Uploaded by Geovany Gutiérrez

Autobiografía Geovany

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AUTOBIOGRAFIA
CENTRO DE BACHILLERATO TECNOLOGICO AGROPECUARIO #18
MODULO II: GESTIONA INFORMACIÓN DE MANERA LOCAL
SUBMODULO I: GESTIONA INFORMACIÓN MEDIANTE PROCESADORES DE
TEXTO
ALUMNO: GEOVANY SEBASTIAN GUTIERREZ HERNANDEZ
AUTOBIOGRAFIA
BY: GEOVANY SEBASTIAN GUTIERREZ HERNANDEZ
Mi nombre es Geovany Sebastián Gutiérrez Hernández, nací el día 26 de
noviembre del año 2007 exactamente a las 12:00 a.m. en Huetamo,
Michoacán, México. Los primeros años de mi vida no logro recordarlos ya
que era muy pequeño, sin embargo, en mi primer año de vida sucedió una
tragedia que afectaría mi vida para siempre, ya que, el 09 de septiembre del
año 2009 mi padre salió al trabajo como todos los días, pero este nunca
volvió… pero no le doy mucha importancia.
(Imagen de cuando era un bebé)
Actualmente vivo en Riva Palacio, Michoacán, México con mi madre, mis
hermanos y mi padrastro, mi madre se llama Teodora Hernández Díaz y mi
padrastro Juan Manuel Cruz de la Paz, en Riva Palacio estudié el Kínder,
primaria y secundaria.
El kínder es una etapa de mi vida la cual no recuerdo con certeza y en la que
no tengo ningún recuerdo interesante;
(foto mía de cuando desfilé en el kínder)
en la primaria estuve sin hacer amigos durante un año, en segundo grado
logré hacer un amigo llamado Osiris, era mi único amigo con el que me
llevaba muy bien, ese mismo año hice otros amigos los cuales aún son
importantes en mi vida, Gael y Ángel. Durante todo mi trayecto de la
primaria no hice amigos ya que me costaba bastante socializar.
La secundaria fue la peor etapa de mi vida, estuvo llena de decepciones por
parte de mi familia. No era precisamente el niño más listo de la clase, pero
tampoco el más bobo, mis calificaciones no eran muy buenas porque siempre
dejaba todo para después, lo que ocasionaba que mis tareas se acumularan y
simplemente no hiciera la mayoría. En la secundaria conocí a otro amigo el
cual se llama Lázaro, este fue el último amigo que hice en toda la secundaria.
Unos pocos meses después de entrar a la secundaria se comenzaba a decir
acerca de un virus mortal y que este nos pondría en cuarentena el cual
resultó ser cierto y nos dieron unas semanas de vacaciones las cuales se
convirtieron en meses y los meses en años.
Entrando a la cuarentena estaba bastante feliz ya que no tendría que asistir a
la escuela durante mucho tiempo. Pasados los meses de entrar en la
cuarentena comenzaba a aburrirme demasiado a tal punto que, hacia
cualquier cosa para poder distraerme, lo que más hice durante ese periodo
de tiempo fue estudiar temas que me apasionaban y aprender cosas nuevas
como la cocina y cosas relacionadas a la informática, también tenía bastante
tiempo libre y mi obsesión por los videojuegos se hizo mayor. Como todo lo
que inicia tiene un final, mi felicidad se fue acabando al cabo de un año de
aislamiento, todo lo que solía gustarme dejó de darme satisfacción y le
perdía el interés, absolutamente todo lo que una vez me divertía comenzó a
dejar de importarme, simplemente no era capaz de experimentar alguna
emoción que no fuera tristeza y aburrimiento, nunca se lo comenté a nadie
ya que no me tomaban enserio, pues, ¿Cómo un niño va a tener depresión?
Cuando finalmente terminó la cuarentena mi vida iba en bajada y no en
subida, reprobé bastantes materias en las cuales soy bastante bueno, me
preocupaba por mis notas, pero nunca hacia nada para cambiarlas yo era la
decepción de mi familia.
Una vez que egrese de la secundaria quise irme a una preparatoria donde no
estuviera mi hermana, así que me decidí por ingresar en el cbta18. Una vez
ingresé en la preparatoria mi vida fue mejorando, hice unos cuantos amigos
los cuales se llaman Jonathan y Emanuel. Seguí sintiéndome sin interés por
todo, pero mis calificaciones eran buenas. El primer semestre terminó y se
daba inicio al segundo semestre. En segundo semestre me sucedió algo que
jamás me había sucedido por alguien o por algo, cada vez que miraba a una
persona en específico mi corazón comenzaba a latir descontroladamente y
mi respiración se agitaba cada vez que esa mujer se me acercaba. No quería
creer o pensar que sentía algo hacia ella ya que no la conocía del todo, pero
al estar riendo en cualquier lado o con cualquier persona, mi corazón me
decía que me reiría mejor si ella estuviera riendo conmigo, comencé a
aceptar poco a poco que sentía algo hacia ella cuando el simple hecho de
cruzar miradas hacía que me sintiera bajo la influencia de sustancias ilícitas,
no podía pensar en otra cosa que no fuese ella cada que despertaba o iba a
dormir, mis ganas por hablar con ella eran grandes pero mi miedo al rechazo
era mayor. Un día, saliendo de hacer un examen, ella se dio la media vuelta y
me dijo “hola” ese mismo día estuvimos hablando durante mucho tiempo, al
igual que hablábamos bastante por mensaje, el siempre hecho de que me
llegase un mensaje suyo hacia que mi día gris se tornara colorido y alegre.
Ambos sentíamos algo por el otro, pero, ninguno lo decía por miedo a ser
rechazado, el segundo semestre estaba por terminar, ella y yo estábamos
sentados en el jardín del plantel, comenzamos a caminar por la escuela
dando vueltas, nos detuvimos y ocurrió algo que jamás creí que llegaría a
pasar con ella, se dio la media vuelta, tomó mis manos y, mirándonos a los
ojos, nos besamos. Ese día estuve feliz el resto del mismo, simplemente ese
fue uno de los mejores días de mi vida. Las vacaciones llegaron y, con estas,
mi primera cita con ella, ese día estaba súper nervioso ya que no sabía qué
hacer ni cómo actuar, también tenía miedo de que me cancelara ya estando
en el lugar acordado, se llegó la hora de la cita, fui al lugar donde nos
encontraríamos y desgraciadamente estaba cerrado, tuve que llamarle para
comunicarle que no sería posible ir al restaurante acordado, así que, nos
reunimos en el zócalo de Altamirano y estuvimos caminando por toda la
avenida, seguimos caminando a altas horas de la noche mientras
buscábamos algún lugar donde pudiésemos comer tranquilamente. Llegamos
a la avenida rey irepan, mientras seguíamos caminando, nos detuvimos para
descansar un poco y buscar algún lugar de comida que estuviese cerca de
nuestra ubicación, logramos encontrar una pizzería a la cual decidimos ir para
poder comer algo, fuimos a la pizzería, tomamos una mesa y después de
unos minutos mirando el menú y que no viéramos algo que nos pareciera
aceptable, ella tomó mi mano y nos fuimos corriendo antes de que se dieran
cuenta de que no ordenamos nada, continuamos caminando y después de
mucho caminar encontramos una repostería que estaba por cerrar, aún así,
decidimos pasar para cenar algo. Después de la cena, esperamos a que
llegaran nuestros padres para poder regresar a nuestras casas, mientras
esperábamos a que llegasen estuvimos charlando un poco hasta que nos
besamos, mientras eso sucedía, por mi cabeza no podía pasar otra cosa que
no fuese una enorme sensación de euforia, llegaron sus padres y también los
míos para regresar a nuestros respectivos hogares, ya que llegué a mi casa
tardé bastante en poder dormir por la enorme felicidad que estaba sintiendo
en ese momento.
Un día después de nuestra cita exactamente a las 8:45 p.m. me llegó un
mensaje de ella donde me contaba que sentía algo hacia mí, yo también le
confesé mi amor hacia ella y que sentía algo desde hace un poco de tiempo.
Unas pocas semanas después de que nos confesáramos nuestro amor mutuo
decidimos salir a cenar, ya que tenía bastante tiempo que no nos veíamos,
acordamos ir a una cafetería, se llegó el día de nuestra segunda cita, fui a mi
segunda casa por unas rosas que tenía en mi jardín para poder dárselas,
llegué al sitio acordado, esperé por unos pocos minutos a que llegara, la vi
llegar y una sensación de felicidad invadía mi cuerpo completamente, cada
vez que la observaba podía ver el reflejo de la ,mujer más hermosa que he
conocido en toda mi vida, terminamos de cenar, caminamos hacia un parque
que estaba un poco cerca, una vez llegamos al parque comenzamos a charlar
y disfrutar de nuestra estancia juntos, regresamos a la cafetería y nos
sentamos para esperar a nuestros padres, mientras esperábamos, me
levante para hacer la pregunta que jamás en mi vida creí que haría alguna vez
en mi vida “¿puedo ser tu novio?” estaba muy nervioso esperando la
respuesta y cuando de su boca salió un “Si” mi felicidad se elevó por las
nubes, jamás en mi vida me había sentido feliz de esa manera, se llegó la
hora de regresar a nuestras casas, esa noche no dormí casi nada por la
enorme felicidad que sentía.
Continuamos hablando por mensajes y ni nos vimos por bastante tiempo ya
que ella estaba de viaje, pasaron las semanas y acordamos volver a vernos
unos pocos días antes de regresar a clases, el día de nuestra tercera cita se
llegó y, como de costumbre, estaba nervioso, ese día pude conocer a su
madre y a su hermano menor ya que pasé a su casa para llevarla a nuestra
cita, llegamos a una heladería donde estuvimos poco tiempo porque
queríamos aprovechar el poco rato que podíamos estar juntos, decidimos
caminar un poco, mientras caminábamos, observamos la belleza de la luna,
seguimos caminando y se llegó el momento de regresar a nuestras casas,
ambos volvimos a nuestros hogares.
Se llegó el día de volver a la escuela y estaba bastante feliz de volver, por
primera vez en mi vida me gustaba volver a la escuela y no por el hecho de
ver a mi amada, más bien, porque disfrutaba poder estar lejos de mi casa
unas pocas horas, entramos a tercer semestre y nos llevamos la sorpresa de
que ahora los alones serian de 40 alumnos, estaba un poco nervioso de ver a
tanta gente nueva y que no conocía, aun así, no me costó mucho trabajo
poder aceptar el hecho de que hubiese mas gente de lo habitual en mi salón.
Unas pocas semanas de entrar a la escuela, comencé a sentirme deprimido a
tal punto que muy difícilmente me podía poner feliz, decidí que la mejor
opción seria acudir a ayuda profesional y eso fue lo que hice, acudí con una
psicóloga que me diagnosticó depresión, me recomendó ir con una terapeuta
para que me dieran antidepresivos y una semana después eso fue lo que
hice, fui con una terapeuta la cual me dio medicamentos para tratar la
depresión.
Al día de hoy, que escribo esta autobiografía, llevo 6 días tomando mis
medicamentos contra la depresión, no tengo pensamientos suicidas ya que
tengo el sueño de ser programador y que me sobreexploten en una empresa
de desarrollo de aplicaciones y videojuegos, por mas triste que me sienta
siempre encuentro la manera de salir adelante continuando con mi vida,
tengo dos frases para motivarme a mi mismo “al final todo estará bien, y si
no esta bien entonces no es el final” al igual que la frase que utilizo para
temas personales con mis amigos “agradece que puedes ver tu vida con
claridad y arriésgate a creer que el amor existe. Arriésgate y has un acto por
amor”.
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