo: 30-60 min · día-1 de una combinación de actividades aeróbicas y
resistidas en carga.
Tipo: Actividades aeróbicas en carga (p. ej., subir/bajar escaleras, caminar
y otras actividades que se toleren) y ejercicio resistido (p. ej., halterofilia).
Consideraciones especiales
•Resulta complicado cuantificar la intensidad del ejercicio en términos de
fuerzas de carga sobre los huesos. Sin embargo, la magnitud de las fuerzas de
carga sobre los huesos aumenta por lo general en paralelo con la intensidad del
ejercicio cuantificada por métodos convencionales (p. ej., % FCmáx o % de
1RM). Para información adicional, consúltense en el capítulo 7 las
recomendaciones para prescribir ejercicio resistido.
•En la actualidad no existen pautas sobre las contraindicaciones para el ejercicio
en personas con osteoporosis. La recomendación general es prescribir ejercicio
de intensidad moderada que no cause ni agudice el dolor. Se evitarán los
ejercicios que impliquen movimientos explosivos o cargas de alto impacto. Se
evitarán los ejercicios que impliquen girar, doblar o comprimir la columna
vertebral.
•La DMO de la columna puede parecer normal o elevada después de
aplastamientos de vértebras osteoporóticas o en personas con osteoporosis en la
columna vertebral. La DMO de la cadera es un indicador más fiable del riesgo
de osteoporosis que la DMO de la columna (62).
•En mujeres y hombres mayores con riesgo de caídas la prescripción de ejercicio
debe incluir actividades que mejoren el equilibrio. Para información adicional,
consúltense el capítulo 8, Nelson y otros (73) y la postura del ACSM (8) sobre
las recomendaciones para la prescripción de ejercicio a adultos mayores.
•A la luz de los efectos rápidos y profundos de la inmovilización y el
encamamiento sobre la pérdida ósea, y el mal pronóstico para recuperar la
mineralización tras reiniciar la movilización, incluso los ancianos más frágiles se
mantendrán físicamente activos en la medida en que su salud lo permita para
preservar la integridad ósea.
ARTERIOPATÍA PERIFÉRICA
La AP afecta a 5-10 millones de adultos en Estados Unidos; es más habitual en
hombres que en mujeres, y su prevalencia aumenta a edades avanzadas (99). Los
principales factores de riesgo de AP son diabetes mellitus, hipertensión y
tabaquismo (69). Los pacientes con AP corren un riesgo 6,6 veces mayor de
morir por ECA que las personas sin AP (99). La claudicación intermitente, el
síntoma principal de la AP, se caracteriza por un dolor o sensación acalambrada
reproducibles en una o ambas piernas que se suelen desencadenar con el
ejercicio en carga (96). La claudicación intermitente se documenta en el 5% de
la población estadounidense mayor de 55 años y en el 15% de las personas con
AP (42, 52). A medida que los síntomas empeoran, puede ser lo bastante grave
como para limitar las actividades de la vida diaria (42).
La AP se debe al desarrollo de placas de ateroma en las arterias sistémicas, lo
cual provoca una estenosis significativa y reduce el riego sanguíneo a las
regiones distales al área de oclusión. Esta reducción del riego sanguíneo crea una
descompensación entre el aporte y la demanda de oxígeno, lo cual causa
isquemia en las áreas afectadas, por lo general la pantorrilla, el muslo o las
nalgas (50). Cuando la estenosis en la extremidad inferior cause necrosis en los
tejidos, puede estar indicada su amputación (50, 99). La AP se divide en estadios
basados en la presencia de síntomas, descritos en la tabla 10.4, y por el índice
tobillo-brazo, oscilando los valores entre >1 y <0,5 (tabla 10.5) (96). Los
tratamientos recomendados para la AP consisten en medicación (p. ej.,
cilostazol), revascularización y ejercicio (50).
TABLA 10.4. CLASIFICACIÓN DE FONTAINE DE LA ARTERIOPATÍA
PERIFÉRICA
ESTADIO
SÍNTOMAS
1
Asintomática
2
Claudicación intermitente
2a
Distancia hasta iniciarse el dolor >200 m
2b
Distancia hasta iniciarse el dolor <200 m
3
Dolor en reposo
4
Gangrena, pérdida de tejido
Actualizado de Squires RW. Pathophysiology and clinical features of
cardiovascular diseases. En: Kaminsky LA, editor. ACSM’s Resource Manual
for Guidelines for Exercise Testing and Prescription. 5.ª ed. Filadelfia (PA):
Lippincott Williams & Wilkins; 2006. p. 411-38.
TABLA 10.5. ESCALA DEL ÍNDICE TOBILLO-BRAZO (ITB) PARA LA
ARTERIOPATÍA PERIFÉRICA
ÍNDICE TOBILLO-BRAZO EN REPOSO EN DECÚBITO SUPINO
Normal
>1,0
Enfermedad leve
0,8–0,9
Enfermedad moderada 0,5–0,8
Enfermedad grave
<0,5
Reproducido con autorización de Squires RW. Pathophysiology and clinical
features of cardiovascular diseases. En: Kaminsky LA, editor. ACSM’s Resource
Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription. 5ª ed. Filadelfia
(PA): Lippincott Williams & Wilkins; 2006. p. 411–38.
PRUEBA DE ESFUERZO
La prueba de esfuerzo se practica en pacientes con arteriopatía periférica con el
fin de determinar el tiempo hasta el inicio del dolor claudicante previo y
posterior a la intervención terapéutica, medir el ITB después del ejercicio y
diagnosticar la presencia de ECA (115).
•Los pacientes con AP se clasifican de alto riesgo; por tanto, lo indicado es que
la prueba de esfuerzo se haga bajo supervisión médica.
•Se anotará y repetirá la toma de medicamentos de forma idéntica en las pruebas
de esfuerzo subsiguientes.
•La TAS de las arterias braquial y maleolar se debe medir bilateralmente después
de 15 minutos de reposo en decúbito supino. El ITB se calculará dividiendo la
lectura mayor de la TAS del tobillo por la lectura mayor de la TAS de la arteria
braquial.
•Se recomienda un protocolo en cinta ergométrica que comience a velocidad
baja e introduzca incrementos graduales en el grado de inclinación (115).
•La percepción del dolor claudicante se monitoriza usando la siguiente escala: 0
= sin dolor; 1 = inicio del dolor; 2 = dolor moderado; 3 = dolor intenso, y 4 =
dolor máximo (115), o con la Escala Modificada de Percepción Subjetiva del
Esfuerzo de Borg CR-10 (23) (fig. 10.1). Hay que documentar el tiempo y la
distancia hasta el inicio del dolor, y el tiempo y la distancia hasta alcanzar el
dolor máximo.
•A la finalización de la prueba de esfuerzo con fines de investigación, los
pacientes se recuperarán 5 minutos en decúbito supino, y se calculará el ITB en
ese momento. También hay que registrar el tiempo que pasa hasta que remite el
dolor tras el ejercicio (115).
•Además de la PEG, se usa la prueba de caminar 6 minutos para evaluar la
función de los pacientes con AP (115).
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
El ejercicio es eficaz en el tratamiento de personas con AP, porque el ejercicio
habitual aplicando un método de entrenamiento con intervalos aumenta la
distancia inicial y absoluta que se consigue recorrer sin dolor (42). El programa
de ejercicio también debe perseguir el tratamiento de los factores de riesgo de
ECA que a menudo se asocian con AP (115). Se recomienda la siguiente
prescripción de ejercicio a personas con AP:
Frecuencia: ejercicio aeróbico en carga 3-5 días · semana-1; ejercicio
resistido al menos 2 días · semana-1.
Intensidad: Intensidad moderada (p. ej., 40% a <60% de la O2R o la FCR)
que permita al paciente caminar hasta alcanzar un 3 en la escala del dolor
de 4 puntos (es decir, dolor intenso) (115). Entre tandas de actividad los
participantes deben disponer de tiempo para que el dolor isquémico remita
antes de reanudar el ejercicio (51, 115).
Tiempo: 30-60 min · día-1, aunque inicialmente algunos pacientes necesiten
comenzar con tandas de 10 minutos y hacer ejercicio con intermitencia
hasta acumular un total de 30-60 min · día-1.
Tipo: Ejercicio aeróbico en carga, como caminar, y alguna actividad en
descarga, como una ergometría de brazos. Montar en bicicleta sirve de
calentamiento, pero no debe ser el tipo primario de actividad. Se
recomienda el entrenamiento resistido para mejorar y mantener la fuerza y
tolerancia musculares. Véase información adicional en el capítulo 7 sobre
las recomendaciones para la prescripción de ejercicio resistido.
Consideraciones especiales
•No se ha determinado la relación óptima entre trabajo y reposo para personas
con AP. La relación entre trabajo y reposo tal vez se deba ajustar a cada paciente.
•Un ambiente frío puede agravar los síntomas de claudicación intermitente; por
tanto, se precisa un calentamiento más largo (13).
•Se animará a los pacientes a dejar de fumar si son fumadores.
•Para que los beneficios sean óptimos, los pacientes participarán en un programa
de ejercicio supervisado durante un mínimo de 5 a 6 meses. Después de un
programa de ejercicio de esta duración, es probable que haya mejoras de la
deambulación sin dolor del 106% al 177%, y del 64% al 85% en la capacidad
absoluta para la deambulación (25).
ENFERMEDADES PULMONARES
Las enfermedades pulmonares suelen provocar disnea y respiración dificultosa
con el esfuerzo. Como resultado de la disnea, los pacientes con EP ven limitadaS
sus actividades físicas y se produce un desacondicionamiento físico. Por
consiguiente, los pacientes con EP experimentan disnea incluso con niveles
bajos de esfuerzo físico. El ejercicio es una intervención eficaz que limita el
deterioro funcional y la discapacidad de estos enfermos (4, 72, 86). Los efectos
beneficiosos del ejercicio ocurren sobre todo mediante adaptaciones de los
sistemas musculoesquelético y cardiovascular, lo cual, a su vez, reduce el
esfuerzo al que se somete el sistema pulmonar durante el ejercicio (19, 86).
El interés de esta sección se centra en las anomalías de la función pulmonar
causadas por bronquitis crónica, enfisema, asma y fibrosis quística. Bronquitis
crónica, enfisema y fibrosis quística se clasifican como tipos de enfermedad
pulmonar obstructiva crónica (EPOC) que causan una disminución permanente
del flujo del aire, mientras que el asma tiene un componente reversible en la
obstrucción de las vías respiratorias (véase una clasificación de las EP en el
cuadro 10.1). En las referencias 19 y 72 aparecen pautas detalladas sobre la
prueba de esfuerzo y la prescripción de ejercicio para personas con estas
enfermedades. Las personas con EPOC leve y asma bajo control podrán hacer
ejercicio siguiendo los principios generales de las pautas para la prescripción de
ejercicio presentadas en el capítulo 7. No obstante, las personas con asma, en
especial con asma inducida por el ejercicio (AIE), deben evitar los
desencadenantes ambientales como el frío, el aire seco y con polvo en
suspensión y los contaminantes inhalados. Las personas que sufran
exacerbaciones agudas de su EP deberán limitar el ejercicio hasta que remitan
los síntomas.
CUADRO 10.1
Clasificación de las enfermedades pulmonares
•Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC): reducción permanente del
flujo del aire.
•Bronquitis: hiperexcreción de moco y tos crónica.
•Enfisema: destrucción de las paredes alveolares.
•Fibrosis quística: enfermedad genética de las glándulas exocrinas que causa una
producción excesiva de moco espeso que obstruye el sistema gastrointestinal y
los pulmones.
•Asma: afección reversible que causa obstrucción de las vías respiratorias
consistente en broncospasmo e inflamación.
PRUEBA DE ESFUERZO
•La evaluación de la función fisiológica debe comprender la capacidad
cardiopulmonar, la función pulmonar y la gasometría arterial o la saturación
arterial de oxígeno (SaO2) por métodos directos e indirectos.
•En ocasiones se necesitan modificaciones de los protocolos tradicionales (p. ej.,
estadios más largos, incrementos menores y progresión más lenta) dependiendo
de las limitaciones funcionales y el inicio temprano de la disnea. Por ejemplo, en
pacientes con EPOC grave, el protocolo de Naughton se puede modificar de
modo que sólo se incremente la velocidad pero no la inclinación cada 2 minutos
en vez de 3.
•Como se indica en el capítulo 5, la prueba de esfuerzo submáximo se usa a
veces dependiendo del motivo de la prueba y del estado clínico del paciente. Sin
embargo, hay que reparar en que los neumópatas pueden presentar limitaciones
ventilatorias al ejercicio; por tanto, tal vez no sea apropiada la predicción del
pico de O2 basada en las limitaciones predichas por la edad. En los últimos años
la prueba de caminar 6 minutos se ha vuelto popular para evaluar la capacidad de
ejercicio funcional en personas con EP más graves o cuando falte equipamiento
para la prueba de esfuerzo (17).
•Además de los criterios normativos para la finalización, la prueba de esfuerzo
se puede interrumpir si se detecta una grave desaturación arterial de oxígeno (es
decir, SaO2 ≤80%) (18).
•El modo de la prueba de esfuerzo suele ser caminar o pedalear en una bicicleta
estática. Los protocolos de la deambulación tal vez sean más adecuados para
personas con enfermedad grave que tal vez carezcan de fuerza muscular para
vencer la resistencia creciente de los cicloergómetros. Además, si se opta por
una ergometría de brazos, el ejercicio aeróbico con las extremidades superiores
puede agudizar la disnea y limitar la intensidad y duración de la actividad.
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
Los valores recomendados del marco FITT para EP suelen coincidir con los
principios generales de la prescripción de ejercicio abordados en el capítulo 7
(10, 47). La prescripción de ejercicio para neumópatas hace distinción entre dos
tipos de población: (a) personas con el asma bajo control o con una EPOC leve,
y (b) personas con EPOC moderada a grave.
•Para personas con asma bajo control o EPOC leve, se recomienda la siguiente
prescripción de ejercicio para la capacidad cardiovascular
Frecuencia: Al menos 3-5 días · semana-1.
Intensidad: En el momento presente no existe consenso sobre la intensidad
«óptima» para el ejercicio de neumópatas. Las recomendaciones para la
intensidad del ejercicio de adultos sanos mayores del capítulo 8 y Nelson y
otros (73) tal vez sirvan para personas con EPOC. Las recomendaciones
para niños y adolescentes del capítulo 8 a veces se usan en personas más
jóvenes con asma o fibrosis quística.
Tiempo: 20-60 min · día-1 de actividad física continua o intermitente.
Tipo: Se recomienda encarecidamente caminar porque forma parte de la
mayoría de las actividades de la vida diaria. La bicicleta estática sirve como
alternativa de entrenamiento. Además, se incorporarán ejercicios de
entrenamiento resistido y flexibilidad en la prescripción de ejercicio
aplicando las pautas del capítulo 7.
•Para personas con EPOC moderada a grave, se recomienda la siguiente
prescripción de ejercicio para la capacidad cardiovascular
Frecuencia: Al menos 3-5 días · semana-1.
Intensidad: Para los pacientes con EPOC moderada a grave cuya tolerancia
al ejercicio pueda estar limitada por la capacidad ventilatoria, se sugieren
intensidades de ejercicio de hasta el 60%-80% del pico de la cadencia de
trabajo (72, 101). La intensidad también se puede basar en el índice de
disnea determinado con la PEG y valores entre 3 (disnea moderada) a 5
(fuerte a dura) en una escala de 0 a 10 correspondiente a la intensidad de
ejercicio deseada que se puede tolerar (23).
Tiempo: Las personas con EPOC moderada a grave consiguen hacer
ejercicio sólo a una intensidad específica durante unos pocos minutos al
comienzo del programa de entrenamiento. También se puede recurrir a
ejercicio intermitente para las sesiones iniciales hasta que el paciente tolere
el ejercicio con una intensidad y duración mayores de la actividad.
Tipo: Caminar o montar en bicicleta. Adicionalmente, se incorporarán
ejercicios de entrenamiento con resistencia y flexibilidad en la prescripción
de ejercicio aplicando las pautas del capítulo 7.
Consideraciones especiales
•Las EP y su tratamiento no sólo afectan a los pulmones, sino también a los
músculos esqueléticos (19). El entrenamiento con resistencia del músculo
esquelético debe formar parte integral de la prescripción de ejercicio para
neumópatas. La prescripción de ejercicio para el entrenamiento con resistencia
de pacientes pulmonares con asma controlada o EPOC leve debe seguir los
mismos principios que para los adultos sanos que aparecen en el capítulo 7,
mientras que la prescripción para pacientes con EPOC moderada a grave debe
seguir los principios para adultos mayores según Nelson y otros (73) y el
capítulo 8 (72, 101).
•Como los neumópatas pueden experimentar una disnea mayor mientras realizan
actividades de la vida diaria que impliquen a las extremidades superiores, será
beneficioso para estos pacientes centrarse en los músculos de la cintura
escapular cuando practiquen ejercicios resistidos.
•La debilidad de los músculos inspiratorios es un factor que contribuye a la
intolerancia al ejercicio y a la disnea en pacientes con EPOC. El entrenamiento
de estos músculos aumenta la fuerza y tolerancia de los músculos respiratorios,
y, en último término, reduce la disnea y mejora la tolerancia al ejercicio, sobre
todo en pacientes con debilidad de los músculos inspiratorios (36, 64, 92).
Las pautas para el entrenamiento de los músculos inspiratorios son las
siguientes:
Frecuencia: Un mínimo de 4-5 días · semana-1.
Intensidad: 30% de la presión inspiratoria máxima medida en la capacidad
residual funcional.
Tiempo: 30 min · día-1 o dos sesiones de 15 minutos · día-1.
•Con independencia de la intensidad prescrita del ejercicio, el profesional del
ejercicio o de la salud/condición física debe monitorizar estrechamente las
sesiones iniciales de ejercicio y ajustar la intensidad y duración en consonancia
con las respuestas y tolerancia del paciente. En muchos casos la presencia de
síntomas, sobre todo disnea/respiración entrecortada, remplaza los métodos
objetivos de prescripción del ejercicio.
•El método tradicional para monitorizar la intensidad del ejercicio es la FC,
como se expuso en el capítulo 7. Como se ha mencionado previamente, un
método alternativo a la FC es usar como intensidad «ideal» para el ejercicio el
índice de disnea percibida mediante una PEG (54). La mayoría de los pacientes
con EPOC generan con precisión y fiabilidad un índice de disnea mediante una
prueba de esfuerzo con incrementos como objetivo para regular/monitorizar la
intensidad del ejercicio. Un índice de disnea entre 3 (disnea moderada) y 5
(respiración fuerte o dificultosa) en una escala de 0 a 10 es la intensidad
recomendada para el ejercicio de los pacientes con EPOC moderada a grave
(23).
•A diferencia de la mayoría de las personas sanas y los cardiópatas, los pacientes
con EPOC moderada a grave pueden presentar desaturación de la
oxihemoglobina durante el ejercicio. Por tanto, habrá que obtener una medición
de la oxigenación de la sangre, sea la presión parcial del oxígeno arterial (PaO2)
o el % de SaO2, durante la PEG inicial. Además, se recomienda una oximetría
para las sesiones iniciales de ejercicio con el fin de evaluar una posible
desaturación de la oxihemoglobina inducida por el ejercicio.
•Basándose en las recomendaciones del Estudio de Oxigenoterapia Nocturna
(75), el O2 suplementario está indicado en pacientes con una PaO2 £55 mmHg o
un % de SaO2 £88% mientras se respira aire ambiente. Estas mismas pautas se
aplicarán cuando se plantee usar oxígeno suplementario durante el ejercicio.
•Para reducir el riesgo de broncoconstricción inducida por el ejercicio, las
personas con asma deben seguir un tratamiento con broncodilatadores inhalados
(es decir, 2 a 4 soplos) 15 minutos antes del inicio del ejercicio y deben calentar
gradualmente practicando ejercicio de baja intensidad varios minutos antes de
aumentar la intensidad del ejercicio (72).
•En personas con fibrosis quística se aplicarán precauciones rigurosas, como
lavar las manos y el equipamiento con frecuencia, en las pruebas de esfuerzo y
en las instalaciones para reducir al mínimo el riesgo de exposición a agentes
patógenos multirresistentes (30, 43).
NEFROPATÍA
A las personas se les diagnostica una nefropatía crónica si tienen daños en los
riñones, lo cual se manifiesta en una microalbuminuria o en una tasa de filtrado
glomerular <60 ml min-1 · 1,73 m²-¹ durante ≥3 meses (71). Basándose en las
pautas del National Kidney Foundation Kidney Disease Outcomes Quality
Initiative (K/DOQI), la nefropatía crónica se divide en cinco estadios, sobre todo
dependiendo de la tasa de filtración glomerular (véanse en la tabla 10.6 los
criterios de clasificación de la nefropatía crónica) (71). Aproximadamente 20
millones de norteamericanos tienen nefropatía crónica (107). Cuando los
individuos llegan al estadio 5 de la enfermedad (es decir, tasa de filtrado
glomerular <15 ml · min-1 · 1,73 m²-¹), sus opciones de tratamiento son terapia
renal sustitutiva (hemodiálisis o diálisis peritoneal) o un trasplante de riñón.
La diabetes mellitus y la hipertensión son las causas principales de la nefropatía
terminal, constituyendo respectivamente un 45% y un 27,2% de los casos (107).
La tasa de incidencia de las personas que llegan al estadio terminal de la
nefropatía ha disminuido, con una tasa de 343 personas por cada millón en 2003
a 339 personas por cada millón en 2004 (107). Sin embargo, la prevalencia de la
enfermedad sigue siendo alta, llegando a 1.542 personas por cada millón en
2004, lo cual es 5,4 veces mayor que la cifra correspondiente de 1980. La
nefropatía terminal es 1,5 veces más prevalente en los hombres que en las
mujeres, y 4,2 veces en los negros que en los blancos.
PRUEBA DE ESFUERZO
Las personas con nefropatía crónica tienden a tener una baja capacidad funcional
que se aproxima al 50% de la registrada en controles sanos compatibles en edad
y sexo (60, 61). Se cree que esta capacidad funcional reducida está relacionada
con varios factores, como un estilo de vida sedentario, disfunción cardíaca,
anemia y disfunción musculoesquelética. La prueba de esfuerzo de individuos
con nefropatía crónica debe ser supervisada por personal médico preparado, con
la aplicación de los criterios normativos para la terminación de una prueba de
esfuerzo y con métodos de interpretación (capítulos 5 y 6). Se debe reparar en
las siguientes circunstancias en las pruebas de esfuerzo:
TABLA 10.6. ESTADIOS DE LA NEFROPATÍA CRÓNICA
ESTADIO DESCRIPCIÓN
TASA DE FILTRADO GL
1
Daños renales con tasa de filtrado glomerular normal o ↑ ≥90
2
Daños renales con tasa de filtrado glomerular normal o ↓ 60–89
3
Tasa de filtrado glomerular moderada ↓
30–59
4
Tasa de filtrado glomerular grave ↓
15–29
5
Insuficiencia renal
<15 (o diálisis)
Reproducido de la National Kidney Foundation. Pautas de la práctica clínica del
K/DOQI para la nefropatía crónica: evalua -ción, clasificación, y estratificación.
Am J Kidney Dis. 2002; 39(2 suppl 1):S1–266, con autorización de Elsevier.
•Se debe conseguir la autorización médica del nefrólogo del paciente.
•Es probable que los pacientes tomen muchos medicamentos, entre ellos los habi
-tuales para el tratamiento de la hipertensión y la diabetes mellitus (apéndice A).
•Cuando se practique la PEG a una persona con nefropatía crónica (estadios 14), se seguirán los procedimientos normativos para la prueba.
•Se optarán por los protocolos con cinta ergométrica y cicloergómetro en
pacientes con nefropatía, siendo la cinta ergométrica la más popular.
•Debido a la baja capacidad funcional de este grupo de población, son
apropiados tanto los protocolos en cinta ergométrica rodante como los
protocolos modificados de Bruce, Balke, Naughton o los protocolos ramificados
(80).
•Si se emplea el cicloergómetro, las cadencias de trabajo inicial recomendadas
para el calentamiento son 20 a 25 W. La cadencia de trabajo aumentará
siguiendo incrementos de 10 a 30 W cada 1 a 3 minutos (111).
•En el caso de pacientes en hemodiálisis de mantenimiento, la prueba de
esfuerzo se programará los días en que no haya diálisis, y se monitorizará la TA
en el brazo que no contenga la fístula arteriovenosa (81). Además, el pico de la
FC (FCpico) es ~75% de la FCmáx predicha por la edad (82).
•Los pacientes en diálisis peritoneal ambulatoria continua harán la prueba sin
líquido dializado en su abdomen (81).
•Como la FC no siempre es un indicador fiable de la intensidad del ejercicio en
personas con nefropatías crónicas, siempre hay que monitorizar el índice del
esfuerzo percibido.
•Se emplearán los procedimientos normativos para la prueba de esfuerzo con
receptores de trasplantes.
•La prueba de la fuerza dinámica se hará usando 3RM o una carga superior (p.
ej., 10-12 RM), ya que la prueba de 1RM se suele considerar contraindicada en
personas con nefropatías crónicas por el miedo a que sufran fracturas
espontáneas por arrancamiento (21, 56, 81, 90).
•La fuerza y tolerancia musculares se deben evaluar con seguridad usando un
dinamómetro isocinético con velocidades angulares en una amplitud de 60º-180º
· segundo-1 (48, 80).
•Existen variedad de pruebas del rendimiento físico para someter a prueba a
personas con nefropatía. Son apropiadas las pruebas para evaluar la capacidad
cardiovascular (p. ej., la prueba de caminar 6 minutos), la fuerza muscular (p. ej.,
prueba de sedestación a bipedestación a sedestación), y el equilibrio (p. ej.,
prueba de estiramiento funcional) (79, 83).
PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO
La prescripción ideal de ejercicio para personas con nefropatía crónica no se ha
concretado del todo (56). Las recomendaciones para la población general se
deben modificar usando intensidades iniciales bajas (<40% de la O2R) a
moderadas (40% a <60% de la O2R) de ejercicio para progresar gradualmente y
en el tiempo basándose en la tolerancia del paciente (capítulo 7). Los receptores
de trasplantes con autorización médica pueden iniciar el ejercicio a partir de 8
días después de la operación de trasplante (66). El ejercicio resistido es
importante para el bienestar general de las personas con nefropatía crónica
estable. A continuación ofrecemos las recomendaciones para el ejercicio de
pacientes con nefropatía crónica.
Frecuencia: Ejercicio aeróbico 3-5 días · semana-1; ejercicio resistido 2-3
días · semana-1.
Intensidad: Intensidad moderada (p. ej., 40% a <60% de la O2R o IEP de
11-13 en una escala de 6-20) en el ejercicio aeróbico, y el ejercicio resistido
entre el 60% y el 75% de 1RM.
Tiempo: Ejercicio aeróbico: 20-60 min · día-1 de actividad aeróbica
continua; sin embargo, si esta duración no se tolera, se harán tandas de 10
minutos de ejercicio intermitente hasta acumular 20-60 min · día-1.
Entrenamiento de resistencia: 1 serie de 10 a 15 repeticiones. A veces son
posibles múltiples series dependiendo de la tolerancia del paciente y el
tiempo (10).
Tipo: Ejercicio aeróbico, como caminar y montar en bicicleta. Use
máquinas o pesas libres para el ejercicio resistido. Elija 8 a 10 ejercicios
diferentes para trabajar los grupos musculares principales. Búsquese
información adicional en el capítulo 7 sobre las recomendaciones para la
prescripción de ejercicio resistido.
Consideraciones especiales
Pacientes en hemodiálisis
•El entrenamiento no debe comenzar nada más terminar la diálisis, sino los días
que no se vaya a diálisis. Si el entrenamiento se practica durante la diálisis, el
ejercicio se programará durante la primera mitad del tratamiento para evitar los
períodos hipotensos.
•Como la FC es un indicador poco fiable de la intensidad del ejercicio, usaremos
el IEP.
•Ejercite el brazo con acceso arteriovenoso siempre y cuando no se apoye peso
directamente en esta área del brazo (56).
Pacientes peritoneales
•Los pacientes en diálisis peritoneal ambulatoria continua pueden intentar hacer
ejercicio con líquido en el abdomen; sin embargo, si esto causa molestias, se les
debe animar a drenar el líquido (56).
Pacientes trasplantados
•Durante los períodos de posible rechazo, la intensidad y duración del ejercicio
se deben reducir, pero no hay que dejar el ejercicio (79, 83).
BIBLIOGRAFÍA
1. Ahlborg L, Andersson C, Julin P. Whole-body vibration training compared
with resistance training: effect on spasticity, muscle strength and motor
performance in adults with cerebral palsy. J Rehabil Med. 2006; 38:302-8.
2. Albright A. Diabetes. En: Ehrman JK, Gordon PM, Visich PS, Keteyian SJ,
editores. Clinical Exercise Physiology. Champaign (IL): Human Kinetics; 2003.
p. 133.
3. American Cancer Society. Cancer Facts and Figures 2006. Atlanta (GA):
American Cancer Society; 2006.
4. American College of Chest Physicians/American Association of
Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation. Pulmonary Rehabilitation
Guidelines Panel. Pulmonary rehabilitation: joint ACCP/ACVPR evidencebased
guidelines. Chest. 1998; 112:1363-96.
5. American College of Sports Medicine. Position Stand. Appropriate
intervention strategies for weight loss and prevention of weight regain for adults.
Med Sci Sports Exerc. 2001; 33:2145-56.
6. American College of Sports Medicine. Position Stand. Exercise and fluid
replacement. Med Sci Sports Exerc. 2007; 39(2):377-90.
7. American College of Sports Medicine. Position Stand. Exercise and
hypertension. Med Sci Sports Exerc. 2004; 36:533-53.
8. American College of Sports Medicine. Position Stand. Exercise and physical
activity for older adults. Med Sci Sports Exerc. 1998; 30(6):992-1008.
9. American College of Sports Medicine. Position Stand. Exercise and type 2
diabetes. Med Sci Sports Exerc. 2000; 33:1345-62.
10. American College of Sports Medicine. Position Stand. The recommended
quantity and quality of exercise for developing and maintaining
cardiorespiratory and muscular fitness and flexibility in adults. Med Sci Sports
Exerc. 1998; 30:975-91.
11. American College of Sports Medicine. Position Stand. Exertional heat illness
during training and competition. Med Sci Sports Exerc. 2007; 39(3):556-72.
12. American College of Sports Medicine. Position Stand. Physical activity and
bone health. Med Sci Sports Exerc. 2004; 36:1985-96.
13. American College of Sports Medicine. Position Stand. Prevention of cold
injuries during exercise. Med Sci Sports Exerc. 2006; 38-2012-29.
14. American Diabetes Association. Standards of medical care in diabetes–2007.
Diabetes Care. 2007; 30:S4-41.
15. American Heart Association. Heart Disease and Stroke Statistics–2006
Update: A report from the American Heart Association Statistics Committee and
Stroke Statistics Subcommittee. Circulation. 2006; 113:e85-151.
16. American Geriatrics Society Panel on Exercise and Osteoarthritis. Exercise
prescription for older adults with osteoarthritis pain: consensus practice
recommendations. J Am Geriatr Soc. 2001; 48:808-23.
17. American Thoracic Society. ATS statement: guidelines for the six-minute
walk. Am J Respir Crit Care Med. 2002; 116:111-7.
18. American Thoracic Society and American College of Chest Physicians.
ATS/ACCP statement on cardiopulmonary exercise testing. Am J Respir Crit
Care Med. 2003; 167:211-7.
19. American Thoracic Society and European Respiratory Society. Skeletal
muscle dysfunction in chronic obstructive pulmonary disease. Am J Respir Crit
Care Med. 1999; 159:S1-40.
20. Beck BR, Snow CM. Bone health across the lifespan–exercising our options.
Exerc Sport Sci Rev. 2003; 31:117-22.
21. Bhole RJ, Flynn JC, Marbury TC. Quadriceps tendon ruptures in uremia.
Clin Orthop Relat Res. 1985; 159:200-6.
22. Binlkey N, Bilezikian JP, Kendler DL, Leib ES, Lewiecki EM, Petak SM.
Official positions of the International Society for Clinical Densitometry and
Executive Summary of the 2005 Position Development Conference. J Clin
Densitom. 2006; 9:4-14.
23. Borg G. Scaling pain and related subjective somatic symptoms. En: Borg’s
Perceived Exertion and Pain Scales. Champaign (IL): Human Kinetics, 1998;
63-5.
24. Buchloz AC, Bugaresti JM. A review of body mass index and waist
circumference as markers of obesity and coronary heart disease risk in persons
with chronic spinal cord injury. Spinal Cord. 2005; 43:513-8.
25. Bulmer AC, Coombes JS. Optimizing exercise training in peripheral arterial
disease. Sports Med. 2004; 34:983-92.
26. Centers for Disease Control and Prevention. National diabetes fact sheet:
general information and national estimates on diabetes in the United States,
2005.
27. Centers for Disease Control and Prevention. Prevalence of disabilities and
associated health conditions among adults–United States, 1999. MMWR Morb
Mortal Wkly Rep 2001; 50:120-5.
28. Centers for Disease Control and Prevention. Prevalence of doctor–diagnosed
arthritis and arthritis-related activity limitation–United States, 2003-2005.
MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2006; 55:1089-92.
29. Cerebral Palsy –International Sport and Recreation Association.
Classification and Sports Rules Manual. 9ª ed. Nottingham, England: CP_ISRA,
2006.
30. Cystic Fibrosis Foundation. 2006 Burkholderia cepacia y CF Foundation’s
Participation Policy [Internet]. 2006 [citado 2007 Diciembre]. Disponible en
http://www.cff.org/LivingWithCF/StayingHealthy/Germs/Bcepacia
31. Damiano DL. Activity, activity, activity: rethinking our physical therapy
approach to cerebral palsy. Phys Ther. 2006; 86:1-7.
32. Darrah J, Wessel J, Neraingburg P, O’Connor M. Evaluation of a community
fitness program for adolescents with cerebral palsy. Ped Phys Ther. 1999; 11:1823.
33. Dodd KJ, Taylor NF, Damiano DL. A systematic review of the effectiveness
of strength training programs for people with cerebral palsy. Arch Phys Med
Rehabil, 2002; 83:1157-64.
34. Donnelly JE, Jakicic JM, Pronk NP, Smith BK, Kirk EP, Jacobsen DJ,
Washburn R. Is resistance exercise effective for weight management? Evidenced
Based Preventive Medicine. 2004; 1:21-9.
35. Doyle C, Kushi LH, Byers T, y otros. 2006. Nutrition, Physical Activity and
Cancer Survivorship Advisory Committee. Nutrition and physical activity during
and after cancer treatment: an American Cancer Society guide for informed
choices. CA Cancer J Clin. 2006; 56:323-53.
36. Enright SK, Chatham AA, Ionescu V, Unnithan B, Shale DJ. Inspiratory
muscle training improves lung function and exercise capacity in adults with
cystic fibrosis. Chest. 2004; 126:405-11.
37. Fisher NM. Osteoarthritis, rheumatoid arthritis, and fibromyalgia. En: Myers
JN, Herbert WG, Humphrey R, editores. ACSM’s Resources for Clinical
Exercise Physiology: Musculoskeletal, Neuromuscular, Neoplastic,
Immunologic, and Hematologic Conditions. Filadelfia (PA). Lippincott Williams
& Wilkins; 2002, p. 111-24.
38. Fletcher B, Berra K, Ades P, y otros. AHA Scientific Statement: Managing
blood lipids a collaborative approach. Circulation. 2005; 112:3184-209.
39. Ford ES. Prevalence of the metabolic syndrome defined by the international
diabetes federation among adults in the US. Diabetes Care. 2005; 28:2745-9.
40. Ford ES, Giles WH, Mokdad HT. Increasing prevalence of the metabolic
syndrome among US adults. Diabetes Care. 2005; 28:2745-9.
41. Franks PW, Olsson T. Metabolic Syndrome and early death getting to the
heart of the problem. Hypertension, 2007; 49:10-2.
42. Gardner AW, Montgomery PS, Flinn WR, Katzel LI. The effect of exercise
intensity on the response to exercise rehabilitation in patients with intermittent
claudication. J Vasc Surg. 2005; 42:702-9.
43. Geddes DM. Of isolates and isolation: pseudomonas aeruginosa in adults
with cystic fibrosis. Lancet. 2001; 358:522-3.
44. Grundy S, Cleeman JI, Merz NB, y otros. Implications of recent clinical
trials for the National Cholesterol Education Program Adult Treatment Panel III
Guidelines. Circulation. 2004; 110:227-39.
45. Haisma JA, Van der Woude LHV, Stam HJ, Bergen MP, Sluis TAR,
Bussmann JBJ. Physical capacity in wheelchair dependent persons with a spinal
cord injury: a critical review of the literature. Spinal Cord. 2006; 44:1-11.
46. Hans D, Downs RE, Duboeuf F, Greenspan S, Jankowski LG, Kiebzak GM,
Petak SM. Skeletal sites for osteoporosis diagnosis: the 2005 ISCD Official
Positions. J Clin Densitom. 2006; 9:15-21.
47. Haskell JA, Van der Woude LHV, Stam HJ, Bergen MP, Sluis TAR,
Bussmann JBJ. Physical activity and public health updated recommendations
from the American College of Sports Medicine and the American Heart
Association. Med Sci Sports Exerc. 2007; 39(8):1423-34.
48. Headley S, Germain M, Mailloux P, y otros. Resistance training improves
strength and functional measures in patients with end-stage renal disease. Am J
Kidney Dis. 2002; 40:355-64.
49. Helmick CG, Lawrence RC, Pollard RA, Lloyd E, Heyse SP. Arthritis and
other rheumatic conditions: who is affected now, who will be affected later?
Arthritis Care Res. 1995; 8:203-11.
50. Hiatt WR, Cox L, Greenwalt M, Griffin A, Schechter C. Quality of
assessment of primary and secondary endpoints in claudication and critical leg
ischemia trials. Vasc Med. 2005; 10:207-13.
51. Hiatt WR, Wolfel EE, Meier RH, Regensteiner JG. Superiority of treadmill
walking exercise versus strength training for patients with peripheral arterial
disease. Circulation. 1994; 80(4):846-52.
52. Hirsch AT, Criqui MH, Treat-Johnson D, y otros. Peripheral arterial disease
detection, awareness, and treatment in primary care. JAMA. 2001; 286:1317-24.
53. Hopman MT, Oeseburg B, Binkhorst RA. Cardiovascular responses in
persons with paraplegia to prolonged arm exercise and thermal stress. Med Sci
Sports Exerc. 1993; 25:577-83.
54. Horowitz MB, Littenberg C, Mahler DA. Dyspnea ratings for prescribing
exercise intensity in patients with COPD. Chest. 1996; 109:1169-75.
55. International Diabetes Federation. The IDF consensus world-wide definition
of the metabolic syndrome [Internet]. 2007. Disponible en:
http://www.idf.org/webdata(docs/MetSyndrome_FINAL.pdf
56. Johansen KL. Exercise and chronic kidney disease: current
recommendations. Sports Med. 2005; 35:485-99.
57. Kendrick AH, Johns DP, Leeming JP. Infection control of lung function
equipment: a practical approach. Respir Med. 2003; 97:1163-79.
58. Klippel JH, ed. Primer on the Rheumatic Diseases. Atlanta (GA): Arthritis
Foundation; 2001.
59. Knowler WC, Barrett-Connor E, Fowler SE, Hamman RF, Lachin JM,
Walker EA, Nathan DM. Reduction in the incidence of type 2 diabetes with
lifestyle intervention or metformin. N Engl J Med. 2002; 346:393-403.
60. Kouidi EJ. Central and peripheral adaptations to physical training in patients
with end-stage renal disease. Sports Med. 2001; 31:651-65.
61. Lin K, Stewart D, Cooper S, Davis CL. Pre-transplant cardiac testing for
kidney-pancreas transplant candidates and association with cardiac outcomes.
Clin Transplant. 2001; 15:269-75.
62. Liu G, Peacock M, Eilam O, Dorulla G, Braunstein E, Johnston CC. Effect
of osteoarthritis in the lumbar spine and hip on bone mineral density and
diagnosis of osteoporosis in elderly men and women. Osteoporos Int. 1997;
7:564-9.
63. Lockette K, Keys A. Conditioning with Physical Disabilities. Champaign
(IL): Human Kinetics; 2003. p. 210-6.
64. Lotters F, van Tol B, Kwakkel G, Gosselink R. Effects of controlled
inspiratory muscle training in patients with COPD: a meta-analysis. Eur Respir
J. 2002; 20:570-6.
65. McNeely ML, Peddle C, Parliament M, Courneya KS. Cancer rehabilitation:
recommendations for integrating exercise programming in the clinical practice
setting. Curr Cancer Ther Rev. 2006; 2(4):351-60.
66. Miller TD, Squires RW, Gau GT, Ilstrup DM, Frohnert PP, Sterioff S. Graded
exercise testing and training after renal transplantation: a preliminary study.
Mayo Clin Proc. 1987; 62:773-7.
67. Minor MA, Kay DR. Arthritis. En: Rustine K.L, Moore GE, ed. ACSM’s
Exercise Management for Persons with Chronic Diseases and Disabilities. 2ª ed.
Champaign (IL): Human Kinetics; 2003. p. 210-6.
68. National Cholesterol Education Program. Third Report of the National
Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on the Detection,
Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult
Treatment Panel III). 2002. Bethesda, MD, NIH Publication No. 02-5215.
69. National Heart, Lung and Blood Institute. Seventh Report of the Joint
National Committee on Prevention, Detection, Evaluation and Treatment of
High Blood Pressure–JNC VII. Bethesda (MD): U.S. Department of Health and
Human Services. 2004, 04-52302003.
70. National Institute of Health and National Heart, Lung, and Blood Institute.
Clinical guidelines on the identification, evaluation, and treatment of overweight
and obesity in adults – the evidence report. Obes Res. 1998; 6 (supl.2): 5152095.
71. National Kidney Foundation. K/DOQI clinical practice guidelines for
chronic kidney disease: evaluation, classification, and stratification. Am J
Kidney Dis. 2002; 39(2 supl 1):S1-266.
72. Nicei L, Donner C, Wouters E, y otros. American Thoracic Society/European
Respiratory Society statement on pulmonary rehabilitation. Am J Respir Crit
Care Med. 2006; 173:1390-413.
73. Nelson ME, Rejeski WJ, Blair SN, y otros. Physical activity and public
health in older adults: recommendation from the American College of Sports
Medicine and he American Heart Association. Med Sci Sports Exerc. 2007;
39(8):1435-45.
74. Ness KK, Wall MM, Oakes JM, Robinson LL, Gurney KG. Physical
performance limitations and participation restrictions among cancer survivors: a
population-based study. Ann Epidemiol. 2006; 16:197-205.
75. Nocturnal Oxygen Therapy Trial Group. Continuous or nocturnal oxygen
therapy in hypoxemic chronic obstructive lung disease: a clinical trial. Ann
Intern Med. 1980; 93:391-8.
76. O’Brien K, Nixon S, Glazier RH, Tynan AM. Progressive resistive exercise
interventions for adults living with HIV/AIDS. Cochrane Database Syst Rev.
2004; CD004248.
77. O’Brien K, Nixon S, Tynan AM, Clazier RH. Effectiveness of aerobic
exercise in adults living with HIV/AIDS: systematic review. Med Sci Sports
Exerc. 2004; 36:1659-66.
78. Ogden CL, Carroll MD, Curtin LR, McDowell MA, Tabak CJ, Flegal KM.
Prevalence of overweight and obesity in the United States, 1999-2004. JAMA.
2006; 295:1549-55.
79. Painter PL. Exercise after renal transplantation. Adv Ren Replace Ther.
1999; 6:159-64.
80. Painter PL, Hector L, Ray K, y otros. Randomized trial of exercise training
after renal transplantation. Transplantation. 2002; 74:42-8.
81. Painter PL, Krasnoff JB. End-stage metabolic disease: renal failure and liver
failure. En: J.L. Durstine, editor. ACSM’s Exercise Management for Persons
with Chronic Diseases and Disabilities. 2ª ed. Champaign (IL): Human Kinetics;
2003. p. 126-32.
82. Painter P, Mooere GE, The impact of recombinant human erythropoietin on
exercise capacity in haemo-dialysis patients. Adv Ren Replace Ther. 1994;
1:55.65.
83. Painter PL, Stewart AL, Carey S. Physical functioning: definitions,
measurement, and expectations. Adv Ren Replace Ther. 1999; 6:110-23.
84. Palisano RJ, Snider L, Orlin MN. Recent advances in physical and
occupational therapy for children with cerebral palsy. Semin Pediatr Neurol.
2004; 11:66-77.
85. Pitetti K, Fernández J, Lanciault M. Feasibility of an exercise program for
adults with cerebral palsy: a pilot study. Adapted Physical Activity Quarterly.
1991; 8:833-41.
86. Ram FS, Robinson SM, Black PN, Picot J. Physical training for asthma.
Cochrane Database Syst Rev. 2005; CD00116.
87. Raymond J, Davis GM, Clarke J, Bryant G. Cardiovascular responses during
arm exercise and orthostatic challenge in individuals with paraplegia. Eur J Appl
Physiol. 2001; 85:89-95.
88. Rimmer JH. Physical fitness levels of persons with cerebral palsy. Develop
Med Child Neurol. 2001; 43:208-12.
89. Robertson MC, Campbell AJ, Gardner MM, Devlin N. Preventing injuries in
older people by preventing falls: a meta-analysis of individual-level data. J Am
Geriatr Soc. 2002; 50:905-11.
90. Ryuzaki M, Konishi K, Kasuga A, y otros. Spontaneous rupture of the
quadriceps tendon in patients on maintenance haemodialysis–report of three
cases with clinicopathological observations. Clin Nephrol. 1989; 32:144-8.
91. Saris WHM, Blair SN, van Baak MA, y otros. How much physical activity is
enough to prevent unhealthy weight gain? Outcome of the IASO 1st Stock
Conference and consensus statement. Obs Rev. 2003; 4:101-14.
92. Sawyer EH, Clanton TL. Improved pulmonary function and exercise
tolerance with inspiratory muscle conditioning in children with cystic fibrosis.
Chest. 1993; 104:1490-7.
93. Scevola D, Di Matteo A, Lanzarini P, y otros. Effect of exercise and strength
training on cardiovascular status in HIV-infected patients receiving highly active
antirretroviral therapy. AIDS 2003; 17(Supl 1):S123-9.
94. Schmid A, Schmidt-Trucksass A, Huonker M, y otros. Catecholamines
response of high performance wheelchair athletes at rest and during exercise
with autonomic disreflexia. Int J Sports Med. 2001; 22:2-7.
95. Sigal RJ, Kenny GP, Wasserman DH, Castaneda-Sceppa C, White RD.
Physical activity/exercise and type 2 diabetes: a consensus statement from the
American Diabetes Association. Diabetes Care. 2006; 29:1433-8.
96. Squires RW. Pathophysiology and clinical features of cardiovascular
diseases. En: Kaminsky LA, editor. ACSM’s Resource Manual for Guidelines
for Exercise Testing and Prescription. 5.ª ed. Filadelfia (PA): Lippincott
Williams & Wilkins; 2006. p. 411-38.
97. Steadward R. Musculoskeletal and neurological disabilities: implications for
fitness appraisal, programming and counselling. Can J Appl Physiol. 1998;
23:131-65.
98. Stein CJ, Colditz GA. The epidemic of obesity. J Clin Endocrinol Metab.
2004; 89:2522-5.
99. Stein R, Hriljac I, Halperin JL, y otros. Limitation of the resting anklebrachial index in symptomatic patients with peripheral arterial disease. Vasc
Med. 2006; 11:29-33.
100. Thom T, Haase N, Rosamond W, y otros. Heart disease and stroke statistics
-2006 update: a report from the American Heart Association Statistics
Committee and Stroke Statistics Subcommittee. Circulation. 2006; 113:85-151.
101. Troosters T, Casburi R, Gosselink R, DeCramer M. Pulmonary
rehabilitation in chronic obstructive pulmonary disease. Am J Respir Crit Care
Med. 2005; 172:19-38.
102. Unnithan VB, Clifford C, Bar-Or O. Evaluation by exercise testing of the
child with cerebral palsy. Sports Med. 1998; 26:239-51.
103. U.S. Department of Health and Human Services. Bone Health and
Osteoporosis: A Report of the Surgeon General. Rockville (MD): U.S.
Department of Health and Human Services, Office of the Surgeon General;
2004.
104. U.S. Department of Health and Human Services. Physical Activity and
Health: A Report of the Surgeon General. Atlanta (GA): U.S. Department of
Health and Human Services, Centers for Disease Control and Prevention, and
National Center for Chronic Disease Prevention and Health Promotion; 1996.
105. U.S. Department of Health and Human Services and U.S. Department of
Agriculture. Dietary Guidelines for Americans [Internet]. 2005. [Citado el 15 de
junio de 2007]. Disponible en: www.health-ierus.gob/dietary-guidelines
106. U.S. Preventive Task Force. Screening for coronary artery disease:
recommendations statement. Ann Intern Med. 2004; 140: 569-72.
107. U.S. Renal Data System. USRD 2006 Annual Data Report. Atlas of EndStage Renal Disease in the United States. Bethesda (MD): National Institutes of
Health, National Institutes of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases;
2006.
108. Van Drongelen S, Van der Woude LH, Janssen TW, Angenot EL, Chadwich
EK, Veeger DH. Glenohumeral contact forces and muscle forces evaluated in
wheelchair related activities of daily living in able-bodied subjects versus
subjects with paraplegia and tetraplegia. Arch Phys Med Rehabil. 2005;
86:1434-40.
109. Vanlandewijck YC, Theisen D, Daly D. Wheelchair propulsion
biomechanics: implications for wheelchair sports. Sport Med. 2001; 31:339-67.
110. Vinik A, Erbas T. Neuropathy. En: Ruderman N, Devlin JT, Schneider SH,
Kriska A, editores. Handbook of Exercise in Diabetes. 2ª ed. Alexandria (VA):
American Diabetes Association; 2002. p. 463-96.
111. Violan MA, Pomes T, Maldonado S, y otros. Exercise capacity in
haemodialysis and renal transplant patients. Transplant Proc. 2002; 34:417-8.
112. Volberding PA, Murphy RL, Barbaro G, y otros. The Pavia Consensus
Statement. AIDS 2003; 17(Supl): S170-9.
113. Wackers FJ, Young LH, Inzucchi SE, y otros. Detection of ischemia in
asymptomatic diabetics investigators: detection of silent myocardial ischemia in
asymptomatic diabetic subjects: the DIAD study. Diabetes Care. 2004; 27:195461.
114. Wing RR. Behavioral weight control. En: Wadden TA, Stunkard AJ,
editores. Handbook of Obesity Treatment. Nueva York (NY): Guilford Press;
2002. p. 301-16.
115. Womack CJ, Garder AW. Peripheral arterial disease. En: Durstine JL, editor.
ACSM’s Resource Management for Persons with Chronic Diseases and
Disabilites. 2ª ed. Champaign (IL): Human Kinetics, 2003. p. 81-5.
116. Yarasheski KE, Roubenoff R. Exercise treatment for HIV-associated
metabolic and anthropomorphic complications. Exerc Sport Sci Rev. 2001;
29:170-4.
SECCIÓN IV Apéndices
APÉNDICE A Medicamentos corrientes
BLOQUEADORES β
Empleo o patología: Hipertensión, angina de pecho, arritmias como la
taquicardia supraventricular, y aumento del bloqueo auriculoventricular
(AV) para enlentecer la respuesta ventricular en la fibrilación auricular,
infarto agudo de miocardio, migrañas, ansiedad; obligatorios como parte
del tratamiento de una insuficiencia cardíaca debida a una disfunción
sistólica.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Acebutolola
Sectrala
Atenolol
Tenormin
Betaxolol
Kerlone
Bisoprolol
Zebeta
Esmolol
Brevibloc
Metoprolol
Lopressor SR, Toprol XL
Nadolol
Corgard
Penbutolola
Levatola
Pindolola
Viskena
Propranolol
Inderal
Sotalol
Betapace
Timolol
Blocadren
a β-Bloqueadores con actividad simpaticomimética intrínseca.
b Representan marcas elegidas; no incluyen necesariamente todos los
medicamentos.
BLOQUEADORES β EN COMBINACIÓN CON DIURÉTICOS
Empleo o patología: Hipertensión, diurético, glaucoma.
NOMBRE DEL FÁRMACO MEDICAMENTOb NOMBRE DEL
Atenolol, clortalidona
Tenoretic
Bendroflumetiazida, nadolol
Corzide
Bisoprolol, hidroclorotiazida
Ziac
Metoprolol, hidroclorotiazida
Lopressor HCT
Propranolol, hidroclorotiazida
Inderide
BLOQUEADORES ADRENÉRGICOS Y β
Empleo o patología: Hipertensión, insuficiencia cardíaca crónica, angina de
pecho.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Carvedilol
Coreg
Labetalol
Normodyne, Trandate
BLOQUEADORES ADRENÉRGICOS α1
Empleo o patología: Hipertensión, hiperplasia benigna de próstata.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Cardura
Doxazosin
Flomax
Tamsulosin
Minipress
Prazosin
Terazosina
Hytrin
AGONISTAS α2 Y OTROS FÁRMACOS DE ACCIÓN
CENTRAL
Empleo o patología: Hipertensión.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Clonidina
Catapres, Catapres-TTS parches
Guanfacina
Tenex
Metildopa
Aldomet
Reserpina
Serpasil
AGONISTAS α2 DE ACCIÓN CENTRAL EN COMBINACIÓN
CON DIURÉTICOS
Empleo o patología: Hipertensión.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Metildopa + hidroclorotiazida
Aldoril
Reserpina + clorotiazida
Diupres
Reserpina + hidroclorotiazida
Hydropres
NITRATOS Y NITROGLICERINA
Empleo o patología: Angina de pecho, vasodilatador en casos de
insuficiencia cardíaca crónica.
NOMBRE DEL FÁRMACO NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Nitrito de amilo
Amyl Nitrite
Mononitrato de isosorbide
Ismo, Imdur, Monoket
Dinitrato de isosorbide
Dilitrate, Isordil, Sorbitrate
Nitroglicerina, sublingual
Nitrostat, NitroQuick
Nitroglicerina, translingual
Nitrolingual
Nitroglicerina, transmucosa
Nitrogard
Nitroglicerina, liberación lenta Nitrong, Nitrocine, Nitroglyn, Nitro-Bid
Nitroglicerina, transdérmica
Minitran, Nitro-Dur, Transderm-Nitro, Deponit, Nitrodisc, Nitr
Nitroglicerina, tópica
Nitro-Bid, Nitrol
ANTAGONISTAS DEL CALCIO (NO DIHIDROPIRIDINAS)
Empleo o patología: Angina de pecho, hipertensión, aumento del bloqueo
AV para enlentecer la respuesta ventricular en la fibrilación auricular,
taquicardia supraventricular paroxística, cefaleas.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Diltiazem de absorción lenta
Cardizem CD, Cardizem LA, Dilacor XR, Tiazac
Verapamilo de absorción inmediata Calan, Isoptin
Verapamilo de acción prolongada Calan SR, Isoptin SR
Verapamilo Coer 24
Covera HS, Verelan PM
ANTAGONISTAS DEL CALCIO (DIHIDROPIRIDINAS)
Empleo o patología: Hipertensión, angina de pecho, déficits neurológicos
tras una hemorragia subaracnoidea.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Amlodipina
Norvasc
Felodipina
Plendil
Isradipina
DynaCirc CR
Nicardipina de liberación sostenida Cardene SR
Nifedipina de acción prolongada
Adalat, Procardia XL
Nimodipina
Nimotop
Nisoldipina
Sular
GLUCÓSIDOS CARDÍACOS
Empleo o patología: Insuficiencia cardíaca crónica en el marco de una
miocardiopatía dilatada, aumento del bloqueo AV para enlentecer la
respuesta ventricular en la fibrilación auricular.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Digoxina
Lanoxin
VASODILATADORES PERIFÉRICOS DIRECTOS
Empleo o patología: Hipertensión, alopecia, vasodilatación para la
insuficiencia cardíaca.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
HidraIazina
ApresoIine
MinoxidiIo
Loniten
INHIBIDORES DE LA ENZIMA CONVERSORA DE LA
ANGIOTENSINA (ECA)
Empleo o patología: Hipertensión, enfermedad coronaria, insuficiencia
cardíaca crónica debida a una disfunción sistólica, diabetes, nefropatía
crónica, ataques al corazón, escleroderma, migrañas.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
BenazepriIo
Lotensin
CaptopriIo
Capoten
Cilazapriloa
Inhibace
EnaIapriIo
Vasotec
FosinopriIo
MonopriI
LisinopriIo
Zestril, Prinivil
MoexipriIo
Univasc
PerindopriIo
Aceon
QuinapriIo
AccupriI
Ramiprilo
AItace
TrandoIapriIo
Mavik
a Disponible sólo en Canadá.
INHIBIDORES ECA EN COMBINACIÓN CON DIURÉTICOS
Empleo o patología: Hipertensión, insuficiencia cardíaca crónica.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Benazeprilo + hidroclorotiazida
Lotensin
Captoprilo + hidroclorotiazida
Capozide
Enalaprilo + hidroclorotiazida
Vaseretic
Lisinoprilo + hidroclorotiazida
Prinzide, Zestoretic
Moexiprilo + hidroclorotiazida
Uniretic
Quinaprilo + hidroclorotiazida
Accuretic
INHIBIDORES ECA EN COMBINACIÓN CON
ANTAGONISTAS DEL CALCIO
Empleo o patología: Hipertensión, insuficiencia cardíaca crónica, angina de
pecho.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Benazeprilo + amlodipina
Lotrel
Enalaprilo + felodipina
Lexxel
Trandolaprilo + verapamilo
Tarka
ANTAGONISTAS DE LOS RECEPTORES DE
ANGIOTENSINA II
Empleo o patología: Hipertensión.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Candesartán
Atacand
Eprosartán
Teveten
Irbesartán
Avapro
Losartán
Cozaar
Olmesartán
Benicar
Telmisartán
Micardis
Valsartán
Diovan
ANTAGONISTAS DE LOS RECEPTORES DE
ANGIOTENSINA II EN COMBINACIÓN CON DIURÉTICOS
Empleo o patología: Hipertensión, insuficiencia cardíaca, angina de pecho.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Candesartán + hidroclorotiazida
Atacand HCT
Eprosartán + hidroclorotiazida
Teveten HCT
Irbesartán + hidroclorotiazida
Avalide
Losartán + hidroclorotiazida
Hyzaar
Telmisartán + hidroclorotiazida
Micardis HCT
Valsartán + hidroclorotiazida
Diovan HCT
DIURÉTICOS
Empleo o patología: Edema, insuficiencia cardíaca crónica, síndrome del
ovario poliquístico, ciertos trastornos renales (es decir, litiasis renal,
diabetes insípida, hirsutismo femenino, osteoporosis).
TIAZIDAS
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Clorotiazida
Diuril
Hidroclorotiazida (HCTZ)
Microzide, Hydrodiuril, Oretic
Indapamida
Lozol
Metolazona
Mykron, Zaroxolyn
Politiazida
Renese
DIURÉTICOS DEL ASA
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Bumetanida
Bumex
Ácido etacrínico
Edecrin
Furosemida
Lasix
Torsemida
Demadex
DIURÉTICOS QUE AHORRAN POTASIO
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Amilorida
Midamor
Triamtereno
Dyrenium
ANTAGONISTAS DE LOS RECEPTORES DE LA ALDOSTERONA
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Eplerenona
Inspra
Espironolactona
Aldactone
DIURÉTICOS COMBINADOS CON DIURÉTICOS
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Amilorida + hidroclorotiazida
Moduretic
Triamtereno + hidroclorotiazida
Dyazide, Maxzide
ANTIARRÍTMICOS
Empleo o patología: Específico de cada fármaco, pero incluye supresión de
la fibrilación auricular y mantenimiento del ritmo sinusal (RS), arritmias
ventriculares graves en ciertos marcos clínicos, aumento del bloqueo del
nódulo AV para frenar la respuesta ventricular en la fibrilación auricular.
NOMBRE DEL FÁRMACO NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
CLASE I
IA
Disopiramida
Norpace
Moricizina
Ethmozine
Procainamida
Pronestyl, Procan SR
Quinidina
Quinora, Quinidex, Quinaglute, Quinalan, Cardioquin
IB
Lidocaína
Xylocaine, Xylocard
Mexiletina
Mexitil
Fenitoína
Dilantin
Tocainida
Tonocard
IC
Flecainida
Tambocor
Propafenona
Rythmol
CLASE II
Bloqueadores β
Véase la página 274
CLASE III
Amiodarona
Cordarone, Pacerone
Bretilio
Bretylol
Sotalol
Betapace
Dofetilida
Tikosyn
CLASE IV
Antagonistas del calcio
Véase la página 276
ANTILIPÉMICOS
Empleo o patología: Nivel alto de colesterol en sangre, lipoproteínas de baja
densidad, triglicéridos, nivel bajo de lipoproteínas de alta densidad y
síndrome metabólico.
CATEGORÌA NOMBRE DEL FÀRMACO NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
A
Colestiramina
Questran, Cholybar, Prevalite
A
Colesevelam
Welchol
A
Colestipol
Colestid
B
Clofìbrato
Atromid
B
Fenofìbrato
Tricor, Lofìbra
B
Gemfibrozil
Lopid
C
Atorvastatina
Lipitor
C
Fluvastatina
Lescol
C
Lovastatina
Mevacor
C
Lovastatina + niacina
Advicor
C
Pravastatina
Pravachol
C
Rosuvastatina
Crestor
C
Simvastatina
Zocor
D
Atorvastatina + amlodipina Caduet
E
Niacina
Niaspan, Nicobid, Slo-Niacin
F
Ezetimiba
Zeta
F
Ezetimiba + simvastatina
Vytorin
A, quelantes de los ácidos biliares; B, quelantes del ácido fíbrico; C, inhibidores
de la HMG-CoA reductasa; D, inhibidores de la HMG-CoA reductasa +
antagonista del calcio; E, ácido nicotínico; F, inhibidor de la absorción del
colesterol.
MODIFICADORES DE LA SANGRE (ANTICOAGULANTES O
ANTIAGREGANTES PLAQUETARIOS)
Empleo o patología: Prevención de coágulos sanguíneos, ataque al corazón,
ictus, claudicación intermitente o muerte vascular en pacientes con
arteriopatía periférica (AP) establecida, o infarto de miocardio con
elevación aguda del segmento ST. Además, se usa para reducir los dolores,
el cansancio y los calambres en las manos y los pies. Plavix es crítico para
mantener un año después de una intervención percutánea coronaria para
permeabilidad de la endoprótesis liberadora de fármacos (ELF).
NOMBRE DEL FÀRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Cilostazol
Pletal
Clopidogrel
Plavix
Dipiridamol
Persantine
Pentoxifìlina
Trental
Ticlopidina
Ticlid
Warfarina
Coumadin
AGENTES RESPIRATORIOS
ANTIINFLAMATORIOS ESTEROIDEOS
Empleo o patología: Síntomas de alergia como estornudos, prurito y nariz
moqueante o tapada, pólipos nasales retraídos, diversos trastornos cutáneos,
asma.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
BecIometasona
Beclovent, Qvar
Budesonida
Pulmicort
FIunisoIida
AeroBid
Fluticasona
Flovent
Fluticasona y salmeterol (agonista deI receptor β2) Advair Diskus
TriamcinoIona
Azmacort
BRONCODILATADORES
Anticolinérgicos (antagonistas de los receptores de la acetilcolina)
Empleo o patología: Para prevenir sibilancias, disnea y respiración
dificultosa causadas por asma, bronquitis crónica, enfisema y otras
enfermedades.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Ipratropio
Atrovent
Anticolinérgicos con simpaticomiméticos (agonistas de los receptores β2)
Empleo o patología: Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Ipratropio y albuterol
Combivent
Simpaticomiméticos (agonistas de los receptores β2)
Empleo o patología: Para prevenir sibilancias, disnea y respiración
dificultosa causadas por asma, bronquitis crónica, enfisema y otras
enfermedades pulmonares.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
AIbuteroI
Proventil, Ventolin
MetaproterenoI
Alupent
PirbuteroI
Maxair
SaImeteroI
Serevent
Salmeterol y fluticasona (esteroide) Advair
TerbutaIina
Brethine
Derivados de la xantina
Empleo o patología: Para prevenir sibilancias, disnea y respiración
dificultosa causada por asma, bronquitis crónica, enfisema y otras
enfermedades pulmonares.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Teofìlina
Theo-Dur, Uniphyl
Antagonistas e inhibidores de la formación de leucotrienos
Empleo o patología: Para prevenir sibilancias, disnea y respiración
dificultosa causadas por asma, bronquitis crónica, enfisema y otras
enfermedades pulmonares.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Montelukast
Singulair
Zafìrlukast
Accolate
Zileuton
Zyflo
Estabilizadores de los mastocitos
Empleo o patología: Para prevenir sibilancias, disnea y respiración
dificultosa causadas por asma, bronquitis crónica, enfisema y otras
enfermedades pulmonares.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Cromolín inhalado
Intal
Nedocromil
Tilade
Omalizumab
Xolair
ANTIDIABÉTICOS
BIGUANIDAS (DISMINUYEN LA PRODUCCIÓN HEPÁTICA DE
GLUCOSA Y LA ABSORCIÓN INTESTINAL DE GLUCOSA)
Empleo o patología: Diabetes del adulto o tipo II.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Metformina
Glucophage, Riomet
Metformina y gliburida
Glucovance
INHIBIDORES DE LA α-GLUCOSIDASA (INHIBEN LA ABSORCIÓN
INTESTINAL DE GLUCOSA)
Empleo o patología: Diabetes del adulto o tipo II.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Miglitol
Glyset
INSULINAS
Empleo o patología: Diabetes tipo I o, a veces, diabetes del adulto o tipo II.
DE ACCIÓN RÁPIDA DE ACCIÓN INTERMEDIA COMBINACIÓN DE ACCIÓN RÁPID
Humalog
Humulin L
Humalog Mix
Humulin R
Humulin N
Humalog 50/50
Novolin R
Iletin II Lente
Humalog 70/30
Iletin II R
Iletin II NPH
Novolin 70/30
Novolin L
Nivalin N
MEGLITINIDAS (ESTIMULAN LAS CÉLULAS ß DE LOS ISLOTES
PANCREÁTICOS)
Empleo o patología: Diabetes del adulto o tipo II.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Nateglinida
Starlix
Repaglinida
Prandin, Gluconorm
SULFONILUREAS (ESTIMULAN LAS CÉLULAS β DE LOS ISLOTES
PANCREÁTICOS)
Empleo o patología: Diabetes del adulto o tipo II.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Clorpropamidaa
Diabinese
Glicazida
Diamicron
Glimepiridaa
Amaryl
Glipizidaa
Glucotrol
Gliburida
DiaBeta, Glynase, Micronase
Tolazamidaa
Tolinase
Tolbutamidaa
Orinase
a Estos fármacos se han asociado con un aumento de la mortalidad
cardiovascular.
TIAZOLIDINEDIONAS (AUMENTAN LA SENSIBILIDAD A LA
INSULINA)
Empleo o patología: Diabetes del adulto o tipo II.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Pioglitazona
Actos
Rosiglitazona
Avandia
MIMÉTICOS DE LA INCRETINA (AUMENTAN LA SECRECIÓN DE
INSULINA Y DISMINUYEN LA DE GLUCAGÓN)
Empleo o patología: Diabetes de tipo II.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Péptido similar al glucagón I
Byetta
TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD
ANOREXÍGENOS
Empleo o patología: Obesidad mórbida y síndrome metabólico.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Sibutramina
Meridia
INHIBIDORES DE LA LIPASA
Empleo o patología: Obesidad mórbida y síndrome metabólico.
NOMBRE DEL FÁRMACO
NOMBRE DEL MEDICAMENTOb
Orlistat
Xenical
bRepresentan marcas seleccionadas; no son todas necesariamente inclusivas.
TABLA A.1. EFECTOS DE LOS MEDICAMENTOS SOBRE LA
FRECUENCIA CARDÍACA, LA TENSIÓN ARTERIAL, EL
ELECTROCARDIOGRAMA (ECG) Y LA CAPACIDAD DE
EJERCICIO
MEDICAMENTOS
I. Bloqueadores β (incluidos
carvedilol y labetalol)
II. Nitratos
III. Antagonistas del calcio
Amlodipina
Felodipina
Isradipina
Nicardipina
Nifedipina
Nimodipina
Nisoldipina
Diltiazem
Verapamilo
IV. Digital
V. Diuréticos
VI. Vasodilatadores,
Inhibidores de la ECA
Antiadrenérgicos
VII. Antiarrítmicos
Ciase I
Quinidina
Disopiramida
Procainamida
Fenitoína
Tocainida
Mexiletina
Moricizina
Propafenona
Clase II
Bloqueadores β (véase I)
Clase III
Amiodarona
Sotalol
Clase IV
Antagonistas del calcio
(véase III)
VIII. Broncodilatadores
Anticolinérgicos
Derivados de la xantina
Agentes simpaticomiméticos
Cromolín sódico
Antiinflamatorios
IX. Antilipémicos
X. Psicotrópicos Tranquilizantes menores Antidepresivos Tranquilizantes mayores
↑ o ↔ (R y E)
XI. Nicotina
XII. Antihistaminas
XIII. Anticatarrales con simpaticomiméticos
XIV. Medicación tiroidea Sólo levotiroxina
XV. Alcohol
XVI. Hipoglucemiantes Insulina y fármacos orales
XVII. Modificadores hemáticos (anticoagulantes y trombóticos)
XVIII. Pentoxifilina
XIX. Medicamentos antigotosos
XX. Cafeína
XXI. Pastillas anorexígenas/ adelgazantes
CVP, contracciones ventriculares prematuras; h, aumento; ↔, sin efecto; i,
disminución; R, reposo; E, ejercicio; FC, frecuencia cardíaca; TA, tensión
arterial.
a Los bloqueadores β con actividad simpaticomimética intrínseca disminuyen
sólo ligeramente la frecuencia cardíaca.
b Puede prevenir o diferir la isquemia miocardica (véase texto).
APÉNDICE B Tratamiento de urgencias médicas
Los siguientes puntos clave son componentes esenciales de todos los planes de
urgencias médicas.
1.Todo el personal implicado en la prueba de esfuerzo y su supervisión contará
con preparación en reanimación cardiopulmonar (RCP) básica y,
preferiblemente, en soporte vital avanzado cardíaco (SVAC).
2.Todo el personal contará con preparación para la correcta manipulación de la
sangre y líquidos corporales, y estará familiarizado con los riesgos de los agentes
patógenos sanguíneos según las Pautas para el Cuidado de la Salud de los
Trabajadores de OSHA.
3.Debería haber por lo menos una, preferiblemente dos, personas entrenadas en
SVAC y un médico disponible de inmediato en todo momento cuando se
practiquen pruebas de esfuerzo máximo limitadas por signos y síntomas.
4.Los números de teléfono de los servicios de urgencia deben estar a la vista
cerca o junto a los teléfonos. Se debe disponer de sistemas de comunicación
directos con urgencias que funcionen correctamente.
5.Los planes de urgencias médicas deben constar por escrito, estar aprobados por
el director médico y ser accesibles a todo el personal. Se deben presentar una
revisión regular y procedimientos de entrenamiento a todo el personal cuando
empiece a trabajar para asegurarse de que conoce las técnicas de urgencias
relevantes.
6.Se practicarán con regularidad simulacros de los planes y escenarios de
urgencias que se documentarán especificando las fechas de los simulacros, los
asistentes y su puntuación en los procedimientos de urgencias.
a.Todo el personal realizará simulacros regulares al menos trimestralmente,
incluido el personal auxiliar y el equipo de respuesta rápida en urgencias
médicas y/o paramédicos (si la prueba de esfuerzo y/o el entrenamiento se
practican fuera del ámbito hospitalario).
b.Al personal designado se le asignará el mantenimiento regular del
equipamiento de urgencias y la vigilancia regular de todas las sustancias
farmacológicas (es decir, mensualmente y/o según determine el protocolo del
hospital y/o las instalaciones).
c.Se debe llevar un registro que documente el correcto funcionamiento del
equipamiento de urgencias médicas, como desfibrilador, desfibrilador eléctrico
externo (DEE), suministro de oxígeno y aspirador de secreciones (es decir, a
diario todos los días de operaciones). Todo el equipamiento de urgencias
médicas que funcione mal se guardará/etiquetará para su arreglo suspendiéndose
las operaciones hasta que se haya reparado y/o remplazado. Además, se llevará
un registro de las fechas de caducidad de los agentes farmacológicos y otros
suministros complementarios (es decir, equipamiento intravenoso y líquidos
intravenosos), y estarán listos para su revisión.
d.Se debe informar a los equipos de respuesta rápida en urgencias médicas y
otras fuentes de asistencia como los paramédicos (si la prueba de esfuerzo y/o el
entrenamiento se practican fuera del ámbito hospitalario) sobre la localización
del área en que se realizará el ejercicio, así como las horas habituales de
actuación.
e.Los informes de incidentes se documentarán claramente, incluyendo la fecha y
la hora del incidente, los testigos presentes y un informe detallado de la
asistencia médica de urgencias aportada. Se preservarán copias de toda la
documentación en el mismo centro, manteniendo siempre la confidencialidad del
personal herido; es muy recomendable un informe de seguimiento posterior al
incidente.
Si se produce una urgencia médica durante la prueba de esfuerzo y/o el
entrenamiento, se pedirá ayuda al médico más próximo disponible y/o a otras
personas con conocimientos de SVAC, junto con el equipo de respuesta rápida
de urgencias médicas y/o paramédicos (si el ejercicio se practica fuera del
ámbito hospitalario). El médico o socorrista/personal con titulación en primeros
auxilios decidirá si se evacua a la víctima al servicio de urgencias basándose en
si la urgencia médica es potencialmente mortal. Si no se dispone de un médico y
existe el peligro de descompensación, se procederá de inmediato al traslado al
servicio de urgencias.
El equipamiento de urgencias y los fármacos de que se debe disponer en el área
donde se practique una prueba de esfuerzo máximo se enumeran en la tabla B.1.
Sólo personal autorizado por ley y el programa puede utilizar cierto
equipamiento para urgencias médicas (p. ej., desfibriladores, jeringuillas, agujas)
y dispensar medicamentos. Se espera que dicho personal esté listo y presente
durante las pruebas de esfuerzo máximo de personas con enfermedad coronaria
diagnosticada.
DESFIBRILADORES ELÉCTRICOS EXTERNOS
Los desfibriladores eléctricos externos son aparatos computarizados, muy
sofisticados, que emiten señales audibles y visuales que guían a legos y personal
médico durante el procedimiento de desfibrilación en casos de paro cardíaco
súbito (PCS) con fibrilación ventricular (FV)/taquicardia ventricular sin pulso.
Una rápida desfibrilación desempeña un papel clave en la supervivencia con
éxito a un PCS por las siguientes razones:
1.La FV es el PCS más frecuente
2.La desfibrilación eléctrica es el tratamiento para la FV
3.Si la desfibrilación eléctrica se retrasa, la probabilidad de éxito disminuye
rápidamente
4.La FV se deteriora en asistolia en cuestión de minutos
Según las Pautas de 2005 de la American Heart Association para la Reanimación
Cardiopulmonar (RCP) y la Asistencia Cardiovascular Urgente, «los socorristas
deben integrar con rapidez la RCP con el uso de un DEE» (1, 2). Tres
componentes clave se aplicarán en los momentos iniciales de un paro cardíaco:
1.Activación de los servicios de urgencias médicas
2.RCP
3.Utilización de un DEE
TABLA B.1. EQUIPAMIENTO Y FÁRMACOS PARA
URGENCIAS MÉDICAS
EQUIPAMIENTO •Monitor-desfibrilador portátil a pilas con impresora o memoria, capacidad
Los retrasos en el auxilio con RCP o desfibrilación reducen la tasa de
supervivencia a un PCS. El empleo de las unidades de RCP y DEE ha
conseguido unas tasas de supervivencia entre el 49% y el 75% para episodios de
PCS fuera del hospital. Por tanto, hay un uso creciente y cada vez más respaldo
al empleo de DEE en el marco médico y no médico (p. ej., aeropuertos, aviones,
casinos). Pautas recientes de la American Heart Association indican que en caso
de paro cardíaco con testigos la aplicación inmediata por alguien presente de
RCP y el uso temprano de un DEE suelen conseguir resultados equivalentes a los
de un arsenal terapéutico completo con SVAC.
PAUTAS GENERALES DEL DEE
1.En el marco hospitalario, la RCP y el DEE se usarán de inmediato en caso de
paro cardíaco.
2.En episodios fuera del hospital, cuando se disponga de un DEE, se empleará lo
antes posible. La tasa de supervivencia mejora cuando al empleo del DEE le
preceden cinco ciclos de RCP a un ritmo de 100 compresiones por minuto
durante aproximadamente 2 minutos. Un ciclo de RCP consiste en 30
compresiones y dos insuflaciones.
3.Cuando haya fibrilación ventricular/taquicardia ventricular (TV) sin pulso, se
administrará un tratamiento de choque con DEE y se reanudará la RCP con otros
cinco ciclos. Tras los cinco ciclos de RCP, el socorrista debe dejar que el DEE
reanalice el ritmo cardíaco y descargue otro shock si fuera necesario. Para los
ritmos cardíacos no desfibrilables (asistolia, actividad eléctrica sin pulso), la
RCP se reanudará de inmediato según lo indique el DEE.
CIRCUNSTANCIAS ESPECIALES PARA EL EMPLEO DEL DEE
1.Emplear un DEE estándar para un paciente inconsciente, que no respira, sin
pulso, de ocho años o más, ≥25 kilogramos de peso corporal. Si el paciente tiene
entre 1 y 8 años de edad, se empleará un sistema de almohadillas de
desfibrilación pediátrica. Si no se cuenta con un desfibrilador pediátrico, se
empleará una unidad DEE estándar.
2.En personas con marcapasos o con un desfibrilador automático implantable
(DAI), se puede usar un DEE: las almohadillas se pondrán a 2,54 centímetros del
aparato implantado. Si el DAI está activo, se dejan unos 30 a 60 segundos para
completar su ciclo.
3.Si hay presente medicación mediante parche transdérmico, hay que asegurarse
de quitarlo, lavar y limpiar el área, y secarla antes de aplicar las almohadillas del
DEE.
4.Si el pecho del paciente está sucio o húmedo, limpiar y secar las áreas en las
que se coloquen las almohadillas del DEE.
5.En pacientes con excesivo pelo en el pecho, tal vez las almohadillas del DEE
no se adhieran bien, lo cual provoca la aparición de un «mensaje de comprobar
los electrodos». Si ejercer una presión firme sobre las almohadillas no corrige el
problema, hay que retirar con rapidez y aplicar una nueva serie de almohadillas.
Si el problema perdura, retirarlas de nuevo las almohadillas y rasurar
rápidamente las áreas del pecho en las que se aplicará una nueva serie de
almohadillas.
6.No se empleará el DEE si el paciente está de pie en el agua o en otras
condiciones en las que haya peligro potencial de un shock eléctrico.
TABLA B.2. PLAN PARA INCIDENTES
MÉDICOS/SITUACIONES NO URGENTES
NIVEL: BÁSICO
En el campo, la piscina o un parque sin equipamiento de urgencias.
NIVEL: BÁSICO PRIMER SOCORRISTA
1. Enseñar a la víctima a interrumpir la actividad.
2. Permanecer con la víctima hasta que remitan los síntomas. a. Si los síntomas empeoran, se u
3. Aconsejar a la víctima que acuda al médico antes de seguir con la actividad.
4. Documentar el episodio.
NIVEL: BÁSICO SEGUNDO SOCORRISTA
1. Ayudar al primer socorrista, llevar en coche a la víctima a urgencias o a la consulta del méd
ECG, electrocardiograma; DEE, desfibrilador eléctrico externo.
Para explicaciones más detalladas sobre el papel creciente de los DEE y el
tratamiento de diversas urgencias cardiovasculares, remitimos a las Pautas del
2005 para la Reanimación Cardiovascular y la Asistencia Cardiovascular
Urgente de la American Heart Association o cualquiera de sus puestas al día.
Las tablas B.2 a B.4 muestran ejemplos de planes para incidentes
médicos/situaciones no urgentes (véase tabla B.2) y situaciones de urgencia
(véanse tablas B.3 y B.4). Los planes se incluyen a modo de ejemplos. Los
planes específicos se deben adaptar a las necesidades individuales y a las normas
locales. Se debe prestar especial atención a las leyes locales, estatales y federales
sobre la aplicación de estas pautas o aparatos de desfibrilación.
TABLA B.3. PLAN DE URGENCIAS MÉDICAS:
SITUACIONES POTENCIALMENTE MORTALES (ES DECIR,
PARO CARDÍACO)
NIVEL: BÁSICO
En el campo, la piscina o un parque sin equipamiento de urgencias.
NIVEL: BÁSICO PRIMER SOCORRISTA
1. Determinar el grado de reacción o sensibilidad. a. Reacciona: Ordenar a la víctima que se si
NIVEL: BÁSICO PRIMER SOCORRISTA
Tomar el pulso. b. Inconsciente: Activar el SMU. Tumbar a la víctima en decúbito supino. Ab
2. Otras consideraciones a. Si sangra, comprimir el área para frenar/detener la hemorragia. b. S
NIVEL: BÁSICO SEGUNDO SOCORRISTA
1. Llamar al SMU. 2. Esperar y conducir al equipo de urgencias a la escena. 3. Volver a la esce
NIVEL: BÁSICO TERCER SOCORRISTA
1. Dirigir al equipo de urgencias a la escena o 2. Ayudar al 1.er socorrista.
DEE, desfibrilador eléctrico externo; ECG, electrocardiograma; SMU, Servicio
Médico de Urgencias.
TABLA B.4. PLAN PARA SITUACIONES POTENCIALMENTE
MORTALES
NIVEL: BÁSICO
En el campo, la piscina o un parque sin equipamiento de urgencias.
NIVEL: BÁSICO PRIMER SOCORRISTA
1. Colocar a la víctima (sacar de la piscina si fuera necesario) y ponerla en decúbito supino; de
2. Activar el SMU.
3. Abrir vía respiratoria; mirar, escuchar y percibir el aire.
4. Dar dos insuflaciones si no respira.
5. Comprobar el pulso (arteria carótida).
NIVEL: BÁSICO PRIMER SOCORRISTA
6. Administrar 15:2 compresión/ventilación si no tiene pulso.
7. Seguir con la ventilación si no respira.
NIVEL: BÁSICO SEGUNDO SOCORRISTA
1. Localizar el teléfono más próximo y llamar al SMU.
2. Volver a la escena y ayudar con RCP a cargo de dos personas, o
3. Mantenerse en el área designada y dirigir al equipo de urgencias al lugar.
NIVEL: BÁSICO TERCER SOCORRISTA
1. Ayudar con RCP a cargo de dos personas o
2. Dirigir al equipo de urgencias a la escena.
3. Ayudar a limpiar el área.
DEE, desfibrilador eléctrico externo; SMU, Servicio Médico de Urgencias; RCP,
reanimación cardiopulmonar.
BIBLIOGRAFÍA
1. American Heart Association’s 2005 Guidelines for Cardiopulmonary
Resuscitation (CPR) and Emergency Cardiovascular Care. Circulation. 2005;
112(24):1-211.
2. American Heart Association. Basic Life Support for Health Care Providers.
Greenville (TX): American Heart Association, 2001.
APÉNDICE C Interpretación del electrocardiograma
Las tablas de este apéndice aportan una rápida referencia para el registro e
interpretación del electrocardiograma (ECG). Se usarán estas tablas como
parte de un cuadro clínico general cuando se tomen decisiones diagnósticas
sobre una persona.
TABLA C.1. COLOCACIÓN DE LAS DERIVACIONES
AUMENTADAS Y PERIFÉRICAS
a
DERIVACIÓN COLOCACIÓN DE LOS ELECTRODOS SUPERFICIE CARDÍACA VISUA
Derivación I
Brazo izquierdo ( + ), brazo derecho (-)
Lateral
Derivación II Pierna izquierda ( + ), brazo derecho (-)
Inferior
Derivación III Pierna izquierda ( + ), brazo izquierdo (-) Inferior
aVR
Brazo derecho ( + )
Ninguna
aVL
Brazo izquierdo ( + )
Lateral
aVF
Pierna izquierda ( + )
Inferior
a Modificaciones del ejercicio: Las derivaciones periféricas se colocan sobre la
región clavicular superior izquierda y derecha en el caso de las derivaciones de
brazos, y sobre los cuadrantes inferiores izquierdo y derecho del abdomen en el
caso de las derivaciones de piernas. Esta configuración del ECG reduce los
artefactos de movimiento durante el ejercicio. Sin embargo, las derivaciones
periféricas colocadas en el torso se deben anotar para todos los
electrocardiogramas con el fin de evitar un diagnóstico erróneo del trazado
ECG. Los cambios más corrientes observados son producidos por desviación del
eje hacia la derecha y permanecer de pie, que pueden oscurecer o producir
ondas Q en las caras inferior o anterior, y cambios de la onda T o del eje del
QRS en el plano frontal incluso en personas normales. De Jowett NI, Turner
AM, Cole A, Jones PA. Modified electrode placement must be recorded when
performing 12-lead electrocardiograms. Postgrad Med J. 2005; 81:122-5, y
Gamble P, McManus H, Jensen D, Froelicher VF. A comparison of the standard
12-lead electrocardiogram to exercise electrode placement. Chest. 1984;
85:616-22.
TABLA C.2. COLOCACIÓN DE DERIVACIONES
PRECORDIALES
DERIVACIÓN COLOCACIÓN DE LOS ELECTRODOS
V1
Cuarto espacio intercostal, justo a la derecha del borde del esternón
V2
Cuarto espacio intercostal, justo a la izquierda del borde del esternón
V3
En el punto medio de una línea recta entre V2 y V4
V4
En la línea clavicular media en el V espacio intercostal
V5
En la línea axilar anterior y en un plano horizontal a través de V4
V6
En la línea axilar anterior y en un plano horizontal a través de V4 y V5
Adaptado de Goldberg AL. Clinical Electrocardiography: A Simplified
Approach. 7.ª ed. Filadelfia (PA): Mosby-Elsevier; 2006, p. 14-6.
TABLA C.3. PASOS PARA LA INTERPRETACIÓN DEL
ELECTROCARDIOGRAMA
1. Comprobar que la calibración es correcta (1 mV = 10 mm) y también la velocidad del papel
a Comparaciones de ECG de referencia antes del ejercicio se deben comparar
con los ECG previos si se dispone de ellos. El ECG en decúbito supino antes de
la prueba más que el ECG en bipedestación es el más apropiado para comparar
con los ECG previos porque se suelen registrar en decúbito supino. Cambios
seriados anormales junto con o sin síntomas pueden obligar a cancelar la
prueba. Ciertos patrones niegan el valor del segmento ST durante la prueba de
esfuerzo (bloqueo de rama izquierda, retraso de la conducción intraventricular,
síndrome de WPW, 2 mm o más de depresión del segmento ST). Si se está
realizando una prueba de esfuerzo en tapiz rodante, el ECG en bipedestación
antes del ejercicio es el trazado en reposo más apropiado para comparaciones
de los análisis del segmento ST durante y después de la prueba de esfuerzo.
TABLA C.4. ELECTROCARDIOGRAMA DE 12
DERIVACIONES EN REPOSO: LÍMITES NORMALES
FRENTE A ANORMALES
PARÁMETRO
LÍMITES NORMALES
Frecuencia cardíaca 60-100 latidos-min-1
Intervalo PR
0,12-0,20 s
Duración del QRS Hasta 0,10 s
Intervalo QT
Dependiente de la frecuencia QT normal = , donde K = 0,37 para los hom
Eje del QRS
0 a +90 grados
Eje de T
Por lo general, la misma dirección que el eje del QRS
Segmentos ST
Por lo general, en la línea
isoeléctrica (segmento PR) o en 1 mm
El segmento ST tal vez se eleve 1-2 mm en las derivaciones V1-V4.c
Ondas Q
<0,04 s y <25% de la amplitud de la onda R (excepciones derivaciones III
Zona de transición Por lo general, entre V2-V4
WPW, síndrome de Wolf-Parkinson-White; LGL, síndrome de Lown-GanongLevine; QTc, QT corregido por la frecuencia cardíaca; AV, auriculoventricular;
RCIV, retraso de la conducción intraventricular; CVP, contracciones
ventriculares prematuras; UV, umbral ventilatorio; HVD, hipertrofia del
ventrículo derecho.
a Si lo respaldan otros electrocardiogramas (ECG) y criterios clínicos afines.
b Malik M. Problems of heart rate correction in assessment of drug-induced QT
interval prolongation. J Cardiovasc Electrophys. 2001; 12(4):411-20; Malik M,
Farbom P, Batchvarov V, Hnatkova, K, Camm AJ. Relation between QT and RR
intervals is highly individual among healthy subjects: implications for heart rate
correction of the QT interval. Heart. 2002; 87:220-8.
c Menown IB, Mackenzie G, Adgey AA. Optimizing the initial 12-lead
electrocardiographic diagnosis of acute myocardial infarction. Eur Heart J.
2000; 21:275-83.
TABLA C.5. LOCALIZACIÓN DE LOS INFARTOS
TRANSMURALESa (LOCALIZACIÓN DE LA ONDA Q
DIAGNÓSTICA)
DERIVACIONES ECG HABITUALES LOCALIZACIÓN DEL INFARTO
V1-V3
Anteroseptal
V3-V4
Anterior localizado
V4-V6, I, aVL
Anterolateral
V1-V6
Anterior extenso
I, aVL
Lateral alta
II, III, aVF
Inferior
V1-V2
Septal
V1, V3R, V4R
Ventrículo derecho
ECG, electrocardiográficas.
a Cuando haya presentes ondas Q diagnósticas en las derivaciones inferiores y
la onda R sea mayor que la onda S en V o V , esto puede reflejar la presencia de
extensión posterior del infarto de miocardio inferior.
TABLA C.6. LATIDOS ECTÓPICOS VENTRICULARES
FRENTE A SUPRAVENTRICULARES
a
PARÁMETRO
SUPRAVENTRICULAR (CONDUCCIÓN NORMAL)
Complejo QRS Duración
Hasta 0,11 s
Configuración Normal
Onda P
Presente o ausente, pero con relación con el QRS
Ritmo
Habitualmente menos que la pausa compensatoria
a Existen numerosos criterios ECG para intentar distinguir las contracciones
ventriculares prematuras (CVP) de una conducción aberrante. Los manuales
estándar sobre el electrocardiograma (ECG) los revisan. Un problema clínico
mayor es el paciente con taquicardia de QRS ancho. Tales taquicardias pueden
ser ventriculares o supraventriculares con conducción aberrante. Una buena
regla es que cualquier taquicardia de QRS ancho en un paciente con cardiopatía
o una historia de insuficiencia cardíaca es probable que sea taquicardia
ventricular, sobre todo si se identifica disociación auriculoventricular (AV).
TABLA C.7. BLOQUEO AURICULOVENTRICULAR
INTERPRETACIÓN
RELACIÓN DE LA ONDA P CON E
Bloqueo auriculoventricular (AV) de primer grado
1:1
Bloqueo AV de segundo grado: Mobitz I (Wenckebach) >1:1
Bloqueo AV de segundo grado: Mobitz II
>1:1
Bloqueo AV de tercer grado
Ninguno
TABLA C.8. DISOCIACIÓN AURICULOVENTRICULAR
a
TIPO DE DISOCIACIÓN AURICULOVENTRICULAR (AV) ELECTROFISIOLOGÍA
Disociación AV producto de un bloqueo AV completo
Bloqueo AV
Disociación AV por un defecto que causa interferencia
Enlentecimiento del marcapaso
Disociación AV por usurpación
Aceleración de un marcapasos
Combinación
Bloqueo AV e interferencia
a ¿Qué se entiende por disociación AV? Cuando las aurículas y los ventrículos
laten independientemente, sus contracciones están disociadas y existe
disociación AV. Por tanto, las ondas P y los complejos QRS en el ECG están
inconexos. La disociación AV puede ser completa o incompleta, transitoria o
permanente. Las causas de disociación AV son bloqueos e interferencias, y
ambos pueden estar presentes en el mismo electrocardiograma (ECG). Bloqueo
se asocia con un estado patológico de refractariedad, que impide que el impulso
del marcapasos primario alcance la cavidad inferior. Un ejemplo es el ritmo
sinusal con bloqueo AV completo. Hay interferencia por enlentecimiento del
marcapasos primario o por aceleración de un marcapasos subsidiario. El
impulso de la cavidad inferior «interfiere» con la conducción al producir
refractariedad fisiológica y se produce disociación AV. Un ejemplo de esto es el
ritmo sinusal con taquicardia ventricular o de la unión AV sin conducción
retrógrada hacia las aurículas. Se debe hacer una distinción clara entre bloqueo
e interferencia. Esta tabla describe los cuatro tipos de disociación AV.
APÉNDICE D Certificaciones del American College
of Sports Medicine
Este apéndice ofrece información detallada sobre los Certification and Registry
Programs del ACSM y aporta una lista completa y actualizada de los
conocimientos, destrezas y capacidades (KSA = knowledge, skills y abilities)
que constituyen las bases de los exámenes. La misión de los ACSM Committee
on Certification and Registry Boards es crear y ofrecer credenciales de gran
calidad, accesibles y a precios razonables, así como programas de formación
continuada para profesionales sanitarios y del deporte responsables de los
programas de prevención y rehabilitación que influyen en la salud y el bienestar
de las personas.
CERTIFICACIONES DEL ACSM Y EL PÚBLICO
Las primeras certificaciones clínicas del ACSM iniciaron su andadura hace más
de 30 años a la par que la publicación de la primera edición de las Guidelines for
Exrcise Testing and Prescription. Aquella época estuvo marcada por el rápido
desarrollo de los programas de ejercicio para pacientes con enfermedad
coronaria (EC) estable. El ACSM buscó un medio de diseminar información
precisa sobre esta iniciativa sanitaria por medio de un consenso entre sus
miembros respecto a la ciencia básica, la práctica clínica y la formación. En
consecuencia, aquellas primeras certificaciones clínicas se consideraron un
medio para crear unos servicios deportivos seguros con base científica dentro del
marco de la rehabilitación cardíaca.
En los últimos 30 años el ejercicio ha ido ganando consideración como un
elemento importante en los programas de rehabilitación o conservación de la
salud para una lista creciente de enfermedades crónicas y discapacidades. El
interés creciente del público por el papel del ejercicio en la mejora de la salud ha
sido igualmente impresionante. Además, los legisladores del gobierno federal
han revisado las preguntas de eficacia clínica y financiación para los servicios de
ejercicio en la rehabilitación de pacientes seleccionados. En los últimos años las
recomendaciones del U.S. Public Health Service y del Director General de
Sanidad de Estados Unidos han abordado el papel central de la actividad física
regular en la prevención de enfermedades y en la mejora de la salud.
La aparición de las certificaciones sobre la salud/condición física en la década de
1980 reflejó la intención del ACSM de aumentar la disponibilidad de
profesionales cualificados para ofrecer asesoramiento con base científica y
supervisión sobre las actividades físicas apropiadas para el mantenimiento de la
salud en la población adulta aparentemente sana. Desde 1975, se han otorgado
más de 35.000 certificados. Con este crecimiento estable, el ACSM ha dado
pasos para garantizar que las certificaciones basadas en el grado de competencia
se sigan considerando el programa de referencia en el campo del ejercicio.
El subcomité de publicaciones del ACSM Committee on Certification and
Registry Boards (CCRB) publica ACSM’s Certified News, una revista que trata
aspectos prácticos profesionales; su público son los profesionales con
certificación. El CCRB Continuing Professional Education Sub-Committee ha
supervisado las exigencias formativas para conservar estas certificaciones y
someter a examen a los candidatos a la renovación. Los créditos de la formación
continua se adquieren a través de programas de formación financiados por el
ACSM, como talleres (ACSM Certified Personal Trainer , ACSM Certified
Health Fitness Specialist, ACSM Certified Clinical Exercise Specialist, ACSM
Registered Clinical Exercise Physiologist®), divisiones regionales y congresos
anuales y otros programas educativos aprobados por el ACSM Professional
Education Committee. Estas mejoras están destinadas a potenciar la formación
ininterrumpida de los profesionales o de quienes se hayan comprometido a
ofrecer sus servicios en este campo de rápido crecimiento de la salud y el
deporte.
En 2004 el ACSM fue uno de los miembros fundadores del Committee on
acreditation for the Exercise Sciences (CoAES) y participó en el desdarrollo de
los protocolos y guías para los programas de acreditaciones que auspician a
través de la Commission on Acreditations of Allied Health Education Programs
(CAAHEP). Se obtendrá información adicional sobre la acreditación
programática basada en resultados si se visita www.caahep.org, e información
específica sobre los niveles y pautas en www.coaes.org. Como los niveles y
pautas se refieren a los KSA siguientes, se dará cuenta, cuando sea apropiado, de
las referencias a KSA específicos relacionados con series concretas de niveles y
pautas.
El ACSM también recoge las expectativas que los candidatos tienen de que el
público esté informado del alto nivel de profesionalidad, los valores y el
profesionalismo implícitos en la obtención de esta certificación. El colegio ha
organizado formalmente la estructura de su comité de voluntarios y personal
burocrático nacional para que hagan un énfasis añadido en informar al público,
los profesionales y agencias gubernamentales sobre temas de importancia crítica
para el ACSM. Informar de lo que implica y del valor de las certificaciones del
ACSM es una de las grandes prioridades a las que prestará atención esta
iniciativa.
PROGRAMAS PARA OBTENER CERTIFICACIONES DEL
ACSM
El ACSM Certified Personal Trainer (CPT) es un profesional del deporte cuya
misión es desarrollar y aplicar un enfoque individualizado de la dirección
deportiva en poblaciones sanas y/o personas con autorización médica para hacer
ejercicio. Mediante variedad de técnicas educativas, el CPT está capacitado para
dirigir y hacer demostraciones de métodos de ejercicio seguros y eficaces
mediante la aplicación de los principios fundamentales de la ciencia del
ejercicio. El CPT está familiarizado con las formas de ejercicio que se emplean
para mejorar, mantener y/u optimizar los componentes de la salud implícitos en
la aptitud física y el rendimiento deportivo. El CPT es experto en escribir
recomendaciones apropiadas de ejercicio, en dirigir y hacer demostraciones de
métodos seguros y eficaces de ejercicio, y en motivar a las personas a comenzar
y continuar con su conducta saludable.
El ACSM Certified Health Fitness Specialist (HFS) es un profesional titulado de
la salud y el deporte con calificación para trabajar en la universidad, en empresas
y el ámbito comercial, hospitalario y público. El HFS tiene conocimientos y
destrezas sobre gestión, administración, entrenamiento y supervisión de personal
con nivel básico. El HFS está capacitado para realizar estudios de estratificación
de riesgos, dirigir evaluaciones sobre la aptitud física e interpretar los resultados,
proceder a la prescripción de ejercicios apropiados, y motivar a personas
aparentemente sanas y a personas con enfermedades controladas a adoptar y
mantener conductas saludables en su estilo de vida.
El ACSM Certified Clinical Exercise Specialist (CES) es un profesional
sanitario titulado por el ACSM para practicar variedad de evaluaciones con
ejercicio, entrenar, rehabilitar, identificar factores de riesgo y ofrecer servicios a
personas con enfermedades cardiovasculares, pulmonares y metabólicas o con
riesgo de padecerlas. El ACSM Certified Clinical Exercise Specialist también es
competente en asesorar sobre temas relacionados con el ejercicio en el campo de
la investigación, la salud pública y otros servicios y programas clínicos o no.
El ACSM Registered Clinical Exercise Physiologist® (RCEP) es un profesional
paramédico que trabaja en intervenciones sobre la conducta y la actividad física
en enfermedades clínicas para las que se haya demostrado que aporten
beneficios funcionales y/o terapéuticos. Las personas para las que son
apropiados los servicios de los RCEP comprenden, entre otras, clientes con
enfermedades cardiovasculares, pulmonares, metabólicas, del aparato locomotor,
musculoesqueléticas, neuromusculares, neoplásicas, inmunitarias o
hematológicas. El RCEP aporta estrategias de prevención primaria y secundaria
para mejorar la condición física y la salud de poblaciones que abarcan desde
niños hasta adultos mayores. El RCEP practica pruebas de esfuerzo y de la
aptitud física, prescripción de ejercicio, asesoramiento sobre actividades físicas y
ejercicio, supervisión de ejercicio, formación/promoción del deporte y la salud, y
mediciones y evaluaciones de los resultados del ejercicio y la actividad física. El
RCEP trabaja por su cuenta o como parte de un equipo interdisciplinario en el
marco clínico, público o laboral en general. Las prácticas y supervisión del
RCEP dependen de las pautas, normas y leyes federales y estatales que se
publican para los profesionales.
La certificación a cierto nivel exige que el candidato posea conocimientos y
destrezas acordes con los exigidos por ese nivel específico de certificación.
Además, el nivel de certificación de HFS incorpora los KSA asociados con el
ACSM Certified Personal Trainer ;
el nivel de certificación de CES incorpora los KSA asociados con las
certificaciones de CPT y HFS, y el nivel de certificación de RCEP incorpora los
KSA asociados con los niveles de certificación de CPT, HFS y CES, como se
muestra en la figura D.1. Además, cada nivel de certificación cuenta con unos
requisitos mínimos de experiencia, nivel de estudios y otras certificaciones.
El ACSM cuenta con certificados de especialidades para ampliar los
conocimientos de las personas que trabajen en el marco sanitario, deportivo o
clínico. Para información sobre los KSA, los requisitos y el alcance práctico de
las certificaciones de las especialidades del ACSM, visítese
www.acsm.org/certification o llame al 1-800-486-5643.
FIGURA D.1.
NIVEL
REQUERIMIENTOS
ACSM Certified Personal Trainer
•18 años o más •Título de bachillerato o eq
ACSM Certified Health Fitness Specialist
•Título asociado o licenciatura en un camp
ACSM Certified Clinical Exercise Specialist
•Licenciatura en un campo relacionado con
ACSM Registered Clinical Exercise Physiologist® •Máster en ciencia del deporte, fisiología d
CÓMO OBTENER INFORMACIÓN Y FORMULARIOS DE
SOLICITUD
Los programas de certificación del ACSM están sometidos a continua revisión.
El desarro llo de los contenidos se confía a profesionales voluntarios de diversos
comités con experiencia en ciencia del deporte, medicina y gestión de
programas. El dominio de la elaboración y los procedimientos para evaluar la
competencia también está representado en este comité. La administración de
exámenes de certificación se gestiona a través de los centros autorizados Pearson
VUE. Las preguntas sobre la inscripción en los exámenes se pueden dirigir a
Pearson VUE en el 1-888-883-2276 o por Internet a www.pearsonvue.com/acsm.
Para preguntas generales, contáctese con el ACSM Certification Resource
Center:
1-800-486-5643
Sitio Web: www.acsm.org/certification
E-mail: certification@acsm.org
CONOCIMIENTOS, DESTREZAS Y CAPACIDADES (KSA)
SUPEDITADOS A LAS CERTIFICACIONES DEL ACSM
A continuación presentamos las competencias mínimas de cada nivel de
certificación. Los exámenes se preparan basándose en estos KSA. Para las
credenciales del ACSM Certified Health Fitness Specialist y el ACSM Certified
Clinical Exercise Specialist, dos manuales del ACSM, ACSM’s Resource
Manual for Guidelines for Exercise Testing and Prescription, sexta edición, y el
ACSM’s Certification Review Book, tercera edición, también sirven para
profundizar en los temas aquí propuestos. Para el ACSM Certified Personal
Trainer , los candidatos deben consultar ACSM’s Resources for the Personal
Trainer, edición actual, y el ACSM’s Certification Review Book, tercera edición.
Para el ACSM Registered Clinical Exercise Physiologist®, los candidatos deben
consultar el ACSM’s Resources for Clinical Exercise Physiology, edición actual,
y el ACSM’s Resource Manual for Guidelines for Exercise Testing and
Prescription, sexta edición. Sin embargo, ni ACSM’s Guidelines for Exercise
Testing and Prescription ni ninguno de los manuales mencionados arriba aportan
toda la información en la que se basan los exámenes para las certificaciones del
ACSM. Uno a uno son beneficiosos para repasar temas específicos y como
introducción general a muchos de los conceptos integrales que deben dominar
quienes quieran obtener una certificación.
CLASIFICACIÓN/SISTEMA NUMÉRICO DE LOS CONOCIMIENTOS,
DESTREZAS Y CAPACIDADES (KSA)
Todos los KSA de una certificación/credencial dadas se enumeran en su totalidad
en un área de prácticas y/o área de contenidos para cada nivel de certificación.
Dentro de cada serie de KSA de una certificación/credencial, la numeración de
los KSA individuales se compone de tres cifras:
•El primer número describe el área de prácticas (1.x.x)
•El segundo número describe el área de contenidos (x.1.x)
•El tercer número describe el número secuencial de los KSA (x.x.1) en cada área
de contenidos. Si hay una interrupción en la secuencia numérica, ello denota que
se ha borrado un KSA como respuesta a un análisis reciente del trabajo-tareas
respecto a una versión previa de los KSA. En esta edición y en adelante, cada
KSA nuevo adquirirá un número nuevo.
Las áreas de prácticas (el primer número) se enumeran como sigue:
1.x.xPoblación general/común
2.x.xCardiovascular
3.x.xPulmonar
4.x.xMetabólica
5.x.xAparato locomotor/musculoesquelética
6.x.xNeuromuscular
7.x.xNeoplásica, inmunitaria y hematológica
Las áreas de contenidos (el segundo número) se enumeran como sigue:
x.1.xFisiología del ejercicio y ciencia afín del ejercicio.
x.2.xFisiopatología y factores de riesgo
x.3.xEvaluación de la salud, la condición física y la prueba de esfuerzo clínica
x.4.xElectrocardiografía y técnicas diagnósticas
x.5.xTratamiento y medicamentos del paciente
x.6.xTratamiento médico y quirúrgico
x.7.xPrescripción y programación de ejercicio
x.8.xNutrición y control del peso
x.9.xConducta humana y asesoramiento
x.10.xSeguridad, prevención de lesiones y procedimientos de urgencias
x.11.xAdministración de programas, control de calidad y evaluación de
resultados
x.12.xConsideraciones clínicas y médicas (sólo para quien tenga titulación en
ACSM Certified Personal Trainer )
EJEMPLOS SEGÚN EL NIVEL DE
CERTIFICACIÓN/CREDENCIAL
KSA DEL ACSM CERTIFIED PERSONAL TRAINER
1.1.10Saber describir las respuestas agudas normales al ejercicio cardiovascular.
En este ejemplo, el área de prácticas es la población general/común; el área de
contenidos es la fisiología del ejercicio y ciencia afin del ejercicio, y este KSA es
el décimo de esta área de contenidos.
KSA DEL ACSM CERTIFIED HEALTH FITNESS SPECIALIST
1.3.8Destreza para medir con precisión la frecuencia cardíaca, la tensión arterial
y obtener el índice del esfuerzo percibido (IPE) en reposo y durante el ejercicio
siguiendo las pautas establecidas.
En este ejemplo, el área de prácticas es la población general/común; el área de
contenidos es la evaluación de la salud, la condición física y la prueba de
esfuerzo clínica, y este KSA es el octavo de esta área de contenidos.
KSA DEL ACSM CERTIFIED CLINICAL EXERCISE SPECIALISTa
1.7.17Diseñar programas de fuerza y flexibilidad para personas con
enfermedades cardiovasculares, pulmonares y/o metabólicas; ancianos y niños.
En este ejemplo, el área de prácticas es la población general/común; el área de
contenidos es la prescripción y programación de ejercicio, y este KSA es el
décimo séptimo de esta área de contenidos. Además, como este KSA específico
aparece en negrita, abarca múltiples áreas de prácticas y contenidos.
KSA DEL ACSM REGISTERED CLINICAL EXERCISE
PHYSIOLOGIST®
7.6.1Enumerar las clasificaciones de fármacos más usados en el tratamiento de
pacientes con enfermedades neoplásicas, inmunitarias y hematológicas (NIH),
citar el nombre genérico y comercial de los fármacos de cada clase, y explicar el
propósito, indicaciones, efectos secundarios principales, y efectos, si los hubiere,
sobre la persona que hace ejercicio.
El área de prácticas es neoplásica, inmunitaria y hematológica; el área de
contenidos es el tratamiento médico y quirúrgico, y este KSA es el primero de
esta área de contenidos.
CONOCIMIENTOS, DESTREZAS Y CAPACIDADES (KSA)
DEL ACSM CERTIFIED PERSONAL TRAINER
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: FISIOLOGÍA DEL EJERCICIO Y
CIENCIA AFÍN DEL EJERCICIO
1.1.1Conocimientos sobre las estructuras óseas básicas, el músculo esquelético y
el tejido conjuntivo.
1.1.2Conocimientos sobre la anatomía básica del sistema cardiovascular y el
sistema respiratorio.
1.1.3Conocimientos para definir los términos siguientes: inferior, superior,
medial, lateral, supinación, pronación, flexión, extensión, aducción, abducción,
hiperextensión, rotación, circunducción, agonista, antagonista y estabilizador.
1.1.4Conocimientos sobre el plano en que se produce cada acción muscular.
1.1.5Conocimientos sobre las interrelaciones entre centro de gravedad, base de
sustentación, equilibrio, estabilidad y correcta alineación vertebral.
1.1.6Conocimientos sobre las siguientes curvaturas de la columna vertebral:
lordosis, escoliosis y cifosis.
1.1.8Conocimientos sobre los principios biomecánicos de la práctica de
actividades físicas habituales (p. ej., caminar, correr, nadar, montar en bicicleta,
entrenamiento de resistencia, yoga, Pilates, entrenamiento funcional).
1.1.9Saber distinguir entre metabolismo aeróbico y anaeróbico.
1.1.10Saber describir las respuestas agudas normales al ejercicio cardiovascular.
1.1.11Saber describir las respuestas agudas normales al ejercicio resistido.
1.1.12Conocimientos sobre las adaptaciones fisiológicas crónicas normales
asociadas con el ejercicio cardiovascular.
1.1.13Conocimientos sobre las adaptaciones fisiológicas normales asociadas con
el ejercicio resistido.
1.1.14Conocimientos sobre los principios fisiológicos relacionados con el
calentamiento y la recuperación activa.
1.1.15Conocimientos sobre las teorías más corrientes acerca de la fatiga
muscular y la mialgia diferida.
1.1.16Conocimientos sobre las adaptaciones físiológicas que ocurren en reposo y
durante un ejercicio submáximo y máximo después de un entrenamiento crónico
de ejercicio aeróbico y anaeróbico.
1.1.17Conocimientos sobre los principios fisiológicos implicados en las mejoras
de la fuerza y tolerancia musculares.
1.1.18Conocimientos sobre las respuestas de la tensión arterial asociadas con el
ejercicio agudo, incluidos cambios de la posición del cuerpo.
1.1.19Conocimientos sobre el principio de la especificidad y su relación con los
componentes de la condición física.
1.1.20Conocimientos sobre el concepto de desentrenamiento o reversibilidad de
la preparación física y sus implicaciones respecto a los programas de
acondicionamiento físico.
1.1.21Conocimientos sobre los signos físicos y psicológicos del
sobreentrenamiento para aportar recomendaciones con que abordar estos
problemas.
1.1.22Conocimientos sobre las acciones musculares isotónicas, isométricas
(estáticas), isocinéticas, concéntricas y excéntricas.
1.1.23Saber identificar los músculos principales. Los músculos principales
comprenden, sin limitarse a ellos, los siguientes: trapecio, pectoral mayor, dorsal
ancho, bíceps, tríceps, recto del abdomen, oblicuos internos y externos del
abdomen, erector de la columna, glúteo mayor, cuádriceps, isquiotibiales,
aductores, abductores y gastrocnemio.
1.1.24Saber identificar los huesos principales. Los huesos principales
comprenden, sin limitarse a ellos, los siguientes: clavícula, escápula, esternón,
húmero, carpo, cúbito, radio, fémur, peroné, tibia y tarso.
1.1.25Saber identificar los distintos tipos de articulaciones del cuerpo (p. ej.,
troclear, esferoidea, etc.).
1.1.26Conocimientos sobre la acción primaria y el grado de movilidad (ROM)
articular de cada grupo de músculos principales.
1.1.27Saber localizar los puntos anatómicos de referencia para la palpación de
los pulsos periféricos.
1.1.28Conocimientos sobre las consideraciones fisiológicas únicas de los niños,
adultos mayores, diabéticos (de tipo II), embarazadas y personas con sobrepeso
y/u obesas.
1.1.29Conocimientos sobre los siguientes términos afines: hipertrofia, atrofia e
hiperplasia.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: EVALUACIÓN DE LA SALUD,
CONDICIÓN FÍSICA Y PRUEBA DE ESFUERZO CLÍNICA
1.3.1Conocer y exponer las bases fisiológicas de los principales componentes de
la condición física: flexibilidad, capacidad cardiovascular, fuerza muscular,
tolerancia muscular y composición corporal.
1.3.2Conocer los componentes de la anamnesis/antecedentes fisiológicos
personales.
1.3.3Conocer el valor de la autorización médica antes de practicar ejercicio.
1.3.4Conocer las categorías de participantes que deben conseguir una
autorización médica antes de administrarse una prueba de esfuerzo o participar
en un programa de ejercicio.
1.3.5Conocer las contraindicaciones relativas y absolutas a la prueba de esfuerzo
o la práctica de ejercicio.
1.3.6Conocer las limitaciones del consentimiento informado y la autorización
médica.
1.3.7Conocer las ventajas/desventajas y limitaciones de las diversas técnicas
sobre la composición corporal, que comprenden (sin limitarse a ellos) pliegues
cutáneos, pletismografía (BOD POD®), impedancia bioeléctrica, infrarrojos,
absorciometría por rayos X de doble energía (DEXA) y mediciones de la
circunferencia.
1.3.8Habilidad para medir con precisión la frecuencia cardíaca y el índice del
esfuerzo percibido (IEP) en reposo y durante el ejercicio según las pautas
establecidas.
1.3.9Saber localizar puntos del cuerpo donde practicar las mediciones
(perímetro) de las circunferencias.
1.3.10Saber obtener los antecedentes fisiológicos personales y una valoración de
la salud, y estratificar los riesgos según las pautas del ACSM.
1.3.11Saber explicar y obtener el consentimiento informado.
1.3.13Conocer las pruebas previas a una actividad para evaluar la condición
física, como las evaluaciones de la capacidad cardiovascular, la fuerza muscular,
la tolerancia muscular, la flexibilidad y la composición corporal.
1.3.14Conocer los criterios para la terminación de la evaluación de la condición
física y los procedimientos correctos una vez que se interrumpe una prueba de
este tipo.
1.3.15Conocer y saber prepararse para la consulta inicial con los clientes.
1.3.16Saber reconocer anomalías posturales que tal vez afecten a la práctica del
ejercicio.
1.3.17Habilidad para evaluar la alineación corporal.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: PRESCRIPCIÓN Y
PROGRAMACIÓN DE EJERCICIO
1.7.1Conocer los beneficios y riesgos asociados con el ejercicio y las
recomendaciones para programar ejercicio a niños y adolescentes.
1.7.2Conocer las precauciones y beneficios asociados con el entrenamiento
resistido y de fondo de adultos mayores, y las recomendaciones para la
programación de ejercicio.
1.7.3Conocer las técnicas de liderazgo específicas apropiadas para trabajar con
participantes de todas las edades.
1.7.4Conocer el modo de modificar los ejercicios cardiovasculares y resistidos
basados en la edad y la preparación física.
1.7.5Conocer y tener capacidad para describir las adaptaciones únicas del
ejercicio respecto a la fuerza, la capacidad funcional y las destrezas motrices.
1.7.6Conocer las circunstancias ortopédicas y cardiovasculares habituales para
participantes mayores, así como saber describir las modificaciones indicadas en
la prescripción de ejercicio.
1.7.7Saber seleccionar modalidades de entrenamiento apropiadas según la edad
y capacidad funcional del individuo.
1.7.8Conocer la intensidad, duración, frecuencia recomendadas y el tipo de
actividad física necesaria para el desarrollo de la capacidad cardiorrespiratoria en
la población aparentemente sana.
1.7.9Saber describir y enseñar con seguridad ejercicios pensados para mejorar la
fuerza y/o tolerancia musculares.
1.7.10Conocer los principios de la sobrecarga, la especificidad y la progresión y
su relación con la programación de ejercicio.
1.7.11Saber dirigir y enseñar/mostrar ejercicios durante una sesión general que
debe incluir una evaluación previa al ejercicio, calentamiento, ejercicio aeróbico,
recuperación activa, entrenamiento de la capacidad muscular y ejercicios de
flexibilidad.
1.7.12Conocer las precauciones y modificaciones especiales del programa de
ejercicio para practicar a gran altura, con distintas temperaturas ambiente, con
humedad y contaminación ambiental.
1.7.13Conocer la importancia y saber llevar un registro de las sesiones de
ejercicio y realizar evaluaciones periódicas con el fin de evaluar los cambios del
estado de forma física.
1.7.14Conocer las ventajas y desventajas de los programas de entrenamiento con
intervalos, continuo y en circuito.
1.7.15Conocer el concepto de actividades de la vida diaria (AVD) y su
importancia para la salud general del individuo.
1.7.16Conocer la adaptación progresiva en el entrenamiento resistido y sus
implicaciones para el diseño y periodización de los programas.
1.7.17Conocer las limitaciones interpersonales cuando se trabaje con clientes de
manera individualizada.
1.7.19Tener habilidad para enseñar y hacer demostraciones de las
modificaciones apropiadas en ejercicios específicos y hacer recomendaciones
para la programación de ejercicio para los grupos siguientes: niños, adultos
mayores, diabéticos (de tipo II), embarazadas, personas con artritis, personas con
sobrepeso y/u obesas, y personas con dolor de espalda crónico.
1.7.20Habilidad para enseñar y hacer demostraciones de ejercicios apropiados
para mejorar el grado de movilidad de las principales articulaciones.
1.7.21Habilidad en el uso de diversos métodos para establecer y monitorizar los
niveles de intensidad del ejercicio, como la frecuencia cardíaca, el IEP y los
equivalentes metabólicos (MET).
1.7.22Conocer y saber aplicar métodos con que monitorizar la intensidad del
ejercicio, como la frecuencia cardíaca y el índice del esfuerzo percibido.
1.7.24Saber diferenciar entre el volumen de actividad física requerido para
obtener beneficios para la salud y el volumen de ejercicio necesario para mejorar
la condición física.
1.7.25Saber determinar las frecuencias cardíacas para entrenar mediante dos
métodos: porcentaje de la frecuencia cardíaca máxima predicha por la edad y la
frecuencia cardíaca de reserva (Karvonen).
1.7.26Saber diferenciar una técnica correcta e incorrecta en el uso de material
para ejercicio resistido, como pelotas de equilibrio, bandas elásticas, barras de
resistencia y equipamiento para ejercicio acuático.
1.7.27Saber diferenciar una técnica correcta e incorrecta en el uso de material
para el acondicionamiento cardiovascular (p. ej., máquinas de step, bicicletas
estáticas, cintas ergométricas y bicicletas elípticas).
1.7.28Saber enseñar una progresión de ejercicios para todos los grupos
musculares principales para mejorar la capacidad muscular.
1.7.29Capacidad para modificar los ejercicios basándose en la edad y condición
física.
1.7.30Saber explicar y aplicar las pautas para la prescripción de ejercicio a
clientes aparentemente sanos o a otros con autorización médica para hacer
ejercicio.
1.7.31Saber adaptar la frecuencia, intensidad, duración, modo, progresión, nivel
de supervisión y técnicas de monitorización en los programas de ejercicio para
clientes aparentemente sanos u otros con autorización médica para hacer
ejercicio.
1.7.34Saber evaluar, prescribir y mostrar ejercicios de flexibilidad adecuados
para todos los grupos musculares principales.
1.7.35Saber diseñar programas de entrenamiento con intervalos, continuo y en
circuito.
1.7.36Saber describir las ventajas y desventajas de diversos tipos de material
comercial para el ejercicio con el fin de desarrollar la capacidad
cardiorrespiratoria y muscular.
1.7.37Saber demostrar con seguridad variedad de ejercicios de preparación física
en que se emplee material como pelotas de equilibrio, Bosu®, bandas elásticas,
balones medicinales y rodillos de gomaespuma.
1.7.38Saber demostrar con seguridad una gran variedad de modalidades de
ejercicio resistido, con diversos aparatos de resistencia, aparatos de resistencia
externa constante y dinámica, aparatos de resistencia estática y otro material para
ejercicio resistido.
1.7.39Saber demostrar con seguridad una gran variedad de ejercicios de
preparación física que logren mejoras en la agilidad, equilibrio, coordinación,
tiempo de reacción y especificidad.
1.7.40Conocer los principios del entrenamiento, como son la sobrecarga
progresiva, la variación y la especificidad.
1.7.41Conocer la maniobra de Valsalva y los riesgos asociados.
1.7.42Conocer las repeticiones, series, el volumen, la repetición máxima y los
perío -dos de descanso apropiados y necesarios para obtener los resultados
deseados.
1.7.43Saber demostrar con seguridad una gran variedad de ejercicios
pliométricos y saber determinar cuándo tales ejercicios serían inapropiados.
1.7.44Saber aplicar los principios del entrenamiento para distinguir entre las
metas de un deportista y las generales del ejercicio para obtener mejoras de la
salud.
1.7.45Conocer la periodización del ejercicio en el diseño de programas de
entrenamiento aeróbico y de resistencia.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: NUTRICIÓN Y CONTROL DEL
PESO
1.8.1Conocer el papel de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas como
fuente de energía.
1.8.2Saber definir los términos siguientes: obesidad, sobrepeso, porcentaje de
grasa, índice de masa corporal (IMC), masa magra, anorexia nerviosa, bulimia
nerviosa y distribución de la grasa corporal.
1.8.3Conocer la relación entre composición corporal y salud.
1.8.4Conocer los efectos de la dieta junto con el ejercicio, la dieta sola, y el
ejercicio solo como métodos para modificar la composición corporal.
1.8.5Conocer la importancia de una ingesta diaria adecuada de energía para un
control saludable del peso.
1.8.6Conocer la importancia de mantener una hidratación correcta antes, durante
y después del ejercicio.
1.8.7Conocer y entender las Pautas Dietéticas actuales de los norteamericanos,
como la Pirámide Nutricional de la USDA.
1.8.8Conocer la tríada de las deportistas.
1.8.9Conocer los mitos y consecuencias asociadas con métodos de
adelgazamiento inapropiados (p. ej., saunas, cinturones vibradores, vendajes
corporales, estimuladores eléctricos, prendas intranspirables, dietas de moda).
1.8.10Conocer el número de kilocalorías presentes en un gramo de hidratos de
carbono, grasas, proteínas y alcohol.
1.8.11Conocer el número de kilocalorías equivalente a perder 450 gramos de
grasa corporal.
1.8.12Conocer las pautas de la ingesta calórica de una persona que quiera ganar
o perder peso.
1.8.13Conocer las ayudas ergogénicas habituales, su mecanismo de acción y los
riesgos y/o beneficios potenciales (p. ej., esteroides anabólicos, cafeína,
aminoácidos, vitaminas, minerales, monohidrato de creatina, adrostenediona,
dehidroepiandrosterona).
1.8.14Saber describir las implicaciones para la salud de la variación en los
patrones de distribución de la grasa corporal y la importancia de la relación
cinturacadera.
1.8.15Saber describir las implicaciones para la salud de las hierbas consumidas
habitualmente (p. ej., equinácea, hierba de San Juan, ginseng).
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: CONDUCTA Y ASESORAMIENTO
1.9.1Conocer las estrategias conductuales para mejorar el cambio de conducta
ante la salud y el ejercicio (p. ej., refuerzos, establecimiento de objetivos,
respaldo social).
1.9.2Conocer los estadios de la aptitud motivacional y las estrategias eficaces
que respaldan y facilitan los cambios de conducta.
1.9.3Conocer los tres estadios del aprendizaje: cognitivo, asociativo, autónomo.
1.9.4Conocer las técnicas específicas para mejorar la motivación (p. ej., pósters,
reconocimiento, tablones de anuncios, juegos, competiciones). Definir refuerzo
intrínseco y extrínseco y dar ejemplos de cada uno.
1.9.5Conocer los distintos tipos de aprendices (auditivos, visuales, cinestésicos)
y cómo aplicar las técnicas de aprendizaje para mejorar las sesiones de los
clientes.
1.9.6Conocer los tipos de retroalimentación y saber usar destrezas comunicativas
para mejorar las sesiones de los clientes.
1.9.7Conocer los obstáculos habituales que interfieren con el cumplimiento de
un programa de ejercicio y las estrategias para superar dichos obstáculos.
1.9.8Saber identificar, aclarar y marcarse metas conductuales realistas con el
cliente (objetivos SMART).
1.9.9Conocer las técnicas básicas de comunicación e instrucción que mejoran y
facilitan los cambios de conducta.
1.9.10Conocer las diversas teorías del aprendizaje (p. ej., teoría de la
motivación, teoría de la atribución, teoría de la transferencia, teoría de la
retención y teoría de las metas).
1.9.11Conocer las características y atributos necesarios para una enseñanza
eficaz.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: SEGURIDAD, PREVENCIÓN DE
LESIONES Y PROCEDIMIENTOS DE URGENCIAS
1.10.1Conocimientos y destrezas para obtener la titulación en soporte vital
básico, desfibrilador eléctrico externo (DEE) y reanimación cardiopulmonar.
1.10.2Conocer los procedimientos de urgencias apropiados (protocolo de
llamadas telefónicas, procedimientos de urgencias por escrito, responsabilidades
del personal) en el marco de un centro sanitario o deportivo.
1.10.3Conocer las técnicas de primeros auxilios para lesiones deportivas como
hemorragias, esguinces/distensiones, fracturas e intolerancia al ejercicio
(mareos, síncope, termopatías).
1.10.4Conocer las precauciones básicas que se adoptan en el ámbito deportivo
para garantizar la seguridad de los participantes.
1.10.5Conocer los signos y síntomas físicos y fisiológicos del
sobreentrenamiento.
1.10.6Conocer los efectos de la temperatura, la humedad, la altura y la
contaminación sobre la respuesta fisiológica al ejercicio.
1.10.7Conocer los términos siguientes: síndrome del compartimiento tibial,
esguince, distensión, codo de tenista, bursitis, fractura por sobrecarga, tendinitis,
síndrome del dolor femororrotuliano, lumbalgia, fascitis plantar y tendinitis del
manguito de los rotadores.
1.10.8Conocer los problemas hipotéticos y los riesgos potenciales que tal vez se
asocien con el empleo de ejercicio como abdominales con las piernas extendidas,
elevaciones de las piernas extendidas, sentadillas completas, paso de valla,
postura del arado de yoga, hiperextensión forzada de la espalda y en
bipedestación inclinarse hacia delante y tocarse los dedos de los pies.
1.10.10Conocer las responsabilidades, limitaciones e implicaciones legales del
Certified Personal Trainer cuando desempeña técnicas de urgencias.
1.10.11Conocer las lesiones musculoesqueléticas potenciales (p. ej., contusiones,
esguinces, distensiones, fracturas), complicaciones cardiovasculares/pulmonares
(p. ej., taquicardia, bradicardia, hipotensión/hipertensión, taquipnea), y
trastornos metabólicos (p. ej., desvanecimiento/síncope,
hipoglucemia/hiperglucemia, hipotermia/hipertermia).
1.10.12Conocer el tratamiento inicial y las técnicas de primeros auxilios
asociados con heridas abiertas, lesiones musculoesqueléticas, complicaciones
cardiovasculares/pulmonares y trastornos metabólicos.
1.10.13Conocer los componentes y el plan de reparación del equipamiento y
cómo se puede usar para evaluar el estado del material para el ejercicio con el fin
de reducir el riesgo potencial de lesiones.
1.10.14Conocer las implicaciones legales de los procedimientos de seguridad
documentados, el uso de documentos sobre incidentes y la preparación continua
en protocolos de seguridad.
1.10.15Habilidad para hacer demostraciones de las técnicas apropiadas de
urgencia durante la prueba de esfuerzo y/o el ejercicio.
1.10.16Saber identificar los componentes que contribuyen al mantenimiento de
un entorno seguro para el ejercicio.
1.10.17Capacidad para ayudar o vigilar al cliente de forma eficaz y segura
durante el ejercicio resistido.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: ADMINISTRACIÓN DE
PROGRAMAS, CONTROL DE CALIDAD Y EVALUACIÓN DE
RESULTADOS
1.11.1Conocer el alcance de las competencias del Certified Personal Trainer y
su papel en la gestión del programa/administración en el marco de un centro
sanitario/deportivo.
1.11.2Conocimientos y destreza para usar la documentación requerida cuando un
cliente muestre signos o síntomas anormales durante una sesión de ejercicio y
haya que derivarlo a un médico.
1.11.3Conocer la responsabilidad profesional y los tipos más habituales de
negligencias vistas en el ámbito deportivo.
1.11.4Entender las ramificaciones prácticas y legales del empleado frente a las
categorías de los contratistas independientes en su relación con el Certified
Personal Trainer .
1.11.5Conocimiento de las responsabilidades profesionales, las normas
profesionales y la ética en las relaciones con clientes, jefes y otros profesionales
sanitarios/médicos/deportivos.
1.11.6Conocer los tipos de programas de ejercicio que se ofrecen en su ciudad y
si son apropiados para las diversas poblaciones.
1.11.7Conocer y saber aplicar técnicas comerciales eficaces y profesionales, así
como desarrollar una promoción honrada de los servicios profesionales.
1.11.8Saber desarrollar un plan básico de negocio que incluya marcarse un
presupuesto, desarrollar políticas de gestión, marketing, ventas y tarifas.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: CONSIDERACIONES CLÍNICAS Y
MÉDICAS
1.12.1Conocimiento de los factores de riesgo cardiovasculares, respiratorios,
meta-bólicos y musculoesqueléticos que pueden requerir una evaluación más a
fondo por parte del personal médico y sanitario antes de la participación en
actividades físicas.
1.12.2Conocimiento de los factores de riesgo que tal vez se modifiquen
favorable-mente mediante hábitos que comprendan actividad física.
1.12.3Conocimiento del concepto factores de riesgo de enfermedad coronaria
(EC) y la influencia de la herencia genética y el estilo de vida en el desarrollo de
la EC.
1.12.4Conocimiento del modo en que los factores de riesgo –nutrición, actividad
física y herencia– influyen en los lípidos sanguíneos y los lipidogramas (es decir,
colesterol: lipoproteínas de alta y baja densidad).
1.12.5Conocimiento de los factores de riesgo o las enfermedades
cardiovasculares que pueden requerir una consulta al personal médico antes de
las pruebas de esfuerzo o el ejercicio, incluidos cambios inapropiados de la
frecuencia cardíaca y la tensión arterial en reposo o de esfuerzo; nuevas
molestias en el pecho, cuello, hombro o brazo; cambios del patrón de las
molestias en reposo o durante el ejercicio; desvanecimientos o mareos, y
claudicación.
1.12.6Conocimiento de los factores de riesgo o de las enfermedades respiratorias
que tal vez requieran consultar al personal médico antes de las pruebas de
esfuerzo o el ejercicio, incluidos asma, broncospasmos inducidos por el
ejercicio, disnea extrema en reposo o durante el ejercicio, bronquitis y enfisema.
1.12.7Conocimiento de los factores de riesgo o de las enfermedades metabólicas
que tal vez requieran consultar al personal médico antes de las pruebas de
esfuerzo o el ejercicio, incluyendo un peso corporal superior al 20% del peso
óptimo, un IMC >30, enfermedad tiroidea, diabetes e intolerancia a la glucosa, e
hipoglucemia.
1.12.8Conocimiento de los factores de riesgo o enfermedades
musculoesqueléticas que tal vez requieran consultar al personal médico antes de
las pruebas de esfuerzo o el ejercicio, incluyendo dolor de espalda agudo o
crónico, artritis, osteoporosis e inflamación articular.
1.12.10Conocimiento de los fármacos corrientes para cada una de las siguientes
clases de medicamentos y saber describir sus efectos sobre el ejercicio:
antianginosos, anticoagulantes, antihipertensivos, antiarrítmicos,
broncodilatadores, hipoglucémicos, psicotrópicos, vasodilatadores y
medicamentos sin receta médica como pseudoefedrina.
1.12.11Conocimiento de los efectos de las siguientes sustancias sobre el
ejercicio: antihistaminas, tranquilizantes, alcohol, pastillas adelgazantes, pastillas
para el resfriado, cafeína y nicotina.
El ACSM Certified Health Fitness Specialist es responsable de dominar los KSA
del ACSM Certified Personal Trainer y los siguientes KSA del ACSM
Certified Health Fitness Specialist.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: FISIOLOGÍA DEL EJERCICIO Y
CIENCIA AFÍN DEL EJERCICIO
1.1.1Conocer las estructuras del hueso, del músculo esquelético y de los tejidos
conjuntivos.
1.1.2Conocer la anatomía y fisiología del sistema cardiovascular y el sistema
pulmonar.
1.1.3Conocer los siguientes términos sobre las acciones musculares: inferior,
superior, medial, lateral, supinación, pronación, flexión, extensión, aducción,
abducción, hiperextensión, rotación, circunducción, agonista, antagonista y
estabilizador.
1.1.4Conocer el plano en que ocurren todas las acciones con movimiento, así
como los músculos responsables.
1.1.5Conocer las interrelaciones entre centro de gravedad, base de sustentación,
equilibrio, estabilidad, postura y alineación vertebral correcta.
1.1.6Conocer las curvaturas de la columna vertebral como lordosis, escoliosis y
cifosis.
1.1.7Conocer el reflejo de estiramiento y su relación con la flexibilidad.
1.1.8Conocer los principios biomecánicos en los que se basa la práctica de las
siguientes actividades: caminar, trotar, correr, nadar, montar en bicicleta, levantar
pesas y acarrear o mover objetos.
1.1.9Saber describir los sistemas que producen energía.
1.1.10Conocer el papel de los sistemas aeróbico y anaeróbico de energía en la
práctica de diversas actividades físicas.
1.1.11Conocer los siguientes términos cardiorrespiratorios: isquemia, angina de
pecho, taquicardia, bradicardia, arritmia, infarto de miocardio, claudicación,
disnea e hiperventilación.
1.1.12Saber describir las respuestas cardiorrespiratorias normales al ejercicio
estático y dinámico en lo referente a la frecuencia cardíaca, el volumen sistólico,
el gasto cardíaco, la tensión arterial y el consumo de oxígeno.
1.1.13Conocer las respuestas al ejercicio de la frecuencia cardíaca, el volumen
sistólico, el gasto cardíaco, la tensión arterial y el consumo de oxígeno.
1.1.14Conocer las adaptaciones anatómicas y fisiológicas asociadas con el
entrenamiento de la fuerza.
1.1.15Conocer los principios fisiológicos relacionados con el calentamiento y la
recuperación activa.
1.1.16Conocer las teorías corrientes sobre la fatiga muscular y la mialgia
diferida.
1.1.17Conocer las adaptaciones fisiológicas en reposo y durante un ejercicio
submáximo y máximo después de un entrenamiento crónico de ejercicio
aeróbico y anaeróbico.
1.1.18Conocer las diferencias de la respuesta cardiorrespiratoria a un ejercicio
graduado y agudo entre personas entrenadas y desentrenadas.
1.1.19Conocer la estructura y función de las fibras de músculo esquelético.
1.1.20Conocer las características de las fibras musculares de contracción rápida
y lenta.
1.1.21Conocer la teoría de los filamentos deslizantes en la contracción muscular.
1.1.22Conocer espasmo, sumación y tétanos respecto a la contracción muscular.
1.1.23Conocer los principios implicados para favorecer el aumento de la fuerza
y tolerancia musculares.
1.1.24Conocer la fatiga muscular y su relación con el modo, intensidad, duración
y efectos acumulativos del ejercicio.
1.1.26Conocer la respuesta de las siguientes variables al ejercicio agudo estático
y dinámico: frecuencia cardíaca, volumen sistólico, gasto cardíaco, ventilación
pulmonar, volumen corriente, frecuencia respiratoria y diferencia arteriovenosa
de oxígeno.
1.1.27Conocer las respuestas de la tensión arterial asociadas con el ejercicio
agudo, incluidos cambios de la posición del cuerpo.
1.1.28Conocer y saber describir las implicaciones del umbral ventilatorio
(umbral anaeróbico) relacionadas con el entrenamiento y la evaluación
cardiorrespiratoria.
1.1.29Conocer y saber describir las adaptaciones fisiológicas del sistema
pulmonar en reposo y durante ejercicio submáximo y máximo tras un
entrenamiento crónico aeróbico y anaeróbico.
1.1.30Conocer el modo en que difieren de lo normal los siguientes estados:
disnea, hipoxia e hiperventilación.
1.1.31Conocer la relación entre los principios de la especificidad y la sobrecarga
progresiva y los componentes de la programación de ejercicio.
1.1.32Conocer el concepto de desentrenamiento o reversibilidad de la
preparación física y sus implicaciones en los programas de ejercicio.
1.1.33Conocer los signos físicos y psicológicos de
extralimitación/sobreentrenamiento y aportar recomendaciones para tales
problemas.
1.1.34Conocer y saber describir los cambios en la maduración desde la infancia
hasta la adultez en lo siguiente: músculo esquelético, hueso, tiempo de reacción,
coordinación, postura, tolerancia al calor y frío, consumo máximo de oxígeno,
fuerza, flexibilidad, composición corporal, frecuencia cardíaca máxima y de
reposo, y tensión arterial máxima y de reposo.
1.1.35Conocer el efecto del proceso de envejecimiento sobre la estructura y
función musculoesqueléticas y cardiovasculares en reposo, durante el ejercicio y
en la recuperación.
1.1.36Conocer los términos siguientes: resistencia progresiva,
isotónico/isométrico, concéntrico, excéntrico, atrofia, hiperplasia, hipertrofia,
series, repeticiones, pliometría, maniobra de Valsalva.
1.1.37Conocer y saber hacer demostraciones de los ejercicios pensados para
mejorar la fuerza y/o tolerancia musculares de grandes grupos musculares
específicos.
1.1.38Conocer y saber hacer demostraciones de los ejercicios pensados para
mejorar la flexibilidad musculoesquelética.
1.1.39Saber identificar los principales grupos musculares. Los músculos
principales son entre otros los siguientes: trapecio, pectoral mayor, dorsal ancho,
bíceps, tríceps, recto del abdomen, oblicuos internos y externos del abdomen,
erector de la columna, glúteo mayor, cuádriceps, isquiotibiales, aductores,
abductores y gastrocnemio.
1.1.40Saber identificar los huesos principales. Los huesos principales son entre
otros los siguientes: clavícula, escápula, esternón, húmero, carpo, cúbito, radio,
fémur, peroné, tibia y tarso.
1.1.41Saber identificar las articulaciones del cuerpo.
1.1.42Conocer la acción primaria y el grado de movilidad articular de cada uno
de los grupos principales de músculos.
1.1.43Saber localizar los puntos anatómicos de referencia para la palpación de
los pulsos periféricos y la tensión arterial.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES
DE RIESGO
1.2.1Conocer las respuestas fisiológicas y metabólicas al ejercicio asociadas con
enfermedades crónicas (cardiopatías, hipertensión, diabetes mellitus y
enfermedades pulmonares).
1.2.2Conocer los factores de riesgo cardiovasculares, pulmonares, metabólicos y
musculoesqueléticos que tal vez requieran evaluación por parte de profesionales
médicos o sanitarios antes de la participación en actividades físicas.
1.2.3Conocer los factores de riesgo que tal vez se modifiquen favorablemente
con hábitos que entrañen actividad física.
1.2.4Saber definir los términos siguientes: colesterol total (CT), colesterol ligado
a lipoproteínas de alta densidad (HDL-C), relación CT/HDL-C, colesterol ligado
a lipoproteínas de baja densidad (LDL-C), triglicéridos, hipertensión y
aterosclerosis.
1.2.5Conocer los niveles de colesterol plasmático recomendados a los adultos
por el National Cholesterol Education Program.
1.2.6Conocer los umbrales de los factores de riesgo para la estratificación de
riesgos del ACSM, que incluye factores genéticos y del estilo de vida
relacionados con el desarrollo de EC.
1.2.7Conocer el proceso aterosclerótico, los factores implicados en su génesis y
su progresión, y el papel potencial del ejercicio en el tratamiento.
1.2.8Conocer el modo en que los factores del estilo de vida, como la nutrición y
la actividad física, influyen en el lipidograma y el lipoproteinograma.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: EVALUACIÓN DE LA SALUD,
CONDICIÓN FÍSICA Y PRUEBA DE ESFUERZO CLÍNICA
1.3.1Conocer y saber exponer la base fisiológica de los principales componentes
de la aptitud física: flexibilidad, capacidad cardiovascular, fuerza muscular,
tolerancia muscular y composición corporal.
1.3.2Conocer el valor de la anamnesis/antecedentes personales fisiológicos.
1.3.3Conocer el valor de una autorización médica antes de practicar ejercicio.
1.3.4Conocer y saber realizar una estratificación de riesgos y sus implicaciones
respecto a la autorización médica antes de administrar una prueba de esfuerzo o
participar en un programa de ejercicio.
1.3.5Conocer las contraindicaciones relativas y absolutas a la prueba de esfuerzo
y la participación.
1.3.6Conocer las limitaciones del consentimiento informado y de la autorización
médica antes de una prueba de esfuerzo.
1.3.7Conocer las ventajas/desventajas y limitaciones de las distintas técnicas
para conocer la composición corporal, entre otras la pletismografía por
desplazamiento de aire (sistema BOD-POD®), la absorciometría por rayos X de
doble energía (DEXA), la pesada hidrostática, la medición de los pliegues
cutáneos y la impedancia bioeléctrica.
1.3.8Destreza para medir con precisión la frecuencia cardíaca y la tensión
arterial, y obtener el índice del esfuerzo percibido (IPE) en reposo y durante el
ejercicio según las pautas establecidas.
1.3.9Destreza para medir los pliegues cutáneos, los diámetros esqueléticos y
otras mediciones perimetrales con las que se calcula la composición corporal.
1.3.10Saber calibrar un cicloergómetro y una cinta ergométrica.
1.3.11Saber localizar la arteria braquial y poner correctamente el manguito y el
estetoscopio para medir la tensión arterial.
1.3.12Saber localizar los puntos habituales donde se mide el grosor de los
pliegues cutáneos y las circunferencias (para la determinación de la composición
corporal y la relación cintura a cadera).
1.3.13Saber realizar la anamnesis y la evaluación de riesgos, lo cual comprende
la historia médica actual y pasada, los antecedentes familiares de cardiopatías,
limitaciones del aparato locomotor, medicamentos prescritos, patrones de
actividad, hábitos nutricionales, niveles de ansiedad y estrés, tabaquismo y
consumo de alcohol.
1.3.14Saber obtener el consentimiento informado.
1.3.15Saber explicar el propósito y los procedimientos, así como efectuar la
monitorización (frecuencia cardíaca, IEP y tensión arterial) de los clientes antes,
durante y después de una prueba de la capacidad cardiorrespiratoria.
1.3.16Saber enseñar a los participantes el empleo del equipamiento y los
procedimientos de la prueba.
1.3.17Saber explicar el propósito de la prueba, determinar un protocolo máximo
o submáximo apropiado y realizar una evaluación de la capacidad cardiovascular
en la cinta ergométrica o el cicloergómetro.
1.3.18Saber describir el propósito de la prueba, determinar los protocolos
apropiados y realizar evaluaciones de la fuerza muscular, la tolerancia muscular
y la flexibilidad.
1.3.19Saber aplicar diversas técnicas para evaluar la composición corporal.
1.3.20Saber analizar e interpretar la información obtenida con la prueba de la
capacidad cardiorrespiratoria y la fuerza y tolerancia musculares, la flexibilidad
y las evaluaciones de la composición corporal para personas aparentemente
sanas y para las que tienen una enfermedad crónica bajo control.
1.3.21Saber identificar los criterios apropiados para la terminación de una
evaluación de la aptitud física y enseñar las técnicas correctas que se deben
seguir al interrumpir una prueba de este tipo.
1.3.22Saber modificar los protocolos y procedimientos de las pruebas de la
capacidad cardiorrespiratoria en niños, adolescentes y adultos mayores.
1.3.23Saber identificar a personas para las que una supervisión médica es
recomendable durante una prueba de esfuerzo submáximo y máximo.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: ELECTROCARDIOGRAFÍA Y
TÉCNICAS DIAGNÓSTICAS
1.4.1Saber el modo en que cada una de las siguientes arritmias difiere del estado
normal: contracciones auriculares prematuras y contracciones ventriculares
prematuras.
1.4.3Conocer las propiedades básicas del músculo cardíaco y las vías normales
de conducción del corazón.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: TRATAMIENTO DEL PACIENTE Y
MEDICAMENTOS
1.5.1Conocimiento de los fármacos corrientes para cada una de las siguientes
clases de medicamentos y saber describir sus efectos sobre el ejercicio:
antianginosos, anticoagulantes, antihipertensivos, antiarrítmicos,
broncodilatadores, hipoglucémicos, psicotrópicos, vasodilatadores y
medicamentos sin receta médica como pseudoefedrina.
1.5.2Conocimiento de los efectos de las siguientes sustancias sobre el ejercicio:
antihistaminas, tranquilizantes, alcohol, pastillas adelgazantes, pastillas para el
resfriado, cafeína y nicotina.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: PRESCRIPCIÓN Y
PROGRAMACIÓN DE EJERCICIO
1.7.1Conocer la relación entre el número de repeticiones, la intensidad, el
número de series y el reposo respecto al entrenamiento de la fuerza.
1.7.2Conocer los beneficios y precauciones asociados con el ejercicio en
personas aparentemente sanas y con enfermedades controladas.
1.7.3Conocer los beneficios y precauciones asociados con el ejercicio a lo largo
de la vida (de la juventud a la vejez).
1.7.4Conocer las técnicas de liderazgo para un grupo específico, apropiadas para
trabajar con participantes de todas las edades.
1.7.5Saber cómo seleccionar y/o modificar programas de ejercicios apropiados
según la edad, la capacidad funcional y las limitaciones individuales.
1.7.6Conocer las diferencias en el desarrollo de la prescripción de ejercicio para
niños, adolescentes y participantes mayores.
1.7.7Conocer y saber describir las adaptaciones exclusivas al ejercicio de niños,
adolescentes y participantes mayores respecto a la fuerza, la capacidad funcional
y las destrezas motrices.
1.7.8Conocer las consideraciones del aparato locomotor y cardiovasculares
habituales para participantes mayores y saber describir las modificaciones
indicadas en la prescripción de ejercicio.
1.7.10Conocer la intensidad, duración, frecuencia y tipo de actividad física
recomendadas para desarrollar la capacidad cardiorrespiratoria en una población
aparentemente sana.
1.7.11Conocer y saber describir ejercicios pensados para mejorar la fuerza y/o
tolerancia musculares de los principales grupos de músculos.
1.7.12Conocer los principios de la sobrecarga, la especificidad y la progresión, y
saber cómo se relacionan con la programación del ejercicio.
1.7.13Conocer los diversos tipos de programas de entrenamiento continuo, con
intervalos y en circuito.
1.7.14Conocer los MET aproximados para diversos deportes y actividades
recreativas y laborales.
1.7.15Conocer los componentes incorporados en una sesión de ejercicio y la
secuencia correcta (es decir, evaluación previa al ejercicio, calentamiento, fase
de estimulación aeróbica, recuperación activa, fuerza y/o tolerancia musculares,
y flexibilidad).
1.7.16Conocer las precauciones y modificaciones especiales de la programación
de ejercicio para practicar a gran altura, con diferentes temperaturas ambiente,
con humedad y contaminación ambiental.
1.7.17Conocer la importancia de llevar un registro de las sesiones de ejercicio y
practicar evaluaciones periódicas para comprobar los cambios del estado de la
condición física.
1.7.18Conocer las ventajas e inconvenientes de la implementación de programas
de ejercicio continuo, con intervalos y en circuito.
1.7.19Conocer los programas de ejercicio disponibles en su ciudad y saber de
qué modo son apropiados para las diversas poblaciones.
1.7.20Conocer y saber describir actividades de la vida diaria (AVD) y su
importancia para la salud general del individuo.
1.7.21Saber enseñar y hacer demostraciones de los componentes de una sesión
de ejercicio (es decir, calentamiento, fase de estimulación aeróbica, recuperación
activa, fuerza/tolerancia musculares, flexibilidad).
1.7.22Saber enseñar y hacer demostraciones de las modificaciones adecuadas en
ejercicios específicos para grupos como adultos mayores, embarazadas y
mujeres en el puerperio, personas obesas y personas con lumbalgia.
1.7.23Saber enseñar y hacer demostraciones de ejercicios apropiados para
mejorar el grado de movilidad de todas las articulaciones importantes.
1.7.24Destreza en el empleo de los diversos métodos para establecer y
monitorizar los niveles de intensidad del ejercicio, como la frecuencia cardíaca,
el IEP y el consumo de oxígeno.
1.7.25Saber identificar y aplicar métodos usados para monitorizar la intensidad
del ejercicio, como la frecuencia cardíaca y el IEP.
1.7.26Saber describir las modificaciones en la prescripción de ejercicio para
personas con discapacidades funcionales y lesiones musculoesqueléticas.
1.7.27Saber diferenciar entre el volumen de actividad física requerido para
lograr beneficios para la salud y/o para desarrollar la forma física.
1.7.28Saber y poder determinar las frecuencias cardíacas ideales mediante dos
métodos: porcentaje de la frecuencia cardíaca máxima predicha por la edad, y la
frecuencia cardíaca de reserva (Karvonen).
1.7.29Saber identificar una técnica correcta o incorrecta en el empleo de
equipamiento para ejercicio resistido como pelotas de estabilidad, pesas, bandas
elásticas, barras de resistencia y equipamiento para ejercicio acuático.
1.7.30Saber identificar una técnica correcta o incorrecta en el empleo de
equipamiento para ejercicio cardiovascular (p. ej., máquinas de step, bicicletas
estáticas, cintas ergométricas, bicicletas elípticas y máquinas de remo).
1.7.31Saber enseñar una progresión de ejercicios para todos los grupos de
músculos principales con el fin de mejorar la fuerza y tolerancia musculares.
1.7.32Saber comunicarse de forma apropiada con los participantes durante la
detección sanitaria inicial y la programación de ejercicio.
1.7.33Saber diseñar, aplicar y evaluar programas de ejercicio individuales y para
grupos basados en los antecedentes personales y las evaluaciones de la condición
física.
1.7.34Saber modificar ejercicios basados en la edad, la condición física y el
estado cognitivo.
1.7.35Saber aplicar coste de energía, O2, MET y frecuencias cardíacas ideales en
la prescripción de ejercicio.
1.7.36Saber convertir los sistemas de medidas y pesos del sistema
norteamericano al sistema métrico, como la longitud/altura (pulgadas a
centímetros), el peso (libras a kilogramos) y la velocidad (millas por hora a
metros por minuto).
1.7.37Saber convertir los consumos de oxígeno absoluto (ml · min-1 o l · min-1)
y relativo (ml · kg-1 · min-1, y/o MET).
1.7.38Saber determinar el coste de energía de las intensidades de un ejercicio
dado al caminar en llano y por una rampa y en ejercicios en carrera,
cicloergometría, ergometría de brazos y subir escalones.
1.7.39Saber describir la intensidad del ejercicio basándose en los datos sobre el
O2 de distintos modos de ejercicio, como caminar y correr en llano y por
cuestas, montar en bicicleta y ejercicios de escalones.
1.7.40Saber explicar y aplicar las pautas para la prescripción de ejercicio a
clientes aparentemente sanos, clientes con un riesgo mayor y clientes con una
enfermedad controlada.
1.7.41Saber adaptar la frecuencia, intensidad, duración, modo, progresión, nivel
de supervisión y técnicas de monitorización en programas de ejercicio para
pacientes con enfermedades crónicas controladas (p. ej., cardiopatías, diabetes
mellitus, obesidad, hipertensión), problemas musculoesqueléticos (como fatiga),
embarazo y/o posparto, y asma inducida por el ejercicio.
1.7.42Saber diseñar programas de ejercicio resistido para aumentar o mantener
la fuerza y/o tolerancia musculares.
1.7.43Saber evaluar la flexibilidad y prescribir ejercicios apropiados de
flexibilidad para todos los grupos de músculos principales.
1.7.44Saber diseñar programas de ejercicio continuo, con intervalos y en
circuito.
1.7.45Saber describir las ventajas y desventajas del equipamiento
comercializado para hacer ejercicio a la hora de desarrollar la capacidad
cardiorrespiratoria, la fuerza muscular y la tolerancia muscular.
1.7.46Saber modificar programas de ejercicio basándose en la edad, la condición
física y el estado de salud actual.
1.7.47Saber evaluar la alineación postural y el ejercicio recomendado para cubrir
las necesidades individuales y derivar al cliente a otro especialista si fuera
necesario.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: NUTRICIÓN Y CONTROL DEL
PESO
1.8.1Conocer el papel de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas como
fuentes de energía para el metabolismo aeróbico y anaeróbico.
1.8.2Conocer los términos siguientes: obesidad, sobrepeso, porcentaje de grasa,
índice de masa corporal (IMC), masa magra, anorexia nerviosa, bulimia nerviosa
y distribución de la grasa corporal.
1.8.3Conocer la relación entre composición corporal y salud.
1.8.4Conocer los efectos de la dieta, el ejercicio y la modificación de la conducta
como métodos para modificar la composición corporal.
1.8.5Conocer la importancia de una ingesta diaria adecuada de energía para un
control saludable del peso.
1.8.6Conocer la diferencia entre vitaminas liposolubles e hidrosolubles.
1.8.7Conocer la importancia de mantener una hidratación correcta antes, durante
y después del ejercicio.
1.8.8Conocer la Pirámide Nutricional de la USDA y las Pautas Dietéticas de los
norteamericanos.
1.8.9Conocer la importancia del calcio y el hierro para la salud de las mujeres.
1.8.10Conocer los mitos y consecuencias asociadas con métodos de
adelgazamiento inapropiados (p. ej., saunas, cinturones vibradores, vendajes
corporales, estimuladores eléctricos, prendas intranspirables, dietas de moda).
1.8.11Conocer el número de kilocalorías presentes en un gramo de hidratos de
carbono, grasas, proteínas y alcohol.
1.8.12Conocer el número de kilocalorías equivalente a perder 450 gramos de
grasa corporal, y saber prescribir el volumen apropiado de ejercicio para
alcanzar las metas de adelgazamiento.
1.8.13Conocer las pautas de la ingesta calórica de una persona que quiera ganar
o perder peso.
1.8.14Conocer las ayudas ergogénicas habituales, su mecanismo de acción y los
riesgos y/o beneficios potenciales (p. ej., esteroides anabólicos, cafeína,
aminoácidos, vitaminas, minerales, monohidrato de creatina, adrostenediona,
dehidroepiandrosterona).
1.8.15Conocer los factores nutricionales relacionados con la tríada de las
deportistas (es decir, trastornos de la conducta alimentara, anomalías del ciclo
mens-trual y osteoporosis).
1.8.16Conocer la posición de consenso de los NIH sobre los factores de riesgo
de obesidad, el Nutrition for Physical Fitness Position Paper de la American
Dietetic Association (Asociación Americana de Dietética) y la posición del
ACSM sobre los programas correctos e incorrectos de adelgazamiento.
1.8.17Saber describir las implicaciones para la salud de la variación en los
patrones de distribución de la grasa corporal y la importancia de la ratio cinturacadera.
1.8.18Conocer los efectos de la nutrición y el ejercicio sobre los niveles de
glucosa en la sangre en casos de diabetes.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: CONDUCTA Y ASESORAMIENTO
1.9.1Conocer las estrategias conductuales para mejorar los cambios de conducta
respecto a la salud y el ejercicio (p. ej., refuerzo, establecer objetivos, respaldo
social).
1.9.2Conocer los elementos importantes que se deben incluir en cada sesión para
modificar la conducta.
1.9.3Conocer las técnicas específicas para mejorar la motivación (p. ej., pósters,
reconocimiento, tablones de anuncios, juegos, competiciones).
1.9.4Conocer los tipos de refuerzos intrínsecos y extrínsecos y saber dar
ejemplos de cada uno.
1.9.5Conocer los estadios de la aptitud motivacional.
1.9.6Conocer los métodos que tal vez ayuden a los clientes menos motivados a
aumentar su actividad física.
1.9.7Conocer los signos y síntomas de los estados de salud mental (p. ej.,
ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria) que pueden precisar
la derivación del cliente a un profesional médico o de la salud mental.
1.9.8Conocer los síntomas potenciales y los factores causales de la ansiedad
(rendimiento, amenaza de críticas durante la prueba de esfuerzo) y cómo pueden
afectar a las respuestas fisiológicas durante la prueba.
1.9.9Saber instruir a los clientes para establecer metas realistas y superar
obstáculos por medio de diversos métodos (p. ej., en persona, por teléfono y por
Internet).
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: SEGURIDAD, PREVENCIÓN DE
LESIONES Y PROCEDIMIENTOS DE URGENCIAS
1.10.1Conocimientos y destrezas para obtener la titulación en soporte vital
básico, primeros auxilios, reanimación cardiopulmonar y desfibrilador eléctrico
externo (DEE).
1.10.2Conocer los procedimientos de urgencias apropiados (protocolo de
llamadas telefónicas, procedimientos de urgencias por escrito, responsabilidades
del personal) en el marco de un centro sanitario o deportivo.
1.10.3Conocer las técnicas de primeros auxilios para lesiones deportivas como
hemorragias, esguinces/distensiones, fracturas e intolerancia al ejercicio
(mareos, síncope, termopatías).
1.10.4Conocer las precauciones básicas que se adoptan en el ámbito deportivo
para garantizar la seguridad de los participantes.
1.10.5Conocer los signos y síntomas físicos y fisiológicos del
sobreentrenamiento, y saber modificar un programa para adaptarlo a dicho
estado.
1.10.6Conocer los efectos de la temperatura, la humedad, la altura y la
contaminación sobre la respuesta fisiológica al ejercicio, y saber modificar la
prescripción de ejercicio para acomodarlo a estas condiciones ambientales.
1.10.7Conocer los signos y síntomas de las siguientes patologías: síndrome del
compartimiento tibial, esguince, distensión, codo de tenista, bursitis, fractura por
sobrecarga, tendinitis, síndrome del dolor femororrotuliano, lumbalgia, fascitis
plantar y tendinitis del manguito de los rotadores; saber recomendar ejercicios
para prevenir dichas lesiones.
1.10.8Conocer los problemas hipotéticos y los riesgos potenciales que cabe
asociar con el empleo de ejercicio, como son abdominales con las piernas
extendidas, elevaciones de las piernas extendidas, sentadillas completas, paso de
valla, postura del arado de yoga, hiperextensión forzada de la espalda y en
bipedestación inclinarse hacia delante y tocarse los dedos de los pies.
1.10.09Conocer las responsabilidades, limitaciones e implicaciones legales del
Health Fitness Specialist cuando desempeña técnicas de urgencias.
1.10.10Conocer las lesiones musculoesqueléticas potenciales (p. ej., contusiones,
esguinces, distensiones, fracturas), complicaciones cardiovasculares/pulmonares
(p. ej., taquicardia, bradicardia, hipotensión/hipertensión, taquipnea) y trastornos
metabólicos (p. ej., desvanecimiento/síncope, hipoglucemia/hiperglucemia,
hipotermia/hipertermia).
1.10.11Conocer el tratamiento inicial y las técnicas de primeros auxilios
asociadas con heridas abiertas, lesiones musculoesqueléticas, complicaciones
cardiovasculares/pulmonares y trastornos metabólicos.
1.10.12Conocer los componentes de un programa de mantenimiento y
reparación de la maquinaria y cómo se puede usar para evaluar el estado del
material para el ejercicio con el fin de reducir el riesgo potencial de lesiones.
1.10.13Conocer las implicaciones legales de los procedimientos de seguridad
documentados, el uso de documentos sobre incidentes y la preparación continua
en protocolos de seguridad.
1.10.14Habilidad para hacer demostraciones de los ejercicios para personas con
lumbalgia; con dolor de cuello, hombro, codo, muñeca, cadera, rodilla y/o
tobillo; y saber modificar un programa para personas con estas afecciones.
1.10.15Habilidad para hacer demostraciones de las técnicas de urgencias
apropiadas durante la prueba de esfuerzo y/o el entrenamiento.
1.10.16Saber identificar los componentes que contribuyen al mantenimiento de
un entorno seguro para el ejercicio, como el manejo y mantenimiento del
equipamiento, una higiene correcta, la seguridad y mantenimiento de las áreas
dedicadas al ejercicio, y la conservación general de las instalaciones.
1.10.17Conocimientos sobre ergonomía básica para abordar las actividades
diarias que tal vez causen problemas musculoesqueléticos en el puesto de trabajo
y saber recomendar ejercicios que alivien los síntomas causados por
movimientos repetitivos.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: ADMINISTRACIÓN DE
PROGRAMAS, CONTROL DE CALIDAD Y EVALUACIÓN DE
RESULTADOS
1.11.1Conocer el papel del Health Fitness Specialist en la administración y
gestión de programas en centros deportivos/sanitarios.
1.11.2Conocer y saber usar la documentación requerida cuando un cliente
muestre signos o síntomas durante una sesión de ejercicio y haya que derivarlo a
un médico.
1.11.3Saber cómo gestionar un departamento deportivo (p. ej., trabajar con un
presupuesto, entrevistar y preparar al personal, preparar el calendario de
actividades, presidir las reuniones de personal y formación del personal).
1.11.4Conocer la importancia del seguimiento y evaluación de la retención de
socios.
1.11.6Saber administrar programas deportivos siguiendo las pautas
presupuestarias establecidas.
1.11.7Saber crear material de marketing con el fin de promocionar los programas
deportivos.
1.11.8Saber crear y llevar registros sobre el cumplimiento, continuidad y el
establecimiento de objetivos de los participantes en los programas.
1.11.9Saber desarrollar y administrar programas de formación (p. ej.,
conferencias, talleres) y material formativo.
1.11.10Conocer las técnicas básicas de venta para promocionar los servicios de
salud, forma física y bienestar.
1.11.11Conocer las técnicas para establecer contactos a través de la red con otros
profesionales sanitarios para cuando haya que derivar clientes.
1.11.12Saber proporcionar y administrar servicios apropiados a los clientes.
1.11.13Conocer la importancia de hacer un seguimiento y evaluar los resultados
de los programas de promoción de la salud.
CARDIOVASCULAR: FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO
2.2.1Conocimiento de los factores de riesgo o las enfermedades cardiovasculares
que tal vez requieran consultar al personal médico antes de las pruebas de
esfuerzo o el ejercicio, incluidos cambios inapropiados de la frecuencia cardíaca
y la tensión arterial en reposo o en esfuerzo; nuevas molestias en el pecho,
cuello, hombro o brazo; cambios del patrón de las molestias en reposo o durante
el ejercicio; desvanecimientos o mareos, y claudicación.
2.2.2Conocimiento de la fisiopatología de la isquemia e infarto miocárdicos.
2.2.3Conocimiento de la fisiopatología del ictus, la hipertensión y la
hiperlipemia.
2.2.4Conocimiento de los efectos de las enfermedades y afecciones arriba
descritas sobre las respuestas cardiorrespiratorias en reposo y durante el
ejercicio.
PULMONAR: FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO
3.2.1Conocimiento de los factores de riesgo o de las enfermedades pulmonares
que tal vez requieran consultar al personal médico antes de las pruebas de
esfuerzo o el ejercicio, incluidos asma, broncospasmo inducido por el ejercicio,
disnea extrema en reposo o durante el ejercicio, bronquitis y enfisema.
METABÓLICA: FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO
4.2.1Conocimiento de los factores de riesgo o de las enfermedades metabólicas
que tal vez requieran consultar al personal médico antes de las pruebas de
esfuerzo o el ejercicio, incluidos obesidad, síndrome metabólico, enfermedad
tiroidea, nefropatía, diabetes e intolerancia a la glucosa, e hipoglucemia.
DEL APARATO LOCOMOTOR/MUSCULOESQUELÉTICA:
FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO
5.2.1Conocimiento de los factores de riesgo o enfermedades
musculoesqueléticas que tal vez requieran consultar al personal médico antes de
las pruebas de esfuerzo o el ejercicio, incluidos dolor de espalda agudo o
crónico, osteoartritis, artritis reumatoide, osteoporosis, inflamación/dolor y
lumbalgia.
NEUROMUSCULAR: FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO
6.2.1Conocimiento de los factores de riesgo o enfermedades neuromusculares
que tal vez requieran consultar al personal médico antes de las pruebas de
esfuerzo o el ejercicio, incluidas lesiones medulares y esclerosis múltiple.
INMUNITARIA: FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO
7.2.1Conocimiento de los factores de riesgo o enfermedades inmunitarias que tal
vez requieran consultar al personal médico antes de las pruebas de esfuerzo o el
ejercicio, incluidos SIDA y cáncer.
NOTA: Los KSA enumerados arriba para el ACSM Certified Health Fitness
Specialist son los mismos KSA que para los programas formativos en Ciencia
del Ejercicio que buscan obtener (licenciatura) acreditación académica mediante
los CoAES. Para más información, visite por favor www.coaes.org.
El ACSM Certified Clinical Exercise Specialist es responsable de dominar los
KSA del ACSM Certified Personal Trainer , los KSA del ACSM Certified
Health Fitness Specialist, y los siguientes KSA del ACSM Certified Clinical
Exercise Specialist
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: FISIOLOGÍA DEL EJERCICIO Y
CIENCIA AFÍN DEL EJERCICIO
1.1.1Describir y ejemplificar la anatomía cardiovascular normal.
1.1.2Describir los efectos fisiológicos de estar encamado y debatir las
actividades físicas apropiadas que podrían emplearse para contrarrestar estos
cambios.
1.1.3Identificar las respuestas cardiorrespiratorias asociadas con los cambios de
postura.
1.1.5Identificar los requisitos en equivalentes metabólicos (MET) de diversas
actividades laborales, caseras, deportivas y de ocio.
1.1.6Mostrar conocimientos sobre las respuestas hemodinámicas únicas del
ejercicio con los brazos frente a las piernas, del ejercicio combinado de brazos y
piernas y del ejercicio dinámico frente a estático.
1.1.7Definir los determinantes del consumo miocárdico de oxígeno (es decir,
frecuencia cardíaca x tensión arterial sistólica = doble producto o producto del
índice de presión) y los efectos del ejercicio agudo y el entrenamiento sobre esos
determinantes.
1.1.8Describir el método para medir el pico del consumo de oxígeno ( O2pico).
1.1.9Trazar gráficamente los valores normales en reposo y en esfuerzo asociados
con un aumento de la intensidad del ejercicio (y cómo pueden diferir en las
poblaciones con enfermedades cardíaca, pulmonar y metabólica) de lo siguiente:
frecuencia cardíaca, volumen sistólico, gasto cardíaco, doble producto,
diferencia arteriovenosa de O2, consumo de O2, tensión arterial sistólica,
ventilación minuto, volumen corriente, frecuencia respiratoria, d/ t, E/ O2, E/
CO2, FEV1,0, SaO2 y glucemia.
1.1.10Exponer los efectos del ejercicio isométrico en personas con enfermedades
cardiovasculares, pulmonares y/o metabólicas.
1.1.11Mostrar conocimientos sobre las adaptaciones agudas y crónicas al
ejercicio de personas con enfermedades cardiovascular, pulmonar y metabólica.
1.1.12Describir los efectos de la variación de los factores ambientales (p. ej.,
temperatura, humedad, altura) en personas normales y otras con enfermedades
cardiovascular, pulmonar y metabólica.
1.1.13Entender las respuestas hormonales (insulina, glucagón, adrenalina,
noradrenalina, angiotensina, aldosterona, renina, eritropoyetina) al ejercicio
agudo y crónico.
1.1.14Identificar las respuestas respiratorias normales y anormales en reposo y
durante el ejercicio evaluadas mediante una prueba de la función pulmonar (es
decir, FVC, MVV, FEV1,0, bucle de flujo-volumen).
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES
DE RIESGO
1.2.1Resumir el proceso aterosclerótico, incluidas las hipótesis actuales sobre el
inicio y ritmo de progresión y/o regresión.
1.2.2Comparar y contrastar las diferencias entre angina típica, atípica y
vasoespástica, y cómo pueden diferir en grupos específicos (hombres, mujeres,
diabéticos).
1.2.3Describir la fisiopatología del miocardio en proceso de curación y las
complicaciones potenciales tras un infarto de miocardio agudo (IM)
(remodelación, rotura).
1.2.5Examinar el papel del estilo de vida sobre los factores de riesgo
cardiovasculares, como hipertensión, lípidos hemáticos, tolerancia a la glucosa y
peso corporal.
1.2.6Describir las clasificaciones de las lipoproteínas y definir su relación con la
aterosclerosis.
1.2.7Describir las respuestas cardiorrespiratorias y metabólicas en reposo y
durante el ejercicio en personas con neumopatía.
1.2.8Describir la influencia del ejercicio sobre los factores de riesgo
cardiovasculares, pulmonares y metabólicos.
1.2.11Describir las respuestas cardiorrespiratorias y metabólicas en la disfunción
miocárdica y la isquemia en reposo y durante el ejercicio.
1.2.12Reconocer y describir la fisiopatología de las distintas gravedades (p. ej.,
clasificación de la NYHA) de insuficiencia cardíaca, incluidos el gasto cardíaco,
la frecuencia cardíaca, la tensión arterial, las dimensiones cardíacas y los
parámetros ecocardiográficos básicos (fracción de eyección, movimiento
parietal, dimensiones del ventrículo izquierdo).
1.2.13Reconocer y describir la fisiopatología de la diabetes mellitus
(prediabetes, tipos I y II, gestacional), incluidos glucemia, HbA1c, sensibilidad a
la insulina y riesgo y efecto sobre enfermedades comórbidas.
1.2.14Identificar los factores concurrentes del síndrome metabólico, sus secuelas
patológicas y su influencia sobre el riesgo primario o secundario de enfermedad
cardiovascular.
1.2.15Reconocer el proceso patológico por el que diversos factores de riesgo
contribuyen al desarrollo de enfermedades cardíaca, pulmonar y metabólica (p.
ej., tabaquismo, hipertensión, valores anormales de los lípidos hemáticos,
obesidad, inactividad, sexo, genética, diabetes).
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: EVALUACIÓN DE LA SALUD,
CONDICIÓN FÍSICA Y PRUEBA DE ESFUERZO CLÍNICA
1.3.1Describir los procedimientos habituales y aplicar los conocimientos sobre
los resultados de la gammagrafía (p. ej., talio, tecnecio, sestamibi, tetrafosmina,
tomografía por emisión de un único fotón [SPECT]), ecocardiografía de esfuerzo
y prueba farmacológica (p. ej., dobutamina, adenosina, persantina).
1.3.2Demostrar los conocimientos sobre los procedimientos de las pruebas de
esfuerzo para diversas poblaciones clínicas, como son personas con
enfermedades cardiovascular, pulmonar y metabólica, respecto a la modalidad de
ejercicio, el protocolo, las mediciones fisiológicas y los resultados esperados.
1.3.3Describir los puntos anatómicos de referencia en su relación con la prueba
de esfuerzo y su programación (p. ej., colocación de las derivaciones, tensión
arterial).
1.3.4Localizar y palpar los puntos anatómicos de referencia de las arterias radial,
braquial, carotídea, femoral, poplítea y tibial.
1.3.5Seleccionar un protocolo apropiado para la prueba según la edad, capacidad
funcional, capacidad física y estado de salud del individuo.
1.3.6Identificar a las personas para las que se recomienda la supervisión de un
médico durante la prueba de esfuerzo submáximo y máximo.
1.3.7Dirigir los procedimientos previos a la prueba de esfuerzo.
1.3.8Describir el equipamiento básico y las instalaciones necesarias para la
prueba de esfuerzo.
1.3.9Enseñar a los participantes en la prueba el uso del IEP y otras escalas
subjetivas apropiadas como las escalas de dolor, disnea, claudicación y angina.
1.3.11Describir la importancia de la precisión y calibración del equipamiento
para la prueba (p. ej., cinta ergométrica rodante, ergómetros, electrocardiógrafo
[ECG], gasómetros y esfigmomanómetros) y mostrar la capacidad de reconocer
y remediar el equipamiento que no esté ya correctamente calibrado.
1.3.12Obtener y reconocer las respuestas fisiológicas y subjetivas normales y
anor-males (p. ej., síntomas, ECG, tensión arterial, frecuencia cardíaca, IEP y
otras escalas, saturación de oxígeno y consumo de oxígeno) a intervalos
apropiados durante la prueba.
1.3.15Mostrar capacidad para ofrecer procedimientos y protocolos para niños y
ancianos con o sin diversas patologías clínicas.
1.3.16Evaluar la anamnesis y los datos de la exploración física en relación con la
valoración de la salud y la prueba de esfuerzo.
1.3.17Registrar e interpretar con precisión la tensión arterial previa al ejercicio
en el brazo derecho e izquierdo en decúbito supino y erguidos.
1.3.18Describir y analizar la importancia de las contraindicaciones relativas y
absolutas y de los indicadores para la terminación de una prueba de esfuerzo.
1.3.19Seleccionar y aplicar procedimientos y protocolos apropiados para la
prueba de esfuerzo, incluyendo los modos de ejercicio, los niveles iniciales,
incrementos de trabajo, protocolos en rampa y con incrementos, la duración de
los estadios y la frecuencia de la recolección de datos.
1.3.20Describir y aplicar de inmediato procedimientos postejercicio y distintos
métodos para la recuperación activa, y reconocer las respuestas normales y
anormales.
1.3.21Registrar, organizar, ejecutar e interpretar cálculos necesarios con los
datos de las pruebas.
1.3.22Describir las diferencias en las respuestas fisiológicas a diversos modos de
ergometría (p. ej., cinta ergométrica, cicloergómetro y ergómetro de brazos) en
su relación con la prueba de esfuerzo y el ejercicio.
1.3.23Describir las respuestas cronotrópicas e inotrópicas normales y anormales
a la prueba de esfuerzo y al ejercicio.
1.3.24Entender y aplicar la posibilidad de EC, los valores predictivos positivos y
negativos de diversos tipos de pruebas de esfuerzo (p. ej., ECG sólo,
ecocardiografía de esfuerzo, gammagrafía) y los resultados falsos
positivos/negativos y verdaderos positivos/negativos.
1.3.25Comparar y contrastar las enfermedades pulmonares obstructiva y
restrictiva y su efecto sobre la prueba de esfuerzo y el ejercicio.
1.3.26Identificar limitaciones del aparato locomotor (p. ej., gota, pie caído,
problemas articulares específicos, amputación, prótesis) relacionadas con
modificaciones de la prueba de esfuerzo y su programación.
1.3.27Identificar trastornos neuromusculares básicos (p. ej., enfermedad de
Parkinson, esclerosis múltiple) relacionados con modificaciones de la prueba de
esfuerzo y su programación.
1.3.28Describir las demandas metabólicas aeróbicas y anaeróbicas de la prueba
de esfuerzo y el ejercicio en personas con enfermedades cardiovascular,
pulmonar y metabólica sometidas a una prueba de esfuerzo o que realizan
ejercicio.
1.3.29Identificar las variables medidas durante la prueba de esfuerzo
cardiopulmonar (p. ej., frecuencia cardíaca, tensión arterial, índice del esfuerzo
percibido, ventilación, consumo de oxígeno, umbral ventilatorio, circulación
pulmonar) y su relación potencial con las enfermedades cardiovascular,
pulmonar y metabólica.
1.3.31Conocer el principio básico y los métodos de puntuación de calcio
coronario mediante tomografía computarizada (TC).
1.3.32Identificar las nuevas técnicas diagnósticas por la imagen para evaluar
cardiopatías (p. ej., angiografía por TC).
1.3.33Reconocer el valor de los ruidos cardíacos y pulmonares en la evaluación
de pacientes con enfermedades cardiovascular y/o pulmonar.
1.3.34Mostrar capacidad para realizar la prueba de caminar seis minutos y usar
apropiadamente los resultados para evaluar el pronóstico, la capacidad física y/o
las mejoras.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: ELECTROCARDIOGRAFÍA Y
TÉCNICAS DIAGNÓSTICAS
1.4.1Hacer un resumen del propósito de la angiografía coronaria.
1.4.2Describir la isquemia miocárdica e identificar indicadores isquémicos de
diversas pruebas diagnósticas cardiovasculares.
1.4.3Describir las diferencias entre el infarto con onda Q y sin onda Q, y del
infarto de miocardio con elevación del ST o sin ella.
1.4.4Identificar los patrones ECG en reposo y las respuestas al ejercicio de
pacientes con marcapasos y desfibrilador automático implantable (DAI).
Además, tener habilidad para la electroestimulación biventricular y la
posibilidad de un mal funcionamiento del marcapasos (p. ej., no sentir o no
electroestimular).
1.4.5Identificar los cambios del ECG en reposo y en esfuerzo asociados con las
siguientes anomalías: eje, bloqueos de rama y bloqueos bifasciculares, bloqueos
auriculoventriculares; bradicardia y taquicardia sinusales; contracciones
supraventriculares prematuras y taquicardia; contracciones ventriculares
prematuras (incluidos frecuencia, forma, dobletes, salvas, taquicardia); aleteo y
fibrilación auriculares; fibrilación ventricular; isquemia, lesión e infarto de
miocardio.
1.4.6Definir los criterios ECG para iniciar y/o acabar una prueba de esfuerzo o el
ejercicio.
1.4.7Identificar cambios ECG que se correspondan con una isquemia en diversas
regiones miocárdicas.
1.4.8Describir las causas potenciales y la fisiopatología de diversas arritmias
cardía -cas.
1.4.9Identificar arritmias potencialmente peligrosas o defectos de la conducción
observados en el ECG en reposo, durante el ejercicio y la recuperación.
1.4.10Describir la importancia diagnóstica y pronóstica de las respuestas ECG
isquémicas y arritmias en reposo, durante el ejercicio y la recuperación.
1.4.11Identificar cambios ECG de reposo y de esfuerzo asociados con
enfermedad cardiovascular, cardiopatía hipertensa, agrandamiento de las
cavidades cardíacas, pericarditis, neumopatía y trastornos metabólicos.
1.4.12Administrar e interpretar pruebas y mediciones espirométricas básicas en
reposo, incluido FEV1,0, FVC y MVV.
1.4.13Localizar los lugares apropiados para colocar las derivaciones precordiales
y periféricas para el ECG en reposo, estándar y de esfuerzo (Mason Likar), así
como los sistemas bipolares habitualmente usados (p. ej., CM-5).
1.4.14Obtener e interpretar un ECG de 12 derivaciones (Mason-Likar) estándar
y modificado previo a la prueba de esfuerzo en un participante en decúbito
supino y erguido.
1.4.15Mostrar capacidad para reducir los artefactos ECG.
1.4.16Describir las implicaciones diagnósticas y pronósticas de las respuestas
hemodinámica y ECG durante la prueba de esfuerzo.
1.4.17Identificar cambios ECG que suelen ocurrir debido a hiperventilación,
anomalías electrolíticas y farmacoterapia.
1.4.18Identificar las causas de los resultados ECG falsos positivos y falsos
negativos durante el ejercicio y los métodos para mejorar la sensibilidad y la
especificidad.
1.4.19Identificar y describir la importancia de las anomalías ECG en el diseño de
la prescripción de ejercicio y al hacer recomendaciones sobre actividades.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: TRATAMIENTO DEL PACIENTE Y
MEDICAMENTOS
1.5.2Describir los mecanismos y acciones de los medicamentos que pueden
afectar a la prueba de esfuerzo y la prescripción de ejercicio (es decir,
bloqueadores ß, nitratos, antagonistas del calcio, digital, diuréticos,
vasodilatadores, antiarrítmicos, broncodilatadores, antilipídicos, psicotrópicos,
nicotina, antihistaminas, anticatarrales sin receta médica, medicación tiroidea,
alcohol, hipoglucémicos, modificadores de la sangre, pentoxifilina, antigotosos y
anorexiantes/pastillas adelgazantes).
1.5.3Identificar medicamentos asociados en el marco clínico, las indicaciones
para el tratamiento y sus efectos en reposo y durante el ejercicio (es decir,
bloquea -dores ß, nitratos, antagonistas del calcio, digital, diuréticos,
vasodilatadores, antiarrítmicos, broncodilatadores, antilipídicos, psicotrópicos,
nicotina, antihistaminas, anticatarrales sin receta médica, medicación tiroidea,
alcohol, hipoglucémicos, modificadores de la sangre, pentoxifilina, antigotosos y
anorexiantes/pastillas adelgazantes).
1.5.4Identificar el uso de suplementos nutricionales y a base de hierbas,
medicamentos sin receta médica, remedios homeopáticos y otros tratamientos
alter-nativos a menudo usados por pacientes con enfermedades crónicas.
1.5.5Asumir las responsabilidades del tratamiento de casos/enfermedades,
incluidos el seguimiento diario de las necesidades del paciente, los signos y
síntomas, las citas con el médico y los cambios de medicación para pacientes
con enfermedades crónicas como enfermedades cardiovasculares, pulmonar y
metabólica; enfermedades comórbidas; artritis; osteoporosis, y dis fun ción/trasplante/diálisis renales.
1.5.6Dirigir a pacientes que intentan activamente adelgazar en un marco formal
o informal mediante métodos conductuales, dietéticos, ejercicio o quirúrgicos.
1.5.7Tratar a los pacientes con oxigenoterapia según necesidad durante la prueba
de esfuerzo o el ejercicio.
1.5.8Identificar si un paciente necesita ayuda clínica o ser derivado a otro
profesional paramédico (p. ej., conductista, fisioterapeuta, educador de diabetes,
enfermero).
1.5.9Identificar a pacientes con dolor crónico que tal vez estén dentro de un
programa de tratamiento del dolor crónico y que pueden necesitar adaptaciones
especiales durante la prueba de esfuerzo y el ejercicio.
1.5.10Identificar las necesidades en la prueba de esfuerzo y el ejercicio de
pacientes con una prótesis o sustitución articular.
1.5.11Abordar las necesidades en la prueba de esfuerzo y el ejercicio de
pacientes mayores y jóvenes.
1.5.12Identificar las metas y pautas del tratamiento para la hipertensión usando
el informe más reciente de la JNC y otras pautas relevantes basadas en pruebas.
1.5.13Identificar las metas y pautas del tratamiento para la dislipemia usando el
informe más reciente del NCEP y otras pautas relevantes basadas en pruebas.
1.5.14Mostrar capacidad para practicar una oximetría de pulso y glucemia, e
inter-pretar correctamente los datos en una situación clínica dada.
1.5.15Mostrar capacidad para evaluar edemas periféricos y otros indicadores de
retención de líquidos y responder correctamente en un marco clínico dado.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: TRATAMIENTO MÉDICO Y
QUIRÚRGICO
1.6.1Describir las intervenciones percutáneas coronarias (IPC) y las
intervenciones periféricas como una alternativa al tratamiento médico o a la
cirugía de revascularización.
1.6.2Describir indicaciones y limitaciones al tratamiento médico y las técnicas
quirúrgicas en distintas subseries de personas con EC y arteriopatía periférica.
1.6.3Identificar los riesgos, beneficios y aspectos únicos del tratamiento de
pacientes con reparación y sustitución protésica y mecánica valvular.
1.6.4Describir y reconocer la cirugía bariátrica como tratamiento para la
obesidad.
1.6.5Identificar la contrapulsación externa como un método para tratar un dolor
torácico grave difícil de tratar (es decir, angina de pecho).
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: PRESCRIPCIÓN Y
PROGRAMACIÓN DE EJERCICIO
1.7.2Comparar y contrastar los beneficios y riesgos del ejercicio para personas
con factores de riesgo de enfermedades cardiovascular, pulmonar y/o metabólica
diagnosticadas.
1.7.3Definir una apropiada prescripción de ejercicio para entornos extremos y
para personas con enfermedades cardiovascular, pulmonar y/o metabólica.
1.7.4Definir, aplicar y supervisar prescripciones individualizadas de ejercicio
para personas con enfermedades crónicas y afecciones discapacitantes o para
personas jóvenes o ancianas.
1.7.5Definir un programa supervisado de ejercicio que comience con el alta
hospitalaria y continúe hasta seis meses con las siguientes enfermedades: IM,
angina de pecho; dispositivo de asistencia ventricular izquierda (LVAD = left
ventricular assist device); insuficiencia cardíaca congestiva (ICC); injerto de
revascularización aortocoronaria (IRAC); tratamiento médico de la EC;
enfermedad pulmonar crónica; control del peso; diabetes; síndrome metabólico,
y trasplantes cardíacos.
1.7.6Demostrar conocimientos sobre el concepto de actividades de la vida diaria
(AVD) y su importancia en la rehabilitación general de las personas.
1.7.7Prescribir ejercicio usando modalidades no tradicionales (p. ej., subida de
escalones con banco, bandas elásticas, ejercicio isodinámico, ejercicio aeróbico
acuático, yoga, tai chi) para personas con enfermedades cardiovascular,
pulmonar o metabólica.
1.7.8Mostrar adaptaciones del equipamiento al ejercicio necesarias para distintos
grupos de edad, actividades físicas y otros factores contribuyentes potenciales.
1.7.9Identificar a pacientes que requieran una prueba de esfuerzo limitada por
los síntomas antes de empezar a entrenar.
1.7.10Organizar pruebas de esfuerzo graduado y datos clínicos para asesorar a
pacientes sobre temas como las AVD, la reanudación laboral y la actividad
física.
1.7.11Describir contraindicaciones relativas y absolutas al ejercicio.
1.7.12Identificar características que guarden correlación o predigan un mal
resultado en los programas de ejercicio y en las estrategias para aumentar el
grado de adhesión a los programas de ejercicio.
1.7.13Describir la importancia de las sesiones de calentamiento y recuperación
activa con especial referencia a la angina de pecho y a los cambios ECG
isquémicos, y a la seguridad global de los pacientes.
1.7.14Identificar y explicar los mecanismos mediante los cuales el ejercicio
contribuye a reducir el riesgo de enfermedades o a rehabilitar a personas con
enfermedades cardiovascular, pulmonar o metabólica.
1.7.15Describir anomalías habituales de la marcha, la movilidad y la
coordinación en su relación con la prueba de esfuerzo y la programación de
ejercicio.
1.7.16Describir el principio de la especificidad y su relación con el modo de
ejercicio de la prueba de esfuerzo y el entrenamiento.
1.7.17Crear programas de entrenamiento de la fuerza y la flexibilidad para
personas con enfermedades cardiovascular, pulmonar o metabólica; para
ancianos y niños.
1.7.18Determinar las modalidades apropiadas de entrenamiento y las pruebas
según la edad, capacidad funcional, capacidad física y estado de salud de las
personas.
1.7.19Describir las indicaciones y métodos para la monitorización ECG durante
la prueba de esfuerzo y el ejercicio.
1.7.20Exponer el empleo apropiado de ejercicio resistido dinámico o estático
para personas con enfermedades cardiovascular, pulmonar o metabólica.
1.7.21Mostrar capacidad para modificar la prueba de esfuerzo y el entrenamiento
de acuerdo con las limitaciones por arteriopatía periférica.
1.7.22Crear, describir y mostrar ejercicios resistidos específicos para los grandes
grupos de músculos de pacientes con enfermedades cardiovascular, pulmonar o
metabólica.
1.7.23Identificar procedimientos para evaluar la glucemia antes de la prueba de
esfuerzo, determinar la seguridad del ejercicio y evitar hipoglucemia inducida
por el ejercicio en diabéticos. Tratar la hipoglucemia postejercicio cuando
ocurra.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: NUTRICIÓN Y CONTROL DEL
PESO
1.8.1Describir y hablar de las consideraciones dietéticas para enfermedades
cardiovascular y pulmonar, insuficiencia cardíaca crónica y diabetes, que se
recomiendan para frenar la progresión de la enfermedad y mejorar su
tratamiento.
1.8.2Comparar y contrastar prácticas dietéticas para adelgazar, y abordar los
beneficios, riesgos y la base científica de cada práctica. Ejemplos de prácticas
dietéticas son las dietas ricas en proteínas y bajas en hidratos de carbono, la dieta
mediterránea y las dietas bajas en grasas como la dieta recomendada por la
American Heart Association.
1.8.3Calcular el efecto de la ingesta calórica y el gasto de energía sobre el
control del peso.
1.8.4Describir las hipótesis relacionadas con la dieta, el aumento de peso y el
adelgazamiento.
1.8.5Mostrar capacidad para diferenciar y formar a los pacientes sobre dietas
nutricionalmente seguras y dietas de moda, y sobre suplementos de eficacia
demostrada científicamente y suplementos con respaldo anecdótico.
1.8.6Diferenciar y conocer el valor de las diversas dietas vegetarianas
(ovoláctea, vegetariana estricta).
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: CONDUCTA Y ASESORAMIENTO
1.9.1Enumerar y aplicar estrategias conductuales para modificar el estilo de
vida: ejercicio, alimentación, estrés y tratamiento médico.
1.9.2Describir los signos y síntomas de inadaptación y/o incapacidad para
afrontar crisis médicas y/o crisis personales (p. ej., pérdida del trabajo) que
puedan requerir una consulta psicológica o la derivación a otros servicios
profesionales.
1.9.3Describir los principios generales para el tratamiento de crisis y los factores
que influyen en el modo de afrontar y aprender de los estados morbosos.
1.9.4Identificar las fases psicológicas implicadas en la aceptación de la muerte y
de que se va a morir, y mostrar capacidad para reconocer cuándo es necesaria
una consulta psicológica o la derivación a otro profesional.
1.9.5Reconocer signos y síntomas observables de ansiedad o síntomas de
depresión, y la necesidad de la derivación a un psiquiatra.
1.9.6Describir los aspectos psicológicos a los que se enfrentará el paciente y los
miembros de la familia de pacientes con enfermedades cardiovascular o
pulmonar, o el síndrome metabólico.
1.9.7Identificar los aspectos psicológicos asociados con episodios cardíacos
agudos frente a los asociados con cardiopatías crónicas.
1.9.8Reconocer y aplicar métodos para enfrentarse al estrés en pacientes con
enfermedades crónicas.
1.9.9Emplear herramientas habituales de evaluación de cambios de conducta,
como el modelo transteórico.
1.9.10Facilitar técnicas eficaces y actuales de motivación y modificación de la
conducta para favorecer cambios de conducta.
1.9.11Demostrar que se sabe dirigir con eficacia sesiones informativas
individuales o grupales encaminadas a la prevención primaria o secundaria de
enfermedades crónicas.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: SEGURIDAD, PREVENCIÓN DE
LESIONES Y PROCEDIMIENTOS DE URGENCIAS
1.10.1Responder apropiadamente a situaciones de urgencia (p. ej., paro cardíaco;
hipoglucemia e hiperglucemia; broncospasmo; hipotensión de comienzo agudo;
respuesta hipertensa grave; angina de pecho; arritmias cardíacas graves; descarga
con DAE; ataque de isquemia transitoria o ictus; IM) que pueden surgir antes,
durante y después de una prueba de esfuerzo y/o una sesión de ejercicio.
1.10.2Hacer una lista de los medicamentos para situaciones de urgencias en la
prueba de esfuerzo y las sesiones de ejercicio.
1.10.3Describir el equipamiento de urgencias y el personal que debe estar
presente en las pruebas de esfuerzo de laboratorio y en el marco del
entrenamiento.
1.10.4Describir los procedimientos apropiados para mantener el equipamiento y
los suministros de urgencias.
1.10.5Describir los efectos de las enfermedades cardiovasculares y pulmonares y
del síndrome metabólico sobre el rendimiento y la seguridad durante las pruebas
de esfuerzo y el ejercicio.
1.10.6Estratificar a las personas con enfermedades cardiovascular, pulmonar y
metabólica, usando métodos apropiados para la estratificación de riesgos y
conociendo los indicadores pronósticos para personas con alto riesgo.
1.10.7Describir el proceso para desarrollar y actualizar los procedimientos y
planes de urgencias (p. ej., llamar al 911, llamar al equipo de reanimación,
llamar al médico, usar un medio de transporte y utilizar el desfibrilador).
1.10.8Ser consciente de los valores actuales de la RCP, DEE y SVAC para
ayudar en casos de urgencias.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: ADMINISTRACIÓN DE
PROGRAMAS, CONTROL DE CALIDAD Y EVALUACIÓN DE
RESULTADOS
1.11.1Hablar del papel de las mediciones de los resultados de los programas de
tratamiento de enfermedades crónicas, como los programas de rehabilitación
cardiovascular y pulmonar.
1.11.2Identificar y exponer las mediciones de los diversos resultados que se
emplean en un programa de rehabilitación cardíaca y pulmonar.
1.11.3Emplear instrumentos para reunir datos específicos con el fin de recabar
datos sobre los resultados en un programa de rehabilitación cardíaca y pulmonar.
1.11.4Conocer la normativa más reciente de los Centers for Medicare Services
(CMS) de rehabilitación cardíaca y pulmonar respecto a la inscripción y la
cobertura del seguro (p. ej., códigos de la terminología para procedimientos
diagnósticos actuales, grupos diagnósticos afines).
El Registered Clinical Exercise Physiologist® es responsable de dominar los
KSA del ACSM Certified Personal Trainer , los KSA del ACSM Certified
Health Fitness Specialist, los KSA del ACSM Certified Clinical Exercise
Specialist y los siguientes KSA del ACSM Registered Clinical Exercise
Physiologist®.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: FISIOLOGÍA DEL EJERCICIO Y
CIENCIA AFÍN DEL EJERCICIO
1.1.1Describir las respuestas agudas del ejercicio aeróbico, resistido y de
flexibilidad sobre la función de los sistemas cardiovascular, respiratorio,
musculoesquelético, neuromuscular, metabólico, endocrino e inmunitario.
1.1.2Describir los efectos crónicos del ejercicio aeróbico, resistido y de
flexibilidad sobre la estructura y función de los sistemas cardiovascular,
respiratorio, muscu loesquelético, neuromuscular, metabólico, endocrino e
inmunitario.
1.1.3Explicar las diferencias en los valores típicos entre personas sedentarias y
entrenadas y personas con enfermedades crónicas respecto al consumo de
oxígeno, la frecuencia cardíaca, la tensión arterial media, la tensión arterial
sistólica y la diastólica, el gasto cardíaco, el volumen sistólico, el producto del
índice de presión, la ventilación minuto, la frecuencia respiratoria y el volumen
corriente en reposo y durante el ejercicio submáximo y máximo.
1.1.4Describir los determinantes fisiológicos del O2, m O2 y la tensión arterial
media y explicar el modo en que estos determinantes se alteran con ejercicio
aeróbico y resistido.
1.1.5Describir modificaciones apropiadas en la prescripción de ejercicio que se
deben a condiciones ambientales en personas con enfermedades crónicas.
1.1.6Explicar los beneficios para la salud de un estilo de vida físicamente activo,
los peligros de una conducta sedentaria, y resumir recomendaciones clave de
informes nacionales de Estados Unidos sobre la actividad física (p. ej., Director
General de Sanidad de Estados Unidos, Instituto de Medicina, ACSM, AHA).
1.1.7Explicar las adaptaciones fisiológicas al ejercicio que puedan suponer
mejoras o el mantenimiento de la salud, incluida la salud del sistema
cardiovascular, pulmonar, metabólico, locomotor/musculoesquelético,
neuromuscular e inmunitario.
1.1.8Explicar los mecanismos subyacentes de las adaptaciones fisiológicas al
ejercicio aeróbico y resistido, incluidas las que obtienen cambios o el
mantenimiento del consumo máximo o submáximo de oxígeno, el umbral de
lactato y ventilatorio (anaeróbico), el consumo miocárdico de oxígeno, la
frecuencia cardíaca, la tensión arterial, la ventilación (incluido el umbral
ventilatorio), la estructura muscular, la bioenergía y la función inmunitaria.
1.1.9Explicar los efectos fisiológicos de la actividad física, incluido el reposo en
cama, y los métodos que tal vez contrarresten estos efectos.
1.1.10Reconocer y responder a los signos y síntomas anormales durante el
ejercicio.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES
DE RIESGO
1.2.1Describir la epidemiología, fisiopatología, factores de riesgo y datos
clínicos clave de las enfermedades cardiovascular, pulmonar, metabólica, del
aparato locomotor/musculoesqueléticas y NIH.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: EVALUACIÓN DE LA SALUD,
CONDICIÓN FÍSICA Y PRUEBA DE ESFUERZO CLÍNICA
1.3.1Aplicar los procedimientos previos a una prueba de esfuerzo, como explicar
los procedimientos, obtener el consentimiento informado, obtener una anamnesis
orientada a la prueba, revisar los resultados de pruebas anteriores y de la
exploración física, evaluar factores de riesgo específicos de la enfermedad, y
presentar información concisa a otros proveedores sanitarios y al seguro frente a
terceros.
1.3.2Practicar una breve exploración física que comprenda la evaluación de
edema periférico, medir la tensión arterial, los pulsos periféricos, la frecuencia
respiratoria y auscultar los ruidos cardíacos y pulmonares.
1.3.3Calibrar el equipamiento usado en el laboratorio en la práctica de la
fisiología clínica de esfuerzo (p. ej., cinta ergométrica
motorizada/computarizada, cicloergómetro y ergómetro de brazos mecánico),
electrocardiografía, espirómetro, gasómetro (carro metabólico).
1.3.4Administrar pruebas de esfuerzo acordes con las normas aceptadas en
Estados Unidos.
1.3.5Evaluar las contraindicaciones para la prueba de esfuerzo.
1.3.6Seleccionar y administrar correctamente pruebas funcionales para medir los
resultados y el estado funcional individuales, incluidas la prueba de andar seis
minutos, la prueba de levantarse y andar, la Escala de Equilibrio de Berg y la
Prueba de Rendimiento Físico.
1.3.8Interpretar las variables que cabe evaluar durante la prueba de esfuerzo
clínica, incluidos el consumo máximo de oxígeno, el índice metabólico en
reposo, los volúmenes y capacidades ventilatorias, la relación de intercambio
respiratorio, los índices del esfuerzo percibido y del dolor (dolor torácico,
disnea, claudicación), ECG, frecuencia cardíaca, tensión arterial, producto del
índice de presión, umbral ventilatorio (anaeróbico), saturación de oxígeno,
reserva respiratoria, fuerza muscular, tolerancia muscular y otras mediciones
habituales empleadas para el diagnóstico y pronóstico de la enfermedad.
1.3.9Determinar la frecuencia auricular y ventricular en la tira de ritmo y el ECG
de 12 derivaciones, y explicar la importancia clínica de una frecuencia auricular
o ventricular anormales (p. ej., taquicardia, bradicardia).
1.3.10Identificar cambios ECG asociados con el tratamiento farmacológico,
anomalías electrolíticas, isquemia subendocárdica y transmural, lesión
miocárdica e infarto, y explicar la importancia clínica de cada uno.
1.3.11Identificar bloqueos AV, sinoauricular y de rama en una tira de ritmo y un
ECG de 12 derivaciones, y explicar la importancia clínica de cada uno.
1.3.12Identificar arritmias sinusales, auriculares, de la unión y ventriculares a
partir de una tira de ritmo y un ECG de 12 derivaciones, y explicar la
importancia clínica de cada una.
1.3.14Determinar la probabilidad previa y posterior a una prueba de una persona
de sufrir enfermedad coronaria; identificar factores asociados con
complicaciones de la prueba, y aplicar precauciones apropiadas para reducir los
riesgos de esa persona.
1.3.16Identificar probables criterios de valoración de la enfermedad para poner
fin a una prueba de esfuerzo en personas con enfermedades cardiovasculares,
pulmonar, metabólica, del aparato locomotor/musculoesquelética, neuromuscular
y NIH.
1.3.17Seleccionar y emplear técnicas adecuadas para preparar y medir ECG,
frecuencia cardíaca, tensión arterial, saturación de oxígeno, IEP, síntomas, gases
espirados y otras mediciones necesarias antes, durante y después de la prueba de
esfuerzo.
1.3.18Seleccionar y administrar pruebas de esfuerzo apropiadas con que evaluar
la capacidad funcional, la fuerza y flexibilidad de personas con enfermedades
cardiovascular, pulmonar, metabólica, del aparato
locomotor/musculoesquelética, neuromuscular y NIH.
1.3.19Debatir los puntos fuertes y limitaciones de diversos métodos de medición
e índices de composición corporal.
1.3.20Seleccionar, aplicar e interpretar adecuadamente las pruebas e índices de
composición corporal.
1.3.21Debatir los resultados pertinentes de las pruebas con otros profesionales
sanitarios.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: PRESCRIPCIÓN Y
PROGRAMACIÓN DE EJERCICIO
1.7.3Determinar el nivel apropiado de supervisión y monitorización
recomendado para personas con una enfermedad diagnosticada y basado en las
pautas para la estratificación de riesgo específico de la enfermedad y en el estado
actual de salud.
1.7.4Desarrollar, adaptar y supervisar un entrenamiento aeróbico, resistido y de
flexibilidad apropiado para personas con enfermedades cardiovascular,
pulmonar, metabólica, del aparato locomotor/musculoesqueléticas, neuromusculares y NIH.
1.7.6Enseñar a una persona con enfermedades cardiovascular, pulmonar,
metabólica, del aparato locomotor/musculoesquelética, neuromuscular y NIH
técnicas para realizar actividades físicas con seguridad y eficacia en un ámbito
sin supervisión.
1.7.7Modificar la prescripción de ejercicio o interrumpir el ejercicio basándose
en síntomas individuales, el estado de salud actual, las limitaciones
musculoesqueléticas y las circunstancias ambientales.
1.7.8Extraer e interpretar información clínica necesaria para una gestión segura
del ejercicio de personas con enfermedades cardiovascular, pulmonar,
metabólica, del aparato locomotor/musculoesquelética, neuromuscular y NIH.
1.7.9Evaluar los resultados individuales a partir de datos seriados sobre los
resultados y recabados antes, durante y después del ejercicio.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: CONDUCTA Y ASESORAMIENTO
1.9.1Hacer un resumen de las teorías contemporáneas del cambio saludable de la
conducta, como la teoría del aprendizaje social, la teoría de las acciones
razonadas, la teoría de la conducta planeada, el modelo transteórico y el modelo
de creencias sobre la salud. Aplicar técnicas para favorecer las conductas
saludables como la actividad física.
1.9.2Describir características asociadas con una falta de adhesión a los
programas de ejercicio.
1.9.3Describir los temas psicológicos asociados a enfermedades agudas y
crónicas, como ansiedad, depresión, aislamiento social, hostilidad, agresividad e
ideas de suicidio.
1.9.4Asesorar a personas con enfermedades cardiovascular, pulmonar,
metabólica, aparato locomotor/musculoesquelética, neuromuscular y NIH sobre
temas como los procesos morbosos, los tratamientos, las técnicas diagnósticas y
el control del estilo de vida.
1.9.6Explicar los factores que pueden aumentar la ansiedad antes o durante las
pruebas de esfuerzo, y describir los métodos para reducir la ansiedad.
1.9.7Reconocer los signos y síntomas cuando una persona no logra afrontar una
pérdida de trabajo, la pérdida de un ser querido y la enfermedad.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: SEGURIDAD, PREVENCIÓN DE
LESIONES Y PROCEDIMIENTOS DE URGENCIAS
1.10.1Enumerar el habitual equipamiento de urgencias, los fármacos y
suministros presentes en un laboratorio para pruebas de esfuerzo y el área
dedicada a las sesiones de ejercicio terapéutico.
1.10.2Ofrecer respuestas inmediatas a las urgencias, incluidos un sistema básico
de reanimación, DEE, activación de los servicios de urgencias médicas y la
inmovilización de articulaciones.
1.10.3Verificar el estado operativo del equipamiento de urgencias, como el
desfibrilador, el laringoscopio y el oxígeno.
1.10.4Explicar los procedimientos de las precauciones universales y aplicarlas
adecuadamente.
1.10.5Desarrollar y aplicar un plan para responder a las urgencias.
1.10.6Mostrar conocimientos sobre los procedimientos de soporte vital avanzado
cardíaco.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: ADMINISTRACIÓN DE
PROGRAMAS, CONTROL DE CALIDAD Y EVALUACIÓN DE
RESULTADOS
1.11.1Describir el personal apropiado para la prueba de esfuerzo y la
programación basándose en factores como el estado de salud individual, las
instalaciones y los objetivos del programa.
1.11.2Enumerar el equipamiento y suministros necesarios para las pruebas de
esfuerzo y los programas de ejercicio.
1.11.3Seleccionar, evaluar e informar de los resultados del tratamiento usando
los resultados individuales relevantes de las pruebas y estudios.
1.11.4Explicar los aspectos legales pertinentes a la prestación de servicios
sanitarios por parte de personal sanitario titulado o no, ofreciendo servicios de
rehabilitación y pruebas de esfuerzo y técnicas para afrontar los riesgos legales.
1.11.5Identificar a personas que requieran ser derivadas a un médico o servicios
paramédicos como fisioterapia, asesoramiento dietético, tratamiento del estrés,
control del peso y servicios sociales y psicológicos.
1.11.6Desarrollar un plan para el alta individual del programa de ejercicio
terapéutico, incluidas las derivaciones a servicios sociales.
CARDIOVASCULAR: FISIOLOGÍA DEL EJERCICIO Y CIENCIA AFÍN
DEL EJERCICIO
2.1.2Describir los beneficios y peligros potenciales del entrenamiento de
flexibilidad, de resistencia o aeróbico en personas con enfermedades
cardiovasculares.
2.1.4Explicar el modo en que las enfermedades cardiovasculares afectan a la
resistencia aeróbica, la fuerza y tolerancia musculares.
2.1.5Describir la influencia inmediata y a largo plazo de los tratamientos
médicos para enfermedades cardiovasculares sobre las respuestas al
entrenamiento resistido o aeróbico.
CARDIOVASCULAR: FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO
2.2.1Describir la epidemiología, fisiopatología, el ritmo de progresión de la
enfermedad, los factores de riesgo y los datos clínicos clave de las enfermedades
cardiovasculares.
2.2.2Explicar la cascada isquémica y su efecto sobre la función miocárdica.
2.2.4Explicar los métodos para reducir el riesgo en personas con enfermedades
cardiovasculares.
CARDIOVASCULAR: EVALUACIÓN DE LA SALUD, CONDICIÓN
FÍSICA Y PRUEBA DE ESFUERZO CLÍNICA
2.3.1Describir técnicas y pruebas habituales para diagnosticar enfermedad
cardiovascular, incluidos la prueba de esfuerzo graduado, ecocardiografía,
gammagrafía, prueba farmacológica, angiografía y marcadores bioquímicos (p.
ej., troponina, CK), y explicar las indicaciones, limitaciones, riesgos y resultados
normales y anormales.
2.3.2Explicar el modo en que las enfermedades cardiovasculares afectan a los
datos de la exploración física.
2.3.4Identificar y responder a los signos y síntomas anormales –como dolor,
edema periférico, disnea y fatiga– en personas con enfermedades
cardiovasculares.
2.3.5Dirigir e interpretar métodos apropiados para la prueba de esfuerzo en
personas con enfermedades cardiovasculares.
CARDIOVASCULAR: TRATAMIENTO MÉDICO Y QUIRÚRGICO
2.6.2Explicar los tratamientos médicos y quirúrgicos habituales de las
enfermedades cardiovasculares.
2.6.3Aplicar recomendaciones clave de las pautas prácticas clínicas
estadounidenses actuales para la prevención, tratamiento y cuidados de
enfermedades cardiovasculares (p. ej., AHA, NIH, NHLBI).
2.6.4Enumerar los fármacos más usados (genéricos o no) en el tratamiento de
personas con enfermedad cardiovascular, y explicar las indicaciones,
mecanismos de acción, efectos secundarios principales y efectos sobre el
individuo que hace ejercicio.
2.6.5Explicar el modo en que los tratamientos para las enfermedades
cardiovasculares, incluidas las medidas preventivas, afectan al ritmo de
progresión de la enfermedad.
CARDIOVASCULAR: PRESCRIPCIÓN Y PROGRAMACIÓN DE
EJERCICIO
2.7.2Diseñar, adaptar y supervisar una prescripción apropiada de ejercicio (p. ej.,
aeróbico, resistido y de flexibilidad) para personas con enfermedades
cardiovasculares.
2.7.4Enseñar a una persona con enfermedad cardiovascular técnicas correctas
para respirar y ejercicios y métodos para realizar actividades físicas con
seguridad y eficacia.
2.7.5Asesorar a personas con enfermedad cardiovascular sobre el uso correcto de
la nitroglicerina sublingual.
PULMONAR (p. ej., ENFERMEDADES PULMONARES
OBSTRUCTIVAS Y RESTRICTIVAS): FISIOLOGÍA DEL EJERCICIO Y
CIENCIA AFÍN DEL EJERCICIO
3.1.1Describir los beneficios y peligros potenciales del entrenamiento de
flexibilidad, resistido o aeróbico en personas con enfermedades pulmonares.
3.1.2Explicar el modo en que las enfermedades pulmonares afectan a la
resistencia aeróbica, la fuerza y tolerancia musculares, y la flexibilidad.
3.1.3Explicar el modo en que programar las horas del ejercicio respecto a las
comidas puede afectar a la disnea.
3.1.5Describir la influencia inmediata y a largo plazo de los tratamientos
médicos para enfermedades pulmonares sobre las respuestas al entrenamiento de
flexibilidad, de resistencia o aeróbico.
PULMONAR: FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO
3.2.1Describir la epidemiología, fisiopatología, el ritmo de progresión de la
enfermedad, los factores de riesgo y los datos clínicos clave de las enfermedades
pulmonares.
3.2.3Explicar los métodos para reducir el riesgo en personas con enfermedades
pulmonares.
PULMONAR: EVALUACIÓN DE LA SALUD, CONDICIÓN FÍSICA Y
PRUEBA DE ESFUERZO CLÍNICA
3.3.1Explicar el modo en que la enfermedad pulmonar afecta a los datos de la
exploración física.
3.3.3Manifestar conocimientos sobre volúmenes y capacidades pulmonares (p.
ej., volumen corriente, volumen residual, volumen inspiratorio, volumen
espiratorio, capacidad pulmonar total, capacidad vital, capacidad residual
funcional, índice de flujo pico, capacidad de difusión) y el modo en que difieren
entre personas normales y otras con enfermedades pulmonares.
3.3.4Identificar y responder ante signos y síntomas anormales al ejercicio en
personas con enfermedades pulmonares.
3.3.5Describir técnicas y pruebas habituales para diagnosticar enfermedades
pulmonares, y explicar las indicaciones, limitaciones, riesgos y resultados
normales y anormales de cada una.
3.3.6Dirigir e interpretar métodos apropiados para la prueba de esfuerzo de
personas con enfermedades pulmonares.
PULMONAR: TRATAMIENTO MÉDICO Y QUIRÚRGICO
3.6.3Explicar el modo en que los tratamientos para las enfermedades pulmonares
afectan al ritmo de progresión de la enfermedad.
3.6.5Explicar los tratamientos médicos y quirúrgicos habituales de las
enfermedades pulmonares.
3.6.6Enumerar los fármacos más usados (genéricos o no) en el tratamiento de
personas con enfermedades pulmonares, y explicar las indicaciones, mecanismos
de acción, efectos secundarios principales, y los efectos sobre el individuo que
hace ejercicio.
3.6.7Aplicar recomendaciones clave de las pautas prácticas clínicas
estadounidenses actuales (p. ej., ALA, NIH, NHLBI) para la prevención,
tratamiento y cuidados de enfermedades pulmonares.
PULMONAR: PRESCRIPCIÓN Y PROGRAMACIÓN DE EJERCICIO
3.7.2Diseñar, adaptar y supervisar una prescripción apropiada de ejercicio (p. ej.,
aeróbico, resistido y de flexibilidad) para personas con enfermedades
pulmonares.
3.7.4Enseñar a una persona con enfermedades pulmonares técnicas correctas
para respirar y ejercicios y métodos para realizar actividades físicas con
seguridad y eficacia.
3.7.5Mostrar conocimientos en el uso de oxígeno suplementario durante el
ejercicio y su influencia en la tolerancia al ejercicio.
METABÓLICA (p. ej., DIABETES, HIPERLIPEMIA, OBESIDAD,
FRAGILIDAD, INSUFICIENCIA RENAL CRÓNICA, SÍNDROME
METABÓLICO): FISIOLOGÍA DEL EJERCICIO Y CIENCIA AFÍN DEL
EJERCICIO
4.1.1Explicar el modo en que las enfermedades metabólicas afectan a la
resistencia aeróbica, la fuerza y tolerancia musculares, la flexibilidad, el
equilibrio y la agilidad.
4.1.2Describir la influencia inmediata y a largo plazo de los tratamientos
médicos para enfermedades metabólicas sobre las respuestas al entrenamiento de
flexibilidad, de resistencia o aeróbico.
4.1.3Describir los beneficios y peligros potenciales del entrenamiento de
flexibilidad, de resistencia o aeróbico en personas con enfermedades
metabólicas.
METABÓLICA: FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO
4.2.1Describir la epidemiología, fisiopatología, los factores de riesgo y los datos
clínicos clave de las enfermedades metabólicas.
4.2.5Describir los probables efectos de la diálisis sobre el rendimiento en el
ejercicio, la capacidad funcional y la seguridad, y explicar los métodos para
prevenir efectos indeseables.
4.2.6Describir los probables efectos de la hipo/hiperglucemia sobre el
rendimiento en el ejercicio, la capacidad funcional y la seguridad, y explicar los
métodos para prevenir efectos indeseables.
4.2.7Explicar los métodos para reducir el riesgo en personas con enfermedades
metabólicas.
METABÓLICA: EVALUACIÓN DE LA SALUD, CONDICIÓN FÍSICA Y
PRUEBA DE ESFUERZO CLÍNICA
4.3.1Describir técnicas y pruebas habituales para diagnosticar enfermedades
meta-bólicas.
4.3.2Explicar técnicas apropiadas para monitorizar la glucemia antes, durante y
después de una sesión de ejercicio.
4.3.4Identificar y responder a los signos y síntomas anormales al ejercicio de
personas con enfermedades metabólicas.
4.3.5Dirigir e interpretar métodos apropiados para la prueba de esfuerzo de
personas con enfermedades metabólicas.
METABÓLICAS: TRATAMIENTO MÉDICO Y QUIRÚRGICO
4.6.2Aplicar recomendaciones clave de las pautas prácticas clínicas
estadounidenses actuales (p. ej., ADA, NIH, NHLBI) para la prevención,
tratamiento y cuidados de enfermedades metabólicas.
4.6.3Explicar los tratamientos médicos y quirúrgicos habituales de las
enfermedades metabólicas.
4.6.4Enumerar los fármacos más usados (genéricos o no) en el tratamiento de
personas con enfermedades metabólicas, y explicar las indicaciones,
mecanismos de acción, efectos secundarios principales, y los efectos sobre el
individuo que hace ejercicio.
4.6.5Explicar el modo en que los tratamientos para las enfermedades
metabólicas afectan al ritmo de progresión de la enfermedad.
METABÓLICA: PRESCRIPCIÓN Y PROGRAMACIÓN DE EJERCICIO
4.7.2Diseñar, adaptar y supervisar una prescripción apropiada de ejercicio (p. ej.,
aeróbico, resistido y de flexibilidad) para personas con enfermedades metabólicas.
4.7.4Enseñar a una persona con enfermedades metabólicas técnicas para realizar
actividades físicas con seguridad y eficacia en un ámbito sin supervisión.
4.7.5Adaptar la prescripción de ejercicio basándose en los límites y beneficios
funcionales de los aparatos de asistencia (p. ej., sillas de ruedas, muletas y bastones).
DEL APARATO LOCOMOTOR/MUSCULOESQUELÉTICA (p. ej.,
LUMBALGIA, OSTEOARTRITIS, ARTRITIS REUMATOIDE,
OSTEOPOROSIS, AMPUTACIONES, TRASTORNOS VERTEBRALES):
FISIOLOGÍA DEL EJERCICIO Y CIENCIA AFÍN DEL EJERCICIO
5.1.1Describir los beneficios y peligros potenciales del entrenamiento de
flexibilidad, de resistencia o aeróbico en personas con enfermedades del aparato
locomotor/musculoesqueléticas.
5.1.4Explicar el modo en que las enfermedades del aparato
locomotor/musculoesqueléticas afectan a la resistencia aeróbica, la fuerza y
tolerancia musculares, la flexibilidad, el equilibrio y la agilidad.
5.1.5Describir la influencia inmediata y a largo plazo de los tratamientos
médicos para enfermedades del aparato locomotor/musculoesqueléticas sobre las
respuestas al entrenamiento de flexibilidad, resistido o aeróbico.
DEL APARATO LOCOMOTOR/MUSCULOESQUELÉTICA:
FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO
5.2.1Describir la epidemiología, fisiopatología, los factores de riesgo y los datos
clínicos clave de las enfermedades del aparato locomotor/musculoesqueléticas.
DEL APARATO LOCOMOTOR/MUSCULOESQUELÉTICA:
VALORACIÓN DE LA SALUD, CONDICIÓN FÍSICA Y PRUEBA DE
ESFUERZO CLÍNICA
5.3.1Identificar y responder a los signos y síntomas anormales al ejercicio de
personas con enfermedades del aparato locomotor/musculoesqueléticas.
5.3.2Describir técnicas y pruebas habituales para diagnosticar enfermedades del
aparato locomotor/musculoesqueléticas.
5.3.3Dirigir e interpretar métodos apropiados para la prueba de esfuerzo de
personas con enfermedades del aparato locomotor/musculoesqueléticas.
DEL APARATO LOCOMOTOR/MUSCULOESQUELÉTICAS:
TRATAMIENTO MÉDICO Y QUIRÚRGICO
5.6.1Enumerar los fármacos más usados (génericos o no) en el tratamiento de
personas con enfermedades del aparato locomotor/musculoesqueléticas, y
explicar las indicaciones, mecanismos de acción, efectos secundarios
principales, y los efectos sobre el individuo que hace ejercicio.
5.6.2Explicar los tratamientos médicos y quirúrgicos habituales de las
enfermedades del aparato locomotor/musculoesqueléticas.
5.6.3Aplicar recomendaciones clave de las pautas prácticas clínicas
estadounidenses actuales (p. ej., NIH, National Osteoporosis Foundation,
Arthritis Foundation) para la prevención, tratamiento y cuidados de
enfermedades del aparato locomotor/musculoesqueléticas.
5.6.4Explicar el modo en que los tratamientos para las enfermedades del aparato
locomotor/musculoesqueléticas afectan al ritmo de progresión de la enfermedad.
DEL APARATO LOCOMOTOR/MUSCULOESQUELÉTICA:
PRESCRIPCIÓN Y PROGRAMACIÓN DE EJERCICIO
5.7.1Explicar conceptos del ejercicio y el entrenamiento específicos para la
rehabilitación laboral como endurecimiento del trabajo, acondicionamiento del
trabajo, capacidad física para el trabajo y preparación profesional.
5.7.2Diseñar, adaptar y supervisar una prescripción apropiada de ejercicio (p. ej.,
aeróbico, resistido y de flexibilidad) para personas con enfermedades del aparato
locomotor/musculoesqueléticas.
5.7.3Enseñar a una persona con enfermedades del aparato
locomotor/musculoesqueléticas técnicas para realizar actividades físicas con
seguridad y eficacia en un ámbito sin supervisión.
5.7.4Adaptar la prescripción de ejercicio basándose en los límites y beneficios
funcionales de los aparatos de asistencia (p. ej., sillas de ruedas, muletas y bastones).
NEUROMUSCULAR (p. ej., ESCLEROSIS MÚLTIPLE, DISTROFIA
MUSCULAR Y OTRAS MIOPATÍAS, ENFERMEDAD DE ALZHEIMER,
ENFERMEDAD DE PARKINSON, POLIOMIELITIS Y SÍNDROME
POSTPOLIOMIELÍTICO, ICTUS Y LESIONES CEREBRALES,
PARÁLISIS CEREBRAL, NEUROPATÍAS PERIFÉRICAS):
FISIOLOGÍA DEL EJERCICIO Y CIENCIA AFÍN DEL EJERCICIO
6.1.1Describir los beneficios y peligros potenciales del entrenamiento de
flexibilidad, de resistencia o aeróbico en personas con enfermedades
neuromusculares.
6.1.4Explicar el modo en que las enfermedades neuromusculares afectan a la
resistencia aeróbica, la fuerza y tolerancia musculares, la flexibilidad, el
equilibrio y la agilidad.
6.1.5Describir la influencia inmediata y a largo plazo de los tratamientos
médicos para enfermedades neuromusculares sobre las respuestas al
entrenamiento de flexibilidad, de resistencia o aeróbico.
NEUROMUSCULAR: FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO
6.2.1Describir la epidemiología, fisiopatología, los factores de riesgo y los datos
clínicos clave de las enfermedades neuromusculares.
NEUROMUSCULAR: EVALUACIÓN DE LA SALUD, CONDICIÓN
FÍSICA Y PRUEBA DE ESFUERZO CLÍNICA
6.3.1Identificar y responder a los signos y síntomas anormales al ejercicio de
personas con enfermedades neuromusculares.
6.3.2Describir técnicas y pruebas habituales para diagnosticar enfermedades
neuromusculares.
6.3.3Dirigir e interpretar métodos apropiados para la prueba de esfuerzo de
personas con enfermedades neuromusculares.
NEUROMUSCULAR: TRATAMIENTO MÉDICO Y QUIRÚRGICO
6.6.1Explicar los tratamientos médicos y quirúrgicos habituales de las
enfermedades neuromusculares.
6.6.2Enumerar los fármacos más usados (genéricos o no) en el tratamiento de
personas con enfermedad neuromuscular, y explicar las indicaciones,
mecanismos de acción, efectos secundarios principales, y los efectos sobre el
individuo que hace ejercicio.
6.6.3Aplicar recomendaciones clave de las pautas prácticas clínicas
estadounidenses actuales (p. ej., NIH) para la prevención, tratamiento y cuidados
de enfermedades neuromusculares.
6.6.4Explicar el modo en que los tratamientos para las enfermedades
neuromusculares afectan al ritmo de progresión de la enfermedad.
NEUROMUSCULAR: PRESCRIPCIÓN Y PROGRAMACIÓN DE
EJERCICIO
6.7.1Adaptar la prescripción de ejercicio basándose en los límites y beneficios
funcionales de los aparatos de asistencia (p. ej., sillas de ruedas, muletas y
bastones).
6.7.3Diseñar, adaptar y supervisar una prescripción apropiada de ejercicio (p. ej.,
aeróbico, resistido y de flexibilidad) para personas con enfermedades
neuromusculares.
6.7.4Enseñar a una persona con enfermedades neuromusculares técnicas para
realizar actividades físicas con seguridad y eficacia en un ámbito sin supervisión.
NEOPLÁSICA, INMUNITARIA Y HEMATOLÓGICA (NIH) (p. ej.,
CÁNCER, ANEMIA, TRASTORNOS HEMORRÁGICOS, VIH, SIDA,
TRASPLANTE DE ÓRGANOS, SÍNDROME DE LA FATIGA CRÓNICA,
FIBROMIALGIA): FISIOLOGÍA DEL EJERCICIO Y CIENCIA AFÍN
DEL EJERCICIO
7.1.1Explicar el modo en que las enfermedades NIH afectan a las respuestas
fisiológicas al entrenamiento de flexibilidad, de resistencia o aeróbico.
7.1.2Describir la influencia inmediata y a largo plazo de los tratamientos
médicos para NIH sobre las respuestas al entrenamiento de flexibilidad, de
resistencia o aeróbico.
7.1.3Describir los beneficios y peligros potenciales del entrenamiento de
flexibilidad, de resistencia o aeróbico en personas con enfermedades NIH.
NEOPLÁSICA, INMUNITARIA Y HEMATOLÓGICA:
FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO
7.2.1Describir la epidemiología, fisiopatología, los factores de riesgo y los datos
clínicos clave de las enfermedades NIH.
NEOPLÁSICA, INMUNITARIA Y HEMATOLÓGICA: EVALUACIÓN
DE LA SALUD, CONDICIÓN FÍSICA Y PRUEBA DE ESFUERZO
CLÍNICA
7.3.1Identificar y responder a los signos y síntomas anormales al ejercicio de
personas con enfermedades NIH.
7.3.2Describir técnicas y pruebas habituales para diagnosticar enfermedades
NIH.
7.3.3Dirigir e interpretar métodos apropiados para la prueba de esfuerzo de
personas con enfermedades NIH.
NEOPLÁSICA, INMUNOLÓGICA Y HEMATOLÓGICA:
TRATAMIENTO MÉDICO Y QUIRÚRGICO
7.6.1Enumerar los fármacos más usados (genéricos o no) en el tratamiento de
personas con enfermedades NIH, y explicar las indicaciones, mecanismos de
acción, efectos secundarios principales, y los efectos sobre el individuo que hace
ejercicio.
7.6.2Aplicar recomendaciones clave de las pautas prácticas clínicas
estadounidenses actuales (p. ej., ACS, NIH) para la prevención, tratamiento y
cuidados de enfermedades NIH.
7.6.3Explicar los tratamientos médicos y quirúrgicos de las enfermedades NIH.
7.6.4Explicar el modo en que los tratamientos para las enfermedades NIH
afectan al ritmo de progresión de la enfermedad.
NEOPLÁSICA, INMUNITARIA Y HEMATOLÓGICA: PRESCRIPCIÓN
Y PROGRAMACIÓN DE EJERCICIO
7.7.1Diseñar, adaptar y supervisar una prescripción apropiada de ejercicio (p. ej.,
aeróbico, de resistencia y de flexibilidad) para personas con enfermedades NIH.
7.7.4Enseñar a una persona con enfermedades NIH técnicas para realizar
actividades físicas con seguridad y eficacia en un ámbito sin supervisión.
NOTA: Los KSA enumerados arriba para el ACSM Registered Clinical Exercise
Physiolo-gist® son los mismos KSA que para los programas formativos en
fisiología del ejercicio clínico que buscan obtener (máster) acreditación
académica mediante los CoAES. Para más información, véase por favor
www.coaes.org.
KSA adicionales requeridos (además de los KSA del ACSM Certified Health
Fitness Specialist) para programas con que obtener acreditación académica en
fisiología aplicada al ejercicio. Los KSA que siguen, ADEMÁS DE los KSA del
ACSM Certified Health Fitness Specialist de arriba, representan los KSA para
los programas formativos en fisiología del ejercicio clínico que buscan obtener
(master) acreditación académica mediante los CoAES. Para más información,
véase por favor www.coaes.org.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: FISIOLOGÍA DEL EJERCICIO Y
CIENCIA AFÍN DEL EJERCICIO
1.1.1Saber describir las modificaciones en la prescripción de ejercicio para
personas con discapacidades funcionales y lesiones musculoesqueléticas.
1.1.2Saber describir la relación entre eficacia biomecánica, coste de oxígeno de
la actividad (economía) y ejecución de la actividad física.
1.1.3Saber las respuestas muscular, cardiorrespiratoria y metabólica a la
disminución de la intensidad del ejercicio.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: FISIOPATOLOGÍA Y FACTORES
DE RIESGO
1.2.1Saber definir aterosclerosis, sus factores causantes y las intervenciones que
pueden potencialmente retrasar o invertir el proceso aterosclerótico.
1.2.2Saber describir las causas de la isquemia e infarto miocárdicos.
1.2.3Saber describir la fisiopatología de la hipertensión, la obesidad, la
hiperlipemia, diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, artritis,
osteoporosis, enfermedades crónicas y enfermedad por inmunosupresión.
1.2.4Saber describir los efectos de las enfermedades y afecciones arriba
nombradas sobre la función cardiorrespiratoria y metabólica en reposo y durante
el ejercicio.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: EVALUACIÓN DE LA SALUD,
CONDICIÓN FÍSICA Y PRUEBA DE ESFUERZO CLÍNICA
1.3.1Conocer la selección de un objetivo conductual apropiado y el método
sugerido para evaluar la obtención de objetivos en cada fase de cambio.
1.3.2Conocer el empleo y valor de los resultados de la evaluación de la
condición física y la prueba de esfuerzo para diversas poblaciones.
1.3.3Saber diseñar y aplicar un programa de prueba de la condición
física/valoración de la salud que comprenda, pero no se limite a, las necesidades
del personal, la interacción con médicos, documentación, equipamiento,
marketing, y evaluación del programa.
1.3.4Saber reclutar, entrenar y valorar al personal para realizar las pruebas de
esfuerzo, las evaluaciones de la condición física y las de la salud.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: TRATAMIENTO DEL PACIENTE Y
MEDICAMENTOS
1.5.1Saber identificar y describir la acción principal, los mecanismos de acción y
los efectos secundarios principales de las siguientes clases de medicamentos:
antianginosos, antihipertensivos, antiarrítmicos, broncodilatadores,
hipoglucémicos, psicotrópicos y vasodilatadores.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: CONDUCTA Y ASESORAMIENTO
1.9.1Conocer y saber aplicar una intervención cognitivo-conductual básica,
como modelado por aproximaciones sucesivas, establecimiento de metas,
motivación, percepción de señales discriminatorias, resolución de problemas,
estrategias de refuerzo y automotivación.
1.9.2Saber seleccionar una meta conductual apropiada y el método sugerido para
evaluar la obtención de objetivos en cada fase de cambio.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: SEGURIDAD, PREVENCIÓN DE
LESIONES Y PROCEDIMIENTOS DE URGENCIAS
1.10.1Saber identificar el proceso para que el personal aprenda reanimación
cardiopulmonar.
1.10.2Saber diseñar y evaluar los procedimientos de urgencias para un programa
de ejercicio preventivo y las instalaciones para las pruebas de esfuerzo.
1.10.3Saber entrenar al personal en técnicas de seguridad, estrategias para la
reducción de riesgos y técnicas para el tratamiento de lesiones.
1.10.4Conocer las implicaciones legales de los procedimientos de seguridad
documentados, el uso de documentos de incidentes y la preparación continua en
técnicas de seguridad.
POBLACIÓN GENERAL/COMÚN: ADMINISTRACIÓN DE
PROGRAMAS, CONTROL DE CALIDAD Y EVALUACIÓN DE
RESULTADOS
1.11.1Saber organizar al personal con eficacia.
1.11.2Saber describir un plan de gestión para conseguir personal, para recibir
formación continua, marketing y promoción, documentación, contabilidad,
gestión de las instalaciones y planificación financiera.
1.11.3Saber describir el proceso de toma de decisiones en lo concerniente a
presupuestos, análisis de mercado, evaluación de programas, gestión de
instalaciones, asignación del personal y desarrollo comunitario.
1.11.4Saber describir el desarrollo, evaluación y revisión de las políticas y
procedimientos para programar y gestionar las instalaciones.
1.11.5Saber describir el modo en que los ordenadores ayudan al análisis de
datos, al desarrollo de informes con hojas de cálculos y seguimiento diario de la
utilización que los clientes hacen de los medios.
1.11.6Saber definir y describir los métodos de la gestión integral de la calidad
(TQM = total quality management) y el mejoramiento continuo de la calidad
(CQI = continous quality improvement) en el campo de la gestión.
1.11.7Saber interpretar los estudios aplicados en las áreas de la prueba de
esfuerzo, la programación de ejercicio y los programas educativos para mantener
un programa integral y moderno siempre al día.
1.11.8Saber desarrollar un programa de detección de factores de riesgo que
incluya técnicas, preparación del personal, retroalimentación y seguimiento de
los pacientes.
1.11.9Conocimientos sobre administración, gestión y supervisión del personal.
1.11.10Saber describir la eficacia en los procedimientos de las entrevistas,
contratación y despido de los empleados.
1.11.11Saber describir y dibujar un diagrama organizativo y mostrar las
relaciones entre director de salud/condición física, dueño, asesor médico y
personal.
1.11.12Saber describir las diversas técnicas de preparación del personal.
1.11.13Saber describir las evaluaciones del rendimiento y su papel en la
evaluación del personal.
1.11.14Conocer las obligaciones y problemas legales implicados en la gestión
del personal.
1.11.15Saber las compensaciones, como salarios, primas, programas de
incentivos y beneficios.
1.11.16Conocer los métodos para aplicar un sistema de comisiones en las ventas.
1.11.17Saber describir la importancia de un programa de subsidios para el
personal y mostrar conocimientos sobre la búsqueda y selección de subsidios.
1.11.18Saber escribir e implementar descripciones legales de los trabajos.
1.11.19Conocer las técnicas de gestión del tiempo para el personal.
1.11.20Conocer la administración, gestión y la elaboración de un presupuesto y
los aspectos financieros de los gimnasios.
1.11.21Conocer los principios de la gestión financiera.
1.11.22Conocer los principios de la contabilidad, como facturas por pagar,
facturas por cobrar, devengo, flujo de caja, activos, pasivo exigible y retorno de
la inversión.
1.11.23Saber identificar las diversas formas de una empresa, como empresa
individual, sociedad, sociedad anónima y sociedad mercantil de tratamiento
fiscal.
1.11.24Saber los procedimientos implicados en el desarrollo, evaluación,
revisión y puesta al día del presupuesto financiero y el presupuesto de
explotación.
1.11.25Saber gestionar los gastos con el objetivo de mantener un flujo de caja
positivo.
1.11.26Entender y analizar estados financieros como cuentas de resultados,
balance de situación, activos, presupuestos y proyecciones pro forma.
1.11.27Conocer el umbral de rentabilidad del programa y el análisis de
costes/beneficios.
1.11.28Saber la importancia de la planificación a corto y largo plazo.
1.11.29Conocer los principios de marketing y ventas.
1.11.30Saber identificar los pasos para el desarrollo, implementación y
evaluación de un plan de marketing.
1.11.31Conocer los componentes de un análisis de mercado/evaluación de
necesidades.
1.11.32Conocer las diversas técnicas de ventas para aspirantes.
1.11.33Conocer las técnicas para anunciarse, marketing, promoción y relaciones
públicas.
1.11.34Saber describir los principios del desarrollo y evaluar productos y
servicios, y establecer precios.
1.11.35Conocer los principios de la gestión diaria de un gimnasio.
1.11.36Conocer los principios de los precios y compra de equipamiento y
suministros.
1.11.37Conocer el plano y la distribución de las instalaciones.
1.11.38Saber establecer y evaluar un programa preventivo de reparación y
mantenimiento del equipamiento.
1.11.39Saber describir un plan para aplicar un programa de gestión interna.
1.11.40Saber identificar y explicar las políticas de actuación en programas
preventivos de ejercicio, incluidos análisis e informe de datos, confidencialidad
de los registros, relación con los proveedores de atención médica, informe de
accidentes y lesiones, y la continuidad de la educación de los participantes.
1.11.41Conocer conceptos legales como responsabilidad por dolo, negligencia,
responsabilidades, indemnización, normas de asistencia, normativa sanitaria,
consentimiento, confidencialidad, negligencia profesional y temas legales sobre
las intervenciones de urgencias y el consentimiento informado.
1.11.42Saber lograr mejoras financieras con molestias mínimas para clientes o
las necesidades del negocio.
1.11.43Saber coordinar las operaciones de diversos departamentos, sin limitarse
a, recepción, condición física, rehabilitación, mantenimiento y reparación,
guardería, contabilidad, piscina y gestión.
1.11.44Conocer la gestión y principios del servicio y comunicación con los
socios.
1.11.45Conocer técnicas eficaces para comunicarse con el personal, dirección,
los socios, proveedores de asistencia médica, clientes potenciales y vendedores.
1.11.46Saber dar un buen servicio a los clientes.
1.11.47Saber desarrollar y hacer entrevistas a los clientes.
1.11.48Conocer estrategias para resolver conflictos.
1.11.49Conocer los principios de la promoción de la salud y la administración de
programas para promocionar la salud.
1.11.50Conocer programas de promoción de la salud (p. ej., nutrición y control
de peso, dejar de fumar, control del estrés, cuidados para la espalda, mecánica
corporal y consumo de drogas).
1.11.51Conocer el contenido y métodos apropiados y específicos para crear un
programa de promoción de la salud.
1.11.52Conocer y acceder a fuentes de diversos programas y sistemas de
distribución.
1.11.53Conocer los conceptos de coste-eficacia y coste-beneficio y su relación
con la evaluación de programas de promoción de la salud.
1.11.54Saber describir los medios y coste por los que los programas de
promoción de la salud podrían aumentar la productividad, reducir la pérdida de
tiempo de los empleados, reducir los costes sanitarios, y mejorar la rentabilidad
en el trabajo.
aNota especial sobre los KSA del ACSM Certified Clinical Exercise Specialist
Como otros certificados presentados hasta la fecha, los KSA del ACSM Certified
Clinical Exercise Specialist se dividen en categorías por su contenido; sin
embargo, algunos KSA del CES cubren múltiples áreas prácticas en cada área de
contenido. Por ejemplo, varios describen un tema específico respecto a la prueba
de esfuerzo y el ejercicio, que son dos áreas de contenido distintas. En vez de
escribirlos por separado (con lo cual los KSA aumentarían demasiado en
número), se han enumerado en una única área de contenidos. Cuando revise esos
KSA, por favor, fíjese en que los KSA en negrita cubren múltiples áreas de
contenidos. Cada KSA de CES comienza con un 1 como área de prácticas. Sin
embargo, cuando es apropiado, algunos KSA mencionan poblaciones específicas
de pacientes (es decir, un área de práctica). Si no se menciona un área específica
de prácticas en un KSA dado, entonces se aplica por igual a la población general
y las áreas de práctica cardiovascular, pulmonar y metabólica. Repare en que los
«pacientes metabólicos» se definen como los que presentan al menos uno de los
elementos siguientes: sobrepeso u obesidad, diabetes (de tipo I o II) o síndrome
metabólico. Cada KSA describe un conocimiento único o múltiple (K), destreza
(S) o capacidad (A) –o una combinación de K, S o A– que hay que dominar para
ser considerado un ACSM Certified Clinical Exercise Specialist competente.
Índice alfabético
Nota: El número de página seguido por las letras c, f o t indican cuadros, figuras
o tablas.
A
AACVPR. Ver American Association of Cardiovascular and Pulmonary
Rehabilitation (AACVPR)
Abdominales cortos, categorías de condición física por grupos de edad y sexo,
95t
Absorciometría por rayos X de doble energía (DEXA), 70
Acebutolol (Sectral), 274
Ácido etacrínico (Edecrin), 279
Aclimatación a la altura, 202-203
ACSM. Ver American College of Sports Medicine (ACSM)
Actividad, beneficios y riesgos asociados con, 2-17
actividad física y terminología sobre la condición
física, 2-5
beneficios de la actividad física y/o el ejercicio, 8
perspectiva de la salud pública para las recomendaciones actuales, 5-8
riesgos asociados con el ejercicio, 8-15
Actividad física
detección sanitaria guiada profesionalmente, 22
examen discriminatorio autogestionado, 19-22
fases de cambio, 177f
y la terminología de la condición física, 2-5
Actividad física y/o beneficios del ejercicio, 8
beneficios, 9-10c
Actividades físicas
cálculos metabólicos y, 158t
valores MET de, 4t
Adultos
adultos mayores, 190-194
clasificación y tratamiento de la tensión arterial (TA), 47t
criterios para la circunferencia de la cintura, 66t
ejercicio de niños comparado con el de los, 188t
episodios cardíacos relacionados con el ejercicio, 11-12
interrupción de la prueba de esfuerzo en adultos
de riesgo bajo, 83c
marco FITT para adultos sanos, 166-167t
pautas para el ejercicio resistido de, 172c
recomendaciones para el ejercicio de adultos sanos, 153t
variables hemáticas en, 50t
Adultos blancos y afroamericanos, y porcentaje de grasa corporal, 64t
Adultos de bajo riesgo, interrupción de la prueba de esfuerzo, 83c
Adultos mayores, 190-194
Adultos sanos
marco FITT para, 166-167t
pautas para el entrenamiento de resistencia de, 172c
recomendaciones para el ejercicio de, 153t
Agentes bloqueadores
adrenérgicos α y β, 275
adrenérgicos α1, 275
Agentes respiratorios, 282-283
antiinflamatorios esteroideos, 282
broncodilatadores, 282-283
Agonistas α1- y otros fármacos de acción central, 275
Clonidina (Catapres), 275
Clonidina (Catapres-TTS parches), 275
Guanfacina (Tenex), 275
Reserpina (Serpasil), 275
Agonistas α2- en combinación con diuréticos, 275
Metildopa + hidroclorotiazida (Aldoril), 275
Reserpina + clorotiazida (Diupres), 275
Reserpina + hidroclorotiazida (Hydropres), 275
AHA. Ver American Heart Association (AHA)
Albuterol (Proventil, Ventolin), 282
American Heart Association (AHA), 19
criterios para la estratificación de riesgos, 33-35c
American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation
(AACVPR), criterios para la estratificación de riesgo para cardiópatas, 36-38c
categorías para la enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECA), 23t
American College of Sports Medicine (ACSM), certificados, 310-360
certificaciones del ACSM y el público, 310-311
conocimientos, destrezas y capacidades (KSA) supeditados a los certificados del
ACSM, 315-360
obtención de información y formularios de solicitud, 315
Amilorida (Midamos), 279
Amilorida + hidroclorotiazida (Moduretic), 279
Amiodarona (Cordarone, Pacerone), 280
Amlodipina (Norvasc), 276
Análisis de perfiles de sangre, 50-51
Anamnesis, componentes, 43c
Anamnesis, exploración física y pruebas de laboratorio, 42-53
análisis de perfiles de sangre, 50-51
función pulmonar, 51-53
lípidos y lipoproteínas, 48-49
tensión arterial (TA), 46-48
Angina de pecho, escalas para evaluar el nivel del paciente, 120f
Anorexígenos, 285
Sibutramina (Meridia), 285
Antagonistas de los receptores de la angiotensina II, 278
Candesartán (Atacand), 278
Eprosartán (Teveten), 278
Irbesartán (Avapro), 278
Losartán (Cozaar), 278
Olmesartán (Benicar), 278
Telmisartán (Micardis), 278
Valsartán (Diovan), 278
Antagonistas de los receptores de la angiotensina II combinados con diuréticos,
278
Candesartán + hidroclorotiazida (Atacand HCT), 278
Eprosartán + hidroclorotiazida (Teveten HCT), 278
Irbesartán + hidroclorotiazida (Avalide), 278
Losartán + hidroclorotiazida (Hyzaar), 278
Telmisartán + hidroclorotiazida (Micardis HCT), 278
Valsartán + hidroclorotiazida (Diovan HCT), 278
Antagonistas del calcio (dihidropiridinas), 276
Amlodipina (Norvasc), 276
Felodipina (Plendil), 276
Isradipina (DynaCirc CR), 276
Nicardipina de liberación sostenida (Cardene SR), 276
Nifedipino de acción prolongada (Adalat, Procardia XL), 276
Nimodipina (Nimotop), 276
Nisoldipina (Sular), 276
Antagonistas del calcio (no dihidropiridinas), 276
Diltiazem de absorción lenta (Cardizem CD), 276
Diltiazem de absorción lenta (Cardizem LA), 276
Diltiazem de absorción lenta (Dilacor XR), 276
Diltiazem de absorción lenta (Tiazac), 276
Verapamilo Coer 24 (Covera HS), 276
Verapamilo Coer 24 (Verelan PM), 276
Verapamilo de absorción inmediata (Calan), 276
Verapamilo de absorción inmediata (Isoptin), 276
Verapamilo de acción prolongada (Calan SR), 276
Verapamilo de acción prolongada (Isoptin SR), 276
Anteroflexión del tronco, categorías de condición física, 100t
Antiarrítmicos, 280
Antiarrítmicos: Clase I, 280
Antiarrítmicos: Clase IA
Disopiramida (Norpace), 280
Moricizina (Ethmozine), 280
Procainamida (Procan SR), 280
Procainamida (Pronestyl), 280
Quinidina (Cardioquin), 280
Quinidina (Quinaglute), 280
Quinidina (Quinalan), 280
Quinidina (Quinidex), 280
Quinidina (Quinora), 280
Antiarrítmicos: Clase IB
Fenitoína (Dilantin), 280
Lidocaína (Xylocaine), 280
Lidocaína (Xylocard), 280
Mexiletina (Mexitil), 280
Tocainida (Tonocard), 280
Antiarrítmicos: Clase IC
Flecainida (Tambocor), 280
Propafenona (Rythmol), 280
Antiarrítmicos: Clase II, 280
Bloqueadores β, 280
Antiarrítmicos: Clase III, 280
Amiodarona (Cordarone), 280
Amiodarona (Pacerone), 280
Bretilio (Bretylol), 280
Dofetilida (Tikosyn), 280
Sotalol (Betapace), 280
Antiarrítmicos: Clase IV
antagonistas del calcio, 280
Antidiabéticos, 283-285
biguanidas, 283
inhibidores de la glucosidasa, 283
insulinas, 284
meglitinidas, 284
miméticos de la incretina, 285
sulfonilureas, 284
tiazolidinedionas, 284
Antiinflamatorios esteroideos, 282
Beclometasona (Beclovent), 282
Beclometasona (Qvar), 282
Budesonida (Pulmicort), 282
Flunisolida (AeroBid), 282
Fluticasona (Flovent), 282
Fluticasona y salmeterol (Advair Diskus), 282
Triamcinolona (Azmacort), 282
Antilipémicos A
Colesevelam (Welchol), 281
Colestipol (Colestid), 281
Colestiramina (Cholybar), 281
Colestiramina (Prevalite), 281
Colestiramina (Questran), 281
Antilipémicos B
Clofibrato (Atromid), 281
Fenofibrato (Lofibra), 281
Fenofibrato (Tricor), 281
Gemfibrozil (Lopid), 281
Antilipémicos C
Atorvastatina (Lipitor), 281
Fluvastatina (Lescol), 281
Lovastatina (Mevacor), 281
Lovastatina + niacina (Advicor), 281
Pravastatina (Pravachol), 281
Rosuvastatina (Crestor), 281
Simvastatina (Zocor), 281
Antilipémicos D
Atorvastatina + amlodipina (Caduet), 281
Antilipémicos E
Niacina (Niaspan), 281
Niacina (Nicobid), 281
Niacina (Slo-Niacin), 281
Antilipémicos F
Ezetimiba (Zeta), 281
Ezetimiba + simvastatina (Vytorin), 281
Antilipémicos, 281
Arritmias, 142-143
Arteriopatía coronaria
prueba de esfuerzo como herramienta de detección, 135-136
tomografía computarizada (TC) en la evaluación de la, 130-131
Arteriopatía periférica, 258-260
clasificación de Fontaine, 258t
índice tobillo brazo, 259t
prescripciones de ejercicio, 259-260
prueba de esfuerzo, 259
Artritis, 225-228
prescripción de ejercicio, 226-228
prueba de esfuerzo, 225-226
Asesoramiento, actividad física centrada en el cliente, 178-180c
Asesoramiento sobre actividades físicas centrado en el paciente, 178-180c
Åstrand-Ryhming, nomograma modificado de, 77f
Atenolol (Tenoretic, Tenormin), 274
Atletas jóvenes, causas cardiovasculares de muerte súbita relacionada con el
ejercicio, 11t
Atorvastatina (Lipitor), 281
Atorvastatina + amlodipina (Caduet), 281
ATP III, clasificación del LDL y HDL colesterol, 48t
Auriculoventricular, bloqueo, 308t
Auriculoventricular, disociación, 309t
B
Beclometasona (Beclovent), 282
Beclometasona (Qvar), 282
Benaceprilo (Lotensin), 277
Benaceprilo + amlodipina (Lotrel), 278
Benaceprilo + hidroclorotiazida (HCTZ) (Lotensin), 277
Bendroflumetiazida (Corzide), 274
Betaxolol (Kerlone), 274
Biguanidas
Metformina (Glucophage), 283
Metformina (Riomet), 283
Metformina y gluburida (Glucovance), 283
Bisoprolol (Zebeta, Ziac), 274
Bloqueadores adrenérgicos α- y β-, 275
Carvedilol (Coreg), 275
Labetalol (Normodyne), 275
Labetalol (Trandate), 275
Bloqueadores β
Acebutolol (Sectral), 274
Atenolol (Tenormin), 274
Betaxolol (Kerlone), 274
Bisoprolol (Zebeta), 274
Esmolol (Brevibloc), 274
Metoprolol (Lopressor SR), 274
Metoprolol (Toprol XL), 274
Nadolol (Corgard), 274
Penbutolol (Levatol), 274
Pindolol (Visken), 274
Propanolol (Inderal), 274
Sotalol (Betapace), 274
Timolol (Blocadren), 274
Bloqueadores β en combinación con diuréticos, 274
Atenolol (Tenoretic), 274
Bendroflumetizida, nadolol (Corzide), 274
Bisoprolol, hidroclorotiazida (Ziac), 274
Clortalidona (Tenoretic), 274
Hidroclorotiazida (Inderide), 274
Hidroclorotiazida (Lopressor HCT), 274
Hidroclorotiazida (Timolide), 274
Hidroclorotiazida (Ziac), 274
Metoprolol, hidroclorotiazida (Lopressor HCT), 274
Nadolol (Corzide), 274
Propanolol (Inderide), 274
Timolol, hidroclorotiazida (Timolide), 274
Borg CR-10, escala modificada de percepción subjetiva del esfuerzo de, 226f
Bretilio (Bretylol), 280
Broncodilatadores, 282-283
Albuterol (Proventil), 282
Albuterol (Ventolin), 282
Cromolín inhalado (Intal), 283
Ipratropio (Atrovent), 282
Ipratropio y albuterol (Combivent), 282
Metaproterenol (Alupent), 282
Montelukast (Singulair), 283
Nedocromil (Tilade), 283
Omalizumab (Xolair), 283
Pirbuterol (Maxair), 282
Salmeterol (Serevent), 282
Salmeterol y fluticasona (esteroide) (Advair), 282
Teofilina (Theo-Dur), 283
Teofilina (Uniphyl), 283
Terbutalina (Brethine), 282
Zafirlukast (Accolate), 283
Zileuton (Zyflo), 283
Budesonida (Pulmicort), 282
Bumetanida (Bumex), 279
C
Cadencias de trabajo, respuestas de la frecuencia cardíaca a tres cadencias
submáximas, 79f
Cadencias de trabajo submáximo, respuestas de la frecuencia cardíaca a tres, 79f
Caja de sentarse y alcanzar, 101t
Cajón, prueba de sentarse y alcanzar, 101t
Cálculos metabólicos y gasto de energía durante actividades físicas, 158t
Cambios del ST en ausencia de arteriopatía coronaria obstructiva, 146c
Cambios en el segmento ST durante el ejercicio, 141f
Cáncer, 228-232
prescripción de ejercicio, 231-232
prueba de esfuerzo, 228-231
prueba y ejercicio para pacientes con, 229-230t
Candesartán (Atacand), 278
Candesartán + hidroclorotiazida (Atacand HCT), 278
Capacidad cardiorrespiratoria, 71-85
concepto de consumo máximo de oxígeno, 72-73
criterios para la terminación de la prueba, 82-83
interpretación de los resultados, 84-85
modos de las pruebas, 74-80
pruebas de campo, 75
pruebas de esfuerzo submáximo, 76-80
prueba de esfuerzo máximo frente a submáximo, 73-74
pruebas submáximas, 81c
secuencia y mediciones de la prueba cardiorrespiratoria, 80-82
Capacidad muscular, 165-171
frecuencia del ejercicio resistido, 168
progresión/mantenimiento, 170-171
repeticiones y series, 169-170
técnica del ejercicio resistido, 170
tipos de ejercicios resistidos, 168-169
volumen del ejercicio resistido, 169-170
Captoprilo (Capoten), 277
Captoprilo + hidroclorotiazida (Capozide), 277
Cardiópatas
criterios para la estratificación de riesgos de la American Association of
Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation (AACVPR), 36-38c
ejercicio resistido para pacientes con, 219c
entrenamiento de resistencia para, 219-222
estratificación de riesgos para, 36
marco FITT, 214t
Cardiopatías, prescripción de ejercicio para pacientes
con, 207-224
ejercicio para volver al trabajo, 222
ejercicio resistido para cardiópatas, 219-222
prescripción de ejercicio sin prueba de esfuerzo preliminar, 218-219
programas de rehabilitación hospitalaria, 207-211
frecuencia, 210
intensidad, 210
progresión, 210-211
tiempo (duración), 210
programas de rehabilitación ambulatoria, 211
prescripción de ejercicio, 212-216
prescripción de ejercicio: frecuencia, 212
prescripción de ejercicio: intensidad, 213
prescripción de ejercicio: actividad física in - corporada al estilo de vida, 215216
prescripción de ejercicio: tipo, 215
consideraciones especiales, 216-218
consideraciones especiales: monitorización electrocardiográfica continua, 217
consideraciones especiales: marcapasos/desfibrilador automático implantable,
217-218
consideraciones especiales: pacientes tras un trasplante cardíaco, 218
consideraciones especiales: pacientes con esternotomía, 216
tipos de, 216
Cardura (Doxazosin), 275
Carvedilol (Coreg), 275
Categoría de riesgos, recomendaciones para la prueba de esfuerzo basadas en la,
31-36
Categorías de la condición física
en anteroflexión del tronco, 101t
por grupos de edad y por el sexo en abdominales cortos, 95t
por grupos de edad y por el sexo en flexiones de brazos, 94t
Categorías de la condición física mediante flexiones de abdominales según los
grupos de edad y el sexo, 95t
Categorías de la condición física mediante flexiones de brazos según los grupos
de edad y el sexo, 94t
Causas cardiovasculares de muerte súbita relacionada con el ejercicio en
deportistas jóvenes, 11t
Certificados, American College of Sports Medicine (ACSM), 310-360
Cicloergometría, protocolo de la YMCA, 78f
Cicloergómetro, pruebas con, 76-79
Cilazaprilo (Inhibace), 277
Cilostazol (Pletal), 281
Cinta ergométrica, pruebas en, 79
Cintura, circunferencia de la en adultos, 66t
factores de riesgo basados en el índice de la masa corporal (IMC) y, 63t
Circunferencia, tamaños y técnicas, descripción de la, 65-66c
Clasificación de Fontaine de la arteriopatía periférica (AP), 258t
Claudicación, escalas para evaluar el nivel de los pacientes, 120f
Clientes propensos a sufrir enfermedades coronarias, 96-97
Clientes tras un trasplante cardíaco, 218
Clima cálido, aptitud para el ejercicio, 197c
Clima cálido, ejercicio en, 194-198
contrarrestar la deshidratación, 195
desarrollar un plan personalizado, 197-198
aclimatación al calor, 198
controlar el entorno, 198
formación, 198
modificar la actividad en climas extremos, 198
vestimenta, 198
plan de organización, 198
prescripción de ejercicio, 196-197
termopatía de esfuerzo, 195-196
Clima frío, ejercicio en, 198-201
consideraciones sobre la vestimenta, 200
criopatías, 199
prescripción de ejercicio, 200-201
Clofibrato (Atromid), 281
Clonidina (Catapres, Catapres-TTS parches), 275
Clopidogrel (Plavix), 281
Clorotiazida (Diuril), 279
Clorpropamida (Diabinese), 284
Clortalidona (Tenoretic), 274
Programas de certificación del ACSM, 311-315
Colesevelam (Welchol), 281
Colesterol, clasificación ATP III de LDL y HDL, 49t
Colestipol (Colestid), 281
Colestiramina (Cholybar, Prevalite, muestran), 281
Colocación de derivaciones periféricas y aumentadas, 302t
Colocación de derivaciones precordiales, 303t
Complicaciones cardíacas durante la prueba de esfuerzo, 13t
Componentes de la exploración física previa a la prueba de esfuerzo, 44c
Composición corporal
densitometría, 69-70
conversión de la densidad corporal en composición corporal, 69-70
hidrodensitometría, 69
pletismografía, 69
métodos antropométricos
circunferencias, 64-66
índice de masa corporal (IMC), 63
mediciones de los pliegues cutáneos, 66-68
para hombres (% de grasa corporal), 71t
para mujeres (% de grasa corporal), 72t
técnicas misceláneas, 70
valores de la composición corporal, 70-71
Condición física
cardiorrespiratoria, 71-85
muscular, 165-171
prueba submáxima de capacidad cardiorrespiratoria, 81c
Condición física, componentes relacionados con las destrezas y la salud, 3c
Condición física, ejercicios aeróbicos (capacidad cardiovascular) para mejorarla,
164t
Conocimientos, destrezas y capacidades (KSA) para obtener certificados de la
ACSM, 315-360
Consentimiento informado, 53-58
formulario para pruebas de esfuerzo limitadas por síntomas, 56-57f
instrucciones para los participantes, 57
Consumo de oxígeno
concepto de consumo máximo, 72-73
y mortalidad cardiovascular, 110f
Costes metabólicos de cada fase, protocolos de ejercicio y, 114-115f
Criopatías, 199
Criterios del paciente para el programa de entrenamiento resistido, 220c
Cromolín inhalado (Intal), 283
Cuestionario de Aptitud para la Actividad Física (PAR-Q), 20f
Cuestionario de Aptitud para la Actividad Física de embarazadas, 186-187f
Cuestionario discriminatorio del AHA/ACSM de preparticipación en un
programa de actividad física
para la salud, 21f
D
Daños miocárdicos, marcadores séricos bioquímicos cardíacos, 55t
Datos de la prueba de esfuerzo clínica, interpretación de, 135-150
DEE. Ver Desfibrilador eléctrico externo (DEE)
Densidad corporal, 70t
Densidad corporal en composición corporal, conversión de, 69-70
Densidad corporal en porcentaje de grasa corporal,
fórmulas específicas de la población para la conversión, 70t
Deportistas jóvenes, causas cardiovasculares de
muerte súbita relacionada con el ejercicio, 22t
Depresión del segmento ST, 141-142
Derivaciones, colocación de
derivaciones periféricas y aumentadas, 302t
derivaciones precordiales, 303t
Desfibrilador eléctrico externo (DEE), 293-300
consideraciones especiales en el uso de, 295-297
pautas generales, 295
Desfibrilador, implantación
marcapasos/desfibrilador implantable, 217-218
Desfibriladores. Ver Desfibrilador eléctrico externo (DEE)
Deshidratación, contrarrestar la, 195
Desplazamiento del segmento ST, 140-142
depresión del segmento ST, 141-142
elevación del segmento ST, 141
normalización o ausencia de cambios en el segmento ST, 142
DEXA. Ver Absorciometría por rayos X de doble energía (DEXA)
Diabetes mellitus, 232-237
criterios diagnósticos, 233t
prescripción de ejercicio, 234-237
prueba de esfuerzo, 233-234
Digoxina (Lanoxin), 277
Dihidropiridinas, 276
Diltiazem de liberación prolongada (Cardizem CD, Cradizem LA, Dilacor XR,
Tiazac), 276
Dinitrato de isosorbide (Dilitrate, Isordil, Sorbitrate), 276
Dipiridamol (Persantine), 281
Discapacidades
lesiones medulares, 241-244
parálisis cerebral (PC), 237-241
Dislipemia, 244-246
prescripción de ejercicio, 245-246
prueba de esfuerzo, 245
Disnea, escalas para evaluar el nivel del paciente, 120f
Disopiramida (Norpace), 280
Diuréticos, 279
antagonistas de los receptores de angiotensina II y, 278
inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina (IECA) en combinación
con, 277
Diuréticos del asa, 279
Ácido etacrínico (Edecrin), 279
Bumetanida (Bumex), 279
Furosemida (Lasix), 279
Torsemida (Demadex), 279
Diuréticos, bloqueadores β en combinación con, 274
Diuréticos: agonistas α de acción central en combinación con, 275
Diuréticos: antagonistas de los receptores de la aldosterona, 279
Eplerenona (Inspra), 279
Espironolactona (Aldactone), 279
Diuréticos: diuréticos combinados con diuréticos, 279
Amilorida + hidroclorotiazida (Moduretic), 279
Triamtereno + hidroclorotiazida (Dyazide), 279
Triamtereno + hidroclorotiazida (Maxzide), 279
Diuréticos: diuréticos que ahorran potasio, 279
Amilorida (Midamo), 279
Triamtereno (Dyrenium), 279
Diuréticos: tiazidas, 279
Clorotiazida (Diuril), 279
Hidroclorotiazida (HCTZ) (Hydrodiuril), 279
Hidroclorotiazida (HCTZ) (Microzide), 279
Hidroclorotiazida (HCTZ) (Oretic), 279
Indapamida (Lozol), 279
Metolazona (Mykron), 279
Metolazona (Zaroxolyn), 279
Politiazida (Renese), 279
Dobutamina, ecocardiografía de esfuerzo con, indicaciones, 127t
Dofetilida (Tikosyn), 280
Duke, puntuación, parámetros, 148f
E
ECG. Ver Electrocardiograma
Ecocardiografía
de esfuerzo, 123
indicaciones para el ejercicio, 124-125t
indicaciones para la dobutamina, 127t
Ecuaciones generalizadas para los pliegues cutáneos, 68b
Ecuaciones de predicción con pliegues cutáneos,
generalizadas, 68c
ECV. Ver Enfermedad cardiovascular
Efectos del envejecimiento sobre variables seleccionadas, fisiológicas y
relacionadas con la edad, 190t
Ejercicio
aeróbico (tolerancia cardiovascular), 154-165
beneficios de la actividad física y/o, 8
beneficios de la actividad física regular y/o, 9-10c
cambios del segmento ST durante el, 141f
componentes del ejercicio aeróbico (tolerancia
cardiovascular), 165
de niños comparado con el de adultos, 188t
ecocardiografía, 123, 124-125t
evaluaciones. Ver Evaluaciones previas a la prueba
de esfuerzo
gammagrafía de esfuerzo, 123-129
interrupción, 210c
modo (tipo), 152-153
neuromuscular, 174
período. Ver Respuestas fisiológicas al ejercicio
agudo durante el embarazo comparadas con
respuestas antes del embarazo, 184t
prueba gammagráfica, 125-126t
Ejercicio a gran altura, 201-204
aclimatación a la altura, 202-203
evaluación del estado individual de aclimatación
a la altura, 203
mal de altura, 201-202
prescripción de ejercicio, 203-204
desarrollo de un plan personalizado, 204
plan de organización, 204
prevención y tratamiento de las enfermedades por
altura, 202
Ejercicio con calor, 194-198
contrarrestar la deshidratación, 195
desarrollar un plan personalizado, 197-198
aclimatación al calor, 198
formación, 198
modificación de la actividad en ambientes
extremos, 198
monitorización del entorno, 198
vestimenta, 198
prescripción de ejercicio, 196-197
termopatías por esfuerzo, 195-196
Ejercicio con calor, aptitud para el, 197c
plan de organización, 198
Ejercicio con frío, 198-201
consideraciones sobre la vestimenta, 200
criopatías, 199
prescripción de ejercicio, 200-201
Ejercicio durante el embarazo, contraindicaciones, 185c
Ejercicio intermitente, progresión del ejercicio
mediante, 215t
Ejercicio neuromuscular, 174
Ejercicio para volver al trabajo, 222
Ejercicio, capacidad en los hombres, nomogramas del
porcentaje normal, 108-109f
Ejercicio, capacidad, efectos de las medicaciones
sobre la, 286-291t
Ejercicio, cumplimiento, recomendaciones prácticas, 177-178c
Ejercicio, datos de la prueba y su interpretación clínica, 135-150
interpretación de las respuestas a la prueba de
esfuerzo graduado, 136-144
prueba de esfuerzo como herramienta para la
detección de la arteriopatía coronaria, 135-136
valor diagnóstico de la prueba de esfuerzo, 145-148
Ejercicio, intensidad
métodos de prescripción, 160-163f
resumen de los métodos de prescripción, 156c
Ejercicio, prescripción para cardiópatas, 207-224
ejercicio para volver al trabajo, 222
ejercicio resistido para cardiópatas, 219-222
prescripción de ejercicio sin prueba de esfuerzo
preliminar, 218-29
programas de rehabilitación hospitalaria, 207-211
frecuencia, 210
intensidad, 210
progresión, 210-211
tiempo (duración), 210
programas de rehabilitación ambulatoria, 211-218
prescripción de ejercicio, 212-216
prescripción de ejercicio: frecuencia, 212
prescripción de ejercicio: intensidad, 213
prescripción de ejercicio: actividad física
incorporada al estilo de vida, 215-216
prescripción de ejercicio: tipo, 215
consideraciones especiales, 216-218
consideraciones especiales: monitorización
electrocardiográfica continua, 217
consideraciones especiales: marcapasos/desfibrilador automático implantable,
217-218
consideraciones especiales: pacientes tras un
trasplante cardíaco, 218
consideraciones especiales: pacientes con
esternotomía, 216
tipos de, 216
Ejercicio, prescripción para poblaciones clínicas
diversas, 225-271
arteriopatía periférica (AP), 258-260
prescripción de ejercicio, 259-260
prueba de esfuerzo, 259
artritis, 225-228
prescripción de ejercicio, 226-228
prueba de esfuerzo, 225-226
cáncer, 228-232
prescripción de ejercicio, 231-232
prueba de esfuerzo, 228-231
diabetes mellitus, 232-237
prescripción de ejercicio, 234-237
prueba de esfuerzo, 233-234
discapacidades, 237-244
parálisis cerebral (PC), 237-241
lesiones medulares, 241-244
dislipemia, 244-246
prescripción de ejercicio, 245-246
prueba de esfuerzo, 245
hipertensión, 248-250
prescripción de ejercicio, 249-250
prueba de esfuerzo, 248-249
nefropatías, 264-266
prescripción de ejercicio, 265-266
prueba de esfuerzo, 264-266
neumopatías, 260-264
prescripción de ejercicio, 260-264
prueba de esfuerzo, 261-262
osteoporosis, 256-258
prescripción de ejercicio, 256-258
prueba de esfuerzo, 256
síndrome metabólico, 250-253
prescripción de ejercicio/consideraciones especiales, 252-253
prueba de esfuerzo, 252
sobrepeso y obesidad, 253-256
recomendaciones para programas conductuales de adelgazamiento, 255-256
prescripción de ejercicio, 254-255
prueba de esfuerzo, 253-254
virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), 246-247
prescripción de ejercicio, 247
prueba de esfuerzo, 246-247
Ejercicio, prescripción para poblaciones sanas y consideraciones especiales, 183206
niños y adultos, 187-189
prescripción de ejercicio, 189
prueba de esfuerzo, 188-189
consideraciones especiales, 189
consideraciones ambientales, 194-204
ejercicio con frío, 198-201
ejercicio a gran altura, 201-204
ejercicio con calor, 194-198
adultos mayores, 190-194
prescripción de ejercicio, 192-194
prueba de esfuerzo, 191-192
consideraciones especiales, 194
actividad aeróbica, 193
ejercicios de equilibrio para personas que sufren caídas frecuentes, 193-194
ejercicios de equilibrio para personas con problemas de movilidad, 193-194
actividades para fortalecer los músculos, 193
embarazo, 183-187
prescripción de ejercicio, 184-185
prueba de esfuerzo, 183-184
consideraciones especiales, 185-187
Ejercicio, prescripción y vuelta al trabajo, 222c
Ejercicio, prescripción, principios generales, 152-182
capacidad muscular, 165-171
componentes de la sesión de ejercicio, 153-154
componentes del ejercicio aeróbico (tolerancia
cardiovascular), 165
ejercicio aeróbico (tolerancia cardiovascular), 154-165
ejercicio de flexibilidad (estiramientos), 171-174
ejercicio neuromuscular, 174
estiramientos, 171-174
estrategias para mejorar la adopción y mantenimiento del ejercicio, 175-180
FITT, 165
modo (tipo) de ejercicio, 152-153
supervisión del programa de ejercicio, 174-175
Ejercicio, programas ambulatorios, 211-218
Ejercicio, progresión mediante ejercicio intermitente, 215t
Ejercicio, protocolos
prueba de esfuerzo del hemicuerpo superior, 113
y los costes metabólicos de cada fase, 114-115f
Ejercicio, recomendaciones para adultos sanos, 153t
Ejercicio, riesgos asociados con el, 8-15
episodios cardíacos relacionados con el ejercicio
en adultos, 11-12
muerte cardíaca súbita entre individuos jóvenes, 10-11
prevención de episodios cardíacos relacionados
con el ejercicio, 15
prueba de esfuerzo y riesgo de episodios cardía-cos, 12
riesgos de episodios cardíacos durante la rehabilitación cardíaca, 12
Ejercicio, supervisión del programa, 174-175
Ejercicio, supervisión del programa, pautas, 175t
Ejercicios aeróbicos (resistencia cardiovascular), 154-165
cantidad de ejercicio, 154-163
cantidad de ejercicio y duración (tiempo), 157-163
frecuencia del ejercicio, 154-155
intensidad del ejercicio, 155-157
componentes, 165
modo de ejercicio aeróbico (cardiovascular), 154-165
para mejorar la condición física, 164t
Ejercicios de equilibrio para personas con problemas
de movilidad, 193-194
Ejercicios de equilibrio para personas que sufren caídas frecuentes, 193-194
Ejercicios para mejorar la condición física, aeróbicos (tolerancia cardiovascular),
164t
Electrocardiográficas, cardiorrespiratorias y hemodinámicas, respuestas a la
prueba de esfuerzo, 137-138c
Electrocardiograma (ECG)
de 12 derivaciones en reposo, 304-305t
efectos de las medicaciones, 286-291t
interpretación, 302-309
Electrocardiograma (ECG), interpretación
bloqueo auriculoventricular, 308t
colocación de derivaciones precordiales, 303t
colocación de derivaciones periféricas y aumenta-das, 302t
disociación auriculoventricular, 309t
electrocardiograma (ECG) de 12 derivaciones en
reposo, 304-305t
latidos ectópicos supraventriculares frente a ventriculares, 307t
localización de infartos transmurales, 306t
localización de la onda Q diagnóstica, 306t
pasos, 303t
Elevación del segmento ST, 141
Embarazo, 183-187
Aptitud para la Actividad Física, 186-187f
contraindicaciones para ejercitarse durante el, 185c
prescripción de ejercicio, 184-185
frecuencia, 184
intensidad, 184
tiempo, 184
tipo, 184
prueba de esfuerzo, 183-184
Enalaprilo (Vasotec), 277
Enalaprilo + felodipina (Lexxel), 278
Enalaprilo + hidroclorotiazida (Vaseretic), 277
Enfermedad, gravedad y pronóstico, prueba de
esfuerzo para, 106-107
Enfermedad cardiovascular (ECV)
categorías de clasificación de riesgos de la ACSM
para la enfermedad cardiovascular arterosclerótica, 23t
información no revelada o no disponible sobre los
factores de riesgo, 23-25
manifestaciones de enfermedad cardiovascular
aterosclerótica, 208c
posibilidad previa a la prueba de enfermedad cardiovascular arterosclerótica,
106t
riesgo relativo de enfermedad cardiovascular arte-rosclerótica, 6f
Enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECA)
factores de riesgo, 25-30
umbrales de los factores de riesgo, 28t
Enfermedad cardiovascular, pulmonar y metabólica, 25, 26-27t
Enfermedad coronaria obstructiva, cambios del ST en
ausencia de, 146c
Enfermedad metabólica, cardiovascular y pulmonar, 25, 26-27t
Enfermedad por la altura, 201-202
Enfermedades
con calor, 196t
estadios de las nefropatías crónicas, 264t
prescripción de ejercicio para pacientes con cardiopatías, 207-224
termopatía por esfuerzo, 195-196
Enfermedades por altura, prevención y tratamiento, 202
Enfermedades pulmonares, 260-264
clasificación, 261c
prescripción de ejercicio, 262-264
prueba de esfuerzo, 261-262
Enfermedades renales, 264-166
prescripción de ejercicio, 265-266
prueba de esfuerzo, 161-262
Entornos a gran altura, ejercicio en, 201-204
aclimatación a la altura, 202-203
evaluación del estado individual de aclimatación
a la altura, 203
mal de altura, 201-202
prescripción de ejercicio, 203-204
desarrollo de un plan personalizado, 204
plan de organización, 204
prevención y tratamiento de las enfermedades por
altura, 202
Entrenamiento resistido
para cardiópatas, 219-222
para pacientes con cardiopatías, 219c
pautas, 220-221c
pautas para adultos sanos, 172c
programas, 220c
Enzima conversora de la angiotensina (ECA)
inhibidores. Ver Inhibidores de la ECA
Episodios cardíacos
durante la rehabilitación cardíaca, 12
en adultos, 11-12
prevención de episodios cardíacos relacionados con el ejercicio, 15
prueba de esfuerzo y riesgo de, 12
Eplerenona (Inspra), 279
Eprosartán (Teveten), 278
Eprosartán + hidroclorotiazida (Teveten HCT), 278
Equipamiento y fármacos de urgencias médicas, 294t
Equivalentes metabólicos (MET), 2
valores de actividades físicas corrientes, 4t
Ergometría en cicloergómetro, protocolo de la YMCA, 78f
Escala de Evaluación de las Estrategias Motivaciona-les, 176f
Escala del dolor, Escala modificada de percepción
subjetiva del esfuerzo de Borg CR-10, 226f
Esfuerzo, escalas para evaluar el esfuerzo percibido, 83t
Esmolol (Brevibloc), 274
Espirometría, indicaciones, 52t
Espironolactona (Aldactone), 279
Estado de aclimatación a la altura, evaluación indivi-dual, 203
Esternotomía, pacientes con, 216
Estiramientos, 171-174, 172c
Estratificación de riesgos, 22-30
Estratificación de riesgos, criterios
Asociación Americana del Corazón (AHA), 33-35c
para cardiópatas, 36-38c
Estratificación de riesgos, programa de detección
sanitaria previo a la participación y, 18-39
estratificación de riesgos para cardiópatas, 36-38
estratificación de riesgos, 22-30
enfermedades cardiovasculares, pulmonares y metabólicas, 25
factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECA), 25-30
información sobre los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular (EC), 2325
signos/síntomas de enfermedades cardiovasculares, pulmonares y metabólicas,
25
programa de detección sanitaria previo a la participación, 19-22
programa de detección sanitaria para la actividad física dirigido por
profesionales, 22
examen discriminatorio autogestionado para la actividad física, 19-22
recomendaciones para la prueba de esfuerzo basa-das en la, 31-36, 32f
ACSM, 28t
categorías para la enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECA), ACSM, 23t
estudios de casos usados para establecer la, 29-30c
para cardiópatas, 36-38
Evaluación e interpretación de la condición física relacionada con la salud, 60104
principios básicos y pautas, 60-62
instrucciones previas a la prueba de esfuerzo, 61
entorno de la prueba, 61
orden de la prueba, 61
composición corporal, 62-71
métodos antropométricos, 63-68
capacidad cardiorrespiratoria, 71-85
evaluación general de la condición física y la
salud, 100
flexibilidad, 98-100
fuerza y tolerancia musculares, 85-98
fines de la evaluación de la condición física en
relación con la salud, 60
Evaluación general de la condición física y la salud, 100
Evaluaciones previas a la prueba de esfuerzo, 42-59
anamnesis, exploración física y pruebas de labo-ratorio, 42-53
consentimiento informado, 55-58
contraindicaciones a la prueba de esfuerzo, 53
Exploración física
previa a la prueba de esfuerzo, 44c
pruebas de laboratorio y anamnesis, 42-53
Ezetimiba (Zeta), 281
Ezetimiba + simvastatina (Vytorin), 281
F
Factores de riesgo, enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECA), 25-30
Fármacos. Ver también Medicamentos
agonistas α y otros fármacos de acción central, 275
equipamiento de urgencias médicas y, 294t
Felodipina (Plendil), 276
Fenitoína (Dilantin), 280
Fenofibrato (Lofibra, Tricor), 281
FITT. Ver Frecuencia, intensidad, tiempo y tipo de
ejercicio (FITT)
Flecainida (Tambocor), 280
Flexibilidad, 98-100
Flexión, categorías de la condición física por la anteroflexión del tronco, 101t
Flexiones de brazos
categorías de condición física por grupos de edad
y por el sexo, 94t
procedimientos para la prueba con flexiones de abdominales y, 93-94c
Flexiones de tronco, procedimientos de la prueba, 99-100c
Flomax (Tamsulosin), 275
Flunisolida (AeroBid), 282
Fluticasona (Flovent), 282
Fluticasona y salmeterol (Advair Diskus), 282
Fluvastatina (Lescol), 281
Formulario del Cuestionario de Aptitud para la Actividad Física (PAR-Q), 20f
Formulario, Aptitud para la Actividad Física (PAR-Q), 20f
Fosinoprilo (Monopril), 277
Frecuencia cardíaca de esfuerzo, prescripción, 159f
Frecuencia cardíaca, 116-118
prescripción de ejercicio, 159f
respuesta, 139
respuestas a tres cadencias de trabajo submáxi-mas, 79f
Frecuencia cardíaca, efectos de la medicación sobre la, 286-291t
Frecuencia, intensidad, tiempo y tipo de ejercicio
(FITT), 165
marco para cardiópatas, 214t
marco para adultos sanos, 166-167t
Fuerza corporal, hemicuerpo superior, 91-92t
Fuerza corporal, piernas, 92t
Fuerza muscular y tolerancia muscular, 85-98, 90-93
consideraciones especiales, 96-98
adolescentes, 97-98
niños, 97-98
clientes propensos a sufrir enfermedades coronarias, 96-97
adultos mayores, 96
fuerza muscular, 90-93
justificación, 87-88
principios, 88-90
tolerancia muscular, 93-95
Función pulmonar, 51-53
Furosemida (Lasix), 279
G
Gammagrafía de esfuerzo, 123-129
Gases en sangre, 121-122
Gasto de energía durante actividades físicas, cálculos
metabólicos y, 158t
Gemfibrozil (Lopid), 281
Glicazida (Diamicron), 284
Glimepirida (Amaryl), 284
Glipizida (Glucotrol), 284
Gluburida (DiaBeta, Glynase, Micronase), 284
Glucósidos cardíacos, 277
Digoxina (Lanoxin), 277
Grado de movilidad de los movimientos articulares, 99t
Gran altitud, tareas físicas a, 201t
Grasa corporal, 70t
Grasa corporal, fórmulas específicas de la población
para la conversión de la densidad corporal (dc) en
porcentaje de, 70t
Grasa corporal, porcentaje
adultos afroamericanos y blancos, 64t
basado en el índice de masa corporal (IMC), 64t
Grupos de edad y sexo para la prueba de flexiones de
abdominales cortos, categorías de condición física
por, 95t
Grupos de edad y sexo para la prueba de flexiones de
brazos, categorías de condición física por, 94t
Guanfacina (Tenex), 275
H
Hallazgos sobre la relación dosis-respuesta entre la
actividad física y la respuesta de la salud, 7t
HDL-colesterol, clasificación ATP III del LDL y, 49t
Hemicuerpo superior, fuerza del, 91-92t
Hemicuerpo superior, prueba de esfuerzo, 113
Hidralazina (Apresoline), 277
Hidroclorotiazida (HCTZ) (Hydrodiuril, Inderide,
Lopressor HCT, Microzide, Oretic, Timolide, Ziac), 279
Hidrodensitometría, 69
Hipertensión, 248-250
prescripción de ejercicio, 249-250
prueba de esfuerzo, 248-249
Hombres
composición corporal (% de grasa corporal), 71t
nomogramas del porcentaje de la capacidad de
ejercicio normal, 108-109f
I
IMC. Ver Índice de Masa Corporal (IMC)
Incidentes médicos/situaciones no urgentes, 296t
Indapamida (Lozol), 279
Índice de la temperatura según el factor hipotérmico
del viento en grados centígrados y el tiempo en que se producen congelaciones,
200f
Índice de masa corporal (IMC), 63
porcentaje de grasa corporal basado en el, 64t
y la circunferencia de la cintura, 63t
Índice tobillo brazo (ITB) para la arteriopatía perifé-rica, 259t
Individuos jóvenes, muerte súbita cardíaca, 10-11
Infarto miocárdico, prueba de esfuerzo tras, 107
Infartos transmurales, localización de, 306t
Información no revelada o no disponible sobre los
factores de riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV), 23-25
Inhibidores de la glucosidasa, 283
Miglitol (Glyset), 283
Inhibidores de la lipasa, 285
Orlistat (Xenical), 285
Inhibidores de la ECA
Benazeprilo (Lotensin), 277
Captoprilo (Capoten), 277
Cilazaprilo (Inhibace), 277
Enalaprilo (Vasotec), 277
Fosinoprilo (Monopril), 277
Lisinoprilo (Prinivil), 277
Lisinoprilo (Zestril), 277
Moexiprilo (Univasc), 277
Perindoprilo (Aceon), 277
Quinaprilo (Accupril), 277
Ramiprilo (Altace), 277
Trandolaprilo (Mavik), 277
Inhibidores de kla ECA
en combinación con antagonistas del calcio, 278
Benazeprilo + amlodipina (Lotrel), 278
Enalaprilo + felodipina (Lexxel), 278
Trandolaprilo + verapamilo (Tarka), 278
Inhibidores de la IECA en combinación con diuréti-cos, 277
Captoprilo + hidroclorotiazida (Capozide), 277
Benazeprilo + hidroclorotiazida (Lotensin), 277
Enalaprilo + hidroclorotiazida (Vaseretic), 277
Lisinoprilo + hidroclorotiazida (Prinzide), 277
Lisinoprilo + hidroclorotiazida (Zestoretic), 277
Moexiprilo + hidroclorotiazida (Uniretic), 277
Quinaprilo + hidroclorotiazida (Accuretic), 277
Insulinas, 284
Intensidad de la actividad física, clasificación, 5t
Ipratropio (Atrovent), 282
Ipratropio y albuterol (Combivent), 282
Irbesartán (Avapro), 278
Irbesartán + hidroclorotiazida (Avalide), 278
Isradipina (DynaCirc CR), 276
K
KSA. Ver Conocimientos, destrezas y capacidades
(KSA)
L
Labetalol (Normodyne, Trandate), 275
Latidos ectópicos ventriculares frente a supraventricu-lares, 307t
LDL y HDL colesterol, ATP III clasificación, 48t
Lesiones, criopatías, 199
Lesiones medulares, 241-244
prescripción de ejercicio/consideraciones especiales, 242-244
prueba de esfuerzo, 241-242
Levantamientos, total, 95t
Lidocaína (Xylocaine, Xylocard), 280
Lípidos y lipoproteínas, 48-49
Lipoproteínas, lípidos y, 48-49
Lisinoprilo (Prinivil, Zestril), 277
Lisinoprilo + hidroclorotiazida (Prinzide, Zestoretic), 277
Losartán (Cozaar), 278
Losartán + hidroclorotiazida (Hyzaar), 278
Lovastatina (Mevacor), 281
Lovastatina + niacina (Advicor), 281
M
Mal de las alturas, 201-202
Mal de las alturas, prevención y tratamiento, 202
Marcadores séricos bioquímicos cardíacos para detectar daños miocárdicos, 55t
Marcapasos/desfibrilador automático implantable, 217-218
Medicamentos corrientes, 274-291
agentes respiratorios, 282-283
agonistas α2 y otros fármacos de acción central, 275
agonistas α2 y otros fármacos de acción central en
combinación con diuréticos, 275
antagonistas de los receptores de la angiotensina II, 278
antagonistas de los receptores de la angiotensina II en combinación con
diuréticos, 278
antagonistas del calcio (dihidropiridinas), 276
antagonistas del calcio (no dihidropiridinas), 276
antiarrítmicos, 280
antidiabéticos, 283-285
antilipémicos, 281
bloqueadores adrenérgicos α y β, 275
bloqueadores adrenérgicos α1, 275
bloqueadores β, 274
bloqueadores β en combinación con diuréticos, 274
control de la obesidad, 285
diuréticos, 279
efectos de los medicamentos sobre la frecuencia
cardíaca, tensión arterial, ECG y capacidad de
ejercicio, 286-291t
glucósidos cardíacos, 277
inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina, 277
inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina en combinación con
diuréticos, 277
inhibidores de la lipasa, 285
modificadores de la sangre (anticoagulantes o
trombóticos), 281
nitratos y nitroglicerina, 276
vasodilatadores periféricos directos, 277
Medicamentos y su acción sobre la frecuencia cardíaca, tensión arterial, ECG y
capacidad de ejercicio, 286-291t
Mediciones de los pliegues cutáneos, 66-68
Meglitinidas, 284
Nateglinida (Starlix), 284
Repaglinida (Gluconorm), 284
Repaglinida (Prandin), 284
MET. Ver Equivalentes metabólicos (MET)
Metaproterenol (Alupent), 282
Metformina (Glucophage, Riomet), 283
Metformina y gliburida (Glucovance), 283
Metildopa (Aldomet), 275
Metildopa + hidroclorotiazida (Aldoril), 275
Metolazona (Mykron, Zaroxolyn), 279
Metoprolol (Lopressor HCT, Lopressor SR, Toprol XL), 274
Mexiletina (Mexitil), 280
Miglitol (Glyset), 283
Miméticos de la incretina, 285
péptido similar al glucagón 1 (Byetta), 285
Minipress (Prazosin), 275
Minoxidilo (Loniten), 277
Modificadores de la sangre (anticoagulantes o trom-bóticos), 281
Cilostazol (Pletal), 281
Clopidogrel (Plavix), 281
Dipiridamol (Persantine), 281
Pentoxifilina (Trental), 281
Ticlopidina (Ticlid), 281
Warfarina (Coumadin), 281
Moexiprilo (Univasc), 277
Moexiprilo + hidroclorotiazida (Uniretic), 277
Monitorización electrocardiográfica, 118-120, 217
continua, 217
Mononitrato de isosorbide (Imdur, Ismo, Monoket), 276
Montelukast (Singulair), 283
Moricizina (Ethmozine), 280
Mortalidad cardiovascular, relación entre el consumo
de oxígeno y la, 110f
Motivación. Ver Escala de Evaluación de las Estrategias Motivacionales
Movimientos uniartrodiales, grado de movilidad, 99t
Muerte cardíaca súbita de individuos jóvenes, 10-11
Muerte súbita en deportistas jóvenes, causas cardiovasculares de la muerte súbita
relacionada con el
ejercicio, 11t
Mujeres, composición corporal (% de grasa corporal),
72t
N
Nadolol (Corgard, Corzide), 274
Nateglinida (Starlix), 284
Nedocromil (Tilade), 283
Nefropatías, 264-266
estadios de nefropatías crónicas, 264t
prescripción de ejercicio, 265-266
prueba de esfuerzo, 264-265
Niacina (Niaspan, Nicobid, Slo-Niacin), 281
Nicardipina de liberación sostenida (Cardene SR), 276
Nifedipino de acción prolongada (Adalat, Procardia XL), 276
Nimodipina (Nimotop), 276
Niños comparados con adultos, ejercicio de, 188t
Nisoldipina (Sular), 276
Nitratos y nitroglicerina, 276
dinitrato de Isosorbide (Dilatrate), 276
dinitrato de Isosorbide (Isordil), 276
dinitrato de Isosorbide (Sorbitrate), 276
mononitrato de Isosorbide (Imdur), 276
mononitrato de Isosorbide (Ismo), 276
mononitrato de Isosorbide (Monoket), 276
nitrito de amilo (Amyl Nitrite), 276
nitroglicerina de liberación sostenida (Nitro-Bid), 276
nitroglicerina de liberación sostenida (Nitrocine), 276
nitroglicerina de liberación sostenida (Nitroglyn), 276
Nitroglicerina de liberación sostenida (Nitrong), 276
Nitroglicerina sublingual (NitroQuick), 276
Nitroglicerina sublingual (Nitrostat), 276
Nitroglicerina tópica (Nitro-Bid), 276
Nitroglicerina tópica (Nitrol), 276
Nitroglicerina transdérmica (Deponit), 276
Nitroglicerina transdérmica (Minitran), 276
Nitroglicerina transdérmica (Nitro-Dur), 276
Nitroglicerina transdérmica (Transderm-Nitro), 276
Nitroglicerina translingual (Nitrolingual), 276
Nitroglicerina transmucosa (Nitrogard), 276
Nitrito de amilo (Amyl Nitrite), 276
Nitroglicerina
nitratos y, 276
translingual (Nitrolingual), 276
transmucosa (Nitrogard), 276
Nitroglicerina sublingual (NitroQuick, Nitrostat), 276
Nitroglicerina de liberación sostenida (Nitro-Bid, Nitrocine, Nitroglyn, Nitrong),
276
Nitroglicerina tópica (Nitro-Bid, Nitrol), 276
Nitroglicerina transdérmica (Deponit, Minitran, Nitro- Derm, Nitrodisc, NitroDur, Transderm-Nitro), 276
No dihidropiridinas, 276
Nomograma modificado de Åstrand-Ryhming, 77f
Normalización o ausencia de cambios en el segmento
ST, 142
O
Obesidad, sobrepeso y, 253-256
prescripción de ejercicio, 254-255
prueba de esfuerzo, 253-254
recomendaciones para un programa conductual
de adelgazamiento, 255-256
Olmesartán (Benicar), 278
Omalizumab (Xolair), 283
Onda Q diagnóstica, localización, 306t
Onda Q, localización de la onda Q diagnóstica, 306t
Ondas electrocardiográficas, 140-143
arritmias, 142-143
arritmias supraventriculares, 142-143
arritmias ventriculares, 143
desplazamiento del segmento ST, 140-142
depresión del segmento ST, 141-142
elevación del segmento ST, 141
normalización o ausencia de cambios en el seg-mento ST, 142
Orlistat (Xenical), 285
Osteoporosis, 256-258
prescripción de ejercicio, 256-258
prueba de esfuerzo, 256
P
Pacientes. Ver Clientes
tras un trasplante cardíaco,
Parálisis cerebral (PC), 237-241
consideraciones especiales, 240-241
prescripción de ejercicio, 239-240
prueba de esfuerzo, 238-239
Paro cardíaco, 297-299t
PAR-Q, cuestionario. Ver Cuestionario de Aptitud
para la Actividad Física (PAR-Q)
PC. Ver Parálisis cerebral (PC)
Penbutolol (Levatol), 274
Pentoxifilina (Trental), 281
Péptido similar al glucagón 1 (Byetta), 285
Perindoprilo (Aceon), 277
Período postejercicio, 122-123
Personas que se caen con frecuencia, ejercicios de
equilibrio para, 193-194
Perspectiva de la salud pública para las recomendaciones actuales, 5-8
Piel expuesta de la cara, índice de la temperatura
según el factor hipotérmico del viento en grados
centígrados y el tiempo en que se producen
congelaciones en la, 200f
Piernas, fuerza, 92t
Pindolol (Visken), 274
Pioglitazona (Actos), 284
Pirbuterol (Maxair), 282
Pletismografía, 69
Población
fórmulas específicas para la conversión de la densidad corporal en porcentaje de
grasa corporal, 70t
prueba de esfuerzo para el segmento de mayor
edad de la, 192
Poblaciones clínicas diversas, prescripción de ejercicio para, 225, 271
artritis, 225-228
prescripción de ejercicio, 226-228
prueba de esfuerzo, 225-226
arteriopatía periférica (AP), 258-260
prescripción de ejercicio, 259-260
prueba de esfuerzo, 259
cáncer, 228-232
prescripción de ejercicio, 231-232
prueba de esfuerzo, 228-231
diabetes mellitus, 232-237
prescripción de ejercicio, 234-237
prueba de esfuerzo, 233-234
discapacidades, 237-244
parálisis cerebral (PC), 237-241
lesiones medulares, 241-244
dislipemia, 244-246
prescripción de ejercicio, 245-246
prueba de esfuerzo, 245
hipertensión, 248-250
prescripción de ejercicio, 249-250
prueba de esfuerzo, 248-249
nefropatías, 264-266
prescripción de ejercicio, 265-266
prueba de esfuerzo, 264-266
neumopatías, 260-264
prescripción de ejercicio, 260-264
prueba de esfuerzo, 261-262
osteoporosis, 256-258
prescripción de ejercicio, 256-258
prueba de esfuerzo, 256
síndrome metabólico, 250-253
prescripción de ejercicio/consideraciones especiales, 252-253
prueba de esfuerzo, 252
sobrepeso y obesidad, 253-256
recomendaciones para programas conductuales de adelgazamiento, 255-256
prescripción de ejercicio, 254-255
prueba de esfuerzo, 253-254
virus de la inmunodeficiencia humana (VIH),
246-247
prescripción de ejercicio, 247
prueba de esfuerzo, 246-247
Poblaciones sanas y consideraciones especiales, prescripción de ejercicio para,
183-206
adultos mayores, 190-194
consideraciones especiales, 194
prescripción de ejercicio, 192-194
actividades para fortalecer los músculos, 193
ejercicios de equilibrio para personas que sufren caídas frecuentes, 193-194
ejercicios de equilibrio para personas con
problemas de movilidad, 193-194
prueba de esfuerzo, 191-192
actividad aeróbica, 193
consideraciones ambientales, 194-204
ejercicio con frío, 198-201
ejercicio a gran altura, 201-204
ejercicio con calor, 194-198
embarazo, 183-187
consideraciones especiales, 185-187
prescripción de ejercicio, 184-185
prueba de esfuerzo, 183-184
niños y adultos, 187-189
consideraciones especiales, 189
prescripción de ejercicio, 189
prueba de esfuerzo, 188-189
Politiazida (Renese), 279
Posibilidad previa a la prueba de esfuerzo de una
enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECA),
106t
Potencia aeróbica máxima, percentiles, 84-89t
Pravastatina (Pravachol), 281
Pre-embarazo, respuestas fisiológicas al ejercicio
agudo durante el embarazo comparadas con respuestas antes del embarazo, 184t
Press de banca, prueba de la YMCA, 95t
Problemas de movilidad, ejercicio de equilibrio para
personas con, 193-194
Procainamida (Procan SR, Pronestyl), 280
Procedimientos de las pruebas, flexiones de tronco, 99-100c
Procedimientos para la prueba con flexiones de brazos, flexiones de abdominales
y, 93-94c
Programa de detección previo a la participación, 19-22
Programa de detección sanitaria para la actividad
física autogestionado, 19-22
dirigido por profesionales, 22
Programa de detección sanitaria previo a la participación y estratificación de
riesgos, 18-39
recomendaciones para la prueba de esfuerzo basadas en la categoría de riesgos,
31-36
programa de detección sanitaria previo a la parti-cipación, 19-22
programa de detección sanitaria para la actividad física dirigido por
profesionales, 19-22
examen discriminatorio autogestionado para
la actividad física, 19-22
estratificación de riesgos, 22-30
enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECA), factores de riesgo, 25-30
enfermedades cardiovasculares, pulmonares y metabólicas, 25
enfermedad cardiovascular (ECV), información sobre los factores de riesgo, 2325
signos/síntomas de enfermedades cardiovasculares, pulmonares y metabólicas,
25
estratificación de riesgos para cardiópatas, 36-38
Programa de detección sanitaria previo a la participa-ción, 19-22
Programas de ejercicio ambulatorios, 211-218
Programas de rehabilitación hospitalaria, 207-211
Propafenona (Rythmol), 280
Prophanolol (Inderal, Inderide), 274
Prueba de esfuerzo
como herramienta para la detección de la arteriopatía coronaria, 135-136
complicaciones cardíacas durante, 13t
del hemicuerpo superior, 113
ejercicio clínico, 105-134
ejercicio diagnóstico, 105-106
ejercicio funcional, 107-111
ejercicio máximo frente a submáximo, 73-74
farmacológica, 129-130
funcional, 107-111
indicaciones para la gammagrafía de esfuerzo, 125-126t
indicaciones para prueba de esfuerzo farmacológica en cardiología nuclear, 128129t
indicaciones para su terminación, 119c
intervalos recomendados para la monitorización asociados con la, 117t
máximo frente a submáximo, 73-74
para determinar la gravedad y pronóstico de la enfermedad, 106-107
para el segmento de mayor edad de la población, 192
para la gravedad y pronóstico de la enfermedad, 106-107
para la reanudación laboral, 113-116
recomendaciones basadas en la categoría de ries-gos, 31-36
recomendaciones basadas en la estratificación de riesgos, 32f
respuestas electrocardiográficas, cardiorrespiratorias y hemodinámicas a la, 137138c
sensibilidad, especificidad y valor predictivo de la prueba de esfuerzo graduado,
145c
supervisión, 131-132
tras un infarto de miocardio, 107
y el entrenamiento de pacientes con cáncer, 229-230t
y el riesgo de episodios cardíacos, 12
Prueba de esfuerzo clínica, 105-134
indicaciones y aplicaciones, 105-111
prueba de esfuerzo diagnóstica, 105-106
prueba de esfuerzo después de un infarto de miocardio, 107
prueba de esfuerzo para determinar la gravedad y pronóstico de la enfermedad,
106-107
prueba de esfuerzo funcional, 107-111
mediciones durante la prueba de esfuerzo, 116-122
modalidades, 111-112
modalidades de diagnóstico por la imagen, 123-131
tomografía computarizada (TC) en la valoración de la enfermedad coronaria,
130-131
ecocardiografía de esfuerzo, 123
gammagrafía de esfuerzo, 123-129
prueba de esfuerzo farmacológica, 129-130
período postejercicio, 122-123
protocolos, 112-113
prueba para volver al trabajo, 113-116
supervisión de la prueba de esfuerzo, 131-132
Prueba de esfuerzo diagnóstica, 105-106
Prueba de esfuerzo en adultos de bajo riesgo, interrupción de la, 83c
Prueba de esfuerzo farmacológica, 129-130
Prueba de esfuerzo farmacológica en cardiología nuclear, 128-129t
Prueba de esfuerzo funcional, 107-111
Prueba de esfuerzo máximo frente a submáximo, 73-74
Prueba de esfuerzo preliminar, razones para no disponer de una, 219c
Prueba de esfuerzo submáximo, 76-80
destrezas cognitivas y supervisión de las, 122c
formulario del consentimiento informado para
pruebas limitadas por los síntomas, 56-57f
modalidades, 111-112
pruebas de escalones, 80
pruebas en cicloergómetro, 76-79
pruebas en cinta ergométrica, 79
razones para no disponer de una prueba prelimi-nar, 219c
Prueba de esfuerzo submáximo de la capacidad cardiorrespiratoria, 81c
Prueba de esfuerzo submáximo frente a máximo, 73-74
Prueba de esfuerzo tras infarto de miocardio, 107
Prueba de esfuerzo, contraindicaciones, 53, 54c
Prueba de esfuerzo, interpretación de las respuestas a
la prueba de esfuerzo graduado, 136-144
respuesta de la tensión arterial (TA), 139-140
ondas electrocardiográficas, 140-143
respuestas ventilatoria y del intercambio de gases, 144
respuesta de la frecuencia cardíaca, 139
signos y síntomas limitadores, 143-144
Prueba de esfuerzo, mediciones durante la, 116-122
frecuencia cardíaca, 116-118
gasometría arterial, 121-122
indicaciones para la terminación de la prueba de
esfuerzo, 122
índice subjetivo y síntomas, 120-121
monitorización electrocardiográfica, 118-120
respuesta del intercambio de gases, 121
respuesta ventilatoria, 121
tensión arterial (TA), 116-118
Prueba de esfuerzo, valor diagnóstico, 145-148
aplicaciones pronósticas de la prueba de esfuerzo, 147-148
comparación con las pruebas de esfuerzo con téc-nicas de detección por la
imagen, 147
especificidad, 146-147
sensibilidad, 145-146
valor predictivo, 147
Prueba de sentarse y alcanzar, percentiles de la YMCA, 101t
Prueba gammagráfica, indicaciones para el ejercicio, 125-126t
Pruebas
de escalones, 80
en cicloergómetro, 76-79
en cinta ergométrica, 79
percentiles de la YMCA, prueba de sentarse y alcanzar, 101t
press de banca de la YMCA, 95t
razones para no disponer de una prueba de esfuerzo preliminar, 219c
Pruebas de laboratorio
anamnesis y exploración física, 42-53
por el nivel de riesgo y la evaluación clínica, 45c
Público, Certificados del ACSM y el, 310-311
Q
Quinaprilo (Accupril), 277
Quinaprilo + hidroclorotiazida (Accuretic), 277
Quinidina (Cardioquin, Quinaglute, Quinalan, Qui-nidex, Quinora), 280
R
Radiografías. Ver Absorciometría por rayos X de doble energía (DEXA)
Ramiprilo (Altace), 277
RCC. Ver Relación cintura a cadera (RCC)
Reanudación laboral
ejercicio para la, 222
prescripción de ejercicio y, 222c
prueba de esfuerzo para la, 113-116
Recomendaciones para programas conductuales de
adelgazamiento, 255-256
Rehabilitación, metas para pacientes cardíacos ambu-latorios, 211c
Rehabilitación cardíaca
contraindicaciones para pacientes ambulatorios y hospitalizados, 209c
metas para los pacientes ambulatorios, 211c
riesgos de episodios cardíacos durante la, 12
Rehabilitación cardíaca ambulatoria, objetivos, 211c
Rehabilitación cardíaca, tasas de complicaciones basa-das en el ejercicio durante
programas de, 14t
Relación cintura a cadera (RCC), 64
Relación dosis-respuesta entre la actividad física y la respuesta de la salud, 7t
Repaglinida (Gluconorm, Prandin), 284
Reserpina (Serpasil), 275
Reserpina + clorotiazida (Diupres), 275
Reserpina + hidroclorotiazida (Hydropres), 275
Respuesta cardiorrespiratoria a la prueba de esfuerzo, 137-138c
Respuesta del intercambio de gases, 121
Respuesta ventilatoria, 121
Respuestas fisiológicas al ejercicio agudo durante el
embarazo comparadas con respuestas antes del embarazo, 184t
Resultados falsos negativos de las pruebas, causas, 146c
Riesgo de enfermedad basado en el índice de masa
corporal (IMC)
circunferencia de la cintura y, 63t
Riesgos
asociados con el ejercicio, 8-15
asociados con la actividad física, 2-17
de episodios cardíacos durante la rehabilitación cardíaca, 12
estratificación, 24f
Rosiglitazona (Avandia), 284
Rosuvastatina (Crestor), 281
S
Salmeterol (Serevent), 282
Salmeterol y fluticasona (esteroide) (Advair), 282
Secuencia y mediciones de la prueba de esfuerzo car-diorrespiratoria, 80-82
Segmento de más edad de la población, prueba de esfuerzo para el, 192
Sesión de ejercicio, componentes, 153-154, 154c
Sibutramina (Meridia), 285
SIDA. Ver Síndrome de la inmunodeficiencia adquiri-da (SIDA)
Simvastatina (Zocor), 281
Síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA), 246
Síndrome metabólico, 250-253
criterios clínicos, 251t
prescripción de ejercicio/consideraciones especiales, 252-253
prueba de esfuerzo, 252
Sitios y procedimientos para medir los pliegues cutáneos, descripción, 67c
Situaciones de peligro mortal
plan para, 299-300t
potencialmente mortales, 297-299t
Situaciones no urgentes. Ver Incidentes médicos/situa-ciones no urgentes
Sobrepeso y obesidad, 253-256
prescripción de ejercicio, 254-255
prueba de esfuerzo, 253-254
recomendaciones para un programa conductual
de adelgazamiento, 255-256
Sotalol (Betapace), 274, 280
Sulfonilureas, 284
Clorpropamida (Diabinese), 284
Glicazida (Diamicron), 284
Glimepirida (Amaryl), 284
Glipizida (Glucotrol), 284
Gliburida (DiaBeta), 284
Gliburida (Glynase), 284
Gliburida (Micronase), 284
Tolazamida (Tolinase), 284
Tolbutamida (Orinase), 284
T
Tareas físicas a grandes alturas, 201t
Tasas de complicaciones en programas actuales de
rehabilitación cardíaca basados en el ejercicio, 14t
Telmisartán (Micardis), 278
Telmisartán + hidroclorotiazida (Micardis HCT), 278
Tensión arterial (TA), 46-48, 116-118
para adultos, 47t
respuesta, 139-140
Tensión arterial (TA), evaluación
en reposo, 46c
fuentes de error, 118c
Tensión arterial, efectos de los medicamentos sobre la, 286-291t
Teofilina (Theo-Dur, Uniphyl), 283
Terazosina (Hytrin), 275
Terbutalina (Brethine), 282
Terminología sobre la condición física y la actividad física, 2-5
Termopatías por esfuerzo, 195-196
Tiazolidinedionas, 284
Pioglitazona (Actos), 284
Rosiglitazona (Avandia), 284
Ticlopidina (Ticlid), 281
Tiempo en que se producen congelaciones, índice de
la temperatura según el factor hipotérmico del viento, y el 200f
Timolol (Blocadren, Timolide), 274
Tocainida (Tonocard), 280
Tolazamida (Tolinase), 284
Tolbutamida (Orinase), 284
Tolerancia muscular, 93-95
fuerza muscular y, 85-98
mediciones de la, 93-94c
Tomografía computarizada (TC) en la evaluación de la enfermedad coronaria,
130-131
Torsemida (Demadex), 279
Trabajo
ejercicio para volver al, 222
prescripción de ejercicio y vuelta al, 222c
prueba de esfuerzo para volver al, 113-116
Trandolaprilo (Mavik), 277
Trandolaprilo + verapamilo (Tarka), 278
Trasplante cardíaco, pacientes tras, 218
Tratamiento de la obesidad, 285
anorexígenos, 285
Tratamiento de urgencias médicas, 292-301
Triamcinolona (Azmacort), 282
Triamtereno (Dyrenium), 279
Triamtereno + hidroclorotiazida (HCTZ) (Dyazide, Maxzide), 279
U
Umbral de los factores de riesgo, enfermedad cardiovascular aterosclerótica
(ECA), 28t
Urgencias médicas
equipamiento y fármacos, 294t
gestión, 292-301
desfibriladores eléctricos externos (DEE), 293-300
situaciones potencialmente mortales, 297-299t
V
Valsartán (Diovan), 278
Valsartán + hidroclorotiazida (Diovan HCT), 278
Variables hemáticas en adultos, 50t
Variables seleccionadas, fisiológicas y relacionadas
con la edad, efectos del envejecimiento sobre, 190t
Vasodilatadores periféricos directos, 277
Hidralazina (Apresoline), 277
Minoxidilo (Loniten), 277
Verapamilo Coer 24 (Covera HS, Verelan PM), 276
Verapamilo de acción prolongada (Calan SR, Isoptin SR), 276
Verapamilo de liberación inmediata (Calan, Isoptin), 276
VIH. Ver Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), 246-247
prescripción de ejercicio, 247
prueba de esfuerzo, 246-247
W
Warfarina (Coumadin), 281
Y
YMCA
prueba de sentarse y alcanzar, percentiles, 101t
prueba de press de banca, 95t
protocolo de cicloergometría, 78f
Z
Zafirlukast (Accolate), 283
Zileuton (Zyflo), 283
Download