130 Capítulo 4 L A E S T R U C T U R A Y F U N C I Ó N D E L A M E M B R A N A P L A S M ÁT I C A REV I SI Ó N ? 1. Dibuje la estructura básica de los principales tipos de lípidos que hay en las membranas celulares. ¿En qué difieren los esfingolípidos de los glicerolípidos?, ¿cuáles son los fosfolípidos?, ¿qué son los glucolípidos?, ¿cómo se organizan estos lípidos en una capa doble?, ¿qué importancia tiene la bicapa para las actividades de la membrana? 2. ¿Qué es un liposoma?, ¿cómo se usan los liposomas en los tratamientos médicos? 3. ¿Qué es un oligosacárido?, ¿en qué forma se vincula con las proteínas de la membrana?, ¿cómo se relaciona con los tipos sanguíneos humanos? Proteínas integrales de la membrana (a) Proteína periférica de membrana 4.4 LA ESTRUCTURA Y FUNCIONES DE LAS PROTEÍNAS DE LA MEMBRANA Dependiendo el tipo celular y el organelo en particular dentro de esa célula, una membrana puede contener cientos de proteínas diferentes. Cada proteína de la membrana posee una orientación definida en relación con el citoplasma para que las propiedades de una superficie de la membrana sean muy distintas respecto de las de otra superficie. Esta asimetría se conoce como “lateralidad” de la membrana. Por ejemplo, en la membrana plasmática las partes de las proteínas de membrana que interactúan con otras células o con ligandos extracelulares se proyectan hacia fuera, al espacio extracelular, en tanto que las partes de las proteínas de membrana que interactúan con moléculas del citoplasma se proyectan hacia el citosol. Las proteínas de membrana pueden agruparse en tres clases distintas que se distinguen por su estrecha relación con la bicapa lipídica (fig. 4-12). Éstas son las siguientes: 1. Proteínas integrales que penetran la bicapa de lípidos. Las proteínas integrales son proteínas transmembranosas, esto es, que cruzan toda la bicapa de lípidos y tienen dominios que sobresalen por ambos lados de la membrana, extracelular y citoplásmico. Algunas proteínas integrales tienen sólo un segmento que abarca la membrana, mientras que otras la cruzan varias veces. Los estudios de secuencia del genoma sugieren que las proteínas integrales de la membrana constituyen de 20 a 30% de todas las proteínas codificadas. 2. Proteínas periféricas que se localizan en su totalidad fuera de la bicapa de lípidos, ya sea en el lado citoplásmico o extracelular, aunque se relacionan con la superficie de la membrana mediante enlaces no covalentes. 3. Proteínas fijadas con lípidos que se localizan fuera de la bicapa de lípidos, ya sea en la superficie extracelular o la citoplásmica, pero que tienen enlaces covalentes con una molécula de lípidos que se sitúa dentro de la bicapa. Proteínas integrales de membrana La mayoría de las proteínas integrales de membrana participan en las siguientes funciones: como receptores que se unen a sustancias específicas en la superficie de la membrana, como cana- (b) Proteínas periféricas de membrana Etn P Proteína fijada con GPI 0 C Etn P Man GlcNAc 0 0 Man 0 0 I P Man P Etn Citoplasma (c) FIGURA 4-12 Tres clases de proteína de membrana. a) Por lo general, las proteínas integrales contienen una o más hélices transmembranosas (véase la figura 5-4 en relación con una excepción). b) Las proteínas periféricas se unen mediante enlaces no covalentes con los grupos cabeza polares de la bicapa de lípidos o una proteína integral de la membrana, o ambos. c) Las proteínas fijadas con lípidos se unen a través de enlaces covalentes con un grupo lipídico que reside en la membrana. El lípido puede ser fosfatidilinositol, un ácido graso o un grupo prenilo (un hidrocarburo de cadena larga formado con unidades isoprenoides de cinco carbonos). I, inositol; GlcNAc, N-acetilglucosamina; Man, manosa; Etn, etanolamina; GPI, glucosilfosfatidilinositol. 4.4 L A E S T R U C T U R A Y F U N C I O N E S D E L A S P R O T E Í N A S D E L A M E M B R A N A les o transportadores implicados en el movimiento de iones y solutos a través de la membrana, o como agentes que transfieren electrones durante los procesos de fotosíntesis y respiración. Al igual que los fosfolípidos de la bicapa, las proteínas integrales de membrana también son anfipáticas y tienen porciones hidrófobas e hidrofílicas. Como se describe más adelante, las porciones de una proteína integral de membrana que residen dentro de la bicapa lipídica tienden a tener un carácter hidrófobo. Los residuos de aminoácidos de estos dominios transmembranosos forman interacciones de van der Waals con las cadenas acilo grasas de la bicapa, lo cual sella a la proteína dentro de la “pared” de lípidos de la membrana. Como resultado, se conserva la barrera permeable y la proteína queda en contacto directo con las moléculas de lípido circundantes. Las moléculas de lípidos que tienen una relación estrecha con una proteína de membrana pueden tener un papel esencial en la actividad de la proteína. Las porciones de la proteína integral de membrana que se proyectan hacia el citoplasma o el espacio extracelular tienden a ser más parecidas a las proteínas globulares descritas en la sección Exterior Cara de fractura E Cara de fractura P Citoplasma (a) 131 2.5. Estos dominios no embebidos en la membrana poseen a menudo superficies hidrofílicas que interactúan con las sustancias hidrosolubles (sustratos de bajo peso molecular, hormonas y otras proteínas) en el borde de la membrana. Varias familias grandes de proteínas de membrana contienen un canal interior que constituye una vía de paso acuosa a través de la bicapa de lípidos. El recubrimiento de estos canales casi siempre contiene residuos hidrofílicos en sitios clave. Como se describe más adelante, no es necesario que las proteínas integrales estén fijas, sino que pueden moverse en sentido lateral dentro de la membrana misma. Distribución de proteínas integrales: análisis por congelamiento y fractura El concepto de que las proteínas penetran las membranas en lugar de sólo mantenerse en la superficie de ellas derivó sobre todo de los resultados de una técnica llamada replicación con fractura-congelamiento (véase sección 18.2). En este procedimiento, el tejido se congela y luego se golpea con una navaja, lo cual fractura el bloque en dos fragmentos. Cuando esto ocurre, el plano de fractura sigue a menudo un trayecto entre las dos hojas de la bicapa lipídica (fig. 4-13a). Una vez que las membranas se separan de esta manera, se depositan metales sobre las superficies expuestas para formar una réplica sombreada que se observa al microscopio electrónico (véase fig. 18-17). Como se muestra en la figura 4-13b, la réplica parece un camino salpicado de guijarros, llamados partículas asociadas con la membrana. Como el plano de fractura pasa por el centro de la capa doble de lípidos, la mayoría de estas partículas corresponde a proteínas integrales de la membrana que se extienden por lo menos hasta la mitad de la distancia al centro lipídico. Cuando el plano de fractura llega a una partícula determinada, la rodea en lugar de partirla por la mitad. Por consiguiente, cada proteína (partícula) se separa con una mitad de la membrana plasmática (fig. 4-13c) y deja un hoyuelo correspondiente en la otra mitad (véase fig. 7-30c). Uno de los grandes valores de la técnica por congelamiento y fractura es que permite investigar la heterogeneidad microscópica de la membrana. Las diferencias localizadas FIGURA 4-13 Congelamiento y fractura: una técnica para investigar la P (b) Citoplasma (c) estructura de la membrana celular. a) Cuando un bloque de tejido congelado se golpea con la hoja de una navaja, un plano de fractura recorre el tejido y muchas veces sigue un trayecto que pasa por la parte intermedia de la bicapa lipídica. El plano de fractura pasa alrededor de las proteínas en lugar de romperlas por la mitad y se separan con alguna de las dos mitades de la bicapa. Las caras expuestas en el centro de la bicapa pueden cubrirse con un depósito metálico para formar una réplica metálica. Estas caras expuestas se conocen como cara E, o ectoplásmica, y cara P, o protoplásmica. b) Réplica de un eritrocito humano congelado y fracturado. La cara de fractura P se ve cubierta con partículas de unos 8 nm de diámetro. Una pequeña cresta (flecha) marca la unión de la cara de partículas con el hielo circundante. c) Esta micrografía muestra la superficie de un eritrocito que se congeló y luego fracturó, pero en lugar de preparar una réplica, la célula se descongeló, fijó y trató con un marcador para los grupos carbohidrato que se proyectan desde la superficie externa de la proteína integral glucoforina (fig. 4-17). Los cortes delgados de la célula fracturada y marcada revelan que las moléculas de glucoforina (partículas negras) se separaron en forma preferencial con la mitad externa de la membrana. La línea roja muestra el trayecto del plano de fractura. (B, tomada de Thomas W. Tillack y Vincent T. Marchesi, J Cell Biol 45:649, 1970; C, tomada de Pedro Pinto Da Silva y Maria R. Torrisi, J Cell Biol 93:467, 1982. B, C, con autorización de los derechos reservados de Rockefeller University Press.) 132 Capítulo 4 L A E S T R U C T U R A Y F U N C I Ó N D E L A M E M B R A N A P L A S M ÁT I C A en partes de la membrana sobresalen en estas réplicas y pueden identificarse (como lo ilustra la réplica de una zona de oclusión que se muestra en la figura 7-32d). En cambio, los análisis bioquímicos proporcionan un promedio de tales diferencias. Bicapa lipídica Detergente no iónico Estudio de la estructura y propiedades de las proteínas integrales de la membrana A causa de sus dominios hidrófobos transmembranosos, las proteínas integrales de la membrana son difíciles de aislar en su forma soluble. Por lo general, la extracción de estas proteínas de la membrana requiere el uso de un detergente, como el detergente iónico (cargado) SDS (que desnaturaliza las proteínas) o el no iónico (sin carga) Triton X-100 (que casi nunca altera la estructura terciaria de la proteína). CH3 (CH2)11 OSO3–Na+ Sulfato de dodecilo sódico (SDS) CH3 Proteína de la membrana Proteína disuelta con detergente FIGURA 4-14 Disolución de las proteínas de membrana con detergentes. Los extremos no polares de las moléculas de detergente se relacionan con los residuos no polares de la proteína que estaban en contacto con las cadenas de ácido graso de la bicapa lipídica. En cambio, los extremos polares de las moléculas detergentes interactúan con las moléculas de agua circundantes, lo que mantiene la proteína en solución. Como se muestra aquí, los detergentes no iónicos disuelven las proteínas de membrana sin romper su estructura. CH3 CH3 C CH2 C CH3 Solución acuosa (O CH2 CH2)10 OH CH3 Triton X-100 Al igual que los lípidos de la membrana, los detergentes son anfipáticos y se componen de un extremo polar y una cadena de hidrocarburo no polar (véase fig. 2-20). Como consecuencia de esta estructura, los detergentes pueden sustituir a los fosfolípidos para estabilizar a las proteínas integrales mientras las vuelven solubles en solución acuosa (fig. 4-14). Una vez que las proteínas ya se disolvieron por acción del detergente, pueden realizarse varios procesos analíticos para identificar su composición de aminoácidos, masa molecular, secuencia de aminoácidos, etcétera. Los investigadores han tenido muchas dificultades para obtener cristales de la mayoría de las proteínas integrales de la membrana para usarlos en la cristalografía con rayos X. De hecho, menos de 1% de las estructuras proteínicas de alta resolución conocidas representan proteínas integrales de membrana (véase una galería actualizada en http://blanco.biomol.uci.edu/ Membrane_Proteins_xtal.html).2 Además, la mayoría de estas estructuras representan versiones procariotas de una proteína específica, que a menudo son más pequeñas que sus homólogas eucariotas y más fáciles de obtener en grandes cantidades. Una de las primeras proteínas de membrana cuya estructura tridimensional completa se conoció mediante cristalografía con rayos X se muestra en la figura 4-15. Esta proteína, el centro de 2 Muchas proteínas integrales de membrana tienen una porción considera- ble presente en el citoplasma o el espacio extracelular. En muchos casos, esta porción soluble se separó del dominio transmembranoso, se cristalizó y se identificó su estructura terciaria. Aunque esta técnica aporta datos valiosos sobre la proteína, no suministra información sobre la orientación de la proteína dentro de la membrana. En la sección Vías experimentales de la página 173 se analiza otro método cristalográfico para el estudio de las proteínas de membrana, en el que se usa el microscópio electrónico en vez de la difracción de rayos X. reacción fotosintético bacteriano, posee tres subunidades que contienen 11 hélices alfa que cruzan toda la membrana. Algunas de las dificultades técnicas para preparar cristales de proteínas de membrana se han salvado con las nuevas metodologías y con grandes esfuerzos. Por ejemplo, en un estudio reciente los investigadores pudieron obtener cristales de alta calidad de un transportador bacteriano después de probar y depurar más de 95 000 condiciones diferentes para la cristalización. A pesar del éxito creciente obtenido en la cristalización de proteínas, los investigadores aún dependen en buena medida de técnicas indirectas para conocer la organización tridimensional de la mayoría de las proteínas de membrana. En los párrafos siguientes se analizan algunas de estas medidas. FIGURA 4-15 Proteína integral que reside en la membrana plasmática. Estructura terciaria del centro de la reacción fotosintética de una bacteria reconocida por cristalografía por rayos X. La proteína contiene tres polipéptidos diferentes que cruzan la membrana, mostrados en amarillo, azul claro y azul oscuro. Es evidente la naturaleza helicoidal de cada uno de los segmentos transmembranosos. (Tomada de G. Feher, J. P. Allen, M. Y. Okamura et al.; reimpresa con autorización de Nature 339:113, 1989; © 1989, Macmillan Magazines Limited.) 133 4.4 L A E S T R U C T U R A Y F U N C I O N E S D E L A S P R O T E Í N A S D E L A M E M B R A N A Arriba Exterior Citoplasma 3 4 1 3 2 4 5 1 5 1 2 Control (a) FIGURA 4-16 Procedimiento experimental para identificar la orientación de la proteína dentro de una membrana plasmática. La membrana hipotética que se estudia contiene cinco proteínas distintas. a) El tratamiento de las células intactas con la enzima no penetrante tripsina produce digestión de las porciones de las proteínas que se proyectan hacia el medio externo. En cambio, cuando una célula que se volvió permeable (por extracción con detergentes no iónicos o por exposición a un medio hipotónico), las porciones de las proteínas de membrana que se proyectan al citoplasma también Determinación de la lateralidad de la membrana. ¿Qué partes de una proteína integral de membrana se proyectan en el citoplasma y cuáles sobresalen hacia el exterior de la célula? La respuesta puede obtenerse en forma experimental con agentes no penetrantes que marcan o modifican las proteínas. ¿Qué sucedería si una preparación de células intactas se tratara con una enzima proteolítica, como la tripsina, que es demasiado grande para penetrar la membrana plasmática (fig. 4-16a, flecha superior)? Las partes de las proteínas de membrana que se sitúan en la superficie externa de la bicapa de lípidos se someterían a la digestión por la enzima agregada, pero las partes interiores de la bicapa o en la cara citoplásmica de la membrana quedarían intactas. El efecto del tratamiento puede vigilarse si se extraen las proteínas y se las somete a electroforesis en gel con SDSpoliacrilamida (se describe con detalle en la sección 18.7). Las proteínas de las que se digirió una proporción significativa de su estructura migrarían a una posición más baja en el gel que la misma proteína de una membrana no tratada (fig. 4-16b). Para establecer si una porción de una proteína sobresale por la cara citoplásmica de la membrana, las células pueden volverse permeables mediante el tratamiento con detergentes no iónicos o por choque osmótico (véase fig. 4-31b). En estas condiciones, la membrana plasmática ya no actúa como barrera a la penetración de la enzima proteolítica, por lo que las porciones citoplásmicas de la proteína también se someten a la digestión (porciones inferiores en la figura 4-16a, b). Identificación de dominios transmembranosos. ¿Qué segmentos de la cadena polipeptídica están incrustados en la bicapa de lípidos? La identificación de estos dominios transmembranosos casi siempre se predice con base en la secuencia de aminoácidos de la proteína, la cual se infiere de la secuencia de nucleótidos de un gen aislado. Los segmentos de una proteína que se presupo- 3 4 1 5 la a da ina za ps ili tri eab de rm ón pe ici la Ad célu 5 2 Ad a ició la n cé d lul e t a rip int si ac na ta 2 Abajo 3 4 Tratamiento con tripsina de célula control 2 3 4 2,3,4 Tratamiento con tripsina de célula permeabilizada (b) son accesibles a la digestión proteolítica. b) Esquema de los resultados de la electroforesis en gel de poliacrilamida con SDS (SDS-PAGE) que muestra el patrón de bandas obtenido del experimento descrito en a. La velocidad con la que una proteína migra durante la electroforesis es inversamente proporcional a su masa molecular. Por lo tanto, la eliminación de partes de la proteína hace que se mueva con más rapidez hacia el fondo del gel. La figura 4-31c muestra un ejemplo de un gel SDS-PAGE. ne cruzan la membrana casi siempre consisten en una cadena de alrededor de 20 aminoácidos de predominio no polar que adoptan una estructura secundaria helicoidal alfa.3 La figura 4-17 muestra la estructura química de una sola hélice transmembranosa, que tiene la estructura bidimensional de la glucoforina A, la principal proteína integral de la membrana plasmática eritrocitaria. De los 20 aminoácidos que constituyen la única hélice alfa de la glucoforina (aminoácidos 73 a 92 de la figura 4-17), todos excepto tres tienen cadenas laterales hidrófobas (o un átomo H en el caso de los residuos de glicina). Las excepciones son serina y treonina, que son residuos sin carga localizados principalmente en el extremo del segmento embebido cerca de los grupos cabeza lipídicos. Al conocer la secuencia de aminoácidos de una proteína integral de la membrana, casi siempre pueden identificarse los segmentos transmembranosos si se utiliza la gráfica hidropática, en la que a cada sitio del polipéptido se le asigna un valor que proporciona una medida de la hidrofobicidad del aminoácido en ese sitio, así como la de sus vecinos. Esta técnica suministra un “promedio continuo” de la hidrofobia de secciones cortas del 3 En la página 55 se señaló que la hélice alfa es una conformación favorecida porque permite la formación de un número máximo de enlaces hidrógeno entre los residuos de aminoácidos vecinos, lo que crea una configuración muy estable (de baja energía). Esto adquiere importancia particular para un polipéptido que abarca la membrana y está rodeado por cadenas de ácido graso, por lo que no puede formar enlaces de hidrógeno con un solvente acuoso. Las hélices transmembranosas tienen por lo menos 20 aminoácidos de longitud porque ésta es la extensión mínima de un polipéptido capaz de abarcar la bicapa de lípidos de 30 Å de espesor. Se ha encontrado que unas pocas proteínas integrales de membrana contienen hélices que penetran la bicapa pero no la atraviesan. Un ejemplo es la hélice P de la figura 4-38. 134 Capítulo 4 L A E S T R U C T U R A Y F U N C I Ó N D E L A M E M B R A N A P L A S M ÁT I C A Superficie exterior IIe Tir Leu Ile Fen IIe Gli Val 80 Ala Met Bicapa Gli Tir Ile Ile 90 Leu Leu lle – + Pro Ser – + – + Lis Lis – + Arg Leu Arg Ser Superficie interior (citosol) Ile Determinación de la relación espacial dentro de una proteína integral de membrana. Supóngase que ya se aisló el gen para una proteína integral de la membrana y, con base en su secuencia de nucleótidos, se establece que contiene cuatro hélices alfa aparentes que cruzan la membrana. Tal vez se desearía conocer la orientación de estas hélices entre ellas y qué lado de la cadena de aminoácido de cada cara de la hélice se proyecta hacia el ambiente lipídico. Aunque estas determinaciones son difíciles de realizar sin modelos estructurales detallados, puede obtenerse información relevante por la mutagénesis dirigida a sitios G específicos, es decir, mediante la introducción de cambios en el gen que codifica la proteína (sección 18.18). Por ejemplo, puede usarse la mutagénesis dirigida a un sitio específico para sustituir los residuos de aminoácidos en hélices vecinas con residuos de cisteína. Como se explica en la página 53, dos residuos de cisteína son capaces de formar un puente disulfuro covalente. Si dos hélices transmembranosas de un polipéptido tienen un residuo de cisteína cada una y estos dos residuos de cisteína pueden formar un puente disulfuro entre sí, estas hélices deben estar muy 0 G + _ Hidrofobicidad polipéptido y garantiza que uno o algunos aminoácidos polares de una secuencia no alteren el perfil de todo el segmento. La hidrofobicidad de los aminoácidos puede determinarse con varios criterios, como su solubilidad en lípidos o la energía necesaria para transferirlos de un medio acuoso a uno lipídico. La figura 4-18 muestra una gráfica de hidropatía para la glucoforina A. Por lo general, los segmentos transmembranosos se identifican como el pico irregular que se extiende dentro del lado hidrófobo del espectro. Las más de las veces puede formularse una suposición racional de la orientación del segmento transmembranoso dentro de la bicapa si se examina la naturaleza de los residuos de aminoácidos que flanquean dicho segmento. En la mayoría de los casos, como se ilustra con la glucoforina en la figura 4-17, esas partes del polipéptido en el flanco citoplásmico de un segmento transmembranoso tienden a mostrar una carga más positiva que los que están en el flanco extracelular. No todas las proteínas integrales de membrana contienen hélices alfa transmembranosas. Varias proteínas de membrana poseen un canal relativamente grande situado al interior de un círculo de cadenas beta que cruzan la membrana organizadas en forma de barril, como se ilustra en la figura 5-4. Hasta ahora sólo se han encontrado los canales acuosos formados por barriles beta en las membranas externas de bacterias, mitocondrias y cloroplastos. FIGURA 4-17 Glucoforina A, una proteína integral con un solo dominio transmembranoso. La hélice alfa única que pasa por la membrana consiste sobre todo en residuos hidrófobos. Los cuatro residuos de aminoácidos con carga positiva del dominio citoplásmico de la membrana forman enlaces iónicos con los grupos cabeza de los lípidos que tienen cargas negativas. Los carbohidratos se unen con varios residuos de aminoácidos en la superficie externa de la proteína (mostrada en el inserto). Excepto por uno, los 16 oligosacáridos son cadenas pequeñas con enlace O (la excepción es un oligosacárido más grande enlazado con el residuo de asparagina en la posición 26). El papel de la glucoforina en la membrana eritrocitaria se describe en la página 146. Gli Val 50 100 # de residuo de aminoácido Extremo C Extremo N FIGURA 4-18 Gráfica de hidropatía para la glucoforina A, una proteína única que cruza la membrana. La hidrofobia se mide por la energía libre requerida para transferir cada segmento del polipéptido de un solvente no polar a un medio acuoso. Los valores por arriba de la línea cero requieren energía (+ΔG), lo que indica que consisten en series de aminoácidos que tienen cadenas laterales de predominio no polar. Los picos que se proyectan por arriba de la línea roja se interpretan como un dominio transmembranoso. 4.4 L A E S T R U C T U R A Y F U N C I O N E S D E L A S P R O T E Í N A S D E L A M E M B R A N A XI XII X IX 52 245 II VII 53 242 VIII 29 28 I III V VI IV FIGURA 4-19 Determinación del empaque de hélices en una proteína de membrana por enlaces cruzados dirigidos a un sitio. En estos experimentos se introducen pares de residuos de cisteína en la proteína por mutagénesis dirigida a un sitio particular y se identifica la capacidad de las cisteínas para establecer enlaces disulfuro. Las gráficas de hidropatía y otros datos indican que la permeasa de lactosa tiene 12 hélices transmembranosas. Se encontró que una cisteína introducida en la posición 242 de la hélice VII puede establecer enlaces cruzados con la cisteína introducida en la posición 28 o 29 de la hélice I. Una cisteína en la posición 245 de la hélice VII puede establecer enlaces cruzados con las cisteínas en la posición 52 o 53 de la hélice II. Así se establece la proximidad de estas tres hélices. (La estructura por rayos X de esta proteína se publicó en 2003.) (Reimpresa a partir de H. R. Kaback, J. Voss y J. Wu; Curr Opin Struct Biol 7:539, 1997; © 1997, con autorización de Elsevier Science.) 135 próximas entre sí. En la figura 4-19 se muestran los resultados de un estudio de enlaces cruzados dirigidos a sitios específicos sobre la permeasa de lactosa, una proteína transportadora de azúcar de las membranas celulares bacterianas. En este caso se encontró que la hélice VII está muy cercana a las hélices I y II. La identificación de las relaciones espaciales entre los aminoácidos en una proteína de membrana puede aportar más que datos estructurales; puede informar a un investigador sobre algunos de los fenómenos dinámicos que ocurren cuando una proteína lleva a cabo su función. Una forma de conocer la distancia entre residuos seleccionados de una proteína consiste en introducir grupos químicos cuyas propiedades sean sensibles a la distancia que los separa. Los nitróxidos son grupos químicos que contienen un electrón non, lo cual produce un espectro característico cuando se evalúa con una técnica llamada espectroscopia por resonancia paramagnética electrónica (EPR). Puede introducirse un grupo nitróxido en cualquier sitio en una proteína si primero se muta ese sitio para que tenga una cisteína y luego se une el nitróxido al grupo —SH del residuo de cisteína. La figura 4-20 muestra cómo se usó esta técnica para descubrir los cambios en la conformación que ocurren en una proteína de membrana cuando su canal se abre como respuesta a los cambios en el pH del medio. La proteína en cuestión, un canal bacteriano para el potasio, es un tetrámero compuesto por cuatro subunidades idénticas. La abertura citoplásmica al canal está limitada por cuatro hélices transmembranosas, una de cada subunidad de la proteína. La figura 4-20a muestra los espectros EPR que se obtuvieron cuando se introdujo un nitróxido cerca del extremo citoplásmico de cada hélice transmembranosa. La línea roja muestra el espectro obtenido a pH 6.5 cuando el canal está cerrado y la línea azul el espectro a pH 3.5 cuando el canal está abierto. Medio externo Vía de permeabilidad Ion K+ deshidratado pH 3.5 pH 6.5 (a) Membrana plasmática FIGURA 4-20 Uso de la espectroscopia por RPE para vigilar los cambios de la conformación de un canal iónico bacteriano para K+ cuando se abre y cierra. a) Espectros por RPE de los nitróxidos que se unieron con residuos de cisteína cerca del extremo citoplásmico de las cuatro hélices transResiduo de cisteína membranosas que recubren el canal. El residuo marcado con nitróxido de cisteína de cada hélice sustituye a un residuo de Ion K+ glicina que normalmente ocupa esa posición. Las hidratado CERRADO ABIERTO formas de los espectros dependen de las distancias entre los electrones nones en los nitróxidos en las Citoplasma diferentes subunidades. (Los nitróxidos se descri(b) ben como “etiquetas de giro” y esta técnica se conoce como etiquetado de giro dirigido a un sitio.) b) movimiento de los cuatro grupos nitróxido para separarse unos de otros. (A, Un modelo muy esquemático del canal iónico en sus estados abierto y cerratomada de E. Perozo et al., Nature Struct Biol 5:468, 1998.) do con base en los datos de la parte a. La abertura del canal se acompaña del 136 Capítulo 4 L A E S T R U C T U R A Y F U N C I Ó N D E L A M E M B R A N A P L A S M ÁT I C A La forma de cada línea depende de la proximidad de los nitróxidos entre sí. El espectro es más ancho en un pH de 6.5 porque los grupos nitróxido de las cuatro subunidades están más próximos entre sí. El espectro es más amplio a pH de 6.5 porque los grupos nitróxido sobre las cuatro subunidades están más cerca entre sí a este pH, lo cual disminuye la intensidad de sus señales de EPR. Estos resultados indican que la activación del canal se acompaña de un aumento de la separación entre los residuos marcados de las cuatro subunidades (fig. 4-20b). Un aumento del diámetro de la abertura del canal permite que los iones del citoplasma lleguen a la vía permeable real (mostrada en rojo) dentro del canal, lo que posibilita sólo el paso de los iones K+ (descrito en la página 153). También puede recurrirse a una técnica alternativa, llamada FRET, para medir los cambios en la distancia entre los grupos marcados dentro de una proteína, como se ilustra en la figura 18-8. Proteínas periféricas de membrana Las proteínas periféricas se relacionan con la membrana mediante enlaces electrostáticos débiles (véase la figura 4-12b). Por lo general, las proteínas periféricas pueden solubilizarse mediante la extracción con soluciones salinas en altas concentraciones que debilitan los enlaces electrostáticos que mantienen las proteínas periféricas en una membrana. En realidad, la distinción entre las proteínas integrales y periféricas es vaga porque muchas proteínas integrales de membrana están formadas por varios polipéptidos, algunos de los cuales penetran la bicapa lipídica y otros permanecen en la periferia. Las proteínas periféricas mejor estudiadas se localizan en la superficie interna (citosólica) de la membrana plasmática, donde forman una red fibrilar que actúa como “esqueleto” de la membrana (véase fig. 4-31d). Estas proteínas brindan soporte mecánico a la membrana y funcionan como un ancla para las proteínas integrales. Otras proteínas periféricas en la superficie interna de la membrana plasmática funcionan como enzimas, cubiertas especializadas (véase fig. 8-24) o factores que transmiten señales transmembranosas (véase fig. 15-17). Por lo general, las proteínas periféricas tienen una relación dinámica con la membrana, se atraen hacia la membrana o se liberan de ésta, según sean las condiciones prevalecientes. Proteínas de membrana fijadas a lípidos Se pueden distinguir varios tipos de proteínas de membrana fijadas a lípidos. Muchas proteínas presentes en la superficie externa de la membrana plasmática están unidas a ésta mediante un pequeño oligosacárido complejo unido con una molécula de fosfatidilinositol que está incrustada en la hoja externa de la bicapa lipídica (véase fig. 4-12c). Las proteínas periféricas de membrana que contienen este tipo de enlace glucosilfosfatidilinositol se llaman proteínas fijadas con GPI. Éstas fueron descubiertas cuando se demostró que ciertas proteínas de membrana podían liberarse con una fosfolipasa que reconociera y separara en forma específica los fosfolípidos que contenían inositol. La proteína celular normal de la encefalopatía espongiforme ovina PrPC (pág. 65) es una molécula unida por GPI, al igual que varios receptores, enzimas y proteínas de adhesión celular. Un raro tipo de anemia, la hemoglobinuria paroxística nocturna, se debe a la deficiencia de la síntesis de GPI que vuelve a los eritrocitos susceptibles a la lisis. Otro grupo de proteínas presente en el lado citoplásmico de la membrana plasmática está fijado a la membrana mediante una o más cadenas largas de hidrocarburos embebidas en la hoja interna de la bicapa lipídica (véase fig. 4-12c). Por lo menos dos proteínas relacionadas de esta forma con la membrana plasmática (Src y Ras) se han referido en la transformación de una célula normal en una maligna. REVISIÓN ? 1. ¿Por qué son necesarios los detergentes para disolver las proteínas de membrana?, ¿cómo podría identificarse la diversidad de proteínas integrales que residen en una fracción purificada de membrana? 2. ¿Cómo puede determinarse: a) la lateralidad de la membrana; b) la localización de los segmentos transmembranosos en la secuencia de aminoácidos, o c) las localizaciones relativas de las hélices transmembranosas? 3. ¿Qué significa la declaración de que las proteínas de una membrana se distribuyen en forma asimétrica?, ¿también es verdad esto para los carbohidratos de la membrana? 4. Describa las propiedades de las tres clases de proteínas de membrana (integrales, periféricas y fijadas a lípidos), en qué difieren entre sí y cómo varían las de cada grupo individual. 4.5 LÍPIDOS DE MEMBRANA Y FLUIDEZ DE LA MEMBRANA El estado físico del lípido de una membrana se describe por su fluidez (o viscosidad).4 Considérese una bicapa artificial simple formada por fosfatidilcolina y fosfatidiletanolamina, cuyos ácidos grasos sean en su mayoría insaturados. Si la temperatura de la bicapa se mantiene relativamente tibia (p. ej., 37°C), el lípido se encuentra en un estado líquido (fig. 4-21a). En esta temperatura, la bicapa de lípidos puede describirse como un cristal líquido bidimensional. Como en un cristal, las moléculas aún permanecen en una orientación específica; en este caso, los ejes longitudinales de las moléculas tienden a mantener una disposición paralela, aunque los fosfolípidos individuales pueden rotar alrededor de su eje o moverse en sentido lateral dentro del plano de la bicapa. Si la temperatura se reduce con lentitud, se llega a un punto en el que la bicapa muestra cambios distintivos (fig. 4-21b). El lípido pasa de una fase cristalina líquida a un gel cristalino congelado en el que se limita en gran proporción el movimiento de las cadenas de ácido graso del fosfolípido. La temperatura en la que ocurre este cambio se llama temperatura de transición. 4 La fluidez y la viscosidad mantienen una relación inversa; la fluidez es la medida de la facilidad para fluir y la viscosidad es la medida de la resistencia al flujo. 4.5 L Í P I D O S D E M E M B R A N A Y F L U I D E Z D E L A M E M B R A N A (a) FIGURA 4-21 La estructura de la bicapa lipídica depende de la tempe- 137 (b) ratura. La bicapa que se muestra se compone de dos fosfolípidos: fosfatidilcolina y fosfatidiletanolamina. a) Por arriba de la temperatura de transición, las moléculas de lípido y sus colas hidrófobas son libres de moverse en ciertas direcciones, aunque conservan un grado de orden considerable. b) Por debajo de la temperatura de transición, se limita mucho el movimiento de las moléculas y toda la bicapa puede describirse como un gel cristalino. (Tomada de R. N. Robertson. The lively membranes, Cambridge University Press, 1983. Reimpresa con autorización de Cambridge University Press.) La temperatura de transición de una bicapa particular depende de la capacidad de las moléculas de lípido para agruparse, lo que a su vez depende de los lípidos particulares con los que está formada. Los ácidos grasos saturados tienen la forma de un bastón recto y flexible. Por otro lado, los ácidos grasos cis-insaturados tienen dobleces en los sitios con doble enlace (figs. 2-19 y 4-21). Por consiguiente, los fosfolípidos con cadenas saturadas se agrupan con mayor firmeza que los que poseen cadenas insaturadas. Mientras mayor sea el grado de insaturación de los ácidos grasos de la bicapa, menor es la temperatura antes que la bicapa se gelifique. La introducción de un enlace doble en una molécula de ácido esteárico disminuye la temperatura de fusión casi 60°C (cuadro 4-2).5 Otro factor que influye en la fluidez de la bicapa es la longitud de la cadena de ácidos grasos. Mientras más cortas sean las cadenas de ácidos grasos de un fosfolípido, es menor la temperatura de fusión. El estado físico de la membrana también lo modifica el colesterol. A causa de su orientación dentro de la bicapa (fig. 4-7), las moléculas de colesterol interrumpen el empaque ajustado de las cadenas acilo grasas e interfieren con su movilidad. La presencia de colesterol tiende a suprimir las temperaturas de transición precisas y crea una condición de fluidez intermedia. En términos fisiológicos, el colesterol tiende a aumentar la durabilidad y atenuar la permeabilidad de una membrana. brana establece un compromiso perfecto entre una estructura rígida y ordenada, en la que la movilidad sería nula, y un líquido completamente fluido, sin viscosidad, en el que los componentes de la membrana no podrían orientarse ni existirían organización estructural ni soporte mecánico. Además, la fluidez permite las interacciones dentro de la membrana. Por ejemplo, este estado de la membrana hace posible que los cúmulos de proteínas de membrana se ensamblen en sitios particulares dentro de la membrana y formen estructuras especializadas, como las uniones intercelulares, los complejos fotosintéticos que captan luz y las sinapsis. Gracias a la fluidez de la membrana, las moléculas que interactúan pueden reunirse, llevar a cabo la reacción necesaria y separarse. La fluidez también tiene un papel clave en la formación de la membrana, un tema que se trata en el capítulo 8. Las membranas sólo se originan de membranas preexistentes y su crecimiento se logra mediante la inserción de componentes lipídicos y proteicos en la matriz fluida de la hoja membranosa. Muchos de los procesos celulares más elementales, incluidos el movimiento, el crecimiento, la división celular, la formación de uniones entre células, la secreción y la endocitosis, dependen del movimiento de los componentes de la membrana y es probable que resultaran imposibles si las membranas fueran estructuras rígidas y no fluidas. La importancia de la fluidez de la membrana ¿Qué efecto tiene el estado físico de la bicapa lipídica en las propiedades biológicas de la membrana? La fluidez de la mem5 El efecto de la saturación del ácido graso en la temperatura de fusión se ilustra con productos alimentarios familiares. Los aceites vegetales permanecen líquidos en el refrigerador, mientras que la margarina es un sólido. Los aceites vegetales contienen ácidos grasos poliinsaturados, en tanto que los ácidos grasos de la margarina se saturaron por un proceso químico que hidrogena los enlaces dobles de los aceites vegetales empleados como materia prima. Cuadro 4-2 Puntos de fusión de ácidos grasos de 18 carbonos frecuentes Ácido graso Enlaces dobles cis Ácido esteárico Ácido oleico Ácido linoleico Ácido linolénico Ácido eicosapentanoico (EPA)* *El EPA tiene 20 carbonos. 0 1 2 3 5 Punto de fusión (°C) 70 13 –9 –17 –54 138 Capítulo 4 L A E S T R U C T U R A Y F U N C I Ó N D E L A M E M B R A N A P L A S M ÁT I C A Mantenimiento de la fluidez de la membrana La asimetría de los lípidos de membrana La bicapa de lípidos consiste en dos hojas distintas que tienen una composición lipídica muy diferente. Una línea de experimentos que lleva a esta conclusión aprovecha el hecho de que las enzimas que digieren lípidos no pueden penetrar la membrana plasmática y, en consecuencia, sólo pueden digerir los lípidos que están en la hoja externa de la bicapa. Si se tratan eritrocitos intactos con fosfolipasa para digerir los lípidos, se hidroliza casi 80% de la fosfatidilcolina (PC) de la membrana, pero sólo ataca a 20% de la fosfatidiletanolamina (PE) de la membrana y menos de 10% de la fosfatidilserina (PS). Estos datos indican que, en comparación con la hoja interna, la exterior tiene una concentración relativamente alta de PC (y esfingomielina) y una concentración baja de PE y PS (fig. 4-22). De lo anterior se deduce que puede pensarse que la bicapa de lípidos está compuesta por dos capas sencillas independientes más o menos estables con propiedades físicas y químicas diferentes. Todos los glucolípidos de la membrana plasmática están en la hoja externa, donde es probable que sirvan como receptores para los ligandos extracelulares. La fosfatidilserina, que se concentra en la hoja interna, tiene una carga negativa en el pH fisiológico, lo que la hace candidata para unirse con residuos de lisina y arginina que tienen carga positiva, como los adyacentes SM % del lípido total de membrana La temperatura interna de la mayoría de los organismos (distintos a las aves y mamíferos) fluctúa con la temperatura del ambiente exterior. Puesto que para muchas actividades es indispensable que las membranas de una célula permanezcan en estado fluido, las células responden a las condiciones cambiantes mediante la alteración de los tipos de fosfolípidos de los cuales se componen. El mantenimiento de la fluidez de la membrana es un ejemplo de homeostasis a nivel celular y puede demostrarse de varias maneras. Por ejemplo, si se reduce la temperatura de un cultivo celular, las células tienen una respuesta metabólica. La respuesta inicial de “emergencia” está mediada por las enzimas que remodelan las membranas, lo que vuelve a la célula más resistente al frío. La remodelación se logra mediante: a) desaturación de enlaces simples en las cadenas acilo grasas para formar enlaces dobles, y b) el recambio de las cadenas entre diferentes moléculas de fosfolípido para producir otra que contenga dos ácidos grasos insaturados, lo que reduce en gran medida la temperatura de fusión de la bicapa. La desaturación de los enlaces sencillos para formar enlaces dobles está catalizada por enzimas llamadas desaturasas. El recambio se logra mediante la acción de fosfolipasas, que dividen a los ácidos grasos de la base de glicerol, y aciltransferasas, que los transfieren a un fosfolípido diferente. Además, la célula cambia los tipos de fosfolípidos que se sintetizan en favor de aquellos que contengan más ácidos grasos insaturados. Como resultado de las actividades de estas enzimas diversas, las propiedades físicas de las membranas de una célula se adaptan a las condiciones ambientales prevalecientes. El mantenimiento de las membranas fluidas mediante el ajuste de la composición de acilos grasos ya se demostró en diversos organismos, incluidos mamíferos en hibernación, peces que viven en estanques cuya temperatura corporal cambia en grado notorio del día a la noche, plantas resistentes al frío y bacterias que viven en manantiales de agua caliente. Exoplásmico 25 PC PS PE PI Cl 0 25 Citosólico FIGURA 4-22 Distribución asimétrica de los fosfolípidos (y el colesterol) en la membrana plasmática de los eritrocitos humanos. (SM, esfingomielina; PC, fosfatidilcolina; PS, fosfatidilserina; PE, fosfatidiletanolamina; PI, fosfatidilinositol; Cl, colesterol.) a la hélice alfa de la glucoforina A que cruza la membrana en la figura 4-17. La aparición de PS en la superficie externa de los linfocitos viejos marca estas células para que las destruyan los macrófagos, en tanto que su aparición en la superficie externa de las plaquetas conduce a la coagulación sanguínea. El fosfatidilinositol, que se concentra en la hoja interna, tiene un papel clave en la transferencia de estímulos de la membrana plasmática al citoplasma (sección 15.3). Balsas lipídicas Periódicamente surge un tema que divide a la comunidad de biólogos celulares en creyentes y no creyentes. El tema de las balsas de lípidos cae en esta categoría. Cuando los lípidos de la membrana se extraen de las células y se usan para crear bicapas lipídicas artificiales, colesterol y fosfolípidos tienden a autoensamblarse en microdominios que están más gelificados y altamente ordenados que las regiones circundantes, que consisten en mayor medida en fosfoglicéridos. Debido a sus propiedades físicas distintivas, tales microdominios tienden a flotar dentro del ambiente más fluido y desordenado de la bicapa artificial (fig. 4-23a). Como resultado, estos parches de colesterol y esfingolípido se denominan balsas lipídicas. Cuando se agregan a estas bicapas artificiales, determinadas proteínas tienden a concentrarse en las balsas, mientras que otras tienden a permanecer fuera de sus fronteras. Las proteínas ancladas a GPI muestran una especial afinidad por las regiones ordenadas de la bicapa (fig. 4-23a). Surge la controversia acerca de si en las células vivas existen tipos similares de balsas lipídicas ricas en colesterol, como la que se ilustra en la figura 4.23b. La mayoría de las pruebas a favor de las balsas lipídicas proviene de estudios en que se emplean tratamientos artificiales, como extracción con detergente o agotamiento de colesterol, lo cual hace que los resultados sean difíciles de interpretar. Los intentos por demostrar la presen- 4.6 L A N AT U R A L E Z A D I N Á M I C A D E L A M E M B R A N A P L A S M ÁT I C A 139 Proteína fijada con GPI Proteína de señalización (b) (a) FIGURA 4-23 Balsas lipídicas. a) Imagen de la superficie de una bicapa de lípidos que contiene fosfatidilcolina, la cual se ve como el fondo negro, y moléculas de esfingomielina, que se organizan en forma espontánea en las balsas de color naranja. Los picos amarillos muestran las posiciones de una proteína fijada con GPI, que se relaciona casi en forma exclusiva con las balsas. Esta imagen se obtuvo mediante un microscopio de fuerza atómica, que mide la altura de varias partes de la muestra al nivel molecular. b) Modelo esquemático de una balsa lipídica dentro de una célula. La hoja externa de la balsa consiste sobre todo en colesterol y esfingolípidos (grupos cabeza rojos). Las moléculas de fosfatidilcolina (grupos cabeza azules) con ácidos cia de balsas lipídicas en células vivas por lo general han sido infructuosos, lo cual podría significar que tales balsas no existen o que son tan pequeñas (5 a 25 nm de diámetro) y efímeras que resulta difícil detectarlas con las técnicas actuales. El concepto de balsas de lípido es muy atractivo porque proporciona un medio para introducir orden en un mar aparentemente aleatorio de moléculas de lípido. Se postula que dichas balsas sirven como plataformas flotantes que concentran proteínas específicas, con lo cual organizan la membrana en compartimientos funcionales (fig. 4-23b). Por ejemplo, se piensa que las balsas lipídicas proporcionan un ambiente local favorable para que los receptores de superficie celular interactúen con otras proteínas de membrana que transmiten señales desde el espacio extracelular hacia el interior de la célula. RE V I SI Ó N ? 1. ¿Cuál es la importancia de la insaturación de los ácidos grasos para la fluidez de la membrana y las enzimas que son capaces de disminuir la saturación de los ácidos grasos? 2. ¿A qué se refiere la temperatura de transición de la membrana y cómo la afectan el grado de saturación o la lon- grasos saturados de cadena larga también tienden a concentrarse en esta región. Una proteína fijada con GPI se localiza en la balsa. Los lípidos de la hoja externa de la balsa tienen un efecto organizador en los lípidos de la hoja interna. Como resultado, los lípidos de la balsa de la hoja interna consisten sobre todo en colesterol y glicerofosfolípidos con colas acilo grasas saturadas. La hoja interna tiende a concentrar las proteínas fijadas con lípidos (como la cinasa Src), que participan en las señales celulares. (A, tomada de D. E. Saslowsky, et al., J Biol Chem 277, cover of #30, 2002; cortesía de J. Michael Edwardson.) gitud de las cadenas acilo grasas?, ¿qué relevancia tienen estas propiedades en la formación de las balsas lipídicas? 3. ¿Por qué es importante la fluidez de la membrana para la célula? 4. ¿Cómo es posible que los dos lados de una bicapa lipídica tengan diferentes cargas iónicas? 4.6 LA NATURALEZA DINÁMICA DE LA MEMBRANA PLASMÁTICA Con base en la descripción previa, resulta aparente que la bicapa lipídica puede existir en un estado relativamente fluido. Como resultado, un fosfolípido puede moverse en sentido lateral dentro de la misma hoja con facilidad considerable. La movilidad de las moléculas individuales de lípidos dentro de la bicapa de la membrana plasmática puede observarse en forma directa al microscopio si se unen las cabezas polares de los lípidos con partículas de oro o compuestos fluorescentes (véase fig. 4-28). Se estima que un fosfolípido puede difundirse de un extremo de una bacteria al otro en uno o dos segundos. En cambio, se requieren horas a días para que una molécula de fosfolípido se mueva a través de la otra hoja. Por lo tanto, de todos los movi-
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