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1-Entre-Los-Muros

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Entre Les Murs
Francia, 2008
El cine como dispositivo didáctico:
Emilia Claes
“este microcosmos que sucede en el colegio
pero que también nos describe a nosotros como sociedad.
Se ve un poco el origen de los problemas de nuestra sociedad:
cómo se van gestando estos problemas desde la temprana vida de estos chicos
y cómo se van regulando y manejando esos problemas”.i
Laurent Cantet
Entre los muros: una perspectiva de analisis desde lo institucional.
La película de Laurent Cantet - realizador de otro dos films Recursos Humanos y El empleo del
tiempo con gran repercusión social - está basada en la obra del escritor y docente François
Begaudeau, que también protagoniza el film, encarnando a Francois Marin. Junto a él, un grupo de
actores no profesionales, seleccionados entre los estudiantes de una escuela media de París, recrean
la vida en la escuela.
El realizador francés se entierra en el campo de la educación. Habiendo impartido un taller de
arte dramático en el Instituto Françoise Dolto, de la periferia de París, conoció a François
Bégaudeau, profesor de francés, que alcanzó el éxito con la publicación de su novela Entre les
murs.
La película, que se rodó en ese mismo instituto, está basada en su novela narra las difíciles
relaciones en un colegio multirracial y en conflicto con la sociedad que lo rodea. El profesor
protagonista de la película, François intenta instaurar una relación igualitaria con los alumnos, pero
debe lidiar no solamente con cuestiones ligadas a los contenidos conceptuales, sino principalmente,
con los conflictos actitudinales y contestatarios de su exaltado alumnado.
La escena se desarrolla en una escuela media de un barrio popular de París, pero la experiencia
podría repetirse en cualquier ciudad, en cualquier escuela.
El documental comienza con la presentación de los docentes de la institución. Anticipadamente
la camara sigue los movimientos de Francois –protagonista del film- su balanceo, su previo café en
soledad, su caminar hasta la escuela, el saludo con sus colegas.
Francois comanda la clase donde se despliega la mayor parte de la trama, envuelto
permanentemente en discusiones acerca del funcionamiento institucional tanto sobre la hora de
clase “¿es realmente una hora o son 45 minutos?”, la pérdida o ganancia del tiempo en relación a
otras instituciones, el que alguno de sus alumnos se quite la capucha, que levante la mano al hablar,
que lean cuando se los pide o lidiando con los hiatos lingüísticos y culturales. ¿Qué quiere decir la
mosca detrás de la oreja?, es allí donde se acentúan las diferencias idiomáticas.
Por momentos, los códigos resultan inconclusos, una madre que no habla la misma lengua que
el docente, un adolescente que hace de traductor en varias escenas. Cuerpos desprotegidos. Escasos
limites. Valores en permanente quiebre. Personas y lenguajes corporales que no se perciben, no se
escuchan, no se miran. El film esta atravesado por estas imágenes. Impotencia. Indiferencia.
Nuevamente la indiferencia entre los seres humanos.
Entre los muros no busca ni ofrece respuestas fáciles: los intentos de
Marin se ven,
ocasionalmente, coronados por algún modesto éxito. En la escena con Souleyman logra encontrar
un camino alternativo para hacer la tarea y construye su autorretrato a partir de fotografías de su
grupo familiar, con pequeños epígrafes, el adolescente recibe la felicitación del profesor, con
expresión de feliz incredulidad, tan fuerte es el temor de que el elogio sea solo una burla, lo cual
hace que el contacto logrado sea efímero.
Poco después, el mismo alumno, justamente cuando intenta llevar a cabo un acto noble –
defender a sus compañeras de un abuso de autoridad del docente–, se ve acorralado por los
conflictos con sus compañeros, sus dificultades para controlar la agresividad, la compleja
problemática familiar y la normativa institucional, que acaban determinando su expulsión.
Una serie de eventos desafortunados rodean el desarrollo de esta secuencia.Una discusión que se
escapa como el agua entre los dedos, una discusión que se va de cauce y el docente les dirá a dos
chicas que determinada actitud las hace quedar como "zorras". Esto provoca un enérgico
enfrentamiento, y lo interesante pasa por ver cómo los alumnos se aferran a lo dicho por el profesor
para atacarlo, mientras que François recurrirá a sus conocimientos lingüísticos para refutar el
argumento del alumnado. En esta escena el lenguaje de lo experiencial –los conocimientos previosy la cultura academica del docente parecen entrar en cortocircuito.
En esa secuencia, el tiempo se vuelve tan real que las palabras, las escenas y los cuerpos parecen
agotar y sobrar.
Esa sensación de la sinsalida parece perpetuarse en el escenario del film tomando aspectos tan
reales como las aulas que día a día rodean a los docentes de distintas modalidades.
Una escena más que se repite. Un conflicto y la imposibilidad humana de dar respuesta ante el
sentimiento más real, cruel y veridico: la indiferencia.
Esta es la clave un poco del film, los personajes, los diálogos, los conflictos que atraviesan a
docentes y alumnos a lo largo de la película reaparecen en cualquier comunidad educativa marcada
por la segmentación social y cultural, por la dificultad para adecuar los objetivos de la escuela
media a las demandas e intereses de los estudiantes, por la brecha generacional. Un lenguaje de lo
experiencial y de la cotidianidad que no logra unirse con los contenidos academicistas, con los fines
de la escuela moderna.
Por otra parte, la imposibilidad de quebrar los muros, de trascenderlos, ¿Qué sucede cuando los
alumnos no encuentran, ni en la familia ni en la escuela, puntos de orientación, contención
emocional o un marco de relaciones que le permitan un desarrollo intelectual y emocional
adecuado?. La película aborda el tema de las instituciones hoy en crisis. Crisis perpetuada y que nos
lleva a pensar la sinsalida, el apocalipsis de la educación actual.
No hay romancismos, ni utopías. El fin de las utopías y de los relatos, el fin de la historia, como
mencionaba Francis Fukuyama -haciendo referencia al fenomeno de la postmodernidad- rodean la
atmosfera del film que por momentos se convierte en una etnografía real y verídica de las aulas.
El ecosistema grupo-clase-docente parecen no entrar en contacto con la multiculturalidad o
diversidad cultural. La escuela no solo no comprende este fenomeno sino que afianzada en su
modelo clásico de formar al ciudadano ha comenzado a formarlo en su propia ausencia.
Un ciudadano en ausencia, sin la apropiación de sus derechos, atravesados por un discurso que
los culpabiliza por cuantos males hostigan el tejido social: las empresas mejoran cuando los suyos
quedan en la calle, la seguridad aumenta cuando ellos van más temprano a la cárcel, el bienestar de
los otros se consolida si ellos no reclaman, que aprende a canalizar su bronca de excluido contra el
docente, pero nunca contra los verdaderos responsables de su tormento.
Tal como lo mencionó el escritor uruguayo Eduardo Galeano en su popular fragmento conocido
como el sistema, aquel “... que programa la computadora que alarma al banquero que alerta al
embajador que cena con el general que emplaza al presidente que intima al ministro que amenaza al
director general que humilla al gerente que grita al jefe que prepotea al empleado que desprecia al
obrero que maltrata a la mujer que golpea al hijo que patea al perro …” ii
Pero de tanta indiferencia e irresponsabilidad surgen interrogantes también hay aspectos
positivos: la capacidad del profesor por escuchar y responder a pedidos de los alumnos. Creo que
no siempre se logra tener ese espacio, muchas veces los profesores no lo otorgan a los alumnos.
Sin embargo, como reaccionar ante determinadas circunstancias. ¿Cómo reaccionar cuando el
exceso, el bullicio, el desorden se apoderan de la escena? Foucault decia que "el mundo que
conocemos no es esta figura simple en suma, en la que todos los sucesos se han borrado para que
acentúen poco a poco los rasgos esenciales, el sentido final, el valor primero y último; es por el
contrario una multitud de sucesos entrecruzados (...) Creemos que nuestro presente se apoya sobre
intenciones profundas, necesidades estables; pedimos a los historiadores que nos convenzan de
ello. Pero el verdadero sentido histórico reconoce que vivimos, sin referencias ni coordenadas
originarias, en abundancias de sucesos perdidos"iii
La película resulta combinar la temática del poder y el ejercicio del mismo. El profesor no evita
ser arrogante –de hecho, los alumnos lo habían acusado de ello– a la hora de sostener su
argumentación.
El clima del film, resulta opresivo, restrictivo, se centraliza en el aula y en todo lo que ocurre
dentro de ella. Cada alumno, aparece representado por sus problemas cotidianos. Las diferencias
raciales y religiosas aparecen a través de una discusión sobre fútbol, un tatuaje o una pertenencia
cultural.
En ese contexto, la escuela postmoderna parece no poder dar respuestas. Entendiendo a este
nuevo paradigma como un fenómeno de transición de: valores, visiones de la vida, instituciones,
relaciones humanas y conocimientos. Dentro de esta fase encontramos nomenclaturas paralelas: la
era de la información, la era postindustrial, la era postcapitalista (multinacional), la era de la
virtualidad,
la desmasificación, la desterritorialización, el individualismo, la indiferencia
Acumulación y reciclaje, Materia, energía, trabajo, información, personas etc...
Un docente que interactúa permanente con los alumnos, va y viene de un espacio a otro dentro
de la misma institución, pide opiniones a sus colegas, ensaya algún método preventivo para evitar la
expulsión de Souleyman pero el mismo sistema institucional le impone sus propias restricciones.
Cada semana, cinco batallas diarias, de lunes a viernes, entre el profesor y los alumnos. Lo hemos
vivido todos, la relación no es fácil , y con el tiempo parece que se complica más, que los alumnos
son más conflictivos y los profesores dejan de ser referentes para ellos. Una imagen que se detiene
en el film alumnos y profesores jugando al futbol, un espacio compartido que los pone en igualdad
de condiciones, un microcosmos que se perpetua y que nos hace olvidar por unos segundos el peso
de la indiferencia, el individualismo y la crisis actual de escuela postmoderna.
Como resultado, se puede agregar que la ficción fue ganadora de la Palma de Oro del Festival
de Cannes 2008, ofreciendonos una etnografía escolar con tensas y agobiantes jornadas laborales,
aunque el verdadero tema de la película es el problema de la educación, donde cada escena es un
interrogante sobre qué hacer para que los chicos aprendan en ese entorno hostil, o para decirlo de
otro modo: la escuela como caja de resonancia de la falta de recursos, de los hogares desgajados y
del racismo que impregna el microcosmos que los protagonistas habitan.
Notas
Entrevista con el director Diario Página 12 Suplemento Espectáculos. Buenos Aires. 16/04/2009
Galeano, Eduardo “El libro de los abrazos” Ed. Siglo XXI, Ediciones catalogos, Buenos Aires, 1989.
iii
Foucault, Michel “Microfísica del poder” Ediciones La Piqueta, Madrid, 1993.
i
ii
Bibliografía
- Diario Página 12 Entrevista con el director Suplemento Espectáculos. Buenos Aires.
16/04/2009.
- Foucault, Michel “Microfísica del poder” Ediciones La Piqueta, Madrid, 1993.
- Galeano, Eduardo “El libro de los abrazos” Ed. Siglo XXI, Ediciones catalogos, Buenos
Aires, 1989.
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