Líquido cefalorraquídeo
El líquido cefalorraquídeo o cerebroespinal es un fluido corporal estéril e incoloro
compuesto sobre todo por agua que protege de daños físicos y químicos al
encéfalo y la medula espinal. Se encuentra en los ventrículos del encéfalo y en el
espacio subaracnoideo alrededor del encéfalo y de la médula espinal. (diapo 1).
El líquido cefalorraquídeo (LCR) contiene pequeñas cantidades de glucosa,
proteínas, ácido láctico, urea, cationes como sodio (Na⁺), potasio (K⁺), calcio
(Ca²⁺) y magnesio (Mg²⁺), así como aniones como cloruro (Cl⁻) y bicarbonato
(HCO₃⁻); además, también presenta algunos leucocitos. En la tabla podemos ver
que tiene un aspecto claro e incoloro, tiene un volumen total de 150 mililitros, una
velocidad de producción de 0.5 por minuto, una presión de 60 a 150 milímetros de
agua, una proteinorraquia de 15 a 45 miligramos por decilitro, glucorraquia de 50 a
85 miligramos por decilitro; un dato importante es que la glucosa que está en el
líquido cefalorraquídeo va a equivaler a dos tercios de la glucosa que está en
sangre. Podemos observar en la tabla que tiene cloro de 120 a 130 y de células
solo tiene de 0 a 3 linfocitos por milímetro cubico. (diapo 2).
(tabla y muestra de LCR)
El LCR se divide en tres funciones básicas:
1. Protección mecánica: Representa un medio que amortigua los impactos y
protege el delicado tejido nervioso del encéfalo y la medula espinal de
movimientos que provocarían su roce con las paredes óseas del cráneo y el
conducto vertebral. El líquido también sostiene al encéfalo de manera que
este “flota” en la cavidad craneal.
2. Protección química: El LCR proporciona un medioambiente químico óptimo
para la señalización neuronal precisa. Incluso cambios leves en la
composición iónica del LCR dentro del encéfalo puede alterar intensamente
la producción de potenciales de acción y potenciales postsinápticos.
3. Circulación: El LCR es un medio para el intercambio menor de nutrientes y
productos de desecho entre la sangre y el tejido nervioso adyacente.
Producción
El líquido cefalorraquídeo se produce en los plexos coroideos de los ventrículos
laterales tercero y cuarto, donde capilares fenestrados, tejido conjuntivo y células
ependimarias forman la barrera hematocefalorraquídea que regula el paso de
sustancias entre la sangre y el LCR. Su producción es continua, alcanzando 500
mL diarios, con un volumen circulante de 150 mL y un recambio cada 5 horas.
(imagen 1).
Podemos observar el plexo corideo del ventrículo lateral, el plexo coroideo del
tercer ventrículo, el plexo coroideo del cuarto ventrículo y el trayecto del LCR del
que se hablará más adelante.
Mecanismo de formación y composición
El líquido cefalorraquídeo (LCR) se origina a partir de la filtración del plasma
sanguíneo en los capilares de los plexos coroideos. Las células ependimarias
secretan agua y solutos a partir de esta filtración, formando el LCR.
La secreción del LCR es bidireccional, permitiendo tanto la formación del LCR
como la eliminación de metabolitos del sistema nervioso hacia la sangre.
La barrera hematocefalorraquídea, formada por uniones estrechas entre las
células ependimarias, regula el paso de sustancias desde el plasma hacia el LCR.
Las sustancias deben ser transportadas selectivamente, ya que no pueden
atravesar libremente el epitelio.
En comparación con el plasma sanguíneo, el LCR tiene menor concentración de
proteínas, potasio, calcio, bicarbonato y glucosa, pero contiene una mayor
proporción de agua.
Circulación y reabsorción del LCR
Circulación: El LCR se produce en los plexos coroideos y fluye desde los
ventrículos laterales hacia el tercer ventrículo a través del agujero de Monro.
Luego pasa al cuarto ventrículo por el acueducto de Silvio y desde allí se libera al
espacio subaracnoideo a través de los agujeros de Luschka y Magendie.
Reabsorción y drenaje: Una vez en el espacio subaracnoideo, el LCR rodea el
encéfalo y la médula espinal. Es reabsorbido por las vellosidades aracnoideas y
drenado al seno sagital superior, integrándose a la circulación venosa. Su
producción es continua y no depende de la presión arterial, por lo que puede
haber acumulación anormal si la reabsorción se ve afectada.
Por ultimo está esta imagen que nos muestra el trayecto de circulación del LCR y
nos da una nemotecnia para que sea más fácil aprenderse el trayecto. (en la
imagen 1 tambien viene marcado con flechas rojas la circulación del LCR).