Piel y Faneras La Piel, es el revestimiento que cubre la totalidad de la superficie corporal y es reconocida como el órgano más extenso del cuerpo humano, constituye una estructura vital que en un adulto promedio alcanza aproximadamente 2 metros cuadrados de superficie y un peso cercano a los 5 kilogramos, lo que evidencia su relevancia tanto anatómica como funcional. Este órgano se caracteriza por presentar variaciones notables en sus propiedades físicas, entre las que destacan el color, determinado principalmente por la melanina, la hemoglobina y el estado de vascularización; la irrigación sanguínea, que influye en la termorregulación y la oxigenación tisular; el tacto, definido por la textura, elasticidad y presencia de anexos como vellos y glándulas; y el espesor, que varía según la zona del cuerpo, siendo más gruesa en áreas como las palmas y plantas (de los pies obviamente ), y más delgada en los párpados. 😃 Desde una perspectiva funcional, la piel actúa como una barrera dinámica de protección frente a agentes externos (microorganismos, radiación UV, traumatismos), participa en la termorregulación mediante la vasodilatación y vasoconstricción de sus capilares, y alberga terminaciones nerviosas que permiten la percepción de estímulos táctiles, térmicos y dolorosos. Anatómicamente, se divide en tres capas principales: la epidermis (capa más superficial), la dermis (capa intermedia) y la hipodermis o tejido subcutáneo graso (capa más profunda), que en conjunto cumplen funciones esenciales de protección, amortiguación y aislamiento térmico. La epidermis, es un epitelio estratificado y queratinizado, la cuál está compuesta por cuatro estratos celulares dispuestos en orden desde la profundidad hacia la superficie. El estrato basal o germinativo es la capa más interna, donde los queratinocitos se dividen activamente para renovar la piel. Estos queratinocitos migran hacia arriba, diferenciándose en el estrato espinoso o escamoso, llamado así por las prolongaciones celulares que le dan un aspecto espinoso al microscopio. A medida que las células ascienden, acumulan gránulos de queratohialina en el estrato granuloso, preparándose para su transformación final. Finalmente, en el estrato córneo, las células se aplanan, pierden sus núcleos y se llenan de queratina, formando una capa resistente que protege contra la deshidratación y las agresiones externas. Piel y Faneras 1 Además de los queratinocitos, la epidermis alberga otros tipos celulares clave, como los melanocitos, ubicados en el estrato basal, sintetizan melanina, el pigmento que determina el color de la piel y protege del daño por radiación UV; las células de Langerhans, derivadas de la médula ósea, son componentes críticos del sistema inmunológico, captando y presentando antígenos a los linfocitos; y por último, las células de Merkel, asociadas a terminaciones nerviosas, que funcionan como mecanorreceptores de tacto fino, especialmente en zonas como las yemas de los dedos. Por debajo de la epidermis se encuentra la dermis, una capa de tejido conectivo vascularizado que se subdivide en dos regiones: la dermis papilar, más superficial y rica en fibras de colágeno fino, y la dermis reticular, más gruesa y densa, con fibras de colágeno y elastina que confieren resistencia y elasticidad. Esta capa contiene vasos sanguíneos, nervios, folículos pilosos, glándulas sudoríparas y sebáceas, siendo esencial para la nutrición de la epidermis y la regulación térmica. La hipodermis o tejido subcutáneo graso, aunque no es parte de la piel propiamente dicha, cumple funciones vitales como almacén de energía, aislante térmico y amortiguador mecánico. Está compuesta principalmente por adipocitos organizados en lóbulos separados por tabiques de tejido conectivo. ¿Qué se estudia de ella? En el examen clínico, la piel se evalúa mediante cinco parámetros principales: el color (que refleja perfusión sanguínea, pigmentación y posibles síntomas como ictericia o cianosis), la temperatura (indicativa de flujo sanguíneo local o procesos inflamatorios), la hidratación (que puede mostrar deshidratación o edemas), la consistencia (alterada en esclerodermia o mixedema) y el turgor (que evalúa la elasticidad y es útil para diagnosticar deshidratación en pacientes ancianos o niños). Instrumentos para la evaluación dermatológica: inspección y palpación La evaluación clínica de la piel requiere instrumentos específicos que permitan una observación detallada y precisa de las lesiones cutáneas. Entre los elementos fundamentales se encuentra la lupa dermatológica, que proporciona una magnificación aproximada de 2.7x, permitiendo visualizar con mayor claridad características morfológicas sutiles como bordes de lesiones, patrones de descamación o la presencia de vasos sanguíneos dilatados. Este aumento es particularmente útil para diferenciar lesiones pigmentadas benignas de potencialmente malignas, donde detalles como la asimetría o irregularidad en los bordes son cruciales para el diagnóstico. Piel y Faneras 2 La lámpara de luz blanca es otro componente esencial en el examen dermatológico, ya que garantiza una iluminación óptima sin distorsiones de color. Una buena fuente de luz natural o artificial blanca (con temperatura de color entre 5000-6500 Kelvin) permite apreciar con fidelidad las características cromáticas de la piel, diferenciando por ejemplo el eritema verdadero de pigmentaciones, o detectando cambios sutiles en la tonalidad que podrían indicar patologías sistémicas como ictericia o cianosis. La iluminación adecuada también ayuda a evaluar la textura superficial y el relieve de las lesiones. Complementando estos instrumentos, la regla transparente cumple una doble función en la evaluación dermatológica: por un lado, permite medir con precisión el tamaño de las lesiones (un parámetro clave en el seguimiento de lunares o manchas), y por otro, al ser transparente, no interfiere con la visualización de la lesión durante la medición. Muchos modelos incluyen marcas milimétricas y centimétricas, e incluso algunas tienen incorporada una lupa, facilitando la observación mientras se miden las dimensiones. Este instrumento es particularmente valioso para documentar cambios evolutivos en lesiones que requieren seguimiento. A traves de la Inspección vamos a poder evaluar: Topografía de las lesiones (simetría, zonas expuestas a la luz solar). Distribución (localizada-generalizada, agrupada lineal, confluente o herpetiforme). Formas (redondeada, oval, anular, circinada, policíclica, sésil, pediculada o umbilicada). Tamaño, bordes, contornos, límites, superficie, color y aspecto (polimorfo, monomorfo o seudopolimorfo). y dentro de la Inspección debemos darnos cuenta del tipo de piel, esto a través de la clasificación de Fitzpatrick. La clasificación de Fitzpatrick, desarrollada por el dermatólogo Thomas B. Fitzpatrick en 1975, es un sistema ampliamente utilizado para evaluar la respuesta de la piel a la radiación ultravioleta (UV) y determinar su fototipo. Esta clasificación no solo es esencial en dermatología clínica, sino también en cosmética, fototerapia y Piel y Faneras 3 prevención del cáncer de piel. Se basa en dos criterios principales: la predisposición genética al bronceado o quemadura solar y el color basal de la piel. Originalmente, la escala incluía cuatro fototipos (I a IV), pero posteriormente se extendió a seis (I a VI) para abarcar una mayor diversidad de tonalidades cutáneas. Cada fototipo se define por características específicas: Fototipo I: Piel muy clara, siempre se quema con el sol y nunca se broncea. Común en personas con cabello pelirrojo o rubio muy claro, ojos azules o verdes, y presencia de pecas. Tienen el mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel. Fototipo II: Piel clara que usualmente se quema y se broncea mínimamente. Típico de personas rubias o de cabello castaño claro, con ojos azules, verdes o avellana. También presenta alto riesgo de daño solar. Fototipo III: Piel intermedia que a veces se quema y logra un bronceado gradual. Asociado a cabello castaño y ojos marrones. Riesgo moderado de cáncer de piel. Fototipo IV: Piel morena clara que rara vez se quema y se broncea con facilidad. Común en personas con cabello oscuro y ojos marrones. Riesgo bajo-moderado de daño solar. Fototipo V: Piel morena oscura que casi nunca se quema y se broncea intensamente. Típico de poblaciones mediterráneas, latinas y algunas asiáticas. Riesgo bajo de cáncer de piel pero no inmune. Fototipo VI: Piel muy oscura que nunca se quema y está altamente pigmentada. Característico de personas afrodescendientes. Aunque tienen mayor protección natural contra la radiación UV, aún pueden sufrir daño solar y desarrollar cáncer de piel en áreas menos pigmentadas (palmas, plantas). Lesiones Elementales Primarias de la Piel: Las lesiones elementales primarias representan las manifestaciones iniciales y fundamentales de las enfermedades cutáneas, surgiendo como respuesta directa a procesos patológicos subyacentes. Estas alteraciones morfológicas son la expresión visible de cambios celulares o tisulares en la piel, y su identificación precisa constituye la base del diagnóstico dermatológico. A diferencia de las lesiones secundarias (que resultan de la evolución, manipulación o complicación de las primarias), las lesiones primarias reflejan el estadio inicial de una patología, ofreciendo puestas clave sobre su etiología, ya sea inflamatoria, infecciosa, neoplásica o degenerativa; en resumen son lesiones en una piel sana. Desde una perspectiva fisiopatológica, las lesiones primarias surgen por mecanismos diversos: acumulación de líquido intersticial, proliferación celular anormal, depósito de sustancias o alteraciones vasculares, entre otros. Su morfología, distribución y características palpatorias permiten diferenciar, por ejemplo, un proceso alérgico agudo de una infección bacteriana o una neoplasia incipiente. En la práctica clínica, el reconocimiento de estas lesiones (junto con su localización, patrón de distribución y síntomas asociados) orienta hacia un diagnóstico diferencial acotado y facilita la selección de pruebas complementarias o tratamientos oportunos. Para la mejor comprensión de las lesiones Primarias, vamos a estudiarlas dividiéndolas en: 1- Superficiales o Planas Estas superficiales o planas se subdividen en Vascularizadas, Pigmentadas y Artificiales. A) Vascularizadas Piel y Faneras 4 Equimosis: Extravasación de sangre en el tejido subcutáneo, sin elevación; en cuanto a tamaño son >1 cm (Generalmente varios cm), son planas y no palpables, y evolucionan de una coloración roja a púrpura verde/amarillo (por la degradación de la Hemoglobina). Y como signos asociados dolor leve o ausente. Hematoma: Acumulación de sangre localizada, formando una masa palpable, el tamaño es variable (puede ser desde <1 cm hasta masas grandes). Estas masas son fluctuantes/duras y dolorosas a la palpación. Es similar a la equimosis pero con mayor inflamación y sus síntomas asociados son dolor, inflamación y limitación funcional. Petequias: Pequeñas hemorragias puntiformes por extravasación capilar, tienen un tamaño <2 mm, no son palpables, cambian de color de un rojo a púrpura. Puede indicar patología sistémica. Púrpuras: Lesiones cutáneas o mucosas de color rojo violáceo que no desaparecen con vitropresión y tienen un tamaño de 0.5 a 0.9 cm. Se produce por la extravasación de sangre hacia la piel o mucosas, generalmente por alteraciones hemostáticos (plaquetas, factores de coagulación o el daño en la pared vascular). Eritema: Se refiere al enrojecimiento de la piel causado por la dilatación de los capilares sanguíneos. Es causado generalmente por infecciones, reacciones inmunológicas o irritación, también puede surgir como respuesta a algún medicamento o exposición a agentes físicos (como el calor). Si el eritema cubre grandes extensiones de piel, se denomina exantema. Este exantema puede ser: Piel y Faneras 5 Exantema Morbiliforme: Erupción macular o papular eritematosas que respetan zonas de piel sana (patrón "en archipiélago") que simula el sarampión ("morbilli" = sarampión en latín). Exantema Escarlatiniforme: También conocido como "eritema escarlatina" o simplemente "exantema escarlatinoso"; es un eritema difuso de color rojo intenso, con textura de "piel de gallina" y descamación posterior. Típico de la fiebre escarlata (por Streptococcus pyogenes), pero también aparece en reacciones medicamentosas; cabe destacar que toda la piel está comprometida en la zona del eritema. Ahora, si se ubica en alguna mucosa entonces es un Enantema. El Enantema es un tipo de eritema localizado exclusivamente en mucosas (bucal, genital, conjuntival o nasal), manifestándose como manchas o placas rojas por inflamación vascular. A diferencia del exantema (que afecta la piel), el enantema suele asociarse a infecciones virales, enfermedades sistémicas o reacciones medicamentosas, y su presencia puede ser clave para diagnósticos específicos. Lesiones Específicas dentro del Enantema Manchas de Koplik Apariencia: Pequeñas máculas blancas o azuladas rodeadas de un halo eritematoso. Ubicación: Mucosa bucal, frente a molares inferiores. Significado: Patognomónico del sarampión (aparecen 1–2 días antes del exantema cutáneo). Enantema palatino Apariencia: Puntillos rojos en el paladar blando o úvula. Asociación: Infecciones por virus coxsackie (herpangina), rubéola o parvovirus B19. Piel y Faneras 6 Lengua en fresa o frambuesa Apariencia: Papilas linguales hipertróficas sobre base eritematosa. Causas: Fase aguda: Escarlatina (Streptococcus pyogenes). Fase tardía: Síndrome de Kawasaki (junto con labios fisurados). Eritema gingival lineal Apariencia: Línea roja a lo largo de la encía. Causa: Gingivitis ulcerativa aguda o infección por herpes simple. PD: esto es por poner algunos ejemplos de Enantema que vi Telangiectasia (Arañas Vasculares): Líneas rojizas, finas e irregulares, producidas por dilatación capilar. Son muy fácil reconocerlas la verdad, así que, no tiene mucha lógica explicarlo demás 🕵🏻 B) Pigmentadas Piel y Faneras 7 Las lesiones pigmentadas se caracterizan por alteraciones en la coloración de la piel debido a cambios en la distribución o producción de melanina. Estas se clasifican principalmente en hiperpigmentadas (aumento de pigmento) e hipopigmentadas (disminución o ausencia de pigmento), y su tamaño ayuda a diferenciarlas clínicamente. Hiperpigmentadas: Las lesiones hiperpigmentadas típicamente se presentan como: máculas pequeñas de 0.5 y < 1 cm, planas y no palpables. Ejemplo: las efélides (pecas) por exposición solar. Ojito: SI desaparecen con vitropresión. Macula: Lesión donde se visualiza un cambio de coloración, sin que haya alteración del relieve, depresión, espesor o consistencia. Cabe destacar que en existen 2 tipos de mácula: El primero es por alteración de la vasculatura, la cual puede ser por extravasación sanguínea o purpúricas, por malformación vascular o por la alteración del flujo vascular. Y el segundo son máculas por pigmentos endógenos como la hemosiderina, carotenos, sales biliares o pigmentos exógenos como los tatuajes artísticos. (Justo este de pigmentos exógenos lo tocaremos más adelante). Hipopigmentadas: Las lesiones hipopigmentadas suelen ser más extensas (mayores a 1 cm), denominadas manchas o áreas, como en el vitíligo (parches blancos bien delimitados de origen autoinmune) o la pitiriasis versicolor (manchas claras y descamativas por infección fúngica). Ojito: NO desaparecen con vitropresión. C) Artificiales Piel y Faneras 8 Tatuajes: Las lesiones artificiales superficiales representan modificaciones intencionales de la pigmentación cutánea, siendo los tatuajes el principal ejemplo de este grupo. Estas alteraciones se crean mediante la introducción de pigmentos exógenos en la dermis a través de agujas, lo que produce cambios permanentes en la coloración de la piel. Desde el punto de vista dermatológico, los tatuajes pueden clasificarse según el tamaño de sus componentes pigmentados. Cuando presentan áreas menores a 1 centímetro, se denominan máculas artificiales, refiriéndose a pequeños detalles o puntos dentro del diseño general. Por otro lado, las zonas mayores a 1 centímetro se clasifican como áreas artificiales, correspondiendo a las secciones más extensas del tatuaje. Aprovecha y sigue a TWICE!! 2 - Volumen o Relieve Pápulas: Área elevada, firme, consistencia sólida y circunscrita de menos de 1 cm de diámetro. Vegetación: Es una formación caracterizada por su superficie irregular y crecimiento exofítico, similar a una verruga o coliflor. Estas lesiones surgen por la proliferación anormal de tejido epidérmico o dérmico, a menudo asociada a procesos infecciosos (como el virus del papiloma humano en las verrugas), inflamatorios crónicos o incluso neoplasias benignas o malignas. La vegetación típicamente presenta una base ancha y una superficie húmeda, friable o queratósica, dependiendo de su etiología. Placas: Las placas son lesiones cutáneas primarias caracterizadas por su crecimiento en relieve y una superficie plana que se extiende más allá de 1 cm de diámetro y con infiltración, resultando de la coalescencia de pápulas o por un engrosamiento anormal de la epidermis o dermis. Estas lesiones sobresalen claramente del nivel de la piel sana y pueden presentar diversas texturas (lisas, escamosas, queratósicas) según su causa. Predomina la extensión en superficie y no la profundidad. Ejemplo: erisipela. Piel y Faneras 9 Roncha o Habón: elevación circunscrita de la piel, de bordes definidos, pero tamaño y forma variables. Suele ser de color rojizo y con prurito intenso, que desaparece sin dejar marca en 24 horas. Generalmente causado. Por alergia, estrés, picadura y cambios de temperatura. Visto en urticaria. 3- Por su Contenido A) Seroso Vesícula: La vesícula es la colección de contenido seroso menor de 5 mm, se puede encontrar en la epidermis, en la unión dermoepidérmica o en la dermis. La etiología de las vesículas, estas puden verse en: Escabiosis, Farmacos, Herpes simple y zoster, etc. Ampolla: La ampolla es una lesión dérmica denominada también bula o flictena de contenido seroso mayor a 5 mm (0,5cm), uniloculares y se encuentran en la epidermis. Generalmente causada por quemaduras, fricción, infecciones, enfermedades autoinmunes y reacciones alérgicas. Piel y Faneras 10 Por si nos preguntan existen 2 tipos de ampollas: 1. Ampollas subcórneas: La colección de líquido se encuentra entre el techo de la capa córnea y en el suelo del cuerpo mucoso. 2. Ampollas subepidérmicas: La colección de líquido se encuentra, entre el techo de la epidermis totalmente despegada y el suelo de la dermis superficial. B) Purulentas Pústula: Se manifiesta como pequeña elevación de piel, posee un halo eritematoso. Visto en diferentes enfermedades dermatológicas, como el acné, foliculitis, psoriasis pustulosa, también algunas infecciones bacterianas o como reacción a medicamentos. Las pústulas pueden ser: Las pústulas foliculares: se desarrollan en la epidermis y suelen ser producidas por estafilococos. Las pústulas no foliculares: son menos frecuentes, en la mayor parte de los casos, se atribuye a una infección por estafilococos a través de los poros sudoríparos. Forúnculo (>1cm): Infección profunda del folículo piloso, que se manifiesta como un nódulo inflamatorio, doloroso y bien circunscrito. Generalmente se desarrolla a partir de una foliculitis previa. Visto en infecciones bacterianas (generalmente por S. aureus), y factores predisponentes, como mala higiene o inmunosupresión. Antráx o Carbunco (>1cm): Es una lesión cutánea que se manifiesta como una lesión inicial tipo pápula, de ahí evoluciona a vesícula, y luego úlcera con escara. Generalmente se acompaña de fiebre y edema. Visto en ántrax. Piel y Faneras 11 C) Profundas Nódulo: Lesión sólida de 0,5-1cm, profunda (hipodermis). Predomina la profundidad y no la extensión. Son más palpables que visibles. Visto en eritema nudoso. Evolución: Evoluciona en meses o años. No resolutivo: Si involuciona produce atrofia, que deja como lesión residual una cicatriz. Infiltrado: El infiltrado se encuentra en dermis superficial o profunda o en hipodermis. Tumor (>5 cm): Es una neoformación no inflamatoria, superficial o profunda, de tamaño variable, de consistencia sólida o de contenido liquido, con tendencia a persistir y crecer indefinidamente. Tubérculo o Nódulo Superficial (>1 cm): sólidos, circunscritos, se localizan en la dermis. No sé resuelven espontáneamente, dejan cicatriz o atrofia secundaria. Pueden ser agudos o crónicos. Visto en forúnculo y lepra lepromatosa. Es más visible que palpable. Lesiones Elementales Secundarias Las lesiones elementales secundarias son modificaciones que aparecen en la piel como consecuencia de la evolución, traumatismo o complicación de lesiones primarias. Representan la fase avanzada de diversos procesos dermatológicos y proporcionan información valiosa sobre la cronicidad, severidad y mecanismos patogénicos involestratados. Escamas: Aparecen en evolución de otra lesión primaria se consideran escamas secundarias. Pueden ser Pitiriásicas, Psoriasiforme y Seborreica. Se pueden observar en: Pitiriasis rosada, psoriasis, lupus eritematoso, dermatitis seborreica. Piel y Faneras 12 Estas pueden clasificarse según su grado de adherencia en escamas friables (que se desprenden fácilmente) y escamas adherentes (que permanecen firmemente unidas a la piel), siendo esta diferencia crucial para el diagnóstico diferencial de diversas dermatosis. Las escamas friables tienen una textura seca y quebradiza, desprendiéndose con el mínimo roce o incluso de manera espontánea. Son características de procesos como la pitiriasis versicolor - donde aparecen como finas láminas similares al serrín que se desprenden al rascado - o la dermatitis seborreica, que cursa con escamas blanco-amarillentas en cuero cabelludo (caspa) y áreas seborreicas. Estas escamas friables suelen asociarse a condiciones con aumento del recambio celular epidérmico superficial, generalmente de carácter no inflamatorio. Por otro lado, las escamas adherentes presentan una unión firme al estrato córneo subyacente, requiriendo mayor fuerza para su remoción. Son típicas de enfermedades inflamatorias crónicas como la psoriasis, donde forman placas plateadas gruesas que al desprenderse pueden provocar sangrado puntiforme (signo de Auspitz), o el lupus eritematoso discoide, que muestra escamas adherentes con tapones foliculares. Estas escamas adherentes reflejan procesos patológicos más profundos, con hiperqueratosis e inflamación dérmica subyacente. Costras: Las costras son exudados séricos, sanguíneo o purulento seco; levemente elevado; tamaño variable; de color marrón, rojizo, negro, bronceado o pajizo. Representan una fase del proceso de cicatrización, donde el cuerpo crea una barrera protectora temporal sobre heridas, erosiones o lesiones exudativas para prevenir infecciones y facilitar la reparación tisular. Un ejemplo son las costras melicéricas del impétigo. Las costras pueden presentarse tanto en forma friable como adherente, dependiendo de su composición y del proceso subyacente que las originó. Las costras friables son aquellas que se desprenden con facilidad al mínimo roce o incluso de manera espontánea, caracterizadas por una estructura frágil y quebradiza. Este tipo de costras suelen formarse en lesiones superficiales, como en el impétigo o en las fases finales de curación del herpes labial, donde el exudado seroso o purulento predomina. Su fragilidad las hace particularmente vulnerables a la manipulación, lo que puede exponer el tejido subyacente y retrasar la cicatrización si se desprenden prematuramente. Por otro lado, las costras adherentes son más densas y están firmemente unidas al lecho de la herida, gracias a un mayor contenido de fibrina y colágeno. Estas costras suelen observarse en lesiones más profundas, como quemaduras de segundo grado, úlceras crónicas o heridas quirúrgicas. Su adherencia indica que el proceso de cicatrización está en una fase activa, donde la costra actúa como una barrera protectora esencial. La remoción forzada de este tipo de costras no solo es dolorosa, sino que puede dañar el tejido en regeneración, dejar cicatrices o incluso provocar infecciones secundarias. Piel y Faneras 13 Fisura: Las fisuras y también conocidas como “grietas” son lesiones cutáneas secundarias que se manifiestan como soluciones de continuidad lineales en la piel, caracterizadas por una discontinuidad o rotura que afecta desde la epidermis hasta la dermis. Estas lesiones se presentan como pequeñas hendiduras o grietas que pueden ser superficiales o profundas, con bordes bien definidos y una base que varía según su etiología. Su aspecto clínico depende del estado de humedad de la piel: en contextos de sequedad extrema (como en la xerosis cutánea) las fisuras suelen ser secas y dolorosas, mientras que en zonas de flexión o pliegues (como en los espacios interdigitales) pueden presentarse como lesiones húmedas con maceración del tejido circundante. El desarrollo de fisuras está íntimamente relacionado con procesos de pérdida de elasticidad cutánea, traumatismos repetidos o enfermedades inflamatorias crónicas. Excoriación: La excoriación es una lesión cutánea secundaria caracterizada por una pérdida focal de la epidermis que resulta en un área ahuecada o deprimida, frecuentemente cubierta por costras serohemáticas o melicéricas. Estas lesiones surgen como consecuencia de traumatismos mecánicos autoinfligidos, como rascado intenso (prurigo), fricción repetida (abrasiones) o procesos parasitarios como la sarna, donde el prurito incontrolable lleva al paciente a lesionar su propia piel. El aspecto típico de una excoriación incluye bordes irregulares pero bien delimitados, con base rosada o eritematosa que refleja la exposición de la dermis papilar. Cuando son recientes, presentan exudado seroso que al secarse forma costras amarillentas o hemorrágicas, mientras que las excoriaciones crónicas pueden mostrar signos de lichenificación circundante por rascado persistente. Piel y Faneras 14 Erosión o Exulceración: La erosión es una lesión secundaria caracterizada por la pérdida parcial de la epidermis que resulta en una superficie deprimida, húmeda y brillante, sin alcanzar la dermis. Estas lesiones surgen típicamente tras la rotura de vesículas o ampollas en enfermedades como la varicela, el herpes simple o el pénfigo, donde el desprendimiento del techo de la lesión primaria deja al descubierto la capa basal epidérmica. A diferencia de las úlceras (que afectan dermis o tejidos más profundos), las erosiones cicatrizan sin dejar marca permanente, ya que los anexos cutáneos permanecen intactos y permiten la reepitelización. El término exulceración a veces se emplea como sinónimo coloquial de erosión, pero en rigor describe un proceso más agresivo donde la pérdida tisular puede extenderse a capas más profundas, frecuentemente asociado a procesos necróticos o infecciosos severos. Mientras las erosiones son superficiales y típicamente dolorosas (por exposición de terminaciones nerviosas), las exulceraciones implican mayor destrucción tisular y suelen presentar bordes irregulares con base necrótica. Úlcera: Las úlceras cutáneas representan una de las lesiones secundarias más complejas en dermatología, caracterizadas por una pérdida total de la epidermis y dermis que genera una lesión cóncava de tamaño variable, con exposición del tejido subcutáneo e incluso estructuras más profundas como músculo o hueso en casos avanzados. Estas lesiones surgen cuando se interrumpe el proceso normal de cicatrización, ya sea por factores vasculares, traumáticos, infecciosos o sistémicos, estableciendo un defecto que persiste en el tiempo y requiere abordaje multidisciplinario. Entre los tipos más relevantes destacan las úlceras por presión (antes llamadas "de decúbito"), que se desarrollan en prominencias óseas como sacro, talones o caderas debido a la isquemia tisular por compresión prolongada, mostrando desde eritema persistente en estadios iniciales hasta necrosis profunda con esfacelo en fases avanzadas. Las úlceras venosas por insuficiencia vascular, típicas en el tercio inferior de las piernas, presentan bordes irregulares, base con tejido de granulación y frecuente exudado, acompañadas de signos de estasis como edema y dermatitis ocre. En contraste, las úlceras arteriales son dolorosas, con bordes bien delimitados y base pálida o necrótica, localizadas en áreas distales como dedos o talones, en pacientes con enfermedad arterial periférica. El aspecto de la úlcera proporciona información valiosa: las neuropáticas (pie diabético) suelen ser indoloras por la polineuropatía asociada, con callosidad perilesional y bordes hiperqueratósicos; mientras que las infecciosas presentan halo eritematoso, exudado purulento y mal olor. Las úlceras malignas (carcinoma escamocelular ulcerado) muestran bordes elevados y evertidos, con base irregular y sangrado fácil. Piel y Faneras 15 Cicatrices: Las cicatrices son lesiones secundarias que representan el resultado final del proceso de reparación tisular tras una agresión a la dermis, caracterizadas por la sustitución del tejido normal por una neoformación conjuntiva y epitelial. Este tejido cicatricial presenta una estructura alterada con fibras de colágeno desorganizadas, ausencia de anexos cutáneos como folículos pilosos y glándulas sudoríparas, y frecuentes alteraciones en la pigmentación. Las cicatrices pueden presentarse como normales (líneas delgadas y planas), viciosas (retraídas, hiperplásicas o adherentes) o queloides (con crecimiento excesivo más allá de los límites de la herida original). Su formación depende de factores como el tipo de lesión, la localización anatómica, la presencia de infección y características individuales como la edad y la genética. Atrofia: La atrofia cutánea representa un adelgazamiento patológico de la piel caracterizado por la reducción de componentes epidérmicos y/o dérmicos, resultando en una superficie translúcida, frágil y con pérdida de las marcas naturales de la piel (como las crestas dérmicas). Esta condición confiere una textura papirácea (similar al papel) y una apariencia apergaminada, y la atenuación del tejido conectivo de sostén. ☝🏻 las estrías son un tipo de atrofia cutánea: Se definen como líneas lineales o irregulares que aparecen en la piel debido a la ruptura de las fibras elásticas y de colágeno, generalmente causada por un estiramiento excesivo de la piel. Este estiramiento puede ser debido a cambios de peso, embarazo, crecimiento rápido o ciertas patologías. Escaras: Las escaras representan una fase avanzada del proceso de reparación tisular, donde el tejido fibroso (formado principalmente por colágeno tipo III) reemplaza de manera permanente la estructura normal de la dermis tras una lesión que ha afectado su integridad. Este tejido cicatricial se caracteriza por su disposición desorganizada de fibras colágenas, ausencia de anexos cutáneos (folículos pilosos, glándulas sudoríparas) y alteraciones en la vascularización, lo que le confiere propiedades mecánicas y funcionales distintas a la piel sana. Piel y Faneras 16 Liquenificación: Epidermis rugosa y engrosada secundaria a frotamiento o prurito persistentes o irritación de la piel; a menudo afecta a la superficie flexora de las extremidades. Un ejemplo de esta, podemos observarla en la Dermatitis Crónica. Esclerosis: La esclerosis se reconoce como un endurecimiento anormal de la piel, resultado de una fibrosis excesiva en la dermis y tejido subcutáneo, que le confiere una textura leñosa y una movilidad reducida al pellizcamiento. A diferencia de la atrofia (que adelgaza la piel) o las cicatrices (localizadas en zonas de trauma), la esclerosis suele presentarse como placas o áreas extensas de piel engrosada, tirante y brillante, con pérdida de los pliegues naturales. En enfermedades como la esclerodermia, la piel aparece tan rígida que dificulta incluso la apertura bucal ("microstomía") o la extensión de dedos, mientras que en la morfea (esclerodermia localizada) se observan placas ovaladas con un centro marfil y un borde eritematoso o violáceo ("lilac ring"). ¿Esclerodermia? También conocida como Dermatoesclerosis; Es un grupo de enfermedades que se caracterizan por el endurecimiento, y estiramiento crónicos de la piel y los tejidos conectivos. La palpación es clave: La piel esclerótica no forma pliegues al pellizcarla (signo de la "tabla de madera") y puede acompañarse de telangiectasias o calcificaciones subcutáneas en casos avanzados. Mixedema: El mixedema es una manifestación cutánea característica del hipotiroidismo avanzado, que resulta de la acumulación de mucopolisacáridos (especialmente ácido hialurónico) en la dermis y tejido subcutáneo. A diferencia de la esclerosis, que presenta fibrosis, el mixedema se distingue por un edema duro y no depresible que no deja fóvea al presionar, dando a la piel un aspecto hinchado, pálido y de textura cerosa, con marcado engrosamiento en zonas como manos, pies y rostro (facies mixedematosa con labios gruesos y nariz ancha). Guía Elaborada por Oswaldo Angulo 3er año de Medicina Sección “2” - UNERG 2025 Piel y Faneras 17
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