Aprendiendo hidrogeología 2ª edición Manuel García Rodríguez Aprendiendo hidrogeología Aprendiendo hidrogeología © Aprendiendo hidrogeología © Manuel García Rodríguez 1ª Edición: Enero 2021 2ª Edición: Febrero 2022 Dibujos y fotos: Manuel García Rodríguez Foto de portada: “Hraunfossar Barnafoss” (Islandia). Cascada formada por un conjunto de manantiales surgentes en la zona de contacto entre dos coladas de materiales volcánicos de diferente permeabilidad. ISBN: 9798421170426 Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transmisión de la obra sólo puede ser realizada con la autorización del titular, salvo excepción prevista por la ley. Para cualquier consulta, diríjase al autor enviando un correo electrónico a la dirección: manu.garo@ccia.uned.es. Dpto. CC. Analíticas, Facultad de Ciencias de la UNED. 2 Aprendiendo hidrogeología 3 Aprendiendo hidrogeología 4 Aprendiendo hidrogeología Aprendiendo hidrogeología Presentación En el año 2006 con Ediciones Fiec publicamos un libro docente titulado “Hidrogeología básica. Las aguas subterráneas y su flujo”. El texto estaba planteado como apuntes para un curso de hidrogeología básica en la universidad. Se publicaron tres ediciones, la última en el año 2009, y desde que se agotó ésta última se han descargado miles de ejemplares por la red, tanto en España como en Latinoamérica. Posteriormente, en el año 2011 y con la misma finalidad docente publicamos el libro “Ejercicios prácticos de geología e hidrogeología”, que incluía una buena colección de enunciados con problemas básicos y originales sobre estas materias. Las referencias completas de ambos manuales pueden encontrarse al final del libro. Desde que se publicó el libro de ejercicios he recibido numerosos correos solicitando y preguntando si disponía de las soluciones de los problemas. Con estos antecedentes, surge “Aprendiendo hidrogeología”, con el propósito de dar respuesta a las solicitudes recibidas, intentando contribuir a explicar que son las aguas subterráneas, cómo se mueven en el subsuelo y para qué sirven. A priori, la hidrogeología no es una disciplina fácil de entender, algo razonable si tenemos en cuenta que las aguas subterráneas, como su nombre indica, son “subterráneas” y no se ven. Además, esta dificultad puede verse incrementada si no se dispone de una base geológica que ayude a entender la estructura tridimensional del terreno, muchas veces compleja. Por su lenguaje sencillo, el libro está especialmente indicado para alumnos de ingenierías, grados, máster y para cualquier persona interesada en introducirse en el mundo de las aguas subterráneas, sin necesidad de que tengan conocimientos previos. Para facilitar la comprensión de los conceptos expuestos y ayudar a fomentar una visión “tridimensional” de cómo se mueve el agua por el interior de los acuíferos, el texto está acompañado de numerosos dibujos y esquemas. El libro está estructurado en dos partes, la primera dedicada a capítulos de contenido teórico y la segunda a la explicación de ejercicios resueltos. 5 Aprendiendo hidrogeología En el Capítulo 1 se repasa el concepto de ciclo hidrológico y se definen los elementos que lo componen. Se hace especial hincapié en dejar clara la relación e interconexión que hay entre las aguas superficiales y subterráneas, ya que carece de sentido estudiar “unas” sin tener en consideración las “otras”. El Capítulo 2 está dedicado a explicar los conceptos de balance hídrico y cálculo de la escorrentía. La explicación de estos conceptos se apoya en la resolución de ejemplos con ejercicios basados en caso reales. En el Capítulo 3 se definen algunos términos elementales de la hidrogeología, además de los parámetros que controlan el movimiento del agua en los acuíferos. En el Capítulo 4 se explica el comportamiento del agua subterránea en diferentes materiales geológicos. Se incluyen ejemplos de estudios hidrogeológicos en acuíferos de materiales detríticos, carbonatados, medios fisurado y en materiales volcánicos. El Capítulo 5 explica la Ley de Darcy, y conceptos tales como superficie equipotencial o isopieza, fundamentales para entender cómo se mueve el agua. También se dan algunas nociones de cartografía hidrogeológica, con especial énfasis en la interpretación de perfiles hidrogeológicos y diseño de redes de flujo. La segunda parte del libro termina con una buena colección de problemas resueltos. Se trata de ejercicios sencillos que se deberían poder resolver a partir del contenido teórico de los capítulos precedentes. Incluye ejercicios sobre perfiles hidrogeológicos, cálculo de caudales, potenciales hidráulicos, redes de flujo, elaboración de mapas de isopiezas y balance hídrico. Para que resulte más didáctico, los ejercicios están resueltos a mano y con colores. Manuel García Rodríguez Dpto. CC. Analíticas, Facultad de Ciencias Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) 6 Aprendiendo hidrogeología Contenidos Parte 1 Capítulo 1. El ciclo hidrológico 1.1. Introducción 11 1.2. Componentes del ciclo hidrológico 12 Precipitación 12 Evapotranspiración 16 Evaporación 17 Escorrentía 17 1.3. Distribución del agua en el suelo 18 Suelo edáfico 18 Zona no saturada 18 Infiltración 19 Zona saturada 19 Capítulo 2. Balance hídrico, escorrentía e infiltración 2.1. Introducción 21 2.2. Balance hídrico del suelo por la ficha hídrica 22 2.3. Método de los números de escorrentía 23 2.4. Empleo del permeámetro de Guelph 25 2.5. Ejemplos y aplicaciones 26 Balance hídrico con la ficha hídrica 26 Método de los números de escorrentía 29 El permeámetro de Guelph 29 Capítulo 3. Acuíferos y embalses subterráneos 3.1. Definiciones 33 Acuífero 33 Acuitardo 35 7 Aprendiendo hidrogeología Acuicludo 35 Acuífugo 36 3.2. Parámetros hidrogeológicos 37 Porosidad 37 Permeabilidad 38 Transmisividad 39 Coeficiente de almacenamiento 40 Caudal específico 41 Capítulo 4. Acuíferos en diferentes formaciones geológicas 4.1. Acuíferos en medios porosos 43 Formaciones características 43 Parámetros hidrogeológicos 46 Ejemplo 1. “El acuífero detrítico de Madrid” 48 Ejemplo 2. “Las dunas de Erg Chebbi” 53 4.2. Acuíferos en medios cársticos 58 Introducción 58 Proceso de disolución de las calizas 58 Formaciones características 60 Parámetros hidrogeológicos 61 Ejemplo 3. “Las Tablas de Daimiel” 63 4.3. Acuíferos en medios fisurados 66 Ejemplo 4. “La Sierra de Guadarrama en Torrelodones” 4.4. Acuíferos en materiales volcánico 68 75 Materiales volcánicos según su origen 75 Parámetros hidrogeológicos 76 Calidad química del agua. Aspectos generales 77 Ejemplo 5. “El agua en las Islas Canarias” 81 Capítulo 5. El movimiento del agua en medios porosos 5.1. Conceptos fundamentales 87 8 Aprendiendo hidrogeología Régimen permanente o estacionario 87 Régimen transitorio 87 Superficie equipotencial 87 Superficie piezométrica y potencial hidráulico 88 Isopiezas 89 Ley de Darcy 89 5.2. Cartografía hidrogeológica 91 Introducción 91 Inventario de puntos de agua 92 5.3. Mapas de isopiezas 95 Metodología 95 Relación río – acuífero 97 Gradiente hidráulico 98 Divisoria de aguas subterráneas 99 Tipos de superficies piezométricas 99 5.4. Perfiles hidrogeológicos 100 Método 100 Zonas de recarga y zonas de descarga 101 5.5. Redes de flujo 104 Definición y método 104 Parte 2 Ejercicios resueltos Perfiles hidrogeológicos 107 Mapas de isopiezas 117 Redes de flujo 120 Hidrogeología aplicada 128 Balance hídrico 135 Bibliografía 139 9 Aprendiendo hidrogeología 10 Aprendiendo hidrogeología Parte 1 Capítulo 1 El ciclo hidrológico 1.1. Introducción En la superficie de la Tierra el agua puede encontrarse en sus tres fases; vapor, líquida o sólida. El ciclo hidrológico explica el constante movimiento del agua en sus diferentes estados, sobre la superficie del terreno y en el subsuelo. A partir de los lagos, ríos, mares y océanos, o bien a través de la vegetación por transpiración, el agua en forma de vapor pasa a la atmósfera cargando el aire de humedad. Cuando el vapor de agua se enfría, se condensa formando las nubes, desde donde retornará a la superficie del planeta en forma de precipitación, como lluvia, nieve, granizo, rocío o escarcha. Una vez en la superficie de la Tierra, el agua circulará bien por la superficie de terreno, como escorrentía superficial, o pasará a formar parte de los acuíferos como escorrentía subterránea. En la figura 1.1 se representa una esquematización simplificada del ciclo hidrológico. Figura 1.1. El ciclo hidrológico. 11 Aprendiendo hidrogeología A título orientativo, en la tabla 1.1 se presentan datos estimados de la distribución del agua en la hidrosfera (según datos de “World Meteorological Organization”). Tabla 1.1. Estimación del agua en la hidrosfera. Distribución Océanos y mares Glaciares y polos Aguas subterráneas dulces Lagos de agua dulce Lagos de agua salada Ríos Biomasa Atmósfera % del agua total % respecto del del planeta total de agua dulce 97,5 1,74 68,7 0,76 30,1 0,007 0,006 0,0002 0,0001 0,001 0,26 0,006 0,003 0,04 Tiempo medio de residencia 2.500 años 9.700 años decenas a miles de años 17 años 150 años 15 a 20 días algunas horas 8 a 10 días Con frecuencia el estudio de las aguas subterráneas pasa inadvertido quedando ensombrecido por la hidrología de superficie (ríos y lagos), aunque según se desprende de la tabla anterior, representan el mayor volumen de agua dulce de la hidrosfera aprovechable por el hombre, razón más que suficiente para que merezcan un estudio riguroso y se gestionen con la racionalidad que se merecen. 1.2. Componentes del ciclo hidrológico Precipitación Cuando el agua, en estado líquido o sólido llega a la superficie, se dice que ha precipitado. Representa uno de los componentes principales del ciclo hidrológico. Los aparatos destinados a la medida de la precipitación se denominan pluviómetros. La unidad de medida suele ser el mm, que representa la altura que alcanza un litro de agua, en un prisma que tenga una base de un m2 de superficie. Por tanto, 1 mm equivale a 1 l/m2. Para determinar la precipitación caída sobre una cuenca, suelen emplearse alguno de los tres métodos siguientes; método de la media aritmética, método de las isoyetas, o el método de los polígonos de Thiessen. Para su explicación vamos a basarnos en la cuenca hidrológica 12 Aprendiendo hidrogeología de la figura 1.2, que tiene una superficie de 41,75 km2 y la distribución de precipitaciones de la tabla 1.2. Figura 1.2. Delimitación de cuenca hidrológica con indicación de curvas de nivel y localización de estaciones meteorológicas. Tabla 1.2. Precipitación media anual (mm) de las estaciones meteorológicas. E1 1.100 E2 1.150 E3 1.175 E4 1170 E5 1.230 E6 1.200 E7 1.260 Método de la media aritmética El método consiste en la realización de la media aritmética de las precipitaciones registradas en las estaciones de la zona. Es decir, sumamos las precipitaciones de cada estación (en l/m2) y dividimos por el número de estaciones. Aplicado a la cuenca del ejemplo resultaría: P = (Σ Pi ) / n P = (1.100+1.150+1.170+1.200+1.230+1.260)/6 =1.186,7 l/m2. En este caso no se incluye la precipitación de la E3 por quedar fuera de los límites de la cuenca hidrológica. Este método sólo es aplicable en áreas de características fisiográficas homogéneas donde las precipitaciones son similares en toda la zona. 13 Aprendiendo hidrogeología Método de las Isoyetas El método se basa en determinar la precipitación media de la cuenca, a partir de la precipitación media de los diferentes intervalos entre las isoyetas que se han trazado en el mapa. Lo primero que se debe realizar es dibujar las isoyetas a partir de los datos de precipitación de cada estación (figura 1.3). A continuación se planimetra cada uno de los intervalos entre dos isoyetas y se procede según se indica en la tabla 1.3. Figura 1.3. Mapa de isoyetas con equidistancia de 40 mm. Tabla 1.3. Determinación de la precipitación media por el método de las isoyetas Superficie (Si) S1 S2 S3 S4 S5 S Área (km2) 8,75 15,25 10,5 6,75 0,5 41,75 Área (m2) 8.750.000 15.250.000 10.500.000 6.750.000 500.000 41.750.000 Precipitación media entre dos isoyetas Pi (l/m2) 1.120 1.160 1.200 1.240 1.260 - Pi * Si (l) 98E08 176,9E08 126E08 83,7E08 6,3E08 Σ Pi*Si =490,9E08 P = (Σ Pi * Si) / S P = 490,9 E08 / 41,75 E06 = 1.175,8 l/m2 Se trata del método más preciso, ya que la distribución de precipitaciones y superficie de aplicación se asemeja a la realidad. Tiene interés en cuencas 14 Aprendiendo hidrogeología hidrológicas que tengan altitudes muy diferentes, siendo por tanto el método más idóneo para calcular la precipitación en zonas de montaña. Método de los polígonos de Thiessen Se trazan formas poligonales que tengan como baricentro las estaciones meteorológicas de la cuenca hidrográfica (ver figura 1.4). Una vez dibujados los polígonos se planimetra cada uno de ellos y se procede según se indica en la tabla 1.4. Figura 1.4. Trazado de polígonos de Thiessen. Tabla 1.4. Determinación de la precipitación media de la cuenca media por el método de polígonos de Thiessen. Superficie (Si) S1 S2 S3 S4 S5 S6 S7 S Área (km2) 6,25 2 11,25 4 7,75 6 4,5 41,75 Área (m2) 6,25E06 2 E06 11,25 E06 4 E06 7,75 E06 6 E06 4,5 E06 41750000 Precipitación en cada estación Pi (l/m2) 1.110 1.175 1.150 1.230 1.170 1.200 1.260 - Pi*Si (l) 69,375E08 23,5E08 129,375E08 49,2E08 90,675E08 72 E06 56,7 E06 Σ Pi*Si =490,825E08 P = (Σ Pi * Si) / S P = 490,825 E08 / 41,75E06 = 1.175,6 l/m2 15 Aprendiendo hidrogeología El método se basa en un criterio puramente geométrico y no tiene en cuenta parámetros orográficos relacionados con la distribución de precipitaciones. Es de aplicación en las mismas zonas que el método de la media aritmética. Evapotranspiración La evapotranspiración es un término que se aplica sólo a un área de terreno cubierto de vegetación, ya que de lo contrario se trataría de evaporación. En Custodio y Llamas (1983) se define cómo el resultado del proceso por el cual el agua cambia de estado líquido a gaseoso, tanto de forma directa como a través de los vegetales, regresando a la atmósfera en forma de vapor. Se expresa en milímetros. En condiciones naturales es muy difícil medir aisladamente la transpiración de los vegetales y por ello el concepto de evapotranspiración aúna ambos fenómenos. La proporción de evapotranspiración se reduce a medida que disminuye la humedad del suelo durante la estación seca. Cuanto menor es la humedad que queda en el suelo, más lenta es la pérdida por evapotraspiración. Hay dos conceptos para expresar la evapotranspiración: Evapotranspiración potencial Es la máxima pérdida de agua posible bajo condiciones dadas de cobertera vegetal y factores climáticos, suponiendo que podemos suministrar al suelo mediante irrigación, todo el agua que las plantas puedan consumir y los poros del suelo puedan albergar. Este proceso depende de los factores climáticos particulares de cada zona. Para su cálculo, existen numerosas fórmulas basadas todas ellas en datos que se obtienen de las estaciones meteorológicas. Evapotranspiración real Es la cantidad de evapotranspiración real u observada. Disminuye proporcionalmente a medida que se agota la humedad del suelo. Para calcular la evapotranspiración hay que tener en cuenta la capacidad de retención del suelo, algo que con frecuencia resulta complejo de controlar debido a la alta variabilidad de texturas que presentan. 16 Aprendiendo hidrogeología Evaporación En un suelo sin vegetación, la evaporación tiene lugar en la capa más superficial. Durante este proceso, a medida que la humedad va disminuyendo, por capilaridad, se produce un ascenso del agua hacia la superficie, que dura hasta que esta agua capilar se agota, o bien hasta que el flujo ascendente del agua en la zona no saturada se hace despreciable. En relación con las aguas subterráneas, si el nivel freático está muy próximo a un suelo saturado, la evaporación tendrá un valor cercano al de una superficie de agua libre bajo las mismas condiciones ambientales. Con objeto de dar unos órdenes de magnitud significativos de la evaporación, según autores, por ejemplo la evaporación en arenas finas saturadas muy superficiales, equivale al 100 % de la evaporación que se produciría en una superficie libre de agua, y en arcillas saturadas equivaldría al 75-85 %. Escorrentía Escorrentía superficial Se refiere al agua que circula sobre la superficie del terreno, bien de forma difusa o canalizada por ríos y arroyos. En determinado tipo de suelos el agua puede circular justo por debajo de la superficie, moviéndose con la misma dirección y sentido que la escorrentía superficial (paralela a ella). En este caso se habla de escorrentía subsuperficial o hipodérmica. Escorrentía subterránea Es el agua que circula por los acuíferos. El estudio de su movimiento es el principal objetivo de este libro. Escorrentía total Es la fracción de la precipitación caída en una cuenca vertiente que escapa a la evapotranspiración y circula superficial y subterráneamente. En estudios hidrológicos de cuencas, uno de los métodos más empleados para separar y cuantificar los volúmenes de agua correspondientes a escorrentía superficial y escorrentía subterránea, se basa en el análisis de 17 Aprendiendo hidrogeología hidrogramas, que representan los caudales de un río en función del tiempo, dibujados a partir de los datos registrados en estaciones de aforos. 1.3. Distribución del agua en el suelo Tras la precipitación, una vez que el agua se pone en contacto con la superficie de la Tierra puede movilizarse y distribuirse por alguna de las siguientes zonas: Suelo edáfico Se corresponde con la parte más superficial del terreno, con frecuencia formada por una porción cuantificable de materia orgánica. La capacidad de un suelo para retener agua se conoce como capacidad de campo, que puede definirse como la máxima cantidad de agua que es capaz de almacenar un suelo una vez que ha sido drenada el agua gravífica. El término de agua gravífica hace referencia al volumen de agua que es drenada por gravedad en un suelo. Zona no saturada Comprende la zona que hay desde la superficie del terreno hasta el límite superior de la zona saturada o nivel freático. En ella, los poros están ocupados por aire y agua. En medios porosos, el contacto con la zona saturada se realiza a través de la franja capilar, en la que el agua se encuentra a una presión inferior a la atmosférica. En el proceso de recarga de los acuíferos, la zona no saturada representa una zona de paso del agua hacia la zona saturada. Cuanto mayor espesor tenga la zona no saturada, más lento será el proceso de recarga. 18 Aprendiendo hidrogeología Figura 1.5. Esquema simplificado con la distribución del agua en el suelo. Infiltración La infiltración es el proceso por el cual el agua penetra en el terreno y se mueve hacia zonas más profundas. Durante el proceso de infiltración el agua puede quedar retenida en la zona no saturada a diferentes profundidades, o bien alcanzar el nivel freático pasando a formar parte de las aguas subterráneas. El movimiento descendente del agua se produce por la acción conjunta de las fuerzas capilares y de la gravedad. Zona saturada Comprende desde el nivel freático o límite superior de la zona saturada, hasta el límite impermeable del acuífero donde todos los poros están rellenos de agua. Representa el agua almacenada en los acuíferos y es la zona por donde se produce la escorrentía subterránea. La geometría del acuífero dependerá de la litología y estructura geológica regional y/o local. 19 Aprendiendo hidrogeología 20 Aprendiendo hidrogeología Capítulo 2 Balance hídrico y escorrentía 2.1. Introducción El balance hídrico consiste en analizar, cuantificando en la medida de lo posible, qué cantidad de agua se infiltra y cuanta se queda retenida en los niveles más superficiales o bien se evapora. Su realización tiene mucho interés en estudios hidrológicos, ya que permite conocer una estimación del caudal que pasa a los acuíferos y/o que circula por escorrentía superficial. También resulta de gran importancia y aplicación en estudios agronómicos, aportando información sobre la disponibilidad de agua en el suelo y de su reserva de saturación. Existen diversos métodos para conocer proceso de infiltración y de cómo se distribuye el agua en el suelo. En los siguientes apartados se hablará de: a) ficha hídrica del suelo, b) método de los números de escorrentía, y c) determinación de la infiltración con el permeámetro de Guelph. Aunque cada uno de los métodos puede tener diferentes aplicaciones, todos son complementarios. En los apartados siguientes se explican con ejemplos, el interés y utilidad de cada uno de ellos. 2.2. Balance hídrico del suelo por la ficha hídrica Para su aplicación se necesita contar con los siguientes datos de partida: precipitación, evapotranspiración potencial, la capacidad de campo del suelo y reserva inicial de saturación al inicio del balance. A partir de estos datos se calcula; la evapotranspiración real, el exceso, la falta y la reserva de agua en el suelo al final cada intervalo de tiempo considerado (con frecuencia un mes). Por cada término se entiende: Precipitación (P). Precipitación acumulada (mm) en el intervalo de tiempo considerado. Evapotranspiración potencial (ETP). Evapotranspiración potencial acumulada (mm) en el intervalo de tiempo considerado. Se calcula con la fórmula de Thornthwaite mediante parámetros meteorológicos de la red sinóptica (temperatura y precipitación). 21 Aprendiendo hidrogeología Reserva (R). Agua acumulada en el suelo (mm) al final del intervalo de tiempo considerado. Se determina como la diferencia P – ETP de ese periodo, sumada a la reserva del periodo anterior. Para calcularla es imprescindible conocer la capacidad de campo o reserva de saturación del suelo. Reserva teórica (R.T). Es la máxima cantidad de agua que podría almacenar el suelo si no tuviera limitada su capacidad de campo. Variación en la reserva (V.R). Es la ganancia o pérdida de agua en el suelo entre dos periodos de tiempo consecutivos. Exceso (E). Se refiere al volumen de agua (mm) que se obtiene si la reserva de saturación excede la capacidad de campo en el intervalo de tiempo considerado. Es el agua que pasa a escorrentía superficial y/o subterránea. Falta o déficit (F). Hay falta cuando la reserva es nula y la precipitación es menor que la evapotranspiración. Es decir, es la cantidad de agua que hace falta para que se evapore todo lo que potencialmente se podría evaporar. El déficit se hace nulo cuando la precipitación en el intervalo de tiempo considerado supera la evapotranspiración potencial en ese periodo (ETP – P). Tabla 2.1. Ejemplo de ficha hídrica para un año hidrológico, suponiendo una capacidad de campo de 40 mm y una reserva de saturación inicial en el mes de septiembre de 5 mm. Si por ejemplo se supone que la escorrentía subterránea representa el 20 % de la escorrentía total (E), obtenemos que la infiltración sería de unos 130 l/m2 y la escorrentía superficial de 519 l/m2. P ETP Oct Nov Dic Ene Feb Mar Abr My Jun Jul Ago Sep Total 95 103 166 95 100 131 150 110 53 10 9 50 1.072 56 22 10 10 11 28 49 80 123 168 146 100 803 0 0 0 0 0 V.R +35 0 R.T 44 121 196 125 129 143 141 40 40 40 40 40 40 40 R 10 10 11 28 49 ETR 56 22 4 81 156 85 89 103 101 E 0 0 0 0 0 0 0 F Comprobación: ETR = P- exceso + reserva inicial 22 0 70 40 80 30 0 -40 0 0 93 0 30 0 0 0 0 0 0 10 9 0 0 158 137 0 0 0 50 0 50 428 649 375 Aprendiendo hidrogeología 428 l/m2 = 1072 l/m2 – 649 l/m2 + 5 l/m2 ETR = ETP – falta 428 l/m2 = 803 l/m2 – 375 l/m2 Como se cumplen ambas igualdades el balance es correcto. Una aplicación directa del balance es el cálculo de la escorrentía. Si por ejemplo estamos trabajando en una cuenca de 100 km2 y con un suelo de características homogéneas del suelo, podríamos determinar la escorrentía total anual multiplicando la superficie de cuenca y el exceso calculado en la ficha hídrica (tabla 2.1). Escorrentía total = 100 km2 x 649 l/m2 = 64,9 hm3. El porcentaje de escorrentía superficial y subterránea dependerá de los factores particulares de cada cuenca, como tipo de suelo, pendiente topográfica, de la cubierta vegetal existente y la permeabilidad o impermeabilidad del substrato geológico. 2.3. Método de los números de escorrentía La determinación del coeficiente de escorrentía de áreas pequeñas y desconectadas de cursos fluviales donde no existen aforos, frecuentemente presenta ciertas dificultades. Para ello, el United States Soil Conservation Service (USSCS), propone el método llamado “de los números de escorrentía”. El método determina la precipitación efectiva “Pe”, a partir de la precipitación total “P” y del número de escorrentía “N”. La precipitación efectiva se determina bien gráficamente, o aplicacando la siguiente expresión algebraica (Ec.1): Pe = (P – 508 / N + 5,08)2 / (P + 2.032 / N – 20,32) (Ec. 1) El número de escorrentía “N”, se obtiene a partir de unas tablas, que tienen en cuenta el tipo de suelo, cobertura vegetal, pendiente del terreno y la precipitación previa a la estudiada (tabla 2.2). A partir del valor de precipitación efectiva obtenido, el coeficiente de escorrentía puede calcularse como (Ec. 2): Ce = Pe / P 23 (Ec. 2) Aprendiendo hidrogeología Tabla 2.2. Valores para la selección de la “N” en algunas condiciones dadas. Uso de la tierra y cobertura Tratamiento del suelo Sin cultivo Cultivos en surco Surcos rectos Surcos rectos Surcos rectos Contorneo Contorneo Terrazas Terrazas Cereales Surcos rectos Surcos rectos Contorneo Contorneo Terrazas Terrazas Leguminosas o praderas con rotación Surcos rectos Surcos rectos Contorneo Contorneo Terrazas Terrazas Pastizales --------------------------------Contorneo Contorneo ----------------- Pendiente del terreno % >1 <1 >1 <1 >1 <1 >1 <1 >1 <1 >1 >1 >1 <1 >1 <1 >1 <1 >1 <1 >1 <1 <1 ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Pradera permanente Bosques naturales - Muy ralo - Ralo - Normal - Espeso - Muy espeso Caminos - De terracería - Superficie dura Tipo de suelo A 77 72 67 70 65 66 62 B 86 81 78 79 75 74 71 C 91 88 85 84 82 80 78 D 94 91 89 88 86 82 81 65 63 63 61 61 59 76 75 74 73 72 70 84 83 82 81 79 78 88 87 85 84 82 81 66 58 64 55 63 51 77 72 75 69 73 67 85 81 83 78 80 76 89 85 85 83 83 80 68 39 47 6 30 79 61 67 35 58 86 74 81 70 71 89 80 88 79 78 − − − − − 56 46 36 26 15 75 68 60 52 44 86 78 70 62 54 91 84 77 69 61 − − 72 74 82 84 87 90 89 92 Si se tienen en cuenta las condiciones de humedad del suelo, previas a la precipitación analizada, N debe corregirse según los valores de la tabla 2.4. Las correcciones se aplican en los dos siguientes supuestos; que la altura de precipitación acumulada cinco días antes (ll5) de la fecha en cuestión sea inferior a 2,5 cm, o superior a 5 cm. Si (ll5) es inferior a 2,5 cm de hace la corrección A , y si es superior a 5 de hace la corrección B. 24 Aprendiendo hidrogeología Tabla 2.3. Tipos de suelos para la selección del valor “N” en la tabla. 2.2. Tipo de Suelo Textura del suelo A Arenas con poco limo y arcilla; suelos muy permeables. Arenas finas y limos. Arenas muy finas, limos, suelos con alto contenido de arcilla. Arcilla en grandes cantidades; suelos poco profundos con subhorizontes de roca sana; suelos muy impermeables. B C D Tabla 2.4. Valores para la corrección de “N”. N N con corrección A ll5 < 2,5 cm N con corrección B ll5 > 2,5 cm 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 0 4 9 15 22 31 40 51 63 78 100 0 22 37 50 60 70 78 85 91 96 100 2.4. El permeámetro de Guelph Este instrumento se utiliza para medir la infiltración en suelos. Consta de dos tubos concéntricos de diferentes diámetros. Uno actúa como depósito de agua, y el otro de menores dimensiones que se pone en contacto con el suelo, lleva acoplado un sistema que permite mantener una carga hidráulica constante. El método para determinar la permeabilidad es muy sencillo y consta de los siguientes pasos: - Se perfora un orificio en el suelo de unos 15 cm de profundidad. - Se llena el depósito de agua y se cierra para crear el vacío. - Se introduce el cilindro de menor diámetro en el orificio del suelo. - Se abre el émbolo de la parte superior y se realizan lecturas del flujo para dos cargas hidráulicas constantes, de 5 y 10 cm. 25 Aprendiendo hidrogeología El método de cálculo utilizado para determinar la infiltración mediante el permeámetro de Guelph que se explica ha sido el propuesto por Reynolds y Elrick (1985). Estos autores determinan la infiltración considerando un régimen estacionario, mediante la siguiente ecuación (Ec.3): Kguelph = 60 (Dp2 / (Do2 + 4DoH2)) * Q (Ec.3) Donde Kguelph es la infiltración en mm/h; Dp el diámetro del permeámetro en cm; Do el diámetro del pozo de muestreo en cm; H2 es la carga hidráulica utilizada en la medición y Q es el flujo a intensidad constante en condiciones de estado estacionario (mm/min). 2.5. Ejemplos y aplicaciones En este apartado se pone en práctica, con ejemplos reales, los tres métodos explicados para el cálculo de la escorrentía e infiltración. Los ejemplos se refieren a una misma parcela experimental localizada en la Mesa de Ocaña (Toledo). Se trata de una parcela de unas 5 ha de superficie, con una topografía muy suave y cotas que oscilan entre 720 y 722 metros. La pendiente es del orden del tres por mil. La zona es por tanto muy llana y carece de drenaje natural fuera de los límites de la parcela. En cuanto a sus características geológicas y texturales, se trata de un substrato de calizas muy carstificadas recubiertas por depósitos cuaternarios, principalmente arcillas limosas y arcillas arenosas. El espesor de estos materiales varía entre unos 4 m y algo menos de 1 m. Los 20 o 30 centímetros más superficiales presentan restos vegetales y textura terrosa correspondiente a tierra de labor. Balance hídrico con la ficha hídrica Los datos climáticos de partida proceden de la Estación nº 3-100 (Aranjuez-Escuela de horticultura), del Instituto Nacional de Meteorología, que dispone de una serie de años suficientemente larga y representativa de años meteorológicos medios (tabla 2.5). 26 Aprendiendo hidrogeología Tabla 2.5. Datos climáticos medios mensuales Sep Oct Nov Dic Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Total P 45 51 49 49 34 45 40 53 43 7 9 448 Tª 19,2 13,8 8,5 5 5,1 6,5 9,5 12,3 15,9 20,3 23,8 23 13,6 ETP 89 22 10 11 15 32 50 130 753 51 81 23 115 147 Resumen de datos climáticos: - Temperatura media mensual más baja: 5 ºC en diciembre. Temperatura mensual media más elevada: 23,8 ºC en julio. Temperatura anual media: 13,6 ºC. Precipitación media anual: 448 mm. Evapotranspiración potencial anual: 753 mm. Para conocer el excedente o falta de agua se han elaborado tres fichas hídricas (tabla 2.6) con diferentes supuestos de reserva de saturación o capacidad de campo del suelo. Es decir, se analiza la cantidad de agua que se puede infiltrar dependiendo de la capacidad que tenga la cobertera superficial de retener agua. Desde un punto de vista conceptual si por ejemplo analizamos el supuesto para una reserva de suelo de 100 mm, vemos que la reserva empieza a formarse a mediados de octubre y a principio de febrero se alcanza la reserva de saturación. Comienza a disminuir a mediados de mayo y a finales de julio se produce el agotamiento de la reserva de agua en el suelo. Es decir, la infiltración desde la cobertera superficial hacia el subsuelo se iniciará en febrero y dejará de producirse a mediados de mayo. A partir de mayo el tiempo de permanencia del agua en la zona no saturada dependerá de la abundancia de las fracciones más o menos arcillosas que atraviese. Obviamente esta descripción corresponde a una situación media que puede variar ligeramente de un año a otro. Lo anteriormente expuesto, viene a decir, que en general son las lluvias de invierno y primavera las que alimenta los ríos y acuíferos, siendo por tanto las estaciones en las que se produce mayor escorrentía superficial y/o subterránea. Que se produzca una u otra en mayor o menor medida, está relacionado con la permeabilidad del substrato geológico y con la pendiente topográfica. En la zona de estudio, parece que la escorrentía subterránea puede ser muy significativa, tanto por la horizontalidad del 27 Aprendiendo hidrogeología terreno como por la aparente alta carstificación de las calizas infrayacentes. En términos del balance, la escorrentía total (superficial y subterránea) viene determinada por el exceso calculado (datos mensuales y total anual). De las tres hipótesis de reserva de saturación, el supuesto que supondría una mayor infiltración, sería para una reserva de 75 mm, con un exceso de 55 mm. La situación teórica en la que se produce menos infiltración corresponde a una reserva de saturación de la cobertera de 150 mm, donde toda el agua queda retenida en el suelo y no se produce escorrentía ni superficial ni subterránea (exceso 0). Tabla 2.6. Balance hídrico del suelo en diferentes hipótesis de reserva de saturación; 75 mm, 100 mm y 150 mm. Datos climáticos de tabla 2.5. FICHA HÍDRICA PARA UNA RESERVA DE SATURACIÓN DE 75 mm V.R. Res. ETR Déf. Exc. Sep Oct Nov 0 0 27 0 0 27 45 51 22 44 0 0 0 0 0 Dic 39 66 10 0 0 Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Total 9 0 0 0 -38 -37 0 0 75 75 75 75 37 0 0 0 11 15 32 50 81 60 7 9 393 0 0 0 0 0 55 140 121 360 14 30 8 3 0 0 0 0 55 FICHA HÍDRICA PARA UNA RESERVA DE SATURACIÓN DE 100 mm V.R. Res. ETR Déf. Exc. Sep Oct Nov 0 0 27 0 0 27 45 51 22 44 0 0 0 0 0 Dic 39 66 10 0 0 Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Total 23 11 0 0 -38 -62 0 0 89 100 100 100 62 0 0 0 11 15 32 50 81 85 7 9 418 0 0 0 0 0 30 140 121 335 0 19 8 3 0 0 0 0 30 FICHA HÍDRICA PARA UNA RESERVA DE SATURACIÓN DE 150 mm V.R. Res. ETR Déf. Exc. Sep Oct Nov 0 0 27 0 0 27 42 51 22 44 0 0 0 0 0 Dic 39 66 10 0 0 Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Total 23 30 8 3 -38 -92 0 0 89 119 127 130 92 0 0 0 11 15 32 50 81 115 7 9 448 0 0 0 0 0 0 140 121 305 0 0 0 0 0 0 0 0 0 El caso extremo de que la superficie del terreno no tuviera nada de suelo, es decir con una reserva de saturación 0 mm (tabla 2.7), el porcentaje del 28 Aprendiendo hidrogeología exceso que se infiltre puede ser muy alto ya que según las observaciones geológicas llevadas a cabo, la carstificación en la zona es muy alta. Tabla 2.7. Balance hídrico del suelo para una reserva de saturación de 0 mm (sin suelo edáfico). Datos climáticos de tabla 2.5. Sep ETR 45 0 Exc. Oct Nov 51 22 0 27 Dic 10 39 Ene Feb 11 15 23 30 Mar 32 8 Abr 50 3 May Jun Jul Ag 43 23 7 9 0 0 0 0 Total 318 130 Método de los números de escorrentía Según la descripción geológica previa, podemos clasificar los materiales cuaternarios más superficiales como pertenecientes al grupo B, “arenas finas y limos”, o como del grupo C, “Arenas muy finas, limos y suelos con alto contenido de arcilla”. La determinación de N se realiza entrando con estos grupos en otra tabla, que tiene en cuenta la pendiente del terreno y el uso de la tierra. En función de las características del terreno y la tabla 2.2, podemos afinar algo más y considerar que se trata suelos de los grupos B y C, una pendiente inferior al 1 % y una superficie sin cultivos. En dichas condiciones, obtenemos; para suelos del grupo B una N de 58, y para suelos del grupo C un valor de N de 71. Aplicando el método numérico (Ec.1), para una precipitación máxima diaria de 5,6 cm, para un periodo de retorno de 10 años, se obtiene: Para N de 58: Pe = 0,18 cm y Ce = 0,032. Para N de 71: Pe = 0,89 cm y Ce = 0,15. Si se tienen en cuenta las condiciones de humedad del suelo, previas a la precipitación analizada, N debe corregirse según unos datos tabulados. Las correcciones se aplican en los dos siguientes supuestos; que la altura de precipitación acumulada cinco días antes (ll5) de la fecha en cuestión sea inferior a 2,5 cm, o superior a 5 cm. En la situación intermedia no se realiza corrección. Aplicando dichas correcciones: Para N de 58 y ll5 inferior a 2,5 cm: N corregida = 38, Pe =0,19 cm y Ce =0,033. Para N de 58 y ll5 superior a 5 cm: N corregida = 77, Pe =1,43 cm y Ce = 0,25. 29 Aprendiendo hidrogeología Para N de 71 y ll5 inferior a 2,5 cm: N corregida = 51, Pe =0,02 cm y Ce=0,003. Para N de 71 y ll5 superior a 5 cm: N corregida = 85, Pe =2,41 cm y Ce = 0,4. Es decir, un coeficiente de escorrentía que dependiendo de la litología y de las condiciones iniciales de saturación del suelo puede oscilar entre 0,003 y máximo de 0,4. El permeámetro de Guelph Se han realizado cuatro ensayos de permeabilidad repartidos regularmente en la parcela experimental. Todos los ensayos se han determinado en régimen permanente, alcanzado después de unos 15 minutos desde el inicio del ensayo. Datos fijos: Dp = 2,5 cm. Do = 7 cm. H5 = 5 cm. H10 = 10 cm. Valores medidos y calculados: Q (mm/min); flujo a intensidad constante en condiciones de estado estacionario y Kguelph (mm/h); infiltración. Ensayo 1 Q para H5 = 4,5 mm/min; Q para H10 = 21 mm/min; Kguelph = 17,01 mm/h Kguelph = 52,71 mm/h Ensayo 2 Q para H5 = 5 mm/min; Q para H10 = 26 mm/min; Kguelph = 18,9 mm/h Kguelph = 65,26 mm/h Ensayo 3 Q para H5 = 2,28 mm/min; Q para H10 = 17,3 mm/min; Kguelph = 8,61 mm/h Kguelph = 43,42 mm/h 30 Aprendiendo hidrogeología Ensayo 4 Q para H5 = 4,6 mm/min; Q para H10 = 26 mm/min; Kguelph = 16,25 mm/h Kguelph = 65,26 mm/h Resumen de resultados Para una carga hidráulica de 5 cm, la permeabilidad del terreno ha dado valores comprendidos entre 8,25 mm/h y 18,9 mm/h. Para una carga hidráulica de 10 cm, la permeabilidad varía entre 43, 42 mm/h y 65,26 mm/h. 31 Aprendiendo hidrogeología 32 Aprendiendo hidrogeología Capítulo 3 Acuíferos y embalses subterráneos 3.1. Definiciones Acuífero Se denomina acuífero a aquel estrato o formación geológica, que permitiendo el almacenamiento y circulación de agua por sus poros o grietas, hace que el hombre pueda aprovecharla en cantidades económicamente apreciables para subvenir a sus necesidades. Según la presión del agua contenida en los acuíferos, puede hablarse de: acuíferos libres, acuíferos confinados o acuíferos semiconfinados. Acuífero libre Los acuíferos libres se caracterizan por tener una superficie libre de agua en contacto directo con el aire, es decir, que está a presión atmosférica (no se tiene en cuenta el espesor de materiales porosos de la zona no saturada). El nivel del agua en los pozos de estos acuíferos coincide con el límite superior de la zona saturada (figura 3.1). Figura 3.1. Bloque diagrama esquemático de un acuífero libre parcialmente drenado por un río en el fondo de valle. 33 Aprendiendo hidrogeología Acuífero confinado o cautivo Son acuíferos en los que el agua se encuentra a una presión mayor que la atmosférica debido al peso de los materiales que tiene por encima. En el techo y muro del acuífero hay materiales impermeables. El agua en estos acuíferos rellena todos los poros de la formación geológica. A efectos prácticos para su identificación en campo, cuando se perfora un pozo, el nivel del agua asciende por encima del techo del acuífero. Es decir, el nivel piezométrico se encuentra siempre por encima del techo de la formación geológica que almacena el agua (figura 3.2). Figura 3.2. Esquema de un acuífero confinado. Acuífero semiconfinado En este tipo de acuíferos el agua se encuentra a una presión superior a la atmosférica y el nivel piezométrico también se sitúa por encima del techo del acuífero. A diferencia de los acuíferos cautivos, tienen conexión con el exterior en algún punto, bien a través de un acuitardo o por contacto directo en alguna zona puntual (figura 3.3a). Con frecuencia al analizar la estructura geológica de una región cuando se quiere realizar un estudio hidrogeológico, se encuentra alternancia de estratos con diferentes permeabilidades, que suelen dar lugar a acuíferos superpuestos. Generalmente en la superficie se encuentran acuíferos libres, y en niveles más profundos acuíferos confinados y/o semiconfinados (figura 3.3b). 34 Aprendiendo hidrogeología Figura 3.3. a) Esquema de un acuífero semiconfinado. En la zona de la derecha, el acuífero está en contacto directo con la superficie, y se comportará como libre. Se denomina zona surgente a aquella en la que el nivel piezométrico se sitúa por encima de la superficie topográfica. En los pozos que se perforen en la zona surgente el agua llegará a la superficie o cerca de ella sin necesidad de bombearla. b) Esquema de una zona con superposición de acuíferos. A. Acuífero libre drenado por un manantial, B. Acuífero confinado con pozos no surgentes y C. Acuífero confinado con una extensa zona surgente. Acuitardo Este término se refiere a las formaciones geológicas que, conteniendo apreciables cantidades de agua, la transmiten tan lentamente que hace que no sean aptas para el emplazamiento de captaciones de agua debido al escaso aprovechamiento que puedan tener por parte del hombre. Las arcillas limosas o arenosas pueden servir como ejemplo de acuitardo (figura 3.4). Acuicludo Se define como aquella formación geológica que conteniendo agua en su interior, incluso hasta la saturación, no la transmite y por lo tanto no es aprovechable. Un ejemplo de acuicludo son algunas arcillas. 35 Aprendiendo hidrogeología Figura 3.4. Esquemas comparativos entre un acuífero y un acuitardo. En un acuífero, a las pocas horas de perforar un pozo el nivel freático en su interior coincide con el del acuífero. En un acuitardo, a pesar de que los materiales puedan estar completamente saturados, el volumen de agua que puede extraerse del pozo es muy escaso debido a la baja permeabilidad de la formación geológica. Acuífugo Se refiere a las formaciones geológicas que ni contienen agua ni la pueden transmitir. El granito inalterado sería un ejemplo de acuífugo. Figura 3.5. Acuicludo y acuífugo. En el acuicludo los materiales pueden contener agua pero no transmitirla, de modo que si se perfora un pozo apenas tendrá agua (por ejemplo las arcillas). En un acuífugo los materiales no pueden almacenar agua y los pozos estarán siempre secos (por ejemplo el granito inalterado). 36 Aprendiendo hidrogeología 3.2. Parámetros hidrogeológicos Los parámetros hidrogeológicos permiten conocer y cuantificar el movimiento del agua en el interior del acuífero, de acuerdo con la ecuación general del flujo de las aguas subterráneas. Seguidamente se definen los más importantes, que son: porosidad, permeabilidad, transmisividad, coeficiente de almacenamiento, así como el concepto de caudal específico. Porosidad La porosidad de una roca, o porosidad total, viene expresada por la relación entre el volumen de intersticios en una muestra dada de un medio poroso y el volumen bruto del medio poroso incluidos los huecos. Se representa por la letra “m” y suele expresarse en tanto por ciento. m = Vh / Vr (Ec.4) Donde: Vh = es el volumen de huecos. Vr = es el volumen de roca. Entre otros factores, la porosidad de una roca depende de parámetros texturales tales como: el tamaño de partícula, la selección, la forma, el empaquetamiento y la madurez textural y composicional. En estudios hidrogeológicos, para conocer cómo se mueve el agua a través de acuífero, tiene más interés la “porosidad eficaz”, que puede definirse como la relación entre el volumen de agua que puede ser drenado por gravedad de un medio poroso inicialmente saturado, y el volumen total del medio poroso. Se representa por “me” y se suele expresar en tanto por ciento. me = Vhc / Vr (Ec.5) Donde: Vhc = es el volumen de huecos conectados entre sí. Vr = es el volumen de roca. 37 Aprendiendo hidrogeología Figura 3.6. A) La porosidad total incluye todos los poros de la porción de roca considerada, independientemente de que contengan o no agua, y de que estén conectados entre ellos. B) Para determinar la porosidad eficaz, únicamente se consideran los poros interconectados que permiten el movimiento del agua. En la figura viene representado por los poros sombreados, que todos ellos estarían conectados entre sí. Permeabilidad La permeabilidad se define como el flujo unitario de agua que atraviesa una sección unitaria de acuífero, bajo la influencia de un gradiente hidráulico unitario, a temperatura de campo, y se expresa como: K = c * d2 *γ / µ (Ec.6) Donde: c = constante adimensional. d2 = factor que depende de la superficie intergranular. γ = peso específico del líquido. µ = viscosidad del líquido. en esta expresión, al término cd2 = k, que es la permeabilidad intrínseca o específica, y depende exclusivamente de las características del terreno. La permeabilidad (K) se suele expresar en m/día. No se puede establecer una relación directa entre permeabilidad y porosidad, ya que por ejemplo un terreno muy poroso puede tener una permeabilidad baja si sus poros son pequeños y están mal conectados, o bien tener una alta permeabilidad si los poros son grandes y están bien interconectados. La permeabilidad está relacionada con la porosidad eficaz. 38 Aprendiendo hidrogeología Tabla 3.1. Valores de la permeabilidad (según autores). K (m/día) Calificación estimativa K < 10-2 10-2 < K < 1 Muy baja Baja 1 < K < 10 Media 10 < K < 100 Alta K > 100 Muy alta Transmisividad Es el volumen de agua que atraviesa una banda de acuífero de ancho unitario en la unidad de tiempo y bajo la carga de un metro. Es un parámetro representativo de la capacidad que tiene el acuífero para ceder agua. Se suele medir en m2/día, siendo menos habitual en m2/hora o en m2/segundo. Tabla 3.2. Valores de la transmisividad (según autores). T (m2/día) Calificación estimativa T < 10 10 < T < 100 Muy baja Baja 100 < T < 500 Media a alta 500 < T < 1.000 Alta T > 1.000 Muy alta Este parámetro se obtiene a partir de la realización de ensayos de bombeo en pozos. Básicamente, el método empleado en estos ensayos consiste en extraer agua de los pozos, y medir para diferentes intervalos de tiempo, los caudales bombeados y los descensos del nivel del agua en el pozo de bombeo y/o en piezómetros de observación situados en su zona de influencia. Existen varios métodos para realizar ensayos de bombeo que no serán tratados en este libro. La permeabilidad y transmisividad se relacionan por la expresión: T=K*b Donde: 39 (Ec.7) Aprendiendo hidrogeología b = el espesor saturado del acuífero considerado (en metros). K = permeabilidad (m/día). Figura 3.7. Esquema explicativo del concepto de la transmisividad calculado a partir de la permeabilidad y del espesor saturado. Coeficiente de almacenamiento En Custodio y Llamas (1983) se define como el volumen de agua que puede ser liberado por un prisma vertical del acuífero de sección igual a la unidad y altura igual a la del acuífero saturado, si se produce un descenso unidad del nivel piezométrico o de la carga hidráulica. Es un parámetro adimensional. En el glosario de la UNESCO (1992), el coeficiente de almacenamiento se define como el volumen de agua liberado o añadido a un acuífero por unidad de superficie del acuífero y por unidad de variación de carga hidráulica. 40 Aprendiendo hidrogeología C Figura 3.8. (A y B). Coeficiente de almacenamiento en un acuífero libre. Representa el volumen de agua vaciado al descender el nivel freático la unidad, sobre un prisma de base unitaria, C) Coeficiente de almacenamiento en un acuífero confinado. La figura también representa un prisma con un descenso unitario del nivel piezométrico. Tabla 3.3. Valores del coeficiente de almacenamiento (según autores). Tipo de material permeable Cárstico: Caliza y dolomías jurásicas Tipo acuífero Valor medio de S Libre Semiconfinado Confinado 2 x 10-2 5 x 10-4 5 x 10-5 Cárstico: Calizas y dolomías cretácicas Libre Semiconfinado y terciarias Confinado Poroso intergranular: Gravas y arenas Libre Semiconfinado Confinado Cársticos y porosos: Calcarenitas marinas Libre terciarias 2 x 10-2 - 6 x 10-2 10-3 - 5 x 10-4 10-4 - 5 x 10-5 5 x 10-2 - 15 x 10-2 10-3 10-4 15 x 10-2 - 18 x 10-2 En acuíferos libres el coeficiente de almacenamiento coincide con la porosidad eficaz y se puede representar en tanto por ciento. 41 Aprendiendo hidrogeología Caudal específico El caudal específico (Qe) de un pozo se define como el cociente entre el caudal de agua bombeada, expresada en litros por segundo, y el descenso del nivel piezométrico producido en el pozo expresado en metros. Figura 3.9. Representación gráfica ilustrando el concepto de caudal específico, expresado como el cociente entre el caudal bombeado en un pozo, expresado en l/s, y el descenso medido en el pozo en metros (diferencia entre el nivel estático y dinámico). Este parámetro da una idea del rendimiento de las captaciones y está muy relacionado con la transmisividad del acuífero, que se puede determinar con bastante aproximación mediante la expresión. Qe (l/s/m) = Q (l/s) /d (m) T (m2/día) = Qe (l/s/m) * 100 42 (Ec.8) Aprendiendo hidrogeología Capítulo 4 Acuíferos en diferentes formaciones geológicas 4.1. Acuíferos en medios porosos En hidrogeología suele hablarse de acuíferos en medios porosos para referirse a formaciones geológicas no consolidadas, es decir, para sedimentos que todavía no han alcanzado el proceso de diagénesis. En general hace referencia a materiales detríticos, tales como gravas, arenas, limos y arcillas. Estos acuíferos pueden tener características hidrogeológicas muy diferentes dependiendo del proceso geológico que los originó, y/o de su historia post-sedimentaria. Formaciones características Sin entrar a comentar el proceso sedimentario que puede dar origen a estos acuíferos, vamos a diferenciar cuatro tipos que son representativos de casi todas las posibilidades que podemos encontrar: a) acuíferos en cuencas sedimentarias, b) acuíferos en depósitos aluviales, c) acuíferos en coluviones y d) acuíferos en arenas eólicas. Acuíferos en cuencas sedimentarias Son el resultado de la actuación de procesos geológicos durante millones de años. Pueden ocupar superficies de miles de km2 y profundidades de centenas a miles de metros. Tiene una gran capacidad de almacenamiento de agua subterránea (ver Ejemplo 1). Cuando el acuífero tiene grandes dimensiones, suele estar constituido por materiales de litología variable, con toda la gama de tamaños de partícula, desde grava hasta arcilla. Estos cambios granulométricos hacen que dentro del acuífero existan zonas con permeabilidades muy diferentes. Generalmente, a pesar de la heterogeneidad de estos depósitos, en conjunto se considera como si de un único acuífero de tratara. 43 Aprendiendo hidrogeología En España existen gran variedad de acuíferos de este tipo, siendo dos buenos ejemplos el acuífero detrítico de Madrid y el acuífero detrítico de la Cuenca del Duero. Figura 4.1. Perfil esquemático típico de una de cuenca sedimentaria. En las zonas de borde predominan materiales detríticos (gravas y arenas) que suelen dar lugar a acuíferos libres. A medida que nos alejamos de la zona de sierra, los materiales son más finos, limos y arcillas, favoreciendo la formación de acuíferos semiconfinados. En las zonas más distales se suelen encontrar materiales evaporíticos formados en ambiente lacustre. Acuíferos en depósitos aluviales Forman un tipo de acuífero muy particular y de gran importancia social. Hace referencia a los acuíferos que se encuentran en la llanura de inundación de los ríos. Normalmente son acuíferos de poca profundidad, de diez a treinta metros, con anchuras que raramente superan un centenar de metros y longitudes muy variables, dependiendo del río con el que tengan relación (figura 4.2a). La importancia de estos acuíferos se debe a las siguientes razones: - Tienen el nivel freático muy próximo a la superficie del terreno. Suelen tener una topografía plana, que facilitan el desarrollo de cultivos. Suelen presentar conexión con el cauce de algún río. Los pozos se perforan con facilidad, gracias al bajo grado de consolidación de los sedimentos. - Su porosidad eficaz es relativamente alta en comparación con otros acuíferos detríticos. 44 Aprendiendo hidrogeología Este tipo de acuíferos, tradicionalmente se ha venido utilizando para abastecimiento de pequeñas poblaciones, y más concretamente para riego cultivos tipo huerta. El principal problema que presentan estos acuíferos es su alta vulnerabilidad frente a la contaminación, que tiene que ver con la estrecha conexión que hay entre el río y acuífero de los depósitos aluviales. De hecho, los frecuentes vertidos incontrolados de aguas residuales e industriales que cada día terminan en los ríos, ha mermado claramente la calidad química de las aguas superficiales y subterráneas de estos acuíferos en muchas zonas del mundo. Acuíferos en coluviones Se trata de acuíferos que se localizan en depósitos de ladera (figura 4.2b). Son acuíferos muy locales y con posibilidad de aprovechamiento muy limitada. Generalmente ocupan zonas de pendiente moderada y espesores no muy grandes (de unos dos a cinco metros). Figura 4.2. Perfiles esquemáticos de acuíferos asociados a depósitos aluviales (A) y a coluviales (B). Acuíferos en dunas eólicas Los acuíferos en arenas de zonas dunares son particulares, no por su litología, sino por las peculiaridades de los ambientes geomorfológicos donde se localizan (ver Ejemplo 2). Las acumulaciones arenosas de materiales transportados por el viento pueden tener composiciones muy diversas, y tamaños generalmente de arena o limo. El cuarzo suele ser el mineral más frecuente debido a su gran resistencia a la meteorización y a su abundancia en la Tierra. Las partículas que forman las dunas suelen estar muy bien clasificadas. 45 Aprendiendo hidrogeología Las dunas pueden encontrase en ambientes diversos, por ejemplo formando grandes cordones litorales, dunas individuales, o como gigantes acumulaciones de arena en los erg de los desiertos. Algunas características generales del funcionamiento hidrogeológico en sistemas dunares de clima desértico son: - Por lo general, los sistemas dunares forman acuíferos libres con un flujo subterráneo radial hacia los bordes. La recarga se produce por infiltración del agua de lluvia y la descarga por manantiales y por evaporación. Cuanto más superficie y volumen ocupe la acumulación de arena, mayor será la capacidad de regulación que tenga el acuífero. - El agua subterránea del interior de las dunas tiene un papel como elemento de control geomorfológico, regulando los procesos de acumulación y/o erosión de arena, en particular cuando el nivel freático se encuentra cerca de la superficie. - La cercanía del nivel freático a la superficie del terreno favorece una evaporación muy alta, que contribuye a la precipitación de cementos evaporíticos en la zona freática, o salcretas cerca de la superficie y en la parte superior de la franja capilar. Con frecuencia, estas superficies endurecidas actúan como base de deflacción eólica y originan extensas superficies planares. Estas superficies pueden tener tamaños muy diferentes, desde ocupar únicamente el espacio interdunar hasta decenas de km2. Parámetros hidrogeológicos Porosidad Los sedimentos que forman acuíferos en materiales detríticos presentan una porosidad total muy superior al resto de las formaciones geológicas. Como norma general, en los materiales detríticos la porosidad aumenta con el grado de uniformidad, y disminuye con el grado de compactación. Según diversos autores, la porosidad total de aluviones gruesos y poco clasificados es del orden del 0,20. Para fangos blandos los valores más corrientes oscilan entre 0,25 y 0,65. La porosidad eficaz en limos y arcillas suele ser inferior a 0,1, y en gravas y arenas casi siempre se supera el 0,20. 46 Aprendiendo hidrogeología Permeabilidad La permeabilidad de los materiales detríticos puede ser muy variable según el ambiente geológico de formación y de su historia postsedimentaria; medio lacustre, fluvial, marino, glaciar, etc. Según autores, los valores típicos de permeabilidad en rocas no consolidadas son del siguiente orden: gravas gruesas 1.000 m/día, gravas medias arenosas 100 m/día, arena media 50 m/día, arena fina 10 m/día, arena limosa entre 0,1 y 1 m/día y para limos arcillosos entre 0,0001 y 0,1 m/día. 47 Aprendiendo hidrogeología Ejemplo 1. “El acuífero detrítico de Madrid” Geología El acuífero de Madrid está formado por materiales detríticos del Terciario. Estos materiales rellenan la depresión tectónica del río Tajo, cubren una superficie de unos 10.000 km2 y tienen una potencia variable entre 200 y 3.000 m. La cuenca está delimitada por tres macizos rocosos, que constituyen el área madre de los aportes sedimentarios (figura 4.3). El Sistema Central representa el límite norte y tiene dirección NE-SO. Es predominantemente granítico en la parte occidental y metamórfico en la oriental. Los montes de Toledo, con dirección E-O forman el borde meridional. La Sierra de Altomira formada por materiales mesozoicos y calcáreos, tiene dirección N-S, y cierra la depresión por su zona oriental. El relleno de la cuenca sedimentaria se produjo durante el Terciario en condiciones de ambiente semiárido y ambiente continental, con un modelo de abanicos aluviales. En este gran acuífero es posible diferenciar dos grandes tipos de facies; una detrítica grosera próxima a los macizos montañosos y otra evaporítica en el centro de la cuenca. Entre ambas se sitúa una facies de transición de naturaleza mixta. Figura 4.3. Corte geológico simplificado de la depresión del Tajo entre la Sierra de Guadarrama y los Montes de Toledo (modificado de Pedraza J. 1978). 48 Aprendiendo hidrogeología Hidrogeología Los materiales detríticos de Madrid, de norte a sur evoluciona desde formaciones detríticas intermedias a facies distales más finas. Respecto a su funcionamiento hidrogeológico, aunque en conjunto se considera como única unidad, es posible hacer la siguiente diferenciación; materiales detríticos cuaternarios, detríticos terciarios y paleógenos, y calizas mesozoicas. El borde norte está representado hidrogeológicamente por el conjunto ígneo – metamórfico, que debe tratarse aisladamente de la unidad detrítica. A continuación se hace una breve descripción de cada uno de los materiales antes citados. Detrítico Cuaternario. Estos depósitos se localizan en las llanuras de inundación de los ríos y arroyos más importantes, en terrazas medias y bajas, algunos coluviales y en conos de deyección. Se consideran acuíferos libres, con potencias que pueden oscilar entre 2 y 20 m. Su recarga se produce por infiltración directa del agua de lluvia, y la descarga a través de los ríos y por infiltración al acuífero terciario infrayacente. Suelen tener conexión hidráulica con los cauces superficiales de los ríos. La porosidad media de estos materiales es de 0,1 a 0,2, y la transmisividad de 200 a 1.000 m2/día. El volumen de agua que se explota con estos pozos es escasa. Detrítico Terciario y Paleógeno. Los materiales de la facies detrítica del Terciario y Paleógeno funcionan como un único acuífero; complejo, multicapa, anisótropo y heterogéneo, con una potencia media que puede estimarse en unos 1.500 m (ITGE, 1989). Está formado por una alternancia discontinua de niveles permeables constituidos por gravas y arenas, intercalados entre otros de menor permeabilidad compuestos por arcillas, limos y arenas arcillosas. La heterogeneidad y granulometría está relacionada con la distancia al área madre de los materiales, pudiéndose establecer tres subfacies: proximal, media y distal. La más interesante como acuífero es la facies media, que tiene la mayor permeabilidad y granoclasificación. El ITGE realizó un modelo de flujo subterráneo tridimensional para conocer mejor el funcionamiento del acuífero. En la simulación supuso tres capas, 49 Aprendiendo hidrogeología cada una de ellas de 200 m de potencia. Los resultados obtenidos, ponían de manifiesto un flujo de características similares para las dos primeras capas, con una piezometría que guardaba cierta similitud con la topografía del terreno. El esquema regional de flujo para estas primeras capas establece una recarga por infiltración del agua de lluvia desde las zonas de interfluvio, y una descarga por las zonas deprimidas y cauces fluviales, como por ejemplo a través del Guadarrama. La capa del modelo del ITGE más profunda, muestra un flujo que no guarda relación con las capas anteriores, con direcciones preferentes en sentido NE-SO, hacia el Alberche y el Tajo. Las cotas más elevadas del nivel de agua subterránea, para las dos primeras capas, se sitúa en torno a los 650 m en la zona norte, y a unos 550 m en el límite de la provincia de Toledo. En relación con los volúmenes de agua que circula por el acuífero, los resultados del modelo del ITGE indicaban que por la primera capa circulaba el 72 % del total del acuífero, por la segunda el 20% y por la tercera sólo el 8 %. En cuanto a los parámetros hidrogeológicos, la transmisividad suele tener valores comprendidos entre 5 y 50 m2/día, pudiendo superar en algún caso los 200 m2/día. La calidad química de las aguas subterráneas de los depósitos terciarios varía tanto en superficie como en profundidad, y suele ser apta para diferentes usos. La conductividad eléctrica del agua tiene valores comprendidos entre 200 y 500 µmhos/cm. La salinidad aumenta hacia el sur y oeste como consecuencia del cambio hacia facies más distales. Por su contenido iónico, se clasifican como bicarbonatadas cálcicas o sódicas. Los materiales paleógenos, tienen aguas de peor calidad que las anteriores más profundas, predominando (75%) las cloruradas alcalinas y calcoalcalinas, siendo el resto bicarbonatadas cálcicas y cloruradas bicarbonatadas calcoalcalinas. Materiales Mesozoicos. Estos materiales abarcan unos 125 km2 de extensión en la Comunidad de Madrid, funcionando como un acuífero libre en la zona de afloramiento, que pasa a semiconfinado hacia el interior de la cuenca al quedar cubierto por depósitos terciarios. Está formado por calizas y dolomías del Mesozoico. Su potencia media es de unos 130 m. 50 Aprendiendo hidrogeología La recarga al sistema procede de la infiltración directa del agua de lluvia, y de las fracturas conectadas con el macizo granítico – metamórfico. La descarga se produce por los ríos y arroyos que la atraviesa, y por conexión con el detrítico terciario suprayacente. Complejo ígneo y metamórfico. Los materiales de la cuenca alta corresponde a formaciones fisuradas del complejo ígneo –metamórfico de la Sierra de Guadarrama. Estos materiales pueden considerarse como impermeables, aunque pueden albergar agua en fracturas abiertas o en zonas de alteración más superficiales. Los principales acuíferos, de carácter muy local, son libres y se encuentran asociados a depósitos aluviales. La calidad química de las aguas de estos materiales es excelente para cualquier uso, presentando valores de total de sólidos disueltos inferiores a 250 ppm. Las aguas se clasifican como bicarbonatas cálcicas o calco magnésicas. Debido al carácter superficial de estos acuíferos, son muy susceptibles de contaminación por infiltración de vertidos desde superficie. Vulnerabilidad a la contaminación La vulnerabilidad a la contaminación de las aguas subterráneas depende de factores intrínsecos a las características del acuífero (p.ej. permeabilidad) como de factores externos (por ejemplo la proximidad de un foco contaminante). Teniendo en cuenta las características intrínsecas de los acuíferos comentados, en orden decreciente de riesgo a la contaminación tenemos: a) acuíferos cuaternarios poco profundos, b) niveles acuíferos someros del detrítico de Madrid, c) niveles acuíferos profundos del detrítico de Madrid y d) complejo ígneo- metamórfico sin alterar. La contaminación de los depósitos cuaternarios se favorece por la escasa profundidad a la que se encuentra el nivel del agua, del orden de 5 a 10 m, y por tratarse de materiales poco consolidados con una permeabilidad elevada. Los problemas más importantes surgen en los depósitos aluviales, habitualmente conectados hidráulicamente con el río, de modo que si éste transporta un contaminante puede llegar con facilidad al acuífero. 51 Aprendiendo hidrogeología Menos vulnerables son los materiales detríticos del Terciario de Madrid, que están protegidos por la elevada profundidad a la que se encuentra su límite superior de la zona saturada, y por los cambios laterales de facies que se producen en profundidad, donde abundan niveles semipermeables con mayor contenido en arcilla. La contaminación será tanto más importante cuanto más arenosas sean las facies. Por último, los materiales del complejo ígneo – metamórfico no alterados y poco fracturados, son las zonas menos vulnerables a la contaminación debido a que son prácticamente impermeables. 52 Aprendiendo hidrogeología Ejemplo 2. “Las dunas de Erg Chebbi” Geología Erg Chebbi se localiza en borde noroeste del Sahara de Marruecos en la provincia de Errachidia. Presenta un clima desértico con matices continentales, donde las temperaturas alteran estacionalmente con grandes diferencias y medias anuales en torno a los 20 oC. La precipitación media anual es de 68 mm, aunque ocasionalmente se producen tormentas puntuales de hasta 200 mm en pocas horas, que provocan avenidas relámpago. Desde el punto de vista fisiográfico y geológico, en este desierto se pueden diferenciar dos zonas muy definidas; una zona pedregosa, denominada “hamada”, y el complejo dunar o “erg”. El desierto pedregoso tiene una topografía bastante horizontal, con un substrato geológico rocoso formado por materiales muy antiguos (Carbonífero y Devónico). Los materiales más frecuentes son esquistos argilíticos y areniscas. Estos materiales representan el substrato geológico el Erg. El complejo dunar Erg Chebbi constituye un sistema único caracterizado por una franja arenosa de unos 20 km de longitud en la dirección norte sur y unos 10 km en dirección este oeste, en su parte más ancha. La superficie total del complejo dunar viene a ser de unos 150 km2. Todo el sistema descansa sobre una superficie de topografía bastante plana, que presenta cierta pendiente hacia el sursuroeste. La pendiente de la plataforma entre el extremo norte y sur del erg es del orden del cinco por mil. Está formado por dunas multidireccionales de más de 200 metros de altura. Las cotas topográficas del complejo dunar oscilano entre unos 700 metros en las zonas de borde, hasta los 900 metros en las dunas más altas del interior. Hidrogeología Las captaciones de agua existentes en la zona pueden incluirse en alguna de las dos categorías; pozos excavados o khettaras. 53 Aprendiendo hidrogeología En términos generales los pozos tienen las siguientes características: a) profundidades que oscilan entre 1 y unos 10 metros, y b) diámetros de excavación entre 0,5 y unos 2 metros. La khettara es un sistema tradicional y ancestral para la captación y conducción de las aguas subterráneas. Consiste en una galería subterránea que al cortar el nivel freático permite que el agua salga por gravedad. La galería está conectada con la superficie del terreno por unos “pozos” o conductos verticales cada pocos metros. Las longitudes de una khettara puede variar desde centenas de metros a varios kilómetros, según sea el gradiente hidráulico, la posición del nivel freático y la cota alumbramiento. La distancia entre los conductos o “pozos” verticales, varía de unos 10 y 25 metros. Su distancia depende de la estabilidad del terreno, que debería permitir su construcción por métodos manuales, aunque actualmente se emplea maquinaria para su construcción. Finalizada la obra, esos conductos permanecen abiertos y pueden ser utilizados como puntos de captación de agua. Los caudales que se obtienen dependen mucho de la permeabilidad del terreno, oscilando entre 2 y 20 l/s. Las khettaras más importantes de la zona son las que abastecen las poblaciones de Hassilabied y Merzouga. La khettara de Merzouga abastecía de agua potable al 90% de la población hasta hace pocos años. En descenso del nivel freático de la última década ha ocasionado una pérdida importante de su caudal favoreciendo el avance de las dunas sobre zonas no regadas. La khettara de Hassilabied abastece el oasis de la localidad del mismo nombre. Consiste en un ramal principal de dirección sur – norte, que se extiende paralelo al borde entre el sistema dunar y la hamada. La longitud aproximada de este ramal viene a ser de algo más de dos kilómetros (figura 4.4b). Desde el ramal principal y perpendicularmente a él, parten otros tres brazos hacia el interior de las dunas, penetrando cada uno de ellos más de 500 m. A su vez, dos de ellos se ramifican de nuevo. En fotografía de satélite se observan restos de otros brazos que han sido tapados por el avance de las dunas. El caudal aforado en enero de 2008 a la salida de la galería principal y a la entrada del oasis era de 6,8 l/s. Según las características geológicas observadas, el ramal principal discurre principalmente por materiales arcillosos y limosos, y cumple una 54 Aprendiendo hidrogeología función de canalización de agua más que de drenaje del acuífero. La extracción de agua subterránea se realiza desde los tres brazos que penetran en las dunas. Figura 4.4. A) Morfología y localización del Erg Chebbi, B) Zona de estudio con indicación de los elementos siguientes: zonas de erg, wadis y hamada, curvas de nivel con equidistancia de 20 metros, localización de los pozos del inventario de puntos de agua, red de drenaje superficial, ubicación de khettaras, y oasis. El su conjunto, el complejo dunar de Erg Chebbi constituye un acuífero libre que ocupa una superficie de unos 150 km2. El nivel freático medido en la mayoría de los pozos distribuidos a lo largo de todo el perímetro del sistema de dunas, se sitúa muy próximo a la superficie del terreno (entre 0,5 y unos 3 metros). El modelo conceptual de flujo responde al esquema clásico en este tipo de acuíferos. Las entradas al sistema se producen por infiltración directa del agua de lluvia, y salidas por: manantiales, extracciones desde pozos y khettaras, por evaporación directa, y por infiltración a favor de fracturas en el basamento rocoso que actúa como límite del acuífero. En régimen natural, el flujo subterráneo en las arenas es radial desde las zonas interiores más elevadas, hacia las zonas de borde. 55 Aprendiendo hidrogeología El funcionamiento hidrogeológico de la zona borde del entorno de Hassilabied, se explica en el perfil de la figura 4.5, que representa una sección perpendicular al acuífero en la zona limítrofe entre el erg y hamada. El descenso continuado del nivel freático en la zona, está llevando a que de año en año se construyan más metros de galerías para drenar el acuífero. De continuar aumentando la demanda de agua, se llegará a una situación en la que el extremo de la khettara, se sitúe tan próximo a la cota del nivel freático, incluso por encima, que se produzca periodos de escasez de agua. Figura 4.5. Perfil hidrogeológico en la zona de borde del entorno de Hassilabied. (1) Posición del nivel freático en régimen natural, sin intervención antrópica, y (2) posición del nivel freático medido por el autor en el año 2008. Los principales materiales que encontramos en el perfil de la figura 4.5 son los siguientes: - Arenas eólicas del erg. Constituyen el acuífero principal. Tienen una alta porosidad y permeabilidad. Las arenas tienen valores de permeabilidad (K1) comprendidos entre 10 y 80 m/día, y una porosidad total media del 25 %. - Materiales arcillosos, limosos y niveles de arenas y gravas, de origen fluvial en la zona de wadis. Son depósitos de un antiguo wadis de mayor anchura que el que encontramos actualmente en la zona de borde, cuya superficie topográfica tendría una cota superior a la actual. Estos materiales (K2) tienen una permeabilidad muy dispar que oscila 56 Aprendiendo hidrogeología entre unos 3 x 10-2 y 6 x10-3 m/día, en cualquier caso bastante inferior a la de las arenas del erg. En particular, el oasis se sitúa sobre arcillas, con una potencia mínima observada de 1,5 metros. - Substrato rocoso formado por esquistos y areniscas. - Limos, arcillas y arenas eólicas, cubiertos por cantos de pavimento desértico de color oscuro en la hamada. 57 Aprendiendo hidrogeología 4.2. Acuíferos en medios cársticos Introducción Las formaciones cársticas están formadas por rocas sedimentarias consolidadas, cuyos poros o fisuras han sido ensanchadas por la acción disolvente de las aguas subterráneas, hasta formar grandes conductos o cuevas. El proceso de carstificación representa la disolución de una roca fisurada debida a la circulación de agua. Esta característica va a inferir unas propiedades particulares a los acuíferos cársticos como son, por ejemplo, el hecho de que su transmisividad además de ser direccional, evolucione en el tiempo debido al mecanismo de disolución. La carstificación es el resultado de la acción de numerosos factores, que actúan simultáneamente y de manera interrelacionada. Entre los más importantes cabe destacar los siguientes: - Factores geológicos, que desde un punto de vista litológico, van a influir en la solubilidad de las rocas, o por la tectónica, que condicionará la existencia de conductos preferentes de disolución. - Factores climáticos, que van a determinar las características termopluviométricas reinantes. - Hidrodinámicos, que según el tipo de flujo condicionarán la disolución de las rocas. - Los físico-químicos, que determinan el proceso de disolución como tal. En función de los diferentes parámetros termodinámicos que intervengan se darán distintos equilibrios químicos, cambios de fase, etc. - Bioquímicos, ya que dependiendo de la acción de diversos microorganismos en relación con el medio se producirán nuevas reacciones químicas. Proceso de disolución de las calizas Como punto de partida para explicar el proceso de disolución de las calizas hay que considerar la importancia del contenido en CO2 del agua. En el agua de lluvia este contenido es relativamente pequeño y sólo es suficiente para disolver unas 60 ppm de CO3Ca, si no aumenta la cantidad de CO2 58 Aprendiendo hidrogeología disuelto en el agua. El contenido de CO2 de las aguas subterráneas, después de que atraviesan un suelo vegetal, es muy superior al del agua de lluvia, y muchas veces es suficiente para disolver hasta 300 a 400 ppm de CO3Ca. La disolución del CO3Ca es un ataque químico en presencia de iones ácidos. Este ataque se produce por la reacción del anhídrido carbónico puesto en solución, por la acción de distintos ácidos orgánicos procedentes de la descomposición bacteriana de la materia vegetal y, por la presencia de otros ácidos inorgánicos consecuencia de la oxidación de sulfatos, etc. En este sistema intervienen tres fases: una fase gaseosa que corresponde a la atmósfera y que contiene cierta proporción de CO2, otra fase líquida que corresponde a la solución iónica del agua, y una fase sólida que depende de la composición de los carbonatos. El proceso químico de la carstificación, de forma simplificada, puede explicarse con las siguientes expresiones: CO2 + H2O ↔ H2CO3 CaCO3 + H2CO3 → Ca2+ + 2HCO3 El agua que se infiltra disuelve CO2 de la atmósfera y del suelo produciendo ácido carbónico, que provee de iones H+. Los ácidos orgánicos del suelo contribuyen a aumentar la agresividad del agua. Al producirse la infiltración a favor de fisuras, esta agua agresiva ataca su superficie ensanchándolas. Este proceso reduce paulatinamente la agresividad del agua en su descenso gravitatorio. Cuando el agua descendente con CO2 en sobresaturación alcanza el techo de alguna cavidad y entra en contacto con el aire, se libera parte del anhídrido carbónico, precipitándose CO3Ca, dando origen a la formación de estalactitas, estalagmitas y toda la familia de concreciones existentes. Cuando el agua descendente alcanza la franja de saturación, el agua subterránea por lo general ya ha perdido la mayoría de su agresividad, aunque puede tener alguna acidez residual. 59 Aprendiendo hidrogeología Formaciones características Las rocas cársticas, debido a su solubilidad relativamente alta en el agua, dan lugar a morfologías muy particulares. A escala global, puede hablarse de dos grandes grupos de formaciones cársticas: Rocas carbonatadas Están representadas principalmente por calizas y dolomías. Por su abundancia en la naturaleza y buena calidad química del agua que puede albergar, constituyen el grupo más importante de acuíferos cársticos (ver Ejemplo 3). Rocas evaporíticas Hace referencia a rocas como el yeso o la sal común. Tienen poca importancia desde un punto de vista de su aprovechamiento, debido a la elevada salinidad del agua que la hace poco apta para la mayoría de los usos. El movimiento del agua subterránea en acuíferos cársticos puede tener un comportamiento muy variable según el grado de carstificación de la formación. Así pues, es posible encontrar acuíferos que tienen un comportamiento muy similar a los acuíferos en medios porosos, en los que la Ley de Darcy es completamente aplicable, y otros en los que el agua circula a favor de una red de conductos subterráneos, asimilable a un medio fisurado. Entre estas dos situaciones extremas, es posible encontrar toda la gama intermedia de posibilidades (Figura 4.6). Para explicar el movimiento del agua subterránea en los acuíferos cársticos, vamos a basarnos en el grupo de rocas carbonatadas. En estas rocas puede aceptarse que: - Hay medios que presentan una saturación general y se comportan, desde un punto de vista hidráulico, como medios continuos similares a medios porosos. Son medios que presentan una red de fracturas y conductos cársticos muy densa, que hace posible la saturación del medio, permitiendo el almacenamiento del agua y su circulación. - Hay formaciones con unas estructuras más compleja, donde se combinan fracturas con diferente grado de disolución, cavidades más o 60 Aprendiendo hidrogeología menos aisladas, huecos a favor de planos de estratificación, microfisuras, etc. En este medio es muy difícil definir un nivel de saturación general, ya que todos estos conductos cumplen principalmente una función de drenaje. En esta situación no siempre es apropiado tratar el flujo como en los medios porosos. - En algunos medios no hay continuidad hidráulica y el almacenamiento es casi nulo. El agua se comportan como si de una red hidrográfica subterránea se tratara. Figura 4.6. a) Esquema de un acuífero carbonatado muy fracturado y carstificado, en el que es de aplicación la Ley de Darcy. b) Esquema de un acuífero carbonatado con una carstificación irregular y desigual. Parámetros hidrogeológicos Permeabilidad y porosidad La permeabilidad de las calizas suele ser fuertemente anisótropa debido a la circulación preferente del agua por los conductos de disolución, comportándose con frecuencia como un régimen turbulento. No obstante cuando la velocidad de circulación del agua es inferior a 1 cm/s y los conductos no están bien desarrollados, puede producirse un régimen laminar, con lo cual la relación entre gradiente hidráulico y la velocidad es lineal, como en la Ley de Darcy. Esto tiene gran interés a la hora de interpretar los ensayos de bombeo, siendo válida dicha ley. Según autores, la permeabilidad primaria en calizas mesozoicas y paleozoicas nunca llega a 1 m/día, aunque casi siempre son superiores a 1 61 Aprendiendo hidrogeología mm/día. En cierto tipo de calizas jóvenes; arrecifales, tobas lacustres, etc., la permeabilidad puede alcanzar valores incluso de 1.000 m/día. Transmisividad Este parámetro puede tener valores muy diferentes en zonas muy próximas. Como valores orientativos, las formaciones calcáreas del Mioceno Superior ofrecen valores de transmisividad entre 50 y 20.000 m2/día, y de entre 0 y 500 m2/día para los niveles detríticos del Plioceno y Cuaternario. Coeficiente de almacenamiento En acuíferos libres este parámetro coincide con la porosidad eficaz. Según diversos autores, en calizas y dolomías mesozoicas puede variar entre unos 2 x10-2 y 6 x 10-2. 62 Aprendiendo hidrogeología Ejemplo 3. “Las Tablas de Daimiel” Geología Las Tablas de Daimiel se localizan en el borde suroccidental del antes denominado acuífero de la "Mancha Occidental", que es parte fundamental de la cuenca alta del Guadiana, en la llanura manchega. Este acuífero tiene una forma casi rectangular con un eje máximo en la dirección O-E de unos 130 km y un eje mínimo N-S, de unos 50 km. La zona se caracteriza por tener un relieve muy suave, con cotas que oscilan entre 600 m en el borde SO y unos 750 m en los afloramientos paleozoicos próximos a Villarrobledo. Desde el punto de vista geológico, corresponde a una depresión morfoestructural situada entre las unidades de los Montes de Toledo al norte, Campos de Calatrava al oeste y Sierra Morena Oriental al sur. El zócalo y los bordes de esta depresión lo constituyen materiales paleozoicos y mesozoicos, quedando la zona occidental representada por pizarras, cuarcitas, areniscas y yesos, y por calizas, dolomitas, margas y arenas, la zona central y oriental de dicha depresión. El relleno se hace con materiales continentales del Mioceno y Plioceno. Hidrogeología En este gran acuífero se pueden distinguir dos unidades hidrogeológicas separadas por un nivel detrítico intermedio: La unidad hidrogeológica superior se extiende por casi toda la superficie de la llanura manchega. Está formada por calizas y calizas margosas del Mioceno Superior, por materiales detríticos del Plioceno y Cuaternario, además de materiales volcánicos relacionados con ellas. En general forman un conjunto muy heterogéneo con un espesor medio de 35 m y potencias máximas de hasta 200 m en el centro de la cuenca, que se acuñan hacia el borde sur. En términos generales se trata de un acuífero libre con una dirección de flujo subterráneo E-O. Las formaciones calcáreas del Mioceno superior tienen una transmisividad que varía entre 50 y 20.000 m2/día, con un coeficiente de almacenamiento medio de un 1,5%. El nivel intermedio detrítico está representado por un tramo superior arcilloso - arenoso con yesos, que se extiende por debajo de la unidad 63 Aprendiendo hidrogeología hidrogeológica superior en casi todo el sistema, y por otro tramo inferior de conglomerados. En conjunto funciona como un acuitardo con pequeños niveles detríticos que actúan como acuíferos. La unidad hidrogeológica inferior aparece en el sector oriental de la Llanura Manchega y tiene una extensión estimada de unos 3.500 km2. Está compuesta por formaciones calcáreas y dolomíticas del Jurásico y Cretácico, que son continuación geológica del Campo de Montiel y de la Sierra de Altomira, con los que al parecer tiene conexión hidráulica. La potencia total oscila entre unos 100 y 200 m. Se trata de un acuífero de carácter confinado o semiconfinado por la unidad detrítica del Mioceno Inferior. Esta unidad no está representada en la zona de Las Tablas de Daimiel. Figura 4.7. Corte hidrogeológico esquemático de la llanura manchega entre Villarrobledo y Las Tablas de Daimiel (García Rodríguez, 1996). Las Tablas de Daimiel Las Tablas de Daimiel se localizan en el borde suroeste del acuífero de La Llanura Manchega, sobre materiales del Mioceno y Plioceno en una zona con abundantes cambios laterales de facies, que condicionan su funcionamiento hidrogeológico. La diferencia de permeabilidades del substrato en distintas zonas, junto con la explotación intensiva de aguas subterráneas que se ha realizado en todo el acuífero de la Llanura Manchega, ha producido cambios bruscos de las condiciones de flujo subterráneo y la desaparición de los humedales que eran zonas de descarga de agua subterránea. 64 Aprendiendo hidrogeología En régimen natural las Tablas de Daimiel y los Ojos del Guadiana constituían la principal zona de descarga de aguas subterráneas del acuífero, a modo de un gran manantial. La morfología de esta zona tiene relación con el carst, existiendo abundantes dolinas y uvalas. A favor de estructuras cársticas de este tipo y en zonas donde el nivel piezométrico cortaba la superficie topográfica, se formaron lagunas (actualmente secas) tales como la de Navaseca, la Nava, el Escoplillo, la Albuera y los mismos Ojos del Guadiana. Es posible que el "cauce" del Guadiana entre los "Ojos" y el Parque Nacional Tablas de Daimiel, corresponda esencialmente al principal conjunto de dolinas y/o uvalas de la zona occidental de la Llanura Manchega. Figura 4.8. Perfil hidrogeológico de las Tablas de Daimiel. Puede verse que en la margen izquierda del PNTD el substrato geológico está representado por materiales impermeables; arcillas y margas, mientras que en la margen derecha predominan calizas muy carstificadas, que constituyen el principal acuífero (García Rodríguez, 1996). El borde NO es margoso y arcilloso de baja permeabilidad y el borde SE está representado por calizas con una alta carstificación. La interpretación del flujo subterráneo para diferentes fechas indica que, en régimen natural (aproximadamente en la década de los 70), las Tablas de Daimiel eran una zona de descarga de aguas subterráneas, que recibía aportes procedentes tanto de su margen izquierda como derecha. En 1993 las Tablas de 65 Aprendiendo hidrogeología Daimiel estaban totalmente desconectadas del flujo procedente de la parte oriental, y también empezaba a ocurrir lo mismo en el borde NO. Posiblemente esta desconexión se inició a finales de los años 80. La permanencia de agua, más o menos estacional, en los canales de las Tablas de Daimiel que se ha venido observando hasta la actualidad se debe al aporte de aguas realizado por bombeos de pozos desde el mismo Parque, o por aportes que se vienen realizando desde el Trasvase Tajo – Segura, y a la prohibición de regadíos en el entorno del Parque. Debido a la elevada permeabilidad del acuífero, y por tanto a la alta velocidad de respuesta ante las extracciones para regadío, la medida de niveles piezométricos en diferentes puntos del acuífero, con una periodicidad alta, constituye una herramienta perfecta de control sobre las extracciones realizadas. Es decir, el acuífero es muy sensible para ofrecer información, tanto para detectar las extracciones como las aportaciones, y puede establecerse una buena correlación entre evolución piezométrica, precipitaciones e inicio del periodo de regadíos, en particular basado en la cosecha de cereales. 66 Aprendiendo hidrogeología 4.3. Acuíferos en medios fisurados Al hablar de acuíferos en medios fisurados se hace referencia a la circulación del agua a través de fracturas de rocas consolidadas, habitualmente llamadas “rocas duras” o “hard rocks”. Se entiende por rocas duras a los materiales de naturaleza plutónica o metamórfica de baja porosidad primaria y permeabilidad, excluyendo a las rocas volcánicas y carbonatadas. Esta definición admite excepciones, si por ejemplo alguna de las rocas anteriores está suficientemente carstificada, comportándose el medio como cárstico y no como fisurado. La importancia de estudiar este tipo de acuíferos de baja permeabilidad, se debe especialmente a dos razones: - La abundancia de afloramientos de rocas plutónicas y metamórficas existentes en la Tierra. - El interés que han despertado estos materiales desde un punto de vista de investigación a escala mundial, debido a su posible utilidad como roca almacén para el enterramiento de residuos radiactivos. Para tratar la hidrogeología de este tipo de materiales vamos a basarnos directamente en la explicación del Ejemplo 4, “La Sierra de Guadarrama en Torrelodones”, que versa sobre la hidrogeología del macizo cristalino de una parte de la sierra de Guadarrama, extrapolable a las características de medios fisurados de otras zonas. En el ejemplo se explican los tipos de acuíferos que pueden encontrarse en rocas duras, los parámetros hidrogeológicos más característicos, el comportamiento del flujo subterráneo, y las captaciones empleadas para aprovechamiento del agua en estos materiales. 67 Aprendiendo hidrogeología Ejemplo 4. “La Sierra de Guadarrama en Torrelodones” Geología El municipio de Torrelodones se ubica dentro del Macizo rocoso que define el ámbito serrano de la provincia de Madrid en la Sierra de Guadarrama. La Sierra de Guadarrama está constituida principalmente por rocas metamórficas e ígneas, pertenecientes a diferentes episodios evolutivos. En paisaje de la Sierra está muy condicionado por una intensa red de fracturación que presenta direcciones preferentes pertenecientes a la evolución de todo el Sistema Central, que tienen su origen en las orogenias Varisca y la Alpina. La Varisca de mayor intensidad, marca las principales direcciones estructurales de todo el conjunto rocoso. En esta orogenia tiene lugar cuatro fases de deformación compresiva, finalizando con otra de tipo distensivo en la que intruyen los cuerpos graníticos que componen el relieve inicial de la sierra. Son las fracturas distensivas las que permiten la circulación y almacenamiento de agua. En el periodo comprendido entre ambas se produce una intensa fracturación que reactiva antiguas fallas de las etapas variscas, y es durante la orogenia Alpina que se configura el relieve actual de la Sierra. Más tarde, como consecuencia de los esfuerzos tectónicos de la orogenia Alpina, se produjeron fallas que dieron lugar al levantamiento de la Sierra en distintos bloques, y al hundimiento de la cuenca del Tajo. Una de estas fallas es la conocida como falla de Torrelodones, que atraviesa el término municipal. Las principales direcciones de estas fracturas son: a) grandes fracturas de distensión N-S, son las que facilitan el relleno de los diques que recorren la Sierra, b) fracturas NW-SE, de gran desarrollo y que dan lugar a grandes alineaciones morfológicas. La principal de ellas delimita las rocas plutónicas y metamórficas de los materiales sedimentarios; es decir, separa la Sierra de la cuenca del Tajo. A esta familia de grandes fracturas pertenece la conocida falla de Torrelodones y c) fracturas WNW- ESE, de menor categoría que las anteriores pero también de gran recorrido. 68 Aprendiendo hidrogeología La presencia o ausencia de estas fracturas y su conexión en superficie es uno de los condicionantes, como ya veremos, de la posibilidad de encontrar agua en las rocas endógenas. En la zona están representados los siguientes materiales: Las rocas metamórficas que se encuentran en toda la sierra de Madrid se formaron en distintas condiciones de presión y temperatura. Las de mayores presiones y temperaturas son tipo gneis, gneis glandular, esquistos y mármoles. De grado metamórfico más bajo son principalmente las pizarras. Las rocas ígneas plutónicas que constituyen el substrato rocoso en la Sierra intruyeron en las últimas etapas de la orogenia Varisca. Casi todas las variedades de rocas plutónicas que encontramos pueden incluirse en el grupo de los granitodes. Algunas de ellas son: adamellitas biotíticas, granitos biotíticos y leucogranitos. Los materiales de origen plutónico no alterados tienen una porosidad primaria muy baja o prácticamente nula, circunstancia que dificulta su capacidad como reservorios de agua. Ambas litologías, metamórfica y plutónica, están atravesadas por diques de diferente textura y composición, que representan un doble juego en la circulación del agua del subsuelo; por un lado actúan como planos de debilidad por donde puede circular el agua, y por otro pueden funcionar como barreras impermeables que acoten los acuíferos existentes. Los principales diques en la zona tienen una dirección N-S, y cómo influyen en cada zona del acuífero es difícil de conocer. Como consecuencia de la desnivelación tectónica entre la sierra y la cuenca terciaria, en el municipio de Torrelodones se encuentran unos materiales de transición constituidos por bloques y cantos de granitos y gneises. Un ejemplo de este tipo de formación se localiza en la zona oriental del término municipal, en la que se han encontrado pequeños manantiales. Se trata de sedimentos depositados en canales fluviales de 1 a 3 m de anchura, entrelazados y superpuestos que pueden alcanzar espesores de hasta 30 m. Los bloques que constituyen estos depósitos superan en ocasiones los 3 m de diámetro. Están envueltos en una matriz predominantemente arcillosa que confiere a estos depósitos una baja permeabilidad. Tan relevante como son las fracturas para la presencia de agua en el subsuelo, lo es la existencia de un manto de alteración del macizo rocoso. 69 Aprendiendo hidrogeología Este manto de alteración, también denominado alterita, regolito o lehm, tapiza de forma discontinua gran parte de las planicies serranas. El origen de estos materiales se debe a la meteorización física y química de las rocas, y pueden ser tanto autóctonos como alóctonos. Estos materiales, formados por la alteración y disgregación de los minerales que componen las rocas plutónicas, dan origen a una acumulación de partículas sueltas tipo arena, limo y arcilla, que suelen ser porosas, permeables y potencialmente susceptibles de almacenar agua. Tan ventajosas circunstancias se ven disminuidas por los escasos espesores y poca extensión que suelen tener estos los mantos de alteración. Recapitulando, en la zona de Torrelodones encontramos tres tipos de litologías que van a condicionar el funcionamiento hidrogeológico: - Rocas plutónicas de baja porosidad inicial pero afectadas por alteraciones, fisuras y fracturas que generan una porosidad secundaria (figura 4.9 a). - Bloques y cantos con matriz predominantemente arcillosa que constituyen los materiales de transición entre los dos ámbitos principales de la provincia (sierra y cuenca). - Manto de alteración de alta porosidad y dimensiones variables (figura 4.9c). Hidrogeología Atendiendo a la litología y a sus características hidrodinámicas, en el conjunto de la Sierra de Guadarrama podemos encontrar los tres tipos de acuíferos descritos en Torrelodones (figura 4.9): a) acuíferos poco permeables por fisuración y fracturación, b) acuíferos en zonas de alteración generalizada, y c) acuíferos en sedimentos de antiguos canales fluviales o en depósitos sedimentarios. 70 Aprendiendo hidrogeología Figura 4.9. Esquemas de los tres tipos de acuíferos identificados en la zona de Torrelodones. A) medio fracturado, B) zona de alteración, C) ambiente sedimentario. Los tres acuíferos de la figura, en particular los dos primeros, son muy característicos en regiones con rocas duras en cualquier zona del mundo. Acuíferos por fracturación Aparecen en zonas donde el macizo rocoso está muy diaclasado, en ambientes tectónicos de cizalla, en zonas con diques, planos de esquistosidad, etc. Estas discontinuidades permiten la circulación del agua en el interior de la roca siempre y cuando las fracturas estén interconectadas entre sí y posean una apertura mínima que permita el paso de un cierto caudal. La recarga de agua en la roca se efectúa a través de estas fracturas, por lo que deben aflorar en superficie o localizarse bajo un manto de alteración que permita la infiltración de los excedentes pluviométricos. De forma general, las fracturas se van cerrando en profundidad y llegan a no permitir la circulación de un flujo laminar entre las paredes de las fracturas. Es por ello que las perforaciones de gran profundidad de tipo “sondeo” no están asociadas a mayores caudales en función de los metros perforados, al margen de que se haya ubicado el sondeo en una zona estéril. Como órdenes de magnitud según diversos autores, la porosidad total en zonas de fractura a profundidades entre 5 y unos 50 metros, puede oscilar entre 0,02 y 0,08. La permeabilidad o conductividad hidráulica (expresada en m/s) puede también ser muy variable, entre 3 y 9·10–4 o bien entre 1 y 100·10-7 dependiendo las zonas. 71 Aprendiendo hidrogeología Acuíferos en zonas de alteración Los agentes meteóricos descomponen los minerales que constituyen las rocas quedando el substrato rocoso cubierto por una capa de material que puede permanecer “in situ” o ser transportada a otros lugares. En ambos casos la acumulación de estos materiales forman acuíferos someros por porosidad intergranular. Es decir, el agua se acumula en los poros que existen entre los granos. El espesor de la alterita es muy variable dependiendo de las características de la roca origen y de los procesos que hayan actuado en la región. En estos materiales con frecuencia se encuentran espesores variables desde 1,5 a 15 m, generalmente seguidos en profundidad por un tramo de roca muy deleznable, fácilmente excavable. En la zona de Torrelodones es frecuente que esta capa o manto de alteración no tenga mucha continuidad lateral, sino que se trate de pequeñas cuencas individuales separadas por afloramientos de roca sin alterar. Esta circunstancia determina que existan numerosos acuíferos locales con escasa conexión hidraúlica entre ellos, de poco espesor y con rendimientos bajos en las captaciones existentes. Los parámetros hidráulicos en las zonas de alteración se encuentran entre los siguientes órdenes de magnitud: la porosidad total del granito alterado según autores, puede ser entre 0,34 y 0,57. La permeabilidad en las zonas de alteración dependerá de la mineralogía de la roca inalterada inicial y de su estado evolutivo, donde distintos autores han encontrado valores entre 1,62·10-5 m/s y (3,3 a 52) 10-6 m/s. Acuífero por porosidad en materiales detríticos Estos acuíferos forman un grupo que debe tratarse independientemente de los dos anteriores, pues no están directamente relacionados con los materiales graníticos. Se localizan en la zona de transición entre los granitos serranos y la cuenca detrítica terciaria de Madrid. Están constituidos por acumulación de cantos y bloques envueltos por una matriz arcillosa arenosa. En el término municipal de Torrelodones estos materiales no forman un buen acuífero debido al predominio de una matriz arcillosa poco permeable. Estos materiales se extienden geográficamente hacia el sur, mejorando también su potencialidad como acuífero, alejados ya de la zona de estudio. 72 Aprendiendo hidrogeología Las captaciones de agua que podemos encontrar en estos ambientes pueden incluirse en alguno de los siguientes tipos: Pozos excavados. Son las captaciones más frecuentes en todo el municipio y generalmente en todas las comarcas con este tipo de litologías “duras”. Son pozos excavados artesanalmente de poca profundidad (de unos 3 a 10 m), que aprovechan el agua del espesor de manto alterado, de ahí que sean poco profundos. Frecuentemente están excavados atravesando también parte de roca fresca intentando cortar el mayor número de fracturas con agua, hecho que justifica el gran diámetro que tienen (de 1 a 4 m). La recarga en este tipo de captaciones se produce por infiltración directa del agua de lluvia. Tiene una capacidad de regulación pequeña, es decir, en las épocas de estiaje a medida que se utilizan, tardan cada vez más tiempo en recuperarse, hasta que a mediados de verano se suelen secar del todo. Pozos con galería. Son pozos excavados con galerías horizontales que parten generalmente de su base. Un mismo pozo puede tener varias galerías con una distribución radial. Estas captaciones tienen mayor superficie para captar agua y mayor capacidad de almacenamiento que los pozos comunes. Manantiales. Son surgencias de agua que aparecen donde la superficie topográfica corta el nivel freático (figura 4.9c). En materiales graníticos son muy frecuentes en zonas de arenización y de coluviones. Suelen relacionarse con acuíferos libres de poca potencia. Perforaciones profundas. También llamados “sondeos”, en estas litologías se hacen por el método de rotopercusión. Esta técnica es intermedia entre la rotación y la percusión. La realización del pozo es bastante rápida pero tiene el inconveniente de limitar el diámetro a unos 150 y 180 mm, aunque también se pueden alcanzar diámetros algo mayores. La profundidad en este tipo de captaciones en granito no suele pasar de unos 50 m. Los rendimientos de estos sondeos dependen del número de fracturas atravesadas y de su porosidad eficaz. En la práctica es muy difícil prever su rendimiento, siendo muy frecuente encontrar sondeos separados pocos metros, en los que uno de ellos pueda ser totalmente estéril. Los caudales que se obtienen de estas captaciones en granitos pueden oscilar entre 0 y 0,5 l/s. 73 Aprendiendo hidrogeología En la zona de estudio las aguas subterráneas presentan una mineralización baja, con valores de conductividad eléctrica que oscilan entre 200 y 600 microsiems/cm. Esto se explica si tenemos en cuenta que el substrato geológico está formado por materiales graníticos, y que por tratarse de un acuífero somero el agua no permanece mucho tiempo en contacto con la roca. La utilización del agua subterránea en la zona serrana tiene un uso preferente de riego de parcelas y llenado de piscinas, en épocas estivales. En muy pocas ocasiones el agua es utilizada para abastecimiento de las viviendas. La utilización diaria de los pozos para riego de jardines hace que estos se sequen aproximadamente a mediados del mes de Julio. En la mayoría de los casos su recuperación es lenta y dejan de poder ser utilizados diariamente. Como dijera Casiano de Prado, ya en el siglo pasado, “En la Sierra no son tantos los pozos porque hay muchas fuentes, torrentes y regueros, y porque son más difíciles de abrir, y en algunos pueblos no los hay por eso”. 74 Aprendiendo hidrogeología 4.4. Acuíferos en materiales volcánicos La gran variedad de rocas volcánicas así como su particular disposición, hace que las características hidrogeológicas de estos materiales sean muy diversas y de gran complejidad. Las nociones de hidrogeología que se dan en este apartado, están basadas en observaciones realizadas en diferentes parajes volcánicos, pero focalizado y ejemplificado en las Islas Canarias, que tienen unas características generales que son extrapolables a materiales volcánicos de otras zonas de la Tierra. Materiales volcánicos según su origen Las rocas volcánicas comprenden una amplia variedad de tipos. Están representados principalmente por coladas de lava, diques intrusivos y materiales piroclásticos que son proyectados a grandes distancias. Es difícil hacer una clasificación uniforme de estos últimos materiales, que normalmente requiere trabajos de campo para definir su textura, color y composición mineralógica. Coladas volcánicas Las coladas de lava predominantemente se localizan rellenando valles. Su extensión superficial puede ser muy amplia, con espesores que por acumulación de sucesivas coladas pueden tener potencias de hasta miles de metros. Estas coladas pueden estar independizadas hidrogeológicamente, bien sea por meteorización de la parte superior de una colada (dando un suelo arcilloso) que actuaría como límite impermeable, o bien por intercalación de algún nivel piroclástico tamaño ceniza. Por otra parte dentro de una misma colada de lava las zonas superior e inferior suelen ser más porosas que la central, y puede actuar como barrera impermeable entre ambos niveles. Además, pueden verse afectadas por fracturación y disyunción columnar. Materiales piroclásticos Los piroclastos se distribuyen alrededor del punto de erupción y dependiendo de la distancia a este, tendrán tamaños que pueden oscilar desde grandes bloques a cenizas. La granulometría va a depender básicamente del tipo de lava y de explosión volcánica, influyendo así en el comportamiento hidrogeológico. 75 Aprendiendo hidrogeología El valor hidrogeológico de estas formaciones viene dado por la alternancia, disposición y granulometría que exista entre las coladas de lava, los depósitos piroclástico y otras formaciones, por ejemplo aluviales, que pueden quedar fosilizadas entre las anteriores. Intrusiones de diques No hay que olvidar la existencia de diques con disposición predominantemente vertical, que pueden actuar como barreras compartimentando los acuíferos y confiriendo a la estructura cierta heterogeneidad. Por otra parte, a veces estos diques se relacionan con fracturas verticales por las que puede circular el agua. Parámetros hidrogeológicos En las rocas volcánicas los parámetros hidrogeológicos son muy difíciles de cuantificar, pues varían mucho según el origen de los materiales y de su historia posterior. Las principales causas de la variabilidad que presentan estas rocas son la velocidad de enfriamiento, y su edad que afecta al grado de compactación. Porosidad Representa el cociente entre el número de huecos que contiene la muestra y su volumen total. Este valor es muy variable, pudiendo oscilar entre un 0 % de huecos hasta más de un 50 %. En general las chimeneas o calderas tienen un enfriamiento lento y la porosidad suele ser inferior al 5 %, mientras que los mismos materiales en forma de coladas volcánicas pueden tener una porosidad entre el 10 % y el 50 %. Las coladas modernas tienen mayor porosidad que las antiguas por estar menos compactadas. Cuando el enfriamiento se produce con rapidez la desgasificación dura poco tiempo y origina una textura vesicular de alta porosidad. Este proceso produce también la formación de grietas de contracción y "puentes de lava" en contacto con el suelo. Según diversos autores, los valores de porosidad de estas rocas son: - Para materiales piroclásticos la porosidad total es del orden del 30 %, llegando a 50 % como máximo en cenizas modernas. Las coladas de barro tienen valores cercanos a 0 %. 76 Aprendiendo hidrogeología - En basaltos miocenos (alternancia de coladas y piroclastos) la porosidad eficaz oscila entre un 2 % y un 10 %. Permeabilidad En materiales volcánicos puede decirse algo muy parecido a lo hablado sobre la porosidad, aunque no siempre una mayor porosidad implica mayor permeabilidad (p.ej. piedra pómez). La permeabilidad en regiones volcánicas es en general muy anisótropa. Suele ser máxima en dirección del movimiento de la lava y mínima en la vertical. Cuando hay intrusión de diques, es mínima perpendicularmente a ellos y máxima en la vertical y paralela a los mismos (figura 4.10). Los valores de permeabilidad según diversos autores son los siguientes: - En materiales piroclásticos igual o menor a 0,1 m/día. En basaltos miocenos entre 0,01 y 0,1 m/día. Ignimbritas y fenolitas entre 0,001 y 0,01 m/día. En basaltos escoriáceos modernos valores medios de 1.000 m/día, que pueden llegar hasta 3.000 m/día. Figura 4.10. Distribución de permeabilidades en series volcánicas. A) Alternancia de coladas volcánicas y materiales piroclásticos. B) Alternancia de coladas volcánicas y materiales piroclásticos, con intrusión de diques perpendiculares a la dirección de las coladas de lava. 77 Aprendiendo hidrogeología Calidad química del agua. Aspectos generales El agua que se infiltra en el subsuelo y circula a través de los materiales volcánicos contiene cierta cantidad de CO2, sales y otros elementos. La capacidad de reacción de los materiales con el agua infiltrada y por tanto de las características hidrogeoquímicas, tendrán relación con: - Agresividad del agua de infiltración. Temperatura del agua. Tipo de roca. Tiempo de permanencia del agua en el suelo. Los mayores aportes del agua de infiltración suelen ser de Ca y en menor medida Mg y Na. A lo largo del proceso de infiltración el agua se va cargando de sales, contribuyendo a que ocurran procesos de disolución y/o precipitación, por ejemplo de CaCO3 . La presencia de sales disueltas en el agua subterránea no siempre tiene su origen en la disolución de los materiales que atraviese. En zonas costeras es frecuente encontrar iones cloruro y sodio en la composición del agua subterránea que procede del efecto aerosol de la brisa marina, incrementada por la disolución que el agua de lluvia produce sobre las sales marinas desecadas en la superficie de las rocas. El contenido en cloruros aumenta con la aridez climática. La contaminación del agua subterránea puede tener un origen natural o antrópico. Los principales motivos de tipo antrópico son por labores agrícolas, urbanas o por intrusión marina. Las de origen natural son debidas a las emanaciones gaseosas del vulcanismo residual existente. La contaminación agrícola se debe a pesticidas que pueden ser lavados por el agua de lluvia o riego y alcanzar los acuíferos por infiltración. La contaminación urbana se produce entre otras razones por el uso de fosas sépticas, pozos negros, alcantarillado en mal estado, vertederos mal emplazados o técnicamente mal previstos. La contaminación que se produce es fundamentalmente microbiológica. La contaminación salina en zonas costeras está provocada por la extracción de agua subterránea por encima de las posibilidades del acuífero, produciendo contaminación por "intrusión marina". En estos casos el 78 Aprendiendo hidrogeología contaminante es el agua de mar, en particular la sal. Se trata de uno de las contaminaciones más frecuente y más difíciles de controlar y desalinizar. En un acuífero costero dónde no de saca agua subterránea, se produce un flujo de agua dulce que vierte al mar por debajo de la tierra. Este flujo de agua crea una línea o "interfaz" que controla la posición de la cuña de intrusión marina hacia el interior del acuífero (figura 4.11). Cuando se ponen en contacto dos fluidos miscibles no existe una interfaz brusca sino que se pasa de un fluido a otro a través de una zona de mezcla. Las características en composición y anchura de esta faja son variables, y dependen de la difusividad y dispersividad del medio, y de las características del movimiento. Cuando se producen bombeos, se altera el movimiento de los flujos, y la cuña penetra hacia el interior del acuífero, la interfaz de separación es más profunda y más inclinada, y la zona de mezcla es menor. Si se produce una recarga importante en el acuífero el agua dulce es la que desplaza el agua salada y la interfaz es más alta y su pendiente menor. Figura 4.11. Esquema de intrusión salina en un acuífero libre, producida por el descenso del nivel freático en zonas próximas a la costa. Esta barrera de separación no es estática sino que fluctúa a razón de: - Diferencia de densidades. Flujo del agua dulce. Condiciones hidrogeológicas. Extracciones. Fluctuaciones del nivel del mar. 79 Aprendiendo hidrogeología El alto contenido en cloro y sodio en el agua de las captaciones costeras nos indica que se ha producido intrusión. La contaminación volcánica se refiere al aporte gaseoso de emanaciones volcánicas activas al agua subterránea. El principal cambio que tiene lugar en las características del agua subterránea es el aumento de la temperatura. Temperaturas elevadas provoca la evaporación del agua subterránea, que sale al exterior a favor de fracturas o por conductos de diverso origen. El vapor de agua que se desprende lleva gases de tipo ClH, SH2, SO y muy frecuentemente CO2. La presencia de estos gases en el acuífero produce un aumento de la cantidad total de sales y, dependiendo del tipo de emanación, un aumento de los iones bicarbonato, sulfato, cloruro, etc. 80 Aprendiendo hidrogeología Ejemplo 5. “El agua en las Islas Canarias” Clima y geología Los recursos hídricos del Archipiélago Canario están muy relacionados con sus características climatológicas. Por su latitud las Islas Canarias deberían tener un clima seco y cálido, aunque en la realidad no es exactamente así debido a ciertas particularidades que se irán comentando. El clima de estas islas está influenciado en gran parte por el anticiclón de las Azores que durante la mayor parte del año se sitúa entre las Islas Canarias, las Azores y Madeira. En él tienen su origen los vientos alisios, que son dominantes en el archipiélago y en buena parte definen el clima canario. Sus componentes principales son: - Componente inferior, formada por una corriente de aire húmedo y templado que por lo general procede del NE. - La componente superior, cálida y seca, que sopla desde el NO. La existencia de estas dos corrientes hace que a una altura comprendida entre los 1.000 y 1.500 m se produzca una inversión térmica creando un ascenso de la temperatura. El resultado es que en las vertientes norte de las islas el clima es húmedo y templado hasta una cota de unos 1.000 m, a partir de la cual el alisio superior es predominante y el clima es más seco. Por el contrario las vertientes meridionales son bastante más secas. El régimen de las precipitaciones se debe fundamentalmente a dos condiciones atmosféricas: 1) invasiones desde el norte de aire polar frío que originan las precipitaciones más importantes en las islas de mayor altura, y están influenciadas por el efecto orográfico del relieve y 2) intrusión de aire húmedo y cálido del sur, que se desarrolla principalmente en las vertientes meridionales. El régimen pluviométrico será tanto más importante cuanto más desplazada se encuentre la isla hacia el oeste y tanto más lluviosa cuanto mayor sea su altura. Otro aspecto importante que condiciona el clima de las Islas Canarias es el efecto que tiene la “brisa marina”. 81 Aprendiendo hidrogeología Los materiales que conforman las islas a efecto de interés hidrogeológico, pueden agruparse en las siguientes formaciones de características: Complejos Basales. Se trata de rocas plutónicas con diques y se pueden considerar como impermeables. Serie Basáltica Antigua. Está formada por una asociación de coladas y mantos piroclásticos. Su permeabilidad es baja, pero por su gran extensión representa la formación más explotada de todo el archipiélago canario. Series Traqui-Fonolíticas. Suelen ser muy compactas, poca fisuradas y con una permeabilidad muy baja. Aglomerados. Tienen un comportamiento muy variable dependiendo de las zonas. Pueden llegar a formar muy buenos acuíferos. Series Basálticas Modernas. Apenas han tenido tiempo de compactarse, por lo que su permeabilidad es elevada. Depósitos Aluviales. En general están poco representados en las islas, excepto en Gran Canaria donde ocupan amplias zonas costeras. A pesar de la gran variedad de materiales que forman los acuíferos en los materiales volcánicos, en conjunto el macizo se comporta como una masa rocosa permeable y anisótropa, que sigue razonablemente las leyes de la hidráulica clásica. Hidrología Para obtener el máximo rendimiento de los recursos hídricos en las islas, tanto superficiales como subterráneos, de muy antiguo se han utilizado diversos sistemas que han permitido un aprovechamiento óptimo. La disponibilidad del agua tiene relación con la manera en que ésta se presenta en la naturaleza. Así pues, el concepto de "Ciclo Hidrológico" tiene especial interés para comprender de una forma global cómo debe ser la gestión conjunta de este recurso. El agua que llega al suelo mediante la precipitación, tiene la posibilidad de circular por la superficie del terreno (escorrentía superficial), infiltrase (escorrentía subterránea) y pasar formar parte de los acuíferos, o bien evaporarse e incorporarse de nuevo a la atmósfera. 82 Aprendiendo hidrogeología En zonas insulares donde la disponibilidad de agua se limita a la superficie de la isla, deben hacerse estudios hidrogeológicos muy detallados, así como buenos balances hídricos que cuantifiquen la distribución de los recursos para su buena gestión. El aprovechamiento de las aguas superficiales suele hacerse mediante el empleo de presas, aunque no siempre es ésta la opción más ventajosa, pues a menudo tienen un coste elevado y poca capacidad de almacenamiento. Las principales circunstancias que hacen que las presas no sean un buen sistema de gestión son: - Irregularidad de las avenidas, obligando a crear grandes embalses para regular pequeños caudales. - Relativamente alta permeabilidad del terreno, que facilita la infiltración y dificulta la escorrentía superficial. - Barrancos poco caudalosos, incluso en épocas de avenidas. - Barrancos estrechos y con elevada pendiente, que impiden la construcción de grandes presas. - Rápida colmatación de los embalses por erosión del suelo. - Costes elevados en obras de impermeabilización del fondo de presa. En los últimos años, cada vez con más frecuencia, se utiliza la técnica de "balsas" construidas con láminas sintéticas que permite la acumulación de caudales no muy grandes. Son costosas pero útiles para su propósito. Referente al aprovechamiento de aguas subterráneas, en Canarias suponen en más de un 90 % de total. El aprovechamiento del agua subterránea varía mucho en cada zona dependiendo de la disposición de los materiales, del soporte geológico y de su estructura. En muchas islas el zócalo impermeable coincide con los materiales más antiguos del Complejo Basal, y condicionan en parte la forma del límite superior de la zona saturada. En general, cada isla del archipiélago, aunque tienen una gran anisotropía y varios niveles acuíferos, pueden considerarse formadas por un único gran acuífero libre, con un flujo radial que se mueve desde la zona central de la isla hacía las zonas costeras. 83 Aprendiendo hidrogeología Las captaciones empleadas para aprovechamiento del agua subterránea son manantiales, galerías y pozos. Otras captaciones que también se utilizan en estos materiales son los zanjones, que se utilizan como abrevadero para el ganado, y los aljibes que almacenan el agua de escorrentía superficial y precipitación. En la actualidad un porcentaje considerable del agua abastecimiento se realiza a partir de desaladoras. Los manantiales, también denominados "nacientes", son la forma más sencilla de aprovechar el agua subterránea, debido a que no requieren hacer una obra ni utilizar ningún mecanismo particular para su explotación. Aparecen en zonas donde la topografía corta el nivel freático, o en zonas de descarga de los acuíferos. El primer tipo suele encontrarse en zonas interiores y el segundo en la orilla del mar, dando lugar a las denominadas "playas dulces". Los caudales que proporcionan son muy variables y dependen de la permeabilidad del terreno y de la fracturación de las formaciones. Existen otros manantiales que descargan acuíferos colgados, cuyo origen se debe al contacto entre un nivel permeable y otro impermeable, situado topográficamente por encima del acuífero regional de la isla. Con el paso de los años las necesidades de agua de los habitantes de las islas ha ido en aumento, incrementándose así la explotación del agua subterránea. Muchos manantiales se han secado y se han visto remplazados por captaciones artificiales como por galerías y pozos. Una galería es un túnel con paredes filtrantes y una pendiente ligeramente ascendente tierra adentro. Tienen una sección reducida de unos 2 metros de altura y 1,8 de anchura, con una longitud muy variable, desde menos de 100 m hasta varios kilómetros (figura 4.12). Los caudales que pueden proporcionar son también muy diferentes en función de la permeabilidad del terreno o de los tramos fracturados que atraviese. Por lo general, la apertura de galerías acaba produciendo el secado de la parte superior del terreno que anteriormente se encontraba saturado en agua. En las Islas Canarias la construcción de galerías ha tenido un gran desarrollo desde mediados del siglo XIX. Por poner un ejemplo, en la Isla de Tenerife actualmente hay más de 1000 galerías que superan los 1500 km de perforación. 84 Aprendiendo hidrogeología Una de las razones por la que en el pasado se fomentó la construcción de este tipo de captaciones, es que como los acuíferos costeros suelen tener una superficie piezométrica poco elevada respecto al nivel del mar, con una interfase agua dulce y agua salada próxima a la superficie del terreno, si se bombea agua subterránea la intrusión marina se produce muy rápidamente. El empleo de galería evitaba este problema. Figura 4.12. Esquema de una galería. (1) Nivel piezométrico inicial. El acuífero se drenaba de forma natural por el manantial. (2) El nivel piezométrico se encuentra por debajo de la superficie topográfica y necesita una galería para la extracción del agua subterránea. La perforación masiva de pozos en el Archipiélago Canario es posterior a la época de la galerías. En origen, la tipología básica de estas captaciones consistía en pozos excavados de profundidad variable, generalamente con galerías horizontales en el fondo y/o perforaciones de pequeño diámetro en su interior que pueden alcanzar centenares de metros. Los caudales que proporcionan son también muy variables, y están en relación con la permeabilidad del subsuelo y del espesor saturado que atraviese. En la actualidad, las captaciones más frecuentes son las perforaciones o sondeos de pequeño diámetro y grandes profundidades. 85 Aprendiendo hidrogeología 86 Aprendiendo hidrogeología Capítulo 5 El movimiento del agua en medios porosos 5.1. Conceptos fundamentales Régimen permanente o estacionario Un sistema hidrogeológico se encuentra en régimen permanente o estacionario cuando el potencial hidráulico se mantiene constante para todos los puntos en el tiempo. Es decir, en el sistema entra y sale el mismo caudal, y por lo tanto no hay variación en el almacenamiento. Régimen transitorio Un sistema hidrogeológico se dice que está en régimen transitorio cuando su potencial hidráulico varía con el tiempo. Es decir, el sistema pierde o gana agua en el periodo de tiempo considerado. Figura 5.1. A) Esquema de un acuífero en régimen permanente y B) esquema de un acuífero en régimen transitorio. Superficie equipotencial Es el lugar geométrico en el que todos los puntos el potencial hidráulico tiene el mismo valor. En principio, se admite que estas superficies equipotenciales son planos verticales, donde el potencial tiene el mismo valor en cualquier punto. Dejan de ser planos verticales en las zonas donde el potencial cambia mucho en una misma vertical, como por ejemplo en zonas de recarga o descarga, conos de bombeo, etc. 87 Aprendiendo hidrogeología Superficie piezométrica y potencial hidráulico Es el lugar geométrico de los puntos que señalan la altura piezométrica de cada porción de un acuífero referidas a una determinada profundidad. Una superficie freática viene definida por el límite superior de la zona saturada en el caso de un acuífero libre. En estos acuíferos, admitiendo que el potencial hidráulico no varía con la profundidad, la superficie freática y piezométrica coinciden, siendo el lugar geométrico de los puntos que están a presión atmosférica. En acuíferos cautivos el nivel piezométrico suele estar por encima del techo del acuífero, y debe hablarse de superficie piezométrica y no freática. Cuando nos referimos a potencial hidráulico, podemos entenderlo como el potencial, energía o presión del agua en un punto. Dentro del acuífero, el agua se mueve de zonas de más potencial a otras de menos potencial. Para entenderlo de una forma sencilla y simplificada, podemos decir que el que el potencial hidráulico o nivel piezométrico de un punto, es la suma del potencial de presión y potencial de gravedad (h = p + z): Para entender el origen de esta expresión simplificada, partimos de lo siguiente: p = γ * (h - z) (Ec. 9) Donde: p = Potencial de presión o presión hidrostática. Son los metros de agua que tiene el punto considerado por encima, medido sobre su misma línea equipotencial. γ = Peso específico del agua (ρ * g). h = Potencial hidráulico o nivel piezométrico. ρ = Densidad del agua. z = Potencial de gravedad. Es la cota del punto. g = Aceleración de la gravedad. despejando, quedaría que h = p/γ + z. Como γagua = 1 gr/cc, el nivel piezométrico de un punto cualquiera expresado en metros, vendrá dado por la expresión: h=p+z (Ec.10) 88 Aprendiendo hidrogeología Isopiezas Son las curvas resultantes de cortar una superficie piezométrica con planos horizontales y equidistantes entre sí. Son por lo tanto líneas equipotenciales, en las que todos los puntos de cada línea tienen el mismo nivel piezométrico. Permiten dibujar mapas de isopiezas. Figura 5.2. (Izquierda). Bloque diagrama de un acuífero libre con representación de: superficie freática, isopiezas y superficies equipotenciales. El “h” de cualquier punto situado sobre una misma superficie equipotencial tendrá siempre el mismo valor, 50, 49 o 48 en este ejemplo. Figura 5.3. (Derecha). Bloque diagrama de un acuífero confinado con representación de: superficie piezométrica, isopiezas y superficies equipotenciales. El acuífero es sólo la zona punteada y por encima tiene materiales impermeables (sin trama en el dibujo). El “h” de cualquier punto situado sobre una misma superficie equipotencial tendrá siempre el mismo valor y estará representado por su isopieza correspondiente. Las isopiezas son una representación del potencial hidráulico (h). Ley de Darcy En el año 1856 Henry Darcy enuncia una ley empírica que permite explicar y conocer el movimiento del agua en medios porosos: Q = K * i * S (Ec.11) Donde: Q = Caudal de circula por un medio poroso (m3/día). K = Permeabilidad (m/día). i = Gradiente hidráulico; i = (h1-h2)/L (adimensional). 89 Aprendiendo hidrogeología S = Sección (m2). Generalmente sección unitaria; “b” (espesor)*1. (Se han indicado las unidades de medida más frecuentes). Figura 5.4. (Izquierda). Representación bidimensional de los términos básicos que intervienen en la Ley de Darcy. Figura 5.5. (Derecha). Bloque diagrama explicativo de la Ley de Darcy aplicada a un acuífero libre; Q = K * ((h1 - h2) / L) * S A partir de la Ley de Darcy es posible determinar la velocidad real del flujo subterráneo. Como el agua subterránea sólo puede moverse por los huecos conectados de la roca y no por toda la sección de roca considerada, la sección real atravesada por el flujo de agua subterránea será la sección de acuífero por la porosidad eficaz, me. Si expresamos la Ley de Darcy en términos de velocidad, v=-K*i (Ec.12) siendo “v” la velocidad de darcy, “K” la permeabilidad e “i” el gradiente hidráulico. El signo menos indica que los vectores velocidad y gradiente, aunque tienen la misma dirección, su sentido es contrario. De acuerdo con lo expresado, es posible relacionar velocidad real (VR) y velocidad de darcy (v) como, VR = v / me 90 (Ec.13) Aprendiendo hidrogeología A partir de esta relación es muy sencillo calcular el tiempo de permanencia del agua subterránea, despejando la velocidad real y el tiempo en ella. Como: VR = Espacio (e)/ tiempo (t) v = K * i (en valor absoluto) Resulta: t = (e * me) / (k * i) e = (t * k * i) / me (Ec.14) (Ec.15) 5.2. Cartografía hidrogeológica Introducción En este apartado se definen los conceptos fundamentales que se deben tener claros para interpretar mapas y perfiles hidrogeológicos. Los mapas hidrogeológicos deben aportar la información suficiente que nos permitan conocer cómo es el movimiento del agua subterránea, y en su caso, la relación con los cursos de agua superficial. Deberán proporcionar información cuantitativa (órdenes de magnitud), de los parámetros hidrogeológicos de los sistemas acuíferos existentes. El rasgo más importante que se refleja en estos mapas es la superficie piezométrica. Los mapas hidrogeológicos suelen tener una base geológica simplificada que proporcione información sobre la geometría de los acuíferos y sobre las propiedades hidráulicas de los materiales. En los apartados siguientes, primero se explica en qué consiste el trabajo de campo para la toma de datos, se pasa a comentar los mapas de isopiezas, luego los perfiles hidrogeológicos y se finaliza con las redes de flujo. Por aquello de que "una figura vale más que mil palabras", este capítulo está ilustrado con sencillos esquemas de mapas y perfiles hidrogeológicos. 91 Aprendiendo hidrogeología En la Parte 2 del libro se incluyen algunos ejercicios resueltos de aplicaciones elementales sobre el cálculo de caudales y elaboración de redes de flujo. Inventario de puntos de agua La primera fase de prácticamente cualquier estudio hidrogeológico, consiste en la toma de datos en campo y del posterior análisis de algunos de ellos en el laboratorio. Esta primera etapa de trabajo deberá proporcionar la información suficiente del medio físico, para que podamos llevar a cabo la investigación hidrogeológica que estemos haciendo con el detalle deseado. La toma de datos de interés hidrogeológico y el muestreo del agua subterránea, es una operación sencilla y a la vez delicada. Frecuentemente por falta de cuidado en el trabajo de campo se obtiene datos erróneos o poco precisos, que influyen en la validez de los resultados finales del proyecto. El trabajo de campo suele iniciarse con un inventario de puntos de agua. El inventario de puntos de agua consiste en la recopilación del mayor número de datos e información que podamos obtener de las captaciones de agua existentes en una zona. Los puntos de agua que deben inventariarse incluyen: pozos excavados, sondeos o pozos perforados, manantiales y otras obras especiales de captación de agua subterránea que permitan posicionar el nivel freático o piezométrico (que deben ser disociados al elaborar las equipotenciales, ya que puede haber más de un acuífero) en la vertical. Los datos que tienen más interés del inventario son: - Coordenadas de la captación (x, y, z). Croquis de situación. Profundidad del pozo. Cota de la boca de la captación. Profundidad del nivel del agua en la captación. Cota del nivel del agua. Características técnicas de la perforación. Diseño de la captación. Columna litológica del pozo. 92 Aprendiendo hidrogeología - Régimen de explotación. - Determinación de parámetros físico-químicos “in situ”. Las dos medidas principales que deben hacerse sobre la captación son la profundidad del nivel piezométrico y la profundidad total de la captación. La profundidad del agua se determina con la ayuda de un limnímetro o hidronivel. Este aparato no es más que una cinta graduada al centímetro, con un electrodo en el extremo que nos avisa en el momento que se pone en contacto con el agua. Existen varios tipos de limnímetros comercializados, siendo los más corrientes los que avisan por medio de un pitido, una luz o simplemente con un amperímetro. Figura 5.6. Esquema mostrando el procedimiento para determinar la profundidad del nivel freático durante el inventario de puntos de agua. Es imprescindible referenciar la cota de la boca del pozo desde donde se ha tomado la medida del nivel piezométrico. Para conocer la profundidad de la captación se utiliza una plomada. Las sondas más utilizadas para hacer este tipo de determinación son las de la casa SEBA. El instrumento de medida consiste en un carrete de cable de acero muy fino, de hasta 300 m, que tiene una plomada en un extremo. Esta instrumentación se hace imprescindible para poder conocer la profundidad de sondeos de gran profundidad (en general para aquellos que tienen más de 15 - 20 m). En la figura 5.7 se muestra un ejemplo de ficha básica de inventario de puntos de agua. 93 Aprendiendo hidrogeología Figura 5.7. Modelo de ficha con los datos básicos que deben recopilarse al realizar un inventario de puntos de agua. 94 Aprendiendo hidrogeología 5.3. Mapas de isopiezas Un mapa de isopiezas es una representación en planta de la distribución del potencial hidráulico del agua de un acuífero. Esta representación se hace a partir de isolíneas que representan puntos de igual potencial hidráulico. Metodología El procedimiento práctico para su elaboración consiste en recopilar el mayor número de datos sobre los niveles piezométricos de la zona de estudio, y referenciarlos con cotas absolutas sobre un mapa que contenga preferiblemente, una base geológica simplificada. La recopilación de estos datos forma parte del trabajo denominado como "inventario de puntos de agua". Es importante tener en cuenta que la superficie piezométrica no es constante en el tiempo, y por tanto todas las medidas deberán estar referidas a una fecha concreta. Una vez que se tienen dibujadas las cotas del agua en el plano, se trazarán las isolíneas (isopiezas en este caso), con los potenciales medidos en campo manteniendo la equidistancia predefinida. El resultado será un mapa, que a efectos prácticos puede interpretarse como si se tratara de una representación de la "topografía" del límite superior de la zona saturada, para el caso de acuíferos libres. Debe tenerse claro que las isopiezas no son “cotas” del agua, sino “potenciales hidráulicos del agua”. Al pintar las isopiezas se deberá tener especial cuidado en no mezclar datos de potenciales correspondientes a distintos acuíferos, que puede complicar su correcta interpretación, más si unos funcionan como libres y otros como confinados, de ahí la necesidad de disociar los datos obtenidos en el inventario de acuerdo con la profundidad de las captaciones. Antes de empezar a dibujar la isopiezas, se deberá tener en cuenta el medio físico particular y definir las condiciones de contorno oportunas. Desde el punto práctico, al pintar las isopiezas se debe intentar seguir las siguientes normas: - Las líneas deben tener un de trazo suave, sin picos ni quiebros bruscos. - Dos isopiezas nunca pueden cortarse. 95 Aprendiendo hidrogeología - Se debe mantener la equidistancia que se haya definido al inicio del trabajo cartográfico. - La forma entre dos isopiezas consecutivas debe ser similar, manteniendo cierto paralelismo. Esta norma puede no cumplirse en el caso de que se tratarse de una zona con dispositivos artificiales que modifiquen el flujo bruscamente (pozos, diques, drenes, etc.). - Son siempre perpendiculares a bordes impermeables y paralelas a superficies de agua libre con las que tenga conexión hidráulica. Los límites impermeables se caracterizan por no dejar pasar el agua a través suyo. De este modo, cuando el agua se pone en contacto con un límite impermeable, circula paralelamente a él. En un límite impermeable las líneas equipotenciales son perpendiculares a dicho límite y las líneas de flujo paralelas. En zonas como los ríos, lagos, mares, etc., que estén en contacto con los acuíferos, la superficie de contacto funciona como una auténtica equipotencial y por tanto el flujo es perpendicular a dicha superficie. Las equipotenciales en estos casos son paralelas a las superficies en cuestión. Figura 5.8. Mapa de isopiezas. En los límites impermeables las isopiezas son perpendiculares a ellos. En el lago, el borde actúa como una equipotencial (de nivel constante), y las isopiezas serán paralelas al borde. Cuando la superficie topográfica corta el nivel freático, se forman zonas de rezume o manantiales. En estos casos coinciden por tanto la cota topográfica y piezométrica (potencial hidráulico del agua). 96 Aprendiendo hidrogeología Relación río – acuífero Ríos ganadores También llamados efluentes. Son ríos que reciben agua desde los acuíferos. Es decir, su lecho se sitúa a una cota inferior al nivel piezométrico en sus márgenes. Suelen tener un caudal bastante constante en el tiempo. En cartografía hidrogeológica, las isopiezas se representan con la convexidad hacia aguas arriba (figura 5.9. a). Ríos perdedores También llamados influentes. Son ríos que pierden agua por infiltración desde su lecho y recargan los acuíferos. En ellos, la cota del lecho del río se encuentra a una cota superior que la del nivel freático. En cartografía hidrogeológica este tipo de relación viene representada por las isopiezas dibujadas con la convexidad hacia aguas abajo (figura 5.9.b). Figura 5.9. Relación río-acuífero. A. Río ganador y B. Río perdedor. Las trazas discontinuas representan líneas de flujo subterráneo; del acuífero hacia el río o del río hacia el acuífero respectivamente. 97 Aprendiendo hidrogeología Ríos desconectados de acuíferos Se trata de ríos que no tienen conexión con ningún acuífero. Suele ser muy frecuente y pueden darse muchas situaciones diferentes. En este apartado, a modo de ejemplo, se mencionan las dos posibilidades que se muestran en la figura 5.10. Figura 5.10. A) Río y acuífero sin conexión debido a la impermeabilidad del lecho del río. En esta situación las isopiezas pueden tener cualquier forma respecto al río. B) Esquema de la relación entre un río y un acuífero confinado. Al igual que en caso A, las isopiezas pueden tener cualquier forma respecto al río. Gradiente hidráulico El gradiente hidráulico da idea de la pendiente de la superficie freática o piezométrica. Suele representarse por la letra “i”, y puede expresarse como la diferencia de potencial (h) entre los dos puntos considerados, dividido entre la distancia que separa esos dos puntos medido en línea recta (L); i = (h1 - h2) / L (Ec.16) Según esta expresión, las zonas de máximo gradiente serán aquellas que tengan las isopiezas más juntas, y las de menor gradiente las que tengan las isopiezas más separadas. Por lo general en acuíferos libres, las zonas de bajo gradiente hidráulico son características de medios de alta 98 Aprendiendo hidrogeología permeabilidad. Su determinación a partir de un mapa de isopiezas es muy sencilla según puede verse en la figura 5.11a. Figura 5.11. A) Mapa de isopiezas con indicación de las zonas de máximo y mínimo gradiente (isopiezas juntas y separadas respectivamente). B) Divisoria de aguas subterráneas y líneas de flujo (representadas por flechas y cruces respectivamente). Divisoria de aguas subterráneas Representa la línea teórica a partir de la cual las líneas de flujo de agua subterránea divergen y el acuífero se drenará por diferentes ríos, arroyos o lagos, en el caso de grandes cuencas hidrológicas. Gráficamente, la línea divisoria se determina uniendo los puntos de máxima curvatura de cada isopieza (Figura 5.11b). Tipos de superficies piezométricas Dependiendo de la separación entre las isopiezas y de su disposición relativa, según criterios morfológicos, se pueden definir varios tipos de superficies piezométricas. Seguidamente se cita, a modo de ejemplo, una de las múltiples clasificaciones existentes. Superficie cilíndrica. La isopiezas quedan representadas por rectas paralelas. Superficie radial. Las isopiezas son curvas. Las líneas de corriente tienden a converger. 99 Aprendiendo hidrogeología Superficie plana. La separación entre isopiezas es constante. Superficie parabólica. La separación entre isopiezas disminuye hacia aguas abajo. Superficie hiperbólica. La separación entre isopiezas aumenta hacia aguas abajo. Superficie elíptica. La separación entre isopiezas aumenta tanto hacia un lado como hacia otro a partir de una de ellas. 5.4. Perfiles hidrogeológicos Los perfiles hidrogeológicos constituyen una de las herramientas de representación más valiosa en hidrogeología, ya que permiten visualizar con mucha claridad cómo es el flujo subterráneo. Mientras un profesional no sea capaz de representar en un perfil (sección vertical), el esquema de flujo de la zona de trabajo, muy posiblemente signifique que no entiende con claridad el problema al que se enfrenta. Como decía el profesor Llamas, a quien tantas veces se lo hemos oído quienes hemos trabajado con él, “la hidrogeología son perfiles”. Método La metodología que debe seguirse para realizar un perfil hidrogeológico es la misma que se emplea al realizar una sección vertical del terreno, superponiendo los datos de piezometría. Las pautas de trabajo podemos resumirlas en los siguientes puntos. - Disponer del el mapa de isopiezas de zona. Este deberá contar con una base topográfica. - Seleccionar la traza del perfil que se desee hacer. - Realizar el corte topográfico por los métodos clásicos, proyectando los puntos de intersección entre la traza seleccionada y las curvas de nivel sobre unos ejes. Es conveniente que la escala vertical sea exagerada frente a la horizontal. - Realizar la misma operación que en el punto anterior, pero en esta ocasión proyectando los puntos de intersección entre la traza seleccionada y las isopiezas. 100 Aprendiendo hidrogeología Figura 5.12. Mapa de isopiezas y perfil hidrogeológico correspondiente a la traza AB. La escala vertical del perfil está muy exagerada respecto a la escala horizontal con objeto de que resulte más ilustrativo. Para simplificar la figura, en el mapa de isopiezas no se han dibujado curvas de nivel, por tanto la topografía del perfil es inventada. Las líneas equipotenciales de la sección vertical son esquemáticas. Zonas de recarga y zonas de descarga Entendemos por zonas de recarga aquellas en las que el agua se mueve desde la superficie hacia los acuíferos, alimentándolos y por tanto, recargándolos. Por el contrario, al hablar de zonas de descarga nos referimos a las zonas en las que el agua se mueve desde el acuífero hacia la superficie, es decir, el acuífero se descarga. En el medio natural la descarga se produce a través de manantiales, ríos, arroyos, lagos o bien por salida directa hacia el mar. 101 Aprendiendo hidrogeología Figura 5.13. Esquema regional de flujo de aguas subterráneas con indicación de las zonas de recarga y zonas de descarga de agua subterránea. Características de las zonas de recarga - El flujo es descendente, el agua se mueve de zonas de mayor potencial a zonas de menor potencial. - En zonas de recarga, cuanto más profundo es el piezómetro (debe estar abierto sólo en su base), a más profundidad se encontrará el nivel del agua en su interior. - Regionalmente, suelen coincidir con las zonas de interfluvios. Localmente, lagos y ríos perdedores suelen actuar como zonas de recarga. Características de las zonas de descarga - El flujo es ascendente, el agua se mueve de zonas de mayor potencial a zonas de menor potencial. - En zonas de descarga, cuanto más profundo es el piezómetro, a menos profundidad se encontrará el nivel del agua en su interior. Frecuentemente son pozos surgentes, con un nivel piezométrico situado por encima de la superficie topográfica. - Regionalmente, suelen coincidir con valles fluviales o lagos. En perfiles, las líneas equipotenciales forman círculos concéntricos que se cierran coincidiendo con los valles y los lagos. 102 Aprendiendo hidrogeología Figura 5.14. Esquema de un río perdedor que está recargando un acuífero. Para una misma línea de flujo, cuanto más profundo es el piezómetro, a más profundidad se sitúa el nivel del agua, indicativo de que el flujo es descendente. Así, el nivel piezométrico de h1 = 624 y el de h2 = 625. Nota: Los piezómetros sólo están ranurados en la parte inferior. Figura 5.15. Perfil hidrogeológico detallado con representación del nivel del agua alcanzado en tres piezómetros, según se localicen en zonas de recarga o en zonas de descarga de aguas subterráneas. En zonas de recarga el flujo es descendente, y en zonas de descarga ascendente. Aplicando h = p + z: h z. recarga = 3 + 45 = 48 (el nivel piezométrico está por debajo del nivel freático). h z. descarga = 6 + 41 = 47 (el nivel piezométrico está un poco por encima del nivel freático). 103 Aprendiendo hidrogeología 5.5. Redes de flujo Definición y método Una red de flujo es el mallado que resulta de la intersección entre las líneas equipotenciales y líneas de corriente. En medios homogéneos e isótropos estas mallas o redes son ortogonales, debido a que el vector gradiente es por definición perpendicular a las equipotenciales y el vector velocidad paralelo a éste último pero con sentido contrario. Para poder diseñar una red de flujo se debe partir de los siguientes supuestos: - El acuífero es homogéneo. - El medio está totalmente saturado. - El acuífero es isótropo. - El régimen es estacionario. - Agua y suelo son incompresibles. - El flujo es laminar y está regido por la Ley de Darcy. - Las condiciones de contorno son conocidas. El método - Identificar las condiciones de contorno. - Dibujar un perfil a escala con las condiciones de contorno. - Identificar y dibujar las equipotenciales máxima y mínima. - Dibujar un mallado entre las líneas de flujo y líneas equipotenciales, intentando que sean perpendiculares entre sí, haciendo formas lo más cuadradas posibles. - Determinación del caudal aplicando la Ley de Darcy adaptada al problema. El caudal total que circula por un la red flujo, considerando una anchura unitaria de acuífero puede determinarse como: Q = K *H * NF / Nd 104 (Ec.17) Aprendiendo hidrogeología Donde: Q = caudal total. K = permeabilidad. NF = número de canales o tubos de flujo. Nd = número de saltos o de caídas de potencial contados en la figura. H = salto de potencial total entre los dos bordes. Ejemplo Calcular el caudal que circula por el acuífero de la figura adjunta, suponiendo una K = 15 m/día. Figura 5.16. Esquema con la distribución de líneas equipotenciales en un acuífero libre que está limitado por dos zanjas (la zanja de la izquierda de recarga y la de la derecha de drenaje o descarga). Aplicando: Q = K *H * NF / Nd K = 15 m/día, NF = 2; Nd = 4; H = 2 m. Resulta: Q = 15 m3/día. 105 Aprendiendo hidrogeología 106 Aprendiendo hidrogeología Parte 2 Ejercicios resueltos Perfiles hidrogeológicos Ejercicio 1 A partir del esquema adjunto, se pide: - Dibujar el “nivel piezométrico” y colorear la “zona saturada” de cada acuífero. - Clasificar los acuíferos según la presión del agua. - Señalar la zona surgente. Nota: Los piezómetros son puntuales y sólo están ranurados en su extremo inferior. Leyenda: Los materiales punteados representan arenas. Las zonas en blanco arcillas impermeables. (1) Acuífero libre en materiales detríticos. El límite superior dela zona saturada representa el nivel freático. Se drena por un manantial. (2) Acuífero confinado. La línea roja indica la posición del nivel piezométrico. La zona surgente es aquella que queda por encima de la superficie topográfica (Z.S.2). (3) Acuífero confinado (Idem acuífero 2). 107 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 2 A partir del esquema adjunto, se pide: - Dibujar el “nivel piezométrico” y colorear la “zona saturada” de cada acuífero. - Clasificar los acuíferos según la presión del agua. - Señalar la zona surgente. Nota: Los piezómetros son puntuales y sólo están ranurados en su extremo inferior. Leyenda: Los materiales punteados representan arenas. Las zonas en blanco arcillas impermeables. (1) Acuífero libre en materiales detríticos. Se drena por dos manantiales. (2) Acuífero semiconfinado conectado con el exterior por un lago. El sentido de flujo es desde la derecha hacia la izquierda de la figura. (3) Acuífero confinado. En las zonas surgentes el nivel piezométrico se sitúa por encima de la superficie topográfica. 108 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 3 A partir del esquema adjunto, se pide: - Señalar las zonas de recarga y descarga de aguas subterráneas. - Dibuja dos líneas de flujo. - Indicar sobre cada equipotencial el valor numérico que le corresponde. En las zonas de recarga de agua subterránea el flujo de agua dentro del acuífero es descendente. En las zonas de descarga el flujo es ascendente. Ver las flechas de color azul del dibujo. Los pozos de la figura son piezómetros puntuales que miden la presión del agua de su extremo inferior. En las zonas de recarga el nivel freático (o límite superior de la zona saturada del acuífero) se sitúa por encima del nivel del agua en los piezómetros puntuales. En las zonas de descarga ocurre lo contrario. El nivel piezométrico de cada piezómetro es: h1= p + z = 2,5 + 349,5 = 352. h2= p + z = 6 + 345 = 351. h3= p + z = 2 + 350 = 352. 109 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 4 A partir del esquema adjunto, se pide: - Dibujar el nivel freático. - Dibujar cinco líneas equipotenciales indicando el valor de su potencial hidráulico. - Señalar las zonas de recarga y descarga de agua subterránea. - Dibujar dos líneas de flujo que sean representativas de las zonas de recarga y descarga. En las zonas de recarga de agua subterránea el flujo de agua dentro del acuífero es descendente. En las zonas de descarga el flujo es ascendente. Los pozos 1 y 2 están ranurados en toda su profundidad y el nivel del agua en su interior corresponde al nivel medio de todas las equipotenciales que atraviesa, representando el nivel freático de la zona. El pozo A sólo está ranurado en su extremo inferior cortando la equipotencial de 618 m. Por lo tanto, el nivel del agua en su interior estará a esa cota, por debajo del nivel freático. hA= p + z = 10 + 608. 110 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 5 A partir del esquema adjunto, se pide: - Dibujar el nivel piezométrico. Dibujar tres equipotenciales. Sombrear la zona saturada y el nivel del agua en los pozos. Indicar cuál sería la zona surgente. Nota: Los piezómetros son puntuales y sólo están ranurados en su extremo inferior. Leyenda: Los materiales punteados representan arenas. Las zonas en blanco arcillas impermeables. Se trata de un acuífero confinado. Las líneas equipotenciales se pintan perpendiculares al techo y muro del acuífero (líneas rojas). Las líneas de flujo (en azul) van desde zonas de mayor potencial a otras de menor, y siempre perpendicularmente a ellas. En la zona surgente el nivel piezométrico se localiza por encima de la superficie topográfica. 111 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 6 La figura representa un esquema regional de flujo de aguas subterráneas. Se pide: - Señalar las zonas de recarga y de descarga de aguas subterráneas. - Indicar sobre cada equipotencial, el valor numérico que le corresponde. - Dibujar dos piezómetros en la zona de recarga y dos en la de descarga, señalando el valor de su nivel piezométrico. - Dibujar las divisorias de aguas superficiales y las de aguas subterráneas. “R” zonas de recarga. “D” zonas de descarga. Líneas verdes divisorias de aguas superficiales y flechas verdes escorrentía superficial. En azul discontinuo divisoria de aguas subterráneas. Pozos 1 y 2 son piezómetros puntuales en zona de recarga. Pozos 3 y 4 son piezómetros puntuales en zona de descarga. 112 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 7 A partir del esquema adjunto, se pide: - Calcular el caudal del manantial (superficie de drenaje 1 m2). - Calcular el caudal que cede el acuífero inferior al río, por metro lineal de río. - Calcular el tiempo que tardaría en llegar al río, un contaminante vertido en el pozo. Dato: me = 0,002 Caudal del acuífero libre superficial: Q = K x i x S =15 m/día x ((38 – 35)/1397) x 1m2.= 0,03 m3/día. Caudal del acuífero semiconfinado: Q = K x i x S = 8 m/día x ((34 – 32)/1029) x (1 m x 3 m) = 0,046 m3/día. Cálculo del tiempo: A partir de la expresión VR = Vd / me , despejamos el tiempo “t” t = (e x me)/ (K x i) = (1666 m x 0,002) / (8m/día x 0,0019) = 219 días. 113 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 8 A partir del esquema adjunto se pide: - Dibujar 6 líneas equipotenciales. - Calcular el caudal que circula entre ambas acequias, por metro lineal de acequia. - Calcular el tiempo que tardaría un contaminante en pasar de una acequia a otra. La porosidad eficaz de la formación más permeable; me = 0,01. Caudal del acuífero superior: Q1 =K x i x S =15 m/día x ((12 – 9,5)/35) x (3 m x 1 m) = 3,19 m3/día. Caudal del acuífero inferior: Q2 =K x i x S =25 m/día x ((12 – 9,5)/35) x (3 m x 1 m) = 5,32 m3/día. Cálculo total por cada metro lineal de acequia: Q1 + Q2 = 6,44 m3/día. Cálculo del tiempo: A partir de la expresión VR = Vd / me, despejamos el tiempo “t”, t = (e x me)/ (K x i) = (35 m x 0,01) / (25 x 0,071) = 0,2 días. 114 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 9 La figura representa el esquema de un acuífero carbonatado, con una carstificación bien desarrollada. Se pide: Dibujar la posición que alcanzaría el nivel freático en cada uno de los pozos y colorear la zona saturada de cada cavidad. La disponibilidad de agua en acuíferos cársticos depende de la distribución de las cavidades y de la interconexión entre ellas, bien directamente o a través de fracturas. Algunas fracturas pueden estar abiertas y permitir la circulación de agua, o cerradas y actuar como una barrera. En este tipo de acuíferos es muy común encontrar pozos muy próximos, unos que proporcionan mucho caudal, y otros que están casi secos. En el ejemplo, el pozo “C” estaría seco. 115 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 10 Se pide: - Dibujar el nivel piezométrico de los dos acuíferos. - Indicar los tipos de acuíferos que hay en la figura. - Señalar la zona surgente. En azul se representa el nivel freático del acuífero libre y cárstico superior (1). Este acuífero es surgente en la zona del río, En rojo se representa el nivel piezométrico del acuífero confinado profundo (2). Es surgente en la zona donde en la que el nivel piezométrico se sitúa por encima de la superficie topográfica. 116 Aprendiendo hidrogeología Mapas de isopiezas Ejercicio 11 Se pide: - Completar el mapa de isopiezas (equidistancia de 5 m). Señalar si se trata de un río ganador o perdedor. Indicar las zonas de máximo y mínimo gradiente hidráulico. Calcular el tiempo que tardaría en llegar al lago un producto contaminante vertido en el punto “A”. Calcular la aportación subterránea, por sección unitaria, que recibe el lago. Datos: K = 10 m/día, me = 0,02.Escala: 1/10.000 Cálculo del tiempo: A partir de la expresión VR = Vd / me, despejamos el tiempo “t”, t = (e x me)/ (K x i) = (650 m x 0,02) / (10 x 0,03) = 43 días. Aportación subterránea al lago: Q1 =K x i x S =10 m/día x ((350 – 330)/650) x 1 m2) = 0,3 m3/día. El río y lago se alimentan de agua subterránea por lo que ambos son ganadores. Ver explicación en: https://youtu.be/dkYT7gbuBoE 117 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 12 Se pide: - Completar el mapa de isopiezas (equidistancia de 5 m). Sólo está representada la isopieza de 350 m. - Señalar si se trata de ríos ganadores o perdedores (representados con flechas). - Indicar las zonas de máximo y mínimo gradiente hidráulico. - Dibujar la divisoria de aguas subterráneas. Con flechas azules zonas de flujo en ríos ganadores. En rojo ríos perdedores. En cruces verdes se representan las divisorias de aguas subterráneas del acuífero. 118 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 13 Se pide: - Interpretar el mapa de isopiezas. - Poner el valor que corresponda a las isopiezas circundantes al pozo de bombeo. Ver explicación en: https://youtu.be/FX0PfX4l2uQ 119 Aprendiendo hidrogeología Redes de flujo Recordatorio nociones básicas Una red de flujo es el mallado que resulta de la intersección entre las líneas equipotenciales y líneas de corriente. En medios homogéneos e isótropos estas mallas o redes son ortogonales, debido a que el vector gradiente es por definición perpendicular a las equipotenciales, y el vector velocidad paralelo a éste último pero con sentido contrario. Para poder diseñar una red de flujo se debe partir de los siguientes supuestos: - El acuífero es homogéneo. El medio está totalmente saturado. El acuífero es isótropo. El régimen es estacionario. Agua y suelo son incompresibles. El flujo es laminar y está regido por la Ley de Darcy. Las condiciones de contorno son conocidas. Para dibujar la red de flujo se procede de la siguiente manera: - Identificar las condiciones de contorno. Dibujar un perfil a escala con las condiciones de contorno. Identificar y dibujar las equipotenciales máxima y mínima. Dibujar un mallado entre las líneas de flujo y líneas equipotenciales, intentando que sean perpendiculares entre sí, haciendo formas lo más cuadradas posibles. - Determinación del caudal aplicando la Ley de Darcy adaptada al problema. El caudal total que circula por un la red flujo, considerando una anchura unitaria de acuífero puede determinarse como (ver pág. 105): Q = K * H * Nf / Nd 120 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 14 Dibujar la red de flujo y calcular el caudal de agua subterránea que circula entre las dos acequias de la figura. Datos: - Nivel del agua en la zanja 1 = 38 m. - Nivel del agua en la zanja 2 = 36 m. - La permeabilidad del terreno es K = 15 m/día. La red de flujo se dibuja intentando que hacer celdas que sean lo más cuadradas y/o rectangulares posibles, utilizando líneas le flujo y líneas equipotenciales. H = 38 -36 = 2; Nf = 2; Nd = 4 Q = K x H x Nf / Nd = 15 m3/día El caudal obtenido es por cada metro lineal de acequia. Es decir, por ejemplo, si la acequia tuviera 10 m de longitud, el caudal total que circularía entre ambas, sería 150 m3/día. 121 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 15 La figura representa una ladera que se drena de forma natural por un manantial situado en su base. Se pide: - Dibuja cinco equipotenciales equidistantes y dos líneas de flujo. - Si suponemos una porosidad eficaz, me = 0,02, calcular el volumen de agua, por metro de acuífero, que se debería extraer para que el manantial se secara. Para que el manantial se seque, el nivel freático deberá situarse por debajo de la cota 522,5 m. Si consideramos una sección de acuífero de 1 m lineal, el volumen de agua que habría que sacar para que secar el manantial sería el de un prisma triangular de 1 m de anchura, multiplicado por la porosidad eficaz: Volumen del prisma: Q = ((516 m x 6,5 m) / 2) x 1 m = 1.677 m3. Volumen de agua: 1.677 m3 x 0,02 = 33,54 m3. 122 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 16 La figura representa el perfil de una presa construida sobre un material que tiene una permeabilidad de 10 m/día. Se pide: - Diseñar la red de flujo bajo la presa. - Calcular el caudal que circularía por metro lineal de presa. La red de flujo se dibuja intentando que hacer celdas que sean lo más cuadradas y/o rectangulares posibles, utilizando líneas le flujo y líneas equipotenciales. En azul se indican los tubos de flujo y en rojo los saltos de potencial. K = 10 m / día; H = 56 – 51 = 5; Nf = 4; Nd = 8 Q = K x H x Nf / Nd = 25 m3/día 123 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 17 La figura representa el perfil de una presa, con pantalla subterránea, construida sobre un material que tiene una permeabilidad de 10 m/día. Se pide: - Calcular el caudal que circula por debajo de la presa, por metro línea de presa. La red de flujo se dibuja intentando que hacer celdas que sean lo más cuadradas y/o rectangulares posibles, utilizando líneas le flujo y líneas equipotenciales. Los números en azul indican los tubos de flujo. Los números rojos los saltos de potencial. K = 10 m / día; H = 16 – 4 = 12; Nf = 5; Nd = 12 Q = K x H x Nf / Nd = 50 m3/día 124 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 18 La figura representa una pantalla impermeable correspondiente a un depósito de agua. El substrato geológico tiene una permeabilidad de 10 m/día. Se pide: - Dibujar la red de flujo por debajo de la pantalla. - Indicar la posición y el valor del nivel piezométrico de los puntos A, B y C, medido en los tubos piezométricos correspondientes. En rojo se representan las líneas equipotenciales y en azul las líneas de flujo. El valor del potencial inicial en la zona embalsada es común para todo el volumen se agua. El esquema de flujo subterráneo representa tres tubos de flujo y diez saltos de potencial. 125 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 19 La figura representa el perfil de un terreno que tiene una topografía irregular y dos lagos. La permeabilidad del terreno es de 10 m/día. Se pide: - Dibujar nueve líneas equipotenciales. - Dibujar líneas de flujo representativas de la zona. - Señalar las zonas de recarga y descarga de aguas subterráneas. En rojo se representan las líneas equipotenciales y en azul las líneas de flujo. En esta figura se observa un esquema de flujo subterráneo doble, con flujos locales superficiales en las proximidades de los lagos y otro flujo regional profundo. 126 Aprendiendo hidrogeología Ejercicio 20 La figura representa el perfil de una zanja construida con pantallas impermeables, prevista para ejecutar una obra civil subterránea. El terreno corta un acuífero libre con el nivel freático próximo a la superficie del terreno. Se pide: - Dibujar la red de flujo. En la figura se han representado dos tubos de flujo por cada lado de la acequia, y 10 saltos de potencial. 127 Aprendiendo hidrogeología Hidrogeología aplicada Ejercicio 21 El municipio de Relingo, cuenta con un vertedero para la evacuación de residuos, que lleva en funcionamiento desde el año 1980. Durante los primeros años el vertedero únicamente recibía residuos inertes, mayoritariamente escombros de obra. No cuenta con ningún tipo de impermeabilización en su base. Con el paso de los años, se ha convertido en el vertedero de residuos sólidos urbanos de varios pueblos de los alrededores, incluyendo también algún vertido industrial. Desde hace cinco años, varios pozos del entorno y alguno bastante alejados, presentan elevados índices de contaminación antrópica. Con objeto de conocer el alcance de la contaminación e intentar buscar medidas correctoras, el Ayuntamiento ha sacado a concurso un estudio hidrogeológico de la zona, con un Pliego de Condiciones Técnicas en el que se especifica la realización de los siguientes trabajos: - Elaboración de mapas de isopiezas. Determinación del flujo subterráneo: dirección y sentido, gradientes, caudales y tiempos. - Determinación de la pluma de contaminación; alcance y dispersión. - Evaluación del riesgo de contaminación de las aguas superficiales. - Medidas de control de la contaminación, en su caso. Para agilizar el trabajo y garantizar que se realice en el menor tiempo posible, el Pliego de Condiciones Técnicas incluye la siguiente documentación: - Mapa geológico y perfiles geológicos. - Localización del inventario de puntos de agua con indicación de la profundidad del nivel freático. Se incluyen pozos excavados de poca profundidad (de 5 a 10 m), y otras perforaciones de mayor profundidad (de 10 a 30 m). Parámetros hidrogeológicos característicos: - Materiales detríticos: K = 10 m/día; me = 0,02. - Calizas: K= 100 m/día. - Granito; K = 0,1 m/día (por fracturación). 128 Aprendiendo hidrogeología Mapas geológico e hidrogeológico Perfiles geológicos tipo 129 Aprendiendo hidrogeología 1) Elaboración del mapa de isopiezas. A partir del mapa hidrogeológico así como de los perfiles geológicos, se observa que hay dos grupos de pozos que corresponden a dos acuíferos diferentes, uno superficial (arenas) y otro profundo (calizas). Ambos acuíferos están separados por una capa impermeable de arcillas. En azul se dibujan las isopiezas del acuífero superficial y en verde las del acuífero profundo. 130 Aprendiendo hidrogeología A partir del mapa de isopiezas se dibuja el perfil hidrogeológico A – B indicando el nivel freático de los dos acuíferos. 131 Aprendiendo hidrogeología Igual que en el perfil anterior, se dibuja el perfil hidrogeológico C – D indicando el nivel freático de los dos acuíferos. 132 Aprendiendo hidrogeología 2) Determinación del flujo subterráneo: gradientes, caudales y tiempos. dirección y sentido, El flujo subterráneo de dibuja perpendicularmente a las isopiezas, con sentido de mayor a menor. • Cálculo del caudal que circula por sección unitaria del acuífero detrítico: Si aplicamos la Ley de Darcy, con los datos disponibles: Q=KxixS K = 10 m / día. El gradiente medio en sentido NW será: i = (660-640)/6000 = 0.003. Q = K x i x S = 10 x 0.003 x 1 = 0.03 m3/día. • Cálculo del caudal que circula por sección unitaria del acuífero carbonatado: Q=KxixS K = 100 m / día. Gradiente medio en sentido Norte es: i = (635-625)/4500 = 0.002. Resulta: Q = K x i x S= 10 x 0.002 x 1 = 0.02 m3/día. • Cálculo del tiempo que tardará el contaminante infiltrado desde el vertedero en llegar al río: Datos: K = 10 m / día. me = 0.02. El gradiente de la pluma de contaminación será: i = (661-645)/5000 = 0.003. Y resolvemos: VR = Vd / me; e / t = (K x i) / me, despejando: t = (e x me) / (K x i). t = (5000 x 0,02) / (10 x 0.003) =333 días; unos 9 años. 133 Aprendiendo hidrogeología 2) Pluma de contaminación; alcance y dispersión. La pluma de contaminación afecta al acuífero superficial y descarga en el río contaminándolo también a partir de la cota 645. Aguas abajo, en la equina NW del mapa, si el agua del río se infiltra en las calizas también contaminará el acuífero profundo. Dado el tiempo que lleva utilizándose el vertedero, desde los años 80, y el cálculo obtenido para el tiempo que le lixiviado peligroso llegase al rio, unos nueve años, es bastante probable que el río y acuífero ya presente índices de contaminación serios. 3) Medidas de control de la contaminación, en su caso. Las medidas de control de la contaminación, pasan primero por detener los vertidos urbanos peligrosos en esta zona dado que se ha determinado que los lixiviados alcanzan las aguas superficiales. Después se deberían retirar aquellos residuos que permanecen depositados para su reciclado o procesado y hacerlos más inertes. 134 Aprendiendo hidrogeología Balance hídrico Ejercicio 22 Se prende clausurar un vertedero que ha estado funcionando durante 12 años y evaluar los posibles efectos nocivos de los lixiviados sobre las aguas subterráneas. En la parte más baja del vertedero existe una arqueta que recoge parte de los lixiviados que se generan. El caudal anual captado en dicha arqueta es de 1.500 m3. Se pide: 1) Calcular el volumen total de lixiviados que se generan anualmente en el vertedero, teniendo en cuenta que sólo se infiltra en la basura un 90% de la escorrentía total. 2) Calcular el volumen de lixiviados, expresados en m3/año y l/m2, que se infiltran al subsuelo y pasan a las aguas subterráneas. 3) Calcular el tiempo que tardan los lixiviados, en atravesar toda la masa de basura desde que se infiltra en el punto más alto del vertedero hasta que se recoge en la arqueta. Datos: - Capacidad de campo de la basura = 50 mm. Superficie del vertedero 10 ha. Permeabilidad de la basura 0,1 m/día. Porosidad eficaz 0,01. Cota de coronación del vertedero; 678 m.s.n.m. Cota de la arqueta de lixiviados; 665 m.s.n.n. Distancia entre arqueta y cota más alta; 120 m. Reserva inicial de agua en el mes de septiembre = 0 mm. Datos climáticos (ver tabla). P ETP Oct Nov Dic Ene Feb Mz Abr My Jn Jl Ag Sep Total 44 47 38 37 38 39 47 42 28 10 12 40 422 52 23 11 10 14 32 49 79 115 146 130 90 751 135 Aprendiendo hidrogeología Respuestas Balance hídrico P ETP V.R R.T R.R ETR Exc. Falta Oct Nov Dic Ene Feb Mz Abr My Jn Jl Ag Sep Total 44 47 38 37 38 39 47 42 28 10 12 40 422 52 23 11 10 14 32 49 79 115 146 130 90 751 0 24 26 0 0 0 -2 -37 -11 0 0 0 0 0 24 51 77 74 57 48 11 0 0 0 0 313 0 24 50 50 50 50 48 11 0 0 0 0 264 44 23 11 10 14 32 49 79 39 10 12 40 363 0 0 1 27 24 7 0 0 0 0 0 0 59 8 0 0 0 0 0 0 0 76 136 118 50 388 Esquema conceptual del ejercicio: 1) Cálculo del volumen de lixiviados que se generan cada año. Volumen total previo = Exceso x Superficie del vertedero = 59 x 100.000 = 5.900.000 litros = 5.900 m3. Volumen infiltrado = 90%; V. previo = 0.9 x 5.900 = 5.310 m3. 2) Cálculo del volumen de lixiviados infiltrados (en m3/año y l/m2). Restando el volumen que recoge la arqueta (1500 m3): 136 Aprendiendo hidrogeología V. no recogido = V. infiltrado – V. arqueta. V = 5.310 – 1.500 = 3.810 m3 / año. Expresado en l/m2: 3.810 m3 /100.000 m2 = 3.810.000 litros/ 100.000 m2 = 38,1 litros/m2 3) Cálculo del tiempo que tardan los lixiviados, en atravesar toda la masa de basura, desde que se infiltra en el punto más alto del vertedero y hasta que se recogen en la arqueta. Datos: K = 0.1 m / día; me = 0.01. Aplicando Darcy: Q = K x i x sección Vd = K x i VR = Vd / me e / t = (K x i) / me despejando: t = (e x me ) / (K x i) i = (678-665) / 120 =0,11 t = (120 x 0,01) / (0.1 x 0.11) = 0.0132 días = 0,31 horas. 137 Aprendiendo hidrogeología 138 Aprendiendo hidrogeología Bibliografía Aparicio Mijares, F.J. (1989). Fundamentos de hidrología de superficie. Limusa, Noriega Editores, 303 pág. Custodio E. y Llamas, M.R. Editores (1983). Hidrología subterránea. 2 Vol. Ed. Omega. 2.350 págs. Davis, S.N. (1969). 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Tesis Doctoral. Servicio de Publicaciones. Vicerrectorado de Extensión Universitaria. U.C.M. 2 Tomos. García Rodríguez, M.; Llamas M.R. (1996). Características geológicas del borde suroccidental de la Unidad Hidrogeológica 04.04 y su influencia sobre la hidrogeología de Las Tablas de Daimiel. Rev. Geogaceta, 20(6), pp. 1271 - 1273. 1996. García Rodríguez, M., Gallego J.I., Fdez. Escalante A..E. (2004). Características hidrogeológicas de la zona de borde entre el macizo cristalino y el terciario detrítico en Torrelodones (Madrid). Rev. Tecnologí@ y Desarrollo. Vol.2, Marzo 2004. García Rodríguez, M. y Pividal Escriche, A. J. (1995). Aspectos hidrogeológicos del archipiélago canario. "Memoria del II Congreso de 139 Aprendiendo hidrogeología geología insular, isla de la Gomera. Excmo. Cabildo Insular de la Gomera. 13 - 25 de julio 1995. pp. 54 - 69. González de Vallejo L. I. (Coordinador) (2002). Ingeniería Geológica. Prentice Hall. 715 págs. 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