A. DE SAINT-EXUP
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EL PRINCIPITO
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EL PRINCIPITO
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
corona
QD
EI Principito - A. de Saint-Exupéry
Traducido del Francés al Espafiol por Gonzalo Altamar de la Rosa
© EDITORIAL SOLAR LTDA. S. en C.
Derechos reservados conforme a la ley.
Hecho el depésito legal.
Prohibida la reproducci6n parcial o total por cualquier medio
mecanico o electrénico sin su debida autorizacion.
Los caracteres tipograficos de esta obra son de propiedad de
Editorial Solar y Cia. S. en C.
Primera Edicién Colombia, 2002
Quinta Reimpresion, 2011
Editado y distribuido por:
EDITORIAL SOLAR LTDA. S. en C.
Carrera 9a. N° 19-59 Of. 402
Teléfonos: 286 0294 - 243 0130
Fax: (91) 342 2375
E-mail: editorialsolar@etb.net.co
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Bogota, D.C. - Colombia
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ISBN: 958-8136-29-6
Impresion:
Editorial Kimpres Ltda.
PBX: 413 6884 + Fax: 290 7539
Bogota, D.C., Agosto 2011
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
(1900-1944)
n Nueva York, el ano 1943, aparecid por
primera vez E/ Principito. Al momento de su
publicacioén, Saint Exupéry se embarcaba hacia Argelia
para incorporarse al grupo de combate 2/33. Mucho tardarian en autorizarlo para volar, permiso que logr6 después de siete semanas de duro entrenamiento. Cinco
fueron los vuelos autorizados, pero se convirtieron en
ocho. El 31 de julio de 1944, cuando realizaba su noveno vuelo —fotografiando la regidn de Grenoble y
Annecy-, fue derribado por un avidn aleman. Eran las
13:30. Su cuerpo y su avidn nunca fueron encontrados.
Antoine Marie Roger de Saint Exupéry naci6 en 1900
en la ciudad de Lyon. Su familia era pobre y nunca conocerfa a su padre, el que murié dejando atras una viuda con cinco hijos.
Obtiene su titulo de piloto civil y militar a los 21 anos,
en el segundo regimiento de aviacidn de Estrasburgo.
EL PRINCIPITO
Dos anos mas tarde sufre su primer accidente en Bourget.
Pasan tres afios antes que vuelva a esta actividad. Tiempo suficiente para descubrirse como escritor. Conoce
gente de todos los tipos, desde intelectuales en boga hasta
mecAanicos y trabajadores humildes. Se mueve, se desenvuelve entre los hombres, los observa y conoce bien;
por eso su insistencia en calificarlos como extranos y su
sentencia en el libro Ciudadela: “pero ahora que he visto alos hombres demasiado de cerca, estoy cansado...”.
A fines de 1929 y con su primer relato, Correo del
sur, ya publicado, se embarca hacia Buenos Aires. Se
hace cargo de Aeropostal Argentina. Nunca permanece
en tierra, vuela constantemente estableciendo nuevas
rutas. Ahf conoce a Consuelo Suncin, con quien se casaria tiempo después (para muchos, la flor del Principito
simboliza a Consuelo).
Sus obras Vuelo nocturno (1931) y Tierra de hombres, premio de la Academia Francesa (1939), son publicadas en un periodo de intensa actividad. Es enviado
a la Union Soviética por un diario francés para realizar
una serie de reportajes. Cubre la guerra civil espanola,
como corresponsal de LIntransigeant.
Sufre dos accidentes mas. El primero a 200 km. de
El Cairo, el 29 de diciembre de 1935.
El desierto -relata en Tierra de hombres— tuve
oportunidad de abordarlo cierto dia en su mismo corazoén durante un vuelo hacia Indochina,
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
efectuado en 1935. Sobrevolaba Egipto, en los
limites de Libia, cuando las arenas me atraparon
como una trampa Y crei morir..
Es ésta la experiencia que lo llevara a escribir E/
Principito. Conocié el desierto muy de cerca, “la arena
se lo ha bebido todo...”, anotaba en el libro 7ierra de
hombres en esa agonia de querer sobrevivir. Los seis
anos que cuenta el autor al final de E/ Principito, son los
que realmente espero para relatar la aventura con su
pequeno principe. Su tercer accidente lo sufre en Guatemala, mientras intentaba unir Tierra del Fuego con
Nueva York.
Durante la Segunda Guerra Mundial, es movilizado
como capitan de aviaciOn y asignado en Orconte a un
grupo de reconocimiento. Cumple con heroicas misiones
y en 1942 aparece su novela Piloto de guerra, publicada simultaneamente en Francia y Nueva York. En el libro se declara solidario con los franceses desde el exilio,
y los exhorta a buscar las raices en los viejos siglos y sus
ideales y no en los politicos corruptos e irresponsables
de esa época. Se suma a este apoyo con el libro Cartas a
un rehén, siplica de confianza y esperanza a una Francia ocupada. En este libro menciona a Leén Werth (a
quien le dedica F/ Principito), describe sus extremas condiciones de pobreza y hambre, y el peligro mortal de ser
judio y francés en una Francia que ya no es suya.
Un detalle mas, Saint Exupéry dejé una carta en su
habitacién que fue encontrada después de su accidente
4
EL PRINCIPITO
fatal. Estaba dirigida a un general. En ella, se quejaba
del ingrato trabajo de piloto, de lo absurdo de la guerra,
de la impotencia de no saber llegar a los hombres, de no
saber qué mas decirles. Y ese fue precisamente el tema
que mas abordé en sus libros: lo dificil de comunicarse
entre los hombres, la soledad que los persigue, el
abandono.
“Si muero en la guerra me da igual...” anotd en esa
carta. Y muri6 un ano después de escribir este libro sin
que se encontrara su cuerpo ni su avidn, un ano des-
pués de relatar la visita de un principito que buscaba un
amigo.
A LEON WERTH
ido perdon a los nifos por dedicar este libro a una persona mayor. Tengo una buena
razon: esta persona mayor es el mejor amigo con el que
cuento. Hay otra raz6n: mi amigo lo comprende todo,
aun los libros para ninos. Tengo una tercera razon: esta
persona vive en Francia, donde pasa hambre y frio. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas razones no bastan, quiero entonces dedicar este libro al
nino que antes fue este amigo. Todas las personas ma-
yores han sido nifos alguna vez (pero pocas lo recuerdan). Corrijo entonces mi dedicatoria:
A Leon Werth
cuando era nino.
Mk.
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laia!. Cembe olingise 4 un gener) Exvellay sequmjaba
(Sel eyprato tesajo de pilow, delowbsundnde taquerr,’
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3 y
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Come yo tenia seis anos vi una magnifica imagen en un libro sobre la Selva Virgen que se
titulaba Historias vividas. Representaba una serpiente boa
que tragaba a una fiera. Esta es la copia del dibujo.
En el libro decia: “Las serpientes boas tragan a sus
presas enteras, sin masticarlas. Después no pueden moverse y duermen durante los seis meses de su digestion”.
EL PRINCIPITO
Entonces reflexioné mucho acerca de las aventuras
de la jungla y quise trazar con un lapiz de color mi primer dibujo. Mi dibujo numero 1 era asi:
Mostré mi obra maestra a las personas mayores y les
pregunté si mi dibujo les daba miedo.
Ellos me respondieron:
—éPor qué habria de asustar un sombrero?
Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digeria un elefante. Dibujé
entonces el interior de la serpiente boa para que las personas mayores pudieran comprender. Siempre estas personas tienen necesidad de explicaciones. Mi dibujo ntmero 2 era asi:
Las personas mayores me aconsejaron dejar de lado
el dibujo de serpientes boas, abiertas o cerradas, e inte-
iz
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
resarme mas bien en la geoarafia, la historia, el cAlculoy
la gramatica. Asi, a la edad de seis ahos, abandoné una
magnifica carrera de pintor. Me habia sentido desalentado por el fracaso de mis dibujos nameros 1 y 2. Las personas mayores no comprenden nunca las cosas por si
solas y es muy cansador para los nifos tener que explicarselas una y otra vez.
Tuve entonces que elegir otro oficio y aprendi a
pilotear aviones. He volado un poco por todo el mundo. Y la geografia, en efecto, me ha servido de mucho:
sabria reconocer solo de un vistazo la China de Arizona.
Esto es muy Util si se pierde uno durante la noche.
De esta forma, he tenido a lo largo de mi vida varios
contactos con mucha gente seria. He vivido mucho con
las personas mayores. Las he visto muy de cerca. Y esto
no ha mejorado demasiado mi opinion sobre ellas.
Cuando me encontraba con alguien que me parecia
un poco lticido, lo sometia a la experiencia de mi dibujo
numero 1 que siempre he conservado. Queria saber si
verdaderamente era una persona comprensiva. Pero
siempre me respondian: “Es un sombrero”. Entonces, yo
no les hablaba mas de serpientes boas, de selvas virgenes ni de estrellas. Me ponia a su altura. Les hablaba del
bridge, de golf, de politica y de corbatas. Y las personas
mayores se quedaban muy contentas de conocer a un
hombre tan razonable.
BS
si, he vivido solo, sin nadie con quien
poder hablar verdaderamente. Hasta que
un dia, hace seis anos, tuve una averia en el desierto del
Sahara. Algo se habia estropeado en el motor. Y como
no llevaba-conmigo mecanico ni pasajeros, me dispuse
a realizar yo solo una reparacion dificil. Era para mi, cuestion de vida o muerte. Apenas me quedaba agua para
ocho dias.
La primera noche, me dormi sobre la arena, a mil
millas de toda tierra habitada. Me encontraba mucho
mas aislado que un naufrago sobre una balsa en medio
del océano. Podéis imaginar entonces mi sorpresa,
cuando al amanecer, me despert6 una simpatica voz que
decia:
—Por favor... dibGjame un cordero.
—¢Qué?
—Dibujame un cordero...
14
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
He aqui el mejor retrato que més tarde
logré hacer de él.
bS
EL PRINCIPITO
Me levanté de un salto como si hubiera sido alcanzado por un rayo. Me froté los ojos. Y miré con atencidn.
Vi un nifo realmente extraordinario, que me observaba
seriamente. He aqui el mejor retrato que mas tarde logré
hacer de él. Pero mi dibujo por supuesto, es muchisimo
menos encantador que el modelo. No es mi culpa. Las
personas mayores me habian desanimado en mi carrera
de pintor, a los seis aos, cuando no sabia dibujar mas
que boas cerradas y boas abiertas.
Miré, pues, esta aparicidn con ojos redondos de
asombro. No olvidéis que me encontraba a mil millas de
toda regidn habitada. Ahora bien, aquel nino no parecia extraviado, muerto de cansancio, muerto de hambre,
muerto de sed, ni muerto de miedo. No tenia en absoluto la apariencia de un nino perdido en medio del desierto, a mil millas de toda region habitada. Cuando por fin
pude hablar, le dijo:
—éPero qué haces tt aqui?
Entonces él me repitid muy dulcemente, como si se
tratara de algo muy serio:
—Por favor... dibdjame un cordero...
Cuando el misterio es demasiado impresionante, uno
no se atreve a desobedecer. Y por mas absurdo que
aquello me pareciera, a mil millas de todo lugar habitado (y en peligro de muerte), saqué de mi bolsillo una
hoja de papel y un lapiz. Pero entonces me acordé que
16
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
habia estudiado sobre todo geoarafia, historia, cdlculo y
gramatica, y le dije al muchacho (algo malhumorado)
que yo no sabia dibujar. El me respondié:
ae
ae
Ayes
;
—No importa. DibGjame un
cordero.
)
Como nunca habia dibujado
,
un cordero, volvi a hacer para él,
uno de los dos tinicos dibujos de
que yo era capaz: el de la boa
cerrada. Me quedé estupefacto al oir que el nifo me
respondia:
—iNo! iNo! No quiero un elefante dentro de una boa.
Una boa es muy peligrosa y un elefante es demasiado
grande. Donde yo vivo es todo muy pequeno. Necesito
un cordero. DibGjame un cordero.
Entonces me puse a dibujar.
Mir6é atentamente, y luego dijo:
—iNo! ése esté ya muy enfermo. Haz otro.
Yo dibujé. Mi amigo sonri6,
con indulgencia:
—-No esta bien... Ese no es un
cordero, es un carnero. No ves
que tiene cuernos...
a7
EL PRINCIPITO
Rehice entonces mi dibujo.
1
pee
er
a]
Me 4
ac
Pero él lo rechaz6, como
los
anteriores:
—Ese esta muy viejo. Quiero un
cordero que viva mucho tiempo.
Entonces, agotada mi paciencia, dado que tenia prisa por empezar a desmontar el motor, dibujé rapido y
luego le expliqué:
—Esta es la caja. El cordero que tu quieres esta
dentro.
Me sorprendio ver el rostro de mi pequeno juez
iluminarse:
—iClaro! iEso es lo que yo queria!
-¢Crees
cordero?
que
necesitara
mucha
hierba
este
—éPor qué?
—Porque yo vivo en un sitio muy pequenio...
—Seguro que tendra suficiente. Te he dado un cordero muy pequenito.
18
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
Inclind la cabeza hacia el dibujo:
—No tan pequeno... Mira, se durmi6.
Se
Y asi fue como conoci al Principito.
69
e llev6 mucho
donde venia.
tiempo comprender
de
EI! Principito, que me hacia muchas preguntas, nunca parecia oir las mias. Fueron palabras pronunciadas al
azar las que me fueron revelando todo, poco a poco.
Asi, cuando descubrioé por primera vez mi avidn (no dibujaré mi avidn: es un dibujo demasiado complicado
para mi), me pregunto:
~¢Qué es esta cosa?
—No es una cosa. Esto vuela. Es un avién. Es mi avion.
Yo estaba orgulloso de revelarle que volaba. Entonces exclamo:
—iCdémo! iHas caido del cielo!
—Si- dije modestamente.
—iAh! Eso si que tiene gracia...
20
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
Y el Principito solt6 una buena carcajada que me
irrit6 mucho. Me gusta que se tomen en serio mis desgracias. Luego anadio:
—Entonces, ti también has cafdo del cielo. éDe qué
planeta eres?
Vislumbré de inmediato una luz en el misterio de su
presencia y pregunté repentinamente.
—éEntonces tt vienes de otro planeta?
Pero él no respondid. Movid suavemente la cabeza,
mientras contemplaba mi avin:
—La verdad, con eso, no puedes venir de muy
lejos...
Y se hundi6o en un ensueno que dur6 mucho tiempo. Luego, sacando mi cordero de su bolsillo, se sumid
en la contemplacidn de su tesoro.
Podéis imaginar cuanto me habia intrigado esta
semiconfidencia sobre “los otros planetas”. Procuré entonces, saber algo mas:
-_éDe donde vienes, muchachito? ¢Donde esta ese
lugar en que vives? éAdénde quieres llevar mi cordero?
Después de meditar un instante me respondio:
ya
EL PRINCIPITO
—Lo que me gusta de la caja que me diste, es que por
la noche le servira de casa.
—Por supuesto. Y si eres bueno, te daré también una
cuerda para atarlo durante el dia. Y una estaca.
Mis palabras parecieron irritar al Principito.
—¢Atarlo? iQué idea!
—Si no lo atas, el ira a cualquier parte y se perdera...
Y mi amigo solt6 una nueva carcajada:
—éPero adénde quieres que vaya?
—A cualquier sitio. Derecho delante de él...
Entonces el Principito observ6 gravemente:
—No importa. iEs tan pequeno donde vivo yol... Y
con algo de melancolia, agreg6:
—Derecho hacia delante no se puede ir muy lejos...
22
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
a
el planeta de
Tengo serias razones para creer que
e B-612.
donde venia el Principito es el asteroid
23
IV
prendi una
segunda
cosa
importante:
iSu planeta de origen no era mas grande
que una casa!
Esto no tenia por qué asombrarme mucho. Yo sabia
que aparte de los grandes planetas como la Tierra,
Jupiter, Martes, Venus, a los que se ha puesto un nombre, hay centenas de otros a veces tan pequenos, que
cuesta verlos con el telescopio. Cuando un astr6nomo
descubre alguno, le pone por nombre un ntmero. Por
ejemplo, lo llama “el asteroide 3.251”.
Tengo serias razones para creer que el planeta de
donde venia el Principito es el asteroide B-612. Este asteroide no ha sido visto mas que una vez con el telescopio en 1909, por un astr6nomo turco.
El habia hecho entonces una gran demostracién de
su descubrimiento en un Congreso Internacional de Astronomia. Pero nadie le habia creido por su manera de
vestir. Las personas mayores son asi.
24
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
Afortunadamente para la reputacion del asteroide B612, un dictador turco impuso a su pueblo, bajo pena
de muerte, la obligacion de vestirse a la europea. El astronomo volvid a hacer su demostracion, en 1920, con
un traje muy elegante. Y esta vez todos fueron de su
parecer.
Si he contado estos detalles sobre el asteroide B-612
y he revelado su ntmero, ha sido a causa de las
personas mayores. A ellos les encantan las cifras. Si les
hablais de un nuevo amigo jamas preguntaran por lo
esencial. Nunca dirdn: ¢Cual es el timbre de su voz?
éCuAales son los juegos que le gustan? ¢Colecciona
mariposas? No, ellos preguntaran: ¢Que edad tiene?
25
EL PRINCIPITO
éCuantos hermanos tiene? ¢Cuanto pesa? ¢Cuanto gana
su padre? Sdlo entonces creeran conocerlo. Si dices a
los mayores: “He visto una bonita casa de ladrillos color
rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado...”, no llegaran a imaginarse la casa. Hay que decirles: “He visto una casa de cien mil francos”. Entonces
exclaman:
iQué hermosa debe ser!
Del mismo modo, si les dices:
La prueba de que el Principito existid es que era
encantador, que reia y que queria un cordero:
(cuando se quiere un cordero es la prueba de
que uno existe),
se encogeran de hombros y diran que eres un nino. Pero
si se dice: “El planeta de donde venia es el asteroide B612”, entonces quedaran convencidos y nos dejaran en
paz con sus preguntas. Son asi. Y no hay que guardarles
rencor. Los ninos tienen que ser muy indulgentes con
las personas mayores.
Pero para nosotros, que comprendemos la vida, los
numeros dan lo mismo. Por eso me hubiera gustado comenzar esta historia al modo de los cuentos de hadas.
Me hubiera gustado decir:
“Era una vez un Principito que vivia en un planeta
apenas mas grande que él, y que buscaba un amigo...”.
26
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
Para los que comprenden la vida, hubiera tenido asf
un aire mucho mas verdadero.
Porque no quiero que se lea mi libro ala ligera. iSiento tanta pena al contar estos recuerdos! Hace ya seis afos
que mi amigo se fue con su cordero. Y si intento aqui
describirlo, es para no olvidarlo. Es triste olvidarse de un
amigo, aunque no todo el mundo ha tenido un amigo.
Y puedo volverme como las personas mayores, que sdlo
se interesan por las cifras.
Es por eso que compré una caja de pinturas y unos
lapices. iEs dificil volver al dibujo a mi edad, cuando
mis Unicas tentativas han sido la de una boa cerrada y la
de una boa abierta, a los seis anos!
Procuraré hacer unos retratos lo mas parecidos posibles. Pero no estoy completamente seguro de lograrlo.
Un dibujo sale bien, y el otro ya no se le parece en nada.
Me equivoco también en el tamano. Aqui, el Principito
es demasiado grande. Alli, demasiado pequeno. Dudo
también en el color de su traje. Entonces tanteo asi y
asa, como salga. Y puede ser que me equivoque en ciertos detalles mas importantes. Pero habra que perdonarmelo. Mi amigo nunca daba explicaciones. Me creia tal
vez semejante a él. Pero yo, por desaracia, no sé ver los
corderos a través de las cajas. Tal vez ya soy un poco
como las personas mayores.
Habré envejecido.
27
(
ada dia yo aprendia algo nuevo sobre su planeta, sobre su partida, sobre el viaje. Esto surgia
poco a poco, al azar de las reflexiones. Fue asi como al
tercer dia, conoci el drama de los baobabs.
Fue gracias al cordero, que el Principito me pregunt6
repentinamente:
—éEs verdad que
los corderos se comen los arbustos?
—Si. Es verdad.
—iAh! Entonces
estoy contento.
No entendi por
qué era tan importante que los corde-
ros comieran arbustos. Pero el Principito agregé:
28
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—éPor lo tanto, también comeran baobabs?
Le hice notar que los baobabs no son arbustos, sino
arboles grandes como iglesias y que, aunque llevara
consigo todo un rebano de elefantes, ese rebanio no
podria con un solo baobabs.
La idea del rebano de elefantes hizo reir al Principito:
—Habria que ponerlos uno encima de otros...
Y después agrego:
—Antes de crecer, los baobabs son pequenos.
29
EL PRINCIPITO
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3 Wi
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“Cuando dibujé los baobabs, me animaba un terrible
sentimiento de urgencia”.
30
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—iExacto! Pero, épor qué quieres que los corderos
coman los baobabs pequefios? Me contestd: “iPero
vaya!”, como si se tratara de algo evidente. Y necesité
un gran esfuerzo de inteligencia para comprender por
mi mismo este problema.
En efecto, en el planeta del Principito, como en todos los planetas, habia buenas hierbas y malas hierbas.
Y en consecuencia, semillas buenas de hierbas buenas
y semillas malas de hierbas malas. Pero las semillas son
invisibles. Duermen en el secreto de la tierra hasta que
una de ellas tiene la fantasia de despertar. Entonces, se
estira y timidamente levanta hacia el sol una encantadora ramita inofensiva. Si se trata de una ramita de rabano
o de rosas, se la puede dejar crecer como ella quiera.
Pero si se trata de una mala planta, hay que arrancarla
en cuanto se la ha sabido reconocer. Habia semillas terribles en el planeta del Principito. Eran las semillas de
baobab. El suelo del planeta estaba Ileno de ellas. Y si
un baobab no es retirado de inmediato ya no es posible
librarse jamas de él. Ocupa todo el planeta. Lo perfora
con sus raices, y si el planeta es demasiado pequeno y
los baobabs demasiado grandes, lo haran estallar.
Es cuestion de disciplina —me decia mas tarde el
Principito-. Cuando uno termina de asearse por
la manana, hay que limpiar cuidadosamente el
planeta. Tienen que arrancarse con regularidad
los baobabs en cuanto se los distingue de los rosales, a los cuales se parecen mucho de pequefos. Es un trabajo aburrido, pero muy facil.
Sit
EL PRINCIPITO
Y un dia me aconsejé que intentara un bonito dibujo, para hacerles comprender a los ninos de mi tierra estas ideas.
Si un dia ellos viajan —me decfa— les podria servir. A
veces no hay inconveniente en dejar para mas tarde el
trabajo. Pero cuando se trata de los baobabs siempre es
una catastrofe. Conoci un planeta, habitado por un perezoso. Habia descuidado tres arbustos...
Seguin las indicaciones del Principito, dibujé ese
planeta.
Lo hago para advertir el peligro de los baobabs. Es
tan poco conocido y los riesgos corridos por el que se
extraviara en un asteroide son tan considerables. Es por
esto que digo: “iNinos! iCuidado con los baobabs!”. Esa
es la causa por la que trabajé tanto aquel dibujo. La leccidn que daba bien valia la pena. Ustedes se preguntaran: “éPor qué no hay en este libro otros dibujos tan grandiosos como el dibujo de los baobabs?”. La respuesta es
bien simple: lo he intentado, pero no lo he logrado. Cuando dibujé los baobabs, me animaba un terrible sentimiento de urgencia.
32
j
fe y, mi querido principe! He comprendido
poco a poco tu pequena vida melanco-
lica. Por mucho tiempo, no tuviste mas distracciones
que la dulzura de las puestas de sol. Me enteré de este
nuevo detalle el cuarto dia por la manana, cuando me
dijiste:
—Me gustan las puestas de sol. Vamos a ver una.
—Pero tenemos que esperar...
—éEsperar a qué?
—Esperar a que se ponga el sol.
Te mostraste muy sorprendido, y luego te reiste solo.
Me dijiste:
~iSiempre me creo en mi tierra!
33
EL PRINCIPITO
34
ANTOINE DE OUT
SAINT EXUPERY
Se
En efecto. Cuando es mediodia en Estados Unidos,
el sol, como todo el mundo sabe, se pone en Francia.
Bastaria ir a Francia en un minuto para asistir a la puesta
del sol. Por desgracia, Francia queda muy lejos. Pero a
ti, en tu pequeno planeta te bastaba correr tu silla unos
pasos. Y mirabas el creptsculo cada vez que lo
deseabas...
~iUn dia vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!
Y luego agregaste:
—Tu sabes... cuando uno se siente realmente triste,
las puestas de sol son necesarias.
—¢El dia de las cuarenta y tres puestas de sol estabas
entonces muy triste?
Pero el Principito no respondio.
315
oa
|quinto dia, siempre gracias al cordero, este
secreto me fue revelado de la vida del
Principito. Me pregunté con brusquedad, sin preambulos, como resultado de un problema meditado en silencio y largamente:
—Si un cordero come arbustos, también comera flores ¢éno?
—Un cordero come todo lo que pilla.
—éHasta las flores que tienen espinas?
—Si, hasta los flores que tienen espinas.
—Entonces, épara qué sirven las espinas?
Yo no lo sabia y estaba en ese momento atareado,
tratando de aflojar un tornillo demasiado apretado del
motor. Preocupado ya, porque la averfa comenzaba a
parecerme muy grave y el agua, que se me agotaba, me
hacia temer lo peor.
36
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—¢Para qué sirven las espinas?
El] Principito no renunciaba jamas a una pregunta
una vez que la habia formulado. Yo estaba irritado por
lo del tornillo y le respondi cualquier cosa:
—Las espinas no sirven para nada. Es pura faust
por parte de las flores.
\
-iNo!
Pero después de un silencio, me dijo con fuerza.
—iNo te creo! Las flores son débiles. Son ingenuas.
Se defienden como pueden. Se creen terribles con sus
espinas...
Yo no respondia a nada.
En aquel instante pensaba:
“Si sigue resistiéndose volaré de un martillazo este tornillo”. El Principito interrumpid otra vez mis reflexiones:
~Y tt crees que las flores...
—iINo, no! Yo no creo
nada. Te he contestado lo pri-
mero que se me ocurrid. iYo
sO6lo me ocupo de cosas
serias!
37
EL PRINCIPITO
Me mir6 sorprendido.
—iCosas serias!
Y me vicon el martillo en la mano, los dedos negros
de grasa, inclinado sobre un objeto que le parecia muy
feo.
~iHablas como las personas mayores!
Me dio un poco de veratienza. Pero despiadado, él
anadio:
—iLo confundes todo... lo mezclas todo!
Estaba verdaderamente irritado. Sacudi6 al viento sus
cabellos dorados.
—Conozco un planeta en el que hay un senor muy
colorado. El nunca ha olido una flor. Nunca ha querido
a nadie. Nunca ha hecho mas que sumas. Y todo el dia
se lo pasa repitiendo lo mismo que tu: “iSoy un hombre
serio! iSoy un hombre serio!”. Y con eso se hincha de
orgullo. Pero eso no es un hombre. iEs un hongo!
—éUn qué?
—iUn hongo!
El Principito estaba ahora palido de célera.
—Hace miliones de anos que las flores fabrican espinas. Hace millones de anos que los corderos, atin asi, se
38
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
comen las flores. ¢Y no tiene sentido tratar de comprender porqué se dan tanto trabajo fabricando espinas que
nunca sirven para nada? éEs importante la guerra entre
los corderos y las flores? ¢No es mas serio y mas importante que las sumas de un gordo sefior rojo? Y yo conozco una flor Unica en el mundo, que no existe en ninguna otra parte excepto en mi planeta, y que un corderito
puede aniquilar una manana, asi, de golpe, como si nada.
iNo, eso no es importante!
Enrojecié, luego prosiguid:
—Si alguien ama una flor de la que no existe mas que
un ejemplar en todos los millones y millones de estrellas, le basta eso para ser feliz cuando la mira. Piensa:
“Mi flor esta alli, en alguna parte...”. iPero si el cordero
se come la flor, para él es como si, bruscamente, todas
las estrellas se apagaran! iY eso, eso no es importante!
No pudo decir mas. Estall6 bruscamente en Ilanto.
Habia caido la noche. Yo habia dejado mis herramientas. Me importaban nada el martillo, el tornillo, la sed y
la muerte. iEn una estrella, un planeta, el mio, la Tierra,
habia un principito que necesitaba consuelo!
Lo tomé en mis brazos, lo acuné; le decia: “La flor
que ti amas no corre peligro... Le dibujaré un bozal a tu
cordero... Te dibujaré una armadura para tu flor... Yo...”.
Yo no sabia ni qué decir. Me sentia muy torpe. No sabia
como llegar hasta él, donde encontrarlo. Es tan misterioso el pais de las lagrimas...
38
oa prendi pronto a conocer mejor aquella flor.
Siempre habia existido en el planeta del
Principito flores muy simples, adornadas con una sola
hilera de pétalos, que no ocupaban mucho sitio y no
molestaban a nadie. Aparecian una manana en la hierba y luego se extinguian por la noche. Pero ésta habia
brotado un dia, de una semilla venida de quien sabe
donde, y el Principito habia vigilado muy de cerca esa
ramita que no se parecia a las otras. Podia tratarse de
una nueva especie de baobabs. Pero el arbusto pronto
dejd de crecer y empezo a preparar una flor. El Principito
asistia al nacimiento de un enorme bot6n y sentia que
saldria de él una aparici6n milagrosa; pero la flor no acababa de arreglarse para hacerse bella, al abrigo de su
verde aposento. Escogia con cuidado sus colores. Se
vestia lentamente y ajustaba uno a uno sus pétalos. No
queria salir toda arrugada como las amapolas. No queria aparecer sino en todo el esplendor de su belleza. iAh
si, era muy coqueta! Su misteriosa preparacién habia
durado dias y dias. Y asi una manana, justo al despuntar
el alba, se mostré. Dijo bostezando:
40
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—iAh! acabo de despertar... Te ruego me perdones..
Estoy atin toda despeinada...
El Principito no pudo contener su admiracién.
—iQué hermosa eres!
—Asi es -respondié dulcemente la flor—. Y he nacido
al mismo tiempo que el sol...
El Principito se dio cuenta que no era modesta, ipero
era tan conmovedora!
—Creo que es la hora del desayuno —habia anadido
luego-— étendrias la bondad de pensar en mi?
Y el Principito, muy confuso, después de haber buscado una regadera de agua fresca, habia servido a la flor.
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41
EL PRINCIPITO
Asi pues, muy pronto lo atorment6 con su
vanidad un poco sombria. Un dia, por ejemplo, hablando de sus
cuatro espinas, habia
dicho al Principito:
—iPueden venir los
tigres con sus garras!
servado el Principito—.
hierba.
—No hay tigres en
mi planeta —habia obY ademas, los tigres no comen
~Yo no soy una hierba— habia respondido dulcemente la flor.
—Perdéname...
—No temo a los tigres, pero detesto las corrientes de
aire. 2No tendrias un biombo?
—“Detesta las corrientes de aire...”. Pensé el Principito.
Para ser una planta, iqué complicada es esta flor!
—Por la noche me pondras bajo el biombo: hace
mucho frio en este planeta. Esté mal acondicionado. El
lugar de donde yo vengo...
42
ANTOINE
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eeeeeeeeeeeSFSFSEE
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INE DE
VE SAINT
AINE EXUPERY
LAUFER
Pero ella se interrumpi6. Habia venido en forma de
semilla. No habia podido conocer nada de los otros
mundos. Humillada por haberse dejado sorprender
cuando preparaba una mentira tan ingenua, habia tosido dos 0 tres veces, para confundir al Principito.
-¢Y el biombo?
—Iba a buscarlo
en este momento,
pero como estabas
hablandome...
Entonces la flor
habia forzado su
tos para darle remordimientos.
Asi, pues, pese ©
a la buena voluntad de su amor, pronto habia dudado de ella. Tom6 en
serio unas palabras sin importancia, y se habia sentido
muy desgraciado.
-No deberia haberle escuchado —me confeso
un dia-. Nunca hay que hacer caso a las flores.
Hay que mirarlas y olerlas. La mia llenaba de
fragancia mi planeta, pero no Ilegaba a alegrarme de ello, Aquella historia de las garras, que
tanto me habia disgustado, hubiera debido
conmoverme.
43
EL PRINCIPITO
También me confid:
—/Entonces no supe comprenderla! Hubiera debido juzgarla por sus actos y no por sus palabras.
Ella me pertumaba y me iluminaba. /INo he debido nunca huir! Hubiera debido adivinar Ia ternura detras de sus pobres astucias. /Son tan contradictorias las flores! Y yo era demasiado joven
para saber amar/a.
44
1X
reo que el Principito aproveché la migracién
de una bandada de pajaros salvajes para su
evasion.
La manana de la partida, puso en orden su planeta.
Desholliné cuidadosamente sus volcanes. Posefa dos
volcanes en actividad, y era muy cOmodo para calentar
el desayuno por la manana. También poseia un volcan
apagado. Pero como él decia, “inunca se sabe!”. Limpid, pues, igualmente el volcan apagado. Si estan bien
deshollinados, arden suave y regularmente, sin erupciones. Las erupciones volcanicas son como los fuegos de
chimenea. Evidentemente, en nuestra tierra somos de-
masiado pequefios para deshollinar nuestros volcanes.
Es por eso que traen tantos problemas.
El Principito también arranco, con algo de melancolia, los Ultimos brotes de baobabs. Crefa que no volveria
nunca a su planeta. Aun asi, todas estas tareas familiares
le parecieron aquella mafana extremadamente dulces.
Y cuando reg6 por ultima vez la flor y se dispuso a ponerla bajo su biombo, sintid ganas de llorar.
45
EL PRINCIPITO
m3
Q
Creo que el Principito aproveché Ia mugracion de una
bandada de péjaros salvajes para su evasion.
46
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—Adids —dijo a la flor.
Pero ella no le contesté.
—Adids —volvi6é a decir.
La flor tosid. Pero no era a causa de su resfrio.
—He sido tonta —le dijo por fin—. Te pido perdén. Procura ser feliz.
Le sorprendio la falta de reproches. Se quedo alli
completamente desconcertado, el biombo en la mano.
No comprendia esa apacible dulzura.
—Pues si, te quiero —le dijo la flor—. No lo supiste, fue
mi culpa, pero no tiene importancia. Pero tu has sido tan
tonto como yo. Procura ser feliz... Deja en paz ese biombo. No me hace falta.
—Pero el viento...
-No estoy tan resfriada como para eso... El aire fresco de la noche me hara bien. Soy una flor.
—Pero los animales...
~Tendré que soportar dos 0 tres orugas, si quiero conocer las mariposas. Dicen que son tan bellas... Si no,
équién vendra a visitarme? Tu estaras lejos. En cuanto a
las fieras, no tengo ningtn miedo. Tengo mis garras.
47
EL PRINCIPITO
E ingenuamente mostr6é sus cuatro espinas. Luego
anadio:
—-No te quedes ahi parado, me pones nerviosa. Has
decidido marcharte, pues vete.
No queria que la viese llorar. Era una flor tan
orgullosa...
Deshollin6 cuidadosamente sus volcanes.
48
e encontraba en la regidn de los asteroides 325,
326, 327, 328, 329 y 330. Empez6, pues, por
visitarlos para tener una ocupacion y para instruirse.
En el primero vivia un rey. El rey se sentaba, vestido
de purpura y armino, sobre un trono muy sencillo, pero
a la vez majestuoso.
—iAh, un stbdito! —-exclam6 el rey, cuando vio al
Principito.
Y el Principito se pregunto:
“éCémo puede reconocerme si hasta ahora no me
ha visto nunca?”.
No sabia que para los reyes el mundo esta muy simplificado. Todos los hombres son sus subditos.
_Acércate para que te vea mejor —le dijo el rey que
estaba muy orgulloso de ser el rey de alguien.
49
EL PRINCIPITO
E] Principito buscé con la mirada dénde sentarse, pero
el planeta estaba completamente ocupado por el magnifico manto de armino. Se quedo pues de pie y, como
estaba cansado, bostezo.
—Va contra la etiqueta bostezar en presencia de un
rey —le dijo el monarca-. Te lo prohibo.
—-No puedo evitarlo —-respondié confuso el Principito—. He hecho un viaje muy largo y no he dormido...
50
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—Entonces —le dijo el rey-, te ordeno bostezar. No he
visto bostezar a nadie desde hace anos. Los bostezos son
para mi una curiosidad, iVamos, bosteza otra vez! Es una
orden.
—Me intimida... ya no puedo... —dijo el Principito,
poniéndose colorado.
—iMmmm...! —respondi6 el rey—. Entonces te... te ordeno que a ratos bosteces y a ratos no bosteces...
Murmuraba y parecia un poco humillado. Al rey le
interesaba por encima de todo que su autoridad fuese
respetada. No toleraba la desobediencia. Era un monarca absoluto, pero como era muy bueno, daba dordenes
razonables.
—Si yo ordenara -solia decir-, si yo ordenara a
un general que se transformara en ave marina y
el general no obedeciera, la culpa no seria del
general, Ia culpa Ia tendria yo.
-éPuedo
Principito.
sentarme?
—-inquiri6 timidamente
el
-Te ordeno que te sientes —le respondio el reyrecogiendo majestuosamente un pano de su manto de
armino.
El Principito estaba impresionado. El planeta era
minusculo. éSobre qué podia reinar el rey?
oe
EL PRINCIPITO
—Majestad -—le dijo—, perdon si le hago una pregunta...
~Te ordeno que me interrogues —se apresur6 a decir
el rey.
—Majestad... éSobre qué reinais?
—Sobre todo -respondié el rey con toda naturalidad.
—éSobre todo?
El rey, con un ademas discreto, senald su planeta, los
otros planetas y las estrellas.
-éSobre todo eso? —dijo el Principito.
—Sobre todo eso... —respondio el rey.
Porque no solo era un monarca absoluto, sino también un monarca universal.
-éY os obedecen las estrellas?
—Por supuesto —le dijo el rey-. Obedecen de inmediato. No tolero la indisciplina.
Tal poder maravillé al Principito. iDe haberlo tenido
él, habria podido asistir no a cuarenta y tres puestas de
sol, sino a setenta y dos, o incluso a cien, o incluso a
doscientas en el mismo dia, sin jamds mover su silla! Y
como se sentia un poco triste con el recuerdo de su pe-
ae
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
queno planeta abandonado, se atrevid a pedir una gracia al rey:
—Quisiera ver una puesta de sol... Dadme ese gusto...
Ordenad al sol que se ponga...
—Si ordenara a un general que volara de flor en flor
como una mariposa, o que escribiera una tragedia, o que
se transformara en ave de mar, y el general no ejecutara
la orden recibida, équién de los dos, él 0 yo, estaria
equivocado?
—Vos —dijo con firmeza el Principito.
—Exacto. Hay que exigir a cada uno, lo que cada uno
puede dar —prosiguio el rey. La autoridad reposa ante
todo en la razon. Si ordenas a tu pueblo que se arroje al
mar, te hara la revoluci6n. Tengo derecho a exigir obediencia porque mis Ordenes son razonables.
-~éY mi puesta de sol? —le recordé el Principito, que
jamas olvidaba una pregunta una vez que la habia
formulado.
~Tendrds tu puesta de sol. Lo exigiré. Pero debo esperar, segtin mi ciencia de gobernante, que las condiciones sean favorables.
-~éY para cuando sera eso? —dijo el Principito.
—Hem. Hem. Sera hacia... Hacia las siete y cuarenta
minutos. Y veras cOmo se me obedece.
53
EL PRINCIPITO
EI Principito bostez6. Lamentaba su puesta de sol
malograda. Y ademas, ya se aburrfa un poco:
~Ya no tengo nada que hacer aqui —dijo al rey—. Voy
a marcharme.
-No te marches -respondi6 el rey, que estaba tan
orgulloso de tener un subdito.
—No te marches. iTe hago ministro!
—¢Ministro de qué?
—De... iDe justicia!
—iPero si no hay nadie a quien juzgar!
—No se sabe —le dijo el rey—. No he dado todavia la
vuelta a mi reino. Soy muy viejo, no tengo sitio para una
carroza, y me cansa caminar.
—iQh! Pero si yo ya lo he visto —dijo el Principito, inclinandose para echar una mirada al otro lado del planeta-. Alli, tampoco hay nadie...
—Pues te juzgaras a ti mismo —le respondi6 el rey-. Es
lo mas dificil. Es mas dificil juzgarse a si mismo que juzgar a los demas... Y si consigues juzgarte bien, serds un
verdadero sabio.
~Yo —dijo el Principito— puedo juzgarme a mi mismo
en cualquier lugar. No necesito para eso vivir aqui.
54
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—iHem! iHem! —dijo el rey-. Creo que en mi planeta
hay en alguna parte una rata vieja. La oigo por las noches. Podras juzgar a esa rata vieja. La condenards a
muerte cada cierto tiempo. Asi su vida dependera de tu
justicia. Pero la indultards todas las veces, para conservarla. No hay mas que una.
-A mi-respondié el Principito— no me gusta condenar a muerte a nadie. Y... creo que me voy.
—No, dijo el rey.
Pero el Principito, habiendo acabado sus preparativos, no quiso apenar al viejo monarca:
—Si vuestra Majestad deseara ser obedecido puntualmente, podria darme una orden razonable. Podria ordenarme, por ejemplo, que me marchara antes de un minuto. Me parece que las condiciones son favorables...
No habiendo respondido nada el rey, el Principito
vacild y, luego, con un suspiro, se puso en marcha...
~Te hago mi embajador -se apresur6 a gritar el rey.
Tenia un gran aire de autoridad.
“Las personas mayores son muy extrafias’”, se dijo el
Principito durante su viaje.
30
n el segundo planeta vivia un vanidoso.
—iAh! iAh! iLa visita de un admirador! —-exclamé desde lejos el vanidoso en cuanto divis6 al Principito.
Y es que para los vanidosos, todos los hombres son
admiradores.
—Buenos dias —dijo el Principito—. iLleva usted un
sombrero muy curioso!
—Es para saludar —le respondio el vanidoso-—. Es para
saludar cuando me aclaman. Desgraciadamente, por
aqui nunca pasa nadie.
-¢Ah si? —dijo el Principito sin comprender.
—Golpea tus manos,
una contra otra —aconsejo en-
tonces el vanidoso.
El Principito golped sus manos una contra otra. El
vanidoso salud6 modestamente levantando su sombrero.
96
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
“Esto es mas divertido que la visita al rey”, se dijo a si
mismo. Y volvi6 a golpear sus manos una contra otra. El
vanidoso volvié a saludar levantando el sombrero.
Después de cinco minutos de ejercicio, el Principito
se aburrid de la monotonia del juego:
~Y para que el sombrero baje ¢équé hay que hacer? —
pregunto.
of
EL PRINCIPITO
Pero el vanidoso no le oy6. Los vanidosos no oyen
mas que las alabanzas.
—éDe verdad me admiras mucho? —pregunto al
Principito.
—éQué significa admirar?
—Admirar significa reconocer que soy el hombre mas
bello, el mejor vestido, el mas rico y el mas inteligente
del planeta.
—Pero si estas solo en tu planeta.
—Dame ese gusto. iAdmirame a pesar de todo!
~Yo te admiro —dijo el Principito, encogiéndose de
hombros-. Pero, ¢para qué puede servirte eso?
Y el Principito se fue.
“Las personas mayores son decididamente muy raras”, dijo simplemente durante su viaje.
58
| planeta siguiente estaba habitado por un
bebedor. Esta visita fue muy corta, pero sumi6 al Principito en una gran melancolia.
—éQué haces aqui? —pregunt6 al bebedor, a quien
encontro instalado en silencio ante una colecci6n de
botellas vacias y una coleccién de botellas llenas.
59
LE
ee
RIA
Te 2
Bebo -respondié el bebedor, con aire lugubre.
—éPor qué bebes? —le pregunt6 el Principito.
—Para olvidar -respondi6 el bebedor.
—¢Para olvidar qué? —inquiri6 el Principito, que ya lo
compadecia.
—Para olvidar que siento vergtienza —confes6 el bebedor, bajando la cabeza.
—<Verglienza de qué? —dijo el Principito, que deseaba ayudarlo.
—Vergtienza de beber -se concluy6 el bebedor, encerrandose definitivamente en su silencio.
Y el Principito se fue perplejo.
“Los mayores son decididamente muy raros, pero
muy raros”, se decia a si mismo durante el viaje.
60
Alll
| cuarto planeta era el hombre de negocios.
Este hombre estaba tan ocupado, que ni siquiera levanto la cabeza al llegar el Principito.
—Buenos
apagado.
dias -le dijo éste—. Su cigarrillo esta
—Tres y dos son cinco, cinco y siete doce. Doce y tres
quince. Buenos dias. Quince y siete veintidds. Veintidds
y seis, veintiocho. No hay tiempo para encenderlo. Veintiséis y cinco treinta y uno. iUf! Asi que son quinientos un
millones seiscientas veintidds mil setecientas treinta y una.
—éQuinientos millones de qué?
-—éEh? ¢Sigues ahf? Quinientos un millones de... Ya
no sé que. iTengo tanto trabajo! iYo soy un hombre serio, no me divierto en tonterfas! Dos y cinco, siete...
—éQuinientos millones de qué? —volvid a repetir el
Principito, que jamas en su vida habia renunciado a una
pregunta una vez que la habia formulado.
61
EL PRINCIPITO
13
ie
El hombre de negocios levanto la cabeza:
—Hace cincuenta y cuatro anos que vivo en este pla-
neta, y sdlo me han molestado tres veces.
La primera hace veintidds afos por un abejorro, caido Dios sabe de dénde, que arm6 un ruido tan espantoso, que cometi cuatro errores en una suma. La segunda
vez hace once anos, por una crisis de reumatismo. No
hago bastante ejercicio, porque no tengo tiempo de pasear. Yo soy una persona muy seria. La tercera vez... iAhora! Estaba diciendo quinientos millones...
62
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—¢Millones de qué?
El hombre de negocios comprendié que no habia
esperanza de ser dejado en paz:
—Millones de esas cositas que a veces se ven en el
cielo.
—éMoscas?
—No. Cositas que brillan.
—¢Abejas?
-iNo! Cositas doradas que hacen sofar a los
holgazanes. iPero como yo soy serio! No tengo tiempo
de sonar.
—iAh! éEstrellas?
—Eso. Estrellas.
-—éY qué haces con quinientos millones de estrellas?
—Quinientos un millones seiscientas veintiddés mil setecientas treinta y una. Yo soy serio, soy preciso.
-~éY qué haces con esas estrellas?
—éQué? équé hago?
Si.
63
EL PRINCIPITO
—Nada. Los poseo.
—éPosees las estrellas?
Si.
Pero si ya he visto un rey que...
—Los reyes no poseen nada. Solo “reinan’”. Es muy
diferente.
—~c<Y para qué te sirve poseer las estrellas?
—Me sirve para ser rico.
—éY para qué te sirve ser rico?
—Para comprar otras estrellas, si es que alguien las
encuentra.
“Este -se dijo a si mismo el Principito— razona un
poco como el borracho”. Sin embargo continu6 haciendo preguntas:
—éCdmo puede uno poseer las estrellas?
—éDe quién son? -replicé, hurafio el hombre de negocios.
—No sé. De nadie.
64
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
-Entonces son mias, porque he sido el primero en
pensarlo.
—éEso basta?
—Naturalmente. Cuando encuentras un diamante que
no es de nadie, es tuyo. Cuando encuentras una isla que
no es de nadie, es tuya. Cuando eres el primero en tener
una idea, la haces patentar: es tuya. Y yo poseo las estrellas, ya que nadie antes que yo, pens6 en poseerlas.
—Eso si que es verdad —dijo el Principito—. ¢Y qué
haces con ellas?
—Las administro. Las cuento y las vuelvo a contar —
dijo el hombre de negocios. Es dificil. iPero yo soy un
hombre serio!
El Principito no estaba atin satisfecho.
-Yo, si poseo un pafiuelo, puedo atarmelo al cuello
y lucirlo. Yo, si poseo una flor, puedo coger mi flor y llevarmela. iPero ta no puedes coger las estrellas!
—No, pero puedo ponerlas en el banco.
—éQué quiere decir eso?
—Quiere decir que apunto en un papel la cantidad
de mis estrellas. Y luego quardo bajo llave ese papel en
un cajon.
65
EL PRINCIPITO
-~éY eso es todo?
—~iEso basta!
“Es gracioso —pens6o el Principito—. Es bastante poetico. Pero no es muy serio”.
El Principito tenia ideas acerca de las cosas serias,
muy diferentes de las ideas de las personas mayores.
~Yo —prosiguid— poseo una flor, que riego todos los
dias. Poseo tres volcanes, que deshollino todas las semanas. Es util para mis volcanes, es util para mi flor, el
que yo las posea. Pero tu no eres util para las estrellas...
El hombre de negocios abrid la boca, pero no supo
qué decir.
El Principito se fue, y durante el viaje repetia:
“Los mayores son decididamente extraordinarios”.
66
| quinto planeta era muy curioso. Era el mas
pequeno de todos. Apenas habia sitio para
que cupiera un farol y un farolero. El Principito no lograba explicarse para qué podian servir en un lugar del
cielo, sobre un planeta sin casa ni poblacién, un farol y
un farolero. Sin embargo, se dijo a si mismo:
Puede que ese hombre sea absurdo. Sin embargo, es menos absurdo que el rey, el vanidoso, el
hombre de negocios y el bebedor. Al menos, su
trabajo tiene un sentido. Cuando enciende su farol, es como si hiciera nacer una estrella mas, 0
una flor, Cuando apaga su farol, hace dormir a la
flor o a Ia estrella. Es una ocupaci6n muy bonita.
Es verdaderamente util, porque es bonita.
Cuando abordé el planeta, salud6 respetuosamente
al farolero:
—Buenos
farol?
dfas. éPor qué acabas de apagar tu
67
EL PRINCIPITO
Tengo un oficio terrible.
68
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
-Es la consigna -respondié el farolero— Buenos dias.
—~Qué es la consigna?
—Apagar el farol. Buenas noches.
Y lo encendio otra vez.
—éPor qué acabas de encenderlo?
—Es la consigna —respondio el farolero.
—-No entiendo —dijo el Principito.
—No hay nada que entender —dijo el farolero—. La
consigna es la consigna. Buenos dias.
Y apago su farol.
Luego se enjugé la frente con un panuelo a cuadros
rojos.
—Hago un oficio terrible. Antes era razonable. Apagaba el farol por la manana y lo encendia por la noche.
Me quedaba el resto de la noche para dormir...
_éY desde aquella época, la consigna ha cambiado?
—La consigna no cambié —dijo el farolero—. iAhi esta
el drama! Ano tras ano, el planeta se puso a girar cada
vez mas de prisa iy la consigna no ha cambiado!
69
EL PRINCIPITO
-—2Y qué? —dijo el Principito.
—Ahora, que da una vuelta por minuto, no tengo un
segundo de descanso. Enciendo y apago una vez por
minuto.
~iEsto sf que es divertido! iPara ti los dias duran un
minuto!
-No tiene nada de divertido —dijo el farolero—. Ya
llevamos un mes hablando.
—éUn mes?
—Si, treinta minutos. Treinta dias. Buenas noches.
Y encendio otra vez el farol.
El Principito lo miré y sintid cariho por aquel farolero que seguia tan fiel a la consigna. Record6 las puestas
de sol que él antes iba a buscar corriendo su silla. Quiso
ayudar a su amigo.
~¢Sabes?... Conozco un modo para que reposes
cuando tt quieras...
—Siempre quiero —dijo el farolero.
Y es que se puede ser fiel y perezoso a la vez.
El Principito prosiguié:
70
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—Tu planeta es tan pequeno, que le das vuelta en tres
zancadas. No tienes mas que andar bastante despacio
para estar siempre de frente al sol. Cuando quieras descansar, te pones a andar... Y el dia durara todo lo que
quieras.
—Con eso no adelanto gran cosa —dijo el farolero-.
Porque lo que me gusta mas en la vida es dormir. -No
hay salida. Buenos dias. Y apag6 su farol.
A éste -se dijo el Principito, mientras proseguia
mas alla su viaje—, a éste Jo despreciarian todos
los demas; el rey, el vanidoso, el bebedor, el hombre de negocios. Sin embargo, es el unico que
no me parece ridiculo. Tal vez porque se ocupa
de otra cosa y no de si mismo.
Suspiré con melancolia, y se dijo:
“Fste es el Unico que pudo haber sido mi amigo. Pero
su planeta realmente es demasiado pequeno. Y no hay
sitio para dos...”.
Lo que el Principito no se atrevia a confesar, es que
extranaria ese bendito planeta, isobre todo por las mil
cuatrocientas cuarenta puestas de sol cada veinticuatro
horas!
71
| sexto planeta era un planeta diez veces mas
grande. Estaba habitado por un senor viejo
que escribia libros enormes.
—iVaya! iUn explorador!-—-exclam6 cuando vio al
Principito.
Tz
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
E! Principito se sent6 sobre la mesa y resopl6é un poco.
iHabia viajado tanto!
—¢De donde vienes? -le dijo el anciano.
—<Qué es ese libro tan gordo? —dijo el Principito—
éQué hace usted aqui?
—Soy gedgrafo —dijo.
—éQué es un gedarafo?
—Es un sabio que sabe donde se encuentran los mares, los rios, las ciudades, las montanas y los desiertos.
—Eso es muy interesante —dijo el Principito—. Esto es
un verdadero oficio.
Y eché una mirada a su alrededor por el planeta del
gedarafo. Nunca habia visto hasta ahora un planeta tan
majestuoso.
—Su planeta es muy hermoso. éHay océanos?
—-No puedo saberlo —dijo el gedgrafo.
—~iAh! —-El Principito estaba decepcionado- ¢Y
montanas?
-No puedo saberlo —dijo el gedgrafo.
73
EL PRINCIPITO
~cY ciudades y rios y desiertos?
~Tampoco puedo saberlo —dijo el gedgrafo.
—Pero si usted es gedagrafo.
—Exacto —dijo el gedgrafo—. Pero no soy explorador.
Me faltan exploradores. No es el gedgrafo quien va a
contar las ciudades, los rios, las montanas, los mares, los
océanos y los desiertos. El gedgrafo es demasiado importante para andar paseando. No deja nunca su
despacho. Pero en él recibe a los exploradores. Los interroga y toma nota de sus recuerdos. Y si los recuerdos
de alguno de ellos le parecen interesantes, el gedgrafo
manda hacer una investigacién sobre la moralidad del
explorador.
—éY eso por qué?
—Porque un explorador que mintiera acarrearia catastrofes en los libros de geografia. Y también un explorador que bebiera demasiado.
-¢Y eso por qué? —dijo el Principito.
—Porque los borrachos ven doble. Entonces el
gedgrafo anotaria dos montafas ahi donde sdlo hay
una.
—Conozco a alguien -dijo el Principito—, que seria
mal explorador.
74
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—Es posible. Entonces, cuando la moralidad del explorador parece buena, se hace una investigacién acerca de su descubrimiento.
—éVan a ver?
—No. Eso seria muy complicado. Pero se exige del
explorador que aporte pruebas. Si se trata, por ejemplo,
del descubrimiento de una gran montafia, se exige que
traiga un buen monton de piedras.
De pronto el gedgrafo se emocioné:
—iPero ta vienes de lejos! iEres explorador! éVas a
describirme tu planeta?
Y el gedgrafo habiendo abierto su registro, sacd punta asu lapiz. Se empieza por anotar a lapiz los relatos de
los exploradores. Se espera, para anotarlos con tinta, a
que el explorador haya aportado las pruebas.
—éEntonces...? interrogé el gedarafo.
—iAh! —dijo el Principito—. Yo vivo en un planeta poco
interesante, es muy pequeno. Tengo tres volcanes. Dos
en actividad y uno apagado. Pero nunca se sabe.
—Nunca se sabe —dijo el gedgrafo.
~También tengo una flor.
BS)
EL PRINCIPITO
Nosotros no anotamos las flores —dijo el gedgrafo.
~éY eso por qué? iSi es lo mas bonito!
—Porque las flores son efimeras.
—é.Qué significa “efimeras”?
—Las geoarafias —dijo el gedgrafo— son los libros mas
preciados de todos los libros. No pasan nunca de moda.
Es muy raro que una montana cambie de lugar. Es muy
raro que un océano vacie su agua. Nosotros escribimos
de cosas eternas.
—Pero los volcanes apagados pueden despertarse —interrumpio el Principito— éQué significa
“efimeras”?
—Que los volcanes estén apagados o despiertos viene a ser lo mismo para nosotros —dijo el gedgrafo. Lo
que cuenta para nosotros es la montana. Ella no cambia.
—Pero équé significa “efimeras”? -repitid el Principito,
que en toda su vida jamas habia renunciado a una pregunta una vez que la habia formulado.
—Significa “que esta amenazada de una desaparicion
proxima”.
—¢Qué
a mi
desaparicion?
76
flor
la amenaza
una
proéxima
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—Por supuesto.
“Mi flor es efimera —se dijo el Principito— sdlo tiene
cuatro espinas para defenderse contra el mundo. iY yo
la he dejado alli tan sola!”.
Este fue su primer momento de desaliento. Pero recobr6 el animo:
—éQué me aconseja que vaya a visitar? —pregunto.
—E] planeta Tierra —le respondié el gedgrafo—. Tiene
una reputacion...
Y el Principito se fue, pensando en su flor.
PF
a | séptimo planeta fue, pues, la Tierra.
iLa Tierra no es un planeta cualquiera! Se cuentan
en él ciento once reyes (sin olvidar por supuesto, los reyes nearos), siete mil gedgrafos, novecientos mil hombres de negocios, siete millones y medio de borrachos,
trescientos once millones de vanidosos; es decir, unos
dos mil millones de personas mayores.
Para dar una idea de las dimensiones de la Tierra,
diré que antes del invento de la electricidad, era preciso
mantener en el conjunto de los seis continentes, un verdadero ejército de cuatrocientos sesenta y dos mil quinientos faroleros.
Visto desde un poco lejos, hacia un efecto espléndido. Los movimientos de aquel ejército estaban regulados como los de un ballet de 6pera. Primero tocaba el
turno de los faroleros de Nueva Zelanda y de Australia.
Luego, una vez que habian encendido sus faroles, se iban
78
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
a dormir. Y entraban a su turno en la danza los faroleros
de China y Siberia. También aquellos desaparecian entre bastidores. Entonces les tocaba a los faroleros de Rusia
y de las Indias. Después a los de Africa y Europa. Y finalmente a los de América del Sur y a los de América
del Norte. Jamas se equivocaban en el orden de entrada en escena. Era grandioso.
Solo el farolero del Gnico farol de! Polo Norte, y su
colega del tnico farol del Polo Sur, llevaban una
vida de ociosidad e indolencia: trabajaban dos veces al
ano.
“9
EL PRINCIPITO
E/ séptimo planeta fue, pues, la Tierra,
80
AVI
uando uno quiere ser ingenioso, ocurre que se
miente un poco. No he sido muy honesto al
hablar de los faroleros. Me expongo a dar una idea falsa
de nuestro planeta a los que no lo conocen. Los hombres ocupan muy poco sitio en la Tierra. Si los dos mil
millones de habitantes que la pueblan se estuvieran de
pie y un poco apretados, como en un mitin, cabrian facilmente en una plaza publica de veinte millas de largo
por veinte millas de ancho. Se podria amontonar la humanidad sobre el mas pequeno islote del Pacifico.
Los mayores, por supuesto, no lo creeran. Se imaginan que ocupan mucho sitio. Se creen importantes como
los baobabs. Aconséjenles que hagan el calculo. Adoran las cifras, les gustara. Pero ustedes no pierdan el tiempo con ese castigo. Ustedes tienen confianza en mi.
El Principito, una vez en la Tierra, se sorprendio
mucho de no ver a nadie. Temia ya haberse equivocado
de planeta, cuando un anillo color de luna se removio
en la arena.
81
EL PRINCIPITO
Eres un curioso animal, delgado como un dedo.
82
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—Buenas noches —dijo por si acaso el Principito.
—Buenas noches —dijo la serpiente.
—¢En qué planeta he cafdo? —pregunt6 el Principito.
-En la Tierra, en Africa —respondio la serpiente.
—iAh!... GEntonces no hay nadie en la Tierra?
—Esto es el desierto. En los desiertos no hay nadie, la
Tierra es grande —dijo la serpiente.
El Principito se senté en una piedra y levanté los ojos
hacia el cielo:
—Me pregunto —dijo-— si las estrellas estan iluminadas
para que cada uno pueda un dia encontrar la suya. Mira
mi planeta, esta justo encima de nosotros... iPero qué
lejos esta!
—Es hermoso —dijo la serpiente—. (Qué vienes a hacer aqui?
~Tengo problemas con una flor —dijo el Principito.
—iAh! -dijo la serpiente.
Y se callaron.
_éDénde estan los hombres? —prosigui6 al fin el
Principito—. Se est un poco solo en el desierto...
~También se esta solo entre los hombres —dijo la
serpiente.
83
EL PRINCIPITO
El Principito la mirdé largamente:
Eres un curioso animal -—le dijo por fin—, delgado
como un dedo...
~Pero soy mas poderosa que el dedo de un rey —dijo
la serpiente.
El Principito sonrid:
—No eres muy poderosa... Ni siquiera tienes patas...
Ni siquiera puedes viajar...
—Puedo llevarte mas lejos que un navio —dijo la
serpiente.
Se enroscé alrededor del tobillo del Principito, como
un brazalete de oro:
—A quien toco lo devuelvo a la tierra de la cual ha
venido —siguid diciendo.
—Pero tu eres puro y vienes de una estrella...
El Principito no respondidé nada.
—Me das lastima, tt tan débil, en esta tierra de granito. Puedo ayudarte algun dia si extrafas mucho tu planeta. Yo puedo...
—iOh! He entendido muy bien —dijo el Principito-,
pero épor qué hablas siempre en enigmas?
-Yo los resuelvo todos —dijo la serpiente.
Y se callaron.
84
| Principito atraves6 el desierto y no encontré
mas que una flor. Una flor de tres pétalos, una
flor cualquiera...
—Buenos dias —dijo
el Principito.
—Buenos dias —dijo
la flor.
—éDonde
hombres?
estan los
—pregun-
t6 educadamente
el
Principito.
La flor habia visto un dia pasar una caravana.
—_éLos hombres? no existen mas que seis o siete. Los
vi hace afios. Pero nunca se sabe donde encontrarlos. El
viento los pasea. No tienen raices, y eso los fastidia
mucho.
—Adiés —dijo el Principito.
—Adiés —dijo la flor.
85
| Principito subid a una alta montana. Las tnicas montanas que habia conocido, eran los
tres volcanes que le llegaban a la rodilla. Y él se servia
del volcan apagado como taburete. “Desde una montana tan alta como ésta —se dijo entonces— veré de un vis-
tazo todo el planeta y todos los hombres”.
Pero solo vio agujas de rocas muy afiladas.
—Buenos dias —dijo por si acaso.
—Buenos dias... Buenos dias... Buenos dias... respondid el eco.
—¢Quiénes son ustedes? —dijo el Principito.
—éQuiénes son ustedes... quiénes son ustedes... quiénes son ustedes... respondi6 el eco.
—Sean mis amigos, estoy solo —dijo.
—Estoy solo... estoy solo... estoy solo... -respondi el
eco.
86
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
Qué planeta mas extrano —pens6 entonces-. Es
completamente seco, entero puntiagudo y salado. Y los hombres no tienen imaginacion. Repiten lo que se les dice... En el mio tenia una Hor:
ella hablaba siempre la primera...
Qué planeta mds extrano.
87
ero sucedio que el Principito, después de haber andado mucho tiempo por la arena, las
rocas y la nieve, descubrio por fin el camino. Y los caminos llevan siempre hasta los hombres.
—Buenos dias —dijo.
Era un jardin lleno de rosas.
—Buenos dias —dijeron las rosas.
El Principito las mirdé. Todas se parecian a su flor.
—¢Quiénes son ustedes? —les pregunt6, estupefacto.
—Somos las rosas —dijeron ellas.
-iAh! —dijo el Principito...
Y se sintid muy desaraciado. Su flor le habia contado
que era la Unica de su especie en el universo. iY resulta
88
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
que habia otras cinco mil, todas parecidas, en un solo
jardin!
Se sentiria muy humillada -se dijo-, si viera esto...
Toseria muchisimo y fingiria morir para escapar
al ridiculo. Y yo me veria obligado a fingir que la
cuidaba, porque si no, para humillarme a mi también, se dejaria morir de verdad...
Luego siguid diciéndose:
Me creia rico con una flor Unica, y no poseo mas
gue una rosa corriente. Ella y mis tres volcanes,
que me Megan a Ia rodilla y uno de Ios cuales quiza
est€ apagado para siempre, realmente no hacen
de mi un gran principe...
Y, tendido en la hierba, llord.
89
EL PRINCIPITO
Y tendido en Ia hierba Horo.
90
ox
entonces que aparecié el zorro:
—Buenos dias —dijo el zorro.
—Buenos dias —respondié educadamente el Principito
que se volvid, pero no vio nada.
—Estoy aqui —dijo la voz—, bajo el manzano...
—¢Quién eres? —dijo el Principito—. Eres muy bonito...
—Soy un zorro —dijo el zorro.
—~Ven a jugar conmigo —le propuso el Principito-.
Estoy tan triste...
-No puedo jugar contigo —dijo el zorro—. No estoy
domesticado.
—iAh! Perd6én —dijo el Principito.
Pero después de pensarlo, agreg6:
91
EL PRINCIPITO
—éQué significa “domesticar” ?
—-Tu no eres de aqui —dijo el zorro—. ¢Qué buscas?
—Busco a los hombres —dijo el Principito—. éQué significa “domesticar” ?
—Los hombres —dijo el zorro— tienen escopetas y cazan. iEs muy fastidioso! También crian gallinas. Es su
Unico interés. éBuscas gallinas?
—No -dijo el Principito—. Busco amigos. éQué significa “domesticar”?
—Es algo demasiado olvidado —dijo el zorro-. Significa “crear lazos”.
—éCrear lazos?
92
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—Por supuesto —dijo el zorro-. Para mi, ti no eres mas
que un pequeno nino parecido a cien mil pequefos ninos. Y no te necesito. Para ti, yo no soy mas que un zorro parecido a cien mil zorros. Y ti tampoco me necesitas. Pero si ta me domesticas, nos necesitaremos el uno
al otro. Ta serds para mi unico en el mundo. Yo seré
para ti Unico en el mundo...
—Empiezo a comprender —dijo el Principito—. Hay una
flor... Creo que me ha domesticado...
—Puede ser —dijo el zorro-. En la Tierra se ve todo
tipo de cosas...
—iOh! no es en la Tierra —dijo el Principito.
El zorro parecié muy intrigado:
—éEn otro planeta?
Si.
—éHay cazadores en ese planeta?
=INO)
—Eso es interesante. ¢Y gallinas?
—No.
93
EL PRINCIPITO
—Nada es perfecto —suspir6 el zorro.
Pero el zorro volvié a su idea:
—Mi vida es mondotona. Yo cazo gallinas y los hombres me cazan a mi. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Entonces me aburro un
Si vienes por ejemplo, a las cuatro de Ia tarde, a partir
de las tres empezaré a ser feliz.
94
oo
EE
ANTOINE DE
SAINT EXUPERY
EAN
EAUPENY
poco. Pero, si me domesticas, seria como si mi vida se
iluminara. Conocerfa un ruido de pasos diferentes a todos los demas. Los otros pasos me hacen esconder bajo
tierra. El tuyo me sacaria de mi agujero, como una musi-
ca. Ademas, fijate: ¢Ves alla los campos de trigo? Yo no
como pan. Para mi el trigo es inttil. Los campos de trigo
no me dicen nada. Y eso es triste. Pero tt tienes cabellos
de oro. iEntonces, cuando me hayas domesticado, sera
maravilloso! El trigo, que es dorado, me traera tu recuerdo y amaré el rumor del viento en el trigo...
El zorro se callé y miré largo tiempo al Principito:
—iPor favor!... domesticame —dijo.
—Me gustaria —contest6 el Principito—, pero no tengo
mucho tiempo. Tengo amigos por descubrir y muchas
cosas por conocer.
—Sélo se conocen las cosas que se domestican —dijo
el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer
nada. Ellos compran cosas hechas en los supermercados, pero como no existen vendedores de amigos, los
hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo,
domesticame.
—éQué debo hacer? —dijo el Principito.
—Hay que tener mucha paciencia -respondié el zorro—. Te sentaras primero un poco lejos de mi, asi, en la
hierba. Te miraré de reojo y ti no diras nada. El lengua-
25
EL PRINCIPITO
je es fuente de malentendidos. Pero cada dia podras sentarte un poco mas cerca...
Al dia siguiente volvio el Principito.
~ijHubiera sido mejor que volvieras a la misma hora!
—dijo el zorro—. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la
tarde, a partir de las tres empezaré a ser feliz. Mientras
mas avance la hora, mas feliz me sentiré. Y a las cuatro,
me agitaré y me inquietaré; idescubriré asi el precio de
la felicidad! Pero si vienes en cualquier momento, no
sabré nunca a qué hora vestirme el corazon... Los ritos
son necesarios.
—éQué es un rito? —dijo el Principito.
—También es algo demasiado olvidado —dijo el zorro—. Es lo que hace que un dia sea diferente de los otros
dias, una hora de las otras horas. Por ejemplo, entre mis
cazadores hay un rito. Los jueves bailan con las chicas
del pueblo. Entonces los jueves son dias maravillosos.
Voy a pasearme hasta la vina. Si los cazadores bailaran
en cualquier momento, todos los dias se parecerfan, y
yo no tendria vacaciones.
Asif, pues, el Principito domesticé al zorro.
se acercé la hora de marcharse:
Y cuando
—iAh! —dijo el zorro-. Lloraré.
—TU tienes la culpa —dijo el Principito—. Yo no queria
hacerte dano, pero tt quisiste que te domesticara...
96
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—Por supuesto —dijo el zorro.
—iPero vas a llorar! —-dijo el Principito.
—Por supuesto —dijo el zorro.
—iEntonces no has ganado nada con todo esto!
—Si gano —dijo el zorro—, gano por el color del trigo.
Luego anadio:
—Vete a ver las rosas otra vez. Comprenderas que la
tuya es unica en el mundo. Volveras para decirme adids
y te regalaré un secreto.
El Principito se fue a ver las rosas otra vez:
—Ustedes no se parecen en nada a mi rosa, todavia
no son nada -les dijo—. Nadie las ha domesticado y no
han domesticado a nadie. Ustedes son como era antes
mi zorro. No era mas que un zorro parecido a otros cien
mil zorros. Pero yo he hecho de él mi amigo y ahora es
unico en el mundo.
Y las rosas se sentian muy molestas.
~Son hermosas, pero estan vacias —siguid diciéndoles-. No se puede morir por ustedes. Por supuesto, un
transetinte cualquiera creerfa que mi rosa se les parece,
pero ella es mas importante que todas, porque yo la re-
he |
EL PRINCIPITO
gué. Porque la puse bajo un biombo. Porque le maté las
orugas (excepto dos 0 tres por lo de las mariposas). Porque a ella la escuché quejarse, o vanagloriarse, o incluso a veces, callar. Porque al fin, es mi rosa.
Y se dirigid otra vez hacia el zorro:
—Adids —dijo.
—Adids —dijo el zorro—. Este es mi secreto. Es muy
sencillo. Sdlo con el corazon se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos.
—Lo esencial es invisible a los ojos —-repitio el
Principito con el fin de acordarse.
—El tiempo que perdiste con tu rosa hace que tu rosa
sea tan importante.
-El tiempo que he perdido con mi rosa... —dijo el
Principito con el fin de acordarse.
—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—. Pero tu no debes olvidarla. Te haces responsable
para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
—Soy responsable de mi rosa... —repitid el Principito
con el fin de acordarse.
98
KAN
uenos dias —dijo el Principito.
—Buenos dias —dijo el quardavias.
—éQué haces aqui? —dijo el Principito.
—Separo los viajeros en paquetes de mil —-dijo ei guardavias—. Despacho los trenes que los llevan, tanto hacia
la derecha, tanto hacia la izquierda.
Y un tren rapido, todo iluminado, retumbando como
el trueno, hizo temblar la caseta del quardavias.
-Llevan mucha prisa —dijo el Principito—. ¢Qué
buscan?
—Hasta el hombre de la locomotora lo ignora —dijo el
guardavias.
Y otro tren rapido, todo iluminado, retumb6 en sentido inverso.
99)
EL PRINCIPITO
—éYa estan de vuelta? —pregunt6 el Principito.
-No son los mismos —dijo el guardavias—. Es un intercambio.
—_éNo estaban contentos donde estaban?
-No se esta nunca contento ahi donde se esta —dijo
el quardavias.
Y retumb6 el trueno de un tercer tren rapido iluminado.
—éVan persiguiendo a los primeros viajeros? —pregun-
t6 el Principito.
—No persiguen nada —dijo el guardavias-—. Ellos duermen dentro o bostezan. Sdlo los ninos aplastan su nariz
contra los cristales.
-Sdlo los nifos saben lo que buscan —dijo el
Principito—. Pierden tiempo con una muneca de trapo,
se convierte en algo muy importante, y si se la quitan,
lloran...
—Tienen suerte —dijo el guardavias.
100
KAM
uenos dias —dijo el Principito.
—Buenos dias —dijo el vendedor.
Era un vendedor de pildoras perfeccionadas, de esas
que calman la sed. Tomando una a la semana, ya no se
siente la necesidad de beber.
—éPor qué vendes esto? —dijo el Principito.
—Por que es una gran economia de tiempo —dijo el
vendedor-. Los expertos han hecho calculos. Se ahorran cincuenta y tres minutos a la semana.
-~éY qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?
—Se hace lo que se quiere.
“Yo —se dijo el Principito-, si tuviera cincuenta y tres
minutos para gastar, caminaria tranquilamente hacia una
fuente...”.
101
KAI
stabamos en el octavo dia de mi averia en el
desierto, y yo habia escuchado la historia del
vendedor bebiendo la ultima gota de mi provisi6n de
agua:
—iAh! —dije al Principito—. Tus recuerdos son muy
bonitos, pero aun no he reparado mi avidn. No me queda nada para beber, iy yo también seria feliz si pudiera ir
tranquilamente hacia una fuente!
—Mi amigo el zorro... —me dijo.
—Pero, muchachito mio, iqué tiene que ver en esto el
zorro!
—éPor qué?
—Porque nos vamos a morir de sed.
No entendié mi razonamiento y me respondié:
WZ
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—Esta bien haber tenido un amigo, aunque nos vayamos a morir. Yo estoy muy contento de haber tenido
un amigo zorro.
“No mide el peligro —me dije—. Nunca tiene hambre
ni sed. Un poco de sol le basta...”.
Pero me mir6 y respondi6é a mi pensamiento:
-Yo también tengo sed... Busquemos un pozo...
Tuve un gesto de desaliento: es absurdo buscar un
pozo al azar en la inmensidad del desierto. Sin embargo,
nos pusimos en marcha.
Anduvimos horas y horas en silencio, cayo la
noche y las estrellas comenzaron a brillar. Yo, ias veia
como en suefnos, ya que tenia un poco de fiebre a causa
de la sed. Las palabras del Principito danzaban en mi
mente:
—éAsi que ti también tienes sed? le pregunte.
Pero no respondié
simplemente:
a mi pregunta.
Me
dijo
-El agua también puede ser buena para el corazon.
No comprendi su respuesta, pero me callé. Sabia que
no habia que interrogarle.
103
EL PRINCIPITO
El estaba cansado y se sent6. Yo me senté a su lado.
Después de un silencio, siguid diciendo:
—Las estrellas son hermosas, gracias a una flor que
no vemos.
Respondi:
—Asi es -y miré sin hablar, los pliegues de la arena
bajo la Luna.
—E] desierto es hermoso... —anadio.
Y era verdad. Siempre he amado el desierto. Se sienta uno en una duna de arena, no se ve nada, no se oye
nada y, sin embargo, algo resplandece en el silencio.
—Lo que mas embellece el desierto —dijo el Principito—
es que en algun sitio se oculta un pozo de agua.
Me sorprendi6 comprender de pronto ese misterioso
resplandor de la arena. Cuando yo era nino, vivia en
una casa antigua, y la leyenda contaba que ella quardaba un tesoro escondido. Por supuesto, nadie llegé a descubrirlo jamas, y quiza ni siquiera lo buscé. Pero era el
tesoro el que encantaba toda aquella casa. Mi casa escondia un secreto en el fondo de su corazén.
—Si —dije al Principito—. Ya se trate de la casa, de las
estrellas o del desierto, lo que les da su belleza es invisible.
104
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—Me alegro -dijo— que estés de acuerdo con mi
ZOrro.
Como el Principito se dormia, lo cog en mis brazos y
me puse otra vez en camino. Yo estaba conmovido. Me
parecia llevar un fragil tesoro. Me parecia incluso que no
habia nada mas fragil en la Tierra. Yo miraba la luz de la
Luna reflejada en su frente palida, aquellos ojos cerrados, aquellos mechones de cabellos que temblaban al
viento, y me decia: “Lo que veo es sélo una corteza. Lo
mas importante es invisible...”.
Como sus labios entreabiertos dibujaban una sonrisa, segui diciéndome: “Lo que mas me conmueve en
este Principito dormido, es su fidelidad a una flor, la imagen de una rosa que resplandece en él como la llama de
una lampara, incluso cuando duerme”.
Y lo adivinaba atin mas fragil. Es necesario proteger
muy bien las lamparas: una rafaga de viento las puede
apagar...
Y, andando de esta forma, descubri el pozo al despuntar el alba.
105
EL PRINCIPITO
:
/Es extranio! —dije al Principito-. Todo esté isto:
la polea, el cubo y Ia cuerda.
106
KAY
os hombres —dijo el Principito— se suben en
los trenes, pero ya no saben lo que buscan.
Entonces se agitan y dan vueltas en redondo.
Y anadio:
—No vale la pena...
El pozo al que habiamos Ilegado no se parecia a los
pozos del Sahara. Los pozos del Sahara son simples ho- °
yos cavados en la arena. Aquél se parecia a un pozo de
aldea. Pero allf no habia ninguna aldea, y yo creia sonar.
~iEs extrafio! —dije al Principito—. Todo esta listo: la
polea, el cubo y la cuerda...
Rid, tocé la cuerda, puso en movimiento la polea. Y
la polea gimid como gime una vieja veleta cuando el
ciento ha dormido mucho tiempo.
—éLo oyes? -dijo el Principito—. Despertamos al pozo
y comenzo a cantar...
107
EL PRINCIPITO
Yo no queria que él hiciera esfuerzos:
~Déjame a mi -le dije—. Es demasiado pesado para
ti.
Sub{ lentamente el cubo hasta el brocal, lo asenté
bien en su base. En mis ofdos continuaba el canto de la
polea, y en el agua, yo veia temblar atin el Sol.
~Tengo sed de esta agua —dijo el Principito-. Dame
de beber...
iY comprendi lo que habia buscado!
Levanté el cubo hasta sus labios. Bebié con los ojos
cerrados. Era dulce como una fiesta. Aquella agua era
mas que un alimento. Habia nacido de la marcha bajo
las estrellas, del canto de la polea, del esfuerzo de mis
brazos. Era buena para el coraz6n, como un regalo.
Cuando yo era nino, la luz del arbol de Navidad, la
musica de la misa del gallo, la dulzura de las sonrisas,
otorgaban del mismo modo, todo su esplendor al regalo
de Navidad que yo recibia.
—Los hombres de aqui —dijo el Principito— cultivan
cinco mil rosas en un mismo jardin...
y no encuentran
en él lo que buscan...
—No lo encuentran... -respondi.
~Y, sin embargo, lo que buscan podrian encontrarlo
en una sola rosa 0 en un poco de agua...
108
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—Desde luego -respondi.
Y el Principito anadié:
—Pero los ojos son ciegos. Hay que buscar con el corazon.
Yo habia bebido. Respiraba bien. Al despuntar el dia,
todo es de color miel. También estaba feliz por aquel
color. éPor qué, a pesar de todo, tenia que estar triste...?
—Tienes que cumplir tu promesa —me dijo dulcemente el Principito, sentandose a mi lado.
—éQué promesa?
~Ya sabes... un bozal para mi cordero... isoy responsable de aquella flor!
Saqué del bolsillo mis bocetos de dibujo. El Principito
los vio, y, riéndose, dijo:
~Tus baobabs, parecen repollos...
-iSi!
iYo que me sentia tan orgulloso de mis baobabs!
_Tu zorro... sus orejas... parecen mas bien cuernos...
iy son demasiado largas!
109
EL PRINCIPITO
Y volvio a reirse.
—Eres injusto, pequeno, yo no sabia dibujar mas que
boas cerradas y boas abiertas.
~iOh! Esta bien —dijo—. Los ninos ya saben.
Dibujé entonces un bozal. Y se me oprimio el corazon al darselo:
—Tu tienes planes que ignoro...
Pero no me respondio.
—éTU sabes? Mi caida en la Tierra... manana sera el
aniversario...
Luego, después de un silencio, siguid diciendo:
—Cai muy cerca de aqui...
Y enrojecio.
Y de nuevo, sin comprender por qué, experimenté
un extrano pesar. Sin embargo, me vino una pregunta:
—iAsi es que no fue por azar la mafana en que te
conoci, hace ocho dias, cuando te paseabas asi solo, a
mil millas de toda region habitada! éVolvias hacia el punto
donde habias caido?
110
SS}
ANTOINE DE
EE SAINT
VON EXUPERY
EAUFERY
El Principito enrojecié otra vez.
Y anadi, vacilando:
-éTal vez, por lo del aniversario...?
El Principito enrojecié de nuevo. Nunca respondia a
las preguntas. Pero cuando uno enrojece, significa “sf”,
éno es cierto?
—iAh! —le dije—. Tengo miedo...
Pero me respondio:
—Tu tienes que trabajar. Tienes que volver a tu maquina. Te espero aqui. Vuelve manana por la tarde...
Pero yo no estaba tranquilo. Me acordaba del zorro.
Uno se expone a llorar un poco, si se ha dejado
domesticar.
|
Tit
KAY
abia al lado del pozo un viejo muro de piedra en ruinas. Cuando volvi de mi trabajo,
al dia siguiente por la tarde, divisé a mi Principito sentado en lo alto, con las piernas colgando. Y le oi que hablaba:
—éEs que no te acuerdas? —decia—. iNo es exactamente
aqui!
-Otra voz debié responderle, porque él replicé:
—Si, si, es hoy. Pero no es éste el sitio...
Prosegui mi marcha hacia el muro. Segufa sin ver ni
oir a nadie. Sin embargo, el Principito replicé de nuevo:
—Por supuesto. Veras donde empiezan mis huellas en
la arena. No tienes mas que esperarme. Yo estaré alli
esta noche.
Yo estaba a veinte metros del muro y seguia sin ver
nada.
142
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
_Ahora vete, quiero bajar.
113
EL PRINCIPITO
El Principito, después de un silencio, prosiguid:
_éTienes buen veneno? éEstads segura de no hacerme sufrir mucho tiempo?
Me detuve, con el coraz6n oprimido, pero seguia sin
comprender.
—Ahora vete... —dijo—. Quiero bajar.
Entonces bajé mis propios ojos hacia el pie del muro,
iy di un salto! Alli, erquida hacia el Principito, estaba una
de esas serpientes amarillas que lo fulminan a uno en
treinta segundos. Mientras registraba mi bolsillo para sacar mi revolver, apuré el paso, pero por los ruidos que
hice, la serpiente se escurrid suavemente por la arena,
como un chorro de agua que muere, y sin darse mucha
prisa, se cold entre las piedras con un ligero ruido de
metal.
Llegué al muro a tiempo para recibir en mis brazos a
mi Principito, palido como la nieve.
—2Qué historia es ésta? Ahora
serpientes.
hablas
con
las
Desaté su eterna bufanda de oro. Mojé sus sienes y
le di de beber. Ahora no me atrevia a preguntarle nada.
Me mir6 gravemente y me eché los brazos al cuello. Sent
latir su corazon como el de un pajaro que muere después de dispararle con una carabina. Me dijo:
114
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—Me alegro que hayas encontrado lo que le faltaba a
tu maquina. Asi podras volver a casa..
—éCé6mo sabes...?
iJustamente venia a anunciarle que, contra toda esperanza, mi trabajo habia tenido éxito!
No respondio nada a mi pregunta, pero anadio:
~Yo también vuelvo hoy a casa...
Luego, melancolico:
Es bastante mas lejos... es bastante mas dificil...
Me daba cuenta perfectamente de que estaba pasando algo extraordinario. Lo estrechaba entre mis brazos
como a un nino pequeno, y sin embargo, sentia que se
escurria verticalmente en un abismo sin que pudiera
hacer nada por retenerlo...
Tenia la mirada seria, perdida muy lejos:
~Tengo tu cordero, tengo la caja para el cordero. Y
tengo el bozal...
El sonri6 con melancolia.
Esperé largo tiempo. Notaba que poco a poco se reanimaba:
KITS
EL PRINCIPITO
—Mi pequeno, tienes miedo...
Claro que habia pasado miedo. Pero rid dulcemente:
—Pasaré mucho mas miedo esta noche...
Volvi a sentirme helado por el sentimiento de lo irreparable. Comprendi que no soportaba la idea de no
volver a oir jamas aquella risa. Para mi era como una
fuente en el desierto.
—Pequeno mio, quiero volver a escucharte reir...
Pero me dijo:
—Esta noche hara ya un ano. Mi estrella se hallara
exactamente encima del lugar donde cai el ano pasado...
116
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
—Pequefio mio, dime que es una pesadilla esa historia de serpientes, de citas y de estrellas...
Pero no contest6 a mi pregunta. Me dijo:
—Lo importante no se ve...
—Claro...
—Es lo mismo con la flor. Si amas una flor que se encuentra en una estrella, es dulce por la noche mirar el
cielo. Todas las estrellas estan florecidas.
—Por supuesto...
—Lo mismo con el agua. La que me diste de beber
era como una musica, por la cuerda y la polea... éte acuerdas?... Estaba buena.
—Claro...
—Por la noche, miraras las estrellas. La mia es demasiado pequena para poder ensenarte dénde se encuen-
tra. Pero es mejor asi. Mi estrella sera para ti una de esas
estrellas. Entonces, te gustara mirarlas a todas... Todas
seran tus amigas. Ademas voy a hacerte un regalo...
Volvio a reir.
-iAh! Pequeno principe, pequeno mio, como me
gusta oir esa risa.
ETY
EL PRINCIPITO
—Precisamente ése sera mi regalo... Sera igual como
con el agua...
—éQué quieres decir?
—La gente tiene estrellas que no son las mismas para
unos y otros. Para los que viajan, las estrellas son guias.
Para otros, no son mas que lucecitas. Para los sabios,
son problemas. Para mi hombre de negocios, eran oro.
Pero todas las estrellas estan calladas. Ta tendras estrellas como nadie tiene...
—éQué quieres decir?
—Cuando mires al cielo por la noche, como viviré en
una de ellas, como reiré en una de ellas, para ti sera como
si rieran todas las estrellas. iTG tendras estrellas que saben reir!
Y volvio a reir.
~Y cuando te hayas consolado (uno siempre termina por consolarse), te alegraras de haberme conocido.
Seguiras siendo mi amigo. Tendras ganas de reir conmigo. Y a veces abriras tu ventana, asi, por placer... Y tus
amigos se asombraran al verte reir mirando al cielo. Entonces les diras:
—“iSi, las estrellas siempre me hacen refr!”. Y te creeran loco.
118
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
lejos. No puedo
éComprendes? Es demasiado
ado.
Ilevarme este cuerpo. Pesa demasi
119
EL PRINCIPITO
Te habré jugado una mala pasada...
Y volvio a reir.
—Sera como si te hubiera dado, en vez de estrellas,
montones de cascabelitos que saben reir...
Y volvio a reir. Después se puso serio:
—Esta noche... sabes... no vengas.
—No te dejaré.
—Estaré triste... tendré un aire como si fuera a morir.
Es asi. No vengas a verme. No vale la pena...
—No te dejaré.
Pero él estaba preocupado.
—Te lo digo... también por la serpiente. No vaya a
morderte... Las serpientes son malas. Pueden morder por
placer.
—No te dejaré.
Pero algo lo tranquilizo:
—Tambieén es cierto que no les queda veneno para la
segunda mordedura...
120
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
Aquella noche no lo vi ponerse en camino. Se evadio sin ruido. Cuando logré alcanzarlo, él iba decidido, a
paso rapido. Sdlo me dijo:
—iAh! Estas aqui...
Y me tom6 la mano. Pero siguié atormentandose:
—Has hecho mal. Vas a sufrir. Parecera que me he
muerto y no sera verdad...
Yo callaba.
—¢Comprendes? Es demasiado lejos. No puedo llevarme este cuerpo. Pesa demasiado.
Yo seguia en silencio.
—Pero sera como una vieja corteza abandonada. Las
viejas cortezas no son tristes...
Yo siempre en silencio.
Se desanimé6 un poco, pero atin hizo un esfuerzo:
—Sera bonito, ya veras. Yo también miraré las estrellas. Todas las estrellas ser4n pozos con una polea enmohecida. Todas las estrellas me daran de beber...
Yo callaba.
124
EL PRINCIPITO
pee
—Sera tan divertido. Ti tendras quinientos millones
de cascabeles, y yo tendré quinientos millones de
fuentes...
Y él también se call6, porque lloraba...
—Es aqui. Déjame dar un paso yo solo.
Y se sent6 porque tenia miedo.
Dijo aun:
—Sabes... mi flor... iSoy responsable de ella! iY es tan
débil! Y es tan ingenua... Tiene apenas cuatro espinas
para protegerla contra el mundo...
Yo me senté porque ya no podia tenerme en pie. El
dijo:
—Bueno... Ya esta...
Vacil6 un momento todavia, luego se levant6. Dio
un paso. Yo no podia moverme.
Sdlo hubo un relampago amarillo cerca de su tobillo. Se qued6 inmoévil un instante. No grit6. Cay6 suavemente, como cae un Arbol. En la arena ni siquiera hizo
ruido.
122
KAVA
e aquello hace ya seis afios... Nunca antes
habia llegado a contar esta historia.
Los companeros que volvieron a verme se alegraron
de encontrarme vivo. Yo estaba triste, pero les decia: “es
el cansancio...”.
Ahora me he consolado un poco. Es decir... no del
todo. Sin embargo, sé que volvi6 a su planeta, pues, al
amanecer no encontré su cuerpo. No pesaba tanto su
cuerpo...
:
Por la noche me gusta escuchar las estrellas. Son
como quinientos millones de cascabeles...
Pero resulta que ocurrié algo extraordinario. Al bozal
que le dibujé se me olvid6 afadirle la correa de cuero.
No habra podido atarselo nunca al cordero. Entonces
me pregunto:
“éQué habra pasado en el planeta? Quiza el cordero
se haya comido la flor...”.
t23
EL PRINCIPITO
TOT
Sep. il) Eb pee eettre:
EEL Aare
—Cayo suavemente, como cae un arbol-.
124
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
Otras veces me digo:
Seguro que no. El Principito encierra su flor todas
las noches bajo una campana de vidrio, y vigila bien a
su cordero...”.
“ce
.
Sars
.
Entonces soy muy feliz. Y todas las estrellas se rfen
dulcemente.
Y a veces me digo:
/Basta que se distraiga una u otra vez, y no hace
falta mas! Habréa olvidado una noche la campana
de vidrio, o bien el cordero habra salido sin hacer ruido durante la noche.
iEntonces
todos los cascabeles
se convierten
en
lagrimas!
Es éste un gran misterio. Para ustedes que también
aman al Principito como para mi. Nada del universo
puede volver a ser igual, si en alguna parte, no se sabe
dénde, un cordero que no conocemos se ha comido o
no, una rosa...
Mirad al cielo. Preguntaos: éSe ha comido, o no, el
cordero la flor?
iY ninguna persona mayor comprendera jamas que
esto pueda tener tanta importancia!
125
EL PRINCIPITO
ee
126
ANTOINE DE SAINT EXUPERY
Para mi, éste es el mas bello y el mas triste paisaje del
mundo. Es el mismo paisaje que el de la pagina anterior,
pero lo he dibujado una vez mas para mostrarselos bien.
Fue aqui donde apareci6 el Principito en la Tierra, y aqui
donde desaparecié.
Miren atentamente este paisaje para que estén segu-
ros de reconocerlo, si algin dia hacen un viaje a Africa,
al desierto. Y, si llegan a pasar por alli, no tengan prisa,
se los suplico, iesperen un poco exactamente debajo de
la estrella! Si entonces un nino viene hacia ustedes, si
rie, si tiene cabellos de oro, si no responde cuando se le
pregunta, adivinaran al momento
quién es. iEntonces
sean buenos conmigo! No me dejen tan triste:
Escribanme en seguida que él ha regresado...
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LECCION
SOLAR
AUTOR
TITULO
Acharan
Adoum
Adoum
Adoum
Aksasow
Alperalta
El iris de tus ojos revela tu salud
La Magia del Verbo
Poderes o el Libro que Diviniza
Yo Soy
Lectura del Tabaco y la Ceniza
Mis Primeras Experiencias
El Arquedémetro
Corona Mistica
El Libro de Henoch
Evangelios Apocrifos
Oraras al Padre Asi
Santa Cruz de Caravaca
El Cinturén Fotdénico
Libro de las Dietas
La Reencarnacion la Ley del Karma
El Libro Tibetano de los Muertos
El Poder de la Fe en la Oracién
Técnica Sexual Adulta
El Sexo
Los Trabajos de Hércules
El Maestro
La Vida Impersonal
Masaje Zonal en los Pies
Alveydre S.Y.
Anonimo
Anonimo
Anonimo
Anonimo
Anonimo
Arroyo Jaime
Atkins
Atkinson
Bardo Thodol
Barrios
Baumer
Bayle
Bayle
Benner
Benner
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EL PRINCIPITO
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Blavatsky
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Brelet
Brenson
Brenson L.
Bull Wagner
Capo N.
Carulla
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Degrelle
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Egipcias
Manual Esotérico
Iniciacién a la Doctrina Secreta
La Voz del Silencio
Los Peores Enemigos de Nuestros Pueblos
Medicinas Sagradas
Cémo es la Movida Chueca
El Reino de lo Nuestro
Aikido. Curso Basico
El Limon, el Ajo y la Cebolla
Amor, Poder y Sexualidad
Su Pasaporte al Exito
Hitler para Mil Anos
I Ching Como Consultar
Breviario de tu Zoodiaco Interno
Cartas del Tarot con Manual de
instrucciones
Emilye Cody
Escriba
Fierro
Fierro
Ford
Fortune
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Gurdjieff
H.T. Hamblin
H.T. Hamblin
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Holitzka
130,
Lecciones Acerca de la Verdad
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La Venda sobre los Ojos
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Sermon del Monte
Magico y Misterioso Lenguaje de los
Suenos
Relatos de Belcebu a su Nieto (2 T)
El Poder del Pensamiento
El Poder esta en Ti
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Encuentro de Dos Culturas
Concepto Rosacruz del Cosmos
Mi Lucha
Cartas del I Ching Mutaciones
SSSI,
DE SAINT
OBIT E.
ANTOINE DE
EXUPERY
AUTOR
TITULO
Honsik
Ibrahim
Ibrahim
Ibrahim
Italicus
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Juncal
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Krishnamurti
Krishnamurti
Krishnamurti
Krishnamurti
Kuthumi
Kuthumi
Lazo
Lazo
Lazo
Leadbeater
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EI Misterio del Idolo de Oro
Mi Preparacién para Ganimedes
Yo Visité Ganimedes
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Los Protocolos de los Sabios de Sion
Runas - Portal Magico
Secreto de la Flor de Oro
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Leadbeater
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Levi
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Adolfo Hitler Genial Arquitecto del Tercer
Reich
Luz en el Sendero
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Defiende tus Energias
|
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EL PRINCIPITO
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Negrete Rodrigo
Negrete Rodrigo
Negrete Rodrigo
Negrete
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Paez Alvaro
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Ramacharaca
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Rampa
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Rampa
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Saint Germain
Saint Germain
Saint Germain
Saint Germain
Saint Germain
Saint Germain
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SINIOINE
DE SAINT
SAINT EXUPERY
EXUPERY
ANTOINE DE
AUTOR
TITULO
Saint Germain
Saint Germain
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Luz, Poder y Sabiduria
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El Kibalion
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Con las Manos Atadas
Samael
Samael
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Selig
Serapis
Serrano
Serrano
Serrano
Serrano
Serrano
Serrano
Shure
Shure
Siegmeister
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Swami Sivanada
Swartout
Thodol
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Tres Iniciados
Trismegisto
Trismegisto
Valenzuela
133
EL PRINCIPITO
AUTOR
TITULO
Valenzuela
Victor Hugo
Vitko Novi
Vitko Novi
Walla
Wander
Wander
White
White
White
White
White
Wilhelm
Yazay
Yogananda
Yogananda
Yogananda
Yogananda
Yogananda
Yanquis y Volcheviques
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Metafisica Aqui Comienza su Exito
Ciento Setenta Horas con Extraterrestres
Galaxia X-9, Apd un Mundo sin Dinero
Gnosis
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100 Plantas Medicinales Milagrosas
Maria Rosa Mistica y Novena con los
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Meditacién - Método y Practica
Meditaciones para la Era de la Luz
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I Ching Libro de las Mutaciones
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Autobiografia de un Yogui
Como Conversar con Dios
Condiciones del Exito
La Ley del Exito
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VENTAS
134
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CORECCION SOLAR-ORGICRHIES
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136
ZS
129
FORMATO: 11 x 15.5 cm;
PAGINAS 62. Al ser preparado para su iniciaci6n,
Krishnamurty recibe las
ensefnanzas de su maestro, las cuales son plasmadas en esta obra con
el propdésito de ensenhar y
orientar.
FORMATO: 13.5x 20.5cm;
PAGINAS
165.
Krishnamurty el gran filosofo y maestro hindu, responde a un interlocutor
universal sobre los aspectos relevantes del
hombre, es decir, lo referente a su inferioridad y
la expresién de ésta en
su entorno.
FORMATO: 13.5 x 20.5 cm;
PAGINAS 216. En las paginas de este libro se halla la orientaci6n adecuada para que el lector pueda descifrar los secretos
de su “yo”, aprenda el arte
de ser dueno de si mismo
y con la auto-educacién
desarrolle al maximo cualidades positivas.
FORMATO: 13.5 x 20.5 cm;
PAGINAS 230. En esta
obra se presenta un método practico que permitira un mayor desarrollo de
la memoria, en cuanto a
capacidades de atencidn,
retencion y finalidad..
Metafisica
AQUI
:
FORMATO:
11 x 15.5 cm;
PAGINAS 93. En este libro
encontrara los elementos
necesarios que le permitira dominar la energia
emocional, con el proposito de conocer la verdad
y alcanzar el éxito.
HENRY THOMAS HAMBLIN
FORMATO: 11 x 15.5 cm;
PAGINAS 83. Lo que un
hombre piensa puede hacerle cambiar el rumbo y
favorecer o desfavore-
cer su destino. El poder
del pensamiento es uno
de los mas grandes poderes espirituales que
posee el hombre.
FORMATO: 11 x 15.5 cm;
PAGINAS 124. Cada pagina de este libro esta llena
de luz divina, poder y sabiduria que disiparan la oscuridad de la desesperacién, convirtiéndose en un
compafero constante y
confiable que ilumina para
tomar la mejor decisi6n.
FORMATO: 11 x 15 cm; PAGINAS 80. Aqui se habla de
la revelacion interior, a la
que llega todo aquel que
cuidadosamente medita en
humilde busqueda, a través
del estudio de conceptos
que acercan a la verdad
interior.
:
Roporte
Digas
BRENVIAKIC)
TIE.
‘lu zodiaco
Interno
FORMATO: 13.5 x 20 cm;
PAGINAS 124. Este libro
es una guia practica de
estudios astrologicos, en
la cual encontrara los se-
cretos que le permitiran
descifrar la naturaleza de
§ Signo zodiacal y de
aquellos que le rodean.
HACIA MI
“MAGICA
Tamafio: 13.5 x 20.5 cm;
Numero de Paginas: 236
Tema: en esta obra podra
encontrar las instrucciones fundamentales del yo
soy, conocimiento que es
parte de la realidad para
ser un hombre nuevo.
Conocera lo que son los
Maestros Ascendidos, la
visualizacion y el poder de
su uso, el servicio, la llama violeta y la ascension.
«SAGA % MAHAS
a verdad@a vida ¢ historia de los
;
vandes Wniciados
La Saga de los Mahas Revelaciones para la nueva era
Autor: Numa Perseu
FORMATO: 13.5 X 20.5 cm; 395
pagina.
:
NUMA PERSEU
error
“La Saga de los Mahas y otras
jerarquias”, es una obra que da
luz son revelaciones, a aquellos que buscan la verdad y la
armonia en el universo.
FORMATO: 20.5 x 13.5 cm;
PAGINAS 338 Esta magna
obra del Samael Aun Weor,
nos describe con letras de
fuego la trascendental ensenanza del amor perfecto, de la sexualidad normal
y la suprasexualidad. En
este libro encontraremos todos los secretos de la yoga
sexual, donde el hombre y
la mujer a través de sencillos planteamientos encontraran su propia iniciaci6n.
je
HACIA MI
Tamafio: 13.5 x 20.5 cm;
Numero de Paginas: 236
Tema: en esta obra podra
encontrar las instrucciones fundamentales del yo
soy, conocimiento que es
parte de la realidad para
ser un hombre
nuevo.
Conocera lo que son los
Maestros Ascendidos, la
visualizacion y el poder de
su uso, el servicio, la llama violeta y la ascension.
Tamafio: 13.5 x 20.5 cm; Nume--
ro de paginas: 168 Tema: El se-
creto de la flor de oro es el secreto de los poderes del crecimiento latentes en la psique. A
partir de esta definicion los autores abordan un nuevo enfoque de la legendaria sabiduria
china, basandose en un antiguo
sistema de yoga chino y la psicologia analitica, demostrando finalmente el profundo desarrollo
-psicolégico que resulta de una
correcta relacién de las fuerzas
de la mente.
C.G. Jung
coroan &
R.Wilhelm
Tamafio. 13.5 x 20.5 cm; Numero de paginas: 299 Tema:
‘as ensefianzas de Jehova
hablan por si mismas obligando a los lectores, no sdlo a
leerlas en este libro, sino a
confrontarlas
directamente
con la Biblia, como comprobacidn final de lo escrito, despejando dudas y demostrando qué tan equivocadas y
mezquinas eran”
Iniciaciones Secretas de Jesus
FORMATO: 13.5 X 20.5 cm;
194 pags.
Esta obra expone el misterio del nacimiento de Jestis
y sus iniciaciones. La vida
de Jesus es examinada y
explicada cuidadosamente,
dejando ver una visién sobre el sentido de lo que representa Jesus.
Saal
: ANTONIE DESAINT- EXUPERY
g ee
ri
ce exactitud la ersonalid
» intelectual francés Antonie de Sain- Exupéry, ° — ¢
WA
dicho, decir cual fue su impacto en elcampo de lac
__ contempordanea, quienquiera que lo intentara se veria
__ ingente dificultad, pues el autor de EL PRINCIP
_ docena mas de grandes obras literarias fue al mismo t
__audaz y famoso aviador, un delicioso dibu
___ estimabilisimo filésofo, un humorista genuino,
un
__ deagilidad sorprendente y, olvidando otras cosas menores
: _ de los hombres que conocieron mejor lascosas c6smicas «
_ cinco Continentes; circunstancia, ésta ultima, que le da
__ categoria de descubridor y geégrafo.
at -
upéry puede enorgullecerse dehaber realizado “Vuelo de No
o de Guerra”, el fasccuento
inad
de este
or
titulo, “El Principito” y “L.
S.
: queledieroncategoria de granhombre de letras.
Saint - E upéry noes menor quesu famacomo hombre de accion. Suh ;
io) intercontinental, cuando piloteando un avién civilfue el primero en
a deAfri
alaArgentina,
ca dio lugar a una brillante efemérides,
litar prestados durante la Segunda Guerra Mundial.
cor
upéry fueron, pues, en gramparteel fondodesu produccion
tiene de extrafio que esa obra haya adquirido
Pe
de obra
gee eos clBes eis beens = Blosolls en:
‘que “paraveresascosasno hayenel mundo nada mis
leorazéndeloshombresesciego ateas cosastracenden
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