Origen del teatro de títeres
Para encontrar las primeras referencias sobre el teatro de títeres tenemos que viajar hasta la época del antiguo Egipto,
Grecia y Roma. Utilizadas en espectáculos públicos, las marionetas contaban las hazañas de los dioses combinando la
interpretación con la música y el canto. Sin embargo, hasta el siglo XVIII no se produce el verdadero nacimiento de las
figuras que hoy entendemos como teatro de títeres. Fue tal el éxito entre los niños que los titiriteros dejaron de trabajar
solos y comenzaron a crear sus propias compañías. Dedicados en exclusiva al espectáculo de marionetas, en 1929 se
funda la Organización Internacional de Titiriteros del Mundo. Artistas tan reconocidos en el ámbito de la literatura como
Manuel de Falla o el gran Federico García Lorca sucumbieron también a los encantos de este teatro, llegando incluso a
crear piezas exclusivas para títeres.
Un títere es un muñeco que se mueve mediante hilos u otro procedimiento. Puede estar fabricado con trapo, madera o
cualquier otro material y permite representar obras de teatro, en general dirigidas al público infantil.
Más concretamente podemos establecer que existen tres grandes tipos de títeres:
Títere de guante. Como su propio nombre indica, es aquel que tiene forma de guante por lo que el artista que
trabaja con él inserta su mano en este para luego moverlo a su antojo. No obstante, existe una variación y es
aquel conjunto de títeres que se insertan en los dedos.
Títere de hilos, que se mueve a través de unos hilos que tiene enganchados y en cuyo final se encuentran las
manos del titiritero que es el que los moverá.
Títere de peana. Se dan en llamar así porque tiene un soporte de madera y también una varilla que son los
elementos que permiten trabajar con él al tiempo que sostenerlo.
Las sombras y las siluetas, sean articuladas o no, también son conocidas como tipos de títeres.