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Reservas Ecológicas en Manejo Forestal: Informe Bolivia

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Reservas Ecológicas
en Áreas bajo
Manejo Forestal
Recomendaciones basadas en la
Investigación Forestal
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Julio, 2003
BOLFOR
The Forest
Management Trust
Copyright©2003 by
Proyecto de Manejo Forestal Sostenible (BOLFOR)
The Forest Management Trust (FMT)
Las opiniones y juicios técnicos expresados en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y
no reflejan necesariamente la opinión o políticas de la Secretaría Ejecutiva del PL480 o de USAID
Citación: "Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal: Recomendaciones basadas en la Investigación
Forestal". 2003. Proyecto BOLFOR – The Forest Management Trust, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
PREPARACIÓN DEL DOCUMENTO:
EDICIÓN GRÁFICA:
REVISIÓN DE TEXTO:
TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL:
Todd Fredericksen
Delicia Gutiérrez
Marielos Peña
Daniel Nash
Para solicitar copias dirigirse a:
Proyecto de Manejo Forestal Sostenible
(BOLFOR)
Cuarto Anillo, Av. 2 de Agosto
Casilla # 6204, Santa Cruz, Bolivia
bolfor@bibosi.scz.entelnet.bo
Website: http://bolfor.chemonics.net
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Impreso en Editora El País
Dirección: Cronembold No. 6
Teléfono 343996
Santa Cruz, Bolivia
Impreso en Bolivia - Printed in Bolivia
BOLFOR es un proyecto financiado por USAID y el Gobierno de Bolivia e implementado
Por Chemonics International
Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
INDICE
INTRODUCCIÓN .........................................................................................
1
OBJETIVO...................................................................................................
2
REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA ............................................................................
2
Importancia de las áreas de protección ecológica en
las concesiones forestales de Bolivia..............................................
Tipos de áreas protegidas ...............................................................
Definición de las áreas que se incluirán en las
reservas...........................................................................................
Definición del tamaño y la ubicación de reservas
ecológicas........................................................................................
CONCLUSIONES .........................................................................................
RECOMENDACIONES PARA DESIGNACIÓN DE RESERVAS
ECOLÓGICAS..............................................................................................
BIBLIOGRAFÍA.............................................................................................
2
3
4
5
9
10
14
Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
INTRODUCCIÓN
En la Ley Forestal 1700 (MDSP 1996) se estipula la creación de reservas
ecológicas dentro de las concesiones forestales. Dichas reservas consisten
en áreas, ubicadas dentro de las concesiones, en las que no se permite la
extracción de recursos. Estas reservas son muy importantes, puesto que
las mismas brindan refugios para la fauna silvestre sensible a los daños
causados por la extracción maderera (ej. fuentes de agua y humedales,
zonas de pendiente pronunciada, zonas de suelos frágiles) (Hunter 1990,
Sayer et al. 1995). Asimismo, las áreas protegidas sirven como un legado
de bosque no alterado para el monitoreo del impacto forestal.
Las directrices para la designación de reservas ecológicas están
señaladas en los Artículos 39 y 40 de la ley forestal. No existe una
superficie mínima para la designación de reservas ecológicas en áreas de
manejo forestal, si bien algunas zonas que cumplen ciertos criterios
deben ser protegidas. En el Artículo 39 se incentiva la creación de
reservas mediante la exención del pago de patente en hasta un 30% de la
superficie de la concesión, si ésta se designa como reserva ecológica.
Asimismo, se indica que dichas áreas deberán estar, preferentemente,
consolidadas o unidas a fin de facilitar su identificación y control,
además de aumentar su efectividad. El artículo citado requiere
específicamente que un 50% de las reservas ecológicas estén unidas
mediante corredores y que no estén divididas en más de cuatro áreas.
También se especifica que las reservas deben señalarse, con una
discusión de los beneficios de su ubicación, en el plan de manejo de la
concesión.
En el Artículo 40 se brinda información más específica en cuanto a las
áreas que deben incluirse en las reservas ecológicas. Una especificación
indica que las áreas con pendiente superior a 45% deben protegerse,
aunque las zonas con hasta 60% de pendiente podrían aprovecharse
cuando los suelos sean estables y los métodos de extracción apropiados.
La justificación de estas excepciones deberá incluirse en los planes de
manejo. Asimismo, las áreas de especial importancia biológica, como
sitios de anidación de colonias de aves, deberán identificarse en las
concesiones y las mismas deberán estar rodeadas por una faja de
protección de 100 m de ancho. Finalmente, los cursos de agua, como ríos,
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Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
lagunas, lagos y humedales deberán estar rodeados por una faja de
protección de 50 m de ancho, mientras que los arroyos deberán tener una
faja de protección de 10 m de ancho en ambas orillas.
OBJETIVO
El propósito del presente informe es resumir las conclusiones y
recomendaciones de la investigación ecológica efectuada con respecto a
áreas protegidas en bosques de producción. Sobre la base de dicha
investigación, se pretende confirmar o modificar el reglamento de la ley
forestal y sus normas técnicas o, en su defecto, ofrecer recomendaciones
para la modificación de sus criterios. La revisión de las investigaciones
incluye estudios efectuados por BOLFOR y otras organizaciones en
Bolivia, así como investigaciones llevadas a cabo en otros bosques
tropicales, cuyos resultados se reportan en la bibliografía sobre este
tema.
REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
Importancia de las áreas de protección ecológica
en las concesiones forestales de Bolivia
La importancia de las áreas de reserva es más crítica cuando éstas se
encuentran rodeadas por zonas deforestadas o fragmentadas (Lovejoy y
Bierregaard 1990). En Bolivia, las concesiones forestales están, en gran
parte, dentro de zonas de bosques intactos. Si bien se ha efectuado cierta
extracción de recursos en estas áreas, principalmente de madera, la
intensidad de la misma ha sido baja y ha tenido efectos marginales en la
biodiversidad (Fredericksen 2000). La construcción de caminos ha
aumentado el acceso de colonos al bosque en el país y los incendios
forestales han dañado grandes extensiones boscosas en el departamento
de Santa Cruz (Cordero 2000, Steininger et al. 2001, Camacho et al.
2001), lo cual podrá aumentar el aislamiento de algunas áreas de manejo
forestal en el futuro. No obstante, puesto que las áreas protegidas dentro
de las concesiones están aún rodeadas de bosques aprovechados
selectivamente, y no de pastizales y campos de cultivo agrícola, la
importancia de dichas áreas protegidas no es tan grande como la de
reservas aisladas.
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Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
Debido a las tasas relativamente bajas de intensidad de aprovechamiento, los impactos de la extracción selectiva no parecen ser graves
en las áreas de corta de las concesiones, lo cual disminuye la importancia
de las áreas protegidas. Si bien el aprovechamiento selectivo puede
causar cambios de corto plazo en la composición de especies de la fauna,
la mayoría de los estudios efectuados en Bolivia sobre la respuesta de la
biodiversidad al aprovechamiento no indican una disminución
significativa en la abundancia o la diversidad de especies de flora o fauna
(Davies 1998, Mostacedo et al. 1998, Coro 1999, Rojas 1999,
Fredericksen et al. 1999, Fredericksen y Fredericksen 2000, Woltmann
2000, Zweede 2001, Flores et al. 2001a,b, Toledo et al. en imprenta). No
obstante, lo anteriormente señalado no implica que las reservas
ecológicas sean innecesarias dentro de las áreas de manejo, puesto que
en éstas existen áreas frágiles y hábitats importantes que pueden ser
dañados por la extracción de recursos.
Tipos de áreas protegidas
En 1998, en un estudio requerido por BOLFOR (Marcot et al. 2001) se
efectuó una revisión de las recomendaciones para áreas protegidas en
Bolivia y en el mismo se suministró un resumen de criterios para redes
de áreas protegidas. En el estudio se definió cuatro tipos de áreas
protegidas:
Elementos importantes de un hábitat individual conservados dentro
de una parte de una unidad de manejo (AAA). Como ejemplos se
pueden citar ciertos árboles grandes del dosel con gran diversidad
de plantas epífitas, árboles muertos y huecos, salitrales y abrevaderos.
Pequeñas zonas naturales excluidas de la corta dentro de una
concesión. Como ejemplos se pueden citar áreas ribereñas de
amortiguamiento, humedales y sitios de anidación de colonias de
aves.
Reservas de gran tamaño entre áreas de corta dentro de las
concesiones. Como ejemplos se pueden indicar bosques ribereños,
corredores para la fauna y otras reservas de gran extensión.
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Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
Reservas naturales estrictas, ubicadas fuera de concesiones. Como
ejemplo se pueden señalar parques nacionales, reservas ecológicas y
otros.
En el presente informe, sólo se consideran los tres primeros tipos de
reserva.
Definición de las áreas que se incluirán en las reservas
Marcot et al. (2000) mencionan varias consideraciones generales para la
inclusión en áreas protegidas que engloban hábitats clave para especies
prioritarias de la fauna, zonas de amortiguamiento situadas alrededor de
arroyos, hábitats escasos y en proceso de disminución, y hábitats
especiales. Entre las especies prioritarias se incluyen aquellas que estén
amenazadas, en peligro o que figuren el libro rojo de la UICN. Las
mismas también abarcan a especies regional o localmente endémicas.
Sus hábitats podrán incluir sitios de anidación o madrigueras, lugares de
descanso o lugares importantes para la alimentación.
La vegetación de márgenes de ríos y arroyos deberá también protegerse,
incluyendo los cursos de agua perennes, intermitentes y efímeros. Estas
zonas de amortiguamiento disminuyen la erosión y la consiguiente
sedimentación (Phillips 1989). La vegetación que crece cerca de arroyos y
ríos brinda cobertura para la fauna silvestre cuando ésta se acerca a
abrevar y a otros animales cuyo hábitat se encuentra restringido a zonas
ribereñas (Mason 1995, Wallace et al. 1996, Machtans et al. 1996). Las
áreas ribereñas constituyen el hábitat de varias especies en peligro de
extinción como la londra (Pteronura brasiliensis) y el caimán negro
(Melanosuchus Níger). Los bosques ribereños, llamados también
“bosques de galería”, son de particular importancia en zonas con época
seca marcada, donde constituyen la única fuente de agua para la vida
silvestre (Guinart 1997, Aguape 1999). Frecuentemente, los bosques
ribereños albergan una gran abundancia de especies de plantas con
frutos carnosos de gran importancia para la fauna, pertenecientes a las
familias Palmae, Moraceae, Sapotaceae y Annonaceae. Los murciélagos y
las aves pueden utilizar los ríos y arroyos como vías de vuelo. Los
anfibios dependen de sitios ribereños húmedos para su reproducción y
para protegerse de la desecación (Fredericksen y Fredericksen 2001, BIT
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Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
y Caldwell 2001). Algunas especies de monos como los manechis
(Alouatta spp.) muestran preferencia por los bosques de galería.
Además de los bosques de galería, también se debe considerar la
protección de hábitats local o regionalmente escasos o en proceso de
disminución, y áreas que contienen atributos especiales como salitrales,
cavernas y afloramientos rocosos, palmares, y lagunas (Marcot et al.
2000). Los salitrales son áreas de suelo mineral descubierto en las que
las sales minerales afloran en la superficie. Estos generalmente se
encuentran en o cerca de humedales y ríos, y son usados por pecaríes,
antas, ciervos, pavas, loros y otros tipos de fauna. Las cavernas son sitios
importantes de descanso para varias especies de murciélagos, y también
brindan sitios para madrigueras de otros tipos de mamíferos medianos y
grandes. Los bosques que crecen alrededor de afloramientos rocosos a
menudo contienen una alta diversidad biológica (Fredericksen y
Fredericksen 1998). El flujo de agua, materia orgánica y minerales desde
los afloramientos rocosos generalmente da origen a bosques ricos en su
base, los cuales contienen una gran concentración de palmeras y otras
especies de frutos carnosos. Los afloramientos mismos generalmente
tienen concavidades que se llenan de agua y que sirven como
abrevaderos para la fauna. Las rocas sueltas brindan cobijo a varios
tipos de animales. La retención de calor frecuentemente deriva en una
gran variedad de insectos que, a su vez, atrae a un gran número de aves
y murciélagos (Fredericksen y Fredericksen 1998). Por último, los
afloramientos rocosos albergan una serie de especies endémicas de
plantas y animales (Ibisch et al. 1995, Fredericksen y Fredericksen
1998).
Definición del tamaño y la ubicación de reservas ecológicas
Existe bastante controversia en el ámbito de la biología de la
conservación con respecto al tamaño, la forma y la ubicación de reservas,
si bien ésta se refiere a reservas en áreas fragmentadas (Saunders et al.
1991, Bierregaard et al. 1992). Los efectos de borde son particularmente
importantes en pequeños bloques de bosque rodeados por áreas
deforestadas, y menos importantes en zonas sujetas a extracción
selectiva.
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Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
Con respecto al tamaño de las reservas, algunos investigadores abogan
por la creación de reservas grandes y continuas, mientras que otros
optan por extensiones menores y más dispersas (Cuadro 1). La conexión
de reservas mediante corredores ha sido propugnada por algunos
investigadores, mientras que otros objetan que ciertos tipos de corredor,
particularmente los angostos, pueden aumentar el riesgo de mortandad
de la fauna que se desplaza por éstos. En áreas donde se practica el
manejo forestal, Marcot et al. (2000) proponen el uso de reservas grandes
de forma más redonda que alargada, con excepción de las zonas
ribereñas de amortiguamiento, a fin de minimizar los efectos de borde.
Asimismo, los mencionados autores recomiendan que las reservas estén
congregadas en vez de dispersas, a fin de facilitar el desplazamiento de
la fauna entre las áreas protegidas. Estas deberán estar conectadas por
corredores, los cuales podrán abarcar bosques de galería (Ochoa 1993).
No obstante, Wadsworth (citado en Lugo 1995) propone una red de áreas
difusas de reserva dispersas en pequeñas cuencas hidrográficas. Cabe
señalar que muchas áreas de los bosques manejados no se aprovechan
debido a que se encuentran sobre pendientes pronunciadas, humedales o
contienen bosques improductivos. Estas áreas, entonces, se designan
automáticamente como áreas protegidas “oficiales”, sin importar si
constituyen o no un hábitat importante para la fauna o si representan
los distintos tipos de bosque de las concesiones. Frecuentemente, las
personas encargadas del manejo forestal en Bolivia designan como
reservas ecológicas a zonas sin cobertura boscosa, bosques de baja
productividad y extensiones quemadas por incendios (Barranco, en
preparación).
Al margen de su extensión, varios investigadores recomiendan que las
reservas cubran un mosaico de hábitats a fin de incluir aquellos que son
usados específicamente por ciertas especies de fauna, así como para
brindar una amplia gama de hábitats no alterados para uso de los
animales que se desplazan entre diferentes tipos de entorno (Lovejoy y
Bierregaard 1990, Frumhoff 1995, Sayer et al. 1995, Marcot et al. 2000).
El tamaño específico de las reservas generalmente citado en la
bibliografía es de 10% del área bajo manejo (Blockus et al. 1992, Lugo
1995, Fimbel et al. 1998, Mason y Putz 2001).
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Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
Cuadro 1. Resumen de algunas recomendaciones cuantitativas
con respecto al tamaño de las áreas protegidas
Rubro
Recomendación
Referencia
Tamaño mínimo
de las áreas
protegidas
Bloques de 100-200 ha.
Al menos 10% de la
superficie total
Blockhus et al. 1992
Bloques de 1000 ha
Hussin y Francis 2001
10% de la superficie total Mason y Putz 2001
Fimbel et al. 1998
de bosque
Blockhus et al. 1992
Wadsworth citado en
Lugo (1995)
Fajas
ribereñas de
amortiguamiento
Limitación del
aprovechamiento
en zonas con
pendiente
Varios bloques
de 100 ha
ITTO 1993
10-30 m
Sist et al. 1998
10-40 m
Pringle y Benstead 2001
20-40 m
Wadsworth citado en
Lugo (1995)
20-50 m
Blockhus et al. 1992
No más de 30-70%
dependiendo de la
maquinaria utilizada
Sist et al. 1998
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Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
Se deberá considerar el entorno de las áreas de manejo para el diseño de
reservas ecológicas. Si fuese posible, las reservas ecológicas en los
bosques manejados deben combinarse con otras áreas protegidas
situadas fuera de las concesiones, a fin de incrementar su efectividad
(Marcot et al. 2001). En cualquier caso, las reservas deberán estar
ubicadas en áreas de difícil acceso para evitar invasiones de colonos o
cazadores furtivos (Davies et al. 2001). La ubicación de las áreas
protegidas puede facilitarse mediante el uso de mapas de vegetación,
datos de inventarios forestales y fotografías aéreas.
Las áreas ribereñas son probablemente la ubicación más citada como
refugio dentro de zonas de aprovechamiento forestal. El ancho de las
fajas ribereñas de amortiguamiento debe variar según el tamaño de los
ríos o arroyos y de acuerdo al tipo de bosque, pero deberá ser
suficientemente amplio como para brindar una cantidad adecuada de
sombra, estructura vegetal y desechos leñosos para los cursos de agua
(Marcot et al. 2001). Sist et al. (1998) recomiendan zonas de
amortiguamiento de 10 a 30 m para los arroyos permanentes de Malasia.
Mason (1995), sin embargo, indica que el establecimiento de fajas
ribereñas de amortiguamiento de más de 100 m podría ser crucial para
acoger especies sensibles de aves y mamíferos. Fredericksen y
Fredericksen (2001) recomiendan un área de 10 m en cada orilla de los
arroyos temporales o perennes en los bosques de Bolivia, a fin de
proteger el hábitat necesario para los anfibios.
Un método para cuantificar el ancho de las fajas de amortiguamiento es
usar plantas indicadoras de áreas ribereñas para definir los límites de
las áreas protegidas de acuerdo a la presencia de dichas especies
vegetales. Pereira (2000) intentó delimitar el ancho de fajas ribereñas de
amortiguamiento en tres bosques de Bolivia mediante el uso de especies
de plantas indicadoras. En bosques secos, los helechos están relacionados
con las áreas ribereñas y generalmente no se los encuentra a más de 50
m de fuentes y cursos de agua. El garabatá (Pseudonanas sagenarius)
está negativamente relacionado con las áreas ribereñas y no se
encuentra, en manchas, a menos de 60 m de fuentes o cursos de agua,
excepto en casos de transición abrupta, como en las bases de
afloramientos rocosos. En bosques húmedos, las plantas indicadoras son
menos evidentes, pero las palmeras, caña agria (Costus spp.) y patujú
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Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
(Heliconia spp.) típicamente aumentan su abundancia cerca de las áreas
ribereñas. Las especies arbóreas asociadas con las áreas ribereñas en
bosques secos son bibosi (Ficus spp.), tajibo amarillo (Tabebuia
ochracea), sama (Trichilia sp.), mururé (Brosimum gaudichaudii),
azucaró (Spondias mombin), ambaibo (Cecropia sp.) y yesquero blanco
(Cariniana ianairensis). Las especies arbóreas indicadores en bosques
húmedos son bibosi matapalo (Ficus trigona), cusé (Casearia sp.), el
árbol Nectandra sp. perteneciente a las Lauráceas y pitón (Talisia
esculenta).
CONCLUSIONES
En general, las reservas ecológicas se han concebido con el fin de
mantener la biodiversidad dentro de zonas deforestadas (Bawa y Seidler
1998). El tamaño de las reservas y las conexiones entre éstas en áreas
fragmentadas o deforestadas es de gran importancia, puesto que en las
reservas se debe proteger toda la biodiversidad de una región
determinada (Franklin 1993). Las directrices para reservas ecológicas en
áreas de manejo forestal en Bolivia no deben ser tan estrictas, ya que las
mismas aún se encuentran rodeadas por bosques que, en general, sólo se
han aprovechado de forma selectiva. Tal como se señaló anteriormente,
dicho aprovechamiento no parece tener un impacto considerable en las
poblaciones de fauna silvestre, aunque puede derivar en otros impactos
secundarios como la cacería, los incendios o la colonización. A pesar de
estas condiciones, las reservas ecológicas en bosques manejados tienen
un papel importante y, quizás, ciertas modificaciones en la Ley Forestal
y las Normas Técnicas podrán aumentar la efectividad de dichas áreas
para la protección de ecosistemas de bosque.
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Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
RECOMENDACIONES PARA DESIGNACIÓN DE RESERVAS ECOLÓGICAS
1. Las reservas ecológicas no deberán ubicarse arbitrariamente. Se
puede usar inventarios forestales, fotografías aéreas y datos
satelitales para identificar áreas potencialmente importantes para
la fauna silvestre o ubicaciones donde estas reservas se puedan
incorporar al uso del suelo para aumentar su efectividad y reducir
la posibilidad de daños por incendios o invasiones del bosque.
Durante los inventarios, los materos y especialistas forestales
deberán tomar nota de la ubicación de hábitats importantes para la
fauna. Generalmente, los habitantes de la zona que conocen las
concesiones saben dónde se encuentran estos hábitats. Las áreas
que requieren protección deberán ser determinadas por biólogos y
profesionales forestales y deberán demarcarse en el terreno. La
falta general de conocimiento con respecto a las áreas específicas de
manejo quizás haya limitado la capacidad de los profesionales para
designar áreas protegidas adecuadamente durante la elaboración
de los primeros planes de manejo. Sin embargo, después de cinco
años de manejo activo, la Superintendencia Forestal debería instar
a que los encargados del manejo diseñen un sistema más adecuado
de áreas de protección.
2. En el Artículo 29 del Reglamento de la Ley Forestal existen
directrices específicas para la continuidad de las reservas ecológicas
(50% de las reservas deberá conectarse mediante corredores y éstas
no se dividirán en más de cuatro áreas). Si bien estas directrices
tienen importancia en paisajes fragmentados, su utilidad es
limitada en los bosques sujetos a aprovechamiento selectivo de poca
intensidad, típicos en Bolivia. Asimismo, esta regulación rara vez es
respetada por los encargados del manejo y la Superintendencia
Forestal no exige su cumplimiento. Por lo tanto, esta estipulación
debería descartarse.
3. Las reservas ecológicas deberán incluir porciones representativas
de todos los tipos de bosque del área manejada, si bien se deberá
dar prioridad a las zonas sensibles a los disturbios causados por el
aprovechamiento forestal o las que constituyen un hábitat crítico
para la fauna silvestre. Los tipos representativos de bosque pueden
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Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
ser bastante generales. Por ejemplo, se puede tener una
representación pareja de reservas que contengan bosque bajo,
bosque mediano y bosque alto. Las reservas de cada tipo de bosque
permitirán un monitoreo, a largo plazo, de los cambios en la composición y estructura del bosque en áreas representativas de bosques
manejados, para evaluar el impacto del aprovechamiento. Estas
áreas ayudarán a conservar especies de árboles que podrían ser
sobreexplotadas en las áreas de extracción.
4. El tamaño adecuado para las reservas probablemente variará
bastante entre diferentes tipos de bosque y dependerá, en gran
parte, de la superficie cubierta por cursos de agua, terrenos con
pendiente pronunciada y otros lugares que necesitan protección de
acuerdo a la Ley Forestal. La Superintendencia Forestal deberá
revisar estrictamente la idoneidad de los sistemas de reservas que
se especifique en los planes de manejo. Podrán surgir conflictos
entre la ubicación de las áreas protegidas y algunos tipos de
extracción de recursos. Por ejemplo, el aprovechamiento de palmito
y algunos tipos de cacería en TCOs sólo serán posibles en bosques
ribereños, zonas que se deben designar como áreas protegidas
según lo especifica la Ley Forestal. La Superintendencia Forestal
deberá considerar cuidadosamente ciertas exenciones del
reglamento para estos tipos de extracción. Puesto que los
estándares de certificación requieren que un 10% del bosque se
designe como área protegida, sería lógico incluir este porcentaje
como directriz en las Normas Técnicas o la Ley Forestal. Según
datos de la Superintendencia Forestal, la mayoría de las
concesiones y TCOs tienen más del 10% de sus bosques bajo manejo
designado como reserva ecológica. En contraste, las ASLs
generalmente apartan mucho menos del 10% para este fin. La
superintendencia deberá tener particular cuidado en garantizar que
las reservas ecológicas sean adecuadas dentro de los bosques
manejados por ASLs.
5. Las reservas no deberán usarse, como parecen ser usadas
actualmente en varias concesiones forestales, para evadir el pago de
patente bajo la falsa premisa de protección ecológica. Si se
considera necesario reducir la patente forestal, esto debería hacer
11
Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
de forma directa y transparente y no con el pretexto de reservas
ecológicas cuando, en los hechos, las áreas designadas pueden tener
muy poco valor ecológico o productivo. La Superintendencia
Forestal deberá ejercer cautela al permitir exenciones del pago de
patente para “áreas de rehabilitación”. Algunas de estas áreas no
están siendo rehabilitadas activamente por las empresas y la
necesidad de rehabilitación puede deberse a malas prácticas de
manejo perpetradas por la misma empresa. En estos casos, sólo se
debería eximir del pago de patente a las empresas que intenten
rehabilitar activamente áreas de bosque mediante liberación de
árboles maderables, corta de bejucos, enriquecimiento de rodales u
otros métodos silviculturales.
6. En ciertos casos, se requiere mayor detalle en las estipulaciones de
las Normas Técnicas o del Reglamento de la Ley Forestal para
orientar a los usuarios forestales en la elaboración de planes de
manejo. Muchos de los términos usados en la legislación forestal
pueden dar lugar a confusiones o malas interpretaciones. Por
ejemplo, “áreas de nidificación” probablemente se refiere a zonas
donde grandes colonias de aves tienen sitios comunales de
anidación. Cualquier árbol del bosque puede ser un lugar potencial
para la anidación de una u otra especie de ave, pero sería poco
realista excluir todos estos árboles del aprovechamiento.
7. Las reservas ecológicas no deberán situarse en áreas donde sean
vulnerables a la invasión de colonos, cazadores o madereros
“piratas” ni en áreas en riesgo de ser dañadas por incendios. Por
consiguiente, las áreas protegidas no deberán ubicarse en los
límites desprotegidos de las concesiones, particularmente si existen
asentamientos humanos grandes cerca de éstos. A menos que se
cuente con grandes extensiones de bosque no alterado fuera de los
límites de la concesión, que funcionen como áreas de amortiguamiento, las reservas ecológicas deberán contar con acceso para
equipo contra incendios, de modo que se puedan preparar barreras
cortafuego a su alrededor en caso necesario. Del mismo modo, se
deberá mantener el acceso al perímetro de las áreas protegidas a fin
de evitar que sean invadidas. Se deberá controlar los caminos de
acceso para evitar su uso por parte de colonos y cazadores furtivos.
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Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
8. Las reseras ecológicas se podrán usar para algunos propósitos
limitados. Entre éstos se puede incluir investigación, recolección de
semillas y ecoturismo restringido. Pese a su impacto más limitado
con respecto al aprovechamiento de madera, la extracción de
productos no maderables no se debería permitir en áreas
protegidas.
9. Los encargados del manejo forestal deberán inspeccionar
anualmente cada reserva ecológica y reportar sobre su estado. Por
lo menos, el perímetro de cada reserva debería ser recorrido por un
profesional o técnico forestal, o un biólogo.
10. El perímetro de las reservas deberá demarcarse con pintura en los
árboles, los cuales no deberán estar separados entre sí por más de
20 m. El marcado con pintura deberá renovarse durante las
inspecciones anuales.
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Reservas Ecológicas en Áreas bajo Manejo Forestal
BIBLIOGRAFÍA
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