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Lecciones sobre economía mundial (José Antonio Alonso Rodríguez) (z-lib.org)

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Lecciones sobre
economía mundial
[Introducción al
desarrollo y a las
relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed.,
mayo 2019
ARANZADI
2020 - 10 - 26
PÁGINA 1
Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Páginas iniciales
LECCIONES SOBRE ECONOMÍA MUNDIAL
INTRODUCCIÓN AL DESARROLLO Y A LAS RELACIONES ECONÓMICAS
INTERNACIONALES
Novena Edición
(Director)
José Antonio Alonso Rodríguez
(Autores)
Sara Barcenilla Visús
Miguel Carrera Troyano
Miguel Cuerdo Mir
Dorotea De Diego
Carmen Fillat Castejón
Carlos Garcimartín
Juan Carlos Jiménez
Francisco Maeso Fernández
Raquel Marín
Jaime Turrión Sánchez
Francisco J. Velázquez
Primera edición, 2003
Segunda edición, 2005
Tercera edición, 2007
Cuarta edición, 2009
Quinta edición, agosto 2011
Sexta edición, septiembre 2013
Octava edición, julio 2017
Novena edición, 2019
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Editorial Aranzadi, S.A.U.
Camino de Galar, 15
31190, Cizur Menor
Teléfono: 902404047
Fax: 902400010
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www.thomsonreuters.es
Depósito Legal: DL NA 1284-2019
ISBN 978-84-9197-867-1
2020 - 10 - 26
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Contenido
Co n ten id o
Introducción
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
Lección 2. Etapas del desarrollo de la economía mundial (JUAN CARLOS JIMÉNEZ)
Crecimiento y desarrollo
Lección 3. Radiografía de la economía mundial (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
Lección 4. Crecimiento económico, innovación y cambio estructural (JOSÉ ANTONIO ALONSO, CARLOS GARCIMARTÍN y CARMEN FILLAT)
Lección 5. Demografía y movimientos migratorios (SARA BARCENILLA)
Lección 6. Problemas ambientales internacionales (MIGUEL CUERDO MIR)
Relaciones Económicas Internacionales
Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y FRANCISCO MAESO)
Lección 8. Comercio internacional (MIGUEL CARRERA y DOROTEA DE DIEGO)
Lección 9. La inversión extranjera y las empresas multinacionales (JAIME TURRIÓN y FRANCISCO J. VELÁZQUEZ)
Lección 10. Mercados financieros internacionales (FRANCISCO MAESO)
Prácticas y ejercicios por Raquel Marín
I
Autores
2020 - 10 - 26
PÁGINA I
Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Introducción
Introducción.
Una de las tendencias que con más fuerza caracterizan este comienzo de siglo es el manifiesto impulso que ha cobrado el proceso de integración
internacional, acentuando la interdependencia entre países, por encima de las fronteras nacionales. Una parte creciente de los bienes y servicios
consumidos en cualquier país tiene hoy su origen en mercados ajenos, al tiempo que hacia el exterior se encaminan parte de los esfuerzos
productivos nacionales, en forma de exportaciones; los capitales fluyen entre países con una libertad notable más allá de las fronteras, sea para
buscar nuevas oportunidades de inversión productiva, sea para identificar activos financieros más rentables o seguros; y, en fin, aunque con más
restricciones, también las personas se desplazan más allá de sus lugares de origen a la búsqueda del empleo y de las oportunidades de progreso que
sus países les niegan. Crecen, pues, las transacciones internacionales y, con ellas, los niveles de integración e interdependencia de la economía
mundial. Al tiempo, acompañando a ese proceso, en ciertos ámbitos –particularmente, en los ambientales– se han acentuado las externalidades
transfronterizas, cuyo tratamiento obliga a una acción coordinada a escala internacional. Es el espacio propio de los bienes públicos globales:
aquellos que afectan a todos sin posibilidad de exclusión. Como consecuencia, las fronteras económicas entre los países se han vuelto más porosas,
haciendo que la realidad internacional incida de modo más visible sobre las posibilidades (y riesgos) a que se enfrenta toda estrategia de progreso
económico.
Las afirmaciones anteriores adquieren mayor relevancia, si cabe, en un momento como el presente, en el que las economías, tras una severa crisis,
parecen abocadas a un período de crecimiento más lento que en el pasado y a una visible relocalización de los centros de dinamismo económico a
escala internacional. Nuevas potencias emergen procedentes del mundo en desarrollo, al tiempo que los centros de gravitación económica parecen
desplazarse hacia el Pacífico. Todo ello en un contexto en el que tradicionales potencias, como Europa o Japón, parecen sumidas en dificultades
económicas que afectan a su potencial de crecimiento. Estudiar esas tendencias de cambio es crucial para avizorar lo que puede ser el mundo del
mañana.
El conocimiento del entorno internacional se ha convertido, por tanto, en una exigencia para cuantos operan en la realidad económica.
Difícilmente cabe entender los problemas económicos de un país, las tendencias vigentes en los mercados o el marco en el que se desarrollan las
relaciones internacionales sin tener un buen conocimiento de los condicionantes que impone y de las oportunidades que brinda la economía
mundial. Es esa realidad la que conforma el entorno internacional en que opera cualquier agente económico. Pues bien, al estudio de esa realidad
global y comprensiva se dedica el presente libro.
Pese a su amplitud de propósitos, la estructura del libro es deliberadamente selectiva, acogiendo aquellos aspectos que se consideran más
relevantes. Una opción fácil de entender, habida cuenta de la inagotable relación de aspectos, de importancia diversa, que podrían ser objeto de
tratamiento en un texto sobre la economía mundial. En este como en tantos otros ámbitos la amplitud de la materia suele estar reñida con la
profundidad con la que se pueden abordar los temas. De ahí que en este caso se optara por seleccionar diez grandes lecciones, que definen otros
tantos ámbitos centrales para entender la configuración de la economía internacional.
Merece la pena hacer una presentación sumaria de los contenidos del libro. La primera Lección está orientada a una presentación de las
macromagnitudes económicas y de los instrumentos de análisis propios de la economía aplicada, herramientas necesarias para entender el resto
del libro. La Lección segunda está dedicada a realizar un recorrido histórico por las principales etapas por las que discurrió el sistema económico
internacional a lo largo del siglo XX. Esta Lección se complementa con otra, igualmente introductoria, dedicada a presentar una radiografía de las
principales regiones de la economía mundial, a través de sus magnitudes sociales y económicas más relevantes. La cuarta Lección se dedica a
estudiar la dinámica económica y los cambios estructurales que acompañan al proceso de crecimiento y el papel de la innovación y la educación en
todo ello. La dinámica demográfica mundial, incluida una consideración a los movimientos migratorios, es la materia a la que se dedica la Lección
quinta. La sexta aborda otro tema de extraordinaria actualidad: los condicionantes que el entorno natural y ambiental imponen a los procesos de
crecimiento económico de los países.
Las cuatro lecciones siguientes se centran en ámbitos propios de las relaciones económicas internacionales. Así, la Lección séptima introduce la
balanza de pagos, su estructura e interpretación, como marco general de registro de las transacciones internacionales de un país, estudiando, al
tiempo, los regímenes y políticas de tipo de cambio y su relación con la política macroeconómica. La octava Lección se orienta a estudiar las
relaciones comerciales, discutiendo tanto las ventajas de la inserción en los mercados internacionales como los factores que determinan la
especialización comercial de los países. La novena Lección discute el papel de la inversión extranjera y de las empresas multinacionales en la
configuración de los mercados internacionales. Por último, la décima Lección trata sobre el funcionamiento de los mercados financieros
internacionales, prestando atención a la crisis más reciente de la economía internacional. El recorrido termina con un amplio capítulo final de
Ejercicios resueltos o con solución, para que el lector compruebe el grado de comprensión adquirido con la lectura.
En todas las lecciones se ha tratado de manejar la información empírica más actualizada y solvente de las existentes en el ámbito internacional. Al
tiempo, se ha sido sensible a los nuevos fenómenos y tendencias que nos presenta la realidad económica internacional, para de este modo servir
mejor a la interpretación del contexto en el que operan los agentes económicos. Con relación a ediciones anteriores del libro, la presente ha tratado
de subrayar algunas tendencias que la realidad económica ha revelado como cruciales. Entre ellas, el papel de la formación y del capital humano
en la promoción del progreso, la relevancia adquirida por las tendencias migratorias internacionales o la nueva configuración de la
internacionalización empresarial a través de cadenas globales de valor.
Como en ediciones anteriores, el libro persigue un doble objetivo. En primer lugar, pretende ofrecerse como material formativo para los
estudiantes que han de seguir la asignatura Economía Mundial –o Estructura Económica Internacional–, que forma parte obligada del programa
curricular de diversos Grados en el panorama universitario español, pero muy especialmente de los de Ciencias Económicas y de Administración de
Empresas. Y, en segundo lugar, trata de constituirse en un texto útil para cuantos, más allá de las aulas universitarias, quieran adentrarse en el
estudio del entorno internacional, de su configuración y de sus principales tendencias. En relación con este doble objetivo, el texto ha tratado de
combinar claridad expositiva, obligada para cualquier material pedagógico, con exigencia y rigor en el análisis. La propia configuración de los
capítulos, con un texto básico, recuadros aclaratorios y prácticas y ejercicios de autocomprobación, permite que tanto alumnos como lectores
determinen el nivel de profundidad con el que quieren introducirse en el estudio de los diversos temas.
Respecto a otras publicaciones de temática similar, la que el lector tiene entre sus manos viene caracterizada por su manifiesta voluntad analítica,
de fundamentación teórica del análisis, aportando la introducción requerida a la doctrina para el análisis de los problemas económicos del
presente. Es decir, se pretende ir más allá de la descripción o de la interpretación de la realidad a la que se alude, para proporcionar al lector una
introducción a los instrumentos conceptuales y analíticos que la teoría económica provee. De este modo, se persigue que la lectura del libro no sólo
facilite la comprensión de las claves interpretativas de la economía mundial, sino que también sirva para acercar al lector el marco teórico desde el
que analizar esa realidad. El nivel al que están formuladas estas aportaciones pretende ser deliberadamente introductorio, accesible para lectores
con limitados conocimientos de economía.
Esta presentación del libro no quedaría completa sin hacer explícito el agradecimiento a todos cuantos participaron en el proyecto: una generación
de profesores de la Universidad española que unen a una decidida vocación académica su afán por elevar los niveles formativos en las aulas, a
través de una cada vez más exigente fundamentación doctrinal de los estudios de economía aplicada. La disponibilidad para acomodarse al plan
original del libro y al estilo requerido para mantener la unidad de conjunto merece ser agradecida. Un agradecimiento que ha de extenderse, de
forma obligada, a quien, no participando directamente en el proyecto, constituye su mentor intelectual: el profesor José Luis García Delgado.
Ciertamente, sin el ánimo que imprimió José Luis García Delgado a quien suscribe estas páginas, sin su apoyo y estímulo, difícilmente se hubiese
puesto en marcha esta empresa colectiva.
En todo caso, la última palabra la tienen los lectores, que son los que han de juzgar si se ha acertado en la selección del tono y de los contenidos. Al
fin, el propósito último del libro es hacer más comprensible el entorno económico internacional, desvelando sus factores constitutivos y sus
tendencias básicas. Seguros como estamos de que ello contribuirá a hacernos a todos más conscientes de los problemas y posibilidades del mundo
que habitamos.
JOSÉ ANTONIO ALONSO
Madrid, marzo de 2019
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
1. Introducción
1. INTRODUCCIÓN
A diferencia de la lógica o de las matemáticas, la economía, como la física, la biología o la sociología, constituye una ciencia empírica; es decir,
una disciplina que debe dar cuenta de una realidad externa, cuya estructura y evolución pretende explicar y frente a la que debe contrastar
la validez de sus hipótesis. En este caso el objeto de análisis lo constituye el sistema de relaciones sociales implicadas en los procesos de
producción, distribución y consumo de los bienes y servicios que la sociedad demanda. Como consecuencia, la economía está obligada a
mantener un continuo diálogo entre construcción teórica y análisis empírico, entre capacidad interpretativa y observación de la realidad. Lo
que sugiere la necesidad de contar con un sistema ordenado y fiable de información para el seguimiento de la actividad económica. Tal es lo
que se proponen los sistemas de contabilidad nacional, de los que se derivan buena parte de las macromagnitudes más relevantes –y de
mayor uso– en el diagnóstico y análisis de una economía.
Los primeros ensayos de medición económica se remontan varios siglos atrás, teniendo una finalidad dominantemente fiscal: se trataba de
hacer inventario de los activos económicos de un país para derivar las posibilidades de financiación de la Corona. Más adelante, diversos
autores trataron de ofrecer una visión integrada del flujo económico a través de una representación contable: es el caso de la Aritmética
Política (1670) del mercantilista inglés William PETTY o de la Tableau Économique (1758) del fisiócrata francés François QUESNAY. No obstante, el
punto de partida de los sistemas actuales de contabilidad nacional se produjo en la segunda mitad del siglo XX. En su configuración influyó
no solo el progresivo perfeccionamiento de los sistemas estadísticos nacionales, sino también la creciente ascendencia de la nueva visión que
sobre la economía aporta el pensamiento keynesiano. La contribución de Keynes es doble: en primer lugar, al crear el marco teórico propio
de la macroeconomía, generó las categorías analíticas básicas –demanda agregada, consumo, inversión...– sobre las que, después, se erigirá la
contabilidad nacional; en segundo lugar, al argumentar la necesidad de una más activa implicación de las autoridades económicas en la
regulación del ciclo económico, justificó la necesidad de que estas dispusieran de una información precisa y continuada sobre la vida
económica. Sobre estas bases, y bajo la dirección del premio Nobel de Economía Simón KUZNETS, se elaboró la metodología básica para la
determinación del PIB y para la posterior definición de las Cuentas Nacionales.
La necesidad de disponer de procedimientos comunes de registro a escala internacional motivó que Naciones Unidas se implicase en la
elaboración de una metodología internacionalmente homologada para medir la actividad económica. Esa metodología se adapta después, con
precisiones menores, a las condiciones de los diversos países o regiones. Pues bien, en España, por ejemplo, se aplica la versión elaborada por
la Unión Europea, el llamado Sistema Europeo de Cuentas o SEC-2010, que es la metodología a la que se referirá esta Lección. Una Lección
que comienza con la representación del ciclo de la actividad económica como punto de partida para conocer las diversas vías a través de las
que se puede estimar la renta de un país, al tiempo que se define el concepto del valor añadido, base sobre la que se configura el Producto
Interior Bruto (PIB) como principal macromagnitud económica. El epígrafe tercero está dedicado a discutir el significado del PIB y sus
limitaciones para medir el nivel de desarrollo de un país, presentándose también los diversos métodos de estimación de esa macromagnitud.
El epígrafe termina con el estudio de otros agregados económicos, derivados del PIB, de igual relevancia para el diagnóstico de una
economía. Conviene advertir, sin embargo, que no se pretende hacer una exposición detallada de la estructura del sistema de cuentas
nacionales: para ello existen otras publicaciones especializadas que se citan en la orientación bibliográfica del capítulo. Lo que se pretende es
introducir al lector al significado de las macromagnitudes y al sentido de las operaciones básicas para el manejo de la información
económica: un requisito para alcanzar la adecuada comprensión del resto de los capítulos del libro.
Una parte importante de los problemas que plantea el manejo de la información económica es que las variables evolucionan con el tiempo,
reflejan las consecuencias del cambio en el nivel de los precios y se expresan, en ocasiones, en monedas diferentes: el modo de afrontar estos
problemas es tratado en el epígrafe cuarto, que expone un instrumental analítico sencillo para las comparaciones de las magnitudes
económicas en el tiempo y en el espacio. Para diagnosticar la situación de una economía en ocasiones no basta con tener información de sus
magnitudes agregadas, también importa conocer cómo esas magnitudes se distribuyen en la sociedad: este es el tema al que se refiere el
epígrafe quinto. Por último, se estudiará el intento más exitoso de definición de un indicador alternativo al PIB para determinar el nivel de
progreso de un país: el índice de desarrollo humano (IDH), propuesto por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La
Lección termina con un epígrafe de recapitulación, donde se hace recuento de las principales ideas expuestas a lo largo del capítulo.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
2. La representación de la actividad económica
2.1. El circuito económico
2.1. EL CIRCUITO ECONÓMICO
Una forma intuitiva de aproximarse a los problemas relacionados con la medición de la actividad económica es a partir de un esquema
simplificado de las transacciones que realizan los distintos agentes en el seno de una economía. Para ello, y en un primer paso, se
considerarán solo las transacciones reales (es decir, las asociadas a la producción de bienes y servicios) en una economía cerrada, para pasar,
posteriormente, a abrir la economía a las transacciones internacionales. Pues bien, en ese tipo de economía existirán dos mercados, el de
bienes y el de factores, y tres tipos de sectores institucionales, los hogares, que son unidades consumidoras, las empresas, que son unidades
productoras, y las Administraciones Públicas, que son unidades mixtas. En principio, las familias brindan sus factores –trabajo y capital– a las
empresas, que los requieren para la puesta en marcha de la actividad productiva. A cambio, la empresa retribuye los servicios de estos
factores con las correspondientes rentas, en forma de sueldos y salarios o de intereses, alquileres y dividendos. A su vez, las empresas
generan bienes y servicios que venden en el mercado para que sean adquiridos por los hogares. Por último, las Administraciones Públicas
contratan factores, aportados por los hogares, a cambio de su correspondiente retribución, y generan servicios que son consumidos por los
hogares y por las empresas. Buena parte de estos servicios no tienen precio de mercado, por lo que las Administraciones Públicas recurren
para financiarlas a la detracción de impuestos, tanto a familias como a empresas. Al tiempo, las Administraciones Públicas realizan
actividades redistributivas entre los agentes económicos, lo que da lugar a la canalización de transferencias (a través de subvenciones y
subsidios) (Gráfico 1). A la vista del esquema ofrecido, la renta de una economía podría aproximarse en cualquier parte del circuito: bien
estimando el valor de los bienes y servicios finales producidos por las empresas y las Administraciones Públicas, bien considerando el gasto
realizado por los hogares y las Administraciones Públicas al adquirir esos bienes y servicios, bien valorando las rentas de donde procede la
capacidad de gasto de los hogares y de las Administraciones. En principio, estas tres opciones –que anticipan las tres vías de estimación del
PIB– necesariamente deben arrojar el mismo valor.
Gráfico 1. Circuito de la renta de una economía cerrada
Este primer esquema puede complicarse abriendo la economía al mercado internacional, introduciendo las transacciones con el exterior.
Tres son las variaciones básicas que la incorporación del resto del mundo comporta: en primer lugar, han de considerarse las transacciones
de bienes y servicios, registradas como exportaciones e importaciones; en segundo lugar, se registra el cobro por los servicios de factores
(trabajo y capital) nacionales en el exterior y el pago por los servicios de factores extranjeros que operan en el país; y, finalmente, deben
tomarse en cuenta las transferencias, operaciones sin contrapartida (ingresos y pagos) que puedan existir con el resto del mundo (Gráfico 2).
La consideración de este conjunto de transacciones incorpora ciertas alteraciones en la estimación de la renta. Si se adopta la perspectiva del
gasto habrá que considerar que parte de los bienes y servicios consumidos por los hogares no han sido producidos en el país (son
importaciones); y, a la inversa, hay bienes y servicios producidos que no se consumen en el interior (son exportaciones). Si se adopta la
perspectiva de la renta, habrá de tenerse en cuenta que una parte de los factores nacionales puede estar operando en el exterior, mientras
que puede haber factores extranjeros que operen en el país. Este hecho da pie a distinguir entre magnitudes nacionales (por ejemplo, el
Producto Nacional Bruto o PNB) y magnitudes interiores (como es el caso del PIB): en el primer caso habrá que sumar, a las rentas de los
factores en el mercado doméstico, las obtenidas por la actividad de los factores nacionales en el exterior, restando las correspondientes a los
factores extranjeros que operan en el país. Por último, la existencia de transferencias no altera la estimación del PIB, pero sí la capacidad de
gasto del país, lo que determina la Renta Nacional Bruta Disponible (RNBD).
Gráfico 2. Circuito de la renta en una economía abierta
Cabe enriquecer el esquema incorporando las transacciones financieras, lo que requiere incorporar un nuevo mercado donde operan los
intermediarios financieros (banca, cajas de ahorro, instituciones de seguro o bolsa) vendiendo y comprando títulos financieros. Una parte de
las rentas que obtienen los hogares las dedican a financiar el consumo, pero otra la pueden ahorrar para futuros consumos. En ese caso,
cederán su ahorro a los intermediarios financieros en forma de depósitos o de la adquisición de otros títulos de mayor rentabilidad. Y, a la
inversa, puede haber hogares que deseen, en un momento determinado, un gasto superior al que permite su renta, lo que les obligará a pedir
prestado o a deshacerse de depósitos o títulos previamente adquiridos. De igual modo, las empresas pueden acudir a los mercados
financieros para financiar su actividad inversora, a través de la emisión de títulos o del endeudamiento; y pueden colocar sus ahorros en
forma de depósitos o de adquisición de títulos. Y similares operaciones pueden realizar las Administraciones Públicas, al demandar
financiación o realizar préstamos al conjunto de la economía. Finalmente, si se considera una economía abierta, habrá que tomar en cuenta
los préstamos o la compra y venta de títulos en el mercado internacional.
En el recorrido realizado se han realizado dos omisiones que conviene precisar. En primer lugar, no se ha considerado la existencia de las
instituciones privadas sin fines de lucro, que es otro sector institucional contemplado por la contabilidad nacional. Se otorga esa
denominación a un conjunto heterogéneo de entidades que prestan servicios (igualmente diversos) a los hogares, entre las que se
encuentran, por ejemplo, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y las fundaciones; su limitado peso económico justifica que no se
hayan considerado en esta presentación simplificada del circuito económico. En segundo lugar, se ha supuesto que todos los bienes y
servicios generados por las empresas están destinados a ser consumidos por los hogares o las Administraciones Públicas: se trata de una
evidente simplificación, ya que parte de los bienes y servicios son destinados a las propias empresas para nutrir sus respectivos ciclos
productivos, a través de los consumos intermedios. Este hecho es el que permite distinguir entre bienes y servicios finales e intermedios, así
como acceder al concepto de valor añadido al que se refiere el siguiente subepígrafe.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
2. La representación de la actividad económica
2.2. Producción y valor añadido
2.2. PRODUCCIÓN Y VALOR AÑADIDO
La simplificación de la que se ha partido en el subepígrafe previo es admitir que coincide el valor de los bienes y servicios generados y las
rentas pagadas por el servicio de los factores productivos que se han utilizado. Semejante coincidencia solo tiene lugar en ausencia de
consumos intermedios. Este es un supuesto que resulta poco plausible porque en la mayor parte de los casos las empresas requieren
materias primas o componentes, consumos intermedios en suma, en su proceso productivo. Es claro que el valor de estos consumos
intermedios se desplazará al valor de los bienes y servicios finales que los contienen. Lo que sugiere la conveniencia de distinguir entre el
valor de la producción efectiva (o total), que es el valor de los bienes y servicios generados por la empresa, y el valor añadido, que es la parte
de valor agregada por ese proceso productivo, respecto del que aportan los input intermedios consumidos. Así, por ejemplo, si para producir
1 euro de pan se requiere consumir 10 céntimos de harina, 1 céntimo de agua y 4 céntimos de energía eléctrica, el valor de la producción
efectiva del panadero será equivalente a 1 euro, pero el valor añadido de su proceso será 85 céntimos. Es decir, el valor añadido bruto (VAB)
es equivalente a la diferencia entre el valor de la producción efectiva –o valor de la producción total (VPT)– y el coste de los consumos
intermedios (CI) utilizados en esa producción. Esa diferencia irá destinada bien a la remuneración de los asalariados (RA), a través de sueldos
y salarios, bien a retribuir el capital empleado –alquileres, intereses o dividendos–, que representan el excedente bruto de explotación (EBE).
En términos generales:
VAB = VPT – CI = RA + EBE (1)
Para entender el problema que plantea la existencia de consumos intermedios conviene trasladarse desde la visión de un proceso productivo
concreto al de la economía en su conjunto. Si el valor de lo producido por una economía fuese estimado a través de la agregación de la
producción total de todos y cada uno de los procesos productivos se estaría incurriendo en una doble contabilización, ya que los consumos
intermedios formarían parte del valor de la producción final tanto de quienes generan esos bienes como de quienes los consumen. Para
evitar este problema se puede recurrir a dos procedimientos que conducen a resultados estrictamente equivalentes: bien se considera el
valor de los bienes y servicios finales (omitiendo el de los consumos intermedios empleados), o bien se recurre a sumar los valores añadidos
por cada uno de los sectores de una economía. Cuando estos cálculos se refieren al conjunto de una economía dan lugar al concepto de
Producto Interior Bruto o PIB. El PIB nace como macromagnitud económica que trata de estimar el valor de los bienes y servicios generados
por una economía sin incurrir en doble contabilización, por lo que considera solo los bienes y servicios finales (que es lo mismo que
considerar la suma de los valores añadidos de todos y cada uno de los sectores productivos).
Antes de analizar el PIB conviene advertir que el valor añadido se puede aproximar a través de diversos criterios de valoración, de acuerdo
con el tratamiento que se le dé a los impuestos. Hasta el momento, para determinar el valor añadido se estaba considerando que solo existían
productores y consumidores: no obstante, la presencia de las Administraciones Públicas incorpora impuestos y subvenciones que pueden
alterar el valor de los bienes y servicios producidos. Esos impuestos se denominan, de forma agregada, impuestos (y subvenciones) sobre la
producción y las importaciones. A su vez, dentro de este amplio grupo cabe distinguir dos tipos de figuras que participan de forma diferente
en los criterios de valoración: los impuestos (y subvenciones) sobre los productos, que se pagan en función de la cantidad o del precio de los
bienes y servicios producidos o importados (estarían dentro de esta categoría figuras como el IVA, los impuestos especiales sobre la gasolina,
el tabaco o las bebidas alcohólicas o los aranceles); y los otros impuestos (y subvenciones) sobre la producción, que se pagan por la actividad en
sí, con independencia de la cantidad o precio de los bienes y servicios producidos (que acoge figuras como el impuesto sobre la actividad
económica, sobre bienes inmuebles o las licencias).
A partir de esta diferencia, la contabilidad establece tres criterios básicos de valoración:
• Precios básicos: corresponde al valor con que el producto sale de la unidad económica que lo genera. Es equivalente, por tanto, a la suma de
la retribución de los factores y el importe correspondiente a otros impuestos (netos de subvenciones) sobre la producción. Si el importe de
estos impuestos no se tuviese en cuenta se daría lugar a la antigua valoración a coste de factores, que ya no existe en los criterios contables
actualmente vigentes.
• Precios de productor: resultan de agregar a los valores a precios básicos los impuestos (netos de subvenciones) sobre productos e
importaciones, con la excepción del IVA. Se corresponde con el antiguo criterio de valoración de precios de salida de fábrica.
• Precios de adquisición: se corresponde con los precios efectivamente pagados por los consumidores en el mercado: al precio de productor en
este caso ha de sumarse el IVA que grava los productos en el momento de su adquisición y los márgenes correspondientes a la distribución y
transporte de los bienes y servicios. Esta valoración recibe también el nombre de precios de mercado.
De estos tres criterios, dos son los que se suelen utilizar para determinar el valor añadido: precios básicos y precios de adquisición (o de
mercado). Conviene advertir que cuando se determina el valor añadido, cualquiera que sea el criterio de valoración, los consumos
intermedios se deducen del valor de la producción total valorados a precios de adquisición: no en vano para el productor ese es el coste que
le supone obtenerlos en el mercado.
Para cerrar este apartado conviene hacer una última precisión: antes se aludió al valor añadido bruto, sin explicar su significado y sin
distinguirlo del valor añadido neto. La diferencia entre ambos radica en el consumo de capital fijo que, si bien entra en el primero de los
conceptos, se excluye del segundo. Parte de las rentas de la propiedad derivadas del proceso de producción (el excedente bruto de
explotación) han de dedicarse a reponer el capital empleado (amortización), sea por su deterioro físico, sea por su obsolescencia técnica.
Cuando este coste se deduce del valor añadido bruto, se obtiene el valor añadido neto (de igual forma, si se deduce ese componente del
excedente bruto de explotación se obtiene el excedente neto de explotación).
ANOTACIONES
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
3. El PIB, métodos de estimación y agregados derivados
3.1. Definición y limitaciones
3.1. DEFINICIÓN Y LIMITACIONES
El PIB constituye, sin duda, la macromagnitud económica más relevante para determinar la capacidad productiva de una economía. El PIB se
define como el valor de todos los bienes y servicios finales producidos por los factores productivos que operan en un territorio, durante un
período de tiempo determinado (generalmente, un año, aunque también existen estimaciones trimestrales y semestrales).
Como se explicó páginas atrás, la alusión a los bienes y servicios finales deriva de la necesidad de excluir los de carácter intermedio, al objeto
de evitar la doble contabilización. El hecho de que el PIB se refiera a los bienes y servicios producidos en un territorio quiere decir que se
considera la producción generada por los factores que operan en el seno de las fronteras, con independencia de su origen nacional. Dicho de
otro modo, el PIB de España considera el valor de los bienes y servicios generados por una empresa de origen francés radicada en España; y
no considera, sin embargo, el valor de los bienes y servicios finales generados por una empresa de capital español radicada, por ejemplo, en
Argentina. Por último, la definición alude al valor de los bienes y servicios generados durante un período de tiempo, lo que sugiere la
necesidad de distinguir entre variables flujo y stock.
Se entienden como variables flujo aquellas que expresan un valor que se realiza a lo largo del tiempo: para conocer su magnitud es necesario,
por tanto, disponer de dos cortes temporales, el comienzo y el final del período considerado. Es el caso, por ejemplo, de variables como el
consumo, las exportaciones, las importaciones o la inversión. Por su parte, las variables stock (o fondo) son aquellas que expresan el valor
acumulado de una variable en un momento determinado: para conocer su magnitud basta con un único corte temporal. Es el caso de
variables como la deuda, el patrimonio, la población o el stock de capital acumulado en un país. Por supuesto, existe una estrecha relación
entre ambos tipos de variables, de modo que una variable stock puede nutrirse de una variable flujo y esta última puede ser resultado de una
variable fondo. Por ejemplo, el stock de capital extranjero radicado en un país (variable stock) es la consecuencia de los procesos de inversión
extranjera acumulados a lo largo del tiempo (variable flujo); y, a su vez, el stock de capital invertido (variable stock) determina el
rendimiento del inversor (variable flujo).
Pues bien, el PIB constituye una variable flujo. Por tanto, no mide la riqueza o patrimonio de un país, sino su capacidad productiva para
generar renta (o bienes y servicios) a lo largo de un período, pero no el valor total de la riqueza acumulado en los períodos precedentes
(variable fondo). En la realidad internacional pueden encontrarse países notablemente ricos, desde la perspectiva de su patrimonio natural
reconocido, y cuyo PIB per cápita se encuentra por debajo de la media mundial (es el caso de la República Democrática del Congo, por
ejemplo), mientras otros países con dotaciones limitadas alcanzan niveles de renta per cápita muy superiores (es el caso de Japón, por
ejemplo). Por tanto, se trata de dos perspectivas distintas desde las que analizar la actividad económica.
Aunque el PIB constituya el agregado económico más central y el de mayor uso en el análisis económico, es un exceso suponer que es una
medida incontrovertible del bienestar material de una población. Entre las limitaciones más centrales que se le suelen atribuir a este
agregado económico figuran las siguientes:
En primer lugar, el PIB constituye una variable flujo, por lo que deja marginados aquellos otros aspectos, de importancia indudable en el progreso
económico, relacionados con las variables fondo implicadas. Por ejemplo, si un país basa su modelo de desarrollo en la explotación intensiva y acelerada de
sus recursos naturales de una forma insostenible (a través de una tasa de deforestación elevada, por ejemplo), este hecho se revelará en la contabilidad
nacional en un rápido crecimiento del PIB (variable flujo), sin considerar que ello se hace a costa de una pérdida acelerada del patrimonio forestal (variable
fondo), hipotecando las posibilidades de desarrollo futuras.
En segundo lugar, el PIB se define como el conjunto de bienes y servicios finales producidos por una economía, con independencia del carácter o finalidad de
tales producciones. Desde el punto de vista de la contabilidad nacional tendrán igual aportación al PIB el gasto de un millón de euros en servicios educativos
que en armamento militar, e igual contribución si se dedica a invertir en hospitales que en asumir los gastos derivados del deterioro social, como los
asociados al control del crimen o a los accidentes automovilísticos, por ejemplo. No obstante, es obvio que la contribución de cada uno de estos gastos al
bienestar agregado de la sociedad es bien diferente.
En tercer lugar, la generación del PIB genera costes ambientales que no son contemplados en el PIB y que se expresan en forma de emisiones, residuos o
agotamiento de recursos. Parece razonable demandar una valoración neta de la actividad económica, restando al valor de los bienes producidos, los costes
ambientales a los se hubiese dado lugar. Sin embargo, esto no sucede y, de este modo, se asume una valoración parcial y sesgada de lo producido. Dada la
importancia creciente adquirida por los costes ambientales derivados de la actividad económica, se han generado diversas propuestas tendentes a corregir
esta carencia (véase al respecto la Lección 6).
En cuarto lugar, el PIB evalúa los bienes y servicios finales dirigidos al mercado, de modo que se excluyen aquellas actividades que se realizan al margen del
circuito mercantil, aun cuando satisfagan necesidades altamente valoradas. Por ejemplo, una parte importante de la actividad productiva en los países más
pobres se desarrolla en el marco de una economía familiar de subsistencia, sin que parte de esas actividades lleguen a incluirse adecuadamente en el PIB.
En idéntico sentido, y con un grado mayor de generalidad, el PIB no contempla los gastos reproductivos y los cuidados en materia de salud dispensados en el
seno de la propia familia, como es el caso del trabajo ligado a la maternidad y al cuidado de los hijos, que han venido desarrollando tradicionalmente las
mujeres sin que se evalúe su esencial contribución al bienestar agregado. En esta carencia se fundamenta una de las críticas que las feministas realizan a la
contabilidad nacional por su falta de perspectiva de género (Recuadro 1).
En quinto lugar, el PIB es incapaz de valorar de forma apropiada la aportación del sector informal (es decir, el de aquellas actividades no registradas
legalmente) a la generación de renta de un país. Este aspecto, aunque importante en todas las economías, alcanza una trascendencia mayor en el caso de los
países en desarrollo, donde este sector es amplio y dinámico. Los economistas han derivado diversos procedimientos para aproximar la dimensión de este
sector, pero ninguno de estos métodos arroja resultados plenamente satisfactorios.
En sexto lugar, el PIB per cápita es una variable promedio que expresa la renta atribuida a un “individuo representativo” en una economía dada. Pero la
representatividad de ese valor promedio dependerá crucialmente de cómo esté distribuida la renta en el seno del país. Y sobre esta dimensión, esencial para
el bienestar agregado, no nos dice nada el PIB.
Por último, existe una contradicción manifiesta entre la apariencia de exactitud que proporciona una cifra precisa de medición del producto agregado y la
realidad de los procedimientos, en muchos casos aproximativos, con los que se obtiene esa magnitud. En los países desarrollados son frecuentes errores en
las evaluaciones próximos al 10%, pero en los países en desarrollo estos errores se amplifican, hasta llegar a valores próximos al 20% en los peores casos.
Recuadro 1
LA PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LA CONTABILIDAD NACIONAL
Para muchos autores existe una contradicción fundamental en la contabilidad nacional: no se incluye el trabajo realizado en el hogar (principalmente por las
mujeres), pese a su indiscutible aportación al bienestar agregado, y, sin embargo, se incluye la producción bélica o las actividades que dañan el medioambiente,
cuyo impacto sobre el bienestar es claramente adverso. Estos problemas cobran más vigencia en muchos países en vías de desarrollo en los que el trabajo
femenino es vital para la supervivencia de la familia. Por ejemplo, una niña de las tierras bajas de Zimbabwe puede dedicar cerca de 100 horas a la semana a la
recogida de agua, al cuidado de sus hermanos, a la búsqueda de comida, etc. Pero estas tareas no figuran en los datos de la contabilidad nacional. Una estimación
realizada por el PNUD de la contribución del trabajo no contabilizado de las mujeres en la economía mundial para el año 1993 lo estimó en 11 billones de dólares;
teniendo en cuenta que el PIB mundial fue de unos 23 billones de dólares en aquel año, significa que el valor reconocido de la producción total podría crecer en un
50 por 100 si se incluyese el trabajo femenino no remunerado. Más recientemente, en 2012, se realizó un cuidadoso estudio para saber en cuánto se podría evaluar
el trabajo doméstico ajeno al mercado, que descansa fundamentalmente sobre las mujeres: la estimación más modesta sugería que, de contemplarlo, el PIB de
Estados Unidos se vería incrementado en un 26%. Como se puede comprobar, este campo es de notable dimensión. Por ello, el Reino Unido ha elaborado una
cuenta satélite de la contabilidad nacional para registrar tentativamente este aspecto.
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internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
3. El PIB, métodos de estimación y agregados derivados
3.2. Vías de estimación del PIB
3.2. VÍAS DE ESTIMACIÓN DEL PIB
Tal como se señaló al analizar el circuito económico, la estimación de la renta se puede hacer bien evaluando los bienes y servicios finales
producidos, bien considerando el gasto realizado por las unidades económicas, bien tomando en cuenta las rentas derivadas del servicio de
los factores. Son las tres vías existentes –oferta, demanda y renta– para estimar el PIB que, con los ajustes correspondientes, deben dar
exactamente lo mismo. El cuadro 1 anticipa el contenido y la equivalencia de estas tres vías.
Cuadro 1. Las tres vías para determinar el PIB
Operaciones
PIB (a precios de mercado) por la vía de la demanda
• Consumo final.
• Formación bruta de capital fijo.
• Variación de existencias.
• Exportaciones de bienes y servicios.
– Importaciones de bienes y servicios.
PIB (a precios de mercado) por la vía de la oferta
• VAB (pm) Ramas agraria y pesquera.
• VAB (pm) Ramas industriales.
• VAB (pm) Ramas de servicios.
PIB (a precios de mercado) por la vía de la renta
• Remuneración de asalariados.
• Excedente neto de explotación.
• Consumo de capital fijo.
• Impuestos sobre la producción e importación.
– Subvenciones a la producción e importación.
El primer método posible para estimar el PIB lo proporciona la vía de la demanda agregada (o gasto), que toma en cuenta la suma de los
empleos o destinos finales de todos los bienes y servicios producidos por los factores que operan en el seno de las fronteras nacionales. Lo
que obliga a considerar el consumo final efectivo (tanto privado como colectivo), la formación bruta de capital y las exportaciones de bienes y
servicios; no obstante, dado que tanto los hogares como las empresas pueden abastecerse en otros mercados (que, por tanto, no son parte del
PIB del país), habrá que deducir el valor de las importaciones de bienes y servicios. Es decir,
PIB (pm) = CF + FBC + X – M (2)
Siendo CF el consumo final efectivo, FBC la formación bruta de capital, X las exportaciones de bienes y servicios y M las importaciones de
bienes y servicios. El Cuadro 2 muestra cómo se calcula el PIB por la vía de la demanda para el caso de España en 2010 y 2017 (en estimación
de avance).
Cuadro 2. PIB de España por la vía de la demanda agregada (a precios corrientes, en millones de euros)
CONCEPTO
2010
2017
1. Gasto en consumo final
840.492
886.187
– Consumo final de los hogares
607.981
658.488
– Consumo final de las ISFLSH
10.774
12.009
– Consumo final de las AA.PP.
221.737
215.690
2. Formación bruta de capital
254.549
246.141
– Formación bruta de capital fijo
248.987
238.952
– Variación de existencias
5.562
7.189
3. Exportación de bienes y servicios
275.847
400.216
4. Importación de bienes y servicios
289.953
366.225
B. PRODUCTO INTERNO BRUTO (suma 1 a 3 - 4) 1.080.935
1.166.319
Fuente: Instituto Nacional de Estadística
La vía de la oferta ofrece un procedimiento alternativo para estimar el PIB, a partir de la suma de los valores añadidos de los diferentes
sectores institucionales o de las distintas ramas de actividad. En este caso, el PIB a precios mercados resulta de sumar el valor añadido bruto
a precios básicos de cada rama de actividad, sumando los impuestos netos de subvenciones sobre los productos, ya que estos no se asignan a
rama de actividad alguna. Es decir,
PIB (pm) = VAB a precios básicos del sector primario + VAB a precios básicos del sector secundario + VAB a precios básicos del sector terciario
+ Impuestos sobre productos – Subvenciones sobre productos (3)
Un ejemplo de este método de calcular el PIB, de nuevo recurriendo a los datos de España, se muestra en el Cuadro 3.
Cuadro 3. PIB de España por vía de la oferta (a precios corrientes, en millones de euros)
Concepto
2010
2017
1. Ramas Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca 25.253
31.335
2. Ramas Industria
169.978
190.375
3. Construcción
87.526
64.751
4. Ramas Servicios
707.126
771.006
– Comercio, transporte y hostelería
222.546
253.553
– Información y comunicaciones
43.450
44.447
– Actividades financieras y de seguros
43.936
41.272
– Actividades inmobiliarias
100.489
112.981
– Actividades profesionales
70.971
86.101
– Administración pública, sanidad y educación
185.111
190.412
– Actividades artísticas, recreativas y otros servicios
40.643
42.240
5. Impuestos netos sobre los productos
91.052
108.852
PRODUCTO INTERNO BRUTO (suma 1-5)
1.080.935
1.166.319
Fuente: Instituto Nacional de Estadística
Finalmente, se puede calcular el PIB por el método de la renta, agregando el pago por los servicios de los factores integrados en la producción.
De acuerdo con la naturaleza del factor considerado, se tratará de remuneración de asalariados (trabajo), excedente bruto de explotación
(capital) y rentas mixtas brutas (trabajo y capital sin posibilidad de desagregación). Para que la suma de las rentas se exprese a precios de
mercado habrá que agregar a ese resultado los impuestos netos de subvenciones sobre producción e importaciones. Este último concepto
incluye toda la imposición (y las subvenciones) que inciden sobre la actividad productiva. Es decir,
PIB (pm) = RA + EBE + Ipm – Spm (4)
Siendo RA la remuneración de salariados, EBE el excedente bruto de explotación (que incluye las rentas mixtas brutas), Ipm los impuestos
sobre la producción y la importación y Spm la subvención sobre la producción y la importación. El cuadro 4 ofrece la estimación del PIB de
España por esta vía.
Cuadro 4. Estimación del PIB de España por la vía de la renta (a precios corrientes, en millones de euros)
Concepto
2010
2017
1. Remuneración de asalariados
541.475
547.311
2. Excedente bruto de explotación (rentas mixtas)
445.849
499.011
3. Impuestos netos sobre la producción y las importaciones 93.611
119.997
PRODUCTO INTERNO BRUTO (suma 1-3)
1.166.319
Fuente: Instituto Nacional de Estadística
1.080.935
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Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
3. El PIB, métodos de estimación y agregados derivados
3.3. Otros agregados económicos
3.3. OTROS AGREGADOS ECONÓMICOS
Aun cuando el PIB sea la macromagnitud más utilizada, existen otros agregados económicos útiles para diagnosticar la situación económica
de un país. Entre ellos, uno de los más utilizados es el Producto Nacional Bruto (PNB): a diferencia del PIB, que se basa en el principio de
territorialidad (es decir, dónde se desarrolla la actividad económica), el PNB adopta la perspectiva del lugar donde reside el propietario de los
factores empleados en la actividad económica (y, por lo mismo, hacia dónde se dirigen las rentas que retribuyen esos factores). Hasta los años
setenta los organismos internacionales preferían utilizar el PNB, que sustituyeron por el PIB, posteriormente, alegando que el principio de
residencia de los factores pierde relevancia en una economía cada vez más globalizada.
En principio, cabe suponer que, en cualquier economía, habrá una elevada coincidencia entre ambas macromagnitudes: las discrepancias
surgirán si existe una parte importante del capital nacional invertido en el exterior (o del extranjero invertido en el país) y si hay actividad de
prestación de servicios en el exterior de mano de obra residente (o en el interior de mano de obra no residente). Cabe esperar, por tanto, que
los países en vías de desarrollo tengan un PNB menor que el PIB, al ser demandantes netos de capitales (receptores de inversiones
extranjeras), mientras lo contrario sucede en los países industrializados.
De cuanto se ha dicho se deriva que es fácil obtener el PNB a partir del PIB, simplemente agregando el cobro de las rentas primarias de los
factores residentes provenientes del exterior y deduciendo el pago por las rentas primarias de los factores no residentes que se pagan al
exterior. Es decir,
PNB (pm) = PIB (pm) + RPN (5)
Siendo RPN las rentas primarias netas provenientes del exterior (que, a su vez, expresan la diferencia entre las rentas de los factores
provenientes del resto del mundo y las rentas de los factores pagadas al resto del mundo). El Cuadro 5 reproduce los cálculos para el caso
español del PNB.
Cuadro 5. Derivación de otras magnitudes de España (en millones de euros)
Concepto
2010
2017
PRODUCTO INTERIOR BRUTO
1.080.935
1.166.319
Rentas primarias netas procedentes del resto del mundo
–15.155
–1.273
PRODUCTO NACIONAL BRUTO
1.065.780
1.165.046
Transferencias corrientes netas procedentes del resto del
mundo
–12.718
–10.306
RENTA NACIONAL DISPONIBLE BRUTA
1.053.062
1.154.740
– Consumo de capital fijo
182.025
202.816
RENTA NACIONAL DISPONIBLE NETA
871.037
951.924
Fuente: Instituto Nacional de Estadística
Como se ha señalado páginas atrás, es posible pasar de valores brutos a valores netos de una macromagnitud con solo deducir el consumo de
capital fijo. De este modo, se pueden derivar tanto el Producto Interior Neto (PIN) como el Producto Nacional Neto (PNN) a partir del PIB y del
PNB, respectivamente. Es decir,
PIN (pm) = PIB (pm) – CCF (6)
PNN (pm) = PNB (pm) – CCF (7)
Siendo CCF el consumo de capital fijo. Conviene advertir que al PNB se le denomina, en ocasiones, Renta Nacional Bruta (RNB) y al PNN,
Renta Nacional Neta (RNN).
La anterior precisión abre paso a un agregado de notable relevancia: la Renta Nacional Bruta Disponible (RNBD), también denominada Renta
Disponible. Por tal se entiende la capacidad de gasto de una economía. Una parte de esa capacidad de gasto se derivará de las rentas
percibidas por el servicio de sus factores de producción (empleados tanto en el mercado doméstico como en el resto del mundo), que quedan
recogidas en la estimación de la RNB (o, equivalentemente, del PNB). Ahora bien, de forma adicional, el país puede recibir transferencias
corrientes del exterior (o pagar transferencias corrientes al exterior) que alteren su capacidad de gasto. Por ello, la RNBD se estima como el
resultado de agregar a la RNB las transferencias corrientes netas (también denominadas rentas secundarias netas) procedentes del exterior
(de nuevo, cuadro 5). Es decir,
RNBD (pm) = PNB (pm) + TCN (8)
Siendo TCN las transferencias corrientes netas procedentes del exterior (a su vez, resultado de sumar las transferencias corrientes cobradas y
restar las transferencias corrientes pagadas al exterior). Esas transferencias corrientes netas se denominan en la Balanza de Pagos las rentas
secundarias netas (véase Lección 7). De igual modo, aunque es menos utilizado, cabría definir la Renta Nacional Neta Disponible (RNND),
RNND (pm) = PNN (pm) + TCN (9)
La capacidad de gasto de una economía (es decir, su RNBD) se puede emplear bien en consumo, bien en ahorro. Por tanto, el ahorro nacional
bruto (ANB) será la resultante de deducir a la RNBD el gasto realizado en consumo final. Dado que se trata de una diferencia, el signo es
indeterminado: puede ser positivo si la RNBD es superior al consumo final o negativo en caso contrario. Es decir,
ANB = RNBD – CF (10)
El ahorro nacional bruto constituye la fuente de financiación básica de la inversión. No obstante, pueden existir transferencias de capital
recibidas del exterior que complementen el ahorro nacional bruto y, al tiempo, transferencias de capital pagadas al exterior que detraigan
parte de la capacidad de financiación del ahorro nacional bruto. Así pues, la financiación de la actividad inversora vendrá dada por la suma
del ANB y las transferencias de capital netas procedentes del exterior (que ya recogen la diferencia entre las transferencias de capital
cobradas y pagadas al exterior). Si la inversión (la formación bruta de capital en términos de contabilidad nacional) es superior a la
capacidad nacional de financiación, el país tendrá necesidad de financiación, que se resolverá a través de un incremento de sus pasivos (o
disminución de sus activos) frente al exterior; y, a la inversa, si la capacidad de financiación de la inversión supera a la inversión
efectivamente realizada, habrá una capacidad de financiación no ejecutada, lo que supone que se incrementan los activos (o disminuyen los
pasivos) frente al exterior. Es decir,
ANB + TNC – FBC = Capacidad de financiación (+) o Necesidad de financiación (–) (11)
Como se estudiará en la Lección 7, la capacidad o necesidad de financiación altera la posición frente al exterior de una economía abierta,
teniendo reflejo en su balanza de pagos.
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Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
4. Comparaciones en el tiempo y en el espacio
4.1. Operaciones básicas con series temporales
4.1. OPERACIONES BÁSICAS CON SERIES TEMPORALES
Una de las características más centrales de la economía como ciencia es que su objeto de análisis evoluciona y cambia con el tiempo, lo que
afecta también a las variables a través de las que se expresa la actividad económica. Por este motivo, para detectar tendencias o interpretar
los datos en su evolución, el economista está obligado a trabajar con series temporales; es decir, con variables que evolucionan a lo largo del
tiempo. Para facilitar el análisis, la economía aplicada ha desarrollado un instrumental para el tratamiento de series temporales, que aquí
solo se presentará en sus componentes más sencillos e introductorios.
Cuadro 6. Tasas de crecimiento, índice y deflactor del PIB de India
PIB
(millones
de
dólares a precios
corrientes)
Tasa de crecimiento
interanual (%)
Índice del PIB a
precios corrientes
(base 100 en 2000)
PIB (US$ a precios
constantes de 2010)
Deflactor
implícito
2000
462.147
100
802.754
57,5
2001
478.965
3,63
103,6
841.479
56,9
2002
508.069
6,07
109,9
873.489
58,1
2003
599.593
18,01
129,7
942.148
63,6
2004
699.689
16,69
151,4
1.016.795
68,8
2005
808.901
15,60
175,0
1.111.202
72,8
2006
920.316
13,77
199,1
1.214.143
75,8
2007
1.201.112
30,51
259,8
1.333.146
90,1
2008
1.186.953
-1,17
256,8
1.385.018
85,7
2009
1.323.940
11,54
286,4
1.502.465
88,1
2010
1.656.617
25,12
358,4
1.656.617
100,0
2011
1.823.050
10,04
394,4
1.766.589
103,2
2012
1.827.638
0,25
395,4
1.862.981
98,1
2013
1.856.722
1,59
401,7
1.981.953
93,6
2014
2.039.127
9,82
441,2
2.128.821
95,7
2015
2.102.391
3,10
454,9
2.302.414
91,3
2016
2.274.230
8,17
492,1
2.466.177
92,2
2017
2.600.818
1436
562,7
2.630.947
98,8
Fuente: Banco Mundial, World Development Indicators, https://databank.worldbank.org/data/source/world-development-indicators#
Cuando se trabaja con una variable que evoluciona en el tiempo, una primera información relevante se refiere a su comportamiento
dinámico: cuánto crece cada año o en promedio a lo largo de un período. La tasa de crecimiento de una variable entre dos momentos
sucesivos es fácil de estimar: es la proporción que supone la variación respecto al valor de partida en el tramo de tiempo considerado
(generalmente expresado en términos porcentuales). Es decir,
(12)
Siendo V el valor de la variable y t el año (o el tramo de tiempo) considerado. Por ejemplo, en la columna 1 del cuadro 6 se representa la
evolución del PIB corriente de India, entre los años 2000 y 2015. Pues bien, la tasa de crecimiento interanual correspondiente al año 2010 será
la variación porcentual del PIB en ese año respecto al precedente (columna 2), esto es:
El mismo procedimiento habría que utilizar para estimar la tasa de crecimiento acumulada a lo largo de un período: en este caso dividiendo el
crecimiento agregado por el valor inicial del período en cuestión (generalmente en términos porcentuales). Es decir,
(13)
En el ejemplo contenido en el cuadro 6, la tasa de crecimiento acumulativa del período 2010-2017 será:
Ahora bien, en ocasiones no se trata de analizar tanto la tasa de crecimiento acumulada de un período cuanto la tasa interanual promedio a
lo largo de un período. En principio, cabría la posibilidad de estimar la tasa de crecimiento de cada año y estimar la media dividiendo por el
número de años. Esta es la tasa promedio simple. Es decir,
(14)
En el ejemplo adoptado, la tasa promedio simple de crecimiento interanual del PIB a precios corrientes, durante el período 2000-2017 será
(media de las tasas de la columna 2) igual a 11%. Puede comprobarse, sin embargo, que, si se sometiese la variable a esa tasa de crecimiento
continuada a lo largo de los años del período, a partir del PIB de 2000, no se obtendría exactamente el PIB del año 2017. La razón es sencilla:
al emplear la tasa media simple no se está tomando en cuenta el efecto de acumulación del PIB a lo largo del tiempo. Es decir, no se considera
el hecho de que la tasa de crecimiento opera sobre una base sucesivamente acrecentada. Para corregir esta limitación es necesario acudir a la
tasa promedio acumulativa, que utiliza para su estimación la fórmula del interés compuesto. Se entiende como tasa promedio acumulativa
aquella a la que debiera crecer regularmente la variable a lo largo del tiempo para transitar desde el valor inicial al valor final del período.
Pues bien, supóngase una variable que crece a una tasa anual acumulativa promedio de r a lo largo de tres años; el valor de la variable
evolucionará en el siguiente sentido:
Así pues, en general
(15)
En consecuencia, si se conocen los valores de la variable en los momentos inicial y final del período, se puede estimar la tasa promedio
acumulativa, que puede expresarse como:
(16)
En el caso del ejemplo adoptado (PIB corriente en el período 2000-2017), la tasa de crecimiento promedio acumulativa será, por tanto:
En ocasiones no se desea tanto conocer las tasas de crecimiento de una variable cuanto tener una idea fácilmente observable de su evolución
en el tiempo. Algo que puede verse obstaculizado por la mera expresión de las magnitudes absolutas de la variable, que en ocasiones son
muy elevadas. Una forma de resolver este problema es construir un índice simple: esto es, un indicador que muestre la variación de la
variable en el tiempo en relación con el valor que esta adopta en un año dado (llamado año base). Así pues, para elaborar un índice se otorga
un valor convenido al año base (generalmente 100) y se calculan las magnitudes correspondientes al resto de los años como proporciones
porcentuales respecto al año base. Es decir, si se considera el año 0 como base, el valor del índice correspondiente al año t será:
(17)
En la columna 3 del cuadro 6 se contiene el resultado de realizar esta operación con el PIB pm a precios corrientes, utilizando 2000 como año
base.
Por último, en ocasiones no interesa tanto el índice de una variable cuanto de un conjunto de variables, con pesos diferenciados en el total: se
trata de construir, por tanto, un índice compuesto. Es el caso, por ejemplo, de la estimación de un índice de precios, en el que se ha de
considerar la evolución del precio de cada uno de sus componentes, ponderados por el peso que cada uno de ellos tiene en la demanda. En
ese caso, el índice compuesto será:
(18)
Siendo ai las ponderaciones correspondientes a cada uno de los componentes del índice.
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internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
4. Comparaciones en el tiempo y en el espacio
4.2. Variables reales y nominales
4.2. VARIABLES REALES Y NOMINALES
Una de las consecuencias de trabajar con variables económicas que cambian en el tiempo es que, habitualmente, se ven afectadas por
alteraciones en sus precios. Este fenómeno puede hacer que aparezca como crecimiento de una variable lo que no es sino una elevación de
su precio en el mercado. Por ejemplo, en el año 2002, la inflación de Argentina llegó a más de un 40%, esto quiere decir que solo debido a este
factor el PIB nominal creció en una tasa similar, sin que ello haya supuesto aumento alguno en la renta efectiva de la economía argentina o
en el bienestar material de sus ciudadanos. Este hecho es el que obliga a distinguir entre variables valoradas a precios corrientes (o
nominales) y a precios constantes (o reales). En el primer caso la variable se expresará a los precios propios de cada momento, mientras que
en el segundo caso se tratará de descontar el cambio que hayan experimentado los precios, tomando como criterio de valoración para todo el
período los precios de un año base.
En suma, se parte de que el valor corriente de una variable V es el resultado de la cantidad producida Q por su precio P. De modo que el valor
en dos períodos (0 y t) del tiempo será,
(19)
Si se comparan directamente las variables corrientes Vt y V0 se estará considerando tanto la evolución que sufre Q como la que
experimentan los precios, P. Así pues, si se quiere tener una apreciación de la evolución real de la variable habrá que eliminar el efecto de los
precios. La forma más simple de conseguir este resultado es convirtiendo la variable V de precios corrientes a precios constantes (adoptando,
por ejemplo, los propios del año de base). Es decir,
V*t = Qt Po
(20)
Lo cual es resultado de dividir el valor corriente de la variable por sus precios en el momento t y multiplicándola por los precios propios del
año base. Es decir,
(21)
Donde V* expresa la variable a precios constantes. En este caso se podrá comparar V0 con V*t sabiendo que se ha eliminado el efecto de los
precios.
Conviene llamar la atención sobre el hecho de que el cociente de precios que figura en el denominador de (21) expresa un índice de precios
(véase expresión 18). Lo que sugiere una forma general de pasar de valores corrientes a valores constantes de una variable: basta con dividir
los valores corrientes por el índice de precios. Es decir,
(22)
Volviendo al ejemplo adoptado de India, el PIB a precios constantes del año 2010 figura en la columna 4 del cuadro 6. El deflactor implícito
con el que se obtuvo ese PIB a precios constantes es el que figura en la columna 5. De hecho, si se multiplican las columnas 4 y 5 se obtendrá
el valor del PIB corriente (columna 1). Y, a la inversa, si se divide la serie en precios corrientes por el deflactor se obtiene el PIB a precios
constantes (columna 4).
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
4. Comparaciones en el tiempo y en el espacio
4.3. Comparaciones en el espacio
4.3. COMPARACIONES EN EL ESPACIO
En un mundo compuesto por países con monedas diferentes es necesario plantearse el modo más adecuado de realizar las comparaciones
entre países. Una primera solución posible consiste en reducir los valores de las variables objeto de comparación a una moneda común, a
través de los respectivos tipos de cambio nominales. Así, por ejemplo, si se toma (como suele hacerse) el dólar estadounidense como unidad
de cuenta para las comparaciones internacionales, bastará por convertir las variables del país objeto de estudio a dólares corrientes, a través
de tipos de cambio nominal. Por ejemplo, en el caso del PIB, basta con dividir su expresión en moneda nacional por el tipo de cambio
respecto al dólar (expresado como moneda nacional por dólar). Es decir:
(23)
Por ejemplo, en el año 2013 la población de Argentina fue de 41,45 millones de personas, su PNB de 3.281 millones de pesos a precios
corrientes y el tipo de cambio oficial con el dólar fue de 5,5 pesos. Aplicando la fórmula anterior, el PNB per cápita en dólares será de en
torno a 14.390.
La conversión parece sencilla, pero pueden existir dudas acerca de su pertinencia, debido a las características del tipo de cambio nominal
como factor de conversión. En primer lugar, porque en multitud de ocasiones los gobiernos inciden sobre el valor del tipo de cambio,
alejándolo de las condiciones de equilibrio. En segundo lugar, es posible que el tipo de cambio exprese adecuadamente las correspondencias
entre el valor de los bienes y servicios objeto de comercio exterior, pero es difícil que pueda desempeñar esa labor de conversión para
aquellos ajenos a la competencia internacional (como la vivienda, el servicio de transporte urbano, los peluqueros o los servicios de una casa
de comidas). Existe la evidencia, por lo demás, de que en los países en desarrollo estos bienes son notablemente más baratos de lo que se
derivaría de su traducción a precios internacionales a través del tipo de cambio nominal. En suma, el recurso al tipo de cambio tenderá a
subestimar las rentas reales de los países más pobres.
Conscientes de estas dificultades, diversos investigadores e instituciones internacionales dedicaron esfuerzos a definir unos precios
internacionales que permitiesen una comparación más fiable de la renta real de los diversos países. Estos ensayos comenzaron con los
trabajos de Naciones Unidas a través del Programa de Comparaciones Internacionales, que determinaron precios comparables de un grupo
de países, a lo largo del período 1970-1985; posteriormente, los investigadores HESTON y SUMMERS elaboraron una base de datos (las Penn World
Tables) con variables básicas de la contabilidad nacional de un grupo amplio de países a precios internacionales comparables en una moneda
común; también Angus MADDISON creó una valiosa base de datos con series históricas del PIB de la economía internacional en términos
comparables; y, por último, el Banco Mundial se sumó a esa misma tarea, presentando en estos últimos años los datos del PIB en términos
internacionalmente comparables para buena parte de los países.
A todos estos ensayos es común una misma lógica: encontrar un modo de convertir las diversas monedas nacionales a una divisa
internacional, de modo que expresen similares capacidades adquisitivas en los países objeto de comparación. Para que se entienda el
proceder, supóngase una economía compuesta únicamente por arroz, que se vende en Argentina a 20 pesos y en Estados Unidos a 2 dólares.
Quiere esto decir que con 10 pesos se tiene capacidad de consumir equivalente a la que proporciona un dólar en Estados Unidos. Esta
relación expresará la paridad del poder adquisitivo, que puede diferir del tipo de cambio oficial.
Por supuesto, en la realidad las cosas son más complejas, ya que el mundo no solo produce arroz. Por ello, el procedimiento de determinación
de las paridades del poder adquisitivo comporta construir precios internacionales de una cesta amplia y representativa de bienes y servicios,
promediando de acuerdo con el peso que cada uno de ellos tiene en la demanda de los distintos países. La estimación del PIB que se hace a
partir de estos precios internacionales se dice que está basada en la paridad del poder adquisitivo (PPA), ya que la conversión a la moneda de
referencia asegura similar capacidad adquisitiva.
Las estimaciones basadas en la PPA corrigen en gran medida la subvaloración que el tipo de cambio introduce en la valoración del PIB de los
países más pobres y, al contrario, corrigen a la baja las valoraciones del PIB de algunos países ricos. No obstante, no existe una regularidad en
ese tipo de correcciones, que suelen afectar a todo tipo de países. En el cuadro 7 se ofrece la relación de ejemplos que ilustran lo que se
menciona. En algunos casos los desajustes son notables. Por ejemplo, en los casos de India o Indonesia el PIB per cápita en paridad del poder
adquisitivo multiplica por tres el correspondiente al que fija el tipo de cambio corriente; y, al contrario, en el caso de Suiza o de Noruega, este
último es superior al que fija la paridad del poder adquisitivo.
Como tendencia general, la aplicación del PPA tiende a reducir parcialmente las desigualdades entre los países ricos y pobres, respecto a la
que se deriva de la utilización del tipo de cambio. Lo cual es acorde con lo señalado páginas atrás acerca de la subestimación que introduce el
tipo de cambio en la valoración de los bienes y servicios no expuestos a la competencia internacional en los países más pobres.
Cuadro 7: PIB per cápita y PIB per cápita en PPA, 2015
País
PIB per cápita en
PPA (dólares) (2)
PIB per cápita en dólares corrientes (1)
(2)/(1)
Ejemplos de países con un PIB per cápita en PPA superior
India
1.593
6.104
3,83
Madagascar
401
1.465
3,64
Argelia
4.154
14.688
3,53
Pakistán
1.434
5.010
3,49
Indonesia
3.346
11.057
3,30
Suiza
80.999
62.557
0,77
Australia
56.290
46.270
0,82
Noruega
74.481
62.083
0,83
Dinamarca
53.014
49.020
0,92
Islandia
50.722
47.717
0,94
España
25.684
34.727
1,35
Ejemplos de países con un PIB per cápita inferior
* En dólares estadounidenses
Fuente: Banco Mundial, World Development Indicators, https://databank.worldbank.org/data/source/world-development-indicators#
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internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
5. Distribución de la renta
5. DISTRIBUCIÓN DE LA RENTA
Al dividir el PIB agregado por la población de un país, se obtiene el PIB per cápita. Esta variable se suele utilizar como expresiva del nivel de
desarrollo del país en cuestión, por cuanto expresa la renta correspondiente al ciudadano o ciudadana promedio. No obstante, el grado de
representatividad de esa renta promedio depende crucialmente de cómo se distribuya la renta entre la población: cuanto más desigual sea
un país, menor representatividad tiene la renta per cápita. Se trata de un fenómeno importante que un economista debe conocer, pero ¿cómo
medir la desigualdad? En principio, existen diversos criterios desde los que contemplar los aspectos distributivos. Así, se aludirá a la
distribución funcional de la renta cuando alude a la retribución de los distintos factores que contribuyeron a la producción (rentas salariales,
excedente bruto de explotación); se hablará de distribución regional cuando se contempla la asignación de la renta entre los diversos
territorios de un país; y, en fin, se aludirá a la distribución personal cuando lo que se persigue es conocer cómo se distribuye la renta entre los
hogares. A esta última perspectiva es a la que se aludirá a continuación.
Un procedimiento sencillo para visualizar el patrón de distribución personal de la renta de un país es la llamada curva de Lorenz. Para ello es
necesario disponer de información acerca de la distribución de la renta entre los hogares en el seno de un país. Por ejemplo, en las dos
primeras columnas del cuadro 8 se ofrece la distribución de la renta correspondiente a Brasil y Corea en la primera mitad de los noventa. La
información se presenta del siguiente modo: se divide la población en segmentos iguales (en este caso en quintiles), ordenados de acuerdo
con su nivel de renta (de menor a mayor) y se le asigna a cada uno de ellos la proporción de la renta total que les corresponde. Las columnas
3 y 4 acumulan para cada segmento la cuota de todos cuantos están por debajo de ese nivel de renta: es decir, la cuota acumulada del quintil
tercero será la suma de cuotas de los quintiles primero, segundo y tercero; y la cuota acumulada del último quintil será necesariamente 100.
Cuadro 8. Distribución de la renta y curva de Lorenz
Quintiles
Brasil Distribución (%)
Corea Distribución (%)
Brasil Acumulado (%)
Corea Acumulado (%)
Primero
2
7
2
7
Segundo
5
13
7
20
Tercero
10
16
17
36
Cuarto
18
22
35
58
Quinto
65
42
100
100
Fuente: Deininger y Squire (1996)
A continuación se representa en el eje de ordenadas el porcentaje acumulado de renta y en el de abscisas el porcentaje acumulado de
población. La curva de Lorenz representa el porcentaje acumulado de renta que corresponde a cada segmento acumulado de población
(gráficos 3 y 4). Obsérvese que, si el país tuviese una distribución plenamente equitativa, a cada segmento de población le debiera
corresponder igual cuota de renta (es decir, el 20% de la población debería acumular el 20% de renta, el 40% de población, el 40% de renta y
así sucesivamente). De tal modo que la representación de la equidistribución vendría dada por la diagonal. Cuanto más alejada de esa
diagonal esté la correspondiente curva de Lorenz, más desigual será la distribución de la renta del país. Es claro que en el ejemplo adoptado
Brasil tiene un nivel de desigualdad notablemente superior a Corea.
Gráfico 3.– Curva de Lorenz de Brasil
Gráfico 4.– Curva de Lorenz de Corea
Una forma numérica de aproximar de modo sintético la desigualdad es a través del llamado coeficiente de Gini (cuadro 9). El coeficiente de
Gini está emparentado con la curva de Lorenz, ya que lo que mide es la relación existente entre la superficie que media entre la curva de
Lorenz y la recta de equidistribución y la correspondiente al triángulo que se encuentra por debajo de esa misma recta de equidistribución.
Cuanto más desigual sea la distribución de la renta, más alejada estará la curva de Lorenz de la diagonal y, por tanto, mayor será el índice de
Gini. En términos teóricos, el índice se mueve entre 0, cuando la renta está equidistribuida, y 1, cuando toda la renta la posee un único
segmento de la población. Su expresión algebraica más sencilla es la siguiente:
(24)
donde p y q son los porcentajes acumulados de la población y de la renta por estratos de menor a mayor. Si se aplica esta expresión a los
datos del Cuadro 8, se confirma que el Índice de Gini de Corea (39,5) es inferior al de Brasil (69,5), lo que indica que los niveles de desigualdad
son superiores en el país latinoamericano.
Cuadro 9: Distribución de la renta: países más igualitarios y más inequitativos
Índice de
Gini (1)
IDH
(2)
(2017)
IDH
ajustado
por
desigualdad 2017 (3)
Pérdida global
[(2-3) ×100]
Índice de desigualdad
de género (2017)
10 Países más igualitarios
Ucrania
25
0,751
0,701
6,6
0,285
Eslovenia
25,4
0,896
0,841
5,6
0,054
R. Checa
25,9
0,888
0,840
5,3
0,124
Moldavia
26,3
0,700
0,627
10,4
0,226
Kosovo
26,5
-
-
-
-
Eslovaquia
26,5
0,855
0,797
6,8
0,180
Kirguistán
26,8
0,672
0,606
9,8
0,392
Kazajistán
26,9
0,800
0,737
7,9
0,197
Belarusia
27
0,838
0,755
6,5
0,130
Finlandia
27,1
0,920
0,868
5,6
0,058
Sudáfrica
63
0,699
0,467
33,2
0,389
Namibia
59,1
0,647
0,422
34,8
0,472
Zambia
57,1
0,588
0,388
34,1
0,517
Mozambique
54
0,437
0,294
32,7
0,552
Brasil
51,3
0,759
0,578
23,9
0,407
Colombia
50,8
0,747
0,571
23,6
0,383
Guinea-Bissau
50,7
0,455
0,276
39,4
-
Panamá
50,4
0,789
0,623
21,1
0,461
Honduras
50
0,617
0,459
25,6
0,461
Congo
48,9
0,606
0,469
22,6
0,578
España
36,2
0,891
0,754
15,4
0,080
10 Países más desigualitarios
Fuente: Banco Mundial (World Development Indicators) y PNUD (Informe sobre el Desarrollo Humano 2018)
Nota: La selección de países en el cuadro se ha realizado entre aquellos con información estadística disponible posterior al año 2010.
Como se puede derivar de la información disponible (columna primera del cuadro 9), los niveles mayores de igualdad se registran en los
países desarrollados (particularmente, entre los nórdicos) y en algunos países de antigua economía planificada; por el contrario, los niveles
más elevados de inequidad se dan en países de América Latina y en África Subsahariana. Obsérvese que no necesariamente coinciden los
países más pobres con los más desiguales: es el caso, por ejemplo, de Colombia o Brasil, que son países de alta desigualdad, pero de nivel de
renta medio alta.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
6. Indicadores de Desarrollo Humano
6. INDICADORES DE DESARROLLO HUMANO
En diversas ocasiones se ha tratado de elaborar un indicador que aproximase el nivel de desarrollo de los países de una manera más
completa que el PIB per cápita. Un avance notable en ese sentido se produjo en la década de los noventa, cuando el Programa de Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD) propuso el índice de desarrollo humano (IDH), como forma de hacer operativa su nueva visión del
desarrollo. Una visión que identifica el desarrollo con un proceso de ampliación de las capacidades y de las opciones de las personas para
hacer aquello que valora. Sin duda, los ingresos son uno de los condicionantes de esas capacidades y opciones, pero no es la única dimensión
relevante: las personas también buscan vivir una vida sana, tener acceso a la formación, disfrutar de la libertad o ser tratados con dignidad.
Por ello, el nuevo concepto trata de integrar otros logros, distintos de los estrictamente económicos, que son cruciales para el desarrollo de la
vida de las personas.
Hay ámbitos que son difíciles de traducir a un indicador cuantitativo que suscite consenso, por ese motivo el IDH se construye sobre tres
dimensiones que se consideran centrales para el ser humano: disfrutar de una vida larga y saludable, tener acceso a los procesos de
educación para la ampliación de conocimientos y capacidades, y disponer de medios materiales para llevar una existencia digna. Esas tres
dimensiones han estado en la definición del IDH desde su origen, en 1990, aun cuando los indicadores con los que se aproximan esas
dimensiones han sufrido algún cambio en el período considerado.
En la actualidad, las tres dimensiones que componen el IDH –salud, educación y recursos – se traducen en los siguientes indicadores: la salud
viene medida a través de la esperanza de vida promedio al nacer; la educación, a través de la media aritmética de dos indicadores, los años
de educación promedio y los años esperados de instrucción; y los recursos se miden a través del PNB per cápita en PPA. Al tratarse de
medidas diferentes, es necesario normalizar los valores de cada una de ellas para obtener el índice agregado. Para ello, se ponen los valores
propios de cada país en relación con la escala de valores máximos y mínimos a escala internacional (Cuadro 10).
Cuadro 10. Valores máximos y mínimos para el cálculo del IDH (2017)
Indicador
Valor máximo
Valor mínimo
Esperanza de vida
85
20
Años de educación promedio
15
0
Años esperados de instrucción 18
0
PNB per cápita en PPA
100 dólares
75.000 dólares
Fuente: PNUD, Informe Sobre Desarrollo Humano 2018
Posteriormente, se aplica la siguiente fórmula para averiguar el correspondiente valor para cada uno de los índices de país:
Identificado el valor de cada componente, el IDH se calcula como la media geométrica de los índices de las tres dimensiones. Es decir
Así, por ejemplo, adoptemos como caso de estudio Egipto que, de acuerdo con los datos originarios del PNUD, tiene una esperanza de vida al
nacer de 71,66 años, 7,2 años promedio de educación, 13,1 años esperados de educación y un PNB per cápita en PPA de 10.355 dólares. Pues
bien, el Índice de Salud será:
En cuanto al nivel educativo, habrá que considerar los dos componentes: los años de educación promedio (AEP) y los años esperados de
educación (AEE). Es decir:
El Índice de educación se obtiene referido a la media aritmética de los dos indicadores anteriores. En concreto el valor del país será:
Por último, el Índice de renta se construye con un procedimiento similar, pero referido al logaritmo neperiano de los valores
correspondientes al PNB per cápita en PPA. Es decir, en el caso considerado:
Por último, el IDH se obtiene como media geométrica de los tres componentes. Es decir:
El procedimiento seguido sitúa a cada país en una posición relativa respecto al conjunto de la comunidad internacional, moviéndose el IDH
entre 0 y 1, de menor a mayor desarrollo humano. De acuerdo con los datos de 2017, la relación internacional la encabeza Noruega, con un
IDH de 0,953, y la cierra Níger, con un IDH de 0,354. Los países están organizados en cuatro agregados, de acuerdo en que su IDH sea muy
alto, alto, medio o bajo (véase Lección 3). En esta relación, España ocupa el puesto 27, con un IDH de 0,884.
Si se quiere apreciar el desarrollo humano es importante conocer también cómo se distribuyen los logros económicos y sociales entre la
población: una observación que conduce, de nuevo, a considerar los problemas relacionados con la desigualdad. En una aportación reciente
el PNUD ha incorporado un factor de corrección de los indicadores (y, particularmente, del IDH) asociado a la desigualdad: tal factor se
expresa a través del cociente entre la media geométrica y la media aritmética de las correspondientes distribuciones. Cuanto más desigual
sea la distribución, menor es el cociente entre ambas medias, de modo que corrige a la baja el resultado obtenido en cada uno de los
indicadores. El cuadro 9 ofrece el valor del IDH de cada uno de los países contemplados y el IDH ajustado por la desigualdad. Como se puede
observar, esta última medida desciende notablemente en los países más desiguales, revelando que para mejorar el desarrollo no basta con
elevar los logros sociales, es necesario también distribuirlos adecuadamente.
De entre las desigualdades que rigen en la sociedad, hay una que afecta transversalmente a todos los estratos sociales y es la que remite a las
diferencias entre hombres y mujeres: las desigualdades de género. También el PNUD ha dedicado atención a este aspecto crucial y a las
formas de medirlo (Recuadro 2). En el cuadro 9 se ofrece información de este indicador, referido a los países más y menos equitativos en su
distribución.
Recuadro 2
EL ÍNDICE DE DESIGUALDAD DE GÉNERO
El Índice de Desigualdad de Género (IDG) es un índice compuesto que mide la pérdida de logros en tres dimensiones del desarrollo
humano: la salud reproductiva, el empoderamiento y el mercado laboral, debido a la desigualdad entre hombres y mujeres. Se
calcula a partir de cinco indicadores: la tasa de mortalidad maternal (proporción entre la cantidad de muertes maternas y la cantidad
de nacidos vivos en un año determinado, expresada por cada 100.000 nacidos vivos); la tasa de fecundidad adolescente (cantidad de
nacimientos de mujeres de 15 a 19 años, expresados por cada 1.000 mujeres de esa misma edad); los escaños en el parlamento
(proporción de escaños en poder de las mujeres en una cámara baja o única o en una cámara alta o senado, expresado como el
porcentaje del total de escaños); la población con, al menos, educación secundaria completa (porcentaje de la población de 25 años y
mayor que ha recibido educación secundaria completa); y la tasa de participación en la fuerza de trabajo (proporción de la población
económicamente activa del país que participa en el mercado laboral, ya sea trabajando o buscando trabajo, expresado como
porcentaje de la población económicamente activa).. El mayor valor en el IDG en 2017 le corresponde a Suiza (con un IDG de 0,039) y
el valor con una desigualdad de género más elevada le corresponde a Yemen (con un IDG de 0,834). En términos generales, aquellos
países cuyo nivel de desarrollo humano es bajo y está mal distribuido suele ser alta también la desigualdad entre hombres y mujeres.
No obstante, la correspondencia no es perfecta y hay países con alto ingreso, pero menor desarrollo humano (como Kuwait o Qatar)
y, a la inversa, países con limitado ingreso, pero apreciable desarrollo humano (como Cuba o Tonga); países con apreciable desarrollo
humano, pero con niveles de desigualdad relativamente altos (como Brasil, Namibia o Panamá) y, al contrario, países relativamente
equitativos, pero con menor desarrollo humano (como Eslovaquia o Bielorrusia); y, en fin, países de alto nivel de desarrollo y
destacable desigualdad de género (como Australia, Irlanda o Estados Unidos) y, a la inversa, países que mejoran su posición relativa
cuando se considera la equidad de género (como Eslovenia).
© 2019 [Thomson Reuters (Legal) Limited / José Antonio Alonso Rodríguez (Dir.) y otros]© Portada: Thomson Reuters (Legal) Limited
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Lecciones sobre
economía
mundial
[Introducción al
desarrollo y a
las relaciones
económicas
internacionales].
9ª ed., mayo 2019
ARANZADI
Este PDF contiene
7. Recapitulación, p.RB-1.12
8. Glosario, p.RB-1.13
9. Orientación bibliográfica, p.RB-1.14
10. Enlaces de Interés, p.RB-1.15
2020 - 10 - 26
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
7. Recapitulación
7. RECAPITULACIÓN
La Lección pretende introducir el instrumental básico del análisis económico aplicado, requisito
para desenvolverse en el resto de los apartados del libro. La Lección comienza con una
presentación de los agregados económicos más centrales derivados de la contabilidad nacional,
utilizando para ello la metodología que proporciona el SEC-2010. Se analiza, en primer lugar, el
circuito de la renta para conocer la función de los diversos sectores institucionales y de los
mercados implicados, lo que permite aproximar intuitivamente las diversas vías de estimación
del PIB. No obstante, antes de entrar en la definición de esa macromagnitud, se trata de
clarificar la distinción entre producción total y la producción final, introduciendo el concepto
del valor añadido, base para la estimación del PIB.
El siguiente epígrafe se dedica a analizar el PIB y los agregados derivados. Primero se define el
PIB y se analizan sus limitaciones como agregado central para medir el nivel de bienestar
material de un país. Conocido el concepto, se discuten las tres vías para acceder a esa
macromagnitud –demanda, oferta y renta–, considerando los diversos componentes implicados
en cada una de estas opciones. El epígrafe termina con una alusión a las principales
macromagnitudes derivadas del PIB, dedicando especial atención al Producto Nacional Bruto, la
Renta Disponible y el Ahorro Nacional Bruto.
Tras conocer las principales macromagnitudes de la contabilidad nacional, se introducen las
técnicas básicas para realizar comparaciones intertemporales e internacionales de variables
económicas. En el primer caso es obligado saber cómo derivar de una variable que evoluciona
en el tiempo su índice, determinar tasas de crecimiento interanuales y acumulativas y distinguir
entre valores a precios corrientes y a precios constantes, deflactando la serie. El segundo caso
lleva a discutir los problemas que plantea la conversión de valores expresados en monedas
diferentes. Tras analizar los inconvenientes de recurrir al tipo de cambio nominal, se presenta el
concepto de la paridad del poder adquisitivo como criterio más solvente de comparación
internacional.
De tanta relevancia como conocer el PIB de una economía es saber cómo se distribuye entre su
población. Para aproximar la desigualdad de una manera fácilmente visualizable se presentan
la curva de Lorenz y el indicador sintético derivado: el índice de Gini.
Por último, la Lección termina con una alusión al concepto de desarrollo humano y a su
traducción operativa a través del índice de desarrollo humano (IDH), como indicador más
complejo e integrador de dimensiones distintas a las estrictamente económicas en la medición
del bienestar material de una sociedad.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
8. Glosario
8. GLOSARIO
• Producción: flujo de todos los bienes y servicios generados por las unidades económicas. Si
el flujo suma el valor de todos los bienes y servicios generados se hablará de producción
total, y si se deducen los consumos intermedios se estará ante la producción final.
• Valor añadido: es el valor generado por una unidad económica como consecuencia del
proceso productivo. Es igual, por tanto, a la diferencia entre el valor de la producción total y
el de los consumos intermedios requeridos para generar esa producción.
• Consumo final: valor de los bienes y servicios dirigidos a satisfacer directamente las
necesidades individuales y colectivas. Cabe distinguir entre consumo individual, que es el
que hacen los hogares, y consumo colectivo, que es el correspondiente a las
Administraciones Públicas. Conviene distinguirlo también del consumo intermedio, que se
refiere a los bienes y servicios empleados como insumos en el proceso productivo.
• Formación bruta de capital: es el esfuerzo productivo realizado en el presente para ser
empleado en otros ciclos productivos. Está integrado por dos componentes básicos: la
formación bruta de capital fijo, que son los bienes duraderos adquiridos con la intención de
ser empleados en periodos productivos ulteriores, y la variación de existencias, que son
bienes producidos y no consumidos en manos de las unidades productivas, así como la
adquisición y cesión de objetos valiosos tales como obras de arte. El SEC-2010 considera
también como parte de la formación bruta de capital la capitalización de la inversión en
actividades de Investigación y Desarrollo y en armamento.
• Exportaciones: bienes y servicios generados por unidades residentes, puestos a disposición
para su consumo por unidades no residentes. El flujo inverso es el que componen las
importaciones, que son bienes y servicios generados por unidades no residentes y
adquiridos para su consumo por unidades residentes.
• Remuneración de asalariados: son los pagos en dinero o en especie realizados por los
empleadores como remuneración por un trabajo asalariado. Incluye, además de los sueldos
y salarios, las cotizaciones a la Seguridad Social.
• Excedente bruto de explotación: parte del valor añadido que resta una vez que se produce la
remuneración de asalariados. Se considera como la retribución del capital en sus diversas
modalidades (beneficio, interés, alquileres). Dentro del excedente bruto de explotación se
suelen considerar las rentas mixtas, que son aquellas en que no es discernible la parte que
corresponde al trabajo y la que corresponde al capital.
• Producto Interior Bruto: corriente de bienes y servicios finales producidos por los factores
que operan en un territorio a lo largo de un período de tiempo dado (generalmente, un año).
Si en lugar de utilizar el criterio de territorialidad se emplease el de residencia de los
factores, se obtendría el Producto Nacional Bruto, que deriva de sumar al PIB las rentas
netas de los factores procedentes del exterior.
• Gasto Nacional Bruto Disponible: expresa la capacidad de gasto de los residentes en un país
y resulta de agregar al PNB las transferencias netas procedentes del exterior.
• Deflactar una serie: es convertir una serie de precios corrientes a precios constantes, lo que
supone dividir la variable por su índice de precios (en términos unitarios).
• Índice de Desarrollo Humano (IDH): indicador creado por el PNUD para medir el nivel de
desarrollo de los países. Considera tres grandes dimensiones en composición: los ingresos,
aproximados por el PIB per cápita en paridad del poder adquisitivo; la salud, medida a
través de la esperanza de vida; y la educación, como media geométrica de los años promedio
de educación y de los años esperados de educación.
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PÁGINA RB-1.14
Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
9. Orientación bibliográfica
9. ORIENTACIÓN BIBLIOGRÁFICA
Un desarrollo más detenido de los aspectos relacionados con la contabilidad nacional y con el
manejo de los agregados económicos puede encontrarse en una colección de manuales
especializados, entre los cuales cabría señalar el de Belén IRÁIZOZ, Cándido MUÑOZ CIDAD y Manuel
RAPÚN Las Cuentas de la Nación. Introducción a la Economía Aplicada, cuarta edición, Civitas,
Madrid, 2013. Para tener una idea de las limitaciones que tiene el PIB como forma de expresar el
nivel de progreso de un país, puede consultarse David PILLING, El delirio del crecimiento, Taurus,
Barcelona, 2019; un libro más analítico sobre este mismo tema es el de Marc FLEURBAEY y Didier
BLANCHET, Beyond GDP. Measurig welfare and assessing sustainability, Oxford, Oxford University
Press, 2013.
Para acercarse a la perspectiva del desarrollo humano pueden seguirse los Informes sobre el
desarrollo humano, que el PNUD publica anualmente, con un análisis monográfico y un anexo
estadístico amplio. De particular interés es la edición de 2014 del Informe sobre Desarrollo
Humano, por cuanto expone con detenimiento las innovaciones tanto doctrinales como
metodológicas asociadas a la renovada medición del IDH y de otros indicadores relacionados. No
obstante, si se quiere profundizar en la concepción del desarrollo humano, la mejor
recomendación es el libro de Amartya SEN Desarrollo y Libertad, Editorial Planeta, Barcelona,
2000 (especialmente los capítulos 2, 3 y 4).
En cuanto a la búsqueda de información estadística, una base de datos muy útil son las Penn
World Tables http://pwt.econ.upenn.edu/ o las que con más amplio recorrido histórico ofrece
Maddison www.ggdc.net/maddison/, si bien estas terminan en 2008 y se están tratando de
prolongar las series tras la muerte de su inspirador. También el Banco Mundial ofrece en sus
Indicadores de Desarrollo Mundial una amplia y útil base de datos, que es de libre acceso
http://www.worldbank.org/data/.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
10. Enlaces de Interés
10. ENLACES DE INTERÉS
• Para identificar series del PIB a paridad del poder adquisitivo es útil recurrir a las Penn
World Tables http://pwt.econ.upenn.edu/.
Una de las fuentes básicas de información económica internacional son los World
Development Indicators que elabora el Banco Mundial: http://www.worldbank.org/data/.
• Si además de la información sobre variables económicas se pretende acceder a indicadores
sociales, una de las mejores fuentes es el PNUD, que además proporciona los datos del IDH y
algunos indicadores de género: www.undp.org.
• Una base interesante y relativamente homogeneizada sobre desigualdad puede
encontrarse
en
UNU/WIDER
World
Income
Inequality
Database
http://www.wider.unu.edu/wiid/wiid.htm.
• Finalmente, los datos referidos a España, tanto económicos como sociales, se pueden
obtener en la página web del Instituto Nacional de Estadística: www.ine.es.
© 2019 [Thomson Reuters (Legal) Limited / José Antonio Alonso Rodríguez (Dir.) y otros]© Portada: Thomson Reuters (Legal)
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Lecciones sobre
economía
mundial
[Introducción al
desarrollo y a
las relaciones
económicas
internacionales].
9ª ed., mayo 2019
ARANZADI
Este PDF contiene
11.2. Estimar el IDH, p.RB-1.17
11.3. Curva de Lorenz e índice Gini, p.RB-1.18
1. Introducción, p.RB-2.1
2.1. De las décadas finiseculares del ochocientos a la Primera Guerra Mundial: El final
del cosmopolitismo, p.RB-2.2
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PÁGINA RB-1.17
Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
11. Prácticas
11.2. Estimar el IDH
11.2. ESTIMAR EL IDH
Constituye una práctica interesante construir el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de países de
niveles de desarrollo contrastado. Entrando en la página web del PNUD www.undp.org se
pueden obtener los indicadores correspondientes a cada uno de los componentes del IDH. Se
pueden conformar grupos con los alumnos y asignar a cada grupo un país, asegurando que haya
representantes de los diversos niveles (bajo, medio y alto) de desarrollo humano. Cada grupo
debiera estimar el IDH correspondiente al país asignado, siguiendo el procedimiento que se
explica en el epígrafe 6 de la Lección. Una vez estimado el IDH se establece el ranking de los
países estudiados y se procede a comparar con el que resultaría de ordenarlos exclusivamente
en función del PIB per cápita en paridad del poder adquisitivo. Posteriormente, la clase debe
discutir a qué se pueden deber las discrepancias en las ordenaciones respectivas.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 1. Medición de la actividad económica (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
11. Prácticas
11.3. Curva de Lorenz e índice Gini
11.3. CURVA DE LORENZ E ÍNDICE GINI
El Banco Mundial www.worldbank.org ofrece información sobre la población y el PIB per cápita
de los diversos países del mundo. Bajo el supuesto de que la población de cada país tuviese la
renta que resulta del PIB per cápita nacional, esta práctica pretende que los alumnos construyan
la curva de Lorenz y el índice Gini de la economía mundial. Para ello se divide la clase en tres
grupos. El primero distribuye la población mundial en deciles de acuerdo con el PIB per cápita
del país al que pertenecen, de menor a mayor nivel de desarrollo. El segundo grupo establece los
estratos acumulativos de renta y población que les corresponde a cada decil y traslada los datos
a una curva de Lorenz. Finalmente, el tercer grupo estima el índice de Gini derivado de esos
datos. Una vez realizado el ejercicio, los alumnos deben discutir el nivel de desigualdad
resultante, poniéndolo en relación con los índices de Gini de los diversos países de los que se
tienen datos.
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PÁGINA RB-2.1
Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 2. Etapas del desarrollo de la economía mundial (JUAN CARLOS JIMÉNEZ)
1. Introducción
1. INTRODUCCIÓN
«Corto» –en el sentido de Hobsbawm, esto es, flanqueado por las dos cesuras temporales de la
Primera Guerra Mundial (1914-18) y la caída del muro de Berlín en 1989– o «largo»,
contemplado en toda su cronología, el siglo XX constituye un período de perfiles excepcionales
en distintos órdenes, incluido, de un modo además muy destacado, en el de la evolución de la
economía mundial. Cien años en los que se ha multiplicado como nunca antes la renta per cápita
de una población mundial también muy recrecida, al tiempo que se acentuaba el proceso de
urbanización y cambiaba, como corresponde al crecimiento económico moderno descrito por
Kuznets, la estructura internacional de la producción; en los que ha variado, igualmente, el
centro de gravedad de la economía mundial y se han formado bloques regionales de comercio
que concentran los intercambios entre países; y en los que, merced a un desarrollo tecnológico
sin precedentes, se han interconectado los mercados de bienes y de servicios, los mercados
reales y financieros, hasta constituir el fenómeno de la globalización el rasgo más distintivo del
tránsito al siglo XXI. Pero también ha sido un siglo en el que las distancias de bienestar entre
países se han hecho más agudas –aquí no sería anglicismo decir dramáticas–, y en el que las
bolsas de miseria urbana, en los países pobres como en muchos de los considerados ricos,
apenas si mejoran el escenario malthusiano de épocas anteriores.
Este capítulo aspira a ofrecer una perspectiva alargada del siglo XX –arrancando del XIX, y
adentrándose en el XXI– que sirva de marco de referencia a las lecciones que siguen. Se parte, en
el epígrafe inmediato, de un sucinto análisis de las cuatro grandes fases que pueden distinguirse
en el desarrollo de la economía mundial a lo largo del último siglo y medio, tratando de
entresacar los rasgos y tendencias más comunes de cada una. A continuación, se presenta un
breve apunte cuantitativo de la economía mundial desde finales del siglo XIX hasta hoy, tanto
desde la óptica del crecimiento de la renta como de su distribución y de los grandes cambios
estructurales que han acompañado un progreso económico tan intenso como desigual: cambios
en la demografía, la estructura sectorial de la producción, el comercio y la importancia y el papel
del Estado en la economía. Un epígrafe de recapitulación, sin mayor ánimo conclusivo, cierra la
lección.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 2. Etapas del desarrollo de la economía mundial (JUAN CARLOS JIMÉNEZ)
2. Las grandes etapas del siglo XX y los comienzos del XXI
2.1. De las décadas finiseculares del ochocientos a la Primera Guerra Mundial: El final del
cosmopolitismo
2.1. DE LAS DÉCADAS FINISECULARES DEL OCHOCIENTOS A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL:
EL FINAL DEL COSMOPOLITISMO
Pocas transformaciones sustanciales en el sistema de relaciones económicas internacionales
cabe registrar en el paso del siglo XIX al XX: más bien, el asentamiento del patrón oro como
sistema internacional de pagos entre los países más ricos, un sistema de tipos de cambio fijos
que se generalizó, siguiendo el ejemplo británico, en las décadas finales del ochocientos; y, en
línea con el agotamiento de la larga etapa librecambista del final del XIX, asoma con el nuevo
siglo un cierto recrudecimiento del proteccionismo arancelario en Europa. Más intensos son, en
cambio, los avances tecnológicos e industriales que experimentan sobre todo los países
occidentales, al calor de la que ha dado luego en calificarse de segunda revolución industrial del
mundo moderno: la que sustituyó el motor de vapor por el de explosión y el carbón mineral por
la electricidad y luego el petróleo como fuerzas motrices principales, alterando no solo el
panorama industrial con el desarrollo de nuevas ramas sino, igualmente, el de las
comunicaciones. Un conjunto de transformaciones económicas que se extiende a la organización
de la producción, con la formación de la gran empresa y de los trust y cárteles de ámbito
internacional a partir de grandes concentraciones de capital en diversos sectores energéticos y
manufactureros, desde el petróleo y la naciente automoción a la química y la siderurgia. La
aventajada posición de Estados Unidos –nación favorecida por la abundancia de recursos y el
tamaño de su mercado– en estos desarrollos fabriles y tecnológicos le confirió pronto una
supremacía, en forma de ventaja tecnológica, que llegó a ser sobre todo destacada al inicio de la
segunda mitad del siglo, y que luego solo algunos países pudieron recortar.
La tasa de crecimiento per cápita de la economía mundial entre 1870 y 1913 anota un promedio
anual acumulativo del 1,4%, en contraste con el mucho más modesto registro del medio siglo
previo (0,5%). Avance que fue especialmente aprovechado por las naciones del Nuevo Mundo,
en comparación, en este caso, con las vastas regiones de Asia y de África que permanecían
sujetas a controles –no solo políticos, sino también comerciales y financieros– de tipo colonial, y,
con ello, al margen de las ventajas que proporcionaba a otros países de abundantes recursos
naturales su apertura comercial al exterior, bien como complemento del mercado interior
(Norteamérica), bien como forma de suplir a este (en la mayor parte de América Latina).
El tercio de siglo que precede a la Primera Guerra Mundial es el del patrón oro extendido a
escala internacional, esto es, un período de convertibilidad monetaria casi mundial –salvo
China, y algunos países de menor importancia, entre ellos España– que sobrevivió a distintas
crisis financieras. Ello permitió, sobre la base de la confianza de los mercados y la estabilidad de
los cambios, un flujo de comercio y de capitales particularmente provechoso para Estados
Unidos, que concluirá el período bien situado para tomar el relevo de la hegemonía británica
dentro del capitalismo mundial. Con todo, hacia 1913 Europa dominaba aún el comercio
internacional (más de un 60% del total tenía a esa región por origen o destino); un comercio,
pues, básicamente intraeuropeo, o de Europa con sus territorios coloniales o de asentamiento
reciente, como Estados Unidos, consistente, a su vez, en más de un 60%, en productos primarios,
si bien Europa se reservaba la parte fundamental –más del 75%– de las exportaciones mundiales
de productos manufacturados, entre las que los textiles representaban cada vez menos, y los
productos metálicos, más.
Pues bien, todo ese escenario de crecimiento comercial a largo plazo cambia radicalmente a
partir de 1914, cuando, con la guerra, se suspende el patrón oro, y, con ello, la estabilidad
monetaria internacional, ahora sustituida por la inflación y la alteración comercial causada por
el conflicto bélico iniciado en el corazón de Europa. El cosmopolitismo económico de comienzos
de siglo, incluido el auge excepcional de los movimientos migratorios que desde Europa fluyen
hacia distintos países americanos, pronto se sustituye por la introversión y el cierre de las
fronteras.
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PÁGINA RB-2.3
Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 2. Etapas del desarrollo de la economía mundial (JUAN CARLOS JIMÉNEZ)
2. Las grandes etapas del siglo XX y los comienzos del XXI
2.2. De la Gran Guerra a la segunda posguerra mundial: El escenario de la Gran Depresión
2.2. DE LA GRAN GUERRA A LA SEGUNDA POSGUERRA MUNDIAL: EL ESCENARIO DE LA GRAN DEPRESIÓN
Las dos décadas de entreguerras están seccionadas por la Gran Depresión iniciada en 1929 con el crac de la Bolsa de Nueva York, y
rápidamente extendida, con una virulencia sin precedentes, al otro lado del Atlántico. Hasta entonces, el patrón oro vive en crisis, aunque
algunos países vuelven a él de manera efímera –bajo la variante del patrón cambios oro– a lo largo de los años veinte, que lo son, en general,
de expansión económica, aunque también de intensificación de las políticas proteccionistas y de rebrote de tensiones inflacionistas,
heredadas ambas de la dislocación económica provocada tras la Guerra del 14.
Durante el decenio de 1920 el mundo capitalista, superada la crisis posbélica, intenta volver al tan confiado como ya imposible escenario
anterior. Y, en otra parte del mundo, en Rusia, prende la llama de un nuevo sistema político –y también económico– que trata de hallar, sobre
bases distintas, el progreso y la mejora material de las condiciones de vida. El retorno, en la segunda mitad del decenio de 1920, a un patrón
oro internacional algo modificado –el citado cambios oro–, no solo resulta complicado desde un primer momento, sino que se viene abajo con
la crisis iniciada en 1929.
Tres factores, al menos, condicionan esa frustrada vuelta al patrón oro: primero, el efecto de las reparaciones de guerra acordadas en
Versalles; segundo, las forzadas paridades establecidas entre algunas de las principales monedas, sobre todo cuando la colaboración entre sus
bancos centrales comenzó a flojear; y, tercero, la creciente rigidez de los mercados y el auge inicial, luego muy reforzado en la mayor parte de
los países, de un intervencionismo estatal que subordinaba el libre juego de las fuerzas del mercado al logro de sus objetivos internos de
política económica. De tal modo que la década de los veinte –la que va de la Paz de Versalles al crac de Wall Street–, además de alterar los
fundamentos económicos previos a la Gran Guerra, comenzando por el de la cooperación internacional, contempló igualmente el creciente
endeudamiento público de países muy diversos, encabezados por los principales de Europa occidental. No es extraño, pues, que se atribuya a
los «errores de los veinte» una fundamental responsabilidad –aunque tampoco la única– en la «crisis de los treinta».
Fuera o no capaz aún Estados Unidos de ejercer plenamente el liderazgo mundial (económico y monetario) a la altura de los años veinte, lo
cierto es que la recesión que se inicia en este país a finales de 1929 se transmite con extraordinaria virulencia e inmediatez –y muy
prolongada duración– por todo el mundo, en particular por aquellos países, a una y otra orilla del Atlántico, que más dependían del flujo de
capitales norteamericanos. Y, así, en la década de los treinta se acentúa el proteccionismo arancelario y se generalizan los controles directos
sobre el comercio exterior, inspirados en la política de «empobrecer al vecino»; estas medidas, junto con el abandono del patrón oro y el
estricto control de los cambios en casi todos los países, llevan a una gran distorsión –y reducción– de las corrientes comerciales y de los flujos
de capital, por no hablar del truncamiento general de las migraciones internacionales. Charles KINDLEBERGER ha mostrado, con su conocido
esquema en forma de espiral, cómo, en apenas cuatro años (1929-1933), el comercio mundial se redujo en casi un 70%, no recuperando hasta
1950 los niveles de 1929. Y mayor fue si cabe el reflujo de los movimientos de capital. Así, la crisis, con independencia de sus controvertidos
factores causales, adquiere pronto un acumulado efecto contractivo sobre las relaciones internacionales, lo que contribuyó a ensombrecer
aún más el panorama mundial, hasta configurar un fenómeno que pasará a la historia del siglo XX como la Gran Depresión; período que
enlaza, casi sin solución de continuidad, con el estallido de la segunda contienda mundial de la centuria.
La recortada tasa de crecimiento de la renta per cápita mundial entre 1913 y 1950 (un 0,8% anual promedio) expresa muy bien las
dificultades de esta larga etapa de entreguerras. De igual modo que el brusco frenazo –entre 1913 y 1929–, seguido de un marcado retroceso –
hasta 1950– del cociente mundial de exportaciones sobre el PIB evidencia la sensibilidad del comercio internacional a la ruptura del orden
económico anterior a 1913 y el impacto subsiguiente al crac del 29. Un comercio muy poco dinámico, que, tras sufrir el efecto de otro
traumático conflicto bélico, experimentará desde comienzos del decenio de 1950, además de un acelerado crecimiento, hondas
transformaciones en su composición y reparto mundiales.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 2. Etapas del desarrollo de la economía mundial (JUAN CARLOS JIMÉNEZ)
2. Las grandes etapas del siglo XX y los comienzos del XXI
2.3. De la expansión de los cincuenta a la crisis del petróleo: La «edad de oro» del crecimiento
2.3. DE LA EXPANSIÓN DE LOS CINCUENTA A LA CRISIS DEL PETRÓLEO: LA «EDAD DE ORO» DEL CRECIMIENTO
El cuarto de siglo que transcurre entre la segunda posguerra mundial, una vez superada la inmediata reconstrucción posbélica, sobre todo en
Europa, y la crisis energética y económica desatada a partir de 1973, constituye el más largo y excepcional período de expansión conocido
por la economía mundial. Destacan, entre otros, dos factores: por un lado, la implantación de un esquema de relaciones internacionales como
el diseñado en 1944 en Bretton Woods, sobre la base de un sistema de tipos de cambio fijos, pero ajustables, bajo la supervisión del Fondo
Monetario Internacional; por otro, la progresiva desaparición tanto de los controles de cambios como de los propios controles directos sobre
el comercio exterior, y la sustitución de estos últimos por aranceles en progresiva reducción, debido al impulso liberalizador del Acuerdo
General sobre Aranceles y Comercio (GATT). Ambos factores ayudaron a extender las ventajas de la apertura comercial –en contraste con el
período anterior– al conjunto de los países.
Todo este largo período está dominado por la supremacía económica de Estados Unidos y de su moneda, el dólar, como gran medio de pago y
de reserva internacional. Hegemonía que en Europa se consagra con el flujo de ayuda norteamericana provisto por el programa de
reconstrucción conocido como «Plan Marshall». Sobre estas bases, tanto el comercio, merced a las rondas negociadoras del GATT, como los
flujos privados de capitales, especialmente tras la declaración de convertibilidad de las monedas europeas, encuentran crecientes facilidades,
sustentando un auge de la economía mundial sin precedentes, tanto por su intensidad y duración como por abarcar a las más variadas
regiones.
En efecto, la tasa anual promedio de crecimiento de la renta per cápita mundial crece en esta fase hasta el 3%, y ello a pesar de los dos puntos
porcentuales que le resta el aumento de la población mundial, más acelerado que en ningún otro período de la historia de la humanidad, y
muy concentrado en las latitudes más atrasadas de África, Asia y América. Será en Europa donde se alcancen las tasas más altas de
crecimiento medio –muy destacadamente en la Europa del Sur–, y también en Japón, cuyos excepcionales registros (8,1% de aumento anual
de la renta per cápita entre 1950 y 1973) le aúpan a la cúspide de las regiones más industrializadas. Europa y Japón consiguen así reducir de
un modo muy sustancial el desfase que les separaba, al concluir la Segunda Guerra Mundial, del líder tecnológico e industrial del mundo, los
Estados Unidos.
La estabilidad monetaria internacional, sobre la base de un dólar convertible en oro y de unos tipos de cambio fijo de las distintas monedas
con respecto al dólar, desempeñó un papel fundamental en el progreso largo y generalizado de este período. De igual modo que los factores
causales se concatenaron negativamente en la década de 1930, en las dos décadas y media posbélicas se alimentaron mutuamente en un
sentido positivo: así, la estabilidad cambiaria y la reducción de aranceles, en medio de una expansión internacional con moderadas tensiones
de precios, significaron mayores flujos de mercancías y de capitales, que contribuían a sostener ese crecimiento sin desequilibrios
insalvables en la balanza de pagos; esto es, sin obligar a modificaciones en los tipos de cambio y facilitando el terreno a sucesivas rebajas de
tarifas aduaneras. Crecimiento del comercio y de los flujos de capital que favoreció asimismo el de la renta mundial, en particular la de los
países más avanzados, merced a la difusión –e incorporación a sus procesos productivos– del progreso técnico, indudable factor causal de los
incrementos de la productividad y de la renta que están detrás de las mejoras en los niveles de vida en Europa, Norteamérica y Extremo
Oriente. Un progreso, pues, de marcado cariz industrial, que contó con la ayuda de unos precios de la energía –y de las materias primas, en
general– declinantes en términos reales.
Tampoco es posible ignorar, a la hora de valorar esta expansión simultánea de la producción y del comercio mundiales (este a una tasa anual
superior al 7%), el efecto que tuvo la creación de ciertas zonas regionales de libre comercio, entre las que sin duda destaca la Comunidad
Europea surgida del
Tratado de Roma de 1957, germen de un proceso de construcción continental que ha multiplicado las
interdependencias económicas entre los países miembros. Se trata de un período excepcional desde el punto de vista del comercio de los
países desarrollados, y muy particularmente de Europa occidental y de Japón, en contraste con la orientación más introvertida del
crecimiento de los países menos avanzados: China, India y Brasil ejemplifican lo sucedido en otras muchas economías del mundo en
desarrollo. Paralelamente, se acentuaron profundos cambios en la estructura del comercio mundial, hasta ocupar las manufacturas, a la
altura de 1973, el porcentaje mayoritario –más del 60%– que tenían los productos primarios tres décadas antes; y precipitándose, en lo que
hace a ese intercambio mundial de productos industriales, las tendencias que ya se habían apuntado en el período de entreguerras: en
particular, el desplazamiento de los bienes de consumo a los de capital. Se trata de transformaciones muy coherentes con las que se
experimentan en el ámbito empresarial y tecnológico: por un lado, la búsqueda del «gigantismo», con el fin de apurar las economías de
escala que algunas tecnologías y métodos de producción procuraban en no pocas actividades; y, por otro, la cartelización de ciertos mercados,
dominados por la presencia creciente de compañías de capital transnacional, primero norteamericano, y luego, cada vez más, europeo y
japonés.
Es incuestionable, por último, el mérito del armazón institucional diseñado en Bretton Woods para sostener la confianza mundial en este
«círculo virtuoso» entre el comercio y el desarrollo que se dio entonces. Pero también lo es su falta de acomodo a las nuevas condiciones de la
economía internacional, sobre todo cuando, desde finales del decenio de 1960, las restricciones impuestas sobre la balanza de capitales de los
países casaban mal con la creciente internacionalización financiera; y cuando, por otro lado, las políticas monetarias nacionales se resistían a
seguir subordinadas al déficit fiscal norteamericano, multiplicado por la guerra de Vietnam, a través de una paridad fija con el dólar. A partir
de 1971, cuando las autoridades norteamericanas no pueden mantener por más tiempo la convertibilidad de su moneda en oro, el sistema de
tipos de cambio fijos, pero ajustables, da paso a otro de flotación de las monedas; poco después, la crisis económica que desata un conflicto
regional en Oriente Medio de consecuencias mundiales vuelve a inspirar, como cuatro décadas antes, tentaciones de introversión y de
ventajismo nacional.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 2. Etapas del desarrollo de la economía mundial (JUAN CARLOS JIMÉNEZ)
2. Las grandes etapas del siglo XX y los comienzos del XXI
2.4. El último cuarto del siglo XX y los inicios del XXI: La era del capitalismo global
2.4. EL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XX Y LOS INICIOS DEL XXI: LA ERA DEL CAPITALISMO GLOBAL
El sistema de Bretton Woods quiebra definitivamente en 1973, con el estallido de una crisis que, originada inicialmente por las alzas en los
precios del petróleo, pronto deviene en crisis industrial y económica generalizada a escala internacional. Crisis que, en medio de la flotación
de los tipos de cambio de los diferentes países, da pie a la reaparición de las políticas proteccionistas –y sobre todo neoproteccionistas, no
arancelarias– de medio siglo atrás, con el único resultado de agravar y extender sus consecuencias. La posterior evolución expansiva de las
economías europeas y del norte de América, a lo largo de buena parte de las décadas de 1980, 1990 y 2000, y el gran despertar de China,
contrasta con los resultados mucho menos satisfactorios o, cuando menos, irregulares, registrados en otras latitudes.
El saldo –en términos de crecimiento de la renta per cápita– de este último cuarto del siglo XX y comienzos del XXI ha sido muy coherente con
el promedio secular, en torno del 1,6% anual. Pero distribuido por regiones de un modo desigual (Gráfico 1), de nuevo concentrado en
Europa occidental y meridional, además de en Norteamérica y Japón, que se ha mantenido también sobre el promedio mundial, pese a sus
dificultades económicas desde el último decenio del siglo. Y con un crecimiento intenso de China, que, una vez controlada la expansión
demográfica y orientada por sus reformas económicas liberalizadoras desde 1978, ha conseguido desde entonces erigirse en un coloso
exportador y que su renta per cápita real crezca –en una estimación tan cauta como la de Angus MADDISON– en torno del 6% anual. En
contraste, el dramático hundimiento de los países de la Europa del Este –incluido aquí el vasto territorio de la antigua Unión Soviética– en los
años siguientes a la caída del comunismo, el virtual estancamiento, en su deprimido nivel, de África (muy en particular las regiones
subsaharianas), y el insuficiente progreso de los países latinoamericanos, lastrados en los dos últimos decenios del siglo XX por los problemas
de su deuda externa y los vaivenes financieros nacionales e internacionales que han frenado también el despegue de alguna de las
economías emergentes del Sudeste asiático. En todo caso, en los últimos años se aprecia un desplazamiento de los centros más dinámicos de
la economía internacional hacia el Pacífico, incluyendo las economías de la fachada oriental de Asia, y un mayor dinamismo de algunas
economías emergentes del mundo en desarrollo. Un proceso que apunta hacia una creciente multipolaridad del sistema internacional, como
se verá en la Lección 3.
Gráfico 1. Evolución de la renta per cápita en regiones y países seleccionados, 1990-2017
(en PPC: dólares internacionales constantes de 2011)
Fuentes: Elaborado con las series del Banco Mundial (http://databank.worldbank.org/data/home.aspx).
El último cuarto del siglo XX presenta, junto con esa suerte dispar de unos y otros países, un perfil oscilante, condicionado, durante cerca de
una década, por los efectos de la elevación de los precios del petróleo, multiplicados primero por cuatro, en 1973-74, y luego por tres, en 1979.
La recesión subsiguiente supuso una sorpresiva combinación, para el saber de la época, de estancamiento y paro con inflación en los países
industrializados (lo que entonces se llamó stagflation), causando una crisis generalizada de demanda a escala mundial. Como consecuencia,
los intercambios internacionales entre los países se contrajeron, arrastrados por la reducción de la demanda interna y la incertidumbre
acerca de la evolución económica. Una incertidumbre agravada en estos años por las dudas –luego redobladas, con el nuevo siglo– sobre la
propia sostenibilidad de los ritmos de crecimiento, amenazados por los riesgos que comporta el agotamiento de los recursos y el deterioro
ambiental asociados al uso extensivo de las fuentes de energía (véase Lección 6).
Este panorama, del que los países productores y exportadores de petróleo sacaron un limitado provecho, indujo, antes de concluir la década
de 1970, a políticas coordinadas por parte de los países industriales para salir de un atasco que dejó en muchos, como saldo, mayores tasas de
desempleo, junto con un justificado temor a la inflación y al déficit público (y, en general, a las formas de política económica ideadas en
períodos anteriores para dominar el ciclo). Recelo que guio en las dos décadas siguientes –de camino hacia una «cultura de la estabilidad»
internacional– el manejo de sus políticas monetarias y fiscales.
Las dos décadas finales del siglo XX, favorecidas por un declinante precio real del petróleo, fueron testigos de la recuperación, e incluso
ampliación, de los ritmos seculares de crecimiento económico, bajo un mayor predominio y desarrollo de los mercados, en particular los
financieros, sujetos, en todo caso, a mayores oscilaciones. La volatilidad de estos mercados ha corrido paralela a su interconexión electrónica
y al desmantelamiento general de los controles de capitales, dejando en diversas ocasiones a los países de más débiles fundamentos
económicos a merced de las fluctuaciones de los mercados de divisas o de valores, como sucediera repetidamente, en los decenios de 1980 y
1990, en Latinoamérica y en Asia. La crisis posterior de las hipotecas subprime, desatada a partir del verano de 2008 –y en cuyo origen están,
entre otros factores, los excesos de la ingeniería financiera–, se gestó, en cambio, en el corazón mismo del sistema, afectando rápida y
gravemente a todos los países, comenzando esta vez por los más desarrollados. Una crisis que ha tenido respuestas distintas a ambos lados
del Atlántico, particularmente en el uso de la política monetaria: más rápida y resuelta la de la Reserva Federal norteamericana que la del
Banco Central Europeo, tanto en el uso de las medidas convencionales (bajadas de los tipos de interés oficiales) como en las no
convencionales de inyección de liquidez (QE o expansión cuantitativa).
Grandes transformaciones tecnológicas –de las que Internet es el símbolo principal– han impulsado esta tendencia hacia la liberalización y la
mundialización de la economía, a la que ya no escapa ninguna región del planeta. Cambios que han provocado también una mayor
concentración de poder económico, con el fenómeno generalizado de las fusiones y adquisiciones de empresas, ya sea en el ámbito de las
finanzas, las comunicaciones y telecomunicaciones, la energía, o en no pocos sectores manufactureros. Un proceso que ha encontrado en la
privatización de las antiguas empresas públicas, tanto de los países desarrollados como en desarrollo, el complemento ideal para extender la
primacía de los grandes grupos privados de dimensión supranacional. Muchas de estas empresas multinacionales despliegan, desde sus
centros de decisión mayoritariamente ubicados en los países industrializados, todo tipo de operaciones transfronterizas, llegando a
concentrar una fracción muy sustancial de las exportaciones mundiales.
Junto con este cambio de escenario empresarial, la globalización ha llevado al desarrollo de ambiciosos proyectos de cooperación regional
(NAFTA, Mercosur...), en algún caso más allá de lo puramente comercial, como ha sucedido en Europa con la Unión Económica y Monetaria.
Una Europa unida que supo incorporar, ya en el nuevo siglo, a una buena parte de los países de la vieja órbita comunista, por más que dos
sucesos hayan sembrado luego fuertes incertidumbres: por un lado, la crisis del euro desde 2010, que afectó sobre todo a los países
periféricos del área; por otra, el Brexit, que dejará a Europa sin la pieza fundamental del Reino Unido. Incertidumbre paralela a la que pende
al otro lado del Atlántico acerca del futuro del NAFTA, objeto de renegociación desde 2017 a raíz de la nueva presidencia norteamericana. Se
trata, en todo caso, de unos espacios económicos ampliados que han chocado, en ocasiones, con los intereses de terceros países, que temen
por el acceso a estos mercados –que hoy vela la Organización Mundial de Comercio– y la desviación de los flujos de comercio y de capital,
movidos, en lo que hace a las inversiones directas, por algunos condicionantes distintos de los tradicionales. Dos factores han resultado
decisivos: por un lado, el desarrollo de las nuevas tecnologías; por otro, la fragmentación de las cadenas de valor en la mayoría de las
actividades manufactureras, localizándose sus distintas fases allí donde resultan más rentables. Todo ello ha impulsado los fenómenos de
deslocalización –esto es, de relocalización para otros– de un buen número de actividades económicas, cuya ubicación física ya no depende de
la disponibilidad de los mismos factores y recursos que en épocas anteriores llegaban a ser determinantes. Entre estos, destaca el de la
información, que fluye hoy por todo el mundo con una amplitud y rapidez –no exentas de otros riesgos– nunca antes conocidas.
Pero la crisis iniciada en 2008 ha dejado, entre otras heridas aún abiertas, una secuela de escepticismo hacia la globalización y las
instituciones internacionales que hasta ahora velaban por ella. Frente a la veneración académica anterior, han aparecido críticas muy
severas, entre las que quizá cabe destacar –por ser además previas al estallido de la última crisis– las de los premios Nobel Joseph STIGLITZ y
Paul KRUGMAN, que abogan, más radicalmente el primero, por una «globalización gobernada». Y autores como Dani RODRIK, que ha planteado, a
partir de la premisa de que los mercados globales sufren una gobernanza débil, el «trilema político» de la economía actual: no se pueden
perseguir simultáneamente la democracia (las demandas de los ciudadanos), el Estado-nación (o soberanía nacional) y la hiperglobalización.
Pudiéndose optar solo por dos de estos tres principios, el autor propone una «globalización inteligente», basada en reforzar las democracias
nacionales. No parece, sin embargo, que esa ponderada visión sea la que hoy se impone a escala mundial, donde las opciones populistas, bajo
la bandera del nacionalismo económico y el aislacionismo, han cobrado auge en la segunda década del siglo. Como fuere, es muy posible que
la crisis iniciada en 2008 –como un siglo atrás, en 1914, con la contienda mundial, la crisis del patrón oro y el colapso de aquella otra
globalización– marque el final de una etapa y el comienzo de otra.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 2. Etapas del desarrollo de la economía mundial (JUAN CARLOS JIMÉNEZ)
3. Crecimiento, desigualdades y cambio estructural en la economía mundial
3.1. Crecimiento económico
3.1. CRECIMIENTO ECONÓMICO
Las claves del crecimiento económico, esto es, por qué se crece y por qué unos países lo hacen más rápida y otros más lentamente, han
ocupado el interés de la Economía desde sus mismos albores como disciplina científica, cuando Adam Smith titulara su libro fundamental
con este mismo motivo. No es este, sin embargo, el lugar de la obra en el que corresponde revisar esa abundante literatura, sino aquel en el
que, desde una óptica más descriptiva, se intenta ofrecer una visión panorámica, aunque distinguiendo etapas y grupos de países, del
desarrollo de la economía mundial desde las décadas finales del siglo XIX hasta los primeros compases del XXI.
En este largo período (acotado de 1870 a 2016), el crecimiento de la renta per cápita, como indicador más ajustado de la mejora del bienestar
material de los individuos, ha alcanzado registros excepcionales, hasta multiplicarse casi por 10 veces. Un crecimiento de la renta per cápita
compatible con un incremento de la población mundial que, a su vez, se ha multiplicado por más de 7 veces, lo que da idea de las ganancias
de productividad que están detrás del aumento sin precedentes del output mundial: 70 veces mayor en 2016 al de 1870, en términos reales. Y
un crecimiento, por otro lado, significativamente acompañado de una expansión excepcional del comercio mundial, multiplicado a su vez
por más de 100 veces. Pero un crecimiento que no ha sido uniforme en el tiempo, ni tampoco en su distribución por grandes áreas
económicas y geográficas, como denota expresivamente el cuadro 1.
Cuadro 1. Fases del crecimiento económico mundial por regiones, 1870-2016
(tasas medias de variación anual acumulativa del PIB real per cápita)
Regiones
1870-1913
1913-1950
1950-1973
1973-2016
1870-2016
Europa occidental
1,3
0,7
4,1
1,5
1,6
Nuevos países occidentales(a) 1,8
1,7
2,5
1,6
1,8
Europa Oriental
1,2
1,6
3,6
1,1
1,9
América Latina
1,2
1,6
3,0
1,2
1,6
Asia Oriental
0,5
0,0
3,8
3,6
1,8
Japón
1,5
0,9
8,1
1,7
2,4
China
0,1
-0,6
2,8
5,6
1,9
África
0,6
0,9
2,5
1,0
1,1
Mundo
1,4
0,8
3,0
1,6
1,6
Notas: (a) Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.
Fuentes: Elaborado con los datos de Maddison Project Database, versión 2018: Bolt, Jutta, Robert Inklaar, Herman de Jong y Jan Luiten van
Zanden (2018), “Rebasing ‘Maddison’: new income comparisons and the shape of long-run economic development”, Maddison Project
Working paper 10, complementados con las series originales de Angus Maddison.
Las regiones con mayor nivel de bienestar al inicio del siglo XX, esto es, Europa occidental y los llamados por MADDISON «nuevos países
occidentales», fueron también los que mayores tasas de crecimiento experimentaron en su renta per cápita, lo que ha terminado por
acentuar las distancias de renta con el resto de las áreas económicas (Gráfico 2). Y lo que es quizá más definitorio del crecimiento secular: ni
África ni Asia en conjunto, ni grandes áreas de América Latina –esto es, las tres cuartas partes de la humanidad–, superaban, al iniciarse el
siglo XXI, los niveles medios de renta per cápita (ajustada su paridad de poder adquisitivo) que tenían Europa occidental y los «nuevos países
occidentales» cien años antes. Los países y grupos de países han mantenido, en general, sus posiciones relativas dentro del ranking
internacional, aunque también se han dado algunos saltos notables, como el de Japón o el registrado por China desde el último cuarto del
siglo XX.
Gráfico 2. Niveles de PIB real per cápita por regiones, 1870-2016
(en dólares de 2011)
Fuentes: Igual que en el cuadro 2.
© 2019 [Thomson Reuters (Legal) Limited / José Antonio Alonso Rodríguez (Dir.) y otros]© Portada: Thomson Reuters (Legal) Limited
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internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 2. Etapas del desarrollo de la economía mundial (JUAN CARLOS JIMÉNEZ)
3. Crecimiento, desigualdades y cambio estructural en la economía mundial
3.2. Desigualdades de renta
3.2. DESIGUALDADES DE RENTA
Los resultados de los trabajos que, con una mayor riqueza de datos, han abordado la cuestión de la convergencia económica a escala mundial
no avalan la pretendida «hipótesis de la convergencia»; si acaso, documentan una «convergencia condicional», esto es, un acercamiento en
los niveles de productividad de economías con parámetros básicos relativamente semejantes. Un proceso que se ha hecho efectivo en el
grupo de países más desarrollados –lo que se ha llamado el «club de la convergencia» de la OCDE–, pero que no alcanza al conjunto de la
población mundial. De hecho, el índice de Gini –la medida más convencional de la concentración de la renta– que repetidamente se obtiene
en muy diversos estudios sobre la economía mundial, en torno del valor 0,5, solo encuentra parangón con los cocientes que muestran
aquellos países con una mayor desigualdad de los ingresos personales, y contrasta desfavorablemente con el valor 0,4 que podía obtenerse
hace cien años. Las curvas de Lorenz del gráfico 3 expresan con toda claridad el incremento de la desigualdad registrado desde finales del
siglo XIX, ilustrado con el alejamiento respecto a la recta de equidistribución de los ingresos de la economía mundial. Conviene aclarar, no
obstante, que cuando se adopta un enfoque de esta cuestión menos centrado en la renta per cápita –una medida siempre controvertida del
bienestar, y más para un período tan dilatado y lleno de cambios como este–, y se consideran otros indicadores, como la alfabetización o la
esperanza de vida (al estilo del Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas), se obtienen unos resultados más favorables a la
convergencia internacional.
Gráfico 3. Curvas de Lorenz de la economía mundial, 1870-2008
Fuentes: Elaborado con las series de A. Maddison, en http://www.ggdc.net/maddison.
En todo caso, tanto las curvas de Lorenz como la información numérica de los cuadros 1 y 2 dejan algunas lagunas que conviene considerar.
En primer lugar, la existencia, más que de un Tercer Mundo homogéneo y monolítico en su atraso, de terceros mundos diversos, en los que
hay ejemplos extremos de pobreza y de ausencia de estímulos al desarrollo. Es el caso de extensas regiones de Asia meridional y, sobre todo,
del África subsahariana, que, con un tercio de la población mundial, representan actualmente tan solo el 3% de toda su renta, e incluyen
amplias zonas ancladas en niveles de renta per cápita que no superan siquiera el 2% del norteamericano, por compararlas con el baremo
más alto: es ahí donde se concentran los cerca de 700 millones de personas que aún viven con menos de 1,9 dólares diarios por todo ingreso.
En segundo lugar, y frente a este infra tercer mundo, otros países, singularmente en la fachada asiática del Pacífico –los conocidos como
«tigres» del Sudeste de Asia–, acortaron distancias con los países líderes a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, hasta adquirir, en su
propio comportamiento dinámico, caracteres más propios de países industriales que de aquellos otros con los que hasta hace poco
compartían una estancada pobreza. Incluso, el gran crecimiento de China y, en parte, de India, a lo largo de las tres últimas décadas, así como
el muy notable de América Latina en años recientes, ha mejorado los índices de desigualdad internacional cuando en estos se pondera el peso
demográfico de los distintos países: esto es lo que reflejan las curvas de Lorenz del Gráfico 3. En tercer lugar, el avance económico de algunos
de los países más poblados –y hasta ahora más pobres– que explica esta mejor distribución de la renta mundial entre países a lo largo de las
últimas décadas, no siempre ha significado mejoras en la equidad dentro de estos países, ni tampoco dentro de los más desarrollados: de
hecho, se viene apreciando una tendencia al deterioro de la distribución de la renta en el seno de una amplia relación de países, incluidos los
miembros de la OCDE, cuyas clases medias, además, como refleja el conocido gráfico de la «curva del elefante» de Branco MILANOVIC, han visto
pasar de largo los beneficios de la globalización, concentrados en las nuevas clases medias de los países emergentes y en el extremo
(comúnmente representado por el 1 por 100) más rico de la población mundial. Por último, y en todo caso, no pueden ignorarse los progresos
que en la primera década del siglo han venido propiciados por la campaña de los objetivos de desarrollo del milenio de las Naciones Unidas: el
primero de ellos, reducir a la mitad, en el horizonte de 2015, la pobreza extrema (objetivo alcanzado con cinco años de antelación, en 2010).
Si bien, a pesar de los progresos registrados, no puede dejar de consignarse su gran presencia aún en regiones como el África subsahariana
(Gráfico 4). Por contraste, para América Latina –una de las áreas donde las desigualdades han sido tradicionalmente más marcadas–, la
década 2004-2013 propició muy notables avances en el terreno social.
Gráfico 4. Brecha de pobreza extrema, 1990-2015
(personas que viven por debajo de $1,9 por día, en PPC, en % de la población total)
Fuente: Elaborado con las series del Banco Mundial (http://databank.worldbank.org/data/home.aspx).
Cerrado el ciclo de los objetivos de desarrollo del milenio y de su incipiente «agenda social global», se abrió en 2015 la puesta en marcha de los
objetivos de desarrollo sostenible (ODS), con horizonte 2030. Las propuestas siguen presididas por la lucha contra la pobreza extrema (hasta
erradicarla totalmente) y el hambre, la promoción de mejoras en los ámbitos de la salud y la educación, el combate contra las desigualdades
extremas y frente al deterioro ambiental y la novedosa inclusión de metas de crecimiento, gobernanza, paz y seguridad.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
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Lección 2. Etapas del desarrollo de la economía mundial (JUAN CARLOS JIMÉNEZ)
3. Crecimiento, desigualdades y cambio estructural en la economía mundial
3.3. Cambio estructural: Población, estructura productiva, comercio (y Estado)
3.3. CAMBIO ESTRUCTURAL: POBLACIÓN, ESTRUCTURA PRODUCTIVA, COMERCIO (Y ESTADO)
Más allá de la información agregada y por grupos de países ofrecida hasta aquí, otra cuestión a considerar es la amplitud y la difusión
internacional de las transformaciones estructurales que han acompañado a ese crecimiento de la renta mundial. Transformaciones que se
expresan en un sostenido incremento demográfico (y de desplazamiento físico de la población), en cambios en la estructura productiva –no
solo de la agricultura a la industria y los servicios, sino dentro de cada uno de esos sectores– y en la propia magnitud y composición del
comercio internacional, por citar no solo las transformaciones más comúnmente consideradas, sino, sobre todo, aquellas tres que,
explicándose conjuntamente, mejor ayudan a comprender también el crecimiento económico del siglo XX. Porque detrás de ellas se dibujan
los tres factores quizá más decisivos en ese progreso de la renta per cápita, que es tanto como decir de la mayor productividad del trabajo
que lo ha hecho posible: tras el aumento demográfico, la mejor formación de una población que hoy se define como «capital humano»; tras la
industrialización y el cambio radical de las actividades agrarias y terciarias, el progreso técnico y la creciente capitalización; y tras la
internacionalización de los flujos comerciales y de capitales, el aprovechamiento de las ventajas que la especialización y las economías de
escala de un mayor mercado proporcionan para el crecimiento.
Convendrá, pues, referirse, aunque sea muy brevemente, a cada una de esas tres fuerzas de transformación estructural, no solo para
fundamentar las causas del crecimiento económico del siglo XX –y de sus desigualdades espaciales–, sino en apoyo, igualmente, de las
grandes etapas defendidas al comienzo de esta Lección.
Primero está el sostenido aumento de la población mundial, mayor y más extendido que nunca antes en la historia de la humanidad, y
acompañado, a lo largo de la última centuria, de la duplicación de la esperanza de vida al nacer, hoy ya por encima de los sesenta y cinco
años (para mayor detalle véase Lección 5). Así, el 1,4% de incremento anual acumulativo de la población que ofrece de promedio el siglo XX
contrasta con el 0,5% del período 1820-1900 –en que solo algunos países inician su proceso de transición demográfica– y con el más exiguo
aún 0,3% de los tres siglos anteriores, desde 1500, dominados, en toda la faz de la tierra, por los frenos malthusianos al progreso de la
población: el hambre, las guerras y las epidemias. Pero ese gran crecimiento de la población mundial no se ha distribuido con uniformidad
entre los países, afectando muy especialmente a los países en desarrollo, en los que la persistencia de una elevada natalidad ha conducido a
un «boom» demográfico desconectado de las condiciones generales de bienestar, y crecientemente concentrado, a medida que la agricultura
expulsaba población poco productiva, en los suburbios de las grandes ciudades del Tercer Mundo.
Lo característico del otro grupo de países –las economías más avanzadas– ha sido, más que el aumento demográfico, en parte ganado cien
años antes (de forma que el envejecimiento de la población es perceptible, en la mayoría de ellos, desde hace ya cincuenta años), la mejora en
la formación de esa población; el analfabetismo se ha desterrado, se ha extendido con carácter general la escolarización secundaria y el nivel
de educación superior alcanza hoy, en el ámbito de la OCDE, a una tercera parte de la población adulta. Progreso educativo que no hace sino
reflejar el que obtienen los trabajadores de los países desarrollados en el seno de sus empresas y en los programas de formación continua,
alimentando destrezas decisivas en el aprovechamiento de las nuevas tecnologías y en el avance de la propia productividad.
En segundo lugar, la estructura productiva –y con ella la población– ha basculado, a escala universal, de la agricultura a la industria, y de
ambas a los servicios, en respuesta a los factores que, tanto desde el lado de la oferta (las nuevas técnicas) como de la demanda (los gustos de
los consumidores) impulsaban el crecimiento de la renta (para mayor detalle véase Lección 4). Es este, sin duda, uno de los hechos estilizados
–esto es, de las regularidades empíricas– antes detectados y mejor documentados en la literatura económica. La industrialización, sinónimo
de desarrollo, se ha extendido a lo largo del siglo XX, y con particular intensidad en su segunda mitad, no solo por los países en los que
prendió la primera revolución industrial del XIX, sino por una buena parte del mundo en desarrollo, sobre todo a medida que se difundían
las nuevas técnicas y esos otros países aprovechaban sus ventajas de costes, en particular de mano de obra.
Así, la agricultura, que daba empleo, a comienzos del siglo XX, a cerca de la mitad de la mano de obra de la veintena de países que encabezan
actualmente la economía mundial, ocupa hoy a menos del 5% de su población activa. Y, si bien es cierto que la agricultura sigue
representando un alto porcentaje del empleo en muchos de los países más pobres y poblados (particularmente en Asia meridional y África,
donde además subsisten ominosas cifras de empleo infantil), su contribución global al valor añadido mundial no llega al 5%, lo que refleja el
desfase de productividad que sufre aún este sector en buena parte del mundo. El crecimiento de la industria, quizá no demasiado
espectacular en esos mismos términos relativos –aunque sí en términos absolutos–, ha sido, sin embargo, verdaderamente decisivo como
vehículo de difusión de los adelantos técnicos que explican el progreso de la economía mundial en conjunto. De cualquier modo, a lo largo
del siglo XX se consagró otra gran tendencia de cambio estructural: la «terciarización» de la economía, resultado de un sector servicios ya
muy mayoritario dentro de la producción mundial, pero que no en todas las latitudes es el signo de la «era del alto consumo en masa»
vislumbrado por ROSTOW, sino que aún, en muchos países atrasados, es el refugio productivo –o improductivo– de amplias capas de la
población.
La tercera gran transformación estructural del siglo XX ha sido la definitiva mundialización de economía. Creciente integración de los flujos
de bienes, servicios y capitales que ha seguido, no obstante, una línea quebrada de avance, cortada por las dos crisis principales del siglo, al
margen de las puramente bélicas: la Gran Depresión subsiguiente al crac del 29 y la crisis económica que siguió al alza de los precios del
petróleo a partir de 1973. Con todo, la multiplicación de los flujos comerciales en las tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial y
en las transcurridas desde mediados del decenio de 1980 hasta entrado el nuevo siglo, facilitada por el incremento de la renta a escala
mundial, pero también por efecto de la cooperación multilateral en el terreno del comercio y de la balanza de capitales, ha terminado
consagrando a la globalización como gran rasgo distintivo de nuestro tiempo (Gráfico 5). Fenómeno este que, al apoyarse en irreversibles
avances de las comunicaciones, adquiere una solidez difícilmente removible, más allá de las coyunturas impuestas por las oscilaciones
cíclicas de la economía mundial, y muy destacadamente la que ha supuesto la crisis internacional iniciada en 2008.
Gráfico 5. Crecimiento del PIB y el comercio mundiales, 1950-2015
(en % anual medio)
Fuente: J. A. Ocampo (2017), con datos de Naciones Unidas y FMI.
Pero esa creciente integración económica no ha sido solo un fruto más del progreso secular, sino que lo ha alimentado en buena medida: al
ampliar los mercados nacionales y permitir el aprovechamiento de las ventajas dinámicas del intercambio, el comercio mundial se ha hecho
también un comercio más basado en las manufacturas y en los servicios de mayor contenido tecnológico. Aquel comercio básicamente de
productos agrarios y minerales anterior a la Primera Guerra Mundial –mayoritario, de hecho, hasta la década de 1950– es hoy un comercio de
manufacturas y de servicios, entre ellos los financieros y de transporte. Y, dentro de las manufacturas, ya no son las ramas textiles y las
industrias ligeras las que dominan, sino las producciones de mayor intensidad tecnológica, entre ellas las de construcción de maquinaria, con
un declinar evidente de las industrias metálicas más tradicionales. Un comercio, en todo caso, que al seguir muy concentrado en un reducido
grupo de países –los desarrollados– ha acentuado su carácter intraindustrial, esto es, de intercambio de productos similares entre países
también similares (véase Lección 8).
Sobrenadando todos estos cambios estructurales de la economía mundial se distingue otro más, que marca, sin duda, la historia del siglo XX:
el peso y el papel creciente del Estado. Una tendencia que ha tenido sus fases, la de las últimas décadas del XX y comienzos del XXI, en franco
retroceso, pero no tanto como para velar la crecida presencia del Estado en las economías modernas. Déjese a un lado, si se quiere, la
experiencia de los países que siguieron la estela de la revolución bolchevique de 1917, en los que la propiedad de los medios de producción y
la dirección de los asuntos económicos recaían sobre el Estado y sus jerarcas políticos. Modelo de organización económica, no se olvide, bajo
el que vivió, a lo largo de cinco décadas, cerca de un tercio de la población mundial.
La evolución del resto del mundo, en particular la de los países occidentales para los que se dispone de una mayor base factual, procura un
cuadro no poco impresionante a este respecto: el gasto público, que en vísperas de la Primera Guerra Mundial representaba entre el 10 y el
15% del PIB de las principales economías –y apenas una mínima fracción de él se destinaba a gastos sociales–, supone hoy, en el promedio de
los países europeos occidentales, cerca de la mitad de su muy recrecido PIB (algo menos en Japón, y poco más de un tercio en Estados
Unidos), y con gran peso, además, de las prestaciones sociales y los servicios colectivos. Evolución que ha sido el resultado de una marea
creciente de intervención estatal, que llega hasta el decenio de 1980, a partir de su inicial expansión en los años de entreguerras y, en
particular, tras la Segunda Guerra Mundial. El retraimiento posterior del Estado tuvo más que ver, sin embargo, con el «cómo» de las formas
y el estilo de esa intervención –subrayándose cada vez más la importancia de un buen gobierno basado en la calidad institucional– que con el
«cuánto» de una presencia presupuestaria que, en el caso de las economías más avanzadas, sostiene en ellas los gastos sociales y la provisión
de servicios públicos que definen al llamado Estado de bienestar. Debiéndose anotar, con efectos seguramente no solo coyunturales, el
cambio de tendencia que apunta el resurgimiento de las respuestas intervencionistas a escala internacional a partir del estallido de la crisis
financiera y económica de 2008.
Todo lo anterior puede resumirse de un modo muy conciso: el crecimiento de la renta –y de la renta per cápita– y un perfil estructural
distinto tanto de la población como del producto y del comercio mundiales son, junto con el mayor poder presupuestario (y de intervención)
del Estado en el común de los países, los rasgos más característicos fraguados por la economía internacional a lo largo del siglo XX. E
igualmente lo es el desigual reparto de los beneficios de ese progreso económico y su concentración, en general, en aquellas naciones que
cobraron ventaja durante el siglo anterior, más otras pocas que consiguieron incorporarse luego: un reducido grupo de países (los que el
Banco Mundial llama «de alta renta») que, con poco más del 15% de la población mundial, disfrutan de casi las dos terceras partes del
producto global. Abundancia que contrasta con la miseria de una parte de la población mundial que sobrevive –literalmente– en las más
inhumanas condiciones.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 2. Etapas del desarrollo de la economía mundial (JUAN CARLOS JIMÉNEZ)
4. Recapitulación
4. RECAPITULACIÓN
En los casi 150 años que van de las décadas finales del siglo XIX a la actualidad, se ha septuplicado la población mundial y se ha multiplicado
por cerca de 10 veces el nivel de renta per cápita de cada uno de esos habitantes. Nunca en la historia de la humanidad se había siquiera
vislumbrado algo semejante. Un crecimiento que ha sido el fruto de un mayor y más eficiente uso de los recursos y factores productivos,
enriquecidos por un progreso técnico acelerado, y estimulado, durante décadas, por un entorno internacional que ha fomentado la movilidad
y el intercambio de esos factores y recursos (y del producto obtenido de ellos, en forma de bienes y de servicios). Pero que no se ha
distribuido con uniformidad, sino con la misma desigualdad, si no más, que mostraba hace cien años. La economía mundial sigue dividida en
países avanzados y atrasados, por mucho que entre estos se distingan ahora los «emergentes», y China e India –junto con otras economías
latinoamericanas– hayan sostenido durante años altas tasas de crecimiento.
La cronología económica del último siglo tampoco ha sido rectilínea. Cuatro etapas, al menos, se dibujan con toda claridad, al conjugar, como
variables básicas, los ritmos de crecimiento de las economías más avanzadas –que han arrastrado a los del conjunto de la economía mundial–
y, por otro lado, los cambios en el esquema y en la intensidad de las relaciones internacionales. La más pletórica ha sido la del tercer cuarto
del siglo XX, por continuidad y por extensión del crecimiento, y también por la profundidad de las transformaciones estructurales
experimentadas. La etapa que abre el siglo, hasta 1913, y la que lo cierra, en su último cuarto y los comienzos del actual, han seguido, con
oscilaciones, el promedio de la centuria. En contraste, los años de entreguerras y, en concreto, los que siguen al crac del 29, muestran la cara
más sombría del siglo.
Esta trayectoria histórica, al contemplarse ahora en conjunto, deja, tras su brillante estela de progreso, algunas enseñanzas muy útiles para el
porvenir de la economía mundial: una de las más claras es la estrecha vinculación entre el crecimiento económico general y la apertura
comercial y el flujo mundial de capitales que se ha observado en distintas fases, justamente en aquellas que han contado con un sistema
monetario internacional lo bastante estable como para fomentar la movilidad de factores y recursos; y, aunque los beneficios de esa mayor
interacción no siempre se hayan distribuido uniformemente, sí es cierto que de ella han podido beneficiarse aquellos países, dentro del
mundo aún en desarrollo, más atentos a insertarse en la división internacional del trabajo y a crear un marco de condiciones institucionales
–buen gobierno– propicio para el avance económico y social. Lo que incluye no solo la primacía de los regímenes democráticos, sino el uso
adecuado de los crecidos recursos y de los instrumentos de intervención de que dispone el Estado en las economías modernas; todo ello, sin
coartar el papel de los mercados y propiciando, mediante la extensión de los servicios sociales y asistenciales, la cohesión social que
consolida y nutre el progreso de las naciones y el impulso que precisa la actual sociedad –y economía– del conocimiento.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 2. Etapas del desarrollo de la economía mundial (JUAN CARLOS JIMÉNEZ)
5. Glosario
5. GLOSARIO
• Crecimiento económico moderno. En la acepción de S. Kuznets, consiste en «un incremento
sostenido del producto per cápita o por trabajador, acompañado muy a menudo de un aumento
de la población y casi siempre de reformas estructurales». Entre estas, destacan las que afectan
al desplazamiento sectorial y espacial de la producción y el empleo (procesos de
industrialización y urbanización), así como a una mayor interdependencia e integración de los
países en el mercado internacional.
• Convergencia económica. Del modo más simple, puede expresarse como una reducción de las
diferencias económicas –comúnmente medidas en términos de renta per cápita– entre los países
(o regiones) ricos y pobres.
• Paridad de poder adquisitivo. La necesidad de homogeneizar los cálculos de renta, en particular
a la hora de realizar comparaciones internacionales, requiere reducir el valor de las monedas
nacionales de cada país a una unidad común de medida que exprese su auténtica paridad. Y,
más que los tipos de cambio, sujetos a múltiples distorsiones, se prefieren las paridades de poder
adquisitivo (o de compra, PPP en sus siglas inglesas), calculadas, a modo de un índice de precios
internacionales, como un cociente entre los precios de distintos países, correspondientes a una
cesta común de consumo, de manera que reflejen la capacidad de compra de bienes y servicios
dentro de cada uno de ellos.
• Patrón oro. Régimen monetario imperante en el mundo desde las décadas finales del siglo XIX
hasta el período de entreguerras del XX. El patrón oro clásico, en vigor hasta 1914, consistía en la
vinculación del valor de cada moneda nacional a una cantidad fija de oro. Dos condiciones se
seguían de ello: la obligación, por parte de las autoridades monetarias, de convertir en oro sus
billetes cuando se lo requirieran los particulares y la libertad de exportación e importación de
oro. El patrón cambios oro es una variante que se generaliza en la segunda mitad del decenio de
1920, consistente en vincular el valor de las monedas nacionales a otra moneda nacional de
carácter «central» –ya fuera la libra o el dólar–, esta sí sujeta a un patrón de oro y convertida en
moneda de reserva.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Lección 2. Etapas del desarrollo de la economía mundial (JUAN CARLOS JIMÉNEZ)
6. Orientación bibliográfica
6. ORIENTACIÓN BIBLIOGRÁFICA
La bibliografía del tema aquí tratado es tan amplia que en esta breve síntesis solo se hará
mención de algunas de las lecturas que ofrecen, en línea con la Lección, una perspectiva más
alargada (del conjunto del período) y global (del conjunto de la economía mundial).
Entre ellas, y con una óptica temporal que abarca casi dos siglos, en un caso, y nada menos que
un milenio, en el otro, destacan dos libros de Angus MADDISON, Monitoring the world economy
1820-1992, OECD, París, 1995 (edición en español de 1997), y The world economy: a millennial
perspective, OECD, París, 2001 (edición en español de 2002), así como su artículo quizá más
aquilatado, «Measuring and interpreting world economic performance 1500-2001», Review of
Income and Wealth, Serie 51, n.º 1, marzo de 2005, pp. 1-35.
También con una amplia perspectiva, el texto de Albert G. KENWOOD, Alan L. LOUGHEED y Michael
GRAFF, Growth of the international economy 1820-2015, 5.ª edición, Routledge, Londres y Nueva
York, 2014, describe, más centrado en las relaciones económicas internacionales, las principales
etapas de la economía mundial contemporánea. Ese es igualmente el enfoque de James FOREMANPECK, A history of the world economy. International economic relations since 1850, 2.ª edición
revisada, Prentice Hall, 1995 (edición en español de 1995). Más ambicioso aún es el
planteamiento de JOERG BATEN (ed.), A history of the global economy. 1500 to the present,
Cambridge University Press, 2016.
Una síntesis mucho más breve de todo ello es la que puede encontrarse en el ensayo de J.
BRADFORD DE LONG, «Growth in the world economy, ca. 1870-1990», en HORST SIEBERT (ed.), Economic
growth in the world economy. Simposium 1992, Institut für Weltwirtschaft an der Universität Kiel,
Tubinga, 1993, pp. 3-26. O la que puede hallarse en el documento del FONDO MONETARIO
INTERNACIONAL Perspectivas de la economía mundial, mayo de 2000, en particular el capítulo V:
«La economía mundial en el siglo XX», pp. 168-202. Con una óptica que abarca la segunda mitad
del siglo XX y se adentra en el XXI es muy sugerente el trabajo de Dani RODRIK, «The past, present
and future of economic growth», en Franklin ALLENet al., Toward a better global economy, Oxford
University Press, 2014. Otro buen complemento, no solo por describir el cambiante contexto
internacional ya en el nuevo siglo, sino por examinarlo desde la perspectiva de una región que
marcha con el promedio de la economía mundial, es el trabajo de José Antonio OCAMPO, «Del auge
a la crisis: Los desafíos económicos latinoamericanos», en América Latina frente a las cambiantes
condiciones de su desarrollo, Colección Cuadernos FLACSO-SEGIB, San José, Costa Rica, 2017.
Para el objeto de esta Lección resulta interesante, asimismo, el número monográfico de la
revista Oxford Review of Economic Policy, vol. 15, n.º 4, invierno de 1999, bajo el título The
twentieth century. En concreto, cuatro artículos en él contenidos: el de Andrea BOLTHO y Gianni
TONIOLO que sirve de introducción, «The assessment: the twentieth century – Achievements,
failures, lessons» (pp. 1-17); el de Nicholas CRAFTS, «Economic growth in the twentieth century»
(pp. 18-34); el de Peter TEMIN, «Globalization» (pp. 76-89), y el de Jeffrey D. SACHS, «Twentiethcentury political economy: a brief history of global capitalism» (pp. 90-101).
Por último, acerca de las críticas a la globalización que se apuntan en el texto, pueden reseñarse
dos obras con amplia repercusión: las de Joseph E. STIGLITZ, Globalization and its discontents, W.
W. Norton & Co, 2012 (versión en español: El malestar en la globalización, Taurus, 2002), y de
Dani RODRIK, The globalization paradox: Democracy and the future of the world economy, W.W.
Norton & Co, 2012 (versión en español: La paradoja de la globalización, Antoni Bosch, 2012).
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
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Lección 2. Etapas del desarrollo de la economía mundial (JUAN CARLOS JIMÉNEZ)
7. Enlaces de interés
7. ENLACES DE INTERÉS
Cuatro instituciones multilaterales de carácter económico presentan en sus direcciones
electrónicas, junto con algunos de sus principales documentos, una abundante información
estadística, al menos en parte libremente accesible. Y, aunque centradas en los datos más
recientes, incluyen también algunas series de interés histórico. Son:
- Banco Mundial http://www.worldbank.org
- Fondo Monetario Internacional http://www.imf.org
- Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico http://www.oecd.org
- Organización Mundial de Comercio http://www.wto.org
Además, la página web que dejara A. Maddison antes de su fallecimiento en 2010
(http://www.ggdc.net/maddison/oriindex.htm) contiene, entre otros materiales, las principales
series históricas empleadas en esta Lección. Una revisión y actualización de su serie de renta per
cápita puede consultarse en el PROYECTO MADDISON: http://www.ggdc.net/maddison/maddisonproject/home.htm
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Lección 2. Etapas del desarrollo de la economía mundial (JUAN CARLOS JIMÉNEZ)
8. Prácticas
8.1. La convergencia económica internacional en perspectiva histórica
8.1. LA CONVERGENCIA ECONÓMICA INTERNACIONAL EN PERSPECTIVA HISTÓRICA
A partir de las series históricas de A. Maddison de población, PIB y PIB per cápita, deberá
evaluarse la convergencia económica internacional en niveles de renta per cápita de distintos
grupos de países para períodos suficientemente largos.
Un grupo de alumnos deberá sistematizar los datos de las grandes agrupaciones de países
contempladas en los Cuadros 1 y 2 de esta Lección para los datos disponibles, a partir de 1870.
Deberá calcularse tanto la convergencia beta como sigma (véase, por ejemplo, en X. Sala I
Martin, Apuntes de crecimiento económico, 2.ª ed., ANTONI BOSCH Editor, Barcelona, 2000),
comentándose los resultados.
Se discutirán estos resultados, a la vista de las observaciones de N. Crafts (1999) y del FONDO
MONETARIO INTERNACIONAL (2000), capítulo V, op. cit., con los que se obtienen al considerar
otros indicadores, como la alfabetización o la esperanza de vida (al estilo de los índices de
desarrollo
humano
de
las
Naciones
Unidas
que
pueden
consultarse
en
http://hdr.undp.org/en/data).
Otro grupo de alumnos deberá examinar la convergencia económica internacional a partir de la
evolución de índices de concentración como el índice de Gini y las curvas de Lorenz. Las series de
Maddison contienen la información necesaria para poner en relación los porcentajes
acumulados de población y de renta correspondientes a un gran número de países del mundo y
en distintos momentos del tiempo. Se realizará un ejercicio de este tipo comparando los índices
de 1900 y 2000 con el mayor número posible de países.
Por último, un tercer grupo de alumnos deberá comparar los resultados anteriores con los que
se obtienen de examinar la convergencia «condicionada» a un conjunto de países como los de la
Unión Europea, para el período posterior a 1960: se calculará la convergencia beta y sigma para
los 15 países europeos previos a las últimas ampliaciones, empleando para ello tanto las citadas
series de Maddison como las de la Comisión Europea (base de datos AMECO, accesible online):
http://ec.europa.eu/economy_finance/ameco/user/serie/SelectSerie.cfm
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8. Prácticas
8.2. Crecimiento y apertura económica en perspectiva histórica
8.2. CRECIMIENTO Y APERTURA ECONÓMICA EN PERSPECTIVA HISTÓRICA
La relación entre el crecimiento económico y la apertura comercial de los países puede
contrastarse con los datos de A. Heston, R. Summers y B. Aten, sistematizados en las Penn World
Tables (https://www.rug.nl/ggdc/productivity/pwt), que contienen, en su Versión 9.0, datos
sistematizados de 182 países para el período 1950-2014. Entre estos datos están los de PIB real y
población (para calcular el PIB per cápita) y apertura comercial (exportaciones más
importaciones en relación al PIB).
Complementariamente, las series históricas de la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE COMERCIO
(http://data.wto.org) proporcionan, con datos desde 1948, una completa información por países y
agrupaciones de países (incluidos todos los acuerdos principales de integración regional) de las
importaciones y exportaciones totales de mercancías, entre otros datos del comercio exterior.
Dos grupos de alumnos deberán analizar, unos con las series temporales de que se dispone para
cada uno de los países y agrupaciones de países, y otros empleando datos de sección cruzada
para años seleccionados (por ejemplo, 1950, 1970, 1990 y 2010), la relación entre los niveles
internacionales del PIB y del PIB per cápita y los del comercio exterior, examinando luego,
conjuntamente, cómo ha ido evolucionando esta relación a lo largo del tiempo.
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Crecimiento y desarrollo
Lección 3. Radiografía de la economía mundial (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
Lec c ió n 3
Radiografía de la economía mundial
JOSÉ ANTONIO ALONSO
Sumario:
1. Introducción
2. Una imagen global
3. Población
4. Distribución del producto
5. Logros sociales
6. Un mundo más multipolar
7. Recapitulación
8. Glosario
9. Orientaciones Bibliográficas
10. Enlaces
11. Prácticas
11.1. Distribución del producto mundial
11.2. Desarrollo económico y desarrollo social
11.3. Visualizar la desigualdad internacional
La economía mundial constituye una realidad notablemente heterogénea, en la que conviven países de distinto tamaño, diferente nivel
de renta per cápita y variado peso económico. Como consecuencia, es diverso el protagonismo que cada uno tiene en los flujos
económicos internacionales, y diferentes resultan los logros por ellos obtenidos en respuesta a las demandas y necesidades de sus
respectivas sociedades. Antes de avanzar en el estudio detenido de aspectos más específicos, conviene realizar una presentación
agregada y sumaria de la economía mundial. ¿Cómo se distribuye la población mundial sobre la superficie del planeta? ¿Qué aportación
realizan al PIB mundial las diversas regiones? ¿Cuáles son los niveles de desarrollo alcanzados por cada una de ellas? ¿Qué grado de
cobertura de las necesidades sociales se ha logrado en las diversas partes del mundo? ¿Dónde están los centros más dinámicos de la
economía mundial? Responder a estas preguntas es lo que se propone la presente Lección.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Crecimiento y desarrollo
Lección 3. Radiografía de la economía mundial (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
2. Una imagen global
2. UNA IMAGEN GLOBAL
Una primera imagen de la heterogeneidad de la economía internacional la ofrece el Banco Mundial al clasificar los países en torno a cuatro
grandes estratos de ingreso per cápita (de acuerdo con su método Atlas de estimación del PNB, que es distinto al de la paridad del poder
adquisitivo) (Cuadro 1). En concreto, en 2018, 38 países tienen ingreso bajo, con una renta per cápita de 995 dólares o menos; 47 países son de
ingreso medio-bajo, con rentas per cápita entre 996 y 3.895 dólares; 56 son países de ingreso medio-alto, con rentas per cápita entre 3.896 y
12.055; y, finalmente, 81 países son de alto ingreso, con rentas per cápita superiores a los 12.056 dólares. El análisis simultáneo de la
distribución de la población y de la renta entre estos estratos permite aproximar los niveles de desigualdad existente a escala internacional.
Así, si se atiende a la población, el grueso de los habitantes del planeta (el 75%) se concentra en los dos estratos de países de renta media, al
estrato de los países de más elevado ingreso le corresponde apenas el 16% del total y algo menos del 9% le corresponde al estrato de más
bajos ingresos. Así pues, desde esta perspectiva poblacional, no cabe duda de que la abrumadora mayoría de la humanidad vive en países de
renta media, todos ellos considerados como países en desarrollo, aunque con niveles muy diversos de renta per cápita. Por su peso
demográfico destacan los casos de India y China (países de ingreso medio) que, en conjunto, aportan el 36% de la población mundial. Una
población que para el conjunto del planeta superaba, en el año 2015, los 7.346 millones de personas.
La distribución del PIB mundial sigue una estructura distinta a la anteriormente señalada para la población. Así, los países de más elevado
ingreso (que apenas suponen el 16% de la población) concentran el 63% del PIB mundial; y, al contrario, los países de ingreso bajo (el 10% de
la población) apenas superan el 0,7% del PIB mundial. Los países de renta media aportan casi el 35,5% del PIB mundial, estando esta cuota en
tendencial ascenso en los últimos años.
Cuadro 1. Distribución de los países por nivel de ingreso (2017)
Países
Ingreso alto
Población
PIB
PIB en PPA
PIB per cápita
PIB per cápita en
PPA
N.º
%
Millones
%
M. Millones de
%
dólares
M. Millones de
%
dólares
(dólares)
(dólares)
81
36,5
1.249
16,6
51.479
63,7
59.095
46,2
41.214
47.311
Ingreso Medio56
alto
25,2
2.576
34,2
22.182
27,5
45.816
35,8
8.610
17.784
China
–
1.386
18,4
12.237
15,1
23.300
18,2
8.827
16.806
Ingreso Medio47
bajo
–
21,2
2.972
39,
6.516
8,0
21.392
16,7
2.192
7.196
India
–
–
1.339
17,8
2.600
3,2
9.453
7,4
1.942
7.059
Ingreso Bajo
38
17,7
785
10,4
575
0,7
1.577
1,2
785
2.154
Total Mundial
222
100
7.530
100
80.737
100
127.661
100
10.721
16.953
Fuente: Banco Mundial
Los datos anteriores, tomados en conjunto, aproximan, aunque imperfectamente, la desigualdad existente en el sistema internacional, lo que
se expresa en el nivel del PIB per cápita promedio de cada estrato. Así, por ejemplo, el nivel de PIB per cápita promedio de los países de
ingreso bajo es de 785 dólares, frente a los 41.214 dólares que, como promedio, tienen los países de ingreso alto (una relación de 1 a 52). Estas
diferencias están atemperadas por tratarse de valores medios de grandes agregados; si se recurriese a los valores correspondientes a los
países, las diferencias se verían acentuadas. Así, de acuerdo con los datos de 2017, un país de alto ingreso como Suiza disfruta de un PIB per
cápita, de 80.1899 dólares, que multiplica por casi 275 el correspondiente a un país de bajo ingreso, como Burundi, cuyo PIB per cápita era de
apenas 292 dólares.
Hasta ahora las comparaciones se han hecho en valores expresados en una misma moneda (dólares corrientes). No obstante, como se ha
visto en la Lección 1, no es este el mejor modo de realizar comparaciones internacionales. Para encontrar un procedimiento más fiable se
suele recurrir, siempre que se pueda, a macromagnitudes expresadas en términos de paridad del poder adquisitivo. En ese caso las
diferencias entre los distintos estratos se atenúan ligeramente: el PIB per cápita promedio de los países de bajo ingreso es de 2.154 dólares,
frente a los 47.311 dólares propio del estrato de países de ingreso alto (una relación de 1 a 22). En este caso, el PIB per cápita de Suiza (64.712
dólares) multiplica por 88 el correspondiente a Burundi (733 dólares).
Para la identificación del nivel de desarrollo de los países hemos utilizado hasta ahora el PIB per cápita: se podría obtener una imagen
complementaria apelando a un indicador, como el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que considera también ciertas dimensiones sociales –y
no solo económicas– en la determinación del nivel de desarrollo (véase la Lección 1 para conocer cómo se determina el IDH). El Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que es quien elabora este Índice, divide la comunidad internacional en cuatro estratos, de
acuerdo con que su IDH sea muy alto, alto, medio o bajo (cuadro 2). Pues bien, el estrato de más elevado desarrollo humano (IDH muy alto),
compuesto por 59 países, concentra cerca del 19% de la población mundial; un número algo menor de países (53), con un porcentaje
población notablemente superior (cerca del 32%), conforman el estrato inmediatamente inferior (IDH alto); el estrato de desarrollo humano
medio está compuesto por 39 países, que acogen al 36% de la población mundial; y, finalmente, 38 países, con cerca del 12% de la población,
forman el estrato de desarrollo humano bajo.
Como es lógico, el IDH promedio crece a medida que se consideran estratos superiores de desarrollo, de 0,504 promedio para los de bajo
desarrollo, 0,645 para los de desarrollo medio, 0,757 para los de alto nivel de desarrollo y 0,894 para los de muy alto desarrollo. Buena parte
de los países más pobres y vulnerables conforman el agregado de los países menos desarrollados (PMA), una categoría creada por Naciones
Unidas, cuyo IDH promedio apenas alcanza el 0,524. Por regiones, la que presenta un más bajo nivel de desarrollo humano es África
Subsahariana, con un 0,537 en 2017. No obstante, el grupo de Países menos Adelantados (PMA) todavía presentan un registro inferior, con un
IDH de 0,524.
Como es sabido, el IDH se compone de tres grandes componentes, referidos a la salud, la educación y el ingreso per cápita. El Cuadro 2 da
información de los indicadores que nutren esos componentes. La salud es medida a través de la esperanza de vida: aunque hay diferencias
entre los grupos de países, estas no son muy elevadas, particularmente entre los estratos superiores. En concreto, la esperanza promedio del
estrato de desarrollo humano muy alto es cercano a 80 años, casi 4 años por encima del estrato de desarrollo humano alto (76 años); y este, a
su vez, está casi siete años por encima de la esperanza correspondiente al estrato de desarrollo humano medio (69 años). Finalmente, la
esperanza de vida del estrato de desarrollo humano bajo se sitúa en los 60 años. Las diferencias son algo más acusadas cuando se refieren a
países, en lugar de a grupos: el indicador en este caso recorre el arco que va desde los 52 años de Sierra Leona hasta los casi 83 años de Suiza.
La esperanza de vida de España es superior a los 83 años.
El componente de la educación se aproxima a través de dos indicadores: los años medios de educación y los años esperados de formación. En
estos indicadores las diferencias entre los estratos de desarrollo son más acusados. En el caso de los años medios de educación, el rango va
desde los 4,7 años del grupo de bajo desarrollo a casi 12,2 del grupo de muy alto desarrollo; y en el de los años esperados de formación, los
valores se mueven entre los 9,4 y 16,4 años de los grupos de bajo y muy alto nivel de desarrollo, respectivamente. Las diferencias entre los
países son muy relevantes, especialmente si se tiene en cuenta el papel crucial que la formación de las personas tiene en las posibilidades de
progreso futuro de las economías. En concreto, en los años de educación media, los países con mejor comportamiento, como Alemania o
Estados Unidos, ofrece un promedio de 13 años, pero hay países pobres, como Níger o Burkina Fasso, que están por debajo de los 2 años.
Similares diferencias se observan en los años esperados de formación, cuyos valores oscilan entre los casi 20 años de Australia y los apenas 4
años de Eritrea. Los valores que España presenta en ambos indicadores son de 9,8 y 17,9 años, respectivamente, todavía alejados de los
valores superiores de la comunidad internacional.
El tercero de los componentes del IDH es el nivel de ingreso, que se aproxima a través del PNB per cápita en paridad del poder adquisitivo. Es
este el indicador que más nítidamente expresa las diferencias entre los cuatro estratos de desarrollo humano. El PNB per cápita promedio del
grupo de bajo desarrollo es 2.521 dólares, que es menos de la mitad del correspondiente al grupo de desarrollo medio (6.849 dólares); y este, a
su vez, es próximo a la mitad del correspondiente al grupo de desarrollo humano alto (14.999 dólares). Finalmente, el grupo de desarrollo
humano muy alto tiene un ingreso per cápita promedio de 40.041 dólares, que es tres veces el propio del grupo de desarrollo alto y multiplica
por 13 el ingreso del grupo de desarrollo humano bajo.
Cuadro 2. Índice de desarrollo humano y sus componentes (2017)
Nivel de desarrollo
Número países
Población
%
IDH
Esperanza de vida
Años medios de Años esperados de PNB per cápita
educación
educación
PPA (dólares)
Muy alto
59
1.439
19,2
0,894
79,5
12,2
16,4
40.041
Alto
53
2.378
31,8
0,757
76,0
8,2
14,1
14.999
Medio
39
2.732
36,5
0,645
69,1
6,7
12,0
6.849
Bajo
38
926
12,3
0,504
60,8
4,7
9,4
2.521
Países en desarrollo
6.259
82,9
0,681
70,7
7,3
12,2
10.055
P. Árabes
409
5,4
0,699
71,5
7,0
11,9
15.837
Asia Oriental y Pacífico
2091
27,7
0,733
74,7
7,9
13,3
13.688
Europa y Asia Central
244
3,2
0,771
73,4
10,3
14,1
15.331
América Latina
640
8,4
0,758
75,7
8,5
14,4
13.671
Asia Meridional
1869
24,7
0,638
69,3
6,4
11,9
6.473
África Subsahariana
1005
13,3
0,537
60,7
5,6
10,1
3.399
Países
Adelantados
1.002
13,2
0,524
64,8
4,7
9,8
2.506
1292
17,1
0,895
80,6
12,0
16,2
39.595
7.550
100
0,728
72,2
8,4
12,7
15.295
menos
OCDE
Total Mundial
189
Fuente: PNUD, http://hdr.undp.org/sites/default/files/2018_human_development_statistical_update.pdf
El análisis realizado en este epígrafe se ha referido a los indicadores agregados más relevantes. Conviene ahora reparar en algunas variables
adicionales de interés, que anticipan lo que se verá en los siguientes capítulos.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Crecimiento y desarrollo
Lección 3. Radiografía de la economía mundial (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
3. Población
3. POBLACIÓN
Aunque el análisis de la población va a ser tratado de forma más detenida en la Lección 5, aquí se hará una presentación sumaria de algunos
parámetros relevantes. Un primer paso obligado es conocer la extensión geográfica de las principales regiones de la economía mundial. Pues
bien, la superficie del mundo se distribuye en cuotas relativamente semejantes (cercanas al 30%, respectivamente) entre América y AsiaOceanía; y, a un nivel algo inferior (con cuotas de en torno al 20%), entre África y Europa. La población, sin embargo, sigue una distribución
perceptiblemente distinta. En concreto, Asia-Oceanía concentra algo más del 60% de la población mundial, quedando proporciones similares,
notablemente más bajas (de en torno al 13%) para Europa, América y África.
Esta desigual distribución de la población sobre la superficie del planeta da como consecuencia disímiles niveles de densidad demográfica
(habitantes por kilómetro cuadrado) entre las diversas regiones. Así, por ejemplo, la densidad llega a 374 habitantes por kilómetro cuadrado
en Asia Meridional, y esa ratio llega a 120 habitantes por kilómetro cuadrado en la Unión Europea: se trata de las regiones más densamente
pobladas del mundo. Frente a ellas se encuentra Oceanía, que apenas tiene 4 habitantes por kilómetro cuadrado. Entre las regiones menos
densas del mundo se encuentra también Norteamérica, con apenas 20 habitantes por kilómetro cuadrado.
Conviene llamar la atención sobre el hecho de que la densidad demográfica no tiene una relación consistente con los niveles de desarrollo de
las regiones. Así, por ejemplo, entre las regiones más densamente pobladas se encuentran tanto regiones desarrolladas (Unión Europa) como
en desarrollo (Asia Central-Meridional); y, a la inversa, entre las de menor densidad se encuentran tanto regiones desarrolladas (América del
Norte) como en desarrollo (África Meridional). Son razones más bien relacionadas con la naturaleza geográfica de las regiones (si tienen o no
espacios inhóspitos) y su historia demográfica (si es o no de reciente poblamiento) lo que explica los niveles de densidad resultantes.
La dinámica demográfica es muy dispar entre las regiones de la economía mundial, correspondiendo las tasas de crecimiento de la población
más elevadas a las regiones del mundo en desarrollo, donde también son mayores las tasas de fecundidad (número de hijos por mujer)
(Cuadro 3). Así, por ejemplo, África Subsahariana, la región más pobre del planeta, tiene una tasa de crecimiento de la población del 2,7% y
presenta una tasa de fecundidad (véase Lección 5 para la definición precisa de este indicador) de cerca de 5 hijos. En regiones del mundo en
desarrollo con demografías más maduras, como América Latina, estas tasas serían de 1% y de 2,1 hijos por mujer; en Asia Meridional esas
tasas son 1,2% y 2,5 hijos por mujer, respectivamente. Finalmente, en el caso de los países desarrollados (como la Unión Europea), las tasas
respectivas serían de 0,2% la tasa de crecimiento (es decir, casi una población estable) y de 1,6 hijos por mujer, una ratio que no permite la
reposición de la población.
La dinámica demográfica tiene también sus consecuencias en términos de estructura por edades de la población: allí donde es más elevada la
tasa de crecimiento, mayor es la proporción de jóvenes. Así, por ejemplo, los menores de 14 años suponen más del 40% de la población en
buena parte de África, pero apenas llegan al 17% (menos de la mitad, por tanto) en Europa. Y, al contrario, la población mayor de 65 años
apenas alcanza el 3% en buena parte de las regiones de África Subsahariana, pero llega a suponer el 17% (cinco veces más) en el caso de la
Unión Europea. Estos datos revelan el envejecimiento de la población como rasgo acusado de los países desarrollados, mientras que la
elevada carga de población joven, que presiona sobre el mercado laboral y sobre la capacidad del sistema educativo, es propia de los países
en desarrollo de más activa dinámica demográfica. Una síntesis de esta dimensión la ofrece la edad media de la población: en el caso de los
países más desarrollados ese parámetro se sitúa en cerca de 40 años, mientras que en el caso de África Subsahariana apenas supera los 18
años.
Unido a los rasgos mencionados hay otro que tiene gran relevancia económica: la tasa de dependencia; es decir, la carga que los no activos
suponen sobre la población que está en edad de trabajar. Es claro que cuanto mayor sea la tasa de dependencia más difícil es que el esfuerzo
productivo de los activos se traduzca en mejoras del bienestar del conjunto de la población. Pues bien, la tasa de dependencia de los países
más pobres es notablemente más elevada que la de los países de mayor nivel de renta. Por ejemplo, mientras la Unión Europea presenta una
tasa de dependencia del 54% o Norteamérica del 52%, África Subsahariana tiene una tasa del 85%. Además de la diferencia en el valor, es
distinto el tipo de población dependiente en unas y otras regiones: en las más desarrolladas la población dependiente se distribuye casi en
partes iguales entre población mayor (superior a los 65 años) y población joven (inferior a los 15 años); en el caso de los países en desarrollo,
es este último segmento el que nutre el grueso de la población dependiente.
Finalmente, la observación de los datos revela un hecho relativamente nuevo en la Historia: la mitad de la población mundial (el 54%) es ya
población urbanizada y vive, por tanto, en ciudades. No obstante, se perciben diferencias de acuerdo con el nivel de desarrollo de las
regiones. Así, mientras la población urbanizada está en torno a las tres cuartas partes del total en los casos de la Unión Europea, América del
Norte y Oceanía (mundo dominantemente desarrollado), se sitúa en el 39% en el caso de África Subsahariana o del 33% en Asia Meridional.
Es conveniente llamar la atención sobre el caso de América Latina, que a pesar de ser una región del mundo en desarrollo, tiene una
población urbanizada del 80%: una tasa que es superior a la de la UE. Este resultado es coherente con el alto peso demográfico que tienen las
grandes ciudades (Buenos Aires, Sao Paulo, Río de Janeiro, Lima, Caracas, Santiago de Chile o Montevideo) en el total de la población de sus
respectivos países.
Cuadro 3. Parámetros relevantes sobre la población (2017)
Millones
%
Densidad de
población
(hab/km2)
África Subsahariana
1.061
14
50,0
2,7
39,5
4,8
85,2
Norteamérica
362
4,8
19,9
0,8
82,0
1,8
52,0
Oriente Medio y Norte
444
de África
5,8
39,6
1,7
64,9
2,8
55,2
América Latina
644
8,5
32,1
1,0
80,4
2,1
49,4
Europa y Asia Central
915
12,1
33,4
0,4
72,0
1,8
51,7
Unión Europea
512
6,7
120,9
0,2
75,4
1,6
54,4
Asia Oriental y Pacífico 2.314
30,7
94,9
0,7
58,2
1,8
43,7
Asia Meridional
1.788
23,7
374,8
1,2
33,5
2,5
53,2
Total Mundial
7.530
100
59,1
1,2
54,8
2,4
54,4
Región
Población
la
Crecimiento de
población (%)
la Población
(en %)
urbana
Fuente: Banco Mundial, https://databank.worldbank.org/data/reports.aspx?source=world-development-indicators
Tasa
de
Tasa de fertilidad dependencia
(%)
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Crecimiento y desarrollo
Lección 3. Radiografía de la economía mundial (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
4. Distribución del producto
4. DISTRIBUCIÓN DEL PRODUCTO
El grueso de la actividad económica se concentra en tres grandes regiones de la economía mundial, que agrupan a los principales países
desarrollados y a algunos países en desarrollo de mayor dinamismo. Se trata, en primer lugar, de América del Norte, que concentra en torno
al 16% del PIB mundial en paridad del poder adquisitivo; en segundo lugar, la Unión Europa-27, que aporta otro 16% al PIB mundial; y,
finalmente, Asia Oriental (incluyendo China y Japón), que concentra algo más del 32% del PIB mundial. Así pues, en torno a esta tríada
gravita cerca del 65% del total del producto mundial, expresado en paridad del poder adquisitivo. Como contraste, el resto de las regiones del
mundo representan una parte menor en el PIB mundial. Así, por ejemplo, toda África Subsahariana (más del 12% de la población del planeta)
aporta en torno al 3% del PIB mundial; América Latina aporta el 8%, y toda Asia Meridional (23% de la población mundial) el 9% de la
producción total.
Esta misma distribución se aprecia cuando lo que se considera es la participación de cada región en el total de las exportaciones mundiales
de bienes y servicios. En este caso con una salvedad: la Unión Europea (y por extensión la región de Europa y Asia Central) aportan la cuota
dominante a las exportaciones mundiales (34% la UE y 40% el conjunto de la región). Ello es debido a que se trata de una región en la que
abundan los Estados de pequeño tamaño, con economías muy abiertas, lo que estimula el intercambio intrarregional. Asia Oriental y el
Pacífico constituyen la segunda región exportadora del mundo, aportando cerca del 30% de las exportaciones totales de bienes y servicios. La
cuota de Norteamérica es muy inferior, cercana al 12% de las exportaciones mundiales. Las aportaciones de las regiones del mundo en
desarrollo máspobres, como Asia Meridional y África Subsahariana, son menores, del 2,5 y del 1,6%, respectivamente.
Los niveles de desarrollo aparecen relacionados con la composición y estructura del PIB (algo que se explorará en la Lección 4). Así, es en las
regiones más pobres donde mayor relevancia adquiere el sector agrario, mientras que en las regiones desarrolladas el sector de los servicios
se convierte en dominante. Por ejemplo, el sector agrario llega a aportar más del 15% del PIB en África Subsahariana y el 16% en Asia
Meridional, pero apenas supone el 1,5% en el caso de la Unión Europea. En todo caso, en el resto de regiones en desarrollo, con exclusión de
las dos más pobres antes mencionadas, la aportación del sector agrario es en promedio inferior al 5% del PIB. El peso de la industria presenta
sus valores más elevados en el caso de aquellas regiones donde abundan los países de renta media y con mercados emergentes en rápida
transformación productiva: es el caso de Asia Oriental y el Pacífico. Por el contrario, el peso del sector es más bajo tanto en las regiones
pobres (como África Subsahariana) como, muy especialmente, en las más desarrolladas, cuya actividad económica descansa muy
centralmente sobre el sector de servicios (como Norteamérica y la Unión Europea).
El nivel de desarrollo se refleja también en la composición de las exportaciones. El peso de las exportaciones de alta tecnología, como
porcentaje de las manufacturas exportadas, presenta sus mayores cuotas, en el caso de Norteamérica, Europa y Asia Central y de Asia
Oriental y el Pacífico. En esta última región es donde este tipo de exportaciones alcanzan la mayor ratio, del 25% del total de las
manufacturas. En África Subsahariana y en el Norte de África y Oriente Medio esa cuota, sin embargo, es muy baja, inferior al 5%, subiendo
un poco, al 6% en el caso de Asia Meridional.
Por último, el recurso a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación es una dimensión clave de la economía del presente y un
condicionante de las posibilidades futuras de progreso. Aquí también se perciben diferencias muy importantes entre las regiones del mundo.
Por ejemplo, el número de servidores seguros de Internet por millón de habitantes alcanza los cerca de 30 mil en el caso de Norteamérica y se
sitúa en 18 mil en el caso de la Unión Europea. Las cifras, sin embargo, descienden a 309 en el caso de Norte de África Y oriente Medio o a 573
en el caso de África Subsahariana.
Cuadro 4. Indicadores económicos (2017)
Región
PIB
per
Agricultura%
cápita
PPA
sobre el PIB
Miles de millones % sobre el (dólares)
de dólares
total
Participación en las
exportaciones
Industria% sobre
mundiales
de
el PIB
bienes y servicios
(%)
Servidores
Exportaciones
de seguros de
alta tecnología (% internet
sobre
por millón
manufacturas)
de
habitantes
África
Subsahariana
4.064
3,1
3.830
15,8
25,2
1,6
3,9
574
Norteamérica (*)
21.108
16,5
58.223
1,3
20,7
12,8
18,8
29.890
8.843
6,9
19.902
5,6
40,5
5,8
4,5
309
América Latina
10.178
8,4
15.801
4,7
23,9
5,7
11,6
997
Europa
Central
29.903
23,4
32.662
1,9
23,1
40,8
13,7
12.171
21.109
16,5
41.191
1,5
21,9
34,4
14,2
18.860
41.984
32,8
18.140
5,4,
34,1
30,6
25,5
7.046
Asia Meridional
11.618
9,1
6.496
16,0
25,5
2,5
6,5
1.237
Total mundial
127.661
100
16.913
3,9
27,6
100
16,6
3.5113
PIB (PPA)
Oriente Medio
Norte de África
y
y
Asia
Unión Europea
Asia Oriental
Pacífico
y
Fuente: Banco Mundial, https://databank.worldbank.org/data/reports.aspx?source=world-development-indicators; Los datos de comercio de
Norteamérica se refieren a 2016
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Lección 3. Radiografía de la economía mundial (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
5. Logros sociales
5. LOGROS SOCIALES
Además de diferencias en el ámbito económico, también en logros sociales se perciben desigualdades notables entre las diversas regiones del
mundo. Son muchos los aspectos que cabría considerar al respecto, pero aquí nos detendremos solo en alguno de los más significativos.
A lo largo del siglo XX se ha producido una prolongación muy notable de la esperanza de vida de la población mundial. No obstante, en esta
segunda década del siglo XXI, como ya se ha visto, todavía hay diferencias perceptibles en el valor de ese indicador entre las regiones de la
economía mundial. Así, por ejemplo, mientras la esperanza de vida al nacer es de 80 años para la Unión Europea, apenas supera los 60 años
en el caso de África Subsahariana, y es cercana a los 68 años en Asia Meridional (Cuadro 5).
Todavía más significativas son las diferencias existentes en la tasa de mortalidad infantil. En concreto, mientras dicha tasa (expresada en
tantos por 1000 de niños y niñas menores de cinco años) ronda el 4 ‰ en la Unión Europea, supera el 75 ‰ (es decir, es dieciocho veces
superior) en el caso de África Subsahariana y está en los 44 ‰ (casi once veces superior) en Asia Meridional. La mortalidad materna
(expresada en términos de 100.000 nacidos vivos) reproduce similar pauta. La ratio apenas llega a 8 en el caso de la Unión Europea, pero se
eleva a 547 (es decir, sesenta y ochos veces superior) en África Subsahariana, o es de 182 (veintitrés veces superior) en Asia Meridional.
Un capítulo de notable relevancia es el que se refiere a la incorporación de la población al sistema escolar, medido en este caso a través de la
tasa neta de matriculación en estudios secundarios. También en este ámbito se han registrado avances muy significativos en el conjunto de
las regiones. De hecho, por lo que se refiere a la educación primaria, las ratios revelan que se está muy próximo a alcanzar el acceso
universal incluso en las regiones pobres. Más diferencias se observan en el caso de la educación secundaria. El porcentaje correspondiente
supera holgadamente el 90% (de la población superior a 25 años) en el grupo de países de mayor desarrollo), pero se encuentra todavía en el
34% en el caso de África Subsahariana y apenas alcanza el 60% en Asia Meridional. Como se ha señalado, esta diferencia en la dotación de
capital humano es clave para explicar las diferencias en las posibilidades de desarrollo respectivas.
Es importante saber si el acceso a la educación no discrimina a la población en función del sexo. En general, las ratios entre mujer/hombre en
el acceso a la educación primaria y secundaria son bastante equilibradas, si bien ha de tenerse en cuenta que la cuota correspondiente a las
mujeres en el total de la población es levemente superior a la de hombres. Acaso, las diferencias más notables se perciban África
Subsahariana, con un porcentaje de mujeres en la enseñanza secundaria del 46%, Oriente Medio y Norte de África, 48%, y Asia Meridional,
47%. Es en estas regiones donde más terreno debe recorrerse para alcanzar en este ámbito la igualdad de género.
Una de las facetas más dolorosas del subdesarrollo es la presencia del hambre. El porcentaje de población malnutrida es una manifestación
de este problema. Las regiones del mundo desarrollado mantienen ratios de población malnutrida muy bajas (inferiores al 3%), pero este no
es el caso de las regiones del mundo en desarrollo. Por ejemplo, en África Subsahariana uno de cada cinco habitantes está afectado de
malnutrición; y en Asia Meridional esa ratio es del 15%.
Cuadro 6. Indicadores sociales. 2015
Región
Esperanza de vida
Porcentaje
de
Mortalidad infantil
Mortalidad materna Tasa de matriculación alumnos
mujeres Prevalencia
de
(inferior a 5 años)
(por 100.000)
neta en secundaria (%)
en la educación malnutrición (%)
(‰)
secundaria (%)
África Subsahariana
60,4
75,5
547,0
34,3
46,4
21,3
Norteamérica
79,1
6,5
13,0
92,8
48,8
2,5
Oriente Medio y Norte
73,5
de África
23,1
81,0
70,4
47,1
9,1
América Latina
75,5
17,7
67,0
76,9
50,2
6,2
Europa y Asia Central
77,3
9,0
16,0
91,1
48,7
2,8
Unión Europea
80,6
4,1
8,0
91,6
49,0
2,5
Asia Oriental y Pacífico
75,4
15,8
59,0
79,5
47,8
8,7
Asia Meridional
68,7
44,8
182,0
59,8
47,7
15,6
Total Mundial
72,0
39,1
216,0
65,8
48,0
10,8
la
Fuente: Banco Mundial, https://databank.worldbank.org/data/reports.aspx?source=world-development-indicators. Cuando no está el dato de
2017, se usa el último año disponible, siempre posteriror a 2015
Hasta ahora nuestra atención se ha centrado en la dimensión de las desigualdades internacionales, atendiendo para ello a los valores
promedio regionales de diversos indicadores. Ahora, sin embargo, quisiéramos trasladar la mirada hacia las desigualdades vigentes en el
seno de los países. Estas constituyen también un problema importante, que además parece estar en progresiva agudización en los últimos
años en un ámbito muy amplio de países.
Consciente de este hecho, el PNUD decidió desarrollar una corrección de su indicador de desarrollo humano (IDH) para tomar en cuenta las
desigualdades existentes en el seno de los países en cada una de las dimensiones que componen ese índice (Cuadro 7). Cuanta mayor es la
desigualdad, mayor es el coeficiente de reducción que se aplica al indicador. Pues bien, esos factores de corrección varían muy notablemente,
entre el mínimo de Japón de apenas 4%, al máximo de la República Centroafricana, del 42%. En general, todos los IDH descienden al
aplicarles el factor de desigualdad, pero ese descenso relativo es tanto mayor cuanto más se desciende en el nivel de desarrollo humano de
los grupos. Por ejemplo, en el caso de los países de muy alto desarrollo humano, el descenso es de 10 puntos porcentuales, pero casi es de 31
en el caso de los países de desarrollo humano bajo.
Un componente importante de la desigualdad es el que se refiere a las asimetrías existentes entre el hombre y la mujer en materia de salud,
acceso a los puestos de decisión y al mercado de trabajo: el PNUD trató de medir estos aspectos a través de un Índice de Desigualdad de
Género, que adopta valores superiores cuanto mayor es la asimetría (véase de nuevo Lección 1). Pues bien, en los países de mayor desarrollo
este índice apenas llega al 0,174, pero se eleva al 0,590 en el caso de los países de menor desarrollo humano.
La desigualdad internacional tiene su expresión más lacerante en la persistencia de la pobreza extrema. Se entiende por pobreza el estado de
especial vulnerabilidad que padecen las personas como consecuencia de carencias graves en la cobertura de necesidades que se consideran
básicas. Es difícil definir un criterio uniforme para medir la pobreza, pero el Banco Mundial, basado en estudios sobre el consumo de los
hogares en un número de países de bajo ingreso, determinó la frontera de 1,9 dólares diarios (en PPA a precios de 2011) de capacidad de
consumo como el mínimo requerido para poder atender aquellas necesidades vitales que se consideran básicas. Al tiempo, señaló otro
umbral algo menos exigente, de 3,2 dólares (también en PPA a precios de 2011) de gasto diario como segundo umbral de pobreza extrema.
Pues bien, de acuerdo con esta forma de medir la pobreza, lo primero que habría que concluir es que, a lo largo de la última década, se ha
avanzado en la reducción de este importante problema (Gráfico 1). En 1990 había 1.908 millones de pobres en el mundo (medido por la
primera línea de pobreza); es decir, era pobre el 41% de la población mundial. En 2008, el número de pobres había descendido a 1.289
millones (el 22%) de la población mundial; y se estima que en 2015 existen 767 millones de pobres (en torno al 10% de la población mundial).
En este progreso influyó, sobre todo, el crecimiento experimentado por algunos países, como China e India, con alto volumen de población
pobre. Un proceso similar de reducción de la pobreza, aunque menos intenso, se constata cuando se utiliza la línea de pobreza de los 3,2
dólares. En todo caso, y pese a este avance, queda un contingente importante de población que no alcanza la renta mínima para cubrir
necesidades vitales básicas. Eso plantea un desafío y una responsabilidad a los países afectados y a la comunidad internacional, que deben
poner los medios para acabar con esa lacra.
Si de las cifras agregadas se pasa al análisis por regiones, se constata que la región con mayor número de pobres es Asia Meridional. No
obstante, este resultado es consecuencia de la alta carga poblacional que tiene esta región. Si el número de pobres se pone en relación con la
población, las tasas de incidencia de la pobreza más elevadas se encuentran en África Subsahariana y, con cifras algo menores, en Asia
Meridional.
Cuadro 7. Desigualdad y pobreza, 2017
Nivel de desarrollo humano
Índice de desarrollo humano
Índice de desarrollo humano ajustado por Índice de desigualdad de
desigualdad
género
Muy alto
0,894
0,799
0,170
Alto
0,757
0,636
0,289
Medio
0,645
0,483
0,489
Bajo
0,504
0,347
0,586
Total Mundial
0,681
0,531
0,468
Fuente: PNUD. http://hdr.undp.org/sites/default/files/2018_human_development_statistical_update.pdf
Gráfico 1a: Porcentaje de población pobre (que vive con menos de 1,9 dólares diarios)
Fuente: Banco Mundial
Gráfico 1b: Porcentaje de población pobre (que vive con menos de 3,20 dólares diarios)
Fuente: Banco Mundial
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Crecimiento y desarrollo
Lección 3. Radiografía de la economía mundial (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
6. Un mundo más multipolar
6. UN MUNDO MÁS MULTIPOLAR
El mundo que nació de la Segunda Guerra Mundial se articuló en torno a dos bloques cuya
confrontación dominó todo el período de la llamada «guerra fría»: por una parte, el bloque
Occidental, de economías de mercado; por otro, el llamado bloque del Este, de economías
socialistas. En cada uno de estos bloques existía un claro liderazgo, en torno a Estados Unidos, en
el primer caso, y a la Unión Soviética, en el segundo. La ventaja económica y tecnológica de estos
dos países sobre el resto de los pertenecientes a su bloque era notable al comienzo de la
posguerra.
A medida que se avanza en el tiempo, en los países de economía de mercado se produce un
fenómeno de clara convergencia, reduciéndose las distancias de los países seguidores con
respecto a Estados Unidos como consecuencia del progreso de los países de la Unión Europea y
de Japón. Por su parte, en el caso del bloque del Este, después de un extraordinario crecimiento
de la URSS en la inmediata posguerra, se produjo una reducción de los ritmos de progreso del
conjunto del bloque desde comienzos de los años setenta. Se va conformando así, a partir de ese
momento, una economía mundial cuyo dinamismo descansa en una tríada compuesta por
Estados Unidos, el bloque central de la Unión Europea (con Alemania a la cabeza) y Japón.
A partir de los años noventa se vuelve a producir un cambio en la configuración del sistema
internacional como consecuencia de tres alteraciones relevantes: i) en primer lugar, el
desmoronamiento del bloque de economías socialistas que, con ligeras excepciones, y tras una
crisis severa, pasan a convertirse en economías de mercado y en democracias políticas; ii) en
segundo lugar, el estancamiento de Japón que, tras haber protagonizado una senda de
crecimiento intenso en las tres décadas previas, entra en los años noventa en una etapa de bajo
crecimiento que se mantiene, con ligeras correcciones, hasta la actualidad; iii) en tercer lugar, la
aparición de un grupo de economías dinámicas, procedentes del mundo en desarrollo –la más
importante, China–, que conforman lo que se denominan «mercados emergentes». Son estas
economías las que revelan mayores capacidades dinámicas, presentando, aunque con cierta
inestabilidad, ritmos de crecimiento elevados.
Como consecuencia de estos cambios, se ha pasado de un mundo bipolar a otro crecientemente
multipolar. Un mundo en el que Estados Unidos, la Unión Europea y Japón siguen teniendo un
peso considerable en la economía internacional, pero donde nuevos centros de gravitación
económica aparecen en torno a países del mundo en desarrollo como Brasil, México, China,
India, Indonesia, Turquía, Irán, Rusia o Sudáfrica. Alguno de estos países tienen una proyección
indudable sobre su entorno regional, pero otros incluso trascienden ese entorno para
convertirse en actores relevantes del escenario global.
El Cuadro 8 da cuenta de esta evolución. En 2010, la aportación que hacían los centros
desarrollados (Estados Unidos, la Unión Europea y Japón) era cercana al 58% del PIB mundial,
cuando este se expresa en dólares corrientes, y al 42% cuando se expresa en paridad del poder
adquisitivo. Pero se espera que esas cuotas se reduzcan al 40% y al 27%, respectivamente, en
2030. Por el contrario, los países con mercados emergentes y en vías de desarrollo, que
aportaban en 2010 el 34% (52% en paridad del poder adquisitivo), supondrán en 2030 el 53%
(67% en PPA) del PIB mundial.
Cuadro 8. Peso económico de algunos países, 2010 y 2030
2010
2030
Aportación al PB Aportación al PIB Aportación al PB Aportación al PIB
mundial (en dólares, mundial (en PPA, en mundial (en dólares, mundial (en PPA, en
en %)
%)
en %)
%)
Estados Unidos
23,5
16,8
17,2
11,8
UE-27
26,1
18,7
17,3
11,9
Japón
8,7
6,3
5,3
3,6
China
9,4
17,4
16,1
23,5
India
2,5
5,3
6,0
9,8
Corea
2,3
1,3
1,6
1,1
Brasil
3,3
3,7
3,3
3,3
Indonesia
1,1
2,1
2,1
3,1
Rusia
2,3
3,8
1,5
2,3
Total
100
100
100
100
Fuente. Arvind Subramanian: Eclipse, Barcelona, Destino, 2011
Un buen exponente de esta nueva morfología del sistema internacional es la cambiante
composición de las instancias de coordinación internacional generadas al margen de Naciones
Unidas. Desde mediados de los años setenta, a instancias de la Administración norteamericana,
se convocaban las reuniones del llamado G-5, compuesto por Estados Unidos, Francia, Reino
Unido, República Federal Alemana y Japón, para coordinar respuestas de política económica
internacional, especialmente en el ámbito cambiario. A este grupo se unieron, posteriormente,
Canadá, Italia y el presidente de la Comisión Europea, conformando el G-7, que desarrolló sus
reuniones desde finales de los setenta hasta muy recientemente. En los últimos tres lustros se
invitaba también a las reuniones a Rusia, conformando el G-8.
No obstante, como consecuencia de los cambios antes mencionados en el sistema internacional,
cada vez era más manifiesto que las economías acogidas en el G-8 eran solo una parte del
sistema económico internacional. Actores de mucho peso económico y de creciente proyección
global, necesarios para una efectiva coordinación internacional, quedaban fuera de ese grupo de
ocho. Por este motivo, cuando se desata la reciente crisis, iniciada en 2007, la comunidad
internacional recurre a una instancia de coordinación más incluyente, el G-20, en el que está
representado un espectro más amplio de países, una parte de ellos mercados emergentes del
mundo en desarrollo. Y de hecho esa instancia –el G-20– ha sido la encargada de coordinar la
respuesta frente a la crisis y establecer los acuerdos básicos en materia de reforma del sistema
financiero internacional (véase Lección 10).
En la actualidad, el G-20 concentra el 61% de la población del planeta y el 79% del PIB mundial
(74% en términos de paridad del poder adquisitivo). En este grupo están representadas
economías desarrolladas, como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania o Francia, pero también
países en desarrollo, como China, India, Indonesia o Sudáfrica. España participa en estas
reuniones como invitado permanente. El G-20 es un exponente del carácter más multipolar del
mundo actual.
Cuadro 9. Miembros del G-20 (2013)
Países
% sobre PIB mundial % sobre PIB mundial % sobre
($ corrientes)
(PPA)
mundial
Estados Unidos
24,0
15,2
4,3
59.531
China
15,1
18,2
18,4
16.806
Japón
6,0
4,3
1,7
43.279
Alemania
4,5
3,2
1,1
50.639
Francia
3,2
2,2
0,9
42.850
Reino Unido
3,2
2,2
0,9
43.268
Brasil
2,5
2,5
2,8
15.483
Italia
2,4
1,8
0,8
39.427
Rusia
1,9
3,0
1,91
25.533
India
3,2
7,4
17,8
7.059
Canadá
2,0
1,3
0,5
46.705
Australia
1,6
0,9
0,3
48.460
España (*)
1,6
1,4
0,6
37.998
Corea
1,8
1,5
0,7
38.335
México
1,4
1,8
1,7
18.273
Indonesia
1,2
2,5
3,5
12.283
Turquía
1,0
1,6
1,1
26.518
Arabia Saudita
0.8
1,4
0,4
53.779
Argentina
0,7
0,7
0,6
20.784
Sudáfrica
0,4
0,6
0,7
13.497
Total G-20
79,3
74,3
60,7
(*) Invitado permanente
Fuente: Con datos del Banco Mundial
población
PIB per cápita PPA
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a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Crecimiento y desarrollo
Lección 3. Radiografía de la economía mundial (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
7. Recapitulación
7. RECAPITULACIÓN
A lo largo del presente capítulo se han presentado algunos datos sumarios sobre la economía
internacional al objeto de ofrecer una radiografía de conjunto que sirva como punto de partida
para el análisis posterior. La mera exposición de los datos de población y renta de acuerdo con
los niveles de ingreso per cápita de los países pone en evidencia la desigualdad existente a escala
internacional: los países de bajo ingreso, que suponen el 8% de la población, apenas perciben el
0,6% del PIB mundial; y, a la inversa, los países más ricos, que aportan el 16% de la población,
concentran el 63% del producto. Aunque con tenues matices, este mismo resultado se obtiene si
en lugar de clasificar de acuerdo con el nivel de ingreso per cápita de los países se considerase
su nivel de desarrollo humano.
La distribución de la población sobre el planeta pone en evidencia la existencia de niveles de
densidad demográfica muy diferentes de acuerdo con las regiones. Son los continentes de más
antiguo poblamiento del hemisferio norte (Asia y Europa) lo que, en general, presentan mayores
niveles de densidad demográfica. Además de la distribución de la población, es también muy
desigual la dinámica demográfica de las regiones, con tasas de natalidad y de fecundidad muy
superiores en los países en desarrollo, que son los que presentan tasas de crecimiento de la
población mayores. Como consecuencia, la estructura por edades de la población es muy
diferente de acuerdo con el nivel de desarrollo, estando sesgada hacia los estratos más jóvenes
en los países más pobres y hacia los tramos mayores de edad en el caso de los países más ricos.
La distribución de la producción revela las desigualdades económicas entre los pueblos: tres
grandes regiones de la economía mundial concentran las tres cuartas partes del PIB mundial,
mientras que continentes enteros del mundo en desarrollo apenas si realizan aportaciones al
total de la producción del planeta. Las diferencias en el PIB per cápita se asocian, además, a
composiciones del producto igualmente disímiles. En los países más pobres el sector primario
mantiene una notable relevancia; en el caso de los países desarrollados es el sector servicios el
que aporta la mayor cuota del PIB agregado; y, finalmente, es en los países de desarrollo medio
en donde la industria adquiere su mayor peso relativo. La concentración de la actividad
económica tiene su reflejo en los flujos económicos internacionales, como el comercio y la
inversión directa.
También en las dimensiones sociales se aprecian los niveles de desigualdad existentes en el
mundo. Una desigualdad que se revela no solo en las condiciones de vida de la población –
esperanza de vida más baja y tasa de mortalidad infantil más elevada– propia del mundo en
desarrollo, sino también en su capacidad de acceso a la educación o a las posibilidades que
brindan las nuevas tecnologías de la comunicación. Además de las desigualdades
internacionales, son también relevantes las desigualdades que rigen en el seno de los países.
También en este caso, el efecto de la desigualdad es más acusado en los estratos de más bajo
desarrollo; y se expresan tanto en términos económicos y sociales como en materia de género.
Por último, la estructura del sistema internacional está experimentando un importante cambio
como consecuencia del creciente peso que están adquiriendo ciertas economías, algunas de gran
tamaño, procedentes del mundo en desarrollo. Se ha incrementado el grado de heterogeneidad
entre los países en desarrollo y parece avanzarse hacia un mundo más multipolar. El
protagonismo alcanzado por el G-20 es un exponente de este tránsito.
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Crecimiento y desarrollo
Lección 3. Radiografía de la economía mundial (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
8. Glosario
8. GLOSARIO
Densidad demográfica: Mide el nivel de ocupación humana del territorio. Se expresa como
habitantes por kilómetro cuadrado.
Pobreza extrema: expresa el estado de vulnerabilidad que padece una persona por carecer de los
medios necesarios para atender necesidades que se consideran básicas. El Banco Mundial
determina el umbral de pobreza extrema en la posibilidad de gasto de 1,25 dólares diarios (en
paridad del poder adquisitivo); o, alternativamente, en 2 dólares diarios (igualmente en paridad
del poder adquisitivo).
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Crecimiento y desarrollo
Lección 3. Radiografía de la economía mundial (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
9. Orientaciones Bibliográficas
9. ORIENTACIONES BIBLIOGRÁFICAS
Dado el carácter descriptivo e introductorio de esta Lección, buena parte de la bibliografía
requerida para profundizar en los temas tratados se presentará en las Lecciones posteriores. No
obstante, hay dos publicaciones que resultan de gran ayuda para hacerse una imagen de
situación de la economía mundial: se trata del Informe sobre el desarrollo mundial, que publica
anualmente el Banco Mundial, y del Informe sobre el desarrollo humano que con igual
periodicidad publica el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Ambos se
editan traducidos al castellano. Además, el Banco Mundial publica otros dos materiales muy
útiles para disponer de información actualizada sobre la economía mundial: el World Bank
Atlas, que traslada a mapas geográficos las principales variables, y el Little Data Book, que hace
un resumen por países de los principales indicadores.
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Crecimiento y desarrollo
Lección 3. Radiografía de la economía mundial (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
10. Enlaces
10. ENLACES
Naciones Unidas –www.un.org–: permite una conexión con las principales agencias de Naciones
Unidas y sus respectivas bases de datos.
Banco Mundial –www.world.bank.org–: con amplia disponibilidad de estadísticas. En especial a
través de World Development Indicators.
PNUD –www.undp.org–: dispone también de una amplia relación de estadísticas, incluidas las
que componen el Índice de Desarrollo Humano.
© 2019 [Thomson Reuters (Legal) Limited / José Antonio Alonso Rodríguez (Dir.) y otros]© Portada: Thomson Reuters (Legal)
Limited
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Crecimiento y desarrollo
Lección 3. Radiografía de la economía mundial (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
11. Prácticas
11.1. Distribución del producto mundial
11.1. DISTRIBUCIÓN DEL PRODUCTO MUNDIAL
A partir de la información que proveen los World Development Indicators del Banco Mundial, los alumnos deben construir los indicadores de
concentración de la renta mundial. A efectos de que la práctica les ayude a familiarizarse con la información, se sugieren dos tipos de índices
de concentración, uno referido al número de países y otro al porcentaje de la población. En el primer caso se trataría de saber qué porcentaje
de la producción mundial concentran los 5, 10 y 20 países más ricos del planeta. En el segundo, el objetivo es determinar qué porcentaje de la
producción mundial concentran el 5 y el 10% de la población mundial más rica (utilizando el PIB per cápita como expresión del nivel de
renta del ciudadano representativo de cada país).
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Crecimiento y desarrollo
Lección 3. Radiografía de la economía mundial (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
11. Prácticas
11.2. Desarrollo económico y desarrollo social
11.2. DESARROLLO ECONÓMICO Y DESARROLLO SOCIAL
Se distribuyen los alumnos de acuerdo a las diversas regiones de la economía mundial. A partir de los datos del World Development
Indicators los alumnos deben elaborar gráficos de dispersión en los que se combine el nivel de desarrollo económico de los países
(aproximado a través del PIB per cápita en paridad del poder adquisitivo) con diversas variables asociadas a algunos logros de desarrollo
(por ejemplo, esperanza de vida, tasa bruta de matriculación, tasa de alfabetización y mortalidad infantil). A partir de este trabajo se alentará
un debate acerca del tipo de relaciones entre las variables que sugieren los gráficos.
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Crecimiento y desarrollo
Lección 3. Radiografía de la economía mundial (JOSÉ ANTONIO ALONSO)
11. Prácticas
11.3. Visualizar la desigualdad internacional
11.3. VISUALIZAR LA DESIGUALDAD INTERNACIONAL
Se sugiere entrar en la página web de worldmapper (www.worldmapper.org), ir a «main categories» e ir recorriendo alguna de las
dimensiones que en esa sección se contienen. Explicar a los alumnos cómo la deformación de los mapas responde a la dimensión que
adquiere en cada caso la variable seleccionada. Para que el efecto visual sea más claro, es conveniente mantener en pantalla inamovible el
mapa referido a la superficie de los continentes, para que se aprecie de forma más inmediata la deformación resultante en cada caso.
Seleccionar un par de mapas en cada categoría y promover un debate acerca de lo que sugiere el recorrido visual realizado.
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internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Crecimiento y desarrollo
Lección 4. Crecimiento económico, innovación y cambio estructural (JOSÉ ANTONIO ALONSO, CARLOS GARCIMARTÍN y CARMEN FILLAT)
1. Introducción
1. INTRODUCCIÓN
La desigualdad internacional, las diferencias en los niveles de renta promedio entre países, constituye uno de los rasgos más sobresalientes
de la economía mundial. En la base de semejante rasgo está la dispar dinámica que han seguido los países en los dos últimos siglos, a medida
que se fue consolidando la sociedad de mercado a escala internacional. ¿Por qué unos países lograron sostener ritmos elevados de
crecimiento mientras otros países evolucionaron a tasas más modestas? Es difícil encontrar una teoría comprensiva del éxito económico,
pero la Economía proporciona algunas respuestas convincentes acerca de los factores que impulsan la dinámica económica. A estudiar estos
aspectos se dedica la presente Lección.
Una Lección que se estructura en torno a siete epígrafes básicos adicionales a esta introducción. Así, el segundo epígrafe se dedica a
argumentar la importancia que tiene la dinámica económica y su relación con las circunstancias y opciones que cada economía adopta en un
momento dado del tiempo. El epígrafe 3 se dedica a analizar el modelo de Solow, como referente canónico de la teoría de crecimiento; y el
epígrafe 4 presenta las bases de la generación más reciente de modelos de crecimiento endógeno. El epígrafe 5 se orienta a estudiar el
proceso de cambio estructural que aparece asociado al crecimiento, para analizar sus rasgos y estudiar sus consecuencias. El epígrafe 6
discute el papel de la innovación en la promoción del crecimiento, aportando algunas informaciones acerca del esfuerzo que en este ámbito
realizan los países. Un esfuerzo similar se hace en el epígrafe 7, pero en este caso referido a la educación y a la formación de capital humano.
Por último, el octavo epígrafe analiza el comportamiento comparado de las economías, para analizar si se está produciendo un proceso de
convergencia entre ellas. La lección termina con una recapitulación a modo de recordatorio de los principales contenidos del capítulo.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Crecimiento y desarrollo
Lección 4. Crecimiento económico, innovación y cambio estructural (JOSÉ ANTONIO ALONSO, CARLOS GARCIMARTÍN y CARMEN FILLAT)
2. Importancia de la dinámica económica
2. IMPORTANCIA DE LA DINÁMICA ECONÓMICA
El crecimiento económico constituye uno de los objetivos centrales de la política económica de todo gobierno. Conseguir semejante objetivo
no es, sin embargo, una tarea sencilla, especialmente para los países más pobres y vulnerables: son muchas las restricciones y carencias que
deben superar. Las dificultades se amplifican por las adversas condiciones que el entorno internacional impone a los países en desarrollo en
forma de proteccionismo agrario en los mercados industriales, de restricciones para acceder a la innovación tecnológica o de dificultades
para insertarse de manera estable en los mercados de capitales. Ahora bien, que constituya una tarea compleja no quiere decir que sea
imposible. La historia más reciente puede aportar algunos casos ilustrativos al respecto. Para ello se puede acudir a la base de datos de Angus
MADDISON (en la versión actualizada del Maddison Project Database) que nos permite construir series largas del PIB per cápita, con datos
homogéneos.
Pues bien, acorde con esos datos, tres economías presentaban en 1960 un similar y aceptablemente elevado PIB per cápita: Argentina,
Finlandia e Italia. Los dos países europeos siguieron una senda continuada de crecimiento, si bien los mayores logros los cosecharon en
etapas distintas, arrojando una tasa de crecimiento anual promedio de algo más de 2% para el conjunto del período. Argentina, sin embargo,
tuvo un crecimiento más modesto, que apenas supera el 1% de tasa anual promedio. Las diferencias en las tasas parecen leves (de algo más
de un punto porcentual), pero acumuladas en el tiempo conducen a resultados manifiestamente discrepantes. En la actualidad el PIB per
cápita de los dos países europeos casi dobla el propio de Argentina.
Vayamos ahora al caso de otras tres economías cuya renta per cápita, en 1960, era bastante más modesta que las tres anteriormente
consideradas: se trata de España, México y Chile. Las tres economías partían de un PIB per cápita similar, pero la senda que siguieron las
respectivas economías es manifiestamente dispar: España crece a una tasa promedio anual de cerca del 3%, Chile lo hace a una tasa del 2,3%
y México, a una del 1,9%. De nuevo, las diferencias en las tasas parecen leves, pero sostenidas en el tiempo conducen a niveles de PIB per
cápita muy diferentes en la actualidad. En concreto, el PIB per cápita de España es más de un tercio superior al de Chile y el de este país
supera en un tercio al de México.
Finalmente, consideremos cuatro países, dos asiáticos y dos africanos, que, en 1960, eran relativamente pobres y con un PIB per cápita
similar: Corea, Zimbabue y Kenia. Las tendencias seguidas por sus economías fueron muy diferentes: Corea presenta una tasa de crecimiento
anual promedio del 5,6% para el período, esa tasa se sitúa en 4,2% en el caso de Tailandia, desciende al 1,1% en Kenia y alcanza un registro
cercano levemente negativo en el caso de Zimbabue. Como consecuencia de estos ritmos dispares de crecimiento, el PIB per cápita de Kenia
dobla en la actualidad al de Zimbabue; a su vez, Tailandia tiene un PIB per cápita que multiplica por 5 el de Kenia; y, en fin, Corea duplica el
PIB per cápita de Tailandia.
Los ejemplos señalados son suficientes para demostrar, en primer lugar, que el subdesarrollo no es una situación imposible de superar: hay
países que partiendo de situaciones de atraso económico han logrado imprimir a sus economías un ritmo de crecimiento suficiente como
para aproximarlas a las condiciones de los países desarrollados. Una segunda enseñanza que nos revela la historia es que mientras tener
episodios de intenso crecimiento es una experiencia relativamente compartida entre países, más difícil resulta lograr que ese dinamismo se
sostenga en el tiempo. Sin embargo, es la sostenibilidad del crecimiento lo que termina por marcar diferencias en los niveles de renta per
cápita entre países en períodos dilatados de tiempo. Para hacer sostenible el crecimiento es necesario, como sugiere el profesor de Harvard,
Dani RODRIK, un proceso continuado de cambio institucional y de diversificación productiva. El marco institucional de que se dota un país y
las opciones de política económica y social que adopta influyen sobre su senda de crecimiento de medio y largo plazo. Por ello, y es la tercera
enseñanza de la revisión realizada, es importante comprender qué factores promueven la dinámica de crecimiento y cómo se puede influir
sobre ella. A desarrollar este aspecto se dedicarán los siguientes epígrafes de la Lección.
Gráfico 1a.– Evolución del PIB per cápita (PPA en dólares de 2011)
Fuente: Maddison Project Database,https://www.rug.nl/ggdc/historicaldevelopment/maddison/releases/maddison-project-database-2018
Gráfico 1b.– Evolución del PIB per cápita (PPA en dólares de 2011)
Fuente: Maddison Project Database,https://www.rug.nl/ggdc/historicaldevelopment/maddison/releases/maddison-project-database-2018
Gráfico 1c.– Evolución del PIB per cápita (PPA en dólares de 1990)
Fuente: Maddison Project Database,https://www.rug.nl/ggdc/historicaldevelopment/maddison/releases/maddison-project-database-2018
© 2019 [Thomson Reuters (Legal) Limited / José Antonio Alonso Rodríguez (Dir.) y otros]© Portada: Thomson Reuters (Legal) Limited
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internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Crecimiento y desarrollo
Lección 4. Crecimiento económico, innovación y cambio estructural (JOSÉ ANTONIO ALONSO, CARLOS GARCIMARTÍN y CARMEN FILLAT)
3. El modelo de Solow
3.1. Crecimiento sin progreso técnico
3.1. CRECIMIENTO SIN PROGRESO TÉCNICO
Aunque existen antecedentes notables, el desarrollo de la moderna teoría del crecimiento se produjo a partir de mediados del siglo XX y encontró en
las aportaciones de Robert SOLOW, premio Nobel de Economía, y Trevor SWAN el enfoque más canónico. Su propuesta parte de cinco supuestos simples.
• Los hogares ahorran una proporción determinada de la renta que reciben: al crecer sus ingresos, crece también el volumen que ahorran,
manteniéndose relativamente invariante la proporción 1). Así, a nivel agregado:
S = sY, donde s (con 0<s<1) es la propensión media al ahorro
• La inversión se dedica bien a aumentar el capital
(K•), bien a reponer el capital existente. A nivel agregado:
I = K• + δK, donde d (con 0< δ<1) es la tasa de depreciación
• Se admite que se trata de una economía cerrada, por lo que la inversión solo puede financiarse a través del ahorro. Es decir, S = I.
• Se supone que la población crece a un ritmo dado n, que es diferente entre países, pero relativamente invariante en cada uno de ellos, de modo
que
• Por último, se supone que la actividad productiva nacional podría asemejarse a la de una gran fábrica, de modo que el output obtenido es el
resultado de combinar los input productivos (capital y trabajo) de acuerdo con la tecnología disponible y conforme a los precios que rigen en los
mercados. Caracteriza a esta función de producción agregada: i) tener rendimientos de escala constantes (si se duplican los input, se doblará el
output obtenido); ii) tener rendimientos marginales decrecientes para cada factor (a medida que aumenta un factor sin alterar el otro, se
incrementa el producto obtenido, pero en cantidades cada vez menores); y iii) cumplir las condiciones de Inada (que dicen que, en el límite,
cuando la dotación de un factor se aproxima a cero su productividad marginal es infinita y, a la inversa, cuando su dotación es infinita, la
productividad marginal tiende a cero).
Es frecuente representar la función de producción agregada a través de una función Cobb-Douglas, que reúne todos los requisitos antes descritos.
Partamos, además, en un primer paso, de suponer que no hay progreso técnico. En ese caso:
(1)
La renta viene determinada por los input empleados (L y K), que aparecen relacionados a través de una función multiplicativa, con exponentes
complementarios (encontrándose α entre 0 y 1). La condición de que los exponentes de los factores sumen la unidad es lo que garantiza que la
función de producción presente rendimientos de escala constantes. Como se explica en el Recuadro 2, en condiciones de competencia perfecta, estos
exponentes expresan la participación que cada uno de los factores tiene en la renta nacional.
Dado que el nivel de desarrollo se suele medir a través de la renta per cápita, la ecuación (1) se puede transformar en:
o, expresado de forma simplificada, y = kα (2)
denotando con minúscula las variables expresadas en términos per cápita. La ecuación (2) expresa que la renta per cápita depende la relación capitaltrabajo (K/L): cuanto mayor sea la dotación de capital por persona, mayor será la renta per cápita de la economía. Este resultado parece conforme con
la evidencia de que son los países más desarrollados aquellos que disponen de una más amplia dotación relativa de capital.
No obstante, el modelo de Solow conduce a un resultado poco tranquilizador. Por una parte, se presume que a medida que se incrementa la ratio
capital-trabajo, aumenta la renta per cápita del país (tal es lo que dice la ecuación 2). Pero, por otra, al admitir rendimientos marginales decrecientes
en los factores, según se vaya incrementando K, para un determinado L, cada vez aportará menos al incremento del producto. En el límite, por tanto,
la economía accederá a un estadio en el que no habrá crecimiento alguno: el estado estacionario. Sin duda, ese resultado es totalmente contrario a la
evidencia, pues lo que observamos en la economía real es que los países mantienen, con oscilaciones, una senda continuada de progreso. Como
veremos más adelante, este resultado es, en gran medida, consecuencia de haber desconsiderado el efecto del progreso tecnológico. No obstante, antes
de corregir esa limitación planteémonos qué determina ese estado estacionario.
Pues bien, aunque en el Recuadro 1 se ofrece un desarrollo más detenido, la intuición sugiere que el estado estacionario se situará allí donde se iguale
la capacidad de inversión (que viene determinada por el ahorro) con el capital que se requiere para mantener la relación capital-trabajo inalterable,
tomando en cuenta tanto el deterioro del capital (depreciación) como la incursión de nuevos activos al mercado de trabajo (crecimiento de la
población). Es decir:
(3)
Donde el asterisco expresa que son los valores de las variables correspondientes al estado estacionario. El lado izquierdo de la igualdad expresa el
ahorro per cápita y el lado derecho las necesidades de aportación de capital per cápita, dado el crecimiento demográfico y la depreciación. En este
punto (el estado estacionario) se mantendrá constante la relación capital per cápita de la economía y, por tanto, también la renta per cápita.
Gráfico 2. El equilibrio estacionario en el modelo de Solow simple
La relación expresada en (3) puede trasladarse a un gráfico (gráfico 2). La representación de la función agregada de producción per cápita (y) adopta
una forma cóncava para indicar que existen rendimientos marginales decrecientes: a medida que se incrementa el stock de capital por trabajador,
aumenta el producto per cápita, si bien a tasas cada vez menores. La expresión (n + δ)k se representa a través de una recta, ya que tanto n como δ son
parámetros; y sy como una curva por debajo y con similar trayectoria a y, dado que s es constante y su valor se encuentra entre 0 y 1. Pues bien, el
punto de intersección de estas dos líneas es el que expresa la relación capital-trabajo de equilibrio k*, allí donde se cumple la igualdad (3). En
cualquier lugar a la izquierda de este punto ocurre que sy > (n + δ)k, es decir, la capacidad de ahorro supera las necesidades de capital que impone el
crecimiento de la población y la amortización del equipo existente, con lo que crecerá la relación capital-trabajo, desplazándose la economía de nuevo
hacia el punto de equilibrio. Y lo contrario sucederá en todo lugar que esté a la derecha de k*, garantizando la estabilidad del equilibrio.
Recuadro 1: El equilibrio en el modelo de Solow
a) Sin progreso técnico
Para demostrar las condiciones propias del estado estacionario, se puede partir de la ecuación de acumulación. Se sabe que el ahorro se
orienta a financiar la inversión y que esta se traduce en incremento o en reposición del capital. Es decir:
A su vez,
Al sustituir (ii) en (iii), queda:
Por definición, el estado estacionario es aquél en el que la relación capital-trabajo no se altera (k =0), con lo que el estado estacionario se
conseguirá allí donde:
expresando con asterisco la variable en el estado de equilibrio
b) Con progreso técnico exógeno
Las nuevas variables en términos eficientes son:
Y en términos trabajo eficientes:
Al igual que antes (i) la función de acumulación será:
, pero si se divide todo por AL queda:
A su vez,
Si se despeja
en (vii), se sustituye en (vi) y se reordena, queda:
En el equilibrio estacionario
, por lo que la condición de equilibrio es:
Podríamos tratar de afinar algo más la expresión del estado estacionario. Para ello, si se despeja k* en la ecuación (3), teniendo en cuenta la función
de producción (2), resulta
(4)
Y, dado que y = k α, entonces la renta per cápita de equilibrio será,
(5)
Es decir, el nivel de renta per cápita propia del estado estacionario es tanto mayor cuanto mayor sea la propensión al ahorro y menores sean la tasa
de crecimiento de la población y la tasa de depreciación. Obsérvese que el lado derecho de la ecuación (5) es una relación entre parámetros, lo que
sugiere que la renta per cápita del estado estacionario es estable a lo largo del tiempo. Y, por consiguiente, para que esto se cumpla la tasa de
crecimiento de la renta debe ser igual a la de la población.
Una consecuencia que se deriva del análisis del estado estacionario es que la tasa de ahorro si bien influye en el nivel de renta per cápita del
equilibrio, no repercute sobre la tasa de crecimiento de la economía en el estado estacionario. Dicho de otro modo, el incremento de la propensión a
ahorrar conduce a un desplazamiento de sy hacia arriba, dando lugar a un nuevo punto de equilibrio de mayor renta per cápita, pero no altera el
ritmo de crecimiento de la economía una vez que esta alcanza el nuevo estado estacionario.
NOTAS AL PIE DE PÁGINA
1
Aunque las variables son flujos que remiten a un momento temporal dado, a lo largo de la exposición se omitirá el subíndice t para simplificar la notación.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Crecimiento y desarrollo
Lección 4. Crecimiento económico, innovación y cambio estructural (JOSÉ ANTONIO ALONSO, CARLOS GARCIMARTÍN y CARMEN FILLAT)
3. El modelo de Solow
3.2. Crecimiento con progreso técnico
3.2. CRECIMIENTO CON PROGRESO TÉCNICO
Al objeto de completar el desarrollo analítico, puede incorporarse ahora el progreso técnico en la función agregada de producción. Se recurrirá para
ello a una expresión genérica, que supone que el nivel tecnológico progresa a un nivel constante en el tiempo; y que todo progreso se traduce en un
incremento de la eficiencia del trabajo (en términos técnicos, esto indica que el progreso técnico es neutral a lo Harrod).
(6)
Donde la tasa de crecimiento del progreso técnico se supone que es λ (A• /A=λ). Definamos dos nuevas variables, expresando el producto y el capital
en términos per cápita eficiente. Es decir:
En este caso, la ecuación (2) se transforma
(7)
y la (3) en (para mayor desarrollo véase Recuadro 1)
(8)
La nueva condición de equilibrio estacionario será, por tanto:
(9)
Si ahora se quiere conocer la renta per cápita que resulta de este estado estacionario (construido con valores de trabajo eficiente), basta descomponer
de nuevo las variables construidas. Es decir:
(10)
En este caso, la renta per cápita de equilibrio está sometida a una continua expansión, dada la presencia de un progreso técnico (A) que crece a un
ritmo λ. Por su parte, la tasa de crecimiento de la renta, en el estado estacionario, será igual a la suma de las tasas de crecimiento de la población y del
progreso técnico (es decir, n+λ).
Acorde con esta visión, las diferencias en los niveles de renta per cápita de los países se deben a la existencia de diversos niveles de ahorro (e
inversión), crecimiento demográfico, depreciación del capital y tasa de progreso técnico. Al tiempo que las razones del crecimiento económico
aparecen asociadas a la dinámica de acumulación de capital (si el país está alejado de su estado estacionario) y del progreso técnico (que, en este caso,
se ha considerado exógeno).
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3. El modelo de Solow
3.3. Contabilidad del crecimiento
3.3. CONTABILIDAD DEL CRECIMIENTO
Además de su solvente fundamentación microeconómica, el modelo de Solow aporta una ventaja práctica: a partir de su formulación, es posible
derivar una contabilidad del crecimiento, capaz de inspirar el trabajo empírico sobre los factores promotores de la dinámica económica (Recuadro 2).
La condición de un progreso técnico que crece en el tiempo a ritmo constante equivalente a λ puede formalizarse como: A= eλt.
En cuyo caso, la función de producción se puede transformar en:
(11)
Aplicando logaritmos neperianos, se obtiene:
(12)
La derivación con respecto al tiempo de la expresión (26), conduce a:
(13)
De modo que el crecimiento del producto puede entenderse como el resultado de la agregación de tres factores: el crecimiento de las horas trabajadas,
el incremento del stock de capital productivo y la tasa de progreso técnico (o incremento de la productividad total de los factores), λ.
Cuadro 1. Análisis comparado de las fuentes del crecimiento
País/Región
Período
Capital
Trabajo
Productividad
Crecimiento del PIB
Japón
1913-50
1950-73
1973-92
1,2
3,1
2,0
0,3
2,5
0,8
0,7
3,6
1,0
2,2
9,2
3,8
Reino Unido
1913-50
1950-73
1973-92
0,8
1,6
0,9
0,1
0,2
0,0
0,4
1,2
0,7
1,3
3,0
1,6
Estados Unidos
1913-50
1950-73
1973-92
0,9
1,0
0,9
0,6
1,3
1,3
1,3
1,6
0,2
2,8
3,9
2,4
Alemania
1913-50
1950-73
1973-92
0,6
2,2
0,9
0,4
0,5
–0,1
0,3
3,3
1,5
1,3
6,0
2,3
Sur de Asia
1960-94
1,8
1,6
0,8
4,2
Latinoamérica
1960-94
1,8
2,2
0,2
4,2
África
1960-94
1,7
1,8
–0,6
2,9
Oriente Medio
1960-94
2,5
2,3
–0,3
4,5
Fuente: Tomado de Crafts (2000): «Globalization and Growth in the Twentieth Century», IMF Working Paper, Washington
La aplicación de este procedimiento a los países desarrollados revela la importante contribución que el progreso técnico ha tenido en la dinámica de
crecimiento económico a lo largo del presente siglo (Cuadro 1). Entre un tercio y la mitad del crecimiento económico viene explicado por este factor.
Es en el período de la «edad de oro», entre 1950 y 1973, cuando las cuotas correspondientes a este factor se hacen mayores. En el caso de las regiones
en desarrollo, sin embargo, buena parte del crecimiento descansa sobre la dinámica de expansión de los factores productivos, quedando un margen
menor de contribución para los incrementos de productividad. De hecho, en alguna de las regiones (África y Oriente Medio) la aportación de este
factor es negativa.
Recuadro 2
LA CONTABILIDAD DEL CRECIMIENTO
La contabilidad del crecimiento, desarrollada principalmente a partir del modelo de Solow, tiene como objetivo estimar la contribución que
cada factor realiza a la dinámica económica. Para ello, se parte de la función de producción de dicho modelo:
(i)
como se ha visto, la expresión en tasas de crecimiento es
(ii)
Esta ecuación indica que la tasa de crecimiento de la producción iguala a la suma ponderada de las tasas de crecimiento de cada factor,
siendo α, (1–α) y 1 las ponderaciones del capital, trabajo y tecnología, respectivamente. Si se acepta la teoría marginal de la distribución de
la renta, y teniendo en cuenta que la tecnología no se considera un bien apropiable, se cumple que
(iii)
(iv)
donde w y r representan las remuneraciones del trabajo y del capital, respectivamente. Multiplicando (iii) por K, (iv) por L y dividiendo
ambas ecuaciones por Y se llega a
(v)
(vi)
Por tanto, α y (1–α) son las participaciones del capital y el trabajo (S Ky S L respectivamente). Sustituyendo ambas ecuaciones en (ii) se
deduce que
(vii)
expresión que indica el modo de contabilizar el crecimiento. En primer lugar, se calcula el aumento de la producción; posteriormente, se
estima la suma ponderada del crecimiento del trabajo y del capital, utilizando como ponderación la distribución de la renta; y, finalmente,
se determina la diferencia entre ambas magnitudes que, según el modelo de Solow, debe ser atribuida al progreso tecnológico. Los estudios
empíricos que utilizaron este procedimiento constataron que entre un tercio y la mitad del crecimiento se debe a la contribución que
realiza la variable progreso técnico.
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4. Crecimiento endógeno
4. CRECIMIENTO ENDÓGENO
Pese a sus notables ventajas, el modelo de Solow conduce a un resultado paradójico. El crecimiento de la renta per cápita depende del nivel de
capitalización de la economía (relación capital-trabajo) y de la tasa de progreso técnico. El primer factor (nivel de capitalización) está sometido a
rendimientos marginales decrecientes, por lo que en el límite conduce a un estado estacionario; el segundo (el progreso técnico) corrige este
resultado, pero la teoría no lo explica (porque lo considera exógeno).
Para superar esta limitación, se produjeron a partir de la década de los 80 del siglo pasado diversas aportaciones renovadoras de la teoría del
crecimiento. En esencia, estos nuevos enfoques se proponen explicar el crecimiento a partir de factores endógenos (es decir, factores que derivan de
la propia dinámica económica y son causa de esa dinámica). Por expresarlo de forma sumaria, esas teorías se proponen encontrar un factor que: i)
sea generado por el propio proceso de crecimiento; ii) sea capaz de impulsar la dinámica económica; y iii) no esté sometido a rendimientos marginales
decrecientes. Buena parte de las contribuciones identificaron al conocimiento como el factor buscado, ya esté materializado en bienes y procesos
productivos (innovación), ya en las personas (capital humano): en ambos casos, los factores señalados reúnen esa doble condición de ser, al tiempo,
fruto y causa del progreso, sin sujeción obligada a rendimientos decrecientes.
Ahondar en los modelos propuestos por este campo de la doctrina obligaría a un grado de formalización que escapa a los propósitos de este libro: no
obstante, cabe acceder a sus aportaciones básicas apelando a la intuición económica. En principio, a efectos clasificatorios cabría agrupar los modelos
de crecimiento endógeno en torno a tres grandes líneas de trabajo. Una primera considera que el progreso técnico es una simple consecuencia de la
existencia de externalidades asociadas al proceso de producción. Se piensa que el solo hecho de hacer uso del capital permite a los trabajadores
incrementar sus niveles de formación (ese proceso es conocido por su expresión británica learning by doing). En ese caso, el progreso técnico se
produce de forma espontánea, sin comportar costes que deban tomarse en cuenta. Modelos de este tipo son capaces de justificar tasas de crecimiento
económico positivas a largo plazo sin la necesidad de acudir a una variable exógena y sin abandonar los supuestos de la competencia perfecta.
Una segunda línea de trabajo ha tratado de contemplar, además del capital físico, el capital humano, que acoge el conjunto de destrezas y
conocimiento de las personas. Así pues, las personas tratan de incrementar su dotación de capital físico y de ampliar su educación: a través de ambos
esfuerzos inversores se pretende mejorar la renta futura. Esta línea de investigación conduce a dos conclusiones relevantes: en primer lugar, el
esfuerzo que se realiza en inversión en capital humano no solo afecta al nivel de la renta de equilibrio del país (como en el modelo de Solow), sino
también a su dinámica de crecimiento; en segundo lugar, aunque el capital físico muestre rendimientos decrecientes, el capital físico y humano
tomados conjuntamente superan esa limitación, pudiendo alentar un proceso de crecimiento continuado en el tiempo.
Por último, una tercera línea de trabajo trata de afrontar la inclusión directa del esfuerzo innovador en la explicación del crecimiento. Se supone que
el esfuerzo innovador se recompensa a través de la ventaja monopolista de aquél que genera un nuevo producto (o un nuevo input productivo) del
que carecen sus competidores. Habrá, por tanto, en este caso competencia monopolista en los mercados, permitiéndose la generación de rentas
asociadas a la ventaja que proporciona la innovación. Una innovación que, a su vez, alimenta el proceso de crecimiento económico, bien sea
ampliando el número de bienes de capital disponibles (tal como formula Paul ROMER), bien como consecuencia de la mejora tecnológica de las nuevas
variedades (tal como formulan G.M. GROSSMAN y E. HELPMAN o Ph. AGHION y P. HOWITT).
No todas estas líneas de trabajo permiten ser traducidas fácilmente al ámbito empírico, pero en su conjunto han supuesto una importante renovación
de la teoría del crecimiento. Adicionalmente, alguno de estos modelos ayuda a explicar el carácter acumulativo de la dinámica económica y el papel
que en ese proceso juega el progreso tecnológico.
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5. Crecimiento y cambio estructural
5.1. Perspectiva de la oferta
5.1. PERSPECTIVA DE LA OFERTA
Atendiendo a la composición del producto de una economía, este puede ser contemplado en su desagregación sectorial más simple como la suma de
las producciones de los tres sectores básicos: la agricultura, la industria y los servicios. De esta manera, el crecimiento económico total se expresa
como la suma ponderada de los crecimientos sectoriales, siendo la ponderación el peso de cada sector en el conjunto. Si todos ellos crecieran a la
misma tasa, también lo haría el producto agregado y no se alteraría la estructura sectorial. Precisamente, eso es lo que de forma implícita se asume en
los modelos unisectoriales anteriormente estudiados: o bien no hay cambio estructural o bien este no ofrece ninguna tipología que sea digna de
estudio. Sin embargo, la evidencia empírica revela que existen regularidades estadísticas que relacionan los niveles de desarrollo con la composición
del producto.
Así, utilizando la clasificación de los países por nivel de renta per cápita que emplea el Banco Mundial, se constatan importantes diferencias en la
estructura productiva (Cuadro 2). En particular, se observa que la participación del sector agrario disminuye de forma continua a medida que
aumenta el nivel de renta per cápita de los países, perdiendo 27 puntos porcentuales entre los niveles más bajos y más altos de desarrollo. Por su
parte, la participación industrial muestra una forma de U invertida, con valores superiores en los países de nivel intermedio. Así, por ejemplo,
mientras que dicha participación supone el 20% en Uganda, en Filipinas llega al 31%, en China al 44% y en Gran Bretaña al 18%. Finalmente, es el
sector servicios el más claramente favorecido por el crecimiento de la renta, pues su peso en el total aumenta 22 puntos porcentuales entre los niveles
más bajos y más altos de renta per cápita. Todo ello revela la senda que una economía sigue en su proceso de crecimiento, que pasa primero por una
fase de industrialización –a medida que alcanza las primeras fases de desarrollo–, y de terciarización después –al llegar a la etapa de madurez–.
Cuadro 2. Distribución del producto según nivel de desarrollo (2010-2015)
(% sobre el producto total)
Nivel de renta per cápita Agricultura
Industria
Servicios
Bajo
29
21
43
Medio-bajo
15
28
50
Medio-alto
8
29
55
Alto
2
25
65
Diferencia (alto-bajo)
–27
4
22
Fuente: Banco Mundial
Una vez identificadas estas pautas básicas cabe preguntarse por sus causas explicativas. En una economía cerrada la demanda de un determinado
sector depende de sus precios relativos (respecto a los del resto de sectores), de la renta nacional (que determina la capacidad adquisitiva de los
consumidores) y de las correspondientes elasticidades de precio y renta. Así, es de esperar que una caída en los precios relativos del sector i provoque
un aumento de sus ventas y, por tanto, de su peso en la producción total, sucediendo lo contrario en el sector alternativo j. A su vez, la evolución de los
precios estará negativamente relacionada con las ganancias relativas de productividad: cuanto mayores sean estas menores serán los precios
relativos y, por tanto, mayor la demanda y el peso de dicho sector en la producción total. Así, por ejemplo, en el caso del sector industrial, sus mayores
ganancias de productividad podrían ayudar a explicar el aumento de su cuota en la producción total a lo largo del proceso de desarrollo.
Por otro lado, la renta también determina los cambios en la composición del producto, pues cuando esta aumenta también lo hace la demanda de
cada sector. En concreto, suponiendo precios constantes, un sector crecerá más que el conjunto de la producción y, en consecuencia, ganará peso en el
producto global, siempre y cuando su elasticidad renta sea superior a la unidad. Todo ello viene a señalar que la composición de la demanda cambia
con el nivel de renta: a niveles bajos de renta los consumidores tienen una mayor preferencia por los bienes de primera necesidad (principalmente
relacionados con la alimentación), mientras que, a medida que dicha renta crece y se van cubriendo las necesidades inmediatas, su demanda se dirige
a bienes industriales y a servicios.
La incorporación al anterior análisis de las relaciones económicas internacionales añade una explicación adicional a los cambios que tienen lugar en
la estructura productiva: la especialización comercial intensificará la relevancia de determinadas ramas de la producción frente a otras (Cuadro 3). A
medida que aumenta el nivel de desarrollo se produce una clara reducción del peso del comercio de alimentos respecto al comercio total y un
aumento de las manufacturas, intensificando, de este modo, la ya analizada ganancia de peso del sector industrial y descenso del agrario. Por ejemplo,
si en Corea del Sur las exportaciones de alimentos apenas suponen el 1% del total, en Gambia llegan al 74%, siendo las cifras correspondientes a las
manufacturas del 88 y del 18%, respectivamente.
Cuadro 3. Composición del comercio 2010-2015
Exportaciones (% sobre exportaciones de mercancías)
Importaciones (% sobre importaciones de mercancías)
Nivel de renta per cápita
Productos agroalimentarios
Manufacturas
Productos agroalimentarios
Manufacturas
Bajo
40
2722
1520
6057
Medio bajo
3028
3638
16
5962
Medio alto
2225
4338
1314
6664
Alto
13
63
1012
6667
Diferencia (Alto-Bajo)
-23-27
3641
-5-8
610
Fuente: Banco Mundial
© 2019 [Thomson Reuters (Legal) Limited / José Antonio Alonso Rodríguez (Dir.) y otros]© Portada: Thomson Reuters (Legal) Limited
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5. Crecimiento y cambio estructural
5.2. Perspectiva de la demanda
5.2. PERSPECTIVA DE LA DEMANDA
Utilizando una descomposición básica de demanda, el crecimiento total de una economía es la suma ponderada del crecimiento del consumo
privado, la inversión, el consumo público y las ventas y compras exteriores (estas últimas con signo negativo), siendo la ponderación el peso
de cada uno de estos componentes en el conjunto. Al igual que en el caso de la oferta, si todos ellos crecieran a la misma tasa, la producción
total lo haría también a esa tasa y, por tanto, no se producirían cambios en la estructura de la demanda. No obstante, en la realidad se
observan ciertas regularidades estadísticas que indican la existencia de una relación entre el nivel de desarrollo y los constituyentes de la
demanda. Así, a medida que aumenta el nivel de renta se produce una reducción del consumo privado, de modo que mientras que en los
países de menor nivel de desarrollo este alcanza el 84% de los ingresos totales, en los países más desarrollados dicha cifra llega al 53%
(Cuadro 4). Cabría decir que cuanto más pobre es el país en cuestión, mayor es la proporción de la renta que se dedica a los consumos básicos
para atender las necesidades vitales, quedando menos margen para la inversión o el gasto público. Como contrapartida, un mayor nivel de
desarrollo da lugar a un aumento del consumo público, lo que refleja la importancia creciente que tienen las acciones colectivas en la
economía a medida que aumenta el nivel de renta: desarrollo del Estado de bienestar o mayor relevancia de los bienes públicos, entre otras.
Por su parte, los gastos correspondientes a la inversión no muestran una relación tan clara con el nivel de renta. Las cifras más elevadas se
registran en los estratos medios de renta. Por el contrario, en el caso del ahorro, los países más pobres muestran cifras inferiores al resto. No
obstante, las teorías basadas en la hipótesis del ciclo vital advierten que, en realidad, la tasa de ahorro no depende tanto del nivel de renta
como de su crecimiento, pues los individuos deciden su consumo y, por tanto, su ahorro atendiendo a la perspectiva de la corriente de
ingresos que obtendrán a lo largo de su vida. Por tanto, la hipótesis del ciclo vital señala que la relación entre la tasa de ahorro y el nivel de
desarrollo debería analizarse entre países con tasas de crecimiento similares. Esa es la idea que recoge el Cuadro 5, donde se observa que
para todos los niveles de desarrollo existe una relación directa entre la tasa de crecimiento y la tasa de ahorro: al aumentar la primera
también lo hace la segunda. Al mismo tiempo, una vez que se comparan países con tasas de crecimiento similares, la relación positiva entre
nivel de desarrollo y tasa de ahorro se hace más patente. Por último, en cuanto al comercio exterior, cabe resaltar que en los países de menor
renta existe una brecha importante entre los pesos de las exportaciones y las importaciones, tendiendo a igualarse ambos a medida que
aumenta el nivel de desarrollo.
Cuadro 4. Distribución de la demanda según el nivel de desarrollo 2010-2015 (% sobre la demanda total)
Nivel de
cápita
renta
per
Consumo privado
Consumo público
Inversión (*)
Ahorro bruto
Export.
Import.
Bajo
84
14
23
12
22
42
Medio-bajo
68
15
27
22
38
50
Medio-alto
63
17
26
22
40
48
Alto
53
19
23
25
59
55
Diferencia (alto-bajo)
-31
5
0
13
37
13
(*) Formación bruta de capital
Fuente: Banco Mundial
Cuadro 5. Crecimiento, desarrollo y tasa de ahorro (media 2010-2015)
Tasa de crecimiento (por 100)
Nivel de renta per cápita <2
2-4
>4
Diferencia
Bajo
10
12
17
7
Medio-bajo
23
20
25
2
Medio-alto
19
23
26
7
Alto
23
24
32
9
Diferencia (alto-bajo)
13
12
15
Fuente: Banco Mundial
Al igual que sucedía con las modificaciones de la oferta productiva, el cambio estructural en la demanda encuentra uno de sus principales
determinantes en la composición de las preferencias sociales. Así ocurre en el crecimiento del consumo público, cuya elasticidad renta
parece ser superior a la unidad, pues un mayor nivel de desarrollo suele venir acompañado de una mayor presencia del Estado en la
economía, tanto por motivos de eficiencia como de equidad. En el caso del comercio exterior, su mayor presencia parece obedecer tanto a
factores de demanda –mayor preferencia por la variedad por parte del consumidor– como de oferta –se intensifica el proceso de
especialización–.
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5. Crecimiento y cambio estructural
5.3. El cambio estructural como determinante del crecimiento
5.3. EL CAMBIO ESTRUCTURAL COMO DETERMINANTE DEL CRECIMIENTO
En los epígrafes anteriores se ha hecho referencia al cambio estructural como una consecuencia del propio desarrollo de una economía. Sin
embargo, el cambio estructural también puede ser un factor determinante del crecimiento. Para analizar esta segunda relación basta
recordar que el crecimiento económico puede medirse como la suma ponderada de los crecimientos de cada uno de los sectores, siendo el
factor de ponderación el peso de cada uno de ellos en el conjunto. Por tanto, la aportación de un determinado sector al crecimiento total
depende de dos factores: el propio crecimiento del sector y el peso que ocupe en la producción total. A su vez, la dinámica sectorial está
condicionada por la acumulación de factores productivos en el sector y la evolución de su productividad. Siempre que se transfieran factores
de los sectores de menor a mayor progreso de la productividad habrá un efecto sobre el crecimiento agregado de la economía.
Acorde con esta visión, el incremento del peso de los sectores industrial y de servicios, además de ser un efecto del crecimiento, ha sido un
factor promotor del mismo, al ser la productividad en estos sectores superior a la correspondiente al sector primario. Por el contrario, una
vez alcanzado un nivel alto de desarrollo, el efecto del cambio estructural sobre el crecimiento total es mucho menor, dado que es el sector
servicios el que gana protagonismo y en este sector las ganancias de productividad son normalmente menores que en la industria.
Así, por ejemplo, en el Cuadro 6 se recogen las mediciones del efecto del cambio estructural para un grupo de seis países ofrecidas por
Maddison en un ejercicio de contabilidad del crecimiento. Como puede observarse, en aquellos países donde el cambio estructural ha
operado fundamentalmente en contra de la agricultura y la industria y a favor de los servicios, la contribución al crecimiento ha sido
prácticamente nula. Por el contrario, en los casos donde el cambio estructural se ha dirigido fundamentalmente desde la agricultura a los
servicios, pero sin penalizar a la industria –o incluso favoreciéndola, como es el caso de Japón–, la contribución al crecimiento del cambio
estructural ha sido positiva, llegando en dicho país a suponer un aumento del crecimiento medio anual de 1,2 puntos porcentuales, lo que
representa algo más del 15% del crecimiento total.
El cambio estructural también puede incidir sobre el crecimiento desde una perspectiva de demanda, al menos a través de dos vías. En
primer lugar, si el cambio estructural supone un aumento de la tasa de ahorro a medida que crece el nivel de renta, el propio desarrollo
entrará en un círculo virtuoso, pues al crecer la renta aumentará el ahorro y la inversión, lo que, a su vez, promoverá un incremento de la
renta. La segunda vía a través de la cual el cambio estructural puede incidir sobre el crecimiento tiene relación con el comercio exterior. La
especialización a la que conduce el comercio internacional promueve niveles superiores de renta per cápita, dado que se desplazan recursos
hacia aquellos sectores donde su eficiencia relativa es superior. Este efecto se agota en el tiempo, una vez alcanzada la nueva especialización.
Ahora bien, si, además, se considera que el comercio internacional constituye una vía para la difusión internacional de tecnología, entonces
la apertura a los intercambios internacionales puede ser una fuente sostenida de crecimiento.
Cuadro 6. Contribución del cambio estructural al crecimiento
Variación en la distribución del empleo 1950-1992 (puntos porcentuales)
País
Contribución
estructural (*)
Agricultura
Industria
Servicios
R. Unido
–2,9
–18,7
21,6
0,01
P. Bajos
–10,0
–15,9
25,9
–0,09
EE.UU.
–10,1
–10,3
20,5
–0,02
Francia
–23,2
–6,8
30,0
0,27
Alemania
–19,1
–5,2
24,3
0,45
Japón
–41,9
12,0
29,9
1,19
del
cambio
(*) Contribución al crecimiento medio anual. En puntos porcentuales
Fuente: Maddison (1997)
Nuestra atención se ha centrado aquí sobre los tres grandes sectores de una economía, pero el cambio estructural afecta también a la
composición interna de esos mismos sectores: unas industrias o actividades pierden peso relativo, en beneficio de otras que adquieren mayor
significación. Y, al tiempo, se alienta un proceso de creciente diversificación productiva, haciéndose más denso el tejido económico a medida
que un país progresa. Tal es, como nos recuerda Rodrik, la clave del proceso de desarrollo, avanzar hacia una creciente diversificación y
complejidad productiva. Para ello es necesario alentar la innovación y el emprendimiento. En la medida en que ello comporte desplazar
capacidades hacia sectores más dinámicos, de más elevada productividad, este cambio no solo será consecuencia del desarrollo, sino también
un factor impulsor de ese mismo desarrollo.
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6. Innovación y crecimiento
6.1. Conceptos generales
6.1. CONCEPTOS GENERALES
En los epígrafes precedentes se ha subrayado el papel crucial que la innovación y el cambio tecnológico tiene en la explicación del
crecimiento económico. Un aspecto que, aunque presente en la explicación de Solow, ha logrado integrarse más plenamente en las nuevas
teorías del crecimiento endógeno. Bueno es, por tanto, que dediquemos unas breves reflexiones a este proceso.
La innovación es un proceso multidimensional que puede afectar a los productos o a los procesos de producción. La innovación de producto
comporta el desarrollo de un nuevo bien o variedad, lo que amplía la gama de bienes disponibles y mejora la calidad de los existentes; la
innovación de proceso implica cambios en el modo de producir un bien, modificando los equipos, los procedimientos de trabajo o los modos
de organizar la producción, y suele repercutir en una reducción de costes. La innovación no solo alude a cambios en el hardware de las
empresas, sino también en su software, a través de cambios en la gestión y en la organización de los negocios. En función del tipo de
actividad implicada en el proceso de mejora tecnológica se distingue, a su vez, entre investigación, desarrollo e innovación (I+D+i). La
investigación implica la generación de nuevos conocimientos, y puede ser básica –si los conocimientos son teóricos o experimentales sin el
objetivo de una aplicación directa– o aplicada – si tiene un objetivo práctico. El desarrollo utiliza los conocimientos existentes para producir
nuevos materiales, aparatos, productos, servicios, diseño de procesos, sistemas de producción o mejoras en los mismos. Por último, la
innovación alude a la obtención en la producción de resultados, métodos, organización o relaciones externas sustancialmente diferentes de
los preexistentes.
Las teorías tradicionales de crecimiento suelen considerar la técnica como exógena, adquirida mediante el aprendizaje (learning by doing) o a
través de procedimientos espontáneos que no generan costes; esta forma de ver el progreso tecnológico es compatible con la vigencia de
competencia perfecta en los mercados. La teoría del crecimiento endógeno abrió la posibilidad, sin embargo, a considerar mercados de
competencia monopolista, donde el innovador obtiene una retribución a su esfuerzo a través de la posición de monopolio que obtiene la
empresa que aplica esa innovación. Como el esfuerzo tecnológico mejora la productividad e impulsa el crecimiento, esa mejora en las rentas
permite alentar nuevo progreso tecnológico, creándose las bases para una relación circular entre crecimiento e innovación.
La ventaja monopolista que generan las innovaciones es tanto más perdurable cuanto difíciles son los procesos de difusión tecnológica.
Existen diferentes mecanismos por los que las innovaciones se difunden, desde mecanismos directos como la imitación o la copia, hasta
indirectos como el comercio, la inversión extranjera directa, las licencias y asociaciones de empresas o la participación en redes de
conocimiento. No todas estas vías tienen, sin embargo, similar efecto. Por ejemplo, la importación de bienes intermedios avanzados suele
suponer una incorporación pasiva de tecnología, que mejora la productividad, pero no siempre permite al país importador disponer del
conocimiento técnico que encierran los bienes; por el contrario, los procesos de asimilación, adaptación e imitación permiten el desarrollo
activo de capacidades tecnológicas en el país que las practica. No obstante, esos procesos de asimilación y adaptación tecnológica requieren
que el propio país invierta en capacidades y capital humano para que se puedan asimilar las tecnologías ajenas.
Tradicionalmente se pensaba que el núcleo central de la innovación se localizaba en la industria, pero hoy esa idea se ve matizada ante la
evidencia del carácter innovador de ciertos servicios, particularmente los de tecnologías de la información y comunicación, así como los
servicios informáticos y los financieros. Al potencial de los servicios para generar y difundir innovaciones hay que añadir su creciente peso
en la productividad y el empleo de las economías avanzadas. La innovación en los servicios se caracteriza por la adaptación de
conocimientos de fuentes externas, preferentemente a través de la compra de equipamiento y software, de propiedad intelectual o de
colaboraciones. Además, se complementa con una mayor presencia de capital humano. Todos los mencionados son activos intangibles,
relacionados con el capital intelectual, y son considerados una nueva fuente de crecimiento.
El énfasis en la tecnología como principal motor del crecimiento y de la productividad ha motivado que los países traten de poner en marcha
políticas de apoyo a la I+D+i. Estas políticas están justificadas, ya que la tecnología tiene el carácter de un bien cuasi-público: es un bien no
rival y la capacidad de exclusión es limitada (en la Lección 6 se explica el concepto de bien público). Este hecho hace que sea más difícil para
el innovador rentabilizar su esfuerzo, lo que podría conducir a un desestímulo de la acción innovadora. Dos son las vías a través de las que se
trata de corregir esta tendencia: una primera es a través de un sistema de patentes, que garantice, al menos temporalmente, los derechos de
propiedad del innovador sobre el nuevo bien o proceso generado; la segunda es a través de ciertos estímulos y apoyos a la acción innovadora
por parte de los gobiernos: unos apoyos que serán tanto mayores cuanto más básica es la investigación que se respalda.
En general, las políticas de innovación suelen recurrir a cuatro palancas principales: 1) la inversión en educación, para crear una base de
científicos e ingenieros que favorezca la absorción de las innovaciones por parte de las empresas; 2) el acceso a la información –potenciando
las tecnologías de la innovación y la comunicación–, la difusión de las innovaciones y su transferencia a las empresas; 3) la financiación, para
adaptar y desarrollar los avances técnicos; y 4) los incentivos para evolucionar desde un empresariado tradicional a un empresario
emprendedor. Más recientemente, las inversiones en innovación energética constituyen un factor esencial para prevenir la crisis
medioambiental y lograr un crecimiento sostenible.
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6. Innovación y crecimiento
6.2. Desigualdad internacional
6.2. DESIGUALDAD INTERNACIONAL
La evidencia empírica revela que no todos los países están en iguales condiciones para generar y obtener provecho de las nuevas tecnologías.
A los países pobres les afectan no solo sus reducidas capacidades para generar tecnología propia (innovando), sino también para absorber la
tecnología desarrollada por otros. Para que este último proceso se produzca es necesario que los países dispongan de recursos humanos
formados, de un aparato productivo acorde con las necesidades técnicas de los nuevos bienes, de una investigación doméstica para acometer
los procesos de adaptación y desarrollo de la nueva tecnología, así como de instituciones y políticas que favorezcan la estabilidad
macroeconómica y el clima de inversión empresarial. Son todos ellos requisitos que los países en desarrollo cumplen en muy pequeña
medida. Aun así, ha habido países en desarrollo que se han sumado, en los últimos años, al esfuerzo innovador. Así, por ejemplo, China se ha
convertido en el primer país de renta media-alta que se posiciona entre los mayores innovadores, con el puesto 17 en 2018. De forma más
general, las diferencias entre países de alta y baja renta se han reducido debido al esfuerzo innovador de algunos países en desarrollo, como
Suráfrica, Mauricio, Kenia, Tanzania, Ruanda y Senegal en África, Malasia y Vietnam en Asia-Pacífico, India en Asia Meridional o Irán y
Kazakhstan en Asia Central.
Gráfico 3. Índices de innovación (2018)
Fuente: Global Innovation Index 2018. INSEAD-WIPO
El gráfico 3 da cuenta de ese fenómeno: en él se refleja el Índice Global de Innovación de 2018 y algunos de sus componentes. La innovación
total en los países de renta alta es 2,1 veces la de los países de renta baja. Esta relación es debida principalmente a las diferencias en capital
humano e investigación (2,9 veces), mientras que las diferencias son menores en la sofisticación de las empresas (1,9 veces), en la producción
de conocimiento y tecnología (2,6 veces). Las regiones más innovadoras son Norteamérica, Europa y la del Sureste Asiático y Oceanía.
En términos generales, el Índice Global de Innovación aparece relacionado positivamente con la renta per cápita de los países. Acorde con la
caracterización que ofrece este indicador, pueden distinguirse tres grupos de países según su desviación del comportamiento promedio: 1)
los líderes, países de renta alta que innovan notablemente más que otros de renta similar, como Suiza, Holanda, Suecia, Reino Unido,
Singapur, Estados Unidos, Finlandia, Dinamarca, Alemania e Irlanda; tienen sistemas de innovación maduros, instituciones sólidas, mercados
y empresas sofisticados e invierten en capital humano y en infraestructuras para crear productos innovadores de importancia mundial; 2) los
países con éxito innovador, cuyo índice es un 10% superior o más que el de países de renta similar, mejoran continuamente sus sistemas de
innovación, el marco institucional, la cualificación de su trabajo, su integración en los mercados internacionales, los canales de absorción del
conocimiento, la sofisticación de los negocios y atraen inversión extranjera; en este grupo figuran países de renta media como India, Vietnam,
Ucrania, Moldavia, Kenia, Tailandia, Ruanda o Mongolia; y 3) países infra-innovadores, cuyo índice es un 10% inferior o menos que el de
países de renta similar, con países de todos los grupos de renta, como Paquistán, Nigeria, Bangladesh, Costa de Marfil, Zambia, Arabia Saudí,
Catar, Argentina, Argelia o Yemen.
Acorde con la experiencia internacional, desde finales del siglo XX se considera el conocimiento como un determinante fundamental de la
productividad y del crecimiento. Ese papel crucial se ha traducido en lo que se denomina la “sociedad del conocimiento”. Este concepto
remite a una serie de transformaciones que mutuamente se refuerzan: la sociedad de la información, donde ésta se codifica y transmite
digitalmente; la economía del aprendizaje, con la adquisición continua de habilidades; y los sistemas nacionales de innovación basados en
redes de conocimiento. El gráfico 4 representa el Indice Global de Conocimiento y su elevada correlación con el Indice de Desarrollo humano y
el Indice de Desarrollo Sostenible. A la cabeza del Indice Global de Conocimiento se sitúan Suiza, Singapur, Finlandia, Suecia, Holanda y
Estados Unidos. Las mejores puntuaciones están en Europa o en Asia Oriental. Destacan las altas puntuaciones de los países árabes, con
Emiratos Arabes Unidos en el puesto 25, aunque todavía deben mejorar en su I+D+i, su entorno político e institucional, paridad y
empoderamiento de la mujer y en sus conciones de salud y medioambientales.
Gráfico 4. Indice Global de Conocimiento y su relación el Indice de Desarrollo Humano y con el Indice de Desarrollo Sostenible (2018)
Fuente: PNUD. Global Knowledge Index, 2018 e Indice de Desarrollo Humano, 2018. Sustainable Development Solutions Network (SDSN), Indice
de Desarrollo Sostenible, 2018.
El Indice Global de Conocimiento mide e integra las dimensiones del conocimiento, y guarda relación con el concepto de desarrollo humano del PNUD y de
desarrollo sostenible de la Agenda 2030. Varía entre 0 y 100. Metodológicamente es una media ponderada entre los índices normalizados de seis
dimensiones del conocimiento (educación preuniversitaria; formación profesional técnica; educación superior; investigación, desarrollo e innovación;
tecnologías de la información y la comunicación; economía del conocimiento) y su contexto (político, socio-económico, de salud y ambiental).
Además de la escasez de recursos, los países en desarrollo tienen dificultades adicionales para avanzar en la sociedad de conocimiento. La
UNCTAD destaca la necesidad de mejorar la coordinación y coherencia entre las políticas de innovación e industrial, promover la mayor
interacción entre universidades y empresas y la mayor presencia de empresas ocupadas en actividades innovadoras. Mientras tanto, los
países desarrollados ponen en marcha políticas para reforzar sus ventajas en estos campos. Una ilustración es la iniciativa de la Unión
Europea de la innovación 2020, que tiene como objetivo crear comunidades del conocimiento y de la innovación (CCIs) que contribuyan al
crecimiento económico sostenible, creando entornos creativos e innovadores de talla mundial, buscando “alianzas del conocimiento” entre el
mundo académico y el empresarial e integrando los tres lados del “triángulo del conocimiento”: educación, investigación e innovación.
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7. Capital humano
7. CAPITAL HUMANO
El capital humano, en sentido amplio, puede definirse como la suma de las capacidades innatas que tiene un individuo y las cualificaciones y
conocimientos que adquiere a lo largo de toda su vida, a través de un proceso en el que intervienen múltiples factores: la educación formal,
la transmisión intergeneracional de conocimiento, la experiencia laboral y los contactos personales.
Las modernas teorías de crecimiento consideran el capital humano como complementario al progreso técnico y claro generador de
externalidades positivas. Por esta razón es un factor productivo fundamental de crecimiento presente y también futuro, que puede permitir a
las sociedades crecientemente envejecidas mantener su nivel de vida, pese a tener una población activa más escasa. La teoría considera
necesario un cierto umbral de capital humano no sólo para generar tecnología propia, sino también para absorber e implementar la
tecnología importada. Además, la educación forma a los ciudadanos, haciéndolos más responsables y conscientes de su papel como actores
sociales, al tiempo que modula el comportamiento de los individuos y enriquece a las sociedades. Por su particular naturaleza, al capital
humano se le atribuyen características parciales de bien público, en cuya promoción el Estado tiene un papel indiscutible.
El Cuadro 7 muestra algunos indicadores de la educación en el mundo. El gasto público en educación es mayor en los países desarrollados
(4,9% del PIB) y le siguen los países de renta media baja (4,5% del PIB). Las regiones con un mayor compromiso público con la educación son
América Latina y Caribe (5,1%), Europa (4,8%) y Oceanía (4,7%); y a la cola figuran Norteamérica (3,2%), Asia Oriental y Sur (3,4%), Oriente
Medio y Norte de Africa (3,8%) y Asia Meridional y Central (3,9%). La tasa de alfabetización alcanza el 86% en promedio mundial, con
importantes diferencias. Es el 100% en los países de renta alta, muy elevada en Asia Oriental y Sur (96%), América Latina y Caribe (94%) y
bastante menor en Asia Meridional y Central (73%) y África Subsahariana (65%).
CUADRO 7.- Algunos indicadores de la educación en el mundo
Fuente: Elaboración a partir de la información de Centro de Datos online del Instituto de Estadísticas de la Educación, UNESCO, 2017.
[1] Se ha utilizado el año más reciente de cada país 2016.
[2] Asia Oriental y Sur incluye Asia Central y Oceanía. Europa incluye Asia Central
BARRO y LEE ofrecen una medición cuantitativa más precisa de capital humano, dada por el porcentaje de alumnos que han completado cada
ciclo formativo: primaria, secundaria y terciaria, a partir del cual, además, se calcula el número de años medios de escolarización. En 2010, el
74% de la población de los países en desarrollo tiene educación primaria, hecho especialmente relevante pues es indicativo del capital
humano futuro, y avanza progresivamente hacia la universalidad propia de los países desarrollados, con un 95%. La diferencia es mucho
más llamativa en educación secundaria, casi el doble. En los países desarrollados, la escolarización en secundaria (66%) ha experimentado
un proceso de universalización frente a los países en desarrollo (33%). La brecha se abre aún más en niveles superiores de educación. La
desigualdad en los años de escolarización guarda estrecha relación con el nivel de desarrollo valorado mediante la renta per cápita real. Poco
se puede deducir acerca de la dirección causal que vincula ambas variables, pues probablemente la relación sea de doble dirección: el
desarrollo incide en la formación de capital humano y este último impacta en el desarrollo. En todo caso, algunas estimaciones sostienen que
un año medio adicional de escolarización puede elevar la tasa de crecimiento de la renta per cápita a largo plazo en un 0,58%. Además, se ha
confirmado la existencia de una relación positiva, de tipo exponencial, entre ambas variables, y de un cierto umbral a partir del cual el efecto
de un año adicional de educación en el grado de desarrollo económico (o viceversa) es mayor.
Dada la relevancia de la educación y las desigualdades existentes a escala internacional, el 4ª objetivo de Desarrollo Sostenible y el Marco de
Acción para la Educación 2030 establecen una agenda ambiciosa para que los países garantizar una educación de calidad inclusiva y
equitativa, y promuevan las oportunidades de aprendizaje para todos a escala internacional. Las cifras de la UNESCO en 2017 confirman la
brecha educacional y la necesidad de mejorar las oportunidades y el aprendizaje de calidad. Mientras el acceso a la enseñanza primaria ha
aumentado en todo el mundo, la brecha sigue siendo importante, con una ratio entre países de renta alta y baja de 4,36 en educación
secundaria, 9,22 en grado y 11,07 en doctorado. Además, las medias agregadas enmascaran importantes diferencias entre regiones: mientras
el porcentaje de población que sólo termina secundaria en Asia Oriental y Sur es del 30% y en América Latina y Caribe es del 23%, en Asia
Meridional y Central es del 16% y en África Subsahariana sólo es del 9,5%. Con el objetivo último de un desarrollo sostenible, los países
incorporan en los currícula cuestiones relativas a crecimiento y estilos de vida sostenibles, igualdad de género, derechos humanos,
promoción de la cultura y no violencia o diversidad cultural; en esto destaca positivamente Oceanía y el Sur de Asia frente a países que
apenas lo incorporan en Asia Oriental y Sur.
Más allá de la cantidad de educación formal, el crecimiento depende de la calidad del capital humano, que depende, a su vez, de los inputs
enseñanza-aprendizaje; las características del estudiante, como aptitud, perseverancia, barreras; los resultados del aprendizaje, como
lectoescritura y habilidades matemáticas, habilidades creativas y emocionales, valores y beneficios sociales; y factores de contexto, como la
familia, compañeros de trabajo, ambiente cultural, salud, etc. Se puede aproximar la calidad educativa con las puntuaciones obtenidas por
un país en el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) realizado por la OCDE, que mide el rendimiento académico de los
alumnos en ciencia, matemáticas y comprensión lectora. En 2015, Singapur, Japón, Estonia, China y Finlandia, Canadá y Vietnam ocupan los
primeros puestos. Dentro de la OCDE, siguen Canadá, Corea y Nueva Zelanda; en la media de la OCDE están Estados Unidos, Austria, Francia,
Suecia, República Checa, España y Letonia; y en las últimas posiciones del grupo están Méjico, Turquía o Chile.
Este tipo de mediciones lleva a nuevas e interesantes conclusiones en torno al efecto del capital humano sobre las condiciones económicas,
entre las que se pueden destacar las siguientes: a) la escolarización es condición necesaria pero no suficiente para mejorar las condiciones
económicas de un país; b) las diferencias a nivel mundial entre países desarrollados y países en desarrollo se expresan más en la calidad que
en la cantidad de capital humano; c) el impacto de la calidad educativa sobre el crecimiento es más evidente y más fuerte que el debido a la
cantidad; d) dicho impacto, especialmente en el marco de los países en desarrollo, se ve reforzado por «la calidad» del marco institucional, y
entre sus diversas dimensiones, con el grado de apertura y la seguridad de los derechos de propiedad.
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8. Convergencia económica
8. CONVERGENCIA ECONÓMICA
La simple observación de los datos estadísticos nos confirma que el mundo es notablemente desigual en sus niveles de PIB per cápita (Cuadro
8). Ahora bien, ¿se percibe algún acercamiento entre los niveles de desarrollo de los países? En el caso de que tal proceso se produzca, cabría
ser relativamente optimistas de cara al futuro: el mundo es desigual, pero camina hacia una creciente convergencia. En caso de que esto no
sea así, la preocupación está justificada, pues es difícilmente gobernable un mundo altamente integrado, pero profundamente desigual.
El análisis de la relación existente entre el producto per cápita de las regiones en desarrollo respecto al de la región líder permite desechar
que, al menos con un carácter general, se haya producido, a lo largo del siglo, tendencia alguna hacia la convergencia. De entre las diversas
regiones consideradas, únicamente en las dos de Asia (Oriental y Occidental) se confirma que el PIB per cápita reapecto al de la región líder
es superior en 2016 al existente en 2013. En el caso de Eorpa Occidental hay una clara convergencia tras 1950, pero solo para recuperar la
relación que tenían con el líder a comienzos del siglo XX. En suma, no se puede confirmar la existencia de una convergencia de manera
generalizada. No obstante, esta no es sino una primera imagen tosca del fenómeno que se quiere considerar.
Cuadro 8. Renta per cápita y relación con el líder en perspectiva histórica
PIB per cápita en paridad del poder adquisitivo (dólares de 2011)
Año
1913
África
1950
1973
2016
1.775
3.114
4.741
Asia Oriental
1.012
1.005
2.344
10.520
Europa Oriental
3.003
5.414
12.492
19.379
América Latina
2.376
4.222
8.285
13.846
4.296
13.416
21.658
Asia Occidental
Europa Occidental
6.300
8.163
20.607
38.677
Nuevos Países Occidentales
8.119
14.913
26.071
51.668
Mundo
2.710
3.670
7.307
14.692
Ratio del PIB per cápita respecto al de la región líder
África
0,12
0,12
0,09
Asia Oriental
0,12
0,07
0,09
0,20
Europa Oriental
0,37
0,36
0,48
0,38
América Latina
0,29
0,28
0,32
0,27
0,29
0,51
0,42
Asia Occidental
Europa Occidental
0,78
0,55
0,79
0,75
Nuevos Países Occidentales
1
1
1
1
Mundo
0,33
0,25
0,28
0,28
Fuente:
Elaboración
propia
a
partir
de
Database,https://www.rug.nl/ggdc/historicaldevelopment/maddison/releases/maddison-project-database-2018
Maddison
Project
Para que exista convergencia es condición necesaria (aunque no suficiente) que los países que parten de un nivel inferior de desarrollo
mantengan tasas de crecimiento del PIB superiores a la de los países más ricos. Además, debe producirse una progresiva reducción de la
dispersión existente entre los niveles de renta per cápita del líder respecto a las economías seguidoras. Uno de los investigadores que más ha
trabajado a este tema, Robert BARRO, popularizó el modo de expresar estas condiciones: denominó convergencia a la relación que expresa el
mayor crecimiento de las economías seguidoras respecto al líder; y denominó convergencia a la progresiva reducción en los niveles de
dispersión de las rentas per cápita entre el líder y los seguidores.
Existe la posibilidad de acercarse a este fenómeno de una manera intuitiva, a través de un gráfico, referido en este caso al período más
reciente de las últimas seis décadas. Basta con representar a los países en un eje de coordenadas, en el que en abscisas se represente el
logaritmo del PIB per cápita que esos países tenían en 1960 y en ordenadas la tasa de crecimiento media anual acumulativa que
experimentaron entre 1960 y 2016. Si existe convergencia, los países que parten de un nivel de PIB per cápita inferior deberán haber
experimentado una más elevada tasa de crecimiento. Es decir, lo que esperamos es que la nube de puntos alusiva a los países se despliegue a
través de una tendencia descendente (a mayor PIB per cápita de partida, menor crecimiento). Como puede comprobarse en el Gráfico 4a esto
no sucede cuando se considera el conjunto de la comunidad internacional para la que se tiene datos comparables. No parece, por tanto, que
haya habido convergencia significativa cuando la muestra de países se refiere a un agregado numeroso como el que contempla el gráfico.
Gráfico 5a. PIB per cápita y tasas de crecimiento 1960 y 2016: mundo
Fuente: Maddison Project Database,https://www.rug.nl/ggdc/historicaldevelopment/maddison/releases/maddison-project-database-2018
Gráfico 5b. PIB per cápita y tasas de crecimiento 1960-2016: Europa Occidental, Nuevos Paises Occidentales y Japón
Fuente: Maddison Project Database,https://www.rug.nl/ggdc/historicaldevelopment/maddison/releases/maddison-project-database-2018
No obstante, si esa misma prueba se realiza con los países que han configurado la tríada del bloque de países desarrollados: Europa
Occidental, Nuevos Páises Occidentales y Japón (gráfico 4b), la nube de puntos describe una tendencia claramente descendente. Tal resultado
revela que la mejora en los niveles de renta per cápita ha sido superior en los países que partían de menor nivel de desarrollo, que es una
condición necesaria para que haya convergencia. Así pues, cuando la muestra se refiere a los países más ricos, parece haber evidencia de un
perceptible proceso de convergencia económica. Algo que, sin embargo, no es posible generalizar al conjunto de los países.
Este resultado es acorde con la teoría de Solow, que sugiere que las economías deben converger a su nivel de crecimiento en equilibrio (o
estado estacionario). Este estado estacionario depende, como se vio en el epígrafe 3, de ciertos parámetros de la economía, como la tasa de
ahorro, el crecimiento de la población y la tasa de progreso técnico. Cabe esperar, por tanto, que la convergencia se registre entre economías
que tienen, cuando menos en estos tres ámbitos, parámetros similares; pero no necesariamente entre el resto. Este supuesto coincide con el
hecho de que la convergencia se produzca entre economías, como las mencionadas, que presentan parámetros más homogéneos; y que, sin
embargo, no se observe cuando la muestra se amplía, dando acogida a un colectivo más heterogéneo de países. Se trataría, en este caso, de
limitar la eficacia del proceso de acercamiento a los llamados clubes de convergencia, compuestos por economías de parámetros básicos
similares. A este proceso se le suele denominar convergencia condicional o relativa (por oposición a la convergencia absoluta o sin
restricciones).
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9. Recapitulación
9. RECAPITULACIÓN
A lo largo de este capítulo se han revisado los factores explicativos de la dinámica económica. La Lección comenzó señalando la importancia
que tiene el crecimiento: pequeñas diferencias en las tasas de expansión, cuando se acumulan en el tiempo, pueden conducir a diferencias
muy notables en los niveles de desarrollo de los países.
La teoría del crecimiento, cuyo modelo más canónico fue ofrecido por Solow, sugiere que el crecimiento depende de la capacidad de
acumulación de los países y, en el largo plazo, de su esfuerzo tecnológico. El modelo de Solow ofrece, además, una metodología para construir
una útil contabilidad del crecimiento. La aplicación de esa metodología confirma el papel central que el progreso tecnológico tiene en la
explicación de la dinámica económica. No obstante, el planteamiento del modelo conduce a un resultado paradójico: la principal fuente del
crecimiento –el progreso técnico– queda excluida de la explicación del modelo.
Para resolver esta contradicción surgieron diferentes generaciones de modelos de crecimiento endógeno. Aunque diversos en sus
planteamientos, todos ellos coinciden en buscar un factor que, generado en el propio proceso de crecimiento, sea, a su vez, un promotor del
crecimiento sin estar condicionado por rendimientos marginales decrecientes. Semejante factor se identifica, en la mayor parte de los casos,
con el conocimiento, que es capaz de generar externalidades o rentas monopolistas a quien lo produce.
La teoría del crecimiento descansa en el supuesto de que la producción puede considerarse como una corriente única y homogénea. No
obstante, la Historia revela que el desarrollo comporta una serie de transformaciones en la estructura socioeconómica conocidas como
cambio estructural: i) la industria tiende a ganar cuota en el producto total hasta alcanzar cierto nivel de desarrollo, momento a partir del
cual su peso en el producto total tiende a disminuir; ii) el sector primario muestra una clara relación inversa con el nivel de renta per cápita
de un país; y iii) el sector servicios es el que de forma continua muestra un creciente protagonismo a medida que crece la renta. Estos
cambios obedecen a una serie de factores, como las diferencias en las elasticidades renta y la evolución de los precios de los distintos
sectores, así como la dispar senda de la productividad entre los mismos. Del mismo modo, se ha comprobado cómo el cambio estructural
también se manifiesta en la vertiente de la demanda de una economía. Así, a medida que aumenta el nivel de desarrollo de un país,
disminuye la participación en la demanda total del consumo privado, mientras que aumenta la del ahorro, el gasto público y el comercio
exterior.
Adicionalmente, se ha insistido en que la relación entre el cambio estructural y el crecimiento es bidireccional, de modo que el primero
también incide en el segundo. Las vías por las que esto ocurre de nuevo remiten tanto a factores de oferta como de demanda. Entre los
primeros, figura el trasvase de recursos entre sectores con diferente evolución de su productividad. Respecto a las segundas, cabe señalar
que, en la medida en que el cambio estructural supone una mayor tasa de ahorro y este es un determinante fundamental del crecimiento,
dicho cambio tendrá consecuencias sobre el nivel de renta per cápita. Algo que también puede suceder con el comercio, caso de que se
considere que la apertura internacional promueve, vía difusión tecnológica, por ejemplo, el incremento de la productividad.
En todo el desarrollo de la Lección se ha insistido en el papel clave que el progreso técnico tiene en la promoción del crecimiento. Un epígrafe
se dedica a analizar este fenómeno, subrayando las dificultades que los países más pobres tienen para seguir el ritmo de las innovaciones en
los países desarrollados. Un hecho que contribuye a que se mantenga, cuando no aumenta, la brecha tecnológica a escala internacional, aun
cuando se produzcan también importantes procesos de difusión tecnológica.
Una variable igualmente crucial en la promoción del desarrollo es la promoción de la formación de las personas, mejorando la dotación del
capital humano disponible. El análisis de este aspecto revela los logros conseguidos en los últimos años, pese a los cuales todavía son
marcadas las diferencias entre países en desarrollo y desarrollados. Unas diferencias que se expresan no solo en los niveles promedios de
formación de las personas, sino también, y de forma más marcada, en la calidad de los procesos formativos.
La consideración de todos estos factores –progreso tecnológico e inversión en capital humano- están en la base del debate acerca del proceso
de convergencia económica a escala internacional. A este tema se dedica el último epígrafe de la Lección, evidenciando que no cabe predicar
la convergencia para el conjunto de la economía mundial, aunque sí para algunos grupos de países (por ejemplo, los de la OCDE).
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10. Glosario
10. GLOSARIO
• Función de producción agregada: representación funcional de la relación existente entre los input primarios utilizados y el output
obtenido por una economía. Una de las formas funcionales a la que más frecuentemente se recurre para representar la función de
producción agregada es a la función Cobb-Douglas, que es una función multiplicativa en la que los input trabajo y capital aparecen
elevados a unos exponentes que son complementarios.
• Estado estacionario: punto de equilibrio en la senda de crecimiento a largo plazo. En el estado estacionario se reproducen las
condiciones relativas de utilización de los factores a lo largo del tiempo.
• Crecimiento endógeno: aquel crecimiento que genera las condiciones para su propia expansión.
• Cambio estructural: modificaciones en la estructura socioeconómica que son a la vez fruto y determinante del propio desarrollo, pueden
darse por el lado de la oferta (cambio en el peso de los sectores productivos) o de la demanda (cambio en el peso de los componentes del
gasto).
• Innovación de proceso e innovación de producto: la innovación de proceso implica cambios en el modo de producir un bien
(normalmente asociado a mejoras de la productividad); la innovación de producto comporta el desarrollo de un nuevo bien o variedad
del bien.
• Investigación, desarrollo e innovación (I+D+i): la investigación implica la generación de nuevos conocimientos; el desarrollo comporta la
utilización de los conocimientos existentes para producir nuevos materiales, productos, servicios, o procesos; y la innovación alude a la
obtención de resultados sustancialmente diferentes de los preexistentes.
• Conocimiento: toda información adquirida por el ser humano sobre sí mismo y lo que le rodea. Se produce mediante investigación,
escrutinio, análisis, crítica y selección y genera nuevas ideas y herramientas útiles. Incluye todas las creaciones humanas en ciencias
naturales, tecnología, humanidades, ciencias sociales, literatura, arte, así como todas las habilidades humanas.
• Convergencia económica: es el proceso a través del cual las economías seguidoras aproximan su PIB per cápita al propio de la economía
líder.
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11. Orientación bibliográfica
11. ORIENTACIÓN BIBLIOGRÁFICA
Hay dos Informes que aportan una visión agregada de la economía mundial y su evolución más próxima: se trata del Informe sobre el
desarrollo humano, elaborado anualmente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo; y del Informe sobre el desarrollo
mundial, elaborado anualmente por el Banco Mundial. Ambos informes se editan en castellano y, además de contener una abundante
información estadística, incorporan un estudio temático referido a un aspecto del desarrollo, que varía de acuerdo con el año que se
considere.
Un excelente y completa visión panorámica de la teoría del crecimiento se encuentra en X. SALA-I-MARTÍN, Apuntes de crecimiento económico,
Antoni Bosch, Barcelona, 2000; o en Ch.I. JONES, Introducción al crecimiento económico, Prentice Hall, México, 2000. Con un mayor nivel de
exigencia en cuanto a los conocimientos económicos, puede consultarse R. J. BARRO y X. SALA-I-MARTÍN, Economic Growth, The MIT Press, 1999.
La serie de artículos clásicos en los que Kuznets ofrece de forma pionera una abundante información estadística sobre el crecimiento y el
cambio estructural se encuentran en Simon KUZNETS. (1956-1967): «Quantitative Aspects of the Economic Growth of Nations», Economic
Development and Cultural Change. Asimismo, en KUZNETS, S. (1973): Crecimiento económico moderno, Aguilar, Madrid, se hallan compendiados
los estudios de Kuznets sobre el crecimiento económico y el cambio estructural. Respecto a los estudios cuantitativos acerca del impacto del
cambio estructural en el crecimiento, se ofrecen estimaciones, entre otros, en M. SYRQUIN (1986): «Productivity Growth And Factor
Reallocation», en H. B. CHENERY, S. ROBINSON y M. SYRQUIN (eds.), Industrialization and Growth, Oxford University Press, New York, y, en menor
medida, en Angus MADDISON (1997): La Economía Mundial 1820-1992, Análisis y Estadísticas. OCDE, París. Conviene subrayar que este último
trabajo contempla una gran cantidad de estadísticas sobre la economía mundial, sus regiones y países relacionadas con el crecimiento y
algunos de los fenómenos del cambio estructural. Existe una revisión de este libro en MADDISON (2001): The World Economy: A Millennial
Perspective. OCDE, París. Sin embargo, contiene una menor información sobre el cambio estructural.
Para conocer la situación de la educación en el mundo pueden consultarse los informes periódicos de la OCDE Education at a Glance así como
el Informe de seguimiento de la educación en el mundo, de la UNESCO. Una excelente base de datos de indicadores de capital humano es la de
R.J. BARRO and J.W. LEE (2013) «A New Dataset of Educational Attainment in the World, 1950-2010», publicada en el Journal of Development
Economics, 104, pp. 184-198. La valoración de la calidad del capital humano y de sus implicaciones económicas se estudia en E.A. HANUSHEK y
L. WOESSMANN (2010): «The Economics of International Differences in Educational Achievement», en E.A. HANUSHEK, S. MACHIN and L. WOESSMANN:
Handbook of the Economics of Education, pp. 89-200.
Por último, en torno a los problemas de la convergencia económica puede consultarse el propio trabajo ya citado de X. SALA-I-MARTÍN Apuntes
de crecimiento económico, Antoni Bosch, Barcelona, 2000. Adicionalmente, puede consultarse el trabajo clásico de R. J. BARRO (1991)
«Economics growth in a cross section of countries», Quarterly Journal of Economics, vol. 106, nº 2; y el de R. J. BARRO y X. SALA-I-MARTÍN (1992),
«Convergence», Journal of Political Economy, vol 100, nº 2.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Crecimiento y desarrollo
Lección 4. Crecimiento económico, innovación y cambio estructural (JOSÉ ANTONIO ALONSO, CARLOS GARCIMARTÍN y CARMEN FILLAT)
12. Enlaces de interés
12. ENLACES DE INTERÉS
El Banco Mundial ofrece en www.worldbank.org información del conjunto de la economía mundial.
El PNUD ofrece en www.undp.org información sobre el conjunto de la comunidad internacional, con especial atención a las dimensiones
sociales.
La UNCTAD analiza anualmente en su «Technology and Innovation Report» la situación de la innovación y la brecha tecnológica entre los
países en desarrollo y los desarrollados: http://unctad.org/en/pages/publications/Technology-Innovation-Report.aspx.
El INSEAD y la WIPO (World Intellectual Property Organization) elaboran el Global Innovation Index, a partir de 84 indicadores individuales,
que miden tanto inputs como outputs tecnológicos: www.globalinnovationindex.org/gii.
http://barrolee.com/ La base de datos de logros educativos de Barro y Lee ofrece información para 146 países entre 1950 y 2010, algunos
disponibles desde 1870, así como proyecciones hasta 2040. Se incluyen análisis internacionales recientes y otros recursos relacionados con la
educación y el crecimiento.
La UNESCO elabora anualmente su Informe de seguimiento de la educación en el mundo. Su base de datos de Desigualdad de la Educación en
el Mundo explora las disparidades en educación y sus oportunidades, entre los países y dentro de ellos, para lograr el 4º Objetivo de
Desarrollo Sostenible: educación de calidad. http://en.unesco.org/gem-report/
Knowledge4all es una iniciativa entre el PNUD y la Mohmmed Bin Rashid Al Maktoum Knowledge Foundation (MBRF). Elabora el Global
Knowledge Index desde 2017 para 137 países y a partir de 133 variables de organismos internacionales y con una metodología aceptada
internacionalmente. http://knowledge4all.com/
© 2019 [Thomson Reuters (Legal) Limited / José Antonio Alonso Rodríguez (Dir.) y otros]© Portada: Thomson Reuters (Legal) Limited
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Lección 4. Crecimiento económico, innovación y cambio estructural (JOSÉ ANTONIO ALONSO,
CARLOS GARCIMARTÍN y CARMEN FILLAT)
13. Prácticas
13.1. Dinámica de crecimiento
13.1. DINÁMICA DE CRECIMIENTO
A partir de los datos de la base de datos de Maddison (http://www.ggdc.net/maddison), asignar a
cada alumno un país. Los alumnos deben graficar la evolución del PIB per cápita en paridad del
poder adquisitivo del país que se les ha asignado entre 1950 y 2006. A continuación, deben
estimar la tasa media anual acumulativa del PIB per cápita propia del período; y definir la tasa a
la que debiera crecer el país para alcanzar el PIB per cápita de Estados Unidos en 2050, bajo el
supuesto de que Estados Unidos en ese periodo crezca a la misma tasa media que entre 1959 y
2006. Con los resultados establecer un debate acerca de las posibilidades de caminar a un
mundo más equitativo en el período señalado.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
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Lección 4. Crecimiento económico, innovación y cambio estructural (JOSÉ ANTONIO ALONSO,
CARLOS GARCIMARTÍN y CARMEN FILLAT)
13. Prácticas
13.2. Cambio estructural y crecimiento
13.2. CAMBIO ESTRUCTURAL Y CRECIMIENTO
Se debe buscar para un grupo de países (por ejemplo, Bélgica, China, Bolivia, Costa de Marfil y
Mauricio) la estructura sectorial de la producción (agricultura, industria y servicios) en los años
1990 y 2014, así como el PIB de esos años. A partir de ahí se pide a los alumnos que: 1) calculen
el crecimiento de cada sector entre esos dos años para cada país; 2) analicen el peso relativo de
cada sector en el año de origen y final del período; 3) determinen si el cambio estructural afectó
positiva o negativamente el crecimiento agregado del producto. Posteriormente, exponer los
resultados obtenidos y debatir su interpretación. Los datos están disponibles en World
Development Indicators del Banco Mundial (http://www.bancomundial.org/).
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Crecimiento y desarrollo
Lección 4. Crecimiento económico, innovación y cambio estructural (JOSÉ ANTONIO ALONSO,
CARLOS GARCIMARTÍN y CARMEN FILLAT)
13. Prácticas
13.3. Convergencia económica
13.3. CONVERGENCIA ECONÓMICA
A partir de la base de datos de Maddison, antes señalada, estimar la convergencia beta y sigma
en el caso del grupo de países que conformaban la Unión Europea a 15, adoptando como
economía líder a los Estados Unidos, durante el período 1950 a 2006.
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a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Crecimiento y desarrollo
Lección 5. Demografía y movimientos migratorios (SARA BARCENILLA)
1. Introducción
1. INTRODUCCIÓN
La humanidad entró en el siglo XX con una población inferior a 2.000 millones de habitantes y lo
abandonó con más de 6.000. Al cerrar 2018, la población mundial superaba los 7.600 millones de
personas. Este crecimiento, no conocido en ninguna otra centuria, tiene implicaciones
económicas, sociales, culturales y medioambientales indudables y extremadamente complejas,
lo que ha reavivado el interés de políticos y científicos por la cuestión demográfica.
En el pasado preindustrial, disponer de una amplia población se consideraba un factor valioso
que promovía la riqueza y del poder de las naciones. Fue el economista Robert MALTHUS el que
primero llamó la atención acerca de los potenciales efectos perversos que podía tener la
excesiva carga poblacional sobre los recursos y posibilidades productivas de un país. La
realidad, sin embargo, es que al proceso de industrialización ha solido acompañar una senda de
crecimiento demográfico, sin que ello se tradujera en deterioro en las condiciones de vida de la
población. Más bien, al contrario, a lo largo del siglo XX se ha hecho compatible el crecimiento
demográfico con el progreso continuado en los niveles de renta promedio de la población, en
virtud del impacto de una productividad en continuado ascenso, especialmente en el mundo
desarrollado. En la actualidad, en buena parte de los países desarrollados (y en algunos en
desarrollo) el problema no es el crecimiento demográfico, sino al contrario el estancamiento y el
progresivo envejecimiento de la población. Una tendencia que afecta a la capacidad de las
sociedades para asumir la innovación y el cambio técnico, incrementa la factura social derivada
de los gastos en pensiones y en salud y resta dinamismo productivo a las economías.
Esta Lección se dedica al estudio de la población mundial y de sus relaciones con la base
económica de los países. Para ello, la exposición se estructura en cuatro epígrafes. En el segundo
epígrafe se analiza el nexo entre crecimiento de la población y desarrollo económico a través de
la transición demográfica vivida en los dos últimos siglos por los países desarrollados y
actualmente en curso en los países en desarrollo. El tercer epígrafe adopta una perspectiva
estática para ofrecer una panorámica de la situación actual de la población mundial, de los
rasgos que caracterizan su distribución geográfica y sus capacidades económicas y para
reflexionar sobre los principales desafíos que la demografía presenta en el futuro más
inmediato. En el cuarto epígrafe se estudia la evolución reciente y los rasgos que distinguen el
fenómeno migratorio en la actualidad. La Lección concluye con un epígrafe recopilatorio en el
que se sintetiza la línea argumental de lo expuesto. Antes de iniciar el recorrido, es bueno
familiarizarse con alguno de los indicadores demográficos de más generalizado uso (Recuadro
1).
Recuadro 1
INDICADORES DEMOGRÁFICOS BÁSICOS
· Tasa de natalidad = (N.º de nacimientos / Población Total) × 1.000
Indica el número de nacidos vivos por cada 1.000 habitantes en un año determinado.
En las comparaciones internacionales el uso de esta tasa puede generar distorsiones
debido a los distintos niveles de distribución por edad y sexo entre poblaciones (será
siempre mayor en sociedades jóvenes, aunque cada mujer tenga pocos hijos).
• Tasa de fecundidad por edad específica = (N.º de nacimientos en mujeres de X años de
edad / N.º de mujeres de X años de edad) × 1.000
• Tasa global de fecundidad = N.º medio de hijos que una mujer hubiera tenido al final
de sus años reproductivos si se hubiera ajustado a las tasas promedio de fecundidad
por edad específica durante cada año de su vida reproductiva.
Este indicador evita las imprecisiones de la tasa de natalidad y es el más utilizado en
las comparaciones internacionales.
• Fecundidad a nivel de reemplazo = Nivel de fecundidad al cual las mujeres dentro de
la misma cohorte tienen el número suficiente de hijas (en promedio) para
reemplazarse dentro de la población.
Actualmente en los países industrializados el nivel de reemplazo se sitúa en 2,1 hijos
(debe ser mayor que 2 porque nacen más varones que mujeres y porque no todas las
mujeres llegan a la edad reproductiva).
• Tasa de mortalidad = (N.º de muertes / Población total) × 1.000
Es un indicador cuyo valor está claramente condicionado por la estructura de edad
(será siempre mayor en sociedades envejecidas, aunque tengan buenas condiciones
sanitarias y económicas).
• Tasa de mortalidad por edad específica = (Muertes en personas de X años de edad /
Población total de X años de edad) × 1.000
• Esperanza de vida = Es una estimación del número promedio de años adicionales
que una persona podría esperar vivir si las tasas de mortalidad por edad específica
para un año determinado permanecieran durante el resto de su vida. En las
comparaciones internacionales se utiliza generalmente la esperanza de vida al nacer.
• Tasa de crecimiento natural = [(Nacimientos en año X – Muertes en año X) / Población
total en año X] × 100
• Tasa neta de migración = [(nº de inmigrantes – nº de emigrantes) /Población Total] ×
1000
• Tasa de crecimiento = (Nacimientos en año X – Muertes en año X +/– Migración Neta
en X) / Población Total en X] × 100
• Tiempo de duplicación = 70 / Tasa de crecimiento (%)
Indica cuánto tiempo costaría a una población duplicarse dada la actual tasa de
crecimiento.
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Crecimiento y desarrollo
Lección 5. Demografía y movimientos migratorios (SARA BARCENILLA)
2. La transición demográfica y sus componentes: mortalidad y natalidad
2.1. La transición de la mortalidad
2.1. LA TRANSICIÓN DE LA MORTALIDAD
La brusca caída en las tasas de mortalidad que tiene lugar desde el tercer cuarto del siglo XIX en los países desarrollados y desde la II Guerra
Mundial en los países en desarrollo nos sitúa, a comienzos del siglo XXI, con una tasa de mortalidad en los países desarrollados –10‰– que
supera a la de los países en desarrollo –7‰–. La razón de esta diferencia radica en la disímil distribución por edades en ambas zonas, con
una población muy envejecida en los países más desarrollados. Las disparidades son más evidentes –y realistas– en el indicador esperanza de
vida, donde casi una década separa ambos mundos (76 frente a 69 años en hombres y 82 frente a 73 en mujeres), y en la escalofriante
diferencia en mortalidad infantil (5 frente a 34‰).
Las cifras extremas de los países menos desarrollados que figuran en el Cuadro 1 recogen la situación de las economías del África
Subsahariana, que se encuentran instaladas en la segunda fase de la transición. En ellas las tasas de mortalidad han iniciado su descenso,
pero todavía se mantienen altas las tasas de mortalidad infantil (49‰), la natalidad (33‰) y el crecimiento demográfico agregado (2,5%).
La delimitación de las razones que explican la fuerte caída de las tasas de mortalidad propia de la transición demográfica ha sido
tradicionalmente objeto de controversia: ninguna de las causas propuestas por demógrafos, biólogos y economistas aparece como factor
explicativo inequívoco, llegándose a hablar en la literatura del «misterio de la mortalidad independiente». Las investigaciones recientes
concluyen que la caída de la mortalidad se debe a la acción combinada de múltiples factores, todos ellos conducentes a la mayor salud de las
personas: reformas en la sanidad pública que facilitan la contención de las epidemias, los avances en el conocimiento médico, las mejoras en
la higiene personal y los aumentos en la renta que reducen o eliminan la escasez de alimentos e incrementan su calidad.
Como se ha visto, son leves las diferencias en las tasas de mortalidad entre el mundo en desarrollo y el desarrollado (con ventaja para el
primero): no sucede lo mismo con la esperanza de vida, donde las diferencias son más visibles y a favor del mundo desarrollado. No
obstante, los desiguales niveles de renta per cápita entre los países desarrollados apenas se reflejan en la esperanza de vida; de lo que se
deduce que, a partir de cierto umbral de bienestar, una mayor riqueza no tiene efectos inmediatos sobre la supervivencia.
Si se atiende a las causas más relevantes de la mortalidad, en los países desarrollo emergen como principales factores las enfermedades
degenerativas, como las cardiovasculares, cerebrovasculares o el cáncer, que han tomado el relevo a la afectación derivada de enfermedades
infecciosas. Igualmente, se presentan como importantes factores de mortalidad los accidentes de tráfico o el abuso del tabaco, el alcohol o las
drogas. En el caso de los países en desarrollo, a estas enfermedades se suman como causas más relevantes de muerte las enfermedades
digestivas y respiratorias, ambas vinculadas con la pobreza (especialmente entre población vulnerable, como la infantil).
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Crecimiento y desarrollo
Lección 5. Demografía y movimientos migratorios (SARA BARCENILLA)
2. La transición demográfica y sus componentes: mortalidad y natalidad
2.2. La transición de la fecundidad
2.2. LA TRANSICIÓN DE LA FECUNDIDAD
La reducción en las tasas de fecundidad/natalidad se inicia en el mundo desarrollado en las postrimerías del siglo XIX y, aunque se extiende
esa tendencia al resto del mundo desde los años 70, todavía persisten importantes diferencias entre regiones.
En esta segunda década del siglo XXI, los países industrializados tienen, de media, una tasa de fecundidad de 1,6 hijos por mujer. Como
consecuencia, ninguno de ellos supera el nivel de reemplazo y solo los que tradicionalmente han recibido un fuerte flujo migratorio (Estados
Unidos, Nueva Zelanda, Australia y Canadá) pueden confiar en mantener tasas de crecimiento demográfico.
Por lo que respecta a los países en vías de desarrollo, la transición de la fecundidad transcurre de forma mucho más acelerada por dos
razones fundamentales: los niveles de fecundidad de partida eran mucho más elevados que los de la Europa preindustrial y existen más
medios contraceptivos, cuyo uso en ocasiones se ha impuesto de forma coercitiva sobre la población. No obstante, como se ha señalado antes,
entre los países en desarrollo es posible diferenciar dos modelos de comportamiento: la transición de la fecundidad se encuentra en sus
últimas fases en Asia y Latinoamérica, pero se encuentra en sus primeros pasos en África Subsahariana. En esta última región las tasas de
fecundidad son todavía muy elevadas, con países en los que las mujeres tienen más de 6 hijos por término medio a lo largo de su vida fértil.
La moderna teoría microeconómica de la fecundidad, desarrollada tras la propuesta inicial del premio Nobel de Economía Gary BECKER,
ofrece una explicación solvente del cambio demográfico descrito, asociándolo a variables económicas reconocibles. La principal novedad de
la moderna perspectiva respecto al modelo clásico es que los padres demandan más o menos hijos, dependiendo del coste/precio de los
mismos y no solo de sus niveles de ingreso. Así, el efecto positivo que un incremento en la renta tiene sobre la fertilidad se ha visto
compensado en las sociedades instaladas en el régimen de crecimiento económico moderno por el efecto negativo de un incremento en el coste
de tener hijos.
Existen dos factores que ayudan a explicar este incremento en costes. Por un lado, la incorporación de la mujer al trabajo y el aumento de su
salario relativo, al tiempo que eleva la renta familiar, incrementa el coste de oportunidad (en términos de renta y proyección profesional)
que para ella supone dedicarse a tener y cuidar hijos. El hecho de que las tareas reproductivas fuesen compartidas por el padre no cambiaría
este juicio, aunque haría que el coste de oportunidad estuviese más justamente distribuido entre los cónyuges. Por otra parte, la aparición de
un mercado laboral exigente reclama un incremento considerable de la formación y cualificación necesarias para aquellos que quieren
acceder a un puesto de trabajo apetecible. Esto incentiva a los padres a invertir en la formación del capital humano de sus hijos, lo que en
última instancia se traduce en una reducción del número de hijos para poder invertir en su formación. En los países desarrollados, tanto la
tasa de actividad de las mujeres como las exigencias formativas de los jóvenes son mayores que en los países en desarrollo, lo que explica que
el coste que comporta tener hijos sea más elevado en el primer caso que en el segundo.
A su vez, los hijos generan beneficios para la familia. Algunos son puramente afectivos, pero otros tienen también traducción económica. En
los países en desarrollo, donde abundan las explotaciones de tipo familiar, los hijos se convierten en un factor de ayuda en la generación de
renta familiar. A su vez, los hijos son un mecanismo de aseguramiento para la protección de los progenitores cuando estos no se encuentran
ya en condiciones de trabajar (por vejez o enfermedad). Así pues, una familia de tamaño grande puede ser, en un país pobre, una vía para
ampliar las rentas familiares y un mecanismo para asegurar la vejez. En el caso de los países desarrollados, sin embargo, este tipo de
beneficios son mucho menores: en primer lugar, porque lo que domina es el trabajo asalariado (más que la explotación familiar) y porque el
Estado provee servicios de aseguramiento de protección frente a la enfermedad o la vejez (reduciendo la dependencia de la familia).
Es, por lo tanto, este conjunto de factores –los beneficios y costes de tener hijos– lo que determina el disímil comportamiento de la tasa de
natalidad de los países desarrollados y en desarrollo. Entre esos factores destaca muy especialmente el protagonismo creciente que
adquieren las necesidades de inversión en capital humano.
Las tendencias en la mortalidad y la fecundidad descritas han conducido a una situación en la que las poblaciones con mayor esperanza de
vida muestran las más reducidas tasas de fecundidad, lo que les sitúa en una tasa de crecimiento demográfico prácticamente nula. Por el
contrario, los países subdesarrollados unen a una mortalidad en descenso una fecundidad muy superior a la del nivel de reemplazo, lo que
ha provocado un boom demográfico en estas naciones en los últimos 70 años. Pese a que el efecto de ese boom se atenúa progresivamente a
escala global, todavía se perciben los efectos de esta dinámica dispar: de los 85 millones de personas en que se incrementa cada año la
población mundial, el 50% corresponde a Asia, y el 40% a África.
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internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Crecimiento y desarrollo
Lección 5. Demografía y movimientos migratorios (SARA BARCENILLA)
3. La población mundial en el siglo XXI: situación y perspectivas
3. LA POBLACIÓN MUNDIAL EN EL SIGLO XXI: SITUACIÓN Y PERSPECTIVAS
La evolución de la población mundial en los dos últimos siglos ha consolidado la división del mundo en dos bloques demográficos con rasgos
y perspectivas de futuro bien distintos: los países desarrollados y en desarrollo. Es cierto que algunos rasgos, como el envejecimiento de la
población o la senda de la urbanización, empiezan a ser relativamente compartidos, pero aun así las diferencias regionales son visibles. Así
se advierte en el Cuadro 2, en el que quedan delimitados los rasgos estructurales de los 7.621 millones de habitantes que, en 2018, constituían
la población mundial.
Cuadro 2. Rasgos estructurales de la población mundial en 2018
Variable
Mundo
África
América del Norte
América Latina y
Asia
Caribe
Europa
Oceanía
Población (millones)
7.621
1.284
365
649
4536
746
41
Porcentaje de población
100
17
5
8
59.5
10
0.5
Pobl. < 15 años (%)
26
41
19
25
24
16
24
Pobl. > 65 años (%)
8
3
15
8
8
18
12
Porcentaje urbano
54
43
82
78
49
74
67
Renta per cápita en PPA ($
15415
2015)
4.965
58.737
15.273
13.714
35.501
33.668
Porcentaje sobre la renta
100
mundial total
5
17
8
49
21
1
Fuente: Cuadro de la Población Mundial 2018, Population Reference Bureau
En primer lugar, se advierte una clara desigualdad en la distribución geográfica de la población. Dos países, China e India, con más de mil
trescientos millones de habitantes cada uno, abarcan en torno a un 36% de la población mundial. Les siguen, a una distancia considerable,
Estados Unidos, Indonesia, Brasil y Pakistán, con volúmenes de población situados entre 328 y 201 millones de personas. En total, los seis
países más poblados concentran el 50% de la población mundial. Por otra parte, algo más de 60 naciones tienen una población inferior a 2
millones de habitantes.
La asimetría es todavía más llamativa si se compara la distribución de la población con la distribución de la renta, si bien en la última década
se observa un incremento en la participación de los países en desarrollo en la renta mundial. En 2018, América del Norte, Europa, Japón y
Oceanía agrupan cerca del 17% de la población y disponen del 43% de la renta. Dentro de esta zona de países ricos todavía existen
diferencias pronunciadas en los niveles de renta per cápita, pero en cualquier caso se trata de bloques geopolíticos con una capacidad
económica de peso. El 83% restante de la población mundial se reparte el 57% de la renta del planeta.
La distribución por sexo y edad presenta también un perfil muy diferente en el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo. Dicho perfil
contrastado queda registrado en las denominadas Pirámides de Población, donde el porcentaje de individuos que pertenecen a cada grupo de
edad y sexo se representa por un rectángulo horizontal, que se escalona de acuerdo a la sucesión de años de cada segmento. Pues bien, la
distribución por edades de la población en los países en desarrollo y en los países desarrollados es visiblemente distinta (Gráfico 1). La
primera, presenta una base amplia, que se corresponde con una población muy joven y con tasas elevadas de crecimiento, al tiempo que la
pirámide se estrecha en los tramos superiores. La segunda, sin embargo, tiene una base más estrecha que el centro de la pirámide (reflejo de
la reducción en la fecundidad) y presenta una cúspide más ancha, consecuencia del envejecimiento de la población y del alargamiento de su
esperanza de vida. Como es obvio, aquellos países del mundo en desarrollo que han avanzado más en su transición demográfica (por
ejemplo, Latinoamérica) presentan pirámides más abombadas, siendo los países más pobres (África Subsahariana) los que de forma más
pura presentan los rasgos antes señalados de amplia base y cumbre muy aguda.
Gráfico 1a.– Pirámide de población de los países menos desarrollados
Gráfico 1b.– Pirámide de población de los países desarrollados
Gráfico 1c.– Pirámide de población de América Latina y Caribe
Gráfico 1d.– Pirámide de población de África Subsahariana
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del U.S Census Bureau.
La pirámide de población de los países ricos expresa los rasgos de su demografía: la estrechez de su base vaticina una baja natalidad (bajo el
supuesto de que las reducidas tasas de fecundidad actuales se mantengan) y lo abultado de sus tramos centrales no es sino el anuncio de una
población crecientemente envejecida en el futuro. Así se refleja al comparar las pirámides de 2030 y la de 2019 y comprobar que la primera
queda oculta en sus cohortes más jóvenes tras la segunda. Por su parte, la estructura piramidal de los países en desarrollo asegura la
continuidad del crecimiento demográfico, incluso bajo el supuesto de que la fecundidad caiga, dado el enorme número de mujeres que
entrarán en la edad de poder ser madres en las próximas décadas (la inercia demográfica). En todo caso, también en estos países, en especial
los de mayor desarrollo relativo, se aprecia una progresiva caída de las tasas de crecimiento y un progresivo envejecimiento de su población.
De hecho, el envejecimiento de la población constituye una de las tendencias que dominarán el comportamiento de la demografía mundial
en el futuro cercano.
Estas diferencias tienen consecuencias económicas inmediatas que se aprecian claramente si se divide la población en tres grandes grupos:
los menores de 15 años (población en formación), los mayores de 65 años (población jubilada) y el resto (población en situación activa).
Teniendo en cuenta que el tercero de estos grupos debe sustentar a los dos primeros, se comprende por qué en los países de bajo ingreso es
más difícil mejorar los niveles de bienestar agregados de la sociedad, pues gran parte de la población es teóricamente improductiva
(fundamentalmente por ser población infantil). Concretamente, la tasa de dependencia –porcentaje de población dependiente sobre el total
de población en edad de trabajar– se sitúa en los países de renta más baja en un 84% (un 77% corresponde al primer grupo, de menores de 15
años). En los países de renta media, la tasa desciende hasta un 50% (39% en menores de 15 años). Finalmente, los países de renta alta
presentan una tasa de dependencia algo mayor, un 52% (con un 26% correspondiente a la población mayor de 65 años) que promete
incrementarse en el futuro como consecuencia del envejecimiento de la población.
En los países ricos, el llamativo incremento en la tasa de dependencia, debido al peso de la población mayor y a la correlativa reducción en el
porcentaje de aquella en edad de trabajar, puede provocar caídas en el ahorro (mayor siempre entre la población trabajadora) y, por tanto,
en la inversión y en el crecimiento del output. Además, el presupuesto público –y la sostenibilidad del Estado del Bienestar– se verán
claramente amenazados por unos mayores gastos en pensiones, sanidad y cuidado residencial y una menor recaudación impositiva
procedente de la población trabajadora. Por lo que se refiere al mundo en desarrollo, el proceso de envejecimiento demográfico severo no se
dejará sentir en la mayor parte de los casos hasta 2050. Mientras tanto, y si el avance del sida u otras enfermedades transmisibles no lo
impide, los cambios en la estructura etaria pueden promover el crecimiento económico al otorgar a estos países un dividendo demográfico, es
decir un impulso a la renta per cápita asociado a la caída de la fertilidad. Dicha caída reduce las tasas de dependencia de los jóvenes, al
tiempo que aumenta la proporción de trabajadores y ahorradores en la población, lo que permite liberar recursos del sustento de los niños y
asignarlos a otros fines productivos. No obstante, el dividendo demográfico no es automático, debe catalizarse a través de un adecuado
diseño de políticas e instituciones que garanticen la eficacia en el funcionamiento de los mercados, la protección social suficiente, y el
carácter inclusivo del proceso de desarrollo.
De acuerdo con el informe Perspectivas de la población mundial publicado por Naciones Unidas en 2017, en el año 2050 la población mundial
se situará en torno a 9.800 millones de habitantes. De ese total tendrán más de 65 años 1.500 millones, se concentrarán en el medio urbano
más de 6700, y vivirán en el mundo hoy considerado como desarrollado tan solo 1.300. La esperanza de vida será de 84 años en los países
desarrollados y de 76 en los países en desarrollo mientras la fecundidad seguirá por debajo del nivel de reemplazo en los países
desarrollados (1,82) y ligeramente por encima en los países en desarrollo (2,25). La población mundial crecerá al 0,48%, con un crecimiento
vegetativo en los países en desarrollo positivo del 0,59%, mientras la población en los países desarrollados decrecerá a una tasa natural del –
0,2%, que se verá aliviada por una tasa neta de migración del 1,7‰.
En definitiva, el éxito que en los países desarrollados ha supuesto el incremento de la esperanza de vida se ha convertido en una amenaza
para la futura sostenibilidad del sistema. Ellos, y también China con su política de un único hijo (que solo en fechas recientes comienza a
flexibilizarse), se enfrentan a la necesidad de producir con un menor número de trabajadores activos una riqueza creciente para mantener
los niveles de vida. El fenómeno migratorio que se analizan en el siguiente epígrafe se perfila, junto con la inversión en capital humano, que
ya se ha estudiado en la Lección 4, como respuesta parcial a este problema.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Crecimiento y desarrollo
Lección 5. Demografía y movimientos migratorios (SARA BARCENILLA)
4. Migración y mercado laboral internacional
4.1. Tendencias recientes
4.1. TENDENCIAS RECIENTES
Los procesos de desarrollo suelen comportar movilidad de las personas, a la búsqueda de nuevos lugares de residencia y trabajo. Esa
migración puede producirse en el seno de un país (desde el interior a la costa o desde el mundo rural al urbano), pero también a escala
internacional, cuando se cambia de país de residencia. Es a este último tipo de emigración al que aludiremos en esta Lección. Pues bien,
Naciones Unidas considera como migrantes internacionales a todos aquellos ciudadanos que viven y trabajan –sea de forma temporal, sea de
forma permanente- en un país distinto al que nacieron.
Las causas de las migraciones internacionales pueden ser muy diversas: en unos casos el migrante pretende acceder a una oferta formativa
que no existe en su país de origen (migración académica, por ejemplo); en otros migra para salvaguardar su vida, cuando en su país de
nacimiento existe un conflicto o una amenaza de persecución o exclusión (población refugiada, por ejemplo); hay una emigración derivada
de causas ambientales, que está tomando creciente peso como consecuencia del cambio climático; en ocasiones, el migrante lo que pretende
es el reagrupamiento familiar, cuando algunos de sus familiares residen ya en el exterior; o, en fin, de manera muy general, se migra para
buscar en suelo ajeno las posibilidades de renta y progreso que en su país de origen les son negadas. Aunque las causas son diversas, es
frecuente que en las corrientes migratorias que recibe un país se combinen flujos que responden a estas diversas motivaciones.
La migración es tan antigua como la humanidad, no en vano el planeta ha sido poblado a partir de un núcleo humano originario que partió
de África hace casi dos millones de años. En la secuencia histórica más reciente, se observa que en etapas de mayor apertura internacional el
flujo migratorio tiende a intensificarse. Así sucedió en la segunda mitad del siglo XIX y hasta la primera década del XX, período en el que se
estima que más de 55 millones de europeos abandonaron ese continente para desplazarse hacia América (del norte y del sur) y Oceanía; otro
flujo de dimensiones parecidas se desplazó desde Asia meridional y oriental hacia América, el Caribe y África. Es la primera gran “oleada
migratoria”, como la denominaron los especialistas Timothy HATTON y Jeffrey WILLIAMSON, que acompaña la senda globalizadora del período.
Entonces los flujos migratorios tomaron como destino preferente países de baja densidad demográfica, que mantenían políticas activas de
poblamiento que, en muchos casos, favorecían la inmigración.
La segunda gran “oleada migratoria” es la que se pone en marcha a partir de los años 60 del pasado siglo y se prolonga hasta la actualidad,
también en este caso animada por el proceso de creciente apertura e interdependencia internacional. En concreto, el número de inmigrantes
era de en torno a los 75 millones de personas, en 1960: en 2017 esa cifra alcanza a los 258 millones (un 3,4% de la población mundial). Es
decir, durante el último cuarto de siglo la migración internacional ha crecido a una tasa del 2% anual (Cuadro 3).
En esta segunda oleada migratoria se diversifican las fuentes de origen y destino de los flujos, convirtiéndolo en un fenómeno
crecientemente global. Así, en año 2017, el grueso de población migrante (un 38%) es población del mundo en desarrollo que busca en otro
país en desarrollo (acaso de mayor nivel de renta) su destino; similar porcentaje (en torno a un 35%) se desplaza de países en desarrollo hacia
países desarrollados; una cuota menor (22%) procede del mundo desarrollado y se dirige a otro país desarrollado; y, finalmente, es muy
inferior (5%) la población que, procedente de un país desarrollado, se dirige hacia un país en desarrollo. Por tanto, a la altura de 2017 el
corredor migratorio más importante es el Sur-Sur, seguido del Sur-Norte, en volúmenes casi similares.
Asia es la región del mundo con un mayor volumen de inmigrantes, acogiendo al 33% del total mundial. Si se distingue entre mundo
desarrollado y en desarrollo, es el primero el destino preferente de los migrantes, habida cuenta de que el stock de población de acogida
alcanza a los 144 millones de personas, que representan el 56% de total de inmigrantes internacionales. Cuando la valoración se efectúa en
términos relativos a la población del lugar de acogida, entonces la relación la encabeza Oceanía, donde los migrantes suponen más del 20%
de la población local. Esa ratio alcanza al 16% en el caso de América del Norte y del 10% en Europa.
Cuadro 3. La inmigración internacional por regiones, 2017
Número de inmigrantes (millones)
Áreas
Porcentaje
Porcentaje
sobre
total
de sobre
la
inmigrantes
internacionales, población de
2017
la región de
acogida 2017
1990
2000
2017
África
15.7
14.8
24.7
10
1.9
Asia
48.1
49.2
79.6
31
1.8
Europa
49.2
56.3
77.9
30
10.4
América Latina
7.2
6.6
9.5
4
1.5
América del Norte
27.6
40.4
57.7
22
15.8
Oceanía
4.7
5.4
8.4
3
20.5
Mundo
152.5
172.6
257.7
100
3,4
Países desarrollados
82.3
103.3
146
57
11.5
Países en desarrollo
71.8
71.1
97.3
43
1.8
Países menos desarrollados
10.9
10.2
14.4
6
1.4
Por nivel de ingreso
Fuente: Naciones Unidas. Trends in International Migrant Stock. The 2017 Revision
El panorama de los países receptores es muy diverso. En concreto, el país con mayor stock inmigrante es Estados Unidos (casi 50 millones de
personas, un quinto del total mundial), seguido a una distancia considerable por Arabia Saudita y Alemania (12 millones cada uno). Aun
cuando la relación la encabezan países de renta alta, también países en desarrollo figuran entre los principales receptores de inmigración: es
el caso, por ejemplo, de India, Turquía o Sudáfrica. Algunos países (como India, Turquía o México) son, al tiempo, países emisores, receptores
y de tránsito de corrientes migratorias. En la relación de países receptores, España se encuentra en la décima posición por el volumen de
población recibida.
Gráfico 2. Principales países receptores de inmigrantes, 2017 (miles)
Fuente: Naciones Unidas. Trends in International Migrant Stock. The 2017 Revision
Si se atiende a los lugares de procedencia, 106 millones de emigrantes (un 41% de los registrados en 2015) eran originarios de Asia y 61
millones (un 24%) de Europa. Las otras dos regiones con un volumen importante de población emigrante son Latinoamérica y África, con 38
y 36 millones cada uno. Por países, en 2017 India tiene la mayor diáspora del mundo, 16 millones de personas, seguida de México, Rusia y
China, con más de 10 millones cada uno (Gráfico 3). Como puede observarse, también entre los principales emisores es posible encontrar
naciones desarrolladas como Reino Unido y Alemania.
Gráfico 3. Principales países emisores de emigrantes, 2017 (miles)
Fuente: Naciones Unidas. Trends in International Migrant Stock. The 2017 Revision).
Al contrario que en la oleada migratoria precedente, ahora son muchos los países receptores que mantienen restricciones importantes a la
inmigración, aun a pesar de que requieran de mano de obra foránea para nutrir sus mercados laborales y compensar el bajo crecimiento y
progresivo envejecimiento de su población nativa. Este hecho ha conducido a la presencia en los países receptores de importantes
contingentes de población en situación irregular, con coste para los afectados (que ven minorados sus derechos) y para la cohesión de la
sociedad de acogida. Aunque las cifras son variables según los casos, se estima que en torno al 10/15% de la población migrante se encuentra
en situación irregular en Estados Unidos y en Europa. Este hecho dificulta la integración de los migrantes y alimenta las reacciones xenófobas
de algunos sectores sociales en los países desarrollados, convirtiendo la migración -por lo demás, necesaria- en un fenómeno de alta
sensibilidad política.
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Lección 5. Demografía y movimientos migratorios (SARA BARCENILLA)
4. Migración y mercado laboral internacional
4.2. La teoría de la migración
4.2. LA TEORÍA DE LA MIGRACIÓN
Al igual que ocurriera con la fertilidad, también en este caso la teoría económica ha tratado de identificar los factores que determinan el
fenómeno migratorio, si bien centrando su exploración en la emigración de carácter económico. A este respecto, un primer marco
interpretativo para explicar la movilidad humana lo proporciona el modelo neoclásico, que es similar al que explica el comercio (véase
Lección 8). En definitiva, se presume que las personas se moverán desde países en donde abunda la mano de obra (en relación al capital),
donde la productividad laboral es baja y, por tanto, también su retribución, hacia aquellos países en donde la mano de obra es relativamente
escasa y son altas su productividad y retribución. Es, pues, el diferencial en las retribuciones del trabajo entre países lo que en este enfoque
justifica la movilidad laboral. Como consecuencia, la migración internacional genera algunos efectos que cabe anticipar: a) en primer lugar,
al permitir que la mano de obra se desplace desde donde es menos hacia donde es más productiva, se generará un incremento en la
eficiencia agregada a escala internacional, b) en segundo lugar, los salarios medios tenderán a subir en el país emisor (que es el más pobre,
donde abunda la mano de obra) y a bajar en el país receptor (que es el más rico, donde escasea la mano de obra), con lo que la migración
tenderá a promover una convergencia en la retribución de los factores (y, por tanto, en la renta per cápita) entre los países implicados, y c)
por último, si se considera que las rentas del capital son propias de los sectores sociales ricos y las rentas laborales nutren los ingresos de los
sectores más pobre, la emigración generará un incremento en la desigualdad del país receptor, en el que bajan los salarios, y un aumento en
la equidad del emisor, donde suben.
A este esquema originario, se le formularon algunas precisiones ulteriores de interés. Por ejemplo, Michael TODARO sugirió que el factor
determinante en la decisión de emigrar no son las diferencias absolutas en los salarios reales que se observan en un determinado momento
de tiempo, sino la diferencia de las rentas esperadas a lo largo de la vida activa entre los lugares de origen y destino. Tales rentas esperadas
son el resultado de multiplicar la corriente de salarios reales esperada, en valores actuales, por la probabilidad de obtener un empleo, lo que
supone incorporar en el modelo la posibilidad de que exista desempleo y la capacidad de movilidad social ascendente. La consideración de
las rentas esperadas a lo largo del ciclo migratorio es lo que explica, entre otros factores, que la población migrante sea dominantemente
joven: son ellos los que tienen un horizonte laboral más extenso. Por su parte, como fundamentó Larry SJAASTAD, no basta con considerar los
beneficios, sino también es necesario considerar los costes (tanto económicos como afectivos) asociados a la emigración. A la hora de decidir
si se desplaza o no, el sujeto detrae del beneficio diferencial que espera obtener, el coste de la emigración y solo si el beneficio
convenientemente actualizado supera al coste, originando así una ganancia neta, el individuo emigra.
La dinámica migratoria tiene mucho de acumulativa, al menos durante una etapa, como demostró el sociólogo Douglas MASSEY: a medida que
se amplía la diáspora en un determinado país, se reducen los costes de instalación en ese país de un nuevo migrante de similar origen. La
colonia de compatriotas ya instalada en el país de destino actúa como un factor de seguridad para el nuevo emigrante, ayudándole a
encontrar residencia y empleo. También los costes de instalación se ven reducidos si el migrante conoce el idioma o la cultura del país de
destino, lo que explica la mayor intensidad de los flujos migratorios entre países próximos o pertenecientes a una misma comunidad
lingüística (por ejemplo, el flujo de latinoamericanos a España). También son los costes asociados al fenómeno migratorio (desplazamiento e
instalación en el nuevo mercado) lo que justifica que no sean los más pobres los que emigran: incluso para emigrar es necesario disponer de
un patrimonio previo que posibilite el tránsito.
De forma adicional y en un entorno de mercados laborales crecientemente segmentados en los países desarrollados, como señalara el
economista Michael PIORE, lo relevante para explicar la migración no es tanto la carencia agregada de mano de obra, cuanto las restricciones
laborales que se perciben en determinadas profesiones, tareas o cualificaciones en el país de destino. Esto hace que las migraciones se
concentren en los dos extremos del mercado laboral: aquellas actividades de alta cualificación (migración de profesionales) y los trabajo no
cualificados en actividades no deseadas por la población local. En este caso la migración no sería tanto sustitutiva como complementaria de
la población nativa, dado que el tipo de ocupaciones a las que acceden los migrantes o no pueden o no quieren ser cubiertas por los
trabajadores locales. En las últimas décadas, animada por figuras como Oded STARK, la llamada Nueva Economía de la Migración Laboral ha
propuesto explicaciones más complejas del fenómeno migratorio, explorando los factores microeconómicos que inspiran la decisión del
migrante. Se cuestiona que este opere exclusivamente orientado por la disparidad de rentas entre países y desde la perspectiva
macroeconómica se discute la concepción de la migración como un simple movimiento de nivelación entre la oferta y demanda de trabajo de
los distintos países. De acuerdo con este enfoque los individuos no adoptan la decisión de emigrar de forma individual y aislada, sino como
parte de una estrategia familiar para incrementar las rentas y disminuir los riesgos de la unidad familiar, en un entorno de mercados
imperfectos. Por ello, las razones que explican que un miembro de la familia emigre son las mismas que justifican que otros miembros de la
familia se queden en el país de origen. A través de la migración se diversifican las fuentes de procedencia de los ingresos. Este mismo hecho
es el que justifica la existencia de las remesas, los ahorros enviados por el emigrante, como compromiso implícito asumido con su familia. Al
tiempo, en este contexto, la desigualdad (o privación relativa) actúa como un factor explicativo de la emigración: en entornos de baja
movilidad social, el migrante busca en un mercado ajeno las posibilidades de mejora social que su país no le permite.
Las propuestas teóricas mencionadas no son necesariamente excluyentes, pudiéndose encontrar formulaciones eclécticas que tratan de
integrar algunos de estos factores explicativos. Al fin, el movimiento migratorio es el resultado de la interacción de una complejidad de
causas, que podrían agruparse a efectos clasificatorios en factores de empuje (push) y de atracción (pull) en los países de origen y de destino,
respectivamente. El Cuadro 4 sintetiza las diferentes propuestas.
Cuadro 4. Factores condicionantes de la decisión de emigrar
FACTORES DE EMPUJE (PUSH)
FACTORES DE ATRACCIÓN (PULL)
– Desigualdad internacional.
– Desigualdad dentro del país emisor
– Inadecuado funcionamiento de los mercados financieros y de seguros en el
país emisor.
– Diferencial existente entre el incremento demográfico y la capacidad de
generación de empleo en la economía emisora.
– Desestructuración económica y social y falta de expectativas de progreso.
– Oportunidades de trabajo y mejores condiciones de vida en los mercados del
norte.
– Creciente homogeneidad de gustos y valores a escala internacional.
– Proximidad cultural y otro tipo de relaciones entre el país emisor y el país de
destino.
– Redes sociales y relaciones familiares en el país de destino.
– Reducción de los costes de transporte.
Fuente: Alonso (2004)
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4. Migración y mercado laboral internacional
4.3. Los efectos económicos de la migración
4.3. LOS EFECTOS ECONÓMICOS DE LA MIGRACIÓN
Juntos a sus efectos demográficos, la migración internacional tiene indudables efectos económicos. El primero de ellos, sobre el mercado
laboral de las economías receptoras. Concretamente, en el período previo a la crisis, desde 2001 hasta 2008, la UE-15 generó 14,5 millones de
empleos, de los cuales un 58% fueron ocupados por trabajadores inmigrantes (8,4 millones); a la zona euro le sigue Estados Unidos con un
porcentaje del 32% (5 millones de inmigrantes) y Australia con un 19% (590.000 inmigrantes).
Debido a ello, en el año 2009 el stock de personas nacidas en el extranjero representaba una parte sustancial de la fuerza de trabajo en la
OCDE, si bien con importantes variaciones entre los países receptores (Cuadro 5). Desde el 2,3% de Hungría hasta el 48% de Luxemburgo, la
mayoría de los países de la OCDE presentan participaciones superiores al 10% y en el caso de Australia, Canadá y Nueva Zelanda el
porcentaje se eleva por encima del 20%. A nivel agregado, los últimos datos relativos a 2013, señalan que un 75% de los inmigrantes
internacionales son trabajadores y los mismos representan el 16.1% de la fuerza de trabajo total en los países de renta alta, un porcentaje
muy superior al que muestran en las naciones de renta media o baja, en torno a un 1.4%.
Aun en los casos donde la presencia inmigrante no es cuantitativamente elevada, siempre es cualitativamente importante. De media, en la
OCDE los inmigrantes representan un 9,3% de las ocupaciones que requieren alta cualificación, un 6,6% de las de cualificación media y un
8,7% de las que exigen cualificaciones bajas. Por lo que se refiere a los sectores, la tasa de empleo inmigrante es mayor que la media en
construcción, hoteles y restaurantes, sanidad y servicios domésticos. Así, la distribución de los inmigrantes en función de su nivel educativo
en muchos países de la OCDE tiene forma de U, con una presencia destacada de los trabajadores altamente cualificados o no cualificados. El
primer caso es reflejo de la creciente presencia de los trabajadores con un nivel educativo elevado en las corrientes migratorias
internacionales (en el último lustro, un tercio de los inmigrantes que llegan a los países desarrollados tiene educación terciaria), favorecida
por políticas de inmigración muy selectivas de algunos países. Por su parte, por lo que se refiere a la población no cualificada, nutre puestos
de trabajo en ocasiones no deseados por la población nativa: los llamados “3D”, sucios, peligrosos y tediosos (dirty, dangerous and dull).
En el país de acogida la inmigración suscita el temor al efecto «desplazamiento» en los niveles de empleo y a la bajada de salario de los
nativos. Esto es, ciertamente, lo que predice el modelo neoclásico antes aludido. Esta inquietud ha sido especialmente intensa en Europa,
donde los niveles de desempleo son elevados y también lo es el porcentaje de desempleo de larga duración sobre el desempleo total. Sin
embargo, la evidencia empírica sugiere que, si bien tales efectos pueden apreciarse para categorías específicas de trabajadores, a nivel
agregado tanto las presiones sobre los salarios reales como el incremento en el desempleo de los nativos son temporales y más bien de corto
plazo. Más allá de un periodo transitorio de 4 a 9 años, la cuota de los inmigrantes en la fuerza de trabajo no afecta significativamente al
desempleo de los nativos.
De hecho, con la notable excepción de Estados Unidos, la tasa de desempleo de los inmigrantes en los países de la OCDE es claramente
superior a la de los nativos especialmente desde la Gran Recesión. Entre 2008 y 2013, la tasa de desempleo de los inmigrantes se elevó en 5
puntos porcentuales, muy por encima de la de los nativos –3 puntos porcentuales– como consecuencia de la mayor vulnerabilidad que
caracteriza a este sector de la población trabajadora: trabajan en sectores más sensibles a las fluctuaciones económicas –como la
construcción o el comercio – y tienen situaciones contractuales menos seguras. Desde 2013 la recuperación económica ha reconducido las
tasas de desempleo de los inmigrantes hacia los niveles previos a la crisis en la mayoría de los países de la OCDE. En 2017, los inmigrantes
tienen una tasa de paro de un 7.8% en la OCDE frente a una tasa de desempleo total del 5.2%. Otro determinante crucial del impacto
económico de la inmigración en el país receptor es el uso de los servicios sociales que efectúa el inmigrante: cobertura del desempleo, sistema
educativo, servicios sanitarios, etc. También este impacto preocupa especialmente en Europa, donde el envejecimiento de la población
cuestiona la sostenibilidad de un Estado de Bienestar especialmente generoso cuando se compara con el de la mayoría de los países de
origen. Con todo, el efecto económico relevante en este ámbito no debiera ser tanto el coste cuanto el impacto fiscal neto, considerando
también la aportación que los trabajadores inmigrantes hacen a las arcas públicas por la vía impositiva. De nuevo, entre los estudios que
efectúan esta valoración, la mayoría concluye que el impacto económico neto sobre el país receptor es relativamente pequeño (cuando no
positivo). Hay que tener en cuenta que la población inmigrante suele tener una tasa de actividad mayor que la población nativa (por ser
población más joven), con lo que su contribución fiscal neta al Estado tiende a ser también mayor en términos relativos.
Por lo que se refiere al impacto económico de las migraciones sobre el país emisor, dos son los efectos más centrales a considerar: la llamada
“fuga de cerebros” y las remesas.
La migración del trabajo cualificado (brain drain), aunque ventajosa para los países receptores, genera preocupación en los países en
desarrollo, dado que produce una pérdida inmediata de ingresos tributarios y, lo que es más importante, de capital humano, que es un bien
valioso y escaso en los países más pobres. En el Cuadro 5 puede verse cómo la emigración de personal cualificado es especialmente aguda en
África y Latinoamérica, donde la tasa de emigración de las personas con educación terciaria –sobre todo mujeres– excede claramente la tasa
de emigración total. Este fenómeno afectado a algunas actividades de forma más acusada (como la práctica médica o la informática) y supone
para algunos países pequeños, de bajo ingreso, una sangría de capital humano muy importante. Por ejemplo, en 2010, cerca del 90% del
personal de alta cualificación de Guyana residía y trabajaba en un país de la OCDE; eran más los profesionales cualificados de Barbados, Haiti
o Trinidad Tobago que vivían en países desarrollados que los que permanecían en sus respectivos países de origen; y la tasa de emigración de
personal cualificado superaba al 40% en los casos de Jamaica, Tonga o Zimbabue, entre otros.
Cuadro 5. Tasas de emigración a la OCDE por región de origen
Población total
Área
Población femenina
Tasa de emigración
Tasa de emigración altamente
Tasa de emigración
cualificada
Tasa de emigración altamente
cualificada
África
2,4
10,8
1,8
8,8
Asia
0,9
3,3
0,9
3,7
Europa
5,0
5,3
4,9
5,0
Norteamérica
0,9
0,8
0,9
0,8
Oceanía
4,4
4,8
4,1
5,2
Latinoamérica y Caribe
5,7
7,4
5,4
7,4
Fuente: «World Migration in Figures», 2013, UN-DESA y OECD
La salida de profesionales y personal cualificado conlleva una pérdida de la inversión pública efectuada en la formación de esas personas y
daña severamente el desarrollo institucional y las perspectivas de crecimiento en el país emisor. Es cierto que el hecho de poder migrar
estimula la inversión educativa de una parte de la población del país emisor (tal es lo que sugieren los defensores del brain gain asociado a la
migración), pero ese efecto es difícil que compense la pérdida de recursos humanos valiosos en los países de mayor intensidad de este tipo de
emigración. En ocasiones, la salida de profesionales ha estado acompañada de una política de retorno por parte del país emisor, para atraer a
sus expatriados una vez adquieren formación y experiencia en un país ajeno más desarrollado. China o India son ejemplo de este tipo de
políticas, que han facilitado la recuperación de parte de su personal formado y han estimulado la creación de empresas vinculadas a sectores
altamente innovadores en esos países. No en todos, sin embargo, estás políticas dan fruto y son los países pequeños y más pobres los que en
peores condiciones están para impulsarlas. En todo caso, el concepto de «migración circular» al que estas políticas aluden se posiciona como
un componente central de la futura política migratoria, con objeto de lograr que la movilidad internacional del trabajo convierta a ambas
economías –receptora y emisora– en más eficientes.
Otro efecto económico relevante de la migración en el país de origen se genera a través de las remesas: es decir, los ahorros que los
emigrantes envían a sus familias en su país de origen. Pues bien, las remesas constituyen, tras la inversión extranjera directa, el segundo
gran flujo de capital internacional que reciben los países en desarrollo: las remesas movilizaron, en el año 2017, 613 millardos de dólares, de
los cuales 466 se dirigieron a los países en desarrollo. La tendencia seguida por las remesas ha sido creciente y más expansivas y cuantiosas
que la ayuda internacional (Gráfico 4). Si se tiene en cuenta que las cifras de la ayuda neta recibida por los países en desarrollo sumaba, en
2017, 147 millardos de dólares, se advertirá que la solidaridad intrafamiliar (las remesas) multiplica por tres la acción de solidaridad de los
Estados (ayuda internacional).
Gráfico 4: Evolución de las remesas y de la ayuda internacional recibida por los países en desarrollo (1990-2017, en millones de dólares
corrientes)
Fuente: Banco Mundial y OCDE
Aunque los principales receptores de remesas son países de renta media, como India, China o México, el peso relativo de estos recursos es
más elevado en el caso de los países más pobres y pequeños, que tienen menos fuentes alternativas de financiación. Por ejemplo, las remesas
llegan a suponer el más del 30% del PIB en los casos de Tayikistán, Kirguistán, Tonga o Nepal; y superan el 20% del PIB en los casos de Yemen,
Moldavia Haití, Honduras o Gambia.
Los efectos de las remesas en las familias son diversos: por una parte, elevan la capacidad económica y las posibilidades de inversión de la
familia, mejorando sus niveles nutricionales, de salud o de educación de sus miembros más jóvenes; pero, por otra, pueden fomentar el
consumo suntuario o los comportamientos rentistas de los perceptores. Los estudios empíricos más recientes abogan por un efecto neto
positivo de las remesas, que se expresan muy especialmente en la reducción de los niveles de pobreza y vulnerabilidad de las comunidades
de origen.
Junto a los discutidos efectos de la fuga de cerebros y las remesas en el país de origen, el movimiento migratorio puede tener otros efectos
positivos que pueden inclinar el debate a favor del fenómeno: la migración favorece la creación de redes sociales internacionales a través de
las cuales se fomenta el transporte, el turismo, la transferencia de tecnología, las telecomunicaciones y el comercio entre el país receptor y el
de origen. Además, en ocasiones las asociaciones de inmigrantes envían remesas colectivas para financiar inversión social e infraestructuras
en las comunidades locales. Finalmente, los inmigrantes son portadores de nuevos valores y habilidades que transfieren a sus comunidades
de origen en sus contactos permanentes, visitas y eventual retorno.
Es claro, en todo caso, que se trata de un fenómeno complejo, que en ocasiones es mal entendido en las sociedades receptoras. Pese a que
necesitan de la migración, sectores de sus sociedades mantienen posiciones muy refractarias a la entrada de migrantes. Frente a estas
reacciones, es conveniente analizar la migración en su complejidad y entender que se está ante un fenómeno que habrá de permanecer en el
futuro, no solo por la desigual distribución de oportunidades entre regiones y países, sino también por las necesidades que imponen los
mercados laborales en un contexto de dinámicas demográficas dispares. Los gobiernos de los países desarrollados debieran elaborar
políticas, a poder ser en colaboración con los países emisores, para gestionar adecuadamente estos flujos de personas y asegurar la adecuada
integración de los trabajadores extranjeros y de sus vástagos en los mercados laborales y naciones de destino. Lamentablemente, el clima
político adverso al fenómeno, alentado por partidos xenófobos, no siempre favorece la implantación de políticas y marcos normativos que
favorezcan una gestión ordenada de los flujos de migración. En este contexto, constituye una novedad que alienta el optimismo el acuerdo
que, en 2018, alcanzaron en Marrakech (Marruecos) una relación amplia de países hacia una regulación segura, ordenada y regular.
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5. Recapitulación
5. RECAPITULACIÓN
El cambio demográfico constituye uno de los grandes acontecimientos del siglo XX y promete ser uno de los más centrales del siglo XXI. Las
aportaciones de la moderna teoría del crecimiento endógeno han sido consideradas en esta lección para explicar los nuevos retos que la
dinámica demográfica plantea desde una perspectiva regional. En el mundo desarrollado la población se estanca mientras en los países en
desarrollo la población crece; al tiempo, persisten importantes diferencias en los niveles de renta per cápita entre regiones, que solo en
fechas recientes parecen reducirse ante el decidido avance de algunas economías en desarrollo. La teoría microeconómica ofrece
argumentos para explicar algunos de estos hechos a partir de las decisiones de individuos y familias. Descartadas las posiciones alarmistas, la
situación demográfica previsible –mayor población, envejecimiento, urbanización y alteración de los equilibrios regionales, todo ello unido a
un potencial migratorio más fuerte que nunca a escala internacional– exige en cualquier caso actuaciones decididas. El nuevo orden
económico internacional deberá adaptarse a las necesidades que la dinámica demográfica anuncia y en materia de políticas demográficas
este objetivo exigirá garantizar el crecimiento de la calidad del capital humano, tanto en los países desarrollados como en los países en
desarrollo, y regular adecuadamente el fenómeno migratorio de modo que actúe como motor del crecimiento económico tanto en los países
de destino como en aquellos de donde proceden.
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6. Glosario
6. GLOSARIO
• Cohorte: grupo de personas que comparten simultáneamente una experiencia demográfica.
• Crecimiento natural: excedente de nacimientos sobre defunciones en una población y durante un período de tiempo determinado.
• Esperanza de vida: Número de años de vida que restan por término medio a una persona, supuesto que no varíe la tendencia de la
mortalidad.
• Fecundidad: Procreación real de un individuo, pareja, grupo o población.
• Migración: Movimiento de personas a través de una división política para establecer una nueva residencia permanente: se divide en
migración internacional (entre países) e interna (dentro de un país).
• Mortalidad: Defunciones como componentes del cambio de población.
• Natalidad: Nacimientos como componentes del cambio de población.
• Pirámide de población: Clase especial de gráfico de barras que presenta la distribución de una población por edad y por sexo.
• Transición demográfica: El cambio histórico de las tasas de natalidad y mortalidad que transitan de niveles elevados a bajos en una
población. Normalmente, el descenso de la mortalidad precede al de la fecundidad, lo que origina un rápido crecimiento de la población
durante el período de transición.
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Crecimiento y desarrollo
Lección 5. Demografía y movimientos migratorios (SARA BARCENILLA)
7. Orientación bibliográfica
7. ORIENTACIÓN BIBLIOGRÁFICA
Los trabajos más clásicos en torno a la economía de la población han sido recopilados en la obra The Economics of Population: Key Modern
Writtings, J. L. SIMON (ed.), Edward Elgar, Cheltenham, 1997. La visión más actual de las relaciones entre población y desarrollo se presenta de
forma muy completa en O. GALOR, «From Stagnation to Growth: Unified Growth Theory», tercer capítulo del Handbook of Economic Growth (P.
AGHION y S. DURLAUF eds.), Elsevier, 2005. Los aspectos más descriptivos de la relación entre población y desarrollo en el pasado y en la
actualidad se presentan en un tono muy didáctico en el libro de J. VALLIN La demografía, Alianza Universidad, Madrid, 1995. En esta línea se
desarrolla también el ya clásico trabajo de M. LIVI-BACCI Historia Mínima de la población mundial, Ariel, Barcelona, 1990, o la versión más
reciente, A Concise History of World Population, publicado por Blackwell Publishers en 2006.
La teoría microeconómica de la fertilidad se encuentra muy bien sintetizada en un artículo del que fuera su creador, G.S. BECKER: «Fertility
and the Economy», publicado en Journal of Population Economics, vol. 5, 1992, si bien una versión más sencilla del modelo puede verse en el
capítulo 7 del manual de M. TODARO El desarrollo Económico del Tercer Mundo, Alianza Editorial, Madrid, 1988. El capítulo 9 de este mismo
manual resulta también interesante para el estudio de dos de los retos demográficos actuales: la urbanización y las migraciones. El trabajo de
J. A. ALONSO (ed.) Emigración, pobreza y desarrollo, Editorial Catarata, Madrid, 2004, ofrece una visión de la historia reciente de la migración
internacional, una completa revisión de los modelos teóricos de la emigración y un análisis de los efectos de las remesas y la fuga de cerebros
en las naciones de origen. Un reciente trabajo del mismo autor, J. A. ALONSO (2011), «Migración Internacional y desarrollo: una revisión a la
luz de la crisis», CDP Background Paper n.º 11, Department of Economic And Social Affairs, United Nations, profundiza en el estudio del
impacto de la crisis en las variables migratorias. Desde la perspectiva de la economía política del trabajo de J. A. ALONSO (2015) “Managing
Labour Mobility: A missing Pillar of Global Governance” en J. A. ALONSO and J. A. OCAMPO (eds.) Global Governance and Rules for the Post-2015
Era: Addressing Emerging Issues in the Global Environment, The United Nations Series on Development, págs. 211-247. identifica los intereses
de los diversos grupos afectados por el fenómeno migratorio y realiza una propuesta de gobernanza cooperativa a nivel global. Para el
análisis del impacto de la inmigración en los países desarrollados puede verse S. PEKKALA y W.R. KERR (2013), «Economics Impacts of
Inmigration: A Survey», Working Paper, 09-201, Harvard Business School. Finalmente, El Population Reference Bureau publica mensualmente
monográficos del Population Bulletin en los que se presenta información actualizada en torno a los hechos y factores explicativos de temas
demográficos de interés.
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Lección 5. Demografía y movimientos migratorios (SARA BARCENILLA)
8. Enlaces de interés
8. ENLACES DE INTERÉS
www.prb.org. Excelente recopilación de datos, informes, manuales y recursos para educadores y alumnos en temas de población. La página
ofrece un amplio listado de enlaces de interés sobre cuestiones demográficas concretas.
https://www.prb.org/data/. Comprende una extensa base de datos (IDB) relativos a diversas variables demográficas, países, regiones y épocas
y software gratuito útil para el análisis demográfico.
http://www.un.org/en/development/desa/population/migration. Página de Naciones Unidas con amplia variedad de estadísticas, publicaciones
e informes sobre el fenómeno migratorio a nivel mundial.
© 2019 [Thomson Reuters (Legal) Limited / José Antonio Alonso Rodríguez (Dir.) y otros]© Portada: Thomson Reuters (Legal) Limited
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Lección 5. Demografía y movimientos migratorios (SARA BARCENILLA)
9. Prácticas
9.1. La transición demográfica en la actualidad
9.1. LA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA EN LA ACTUALIDAD
El objetivo de la práctica es profundizar en el conocimiento del fenómeno de la transición demográfica y en las implicaciones económicas de
las distintas etapas en que se encuentran los países en desarrollo y desarrollados. Para ello se puede acceder al gráfico representativo de las
etapas
clásicas
de
la
transición
demográfica
que
figura
en
la
dirección
https://www.prb.org/thedemographictransitionacontemporarylookataclassicmodel/ y comparar esta evolución con la mostrada por un país
asignado por el profesor a cada grupo. Los datos necesarios se encuentran disponibles en la dirección https://www.census.gov/datatools/demo/idb/informationGateway.php. Es interesante comparar la posición de cada país con la que presentan los países asignados a otros
grupos de alumnos centrando la atención en las similitudes y diferencias que presentan los países desarrollados frente a los países en
desarrollo.
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Lección 5. Demografía y movimientos migratorios (SARA BARCENILLA)
9. Prácticas
9.2. Las variables demográficas en los distintos niveles de desarrollo
9.2. LAS VARIABLES DEMOGRÁFICAS EN LOS DISTINTOS NIVELES DE DESARROLLO
Con objeto de tener una visión panorámica de la situación actual más completa de la que figura en el epígrafe 3 los alumnos deben disponer
del cuadro de datos sobre la población mundial en 2018. https://www.prb.org/wp-content/uploads/2018/08/2018_WPDS.pdf Divididos en
grupos, pueden formular preguntas relativas a la información del cuadro y analizar, dentro de cada área económica, cuál es la relación entre
los indicadores demográficos (tasa bruta de natalidad, tasa bruta de mortalidad, tasa de crecimiento demográfico, tasa de migración) y el PIB
per cápita en los distintos países. La correlación entre las variables demográficas y la renta per cápita muestra distintas tendencias en los
países desarrollados y en desarrollo, que pueden verse reflejadas en un gráfico excel.
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Crecimiento y desarrollo
Lección 5. Demografía y movimientos migratorios (SARA BARCENILLA)
9. Prácticas
9.3. Impacto económico de la migración internacional
9.3. IMPACTO ECONÓMICO DE LA MIGRACIÓN INTERNACIONAL
Para conocer con mayor detalle los rasgos que caracterizan el movimiento migratorio en la actualidad, en la página
http://stats.oecd.org/Index.aspx, en la sección Demographics and Population, existe una base de datos sobre la migración en los países
desarrollados. La clase deberá dividirse en grupos de trabajo, cada uno de los cuales se encargará de analizar los valores de una variable en
los distintos países de la OCDE, y reflexionar sobre las implicaciones económicas de los mismos.
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Lección 6. Problemas ambientales internacionales (MIGUEL CUERDO MIR)
1. Introducción
1. INTRODUCCIÓN
En la Lección 4 se han señalado aquellos factores que más centralmente inciden en el progreso material de los países. Sin embargo, el
crecimiento económico ha provocado también problemas, algunos de ellos especialmente graves, como el del cambio climático. El uso de
recursos naturales y ambientales ha permitido que las economías en crecimiento hayan podido acumular más stock de capital físico, pero a
menudo a costa de una creciente pérdida de capital natural. Del mismo modo, el crecimiento económico ha venido acompañado de ganancias
de productividad y, con ellas, de un mejor uso de todos los recursos, pero ello no ha sido suficiente para evitar impactos ambientales severos
sobre el patrimonio natural del planeta. Estos hechos ponen de manifiesto la necesidad de compatibilizar los deseos de mejorar nuestro
bienestar material con la supervivencia de aquellos bienes ambientales que cumplen funciones básicas para la vida de nuestra generación y
de generaciones futuras.
La presente Lección estudia las características de los bienes y recursos ambientales y revisa algunos de los problemas que afectan a estos
bienes y recursos a escala internacional. En el epígrafe 2 se alude al concepto de sostenibilidad, a su origen y su significado; en el epígrafe 3
se discuten las singularidades que los recursos naturales y ambientales plantean al análisis económico; los recursos no renovables se
estudian en el epígrafe 4; los recursos energéticos, de importancia crucial para la actividad económica, son estudiados en el epígrafe 5; el
siguiente epígrafe ha sido dedicado a los recursos renovables y ambientales; el cambio climático, sin duda el aspecto más desafiante del
deterioro ambiental, es discutido en el epígrafe 7; finalmente, el epígrafe 8 hace un breve balance de las principales ideas de la Lección.
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Crecimiento y desarrollo
Lección 6. Problemas ambientales internacionales (MIGUEL CUERDO MIR)
2. El concepto de sostenibilidad ambiental
2. EL CONCEPTO DE SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL
Como se ha señalado, existen dos objetivos que resultan igualmente deseables y que es necesario hacer compatibles: mejorar los niveles de
desarrollo de los pueblos, particularmente de los más pobres, y preservar los recursos y los equilibrios biofísicos que sustentan la vida en el
planeta. La respuesta a este desafío la proporcionó la Cumbre de Naciones Unidas de Río de Janeiro de 1992, donde se acordó la llamada
Declaración de Río y se definió el término desarrollo sostenible como eje central de una estrategia planetaria de desarrollo económico que
incorporara la restricción medioambiental desde una perspectiva intertemporal. Para alimentar el debate y los acuerdos de la Cumbre de Río
se preparó el Informe Brundtland de la Comisión Mundial sobre Desarrollo y Medio Ambiente de Naciones Unidas, titulado Nuestro Futuro
Común, que fue publicado en 1987, donde se definía el desarrollo sostenible como aquel «que satisface las necesidades del presente sin
comprometer la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades». Es decir, introduce la necesidad de mantener
cierto stock y calidad de los recursos naturales y ambientales, con el fin de asegurar la viabilidad de la vida sobre la Tierra y, también, como
mecanismo de solidaridad intergeneracional, que asegure las mismas oportunidades de bienestar a los seres humanos que nos sucedan.
La idea del desarrollo sostenible necesita traducirse a términos operativos, si se quiere que inspire las políticas públicas (Recuadro 1). Así,
para que un desarrollo económico sea ambientalmente sostenible ha de cumplir, además de otros, los siguientes objetivos:
i) La extracción de recursos no renovables debería ir acompañada de una estrategia que promueva su sustitución progresiva por
recursos renovables.
ii) La extracción de recursos renovables debe respetar las exigencias de su reproducción natural. En otro caso, todos los recursos se
convertirían en agotables y los procesos económicos generarían efectos irreversibles no deseados.
iii) El uso de los recursos ambientales debería ajustarse a las capacidades de asimilación de su propio ciclo regenerativo, de tal forma que
la contaminación no afecte a la cantidad y calidad del recurso entre un ciclo completo y el siguiente.
Por ello es muy importante introducir en las estrategias de crecimiento y desarrollo económicos las restricciones biofísicas que impone el
Sistema Tierra, si se quieren evitar procesos de degradación ambiental irreversibles. El Centro de Resiliencia de Estocolmo catalogó en nueve
dimensiones los requerimientos de sostenibilidad del planeta y analizó hasta qué punto se habían traspasado ya los límites que reclama un
“espacio operativo seguro” para el progreso económico (véase Gráfico 1 y Recuadro 1). Pues bien, se observa que, de los nueve límites
establecidos, el planeta ha superado la corona del espacio operativo seguro en dos de los ciclos biogeoquímicos más importantes (fósforo y
nitrógeno), además de en el daño a la biodiversidad; por su parte, se encuentran en zonas de riego incierto los referidos a los sistemas de uso
de la tierra y el relacionado con el cambio climático. En definitiva, cualquier estrategia de desarrollo tendría que orientarse tanto a escala
internacional como nacional a reducir esos valores hasta la corona de seguridad.
Gráfico 1. Nueve límites planetarios y situación actual
Fuente: Centro de Resiliencia de Estocolmo
Recuadro 1
LA MEDICIÓN DE LA SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL DESDE LA PERSPECTIVA DEL DESARROLLO ECONÓMICO MUNDIAL: DEL PIB
VERDE A LA HUELLA ECOLÓGICA
Es complicado encontrar una medida sintética que mida el legado que reciben las generaciones futuras, entendido como conjunto
patrimonial complejo, incluidas las limitaciones medioambientales y los distintos tipos de capital disponibles –natural, social,
humano, tecnológico y físico–. No obstante, ha habido valiosos intentos de medida para captar estos aspectos, entre ellos cabe
citar:
– PIB Verde. Los economistas NORDHAUS y TOBIN observaron que los sistemas de cuentas nacionales no incorporaban los flujos de
servicios producidos por los recursos naturales, ni la variación de sus stocks. Desde entonces se ha ido modificando el Sistema de
Cuentas Nacionales normalizado de Naciones Unidas y se han ido introduciendo las llamadas cuentas satélites medioambientales,
con el fin de incorporar el valor de los servicios ambientales y el deterioro de su stock como consecuencia de la actividad
económica.
– Ahorro genuino. Los profesores PEARCE y ATKINSON, de la Universidad de Londres, introdujeron un concepto, que perfeccionó
HAMILTON en 1994, bajo el nombre de ahorro genuino, como un indicador de sostenibilidad de cada economía nacional; para ello, al
ahorro nacional bruto se le sustrae el consumo de capital fijo manufacturado y las rentas de agotamiento de los recursos naturales,
además del coste social total producido por la contaminación. Si el resultado es negativo hay evidencia de que la economía no
sigue una estrategia sostenible.
– Environment Performance Index (EPI). Creado en 2008 por las universidades norteamericanas de Yale y Columbia. Se trata de un
indicador complejo, con 25 indicadores estrechamente relacionados con los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU. De
acuerdo con la edición de 2018, el ranking de países con mejor ejecución en la estrategia de sostenibilidad estaría encabezado por
Suiza, seguido de Francia y Dinamarca. Los primeros puestos corresponden a países desarrollados. Mientras que, de un total de
180 países, los diez últimos puestos se los reparten 7 países africanos, 2 asiáticos (Nepal e India) y 1 americano (Haití).
– Huella Ecológica. Concebida en los años noventa en la Universidad de British Columbia por los profesores WACKERNAGEL y REES, es
una medición de la demanda y de la oferta de bienes y servicios naturales. La demanda será la huella ecológica nacional, como un
indicador agregado que contempla la extracción de recursos, la degradación de los ecosistemas, la producción de alimentos, el
cambio climático, etc. La oferta está representada por la «biocapacidad» de cada país para proveer bienes y servicios naturales.
Cada país tendrá un número de hectáreas globales como medida de su biocapacidad. De este modo, observando lo que demanda
cada país, en términos también de hectáreas globales, se obtiene un déficit o un superávit ecológico (tamaño de la huella). A través
del Global Footprint Network y para más de 200 países, los resultados arrojan un desequilibrio que actualmente se sitúa en 1,5
planetas de demanda agregada respecto a la oferta efectiva; desde otra perspectiva, también se observa que, si cada habitante del
planeta tuviera el mismo estilo de vida y el mismo nivel de renta que un estadounidense medio, entonces serían necesarios cinco
planetas para hacer frente a ese nivel de huella ecológica.
- Safe Operating Space. El “espacio operativo seguro” para la humanidad es un concepto desarrollado en los últimos años por
ROCKSTRÖM, CONSTANZA y STEFFEN que considera los parámetros que no deben vulnerarse en distintas dimensiones ambientales para
asegurar el desarrollo humano en el futuro. Con este fin se definen los nueve límites fundamentales o condiciones restrictivas que
deberían gobernar toda estrategia de desarrollo a largo plazo: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la acidificación de
los océanos, la pérdida de capa de ozono, ciclos de nitrógeno y fósforo, el consumo de agua dulce, la contaminación atmosférica,
los usos agrícolas de la tierra y la contaminación química. A partir de aquí se establecen tres tipos de valores para cada uno de
ellos. El primero es el relativo al nivel anterior a la revolución industrial. El segundo el nivel actual. El tercero sería el límite que
no se debería sobrepasar. A partir de esta cuantificación, se observa que en varias de las dimensiones se han superado los límites
(véase Gráfico 1). Estos excesos marcarían las prioridades de una estrategia mundial de recuperación de la estabilidad
medioambiental a escala planetaria.
En todo caso, cualquier estrategia de desarrollo basada en la sostenibilidad de nuestra riqueza natural nos obliga a conocer las características
particulares de estos bienes y servicios desde la perspectiva del análisis económico, así como los problemas que se derivan de su uso.
© 2019 [Thomson Reuters (Legal) Limited / José Antonio Alonso Rodríguez (Dir.) y otros]© Portada: Thomson Reuters (Legal) Limited
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Crecimiento y desarrollo
Lección 6. Problemas ambientales internacionales (MIGUEL CUERDO MIR)
3. Problemas genéricos asociados al uso de los recursos naturales y ambientales
3. PROBLEMAS GENÉRICOS ASOCIADOS AL USO DE LOS RECURSOS NATURALES Y AMBIENTALES
Los recursos naturales y ambientales producen servicios vitales para el ser humano, como el aire para la respiración o el agua para la hidratación. Al
mismo tiempo son parte de los bienes finales producidos, sean manufacturas o alimentos, o son utilizados como insumos básicos para muy diversas
actividades transformadoras, como la energía. Además, algunos de ellos componen la base material compartida de muchos ecosistemas,
constituyendo una parte sustantiva de las actividades de distribución, sin las que sería impensable el intercambio, como el suelo, las aguas o el aire.
Tal multiplicidad de usos tiene mucho que ver con la heterogénea naturaleza de este conjunto de recursos. De ahí que sea útil presentar una primera
clasificación que ayude a ordenar el análisis (Cuadro 1). Esta clasificación combina criterios de reproducción con la naturaleza mineral, biológica o
ambiental de los recursos.
Cuadro 1. Clasificación de los Recursos Naturales y Ambientales
La ciencia económica considera todo este heterogéneo conjunto de recursos como bienes de capital. No en vano se trata del patrimonio natural del
planeta. Como con otros tipos de capital, su rentabilidad económica está asociada al valor de la corriente actualizada de sus servicios a lo largo del
tiempo. No obstante, existen buenas razones para tratar este ámbito como un caso especial dentro de la teoría del capital, tanto por sus características
específicas como por las dificultades que entraña, en algunos casos, identificar a quién corresponde el control de esa corriente de valor.
El punto de partida es que todo sistema económico tiene que hacer frente al problema de asignar los recursos disponibles consiguiendo el máximo
nivel de bienestar social posible a lo largo del tiempo. Cuando la asignación se realiza a través de ciertas instituciones como el mercado, los precios
finales son una señal adecuada de la escasez relativa de los bienes privados. Sin embargo, con los recursos naturales y ambientales no siempre sucede
esto, porque muchos de ellos presentan características distintas a los bienes privados. En muchos casos ni siquiera existen mercados para este tipo de
recursos; por otra parte, cuando existen, es frecuente que manifiesten fallos que los alejan de las condiciones requeridas para garantizar la máxima
eficiencia en su asignación. ¿De qué tipo de características estamos hablando?
• Muchos recursos naturales son bienes públicos.
Frente a los bienes privados, que se consideran rivales y excluibles, los bienes públicos son no rivales y no excluibles. Un bien es no rival cuando el
consumo de un agente no impide a otro su disfrute de forma simultánea y, por tanto, no modifica su utilidad. Un bien es no excluible cuando no se
puede impedir el acceso al mismo una vez que está disponible. Dos agentes no pueden comerse la misma manzana, porque su consumo es rival; sin
embargo, no tienen más remedio que respirar de la misma atmósfera (hay un consumo conjunto). Un empresario puede evitar el acceso a la barra de
pan que él produce si no se paga su precio, pero no se puede evitar que alguien disfrute de la luz o del calor del sol. En el caso de la manzana o del pan
se habla de bienes privados; en el de la atmósfera o de la luz del sol, de bienes públicos.
El carácter no excluible y no rival de los bienes hace que el consumidor no revele su propia demanda, porque, mientras exista el bien, va a poder
acceder a su disfrute, haya pagado o no por él. Es la respuesta de un usuario gratuito (free-rider): se beneficia y no paga por ello. Sin embargo, si todos
los individuos se comportaran de esa forma (y tienen incentivos para hacerlo), el resultado más que probable sería un exceso de demanda. Por otra
parte, los potenciales oferentes privados de ese bien no tienen incentivos para producirlo, puesto que no podrían obtener ingreso alguno por su
provisión. En definitiva, cuando se trata de bienes públicos, instituciones como el mercado no ofrecen una solución óptima, requiriéndose algún tipo
de acción social coordinada para su gestión a través de las instituciones (Recuadro 2). El problema económico, básicamente, consiste en saber cuál es
la oferta social óptima del bien público y proveerla de acuerdo con un sistema eficaz de incentivos.
Recuadro 2
PRODUCCIÓN SOCIAL ÓPTIMA DE BIENES PÚBLICOS
Para conocer la cantidad social óptima ofertada en cada momento, el responsable institucional tiene que estimar la función de demanda
social de un bien público (Gráfico 1). Sin embargo, tal demanda no se puede construir como una suma de las cantidades demandadas por
cada agente para cada precio, ya que el bien puede consumirse de forma conjunta –de forma no rival–. Para conocer la demanda social es
necesario saber, para cada cantidad ofertada de bien público, lo que estarían dispuestos a pagar los consumidores (el valor marginal que
cada uno le otorga, A y B en el Gráfico 1). Es decir, la demanda social no resulta de agregar las cantidades individuales demandadas para
cada precio, sino de sumar los precios que los consumidores están dispuestos a pagar por cada cantidad total de disfrute general (en el
gráfico, valor A+B). La igualación de esa suma de valores marginales con el coste marginal de producción determina la cantidad social
óptima que tiene que ser producida para el consumo y disfrute de todos los agentes.
Gráfico 1. Provisión óptima de bienes públicos
• Existencia de externalidades.
Una externalidad es un fenómeno por el cual ciertas actividades económicas producen efectos indirectos, positivos o negativos, sobre el bienestar de
terceros. Estos efectos no quedan reflejados en los precios de mercado, por lo que el óptimo privado no explica adecuadamente el óptimo social. Así,
el propietario de un bosque no recibe ningún ingreso por la producción de oxígeno de sus árboles, aunque cualquier persona pueda respirar gracias a
ello (externalidad positiva). Hasta fechas relativamente recientes ha sido frecuente observar cómo actividades generadoras de gases contaminantes
producían malestar sobre terceros que ya habitaban en la zona afectada y, sin embargo, las empresas no incorporaban estos daños en sus cuentas de
pérdidas y ganancias.
¿Cómo conseguir que el mercado refleje todos los costes? Se parte de una indefinición de derechos de propiedad asociada al uso del recurso –de quién
es el aire producido por los árboles o el aire contaminado por la fábrica–. Ante esta circunstancia se contempla la necesidad de una medida que
permita «internalizar» la externalidad (Recuadro 3). La solución puede venir de una regulación pública que limite el volumen producido del bien a
aquel que coincide con el óptimo social; alternativamente, podría establecerse un impuesto unitario que incremente el coste marginal privado,
compense la afectación y reduzca la cantidad producida hasta la socialmente óptima; por último, la autoridad pública podría asignar derechos de
propiedad, no bien definidos inicialmente, creando un mercado con cuotas de uso, previamente asignadas, que contribuya al objetivo del óptimo
social.
Recuadro 3
EL TRATAMIENTO DE LAS EXTERNALIDADES
Gráficamente se puede observar cómo cambia el punto de equilibrio cuando se tiene en cuenta la existencia de una externalidad (Gráfico
2). Supóngase el mercado de un bien X, cuya producción, además del coste marginal privado CMaP, genera una externalidad negativa,
definida por CMaE. Este mercado tiene una función de demanda, como la curva DD, y una función de oferta privada descrita por el CMaP,
derivada de la estructura convencional de costes de la empresa. El óptimo privado viene definido por el precio p y la cantidad q. Sin
embargo, si se considera la externalidad (CMaE), el óptimo social se obtendrá donde se iguala la demanda al coste marginal social, CMaS,
que suma CMaP y CMaE. Como consecuencia, el nuevo equilibrio comporta un mayor precio de mercado (p') y una cantidad producida
menor (q').
Gráfico 2. Externalidades y equilibrio de mercado
• La tragedia de los comunes.
En el pasado, la sociedad no tenía necesidad de regular el uso de ciertos recursos considerados abundantes: eran bienes de libre acceso. A este tipo de
bienes le afectan algunas veces los mismos problemas que a los bienes públicos y a aquellos con externalidades negativas. En todo caso, los derechos
de propiedad no están definidos y la corriente de valor que generan estos recursos, mientras existan, están al alcance de cualquiera. Como
consecuencia, hay un estímulo a su excesivo consumo que puede terminar por agotar el recurso o generar su irreversible degradación. El interés
privado de sus actuales beneficiarios (extraer la máxima rentabilidad al recurso) puede contradecir el interés público, expresado a menudo
intergeneracionalmente (evitar su agotamiento). Piénsese en las pesquerías internacionales: al ser un recurso de libre acceso hay riesgo de
agotamiento, salvo que se definan mejor los correspondientes derechos de acceso (en forma de cuotas pesqueras, paros biológicos o asignación de
derechos de propiedad a través de la declaración de zonas de explotación exclusiva).
Todas las peculiaridades señaladas han llevado a una situación problemática a algunos recursos y a diferentes opciones para su gestión y
conservación. Con el fin de ordenar y subrayar lo más destacable de cada uno de ellos, se seguirá en el resto del capítulo la clasificación del Cuadro 1.
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Crecimiento y desarrollo
Lección 6. Problemas ambientales internacionales (MIGUEL CUERDO MIR)
4. Recursos naturales no renovables
4. RECURSOS NATURALES NO RENOVABLES
Los recursos naturales no renovables o agotables son aquellos cuya formación requiere miles o millones de años, por lo que se considera que existe en
el planeta un stock inicial fijo, al menos con respecto a la escala humana del tiempo. No todo el stock existente en la Tierra es susceptible de ser
utilizado, de manera que no todo debe considerarse como oferta disponible. De hecho, se distingue entre reservas y recursos. Las reservas son
aquellas dotaciones conocidas, cuya extracción resulta viable desde el punto de vista económico. Los recursos incluyen tanto las reservas como las
dotaciones conocidas a las que no se puede acceder por razones económicas o tecnológicas.
Es importante observar que la extracción de recursos naturales no renovables lleva consigo la pérdida progresiva del propio activo, de la propia
riqueza natural. En este sentido resultará atractiva su tenencia si se consigue incorporar a su precio de mercado ese progresivo agotamiento. Esta
renta adicional se denomina renta de agotamiento. En equilibrio, debería tener el efecto de ir incrementando el precio del recurso a lo largo del
tiempo, a medida que se hace más escaso en relación con el resto de activos de la economía. La pregunta es cuánto debería incrementarse ese precio
para reflejar adecuadamente la renta de agotamiento. Fue Harold HOTELLING quien primero planteó un criterio económico para la gestión de este tipo
de recursos –la regla de Hotelling –. En concreto, señaló que un recurso no renovable tendría una duración más o menos larga en el tiempo en función
de si el precio neto (precio menos coste) crecía en proporción al tipo de interés de la economía, como reflejo del rendimiento que se obtiene por
«otros» activos disponibles. Si el precio del recurso va aumentando a la tasa de interés de la economía, el propietario del recurso recibirá la adecuada
remuneración por el activo y seguirá una senda óptima de extracción del recurso hasta su agotamiento.
Lo que quiere decir HOTELLING es que, suponiendo que existiera en la economía un único activo diferente del recurso natural a extraer, por ejemplo,
deuda pública a largo plazo, el tipo de interés que paga este activo sirve para saber si la evolución del precio del recurso compensa, en términos de
renta, el ritmo de extracción del propietario. De modo que, si el tipo de interés pagado por esa deuda pública es bajo, el coste de oportunidad de
conservar el recurso es igualmente bajo. Al contrario, cuanto más elevados sean los tipos de interés, mayor tendría que ser el precio del recurso para
que nos compensara su conservación. Si el precio del recurso fuese bajo, lo racional sería extraer aceleradamente el recurso para convertir nuestra
riqueza en ese otro activo que paga una renta mayor a lo largo del tiempo.
Del mismo modo, la aparición de nuevos bienes o servicios sustitutivos de ese recurso, al hacer más elástica la demanda, con la probable caída del
precio del recurso, llevaría a una senda de agotamiento más rápida. También la aparición de nuevas reservas conlleva una contención de los precios
finales y un aumento en la velocidad de extracción, dado que el coste de oportunidad de no extraerlo aumenta.
Desde un punto de vista práctico, los recursos naturales no renovables se suelen asociar con los recursos minerales. Es decir, las materias primas
básicas no orgánicas requeridas para producir bienes. A lo largo de la historia, de acuerdo con la composición cambiante de la estructura productiva
ha ido cambiando también el tipo de mineral que más se utiliza. Algunos minerales asociados a los procesos de urbanización, de industrialización y
de desarrollo de las infraestructuras del siglo XX, como el aluminio, el cemento o el cobre, han tenido un crecimiento en su extracción o producción
que en algunos periodos alcanzó tasas interanuales del 60%. De forma más general, a lo largo del siglo pasado la cantidad demandada de platino se
multiplicó por 20 veces, la del aluminio por 18, la del cobre por 6 o la del silicio por 3.
Estos ritmos de extracción tan elevados hay que ponerlos en relación con la evolución de los precios, que no han seguido una tendencia clara. Cada
vez que los precios han seguido una tendencia al alza, se ha producido un incremento de las reservas de numerosos productos minerales, debido a
mejoras tecnológicas en la extracción o a una prospección más intensa. Ello daba lugar a una presión de los precios a la baja, corrigiendo el alza
previa. No obstante, en los últimos veinticinco años se observa un incremento muy intenso de la cantidad demandada a nivel mundial de muchos de
estos minerales y, a diferencia de otras épocas, en algunos casos la respuesta al repunte de los precios ya no ha sido un aumento de las reservas. De
hecho, como se pone de manifiesto en el Gráfico 3, ha habido un crecimiento del precio de los metales a nivel mundial en los últimos veinte años,
corrigiendo la tendencia a la baja que tuvieron hasta entrar en el siglo XXI. Tras la Gran Recesión de 2007, los precios se han contenido, pero no han
caído hasta el nivel previo finisecular, volviendo a repuntar en 2016.
Gráfico 3. Índice de precios reales (2016=100, dólares)
Fuente: Banco Mundial, Shifts in Industrial Commodity Demand, 2019
En la base de esta tendencia está la acrecentada demanda de materias primas promovida por economías con alto ritmo de crecimiento (como China).
La consecuencia ha sido el alza de los precios de las materias primas vivida particularmente en la primera década del presente siglo. Incluso, la caída
en el crecimiento de la demanda de alguno de estos minerales, con motivo de la crisis internacional desatada en 2007, no ha supuesto una reducción
importante de los precios; de hecho, algunos minerales han mantenido precios al alza, como es el caso del silicio, básico para las tecnologías de la
comunicación, el cobre o el estaño.
Desde una perspectiva geográfica, la relación de principales países proveedores de minerales a escala internacional es muy variada. Por ejemplo, en
el siglo XXI el primer proveedor mundial de cobre es Chile y entre los nueve primeros se encuentran países como China, Zambia, Perú o Polonia. En la
extracción de zinc el primer proveedor es Canadá, pero entre los nueve primeros están ahora China, Perú o Méjico. En el caso del plomo, el primer
proveedor mundial es Australia, seguida de países como Perú, China, Sudáfrica o Marruecos. Es decir, se trata de un mosaico diverso, si bien, con la
excepción de Canadá o Australia, los principales países extractores de la mayoría de minerales son países en desarrollo. En ellos, además, se da un
clima más propicio para una extracción masiva, en la que confluyen a menudo la baja tecnología requerida, la intensidad en el uso de mano de obra y
la escasa regulación medioambiental, además de la falta, en ocasiones, de control público de la riqueza natural del país.
Desde el punto de vista de la demanda, China se ha convertido en el mayor consumidor mundial de muchos de estos minerales, con tasas de
crecimiento de su demanda que en algunos casos duplican o triplican su tasa de crecimiento económico, alcanzando cuotas superiores al 20% del
consumo mundial. La segunda economía del mundo está siguiendo un modelo de crecimiento muy intensivo en el uso de recursos no renovables.
Todo apunta, además, a que cuando ese esfuerzo industrializador, especialmente importante en infraestructuras y equipamientos, se reduzca, puede
ser que India le tome el relevo, como sugiere US Geological Survey.
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5. Recursos energéticos
5. RECURSOS ENERGÉTICOS
Los recursos energéticos merecen un estudio específico, tanto por su carácter de input general que condiciona el conjunto de la actividad económica –
y humana– como por el hecho de que en su seno existen tanto fuentes no renovables (como las derivadas del carbono) como otras que descansan en
recursos renovables (como el sol o el viento).
Por esta misma razón es importante conocer el patrón de abastecimiento energético que se sigue. En el mundo actual, ese modelo descansa sobre una
oferta de fuentes fósiles (más del 80% del total) (Cuadro 2). Por fuentes energéticas, el petróleo es la más importante de las energías primarias, en
descenso pero con una rigidez importante a la baja, sobre todo por la falta de implantación de sustitutivos a los combustibles para transporte. En este
modelo, las proporciones de consumo entre los países más industrializados (OCDE) y el resto del mundo se han ido invirtiendo, especialmente debido
a la irrupción de grandes consumidores como Rusia, India o China.
Cuadro 2. Evolución de la estructura de oferta/demanda de energía primaria a nivel mundial (en millones de toneladas equivalentes de petróleo, tep,
y en %)
1973
2016
6.107
13.760
Petróleo
46,1
31,9
Gas
16,0
22,1
Carbón
24,6
27,1
Nuclear
1,7
5
Renovables
11,7
13,9
Total
100
100
Total mundial (millones tep)
Por fuentes primarias (%)
ZONA (% s/total consumo energía primaria)
OCDE
61,4
38,3
No OCDE
38,6
61,7
Fuente: Agencia Internacional de la Energía (AIE) (2019)
Junto con el modelo de abastecimiento energético mundial, es importante observar, desde el lado de la demanda, las relaciones entre el consumo de
energía per cápita y el nivel de desarrollo del país. La observación de esta variable arroja una imagen bien definida: los países ricos presentan un
nivel de consumo energético per cápita muy superior a la media mundial, mientras que los países en desarrollo, en general, quedan muy por debajo
de esa media, si bien de forma bastante desigual. De acuerdo con las estadísticas de energía de la AIE, mientras que en EE.UU. se consumían en el año
2016 6,7 toneladas equivalentes de petróleo por habitante y año (tep/hab/año), en una buena parte de países de África este consumo oscilaba entre
0,14 y 0,6 tep/hab/año. Países emergentes, como China, ya estaban por encima de la media mundial (2,15), y otros como Rusia, por su riqueza
energética y su especialización productiva, presentaban un patrón alejado de esa media, con 5,07 tep/hab/año.
Se podría decir que la inmensa mayoría de países en desarrollo no alcanzan 1 tep/hab/año, mientras que en el mundo desarrollado es excepcional el
país que no se aproxime o supere las 3 tep/hab/año, siendo frecuente que los países se sitúen cerca de las 4 tep/hab/año (Francia, Japón o Alemania) y
que las superen con creces en otros casos (por ejemplo, Canadá, Luxemburgo o Finlandia estarían en los niveles de EE.UU). También se constata que
los países donde abundan las energías fósiles –sobresalientes exportadores netos– tienen un nivel de consumo per cápita muy elevado (Qatar, con
16,5, es un buen ejemplo) y países desarrollados con condiciones climáticas más extremas, como Islandia, elevan ese consumo hasta los casi 15,8
tep/hab/año.
Una aproximación diferente al consumo per cápita es la que deriva del análisis de la eficiencia en el uso de la energía. Si tomamos la productividad
media de la energía, que es la relación entre el PIB y el consumo energético –su inversa se denomina intensidad energética–, se observa que son los
países desarrollados los que en general presentan mejores valores. Así, tomando PIB de 2016 (en PPA a dólares de 2005) y el consumo energético en
tep, se observa que mientras el mundo tiene una intensidad de 0,14, los países OCDE muestran una media de 0,11. En China esa proporción se eleva a
0,18 y en algunos países africanos, como Congo o Etiopía, llega a 0,55 y 0,38, respectivamente. En general, la relación entre el nivel de renta y el nivel
de intensidad energética no es lineal, sino que sigue una U invertida: en las primeras etapas de desarrollo se incrementa la intensidad energética y
posteriormente se corrige. Otras características, como la propia especialización productiva del país, también influyen en el valor de esa variable.
Analizados los distintos aspectos de estos mercados energéticos, hay que subrayar que las estadísticas más solventes (British Petroleum, Statistical
Review of World Energy, 2016) sitúan las reservas de petróleo en más de 50 años, localizándose casi el 50% de esas reservas en Oriente Medio. Por otro
lado, el cártel de los países exportadores de petróleo (OPEP) acapara el 72% de esas reservas mundiales, aunque su control sobre el precio y la oferta
internacionales es limitado, entre otras cosas porque hay continuos esfuerzos por fomentar nuevas formas de extracción de combustibles, en algunos
casos socialmente contestadas (como el fracking), o por incentivar el desarrollo de energías renovables. Hay que subrayar que la concentración de las
fuentes de provisión de energía fósil en ciertos puntos del planeta genera una gran tensión internacional, por la existencia de espacios de interés
geoestratégico en torno a los lugares de extracción.
Este último hecho, junto a los costes ambientales que se derivan del uso de combustibles fósiles, ha hecho que muchos países buscasen en el ahorro
energético, por una parte, y en el uso de energías renovables, por el otro, las vías para transitar hacia patrones de abastecimiento energético más
sostenibles. Pese a ello, el peso de las fuentes renovables ocupa, en la mayor parte de los casos, una cuota menor del consumo energético. Para
avanzar en ese proceso es necesario encontrar sustitutivos competitivos para los combustibles del transporte (hoy centralmente basados en el
petróleo) y un desarrollo de las energías renovables que al menos permitiera dominar el modelo de producción eléctrica, en tanto que es la que
muestra una mayor elasticidad renta.
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6. Recursos naturales renovables
6.1. Los bosques
6.1. LOS BOSQUES
El papel de los bosques es fundamental para la vida y el bienestar de los seres humanos, sea cual sea la parte del mundo donde vivan. Entre otras
cosas porque:
i) Generan algunos bienes básicos para la actividad económica, como la madera, la caza, ciertos frutos, semillas, hierbas, raíces y otras materias
primas; al tiempo que son depositarios de biodiversidad, al acoger a buena parte de los seres vivos del planeta.
ii) Equilibran el ciclo del agua, aliviando las temperaturas, estabilizando la humedad y regulando su circulación a través del suelo.
iii) Equilibran el ciclo del oxígeno; producen buena parte del oxígeno necesario para la vida.
iv) Hacen de sumideros de los gases contaminantes con efecto invernadero, como el dióxido de carbono, regulando así el ciclo del carbono, tan
importante para la salud ambiental de los seres vivos.
v) Producen suelo fértil y ayudan a fijarlo a la tierra, reduciendo la erosión.
Los bosques ocupan el 30,6% de la superficie del planeta, es decir, 3.999 millones de hectáreas. Algo más de la mitad son bosques tropicales y
subtropicales, el resto son bosques templados y boreales. Sin embargo, el reparto es muy desigual entre las diferentes regiones de la Tierra. Así, la
mitad del territorio de América del Sur o de Europa está cubierta de bosques, mientras en Asia apenas supera la sexta parte de su territorio. Esta
distribución se modifica sensiblemente si la superficie forestal se pone en relación con la población. En términos relativos, es Oceanía el continente
que tiene más abundancia de bosques por persona, seguido de América Latina, mientras que Asia se encuentra al final de esta relación.
Muchos de los servicios que prestan los bosques no son objeto de transacción comercial, sino que constituyen simplemente externalidades positivas
para las que no hay ni precio ni mercado. Este es un factor explicativo de por qué la superficie de bosque ha caído en los últimos veinticinco años en
casi 130 millones de hectáreas. Esto afecta especialmente a los países en desarrollo, que son los que atesoran una mayor riqueza forestal. La presión
por ganar superficie al bosque para la explotación agropecuaria y el recurso a la extracción de leña como combustible constituyen tendencias que
explican el proceso de deforestación en las zonas más pobres del planeta. También contribuye a ese proceso la presión de los países más
desarrollados para obtener aquellos productos –madera o pasta de papel– con mayores posibilidades de valorización en los mercados. Esta presión de
la demanda se refleja en unos precios relativos internacionales de la madera que no han dejado de crecer en los pasados ciento cincuenta años.
Aun así, en los últimos años se han producido mejoras en la gestión sostenible de los bosques, con políticas cada vez más activas de repoblación
forestal y gestión del territorio, especialmente en los países desarrollados, donde la superficie boscosa está aumentando, aunque el punto de partida
sea una superficie reducida y deteriorada de bosques primigenios.
A partir de las Conferencias Mundiales sobre Medio Ambiente, especialmente desde la Cumbre de Río de 1992, hay un reconocimiento internacional
de los servicios no mercantiles que prestan los bosques, como bienes públicos globales, y se empieza a vislumbrar un nuevo marco institucional para
su preservación. De igual forma, en los últimos años parece ganar terreno la necesidad de rentabilizar las externalidades positivas del bosque por
parte de las comunidades locales, como una de las vías para asegurar su adecuada gestión. De hecho, según estima la FAO en El estado de los bosques
del mundo de 2018, los productos de los bosques proporcionan en torno al 20% de los ingresos de zonas rurales de países en desarrollo. A estas cifras
no solamente se llega por la actividad productiva forestal más tradicional, sino también por las nuevas actividades asociadas a la mejora de la
biodiversidad.
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6. Recursos naturales renovables
6.2. Las pesquerías
6.2. LAS PESQUERÍAS
Hasta fechas recientes no existían acuerdos internacionales para regular el acceso a las pesquerías en aguas internacionales, con lo que se trataba de
un recurso de libre acceso. La aparición de buques refrigeradores con importantes avances para la detección de los bancos pesqueros, unida a otro
tipo de novedades técnicas, como la red de nylon o los nuevos métodos e instrumentos de navegación marina, están en la base de un continuo
incremento en las capturas. De acuerdo con datos de la FAO, en su Informe ‘Estado mundial de la pesca y la acuicultura’, de 2018, en los últimos 55 años
el aumento medio anual del consumo mundial de pescado (3,2%) ha superado el crecimiento anual medio de la población mundial (1,6%). No es de
extrañar, por tanto, que los océanos hayan visto mermadas sensiblemente sus existencias marinas, especialmente en la segunda mitad del siglo XX.
De hecho, según el Banco Mundial, en el 85% de las pesquerías del mundo existen condiciones de sobreexplotación.
No obstante, a partir de los años setenta comenzó a tomar cuerpo la necesidad de un marco regulatorio que permitiera una mejor definición de
derechos sobre los recursos marinos, para así poder controlar su extracción. En 1982, nacieron las zonas económicas de exclusión de 200 millas, que
asignaban la soberanía de uso de las aguas al país costero. La FAO reconoce que casi el 90% de los peces capturados se encuentran en esos límites
costeros, por lo que el control de cada país sobre sus recursos podría permitir, en teoría, políticas más eficaces para conservar los recursos, No
siempre es así por las debilidades institucionales de los países más pobres, sus necesidades imperiosas de recursos y la presión de las potencias
pesqueras. Otra gran medida regulatoria de interés fue el acuerdo de 1995 de Naciones Unidas sobre el tráfico de peces transzonales, que son
totalmente migratorios y cuya gestión es difícilmente regulable por el acuerdo de zonas de exclusión.
Pese a este esfuerzo normativo a escala internacional, lo cierto es que la flota pesquera en el mundo se ha duplicado a lo largo de los últimos treinta
años, en ocasiones con el apoyo de los propios gobiernos y con el surgimiento de nuevas potencias pesqueras, imponiendo una presión excesiva sobre
los recursos biológicos del mar. En el citado informe de la FAO se señala que la producción pesquera alcanzó los 171 millones de toneladas en 2016,
conuna novedosa tendencia mundial al descenso en el peso de las capturas en el mar, que en 2016 fue de 90,9 millones de toneladas (de las cuales 79,3
millones de tm son capturas marinas y 11,6 millones de tm son continentales), mientras que en 2011 alcanzó los casi 93 millones de toneladas. Por el
contrario, crece la producción derivada de la acuicultura, que ha pasado de algo más de 61 millones de toneladas en 2011 a 80 millones de toneladas
en 2016. La extracción pesquera se realiza por una flota mundial de más de 4,5 millones de barcos, concentrándose el 75,4% de esta flota en países
asiáticos. Por otro lado, hay que tener en cuenta que solamente el 65% de ellos son barcos a motor y un 86% son embarcaciones con menos de 12
metros de eslora.
A lo largo del tiempo el centro de gravedad de las flotas pesqueras va cambiando de continente, de manera que, por ejemplo, las flotas europeas van
perdiendo peso y volumen en sus capturas, ganándolo de forma notable Asia y, en menor medida, África. Esta modificación de la realidad
internacional pesquera evidencia las ventajas comparativas emergentes de nuevos países pesqueros (Cuadro 3). En todo caso, se observan diferencias
importantes de productividad entre el mundo desarrollado y el menos desarrollado. De acuerdo con la FAO, el volumen en toneladas capturadas por
año y persona en África se sitúa en 2,1, en Asia en 2,5, mientras que en Oceanía está por encima de 25 y en Europa Occidental por encima de 20.
Cuadro 3. Pesca de captura marina y continental en 2016 de algunos de los países más importantes (en millones de toneladas)
País
Capturas
Marinas
Continentales
China
15,2
7,7
Indonesia
6,1
0,6
EE.UU.
4,9
0,4
Rusia
3,8
2,9
Perú
3,8
0,02
Total mundial 79,3
11,6
Fuente: FAO, 2018
Como forma de afrontar los problemas de sobrepesca mencionados, algunos países se han especializado en acuicultura marina y de agua dulce. Es
Asia la que logra concentrar el 89,4% del total producido, siendo China el primer productor mundial, con más de 49 millones de toneladas de pescado
en 2016 procedente de la acuicultura. A mucha distancia de otras potencias acuicultoras como India, con 5,7 millones de toneladas de producción, o
de otras economías emergentes en esta actividad, como Indonesia (5 millones de toneladas) o Vietnam (3,6 millones). A lo que habría que añadir la
floreciente producción de algas marinas, que pone en el mercado mundial más de 30 millones de toneladas, en el que China acapara casi el 48% de la
producción, seguida por Indonesia con cerca de un 39%.
Sin duda, se trata de una vía importante para la obtención de alimentos, siendo el sector de la alimentación humana de mayor crecimiento a nivel
mundial, según la FAO. Si bien, conviene tener presente que la acuicultura también produce importantes efectos sobre el medio ambiente marino,
sobre todo de residuos y contaminación orgánica.
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6. Recursos naturales renovables
6.3. Biodiversidad
6.3. BIODIVERSIDAD
Sentar las bases del bienestar futuro exige mantener las posibilidades de aprovechamiento de
todo lo que la naturaleza ofrece. En este objetivo juega un papel muy importante la
biodiversidad, es decir, la riqueza de especies distintas, animales y vegetales, que se han ido
formando y desarrollando en los ecosistemas naturales. La Cumbre de Río de 1992 incorporó a
sus compromisos un Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB), que ha sido ratificado por 184
países. El CDB ha reforzado otros convenios previos como la Convención sobre el Comercio
Internacional de Especies Amenazadas (CITES), pero sobre todo ha supuesto un programa
ambicioso y sostenido de metas. En 2018 está vigente el Plan Estratégico para la Diversidad
Biológica 2011-2020, con las llamadas 20 metas Aichi (prefectura de Japón cuya capital fue sede
del acuerdo) revisadas y agrupadas en cinco objetivos que tienen que ver con:
- Abordar las causas de la pérdida de biodiversidad
- Reducir las presiones sobre la biodiversidad y promover la sostenibilidad
- Salvaguardar los ecosistemas naturales
- Aumentar los beneficios de los servicios de la biodiversidad
- Mejorar el conocimiento y la capacidad de gestión de la biodiversidad
No obstante, el Índice Planeta Vivo (IPV) ha medido una disminución general del 52% en la
biodiversidad del planeta en los últimos 40 años, especialmente en países en desarrollo que son
los principales depositarios de la biodiversidad. Como consecuencia, es alarmante y creciente el
número de especies amenazadas (Cuadro 4), a pesar de los esfuerzos de protección, no sólo de
las especies sino también de las zonas de interés natural, fundamentales para el objetivo de la
biodiversidad.
Cuadro 4. Indicadores de biodiversidad
Áreas
Especies de peces, mamíferos y aves amenazados (año Áreas terrestres
marinas
2018)
protegidas
protegidas
País
Nº especies aves
(%
de
superficie
en 2017)
(% de la
la
superficie
total
total
en
2017)
N.º especies peces
N.º
especies
mamíferos
1.630
934
1.224
16,5
16,9
Europa/Asia Central 1.239
350
678
11,7
5,5
América
Latina/Caribe
629
Asia/Pacífico
1.716
1.117
17,5
Oriente Próximo/N.
672
África
228
Norteamérica
322
62
118
11,3
20,8
Sudeste Asiático
397
252
252
7,3
0,5
África Subsahariana 2.064
967
993
17,7
6,1
Mundo
3.434
4.584
14,7
11,4
8.233
290
23,5
6,7
1,6
Fuente: Banco Mundial, 2018
El éxito en la estrategia de biodiversidad a escala mundial tiene que fundamentarse en el
reconocimiento inicial de que los países industrializados son deudores de un conjunto de
servicios de la naturaleza cuyo centro productor reside centralmente en los países en desarrollo.
Este reconocimiento debiera suponer la existencia de transferencias internacionales de renta
que incentiven su conservación. También por la vía de la transferencia de tecnología se puede
lograr el fomento de la actividad protectora y aumentar el coste de oportunidad de reducir la
diversidad biológica en esos países. La medida más importante a escala internacional en esa
dirección ha sido la creación del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (FMAM), a partir del
CDB, cuyos recursos (en torno a 466 millones de dólares, según la FAO) se dedican a la
ordenación de parques nacionales, zonas húmedas y bosques y al desarrollo de la agricultura
ecológica.
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6. Recursos naturales renovables
6.4. El agua
6.4. EL AGUA
Los recursos ambientales son recursos renovables que dependen de un ciclo bioquímico o físicoquímico, conformando el entorno ambiental básico del planeta. Entre ellos se encuentran el
agua o el aire. La gestión de estos recursos está sometida a los mismos problemas de
sostenibilidad que los recursos biológicos, si bien en este caso las dificultades no derivan tanto
del agotamiento del stock como de la alteración de su composición, así como de su difícil
provisión en condiciones adecuadas en distintas partes del planeta.
El agua es un elemento consustancial a la vida y, por lo tanto, su derecho de acceso en
condiciones adecuadas comienza a contemplarse hoy como uno de los derechos humanos. Casi
tres cuartas partes de la superficie terrestre están cubiertas por agua, pero solamente el 3% es
agua dulce y, de esta, solamente el 1% se considera accesible, dado que la mayor parte se
encuentra en zonas polares. La ventaja es que este volumen de agua dulce, unos 14.000 millones
de metros cúbicos, se renueva anualmente a través de las lluvias y las nevadas, porque se trata
de un recurso ambiental de ciclo.
A lo largo del tiempo la cantidad de agua dulce disponible ha permanecido inalterable, pero la
demanda de agua no ha hecho sino aumentar. El crecimiento de la población y los procesos de
urbanización, el desarrollo de la industria, la creciente presencia de una agricultura de regadío
explican este fenómeno. Como consecuencia, mientras la población creció desde mediados del
siglo pasado a una tasa del 2%, los usos del agua han incrementado su demanda a una media
anual del 3%. Por otra parte, la desigual distribución geográfica proporciona una explicación
adicional a las difíciles condiciones de acceso en algunos lugares. Así, mientras que el agua dulce
disponible en Finlandia supera los 500.000 metros cúbicos per cápita, en algunos países de la
península arábiga apenas llega a los 100 metros cúbicos por persona.
La agricultura concentra casi el 70% del total demandado de agua a nivel mundial, dejando para
los usos domésticos una proporción que no llega al 10%. Al igual que con la energía, se aprecia
una relación directa entre desarrollo económico y demanda de agua. Por ejemplo, en el Reino
Unido el consumo per cápita es de más de 120 metros cúbicos por persona y año, en Estados
Unidos supera los 200 metros cúbicos, mientras que en África el promedio se reduce hasta los 17
metros cúbicos y en Asia apenas supera los 30 metros cúbicos.
En términos generales, los países desarrollados o aquellos que están en desarrollo, con una
importante concentración de población, suelen tener un problema de uso excesivo del agua, que,
a su vez, genera un problema de calidad del recurso, debido a la contaminación. El deterioro del
agua deriva de su uso o de incorporar materias – fertilizantes, plaguicidas, insecticidas– que
alteran su calidad. Por ejemplo, en Estados Unidos la mitad de las aguas no son aptas para el
baño o la pesca, y la mitad de los lagos están eutrofizados; en Nueva Delhi se vierten al cauce del
río más de 200 millones de litros de aguas sin tratar cada día; y algún país europeo, como
Polonia, tiene más de las tres cuartas partes del agua contaminada por usos industriales y
urbanos.
Para otro grupo de países, entre ellos alguno de los más pobres, el problema de gestión del agua
tiene relación con su escasez: enfermedades como las diarreicas, la disentería, el cólera o el
paludismo, que son causantes de importante mortalidad, especialmente infantil, tienen que ver
con la falta de agua limpia. Una carencia que se relaciona no solo con las disponibilidades del
recurso, sino también con su limitada accesibilidad para los sectores más pobres. Por ejemplo,
mientras que en un país como Alemania el acceso al agua potable está asegurado para el 100%
de la población, en algunos hacinamientos urbanos del mundo en desarrollo, como Monrovia en
Liberia, el porcentaje apenas llega al 20%.
La accesibilidad al agua es, sin duda, uno de los problemas fundamentales para la supervivencia
de las comunidades más pobres, especialmente en las zonas rurales. En estas poblaciones la
conducción del agua por cañerías no existe y el coste de acceso resulta excesivo dado su nivel de
renta. No es extraño, por tanto, que se hable de oro azul. El problema del acceso tiene
implicaciones económicas y sociales importantes, porque tradicionalmente han sido las mujeres
las que se han encargado de hacer llegar el agua a los poblados, dedicando parte de su tiempo y
energías a esa tarea.
Según Naciones Unidas, el planeta en 2030 se enfrentará a un déficit de agua dulce disponible de
un 40%. Hoy en día la situación de escasez hídrica (menos de 1.000 metros cúbicos disponibles
por persona y año) ya afecta a unos 500 millones de personas, y en el año 2030 puede afectar a
cincuenta países, incidiendo sobre casi 3.000 millones de personas. El avance en el desarrollo
sostenible, en su triple vertiente, ambiental, económica y social, obliga a avanzar hacia una
estrategia internacional para el acceso al agua bajo el concepto de Water Supply Sanitation
Hygiene –WASH–. De acuerdo con un análisis coste-beneficio, por cada dólar que se invierte en
canalización, potabilización o alcantarillado de agua se obtienen unos retornos productivos en
países en desarrollo de entre 5 y 28 dólares. Una acción global al respecto supondría unos 53 mil
millones de dólares al año durante cinco años –aproximadamente el 0,1% del PIB mundial de
2010–, pero proporcionaría un acceso prácticamente universal al agua, que contribuiría, no
solamente al desarrollo de la actividad económica, sino también a una mejora de la salud y de la
equidad de género.
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7. La lucha contra el cambio climático
7. LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO
El seguimiento realizado desde 1992 por parte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre
Cambio Climático (IPPC) de la ONU no deja lugar a la duda: las emisiones de gases de efecto
invernadero siguen creciendo a escala planetaria y el cambio climático, provocado por la
actividad humana, es un hecho que amenaza el desarrollo económico y social. Cualquier
estrategia de desarrollo futuro tiene que hacerse sobre la base de conseguir un medio ambiente
mundial estable, revirtiendo el cambio climático generado por las actividades humanas. Para
ello la temperatura media del planeta no debería superar los 2 grados centígrados del nivel
preindustrial y se debería aumentar la capacidad para adaptarse a los impactos más negativos
del cambio climático, además de estimular una resiliencia climática que no dañe la producción
de alimentos. Teniendo en cuenta que nada de ello será posible si no se articulan los
mecanismos regulatorios y no se obtienen los recursos financieros adecuados.
Como punto de partida hay que considerar que el libre acceso a los servicios que proporciona un
bien público como la atmósfera ha dado origen al cambio climático de origen antropogénico. En
condiciones normales, la temperatura media de la Tierra debería estar estabilizada gracias al
ciclo del aire y a la existencia en la atmósfera de cierta proporción de gases que retienen parte
de la radiación solar que choca con la superficie de la tierra y se refleja hacia el espacio exterior.
Sin embargo, los procesos de industrialización y de urbanización reducen los bosques e
incrementan la combustión de energías fósiles, lo que provoca una reducción de la producción
de oxígeno y un incremento considerable del volumen emitido de algunos gases, denominados
«de invernadero» por su capacidad para retener la radiación solar. Se trata del dióxido de
carbono, el metano, el óxido nitroso y algunos otros de menor importancia.
El montante emitido y acumulado de estos gases a lo largo de muchas décadas de crecimiento
económico intenso y sin restricciones medioambientales ha generado el efecto invernadero. El
proceso ha dado lugar a una subida de la temperatura media del planeta, que puede acentuarse
en el más inmediato futuro. Las consecuencias más palmarias de ese proceso serían la fundición
parcial de los casquetes polares, el incremento del nivel del mar y la modificación de las líneas
costeras, además de otras alteraciones climáticas generadoras de desastres naturales. Todo ello
pone en peligro no solamente zonas muy productivas de litoral, sino también la existencia
misma de muchas islas y desembocaduras de ríos, junto con cambios importantes en la
agricultura y en los equilibrios ecológicos básicos.
El Informe elaborado por Nicholas STERN, La economía del Cambio Climático, estimaba que las
consecuencias de esa elevación de la temperatura podían evaluarse en unas pérdidas del 20%
del PIB mundial. Los efectos más graves de este proceso recaerían sobre aquellos países que son
todavía agrícolas o que tienen una importante actividad costera, especialmente países en
desarrollo. Sin embargo, los principales causantes de este proceso son los países industrializados
o con procesos en marcha de poderosa industrialización (Cuadro 6). En este sentido, destacan las
emisiones per cápita de Estados Unidos, que superan en más de cuatro veces la media mundial.
No obstante, países emergentes como China ya concentra más del 25%del total de emisiones
mundiales, con una clara dependencia en su PIB respecto de este tipo de emisiones.
Cuadro 6. Emisiones de dióxido de carbono
País
Mill. T totales (2017)
Participación en el
T per cápita (2016)
total (%)
Variación anual media
emisiones
2006-2016
(%)
China
9.232,6
27,6
7,5
3,2
Estados Unidos
5.087,7
15,2
16,5
-1,2
India
2.344,2
7
1,7
6
Federación de Rusia
1.523,3
4,6
10,2
-0,2
Japón
1.176,6
3,5
9,4
-0,6
Alemania
763,8
2,3
8,9
-0,9
Arabia Saudí
594,7
1,8
19,5
4,7
Indonesia
511,5
1,5
1,8
3,1
Brasil
466,8
1,4
2,6
3,2
Sudáfrica
415,6
1,2
9
0,6
Total mundial
≈ 33.444
100
4,47
1,3
Fuente: Statistical Review of World Energy, 2018
Desde la Cumbre de la Tierra de Río, de 1992, a través de la Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático, se ha intentado atajar este problema planetario. En 1997 se
firmó el Protocolo de Kioto, por el que los países firmantes se comprometían a fijar un volumen
global de emisiones de gases de efecto invernadero. El acuerdo implicaba a 39 países
desarrollados que asumían una reducción de un mínimo del 5% de sus emisiones respecto a los
niveles que habían alcanzado en 1990. El Protocolo de Kioto ha tenido vigencia desde 2005 y
cada uno de los países que tenían que mantener o reducir sus emisiones ha estado obligado a
inventariar sus emisiones por fuentes y las absorciones por sumideros, así como a establecer un
sistema de medición de las emisiones y un programa nacional plurianual para el cumplimiento
de sus compromisos. Para asegurar sus resultados y flexibilizar el camino, el Protocolo de Kioto
introdujo cuatro mecanismos concretos, que tendrán vigencia hasta 2020:
1. Mecanismo de Implementación Conjunta entre Partes obligadas al mantenimiento o
reducción de emisiones, que permite que estos países se transfieran o adquieran unidades de
reducción de emisiones que resulten de proyectos desarrollados para tal fin, tanto los que
suponen una reducción de las emisiones como aquellos que incrementan la absorción de
gases mediante los sumideros de los mismos.
2. Mecanismo para un Desarrollo Limpio, que da la posibilidad a los países firmantes, no
incluidos en las obligaciones de mantenimiento o reducción de emisiones, de realizar
proyectos de inversión que tengan como resultado reducciones certificadas de emisiones.
Estos proyectos de inversión, autorizados por la autoridad dimanante del Protocolo de Kioto,
son financiados por países desarrollados. De este modo los países financiadores se
benefician de las reducciones certificadas en el cómputo en sus emisiones nacionales. A su
vez, se favorece a los países en desarrollo con unas transferencias de renta, capital y
tecnología, que amortiguan los efectos negativos del cambio climático. No obstante, en su
aplicación actual se observa una concentración importante de proyectos en algunos de los
grandes países en desarrollo –India, México, China o Brasil–, con mayor capacidad
financiera y tecnológica para asimilarlos.
3. Mecanismo Financiero de la Convención, con el fin de proporcionar recursos financieros
nuevos y adicionales a aquellos países firmantes en desarrollo, para que puedan hacer
frente a sus compromisos, se favorezca la transferencia de tecnología y se consolide su
estrategia de desarrollo sostenible.
4. Comercio de los Derechos de Emisión entre países firmantes obligados al mantenimiento o
reducción de sus emisiones. Este comercio permite que un país más contaminante adquiera
parte de la cuota de emisión de uno que contamine menos, premiando este comportamiento
más conservador. Este mercado de derechos de emisión es reciente y es muy volátil en
precios y cantidades, no solamente por su poca profundidad, sino también por el riesgo
regulatorio de un entorno internacional todavía inmaduro.
La respuesta ofrecida por el Protocolo de Kioto no puede sino considerarse como provisional e
insuficiente: provisional porque su vigencia termina en 2020; e insuficiente porque parte de los
actores más relevantes a escala internacional no han suscrito el acuerdo. Por este motivo, desde
la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) se convocó la
Cumbre Mundial del Clima en París (COP21), celebrada en diciembre de 2015. En noviembre de
2016 el nuevo Acuerdo de Paris contra el cambio climático entró en vigor, una vez ratificado por
más del 55% de los países firmantes.
A diferencia del Protocolo de Kioto, que suponía fijar un objetivo de emisiones que no podía
superar aquellas de 1990, el Acuerdo de París aprobó como objetivo la estabilización de la
temperatura media mundial en un nivel que no puede superar en 2 grados centígrados la
temperatura media del mundo antes de la revolución industrial. Esto significa que a nivel
mundial es preciso reducir de manera exigente el nivel previsible de emisiones hasta las 40
gigatoneladas y que, si no se asumen los compromisos oportunos, se calcula que llegará a los 55
gigatoneladas (o 55.000 millones de toneladas) de gases de efecto invernadero en 2030. Del
mismo modo se consigna que a partir del año 2050 las emisiones “netas” tendrían que ser cero;
es decir, no solamente hay un compromiso de reducción de emisiones sino también de
desarrollo de medidas que compensen las existentes en cada momento. Junto con estos objetivos
de largo plazo, se desarrollaron las líneas maestras para su consecución. Entre ellas, los
programas de transición energética, los programas de transición industrial, las denominadas
‘soluciones basadas en la naturaleza’, la resiliencia climática o los programas de financiación
climática y fijación de precios de los gases de emisión.
Por otra parte, la COP21 ha establecido un mecanismo para que los países firmantes (184 países
más la UE, de acuerdo con los últimos datos de cumbre informal celebrada en Katowice, Polonia,
en 2018) entreguen un programa de compromisos de reducción de emisiones y de lucha contra
el cambio climático antes de 2020, cuya revisión por parte de la CMNUCC es vinculante para
todos ellos y debe hacerse cada cinco años. La aceptación nacional de estos pactos es clave para
el desarrollo de los objetivos planteados en el periodo 2020-2050. Para su consecución se
utilizarán los Mecanismos puestos en marcha con el Protocolo de Kioto, especialmente los
referidos a cooperación internacional, desarrollo de mercados de derechos y financiación
internacional.
Dicho todo esto, el Acuerdo de París no ha introducido ningún mecanismo de penalización por
incumplimiento, lo que puede debilitar los compromisos. Además, su eficacia dependerá en gran
parte de que los países, especialmente los más pobres, dispongan de recursos para aplicar la
estrategia de transformación acordada. En este sentido, la Conferencia de Paris ha introducido el
llamado Mecanismo de Pérdidas y Daños, a la vez que ha comprometido a los países
desarrollados a la financiación del Fondo Verde para el Clima, con al menos 100.000 millones de
dólares USA anuales. Por el momento, no se ha conseguido movilizar esos recursos. De hecho, en
la nueva Cumbre sobre el Clima 2019 (COP24) de Polonia se conocerán finalmente cuáles son las
contribuciones y planes de los países firmantes a 2030 y 2050. No parece que vaya a cambiar la
posición EEUU de no participación en el Acuerdo, a pesar de que es causante de más del 15% de
las emisiones mundiales y que inicialmente había comprometido una reducción de esas
emisiones de entre el 26 y el 28% para 2025. Por otra parte, China, primer emisor mundial de
gases de efecto invernadero, se ha marcado como objetivo una reducción de entre el 40 y el 45%
de reducción de emisiones para 2020 en relación con su nivel en 2005. Sin embargo, hay dudas
acerca de si podrá ratificar su propio programa de reducción, en la medida en que en los últimos
diez años (Vid. Cuadro 6) ha venido aumentando sus emisiones a una tasa anual del 3%. Por otra
parte, se va conociendo que, en muchos casos, los países menos desarrollados están presentando
contribuciones nacionales siempre sobre la base de varios escenarios condicionados al acceso
efectivo a la ayuda y la financiación internacional necesarias para ello.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Crecimiento y desarrollo
Lección 6. Problemas ambientales internacionales (MIGUEL CUERDO MIR)
8. Recapitulación
8. RECAPITULACIÓN
En esta Lección se ha partido de la idea de que el crecimiento económico sostenido, como
sinónimo de ganancias de bienestar en el futuro, tiene que convertirse en desarrollo sostenible.
Para ello se ha considerado a los recursos naturales como bienes de capital, que en muchos casos
son bienes públicos o presentan importantes externalidades o tienen un derecho de acceso y
explotación indefinido. En los recursos no renovables aparece una renta de agotamiento como
compensación por la parte del stock acumulado que se pierde por su explotación económica.
Pero también esa renta puede aparecer en los recursos renovables si el ritmo de extracción
supera su ritmo de crecimiento natural. Este equilibrio entre extracción y crecimiento natural es
el hilo conductor para la gestión sostenible de estos recursos. No obstante, el concepto de
agotamiento en el caso de los recursos energéticos y minerales tiene que ver con la idea de
reservas económicamente viables, las cuales pueden cambiar a medida que cambia el precio.
En el caso de algunos recursos renovables, la producción de ciertos servicios no es retribuida a
su propietario, lo que resulta especialmente evidente cuando se trata de los bosques. Parece
lógico que si se quiere mantener el volumen y la calidad de estos servicios, algunos de ellos de
carácter vital, el mundo deberá dotarse de instrumentos para hacer posible la viabilidad de su
conservación en el futuro, bien a través de la creación de unas reglas de regulación de uso, bien
a través del intercambio de derechos sobre esos servicios, bien a través de transferencias de
renta entre países. Por otra parte, la ausencia de derechos de propiedad bien definidos como,
por ejemplo, en el caso de los recursos de libre acceso, como muchos de los recursos pesqueros,
puede provocar la extinción del recurso por sobreexplotación.
Los recursos ambientales como la atmósfera son bienes públicos en los que el mercado no
aparece, en el mejor de los casos, hasta que su escasez es evidente y se han podido producir
daños irreversibles, como el cambio climático originado por las actividades humanas. Además,
la gestión de estos recursos naturales tiene, por sus características, una clara dimensión
internacional, en cuanto a los servicios producidos y en cuanto a los problemas de
sostenibilidad. En esa medida, tiene que ser objeto de una regulación internacional, a través de
acuerdos propiciados principalmente desde la Organización de Naciones Unidas. Para ello, su
gestión requiere de una regulación administrativa que establezca la disponibilidad del recurso
en cada momento, restringiendo el acceso en función de su asimilación a escala mundial. Este
sería el caso del cambio climático y la Convención de Paris de 2015.Con ella se renueva el
compromiso del Protocolo de Kioto de 1997 y se articula un gran acuerdo multilateral a largo
plazo para estabilizar la temperatura del planeta, reduciendo las emisiones de gases de efecto
invernadero a nivel mundial y desplegando un conjunto de mecanismos económicos y
financieros que permitan la asignación óptima de ciertos recursos naturales a escala planetaria.
La eficacia final de estos acuerdos tendrá como piedra de toque la incorporación de todos los
principales emisores de gases de efecto invernadero y la correspondiente transferencia
internacional de renta, capital y tecnología, para que su cumplimiento, además de eficaz, sea
más equitativo.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
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9. Glosario
9. GLOSARIO
• Recursos naturales y ambientales: son los bienes de capital que conforman el patrimonio
natural. Pueden ser renovables y no renovables, según puedan incrementar su stock en un
tiempo más o menos corto de tiempo.
• Espacio operativo seguro: Fijación de un conjunto de límites inherentes a la Tierra como
sistema natural complejo que hay que introducir como restricción en las estrategias de
desarrollo humano y que, en todo caso, si se sobrepasan, hay que revertir de forma
prioritaria mediante acuerdos multilaterales a largo plazo.
• Desarrollo Sostenible: definido en el Informe Brundtland de 1987 como aquel desarrollo
que no pone en peligro las posibilidades de bienestar de las generaciones futuras, optando
para ello por una estrategia de gestión de los recursos adaptada a sus capacidades de
crecimiento y asimilación naturales, compatible con el crecimiento del bienestar de las
personas y de los pueblos.
• Renta de agotamiento: es aquella parte del rendimiento que percibe el que explota un
recurso natural cuando su extracción supone su pérdida como activo.
• Intensidad Energética: es el cociente entre el consumo de energía y el PIB. Es la inversa de
la productividad energética.
• Cambio climático: definido como un fenómeno de origen antropogénico que, a través de la
acumulación de emisiones de gases de efecto invernadero, altera la temperatura media de la
tierra y modifica las condiciones de producción y consumo de millones de personas,
especialmente las de los más desfavorecidos, que ven cómo se pierden los escasos medios de
subsistencia que tenían a su alcance.
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10. Orientación bibliográfica
10. ORIENTACIÓN BIBLIOGRÁFICA
Los fundamentos teóricos de esta lección hay que encontrarlos en los manuales de economía de los recursos naturales y
ambientales. Entre otros cabe citar el de LAVANDEIRA, LEÓN y VÁZQUEZ, Economía ambiental, publicado en 2007 por Pearson
Educación. También destacable es el de RIERA, KRISTÖM y BRÄNNLUND, Manual de economía ambiental y de los recursos
naturales, de Thompson Editores, de 2005. Otros libros con vocación de manual de asignatura también son muy útiles
para estos propósitos, como el del profesor AZQUETA, Introducción a la economía ambiental, publicado por McGraw-Hill en
2002.
Aunque más antiguo, si bien plenamente vigente, el texto de PEARCE y TURNER, Economía de los Recursos Naturales y del
Medio Ambiente, editado por el Colegio de Economistas de Madrid y Celeste Ediciones en 1995, es de indudable interés. Si
se quiere una primera inmersión en la evolución de las ideas económicas relacionadas con la gestión de los recursos
naturales, desde los preclásicos hasta nuestros días, el libro de CUERDO y RAMOSEconomía y Naturaleza. Una historia de las
ideas, editado por Síntesis en 2000, lo permite de modo suficiente.
Otros manuales ya clásicos de este tipo de literatura económica no están traducidos. Entre ellos cabe señalar el texto de
HARTWICK, The Economics of Natural Resource Use, editado por Addison Wesley en 1997, en su segunda edición. Con un
enfoque más integrador del medio ambiente y de la actividad y la estrategia de desarrollo y producción de alimentos es
destacable el texto de HARRISEnvironmental and Natural Resources Economics: A contemporary approach, editado por
Houghton Miflin, en su segunda edición, de 2006. Del mismo modo, se puede consultar la 4ª edición de 2011 del texto de
Roger PERMANet al., Natural Resource and Environmental Economics
Dentro de la literatura económica de los informes, es recomendable la consulta del libro de FAO El estado de los bosques
del mundo de 2018. En cuanto a la información sobre recursos no renovables lo es la actualización de datos del US
Geological Survey en 2019 (se puede encontrar en internet www.aie.gov). Asimismo, el Informe Mundial sobre el
Desarrollo de los Recursos Hídricos 2015: Agua para un mundo sostenible, publicado por la ONU en 2016, es básico para
entender el problema del agua. En relación con el cambio climático puede leerse el Informe Especial ‘Global Warming of
1.5ºC’, publicado en 2018, resultado de la propuesta de la COP de París y que está disponible en inglés
(https://www.ipcc.ch/sr15/). También es de un gran valor histórico El informe Stern. La verdad del cambio climático, de
Editorial Paidós. Además de la propia web de la UNFCCC.
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11. Enlaces de interés
11. ENLACES DE INTERÉS
Banco Mundial: www.bancomundial.org. Información estadística general y de análisis concretos de desarrollo y recursos
naturales y ambientales.
FAO (Organización para la Agricultura y la Alimentación de la ONU): www.fao.org. Información sobre bosques,
pesquerías y acuicultura.
IEA (Agencia Internacional de la Energía): www.iea.org. Información sobre energía en general.
IRM: www.wri.org. Instituto de Recursos Mundiales, Washington.
PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente): www.unep.org. Información de Naciones Unidas para el
Medio Ambiente.
Stockholm Resilience Center: http://www.stockholmresilience.org
Universidad de Columbia: www.sedac.ciesin.columbia.edu/es/epi/.
UNFCC (Conferencia de la ONU para el Cambio Climático): https://unfccc.int/
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12. Prácticas
12.1. Bienes públicos
12.1. BIENES PÚBLICOS
Suponga que la calidad del aire (A) es un bien público que comparten Julia y Julio. Se conocen las funciones de demanda
de calidad de aire de ambos: la de Julia expresada por A = 94 – PA y la de Julio por A = 80 – 2PA. Como es lógico, mantener
una determinada calidad del aire tiene un coste, representado por la función CT = 8 – 6.ª ¿Cuál será el nivel de calidad del
aire de eficiencia?
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12. Prácticas
12.2. Energía
12.2. ENERGÍA
Al objeto de operar con conceptos básicos en el estudio de los recursos energéticos, esta práctica pretende que el alumno
se familiarice con el concepto de usos y eficiencia energética, desarrollando algo más lo señalado en el texto al respecto.
Para ello se pide que el alumno se dirija al texto de la Agencia Internacional de la Energía relacionado con la metodología
de análisis de la eficiencia energética por países y su comparativa internacional, que se encuentra en
http://www.iea.org/publications/freepublications/publication/IEA_EnergyEfficiencyIndicatorsFundamentalsonStatistics.pdf.
Una vez aquí se le pide que construya una pirámide de indicadores de eficiencia energética para un sector de consumo –
residencial, industrial, transporte, servicios, agrícola– para dos países distintos, compare los resultados y analice las
causas de las diferencias y las similitudes.
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12. Prácticas
12.3. Desarrollo sostenible
12.3. DESARROLLO SOSTENIBLE
El objeto de esta práctica es que los alumnos manejen el denominado Índice de Desempeño Ambiental (EPI) como
indicador de sostenibilidad que permite una comparación internacional. Para ello se debe entrar en
http://epi.yale.edu/Files. Una vez en esta dirección, la tarea consiste en elegir dos países cuyos Índices de Desempeño
ambiental llamen la atención del alumno. A partir de aquí se trata de analizar las razones que le llevan a esperar que
dicho índice tenga un valor distinto (superior o inferior), en los países que ha escogido, desarrollando las razones por las
cuales estos países toman los valores que se muestran en el indicador.
Con el fin de completar la práctica, el alumno tendrá que decir cuáles serían las ventajas e inconvenientes que tiene el EPI
frente a otros indicadores de desarrollo sostenible, como la huella ecológica o el ahorro genuino.
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12. Prácticas
12.4. Cambio climático
12.4. CAMBIO CLIMÁTICO
Dada la trascendencia de los acuerdos internacionales sobre cambio climático en la economía
mundial, esta práctica tiene por objeto que los alumnos manejen información de primera mano
del panel intergubernamental de cambio climático de la ONU. Se pide consultar
www.ipcc.ch/publications_and_data/publications_and_data_reports.shtml
y
analizar
la
evolución seguida de estos acuerdos en relación con el objetivo último que persigue. Los
alumnos tendrían que presentar los cinco países desarrollados que encabezarían este indicador.
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Relaciones Económicas Internacionales
Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y
FRANCISCO MAESO)
Lec c ió n 7
Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio
JOSÉ ANTONIO ALONSO
FRANCISCO MAESO
Sumario:
1. Introducción
2. La Balanza de Pagos: Estructura e interpretación
2.1. Estructura de la balanza de pagos
2.2. Interpretación de la balanza de pagos
2.3. Balanza de pagos y magnitudes agregadas
3. Determinación del tipo de cambio
3.1. El mercado de divisas
3.2. El tipo de cambio nominal y los tipos de interés
3.3. El tipo de cambio real y la competitividad exterior de una economía
4. Política de tipo de cambio
4.1. Sistemas cambiarios
4.2. Tipo de cambio y políticas económicas
5. Equilibro externo y opciones de política económica
6. Balanza de pagos y desequilibrios globales
6.1. La balanza de pagos: Principales economías
6.2. Los desequilibrios globales
7. Recapitulación
8. Glosario
9. Orientación bibliográfica
10. Enlaces de interés
11. Prácticas
11.1. "Desequilibrios exteriores en el marco de la Unión Europea"
11.2. "Análisis de la competitividad vía precios"
Uno de los rasgos que caracterizan a la economía internacional es el elevado nivel de
integración que existe entre países y mercados, por encima de las fronteras nacionales. Una
cuota creciente de la producción de los países se dedica a los mercados internacionales, y de
esos mercados proviene buena parte de los bienes que se consumen interiormente; los
capitales fluyen entre fronteras, sea para financiar directamente proyectos empresariales,
sea para buscar activos financieros más seguros y rentables; y parte de la población mundial
busca empleo en mercados distintos a aquellos en donde nacieron, remitiendo parte de sus
ahorros a sus familiares en forma de remesas de emigrantes ¿Cómo representar de una
manera sistemática este conjunto de transacciones económicas? ¿Cómo dar seguimiento a la
evolución de estos flujos? ¿Qué relaciones existen entre las transacciones internacionales y
las macromagnitudes básicas de una economía? ¿Cómo afectan estos intercambios al valor
de la moneda? ¿Cómo gestionar el tipo de cambio y cuál es su efecto sobre la política
económica? Estas son algunas de las cuestiones a las que se pretende responder en la
presente Lección.
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Relaciones Económicas Internacionales
Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y
FRANCISCO MAESO)
2. La Balanza de Pagos: Estructura e interpretación
2.1. Estructura de la balanza de pagos
2.1. ESTRUCTURA DE LA BALANZA DE PAGOS
El conjunto de las operaciones económicas que los residentes de un país realizan con el resto del
mundo queda recogido en un documento contable que responde a una estructura
internacionalmente homologada: la balanza de pagos. Su principal objetivo es informar acerca
de la posición internacional de un país, al objeto de propiciar una mejor fundamentación de sus
políticas económicas. Dicho de otro modo, la balanza de pagos permite detectar los
desequilibrios externos de una economía, aportando información para investigar sus posibles
causas.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) es la institución encargada de establecer los criterios de
anotación y registro de la balanza de pagos, de acuerdo con una metodología común que todos
los países tratan de seguir con particularidades menores. Los criterios actualmente vigentes
corresponden a la 6ª edición del Manual de la Balanza de Pagos (MBP6), que el FMI publicó en
2009, en la que se introducen modificaciones en algunos criterios de registro y en la estructura
de la balanza de pagos (Recuadro 1).
Recuadro 1
CAMBIOS EN LA BALANZA DE PAGOS DERIVADOSDE LA IMPLANTACIÓN DEL MBP6
El año 2014 ha sido la fecha acordada en el marco de la Unión Europea para la
aplicación del nuevo Manual de la Balanza de Pagos (sexta edición) (MBP6), elaborado
por el FMI. Tres son los propósitos que inspiran las novedades que incorpora el MBP6:
en primer lugar, tiene en cuenta los avances derivados del desarrollo tecnológico y la
globalización, con sus efectos sobre las relaciones económicas exteriores; en segundo
lugar, busca unificar aún más la terminología y la clasificación de partidas,
instrumentos financieros y sectores con otras estadísticas macroeconómicas,
especialmente de las Cuentas nacionales y de las Cuentas financieras; y, finalmente,
en la dimensión financiera, da más importancia a los datos de balance de la
economía, la llamada Posición de Inversión Internacional (PII).
Las modificaciones son diversas y afectan a la estructura de la balanza, registro de
algunos componentes, detalle de algunas transacciones y fuentes para la obtención de
la información. Aquí nos referiremos a una selección de los cambios más relevantes, a
saber:
Ha habido una mejora en el tratamiento de los procesos productivos que se
completan en distintos países. Así, bajo el nuevo manual se excluye de la balanza de
bienes las importaciones y exportaciones realizadas sin traspaso de propiedad y
exclusivamente para su transformación o reparación, recogiéndose únicamente el
importe del servicio asociado a esas tareas en la balanza de servicios.
Hay un cambio de nomenclatura de alguna de las principales cuentas que conforman
la Cuenta corriente, cambiándose rentas y transferencias corrientes por rentas
primarias y secundarias. En la primera se incluye la remuneración de empleados,
rentas de la inversión (incluidos los beneficios reinvertidos de los fondos de
inversión) y otra renta primaria (impuestos a la producción e importaciones y
subvenciones). En la segunda, al igual que en las cuentas nacionales, se recogen las
transferencias corrientes, con un concepto más estricto de esta partida.
Los productos de la propiedad intelectual resultado de la I+D, como las patentes o los
derechos de marca, pasan a considerarse activos producidos y su compra/venta ya no
figura en la cuenta de capital, sino en la de servicios.
Se incorporan los SIFMI (servicios de intermediación financiera medidos
indirectamente) en la cuenta de servicios, con los correspondientes ajustes en la
cuenta de rentas. De este modo se alinea mejor la balanza de pagos con las Cuentas
nacionales.
Se modifica la convención del signo en la cuenta financiera para los netos, de forma
que pasa a expresarse como la PII, como activos menos pasivos (VNA-VNP). Un signo
positivo en el neto de la cuenta financiera pasa a significar salida de fondos.
La clasificación de las inversiones directas se hace por activos y pasivos en lugar de
por el principio de la dirección geográfica de los flujos. Además, la deuda entre
empresas relacionadas solo se excluye de la inversión directa cuando las dos
empresas, residente y no residente, pertenecen al sector financiero.
La distinción entre bonos y obligaciones e instrumentos del mercado monetario se
traduce en términos de largo y corto plazo (mayor o menor de un año), cambiándose
la nomenclatura.
Las asignaciones de Derechos Especiales de Giro por parte del FMI a países miembros
se registran como una transacción en los pasivos de Otra inversión. Esta partida,
además, se abre a una información más detallada.
Mayor información sobre el contenido del MBP6 puede encontrarse en la publicación
del FMI: http://www.imf.org/external/spanish/pubs/ft/bop/2007/bopman6s.pdf.
El Banco de España hizo su propia síntesis interpretativa del Manual en:
http://www.bde.es/webbde/es/estadis/bpagos/CambiosBPyPII_jun2014.pdf
De acuerdo con la definición que ofrece el FMI, la balanza de pagos es el documento contable
que ofrece un registro sistemático de las transacciones económicas ocurridas durante un tiempo
determinado entre los residentes de un país y los residentes del resto del mundo. En la
definición hay unos cuantos términos cuya clarificación puede resultar útil:
• Documento contable: la balanza de pagos constituye un documento que sigue un criterio
definido de contabilización, que es el propio del método de partida doble. Acorde con ello, la
balanza de pagos se compone de dos columnas que registran, respectivamente, ingresos y
pagos o variación neta de activos y variación neta de pasivos frente al exterior; y toda
transacción económica comporta una doble anotación, quedando registrada
simultáneamente en ambas columnas. Por tanto, a nivel agregado la balanza de pagos debe
estar por fuerza equilibrada.
• Registro sistemático: la balanza de pagos se estructura en diversas cuentas, sub-balanzas y
partidas de acuerdo con la naturaleza económica de las transacciones, lo que otorga una
sistemática a las operaciones de registro. Se puede decir, por tanto, que cada transacción
tiene un lugar donde anotarse y cada anotación alude a un determinado tipo de operación
económica.
• Transacciones económicas: la balanza de pagos registra todas las operaciones económicas,
cualquiera que sea su naturaleza, en la que uno de los dos agentes de la relación sea no
residente. Las operaciones pueden darse tanto en el ámbito real (compra y venta de bienes y
servicios) como en el ámbito financiero (inversiones, préstamos o compra y venta de títulos),
y puede ser tanto una operación mercantil (con contrapartida) como una operación sin
contrapartida (transferencia). Todas tienen su lugar de registro en la balanza de pagos.
• Residentes y no residentes: la balanza de pagos solo registra aquellas operaciones
económicas que se realizan entre un residente y un no residente. No son objeto de la
balanza de pagos ni las transacciones entre residentes (que quedan anotadas en otros
ámbitos de la contabilidad nacional) ni las transacciones entre no residentes (que son objeto
de registro en los sistemas de contabilidad de los países implicados). Desde la perspectiva de
la balanza de pagos, se entiende por residente toda persona jurídica –una empresa, por
ejemplo– instalada en España y toda persona física que desarrolle su actividad profesional
cuando menos seis meses al año en el país en cuestión. De este modo, toda empresa
instalada en un país será residente de ese país, con independencia de cuál sea el origen de
su capital, marca, tecnología o directivos; y toda persona que trabaje regularmente en un
país será residente de ese país, con independencia de la nacionalidad recogida en su
pasaporte (los emigrantes estables son, por tanto, residentes del país de acogida, pero no así
los emigrantes estacionales o esporádicos).
• Período de tiempo determinado: la balanza de pagos registra operaciones (exportaciones,
importaciones, inversiones, préstamos) que son variables flujo, por lo que su valor se
expresa para un período de tiempo dado (para la distinción entre variables flujo y fondo,
recuérdese lo señalado en la Lección 1). Normalmente, la balanza de pagos se refiere a un
año, pero no faltan estimaciones trimestrales –y aun mensuales– de la balanza de pagos en
los países con un buen sistema estadístico. De lo dicho se desprende que la balanza de pagos
no da información directa de variables stock (como la deuda externa o el stock de capital
extranjero en el país), que podrían ser, no obstante, estimadas a través de la acumulación, a
valores actualizados, de los flujos correspondientes.
Desde el punto de vista de su configuración, la balanza de pagos se estructura en tres grandes
cuentas: la cuenta corriente, la cuenta de capital y la cuenta financiera.
Entrando en un mayor detalle, la cuenta corriente se compone de cuatro sub-balanzas:
comercial, de servicios, de rentas primarias y de rentas secundarias. El contenido básico de estas
sub-balanzas se expone a continuación:
• Balanza comercial: registra el intercambio (compra y venta) de bienes entre los residentes
del país y el resto del mundo: las exportaciones se registran en la columna de ingresos y las
importaciones en la de pagos.
• Balanza de servicios: registra el intercambio de servicios entre los residentes del país y el
resto del mundo. Al igual que en el caso de la balanza comercial, las exportaciones de
servicios se registran en la columna de ingreso y las importaciones de servicios en la de
pagos. Entre las partidas que se registran en esta sub-balanza se cuentan los ingresos y
pagos asociados al turismo, los viajes internacionales, los fletes y seguros derivados del
tráfico comercial, las comunicaciones y los servicios prestados a empresas. También en esta
balanza se registra, como novedad del MBP6, la compra y venta de productos de la
propiedad intelectual, derivados de las actividades de I+D, como las patentes o los derechos
de marca (véase Recuadro 1).
• Balanza de rentas primarias: registra la retribución de los factores (trabajo o capital) que
operan en el exterior y la correspondiente retribución de factores extranjeros en el país en
cuestión. Las rentas recibidas (retribución de factores nacionales) se anotan en ingresos, y
las pagadas (retribución de factores extranjeros) en la de pagos. Conviene advertir que en
esta sub-balanza no se registran los movimientos de factores (por ejemplo, la inversión
externa), sino solo su retribución (intereses, dividendos).
• Balanza de rentas secundarias: son transacciones sin contrapartida recibidas o pagadas al
exterior. Las transferencias recibidas se anotan en ingresos y las aportadas al exterior en la
columna de pagos. Entre las operaciones que aparecen registradas en esta balanza se
encuentran las remesas enviadas por los emigrantes a sus familias o la ayuda internacional
transferida en forma de donación.
La cuenta de capital constituye el segundo agregado de la balanza de pagos. Se trata de una
cuenta menor y de denominación un tanto equívoca, que registra las transferencias de capital y
las operaciones sobre activos no financieros y no producidos. Las transferencias de capital son
aquellas operaciones sin contrapartida que afectan a activos fijos o patrimoniales: con esta
consideración se anotarían tanto la donación de un edificio fruto de una herencia familiar como
la condonación de una deuda externa. Por su parte, los activos no financieros y no producidos se
refieren a operaciones de compra y venta de suelo o de recursos del subsuelo. Al igual que en la
lógica de la cuenta corriente, las enajenaciones (u operaciones equivalentes) se anotan en la
columna de ingresos y las compras (u operaciones equivalentes) en la de pagos. Dada la
naturaleza de las operaciones registradas, la dimensión de esta cuenta en el total de las
transacciones internacionales de un país suele ser menor.
Por último, el tercer apartado de la balanza de pagos es la cuenta financiera, que registra las
transacciones sobre activos y pasivos financieros, como son la inversión, los créditos, las
acciones, los bonos, etc. Son transacciones que afectan a la posición acreedora o deudora de un
país frente al exterior y se anotan en dos columnas que se denominan variación neta de activos
(VNA) y variación neta de pasivos (VNP) frente al exterior. Todas aquellas operaciones que
incrementen el activo del país, como la inversión de sus residentes en el exterior, la concesión de
préstamos o la adquisición de títulos emitidos por otro país se anotarán en la columna de
variación de activo; mientras que la entrada de capital extranjero en forma de inversión,
préstamos o adquisición de títulos nacionales, se anotan en la columna de variación de pasivos
frente al exterior. Puesto que se trata de variaciones netas, disminuciones en las posiciones
acreedoras o deudoras se anotan en sus respectivas columnas. Por ejemplo, la amortización de
un préstamo que se había recibido de un no residente implica anotar un valor negativo en VNP;
de forma semejante, la venta por parte de un residente de acciones de una compañía no
residente a un accionista igualmente no residente implicará una reducción en VNA. Conviene
indicar que en esta cuenta se registran tanto operaciones autónomas realizadas en el ámbito
financiero (por ejemplo, la entrada de divisas derivadas de un crédito recibido o la salida de
divisas para financiar una inversión en el exterior) como aquellas otras anotaciones (llamadas
acomodantes) asociadas al modo de financiación de operaciones realizadas en las cuentas
corrientes o de capital (por ejemplo, la salida de divisas para financiar una importación de
bienes o el crédito concedido al exterior para financiar una operación de exportación).
En función del tipo de operaciones que registra, la cuenta financiera se compone de cuatro subbalanzas:
• Inversión directa: es aquella que se materializa en la creación, ampliación del capital o
adquisición directa de una empresa o en la suscripción o compra de acciones en bolsa
cuando se adquiere, en una o sucesivas operaciones, una cuota superior al 10% del total de
su capital social de la empresa, así como los préstamos entre matriz y filial (para más detalle
véase la Lección 9). El criterio distintivo de la inversión directa es que persigue asociar de
una forma estable al inversor con un determinado proyecto empresarial.
• Inversión en cartera: es aquella inversión en títulos cotizables en los mercados, incluidas
las acciones de una empresa siempre que la cuota de participación del inversor no alcance
el 10% del capital social. En este caso se supone que el inversor compra los títulos no tanto
por el deseo de vincularse con un proyecto empresarial cuanto por rentabilizar su ahorro,
operando de acuerdo con los cambiantes criterios del mercado.
• Otras formas de inversión: acoge todo el resto de figuras que comportan movimientos de
capital, incluidos los créditos comerciales y otras figuras de préstamo, así como los
movimientos en los depósitos de residentes en el exterior y de extranjeros en el país.
• Variación de activos de reserva: se consideran como tales los activos líquidos de
reconocimiento internacional, como el oro monetario, los Derechos Especiales de Giro, la
posición de reserva en el Fondo Monetario Internacional y las disponibilidades y depósitos
en monedas convertibles de otros países. En este caso, las anotaciones se hacen
exclusivamente en la columna de variación neta de activos frente al exterior, con signo
positivo cuando se incrementan las reservas y con signo negativo en caso contrario.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Relaciones Económicas Internacionales
Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y
FRANCISCO MAESO)
2. La Balanza de Pagos: Estructura e interpretación
2.2. Interpretación de la balanza de pagos
2.2. INTERPRETACIÓN DE LA BALANZA DE PAGOS
Como se ha señalado, la balanza de pagos es un documento contable en el que las anotaciones se
realizan siguiendo el método de la partida doble, por lo que toda operación comporta un doble
registro. Al tiempo, desde la sexta edición del Manual de Balanza de Pagos, el saldo de la cuenta
financiera (y de todas sus partidas) se expresa como diferencia entre la variación neta de activos
menos la variación neta de pasivos, de tal modo que un saldo positivo (negativo) expresa un
aumento (disminución) de los activos netos frente al exterior, lo que implica una salida (entrada)
de financiación. Unos cuantos ejemplos ayudarán a entender el procedimiento. Si un empresario
realiza una importación por valor de 20.000 euros y paga la mitad al contado y la mitad con un
crédito a un año concedido por un banco internacional, el registro en la balanza de pagos será el
siguiente: se anota 20.000 en la columna de pagos de la balanza comercial, 10.000 en la columna
de variación de activos líquidos con signo negativo (salida de divisas como consecuencia del
pago al contado) y 10.000 en la columna de variación neta de pasivos en la cuenta financiera
(como consecuencia del préstamo recibido). Es decir:
Cuenta Corriente
Ingresos
Balanza Comercial Importación
Cuenta Financiera
Pagos
20.000
Variación neta de activos
Otras formas de inversión
Variación neta de pasivos
10.000
Variación de activos líquidos (reservas) –10.000
Supóngase ahora que se realiza un ingreso por turismo por valor de 7.000 euros, que da lugar a
una entrada de divisas y que, al tiempo, se realiza un pago al contado de 3.000 euros en concepto
de intereses por un préstamo recibido. En ese caso las anotaciones serían de 7.000 en la columna
de ingresos de la balanza de servicios y 3.000 en la columna de pagos de la balanza de rentas
primarias; al tiempo, dado que tanto el cobro como el pago se han hecho al contado, ambas
operaciones implican variación de activos líquidos en la cuenta financiera, aunque de diferente
signo. Es decir:
Cuenta Corriente
Balanza de Servicios Exportación
Ingresos
Pagos
7.000
Balanza de Rentas Primarias
3.000
Cuenta Financiera
Variación neta de activos
Variación de activos líquidos (reservas)
7.000
–3.000
Variación neta de pasivos
Por último, supóngase que un inversor español realiza una compra de títulos en el mercado de
capitales por valor de 25.000 euros, para lo que solicita un préstamo de 10.000 a un banco en el
mercado de Nueva York. Al tiempo, se produce una operación por la que un agente
internacional se hace con el 50% del capital de una empresa española, invirtiendo para ello
20.000 euros. Y, en ese mismo período, el país realiza una operación de ayuda humanitaria con
los afectados por un huracán en el Caribe, por valor de 5.000 euros. Las anotaciones resultantes
de estas operaciones serían las siguientes: 5.000 en la columna de pagos de la balanza de rentas
secundarias como consecuencia de la donación de ayuda, 20.000 en la columna de variación de
pasivos en la cuenta financiera como consecuencia de la inversión directa y 25.000 en la
columna de variación de activos de esa misma cuenta financiera como consecuencia de la
inversión en cartera; al tiempo, se anotarán en variación de activos líquidos 20.000 con signo
positivo, como consecuencia de la entrada de divisas por la inversión directa, 15.000 con signo
negativo por la salida de divisas motivadas por la inversión en cartera y 5.000 más con signo
negativo por la donación humanitaria; finalmente, se anotarán 10.000 en otras formas de
inversión como consecuencia del préstamo solicitado. Es decir:
Cuenta Corriente Ingresos Pagos Balanza de rentas secundarias 5.000
Cuenta Corriente
Ingresos
Balanza de rentas secundarias
Cuenta Financiera
5.000
Variación neta de activos
Inversión directa
Inversión en cartera
Pagos
Variación neta de pasivos
20.000
25.000
Otras formas de inversión
10.000
-5.000
Variación de activos líquidos (reservas) -15.000
20.000
Como se ve en los ejemplos citados, si la información estadística es correcta, la balanza de pagos
en su conjunto debe estar equilibrada, el saldo de ingresos menos pagos debe coincidir con el
saldo de las variaciones netas de activos menos las de pasivos. Normalmente, las deficiencias en
los sistemas de información y registro hacen que esto no sea así, incorporándose, por tanto, una
partida de Errores y Omisiones para corregir las diferencias.
Ahora bien, que la balanza de pagos esté equilibrada a nivel agregado no quiere decir que todas
las sub-balanzas o cuentas necesariamente lo estén. Por este motivo, para interpretar las
relaciones de un país con el exterior se suelen tomar determinadas partes de la balanza con
contenido económico, para interpretar su saldo. A este respecto, los saldos que con mayor
frecuencia se utilizan son los siguientes:
• Saldo comercial: es la diferencia entre las exportaciones y las importaciones de bienes. El
saldo comercial aproxima hasta qué punto la actividad exportadora financia las necesidades
importadoras de bienes. El nuevo manual de la balanza de pagos hace más preciso este
saldo al excluir el registro de las transacciones de bienes realizadas para su procesamiento o
reparación, que se computan únicamente como un servicio prestado.
• Saldo de bienes y servicios: es la diferencia entre la exportación y la importación de las
correspondientes balanzas comercial y de servicios. El recurso a este saldo se justifica por la
especialización en servicios de algunas economías y por el carácter cada vez más abierto a
la competencia internacional de ese agregado sectorial.
• Saldo de cuenta corriente: es la diferencia entre ingresos y pagos de las balanzas comercial,
de servicios, de rentas primarias y de rentas secundarias. Expresa la diferencia entre la
Renta Bruta Disponible y el gasto de absorción interno (consumo más inversión) de un país
(véase la Lección 1 para conocer el sentido de estas macromagnitudes). En este sentido,
tener un saldo corriente negativo revela que la economía en cuestión ha gastado más de lo
que permite su capacidad de renta, lo que se traduce bien en un endeudamiento (o en una
reducción de activos) frente al exterior, bien en una pérdida de divisas. En ocasiones, al
saldo de cuenta corriente se le añade el saldo de cuenta de capital, dado que la suma de
ambos expresa la capacidad (+) o necesidad (–) de financiación de una economía.
• Saldo de activos líquidos: es el saldo correspondiente a la sub-balanza que registra la
variación de reservas. Expresa las consecuencias que el conjunto de los intercambios tiene
sobre la disponibilidad de reservas líquidas del país. Dado que las anotaciones en este caso
se hacen solo en la columna de variación de activos, un saldo positivo indicará un aumento
de reservas, y un saldo negativo una disminución.
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a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
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Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y
FRANCISCO MAESO)
2. La Balanza de Pagos: Estructura e interpretación
2.3. Balanza de pagos y magnitudes agregadas
2.3. BALANZA DE PAGOS Y MAGNITUDES AGREGADAS
Como ya se mencionó, la agregación de los saldos de las diversas cuentas de la balanza de pagos
necesariamente debe ser cero, salvo errores u omisiones. Esto podría expresarse a través de una
ecuación en la que se representen los saldos, distinguiendo dentro de la cuenta financiera el
correspondiente a la variación de reservas. Tal es lo que expresa la identidad (1):
SCC + SCK – SCF – VR = 0
Donde SCC es el saldo de cuenta corriente, SCK el saldo de cuenta de capital, SCF el saldo de la
cuenta financiera (sin reservas) y VR la variación de reservas.
Por definición, el saldo de cuenta corriente puede expresarse como (2):
SCC = X – M + RPN + RSN
Siendo X las exportaciones de bienes y servicios, M las importaciones de bienes y servicios, RPN
el saldo de la sub-balanza de rentas primarias y RSN el saldo de la sub-balanza de rentas
secundarias. Esta aproximación permite una primera interpretación del saldo corriente: habrá
un déficit de cuenta corriente cuando la suma del valor de los ingresos derivados de las
exportaciones de bienes y servicios, las rentas de factores y las transferencias corrientes sea
inferior al conjunto de los pagos derivados de esas mismas operaciones; en caso contrario se
producirá un superávit de cuenta corriente.
Como es sabido, el PIB se puede expresar del siguiente modo:
PIB = CF + FBC + X - M
(3)
siendo CF el gasto en consumo final, FBC la formación bruta de capital, X las exportaciones y M
las importaciones. Si al PIB se le suman las rentas netas del exterior, se obtendrá el Producto
Nacional Bruto. Es decir.
PNB = PIB + RPN
(4)
Si ahora se le suman las transferencias corrientes netas del exterior, se obtendrá la Renta
Nacional Bruta Disponible:
RNBD = PIB + RPN + RSN = CF + FBC + X – M + RPN + RSN
(5)
A su vez, cabe denominar como gasto o absorción nacional (A) aquella demanda realizada en el
mercado doméstico (CF + FBC). De modo que la ecuación (6) puede escribirse como:
RNBD – A = (X – M + RPN + RSN)
(6)
igualdad que indica que el saldo de cuenta corriente es igual a la diferencia existente entre la
renta nacional bruta disponible y el gasto (o absorción) interno. Lo que da lugar a una segunda
interpretación: habrá déficit de cuenta corriente cuando el gasto interno supere a la renta
nacional bruta disponible; en caso contrario, se registrará un superávit de cuenta corriente.
Al tiempo, se sabe que la diferencia entre la renta nacional bruta disponible y el consumo final
efectivo es el ahorro nacional bruto. Es decir
RNBD – CF = ANB
(7)
De modo que la identidad (7) se puede reescribir como
ANB – FBC = (X – M + RPN + RSN)
(8)
igualdad que indica que el saldo corriente es igual a la diferencia existente entre el ahorro
nacional bruto y la formación bruta de capital. Lo que da lugar a una tercera interpretación:
habrá déficit de cuenta corriente cuando la formación bruta de capital sea mayor que la
capacidad de ahorro; en caso contrario habrá superávit. Conviene señalar, de nuevo, que si al
saldo corriente se le suma el saldo de la cuenta de capital (donde se incluyen las transferencias
netas de capital), se obtiene la capacidad (+) o necesidad (–) de financiación de la economía.
La diferencia entre ahorro e inversión se puede descomponer de acuerdo con el
comportamiento de los sectores institucionales público y privado. Así, si se denominan como T
los impuestos netos de transferencias, CPR como el consumo privado y CPU como el consumo
público, cabría expresar (6) como:
RNBD – T = CPR + FBC + (CPU – T) + (X – M + RPN + RSN) (9)
no obstante, el ahorro privado (SPR) puede ser representado como la diferencia entre la renta
bruta disponible, libre de impuestos, y el consumo privado (RNBD – T – CPR); en tanto que el
ahorro público (SPU) vendrá dado por la diferencia entre ingresos (derivados de los impuestos) y
gastos públicos (T – CPU). Así pues, reordenando (9), queda:
(RNBD – T – CPR) + (T – CPU) – FBC = (X – M + RPN + RSN) (10)
si, al tiempo, se divide la inversión (FBC) en sus componentes público y privado (IPU e IPR), la
ecuación anterior quedaría como:
(SPR – IPR) + (SPU – IPU) = (X – M + RPN + RSN) (11)
En la ecuación (11) el saldo corriente se pone en relación con las diferencias existentes entre el
ahorro y la inversión de los sectores privados y públicos. Lo que da lugar a una cuarta
interpretación: habrá un déficit de cuenta corriente cuando los gastos de inversión (pública y
privada) superan las capacidades de financiación que proporcionan los respectivos ahorros
(público y privado); en caso contrario, cuando la capacidad del ahorro sea superior a la
inversión ejecutada se producirá superávit de cuenta corriente.
Por último, si se mantiene el supuesto de irrelevancia de las transferencias netas de capital, el
déficit de cuenta corriente deberá cubrirse importando capital del exterior o reduciendo las
reservas internacionales. Es decir,
SCC = (X – M + RPN + RSN) = (SCF + VR) = VNA – VNP = OFN (12)
Donde OFN es operaciones financieras netas, también denominado ahorro financiero neto. Lo
que da lugar a una quinta interpretación: cuando existe un déficit corriente se producirá un
incremento de la posición deudora y/o disminución de la posición acreedora frente a los no
residentes; en caso de superávit, se generará un incremento de la posición acreedora y/o
disminución de la posición deudora.
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Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y FRANCISCO MAESO)
3. Determinación del tipo de cambio
3.1. El mercado de divisas
3.1. EL MERCADO DE DIVISAS
El tipo de cambio nominal es el precio de una moneda en términos de otra. Por ejemplo, la expresión 0,78 €/$ implica que para comprar un dólar son
precisos 0,78 euros; alternativamente, se puede escribir 1,28 $/€, que no es más que el cociente inverso y se lee como los dólares precisos (1,28) para
comprar un euro. A lo largo de esta Lección el tipo de cambio se define según la primera acepción, lo que quiere decir que una depreciación del euro
implica un aumento del tipo de cambio (habrá que dar más euros para obtener un dólar).
El mercado de divisas o de cambios es el conjunto de personas, instituciones y de medios dedicados al intercambio de monedas. Es uno de los
mercados más activo del mundo por volumen de negocio y funciona las veinticuatro horas del día. Así, los últimos datos disponibles,
correspondientes a la encuesta trianual realizada por el Banco de Pagos Internacionales, en 2016, indican que las transacciones diarias en este
mercado ascendieron a 5,07 billones de dólares, realizándose más de un tercio en Londres. Por comparación, en 2015 el volumen de transacciones
diarias en los mercados bursátiles mundiales afiliados a la World Federation of Exchanges (WFE) ascendió a 0,44 billones de dólares (la WFE agrupa a
la casi totalidad de los mercados bursátiles, incluyendo todos los principales). Es decir, el mercado de divisas factura más de 11 veces lo que el
conjunto de las transacciones bursátiles mundiales.
Los determinantes de la demanda y la oferta de divisas pueden ser de naturaleza real o financiera. Entre los factores reales destacan las necesidades
de divisas derivadas del comercio exterior y de la inversión extranjera directa. Así, un crecimiento de la demanda de exportaciones o de la inversión
extranjera en el país comportará un incremento de la demanda de la moneda nacional a cambio de oferta de divisas extranjeras, mientras que el
aumento de las importaciones o de la inversión del país en el extranjero originará el proceso contrario. Por su parte, entre los factores financieros que
explican la compraventa de divisas está la pretensión de los inversores de diversificar sus inversiones para obtener el nivel de riesgo que más se
acomoda a sus preferencias y el deseo de aprovechar futuras variaciones en los tipos de cambio. Desde este punto de vista no importa tanto la
naturaleza de los activos financieros (acciones, bonos, pagarés, etc.) que se estén comprando o vendiendo como el hecho de que dichos activos están
nominados en monedas diferentes.
El Gráfico 1 muestra cómo se alcanza el equilibrio en el mercado de divisas. Para un tipo de cambio superior a S0, por ejemplo S1, la cantidad ofrecida
de dólares supera a la demandada; consiguientemente, hay un exceso de dólares en el mercado. Este exceso se corrige mediante una caída en el
precio del dólar (apreciación del euro), lo que implica pasar de S1 a S0.
Los cambios en los factores determinantes generan movimientos en las curvas de oferta y demanda. Así, si visitar Europa se pone súbitamente de
moda entre los consumidores norteamericanos, la oferta de dólares se incrementa para cualquier tipo de cambio. Se produce, pues, un
desplazamiento hacia fuera de la oferta de divisas. Si el Banco Central Europeo sube el tipo de interés, invertir en euros se hace más atractivo que
invertir en dólares, por lo que aumenta la oferta de dólares (los inversores con dólares quieren invertir en activos nominados en euros) y disminuye
la demanda de dólares (los inversores con euros ven reducidos sus incentivos a invertir en activos nominados en dólares). Tal como se reproduce en
el gráfico 2, la demanda de divisas se desplaza hacia la izquierda y la oferta hacia la derecha, alcanzándose el nuevo equilibrio en E1, donde la
cantidad intercambiada puede ser igual, mayor o menor (que es el caso representado) a la anterior. Sin embargo, no hay ambigüedad en el efecto que
la subida en el tipo de interés tiene sobre el valor del euro, que aumenta. En este sentido, las variaciones en el valor de una moneda respecto a otra
debido a movimientos en el mercado reciben el nombre de apreciaciones (cuando aumenta el precio) y depreciaciones (cuando su precio disminuye).
Actualmente la mayor parte de las transacciones que se realizan en el mercado de divisas se debe a factores financieros. En 2016 la facturación en un
solo día en este mercado equivale aproximadamente a la cuarta parte del comercio mundial de bienes y servicios a lo largo de todo el año (cuadro 1).
Igualmente, en un solo día se mueve un volumen de fondos igual a 2,9 veces el total mundial anual de flujos de inversión extranjera directa. La
desproporción entre el volumen de facturación en el mercado y las reservas de divisas de un país permite explicar la dificultad (o imposibilidad) que
las autoridades tienen, en ocasiones, para defender un determinado precio de su moneda respecto a las tendencias del mercado.
Cuadro 1. Comercio de divisas
1989
1992
1995
1998
2001
2004
2007
2010
2013
2016
Facturación diaria global
estimada (millardos de $) 188
(a)
1986
590
820
1.190
1.527
1.239
1.934
3.324
3.981
5.345
5.067
en % de exportaciones
mundiales de bienes y 7,7
servicios(b)
16,4
17,2
18,9
22,3
16,2
17,1
19,2
21,7
24,3
25,3
en % de flujos de entrada
de inversión extranjera 217,6
directa (c)
299,1
494,3
347,1
216,2
149,7
259,8
168,3
354,8
368,1
287,5
en % de total de reservas
36,8
mundiales menos oro(d)
76,2
82,4
80,6
86,7
57,6
50,1
49,2
43,0
45,8
46,1
Nota: Las ratios de 2016 emplean datos de exportaciones y de flujos de inversión correspondientes a 2015.
Fuentes: Banco Internacional de Pagos (varios) a: Encuesta trianual de bancos centrales. FMI: base de datos de Perspectivas de la Economía Mundial
(octubre 2010) by Data Mapper b, Estadísticas financieras internacionales (CD-ROM enero 2011) d, Currency Composition of Official Foreign Exchange
Reserves (COFER) d. UNCTADc:http://unctadstat.unctad.org/EN/Index.html
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Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y FRANCISCO MAESO)
3. Determinación del tipo de cambio
3.2. El tipo de cambio nominal y los tipos de interés
3.2. EL TIPO DE CAMBIO NOMINAL Y LOS TIPOS DE INTERÉS
Como se ha comentado, existe una estrecha relación entre el tipo de cambio y los tipos de interés. Para analizar formalmente esta relación supóngase
un entorno con movilidad internacional de capitales. En este marco, para que los mercados estén en equilibrio es preciso que la rentabilidad
esperada por invertir en activos similares (en términos de riesgo y maduración) nominados en monedas diferentes sea la misma. Una inversión en un
producto nominado en euros dará un rendimiento 1+i, siendo i el tipo de interés doméstico en la zona Euro. Si se invierte fuera habrá que convertir
los euros en divisas (1/S), el rendimiento en términos de la divisa será 1+ i*, siendo i* el tipo de interés del mercado propio de la divisa, y, finalmente,
la cantidad obtenida habrá que convertirla en euros, usándose para ello el tipo de cambio esperado, Se. Si hay equilibrio, ambas rentabilidades deben
coincidir, es decir:
(13)
Esta condición de equilibrio se denomina paridad de intereses descubierta, que se puede reescribir usando la tasa esperada de variación del tipo de
cambio (d):
(14)
Combinando (13) y (14) se obtiene:
(15)
Semejante expresión sugiere que, si un inversor espera que el euro se deprecie un 2% a lo largo de un periodo de tiempo determinado, por ejemplo 3
meses, el diferencial de intereses entre activos en euros y en divisas a 3 meses debe ser también de un 2% para que permanezca indiferente entre
invertir en euros o en divisas. En este caso el inversor está asumiendo un riesgo, la rentabilidad de su inversión depende crucialmente de su
valoración (Se) del tipo de cambio futuro.
Recuadro 2
LAS EXPECTATIVAS SOBRE EL TIPO DE CAMBIO
La paridad de intereses descubierta pone de manifiesto la importancia de las expectativas en la determinación del tipo de cambio nominal
y refleja una relación negativa entre el tipo de interés nacional y el tipo de cambio. Para un determinado i* (tipo de interés del mercado
exterior) y Se, cuanto mayor sea el tipo de interés en la zona euro menor debe ser S. Ceteris paribus, un incremento de i* implica una
depreciación inmediata de la moneda nacional, puesto que ahora es más rentable invertir en moneda extranjera, en el gráfico se pasa de
E0 a E1. Este es el efecto a corto plazo. Ahora bien, a largo plazo se espera que la moneda nacional se aprecie; por ejemplo, partiendo de
una situación de equilibrio donde d = 0, si se incrementa i* entonces d<0. Esto no quiere decir que necesariamente se vaya a producir dicha
apreciación, dado que se trata de un comportamiento previsto. Si las autoridades nacionales no quieren que la moneda pierda valor en el
momento inicial como consecuencia de la elevación de los tipos de interés extranjeros, entonces se verán forzadas a incrementar los tipos
de interés nacionales (punto E2).
Un inversor que desee invertir en divisas evitando al mismo tiempo los riesgos derivados de la evolución del tipo de cambio nominal puede
acudir al mercado a plazo o forward. En el mercado a plazo se negocia el precio de una moneda frente a otra en un momento futuro. Por
ejemplo, se acuerda cuál será el tipo de cambio del euro frente al dólar dentro de tres meses. De esta forma, un inversor puede firmar hoy
un contrato que le garantice el tipo de cambio del euro frente a una moneda extranjera para el periodo especificado.
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Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y FRANCISCO MAESO)
3. Determinación del tipo de cambio
3.3. El tipo de cambio real y la competitividad exterior de una economía
3.3. EL TIPO DE CAMBIO REAL Y LA COMPETITIVIDAD EXTERIOR DE UNA ECONOMÍA
La evolución del tipo de cambio nominal afecta al coste de la exportación e importación de un país. Sin embargo, para obtener una imagen más
precisa del efecto del tipo de cambio sobre la competitividad resulta necesario incorporar al análisis la dinámica de los precios de los bienes
intercambiados. Por ejemplo, el efecto de una apreciación nominal del tipo de cambio (que hace más caros nuestros productos frente al exterior)
puede compensarse por una menor subida de los precios de esos productos en nuestro país respecto al entorno: lo primero perjudica la
competitividad, lo segundo la mejora. El tipo de cambio real es la manera más sencilla y rápida de considerar estos dos factores, evaluando la
evolución del nivel de competitividad vía precios de una economía frente a otra. Se computa combinando índices de precios con un índice de tipo de
cambio nominal:
(16)
donde IPt y IPext son índices de precios en el país de referencia y en el extranjero y S0/St es la inversa del índice de tipo de cambio nominal. Así, por
ejemplo, si nuestra moneda se aprecia nominalmente, el primer cociente será superior a la unidad, lo que es expresivo de pérdida de competitividad;
su efecto, sin embargo, se podría anular si, al tiempo, nuestra inflación es inferior a la del exterior, en cuyo caso el segundo cociente será inferior a la
unidad. El empleo de índices en la anterior expresión implica que la competitividad se expresa en términos relativos, es decir, referenciada a un año
base. En el año base el tipo de cambio real es siempre 100, y en cualquier otro año caben tres posibilidades: que se sitúe por encima de 100, lo que
implica una apreciación real de la moneda nacional a lo largo del periodo (pérdida de competitividad); que se mantenga, es decir que el valor real de
la moneda haya permanecido constante; o que disminuya por debajo de 100, produciéndose entonces una depreciación real de la moneda nacional
(ganancia de competitividad).
Las relaciones económicas son multilaterales. Para obtener una imagen de la evolución de la competitividad de una nación frente al conjunto de
países con los que se comercia se emplea el tipo de cambio efectivo real (TCER). Este es una medida agregada construida a través de una media
geométrica ponderada de distintos tipos de cambio reales. Los pesos asignados a cada uno tienen en cuenta la importancia del comercio bilateral, así
como hasta qué punto los productos de los dos países compiten en terceros mercados. Por ejemplo, los productos españoles compiten con los polacos
en el Reino Unido, si la moneda polaca (el zloty) se deprecia frente al euro, entonces los productos polacos ganan competitividad respecto a los
españoles en España y en Polonia (relación bilateral), pero también en el Reino Unido.
Así, usando a España como referencia y empleando el Índice de Precios al Consumo (IPC), se obtiene:
(17a)
donde Σ w = 1. Agrupando, por un lado, los tipos de cambio y, por otro, los índices de precio, se obtiene:
(17b)
donde TCEN es el tipo de cambio efectivo nominal e IPR el índice de precios relativos.
La elección de un determinado índice de precios tiene importancia. El índice de precios al consumo (IPC) suele ser el más utilizado, por su gran
disponibilidad y por ser elaborado con unos criterios bastante uniformes a nivel internacional. Sin embargo, resulta evidente que no mide bien la
competitividad de los productos nacionales, puesto que incorpora bienes y servicios no comercializables a nivel internacional y excluye todos los
componentes destinados a propósitos diferentes al consumo final (por ejemplo, la maquinaria industrial). Otras alternativas frecuentes son el índice
de precios industriales o el de precios a la exportación que, si bien conceptualmente se aproximan más a la noción de competitividad, presentan
notables problemas de comparabilidad internacional.
Es conveniente señalar que la competitividad de los productos elaborados en un país no depende únicamente de sus precios. Factores como la calidad,
el nivel técnico, la imagen de marca, etc., desempeñan un papel igualmente crucial y, normalmente, más determinante en el largo plazo. Estos
elementos estructurales permiten explicar situaciones paradójicas donde se observan pérdidas de competitividad vía precios y, simultáneamente,
ganancias en cuotas de mercado (las exportaciones del país crecen más que las del resto del mundo), como consecuencia de mejoras técnicas o de
calidad del producto. Naturalmente, estas mejoras requieren políticas micro y macroeconómicas que alienten aquellos factores, distintos del precio,
que mejoran el atractivo de los productos en los mercados internacionales.
Recuadro 3
UNA HISTORIA DE DOS MONEDAS: LA LIBRA INGLESA Y LA PESETA-EURO
Las economías inglesa y española comparten una historia común en lo que a la evolución de sus monedas en el pasado reciente se refiere.
Ambas naciones sufrieron una fuerte recesión económica a principios de la década de 1990 y ambas, junto con otras muchas más, sufrieron
con especial intensidad los efectos de la crisis iniciada en 2008. En la crisis de 1992-1994 las monedas de ambos países experimentaron una
fuerte reducción de su valor, lo que incrementó notablemente su competitividad exterior. Así, en solo seis meses la libra cayó en términos
reales un 17%, y similar desplome, pero en doce meses experimentó la peseta. Como consecuencia de esos cambios se produjo una mejora
perceptible de la competitividad vía precios; y, con ello, se registró un notable incremento de las exportaciones y una reducción de las
importaciones, haciendo que el sector exterior tuviera una fuerte y positiva contribución al crecimiento económico.
Desde entonces la libra se ha mantenido como una moneda sin compromisos cambiarios, mientras que la peseta continuó ligada a otras
divisas europeas para, finalmente, desaparecer y ser sustituida por el euro (en 1999 de forma nominal y en 2002 de forma física). Los
distintos regímenes cambiarios elegidos por las autoridades de cada país se reflejan en la evolución de los tipos de cambio efectivos reales:
más inestable en el caso de la libra, pero también más ligado a la evolución económica del Reino Unido. Así, la libra recuperó gran parte de
su valor perdido a mediados de 1997, como consecuencia del fuerte crecimiento económico experimentado hasta 2007. En cambio, la
peseta-euro se mantuvo en su bajo nivel hasta mediados de 2002, iniciando una continua subida desde entonces. Esta apreciación real
refleja el mayor diferencial de inflación española respecto a sus principales socios comerciales (que también comparten el euro como
moneda).
En 2007 los tipos de cambio efectivos reales (TCER) de la libra y de la peseta-euro se encontraban en niveles semejantes a los existentes en
1992. Sin embargo, desde mediados de 2007 y hasta enero de 2009 los productos ingleses experimentaron una ganancia de competitividad
vía precios de casi un 26%, por el contrario los españoles siguieron perdiendo competitividad. A partir de mediados de 2010, el TCER de la
libra inicia una senda de apreciación (reflejo de una situación económica mejor que la de sus socios comerciales) mientras que el deterioro
de la competitividad española se detiene (debido a una tasa de inflación ligeramente menor que la de sus principales socios comerciales, en
gran medida motivada por la política de “devaluación interna” que aparece asociada a los ajustes frente a la crisis). La abrupta caída de la
libra al final del periodo es consecuencia de la decisión, votada en referéndum el 23 de junio de 2016, de abandonar la Unión Europea.
Como se puede observar, el impacto ha sido casi tan grande como el de la crisis de 1992 (la incertidumbre antes del referéndum explica que
la caída se inicie ya a principios de 2016).
Gráfico 4.
Fuente: Banco de Pagos Internacionales: http://stats.bis.org/bis-stats-tool/org.bis.stats.ui.StatsApplication/StatsApplication.html
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4. Política de tipo de cambio
4.1. Sistemas cambiarios
4.1. SISTEMAS CAMBIARIOS
Los dos principales sistemas de determinación del tipo de cambio nominal son el fijo y el flotante. El primero se caracteriza por la existencia de un
compromiso por parte de las autoridades de mantener el valor de su moneda ligado a una divisa. En cambio, en un sistema de tipos flotantes no existe
ningún compromiso por parte de las autoridades, lo cual no es óbice para que estas intervengan en los mercados cuando lo consideren oportuno,
dando lugar a la denominada «flotación sucia».
En el caso de los sistemas de tipos flotantes, se supone que es el mercado, a través de la oferta y la demanda, el que determina la paridad de equilibrio.
El mercado de cambios se comportará, en este caso, como un mercado más; si bien caracterizado por tener una volatilidad elevada y una gran
influencia sobre el resto de la economía.
Los sistemas fijos se pueden diseñar de diversas maneras, en función de las características propias de cada país y del grado de compromiso que se
desee asumir. La modalidad más habitual consiste en determinar una paridad fija ajustable con banda de fluctuación: fue el método utilizado por las
principales divisas durante 1948-73, en el llamado Sistema de Bretton Woods. El dólar era la moneda de referencia y el resto de monedas podía
devaluarse o revaluarse respecto al dólar si se consideraba que la balanza de pagos del país estaba en una situación de desequilibrio fundamental. La
decisión era tomada por el país afectado con el visto bueno del Fondo Monetario Internacional (FMI). Se evitaban de esta manera las devaluaciones
competitivas decididas unilateralmente, a la vez que se creaba un mecanismo flexible que permitía tener en cuenta las circunstancias internas de
cada país. Esta flexibilidad estaba, sin embargo, prohibida para la moneda central: el dólar. Las devaluaciones del dólar de 1971 y 1973 dieron al
traste con este sistema, pasando a una nueva situación de libre flotación de las monedas más importantes. Las paridades fijas ajustables con banda de
fluctuación también fueron el sistema elegido para el antiguo (1979-1998) y nuevo (desde 1999) Sistema Monetario Europeo. Un caso extremo de tipos
de cambio fijo es el asociado a una Unión Monetaria: en ese caso los países renuncian a su moneda y a su política monetaria para asumir una moneda
y una política monetaria común con el resto de los socios (el ejemplo es la Unión Monetaria Europea).
Un sistema de tipos fijos puede ser unilateral, bilateral o multilateral. En el primer caso, un país liga su moneda a la de otro, no existiendo ningún tipo
de compromiso por parte de las autoridades de este segundo país. Es el caso, por ejemplo, del dólar de Hong Kong, que desde 1983 mantiene una
paridad fija con el dólar (de 7,8 dólares de Hong Kong por dólar norteamericano), sin que exista ningún compromiso por parte de las autoridades
norteamericanas. Si el sistema es bilateral, los dos países implicados se consideran obligados en el mantenimiento de la paridad. Finalmente, en el
caso de un sistema multilateral, el compromiso de mantenimiento de las paridades se extiende a todos los participantes.
Un sistema de tipos fijo requiere, para la defensa de las paridades, la existencia de algún mecanismo que otorgue financiación a las autoridades
monetarias cuando lo requieran. Para esta tarea, éstas cuentan, en primer lugar, con sus propias reservas de divisas más los fondos que sean capaces
de captar en los mercados financieros internacionales. Pero, adicionalmente, debe existir un mecanismo de financiación al que las autoridades
puedan acudir cuando se agotan sus reservas. Tal era una de las tareas del FMI durante la vigencia del Sistema de Bretton Woods, atendiendo a los
problemas de liquidez que afrontase un país miembro como consecuencia de desequilibrio en su balanza de pagos. Alternativamente, los miembros
de un sistema pueden decidir concederse mutuamente financiación en caso de presiones en el mercado de divisas: este era el proceder del antiguo
Sistema Monetario Europeo, en el cual las autoridades del país con la moneda más fuerte (por ejemplo, Alemania) se comprometían a prestar divisas
(marcos) a las del país con la moneda más débil (por ejemplo, España o Italia).
No está claro que exista un régimen cambiario que quepa considerar universalmente óptimo, de modo que los países optan de acuerdo a sus
circunstancias específicas y a los propósitos de su política económica. Esto origina una pluralidad notable de regímenes cambiarios en el mundo, que
además se modifican en el tiempo. Normalmente, los cambios están asociados a crisis, especialmente cuando se producen en el sentido de avanzar
hacia sistemas más flexibles; si bien, en ocasiones, situaciones de crisis llevan a las autoridades a elegir un sistema de máxima rigidez (es el caso, por
ejemplo, de la renuncia a la moneda nacional, como se produjo en los casos de El Salvador y Ecuador).
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4. Política de tipo de cambio
4.2. Tipo de cambio y políticas económicas
4.2. TIPO DE CAMBIO Y POLÍTICAS ECONÓMICAS
La gran diferencia entre un sistema cambiario flotante y uno fijo es que con el segundo se introduce el tipo de cambio como objetivo de la política
económica. La posibilidad de adoptar políticas económicas que persigan otras metas (por ejemplo, incremento de la demanda o reducción del paro)
queda condicionada al compromiso de mantener una paridad predeterminada para la moneda.
Todo sistema de tipo de cambio fijo limita la capacidad de la política monetaria de influir en la actividad económica interna. En el caso extremo de
una unión monetaria, los tipos de interés no se determinan a nivel nacional sino por una entidad supranacional. Con un sistema de paridades fijas y
banda de fluctuación el margen de maniobra es mayor, los tipos de interés no tienen por qué ser exactamente los mismos en los países miembros del
sistema. Empero, la magnitud del diferencial de tipos de interés depende de la amplitud de la banda: cuanto menor sea el margen de fluctuación,
menor deberá ser ese diferencial. Si bien la política monetaria pierde efectividad, la política fiscal la gana. Por ejemplo, una política fiscal expansiva
tiene un efecto directo sobre la demanda y, por ende, sobre la producción, y tiene un efecto indirecto: atrae capitales del exterior, lo que expande la
oferta monetaria disponible. Procede una nota de precaución en este punto: si el país tiene una economía muy abierta, en particular una gran
propensión a importar, entonces los efectos internos de la política fiscal expansiva se reducen, porque parte de los efectos de esa política se derraman
hacia el exterior.
En un sistema de flotación las políticas de desviación de gasto basadas en el manejo del tipo de cambio vuelven a ser posibles; además, la eficacia
comparada de las políticas fiscal y monetaria es opuesta a la que tienen en uno fijo. Ahora la primera pierde capacidad de influencia en la actividad
económica y la segunda la gana. Por ejemplo, una política fiscal expansiva aumentará los tipos de interés y, simultáneamente, la moneda nacional se
apreciará, ambos efectos reducirán el efecto expansivo de la política fiscal al frenar la inversión y la exportación. En cambio, una política monetaria
expansiva será muy efectiva: la reducción en los tipos de interés y la consiguiente depreciación estimularán la inversión y la exportación.
La elección de un sistema cambiario u otro depende de los beneficios que cada uno pueda reportar al país. Así, si en el escenario económico
internacional o nacional predominan las perturbaciones reales, resulta mejor un sistema flotante, ya que permite acomodar mejor los efectos de esas
perturbaciones (por ejemplo, sobre el empleo). En cambio, si predominan las perturbaciones monetarias resulta mejor un sistema fijo, ya que
estabiliza a la economía.
Debe tenerse en cuenta, sin embargo, la regla de oro conocida como «la trinidad incompatible»: resulta imposible tener simultáneamente un sistema
de tipos fijos, libertad de movimientos de capital e independencia de la política monetaria. Solo son compatibles al mismo tiempo dos de estas tres
opciones. Si se tienen un sistema cambiario de tipos fijos y libertad de movimientos de capital, la política monetaria queda condicionada al
mantenimiento de la paridad (no es independiente, por tanto). Si se quiere tener autonomía de política monetaria y hay libertad de movimiento de
capital, entonces los tipos de cambio deben flotar para alcanzar el equilibrio (es el caso de EE.UU., por ejemplo). Y si se quiere tener tipos de cambio
fijos y autonomía de política monetaria, entonces hay que imponer algunas restricciones a los movimientos de capital (China sería un ejemplo).
Finalmente, el mantenimiento de un sistema de cambio determinado es contingente tanto al resto de políticas económicas escogidas como al marco
institucional que afecta al comportamiento financiero de los agentes (ya sean empresas financieras o no, o acreedores y deudores particulares).
Una de las principales experiencias obtenidas de las crisis financieras internacionales (en particular a partir de la crisis asiática y con la gran crisis de
2008) es que no es suficiente con mantener una correcta política macroeconómica; si no existen fundamentos microeconómicos sólidos en el sector
financiero nacional se incrementa el riesgo de que una turbulencia financiera degenere en una crisis de mayor calado que fuerce a las autoridades a
modificar el sistema de tipo de cambio. Así, una vez que los riesgos macroeconómicos quedan reducidos, los riesgos microeconómicos pasan a primer
término.
Recuadro 4
LAS GUERRAS DE DIVISAS
La noción “guerra de divisas” es una simplificación que hace referencia al uso del tipo de cambio por parte de un gobierno como
instrumento de política económica con la intención de generar una ventaja competitiva para sus empresas residentes. En términos más
formales se emplea la expresión “devaluaciones competitivas”, cuando en un sistema de tipo de cambio fijo las autoridades devalúan su
moneda frente al resto para ganar competitividad. La gran dificultad estriba en determinar hasta qué punto el tipo de cambio nominal de
una moneda, primero, diverge de sus fundamentos económicos y, segundo, si esa discrepancia se debe a la intervención del gobierno. A
título de ejemplo, la tabla muestra, en primer lugar, los tipos de cambio del yuan chino y del euro frente al dólar; en segundo lugar, el tipo
de cambio que sería acorde con la paridad de poder adquisitivo (PPA); y finalmente el cociente entre uno y otro. Valores por encima de 1
indicarán en este caso que la moneda está infravalorada frente al dólar (y por tanto, las empresas de China o la Zona euro tienen ventaja
competitiva frente a las de EE.UU.).
Como se puede observar, la ratio del euro oscila en torno a 1; en cambio, la ratio del yuan es siempre superior, si bien de forma decreciente.
La continua apreciación del yuan (de 8,3 yuanes por dólar a 6,8 en 2017) no ha eliminado esa ventaja competitiva inicial que tenían las
empresas chinas. Harían falta otros indicadores para poder decir si esta situación es debida a una política deliberada, al comportamiento
del mercado o a los propios fundamentos económicos. Superávit abultados y continuos en la cuenta corriente y crecimiento sostenido de
las reservas oficiales se pueden considerar como elementos que indicarían una política deliberada para mantener a la moneda por debajo
de su valor. Ambas circunstancias concurrían en el caso de China hasta aproximadamente 2010, pero no en el de la zona euro. No obstante,
aunque mantener la moneda infravalorada genera ventajas para las empresas, también es cierto que tiene importantes costes económicos
(por ejemplo, los ingresos derivados de las reservas suelen ser muy bajos, por lo que disponer de unas reservas elevadas tiene un coste de
oportunidad alto).
Tipo de cambio nominal
Tipo de cambio según la PPA
Yuan/$
€/$
Yuan/$ PPA
€ /$ PPA
Ratio
yuan
Ratio
euro
2000
8,3
1,1
2,7
0,9
3,1
1,3
2005
8,2
0,8
2,8
0,9
2,9
0,9
2010
6,8
0,8
3,3
0,8
2,0
1,0
2015
6,2
0,9
3,5
0,8
1,8
1,2
2017
6,8
0,9
3,5
0,7
1,9
1,2
Fuente: OCDE.
© 2019 [Thomson Reuters (Legal) Limited / José Antonio Alonso Rodríguez (Dir.) y otros]© Portada: Thomson Reuters (Legal) Limited
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Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y
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5. Equilibro externo y opciones de política económica
5. EQUILIBRO EXTERNO Y OPCIONES DE POLÍTICA ECONÓMICA
Toda economía está obligada a sostener un equilibrio de largo plazo de su cuenta corriente. No
es esperable que una economía pueda crecer indefinidamente a base de endeudarse en el
exterior (al igual que no es razonable pensar en una economía que crezca prestando
continuadamente al exterior). El condicionante que impone el equilibrio externo no es, sin
embargo, tan imperioso como para no permitir períodos más o menos prolongados de déficit (o
de superávit) corriente, pero en el largo plazo la economía debe equilibrar sus cuentas externas.
La respuesta frente a un desequilibrio externo depende muy crucialmente del marco temporal
que se considere. En el largo plazo, el mejor modo de mantener una cuenta corriente
equilibrada es disponer de un aparato productivo competitivo, con capacidad para hacer crecer
sus ventas externas y defender sus cuotas en el mercado doméstico. Para alcanzar ese objetivo
es necesario no solo actuar sobre la competitividad vía precios de la economía, manteniendo un
diferencial de inflación favorable respecto a los rivales, sino también sobre la competitividad
estructural, mejorando la composición y el nivel tecnológico de la oferta.
En el corto plazo, sin embargo, a un país se le ofrecen dos opciones básicas, no necesariamente
incompatibles, para corregir su desequilibrio externo: políticas de desviación del gasto o
políticas de contención del gasto. Ambas parten de asumir que la existencia de un déficit
corriente revela que el gasto doméstico es superior a la capacidad de renta del país, por lo que
para restaurar el equilibrio será necesario actuar sobre el gasto. Es decir, ambas parten de la
ecuación (6) y tratan de reducir los niveles de absorción de la economía, de modo que se
restaure el equilibrio externo.
Pero, si ambas respuestas coinciden en su punto de partida, discrepan en el modo de conseguir
ese objetivo. Las políticas de desviación del gasto son aquellas que pretenden alterar la relación
entre los precios domésticos y los precios internacionales, de modo que se estimulen las
exportaciones y se hagan más costosas las importaciones. La forma más directa de conseguir
este objetivo es a través del manejo del tipo de cambio nominal. Una depreciación del tipo de
cambio hará que parte del gasto se desplace desde los mercados internacionales hacia los
mercados domésticos, corrigiendo el desequilibrio externo.
Para confirmar esta intuición supóngase que el euro se deprecia respecto al dólar. Por un lado,
eso implica que el precio de los productos importados nominados en dólares sube;
simultáneamente, las exportaciones europeas se abaratan para los norteamericanos. Por otro
lado, y derivado de lo anterior, el volumen de las importaciones cae (ya que son más caras) y el
de exportaciones crece (dado que se abaratan para los extranjeros). Obsérvese que, así como el
impacto sobre las exportaciones es inequívoco, la depreciación genera un doble efecto, de signo
contradictorio, sobre las importaciones: reducción del volumen e incremento del precio. No
obstante, siempre que las elasticidades precio de las corrientes comerciales tengan unos valores
razonables (lo que se conoce como condición Marshall-Lerner), la depreciación generará una
mejora agregada en el saldo de la cuenta corriente.
El recurso al tipo de cambio para restaurar el equilibrio puede tener inconvenientes si la
devaluación alimenta presiones inflacionistas, al hacer más caros los productos importados, que
terminen por deteriorar la competitividad de la economía. Por ello, más relevante que las
variaciones del tipo de cambio nominal son los movimientos en el tipo de cambio real, ya que
estos captan la evolución de la competitividad real de una economía. Así pues, para que una
depreciación nominal sea efectiva desde el punto de vista del equilibrio externo es importante
evitar que el cambio en el valor de la moneda alimente tensiones inflacionistas. A esta
preocupación responden las medidas dirigidas a contener el gasto.
Este último tipo de medidas se propone reducir los componentes de la absorción (consumo e
inversión) en la demanda agregada, de modo que se mejore el saldo corriente. Dado el papel
estratégico de la inversión en la promoción del crecimiento, se tratará de evitar que la
contención de la demanda interna afecte a este componente, centrándose el esfuerzo sobre la
reducción del consumo (especialmente, el consumo público). La vía más adecuada para alcanzar
este objetivo es a través de una política fiscal contractiva, que reduzca los gastos del Estado.
Al tiempo, el recurso a una política fiscal contractiva puede ayudar a contener los efectos
inflacionistas que pudieran derivarse de una depreciación cambiaria, reforzando la eficacia de
las medidas de desviación del gasto. La política de ajuste recomendada por los organismos
internacionales (FMI y Banco Mundial) contiene estos dos elementos, a través de la combinación
de política monetaria y fiscal de signo contractivo. Sobre estos elementos se articularon también
los planes de ajuste estructural promovidos por las instituciones de Bretton Woods (FMI y Banco
Mundial) durante las décadas de los ochenta y noventa. Estos planes, además de las medidas de
ajuste, incorporaban otras de reforma económica tendentes a promover la liberalización de los
mercados, la apertura externa y la reducción del intervencionismo estatal. Más allá de la
pertinencia de alguna de sus medidas, el balance agregado de los planes de ajuste estructural es
más bien crítico. Si bien se consiguió en algunos casos la estabilización económica, no se logró
sin embargo incorporar a los países a una senda de desarrollo sostenido. Este hecho obligó a las
instituciones de Bretton Woods a revisar sus recomendaciones, adoptando un enfoque más
comprehensivo, en el que se contemplan aspectos relacionados con la cohesión social y con las
condiciones de gobernanza.
La corrección de los desequilibrios externos de un país, como España, que pertenece a una
Unión Monetaria, no puede conseguirse mediante la alteración del tipo de cambio (ya que no lo
controla), debiendo descansar fundamentalmente sobre la contención de gasto y, en su caso, el
realineamiento de los precios domésticos respecto a los internacionales, a través de la reducción
de los costes. A este proceso se le denomina “devaluación interna” y suele ser fuente generadora
de un profundo malestar social, por cuanto se suele acompañar de caídas en los salarios y de un
incremento del desempleo. Suavizaría ese proceso el hecho de que las economías superavitarias
dentro de la Unión Monetaria pusiesen en marcha políticas fiscales de tono expansivo, porque
alentarían la recuperación de las exportaciones de los más deficitarios. Esto, sin embargo, no
sucedió en el caso de la reciente crisis de la Eurozona.
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Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y
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6. Balanza de pagos y desequilibrios globales
6.1. La balanza de pagos: Principales economías
6.1. LA BALANZA DE PAGOS: PRINCIPALES ECONOMÍAS
El Cuadro 2 muestra los principales saldos de la balanza de pagos para las economías más
relevantes a nivel internacional (Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Zona Euro y China).
Estados Unidos muestra un importante desequilibrio exterior en su cuenta corriente, debido
fundamentalmente a la balanza de bienes y servicios. Esta posición contrasta con el gran
superávit corriente de la Zona Euro. La economía japonesa presenta un pequeño superávit en
bienes y servicios. Este valor implica volver tímidamente a la trayectoria positiva de décadas
que se alteró debido a los acontecimientos ligados al gran terremoto de 2011, en particular por
las importaciones masivas de combustibles para hacer frente al apagón nuclear. La posición de
Japón como mayor acreedor internacional le permite tener unas rentas primarias positivas;
también Estados Unidos, a pesar de su posición de deudor neto internacional, presenta un valor
positivo como consecuencia de la mayor rentabilidad de sus inversiones en el exterior respecto
al coste que suponen los pagos por las inversiones del resto del mundo en activos
norteamericanos. Las rentas secundarias tienen valores negativos para las cuatro áreas más
desarrolladas (y de forma marginal para China) como consecuencia de las remesas de
emigrantes. La cuenta de capital presenta una importancia menor en el conjunto de las
transacciones internacionales.
La cuenta financiera (excluidas las variaciones de reservas) registra un notable superávit en la
Zona Euro, que contrasta con los abultados valores negativos de Estados Unidos, Reino Unido y
China. Japón y la Zona Euro muestran un incremento en su posición acreedora en la partida de
inversión extranjera, mientras que en EEUU y China la variación neta de pasivos (inversión
extranjera directa que entra en el país) supera a la variación neta de activos (inversiones de
residentes en el exterior). Los flujos asociados a la inversión en cartera son voluminosos en el
caso del Reino Unido. Estos valores están muy ligados a la marcha de los mercados de capitales
(tanto de activos de renta fija como de renta variable), que para el año 2018 y el caso del Reino
Unido han favorecido una fuerte entrada de capitales, al tiempo que el valor de las inversiones
del Reino Unido en el exterior caía; China es un caso interesante puesto que es todavía un país
en desarrollo, pero se está esforzando en modernizar su sistema financiero. «Otras formas de
inversión» (que integra, básicamente, préstamos y derivados financieros) presenta un valor muy
negativo en Estados Unidos y Japón, frente a un valor muy elevado, pero de signo opuesto, para
Reino Unido. Destaca por su considerable valor la partida de “Errores y omisiones” de China,
que implica que están sobrevalorando ingresos y/o infravalorando pagos. Es decir, el verdadero
valor de la cuenta corriente (más la de capital) es menor de lo que reflejan los datos y/o el valor
de la cuenta financiera (sin reservas) es menos negativa (se están sobrevalorando los pasivos y/o
infravalorando los activos). Esta situación puede ocurrir cuando hay una salida de capitales del
país que no queda registrada.
Cuadro 2. Saldos de la balanza de pagos en 2018 (millardos de dólares)
EEUU
Japón
Reino Unido
Zona euro (19)
China
Cuenta corriente
-466,9
189,5
-98,3
446,5
55,3
Bienes y servicios
-597,8
20,4
-24,8
526,2
107,6
Rentas primarias
245,0
188,7
-44,6
84,5
-45,3
Rentas secundarias -114,1
-19,6
-28,8
-164,2
-7,0
Cuenta de capital
-2,1
-1,9
9,9
-0,4
Cuenta financiera
(sin
incluir -376,6
reservas)
158,9
-69,2
446,4
-178,2
Inversión directa
-272,4
131,6
23,6
238,6
-123,4
34,5
99,5
-345,0
147,9
-92,0
-138,7
-72,2
252,2
60,0
37,2
1,4
26,2
7,9
38,9
79,7
91,1
-2,3
38,9
28,2
-153,4
0,5
Inversión
cartera
en
Otras formas
inversión
de
Variación
reservas
de
Errores
omisiones
y
Nota: Datos anuales acumulados hasta el tercer trimestre inclusive de 2018, salvo el Reino Unido
(segundo trimestre).
Fuente: FMI: Balance of Payments Statistics:http://data.imf.org/
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Relaciones Económicas Internacionales
Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y
FRANCISCO MAESO)
6. Balanza de pagos y desequilibrios globales
6.2. Los desequilibrios globales
6.2. LOS DESEQUILIBRIOS GLOBALES
La evolución de la economía internacional entre 2000 y la actualidad tiene un marcado punto de
inflexión en 2008. En la primera fase, 2000-2008, el crecimiento económico estuvo acompañado
de importantes y crecientes desequilibrios entre los principales bloques económicos (Cuadro 3).
Entre 2000 y 2005, el déficit corriente en términos del PIB de la economía norteamericana creció
desde un elevado –3,9% hasta un –5,7 % (en valores absolutos de –410 a –745 millardos de
dólares). Este desequilibrio convirtió a Estados Unidos en el principal deudor del mundo. La
profunda crisis iniciada en 2008 ha reducido a la mitad ese déficit, que sin embargo sigue siendo
destacable (oscilando entre el 2 y el 3 por ciento).
Cuadro 3. Saldos de cuenta corriente en porcentaje del PIB
2000
2005
2007
2008
2009
2010
2015
2016
2017
2018
-0,9
-1,1
--0,9
--1,4
--0,2
00,0
00,7
00,7
00,9
00,7
Estados Unidos --3,9
--5,7
--4,9
--4,6
--2,6
--2,9
--2,2
--2,3
--2,3
--2,5
Área euro
--1,5
00,1
00,0
--1,5
--0,1
--0,1
33,2
33,6
33,5
33,0
Japón
22,7
33,6
44,7
22,8
22,8
33,9
33,1
33,9
44,0
33,6
Economías en
desarrollo
y
emergentes
11,4
44,0
33,7
33,4
11,3
11,2
--0,2
--0,2
00,0
00,0
África
subsahariana
33,9
11,5
00,2
--2,4
--0,8
--6,0
--3,9
--2,3
--2,8
Norte de África
y
Oriente
Medio
77,2
114,8
112,5
113,7
22,0
66,6
--4,3
--4,2
--0,3
22,6
Países
europeos
emergentes y
en desarrollo
--4,6
--4,9
--7,8
--7,8
--3,4
--5,0
--1,9
--1,8
--2,6
--2,8
Comunidad de
Estados
Independientes -12,5
88,2
33,7
44,7
22,5
33,2
22,8
00,0
11,1
44,1
Países asiáticos
emergentes y
en desarrollo
11,8
33,5
66,4
55,7
33,4
22,4
22,0
11,4
00,9
00,1
China
11,7
55,7
99,9
99,1
44,7
33,9
22,7
11,8
11,4
00,7
América Latina
y el Caribe
--2,2
11,3
00,2
--0,9
--0,8
--1,9
--3,3
--1,9
--1,5
--1,6
Economías
avanzadas
01,2
Nota: Los datos de 2018 son estimaciones.
Fuente: FMI (http://www.imf.org/external/datamapper/index.php)
Los grandes financiadores del déficit de Estados Unidos han ido cambiando con el tiempo. Así,
los países en desarrollo y emergentes eran los que más contribuían a su financiación hasta 2010;
a partir de entonces y sobre todo desde 2012, la Zona Euro experimenta grandes superávits
(Japón mantiene sus elevados superávits todo el periodo). Al contrario de lo que sugiere la
doctrina, hasta el 2010 son los países en desarrollo los que financian el exceso de gasto de los
países desarrollados. De forma más precisa, en primer lugar, la principal financiación del déficit
norteamericano provenía de los países en desarrollo de Asia, en particular del sudeste asiático,
cuyas economías mantienen saldos superavitarios en virtud de su extraordinario dinamismo
exportador de manufacturas. En este grupo se sitúa, de manera muy destacada, China, si bien las
políticas macroeconómicas de incentivo a la inversión y al consumo en este país han reducido
paulatinamente su superávit. El segundo grupo de economías financiadoras está conformado
por las economías excedentarias de Oriente Medio, debido a la acumulación de ingresos
derivados del alza de los precios del crudo (especialmente entre 2004 y mediados de 2008 y,
nuevamente, entre 2010 y 2014). A este grupo cabría añadir algunos otros productores de
productos primarios –por ejemplo, en América Latina y la Comunidad de Estados
Independientes–, que en igual medida aprovecharon los elevados precios de sus exportaciones
en los mercados internacionales. La brusca caída del precio del petróleo y de otras materias
primas ha tenido un fuerte impacto el saldo por cuenta corriente de muchos de estos países.
Pese a su dimensión, el desequilibrio no ha supuesto una excesiva carga para la economía
norteamericana, en parte por el diferencial de rentabilidades de su posición neta con el exterior.
Su endeudamiento se expresa preferentemente en títulos de bajo riesgo y muy limitada
rentabilidad adquiridos por diversas economías en desarrollo (fundamentalmente las asiáticas)
para nutrir sus reservas; en cambio, el uso de ese ahorro en el exterior ha proporcionado a la
economía norteamericana rentabilidades superiores. Piénsese que las economías emergentes y
en desarrollo acumulaban a principios de 2015 unas reservas (excluyendo oro) equivalentes a
7,5 billones de dólares (el 66% del total mundial), de los cuales 3,8 billones correspondían a
China (por motivos de confidencialidad el Fondo Monetario Internacional ya no publica esta
información con el mismo detalle desde 2016, si bien el valor para China en 2017 es de 3,1
billones, sobre un total mundial de 11,4).
La presencia de abultados desequilibrios en las economías más relevantes del sistema
internacional fue considerada por muchos analistas como uno de los factores que están en la
base de explicación de la crisis que eclosiona en 2008. Por este motivo, tras la crisis se ha tendido
a vigilar de manera más estrecha la presencia de esos desequilibrios (Recuadro 5). De hecho, la
tendencia ha sido a disminuir su importancia en los años más recientes.
Recuadro 5
CORRECCIÓN DE LOS DESEQUILIBRIOS FINANCIEROS GLOBALES: EE.UU. Y ESPAÑA
Durante el interregno entre la crisis asiática de 1997 y la gran crisis financiera de
2008 un gran número de naciones presentó elevadas y crecientes necesidades de
financiación. En particular, merecen ser destacados los casos de EE.UU. y España,
puesto que tuvieron necesidades de financiación mayores de las que habían
experimentado en el pasado y, simultáneamente, de las más elevadas a nivel mundial,
tanto en términos absolutos como relativos (en porcentaje del PIB). Así, para todo el
periodo, la media de la ratio Cuenta Corriente/PIB ha sido de 4,5% aproximadamente
para ambos países, y considerando el periodo de cinco años 2002-2007 del 5,3% y del
6,4% para EEUU y España, respectivamente, llegándose a más del 10% para España.
Ambas economías tenían, por motivos diferentes, unas facilidades para acceder a los
mercados financieros internacionales que no poseían la mayoría de los países. En el
caso de EE.UU. por ser la nación emisora de la principal moneda internacional, el
dólar. En el caso de España, por pertenecer a la Zona Euro, emisora de la segunda
moneda más relevante a nivel internacional y que, además, para el periodo
considerado presentaba un equilibrio sostenido en su cuenta corriente.
En ambos países el desajuste exterior se produjo por el comportamiento del sector
privado, con tasas de inversión superiores al ahorro. Esta brecha se originó en parte
por políticas monetarias muy laxas, que generan tipos de interés reales bajos o
incluso negativos. Desde el punto de vista institucional, fueron las entidades
financieras estadounidenses y españolas las que se encargaron de conseguir fondos
en los mercados internacionales con los que sufragar la brecha entre el ahorro y la
inversión nacional. Principalmente, los activos emitidos fueron bonos con complejas
estructuras financieras en el caso de EE.UU. y títulos de renta fija a medio plazo en el
caso de España.
En general, la reducción de las necesidades de financiación proviene de tres fuentes
principales interrelacionadas: caída de la demanda internacional de activos emitidos
por los países con necesidades de financiación, depreciación real de la moneda y
crecimiento económico inferior al de los socios comerciales. Dependiendo de cuál de
estas vías predomine, los efectos económicos en los países que tienen que corregir sus
déficits serán diferentes. Así, cuando impera la vía financiera el ajuste suele ser
rápido y traumático (en términos de crecimiento económico y empleo); en buena
medida es lo que ocurrió en EE.UU. en la fase inicial de la crisis de 2008 y en España
desde 2008, con especial virulencia en 2010 y 2012. El ajuste vía precios exteriores
permite una transición más pausada y menos severa, si bien requiere que el
endeudamiento exterior en divisas sea reducido, como ocurre en Estados Unidos y
España. Esta vía está operando para Estados Unidos, dada la importante depreciación
real del dólar, pero no para España (tal como se comenta en el Recuadro 2). España es
un caso especial en el sentido de que la mayor parte de su elevada deuda exterior está
en euros, una moneda sobre la que no tiene control.
Finalmente, el ajuste vía cantidades requiere que la demanda nacional del país con
necesidad de financiación crezca menos (o caiga más) que la de los países con
capacidad de financiación. Este ajuste exige que el ciclo económico no esté
sincronizado a nivel internacional y que los países con cuentas corrientes positivas
incrementen su demanda nacional (y por tanto importen más). La crisis iniciada en
2008 se caracterizó por su carácter sincronizado y, además, por afectar a todos los
países, independientemente de su posición exterior antes del comienzo de la crisis.
Por ello, esta vía de ajuste no funcionó adecuadamente y lo que ocurrió fue una caída
sin precedentes del comercio internacional en 2009. Desde entonces sí se aprecian
diferencias en los ritmos de crecimiento de los países, particularmente en Europa: con
menores tasas para aquellos que partían con fuertes necesidades de financiación
internacional (como España).
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Relaciones Económicas Internacionales
Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y
FRANCISCO MAESO)
7. Recapitulación
7. RECAPITULACIÓN
Cuatro aspectos básicos se han tratado a lo largo de la presente Lección. En primer lugar, se
realizó una introducción a la balanza de pagos, como documento contable que registra el
conjunto de las transacciones económicas internacionales de un país. Se analizó su estructura, a
partir de las cuentas, sub-balanzas y partidas más relevantes, su lógica contable de anotación y
sus criterios de interpretación utilizando los saldos de mayor sentido económico. Al tiempo, se
consideraron las relaciones existentes entre los saldos de la balanza de pagos y las principales
macromagnitudes económicas, evidenciando de este modo la relación existente entre la lógica
de la balanza de pagos y la de las cuentas nacionales.
Un segundo aspecto relevante tratado en la Lección es la determinación del tipo de cambio. A
este respecto se analizó la relación existente entre la evolución del tipo de cambio y las
rentabilidades comparadas de los activos en diversos mercados, fundamentando la paridad de
intereses descubierta. También se consideró la relación existente entre los índices de precios y el
tipo de cambio como instrumento operativo que permite analizar de manera sencilla la
competitividad vía precios de los productos de un país.
El tercer aspecto tratado en la Lección es el referido a los sistemas cambiarios: entre el tipo de
cambio fijo y el tipo flexible, existe hoy una amplia gama de opciones a las que se han ido
acogiendo los países, de acuerdo con sus conveniencias de política económica. En el epígrafe
correspondiente se ha tratado de presentar los principales sistemas de gestión del tipo de
cambio, analizando sus respectivas virtualidades.
Finalmente, la Lección se cierra con el análisis de la relación existente entre el equilibrio
externo y la gestión de la política económica, lo que da pie a analizar el contenido del ajuste y a
discutir las implicaciones que para esa tarea se derivan de la adopción de un determinado
sistema cambiario. Esa reflexión antecede a una consideración acerca de los desequilibrios
globales y a discutir sus consecuencias para el futuro de la economía internacional.
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Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y
FRANCISCO MAESO)
8. Glosario
8. GLOSARIO
• Balanza de pagos: documento contable que realiza el registro sistemático de las
transacciones económicas realizadas, a lo largo de un período de tiempo, entre los
residentes de un país y el resto del mundo.
• Tipo de cambio nominal: es la variable que indica el precio de una moneda en términos de
otra.
• Paridad descubierta de intereses: teoría de determinación del tipo de cambio que relaciona
la evolución del valor de la divisa con el diferencial de los tipos de interés vigentes en los
mercados implicados.
• Tipo de cambio efectivo real: índice que combina diferentes tipos de cambio real teniendo
en cuenta la importancia de las relaciones comerciales entre los países y que permite
analizar la evolución de la competitividad vía precios de una economía.
• Sistema cambiario: mecanismo institucional que define las condiciones en que se pueden
realizar transacciones de divisas.
• Ajuste externo: política orientada a restaurar el equilibrio externo de una economía, lo que
comporta contener su capacidad de absorción (su gasto interno) y, en ocasiones, actuar
sobre su signo cambiario (devaluación).
• Depreciación/apreciación frente a devaluación/revaluación: se habla de apreciación de una
moneda cuando resulta más cara en términos de otra a través de la propia tendencia del
mercado (en caso de abaratamiento relativo se hablará de depreciación). Por su parte, se
alude a devaluación cuando es una decisión de política económica destinada a reducir el
valor relativo de una moneda (en caso de que la decisión comporte un incremento del valor
de la moneda, se aludirá a revaluación).
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Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y
FRANCISCO MAESO)
9. Orientación bibliográfica
9. ORIENTACIÓN BIBLIOGRÁFICA
Una presentación sumaria y accesible de la balanza de pagos, del significado de los saldos y de
su relación con las magnitudes económicas se encuentra en el excelente manual de P. KRUGMAN,
M. OBSTFELD y M. Meltz Economía Internacional. Teoría y Política, Pearson Educación, Madrid,
2016. Resulta también de interés y accesible la presentación que sobre estos temas realiza J.
TUGORES, Economía Internacional: Globalización e integración regional, McGraw-Hill
Interamericana de España, Madrid, 2006.
Para estudiar la mecánica contable de la balanza de pagos pueden consultarse manuales
sencillos, como el de BELÉN IRÁIZOZ,CÁNDIDO MUÑOZ CIDAD y MANUEL RAPÚNLas Cuentas de la Nación.
Introducción a la Economía Aplicada, quinta edición, Civitas, Madrid, 2016. Cualquiera que sea el
manual que se utilice, conviene manejar la serie de Balanza de Pagos de España, que edita cada
año el Banco de España, ya que en ella se contienen las aclaraciones de tipo metodológico acerca
de los sistemas de registro. A través del siguiente enlace se puede acceder a los datos y
explicaciones
sobre
el
nuevo
sistema
de
la
balanza
de
pagos:
http://www.bde.es/bde/es/areas/estadis/ y eligiendo “Estadísticas del sector exterior”.
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Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y
FRANCISCO MAESO)
10. Enlaces de interés
10. ENLACES DE INTERÉS
- Fondo Monetario Internacional: http://www.imf.org.
- Banco de España: http://www.bde.es.
- Banco de Pagos Internacionales: http://www.bis.org.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
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Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y
FRANCISCO MAESO)
11. Prácticas
11.1. "Desequilibrios exteriores en el marco de la Unión Europea"
11.1. "DESEQUILIBRIOS EXTERIORES EN EL MARCO DE LA UNIÓN EUROPEA"
Proporcione información a los alumnos de la balanza de cuenta corriente de los países de la UE
(que se puede obtener enhttp://ec.europa.eu/eurostat/data/database, seleccionando “Economy
and finance” y luego “Balance of payments – International transactions (BPM6) (bop_6)”),
identifique los países que tienen superávit y aquellos que tienen déficit y discuta con los
alumnos los desequilibrios que se manifiestan en el seno de Europa. Ponga en relación estos
datos con la discusión de los desequilibrios globales que se trata en la Lección y analice su
relación con los problemas de endeudamiento de algunos países manifestados con la crisis.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
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Lección 7. Balanza de pagos, equilibrio externo y tipo de cambio (JOSÉ ANTONIO ALONSO y
FRANCISCO MAESO)
11. Prácticas
11.2. "Análisis de la competitividad vía precios"
11.2. "ANÁLISIS DE LA COMPETITIVIDAD VÍA PRECIOS"
Divida la clase en grupos de dos y asigne a cada grupo un país. Permita que acceda cada uno de
los grupos a la información correspondiente al tipo de cambio efectivo real del país, en su
evolución desde 2000 a 2018 (los datos puede encontrarlos en http://stats.bis.org/bis-statstool/org.bis.stats.ui.StatsApplication/StatsApplication.html) y pídales que hagan una breve
interpretación de la evolución del índice (nominal y real), al objeto de extraer conclusiones
sobre la senda de competitividad vía precios del país en cuestión.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Relaciones Económicas Internacionales
Lección 8. Comercio internacional (MIGUEL CARRERA y DOROTEA DE DIEGO)
1. Introducción
1. INTRODUCCIÓN
Las relaciones comerciales entre los países han crecido en las últimas décadas tanto en
importancia como en complejidad. Buena parte del consumo de un país tiene su origen en países
ajenos, al tiempo que parte de la producción nacional se orienta más allá de las fronteras. Ese
intercambio alcanza en el presente no sólo a bienes acabados y materias primas, sino también a
todo tipo de componentes y tareas de la cadena productiva, haciendo más densa e
interdependiente la red del comercio internacional. La presente Lección pretende ofrecer una
visión agregada de las cuestiones centrales relativas al comercio internacional. La Lección
comienza con los principales argumentos en defensa de la liberalización comercial, tomando en
cuenta tanto sus efectos estáticos como dinámicos. Una de las consecuencias de la inserción
internacional de los países es alentar su progresiva especialización comercial: el siguiente
epígrafe está dedicado a presentar las principales explicaciones tanto de la ventaja comparativa
como del comercio intraindustrial. La existencia de ventajas derivadas del comercio
internacional justificaría el afán por liberalizar cuanto antes y lo más plenamente los
intercambios: una realidad que, sin embargo, no siempre se observa en los mercados mundiales,
donde abundan gobiernos –el de Trump es uno de ellos- empeñados en la protección de la
producción nacional. Para explicar esta relación contradictoria, se estudiarán los efectos
económicos de la protección y de los acuerdos de integración económica, tratando de entender
su extendida presencia en la economía internacional. A continuación, se presenta el marco
normativo del comercio internacional, con un especial énfasis en el papel de la OMC en el
proceso de liberalización multilateral de los intercambios, además de la presencia de esquemas
regionales de integración que van más allá de la liberalización del marco OMC. Posteriormente,
se estudiarán los rasgos básicos que presenta el comercio internacional, analizando sus
tendencias, composición y orientación geográfica. Después se explican las ventajas y la
especialización de los países tanto en su vertiente interindustrial como intraindustrial y en
ambos casos se resaltarán las diferencias entre los países desarrollados y los países en
desarrollo. También, se analizará el papel de la empresa en los mercados internacionales, como
agente exportador e importador de bienes y servicios, y se estudiará la fragmentación de la
producción en distintas tareas ejecutadas por diversas empresas ubicadas en diferentes países,
formando cadenas globales de valor. El último epígrafe se dedica a recapitular las principales
ideas expuestas a lo largo de la Lección.
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internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
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Lección 8. Comercio internacional (MIGUEL CARRERA y DOROTEA DE DIEGO)
2. Teoría del comercio: liberalización y protección
2.1. Teoría de la liberalización. Beneficios del comercio
2.1. TEORÍA DE LA LIBERALIZACIÓN. BENEFICIOS DEL COMERCIO
La teoría del comercio explica que la apertura al comercio internacional genera beneficios claros desde el punto de vista de la asignación de recursos
para cuantos participan en el intercambio: permite que cada cual se especialice en aquello que mejor hace en términos comparados. Estos beneficios,
generalmente considerados como estáticos, se obtienen siempre que los países implicados valoren de manera distinta sus producciones, es decir,
siempre que los precios relativos de los distintos bienes antes del comercio sean disímiles. Estas diferencias de valoración pueden surgir de diferentes
dotaciones de factores, de diferencias tecnológicas o de simples discrepancias en los gustos de los consumidores.
Haciendo balance, la apertura al comercio provoca: i) un desplazamiento en el uso de los factores de producción a favor del bien en el que se tiene
ventaja comparativa, lo que implica modificar la producción; ii) un cambio en el punto de consumo, derivado de las mayores posibilidades de elección
que brinda el intercambio; y iii) un incremento del comercio internacional, al no coincidir de forma obligada lo producido con lo consumido. Además,
el comercio permite incrementar los niveles de bienestar del país, ya que le permite acceder a un punto de consumo que se encuentra fuera de la
curva de posibilidades de producción del país, alcanzando un nivel de bienestar que le sería imposible si hubiese permanecido cerrado: son los
beneficios estáticos del comercio (Recuadro 1).
Recuadro 1
Gráfico 1.– Efectos de la apertura al comercio
Supóngase una economía con solo dos bienes, M y E, una frontera de posibilidades de producción NN' y una relación de precios internos
que viene dada por la pendiente de la recta Pi. En ausencia de comercio, esta economía producidiría en el punto A, donde la relación de
precios interna es tangente a la curva de posibilidades de producción: en ese punto coinciden la relación marginal de sustitución y la
relación de precios entre los bienes. Dado que es una economía cerrada, ese mismo punto A sería el de consumo obligado para la sociedad.
Supóngase ahora que el país liberaliza completamente sus intercambios con el resto del mundo, con lo que la nueva relación de precios que
regirá en la economía será la propia del mercado internacional, que viene dada por la pendiente de la recta ST: de la comparación con Pi se
deriva que el país tiene ventaja relativa en el bien E (lo produce, en términos de M, más barato que el mercado internacional). Con esa
nueva relación de precios el país produciría en F, es decir, aumentaría la producción de E (el bien en que tiene ventaja) y disminuiría la de
M (el bien en el que tiene desventaja). Además, como consecuencia de la apertura al comercio, el punto de consumo no tiene por qué
coincidir con el punto de producción: el país puede comprar aquello que le falta a cambio de vender lo que le sobra. Para que ese comercio
esté en equilibrio, el consumo debe situarse en algún punto de la recta de precios relativos internacionales (ST) que pasa por el punto de
producción (F). De hecho, el país elegirá aquel punto (H) que sea tangente a una curva de indiferencia (U0), porque es en el que obtiene un
mayor nivel de utilidad. Como consecuencia, deberá exportar FC del bien E a cambio de importar CH del bien M. Es decir, tras la apertura,
el país cambia su asignación productiva, incrementa el comercio y eleva tanto su nivel de consumo como el de utilidad al que puede
acceder.
Nótese, no obstante, que en este análisis se han asumido ciertos supuestos simplificadores: se trata de un país pequeño y, por tanto, precio
aceptante en el mercado internacional; se supone que en los mercados rige la competencia perfecta y no existe movilidad de factores a
escala internacional, aunque la movilidad es plena dentro de las fronteras nacionales. En la realidad, el comercio genera costes de ajuste en
forma de personas desempleadas y empresas que cierran, ya que la movilidad de los factores es imperfecta entre sectores. Esto da lugar a
que, aunque el balance global del comercio en términos de bienestar sea positivo, en el corto plazo genere ganadores y perdedores. En
Estados Unidos algunos estados como Ohio, Michigan, Pensilvania y Wisconsin, donde ha sido particularmente importante la destrucción
de empleo manufacturero derivado de la competencia de los productos importados de México y China, inclinaron la balanza a favor de las
propuestas proteccionistas de Trump.
Además de los beneficios de tipo estático, el comercio puede provocar beneficios dinámicos, que se pueden sostener en el tiempo, en forma de
mayores tasas de crecimiento, como resultado de mejoras de eficiencia en el uso de los recursos productivos. Estas ganancias dinámicas pueden ser
aún mayores que las estáticas y tienen su fuente en tres factores básicos: en primer lugar, la posibilidad de aprovechar más plenamente las
economías de escala, a través de las ventajas que otorga un mercado ampliado; en segundo lugar, el incremento de la competencia que la apertura
internacional provoca, obligando a las empresas a ser más eficientes y propiciando precios más bajos, un aumento en la variedad de bienes ofertados
y mejoras en la calidad de los productos; y, en tercer lugar, la posibilidad de acceso a las tecnologías más innovadoras existentes en el mercado
internacional, adquiriendo las patentes o los bienes de equipo que las transmiten.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Relaciones Económicas Internacionales
Lección 8. Comercio internacional (MIGUEL CARRERA y DOROTEA DE DIEGO)
2. Teoría del comercio: liberalización y protección
2.2. Teoría de la protección
2.2. TEORÍA DE LA PROTECCIÓN
A pesar del rigor analítico y la elegancia formal de los modelos del comercio, en la práctica los países han seguido aplicando políticas proteccionistas
con el fin de amparar sus industrias. Para ello recurren tanto a los aranceles, que son impuestos sobre el valor de las mercancías importadas, como a
otros instrumentos de política comercial, como son las barreras no arancelarias (BNA). Como consecuencia de estas medidas de protección se eleva el
precio de los productos importados, permitiendo que la producción nacional, menos eficiente, pueda competir con las importaciones: como
consecuencia, se tenderá a incrementar la producción nacional y se promoverá una reducción de las importaciones. Aunque la protección ampara la
producción nacional, genera también costes, tanto en términos de bienestar de los consumidores, ya que tendrán que pagar unos precios más
elevados, como en términos de eficiencia agregada de la economía (Recuadro 2).
A pesar de estos costes, una de las explicaciones de la persistencia de las políticas proteccionistas, y de su aumento en los momentos de crisis, reside
en la gran asimetría existente entre la concentración de los beneficios que obtienen los favorecidos por la protección y la dispersión de los costes que
padecen los perjudicados. Los beneficiados por la protección –grupos empresariales y trabajadores de los sectores protegidos– suelen ser pocos y, por
tanto, muy conscientes de los beneficios que obtienen con la reserva del mercado nacional. Los perjudicados –los consumidores–, por el contrario, son
muchos, pero cada uno en pequeña cuantía y, por tanto, con poco incentivo para movilizarse contra la protección.
Asimismo, se han esgrimido motivos a favor de la protección temporal con el fin de mejorar las condiciones para afrontar la competencia
internacional. Se trata de argumentos como el de la industria naciente (proteger temporalmente a una industria durante sus primeras fases hasta que
pueda competir en entornos más abiertos) o la protección estratégica (apoyo a una industria nacional para que mejore su posición en un mercado
internacional de carácter oligopolista, como la aeronáutica, por ejemplo).
Recuadro 2
EFECTOS DE LA PROTECCIÓN
Los efectos de la protección pueden entenderse a partir del siguiente gráfico donde se representa el mercado de un bien en un país antes y
después de instaurar medidas proteccionistas (dado que se aísla un mercado, el análisis adopta un enfoque de equilibrio parcial). Se parte
de una situación de libre comercio en la que el precio interno viene dado por el precio mundial Pm, en la que los productores locales
venden Q1, los consumidores locales consumen Q4 y se importa Q4–Q1.
Gráfico 2. Efectos estáticos de la protección
Si se introduce un arancel t que eleva el precio interno del bien respecto al precio internacional, los productores nacionales aumentan su
producción hasta Q2 y disminuye el consumo hasta Q3; de modo que las nuevas importaciones serán Q3–Q2. Los ciudadanos del país que
introduce la protección pierden parte del excedente del consumidor (a + b + c + d). El área a pasa a ser excedente de los productores locales,
el área c va al Estado como recaudación arancelaria, por lo que ambas suponen pérdidas de los consumidores que van a parar a otros
agentes económicos del país. Sin embargo, las áreas b y d suponen pérdidas irrecuperables de eficiencia, motivadas por la caída de la
demanda y por la sustitución de producción extranjera más barata por producción nacional más cara.
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3. El marco normativo del comercio internacional y la integración regional
3.1. El marco multilateral
3.1. EL MARCO MULTILATERAL
Desde julio de 2016 un total de 164 países, que suponen casi el 95 por 100 de la población mundial, forman parte de la Organización Mundial de
Comercio, asumiendo un compromiso con la liberalización de sus intercambios comerciales. La OMC tiene sus raíces en el Acuerdo General sobre
Aranceles y Comercio (GATT) creado en 1948 para impulsar la liberalización del comercio en un marco multilateral. El GATT nació con 23 países y su
objetivo era conseguir unas relaciones comerciales más libres, con menores niveles de protección, basadas en la reciprocidad (es decir, en las
reducciones arancelarias mutuas) y en la eliminación de los tratos discriminatorios, intentando que las normas fueran comunes para todos los
firmantes. Una pieza fundamental en este Acuerdo fue la cláusula de la nación más favorecida, que obligaba a que toda concesión otorgada por uno de
los firmantes a otro de los socios debía extenderse automáticamente al resto de los firmantes. A través de esta cláusula se evitaba la existencia de
tratos discriminatorios que rompiesen la homogeneidad de los tratamientos en el mercado internacional.
No obstante, la complejidad del comercio internacional hizo que se admitiesen excepciones a esta cláusula. Una de ellas se relaciona con la promoción
de los procesos de integración regional: el GATT primero y luego la OMC admiten que, bajo ciertas condiciones, los países inmersos en un proceso de
integración formal (una Unión Aduanera, por ejemplo) se concedan tratamientos especiales que no se extiendan a terceros países. La segunda
excepción admitida tiene que ver con el tratamiento de los productos procedentes de países en desarrollo, que pueden ser objeto de rebajas
arancelarias no recíprocas al objeto de favorecer sus capacidades exportadoras. Para que tal ventaja sea autorizada, debe tener un carácter
generalizado (o no discriminatorio) respecto a los países en desarrollo beneficiados: nacen así los llamados Sistemas de Preferencias Generalizadas
(SPG) que, a instancias de la UNCTAD, pusieron en vigor los países desarrollados en el entorno de los años setenta.
Para entender la eficacia del GATT en su apuesta liberalizadora conviene aludir al carácter abierto y multilateral de sus procesos de negociación: las
llamadas Rondas Negociadoras. Se trata de reuniones en las que participan el conjunto de los países firmantes del Acuerdo para concertar las rebajas
arancelarias con carácter obligado para todos. Ocho Rondas Negociadoras se celebraron entre 1947 y 1994 en las que se fue avanzando en la
reducción de aranceles, a la vez que se ampliaba el abanico de productos considerados y el número de países firmantes de los acuerdos, desde 23 en
la primera a 123 en la última. Se calcula que el arancel medio de los países firmantes del GATT ha pasado del 40% tras la Segunda Guerra Mundial a
un 5% en la actualidad. En la última ronda, la llamada Ronda Uruguay del GATT, celebrada entre los años 1986 y 1994, se acordó la creación de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) como organización permanente, con un estatuto similar a otras instituciones multilaterales como el Banco
Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
La OMC, por tanto, es una institución multilateral con sede en Ginebra en la que se establecen las normas que rigen el comercio internacional,
tratando de contribuir a la creación de un entorno comercial más libre y con igualdad de condiciones para todos sus miembros. Las principales
funciones de la Organización Mundial del Comercio son: administrar y aplicar los acuerdos comerciales multilaterales y plurilaterales que componen
la OMC, servir de foro para las negociaciones comerciales multilaterales y tratar de solucionar las diferencias comerciales. El principal órgano de la
OMC es la Conferencia Ministerial, que está compuesta por representantes de todos los países miembros y que debe celebrarse al menos una vez cada
dos años. La última de las celebradas lo ha sido en Buenos Aires, en 2017, estando prevista la siguiente en Astana (Kazajistán), en diciembre de 2019.
En una de esas Conferencias, la celebrada en Doha, en 2001, se acordó lanzar una nueva Ronda de negociaciones, la primera de la OMC, con el
propósito de promover cambios en la regulación del comercio más sensibles a las necesidades de los países en desarrollo. Por este motivo, a la agenda
de trabajo de esta Ronda de negociación se le dio el nombre de Programa de Doha para el Desarrollo, cuya conclusión estaba prevista para el inicio del
año 2005. Lo cierto, sin embargo, es que ese objetivo no se alcanzó y las negociaciones permanecen todavía abiertas en 2019. El Programa de Doha
contenía la liberalización de los mercados agrícolas y otros aspectos relacionados con el papel que el comercio puede tener como motor de
crecimiento de los países en desarrollo. Tal es el caso, por ejemplo, de la mayor apertura de los mercados desarrollados a aquellos productos
industriales en los que mayores ventajas relativas tienen los países de reciente industrialización, como textiles y vestido; la corrección de la
progresividad arancelaria según se avanza en el estado de elaboración del producto, que penaliza la radicación de los procesos de transformación de
los bienes primarios en los países del Sur; o la desaparición de crestas arancelarias, es decir, de elevados aranceles en aquellos productos en los que
los países en desarrollo son competitivos. La Ronda Doha lleva varios años paralizada, pero en la Conferencia de Bali en 2013 se logró un acuerdo
para la facilitación del comercio, que consistía en la simplificación de los trámites burocráticos en las aduanas para hacer más rápido y transparente
el comercio de bienes. Posteriormente, en la Conferencia de Nairobi, en 2015, se tomaron una serie de Decisiones sobre la agricultura, el algodón y
cuestiones relacionadas con los países menos adelantados, entre las que se incluye el compromiso por parte de los países desarrollados de eliminar
las subvenciones a la exportación de productos agropecuarios a fines de 2020, mientras que, a su vez, los países en desarrollo deberán eliminar los
subsidios a fines de 2023. En la última conferencia, celebrada en Buenos Aires a finales de 2017, hubo ciertos avances como no imponer derechos de
aduana al comercio electrónico y medidas para que las pequeñas economías puedan participar en el sistema internacional de comercio.
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3. El marco normativo del comercio internacional y la integración regional
3.2. La integración regional
3.2. LA INTEGRACIÓN REGIONAL
Aunque la mayoría de los países del mundo forma parte de la OMC, algunos consideran insuficiente el nivel de apertura ofrecido por este marco
multilateral y promueven esquemas de integración comercial con un grupo de países, cuyos miembros se conceden entre sí tratamientos
preferenciales o de plena liberalización. Lo que resulta, en este caso, es un proceso de liberalización selectiva: se reducen (o eliminan) los aranceles
con los países socios y se mantienen, o al menos no se eliminan, los que afectan al resto del mundo, que vienen marcados por las negociaciones
multilaterales (Recuadro 3).
Existen diversas modalidades de integración. Los acuerdos preferenciales suponen la concesión de ventajas no recíprocas a productos originarios de
países en desarrollo. Uno de los ejemplos más relevantes en cuanto a su alcance es el Sistema de Preferencias Generalizadas. Una zona de libre
comercio consiste en la eliminación de los aranceles entre los países miembros, manteniendo cada uno su propia política comercial respecto a
terceros países. Un ejemplo sería el NAFTA, en el que participaban Canadá y México junto a Estados Unidos, desde enero de 1994 y que ha sido
renegociado en 2018 y ahora se llama USCMA. Una unión aduanera implica la eliminación de los aranceles al comercio de mercancías entre los países
miembros y el establecimiento de un arancel exterior común frente a terceros. La Unión Europea contiene una unión aduanera en su interior, pero
ha ido avanzando hacia fórmulas de mayor integración. Un mercado común es un acuerdo de integración que permite la libre circulación no solo de
mercancías, sino también de servicios y factores de producción (capital y trabajo). Por su parte, una unión económica incluye normalmente a un
mercado común, pero supone también un notable grado de coordinación, aproximación o unificación de las políticas públicas. Por último, cuando se
establece, además, una moneda común, se hablará de una unión monetaria. El ejemplo de unión económica y monetaria más extenso en cuanto al
potencial económico de los países que la componen es la zona euro de la Unión Europea.
Pues bien, el crecimiento del comercio internacional ha estado acompañado por una proliferación de acuerdos de integración económica. En enero de
2019 la Organización Mundial del Comercio contabilizaba 469 notificaciones de acuerdos de integración económica en vigor sobre mercancías o
servicios. Eliminando la doble contabilidad de acuerdos de mercancías y servicios resulta un total de 292 acuerdos: 149 de bienes y servicios, 142 solo
de bienes y 1 solo de servicios. En realidad, el número de grupos regionales es de 38, siendo el resto, principalmente, acuerdos bilaterales entre países
o entre grupos regionales y países individuales.
La integración económica regional, por asentarse en una liberalización comercial de tipo selectiva, comporta una excepción a la cláusula de nación
más favorecida. Tal como se ha adelantado, la propia OMC tiene previstas las condiciones que deben cumplir estos acuerdos para ser autorizados:
como norma general la liberalización comercial interna debe abarcar a la práctica totalidad de los productos y el nivel medio de protección resultante
no debe ser, en su conjunto, superior al vigente con anterioridad. Se supone que la integración conduce a una ventaja mutua al comercio entre los
socios, a costa de terceros países (Recuadro 3)
La Unión Económica y Monetaria en Europa constituye el ejemplo más avanzado de integración económica regional, donde no solo se establecieron
las bases de una unión aduanera, sino también las propias de un mercado común y, aunque parcialmente, de una unión económica. Existen diversas
políticas que han sido ya transferidas de los gobiernos nacionales al marco compartido de la Unión Europea. Sin duda, la más importante es la
correspondiente a una moneda única, el euro, que en el año 2019 es utilizada como propia en 19 países miembros. Los efectos de dicho proceso
trascienden a aquellos vinculados con la liberalización de los mercados de bienes y servicios. Por un lado, se facilitan las relaciones económicas
mutuas a través de una reducción de los costes de transacción y se potencia la proyección internacional del conjunto; pero, por otro lado, se debe
disponer de los mecanismos económicos e institucionales (movilidad de factores y unidad fiscal) para garantizar que se pueden afrontar shocks
asimétricos sin que se ponga en riesgo el conjunto de la Unión Monetaria. La experiencia de la crisis de 2008-2013 revela que la UEM estaba lejos de
disponer de esos requisitos, que en parte hubo de ir construyendo a lo largo de la crisis (véase Lección 10).
Recuadro 3
EFECTOS DE LA INTEGRACIÓN
El análisis gráfico de los efectos estáticos vinculados al establecimiento de un acuerdo de integración comercial puede ser abordado a
través de un modelo con tres países. Supóngase que A es el país de referencia, B es su socio (o socios) en el acuerdo de integración y C el
resto del mundo. En el gráfico adjunto el equilibrio en autarquía en el mercado de A se alcanzaría en el punto de corte de las curvas OA y
DA, a un precio superior a las importaciones originarias de B (PB) o de C (PC), siendo estas últimas más baratas. Antes de la entrada en
vigor del acuerdo, supóngase que existía un arancel ad valorem igual a t, de forma que los productos originarios del proveedor más
eficiente (C) salen de la aduana con un precio PC (1+t). De este modo, en la situación inicial, el país A importaba la cantidad Q4–Q3 del resto
del mundo. Estas mercancías se importaban a un precio PC, pero debían abonar unos derechos aduaneros por un importe global igual a
c+e. La producción interna era Q3 y los consumidores adquirían Q4 a un precio PC (1+t).
Gráfico 3. Creación y desviación de comercio
Una vez establecida la zona de libre comercio o la unión aduanera pueden realizarse importaciones originarias de B libres de aranceles a
un precio PB, que es inferior a PC (1+t), suponiendo que se mantiene el mismo tipo arancelario. Como consecuencia, los consumidores
amplían su excedente (a + b + c + d) y algunos productores nacionales se ven desplazados: es el denominado efecto producción dentro de la
creación de comercio, y su magnitud sería Q3–Q2. Además, las importaciones originarias del resto del mundo serían suprimidas, puesto que
ahora se adquieren a B, por lo que hay un efecto de desviación de comercio representado por la cantidad Q4–Q3. Por último, al haberse
reducido los precios, los consumidores responden incrementando su demanda hasta Q5, de modo que hay un efecto consumo dentro de la
creación de comercio, equivalente a la cantidad Q5–Q4.
Los efectos estáticos de una integración comercial se suelen agrupar en torno a dos factores de cambio: la creación de comercio y la
desviación de comercio. La creación de comercio comporta una mejora en la eficiencia, ya que supone la sustitución de productos
nacionales más caros por productos más baratos procedentes del exterior: es decir, la producción nacional disminuye aumentando las
importaciones y el consumo. La creación de comercio es normalmente interna al área de integración. No obstante, dependiendo de cómo se
establezcan en el esquema de integración los aranceles respecto a terceros países, cabe la posibilidad de que se produzca creación externa
de comercio, es decir, que la sustitución de los productores nacionales no se haga a favor de los socios, sino de los productores del resto del
mundo. Por su parte la desviación de comercio comporta un retroceso en los niveles de eficiencia agregada de la economía, por cuanto se
sustituyen importaciones más baratas de países no miembros por importaciones más caras de los países socios. Al tener la desviación de
comercio efectos contrarios al bienestar, la integración comercial puede tener, bajo ciertas circunstancias, un impacto global negativo para
los países integrantes; no obstante, en un entorno de economías cada vez más abiertas los efectos de la desviación de comercio son cada vez
menores.
Los efectos dinámicos son aquellos que alteran el potencial de crecimiento económico de forma permanente, diferenciándose de los efectos
estáticos, que son cambios que se manifiestan en el corto plazo. Los efectos dinámicos de la integración son similares a los mencionados
para el comercio internacional y se basan en las ventajas de producir para mercados más amplios y de activar el clima de competencia en
el que operan las empresas. En general estos efectos suelen ser positivos, e incluso de mayor alcance que los efectos estáticos.
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4. Evolución agregada del comercio mundial
4. EVOLUCIÓN AGREGADA DEL COMERCIO MUNDIAL
La evolución agregada del comercio da cuenta de los efectos generados por los procesos de liberalización comercial a los que se aludió en los
epígrafes precedentes. Hay tres grandes tendencias que se aprecian en la evolución de las cifras agregadas del comercio, a partir de la segunda mitad
del siglo XX. La primera, es la existencia de un proceso de apertura gradual de la economía mundial que se manifiesta en una expansión del comercio
a una tasa superior al crecimiento de la producción mundial (Cuadro 1). Desde 1950 hasta 2017, las exportaciones mundiales crecieron a una tasa
media anual en términos reales de un 5,5%, en tanto que la de la producción solo alcanzó un 3,7%. En la explicación de este proceso ha jugado un
papel crucial la progresiva liberalización de los intercambios comerciales, tanto de bienes como de servicios, que hemos visto anteriormente, y que
permitieron continuas rebajas de los aranceles y de otras barreras no arancelarias al comercio. A esto hay que añadir el cambio experimentado en el
tono dominante de las políticas económicas a partir de los años ochenta, mucho más confiado en las ventajas que se derivan de la apertura
internacional.
Este proceso puede medirse con un indicador simple como el coeficiente de apertura, que es el resultado de dividir la suma de exportaciones e
importaciones de bienes y servicios de un país por su PIB. Para el conjunto de la economía mundial, este cociente ha pasado de un 23% en 1960 a un
36% en 1985 y a un 56% en 2016 (Gráfico 4), con un máximo de 61,5 en 2008. Desde esa última fecha el comercio ha crecido de una manera más lenta,
dando lugar a lo que algunos han llamado Slowbalization: las economías siguen abiertas a los intercambios, pero se ha ralentizado mucho la
expansión del comercio, que sólo creció un 0,7 anual en términos reales en el periodo 2008-2017. Entre los factores que explican este enfriamiento
estarían el final del proceso de abaratamiento del transporte, la progresiva mayor importancia de los servicios (que son relativamente más difíciles de
comerciar) en los países más ricos, las guerras comerciales desatadas por el presidente Trump de Estados Unidos o los cambios legislativos
proteccionistas hacia el comercio y las inversiones en algunos países.
Gráfico 4. Evolución de la apertura de la economía mundial, 1960-2017 (porcentaje de la suma de exportaciones e importaciones de bienes y servicios
sobre el PIB)
Fuente: Elaboración propia a partir de Banco Mundial (2019), World Development Indicators, base de datos on-line disponible en la web
http://databank.worldbank.org/.
Cuadro 1. Tasas de crecimiento de la producción y el comercio mundial de bienes, 1950-2017 (variación porcentual anual, en términos reales)
Comercio
Periodo
Comercio Total
Productos agrícolas
Productos de industrias
extractivas
Manufacturas
Producción
1950-1973
7,7
4,1
7,5
9,2
5,1
1973-1982
2,7
3,1
-2,0
4,9
2,9
1982-2008
5,7
3,2
3,6
6,6
3,2
2008-2017
0,7
1,0
0,4
0,8
0,7
1950-2017
5,5
3,5
3,8
6,7
3,7
Fuente: Elaboración propia a partir de OMC (2018) World Trade Statistical Review 2018).
Una segunda característica dentro del comercio de bienes es el mayor dinamismo en el largo plazo del comercio de manufacturas respecto al de
materias primas. En concreto, el crecimiento de las exportaciones de manufacturas (6,7%) es superior al de la media del comercio mundial (5,5%) y
casi duplica el alcanzado por las exportaciones de materias primas (un 3,5% para los productos agrícolas y un 3,8% para los minerales). Esta
tendencia dispar explica el retroceso relativo que las materias primas han tenido en las corrientes de comercio mundial (Gráfico 5). Mientras que en
1950 las materias primas suponían el 60% del comercio mundial, en la actualidad su peso es el 25%, tras haber estado en la década de los años 90
incluso por debajo de ese valor. Una de las causas de esta tendencia es el dispar valor de las respectivas elasticidades-renta, que es inferior en el caso
de los productos primarios (agrícolas y minerales) a la de los productos manufacturados: como consecuencia, a medida que aumenta la renta
mundial, la demanda de productos manufacturados crece más rápidamente que la de los productos primarios.
No obstante, entre 2003 y 2013 asistimos a una etapa de elevados precios de las materias primas, tanto de alimentos (como la soja) como, aún con más
intensidad, de productos energéticos y minerales, que permitió que, en términos nominales, el peso de estos productos en el comercio superara el
30%. En el origen de esa etapa se encuentra, además de otros factores, el fuerte impulso de la demanda de grandes países con mercados emergentes y
dinámicos, en particular China e India. Sin embargo, desde 2014 se aprecia una caída de los precios de estos productos que ha sido especialmente
marcada en el caso del petróleo.
Gráfico 5. Comercio mundial por productos, 1950-2017 (porcentajes)
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la OMC (varios años)
Una tercera característica es la creciente importancia del intercambio de servicios. La progresiva liberalización de los servicios financieros, del
transporte aéreo y de las telecomunicaciones, entre otros, ha dado lugar a un importante incremento en las transacciones en estos subsectores, que
vienen a sumarse a otras más tradicionales como las de servicios turísticos, de transporte internacional (marítimo y aéreo) o de seguros. En 2017 las
exportaciones de servicios supusieron el 22,3% de las exportaciones mundiales, excluyendo el comercio intra-EU. Los principales exportadores de
servicios fueron, por este orden: la Unión Europea, Estados Unidos, China, la India, Japón y Singapur, que en conjunto representan el 63,1% de las
exportaciones mundiales.
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5. La especialización comercial
5.1. La especialización interindustrial: la ventaja comparativa
5.1. LA ESPECIALIZACIÓN INTERINDUSTRIAL: LA VENTAJA COMPARATIVA
Adam Smith, al que se considera fundador de la Economía, dedicó buena parte de su principal obra económica a la defensa del libre comercio entre
las naciones, pero fue David Ricardo quien expuso una justificación más acabada de ese objetivo. En concreto, sugirió que los países debían
especializarse en la producción y exportación de los bienes que comparativamente produjesen con una mayor eficiencia. Es decir, cada país debía
especializarse en aquel bien cuyo coste, en relación al coste de los otros bienes, fuera más bajo que en los países con los que compita. Este es el
fundamento de la ventaja comparativa.
Tanto los trabajos de Adam Smith como los de Ricardo fundamentan las ventajas comerciales en la existencia de diferencias en los precios de los
bienes entre países, que asocian a niveles de eficiencia relativa igualmente distintos. Más adelante, los economistas suecos Heckscher y Ohlin (H-O)
hicieron descansar la explicación del comercio en la diferente dotación relativa de factores (capital y trabajo) de las economías y en la intensidad,
igualmente diversa, con que esos factores son combinados en la producción de cada uno de los bienes. Así, un país tendrá un menor coste relativo de
producción en los bienes cuya fabricación requiere proporcionalmente una mayor cantidad del factor relativamente abundante en el país (Recuadro
4).
Recuadro 4
VENTAJA COMERCIAL EN EL MODELO DE HECKSCHER Y OHLIN
Partiendo de un mundo compuesto por dos países, dos bienes y dos factores de producción (trabajo y capital), la argumentación de H-O
puede ser sintetizada en las siguientes cuatro proposiciones:
• Los países tienen una dotación relativa de factores distinta, de tal forma que en un país abunda el trabajo (en relación al capital) y en el
otro el capital (en relación al trabajo). Hay que tener en cuenta que el análisis se realiza en términos relativos y no absolutos, es decir, se
comparan dotaciones relativas de los dos países objeto de comercio.
• Se supone que cada uno de los bienes se produce utilizando una combinación diferente de factores. De la comparación de ambos procesos
productivos resultará que uno de los bienes será más intensivo en trabajo (en relación al otro bien) y el otro necesariamente más intensivo
en capital. De nuevo, aquí lo que se comparan son intensidades relativas de factores y no consumos absolutos.
• Se considera que la estructura relativa de remuneración a los factores de producción en cada uno de los países debe ser distinta, de
acuerdo con la dotación respectiva. Ha de suponerse que el factor que, en cada país, sea relativamente más abundante será
comparativamente más barato.
• Por último, como los costes de los factores son diferentes, los bienes finales tendrán precios relativos distintos en cada uno de los países,
siendo menor el precio relativo del bien que utiliza intensivamente el factor en el que el país está relativamente mejor dotado, ya que se
supone que ambos países usan la misma tecnología.
Por ello y, de acuerdo con la hipótesis H-O, las economías tenderán a especializarse en aquellos bienes que utilizan de manera intensiva (en relación
al otro bien) el factor de producción en el que el país está relativamente (en relación al otro país) mejor dotado. Así, por ejemplo, Bangladesh, que
tiene abundancia de mano de obra, exportará bienes que utilicen de manera intensiva trabajo en su fabricación, mientras que importará maquinaria
industrial fabricada utilizando intensivamente capital.
Obsérvese que todas las teorías comentadas presuponen que el comercio conducirá a una especialización contrastada, de modo que, en cada país, la
composición de las exportaciones diferirá de la propia de las importaciones. A este tipo de especialización se la denomina interindustrial. Conocer a
priori el perfil de especialización interindustrial de un país obligaría a explorar las estructuras de costes relativos previas al comercio de los diversos
sectores, lo que no resulta fácil. Por este motivo, para analizar este aspecto se suele recurrir a indicadores de la ventaja comercial revelada, que
permiten aproximaciones a la especialización de un país a partir del análisis de su comercio, considerando que las exportaciones expresan ventajas
comerciales y las importaciones desventajas (Recuadro 5).
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5. La especialización comercial
5.2. La explicación de la especialización intraindustrial
5.2. LA EXPLICACIÓN DE LA ESPECIALIZACIÓN INTRAINDUSTRIAL
El modelo de Heckscher-Ohlin resulta de gran utilidad para explicar el comercio entre países cuyas dotaciones de factores son muy diferentes, como
es el caso de las transacciones entre los países desarrollados y los países en desarrollo, pero no consigue explicar adecuadamente el comercio entre
países con similares dotaciones de factores y un tercio del comercio mundial se produce todavía entre los países desarrollados, que tienen dotaciones
de factores relativamente próximas. Además, una parte importante de los intercambios entre estos países se conforma como un comercio cruzado en
el seno de un mismo sector, dando lugar a lo que se conoce como comercio intraindustrial. En estos casos la hipótesis H-O tiene dificultades para
constituirse en el marco explicativo de los intercambios.
En principio, cabe distinguir dos tipos de comercio intraindustrial (CII), dependiendo de si esos bienes de un mismo sector están diferenciados
verticalmente, en función de la calidad de las variedades, o diferenciados horizontalmente, cuando son productos de similar calidad que se diferencian
en alguna otra característica como, por ejemplo, las marcas. Así, dentro del comercio cruzado de automóviles entre España y sus socios comerciales
de la UE se consideraría CII vertical la exportación de un utilitario de gama baja y la importación de coches de alta gama, como los BMW o los Audi.
En cambio, sería CII horizontal la exportación de un utilitario de marca Volkswagen y la importación de uno Fiat procedente de Italia. Los productos
diferenciados verticalmente se producen con tecnologías y a partir de contenidos factoriales distintos, en tanto que los diferenciados horizontalmente
utilizan similares tecnologías e idénticas combinaciones de factores. Mientras que una transformación de la teoría de H-O podría explicar el primer
tipo de intercambios intraindustriales, dicha teoría no resulta adecuada para dar cuenta del segundo tipo de transacciones.
El intento de dar explicación al CII, especialmente del diferenciado horizontalmente, condujo a una renovación de la teoría del comercio en la que
participaron autores como el premio Nobel Paul KRUGMAN. La explicación del comercio intraindustrial remite a un mundo en el que existen
rendimientos crecientes en la producción, empresas que pueden diferenciar sus productos y consumidores con una preferencia por la variedad. Las
economías de escala, esto es, la reducción de los costes medios a medida que aumenta la producción fomenta que las empresas concentren
geográficamente su producción. A su vez, tratan de diferenciar sus productos con respecto a los de las competidoras con el fin de mantener cierto
poder de mercado, segmentando la demanda. Esto será posible si los consumidores tienen gustos diferentes, de tal forma que perciben los productos
como distintos (ya sea a través de la publicidad o de diferencias en calidad), a pesar de que se trate de variedades diferentes de un mismo bien. En ese
caso, es posible la existencia de comercio intraindustrial: basta para ello con suponer que no exista entera correspondencia entre las preferencias de
los consumidores y las variedades producidas en el marco del territorio nacional.
La especialización intraindustrial no se puede captar a través de los indicadores habituales de ventaja comercial revelada: por este motivo se
propusieron indicadores específicos para captar la intensidad del comercio intraindustrial existente en un sector y en el comercio agregado de un
país. En este caso lo relevante no es captar el saldo (o diferencia) entre los flujos de exportación e importación, sino el grado de coincidencia (o
solapamiento) entre esas dos corrientes (Recuadro 5).
Recuadro 5
INDICADORES DE ESPECIALIZACIÓN COMERCIAL
a) Comercio interindustrial
Para medir la especialización interindustrial, es decir, en qué sectores un país tiene ventajas comerciales, se suele recurrir a índices de
ventaja comercial revelada. Estos indicadores están construidos sobre el supuesto de que las exportaciones expresan ventajas comerciales
de un país, mientras que las importaciones revelan carencias o limitaciones. De tal modo que el saldo comercial, debidamente
transformado, puede ofrecer una imagen sintética del balance neto de las ventajas (o desventajas) del sector.
El indicador más común es el Saldo comercial relativo,
donde X y M son las exportaciones e importaciones, respectivamente, y el subíndice i se refiere al sector considerado. El índice varía entre
+100 y –100: en el primer caso solo existen exportaciones y la ventaja comercial es máxima; en el segundo solo existen importaciones y la
desventaja es máxima.
b) Comercio intraindustrial
La medida más utilizada para medir el nivel de comercio intraindustrial (CII) es el índice de Grubel y Lloyd, que se calcula con la siguiente
fórmula:
donde X se refiere a las exportaciones y M a las importaciones. El subíndice i hace referencia a cada una de las partidas arancelarias
(productos) en las que se subdivide el comercio. El índice varía entre 0 y 100, tomando el valor 0 en el caso de que todo el comercio sea de
tipo interindustrial (Xi o Mi son igual a cero) y valor 100 si todo el comercio es intraindustrial (Xi = Mi).
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6. Distribución geográfica y especialización comercial
6.1. Distribución geográfica
6.1. DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA
Una primera característica destacable en la distribución geográfica del comercio internacional es la concentración de las transacciones en el entorno
de los países desarrollados y, más recientemente, en ciertos exportadores industriales emergentes, particularmente en Asia. Para que se aprecie el
nivel de concentración de los flujos de comercio, conviene señalar que los diez países de ingresos altos que figuran entre los principales países
exportadores e importadores concentran el 40,8% de las ventas y el 44,4% de las compras mundiales (Cuadro 2). No obstante, en las últimas décadas
se pueden apreciar dos tendencias muy marcadas que están cambiando el panorama del comercio global. Por un lado, crece la cuota de los países en
desarrollo en las exportaciones mundiales. La Organización Mundial de Comercio (OMC) considera como desarrollados a los países de la UE-28,
Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y Nueva Zelanda, mientras que al resto los considera como países en desarrollo. Utilizando este criterio la
OMC destaca que la cuota de los países en desarrollo en el comercio mundial pasó del 30% en 1995 a un 42% en 2016. Especialmente, ha crecido el
comercio de los once países en desarrollo que pertenecen al G-20.
Cuadro 2. Principales países exportadores e importadores de mercancías, 2017 (% de exportaciones e importaciones de cada país sobre el total del
comercio mundial)
Incluyendo el comercio intra-Unión Europea (28)
Países
UE 28
Excluyendo el comercio intra-Unión Europea (28)
Exportaciones
Importaciones
Exportaciones
Importaciones
[32,7]
[31,8]
2
15,2
14,7
China
1
12,8
10,2
1
16,2
12,9
Estados Unidos
2
8,7
13,4
3
11,1
16,9
Alemania
3
8,2
6,5
Japón
4
3,9
3,7
4
5,0
4,7
Países Bajos
5
3,7
3,2
Corea del Sur
6
3,2
2,7
5
4,1
3,4
Hong Kong
7
3,1
3,3
6
3,9
4,1
Francia
8
3,0
3,5
Italia
9
2,9
2,5
Reino Unido
10
2,5
3,6
Bélgica
11
2,4
2,2
Canadá
12
2,4
2,5
7
3,0
3,1
México
13
2,3
2,4
8
2,9
3,0
Singapur
14
2,1
1,8
9
2,7
2,3
Emiratos Árabes
15
2,0
1,5
10
2,6
1,9
Fed. de Rusia
16
2,0
1,3
11
2,5
1,7
España
17
1,8
1,9
Fuente: OMC (2018). Examen estadístico del comercio mundial 2018, en www.wto.org
Si se analiza la participación de las regiones en el comercio mundial hay que destacar, en primer lugar, el creciente el papel de Asia, que ha pasado de
tener una cuota de exportación del 14,9% en 1973 al 34,5% en 2017. Esto se debe, fundamentalmente, a la expansión del comercio de Japón hasta el
final de la década de los 80, del promovido por otros países asiáticos, como Taiwán, Hong Kong, Singapur o Corea del Sur, posteriormente, y ya en los
últimos años al papel creciente de China en el comercio mundial, que le permitió convertirse desde 2009 en el primer exportador mundial de
mercancías. También ganaron cuota los exportadores de petróleo de Oriente Medio, aunque su participación es muy dependiente del precio del
petróleo. Europa mantiene la primera posición a lo largo de todo el periodo considerado, pero con una importante pérdida de cuota de mercado en
los últimos 15 años. También se aprecia la caída de la cuota de América del Norte –particularmente, Estados Unidos– en las exportaciones mundiales.
África y América del Sur y Central, con oscilaciones, redujeron su cuota desde 1973 hasta principios del siglo XXI. También hay que señalar el avance
de los países de la antigua Unión Soviética, que se agrupan en torno a la CEI (Cuadro 3).
Cuadro 3. Cuota de la exportación mundial de mercancías, por regiones, 1973-2017
1973 1983 1993
2003
2017
Europa
50,9
43,5
45,3
45,9
35,0
Asia
14,9
19,1
26,0
26,1
34,5
América del Norte
17,3
16,8
17,9
15,8
13,7
Oriente Medio
4,1
6,7
3,5
4,1
5,0
1,7
2,6
3,0
CEI
América del Sur y Central 4,3
4,5
3
3,1
3,4
África
4,5
2,5
2,4
2,3
4,8
Fuente: Elaboración propia a partir de OMC (2018) World Trade Statistical Review 2018 y de la Base de Datos de la OMC (2019), en www.wto.org
Buena parte del comercio (exportaciones e importaciones) de los países desarrollados tiene lugar entre ellos. El caso más claro son los países de la UE-
28, que enviaron en 2017 casi el 75% de sus exportaciones a otros países desarrollados (un 67,5% se dirige a países de esa misma región y un 7,2% a
otros países desarrollados). Esta concentración del comercio entre países desarrollados, que son países con similares dotaciones de factores (en todos
abunda relativamente el capital) no se ajusta a las predicciones del teorema de Heckscher-Ohlin que hemos visto anteriormente. Si se analiza con
perspectiva, se observa una cierta caída en este tipo de intercambios, en beneficio del que se da entre países en desarrollo: el llamado comercio SurSur. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el comercio Sur-Sur suponía en 1990 solo el 10% del total, en 2017
según la UNCTAD suponía un 25%.
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6. Distribución geográfica y especialización comercial
6.2. Especialización comercial
6.2. ESPECIALIZACIÓN COMERCIAL
El análisis de las exportaciones de los países desarrollados y en desarrollo revela sustanciales diferencias en su especialización (Cuadro 4). Así, las
economías desarrolladas muestran una especialización en productos manufacturados y, además, los niveles de comercio intraindustrial son mayores.
Para 2017, con una desagregación del comercio en 5.374 productos (los del Sistema Armonizado a 6 dígitos), el índice de Grubel y Lloyd del comercio
de la UE-28 fue de 54,2%, muy similar al de Estados Unidos (54,7).
Por el contrario, en la exportación de las economías en desarrollo tienen mayor peso relativo los productos primarios (un rasgo que es tanto más
destacado cuanto menor es el nivel de renta del país en cuestión) y niveles más bajos de comercio intraindustrial. Entre los países de ingresos medios
tenemos valores de comercio intraindustrial de 31,3% para China, un 24,5% para Brasil y un 22,2% para India, mientras que en los países de ingresos
bajos el nivel es aún inferior, como el 6,2% de Madagascar. En concreto, en la exportación de América del Sur y Central tienen especial peso los
productos derivados de la agricultura, y en la de Oriente Medio, CEI y África los productos derivados de la minería y las exportaciones de petróleo.
Ello no obsta para que en países desarrollados, como Estados Unidos y los que forman la Unión Europea, sean importantes las exportaciones de
productos agrícolas, en parte debido a la existencia de mecanismos de estímulo y protección a su sector primario; y tampoco impide que algunos
países en desarrollo revelen alta especialización en las exportaciones de manufacturas, como se verá más adelante.
La tradicional especialización de los países en desarrollo (y, particularmente, los más pobres) en la exportación de bienes primarios ha sido juzgada
como un factor retardatario de su desarrollo, por diversas razones. En primer lugar, los productos primarios están sujetos a una elevada variabilidad
de los precios internacionales, lo que incorpora un factor de incertidumbre en las rentas exportadoras de los países afectados y puede generar
problemas de gestión macroeconómica; en segundo lugar, aunque es objeto de debate, diversos analistas sugieren que los países productores de
bienes primarios sufren un deterioro secular en su relación real de intercambio (es decir, los precios de estos bienes crecen a menor ritmo que los
precios de los productos manufacturados), tesis sugerida inicialmente por el economista argentino Raúl PREBISCH; y, en tercer lugar, la especialización
en productos primarios hace más difícil la acumulación de capacidades tecnológicas que se puedan traducir en incrementos sostenidos de
productividad para el país en cuestión.
Cuadro 4. Distribución de las exportaciones mundiales por regiones de origen y tipos de productos, 2017
Porcentajes
Coeficiente de especialización*
Grupos de países
Total
Agrícolas
Extractivas
Manufacturas
Agrícolas
Extractivas
Manufacturas
Europa
35,0
37,2
18,2
38,3
106
52
110
34,5
23,6
20,3
39,1
68
59
113
13,7
15,5
12,4
13,7
114
90
100
Oriente Medio
5,0
1,3
19,4
2,5
26
385
49
CEI
3,0
3,9
11,3
1,0
133
380
35
América del Sur y
3,4
Central
12,0
7,1
1,4
352
210
40
África
2,3
3,7
7,9
0,9
161
344
38
Total mundo
100,0
100,0
100,0
100,0
100,0
100,0
100,0
Asia
Japón)
(incluido
América
Norte
del
* El coeficiente de especialización se calcula dividiendo la participación de la región en la exportación de un tipo de bienes entre su participación en el
comercio total, y todo ello multiplicado por 100. Los valores superiores a 100 indican especialización en ese tipo de bienes, y los inferiores que la región
depende de las importaciones de estos bienes.
Fuente: Elaboración propia a partir de la Base de Datos de la OMC (2018).
Conocedores de estas dificultades, algunos de los países en desarrollo con mayor éxito en su crecimiento han hecho esfuerzos notables por alterar su
perfil exportador, incrementando el peso de los productos industriales en sus ventas internacionales. Es un fenómeno al que también ha contribuido
la expansión de la inversión extranjera directa, que ha desplazado capacidades productivas a países del mundo en desarrollo. Como consecuencia,
según datos del Banco Mundial las manufacturas supusieron en 2017 el 70,7% de las exportaciones de mercancías en la India, un 80,2% en Turquía,
un 82,1% en México, y un 93,6% en China. De hecho, en el Cuadro 4, el mayor grado de especialización en manufacturas lo tiene Asia, con un 113.
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7. Empresas y comercio internacional
7.1. Heterogeneidad empresarial
7.1. HETEROGENEIDAD EMPRESARIAL
Aunque la teoría del comercio nos habla de la dotación de factores y de las ventajas comerciales de los países, los verdaderos agentes de los procesos
de comercio internacional son las empresas. Los empresarios son los que perciben las oportunidades que aparecen con los procesos de apertura, los
que deciden asumir riesgos y proyectar su empresa hacia mercados internacionales. Por lo demás, si los factores explicativos del comercio fuesen
exclusivamente nacionales, lo que cabría esperar es que todas las empresas del sector en que un país tiene ventajas fuesen, a su vez, competitivas y,
por tanto, exportadoras. No es esto lo que sucede, dado que en los países conviven en un mismo sector empresas que exportan con aquellas que no lo
hacen. De hecho, en todos los países, solo un pequeño grupo de empresas lleva a cabo actividades exportadoras. Dar explicación a este hecho llevó a
una renovación reciente de la teoría del comercio, que descansa en un enfoque más microeconómico y que encontró su planteamiento más
persuasivo en la propuesta elaborada por Marc MELITZ.
Esta propuesta parte de la idea de que en los mercados existe una notable heterogeneidad entre las empresas, que se sostiene en el tiempo. Esa
heterogeneidad se expresa en diversos factores, como el tamaño de las empresas, su nivel tecnológico o su experiencia o grado de implantación en el
mercado, lo que, a su vez, se traduce en niveles de productividad diferenciados entre ellas. Por lo demás, se sabe que acceder a un nuevo mercado,
sea a través de la exportación, sea a través de la inversión, comporta costes que la empresa debe estar en condiciones de asumir. Por este motivo, solo
las empresas más productivas de cada mercado están en condiciones de acceder a los mercados internacionales a través de la exportación; y solo una
parte todavía menor de las más productivas está en condiciones de implantarse en mercados ajenos a través de la inversión.
Uno de los problemas a los que se enfrenta esta nueva teoría es a la limitada información estadística existente sobre el comportamiento de las
empresas: una carencia que solo recientemente se está tratando de compensar. La información disponible, en todo caso, confirma las predicciones de
la teoría. Por ejemplo, el proyecto European Firms in a Global Economy (EFIGE) generó datos sobre empresas de 7 países (Alemania, Francia, Reino
Unido, Italia, España, Austria y Hungría) y sus resultados permiten afirmar que, con alta generalidad, las empresas exportadoras son más grandes,
tienen una mayor productividad, son más rentables, más intensivas en capital humano y más innovadoras que las no exportadoras. El caso español, a
través de la Encuesta sobre Estrategias Empresariales, no hace sino confirmar estas conclusiones, al identificar a la exportadora como una empresa de
mayor tamaño, productividad y capacidad tecnológica que la empresa que opera exclusivamente para el mercado doméstico.
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7. Empresas y comercio internacional
7.2. Cadenas Globales de Valor
7.2. CADENAS GLOBALES DE VALOR
En consonancia con lo anterior, hay que tener en cuenta que, desde los años 80, ha adquirido
creciente relevancia la fragmentación de las cadenas de valor de la producción (concepto
inicialmente propuesto por PORTER). Es decir, el proceso productivo se fragmenta en diversas
tareas y fases que no tienen por qué desarrollarse en un mismo país, ni en una misma empresa.
La existencia de estas Cadenas Globales de Valor (CGV) da lugar al intercambio entre países no
ya de bienes acabados, sino de tareas o fases de la producción de un bien. Esto ha sido posible
gracias a la reducción de los costes en el transporte y los avances en las tecnologías de la
información y las comunicaciones (TIC), que han abaratado los costes de coordinación. Esta
fragmentación ha permitido que empresas ubicadas en los países en desarrollo se incorporen al
proceso productivo de bienes manufacturados, en aquellas tareas donde puedan aprovechar sus
ventajas comparativas (aunque también hay CGV en productos primarios y servicios). Se han
utilizado distintos indicadores para medir la importancia de las CGV en el comercio
internacional, pero el Global Value Chain Development Report, cuya primera edición publicaron
el Banco Mundial, la OCDE y la OMC en 2017, optó por el cálculo del comercio en valor añadido
utilizando las Tablas Input-Output Mundialesque cubren actualmente la producción y el
comercio de 43 países, desde 1995 a 2014, principalmente países desarrollados y economías
emergentes. Con esta herramienta se puede clasificar el valor añadido que se genera en cada
economía en cuatro categorías: 1) el producido y consumido en productos finales dentro de un
país, 2) el producido en un país y consumido en productos finales en otro país (que
correspondería al concepto de exportación tradicional), 3) el producido en un país y utilizado
como consumo intermedio en un proceso productivo que da lugar a un bien final producido y
consumido en un segundo país (que correspondería a Cadenas Globales de Valor simples) y 4) el
producido en un país y utilizado como consumo intermedio en un segundo país, que da lugar a
un bien intermedio o final que, a su vez, es exportado a otro país (que correspondería a Cadenas
Globales de Valor y que implica, al menos, que el valor añadido cruza fronteras dos veces).
Dicho informe muestra que el valor añadido puramente doméstico fue perdiendo peso en el
total en esos 43 países pasando de un 85 a un 79% en el periodo 1995-2008, mientras que
ganaban peso la exportación tradicional (del 6 al 8%), las CGV simples (del 7 al 9%) y las CGV
complejas (del 3 al 5%). Tras la crisis, los datos muestran un estancamiento de este proceso e
incluso una cierta reversión que lleva a un pequeño aumento del valor añadido local, que
recupera el 80%. En cualquier caso, medido en términos de valor añadido, las CGVs suponen dos
tercios del comercio mundial.
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7. Empresas y comercio internacional
7.3. Cadenas globales de valor y desarrollo económico
7.3. CADENAS GLOBALES DE VALOR Y DESARROLLO ECONÓMICO
Se podría pensar que la generación de CGV ofrecen una oportunidad a los países en desarrollo
para mejorar su inserción en el comercio internacional. Sin embargo, los estudios ofrecen una
conclusión menos nítida, con luces y sombras asociadas a ese nuevo fenómeno.
Por una parte, los países que forman parte de las CGV suelen desarrollar más rápidamente
capacidades productivas y exportadoras, creando una posible base para el crecimiento
económico. Esa misma inserción internacional puede propiciar una modernización del parque
empresarial y un desarrollo de ciertas capacidades tecnológicas. Sin embargo, no siempre las
empresas de los países en desarrollo se insertan en las fases más adecuadas de la cadena para
crear valor añadido y generar capacidades tecnológicas. Así, si representamos las cadenas de
valor ubicando en el eje de ordenadas la remuneración de los trabajadores de cada país y cada
actividad y en el eje de abscisas las actividades ordenadas desde las más iniciales de producción,
como I+D o diseño, pasando por la fabricación de componentes, el ensamblado final hasta llegar
a las más cercanas al consumidor, como las de marketing, las comerciales y los servicios al
cliente, encontramos a menudo una curva en forma de U (también llamada smile curve), donde
es frecuente que se reserve a los países en desarrollo las fases que implican tareas más
rutinarias o las que requieren más mano de obra no cualificada. La utilización de estadísticas
del comercio en valor añadido y el marco analítico de las CGV permite obtener una visión de las
implicaciones del comercio que no se puede alcanzar con estadísticas tradicionales. Así, por
ejemplo, las exportaciones de China a Estados Unidos a menudo son parte de procesos
productivos donde empresas multinacionales y trabajadores de Estados Unidos aportan tareas
de alto valor añadido, de I+D y diseño previas a la producción y también tareas de marketing,
transporte, venta y atención al cliente en las fases finales del proceso productivo, a la vez que los
consumidores se benefician de la participación de China en fases intermedias de la producción
realizadas por trabajadores con salarios relativamente bajos.
Al participar en estas cadenas de valor los países y las empresas de países en desarrollo se hacen
también más vulnerables a los ciclos comerciales mundiales, a las guerras comerciales y a las
perturbaciones de oferta que pueden sufrir otras empresas ubicadas en países lejanos a ellas,
pero con las que tienen relación a través del comercio y la fragmentación de la producción. En
suma, la fragmentación de la producción y la creación de cadenas de valor globales comporta
tanto una oportunidad como un desafío para los países en desarrollo: el que prime uno u otro
componente deriva tanto de la naturaleza de la fase de la cadena de valor que se asume como de
la política que se ponga en marcha por parte de las empresas y países implicados.
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8. Recapitulación
8. RECAPITULACIÓN
A partir de la segunda mitad del siglo XX, el comercio internacional ha sido una de las fuerzas
que ha permitido el crecimiento de la renta y del bienestar en el mundo. La teoría económica
brinda argumentos suficientes para justificar las ventajas que tanto en términos estáticos como
dinámicos se derivan de la apertura al comercio. No obstante, los supuestos en los que se
fundamenta semejante argumentación son relativamente restrictivos, lo que justifica que, bajo
ciertas condiciones más realistas, los países traten de preservar ciertos instrumentos
protectores, al menos con carácter temporal.
La misma teoría del comercio explica los fundamentos de la especialización comercial a partir
de las diferencias en los costes comparados de los bienes entre países, ya sea como consecuencia
de las condiciones de eficiencia relativas, ya de la diversa dotación de factores, y es en estos
casos cuando se supone que la especialización debe ser de tipo interindustrial. Para explicar la
especialización intraindustrial nació, en los años ochenta, una nueva teoría que asocia el
comercio a la existencia de mercados imperfectos en los que están presentes importantes
economías de escala y prácticas activas de diferenciación de productos.
En la Lección también se han reflejado las instituciones internacionales que se ocupan de la
regulación del comercio, poniendo de manifiesto tanto los importantes avances logrados en su
liberalización como los retos planteados de cara al futuro. A este respecto, el papel primero del
GATT y después de la OMC, promoviendo la liberalización y la multilateralización del comercio,
ha resultado crucial para facilitar el progreso de la integración económica creciente de los
mercados. Sin embargo, dentro de la OMC, el deseo de encontrar mercados más accesibles y
seguros ha justificado que los países traten de establecer esquemas de integración comercial, a
través de un proceso de liberalización selectivo y discriminatorio.
Se ha analizado la evolución de los flujos de comercio y la apertura progresiva de la economía
mundial, que se manifiesta en el mayor ritmo que el comercio internacional ha tenido en los
últimos cincuenta y siete años respecto a la evolución de la producción. La distribución del
comercio por regiones pone de manifiesto la elevada concentración de los intercambios en torno
a los países desarrollados, que se benefician del mayor dinamismo del comercio de los productos
manufacturados en los que concentran su especialización. No obstante, los datos muestran un
continuo avance de los países emergentes, cuyo comercio crece más que el de los países
desarrollados. Algunos de estos países han tenido trayectorias muy exitosas y pertenecen ya al
grupo de países de altos ingresos, cuando se considera el criterio de renta del Banco Mundial.
Los países desarrollados producen e intercambian cada vez en mayor medida variedades de los
mismos bienes, dando lugar a una especialización de tipo intraindustrial, mientras que en los
países en desarrollo, sobre todo en los más pobres, predomina un patrón de comercio de tipo
interindustrial, al diferenciarse claramente entre sí las corrientes de exportaciones e
importaciones.
No obstante, estos patrones están en proceso de cambio como consecuencia de la emergencia de
una serie de países en desarrollo, principalmente de Asia, con gran capacidad exportadora, que
aprovechan sus bajos costes laborales, su capacidad de ahorro, de atracción de capitales y de
inversión y sus esfuerzos en materia de adaptación tecnológica para convertirse en poderosos
rivales en la conquista de los mercados internacionales.
Finalmente, se analiza el comercio desde una perspectiva microeconómica, a través de la
internacionalización de la empresa. Las empresas que van a vender parte de su producción en el
mercado exterior van a enfrentarse a una competencia mayor y, por tanto, tienen que ser más
innovadoras que el resto. De esta manera, las empresas de mayor tamaño tienen una mayor
probabilidad de exportar que las de tamaño más pequeño, son más productivas y más rentables.
Además, en las últimas décadas, se está produciendo un fenómeno nuevo, derivado de la
fragmentación de la producción, que permite que diversas tareas sean realizadas en diferentes
países, estableciéndose Cadenas Globales de Valor que superan las fronteras y que potencian los
intercambios internacionales. La medida de este fenómeno está llevando a la creación de nuevas
estadísticas del comercio del valor añadido que están transformando la forma de observar el
comercio internacional.
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9. Glosario
9. GLOSARIO
• Arancel: es un derecho de aduana que grava las mercancías importadas por un país. Es el
instrumento que más han utilizado los países en sus políticas proteccionistas con el fin de
favorecer a los productores nacionales. Puede ser ad valorem, esto es, un porcentaje del
valor de los bienes importados, o específico, es decir, una cantidad fija por cada unidad del
bien importado (puede ser por peso: kilo, tonelada, o por volumen: litro).
• Barreras no arancelarias: son todos aquellos instrumentos de protección distintos al
arancel, como las cuotas de importación –que son limitaciones a la cantidad de
importaciones–, las barreras técnicas, fitosanitarias o las barreras administrativas –que son
normas que deben cumplir los productos importados (por ejemplo, el nivel de radiación que
no debe sobrepasar la batería de un teléfono móvil, que no tiene por qué ser el mismo en
todos los países)–.
• Cadenas Globales de Valor (CGV): Resultan de la fragmentación de los procesos productivos
en las diferentes actividades que lo componen (desde el diseño, la fabricación de piezas y el
montaje hasta la venta del producto final al cliente, incluyendo las labores de marketing,
distribución y servicio post-venta) que pueden ser realizadas por diferentes empresas de
distintos países, añadiéndole valor en todas sus fases.
• Comercio intraindustrial: se dice que existe comercio intraindustrial cuando un país
exporta e importa productos del mismo sector (por ejemplo, España exporta e importa
automóviles). Los consumidores los demandan porque, a pesar de que los productos sean
similares, aprecian diferencias entre ellos, ya sean en términos de calidad (diferenciación
vertical) o en la distinta combinación de las características de productos de similar calidad
(diferenciación horizontal).
• Creación de comercio: incremento del comercio tras un proceso de integración económica
como consecuencia de la sustitución de los productos del propio país, más caros, por
importaciones. En el caso de que dicha sustitución se realice en beneficio de las
importaciones de otros Estados miembros, la creación de comercio sería interna. Si dicha
sustitución se realiza a favor de países terceros, se habla de creación de comercio externa.
• Desviación de comercio: sustitución de las importaciones de terceros países, más baratas,
por importaciones de los socios comerciales, más caras, como resultado de la integración.
• Liberalización comercial: es un proceso por el que los países eliminan las restricciones que
han impuesto al comercio, ya sean barreras arancelarias o no arancelarias, con el fin de
promover la expansión del comercio de mercancías y servicios. La liberalización comercial
comporta un acercamiento de los precios domésticos a los que rigen en el mercado
internacional.
• Mercado común: acuerdo por el que un conjunto de países forma un único mercado en el
que existe plena libertad de circulación de mercancías, servicios, personas y capitales.
• Multilateralismo: enfoque que propugna el acceso de todos los países a los mercados
internacionales en igualdad de condiciones.
• Organización Mundial del Comercio: es una institución multilateral que se creó en 1995 a
partir del GATT y que trata de contribuir a la prosperidad de todos los países fomentando la
creación de un entorno comercial libre y justo. La OMC proporciona el foro donde se
desarrollan las negociaciones comerciales multilaterales, garantiza el cumplimiento de los
acuerdos alcanzados y trata de solucionar las diferencias comerciales entre los países.
• Regionalismo: proceso conducente a la creación de bloques comerciales en torno a
determinadas regiones geográficas, apoyado normalmente por el establecimiento de
acuerdos de integración económica.
• Unión aduanera: acuerdo en el que varios países eliminan los aranceles y cuotas que
restringen el comercio entre ellos, estableciendo un arancel común frente a terceros.
• Unión económica: acuerdo de integración en el que la liberalización de los mercados ha
promovido una creciente armonización y centralización de las políticas económicas.
• Unión económica y monetaria: unión económica en la que se establece una moneda común,
diseñándose la política monetaria y de tipo de cambio de forma centralizada.
• UNCTAD: Esta institución, creada en 1964, puso de manifiesto que los intereses comerciales
de los países en desarrollo no siempre coincidían con los de los países más ricos. Desde la
UNCTAD se propusieron esquemas para la estabilización de precios de las materias primas y
la aplicación de concesiones unilaterales y generalizadas por parte de los países
desarrollados a los productos provenientes de los países en desarrollo, a través de lo que se
denominaron Sistemas de Preferencias Generalizadas.
• Ventaja comparativa: se dice que un país tiene ventaja comparativa en la producción de un
bien si el coste de oportunidad en la producción de ese bien en términos de otros bienes es
más bajo que en otros países. El coste de oportunidad del bien X en términos de Y es el
número de unidades de X que podrían haberse producido con los recursos utilizados para
producir una unidad de Y.
• Zona de libre comercio: acuerdo en el que varios países eliminan los aranceles y cuotas en
sus relaciones comerciales, manteniendo cada uno su política comercial respecto a terceros.
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10. Orientación bibliográfica
10. ORIENTACIÓN BIBLIOGRÁFICA
Una buena introducción a las teorías del comercio y de la política comercial puede encontrarse
en P.R. KRUGMAN, M. OBSTFELD y M. MELITZ, Economía Internacional, Teoría y política, Pearson,
Madrid, décima edición, 2016. Se trata de un manual muy completo en el que se desarrollan las
diversas teorías de manera fácilmente comprensible, sin excesiva formalización matemática.
Igualmente, de interés resultan las colecciones de trabajos publicados en D. GREENAWAY y L.A.
WINTERS (eds.), Surveys in International Trade, Blackwell, Oxford, 1994, en E. KWAN CHOI y J.
HARRIGAN (Eds.), Handbook of International Trade, Wiley-Blackwell, Oxford, 2004 y en G. GOPINATH,
E. HELPMAN y K. ROGOFF (Eds.) Handbook of International Economics, Vol. 4, North-Holland, Oxford,
2014.
Las principales tendencias del comercio internacional durante el siglo XX pueden encontrarse
en K. H. O'ROURKE (Ed.), The International Trading System, Globalization and History, Edward
Elgar, Londres, 2005.
La comprensión de los objetivos de la Organización Mundial del Comercio puede ampliarse en la
publicación de la OMC Diez cosas que puede hacer la OMC, 2012. Esta institución publica
anualmente Examen estadístico del comercio mundial y, también, Informe sobre el Comercio
Mundial. Una visión crítica sobre los problemas del sistema de comercio mundial puede
encontrarse en el informe de la ONG Intermón Oxfam Promesas vacías. ¿Qué ha sido del
desarrollo en la Ronda de Doha de la OMC?, 2009, que está disponible en
www.oxfam.org/es/policy/promesas-vacias. El trabajo de J. STIGLITZ y A. CHARLTON, Comercio justo
para todos, Taurus Pensamiento, 2007, argumenta la necesidad de un acuerdo comercial que
facilite el acceso a los mercados de los países desarrollados de los productos de los más
desfavorecidos. Una visión positiva de los efectos de la globalización puede encontrarse en el
trabajo de J. BHAGWATI, En defensa de la globalización, Editorial Debate, 2005. La revista The
Economist publicó un reportaje especial sobre la globalización que plantea las ideas principales
del debate (“An open and shut case”, 1 de octubre de 2016). Para analizar los impactos de la
integración económica, particularmente en el ámbito europeo, puede consultarse el libro de R.
BALDWIN y C. WYPLOSZ The Economics of European Integration, 5ª ed., McGraw-Hill, 2015.
La UNCTAD publica regularmente informes en los que se analiza el papel del comercio en la
lucha contra la pobreza de los países en desarrollo; particularmente interesantes son: Trade and
Development Report y The Least Developed Countries Report, que están disponibles en su página
web. Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)
agrupa a los países desarrollados y publica periódicamente estadísticas de comercio
internacional que recogen el comercio de los países miembros; la más importante es
International Trade by Commodity Statistics, de Naciones Unidas.
Por último, para analizar el papel de las cadenas de valor en los países se puede consultar el
Estudio: Global Value Chain Development Report 2017. Measuring and analyzing the impact of
GVCs on Economic Development, realizado por el World Bank , IDE-JETRO, OECD, UIBE y World
Trade
Organization,
disponible
en:
https://www.wto.org/english/res_e/booksp_e/gvcs_report_2017.pdf
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Relaciones Económicas Internacionales
Lección 8. Comercio internacional (MIGUEL CARRERA y DOROTEA DE DIEGO)
11. Enlaces de interés
11. ENLACES DE INTERÉS
Organización Mundial del Comercio, www.wto.org: produce estadísticas y análisis sobre las
transacciones comerciales.
UNCTAD, www.unctad.org: produce estadísticas y análisis con especial referencia a las
relaciones Norte-Sur.
OCDE, www.oecd.org: elabora estadísticas y estudios referidos dominantemente al comercio de
los países industriales.
Naciones Unidas, comtrade.un.org: ofrece información estadística del comercio internacional
desagregada por país de origen, producto y país de destino entre 1962 y la actualidad.
World Input-Output Database, http://www.wiod.org: proporciona información estadística entre
2000 y 2014 de la tabla input-output mundial incluyendo 43 países, lo que permite medir el
comercio mundial en términos de valor añadido, a la vez que se ofrece acceso a publicaciones
realizadas a partir de esta nueva forma de medir el comercio mundial.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Relaciones Económicas Internacionales
Lección 8. Comercio internacional (MIGUEL CARRERA y DOROTEA DE DIEGO)
12. Prácticas
12.1. Tasa de apertura comercial
12.1. TASA DE APERTURA COMERCIAL
A partir de la base de datos del Banco Mundial:
• Calcular la evolución de la apertura de 6 países, dos de nivel de desarrollo humano alto
(por ejemplo, España y Argentina), dos de nivel de desarrollo humano intermedio (por
ejemplo, República Dominica y Perú) y dos de nivel de desarrollo humano bajo (por ejemplo,
Burkina Faso y Senegal) tanto en 1990 como en el último valor disponible, indicando en qué
países hubo un proceso de apertura más intenso.
• Ordenar los países de menor nivel de apertura a mayor nivel de apertura, hacer un gráfico
de barras que recoja la situación en 1990 y en el último valor disponible.
• A partir de los datos obtenidos elaborar un breve ensayo indicando las diferencias
encontradas en el nivel de apertura entre países, si estas diferencias son persistentes en el
tiempo y si el movimiento de apertura comercial descrito en la lección ha afectado a todos
los países analizados.
La base de datos del Banco Mundial está disponible en su Data Bank
https://databank.worldbank.org/data/home.aspx y ahí elegir World Developments Indicators:
https://databank.worldbank.org/data/source/world-development-indicators. En esta página, se
pueden seleccionar, primero, en la pestaña «Country» los seis países, después en la pestaña
«Series» las dos series, que son: «Exports of goods and services (% of GDP)» e «Imports of goods
and services (% of GDP)», y finalmente, en la pestaña «Time», los valores de 1990 y el último
disponible. Después se pueden exportar los datos a una hoja Excel en la pestaña «Download
options» (arriba a la derecha).
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Relaciones Económicas Internacionales
Lección 8. Comercio internacional (MIGUEL CARRERA y DOROTEA DE DIEGO)
12. Prácticas
12.2. Ventaja comercial
12.2. VENTAJA COMERCIAL
A partir de los datos que ofrece la Secretaría de Estado de Comercio del Ministerio de Industria,
Comercio y Turismo de España:
• Calcular el indicador de ventajas y desventajas comerciales (saldo comercial relativo) para
todos los productos.
• Hacer una lista de las principales ventajas (15 productos) y desventajas (15 productos) en el
comercio exterior español en 1995 y en el último dato disponible.
• Destacar los sectores donde España mantiene sus ventajas en el periodo estudiado y
aquellos donde mantiene sus desventajas. Identificar productos en los que España tuviera
ventaja en 1995 y ahora tenga desventaja. Del mismo modo, identificar productos en los que
España tuviera desventaja en 1995 y ahora tenga ventaja.
• Con ayuda de estos datos, redactar un breve informe sobre las ventajas y desventajas de
España y su evolución en el tiempo.
Los datos de comercio de la Secretaría de Estado de Comercio pueden encontrarse en su web:
http://www.comercio.gob.es/es-ES/Paginas/default.aspx, ahí debe pinchar en la pestaña Comercio
Exterior y ahí en el enlace: «Estadísticas e Informes” y, a continuación, el enlace: «Informes de
Comercio Exterior», que al pinchar lleva a la página: http://www.comercio.gob.es/esES/comercio-exterior/estadisticas-informes/Paginas/Informes-de-Comercio-Exterior.aspx. En ella
(bajando por la pantalla) se debe escoger, en el epígrafe «Anual Series 1995-último disponible
(datos definitivos)», el enlace «Por sectores económicos», que ofrece los datos en un libro de
Excel en el que la primera hoja ofrece las exportaciones para el periodo considerado de un total
de 83 agregados, sectores o subsectores económicos, y la segunda hoja las importaciones.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Relaciones Económicas Internacionales
Lección 8. Comercio internacional (MIGUEL CARRERA y DOROTEA DE DIEGO)
12. Prácticas
12.3. Estructura del comercio
12.3. ESTRUCTURA DEL COMERCIO
Compara la estructura del comercio de dos países, uno desarrollado y otro en desarrollo, por
ejemplo, Francia y Angola, revisando su distribución según socios comerciales y según
productos.
Para ello dirígete al enlace del Atlas of Economic Complexity de la Universidad de Harvard
(http://atlas.cid.harvard.edu/) y allí selecciona: Visualize 50+ years of trade data for every country.
Una vez allí escoge en el menú a la derecha el país, el flujo (exportación o importación) y
productos o socios comerciales y, debajo de la visualización, el año. Puedes exportar el gráfico en
formato imagen (.png) o un fichero pdf pulsando el botón que aparece encima de la
visualización. En el ejemplo propuesto es evidente la concentración por productos y destinos de
la exportación de Angola frente a la diversificación de las exportaciones de Francia o la similitud
entre los patrones de exportación e importación de Francia, que refleja la existencia de un alto
nivel de comercio intraindustrial, frente al comercio interindustrial de Angola, donde las
exportaciones no se solapan con las importaciones.
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a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
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Lección 9. La inversión extranjera y las empresas multinacionales (JAIME TURRIÓN y
FRANCISCO J. VELÁZQUEZ)
1. Introducción
1. INTRODUCCIÓN
La creciente integración de los mercados por encima de las fronteras –la llamada globalización–
constituye uno de los fenómenos económicos de mayor relevancia del momento actual, sin el
cual no puede entenderse el comportamiento de la economía mundial. En otros capítulos
previos ya se ha hecho referencia a este fenómeno. Pues bien, semejante proceso ha venido
impulsado por la cada vez mayor presencia y dimensión de las empresas multinacionales, no en
vano algunas de ellas manejan cifras de ventas o activos superiores a los PIB de muchos países.
Una inspección del Cuadro 1 permite confirmar este aserto. Las cifras del stock de capital
extranjero siguen una tendencia creciente, que es muy acusada en los años noventa, pero que
continúa en este siglo, si bien minorando el ritmo de crecimiento, especialmente a partir de la
crisis financiera de 2007. Así, el crecimiento del stock de capital extranjero es más intenso que el
correspondiente a otras variables económicas como el PIB o los flujos de comercio. En concreto,
el stock de capital extranjero se ha multiplicado por casi veinte entre 1980 y 2017, mientras que
el comercio lo ha hecho por casi cinco y el PIB por algo menos de cuatro.
Cuadro 1. Evolución real de algunas variables económicas a nivel mundial entre 1980 y 2017
Tasas medias anuales acumulativas en términos reales y en dólares
1980-1990
1990-2000
2000-2010
2010-2017
3,3
3,2
3,7
3,7
Volumen
de 2,2
comercio mundial
5,3
4,6
5,1
Stock
de
extranjero
12,5
6,2
6,4
PIB mundial
capital 8,0
Fuente: UNCTAD, Naciones Unidas
En correspondencia con esta progresión, las empresas multinacionales han adquirido suficiente
peso como para influir decisivamente tanto en el patrón geográfico y sectorial del comercio
internacional como en la evolución económica de no pocos países. Sin duda, esta trayectoria
comporta un tendencial alejamiento de los mercados respecto de las condiciones de
competencia perfecta, especialmente en algunos sectores donde las multinacionales han
protagonizado intensos procesos de concentración empresarial.
Frente a esta tendencia, la actitud de los gobiernos, especialmente en las tres últimas décadas, ha
sido, en general, tendente a estimular los procesos de internacionalización, facilitando tanto las
entradas como las salidas de capital. Así, mientras que, por un lado, se potencia la
internacionalización de las empresas locales, sobre todo en los países desarrollados, por otro se
pretende atraer a las multinacionales para que se asienten en su economía.
La presente Lección se orienta a analizar este importante fenómeno. En el siguiente epígrafe se
repasan algunos de los conceptos básicos que se requieren para el estudio de la inversión
extranjera directa y las multinacionales. A continuación, se ofrecen las principales teorías
explicativas de este fenómeno, para continuar con el estudio de la evolución, estructura
geográfica y sectorial de la inversión extranjera directa en el mundo y de sus efectos sobre las
economías receptoras y emisoras.
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internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Relaciones Económicas Internacionales
Lección 9. La inversión extranjera y las empresas multinacionales (JAIME TURRIÓN y FRANCISCO J. VELÁZQUEZ)
2. Conceptos básicos
2. CONCEPTOS BÁSICOS
Antes de profundizar en el fenómeno de la inversión extranjera directa y las empresas multinacionales, conviene aclarar qué se entiende por
inversión extranjera directa y cuál es el concepto que se emplea en las estadísticas internacionales. En principio, Naciones Unidas considera
como directas aquellas inversiones que hacen los no residentes en el país en cuestión con el objeto de obtener capacidad de decisión en la
empresa destinataria de la inversión a través de una relación de largo plazo (UNCTAD, 1999). Una multinacional o transnacional sería aquella
empresa que realiza este tipo de inversiones.
Ahora bien, el concepto «tener capacidad de decisión» es sumamente impreciso. Así, algunos autores han propuesto medirlo en función de la
capacidad del inversor para nombrar algún miembro del consejo de administración en la empresa participada. Sin embargo, el Fondo
Monetario Internacional sugiere un criterio más práctico y define como directas a aquellas inversiones extranjeras realizadas por una
persona física o jurídica que consiga el 10% de la propiedad de la empresa receptora residente.
Las relaciones que se establecen entre la empresa inversora –no residente– y la participada –residente– pueden ser muy variadas
dependiendo tanto del grado de control como del modo en que se realiza la inversión, como puede comprobarse en el Recuadro 1. Ahora
bien, desde los años sesenta hasta la actualidad se han producido cambios sustanciales en las maneras de actuación de las empresas en sus
procesos de internacionalización.
Recuadro 1
LAS DISTINTAS FORMAS EN QUE INVIERTEN LAS EMPRESAS MULTINACIONALES
Una multinacional –o transnacional– es una empresa que tiene inversiones directas en países diferentes al de su origen. No
obstante, en función del grado de control y dependencia entre la empresa que invierte, denominada matriz, y la destinataria de la
inversión puede hablarse de:
• Sucursal: cuando la empresa receptora de la inversión está participada total o mayoritariamente por la matriz, manteniendo las
señas de identidad de esta última, principalmente el nombre comercial, y no contando con autonomía comercial ni financiera.
• Filial: cuando la empresa receptora de la inversión, aun estando participada total o mayoritariamente por la matriz, tiene una
cierta autonomía comercial y financiera respecto de ella. En muchos casos ni siquiera se identifican con el mismo nombre
comercial, aunque sí pertenecen a su grupo de empresas.
Empresa conjunta, también conocida por el término anglosajón joint-venture: cuando una empresa se une a otras, nacionales o
extranjeras, para formar una nueva empresa en el país receptor de la inversión y existe cierta simetría en la propiedad o
capacidad de decisión entre los distintos socios.
Asimismo, es conveniente advertir que no todas las inversiones directas se producen de igual manera. En concreto, cabe
mencionar:
• Creación de una empresa nueva, cuando como consecuencia de la inversión nace una empresa que antes no existía en el país
receptor, pudiendo o no llevar el nombre identificativo de la multinacional. Este tipo de inversiones se denominan con el término
anglosajón greenfield y suponen una ampliación de la capacidad productiva instalada en el país receptor.
• Adquisición o participación en una empresa instalada previamente. Esta forma de entrada es bastante utilizada por las
multinacionales, ya que estas empresas operan, generalmente, en mercados con fuertes barreras de entrada, en los que la creación
de una nueva empresa comportaría asumir el riesgo de ser expulsado del mercado. Sin embargo, en ocasiones, las multinacionales
adquieren empresas locales que se encuentran en problemas y que están a punto de salir del mercado. Algunos autores justifican
este tipo de operaciones por el hecho de que la empresa que se adquiere tiene algún activo complementario a los que aporta la
multinacional –como, por ejemplo, el conocimiento del mercado o prestigio en el mismo– y le facilita su entrada. En términos
generales, la adquisición de empresas existentes no supone un aumento de la capacidad instalada en el país. Sin embargo, en
ocasiones, las empresas una vez adquiridas amplían su nivel de actividad, incluso con nuevas inversiones, lo que, en la práctica,
equivale a una inversión greenfield.
• Acuerdos comerciales con empresas locales instaladas. En ocasiones se produce una penetración del capital extranjero que pasa
desapercibida a las estadísticas, al no ser estrictamente inversión extranjera directa. Se trata de acuerdos comerciales o licencias
entre multinacionales y empresas locales. En estos casos, la inversión es muy pequeña, puesto que suele crearse una sucursal de la
empresa extranjera que controla las operaciones de las locales, haciéndose presente por esta vía la empresa multinacional –o su
nombre comercial– en el mercado de destino. Este tipo de estrategias de penetración que, evidentemente, no se plasma en un
incremento de la inversión extranjera directa, es frecuente en el sector de la distribución comercial, restauración y en la industria
hotelera a través de acuerdos de franquicia. Este fenómeno explica por qué en ciertos sectores la penetración del capital
extranjero parece superior a la que reflejan las estadísticas oficiales. Conviene advertir que, a pesar de que las empresas que
operan en el país con este tipo de acuerdos son nacionales, sus efectos económicos no difieren substancialmente del caso en que se
instala una empresa de propiedad foránea.
Así, al comienzo de los sesenta la inversión internacional directa estaba protagonizada por un número relativamente pequeño de grandes
empresas, generalmente norteamericanas y europeas que creaban sucursales o filiales –es decir, con participación mayoritaria o exclusiva–
con escaso grado de independencia respecto de la matriz. En el presente, se han generalizado los procesos de inversión haciendo que, en
muchos casos, sean acometidos por pequeñas y medianas empresas (PYME), aun cuando todavía predominen las grandes. Además, las
empresas participadas suelen ostentar un mayor grado de independencia respecto a la inversora, con el objeto de adaptarse mejor a los
condicionantes de cada mercado concreto. Otra característica habitual en la actualidad es la proliferación de proyectos de inversión conjunta
entre distintas empresas –las conocidas como joint-ventures – para operaciones de gran volumen, que comporten mucho riesgo o donde sea
necesaria la experiencia previa en el mercado.
Finalmente, conviene distinguir entre tres tipos de información relacionada con la forma de medir la importancia del capital extranjero en
una determinada economía:
• Los flujos de inversión extranjera directa o cantidad invertida por los no residentes en un año determinado. La proporción de esta
inversión que crea nuevas empresas –denominada greenfield – o que amplía la capacidad de otras previamente instaladas se incluye
dentro de la formación bruta de capital fijo (no se incluye aquella que adquiere, sin más, empresas ya existentes). Se incluye en ella: la
nueva inversión, la reinversión de beneficios, la adquisición de empresas instaladas, los préstamos matriz-filial y las inversiones
inmobiliarias.
• El stock de capital extranjero, calculado, habitualmente, mediante la acumulación en el tiempo de los flujos de inversión extranjera
directa neta (entradas menos salidas). Constituye una parte del stock de capital físico del país.
• El control que tienen las empresas extranjeras de la actividad económica del país, medido por la producción, ventas, valor añadido,
empleo o los flujos comerciales que generan las empresas en que el capital extranjero tiene capacidad de decisión.
Pues bien, las variables que mejor aproximan la importancia del capital extranjero son las que hacen referencia al stock o al control que
ejercen las multinacionales. Sin embargo, esta información, en ocasiones, no está disponible y en su lugar se utilizan los flujos de inversión,
que solo indican la importancia de este fenómeno en cada año concreto.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Relaciones Económicas Internacionales
Lección 9. La inversión extranjera y las empresas multinacionales (JAIME TURRIÓN y FRANCISCO J. VELÁZQUEZ)
3. Algunas teorías explicativas de la inversión extranjera directa y de la existencia de las multinacionales
3. ALGUNAS TEORÍAS EXPLICATIVAS DE LA INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA Y DE LA EXISTENCIA DE LAS
MULTINACIONALES
La creciente importancia que están adquiriendo los flujos de inversión extranjera directa explica la existencia y protagonismo de las
empresas multinacionales. Conviene tratar de explicar por qué una empresa o un inversor decide desplazar parte de sus activos a mercados
ajenos. No es una tarea sencilla, son tantos los determinantes que se han sugerido para explicar este fenómeno que ha llegado a afirmarse
que las causas que llevan a una empresa concreta a invertir fuera del país de origen pueden ser específicas de cada caso. No obstante, y sin
ser exhaustivo, pueden señalarse al menos tres teorías principales (o posibles explicaciones) de la inversión extranjera directa: la derivada
del modelo neoclásico del comercio internacional, la teoría ecléctica o paradigma OLI y la derivada de los modelos de heterogeneidad
empresarial.
En el modelo neoclásico de comercio internacional no se contempla inicialmente la movilidad de los factores productivos –capital y trabajo–
puesto que se supone que el comercio promueve la igualación internacional de sus precios relativos sin necesidad de que los factores se
desplacen. Sin embargo, el premio Nobel Mundell demostró que, aun cuando existan obstáculos que dificulten el comercio libre, se puede
conseguir la igualación internacional de los precios relativos de los factores a partir del desplazamiento del factor capital. En esta teoría la
inversión extranjera se asocia al desplazamiento internacional del capital a la búsqueda de retribuciones superiores derivadas de su escasez
relativa. Así, a partir de los supuestos del modelo neoclásico de comercio internacional, puede deducirse que el capital se moverá desde los
países en los que abunda este factor –países desarrollados–, respecto al trabajo, hacia aquellos en los que es relativamente escaso –países en
desarrollo–, hasta conseguir la igualación de los precios relativos de ambos factores
Sin embargo, como podrá constatarse en el siguiente epígrafe, una parte importante de los flujos de inversión directa no cumple esta
previsión, ya que se da entre países de alto nivel de renta per cápita. Este hecho obligó a revisar la teoría de la empresa multinacional para
hacerla compatible con la regularidad observada.
Una teoría adecuada sobre la inversión extranjera directa debe responder al menos a cuatro preguntas:
• ¿Por qué las empresas invierten en el exterior?
• ¿Cómo pueden competir las empresas extranjeras con las locales, dada la inherente ventaja de las últimas, que conocen mejor el
mercado?
• ¿Por qué las empresas deciden entrar en países foráneos como productores en vez de como exportadores, o a través de licencias para
vender sus productos?
• Y ¿por qué eligen unos países y no otros para instalarse?
El primer autor en tratar de enunciar una teoría explicativa de la existencia de las empresas multinacionales fue Stephen Hymer. Sin
embargo, algunas de sus aportaciones y de algunos otros autores fueron recogidas, sistematizadas y ampliadas por John Harry Dunning, de
tal forma que se considera a este último como el autor de un enfoque explicativo de la internacionalización de las empresas que se recoge y
articula en la teoría ecléctica o paradigma OLI. Esta teoría sugiere que la existencia de empresas multinacionales se debe a la presencia
conjunta de tres tipos de ventajas: de propiedad, de localización y de internalización (de hecho, las siglas OLI son el acrónimo anglosajón de
estos tres tipos de ventajas: Ownership, Location e Internalization).
Las ventajas de propiedad se refieren a la existencia de algún tipo de activo tangible –existencia de capacidad de producción o financiera
sobrante, por ejemplo– o intangible –conocimientos tecnológicos, marcas u otro tipo de reputación en el mercado, formas específicas de
organización de las empresas, etc.– que confiere a la multinacional una ventaja sobre sus rivales. En general, estas ventajas pueden
rentabilizarse en otros mercados, ya que el coste en su generación ya ha sido asumido. Ahora bien, disponer de este tipo de ventajas no
siempre motiva un proceso de inversión en el exterior, ya que la empresa puede rentabilizar esas ventajas ampliando la capacidad de
producción en el país de origen y exportando, o puede decidir alquilar la ventaja a una empresa ya instalada en el mercado de destino a
cambio de una determinada retribución (es el caso de las licencias y las franquicias). Han de buscarse otras causas complementarias para
explicar la inversión.
Un segundo tipo de ventajas son las llamadas de localización, que se refieren habitualmente a las características que hacen atractivo un país
para la instalación de una empresa multinacional –ventajas de localización en destino–, pero también pueden considerarse aquellas
características de los países que favorecen que empresas locales inviertan en el exterior –ventajas de localización en el origen, como podría
ser un alto nivel tecnológico y de dotación de capital humano–. Es decir, este conjunto de ventajas explica por qué las inversiones se
concentran en un grupo reducido de países tanto de origen como de destino.
Las ventajas de localización asociadas al país de destino han sido las que más intensamente se han estudiado. Entre los factores que hacen
atractivo un destino, frente a otro, se encuentran: la cercanía física y cultural, la disponibilidad de mano de obra con bajo coste laboral y alta
formación, la existencia de mercados internos amplios aún sin explotar en el sector en que opera la multinacional, la abundancia de materias
primas, una dotación adecuada de infraestructuras públicas, un marco institucional y un tratamiento fiscal beneficioso o una cercanía o
capacidad de acceso a otros mercados apetecibles para la empresa. En los últimos años se han enfatizado los aspectos institucionales que
favorecen o dificultan la inversión internacional.
El tipo de ventajas de localización que se valora en cada caso está condicionado por la estrategia que persigue la empresa inversora. Aunque
las estrategias que siguen las multinacionales en el país de destino son variadas, las dos que se consideran más comunes son: i) instalarse
para beneficiarse del mercado doméstico del país de destino (en este caso se valora la dimensión, nivel de renta y dinamismo del mercado de
destino); ii) instalarse para beneficiarse de alguna reducción de costes con objeto de acceder de forma más competitiva a mercados de
terceros países (en este caso se valoran factores como los costes, disposición de recursos o ubicación del país de destino). A esta última
estrategia se le denomina «plataforma de exportación».
Sin embargo, la existencia de ventajas de localización determina tanto la inversión extranjera directa como la existencia de acuerdos de
licencia o franquicia con empresas locales, pues en ambos casos se sirve el mercado desde el destino (no como las exportaciones, que lo
hacen desde el origen).
Así pues, es necesario considerar un tercer tipo de ventajas: las de internalización, que aluden al beneficio que se deriva de mantener las
ventajas de propiedad en el seno de la organización de la empresa, en lugar de externalizarlas alquilándolas a terceros. Estas ventajas se
originan por la existencia de los denominados costes de transacción, que se evitan al producir dentro de la empresa. Así, en caso de optar por
abastecer un mercado foráneo mediante licencias o franquicias, la multinacional debe incurrir en los costes derivados del establecimiento de
contratos con las empresas locales en los que, dada la asimetría de información –las empresas locales conocen el mercado mejor que la
empresa extranjera–, hay incentivos para que la empresa nacional lo incumpla o abuse de su situación. Para evitar esta situación deberá
instrumentar mecanismos de control, que comportarán un coste para la multinacional. Pero, además, existen algunos riesgos añadidos
asociados a la externalización, ya que, en primer lugar, la empresa extranjera dependerá de la nacional para vender en ese mercado y, en
segundo lugar, la empresa local podría apropiarse del contenido tecnológico de los productos que distribuye y, posteriormente, expulsar del
mercado a la multinacional. De ahí que, si estos costes son elevados, las empresas traten de internalizar la producción bien invirtiendo en el
mercado de destino o bien abasteciéndolo mediante exportaciones, ya que en ambos casos la producción la realiza la propia empresa.
Así, como muestra el Gráfico 1, cualquier alternativa de internacionalización de la empresa –inversión directa, exportaciones o licencia–
supone la existencia de alguna ventaja de propiedad. Las de localización en el país de destino se dan tanto en el caso de la licencia como en la
inversión directa. En esta última también se dan ventajas de internalización, junto con la exportación. Solo en la inversión directa, por tanto,
coinciden las tres ventajas señaladas.
Gráfico 1.– El paradigma OLI
La teoría ecléctica es el conjunto de determinantes de la inversión extranjera directa que hoy cuentan con más crédito entre los especialistas,
a pesar de no disponer de un modelo teórico de referencia. Por ello, para suplir esta carencia, recientemente se han realizado diversas
aproximaciones teóricas que tratan de integrar la economía de la empresa, el comercio internacional, la geografía económica y la economía
industrial para explicar los procesos de internacionalización empresarial. A su vez, en este ámbito cabría distinguir dos grandes corrientes.
En primer lugar, los modelos de equilibrio parcial, que se centran en aspectos muy concretos de la internacionalización, como por ejemplo el
papel central que juegan los intangibles en la ventaja competitiva. En segundo lugar, los modelos de equilibrio general que, encuadrados en
las nuevas teorías del comercio, analizan la forma en que las empresas se internacionalizan para abastecer un mercado externo y para
racionalizar su proceso productivo. De entre todos ellos, es el modelo de Marc Melitz el que ha tomado un mayor protagonismo. Descansa
este modelo en el reconocimiento de la heterogeneidad empresarial como un rasgo permanente de los mercados (véase Lección 8). Frente a
la idea de que existe una «empresa representativa» en el mercado, se asume que los niveles de productividad de las empresas son
sostenidamente diferentes; y cuanto más productivas sean, mayor capacidad tendrán para afrontar los costes fijos que comporta la
penetración o presencia en un mercado ajeno. De esta forma las empresas menos productivas no realizarán proceso alguno de
internacionalización; las más productivas invertirán y comerciarán con el exterior; y las de productividad intermedia solo realizarán
comercio exterior.
Pese a la capacidad de sugerencia del modelo de Melitz, son muchos los que consideran que el paradigma OLI es desde el punto de vista
conceptual la teoría, o conjunto de teorías, más amplia de todas, siendo las otras dos expuestas casos concretos de la anterior, cuyo valor
fundamental reside en que incorporan modelización económica, de la que carece la teoría ecléctica.
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PÁGINA RB-9.4
Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Relaciones Económicas Internacionales
Lección 9. La inversión extranjera y las empresas multinacionales (JAIME TURRIÓN y FRANCISCO J. VELÁZQUEZ)
4. Evolución, estructura geográfica y sectorial de la inversión extranjera directa
4.1. Estructura geográfica
4.1. ESTRUCTURA GEOGRÁFICA
El estudio de la inversión extranjera directa y de las empresas multinacionales requiere la utilización de bases de datos globales que midan el
fenómeno de forma homogénea en todos los países. A nivel mundial, dos son las fuentes estadísticas principales: las balanzas de pagos de los
distintos países, que recopila el Fondo Monetario Internacional, y la base de datos de Naciones Unidas (UNCTAD). En el Recuadro 2 se ofrece
un análisis de las principales características y ventajas de estas y otras fuentes estadísticas.
A su vez, en el Cuadro 2 se presentan algunos datos expresivos de la presencia de las multinacionales en la economía mundial en las tres
últimas décadas. Destaca el incremento del número de fusiones y adquisiciones transfronterizas, mecanismo por el cual las empresas
existentes se concentran, generando grandes grupos empresariales multinacionales. Así mismo, se destaca el importante papel de estas
empresas en la evolución económica internacional en todas sus vertientes. Es interesante constatar que, a pesar del incremento en la
importancia de las multinacionales, el ritmo de avance tras la crisis financiera se ha ralentizado, probablemente como consecuencia de la
caída en la rentabilidad de estas operaciones transnacionales.
Cuadro 2. Importancia de las multinacionales en las relaciones internacionales 1982-2017
Valor a precios corrientes (Miles de millones de $)
1990
2005-2007
2017
N.º de Fusiones y Adquisiciones transfronterizas –
1982
98
729
694
Ventas de filiales extranjeras
2.620
6.755
24.217
30.823
Producto Bruto de filiales extranjeras
646
1.264
5.264
7.317
Empleo de filiales extranjeras (miles)
19.537
27.034
57.392
73.209
Activos de las filiales extranjeras
-
5.871
54.791
103.429
Tasa de retorno promedio de la IED (en %)
-
6,6
9,4
6,5
Fuente: UNCTAD
La principal característica de la distribución geográfica del stock de capital extranjero en el mundo es su elevada concentración en los países
desarrollados (Cuadros 3 y 4). Como puede comprobarse, los principales emisores de capital extranjero son los países desarrollados, aunque
se está produciendo un incremento de la inversión en el exterior de los países en desarrollo, en especial de los países con mercados
emergentes del sudeste asiático. Por el contrario, hay un descenso imparable del peso relativo del capital extranjero procedente de Estados
Unidos. Una parte importante de los flujos con origen en países en desarrollo responde a decisiones inversoras de empresas propiedad de
residentes en países avanzados, que están localizadas en países en desarrollo; ahora bien, en los últimos años se ha observado un incremento
de las inversiones de empresas originarias de los propios países en desarrollo o en transición, como es el caso de las empresas chinas, rusas,
mexicanas o brasileñas.
Recuadro 2
FUENTES ESTADÍSTICAS PARA EL ESTUDIO DE LA INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
En las balanzas de pagos –que a nivel internacional recopila el FMI– se puede obtener información de los flujos financieros que
reciben y emiten los países. En consecuencia, en ellas se encuentran datos del conjunto de inversiones que, en cada año, realiza y
recibe un país y de las que se contabilizan bajo la rúbrica de inversiones directas, así como de un pequeño desglose según la forma
en que se materializan. En consecuencia, esta información solo permite el análisis agregado de los flujos de inversiones recibidas
por cada país y año.
Por ello, la información que elabora el organismo de Naciones Unidas encargado del estudio de las multinacionales (la UNCTAD –
United Nations Conference on Trade and Development–) resulta complementaria de la anterior, ya que a partir de cuestionarios
específicos ofrece la estructura sectorial de los flujos de inversión y del stock de capital extranjero recibido y emitido por los
países. Una información también desagregada de estos flujos puede encontrarse en el Internacional Trade Centre (INTACEN),
institución creada por las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio, junto con información sobre el resto de
elementos del proceso de internacionalización económica internacional.
Para un espectro geográfico más limitado, en concreto para los países avanzados, existe información más detallada de los flujos y
stocks bilaterales de inversión extranjera directa que publican la OCDE y EUROSTAT.
Cuadro 3. Distribución geográfica del stock de capital extranjero en el mundo 1980-2017 (en porcentaje sobre el total mundial)
Capital extranjero emitido
Capital extranjero recibido
1980
1995
2017
1980
1995
2017
86,9
91,2
76,2
57,5
75,0
64,5
Unión Europea
38,8
39,6
34,5
32,1
34,8
28,9
EE.UU.
39,2
36,0
25,3
11,9
29,3
24,8
Japón
3,6
6,3
4,9
0,5
1,0
0,7
Países en desarrollo
13,1
8,7
22,4
42,5
24,6
32,8
África
1,4
0,8
1,2
5,9
2,6
2,7
América Latina y Caribe
8,7
2,3
2,6
6,0
5,4
7,0
Asia
3,0
5,5
18,5
30,5
16,5
23,0
Economías Europeas en Transición
–
0,1
1,4
–
0,3
2,7
Países desarrollados
de los cuales
de los cuales:
Fuente: UNCTAD
Esta concentración se repite, aunque en menor proporción, en el capital extranjero recibido. De nuevo son los países desarrollados el destino
preferente de la inversión extranjera, aunque acumulan un porcentaje menor que en el caso del capital emitido. Dentro de los países en
desarrollo se produce, igualmente, una fuerte concentración del capital extranjero en los países asiáticos –como China y otros del sudeste
asiático– y de América Latina y Caribe, sobre todo en los países de grandes mercados, como el brasileño. En consecuencia, y como ya se ha
anticipado, el destino elegido por las multinacionales para operar no responde exactamente al patrón de comportamiento que sugiere el
modelo neoclásico.
Tres fenómenos relativamente recientes han supuesto una reorientación parcial de los flujos de inversión extranjera. El primero ha sido la
transformación de los antiguos países comunistas en economías de mercado, lo que los ha convertido en destino de la inversión, dadas las
indudables ventajas de localización que presentan estas economías –localización geográfica, disponibilidad de capital humano y costes
laborales bajos–. Igualmente, los procesos de integración regionales –siendo la Unión Europea el que más lejos ha llegado– han incentivado la
inversión que reciben los países que son parte de esos procesos procedentes bien del resto del mundo, bien de otros países socios.
Especialmente intenso ha sido este fenómeno en el proceso de conformación del Mercado Único Europeo en la década de los noventa.
Finalmente, la mayor apertura de algunos grandes mercados emergentes (Brasil, Rusia, India y China) los han convertido en importantes
focos de atracción de multinacionales e igualmente, ellos mismos, en los últimos años, han generado sus propias multinacionales.
Cuadro 4. Principales países receptores e inversores en 2017 (en función del stock de capital extranjero)
Principales países receptores
Principales países emisores
Cuota Mundial
Cuota mundial
Estados Unidos
24,8
Estados Unidos
25,3
Hong Kong
6,2
Hong Kong
5,9
Reino Unido
5,0
Alemania
5,2
China
4,7
Países Bajos
5,2
Singapur
4,1
Reino Unido
5,0
Canadá
3,4
Japón
4,9
Suiza
3,4
Canadá
4,8
Países Bajos
3,1
China
4,8
Alemania
3,0
Francia
4,7
Irlanda
2,8
Suiza
4,1
Francia
2,8
Irlanda
2,9
Brasil
2,5
Islas Vírgenes Británicas
2,9
Fuente: UNCTAD
También debe destacarse que algunos pequeños países presentan una importante penetración del capital extranjero debido a que tienen
tratamientos fiscales muy favorables para los beneficios empresariales: son los llamados paraísos fiscales, que atraen la inversión y
promueven operaciones financieras desde una relativa opacidad informativa. Los inversores utilizan estas plazas como forma de eludir el
pago de impuestos y, en algunos casos, de ocultar el origen no legal de los recursos (blanqueo de capitales). Es el caso de Bermudas, Islas
Caimán, Hong Kong, Bahamas, Islas Vírgenes Británicas o Panamá, entre otros y, en menor medida Holanda, Bélgica y Luxemburgo.
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internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
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Lección 9. La inversión extranjera y las empresas multinacionales (JAIME TURRIÓN y FRANCISCO J. VELÁZQUEZ)
4. Evolución, estructura geográfica y sectorial de la inversión extranjera directa
4.2. Estructura sectorial
4.2. ESTRUCTURA SECTORIAL
Con relación a la estructura sectorial, la mayor parte del capital extranjero se concentra en los sectores de manufacturas y, sobre todo, de
forma creciente en los servicios (Cuadro 5). El sector energético que, por su carácter estratégico, había cobrado fuerza a comienzos de este
siglo como destino de la inversión por su carácter estratégico, ha perdido atractivo. Por su parte, la presencia de multinacionales en el sector
manufacturero se relaciona, en general, con la existencia de ventajas de localización que reducen los costes de fabricación –por ejemplo, los
costes laborales bajos–, mientras que la inversión en servicios –piénsese que su producción no es fácilmente comercializable– está ligada a la
existencia de mercados amplios, inexplotados y muy concentrados –ejemplos son los sectores de comercio, financiero y servicios a las
empresas– o con la prestación de servicios relacionados con la explotación de ventajas naturales, como es el caso del sector turístico.
Cuadro 5. Estructura sectorial del capital extranjero 1990-2017 (en porcentaje sobre el total mundial
Total mundial
1990
2010
2017
Agricultura
0,2
0,3
0,1
Energía
3,8
9,0
5,5
Manufacturas
37,6
14,4
10,8
Construcción
0,8
0,7
0,7
Servicios
48,8
70,2
82,9
Fuente: UNCTAD e INTRACEN
La estructura sectorial del capital extranjero difiere entre los países desarrollados y en desarrollo, lo que está asociado a la presencia de
ventajas distintas en unos y otros países. En el caso de los países desarrollados estas ventajas aparecen asociadas a la existencia de mercados
amplios y de alto poder adquisitivo o al mantenimiento de oligopolios internacionales; por su parte, en los países en desarrollo las ventajas
de localización se centran en la abundancia de materias primas, bajos costes laborales y mercados muy amplios y poco explotados.
Asimismo, en los países desarrollados las multinacionales se instalan especialmente en los sectores que requieren un mayor nivel de
sofisticación, contenido tecnológico y reputación en el mercado: instituciones financieras, energía, maquinaria y equipo, automóvil,
comercio, servicios a empresas, industria química y telecomunicaciones. Por su parte, en los países en desarrollo la especialización del
capital extranjero es mayor en las actividades donde los recursos naturales y la utilización intensiva de la mano de obra son más
importantes: minería, comercio, transporte, textil, confección y piel, madera y productos de madera, hoteles y restaurantes. En los últimos
años se ha producido un incremento de la inversión en el sector de servicios a las empresas, comercio y en aquellos que buscan legislaciones
medioambientales más permisivas, como es el caso de productos químicos o siderurgia, entre otros.
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Lección 9. La inversión extranjera y las empresas multinacionales (JAIME TURRIÓN y FRANCISCO J. VELÁZQUEZ)
4. Evolución, estructura geográfica y sectorial de la inversión extranjera directa
4.3. Importancia de las multinacionales
4.3. IMPORTANCIA DE LAS MULTINACIONALES
Como ya se ha comentado, por sus activos o ventas, algunas empresas multinacionales tienen dimensiones superiores a los PIB de muchos
países. En el Cuadro 6 se ofrece un pequeño listado de las empresas con más de 300.000 empleados. Entre las cien primeras multinacionales
dominan las que tienen su sede en Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Francia y Alemania (la multinacional española más grande es
Telefónica), aunque cada vez aparecen un mayor número de empresas asiáticas. Respecto a los sectores donde se concentran estas grandes
empresas destacan los de fabricación de material eléctrico, automóviles, telecomunicaciones, petróleo y electricidad, aunque también hay
casos de empresas que se dedican al comercio al por menor. El volumen de estas empresas ha ido aumentando paulatinamente con el tiempo
y ahora son verdaderos imperios. Así, la empresa con un mayor volumen de activos era, en 2017, Volkswagen Group, cuyos activos suponen
el 0.7% del PIB mundial (casi la mitad del español). En relación a las ventas, es la empresa de comercio minorista Wal-Mark Stores la mayor,
con un volumen de facturación equivalente al 0,7% del PIB mundial. Finalmente, en relación al empleo, es la empresa norteamericana de
comercio al por menor Wal-Mart Stores la que, con creces, ostenta el primer puesto, superando el 13% del empleo total de España. Estas
cifras dan una idea de la magnitud de estas empresas.
Para analizar la presencia exterior de las empresas es útil recurrir a un indicador sintético que integre diversas dimensiones económicas: tal
es lo que hace el índice de transnacionalización (IT), calculado por la UNCTAD como la media aritmética simple de las siguientes tres ratios
(en términos porcentuales): los activos exteriores sobre el total de activos, las ventas exteriores sobre el total de ventas y los empleados en las
filiales sobre el conjunto de empleados de la empresa. Así, cuanto más próximo esté el indicador a 100, mayor proporción del negocio de la
empresa está fuera del país donde se localiza la casa matriz. En el Cuadro 6 se ofrece información de este indicador para las empresas
seleccionadas.
Cuadro 6. Principales multinacionales en el mundo en 2017
• Multinacionales con más de 300.000 empleados
Empresa
País de origen
Sector
Activos Millones $
Ventas Millones $
Empleo
IT
Wal-Mart Stores Inc
Estados Unidos
Comercio minorista
204.522
500.343
2,300,000
29,3
Hon
Hai
Industries
Precision
Taiwan
Equipo eléctrico
114.824
154.650
873.000
88,3
Volkswagen Group
Alemania
Vehículos de motor
506.348
260.070
642.292
60,0
Amazon.com, Inc
Estados Unidos
Comercio electrónico
131.310
177.866
566.000
33,1
HNA Group Co Ltd
China
Vehículos de motor
144.000
86.400
413.222
51,1
Robert Bosch GmbH
Alemania
Vehículos de motor
98.189
88.011
402.166
67,9
Alemania
Maquinariua
industrial
160.698
91.625
377.000
76,0
472.625
265.008
369.124
65,5
125.356
79.139
366.600
54,9
Siemens AG
comercial
e
Toyota Motor Corporation Japón
Vehículos de motor
International
Business
Estados Unidos
Machines Corporation
Ordenadores
datos
Nestlé SA
Suiza
Alimentación
133.627
91.186
323.000
91,8
General Electric Co
Estados Unidos
Equipos de comunicaciones
377.945
122.093
313.000
59,2
Samsung Electronics Co.,
Corea
Ltd.
Equipos de comunicaciones
282.814
211.859
308.745
62,0
Hitachi Ltd
Japón
Equipamiento de ordenadores
94.947
84.506
307.275
46,7
Hong Kong
Comercio minorista
140.795
31.890
300.000
46,7
CK Hutchison
Limited
Holdings
y
proceso
de
• Otras multinacionales con ventas superiores a 150.000 millones de dólares
Empresa
País de origen
Sector
Activos
Ventas
Empleo
IT
Royal Dutch Shell plc
Reino Unido
Minería
407.097
305.179
86.000
75
Exxon Mobil Corporation Estados Unidos
Petróleo
348.691
237.162
69.600
61
Apple Computer Inc
Estados Unidos
Equipamiento
ordenadores
375.319
229.234
123.000
47
BP plc
Reino Unido
Petróleo
276.620
228.794
74.700
68
Glencore PLC
Suiza
Minería
135.644
195.713
145.977
75
Daimler AG
Alemania
Vehículos de motor
306.554
185.265
289.321
59
Ford Motor Company
Estados Unidos
Vehículos de motor
257.808
156.776
202.000
40
• Principales multinacionales españolas
de
Empresa
Sector
Activos Ventas Empleo IT
Telefonica SA
Telecomunicaciones
138.002 58.634 122.718 78
Iberdrola SA
Suministros
132.752 35.246 34.255
82
Repsol YPF SA
Petróleo
71.788
56
46.976 24.226
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Lección 9. La inversión extranjera y las empresas multinacionales (JAIME TURRIÓN y
FRANCISCO J. VELÁZQUEZ)
5. Los efectos de la inversión extranjera directa y las empresas multinacionales
5. LOS EFECTOS DE LA INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA Y LAS EMPRESAS
MULTINACIONALES
Los efectos que tienen las empresas multinacionales sobre las economías, tanto receptoras como
emisoras, son muy controvertidos, ya que los distintos estudios sobre este tema conducen a
resultados no coincidentes. Sin embargo, de este conjunto amplio de investigaciones pueden
deducirse algunas regularidades con relación al impacto que tiene la inversión extranjera
directa sobre el crecimiento económico, la generación de empleo, las relaciones comerciales y la
intensidad innovadora de los países afectados.
En las últimas décadas, ha habido un cierto cambio en la percepción que se tenía acerca del
impacto de las multinacionales sobre el crecimiento económico de los países receptores. Así, en
los años sesenta y setenta, se pensaba que las multinacionales se instalaban en los países con el
objeto de aprovecharse de las ventajas de localización (recursos naturales y mano de obra
barata) del país, con muy limitada contribución al crecimiento económico o a la generación de
empleo. En la actualidad, sin embargo, domina una visión mucho más favorable hacia la
inversión extranjera, por considerar que ésta ayuda al crecimiento económico de los países
receptores, al menos en el largo plazo. Así, una parte de la inversión extranjera –la denominada
greenfield – integra la formación bruta de capital fijo del país receptor, contribuyendo al
aumento del capital físico y, en consecuencia, al crecimiento de la productividad del trabajo y del
PIB per cápita, tanto presente como futuro. Por idénticas razones podría pensarse que en el país
emisor se produce un efecto negativo, al disminuir el ahorro susceptible de ser invertido en su
economía. Sin embargo, como más adelante podrá comprobarse, este efecto inicial se ve
superado por otros positivos que recaen sobre la economía emisora.
De forma adicional, las multinacionales juegan un papel crucial como transmisoras de la
tecnología generada en el país de origen. Aun así, existen efectos de diverso signo en relación
con su contribución a la intensidad innovadora de los países receptores. En primer lugar, se
supone que las empresas multinacionales dedican mayores recursos a la innovación en
comparación con las empresas nacionales, en algunos casos porque se sitúan en los sectores más
intensivos tecnológicamente. Ahora bien, en segundo lugar, no suelen desarrollar actividades de
I+D en igual intensidad en el destino que en la empresa matriz. Además, recurren con mayor
frecuencia a la adquisición de tecnología foránea que procede de la matriz, lo que contribuye
negativamente a la balanza de servicios de los países receptores y, lo que es peor, les hace
dependientes de la tecnología exterior.
Pese a esos efectos contradictorios, los estudios más recientes señalan que el signo de los efectos
depende del grado de desarrollo y el entramado institucional de los países. En los países menos
desarrollados que tienen escasez de mano de obra formada y, en consecuencia, tienen
deficiencias en su capacidad de absorción tecnológica, las empresas locales tienden a
beneficiarse en muy limitada medida de la tecnología de las multinacionales. Es más, la
diferencia tecnológica puede terminar arruinando a las empresas nacionales, que son
expulsadas del mercado, estableciéndose una dependencia de la multinacional para el
abastecimiento del mercado local.
Dado que se supone que la inversión extranjera estimula el crecimiento, puede deducirse que
también tenga un efecto positivo, a largo plazo, sobre la generación de empleo. Sin embargo, al
tener mayor capital físico y tecnológico, es esperable que las empresas multinacionales tengan
una productividad por trabajador superior a la que muestran las empresas locales, lo que
implica que para generar una misma cantidad de producto requieren menos cantidad de
trabajo. Por tanto, el efecto sobre el empleo, aun siendo positivo, es menor del que cabría
esperar. Además, en muchas economías en desarrollo el tipo de empleo que demandan es poco
cualificado y se contrata en condiciones laborales muy por debajo de los estándares
occidentales. Lo que hace que algunas multinacionales contribuyan en escasa medida a elevar la
cualificación de los trabajadores.
El impacto de la presencia de multinacionales sobre las relaciones comerciales del país receptor
depende de la estrategia de localización de la empresa. Así, si su objetivo es abastecer el
mercado interior del país en que se asientan, presentarán una intensidad importadora superior
al de las empresas nacionales y exportarán en menor medida que aquellas. Sin embargo, es
habitual que, además de abastecer el mercado interior, aprovechen otras ventajas de
localización del país de destino –costes laborales bajos, disponibilidad de materias primas, etc.–
y presenten tanto una propensión importadora como exportadora superior a las empresas
nacionales, aunque el balance de ambos efectos sea favorable a la importación. En todo caso, la
presencia de empresas multinacionales contribuye a incrementar el nivel de transacciones con
el exterior y estimula el cambio de la oferta exportadora de los países, lo cual en el largo plazo es
nítidamente positivo.
Además, acompañando al proceso de interdependencia de los mercados se han desplegado
cadenas de valor que superan las fronteras, incluso en el seno de un grupo empresarial. Así
pues, algunas multinacionales distribuyen su actividad entre distintos países, de forma que cada
fase del proceso de producción se beneficie de las ventajas que presentan las distintas
localizaciones. Junto con ello, las multinacionales pueden arrastrar la producción del país en el
que se instalan si parte de sus consumos intermedios son abastecidos por empresas locales que
cumplan o se adapten a sus estándares productivos. Este proceso permite a las economías de los
países en desarrollo insertarse en los mercados internacionales (cadena de valor global),
desplegar empresas con capacidad exportadora y aprovechar más plenamente alguna de sus
ventajas comparativas; pero también es cierto que esos logros pueden quedar subordinados a la
estrategia de la multinacional, que es la que determina el lugar de cada país y de cada empresa
en esa cadena de valor global.
Otra consecuencia de estos procesos es el impulso del comercio intra-empresa, es decir, de
intercambios entre filiales instaladas en distintos países con relaciones proveedor-cliente. Este
fenómeno, aparte de aumentar el comercio internacional, suele alterar el saldo comercial de los
países implicados, al utilizarse en los intercambios precios intra-empresa (o de transferencia),
que son definidos por estrategias de optimización fiscal y no tanto por las condiciones de coste
efectivo de los productos intercambiados. Con frecuencia, a través de estos comportamientos las
empresas artificialmente terminan por localizar el grueso del valor añadido en las plazas de
menor carga fiscal (paraísos fiscales, por ejemplo), al objeto de eludir impuestos, reduciendo la
capacidad fiscal de los países en los que las actividades son efectivamente realizadas (buena
parte de ellos, países en desarrollo).
Aunque el intento de controlar y regular internacionalmente estos procesos de “optimización”
fiscal desarrollados por las empresas tiene una larga trayectoria, la iniciativa más ambiciosa y
que ha llegado más lejos es la puesta en marcha por la OCDE llamada BEPS (Base Erosion and
Profit Shifting) en la que colaboran hasta 125 países y jurisdicciones fiscales. El objetivo es
alinear la base imponible con la actividad real llevada a cabo por las multinacionales en cada
territorio, así como mejorar el intercambio de información entre autoridades que permita
perseguir estos comportamientos oportunistas.
Recuadro 3
LOS INTENTOS DE REGULACIÓN DE LA INVERSIÓN INTERNACIONAL DIRECTA
Desde mediados de los ochenta, y debido a los avances en el proceso de globalización
económica, la mayoría de los países y organizaciones económicas internacionales han
tratado de introducir normas con el objeto de crear un entorno más favorable y libre
para la inversión internacional directa.
Este tipo de normas se han introducido en distintos niveles:
a) a nivel nacional (a través de las Políticas Nacionales de Promoción y Regulación de
la IED);
b) a nivel internacional:
• A través de tratados bilaterales entre países (que son los más numerosos).
• Mediante acuerdos regionales tomados en el seno de organizaciones económicas de
este tipo (UE, ASEAN, NAFTA, etc.).
• A través de la adopción del normas o códigos multilaterales como el Marco de
Política de Inversión para el Desarrollo Sostenible (MPIDS) de la UNCTAD.
En relación a los acuerdos multilaterales, a mediados de los noventa se planteó el
Acuerdo Multilateral sobre la Inversión (AMI), que surgió como iniciativa de la OCDE
y pretendía establecer un conjunto de normas para liberalizar la inversión
internacional directa, crear reglas claras y homogéneas internacionalmente para
generar un entorno más estable y con garantía para todas las partes con intereses en
los procesos de inversión internacional directa –multinacionales, gobiernos,
trabajadores, accionistas, etc.–. Las críticas que se elevaron frente al proceso
reservado y un tanto excluyente con el que se pretendió elaborar esta normativa
hicieron que el ensayo finalmente se viera interrumpido de forma abrupta y
fracasara. En la actualidad, abordar la elaboración de este marco normativo
constituye uno de los temas de la agenda internacional. Si bien se han alcanzado
acuerdos puntuales dentro de la OMC que consideran determinadas inversiones
ligadas a los flujos comerciales, no existe una normativa común, salvo el intento
homogeneizador del MPIDS.
Es difícil hacer un balance inequívoco del conjunto de efectos considerados en los párrafos
previos, máxime si se tiene en cuenta que la magnitud de muchos de ellos depende de la
naturaleza de la inversión en cuestión, de la estrategia que siga la empresa multinacional y de la
capacidad del país para rentabilizar los efectos positivos y neutralizar los negativos. En todo
caso, existen razones para pensar que las multinacionales tienen efectos positivos sobre el
crecimiento económico a largo plazo de los países en los que se instalan, que compensan otros
que puedan darse en el corto plazo. Esta es la razón por la que el G-20 en su reunión de Seúl, en
2010, incluyó a la inversión extranjera directa dentro de los elementos que debían considerarse
en las estrategias para maximizar el crecimiento económico y la creación de empleo en las
distintas economías, y especialmente en las de menor desarrollo. Básicamente, se considera el
papel que puede jugar la inversión internacional en la creación de infraestructuras, en el
incremento de la cualificación de los trabajadores, en la promoción de la capacidad comercial y
de acceso a los mercados y a la creación de empleo, entre otros.
La constatación del importante papel que hoy juegan las multinacionales es la que empuja a los
gobiernos a establecer negociaciones con estas empresas –en especial con las tecnológicas en los
países desarrollados y las que son intensivas en mano de obra en los menos desarrollados– con
el objeto de conseguir su instalación en el país, concediéndoles determinadas subvenciones o
privilegios fiscales. Este proceso conduce a una carrera a la baja en la imposición a las empresas,
con el propósito de ofrecer mejores condiciones que el entorno a las multinacionales que buscan
invertir, lo que termina por limitar la capacidad fiscal de los Estados y distorsionar la
distribución de la carga fiscal. Algunos autores hablan de la existencia de un auténtico mercado
de subvenciones o privilegios con el objeto de conseguir la instalación de las multinacionales.
Por evitar estos procesos, y además para crear un entorno más estable para la inversión
extranjera directa, se vienen produciendo una serie de reglamentaciones y acuerdos entre
países que tratan de generar normas internacionales que, a la vez que estimulen este tipo de
transacciones, traten de establecer una normativa homogénea internacionalmente (Recuadro 3)
que proteja a todos los agentes implicados en estos procesos de inversión.
En todo caso, la entrada de multinacionales es, para los países de menor grado de desarrollo,
una oportunidad para alentar una senda de crecimiento continuado, favorecer la capitalización
de sus economías y mejorar su dotación de recursos tecnológicos, como está siendo el caso de los
países del este y centro de Europa, de los del sudeste asiático o algunos latinoamericanos. Por
ello, una política razonable es atraer a las multinacionales para conseguir su instalación en el
país y potenciar, de este modo, el crecimiento económico a largo plazo, tratando de obviar o
minorar sus efectos perversos, lo que no siempre resulta factible.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y
a las relaciones económicas internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Relaciones Económicas Internacionales
Lección 9. La inversión extranjera y las empresas multinacionales (JAIME TURRIÓN y
FRANCISCO J. VELÁZQUEZ)
6. Recapitulación
6. RECAPITULACIÓN
En el presente capítulo se ha tratado de ofrecer una visión general del papel que están
desempeñando las empresas multinacionales en el proceso de globalización económica y sus
efectos económicos. Así, tras la definición de los principales conceptos básicos necesarios para el
análisis de este fenómeno, se han repasado las principales teorías explicativas de la inversión
extranjera directa y la importancia de las multinacionales. El modelo neoclásico de comercio
internacional predice que los flujos se producirán desde los países en que el capital es
abundante –los desarrollados– hacia donde ese capital sea escaso. La teoría ecléctica o
paradigma OLI sugiere que las multinacionales surgen como consecuencia de la existencia
conjunta de ventajas de propiedad, localización e internalización. Las teorías basadas en el
papel de la heterogeneidad empresarial como determinante de la internacionalización de las
empresas concluyen que a mayor nivel de productividad de la empresa matriz mayor será su
grado de internacionalización.
Estas tres teorías, consideradas en su conjunto, permiten entender el patrón geográfico y
sectorial de la inversión extranjera directa, que se caracteriza por su alta concentración –sobre
todo en el origen– en las economías desarrolladas, aunque destacan también como destinos
algunos países en desarrollo, como son los asiáticos y América Latina. En las primeras buscan
mercados de alto poder adquisitivo y altamente concentrados, mientras que en los segundos se
sienten atraídas por mercados amplios, con bajos costes laborales, disponibilidad de materias
primas y condiciones naturales y legales favorables.
Por otro lado, las multinacionales tienen efectos sobre las economías de los países receptores y
emisores. En términos generales, parece demostrado que potencian el crecimiento a largo plazo
de ambos países, aunque tienen algunos efectos indeseables para los países receptores que
suelen manifestarse en sus balanzas de pagos, al empeorar los saldos comerciales –importan
más que exportan–, de servicios –por la compra de tecnología foránea– y de rentas –por la
repatriación de beneficios–. La transmisión de tecnología y el incremento de la capitalización
física de las economías receptoras compensan parcialmente sus efectos negativos, al menos en el
largo plazo, de ahí que los gobiernos traten de poner las condiciones ideales para que estas
empresas se instalen en su territorio.
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FRANCISCO J. VELÁZQUEZ)
7. Glosario
7. GLOSARIO
• Inversión extranjera directa: Flujos de capital de los no residentes de un país hacia otra
economía que persiguen el control de la actividad económica.
• Stock de capital extranjero: Suma de los flujos de inversión extranjera directa a lo largo del
tiempo.
• Teoría ecléctica o paradigma OLI de la internacionalización de las empresas: Teoría que
explica los factores que determinan la existencia de multinacionales sobre la base de las
ventajas de propiedad, localización e internalización.
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8. Orientaciones bibliográficas
8. ORIENTACIONES BIBLIOGRÁFICAS
Resulta muy complejo seleccionar un pequeño número de lecturas sobre inversión extranjera
directa, dado que es uno de los temas que más ha ocupado a los investigadores en economía
internacional. Sin embargo, es muy recomendable la lectura de los informes anuales de la
UNCTAD, publicados con el título genérico de World Investment Report (disponibles on-line desde
la primera edición en 1991) y que cada año tratan una temática diferente en relación al impacto
de las multinacionales en la economía mundial. No obstante, mantienen secciones permanentes
en las que se hace una descripción de las principales tendencias geográficas y sectoriales que
sigue la inversión directa internacional. Igualmente, son interesantes sus anexos estadísticos,
que recogen una información actualizada y abundante sobre este fenómeno.
Además, es muy recomendable la lectura de la tesis doctoral de Stephen HYMER, que aunque
realizada en 1960, se publicó en 1976: The international operations of national firms: A study of
direct investment, MIT Press, Cambridge, Massachusetts. Para obtener un panorama muy amplio
sobre la teoría ecléctica, así como de los trabajos empíricos realizados sobre las multinacionales
respecto a sus determinantes y efectos, puede resultar de interés el libro de John H. DUNNING
publicado en 1993 con el título Multinational enterprises and the global economy, segunda
edición, Addison-Wesley, Massachusetts. Más reciente es el libro editado por el mismo autor
publicado en 1998 con el título Globalization, Trade and Foreign Direct Investments, Elsevier,
Amsterdam, que analiza la inversión extranjera desde la óptica del proceso de globalización y
ofrece alguna visión complementaria de la teoría ecléctica.
Un resumen más amplio que el que se realiza en este capítulo sobre las distintas teorías de los
determinantes de la inversión extranjera directa puede encontrarse en el artículo de Edward
GRAHAM de 1992 «Los determinantes de la inversión extranjera directa: Teorías alternativas y
evidencia internacional», publicado en el número 194 de la revista Moneda y Crédito. Igualmente
merece la pena leer el artículo de Raquel DÍAZ de 2003, bajo el título «Las teorías de la
localización de la inversión extranjera directa: Una aproximación», publicado en la Revista
Gallega de Economía (volumen 12, número 1).
Para los lectores más aventajados y que quieran profundizar en este fenómeno tres
recomendaciones finales. La primera es la revisión de la literatura que se ofrece en el libro de
Imad A. MOOSA publicado en 2003 y titulado Foreign Direct Investment: Theory, evidence and
practice, Palgrave Macmillan; la segunda, el libro de Assaf RAZIN y Efraim SADKA, de 2007, cuyo
título es Foreign Direct Investment: Analysis of aggregate flows, Princeton University Press, que
ofrece una perspectiva más moderna y basada en el análisis de los flujos bilaterales agregados
de inversión extranjera directa, incluyendo nuevos modelos teóricos; y, finalmente, el artículo de
Isabel FAETH de 2009 “Determinants of foreign direct Investment. A tale of nine theoretical
models”, publicado en el Journal of Economic Surveys (volumen 23, número 1) que realiza una
interesante revisión de todas las teorías explicativas de la existencia de multinacionales,
incluyendo los últimos desarrollos teóricos. Finalmente, para aquellos lectores a los que les
interese los aspectos de cooperación y coordinación fiscal internacional les sería de gran utilidad
el artículo de JOSÉ ANTONIO ALONSO, que bajo el título de International tax cooperation and
sovereign debt crisis resolution: Reforming global governance to ensure no one is left behind, ha
sido publicado en el Journal of Globalization and Development en 2019.
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9. Enlaces de interés
9. ENLACES DE INTERÉS
Naciones Unidas: www.un.org
UNCTAD: www.unctad.org
Fondo Monetario Internacional: www.imf.org
OCDE: www.oecd.org
EUROSTAT: epp.eurostat.ec.europa.eu
© 2019 [Thomson Reuters (Legal) Limited / José Antonio Alonso Rodríguez (Dir.) y otros]© Portada: Thomson Reuters (Legal)
Limited
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10. Prácticas
10.1. Origen y destino de la inversión
10.1. ORIGEN Y DESTINO DE LA INVERSIÓN
Consulte en el Data Center de la UNCTAD la información sobre inversión extranjera directa (https://unctadstat.unctad.org/EN/). En ella podrá
encontrar la evolución de los flujos de inversión extranjera directa recibida y emitida por todos los países del mundo y sus agrupaciones
regionales desde 1970. A partir de ella, elabore un pequeño informe que identifique los cambios producidos en los destinos de los flujos de
inversión y si los nuevos destinatarios se corresponden con economías en desarrollo.
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Lección 9. La inversión extranjera y las empresas multinacionales (JAIME TURRIÓN y FRANCISCO J. VELÁZQUEZ)
10. Prácticas
10.2. La deslocalización
10.2. LA DESLOCALIZACIÓN
Consulte
la
publicación
de
la
OCDE
Measuring
Globalization
(http://www.oecd.org/sti/ind/measuringglobalisationoecdeconomicglobalisationindicators2010.htm). A partir de ella analice cuál es la
capacidad de atracción de inversión extranjera directa por parte de España, Hungría y Alemania, y si se considera que en alguno de estos
países se ha producido un proceso de deslocalización.
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Lección 10. Mercados financieros internacionales (FRANCISCO MAESO)
1. Introducción
1. INTRODUCCIÓN
El intercambio financiero internacional puede incrementar el bienestar social de una forma relativamente similar al comercio de bienes y
servicios. Por un lado, permite que los fondos ahorrados se sitúen allí donde se pueden usar con una mayor rentabilidad o eficiencia; por
otro, posibilita a los inversores la elección del nivel de riesgo que mejor se acomoda a sus preferencias, al diversificar el rango de activos en
los que pueden materializar su inversión. Las grandes diferencias entre los intercambios financieros y el comercio de bienes y servicios
estriban en el carácter intertemporal de las transacciones financieras (se cambia capacidad de gasto hoy a cambio de su devolución en el
futuro), la rapidez con que se producen los intercambios y el fuerte impacto que las alteraciones de esos flujos tienen en la actividad
económica real. Todo ello incorpora un elemento sustancial de inestabilidad asociado a ese tipo de intercambios. El proceso de globalización
financiera en curso ha ampliado la profundidad y eficiencia de los mercados, pero también ha elevado los niveles de riesgo que se derivan
del potencial contagio de una crisis.
La profunda crisis financiera que se inició en 2007 en Estados Unidos en el mercado de derivados financieros ligados a hipotecas de alto
riesgo ha supuesto el punto culminante del modelo de globalización financiera que se ha seguido desde principios de la década de 1980. En el
esquema imperante hasta esta crisis se priorizaba la eficiencia a corto plazo sobre el largo plazo, minusvalorando los riesgos sistémicos y
minimizando la relevancia de las tareas regulatorias y supervisoras. La crisis de 2008 constituye un hito por sus diferencias cualitativas y,
sobre todo, cuantitativas, respecto a episodios recesivos previos, por ello se le otorga un tratamiento diferenciado en esta Lección. Conviene
aclarar que, aunque la crisis se inicia en 2007, sus principales efectos se empiezan a manifestar en 2008, de ahí que se emplee este año como
referencia.
El resto de la Lección está organizada en seis epígrafes adicionales a esta introducción. El siguiente epígrafe analiza los determinantes de la
globalización financiera. En el tercero se estudian las características básicas de los mercados financieros actuales. El cuarto define las
principales formas en las que se puede materializar una crisis financiera, prestando especial atención al papel jugado por los mercados
financieros internacionales y por las instituciones internacionales, no entrándose al análisis de cada crisis, pero tratando de extraer
enseñanzas generales de estos episodios. El quinto epígrafe describe la crisis de 2008 y las distintas fases por las que transcurrió,
enfatizándose los elementos estructurales que la definen. En el sexto se indaga en la relación existente entre la globalización financiera y la
necesidad de reformar o actualizar las instituciones financieras internacionales, con especial énfasis en los cambios ligados al nuevo
contexto internacional derivado de la gran recesión. Finalmente, se recapitula sobre lo expuesto a lo largo de la Lección.
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Lección 10. Mercados financieros internacionales (FRANCISCO MAESO)
2. Determinantes de la globalización financiera
2. DETERMINANTES DE LA GLOBALIZACIÓN FINANCIERA
El proceso de globalización financiera actual tiene uno de sus puntos de origen en los centros financieros internacionales que surgieron, en la
década de 1970, como consecuencia de las diferencias entre las legislaciones nacionales. Las empresas financieras, particularmente la banca,
se instalaron allí donde menos trabas tenían para operar, especializándose en el empleo de instrumentos financieros denominados en una
moneda diferente de la emitida por el país en el que se ubicaban (por ejemplo, un depósito de yenes efectuado en Nueva York o un préstamo
en euros realizado en Londres).
Las crisis del petróleo de 1973 y 1979 supusieron el lanzamiento definitivo de estos mercados: los países productores de petróleo depositaron
sus excedentes en los mercados financieros internacionales y los bancos prestaron esos fondos a agentes públicos y privados de países en
desarrollo. Esta labor de intermediación se ha visto potenciada a lo largo del tiempo por factores micro y macroeconómicos. Desde la
perspectiva microeconómica se ha propiciado la supresión de las barreras legislativas existentes entre los países y la creciente similitud de
trato entre las distintas entidades dentro de un país. La ruptura de compartimentos estancos y la internacionalización de las compañías
financieras han realzado la importancia del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), ya que esta institución constituye
el foro en el que sus miembros elaboran y aprueban por consenso las normas y reglamentos que regulan buena parte del funcionamiento
diario de las entidades financieras, especialmente bancarias (Recuadro 3). Desde la perspectiva macroeconómica, la creciente libertad de
movimientos de capital, particularmente impulsada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en los países en desarrollo, ha contribuido a
que la globalización financiera alcance a buena parte del planeta.
Junto con los cambios en las políticas económicas, el desarrollo tecnológico, en particular el avance de las telecomunicaciones, ha contribuido
también a la globalización financiera. La interconexión de los mercados, el incremento en la velocidad de transmisión de datos y la provisión
de sistemas más fiables de registro de operaciones, entre otros factores, han permitido que las transacciones financieras internacionales se
conviertan en instantáneas, cualquiera que sea la distancia entre los mercados, y sean tan seguras como las nacionales.
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Lección 10. Mercados financieros internacionales (FRANCISCO MAESO)
3. Los mercados financieros internacionales
3.1. Tendencias y evolución
3.1. TENDENCIAS Y EVOLUCIÓN
Una aproximación al proceso de globalización la ofrece el análisis de los flujos de cartera y los flujos de inversión extranjera directa (Cuadro
1). Como se puede observar, tanto los flujos brutos (entradas más salidas) como los netos (entradas menos salidas) han crecido fuertemente
desde 1970. Los máximos se alcanzan en el caso de la Inversión Extranjera Directa (IED) justo antes del estallido de la burbuja tecnológica en
2002 y en el caso de la inversión en cartera poco antes de la crisis de 2007. Ambas variables se vieron notablemente afectadas por esta crisis.
Si se compara con los valores de 1970, el enorme crecimiento de ambos flujos expresa muy nítidamente el proceso de integración y
ampliación de los mercados financieros internacionales.
Cuadro 1. Principales países industrializados: flujos brutos y netos de inversión directa y en cartera (millardos de $)
Nota: Los principales países industrializados son EE.UU., Japón, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Canadá.
Fuente: FMI: IFS (cd-rom, enero 2011) de 1970 a 2005 y base de datos Balance of Payments Statistics para 2010 y 2018. Los datos de 2010 y
2018 según el Sexto Manual del FMI. Los datos de 2018 son desde el cuarto trimestre de 2017 al tercero de 2018.
Desde el punto de vista de qué agentes gestionan los flujos financieros internacionales, el principal cambio experimentado ha sido la
aparición de los inversores institucionales (básicamente, compañías de seguros, fondos de pensiones y fondos de inversión), que comparten
protagonismo con los grandes bancos internacionales. Estos agentes se dedican a acumular el ahorro de sus impositores y rentabilizarlo a
través de la inversión en activos financieros. El crecimiento en términos brutos de los flujos de cartera se explica por el papel y tamaño que
han adquirido estos inversores institucionales y por su tendencia a canalizar parte de sus fondos hacia mercados foráneos.
La pérdida del papel tradicional que las entidades bancarias tenían como intermediarias entre el ahorro y la inversión tiene su principal
explicación en la progresiva conformación de un sistema de calificación de las emisiones de deuda, con análisis del riesgo y del rendimiento.
Las agencias de calificación son compañías privadas que evalúan las emisiones de deuda de empresas y países, asignando notas que tienen
en cuenta el riesgo de cada emisión. De esta forma se facilita la toma de decisiones del inversor, sin necesidad de recurrir a la intermediación
bancaria. Lo sucedido en algunos episodios de crisis revela que la capacidad de estas agencias para procesar información fiable es, sin
embargo, limitada; aun así, son un componente básico del sistema financiero (Recuadro 1).
Recuadro 1
EL PAPEL DE LAS AGENCIAS DE VALORACIÓN DE RIESGOS ANTES Y DURANTE UNA CRISIS FINANCIERA
Las agencias de valoración de riesgos son empresas privadas que ponen notas a las emisiones de deuda. Una vez emitida y
calificada, la calidad de la deuda es evaluada de forma periódica, de manera que puede ver aumentada o disminuida su nota. El
sistema de evaluación se centra, exclusivamente, en la posibilidad de impago, total o parcial, de la deuda. A mejor nota, menor
probabilidad de impago y, por tanto, más segura es percibida esa deuda por los inversores, que estarán dispuestos a aceptar unos
intereses reducidos.
Estas agencias desempeñan un papel crucial en el sistema financiero actual. Por un lado, disminuyen los requerimientos de
información del inversor, que no precisa conocer a fondo al emisor de la deuda. Por otro, la regulación bancaria actual exige en la
mayoría de los países que los títulos en la cartera de una entidad financiera tengan asignado un nivel de riesgo, ya sea obtenido
por un sistema de medición de riesgos interno u otorgado por un tercero, la agencia de calificación. Además, muchos inversores
institucionales tienen reglamentado en sus estatutos el grado de riesgo máximo que pueden aceptar, lo que implica que solo
pueden comprar títulos que tengan notas y, obviamente, que estas sean del nivel requerido.
El desempeño de las agencias ha sido puesto en cuestión en crisis anteriores, notablemente en la crisis asiática de 1997, y con
motivo de la crisis de 2008 se han exacerbado las críticas. En primer lugar, la posibilidad de que el emisor de deuda pueda elegir la
compañía que debe calificar sus títulos genera el incentivo de buscar la agencia más laxa en su valoración. En segundo lugar, las
notas otorgadas solo tienen en cuenta el riesgo de impago, pero como ha quedado de manifiesto en la crisis de 2008 el riesgo de
liquidez también es relevante. En este sentido, los inversores han tendido a confundir el riesgo de impago explicado por la nota
con el riesgo total inherente al título. En tercer lugar, el sistema de generación de notas requiere series históricas relativamente
largas, de lo contrario se pueden producir graves errores. De hecho, los instrumentos financieros ligados a las hipotecas de alto
riesgo eran relativamente nuevos, tanto por su diseño como por las características del activo subyacente (las hipotecas sub-prime),
demostrando a posteriori que su valoración no había sido correcta. Cabe por tanto plantear reformas en términos de qué activos
pueden ser objeto de valoración y cuáles no. En cuarto lugar, la actuación de las agencias es pro-cíclica y, normalmente, retrasada:
suben las notas cuando la situación macroeconómica ya está mejorando y las bajan cuando ya ha empeorado. De esta forma
exacerban los movimientos en los mercados financieros. Por último, el sector de las agencias está altamente monopolizado: tres
agencias cubren cerca del 90% del mercado. Como consecuencia se produce una asimetría entre el coste social que generan sus
errores (que puede ser elevado) y el coste privado que esos errores tienen para las propias agencias (que es limitado, al controlar
el mercado sin apenas alternativa).
Precisamente, la competencia con los inversores institucionales es una de las causas que ha llevado a la banca a globalizarse. Durante los
sesenta y setenta se desarrolló la banca internacional y a partir de finales de los ochenta se produjo un crecimiento sostenido de la banca
global, con un notable esfuerzo de las entidades de los países desarrollados por implantarse en los mercados en desarrollo.
Durante la década de los noventa los mercados financieros internacionales han adquirido un mayor protagonismo para todos los países
como forma de obtener fondos. Además, algunos países en desarrollo que no tenían acceso a estos mercados o lo tenían muy restringido han
podido acceder a ellos, incrementando su importancia como receptores de IED. De hecho, ha surgido una denominación especial, mercados
emergentes, para referirse a aquellos países en desarrollo que tienen mercados financieros suficientemente evolucionados como para ser
objeto de atención por parte de los inversores internacionales.
La importancia que han alcanzado los mercados emergentes como receptores de flujos de capital internacionales se explica por tres razones
fundamentales, dos internas y una externa. En el ámbito interno destacan, por un lado, los procesos de liberalización, tanto comercial como
financiera, que han abierto notablemente sus economías y, por otro, su fuerte crecimiento económico, especialmente en el caso de los del
Extremo Oriente. Ambos factores han convertido a estos países en lugares atractivos donde invertir. El factor externo que explica los flujos
recibidos es la elevada y creciente competencia en los mercados más maduros, que lleva a inversores y empresas financieras a buscar nuevos
mercados en los que poder obtener márgenes de beneficio mayores.
Íntimamente ligado a este factor está la apetencia por el riesgo de los inversores. Los activos con mayor rentabilidad bruta son también los
que mayor riesgo tienen; pero cada inversor tiene una percepción diferente del riesgo de un activo, por lo que el valor que se le atribuye
(rentabilidad neta de riesgo) puede diferir notablemente de unos inversores a otros. Los cambios en la apetencia por el riesgo tienen un
impacto relevante en los mercados financieros, propiciando periodos de auge y crisis. Precisamente, en el periodo entre 2001 y junio de 2007
se alcanzó un mínimo histórico (en esos momentos) en la valoración de riesgo (particularmente en EE.UU.), para alcanzar niveles máximos
tras desencadenarse la crisis financiera en julio de ese año. Los indicadores de estrés financiero, el elaborado por el BCE (y referido
fundamentalmente a la zona euro) y el construido por la Reserva Federal (referido básicamente a EE.UU.), revelan tanto la interrelación
entre las dos grandes economías como los problemas propios de la zona euro a partir de finales de 2009 y que motivaron la firma de
acuerdos de financiación condicionada en varios de sus miembros. La fuerte caída del indicador para la zona euro a partir de mediados de
2012 se asocia claramente con la decisión de intervenir por parte del Banco Central Europeo comprando títulos de los países endeudados, lo
que permitió una abrupta caída en el indicador de riesgo financiero.
Gráfico 1.
Fuente: Banco Central Europeo y Reserva Federal de Sant Louis
Existen asimetrías importantes en la forma en que la liberalización financiera afecta a países en desarrollo y a países desarrollados. Así,
mientras que para estos últimos resulta generalmente beneficioso potenciar la libertad de movimientos financieros, para los primeros no
siempre resulta cierto que dicha apertura incremente el bienestar de sus ciudadanos, ya sea en el corto o en el largo plazo. Dos son las causas
fundamentales que explican este dispar comportamiento.
Por un lado, las características de los mercados financieros son diferentes: profundos, líquidos y altamente competitivos en el caso de los
países desarrollados, y de tamaño reducido, poco líquidos y, normalmente, poco competitivos en el caso de los países en desarrollo. Estas
diferencias implican que mientras que los primeros tienden a ser estables y con capacidad de asumir movimientos importantes de fondos sin
que se generen distorsiones, los segundos muestran una mayor volatilidad y pueden desestabilizarse fácilmente (ya sea al alza o a la baja)
ante cambios bruscos en el ánimo de los inversores.
Por otro lado, la capacidad institucional para una correcta gestión de los mercados financieros difiere notablemente según el nivel de
desarrollo de los países. Los países más desarrollados han creado un entramado institucional que persigue proteger a los inversores
(particularmente, al pequeño inversor), permitiendo al mismo tiempo maximizar las ganancias de eficiencia que se derivan de la
liberalización financiera. Por ejemplo, se han generado organizaciones especializadas en supervisar a las empresas (en el caso de España, la
Comisión Nacional del Mercado de Valores o el Banco de España para el caso de las entidades financieras) o se ha incentivado la difusión de
información veraz sobre la gestión de las empresas (ya sea de forma obligatoria, por ejemplo, tal como se contempla en la ley de sociedades
anónimas o con el requerimiento de auditorías externas, ya sea de forma voluntaria, como medio para atraer a inversores). La mayoría de
los países en desarrollo o carecen de este tipo de instituciones o las que tienen son muy poco operativas.
No obstante, la creciente complejidad de los instrumentos financieros, así como la facilidad de transferir riesgos entre agentes (a través de los
llamados derivados financieros) ha dificultado en gran medida la tarea de los supervisores financieros de todos los países e incluso de las
propias empresas para evaluar adecuadamente el riesgo contraído. La volatilidad financiera está fuertemente afectada por factores diversos,
como puedan ser una crisis política, la falta de consistencia de las medidas de política económica de un país o simplemente el proceso autoalimentado de conformación de expectativas. En conjunto, la volatilidad se ha visto amplificada desde mediados de los setenta.
Pese a ello, en el entorno previo a la gran recesión hubo un largo periodo de relativa estabilidad, asociado a un momento de abundancia de
liquidez en los mercados. La baja volatilidad en los mercados financieros (Gráfico 1) observada entre 2002 y mediados de 2007 benefició a los
prestatarios con baja calificación crediticia (ya fuesen agentes privados o soberanos) e incentivó a que los inversores optasen por carteras
con una presencia importante de activos emitidos por este tipo de agentes, reduciéndose así el diferencial frente a los prestatarios de alta
calificación.
Precisamente, la práctica desaparición de las primas de riesgo que tuvo lugar antes del estallido de la crisis de 2008 está ligada a la opacidad
de los sistemas financieros y contribuyó a que ingentes cantidades de activos obtuviesen calificaciones crediticias buenas, cuando en
condiciones más normales hubiesen debido de ser catalogados como más arriesgados. En estos procesos contribuyeron de forma importante
compañías aseguradoras (en particular American International Group, AIG, que era hasta el estallido de la crisis la principal aseguradora a
nivel mundial), que vendían seguros contra el impago de obligaciones bancarias. De esta forma el riesgo se trasladó parcialmente del sistema
bancario al sistema de seguros, que cuenta con una supervisión diferente.
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Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
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Relaciones Económicas Internacionales
Lección 10. Mercados financieros internacionales (FRANCISCO MAESO)
3. Los mercados financieros internacionales
3.2. Fundamentos de la inestabilidad financiera
3.2. FUNDAMENTOS DE LA INESTABILIDAD FINANCIERA
Una característica fundamental de los mercados financieros actuales es la rapidez con la que se transmiten y ejecutan las órdenes de compra-venta.
Esta velocidad, unida al gran volumen de fondos que se pueden movilizar, hace a los mercados financieros proclives a sufrir turbulencias asociadas a
«comportamientos de manada». Este fenómeno se produce cuando los agentes actúan basándose en el comportamiento de otros agentes, y genera
pautas que se refuerzan. Por ejemplo, un inversor puede tener por estrategia vender activos cuando el precio cae por debajo de un umbral (de hecho,
este es un procedimiento automatizado); esta actitud por sí misma no origina ningún problema, las dificultades surgen cuando muchos inversores
adoptan esta estrategia, en este caso la venta masiva produce una caída igualmente intensa en el precio. De hecho, el desplome de los precios valida
ex post la estrategia de los inversores (en términos al uso se dice que es una profecía que se autocumple).
La caída en el precio de los activos financieros que se obtiene en el escenario anterior está ligada al hecho de que la liquidez no existe cuando todos
los agentes simultáneamente pretenden alcanzarla. Un mercado se considera líquido cuando la actuación de un agente o colectivo no afecta al precio
del activo, es decir, el inversor es precio aceptante. Sin embargo, ningún mercado es líquido cuando todos sus agentes optan por vender (o comprar).
Los inversores conocen este hecho y en parte se explica así su interés por actuar según la tendencia general. El caos financiero iniciado en 2007 está
ligado íntimamente a este problema, que alcanzó cotas inimaginables cuando mercados enteros (como el mercado interbancario) simplemente
desaparecieron.
Un segundo factor que alienta los comportamientos de manada es la información imperfecta y asimétrica: los agentes operan con incertidumbre y la
información no está equidistribuida entre los participantes en la transacción. Es por ello que los organismos reguladores tratan de que todos los
agentes tengan acceso a la misma información. No obstante, ese es un objetivo que normalmente no se consigue y, en cualquier caso, existen
disparidades importantes en la capacidad de procesar la información. Así, estas diferencias generan entre los inversores conductas de líder-seguidor,
donde el segundo actúa basándose en lo que el primero hace (generándose comportamientos en manada). También facilitan esta asimetría los
comportamientos oportunistas por parte del agente con mejor información. La parte con menor información optará por recurrir a sistemas que
minimicen el riesgo en el que incurre, ya sea buscando una relación de largo plazo que reduzca la propensión a comportamientos oportunistas, ya
eligiendo relaciones contractuales fácilmente reversibles (por ejemplo, préstamos a corto plazo frente a modalidades de inversión a largo plazo). Esta
segunda opción propicia la aparición de turbulencias financieras.
Finalmente, la complejidad actual de las relaciones financieras (ligada en gran medida al uso de derivados financieros) se convierte en un arma de
doble filo. Por un lado, permite expandir la actividad financiera al acomodar mejor las preferencias por el riesgo de los inversores y suavizar el
impacto en los balances de las empresas financieras de las perturbaciones no sistémicas. Pero, por otro lado, incrementa la vulnerabilidad del sistema
ante perturbaciones globales o sistémicas. De hecho, la situación del sistema financiero a mediados de 2007 era inédita, puesto que simultáneamente
concurrían una gran liquidez, una baja volatilidad, una complejidad enorme de los instrumentos financieros y asimetrías importantes entre países en
la calidad institucional de sus sistemas de supervisión y gestión de las entidades financieras.
Recuadro 2
EL PAPEL DE LOS MERCADOS INTERNACIONALES COMO FINANCIADORES DE LA EMPRESA: ESPAÑA 1995-2017
La integración de una economía en el mercado financiero internacional afecta a la capacidad de obtener financiación ajena de las
empresas de forma directa e indirecta. En el primer caso porque pueden acceder a los recursos de los ahorradores no residentes.
Normalmente, solo las empresas de un tamaño grande tienen abierta esta posibilidad, a través de la cual los inversores no residentes
compran títulos emitidos por las empresas (renta fija o variable) o les conceden préstamos. La vía indirecta, en cambio, afecta a casi todo
tipo de sociedades, y particularmente a las pequeñas y medianas empresas (PYMES). Esta alternativa se produce cuando el resto del mundo
canaliza sus recursos a las instituciones de crédito del país, administraciones públicas (AA.PP.) o grandes empresas.
La financiación indirecta de las PYMES surge de dos modos. Por un lado, al canalizar recursos hacia los grandes demandantes
(normalmente las AA.PP. o las grandes empresas) se evita que se produzca un efecto expulsión («crowding out») sobre las PYMES, es decir,
se alivia la presión sobre el ahorro nacional. El proceso de internacionalización de las empresas españolas habría resultado más
complicado sin esta financiación exterior, o alternativamente, las PYMES habrían tenido que competir aún más duramente para captar los
recursos financieros en el mercado interior. Por otro lado, en economías donde las instituciones de depósito desempeñan un papel
relevante en el mercado financiero (como es el caso de España y, en general, en la zona euro), la posibilidad de que puedan obtener fondos
en el exterior facilita la obtención de recursos por parte de las PYMES (y de los hogares).
El siguiente gráfico muestra el flujo anual (en millones de euros) de recursos financieros provenientes del exterior que ha recibido la
economía española y la cantidad que los no residentes han destinado a las empresas no financieras (en forma de préstamos, renta fija y
acciones fundamentalmente). La evolución de ambas variables permite observar el rápido y creciente proceso de integración financiera
internacional de la economía española, asociado a la pertenencia a la zona euro (que eliminó el riesgo de tipo de cambio) y que proveyó de
combustible financiero al proceso de crecimiento económico experimentado durante el periodo 1995-2007. La brusca caída en 2008 y 2009
es un reflejo de la crisis financiera general, mientras que los valores entre 2010 y 2013 señalan las dificultades específicas que tuvo España.
Estas cifras están influidas por la actuación del Banco Central Europeo, especialmente en 2012. En los seis primeros meses de ese año
canalizó casi 250.000 millones de euros hacia España, compensando la salida de fondos privados; la mejora de la situación permitió que en
2013 parte de ese dinero se empezase a devolver, de ahí la cifra negativa que se observa. A partir de ese año se observa una mejora ligada
tanto a la evolución macroeconómica de España como a las menores tensiones en la zona euro.
Gráfico 2
Fuente: Banco de España. Cuentas financieras
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Lección 10. Mercados financieros internacionales (FRANCISCO MAESO)
4. Crisis financieras: rasgos relevantes
4.1. Algunos conceptos previos
4.1. ALGUNOS CONCEPTOS PREVIOS
Una de las características más relevantes del sistema financiero internacional es la tendencia creciente a sufrir turbulencias financieras de diversa
índole. Esta propensión está ligada a la interdependencia entre mercados generada por la globalización y a la propia forma de operar de los mercados
financieros (rapidez de las transacciones, altas externalidades e información asimétrica). Las causas que originan estos vaivenes no siempre son
claras y, en ocasiones, ni siquiera se puede aventurar una razón objetiva (más allá de la expresión «corrección de mercado»). Asimismo, la naturaleza
de estos trastornos es muy variable, quedando numerosas veces circunscritos a los propios mercados financieros, sin tener impacto en los mercados
de bienes y servicios; pero cuando sus efectos se extienden al resto de la economía generan grandes costes y pérdidas de bienestar. No obstante,
existen ciertas pautas comunes que se repiten con notable frecuencia en los episodios de crisis y que permiten extraer valiosas enseñanzas.
El concepto de crisis financiera engloba una amplia categoría de fenómenos económicos. Aquí el análisis se centra en aquellos que o tienen su origen
en los mercados financieros internacionales (incluyendo al de divisas) o se inician como consecuencia de problemas económicos internos que acaban
por repercutir en la moneda nacional. En este contexto se distinguen tres tipos de crisis: cambiaria, bancaria y de deuda; que pueden producirse de
forma aislada o conjunta.
Se puede definir una crisis cambiaria como una depreciación o devaluación fuerte de la moneda nacional en un periodo de tiempo relativamente
corto. Esta definición es, sin embargo, restrictiva. Las autoridades pueden tener éxito en la defensa de su moneda, ya sea gracias a sus intervenciones
en el mercado de divisas, por subidas en los tipos de interés o por cambios en sus políticas macroeconómicas. Consiguientemente, una definición más
amplia sería la de considerar que se produce una crisis cambiaria cuando la moneda nacional se ve sometida a fuertes presiones vendedoras en el
mercado, obligando a cambiar las políticas económicas del gobierno. Si ese cambio no se produce o resulta insuficiente, la crisis cambiaria se
materializará en la pérdida abrupta de valor de la moneda.
Una crisis bancaria se desencadena cuando una parte importante del sistema financiero nacional se vuelve insolvente. Una crisis bancaria no implica
necesariamente que se vaya a producir una crisis cambiaria o viceversa; sin embargo, muchas veces ambas aparecen unidas, siendo el detonante de
la crisis bancaria una cambiaria. Esta conexión es especialmente probable cuando el sistema financiero nacional ha recurrido a los mercados
internacionales para financiar operaciones con moneda nacional, ya que el endeudamiento en divisas agudiza la sensibilidad del sistema financiero a
los vaivenes del tipo de cambio nominal.
Una crisis de deuda implica la incapacidad de afrontar el pago de los compromisos adquiridos en divisas y puede adoptar dos variedades: de liquidez
o de solvencia. En el primer caso, la escasez de moneda extranjera es temporal, es decir, la estructura productiva del país es capaz de generar en un
futuro próximo recursos suficientes para reembolsar a los prestamistas internacionales (en el siguiente epígrafe se analizan este tipo de crisis). En el
segundo caso existe una incapacidad estructural para hacer frente a los pagos en divisas del servicio (intereses más amortizaciones) de la deuda. La
disyuntiva que se plantea es que, muchas veces, no se puede distinguir fácilmente si el problema es de liquidez o de solvencia. Cuando el deudor
problemático es el Estado, se denomina crisis de deuda soberana.
Conviene subrayar que no existe una relación directa entre una crisis de deuda y una cambiaria: se puede producir una sin la otra o,
alternativamente, una crisis de deuda puede preceder a una cambiaria o ser consecuencia de ella. Por ejemplo, los residentes de un país pueden
haberse endeudado en el exterior de una forma relativamente prudente, pero un acontecimiento exterior inesperado (una caída en el precio de sus
principales productos de exportación) puede convertir en excesivo ese endeudamiento. De forma semejante, un desplome en el valor de la moneda
puede transformar en imposible el cumplimiento de unos compromisos de pagos en divisas que hasta ese momento eran soportables. Igualmente,
puede existir una conexión entre crisis bancaria y crisis de deuda; por ejemplo, un crecimiento irracional del crédito puede degenerar en un sistema
bancario fallido, y si las administraciones públicas intervienen para salvar a los bancos nacionales pueden terminar sucumbiendo, generándose una
deuda pública insostenible (el caso de Irlanda en la crisis de 2008 es el ejemplo más reciente).
Debe señalarse que los efectos sobre el crecimiento económico o sobre el bienestar son muy diferentes según el tipo de crisis y de cómo se gestiona
por parte de las autoridades, si bien cuando coinciden dos, o las tres simultáneamente, los costes económicos son elevados. También cabe diferenciar
entre los problemas coyunturales derivados de una crisis y los estructurales. Los primeros, aunque severos, se pueden corregir mediante políticas
económicas de gestión del ciclo. Los segundos requieren cambios más profundos, tanto en las economías afectadas como en la relación entre estas y
sus principales acreedores. Finalmente, cabe distinguir si la acumulación de desequilibrios conducentes a una crisis tiene su origen en el sector
público o en el privado, y dentro de este entre hogares, empresas no financieras o empresas financieras.
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Lección 10. Mercados financieros internacionales (FRANCISCO MAESO)
4. Crisis financieras: rasgos relevantes
4.2. Gestión de crisis financieras internacionales
4.2. GESTIÓN DE CRISIS FINANCIERAS INTERNACIONALES
Durante los años transcurridos desde la década de 1970 se han sucedido docenas de crisis financieras que han afectado a numerosos países, tanto
desarrollados como en desarrollo. Sin embargo, no todas ellas se pueden catalogar como crisis internacionales, puesto que sus efectos se
circunscriben al país donde se inician, lo que no es óbice para que sus efectos sean económica y socialmente devastadores (por ejemplo, el caso de
Ecuador en 1999-2000). Prácticamente, el único elemento común a las crisis internacionales es su carácter sorpresivo; ya sea porque no existían
elementos que permitiesen predecir su aparición (y mucho menos cuándo), ya sea porque en su devenir tienen lugar acontecimientos totalmente
inesperados (por ejemplo, que México se encaminaba a finales de 1994 a una devaluación importante de su moneda era algo reconocido por los
expertos, pero la magnitud de la crisis fue completamente sorpresiva).
Cada crisis presenta elementos propios, pero también compartidos con otros episodios. En ocasiones las crisis siguen pautas predichas por la teoría
económica (por ejemplo, tener un sistema de tipo de cambio fijo y libertad de movimientos de capital es incompatible con un diferencial permanente
de inflación entre los países cuyas monedas están ligadas), pero en otras tantas situaciones la teoría queda a la zaga de la realidad y es el análisis de
esta el que dicta cómo se debe proceder para evitar repetir errores (el debate sobre la secuencia más adecuada de liberalización de la cuenta
financiera sería el ejemplo más llamativo).
Los efectos económicos de las crisis financieras dependen en buena medida de las políticas económicas seguidas antes y después de la crisis. Así, una
inadecuada política seguida durante un tiempo prolongado agudiza los efectos de la crisis y propicia que sea múltiple (cambiaria, bancaria y de
deuda): la crisis de la deuda en la década de 1980 y el caso argentino en 2001 ilustran esta situación, también la crisis de 2008 tiene parte de sus raíces
en la excesivamente laxa política monetaria que se siguió en Estados Unidos en el periodo 2001-2005. Asimismo, una mala gestión al inicio de una
crisis puede igualmente extender y profundizar sus efectos. Por ejemplo, el papel del FMI durante la crisis asiática fue un exponente claro de manejo
inadecuado de una situación crítica. A la inversa, México en 1994, Brasil en 1999 y los países asiáticos afectados por la crisis de 1997 (con la excepción
de Indonesia) consiguieron salir de una forma rápida de la recesión debido al mérito de sus políticas macroeconómicas.
La crisis asiática de 1997 convirtió a la mayoría de los países que la sufrieron en grandes exportadores de capital (particularmente, Corea del Sur,
Tailandia, Indonesia y Malasia). La caída en la tasa de inversión de estas economías, junto con una relativamente estable alta tasa de ahorro, ha
generado en las economías asiáticas una fuerte capacidad de financiación (véase la Lección 7), que mayoritariamente se ha dirigido hacia los países
desarrollados (Estados Unidos en especial). De hecho, estos flujos contribuyeron a mantener los tipos de interés a largo plazo de Estados Unidos a un
nivel muy bajo, alentando así el endeudamiento de los hogares norteamericanos.
Recuadro 3
PRINCIPALES INSTITUCIONES FINANCIERAS INTERNACIONALES
Las instituciones de Bretton Woods
El actual sistema monetario internacional es heredero del que se creó en 1944 en Bretton Woods y está inspirado por la experiencia de la
crisis de 1929. La caída generalizada del PIB llevó a los gobiernos de la época a políticas económicas de cuño nacionalista: devaluaciones
competitivas para arrebatar mercados a otros países y elevación de aranceles, imponiendo grandes obstáculos a las importaciones. De esta
forma la crisis inicial se hizo más profunda, hasta convertirse en la mayor, con diferencia, de la historia del capitalismo. Una consecuencia
sociopolítica de la crisis fue el ascenso del fascismo en Europa. Con estos precedentes, los creadores del Sistema de Bretton Woods
buscaban crear una serie de foros internacionales para mantener contactos multilaterales y conseguir:
– Estabilizar el sistema monetario internacional, creándose un sistema de tipos de cambio fijos supervisado por una institución
internacional (el Fondo Monetario Internacional) y basado en la doble ligazón entre el oro y el dólar y entre este y el resto de monedas.
– Facilitar la reconstrucción económica de los países destruidos por la Segunda Guerra Mundial y el desarrollo de los nuevos países
independientes aparecidos con el fin del colonialismo, creándose como institución multilateral encargada el Banco Internacional de
Reconstrucción y Fomento (parte del grupo Banco Mundial).
– Promover el libre comercio, para lo que se pretendió crear un organismo internacional similar a los dos anteriores, instituyéndose el
Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (el GATT) al no conseguirse el objetivo inicial (véase la Lección 8).
El FMI nació para supervisar el sistema de paridades ajustables, disponiendo de capacidad para prestar dinero a los países miembros. Sus
recursos los obtiene de un fondo común de oro y divisas aportado por sus miembros. Cuando un país entra a formar parte de la institución
se le asigna una cuota, que determina tanto su contribución al fondo común de reservas como su derecho a utilizar los recursos del Fondo.
Los países pueden pedir prestado más de lo que en principio les correspondería, pero solo bajo el estricto control de sus políticas
económicas por parte del Fondo. El nombre de ese control sobre las políticas macroeconómicas de los países miembros fuertemente
prestatarios de los recursos del Fondo es el de condicionalidad. Así pues, el FMI financia, sobre todo, programas de ajuste macroeconómico.
No obstante, este sistema de condicionalidad ha ido evolucionando hacia un nuevo sistema, que se ha hecho plenamente operativo con
motivo de la crisis de 2008. Bajo este nuevo esquema los países son evaluados de forma continua, y si se considera que sus políticas
económicas (de gestión del ciclo y de reforma estructural) son correctas pueden solicitar recursos al Fondo sin necesidad de negociar
planes de ajuste e, incluso, sin estar experimentando ninguna crisis (es decir, de forma preventiva). Igualmente, se ha generado un nuevo
instrumento de préstamo dirigido a grupos de países, en vez de a países específicos, con el objetivo de evitar el efecto de estigmatización
que puede derivar de la solicitud de crédito por parte de un país.
Cuadro 2.– Porcentaje de votos en el FMI (diciembre de 2018)
EEUU
16,52
Canadá
Japón
6,15
Arabia Saudí 2,02
2,22
China
6,09
España
1,92
RFA
5,32
México
1,80
Reino Unido 4,03
Holanda
1,77
Francia
4,03
Corea
1,73
Italia
3,02
Australia
1,34
India
2,64
Bélgica
1,30
Rusia
2,59
Suiza
1,18
Brasil
2,22
Indonesia
0,95
Total 20 primeros
68,84
Total UE (27) (sin Reino Unido)
25,56
Economías desarrolladas (39)
63,14
Nota: El grupo de economías desarrolladas incluye a todos los miembros de la UE.
El Banco Mundial agrupa a dos instituciones: el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y la Asociación Internacional de
Fomento (AIF). El Banco Mundial actúa como un intermediario financiero sin ánimo de lucro, y sus accionistas son países que
obligatoriamente deben ser miembros del FMI. El BIRF se creó con el objetivo de financiar la reconstrucción de los países afectados por la
Segunda Guerra Mundial y de promover el desarrollo de los países del Tercer Mundo. La AIF proporciona préstamos sin interés a muy
largo plazo a los países más pobres del mundo. Los fondos prestados por la AIF provienen de las contribuciones de los países ricos y de las
amortizaciones de créditos previos. En cambio, la mayor parte de los fondos del BIRF se captan mediante emisiones en los mercados
internacionales.
El Grupo del Banco Mundial está constituido por los dos organismos anteriores y tres más: la Corporación Financiera Internacional (cuyas
siglas en inglés son IFC), el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (ICSID) y el Organismo Multilateral de
Garantía de Inversiones (MIGA). Estas tres instituciones tienen como objetivo la promoción de la inversión directa extranjera en los países
en desarrollo. La IFC opera cofinanciando proyectos de inversión, promoviendo el desarrollo de los mercados de capitales y
proporcionando asesoría técnica a gobiernos y agentes privados. El ICSID está especializado en solventar disputas entre los gobiernos y los
inversores privados. Finalmente, la MIGA se centra en asegurar las inversiones contra riesgos no comerciales (casos de guerra civil,
expropiación sin compensación, etc.).
Los bancos regionales de desarrollo
Siguiendo el esquema del Banco Mundial han surgido diversas instituciones multilaterales con un ámbito geográfico de actuación más
reducido. Los más importantes son el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Africano de Desarrollo, el Banco Asiático de Desarrollo
y el Banco Europeo de Reconstrucción y Fomento (que opera en países de Europa y Asia Central). Más recientemente, como expresión del
nuevo peso adquirido por los países con mercados emergentes, se han creado el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras, a
iniciativa de China, o el Nuevo Banco de Desarrollo, impulsado por los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), al tiempo que han
cobrado más vigor bancos regionales como el Banco de Desarrollo de América Latina.
El Banco de Pagos Internacionales
El Banco de Pagos Internacionales o Bank for International Settlements (BIS) fue fundado en 1930, con sede en Suiza, para gestionar los
pagos compensatorios de Alemania derivados de la Primera Guerra Mundial y para promover la cooperación entre los bancos centrales,
proporcionando facilidades adicionales a las operaciones financieras internacionales.
El capital del BIS está subscrito por bancos centrales (actualmente 60). Sus funciones básicas son las de servir como foro para la
cooperación monetaria internacional, organizando reuniones periódicas y manteniendo comités permanentes; proporcionar a los bancos
centrales servicios financieros para manejar sus reservas exteriores y facilitar la puesta en práctica de acuerdos de financiación
internacional; y contribuir a un mejor entendimiento de las finanzas internacionales, de los mercados y de las interacciones de las políticas
monetarias nacionales (recopilando información y publicando estudios). En su seno se elaboran las principales directrices sobre regulación
bancaria internacional.
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Lección 10. Mercados financieros internacionales (FRANCISCO MAESO)
5. La crisis financiera internacional de 2008: origen, fases y factores estructurales
5.1. Origen y fases
5.1. ORIGEN Y FASES
La última gran crisis financiera internacional tiene su detonante en las hipotecas concedidas en Estados Unidos a personas sin capacidad económica
para asumir su coste (hipotecas de alto riesgo o sub-prime) o que simplemente compraban viviendas para especular. Los primeros problemas surgen
en julio de 2007, generándose una reacción en cadena de proporciones crecientes que afectó a los diferentes mercados financieros, tanto por
productos como por países, y que alcanzó su desencadenamiento final en septiembre de 2008, con la quiebra de Lehman Brothers, una de las
principales entidades financieras de Estados Unidos. En ese momento se produjo la completa parálisis de los mercados crediticios y, en especial, del
crucial mercado interbancario, tanto en Estados Unidos como en Europa.
Esta crisis tiene su origen en un crecimiento exacerbado del endeudamiento privado en muchos países desarrollados, fundamentalmente de los
hogares, hasta niveles insostenibles. Dos son los factores que con similar importancia explican el origen del problema. En primer lugar, y ligado a la
gestión macroeconómica, la existencia de una abundante liquidez en el mercado, propiciada por un largo periodo de tipos de interés reducidos tanto
en EE.UU. (Gráfico 3) como en la zona euro y por una gran capacidad de financiación en los países del sudeste asiático, generada a partir de la crisis
económico-financiera que sufrió esta zona del mundo en 1997. En segundo lugar, profundas debilidades institucionales ligadas a una falta adecuada
de regulación y supervisión de las actividades financieras, especialmente en EE.UU.
El avanzado sistema de recopilación de información estadística existente en EE.UU. permite poner en cifras la relevancia de esta falta de regulación.
Así, se puede distinguir entre «sistema bancario tradicional», regulado y supervisado por la Reserva Federal, y «sistema bancario en la sombra»,
apenas regulado o supervisado, básicamente enfocado al por mayor (tanto por el lado del activo como del pasivo) y sin capacidad de acudir al banco
central en caso de necesidad. Pues bien, el «sistema bancario en la sombra» se mantuvo con un tamaño inferior al tradicional hasta mediados de la
década de 1990; a partir de entonces creció mucho más rápido que el tradicional y lo sobrepasó claramente en 2005, alcanzando su máximo justo en
2007, con aproximadamente 13 billones de dólares en fondos, frente a los 9 billones del sistema tradicional. A finales de 2010, estas cifras se habían
intercambiado: el sistema en la sombra había perdido la increíble cantidad de 4 billones y el sistema tradicional los había ganado.
Gráfico 3.– Tipos de interés e inflación en EE.UU. (1995:1-2018:12)
Fuente: Reserva Federal de Estados Unidos (http://www.federalreserve.gov/) y Oficina de Estadísticas Laborales (http://www.bls.gov/CPI/)
Se pueden distinguir cuatro fases en la crisis de 2008. En un primer momento, hasta septiembre de 2008, se aplicaron políticas tradicionales
(básicamente, en EE.UU.) consistentes en reducción de intereses, incremento del déficit público y depreciación de la moneda. La segunda fase se inicia
con la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008; su objetivo fundamental es el salvamento bancario, se produce una intervención masiva
de los bancos centrales en los mercados financieros, tanto proveyendo liquidez como cambiando radicalmente las normas de funcionamiento de la
política monetaria. También intervienen los tesoros públicos (aportando dinero público en forma de préstamos, avales, capital y nacionalización). La
tercera fase se centra en la gestión de la recesión, es decir, en los efectos reales (caídas en el PIB y fuertes aumentos del desempleo) generados por la
crisis financiera: todos los países desarrollados, con mayor o menor intensidad (o descontrol en algunos casos notables) permiten que durante 2009 se
incrementen fuertemente los déficit públicos; igualmente, se siguen políticas monetarias muy laxas. La cuarta fase se inicia al final de 2009 y alcanza
su primer punto culminante en mayo de 2010, con el rescate griego y los nuevos mecanismos de apoyo financiero creados en la Unión Europea. Es un
periodo que está focalizado en la gestión de los desequilibrios en las finanzas públicas y en reformas estructurales, se prolonga hasta mediados de
2012 y afecta fundamentalmente a algunos países de la zona euro.
Recuadro 4
CRISIS DE DEUDA SOBERANA: EL CASO DE LA ZONA EURO
El Tratado de la Unión Europea (RCL 2009, 2299) se negoció durante la segunda mitad de la década de 1980 y entró en vigor en 1992. El
proceso de integración europea ya estaba bastante avanzado por aquel entonces en los mercados de bienes, pero en el campo financiero la
Unión Europea era en la práctica un conjunto de mercados notablemente aislados entre sí. Desde entonces se ha producido una
interrelación creciente y acelerada entre los sistemas financieros de la zona euro, impulsada por el propio Tratado y por la tendencia
internacional a la globalización financiera.
El éxito de la integración financiera europea se puede medir de diversas maneras, sin ánimo de ser exhaustivos: puesta en marcha de un
mercado interbancario europeo (derivado de la creación de la zona euro), aparición de índices bursátiles referenciados a las principales
compañías europeas, y ampliación de la base inversora (de particular relevancia para la financiación de los déficits públicos y de los
grandes proyectos privados de inversión). Así, por ejemplo, hasta el primer trimestre de 2010 los bancos alemanes tenían prestado
aproximadamente a los residentes (públicos y privados) de Grecia, Irlanda, Portugal y España la cantidad de 520.500 millones de euros,
cifra equivalente al 15,6% del PIB de Alemania. Debe notarse que esta exposición no incluye las posiciones de los grandes inversores
institucionales alemanes, por lo que la interrelación financiera entre Alemania y los cuatro países mencionados era, con total seguridad,
mayor.
La integración financiera en la zona euro ha sido un éxito desde el punto de vista de la creación de un mercado mucho más amplio. Pero
esta mayor eficiencia se ha conseguido a costa de asumir mayores riesgos, dadas las carencias normativas e institucionales existentes. Así,
el Tratado de la Unión Europea excluía expresamente en su redacción la posibilidad de apoyo financiero entre los países de la zona euro. Se
consideraba que, si un país tenía problemas para financiar su deuda pública, la responsabilidad debía recaer sobre los residentes del país y
sobre los prestamistas.
La crisis de deuda soberana en la zona euro se manifestó claramente en mayo de 2010, con la petición de ayuda financiera por parte del
gobierno griego y la puesta en marcha de programas de ajuste fiscal en otros países de la zona euro. Desde entonces, los gobiernos de
Irlanda, Portugal, España y Chipre han recurrido también al apoyo multilateral.
La necesidad de orquestar sistemas multilaterales de apoyo entre gobiernos de la zona euro supone la admisión de que los costes de una
crisis de deuda soberana exceden los límites geográficos del país afectado y pueden poner en cuestión la estabilidad de otros países que,
inicialmente, tenían fundamentos económicos relativamente sólidos. En realidad, esta conclusión ya se había alcanzado décadas antes, si
bien derivada de las enseñanzas de las crisis financieras internacionales que afectaron a países en desarrollo.
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5. La crisis financiera internacional de 2008: origen, fases y factores estructurales
5.2. Transmisión internacional de la crisis financiera: 2008-2012
5.2. TRANSMISIÓN INTERNACIONAL DE LA CRISIS FINANCIERA: 2008-2012
Los canales a partir de los cuales se irradian hacia el exterior los cambios en el ciclo económico nacional son dos: el comercial y el financiero. El
primero alude a las bruscas variaciones en términos reales de las exportaciones e importaciones. El segundo engloba varios elementos: alteraciones
en el tipo de cambio, modificación del tipo de interés relativo (es decir, la diferencia entre el nacional y el del resto del mundo), y cambios en el valor
de los activos-pasivos internacionales. Uno de los elementos novedosos de la crisis de 2008 es que el principal canal difusor desde Estados Unidos al
resto del mundo fue el cambio radical a la baja en el valor de los títulos emitidos por residentes norteamericanos privados (una tendencia que no
afectó, sin embargo, a los títulos emitidos por el Gobierno federal, que aumentaron su valor).
La innovación financiera y la fe ciega de los inversores en las agencias de calificación permitieron a las entidades bancarias norteamericanas emitir
títulos de deuda que fueron comprados masivamente por el resto del mundo, en particular por entidades financieras europeas (bancarias y no
bancarias). Estos títulos resultaban particularmente atractivos por tener una rentabilidad ligeramente superior a la de activos con un nivel de
seguridad aparentemente equivalente. Además, en muchos casos contaban con un seguro que garantizaba los pagos en caso de incumplimiento del
emisor. Estos títulos se negociaban en mercados no organizados, es decir, que no tenían garantizada su liquidez y no existía una estructura de precios
conocida por todos los agentes (a diferencia, por ejemplo, de los mercados secundarios de deuda pública). Por si fuera poco, surgió todo un mercado
financiero desregulado con instrumentos financieros muy complejos que tomaban como referencia a estos títulos.
Las perturbaciones generadas en el mercado financiero norteamericano se trasladaron de forma casi instantánea al resto del mundo desarrollado, en
particular a Europa. Los países en desarrollo no se vieron inicialmente afectados porque habían invertido mayoritariamente sus excedentes de
ahorro en títulos directamente emitidos por el Gobierno federal estadounidense o respaldados por este (véase la Lección 7, en particular la sección 6,
«Balanza de pagos y desequilibrios globales»).
El efecto de la sacudida financiera se tradujo en un colapso del mercado interbancario y en una sequía del crédito que terminó por afectar muy
severamente tanto a los sistemas financieros como a la economía real. El canal de transmisión de la crisis, en el caso de los países desarrollados, fue,
por tanto, fundamentalmente financiero, aunque posteriormente terminase por afectar a la economía real.
No sucedió lo mismo, sin embargo, en el caso de los países en desarrollo, que sufrieron los principales efectos de la crisis con motivo de la aguda
contracción del comercio internacional en 2009, con un retroceso en términos reales algo superior al 10%. Semejante contracción afectó tanto al
intercambio de bienes como de servicios, en particular al turismo, que es una fuente de financiación relevante de una parte importante del mundo en
desarrollo, así como, aunque en menor medida, a las remesas (derivado de la crisis laboral en los países desarrollados). A estos factores se unió la
caída de otras fuentes de financiación, más acusadas en el caso de los flujos privados que en los de naturaleza pública (incluida la ayuda
internacional). En suma, no ha sido el canal financiero la vía preferente de transmisión de los efectos de la crisis sobre los países en desarrollo, sino
otros canales de conexión internacional, buena parte de ellos más cercanos a la economía real.
Ahora bien, no solo fueron distintos los canales de transmisión de la crisis, sino también sus efectos en términos de evolución del producto. A nivel
agregado cabría decir que, en esta ocasión, han sido mucho más afectados los países desarrollados que los emergentes y en desarrollo. Los primeros
han sufrido la mayor contracción económica desde la década de 1930. Entre los países en desarrollo son los de Asia los menos afectados, cualquiera
que sea la subregión que se considere. Tampoco África ha sufrido un impacto elevado de la crisis, entre otras razones por la sostenida demanda de
materias primas activada desde Asia. El efecto de la crisis sobre América Latina ha sido relativamente menor, con una recuperación rápida desde
finales de 2009. Entre las economías con mercados emergentes y en desarrollo, las regiones que más han padecido la crisis han sido las agrupadas en
torno a Europa Oriental y CEI (incluyendo muy especialmente a Rusia), que sufrieron una importante contracción del producto en 2009 y son las que
parecen sumarse con menor vitalidad a la recuperación.
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5. La crisis financiera internacional de 2008: origen, fases y factores estructurales
5.3. Factores estructurales
5.3. FACTORES ESTRUCTURALES
La crisis iniciada en 2008 supone un cambio en la secuencia histórica precedente. No solo por su
magnitud y por haber afectado a países desarrollados en vez de en desarrollo, sino, sobre todo,
conceptualmente. En primer lugar, se ha roto el mito de que la desregulación de los mercados
incrementa la actividad económica sin generar riesgos apreciables. En segundo lugar, se ha
puesto en cuestión el papel de los bancos centrales y de las políticas monetarias, que no han
sabido aplicar políticas prudenciales previas. En tercer lugar, se han desdibujado los límites
entre sector privado y sector público, en particular en lo que se refiere al sistema financiero en
general y al bancario en particular. En cuarto lugar, se ha puesto de manifiesto una vez más la
escasez de mecanismos multinacionales para resolver episodios de crisis soberana. Finalmente,
se ha evidenciado la dependencia del mercado mayorista (como agente financiador) que tienen
los tesoros públicos y la necesidad de diseñar estrategias fiscales a medio y largo plazo que sean
creíbles.
La urgente tarea de generar una mejor regulación y supervisión se trata en la siguiente sección,
puesto que necesariamente involucra acuerdos internacionales. Las políticas monetarias
difícilmente volverán a ser tan sencillas como se planteaban antes de 2008, con el único objetivo
de controlar la inflación. La incorporación de más objetivos (en particular, relacionados con el
sistema bancario) en un contexto de instrumentos limitados generará fricciones y conflictos,
tanto entre los objetivos como entre los agentes que gestionan la política monetaria y sus
constituyentes (en los sistemas democráticos, los votantes). En particular, la independencia de
los bancos centrales puede no estar garantizada cuando los objetivos son complejos y con
evidentes impactos en el bienestar ciudadano (cabe matizar que a nivel teórico se puede
justificar la independencia cuando el objetivo es la inflación).
Los procesos de salvamento bancario han supuesto que la distinción a priori entre deuda
pública y privada se difumine. La socialización de los riesgos y de las pérdidas privadas en
situaciones extremas convierte en poco congruente analizar la sostenibilidad de la deuda
pública sin tener en cuenta la privada. Precisamente, las caídas de Irlanda y Chipre y las
dificultades de España se derivaron de esta limitación.
Los elevados volúmenes de deuda (pública y privada) han terminado empequeñeciendo la
capacidad de las organizaciones internacionales para proveer fondos en caso de crisis de
liquidez. Este argumento se desarrolla en la siguiente sección. Con respecto al importante papel
financiador de los inversores institucionales, todo sugiere que para preservar esa función será
necesaria una mayor disciplina fiscal por parte de los Estados. Así, es factible, engañar
ocasionalmente a un inversor, pero es mucho más difícil que ese engaño se sostenga de forma
reiterada. Precisamente por ello, resulta imperioso generar políticas fiscales sostenibles y con
una visión de medio plazo. Desde este punto de vista, el principal cambio estructural previsible a
medio plazo es la generación y aplicación efectiva de reglas fiscales de obligado cumplimiento
(en la línea de los mecanismos y tratados aprobados desde 2010 en la Unión Europea o de la
prohibición de endeudamiento de los gobiernos estatales en EE.UU.). Adicionalmente, cabe
pensar en la planificación presupuestaria plurianual, como ya se hace con el presupuesto de la
Unión Europea (reconociendo, en este caso, su pequeño tamaño y sus limitadas competencias en
política económica).
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6. La globalización y las instituciones financieras internacionales
6. LA GLOBALIZACIÓN Y LAS INSTITUCIONES FINANCIERAS
INTERNACIONALES
Las instituciones financieras internacionales, y en particular el FMI, han jugado un papel clave
en el proceso de globalización financiera. Han impulsado y promovido políticas liberalizadoras
en el campo financiero, tanto en el ámbito macroeconómico (libertad de movimientos de capital)
como microeconómico (libertad de prestación de servicios financieros). Sin embargo, la propia
expansión de los mercados financieros internacionales ha obligado a una redefinición del papel
del FMI (Recuadro 3).
Los recursos disponibles del Fondo ascienden actualmente a 750 millardos de dólares. Esta cifra,
aun siendo considerable, empequeñece frente a la magnitud de los flujos financieros
internacionales. En particular, la actuación del Fondo se dificulta por la facilidad con que las
crisis financieras se contagian de unos países a otros. De hecho, en todas las grandes crisis del
periodo 1980-2000 los recursos proporcionados a los países afectados provenían del FMI y del
Banco Mundial. La magnitud de los recursos empleados en las crisis de los años noventa motivó
la crítica del Banco Mundial, ya que al tratar de suplir las insuficiencias de medios del Fondo le
forzaba a desviar sus propios recursos de su objetivo principal (combatir la pobreza y promover
el desarrollo) y dedicarlos a programas de estabilización macroeconómica (algo que también ha
sucedido con los bancos regionales de desarrollo). Finalmente, la experiencia argentina con su
crisis en 2001 demuestra que es posible para un país renegociar su deuda (e imponer
condiciones muy duras a sus prestamistas) y salir de la crisis sin recurrir al FMI.
A partir de 2010 la crisis financiera ha evolucionado en la zona euro hacia una crisis de deuda
soberana. Desde un punto de vista conceptual ha validado los estudios teóricos y empíricos que
indican que una unión monetaria requiere también un elevado grado de integración fiscal y
mecanismos supranacionales de regulación y supervisión del sistema financiero. Así, los
acontecimientos han forzado a los países miembros de la zona euro a articular mecanismos
temporales de apoyo financiero a socios con problemas de deuda soberana (Grecia, Irlanda,
Portugal y Chipre y en el caso de España para su sector financiero) y negociar un sistema estable
que entró en vigor en 2012 (el Mecanismo Europeo de Estabilidad). También se está avanzado
para resolver la paradoja que supone tener una unión monetaria pero no una unión bancaria.
Resultaba incoherente que el Banco Central Europeo actuase como prestamista de última
instancia pero que la gestión de los sistemas bancarios se realizase completamente a nivel
nacional. Desde finales de 2014 el Banco Central Europeo asume esas competencias, por lo
menos para los bancos de tamaño medio y grande, lo que ha supuesto un decisivo avance hacia
la unión bancaria.
Si la globalización financiera pone en cuestión al FMI desde un punto de vista operativo, su
propia forma de actuar también ha sido puesta a debate. Incluso el Banco Mundial y,
particularmente, Joseph Stiglitz (premio Nobel de Economía en 2001), su economista jefe
durante el periodo febrero de 1997 a febrero de 2000, han criticado los efectos sociales que
tienen los planes de ajuste del Fondo. Concretamente, el Banco planteó que surge una disyuntiva
entre la estabilización macroeconómica y el crecimiento a largo plazo. La exigencia de recortar
los gastos públicos (para reducir el déficit público) puede dañar los sistemas sanitarios y
educativos, reduciendo la calidad de vida de las personas y las posibilidades de crecimiento
futuro (por ejemplo, debido a un menor nivel de formación). Precisamente a raíz de estas
críticas, el FMI ha evolucionado hacia una nueva condicionalidad.
La magnitud de las pérdidas económicas y sociales de las últimas crisis financieras se ha debido
en parte a la conjunción de crisis bancarias con crisis cambiarias y/o de deuda.
Consiguientemente, una solución posible es diseñar instrumentos que eviten las primeras. Esto
implica reformas estructurales (a nivel nacional e internacional) referidas al nivel de
supervisión y a los requerimientos sobre las entidades financieras y no financieras. La
institución internacional tradicionalmente encargada de este campo ha sido el BIS. Así, las
normativas aprobadas por consenso en su seno definen las grandes líneas de cómo se deben
gestionar el negocio bancario. El principal problema es que la continua innovación financiera
deja obsoletos criterios que en su momento eran adecuados.
La crisis de 2008 constituye un ejemplo perfecto de la carrera entre los reguladores para
afianzar la seguridad del sistema y las empresas para aprovechar los recovecos legales y
sobrepasar las restricciones existentes. De hecho, el Acuerdo de Basilea II se empezó a negociar
con motivo de la crisis asiática de 1997 y entró en vigor (de forma escalonada) en 2007. Este
acuerdo reglamentaba los instrumentos financieros más complejos y permitía una regulación
con una perspectiva más sistémica. Sin embargo, los acontecimientos desde el inicio de la crisis
pusieron en duda su valor efectivo, ya que Basilea II se fundamentaba en sistemas de valoración
que exigían la existencia de precios de mercado y medición correcta del riesgo, habiendo fallado
ambos factores en la gran recesión. Por ello, se ha puesto en marcha un nuevo sistema, Basilea
III, que, básicamente, incrementa notablemente los requerimientos mínimos de capital de los
bancos y, además, permite que los países puedan establecer límites superiores.
Los sistemas financieros nacionales y con ellos el internacional cambiarán profundamente como
consecuencia de los acontecimientos acaecidos desde 2007. Los encuentros internacionales y las
discusiones en los foros financieros apuntan la dirección del cambio. En primer lugar, resulta
preciso establecer unos mínimos regulatorios a nivel internacional, que sirvan como punto de
partida, pero que otorguen flexibilidad a las autoridades nacionales para acomodarse a sus
realidades particulares. El BIS proporciona un marco operativo óptimo en este sentido. El FMI,
por su parte, constituye la organización que mejor puede afrontar el análisis de riesgos más
sistémicos.
En segundo lugar, los sistemas de regulación nacionales deben ser más flexibles, evitando los
compartimentos estancos, lo que implica generar súper-reguladores o una gran coordinación
entre los existentes. El caso de AIG, compañía de seguros intervenida por la Reserva Federal de
Estados Unidos, es el caso extremo de una empresa no sujeta a la regulación del banco central y
que sin embargo generaba un riesgo sistémico de enorme magnitud para el sistema financiero
norteamericano y mundial.
En tercer lugar, esta crisis ha puesto de manifiesto por un lado la necesidad de supervisar
estrechamente a las entidades de gran tamaño que plantean riesgos sistémicos y, por otro,
paradójicamente, la dificultad de descubrir a priori cuáles son estas entidades. El banco de
inversiones Lehman Brothers quebró porque las autoridades norteamericanas pensaban que no
afectaría al sistema y que, de hecho, serviría de ejemplo al resto de entidades. El resultado de la
inacción gubernamental fue el colapso total de los mercados crediticios.
En cuarto lugar, la crisis puso en evidencia la necesidad de supervisar y, posiblemente, regular
todo tipo de mercados e instrumentos financieros. En particular, parte del desplome financiero
se debió a la carencia de información. Las autoridades nacionales e internacionales deben por
tanto incrementar la transparencia del sistema, no solamente ofreciendo información agregada
sino también a nivel individual para el caso de entidades de gran tamaño. El caos financiero
empezó en los mercados no organizados donde se negociaban instrumentos financieros ligados
directa o indirectamente al mercado hipotecario norteamericano. Un elemento crucial de estos
mercados que los diferencia de los organizados (como, por ejemplo, los mercados bursátiles) es
la carencia de información y la opacidad en el proceso de formación de precios. La crisis aceleró
el proceso de convergencia que desde hacía tiempo tenía lugar entre mercados organizados y no
organizados, aproximando o igualando los segundos con los primeros.
Finalmente, no se puede olvidar la importancia que las políticas económicas han tenido en la
gestación de esta crisis. En particular, el FMI, así como otros organismos internacionales,
llevaban tiempo advirtiendo (si bien no con suficiente intensidad) de la insostenibilidad de los
déficit por cuenta corriente de varias economías, así como del peligro inherente a un
crecimiento espectacular en el precio de las viviendas (y de otros muchos activos). Buena parte
de la crisis de 2008 tiene su origen en unas políticas económicas erróneas mantenidas para
superar la suave recesión de 2001 que experimentaron Estados Unidos y Europa.
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7. Recapitulación
7. RECAPITULACIÓN
La globalización de las finanzas implica que los mercados financieros nacionales se convierten
en parte de un agregado mayor: el mercado financiero internacional. Por un lado, los recursos
financieros se pueden distribuir de una forma más eficiente a nivel internacional, pero, por otro
lado, los problemas de un país o un mercado se pueden trasladar rápidamente a otros que en
principio se podían encontrar en una buena situación. La globalización financiera ha sido
posible debido al progreso tecnológico y a los cambios en las legislaciones nacionales, que han
promovido una mayor competencia interna y externa en los mercados financieros. Fenómenos
económicos tales como la necesidad de financiar los grandes déficits públicos que surgieron en
los países desarrollados a partir de 1973, la aparición de grandes inversores institucionales y la
existencia de compañías de calificación han contribuido a acelerar la integración financiera
internacional.
El proceso de globalización financiera implica también la internacionalización de los riesgos
financieros. Surge aquí una asimetría entre los países desarrollados y los que están en
desarrollo: la capacidad de gestionar los flujos financieros internacionales, tanto
macroeconómica como microeconómicamente, es mayor en los primeros que en los segundos.
Así, mientras que para los países desarrollados la liberalización de los flujos de capital tiene más
ventajas que inconvenientes, para los países en desarrollo no ocurre necesariamente lo mismo.
Las crisis financieras internacionales suelen implicar una combinación de crisis cambiaria,
bancaria y de deuda (privada o soberana). La creciente magnitud de los flujos financieros, su
gran velocidad de movimiento y los elevados niveles de endeudamiento (a veces privados, a
veces públicos) han incrementado los costes económicos de las crisis de origen financiero.
La magnitud del colapso financiero originado por la crisis de 2008 ha sobrepasado todas las
experiencias previas, tanto cuantitativamente como cualitativamente. El sistema financiero
internacional ya está mutando y no volverá a ser el mismo, en parte porque los propios sistemas
nacionales en los países desarrollados están cambiando. Igualmente, las políticas económicas, en
especial la monetaria, deberán incorporar en sus parámetros el impacto que tienen sobre el
precio de los activos y sobre los incentivos de los agentes privados a tomar decisiones
económicas con un riesgo excesivo. La sostenibilidad de las finanzas públicas en los países
desarrollados también se ha visto afectada y está forzando cambios en la manera en que estas se
gestionan.
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8. Glosario
8. GLOSARIO
• Banca internacional y banca global: la banca internacional se dedica a canalizar fondos
financieros desde los mercados internacionales o ciertos mercados nacionales hacia otros
mercados nacionales. La banca global realiza sus operaciones de activo y pasivo dentro de
cada uno de los mercados nacionales en los que opera.
• Crisis de tipo de cambio: se produce cuando, como consecuencia de un exceso de demanda
de divisas, las políticas económicas nacionales (en especial, la monetaria y de tipo de
cambio) se deben alterar para intentar mantener el valor de la moneda nacional.
• Crisis de deuda: se produce por la incapacidad, temporal o estructural, de los nacionales de
un país de hacer frente a compromisos de pagos en divisas. Cuando el deudor problemático
es el Estado, se habla de crisis de deuda soberana.
• Supervisión financiera internacional: indica la división de tareas entre las principales
instituciones multilaterales con competencias en el sistema financiero internacional (FMI,
Banco Mundial y BIS) y su relación con el sector privado para minimizar el riesgo de crisis
financieras internacionales y reducir sus efectos si se producen.
• Servicio de la deuda externa: engloba los pagos que realizan los residentes de un país en
concepto de intereses y amortizaciones por la deuda contraída con residentes de otros
países. En el caso de los países en desarrollo, la mayor parte de la deuda externa está
denominada en divisas y, por tanto, para su servicio también se requiere moneda
extranjera.
• Mercados no organizados: Mercados financieros donde la información sobre los precios y
cantidades intercambiadas no es conocida por todos los participantes y donde no existen
operadores con la obligación de generar precios de forma continua.
• Comportamiento en manada: Situación en la que los agentes toman decisiones basándose
en las acciones emprendidas por otros y relegando a un segundo plano o ignorando los
determinantes fundamentales que deberían guiar sus actos.
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9. Orientación bibliográfica
9. ORIENTACIÓN BIBLIOGRÁFICA
Todas las instituciones internacionales en el ámbito financiero disponen de páginas web. En
todas ellas hay una sección dedicada a describir el origen, desarrollo y funcionamiento actual de
la institución. Además, se puede disponer en ellas de informes de notable interés. Para un
análisis detallado de las crisis financieras previas a la de 2007 (de la década de 1980 y 1990) se
puede acudir a las ediciones de 2005 y 2007 de Lecciones sobre Economía Mundial y las
referencias allí indicadas.
Para un análisis de la crisis de 2008 resulta de gran conveniencia recurrir en primer lugar al
Informe Anual 2007/2008 del BIS (en particular el capítulo 6), donde se explica con gran detalle y
muy didácticamente el desarrollo de la crisis desde su inicio hasta mayo de 2008. El Informe
Anual 2008/2009 se dedica de forma monográfica a la crisis iniciada en 2007 y a las políticas
económicas emprendidas para su mitigación. La revista Finanzas y Desarrollo ha dedicado desde
diciembre de 2007 varios números a la crisis, por la brevedad de sus artículos y su calidad
resulta un material muy relevante. Análisis más complejos de la actual situación pueden
obtenerse de Perspectivas de la Economía Mundial y Global Financial Stability Report, que desde
el inicio de la crisis están dedicando varios capítulos a su análisis: su inicio y expansión, sus
determinantes y sus implicaciones de futuro. Finalmente, el boletín trimestral de la Comisión
Nacional del Mercado de Valores permite también acceder a un tratamiento bastante
actualizado de la situación económico-financiera a nivel internacional y su impacto sobre la
economía española.
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10. Enlaces de interés
10. ENLACES DE INTERÉS
- Fondo Monetario Internacional: http://www.imf.org. En particular, consúltese: World Economic Outlook (en la versión española,
Perspectivas de la Economía Mundial, solo está disponible un resumen); Global Financial Stability Report (en la versión española, Informe
sobre la Estabilidad Financiera Mundial, solo está disponible un resumen); y Finanzas y Desarrollo. Resulta de gran interés la herramienta
de obtención de datos IMF Data Mapper. Se puede encontrar información detallada sobre los instrumentos y medios de que dispone el
FMI para realizar sus funciones en la siguiente dirección: http://www.imf.org/external/np/exr/facts/spa/howlends.htm.
- Banco Mundial: http://www.worldbank.org. Global development finance y Global economic prospects. En la dirección
http://www.bancomundial.org/temas/deuda/ se puede encontrar información detallada sobre la Iniciativa para la Reducción de la Deuda
de los Países Pobres Muy Endeudados.
- Banco de Pagos Internacionales: http://www.bis.org. Informe Anual e Informe Trimestral del BPI.
- Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNTCAD): http://www.unctad.org/, para acceder al Informe sobre el
comercio y el desarrollo y a Perspectivas y situación de la economía mundial (World economic situation and prospects), que habitualmente
dedica un capítulo al análisis de los flujos financieros hacia los países en desarrollo.
- Para la obtención de datos y gráficos, además de las páginas anteriores se puede recurrir a http://www.worldmapper.org/ y
http://geodata.grid.unep.ch/.
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11. Prácticas
11.1. Las Agencias de Calificación
11.1. LAS AGENCIAS DE CALIFICACIÓN
El siguiente gráfico procedente de Finanzas y Desarrollo ilustra los cambios realizados por las agencias de calificación de las notas de valores
financieros cuyo activo subyacente son hipotecas emitidas en Estados Unidos. El eje de ordenadas muestra la nota original y el de abscisas el
porcentaje de emisiones afectadas por rebajas en la nota y la magnitud de dicha rebaja (por debajo de BB se considera título especulativo).
Divida la clase en dos grupos, uno defensor de las Agencias de Calificación y otro crítico con el comportamiento de estas entidades. Promueva
el debate a partir del efecto que los datos aportados en el gráfico han podido tener en los mercados.
(Valores respaldados por hipotecas residenciales, rebajas de calificación, 2007-08)
Fuente: Randall Dodd y Paul Mills (2008): El flagelo de las hipotecas basura, Finanzas y desarrollo, junio
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11. Prácticas
11.2. Crisis financiera
11.2. CRISIS FINANCIERA
Promueva el debate a partir de la lectura de los siguientes extractos del artículo de Oliver Blanchard (economista jefe del FMI), «Grietas en el
sistema», publicado en Finanzas y Desarrollo en diciembre de 2008.
«Hacia el futuro, cuando la crisis se aplaque (si cabe imaginar ese momento), los gobiernos deberán abordar dos problemas principales.
Primero, enfrentarán una posición fiscal diametralmente distinta. Los déficits fiscales necesarios para incrementar la demanda a corto plazo
generarán una deuda mayor a largo plazo, a menudo por montos significativos. En la mayoría de los países, la escala de las intervenciones
públicas en las instituciones en dificultades y la compra de activos determinarán una deuda bruta mucho mayor. No obstante, como el valor
de los activos que se habrán adquirido puede ser sustancial, es probable que el aumento de la deuda neta sea mucho menor. De todos modos,
la posición fiscal estará significativamente apalancada y exigirá la adopción de una orientación fiscal más flexible.
Segundo, en varios países el paisaje financiero habrá cambiado drásticamente, con la existencia de un sector financiero significativamente
concentrado y una importante presencia pública. A este respecto, los gobiernos deberían mantener la igualdad de condiciones frente a las
instituciones de propiedad privada y permitir el retorno del sector financiero a manos privadas de manera sostenida, para lo cual podría ser
útil observar la experiencia acumulada en muchas crisis bancarias anteriores».
«La crisis ha puesto en evidencia que el sistema financiero es un sistema mundial, con fuertes interconexiones entre los países. Lo que
comenzó como una crisis de Estados Unidos afecta ahora al mundo entero. Las autoridades nacionales no pueden acometer la tarea por sí
solas: lo que les sucede depende no solo de su propia estructura regulatoria, sino también de la estructura regulatoria de otros países; y no
solo del riesgo sistémico nacional, sino también de la acumulación de dicho riesgo en otros sitios. Es esencial hacer un seguimiento del riesgo
sistémico a nivel mundial».
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Prácticas y ejercicios por Raquel Marín
I
I.
Objetivos:
El objetivo de este capítulo es proporcionar un medio de comprobación del grado de comprensión de los conceptos desarrollados en los capítulos
previos, familiarizando al lector con alguno de los instrumentos más centrales para el análisis cuantitativo de la economía mundial. El capítulo se
estructura en cuatro secciones en las que se abordan herramientas relacionadas con los contenidos de este libro y una práctica, a modo de ejemplo,
en la que se hace uso de los indicadores de desarrollo del Banco Mundial. Cada sección contiene ejercicios resueltos, enunciados con solución y
preguntas de tipo test que permiten la autoevaluación de las enseñanzas aprehendidas. En la sección 1 se realiza una aproximación a los conceptos
de producción, valor añadido y consumos intermedios a partir de la estimación de macromagnitudes. La sección 2 se dedica a analizar la evolución
de las variables en el tiempo, para lo que se revisa el uso de números índices, de deflactores y el cálculo de tasas de crecimiento. Las desigualdades
internacionales se abordan en ese mismo epígrafe a través de la aplicación de indicadores de distribución de renta, de niveles de ingreso y de
desarrollo, estudiándose también la formación de la paridad de poder adquisitivo. En la sección 3 se proporcionan ejemplos de estimación del
crecimiento económico y se hace uso de algunos indicadores básicos de la población, los recursos naturales y el cambio tecnológico, entendidos
como factores condicionantes básicos del crecimiento. En la sección 4 se estudia la Balanza de Pagos como instrumento contable de registro de las
transacciones exteriores de un país y se desarrolla un conjunto de ejercicios sobre las relaciones económicas internacionales, repasando algunos
indicadores de apertura, comercio e inversión directa extranjera. Dado que el modelo de enseñanza europeo otorga importancia a las prácticas
realizadas en el aula, se proporciona, a modo de ejemplo, una práctica completa referida al uso de la base de datos de Indicadores de Desarrollo
Mundial, del Banco Mundial. Más contenidos para el desarrollo de las prácticas se pueden encontrar en cada una de las Lecciones del libro.
MEDICIÓN DE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA Y ESTIMACIÓN DE MACROMAGNITUDES
Ejercicios resueltos
Ejercicio 1
La economía del pequeño país de Comland está compuesta por tan solo tres sectores de actividad. Sabemos que se han realizado las siguientes
operaciones:
• El sector A, que importa materias primas por valor de 500 unidades monetarias (u.m.), genera una producción valorada en 2.500 u.m. De esa
producción, exporta 1.000 u.m. y vende el resto al sector B (1.500 u.m.).
• El sector B utiliza los inputs comprados al sector A en su proceso de producción y, además, importa materias primas por valor de 1.000 u.m. Del
total de su producción, valorada en 5.500 u.m., vende el 50% al sector C y exporta el resto.
• El sector C utiliza en su proceso de producción los inputs comprados a B. La producción de C se destina tanto a consumo final en el territorio
nacional (5.000 u.m.) como a formación bruta de capital (FBC) (7.000 u.m.).
Suponiendo que toda la producción se vende y, por tanto, no hay variación de existencias, se pide determinar:
a) El valor de la Producción Total de la economía de Comland.
b) El Valor Añadido (VA) de cada uno de los sectores de actividad.
c) El VA de la economía de Comland por todas las vías posibles.
Solución:
Una forma útil y sencilla de resolver este problema es elaborando unas matrices de doble entrada, similares a las que se utilizan en las Tablas InputOutput. En la primera de ellas (una matriz cuadrada) se consideran las transacciones intermedias entre sectores productivos; en la segunda, los
output que cada sector dedica a la demanda final, en los diversos componentes del gasto; y la tercera a la aportación que hacen los input primarios
(trabajo y capital) a los procesos de producción de cada sector. La lógica de anotación es la siguiente: en las filas se consideran los output
(intermedios o finales) del sector que encabeza la fila; y en las columnas se consideran los input (intermedios o primarios) del sector que encabeza
la columna. Como es obvio, el valor de la producción total de un sector tiene que ser igual si se considera el conjunto de los output intermedios y
finales producidos (siguiendo la lógica de la fila) que el total de los input (intermedios y primarios) consumidos (de acuerdo con la lógica de la
columna). Una vez que se tienen los datos registrados en las respectivas matrices, el valor añadido será el resultado bien de restar al valor de la
producción total los consumos intermedios del sector, bien de agregar la retribución de los input primarios empleados en el proceso productivo. De
ahí que, si ordenamos toda la información disponible en un cuadro de doble entrada, obtendríamos los resultados que el ejercicio nos pide:
Transacciones intermedias
Sector A
Sector A
Sector
B
Sector C Outputs
intermedios
1.500
Sector B
Demanda final
2.750
Exportaciones
Total
1.500
1.000
1.000
2.500
2.750
2.750
2.750
5.500
12.000
12.000
Sector C
5.000
Importaciones 500
inputs
1.000
Inputs
intermedios
500
2.500
2.750
Valor añadido
2.000
3.000
9.250
Producción
total
Consumo
final
2.500
5.500
FBC
Producción
total
7.000
5.750
12.000
15.750–
20.000–
1.500=
5.750=
14.250
14.250
20.000
a) El valor de la producción total de la economía se estima sumando la producción de cada uno de los sectores –séptima fila– o bien agregando al
total de demanda final el valor de los outputs intermedios (última columna).
b) El VA de cada sector se calcula como la diferencia entre el valor de su producción y los inputs intermedios necesarios para generarla; los
resultados aparecen reflejados en la fila sexta.
c) Por último, el VA total de la economía puede alcanzarse por tres vías diferentes:
1. Descontando al valor de la producción total la suma de bienes intermedios (20.000 – 5.750 = 14.250).
2. Como el sumatorio de los VA sectoriales (2.000 + 3.000 + 9.250 = 14.250).
3. Aproximando el valor de los distintos componentes de demanda de una economía: 5.000 (CF) + 7.000 (FBC) + 3.750 (X) – 1.500 (M) = 14.250.
Ejercicio 2
Atendiendo a la información de las Cuentas Económicas de Alemania correspondientes al año 2018 que se presenta en el siguiente cuadro, se pide:
a) Completar la información que falta en el cuadro.
b) Determinar el VAB a precios básicos.
PIBpm
Gasto en consumo final de los hogares
1.718
Gasto en consumo final de las ISFLSH
59
Gasto en consumo final de las AA.PP.
662
Formación bruta de capital
Formación bruta de capital fijo
703
Variación de existencias
15
Exportaciones de bienes y servicios
Importaciones de bienes y servicios
1.361
VAB Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca
23
VAB Industria
787
VAB Construcción
160
VAB Servicios
2.083
Impuestos netos sobre los productos
333
Excedente bruto de explotación
1.312
Remuneración de asalariados
Impuestos netos sobre la producción y las importaciones
329
El valor añadido bruto (VAB) de las distintas ramas productivas está valorado a precios básicos.
Fuente: OCDE. Annual national accounts database (http://stats.oecd.org)
Unidad: miles de millones de euros corrientes
Solución:
a) Se puede comenzar determinando el valor del PIBpm por la vía de la oferta porque se dispone de todos los datos necesarios. Haciendo uso de la
información del VAB a precios básicos de cada uno de los sectores de actividad y de los impuestos netos sobre los productos, se obtiene el PIBpm de
la siguiente manera:
PIBpm = (VAB agricultura, ganadería, silvicultura y pesca + VAB industria + VAB construcción + VAB servicios) + Impuestos netos sobre los productos
= 3.386.
La determinación del valor de las exportaciones requiere recurrir al PIBpm por la vía de la demanda. Es decir:
PIBpm = Gasto en Consumo Final (hogares, Administraciones e ISFLSH) + FBC + X – M.
Partiendo del valor del PIBpm estimado previamente, es necesario determinar el valor de la formación bruta de capital para conocer el valor de las
exportaciones. Sabiendo que ésta es la suma de la formación bruta de capital fijo y la variación de existencias, se obtiene:
FBC = FBCF + VE = 703 + 15 = 718
Reordenando la expresión de la estimación del PIBpm por la vía de la demanda y considerando los datos facilitados en el ejercicio, se obtiene el
valor de las exportaciones como sigue:
X = PIBpm –Gasto en Consumo Final (hogares, Administraciones e ISFLSH) – FBC + M = 3.386 – 2.439 – 718 + 1.361 = 1.590.
Para el cálculo de la remuneración de asalariados, se descuenta al valor del PIBpm el excedente bruto de explotación y los impuestos netos que
recaen sobre la producción y las importaciones. Es decir:
Remuneración de asalariados = PIBpm –EBE– Impuestos netos sobre producción e importaciones =3.386 – 1.312 – 329 = 1.745.
b) El VAB a precios básicos es el resultado de agregar el VAB de cada uno de los sectores de actividad antes de impuestos. Así, sumaremos el VAB de
las ramas de la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, el VAB de la industria, el VAB de la construcción y el VAB de los servicios. El resultado
final sería el siguiente:
VABpb = 3.053
Ejercicio 3
A partir de la información de las Cuentas Económicas de Noruega en el año 2015 que se presenta en el siguiente cuadro, y que el lector puede
encontrar disponible en Eurostat:
Formación bruta de capital fijo (FBCF)
81.523
Variación de existencias (VE)
16.771
Remuneración de los asalariados
166.756
Impuestos netos sobre la producción y las importaciones
34.940
Excedente bruto de explotación (EBE)
146.636
Gasto en consumo final de los hogares
142.198
Gasto en consumo final de las ISFLSH
7.676
Gasto en consumo final de las AA.PP.
81.265
Exportaciones de bienes y servicios (X)
130.227
Importaciones de bienes y servicios (M)
111.328
Fuente: Eurostat. Economy and finance database (http://ec.europa.eu/eurostat)
Unidad: millones de euros corrientes
Se pide:
a) Calcular el PIB a precios de mercado (PIBpm) de 2015 por todas las vías que la información del cuadro permita.
b) Sabiendo que el PIB de 2014 ha sido de 375.894 y que entre 2014 y 2015 la población ha experimentado un crecimiento del 1,05%, calcule la
variación del PIB per cápita entre esos dos años.
Solución:
a) Se puede comenzar estimando el PIBpm por la vía de la demanda, porque se dispone de todos los datos necesarios. Es decir:
PIBpm = Gasto en Consumo Final (hogares, Administraciones e ISFLSH) + FBC (FBC fijo y variación de existencias) + X – M = 231.139+
98.294+130.227–111.328= 348.332
También se puede estimar el PIBpm por la vía de la renta al disponer igualmente de toda la información necesaria:
PIBpm = Remuneración Asalariados + EBE +Impuestos netos sobre producción e importaciones = 166.756+ 146.636+ 34.940= 348.332
b) La variación de PIB per cápita (PIBpc), conocido el PIB de 2014 y 2015, se puede aproximar haciendo uso de los índices como expresión relativa
de la población, de la siguiente manera: El año 2014 sería el año base, por lo que el índice de la población adopta el valor 100, mientras que el de
2015, conocido el incremento poblacional, sería 101,05. Sabiendo que el PIBpc es el resultado de dividir el PIB por la población de un país dado, el
cálculo de la tasa de variación quedaría como sigue:
Ejercicio 4
Ejercicio 4
A partir de la información que se proporciona en el siguiente cuadro sobre Sudáfrica, correspondiente al año 2017, calcule la capacidad o necesidad
de financiación de la economía, identificando en el proceso las principales macromagnitudes de la economía: producto interior bruto a precios de
mercado, gasto en consumo final, producto interior neto a precios de mercado, producto nacional bruto a precios de mercado, renta nacional bruta
disponible y ahorro nacional bruto.
Importaciones de bienes y servicios (M)
99
Exportaciones de bienes y servicios (X)
104
Impuestos sobre productos
37
Formación bruta de capital (FBC)
65
Subvenciones sobre productos
1
VAB a precios básicos
313
Consumo de capital fijo
47
Rentas primarias recibidas del exterior
6
Rentas primarias pagadas al resto del mundo
17
Impuestos netos sobre producción e importaciones
42
Transferencias corrientes netas del exterior
-3
Transferencias de capital netas del exterior
0,2
Fuente: OCDE. Annual national accounts database (http://stats.oecd.org)
Unidad: miles de millones de dólares corrientes
Solución:
Se puede comenzar determinando el PIBpm por la vía de la oferta, puesto que disponemos de todos los datos necesarios. Es decir:
PIBpm = VABpb + Impuestos netos sobre los productos = 313 + (37 – 1) = 349
La estimación del PIB permite, a su vez, identificar el gasto en consumo final. Para ello, basta con saber que:
PIBpm = CF + FBC + X – M
Por lo que, aplicando los datos del ejercicio, resulta:
CF = PIBpm – FBC – X + M =349 – 65 – 104 + 99 = 279
A partir del PIB se puede determinar el valor del PIN, simplemente con deducir el consumo de capital fijo. Es decir:
PINpm = PIBpm – consumo de capital fijo = 349 – 47 = 302
Para determinar la capacidad o necesidad de financiación es necesario acceder al ahorro nacional bruto, lo que exige que previamente se conozcan
tanto el PNB como la RNBD. El PNB es el resultado de agregar al PIB las rentas netas de los factores con el exterior. Lo que, con los datos del
ejercicio, resulta:
PNBpm = 349 + 6 – 17 = 338
A su vez, para obtener la RNBD es necesario sumar al PNB las transferencias corrientes netas con el exterior. Es decir:
RNBD = 338 – 3 = 335
Deduciendo el gasto en consumo final a la RNBD se obtiene el ahorro nacional bruto. Es decir:
ANB = 335 – 279 = 56
Por último, si se compara el ahorro nacional bruto y las transferencias de capital netas del exterior con los gastos en inversión (FBC), se puede
derivar la capacidad o necesidad de financiación. Es decir:
56 + 0,2 – 65 = -8,8
Con este resultado podemos afirmar que ha habido, por tanto, necesidad de financiación en Sudáfrica.
Ejercicio 5
Se conocen los siguientes datos sobre China en 2015, expresados en miles de millones de dólares corrientes:
2015
PIBpm
11.065
Renta de los asalariados recibidas del exterior
5.734
Renta de los asalariados pagadas al exterior
5.707
Rentas de la propiedad recibidas del exterior
2.006
Rentas de la propiedad pagadas al exterior
2.075
Fuente: OCDE. Annual national accounts database (http://stats.oecd.org).
Calcule:
a) La Renta Nacional.
b) ¿Puede afirmarse que el país fue emisor neto de inversión extranjera en 2015? Justifique la respuesta.
c) ¿Podríamos afirmar que China fue emisor neto de trabajadores temporales al exterior en 2015? Justifique la respuesta.
Solución:
a) La RNB= PIB + rentas netas del trabajo y del capital con el resto del mundo:
RNB = 11.062 + (5.734– 5.707) + (2.006 – 2.075) = 11.020.
b) No, atendiendo al signo negativo de las rentas con el resto del mundo (2.006 – 2.075 = –69), es posible afirmar que China en 2015 fue más receptor
de inversión que emisor; es decir, pagó más rentas al capital extranjero que las percibidas por su inversión en el exterior.
c) Sí, el signo positivo de los salarios netos (5.734 – 5.707 = 27) manifiesta que los salarios pagados a trabajadores no residentes en China fueron
inferiores a los recibidos por residentes en el exterior. En ese año, China fue un país prestador de servicios de trabajo en el exterior.
Ejercicio 6
Considerando la información referente a las cuentas económicas de Rusia en el año 2014, que se presentan en el siguiente cuadro, se pide:
Consumo final de los hogares
991
Excedente bruto de explotación
603
Impuestos sobre productos
275
Formación bruta de capital fijo
368
Variación de existencias
10
Exportaciones de bienes y servicios
547
Importaciones de bienes y servicios
426
Consumo final de las ISFLSH
7
Renta de los asalariados pagadas al resto del mundo
782
Transferencias corrientes netas
-7
Remuneración de asalariados
967
Subvenciones sobre productos
6
Rentas netas de la propiedad recibidas del resto del mundo
-36
Impuestos netos sobre la producción y las importaciones
291
Renta de los asalariados recibida del resto del mundo
751
Fuente: OCDE. Annual national accounts database (http://stats.oecd.org)
Unidad: miles de millones de dólares corrientes
a) Estimar el PIB a precios de mercado (PIBpm) por todas las vías posibles que la información del cuadro permita.
b) Obtener el Valor Añadido Bruto (VAB) de la economía rusa a precios básicos
c) Estimar cómo se distribuye el gasto entre consumo público y consumo privado
d) Determinar el ahorro nacional bruto de la economía rusa.
e) Explicar matemática y económicamente por qué Rusia mostró en 2014 una necesidad de financiación
Solución:
a) Con la información disponible, sólo se podría obtener el PIBpm por la vía de la renta, siendo éste:
PIBpm = Remuneración Asalariados + EBE + Impuestos netos sobre la producción e importaciones = 967 + 603 + 291 = 1.861
b) El cálculo del VAB a precios básicos se obtiene a partir del PIBpm por la vía de la oferta, al disponer de información sobre los impuestos y las
subvenciones sobre productos y haber estimado en el apartado anterior el valor del PIB a precios de mercado. Reorganizando la expresión del
PIBpm por la vía de la oferta, obtendríamos:
VABpb = PIBpm - (Impuestos sobre productos - Subvenciones sobre productos) = 1.861 - (275 - 6) = 1.592
c) Para conocer cómo se distribuye el gasto entre consumo público y consumo privado es necesario obtener el valor del primero, al no facilitarse
dicha información en el cuadro. Recurriendo a la estimación del PIBpm por la vía de la demanda y reorganizando dicha expresión como sigue,
obtendríamos el consumo público, que es el que realizan las Administraciones Públicas:
CP = PIBpm - (Consumo final de los hogares + Consumo final de las ISFLSH) - (FBCF + Variación de existencias) - X + M = 1.861 - (991 + 7) - (368 + 10) 547 + 426 = 364
Una vez se conoce el consumo público, se divide el consumo privado (CF de los hogares + CF de las ISFLSH) entre dicho valor como sigue:
Consumo Privado / Consumo Público = 998 / 364 = 2,7
Se observa, por tanto, que el consumo privado en Rusia supera en 2,7 veces el consumo público.
d) El ahorro nacional bruto (ANB) se obtiene deduciendo el gasto en consumo final a la renta nacional bruta disponible (RNBD), lo que requiere
previamente conocer el Producto Nacional Bruto (PNB), siendo ésta la primera magnitud que habría que determinar.
A su vez, para obtener el PNB es necesario agregar al PIB las rentas netas de los factores con el exterior (rentas primarias netas, RPN), que incluyen
las rentas de los asalariados y las rentas de la propiedad:
PNBpm = PIBpm + RPN = 1.861 + (751 - 782) - 36 = 1.794
Conocido el PNB, obtendríamos la RNBD como sigue:
RNBD = PNB + TCN = 1.794 - 7 = 1.787
Deduciendo pues el gasto en consumo final a la RNBD se obtiene el ANB:
ANB = RNBD - Consumo final (hogares, ISFLH y Administraciones Públicas) = 1.787 - (991 + 7 + 364) = 425
e) El enunciado indica que la economía rusa mostró necesidad de financiación en 2014, lo que implica que la capacidad de financiación de (ANB +
Transferencias netas de capital) fue inferior a la inversión realizada en el país, es decir:
ANB + TNK - FBC < 0
Teniendo en cuenta que el ANB se ha obtenido en el apartado anterior y que el cuadro proporciona la información suficiente para determinar la
formación bruta de capital (FBCF + VE), se puede estimar el valor de las transferencias netas de capital de la siguiente manera:
425 + TNK - (368 + 10) < 0
TNK < - 47
Confirmando que la capacidad de financiación de la economía rusa fue inferior a la inversión realizada en el país (378 mil millones de euros)
Enunciados con solución
Enunciado 1
El Instituto de Estadística del país Economicén ha recogido información sobre las operaciones intermedias que tienen lugar entre los distintos
sectores productivos que conforman su economía, así como las de demanda final. Dicha información, en unidades monetarias (u.m.), se muestra en
el siguiente cuadro de doble entrada:
Transacciones Intermedias
Alfa
Alfa
Beta
Sigma
Omega
Demanda Final
Outputs
Intermedios
Consumo
final
FBC
Exportaciones
Producción
Total
Total
1.300
Beta
2.200
2.200
Sigma
5.800
Omega
Importaciones
inputs
7.800
500
4.500
4.600
Inputs
intermedios
Valor añadido
Producción
Total
Se pide:
a) Determinar el valor de la producción generada por cada sector de actividad.
b) Describir las operaciones que realiza cada sector de actividad.
c) Determinar el valor de la producción total de la economía.
d) Calcular el valor añadido de la economía por todas las vías posibles.
e) Completar el cuadro con la información obtenida en los apartados anteriores.
Solución:
a) La producción de cada sector es:
Sector alfa: Producción total = 1.300 (outputs intermedios) + 0 (outputs finales) = 1.300.
Sector beta: Producción total = 2.200 (outputs intermedios) + 2.200 (outputs finales) = 4.400.
Sector sigma: Producción total = 0 (outputs intermedios) + 5.800 (outputs finales) = 5.800.
Sector omega: Producción total = 0 (outputs intermedios) + 7.800 + 4.500 (outputs finales) = 12.300.
b) Las operaciones que realizan los cuatro sectores productivos son:
• El sector alfa vende el total de su producción al sector beta, no utilizando inputs intermedios en su proceso productivo.
• El sector beta, que utiliza en su proceso de producción los inputs comprados a alfa, vende la mitad de su producción (2.200 u.m.) al sector sigma y
la otra mitad (2.200 u.m.) a los mercados exteriores a través de la exportación.
• El sector sigma importa materias primas por valor de 500 u.m. que, junto con el material que compra a beta, emplea en su proceso de producción.
La producción de sigma, valorada en 5.800 u.m., se destina íntegramente a la formación bruta de capital (FBC).
• El sector omega importa bienes intermedios por valor de 4.600 u.m. que incorpora a su proceso productivo, obteniendo una producción de 12.300
u.m. De esa producción, 7.800 van destinadas al consumo final y el resto (4.500 u.m.) se destinan a exportaciones.
c) Producción total = 1.300 + 4.400 + 5.800 + 12.300 = 23.800.
d) VA = 15.200
e)
Transacciones Intermedias
Alfa
Alfa
Beta
Sigma
Omega
1.300
Beta
Demanda Final
Outputs
Intermedios
Consumo
final
2.200
Omega
7.800
500
4.600
Inputs
intermedios
0
1.300
2.700
4.600
Valor añadido
1.300
3.100
3.100
7.700
1.300
4.400
5.800
Total
1.300
2.200
5.800
Importaciones
inputs
Producción
Exportaciones Total
1.300
2.200
Sigma
Producción
Total
FBC
4.500
2.200
4.400
5.800
5.800
12.300
12.300
20.300
23.800
–5.100
–8.600
=
=
15.200
15.200
12.300
23.800
Enunciado 2
Con la información de las cuentas económicas de España de 2016 que se proporciona en el cuadro adjunto, calcule:
a) El PIB.
b) Los impuestos netos sobre los productos.
c) La Renta Nacional Bruta Disponible.
d) Interprete el significado económico del signo de las transferencias corrientes netas procedentes del resto del mundo.
Importaciones de bienes y servicios
335
Consumo de capital fijo
195
Impuestos netos sobre la producción y las importaciones
115
Transferencias corrientes netas procedentes del resto del
mundo
-12
VAB a precios básicos Industria
178
VAB a precios básicos Agricultura, ganadería, silvicultura y
pesca
30
VAB a precios básicos Servicios
747
VAB a precios básicos Construcción
60
Excedente de explotación bruto / Renta mixta bruta
475
Renta nacional neta (a precios de mercado)
925
Remuneración de los asalariados
529
Formación bruta de capital
229
Fuente: Instituto Nacional de Estadística de España. Cuentas económicas (http://www.ine.es)
Unidad: miles de millones de euros corrientes
Solución:
a) PIB: 1.119.
b) Impuestos netos sobre los productos: 104.
c) RNBD: 1.108
d) El signo negativo obedece a que son mayores las transferencias emitidas que las recibidas. En el caso español, esto se pudo haber producido por
el saldo negativo de las Administraciones Públicas con la Unión Europea y el peso de las remesas enviadas por los emigrantes a sus familias, si bien
este último permaneció estable respecto a años anteriores.
Enunciado 3
A partir de los datos procedentes de la contabilidad nacional de Brasil en 2016 que se presentan en el siguiente cuadro, complete la información
que falta:
PIBpm
Gasto en consumo final de los hogares y de las ISFLSH
1.153
Gasto en consumo final de las Administraciones Públicas
Formación bruta de capital
269
Formación bruta de capital fijo (FBCF)
Variación de existencias (VE)
-10
Exportaciones de bienes y servicios (X)
224
Importaciones de bienes y servicios (M)
217
VAB Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca
88
VAB Rama Industria
VAB Rama Construcción
79
VAB Rama Servicios
1.134
Impuestos netos sobre productos
243
Remuneración de asalariados
803
Excedente bruto de explotación
732
Impuestos netos sobre producción e importación
260
El valor añadido bruto (VAB) de las distintas ramas productivas está valorado a precios básicos.
Fuente: OCDE. Annual national accounts database (http://stats.oecd.org)
Unidad: miles de millones de dólares corrientes
Solución:
PIBpm
1.795
Gasto en consumo final de las Administraciones Públicas
366
Formación bruta de capital fijo (FBCF)
279
VAB Rama Industria
251
Enunciado 4
Atendiendo a la información que se presenta en el siguiente cuadro sobre las cuentas nacionales de Corea del Sur en 2015, determinar el ahorro
nacional bruto y la capacidad o necesidad de financiación de la economía.
Importaciones de bienes y servicios (M)
537
Exportaciones de bienes y servicios (X)
632
Impuestos sobre productos
129
Formación bruta de capital (FBC)
401
Subvenciones sobre productos
4
Gasto en consumo final de los hogares y las ISFLSH
681
Gasto en consumo final de las AAPP
210
Consumo de capital fijo
270
Rentas primarias recibidas del exterior
29
Rentas primarias pagadas al resto del mundo
22
Impuestos netos sobre producción e importaciones
141
Remuneración de asalariados
628
Transferencias corrientes netas del exterior
-5
Transferencias de capital netas del exterior
1
Fuente: OCDE. Annual national accounts database (http://stats.oecd.org)
Unidad: miles de millones de dólares corrientes
Solución:
ANB: 498.
Capacidad de financiación: 98.
Enunciado 5
En base a la siguiente información procedente de las cuentas nacionales de México, y correspondiente al año 2015, se pide:
a) Estimar el PIB de ese país por todas las vías que la información disponible le permita.
b) Indicar cómo se distribuye la renta entre las retribuciones al capital y al trabajo.
Variación de existencias (VE)
4.988
Impuestos sobre producción e importaciones
80.074
Importaciones de bienes y servicios (M)
426.993
Consumo de las Administraciones Públicas
143.376
Exportaciones de bienes y servicios (X)
419.208
Consumo de las ISFLSH
16.422
Formación bruta de capital fijo (FBCF)
258.789
Consumo de los hogares
771.012
Remuneración de asalariados
312.185
Subvenciones sobre producción e importaciones
4.925
Fuente: OCDE. Annual national accounts database (http://stats.oecd.org)
Unidad: millones de dólares corrientes
Solución:
a) PIB: 1.186.802.
b) Las rentas del capital en México superan en 2,6 veces las rentas del trabajo.
Enunciado 6
Considerando la siguiente información sobre las Cuentas Nacionales de Países Bajos en 2014, expresada en miles de millones de euros corrientes, se
pide:
Rentas de la propiedad pagadas al exterior
340
Rentas de la propiedad recibidas del exterior
346
Importaciones de bienes y servicios
474
Formación bruta de capital
120
Exportaciones de bienes y servicios
549
Consumo de capital fijo
110
Renta de los asalariados recibidas del exterior
329
Renta de los asalariados pagadas al exterior
327
Transferencias corrientes netas del exterior
-13
Transferencias de capital netas del exterior
-1
PIB a precios de mercado
663
Fuente: OCDE. Annual national accounts database (http://stats.oecd.org)
a) Determinar la renta nacional de Países Bajos
b) Calcular la renta nacional neta disponible
c) Determinar la capacidad o necesidad de financiación de la economía holandesa.
Solución:
a) PNB = 671
b) RNND = 548
c) Capacidad de financiación: 120
Preguntas de tipo test
1. ¿En qué condiciones cree que una economía tendrá un PNB inferior a su PIB?
a) Cuando reciba importantes transferencias corrientes del exterior.
b) Cuando reciba importantes transferencias de capital procedentes del exterior.
c) En ninguna condición, ya que se trata de un supuesto imposible.
d) Cuando los pagos por rentas de los factores pagadas al exterior superan a las rentas de los factores procedentes del exterior.
2. ¿En qué condiciones un país revela una RNBD por debajo de su PNB?
a) En ninguna, ya que se trata de un supuesto imposible desde el punto de vista económico.
b) Cuando las rentas de los factores pagadas al exterior superan a las rentas de los factores cobradas del exterior.
c) Cuando las transferencias corrientes netas del exterior son negativas.
d) Cuando el consumo de capital fijo supera el valor del excedente neto de explotación.
3. Se dice que una economía tiene capacidad de financiación cuando:
a) Su renta disponible supera a su PNB.
b) Su renta disponible supera el consumo final (tanto individual como colectivo).
c) Su ahorro nacional bruto es positivo.
d) La suma de su ahorro nacional bruto y las transferencias netas de capital del resto del mundo superan los gastos en formación bruta de capital.
4. Para pasar de una magnitud del valor añadido bruto expresado en precios básicos a precios de mercado es necesario:
a) Sumarle los impuestos netos sobre productos e importaciones (excluido el IVA).
b) Sumar los impuestos netos sobre productos incluido el IVA.
c) Restarle otros impuestos sobre la producción netos de subvenciones.
d) Restarle el IVA.
5. Para pasar del PIB al PIN es necesario:
a) Sumar los impuestos netos sobre productos.
b) Sumar las transferencias netas con el resto del mundo.
c) Restar el saldo exterior neto.
d) Ninguna de las anteriores.
6. El ahorro nacional bruto:
a) Siempre es igual al consumo interior bruto.
b) Se incrementa con el gasto público siempre que se considere una economía sin impuestos.
c) Se obtiene descontando el consumo final nacional a la RNBD.
d) Ninguna de las anteriores.
7. Las transferencias corrientes netas recibidas del exterior:
a) Alteran la capacidad de gasto de una economía.
b) Determinan los valores netos de una macromagnitud.
c) Representan el esfuerzo productivo de un país.
d) Ninguna de las anteriores.
Respuestas: 1. d); 2. c); 3. d); 4. b); 5. d); 6. c); 7. a).
COMPARACIONES TEMPORALES, INTERNACIONALES Y DESIGUALDAD
Ejercicios resueltos
Ejercicio 1
Se dispone de la siguiente información de las cuentas nacionales de Turquía, expresada en millones de dólares constantes de 2010 en paridad del
poder adquisitivo y que el lector puede encontrar disponible en la OCDE (http://stats.oecd.org):
2008 (precios constantes)
Tasa de crecimiento acumulada (20082017)
VAB Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca
62.142
36,3
VAB Rama Industria
141.783
68,4
VAB Rama Construcción
47.736
92,0
VAB Rama Servicios
408.641
58,2
Impuestos netos sobre productos
85.305
66,6
A partir de dicha información, se pide:
a) Determinar el valor del PIB en 2017.
b) ¿Cuál ha sido la tasa de crecimiento promedio anual acumulativa del PIB en el periodo 2008-2017?
Solución
a) Los datos proporcionados permiten obtener el valor del PIB por la vía de la oferta. Para poder determinar su valor en el año 2017 es preciso, en
primer lugar, conocer los valores de cada uno de los componentes del PIB en dicho año. Como se conoce la tasa de crecimiento acumulada entre
2007 y 2017, habría que proceder de la siguiente manera:
Despejando, quedaría:
Los valores de cada uno de los componentes del PIB por la vía de la oferta se muestran en la siguiente tabla, donde se han redondeado los decimales
para obtener números enteros:
2017
VAB Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca
84.700
VAB Rama Industria
238.763
VAB Rama Construcción
91.653
VAB Rama Servicios
646.470
Impuestos netos sobre productos
142.118
El PIB del año 2017 será, por tanto:
PIB = (VAB agricultura, ganadería, silvicultura y pesca + VAB industria + VAB construcción + VAB servicios) + Impuestos netos sobre los productos =
1.203.703
b) Para hallar la tasa de crecimiento promedio anual acumulativa, partimos de la siguiente igualdad:
Se conoce el valor del PIB en el año 2017 y se conoce el periodo temporal, t, siendo este 9 años. Solo faltaría conocer el valor del PIB en el año 2008,
el cual se calcula en base a la información proporcionada en el ejercicio, tal y como se ha hecho en el apartado anterior, obteniendo PIB= 745.607.
Sustituyendo estos valores en la expresión anterior, se puede afirmar que la tasa de crecimiento promedio acumulativa del PIB de Indonesia ha
sido del 5,47%.
Ejercicio 2
Haciendo uso de la información que se presenta en el siguiente cuadro sobre Singapur, rellene las celdas vacías.
2015
2016
2017
PIB, millones $ corrientes
304.098
309.764
323.907
Deflactor PIB (base 2010)
104,9
104,9
105,8
PIB, millones $ constantes
Crecimiento real del PIB
Inflación
Fuente: Banco Mundial. World development indicators database. (http://data.worldbank.org)
Solución:
Para calcular el PIB a precios constantes hay que comenzar dividiendo la serie del PIB a precios corrientes por el deflactor y, al ser éste un índice, es
necesario multiplicar por 100, lo que quedaría como sigue:
Siendo PIB la serie a precios constantes, PIB la serie a precios corrientes y D el deflactor.
La tasa de variación interanual es la variación porcentual que experimenta el PIB en un año respecto al anterior. Para ello, habría que proceder de
la siguiente forma:
Finalmente, la tasa interanual de inflación es la tasa de variación de precios de cada año y se obtiene a partir de la serie del deflactor.
Los resultados pueden consultarse en el siguiente cuadro:
2015
2016
2017
PIB, millones $ corrientes
304.098
309.764
323.907
Deflactor PIB (base 2010)
104,9
104,9
105,8
PIB, millones $ constantes
289.893
295.295
306.150
Crecimiento real del PIB
1,86
3,68
Inflación
0
0,86
Ejercicio 3
A partir de la información que se presenta en el siguiente cuadro, correspondiente a la economía de Arabia Saudí y que ha sido obtenida de la
OCDE (http://stats.oecd.org, National Accounts Database):
Año
PIB (precios corrientes, miles de millones de
dólares PPA)
Índices de Volumen
2010
1.218
100
2011
1.367
110,0
2012
1.467
115,9
2013
1.531
119,0
2014
1.612
123,3
2015
1.685
127,6
Se pide:
a) Calcular el crecimiento real interanual de Arabia Saudí.
b) Calcular el crecimiento real promedio acumulativo de la economía.
Solución:
a) Las comparaciones en el tiempo de una magnitud que, como es el caso del PIB, se calcula mediante la agregación de los valores individuales,
requieren diferenciar la variación de sus dos componentes, el de precios y el de volumen. Resulta de interés saber en qué medida las variaciones
nominales de una magnitud se deben al segundo de los factores (es decir, descontando los precios), lo que ha dado lugar a dos tipos de medida:
estimaciones a precios constantes y las medidas de volumen encadenadas. Estas últimas proporcionan una estimación más precisa del fenómeno
económico asociado a la producción e intercambio de cantidades de productos y es por ello que, siguiendo las recomendaciones de Eurostat y otras
instituciones estadísticas internacionales, se ha aplicado este sistema de medida en la compilación de las Cuentas Nacionales. Por ello, ante la
información proporcionada en el ejercicio, para calcular el crecimiento real se utilizan los valores de la columna de índices de volumen y los
resultados se incorporan en el siguiente cuadro.
Año
PIB (precios corrientes, miles
de millones de dólares PPA)
Índices de Volumen
Crecimiento real interanual
2010
1.218
100
2011
1.367
110,0
10,0
2012
1.467
115,9
5,4
2013
1.531
119,0
2,7
2014
1.612
123,3
3,6
2015
1.685
127,6
3,5
b) Para calcular la tasa de crecimiento real promedio acumulado del período partimos de la igualdad: PIB (1 + r) = PIB.
En este caso, haciendo uso de los índices de volumen, el cálculo quedaría como sigue: 100 (1+r) = 200,2.
Despejando r y sabiendo que las tasas de crecimiento se expresan en términos porcentuales, llegamos a que el resultado es un crecimiento del
4,99%.
Ejercicio 4
Se dispone de información acerca del PIB de diferentes países a precios corrientes expresado en moneda local, así como su valoración en términos
de paridad del poder adquisitivo (PPA) para 2015. Conociendo el tipo de cambio nominal (moneda nacional/dólar estadounidense), se pide:
País
PIB, millones (moneda local)
PIB, millones (dólares PPA)
Tipo de cambio nominal
(moneda local/dólar)
Japón
530.545
5.175
121,04
Noruega
3.117
322
8,06
Suiza
646
518
0,96
España
1.081
1.621
0,9
México
18.127
2.158
15,85
Indonesia
11.540.790
2.848
13.389,41
Rusia
80.804
3.580
60,94
Gambia
40
3
41,73
Fuente: Banco Mundial. World development indicators database. (http://data.worldbank.org)
a) Determinar el valor del PIB de cada uno de los países en dólares estadounidenses.
b) Calcular el factor de conversión PPA (moneda nacional/dólar internacional).
c) Comparar el tipo de cambio nominal con el tipo de cambio en términos de PPA.
d) Analizar y comentar los valores del PIB en dólares estadounidenses y en dólares internacionales.
Solución:
a) Para determinar el PIB en dólares estadounidenses, basta con dividir el valor del PIB en moneda local por el tipo de cambio nominal (expresado
en moneda local/dólar), como se muestra a continuación:
b) El factor de conversión PPA se puede obtener a partir de la información contenida en el cuadro. La PPA es equivalente al tipo de cambio, por lo
que despejando de la formulación del apartado a) puede calcularse fácilmente como sigue:
c) La comparación entre los dos tipos de cambio permite conocer en qué medida el tipo de cambio nominal está sobrevalorado o subvalorado en
términos de capacidades adquisitivas. La comparación es sencilla, basta aplicar la siguiente relación:
d) El análisis de las diferencias entre las estimaciones del PIB basadas en el tipo de cambio nominal y en términos de PPA aporta información
adicional sobre la sobrevaloración o subvaloración de los tipos de cambio. De esta manera, se puede saber en qué proporción el PIB en dólares
estadounidenses está sobrevalorado o subvalorado, siendo muy sencillo obtener dicha información con tan solo dividir el PIB en PPA por el PIB en
dólares, como se muestra a continuación:
Los resultados obtenidos en cada uno de los apartados se han incorporado a la tabla anterior que a continuación se muestra. En esta se puede
comprobar que los tipos de cambio de los países más avanzados están sobrevalorados y los de los países en desarrollo están subvalorados. Además,
también es observable la corrección que introduce la PPA en la valoración del PIB de los diferentes países, siendo menor la distancia que separa a
los países menos desarrollados de aquellos más avanzados. Un caso especial es el de España y Japón donde el tipo de cambio nominal es superior al
factor de conversión PPA y, por tanto, su PIB en dólares estadounidenses subvalora la capacidad adquisitiva del país.
País
PIB, millones PIB, millones
(moneda local)
(PPA)
TC nominal
(moneda
local/dólar)
PIB, millones
(dólares) a)
TC PPA b)
Sobre(+) o
Sobre<1) o
sub(–)
sub(>1)
valoración TC valoración PIB
c)
d)
Japón
530.545
5.175
121,04
4.383
102,52
-15,30
1,18
Noruega
3.117
322
8,06
387
9,68
20,10
0,83
Suiza
646
518
0,96
673
1,25
29,91
0,77
España
1.081
1.621
0,90
1.201
0,67
-25,90
1,35
México
18.127
2.158
15,85
1.144
8,40
-47,00
1,89
Indonesia
11.540.790
2.848
13.389,41
862
4.052,24
-69,74
3,30
Rusia
80.804
3.580
60,94
1.326
22,57
-62,96
2,70
Gambia
40
3
41,73
1
13,33
-68,05
3,13
Ejercicio 5
A partir de la información que se proporciona en el siguiente cuadro sobre la distribución de la renta de Dinamarca y Brasil en 2015, se pide:
a) Ilustrar el problema de la desigualdad en estos dos países.
b) Estimar el índice de Gini para cada uno.
Proporción de ingreso (%)
Dinamarca
Brasil
20% de población con menor nivel de
renta
9,4
3,6
2.º quintil
13,9
7,9
3. quintil
17,2
12,7
4.º quintil
21,8
19,7
20% de población de mayor nivel de
renta
37,7
56,1
Fuente: Banco Mundial. World development indicators database. (http://data.worldbank.org)
Solución:
a) Una forma sencilla de ilustrar el problema de la desigual distribución de la renta es recurriendo a representar la denominada curva de Lorenz.
Para ello, es necesario ordenar tanto la población como la renta agregada en los distintos estratos de renta (de más pobre a más rico). En el eje de
abscisas se representan los porcentajes acumulados de población; y en el eje de ordenadas los porcentajes acumulados de renta correspondientes a
cada estrato de población. Si la renta estuviese equidistribuida, la curva de Lorenz resultante sería la diagonal principal. Cuanto más alejada esté la
curva de un país de esa diagonal, mayor nivel de desigualdad caracterizará al país.
Como puede observarse, la curva de Brasil se representa más abajo que la de Dinamarca, lo que refleja que es más elevada la inequidad en el
primero. Hay que tener en cuenta que, en el caso de Brasil, la proporción de renta en manos del 20% de la población de mayor ingreso supera en
más de 15 veces la renta que percibe el 20% de menor nivel de renta (56,1 / 3,6 = 15,6). Por su parte, la proporción de renta en manos del 20% de la
población de mayor nivel de renta en Dinamarca supera en 4 veces la renta que percibe el estrato de menor nivel de vida (37,7 / 9,4=4,0).
b) De acuerdo con la fórmula del índice de Gini: IG = Σ (pi–qi) / Σ pi, en la que pi y qi son los porcentajes acumulados de población y de renta,
respectivamente, por estratos de menor a mayor renta, se realizan los cálculos oportunos que se reflejan en el siguiente cuadro:
Quintil
Dinamarca
Brasil
pi
qi Dinamarca
(pi–qi) Dinamarca
qi Brasil
(pi–qi)
Brasil
1.º
9,4
3,6
20
9.4
10.6
3.6
16.4
2.º
13,9
7,9
40
23.3
16.7
11.5
28.5
3.º
17,2
12,7
60
40.5
19.5
24.2
35.8
4.º
21,8
19,7
80
62.3
17.7
43.9
36.1
5.º
37,7
56,1
100
100
0
100
0
Σ =200
Σ=64,5
Σ= 116,8
Operando resultaría:
IG de Dinamarca = 64,5 / 200 = 0,32.
IG de Brasil = 116,8 / 200 = 0,58.
Estos valores denotan que hay una distribución menos equitativa en Brasil, donde el IG está más próximo a 1 que en Dinamarca. Cabe señalar que
el índice de Gini se basa en la información proporcionada por la curva de Lorenz, por lo que cuanto más alejada esté la curva de Lorenz de la
diagonal mayor será el valor del índice de Gini. Los resultados obtenidos son pues coherentes con los del apartado anterior, reflejando una mayor
inequidad en Brasil.
Ejercicio 6
El siguiente cuadro muestra la información publicada por el PNUD en 2017 para el cálculo del Índice de Desarrollo Humano (IDH).
Dimensión
Máximo observado
Mínimo
Esperanza de vida
85
20
Años de educación promedio
15
0
Años esperados de instrucción
18
0
Ingreso per cápita
75.000
100
Fuente: Human Development Report, PNUD (http://hdr.undp.org)
Considerando los valores de cada uno de los componentes del IDH para Brasil en 2012 y 2017, y que se muestran a continuación, determine el valor
del mismo y analice las diferencias observadas.
Dimensión
2012
2017
Esperanza de vida
73,8
75,7
Años de educación promedio
7,2
7,8
Años esperados de instrucción
14,2
15,4
Ingreso per cápita, PPA ($ constantes
2011)
14.797
13.755
Fuente: Human Development Report, PNUD (http://hdr.undp.org)
Solución:
Los cálculos necesarios para obtener el IDH de Brasil en 2012 y 2017 son los siguientes:
a) Índice de salud (IS)
b) Índice de educación (IE), integrado a su vez por dos componentes:
El IE se define como la media aritmética de los dos componentes calculados.
c) Índice de Ingreso (IING):
Finalmente, el IDH se halla como la media geométrica de los tres componentes. Es decir:
IDH = (IS x IE x IING)
En base a esta última expresión, el IDH de Brasil en cada uno de los años analizados es:
IDH=0,735
IDH=0,760
La mejora de la posición de Brasil se debe fundamentalmente al índice de la educación, habiendo experimentado un crecimiento del 8,4%. La
positiva evolución de los dos componentes que integran este índice ha permitido que Brasil avance 7 posiciones en la clasificación mundial pese a
la caída de su ingreso per cápita, alcanzando el puesto 79 en el año 2017.
Enunciados con solución
Enunciado 1
A partir de la siguiente información sobre la evolución del PIB de Colombia en millones de dólares a precios corrientes y a precios constantes,
calcule:
a) La evolución del deflactor del PIB en forma de índice con base 100 en el año 2010.
b) Las tasas interanuales de crecimiento del PIB real.
c) Los índices del PIB real.
Año
PIB (precios corrientes)
PIB (precios constantes)
2009
233.822
276.054
2010
287.018
287.018
2011
335.415
305.931
2012
369.660
318.303
2013
380.192
333.817
2014
378.416
348.458
2015
292.080
359.201
Fuente: Banco Mundial. World development indicators database. (http://data.worldbank.org)
Solución:
Los resultados de los apartados a, b y c se han añadido al cuadro inicial, que quedaría de la siguiente forma:
Año
PIB (precios
corrientes)
PIB (precios
constantes)
Deflactor del PIB
Tasa de variación
interanual del PIB real
Índices del PIB real
2009
233.822
276.054
84,70
2010
287.018
287.018
100
3,97
96,18
100
2011
335.415
305.931
109,64
6,59
106,59
2012
369.660
318.303
116,13
4,04
110,90
2013
380.192
333.817
113,89
4,87
116,31
2014
378.416
348.458
108,60
4,39
121,41
2015
292.080
359.201
81,31
3,08
125,15
Recuerde que el índice del PIB real se construye dividiendo el PIB a precios constantes por el correspondiente al año base (2010) y multiplicando
por 100. El PIB de cada año (PIB) se divide por el PIB o PIB del año base, de tal forma que:
Enunciado 2
A partir de datos de consumo final de Singapur a precios corrientes y a precios constantes, determine:
a) El índice de ambas series.
b) El deflactor correspondiente a la serie con base 100 en el año 2010.
c) La tasa de crecimiento acumulada y la tasa promedio anual acumulativa del consumo final a precios constantes para el periodo considerado
Consumo Final
Consumo Final
Precios corrientes (mill. $)
Precios constantes (mill. $)
2010
108.072
108.072
2013
142.125
120.315
2015
143.131
130.471
2017
150.609
137.661
Fuente: Banco Mundial. World development indicators database. (http://data.worldbank.org)
Solución:
Los resultados de los apartados a y b se han añadido al cuadro inicial, que quedaría de la siguiente forma:
Consumo final
Año
Precios corrientes
Precios constantes
b) Deflactor
a) Índices
Consumo
nominal
a) Índices
Consumo real
2010
108.072
108.072
100
100
100
2013
142.125
120.315
118,13
131,51
111,33
2015
143.131
130.471
109,70
132,44
120,73
2017
150.609
137.661
109,41
139,36
127,38
c) Tasa de crecimiento acumulada entre 2010 y 2017: 27,4%
Tasa de crecimiento promedio anual acumulativa entre 2010 y 2017: 3,5%
Enunciado 3
Se dispone de información acerca del PIB de China a precios corrientes expresado en moneda local, así como su valoración en dólares
estadounidenses. Conociendo el factor de conversión PPA (moneda nacional/dólar internacional), se pide:
Año
PIB, miles de millones
(moneda local)
PIB, miles de millones
(dólares estadounidenses)
Tipo de cambio PPA (moneda
local/dólar internacional)
2009
34.908
5.110
3,10
2011
48.930
7.573
3,50
2013
59.524
9.607
3,50
2015
68.551
11.008
3,50
Fuente: Banco Mundial. World development indicators database. (http://data.worldbank.org)
a) Calcular el tipo de cambio nominal (moneda local/dólar estadounidense).
b) Determinar el valor del PIB en términos de PPA.
c) Comparar el tipo de cambio nominal con el tipo de cambio en términos de PPA y analizar su evolución en los años considerados.
Solución:
Año
Tipo de cambio nominal
(moneda local/dólar)
PIB, miles de millones (PPA)
Sobre(+) o sub(–) valoración
TC
2009
6,83
11.261
–54,62
2011
6,46
13.980
–45,83
2013
6,20
17.007
–43,51
2015
6,23
19.586
–43,80
Enunciado 4
A partir de la información que se proporciona en el siguiente cuadro sobre la distribución de la renta de Argentina y Costa Rica en 2014, se pide:
a) Ilustrar el problema de la desigualdad en estos dos países.
b) Estimar el índice de Gini para cada uno.
Proporción de ingreso (%)
Argentina
Costa Rica
20% de población con menor nivel de
renta
4,8
4,2
2.º quintil
9,6
8,3
3. quintil
14,9
12,9
4.º quintil
22,9
20,8
20% de población de mayor nivel de
renta
47,8
53,8
Fuente: Banco Mundial. World development indicators database. (http://data.worldbank.org)
Solución:
IG de Argentina = 99,3 / 200 = 0,49.
IG de Costa Rica = 111,7 / 200 = 0,56.
Enunciado 5
A partir de los datos que proporciona el PNUD para el cálculo del Índice de Desarrollo Humano (IDH) para 2013, y que se muestran en el siguiente
cuadro, calcule el IDH de Costa Rica en 2013 sabiendo que su esperanza de vida al nacer es en ese país de 79,9 años, los años de educación promedio
8,4, los años esperados de instrucción 13,5 y el INB per cápita en paridad del poder adquisitivo de 13.012 dólares.
Dimensión
Máximo observado
Mínimo
Esperanza de vida
85
20
Años de educación promedio
15
0
Años esperados de instrucción
18
0
Ingreso per cápita (PPA $ 2011)
75.000
100
Fuente: Human Development Report 2018, PNUD (http://hdr.undp.org)
Solución:
IDH=0,763
De acuerdo con ese IDH (0,763), Costa Rica está entre los países de desarrollo humano alto, ocupando una posición que estaría por encima de la que
le correspondería de acuerdo a su PIB, revelándose así la atención que se le ha dado a los aspectos sociales (educación y salud) en el desarrollo del
país.
Enunciado 6
A partir del siguiente cuadro que contiene información de dos grupos de países de la economía mundial (A y B), señale qué grupos de países serían
A y B, razonando su respuesta y explicando en qué aspecto se hace más evidente la brecha que separa a estas economías.
Año
Grupo
PIB per cápita (dólares
internacionales
constantes 2011)
Tasa variación anual
PIB per cápita
Exportaciones de alta
tecnología
(%manufacturas)
Usuarios de internet
(por c/cien habitantes)
2010
A
1.407
3,70
9,29
3,33
2012
A
1.420
0,89
7,57
4,65
2015
A
1.536
1,64
3,37
9,46
2010
B
40.019
2,32
17,71
72,22
2012
B
41.012
0,83
17,01
75,47
2015
B
42.638
1,52
17,88
81,01
Fuente: Banco Mundial. World development indicators database. (http://data.worldbank.org)
Solución:
Atendiendo a los valores de PIB per cápita de cada grupo de países es posible advertir que los grupos A y B corresponden a países de bajo y de alto
ingreso respectivamente, que tienen distintos niveles de desarrollo.
Las distancias que separan a los países de mayor nivel de renta de aquellos con el menor ingreso se muestran en el siguiente cuadro:
Año
PIB per cápita Valor B / Valor
A
Exportaciones de alta
tecnología Valor B / Valor A
Usuarios de internet Valor B /
Valor A
2010
28,44
1,91
21,68
2012
28,88
2,25
16,23
2015
27,75
5,30
8,56
Cabe señalar que si bien la distancia entre los dos grupos de países en términos de exportaciones se ha incrementado en el periodo considerado, la
brecha que los separa en cuanto al acceso a Internet se ha reducido notablemente. No obstante, es en el PIB per cápita donde se observan las
mayores diferencias entre los dos grupos de países, siendo relativamente estable en los últimos cinco años.
Preguntas de tipo test
1. Al siglo XX le caracteriza:
a) Un importante crecimiento del PIB per cápita de la economía mundial, en gran medida favorecido por el lento crecimiento de la población.
b) Un muy leve crecimiento del PIB per cápita respecto a etapas precedentes, en gran medida como consecuencia del elevado dinamismo
demográfico.
c) Un incremento notable en el PIB per cápita, a pesar del intenso crecimiento de la población mundial.
d) No existe diferencia significativa en el comportamiento dinámico del PIB per cápita respecto a etapas precedentes.
2.Cuando se analiza la estructura de la economía mundial se observa que los países de renta baja y media:
a) Representan el grueso de la población mundial, pero solo una pequeña parte de la superficie poblada del planeta.
b) Representan una parte menor tanto de la población como de la renta mundial.
c) Representan el grueso de la población y de la superficie mundial, aunque su peso en la renta mundial es menor.
d) Representan el grueso tanto de la población como de la renta mundial.
3. Señale cuál de las siguientes ideas es correcta en relación al uso de deflactores en el tratamiento de series temporales:
a) Evita trabajar con conjeturas acerca de las operaciones que se realizan en los canales de mercado.
b) Evita recoger las perturbaciones en las variables que incorporan las fluctuaciones de los tipos de cambio.
c) Permite conocer el componente estacional de las series.
d) Ninguna de las anteriores.
4.Siguiendo la concepción de KUZNETS sobre el crecimiento económico moderno:
a) Es previsible que no vaya acompañado de procesos de urbanización.
b) El incremento del producto per cápita se supone que va acompañado de una disminución del gasto público.
c) Los cambios estructurales frecuentemente acompañan el incremento del producto per cápita.
d) Ninguna de las anteriores.
5. Indique cuál de las siguientes afirmaciones considera cierta:
a) A lo largo del siglo XX se ha potenciado un proceso de creciente divergencia entre las diversas economías del mundo, que ha afectado también al
núcleo de las economías más desarrolladas (la OCDE).
b) A lo largo del siglo XX se ha potenciado un proceso de convergencia entre las diversas economías del mundo, lo que se tradujo en una reducción
de las desigualdades entre los países más ricos y los países más pobres.
c) A lo largo del siglo XX se produjo un proceso de convergencia, pero solo entre economías con parámetros básicos semejantes (convergencia de
clubes), lo que explica el acercamiento en los niveles de renta per cápita de buena parte de los países de la OCDE.
d) No es posible detectar en el comportamiento de los países tendencia alguna que identifique su comportamiento dinámico comparado.
6. La aplicación del criterio de paridad del poder adquisitivo permite:
a) Acentuar las diferencias entre los países ricos y pobres.
b) Atenuar las diferencias entre los países pobres y ricos.
c) No hay relación entre la paridad del poder adquisitivo y los modos de medir las diferencias de PIB per cápita entre los países.
d) Ninguna de las anteriores.
7. De acuerdo con los datos de la economía mundial, señale cuál de las siguientes afirmaciones es correcta:
a) Los principales emisores de inversión directa son los países en desarrollo, lo que refuta la teoría neoclásica.
b) Los principales receptores de inversión directa son los países en desarrollo, confirmando las predicciones de la teoría neoclásica.
c) Los principales emisores y receptores de inversión directa extranjera son los países desarrollados.
d) Ninguna de las anteriores.
Respuestas: 1.c); 2.c); 3.d); 4.c).5.c); 6.b); 7.c)
CRECIMIENTO ECONÓMICO Y FACTORES CONDICIONANTES
Ejercicios resueltos
Ejercicio 1
Se dispone de la siguiente información sobre los componentes del PIB de España en 2017 y 2018, expresados en miles de millones de euros y a
precios constantes de 2010. Sabiendo que el PIB ha experimentado una variación interanual del 2,5%, calcule los índices de cada elemento de
demanda y su contribución al crecimiento del PIB. ¿Qué componentes han sido más relevantes en el crecimiento de la economía española?
2017
2018
Consumo privado
623
638
Consumo público
215
220
Formación bruta de capital
254
267
Exportaciones de bienes y servicios
376
384
Importaciones de bienes y servicios
327
339
PIB
1.140
1.169
Fuente: Eurostat. Economy and finance database (http://ec.europa.eu/eurostat)
Solución:
Para calcular los índices de los componentes de la demanda respecto al PIB hay que dividir el valor de cada componente por el PIB de ese año y
multiplicarlo por 100. Por ejemplo, para el consumo privado (CPrivado) de 2017, se operaría como sigue:
Para hallar el índice del resto de componentes se procedería de la misma manera, mostrándose los resultados en el cuadro ubicado al final de esta
solución.
A continuación, para estimar la contribución al crecimiento de los diferentes componentes, se calcula la tasa de variación interanual de cada uno
de ellos. Siguiendo con el ejemplo del C Privado, la tasa de variación entre 2017 y 2018 se calcularía de la siguiente manera:
Los resultados se encuentran en el cuadro.
Finalmente, la contribución al crecimiento del PIB (última columna) viene determinada por el peso relativo de cada componente en 2017 y la
variación interanual que experimenta entre 2017 y 2018. Se calcula del siguiente modo:
CC CPrivado = (Índice CPrivado× ΔCPrivado) / 100
La suma de la contribución al crecimiento (CC) de los componentes debe ser igual al crecimiento del PIB, es decir:
ΔPIB = CC CPrivado + CC CPúblico + CC FBC + CC Export – CC Import
Los resultados de la contribución al PIB se encuentran en la última columna del siguiente cuadro.
Valores (miles de millones de
euros)
2017
Índices o estructura
porcentual
2018
2017
Variación
interanual
2018
Contribución
2017-2018
CPrivado
623
638
54,7
54,6
2,4
1,3
CPúblico
215
220
18,9
18,8
2,3
0,4
FBC
254
267
22,3
22,8
5,1
1,1
Exportaciones
376
384
33,0
32,9
2,1
0,7
Importaciones
327
339
28,7
29,0
3,7
1,1
PIB
1140
1169
100,0
100,0
2,5
2,5
El consumo privado y la inversión han sido los principales motores de crecimiento real de la economía española. Cabe destacar que la inversión ha
sido el componente de demanda más dinámico al haber mostrado una mayor tasa de crecimiento.
Ejercicio 2
A partir de la información estadística que proporciona la base de datos Penn World Tables (www.ggdc.net/pwt), se sabe que el crecimiento del PIB
de Singapur en 2014 fue del 2,9% y que la remuneración de asalariados supuso el 44% del PIB. Determine la contribución al crecimiento de la
productividad total de los factores, a partir del enfoque de Solow, sabiendo que las horas trabajadas disminuyeron en un 2,2% y el stock de capital
se incrementó en un 4,9%.
Solución:
La expresión basada en la contabilidad del crecimiento que se deriva del modelo de Solow es la siguiente:
y = λ + αk + (1 – α) l
donde y representa el crecimiento del PIB (2,9%), λ expresa el crecimiento de la productividad total de los factores (PTF), k el crecimiento del stock
de capital, l el incremento de horas trabajadas y α y (1 –α) la proporción que representan capital y trabajo en el PIB, respectivamente.
Si la remuneración de asalariados es 44%, su ponderación en términos unitarios es del 0,44 y la remuneración del capital es 0,56. Sustituyendo en la
expresión anterior:
0,029 = λ + 0,56 x 0,049 + 0,44 x (-0,022)
De donde se obtiene: λ = 0,011.
O lo que es lo mismo, la productividad creció un 1,1%, siendo su aportación al crecimiento del 37,9% (1,1 sobre 2,9).
Ejercicio 3
Atendiendo a la estructura sectorial del empleo de Corea que se muestra en el siguiente cuadro, y considerando los cambios que se han producido
entre 2004 y 2015, responda: ¿el cambio estructural ha tenido un impacto positivo o negativo en el crecimiento?
2004
Empleo
2015
Productividad aparente
(índice, 2010=100)
Empleo
Productividad aparente
(índice, 2010=100)
Agricultura
8,1
70,5
5,2
126
Industria
27,2
64,7
25,1
109
Servicios
64,7
74,6
69,7
111,5
Fuente: OCDE. Productivity database y Labour database (http://stats.oecd.org)
Solución:
Para responder es necesario comparar el crecimiento real de la producción con el que hubiera existido si la estructura productiva hubiera
permanecido constante. De este modo, se sabrá si la variación de dicha estructura ha sido positiva o negativa en el crecimiento.
La producción de cada sector en 2004 se obtiene como sigue: Producción = empleo x productividad, esto es: Agricultura: 571,05 (8,1x70,5); industria:
1.759,84 (27,2x64,7); servicios: 4.826,62 (64,7x74,6). Por tanto, la producción total es 7.157,51.
Operando del mismo modo, en 2015 la producción sectorial será:
Agricultura: 655,2 (5,2x126); industria: 2.735,9 (25,1x109); servicios: 7.771,55 (69,7x111,5); Total: 11.162,65.
En consecuencia, el crecimiento de la producción es del 55,96%.
Si la distribución del empleo hubiera permanecido constante, la producción sectorial hubiera sido la siguiente: Agricultura: 1.020,6 (8,1x126);
industria: 2.964,8 (27,2x109); servicios: 7.214,05 (64,7x111,5) y la total 11.199,45.
Por tanto, el crecimiento de la producción hubiera sido 56,47%. Es decir, si dicha distribución hubiera permanecido constante la producción sería
mayor, de modo que el cambio estructural ha tenido un impacto negativo en la producción. En última instancia, ello se debe al aumento de peso de
los servicios, que es el sector donde la productividad ha crecido menos (49,46%), y el menor peso de la industria, donde el crecimiento de
productividad ha sido elevado (68,47%).
Ejercicio 4
Con la información de los países de la Alianza del Pacífico que se reproduce en el cuadro siguiente, compruebe si los países que más han crecido
desde 1995, aproximado por la tasa de crecimiento promedio acumulativa del PIB, son también aquellos que presentan el mayor nivel de ingreso
por habitante en 2017. ¿Puede afirmarse que ha habido un proceso de convergencia entre estos países?
Países de la Alianza del
Pacífico
Ingreso por habitante 2017
(US $ constantes 2010)
PIB 1995 (mill. US $
constantes 2010)
PIB 2017 (mill.US $ constantes
2010)
Chile
14.498
115.109
271.896
Colombia
7.411
183.926
373.471
México
9.711
707.432
1.284.253
Peru
5.923
75.500
198.549
Fuente: Banco Mundial. World development indicators database. (http://data.worldbank.org)
Solución:
Los resultados de los cálculos se incorporan en el siguiente cuadro.
Crecimiento del PIB (%) 19952017
Orden según evolución 19952017
Orden según nivel de ingreso
en 2017
Chile
3,98
2
1
Colombia
3,27
3
3
México
2,75
4
2
Perú
4,49
1
4
Se observa, en términos generales, que los países que han experimentado mayores tasas de crecimiento son aquellos que presentan un menor nivel
de ingreso por habitante en 2017, con la excepción de Chile. Perú, siendo la economía de menor ingreso per cápita, es la que ha experimentado un
mayor crecimiento. Dada la diversidad de comportamientos, resulta difícil poder afirmar que se haya producido una convergencia significativa
entre los países de la Alianza del Pacífico, siendo aún notables las diferencias en términos de renta per cápita de Perú en relación al resto de países.
Ejercicio 5
En el siguiente cuadro figuran desordenadamente datos relativos a variables demográficas y renta per cápita de tres países: Canadá, Sudáfrica y
Uganda en 2017. Asigne a cada país las variables que le corresponden e indique su avance en el proceso de la transición demográfica en cada una
de estas economías:
Tasa de
crecimiento
natural
Tasa de
natalidad
Tasa de
mortalidad
Esperanza de
vida
Tasa de
fecundidad global
Renta per
cápita
Canadá
1,08
20,2
10,2
64
1,6
1.820
Sudáfrica
3,27
42,9
8,7
56
5,7
46.070
Uganda
0,21
10,3
9,4
82
2,3
13.090
Fuente: Census Bureau. International database. (http://census.gov)
Solución:
En el nuevo cuadro que se propone puede observarse que a Canadá, país con un elevado nivel de renta per cápita, le corresponderían valores
propios del modelo demográfico moderno: baja natalidad (10,3) y mortalidad (8,7), bajo crecimiento natural (0,21) y elevada esperanza de vida (82).
En relación a Sudáfrica y Uganda, se aprecia claramente que el primer país, de ingreso medio, ha avanzado más en el proceso de transición
demográfica, al corresponderle una natalidad alta (20,2), una baja mortalidad (9,4), un aún alto crecimiento natural (1,08) y una esperanza de vida
todavía distante de la canadiense. Por último, los indicadores demográficos de Uganda, economía de bajo nivel de renta, le hacen situarse en los
estadios inferiores de la transición demográfica: altas tasas de natalidad y mortalidad, con alto crecimiento natural.
Tasa de
crecimiento
natural
Tasa de
natalidad
Tasa de
mortalidad
Esperanza de
vida
Tasa de
fecundidad global
Renta per
cápita
Canadá
0,21
10,3
8,7
82
1,6
46.070
Sudáfrica
1,08
20,2
9,4
64
2,3
13.090
Uganda
3,27
42,9
10,2
56
5,7
1.820
Ejercicio 6
Con la información de las patentes de Japón, Estados Unidos, la Unión Europea de los 28, Brasil y China registradas en la Oficina de Patentes de
Estados Unidos (USPTO) en 2016, calcule las ventajas tecnológicas reveladas en los sectores de biotecnología, TIC y medioambiente.
Japón
EE.UU.
UE-28
Brasil
China
Mundo
Biotecnología
918
7.594
2.592
22
240
13.078
Tecnologías de la
información y las
comunicaciones
19.132
61.632
13.984
78
6.514
130.330
Tecnologías relacionadas 4.619
con el medioambiente
10.568
4.434
29
741
24.182
Total
142.811
44.847
318
10.980
303.048
49.831
Solución:
Las ventajas tecnológicas reveladas de estos países se calculan a partir de la siguiente expresión:
Donde i denota el sector y j el país.
Por ejemplo, la VTR de Japón en biotecnología se calcularía como sigue:
De tal forma que la VTR en biotecnología de Japón es:
De la misma forma, para el resto de sectores y países, los valores de las VTR se presentan en el cuadro siguiente:
Japón
EE.UU.
UE-28
Brasil
China
Biotecnología
42,7
123,2
133,9
160,3
50,6
TIC
89,3
100,3
72,5
57,0
137,9
Medioambiente
116,2
92,7
123,9
114,3
84,6
Existen ventajas tecnológicas en aquellos sectores y países en los que el valor de VTR es superior a 100, denotando los valores inferiores a 100 la
existencia de desventaja relativa. Esto es, mientras que los países europeos y Brasil tienen ventaja tecnológica en biotecnología y medioambiente,
Japón solo tienen ventaja en el segundo sector. Además, EE.UU. y China son los únicos con ventajas tecnológicas en TIC; si bien EE.UU. también
tiene ventaja en el campo de la biotecnología.
Enunciados con solución
Enunciado 1
A partir de la información estadística que proporciona la base de datos Penn World Tables (www.ggdc.net/pwt), se sabe que el crecimiento del PIB
de Corea en 2014 fue del 3,3%, que la variación de la productividad total de los factores ha sido del 0,5% y que las horas trabajadas se
incrementaron en un 2,2%. Determine cuál ha sido la variación del stock de capital y su contribución al crecimiento. Tenga en cuenta que la
remuneración de asalariados supone el 52% del PIB.
Solución:
Crecimiento del stock de capital: 3,45%; contribución al crecimiento: 50,2%
Enunciado 2
La pequeña economía de Comland ha crecido, en el último año, un 3,5%. Estime cuál sería la contribución de la productividad total de los factores
al crecimiento, sabiendo que la remuneración de asalariados supone el 60% del PIB, que el stock de capital se incrementó en un 6% y que las horas
trabajadas aumentaron en un 0,5%. ¿Cuál hubiese sido la contribución de la productividad total de los factores al crecimiento si la economía de
Comland hubiese crecido un 6,5%? Aplique para ello el modelo de crecimiento de Solow.
Solución:
La productividad creció un 0,8%, siendo su aportación al crecimiento del 22,86% (0,8 sobre 3,5).
Si la economía de Comland hubiese crecido al 6,5%, la productividad habría crecido un 3,8% y su aportación al crecimiento sería del 53,85% (3,8
sobre 6,5).
Enunciado 3
Se dispone de la siguiente información sobre los componentes del PIB de la Unión Europea de los 28 en 2015 y 2016, expresado en miles de millones
de euros. Sabiendo que el PIB ha experimentado una variación interanual del 0,71%, calcule los índices de cada elemento de demanda y su
contribución al crecimiento del PIB.
2015
2016
Gasto en consumo final
11.304
11.348
Formación bruta de capital
2.904
2.930
Exportaciones de bienes y servicios
6.468
6.509
Importaciones de bienes y servicios
5.961
5.967
PIB
14.714
14.820
Fuente: Eurostat. Economy and finance database (http://ec.europa.eu/eurostat)
Solución:
Valores (millones de euros)
Índices o estructura
porcentual
Variación
interanual
Contribución
2015
2016
2015
2016
2015-2016
CF
11.304
11.348
76,8
76,6
0,39
0,30
FBC
2.904
2.930
19,7
19,8
0,90
0,18
Exportaciones
6.468
6.509
44,0
43,9
0,63
0,28
Importaciones
5.961
5.967
40,5
40,3
0,10
0,04
PIB
14.715
14.820
100
100
0,71
0,71
Enunciado 4
A partir de la información contenida en el siguiente cuadro relativa a países de ingreso medio alto, analice la posición relativa de cada uno de los
países respecto a la media de su grupo de renta.
Año 2016
Gasto en
I+D (%PIB)
Investigadores en I+D
(por millón de
habitantes)
Patentes (por millón de
habitantes)
Exportaciones de alta
tecnología (%
exportaciones de
manufacturas)
Crecimiento del PIB (%)
Ingreso
medio alto
1,57
1.264
417
19,41
3,92
Turquía
1,00
1.157
66
1,94
3,02
Brasil
1,23
892
147
10,61
0,10
China
2,05
1.113
680
25,37
7,30
Solución:
Año 2014
Gasto en
I+D (%PIB)
Investigadores en I+D
(por millón de
habitantes)
Patentes (por millón de
habitantes)
Exportaciones de alta
tecnología
Crecimiento del PIB (%)
Turquía
0.64
0.92
0.16
0.10
0.77
Brasil
0.78
0.71
0.35
0.55
0.03
China
1.31
0.88
1.63
1.31
1.86
La posición relativa de cada uno de los países se ha obtenido calculando las distancias que los separan de su grupo de renta mediante la relación
entre las respectivas variables. En cuanto al dinamismo del mercado interno, China presentan valores por encima de la media del grupo, llegando a
superar en torno al 86% el crecimiento de los países de ingreso medio alto. El dinamismo de China también se observa al considerar indicadores de
recursos y resultados tecnológicos (con valores superiores a la media del grupo en todas las variables, excepto en investigadores en I+D). Turquía,
por el contrario, muestra valores muy bajos en términos de innovación, solo alcanzando la media de su grupo en el número de investigadores en
I+D. Pese a que Brasil muestra valores cercanos a uno en las variables relativas a recursos tecnológicos, se encuentra bastante lejos de la media del
grupo en cuanto a sus resultados innovadores y crecimiento económico. Estos resultados ponen de manifiesto la heterogeneidad característica del
grupo de países de renta media.
Enunciado 5
Calcule la productividad aparente del trabajo en Indonesia y México, así como su tasa de crecimiento entre 1995 y 2017.
Indonesia
México
1995
2017
1995
2017
PIB, PPA (mill. $
constantes, 2011)
1.184.270
2.953.732
1.233.076
2.238.494
Empleo (millones)
83
122
35
57
Fuente: Banco Mundial. World development indicators database. (http://data.worldbank.org)
Solución:
Indonesia
1995
Productividad aparente
($/trabajador)
México
2017
14.268,3
1995
24.210,9
Tasa de crecimiento
2017
35.230,7
39.271,8
2,4
Preguntas de tipo test
1. En el modelo de Solow:
a) La renta per cápita es una función creciente en el ahorro.
b) Un aumento de la tasa de crecimiento poblacional tendrá un efecto positivo sobre la renta per cápita.
c) El progreso tecnológico no guarda relación con el crecimiento económico.
d) Ninguna de las anteriores.
2. Una de las aportaciones básicas del modelo de Solow fue:
a) Hacer endógeno el ahorro.
b) Hacer endógeno el crecimiento de la población.
c) Hacer endógena la relación capital-producto.
d) Admitir la existencia de rendimientos crecientes.
3. Uno de los supuestos básicos de la función de producción de Solow es:
a) Admitir que la función de producción tiene economías de escala.
b) Admitir que la función de producción tiene deseconomías de escala.
c) Admitir que la función es multiplicativa de los factores.
d) Admitir que los factores tienen rendimientos marginales decrecientes.
4. El cambio estructural incide en el crecimiento cuando se da la siguiente circunstancia:
a) La productividad crece a distinto ritmo en los diversos sectores.
b) La productividad crece al mismo ritmo en los diversos sectores.
c) Se mantiene invariable la estructura sectorial de la economía.
d) Ninguna de las anteriores.
5. Sobre las propuestas maltusianas de la evolución de la población en relación al crecimiento, es posible afirmar que:
a) Se basan en la concepción de rendimientos decrecientes de la tierra.
b) Tienen en cuenta el progreso técnico.
c) Se sostienen en el supuesto de rendimientos crecientes de la tierra.
d) Ninguna de las anteriores.
6. El progreso tecnológico:
a) Generalmente se difunde desde el sector industrial y contribuye al incremento de la productividad total de la economía.
b) Consiste, principalmente, en la adquisición de maquinaria por parte de los países en vías de desarrollo a los países avanzados.
c) Es una fuente de crecimiento, siempre que no sustituya fuerza de trabajo por máquinas.
d) Supone siempre una ampliación de la gama de bienes disponibles y una mejora de su calidad.
7. En la explotación óptima de recursos naturales renovables, la renta de agotamiento podría desaparecer:
a) Si la tasa de crecimiento del recurso fuera igual o superior al tipo de interés de la economía.
b) Si no se extrae cantidad alguna del recurso.
c) Si los precios del recurso aumentaran tanto como el tipo de interés.
d) Solamente podría ocurrir en el caso de recursos no renovables.
Respuestas: 1.a); 2.c); 3.d); 4.a); 5.a); 6.a); 7.a).
BALANZA DE PAGOS Y RELACIONES ECONÓMICAS INTERNACIONALES
Ejercicios resueltos
Ejercicio 1
0,5
En base a la información que se presenta en el siguiente cuadro sobre la Balanza de Pagos de Francia en 2017, expresada en millones de dólares, se
pide:
a) Calcular el valor del saldo por cuenta corriente.
b) Sabiendo que el saldo de la cuenta de capital es 1.300 y los errores y omisiones son -22.090, calcule el saldo de la cuenta financiera.
Concepto
Ingresos
Pagos
Bienes y Servicios
830,353
854,245
– Turismo y viajes
106,076
88,872
– Otros servicios
152,199
140,125
Renta primaria
186,697
126,779
Renta secundaria
31,255
80,585
Fuente: FMI. Balance of Payments statistics (http://data.imf.org)
Solución:
a) La balanza por cuenta corriente recoge las operaciones reales de la economía, esto es, aquellas relacionadas con bienes y servicios, también la
renta primaria que se deriva de los factores productivos, de los impuestos a la producción e importaciones y las subvenciones, así como la renta
secundaria que se deriva de las transferencias corrientes. Para determinar su saldo, por lo tanto, se necesita recurrir a toda la información contable
de los ingresos y pagos disponibles en el cuadro para calcular los saldos de cada una de las subbalanzas, de tal forma que:
Concepto
Ingresos
Pagos
Saldo
Bienes y servicios
830,353
854,245
-23,892
Renta primaria
186,697
126,779
59,918
Renta secundaria
31,255
80,585
-49,330
SALDO CUENTA CORRIENTE
-13,304
b) Para el cálculo del saldo de la cuenta financiera hay que tener presente que tanto en el total de la cuenta financiera como en cada una de sus
partidas un signo positivo (negativo) supone un aumento (disminución) de los activos netos frente al exterior, esto es, una salida (entrada) de
financiación. Con lo cual, se llegaría al saldo de la cuenta financiera a partir de la siguiente expresión:
SCC + SCK = SCF
Ahora bien, como se conoce la existencia de errores por -22.090 hay que considerarlos para el cálculo de la cuenta financiera, como sigue:
SCC + SCK = SCF – E
SCF = -13.304 + 1.300 – 22.090 = -34.094
Una vez conocidos los diferentes saldos, se puede comprobar fácilmente cómo la suma de los saldos de cuenta corriente y de capital iguala el saldo
de la cuenta financiera considerando los errores,
SCC + SCK = SCF – E; -13.304 + 1.300 = -34.094 – (-22.090)
Ejercicio 2
A continuación, se presentan las operaciones que un país ha realizado con el exterior en el último año. Realice las correspondientes anotaciones de
balanza de pagos y determine los principales saldos, suponiendo que todos los pagos e ingresos se realizan al contado.
– Se recibe un crédito comercial del exterior por valor de 1.500 unidades monetarias (u.m.).
– Se importan materias primas por valor de 2.000 u.m.
– Los flujos de inversión directa extranjera recibidos han tenido un valor de 3.000 u.m.
– Las exportaciones de bienes manufacturados han sido de 5.000 u.m.
– Se han pagado servicios de fletes y seguros a compañías extranjeras por valor de 500 u.m.
– Uno de los bancos del país ha obtenido dividendos de su inversión en el exterior por valor de 1.000 u.m.
– Los emigrantes trabajando en el país han enviado una cantidad de remesas a sus familias en el exterior que asciende a 800 u.m.
– Una empresa nacional innovadora ha vendido una patente a EE.UU. por valor de 400 u.m.
– Se le condona la deuda externa por valor de 200 u.m.
Solución:
Ingresos
Pagos
Cuenta Corriente
Balanza de bienes
– Exportaciones de bienes
– Importaciones de bienes
3.000
5.000
2.000
Balanza de servicios
– Transporte (Fletes, seguros)
Saldo
3.100
–100
500
– Transporte (Fletes, seguros)
– Servicios de I+D (Patente)
500
400
Balanza de renta primaria
1.000
– Dividendos
1.000
Balanza de renta secundaria
–800
– Transferencias personales
(Remesas)
800
Cuenta de Capital
– Condonación de deuda
200
200
VAR. NETA DE ACTIVOS
VAR. NETA DE PASIVOS
Cuenta Financiera
3.300
– Inversión Directa
3.000
– Otra inversión (crédito)
1.500
Variación de activos líquidos 5.000
7.800
–2.000
–500
400
1.000
–800
200
3.000
1.500
Ejercicio 3
Se conocen los siguientes saldos de la Balanza de Pagos de la economía española en el tercer trimestre de 2018, expresados en millones de dólares.
A partir de dicha información, disponible en el Fondo Monetario Internacional (http://http://data.imf.org), se pide:
Concepto
Saldo
Rentas del trabajo
687
Bienes
-11,712
Otras rentas primarias
-416
Turismo y viajes
18,312
Rentas de la inversión
–2,040
Derivados financieros
870
Renta secundaria
-4,141
Inversiones en cartera
-2,897
Inversiones directas
-3,775
Cuenta de capital
812
Otras inversiones
12,852
Reservas
-142
Errores y omisiones
3,032
Fuente: FMI. Balance of Payments statistics (http://data.imf.org)
a) Calcular el saldo de la sub-balanza de servicios.
b) Determinar la capacidad o necesidad de financiación de la economía española.
Solución:
a) Para determinar el saldo de la sub-balanza de servicios es necesario, en primer lugar, calcular el saldo por cuenta corriente, al que se llega a
partir de la siguiente expresión:
SCC + SCK = SCF – E
Por lo que es necesario conocer el saldo de la cuenta de capital y el saldo de la cuenta financiera. Los resultados se muestran en el siguiente cuadro:
Concepto
Saldo
CUENTA DE CAPITAL
812
CUENTA FINANCIERA
6.908
– Inversiones directas
-3.775
– Inversiones en cartera
-2.897
– Derivados financieros
870
– Otras inversiones
12.852
– Reservas
-142
Conociendo que existen errores y omisiones, el saldo por cuenta corriente se obtendría como sigue:
SCC = SCF – SCK – E
SCC = 6.908 – 812 – 3,032 = 3.064
El saldo por cuenta corriente es la suma de las balanzas de bienes, de servicios, de rentas primarias y de rentas secundarias, por lo que para
calcular el saldo de la balanza de servicios no hay más que operar como sigue:
SCC = B. Bienes + B. Servicios + R. Primaria + R. Secundaria
B. Servicios = SCC – B. Bienes – R. Primaria – R. Secundaria
Los resultados se muestran en el siguiente cuadro:
Concepto
Saldo
CUENTA CORRIENTE
3.064
– Balanza de bienes
-11,712
– Balanza de servicios
20.686
– Balanza de renta primaria
-1.769
– Renta del trabajo
687
– Renta de la inversión
-2.040
– Otras rentas primarias
-416
– Balanza de renta secundaria
-4.141
b) Para conocer la capacidad o necesidad de financiación basta con sumar el saldo de cuenta corriente y el saldo de la cuenta de capital, quedando
un valor de 3.876 (3.064 + 812 > 0). Por tanto, se puede afirmar que en la economía española ha habido capacidad de financiación en el tercer
trimestre de 2018.
Ejercicio 4
Atendiendo a los datos referidos a las exportaciones e importaciones en 2013 de los países que figuran en los cuadros siguientes y disponibles en las
estadísticas internacionales de comercio de la OMC (http://www.wto.org, International Trade Statistics), se pide:
Exportaciones (millones de dólares)
Mundo
Estados Unidos
Francia
Malasia
China
India
Agricultura
1.744.830
175.567
82.266
30.095
70.159
46.954
Extractivas
3.996.980
195.584
37.499
58.297
59.810
79.937
Manufacturas
11.848.000
1.123.930
444.862
138.644
2.077.150
186.099
Total
17.589.810
1.495.081
564.627
227.036
2.207.119
312.990
Importaciones (millones de dólares)
Mundo
Estados Unidos
Francia
Malasia
China
India
Agricultura
1.851.229
146.482
69.996
19.992
165.459
24.417
Extractivas
4.135.622
439.577
127.380
45.739
544.307
211.377
Manufacturas
12.345.319
1.651.429
480.401
135.921
1.135.485
180.974
Total
18.332.170
2.237.488
677.777
201.652
1.845.251
416.768
a) Calcular el coeficiente de especialización de cada uno de los países.
b) Calcular el saldo comercial relativo de los diferentes sectores de actividad en cada uno de los países e interpretar los resultados obtenidos.
Solución:
a) El coeficiente de especialización se calcula como la razón entre la participación que tiene un país en el comercio mundial de un producto (cuota
de mercado) y el peso de las exportaciones totales de ese país en el total de comercio mundial. Expresado de otra forma, siendo i el sector y j el país:
Considerando, por ejemplo, el caso de Estados Unidos, su coeficiente de especialización en la agricultura se obtendría como sigue:
El resultado de la estimación para el resto de sectores y de países se encuentra en el cuadro siguiente:
Estados
Unidos
Francia
Malasia
China
India
Agricultura
118,38
146,88
133,63
32,05
151,23
Extractivas
57,57
29,23
113,00
11,93
112,39
Manufacturas
111,61
116,97
90,66
139,72
88,27
b) Para calcular el saldo comercial relativo (SCR) se utiliza la siguiente expresión:
El SCR adopta valores entre –100 (máxima desventaja) y +100 (máxima ventaja). Los resultados se muestran en el siguiente cuadro:
SCR
Estados
Unidos
Francia
Malasia
China
India
Agricultura
9,03
8,06
20,17
–40,45
31,58
Extractivas
–38,41
–54,51
12,07
–80,20
–45,12
Manufacturas
–19,01
–3,84
0,99
29,31
1,40
Todos los países analizados presentan ventaja relativa en el sector agrícola, excepto China, que presenta un patrón de especialización en los demás
sectores de actividad muy similar al de los países más avanzados. Por otra parte, el SCR de las manufacturas es negativo en Estados Unidos y
Francia, siendo mayor el peso relativo que tienen las importaciones de bienes manufacturados en estos países. Este mismo patrón se observa en la
industria extractiva, si bien China e India muestran también una elevada desventaja. Por último, cabe señalar que Malasia es el único país que
muestra ventajas comerciales en los tres sectores de actividad, siendo estas más elevadas en la agricultura.
Ejercicio 5
A partir de los siguientes datos de comercio a cuatro dígitos de Perú, Corea del Sur y Alemania, en el año 2017, calcule el nivel de comercio
intraindustrial para los tres países mediante el índice de Grubel y Lloyd y compare los resultados.
Perú
Corea
M
Circuitos
electrónicos
integrados
X
33
Alemania
M
X
M
X
0,4
33.385
86.106
7.278
15.061
Aparatos eléctricos 92
(con función
individual)
6
16.897
6.627
5.528
17.976
Vehículos de motor 1.737
(coches)
2
11.201
38.249
61.545
154.714
X: exportaciones; M: importaciones
Fuente: COMTRADE, International trade statistics (www.intracen.org/tradstat)
Unidades: millones de dólares
Solución:
El índice de comercio intraindustrial de Grubel y Lloyd tiene la expresión:
Que, estimado con los datos de circuitos electrónicos, aparatos eléctricos y de coches-vehículos de motor, respectivamente, lleva al siguiente
resultado:
Perú
Corea
Alemania
Circuitos electrónicos
integrados
2,4
55,9
65,2
Ap. eléctricos (con función
individual)
12,2
56,3
47,0
Vehículos de motor (coches)
0,2
45,3
56,9
El comercio intraindustrial en el primer producto es notablemente más importante en Alemania, seguido de Corea. Ese mismo rango se revela en el
comercio de coches, aunque en menor magnitud. Por el contrario, en el comercio de aparatos eléctricos, el comercio intraindustrial es más
relevante en Corea. Hay que destacar, además, los bajos niveles de comercio intraindustrial de Perú, aspecto que denota las diferencias en los
niveles de industrialización y desarrollo de las economías consideradas.
Ejercicio 6
En base a la información que se proporciona a continuación sobre el stock de inversión directa extranjera (IDE) de entrada y de salida en 2017, para
una muestra de países, calcule un índice de internacionalización para estas economías y explique los resultados obtenidos.
Entrada de IDE
Salida de IDE
Brasil
778
359
China
1491
1482
India
378
155
Rusia
447
382
México
489
180
España
644
597
Alemania
931
1607
Japón
207
1520
Estados Unidos
7807
7799
Fuente: UNCTAD, Foreign Direct Investment Statistics (http://unctadstat.unctad.org)
Unidad: miles de millones de dólares
Solución:
Con la información de las entradas y salidas de IDE, el índice de Balassa nos permite conocer la internacionalización de las economías mediante su
posición inversora relativa. El índice de Balassa (IB) se construye de la siguiente forma:
donde, IDE es el flujo de salida desde el país X hacia el mundo y, a la inversa, IDE es la IDE de entrada desde el mundo a la economía de referencia.
Los valores del IB entre –1 y –0,33 denotan predominantemente que se trata de una economía receptora de capitales; valores mayores de –0,33 y
menores de 0,33 corresponden a economías que son a la vez emisoras y receptoras de inversión; valores entre 0,33 y 1 corresponden a economías
que son fundamentalmente emisoras.
A continuación, se muestran los valores del índice Balassa ordenados de mayor a menor. Se puede observar que Japón es una economía emisora
neta de inversión, mientras que Alemania, China, Estados Unidos, España y Rusia son simultáneamente emisores y receptores de IDE. Entre los
países en desarrollo considerados en la muestra, cabe destacar que Brasil, India y México son economías predominantemente receptoras de IDE. El
resto de países comparten un patrón similar al de la mayoría de economías desarrolladas, siendo a la vez emisores y receptores, lo que se debe, en
parte, al notable crecimiento del volumen de IDE procedente de estas economías en los últimos años.
IB
Japón
0,76
Alemania
0,27
China
0,003
Estados Unidos
0,001
España
-0,04
Rusia
-0,08
Brasil
-0,37
India
-0,42
México
-0,46
Enunciados con solución
Enunciado 1
Un país registra el siguiente conjunto de operaciones con el exterior. A partir de esta información, se pide elaborar el cuadro de balanza de pagos y
calcular los principales saldos.
– Este año ha sido bueno para el sector turístico, que ha supuesto unos ingresos por valor de 32.000 u.m.
– Las empresas de ingeniería han adquirido patentes alemanas por valor de 4.000 u.m.
– Algunas empresas chinas han adquirido yacimientos mineros en el país por valor de 11.000 u.m.
– Las empresas del país han exportado bienes por valor de 24.000 u.m., habiendo cobrado 18.000 u.m. al contado y el resto financiado con un
crédito.
– También se han importado bienes por valor de 8.000 u.m.
Solución:
Ingresos
Pagos
Saldo
Cuenta Corriente
44.000
Balanza de Bienes
– Exportaciones de bienes
16.000
24.000
– Importaciones de bienes
8.000
Balanza de Servicios
– Viajes y turismos
(exportación)
28.000
32.000
– Uso de propiedad intelectual
(patentes)
4.000
Balanza de renta primaria
Balanza de renta secundaria
Cuenta de Capital
– Activos no financieros no
producidos (disposición de
yacimientos)
11.000
11.000
VAR. ACTIVO
VAR. PASIVO
Cuenta Financiera
Otras inversiones
55.000
6.000
Variación de activos líquidos 32.000
49.000
–4.000
11.000
18.000
–8.000
Enunciado 2
En base a la información que se presenta en el siguiente cuadro sobre la Balanza de Pagos de China en 2017, expresada en millones de dólares, se
pide:
a) Calcular el valor del saldo de la cuenta de capital y de la cuenta financiera, sabiendo que las reservas fueron de 91.526 y hubo errores y
omisiones por valor de -221.879.
b) Explicar el signo de la subbalanza de inversiones directas.
c) Calcular los saldos de cuentas y subbalanzas.
Concepto
Ingresos /var. activos
Pagos /var. pasivos
Bienes
2.216.458
1.740.312
Rentas del Trabajo
21.683
6.690
Turismo y viajes
69.860
351.035
Rentas de la inversión
234.920
284.833
Derivados financieros
-1.474
-1.003
Inversiones directas
101.914
168.224
Otros servicios
136.593
120.835
Inversiones en cartera
109.387
116.818
Renta secundaria
28.619
40.016
Otras rentas primarias
733
257
Otras inversiones
76.904
151.304
Fuente: FMI. Balance of Payments statistics (http://data.imf.org)
Solución:
a) SCK = -95; SCF = -57.086
b) Saldo de «Inversiones directas»: -66.310. Este saldo, con signo negativo, indica que se trata de una economía en la que la emisión de inversión
directa extranjera es superior a la recibida.
c) Los saldos de las cuentas y subbalanzas, ordenados correctamente, aparecen calculados en el cuadro adjunto.
Concepto
Ingresos/Var. Activos
Pagos/Var. Pasivos
Cuenta Corriente
Saldo
164.888
Bienes
2.216.458
1.740.312
476.146
Servicios
206.453
471.870
-265.417
– Turismo y viajes
69.860
351.035
-281.175
– Otros servicios
136.593
120.835
15.758
Renta primaria
257.336
291.780
-34.444
– Rentas del Trabajo
21.683
6.690
14.993
– Rentas de la inversión
234.920
284.833
-49.913
– Otras rentas primarias
733
257
476
Renta secundaria
28.619
40.016
-11.397
Cuenta de capital
-95
Cuenta financiera
-57.086
Inversiones directas
101.914
168.224
-66.310
Inversiones en cartera
109.387
116.818
-7.431
Derivados financieros
-1.474
-1.003
-471
Otras inversiones
76.904
151.304
-74.400
Reservas
91.526
Errores y omisiones
-221.879
Enunciado 3
El siguiente cuadro muestra la información disponible para poder calcular los saldos de las cuentas y subbalanzas de la Balanza de Pagos de una
economía. Sin embargo, debido a un error informático, se ha perdido el saldo de rentas secundarias. Se pide:
a) Calcular el valor del saldo de la subbalanza de rentas secundarias.
b) Calcular los saldos de cuentas y subbalanzas que la información disponible permite.
c) Comprobar que la balanza de pagos ha sido elaborada correctamente.
Concepto
Ingresos /var. activos
Pagos /var. pasivos
Cuenta corriente
352
458
Rentas del trabajo
2
1,5
Turismo y viajes
42
14
Rentas de la inversión
51
82
Cuenta de capital
6
2
Otros servicios
51
57
Balanza de bienes
187
276
Cuenta Financiera
150
252
Solución:
a) Saldo de «Rentas secundarias»: –8,5.
b) El resto de saldos, ordenados correctamente, aparecen calculados en el cuadro adjunto.
c) La suma de los saldos de las cuentas corriente y de capital iguala el saldo de la cuenta financiera (–106 + 4 = –102)
Ingresos/var. Activos
Pagos/var. Pasivos
Saldo
Cuenta Corriente
352
458
–106
– Balanza de bienes
187
276
–89
– Turismo y viajes
42
14
28
– Otros servicios
51
57
–6
– Rentas del Trabajo
2
1,5
0,5
– Rentas de la inversión
51
82
–31
Cuenta Capital
6
2
4
Cuenta Financiera
150
252
-102
– Balanza de servicios
22
– Balanza de rentas primarias
–30,5
– Balanza de rentas secundarias
–8,5
Enunciado 4
Considerando la información que se presenta en el siguiente cuadro sobre la Balanza de Pagos de Japón en 2017, expresada en millones de dólares,
se pide:
a) Calcular el valor del saldo de la subbalanza de inversiones en cartera, sabiendo que las reservas fueron de 23.577 y que hubo errores y omisiones
por valor de -35.841.
b) Calcular los saldos de cuentas y subbalanzas.
Concepto
Ingresos /var. activos
Pagos /var. pasivos
Bienes y servicios
875.292
837.572
Renta primaria
272.399
95.472
Inversiones directas
168.569
18.838
Otras inversiones
4.467
-1.082
Derivados financieros
-400.452
-431.040
Cuenta de capital
572
3,136
Renta secundaria
20.023
38.870
Fuente: FMI. Balance of Payments statistics (http://data.imf.org)
Solución:
a) Saldo de la subbalanza de inversiones en cartera: -52.050
b) Los saldos, ordenados correctamente, figuran en el cuadro adjunto
Concepto
Saldo
Cuenta Corriente
195.800
Bienes y servicios
37.720
Renta primaria
176.927
Renta secundaria
-18.847
Cuenta de capital
-2.564
Cuenta financiera
157.395
Inversiones directas
149.731
Inversiones en cartera
-52.050
Derivados financieros
30.588
Otras inversiones
5.549
Reservas
23.577
Errores y omisiones
-35.841
Enunciado 5
Con los datos que se presentan en el siguiente cuadro referentes al año 2013, calcule el saldo comercial relativo e interprete los resultados. Por otra
parte, justifique mediante los cálculos correspondientes que el comercio intraindustrial en alta tecnología de los países europeos es superior al de
India y Costa Rica en algunos de los sectores analizados.
Maquinaria eléctrica
X
Farmacia
Total alta tecnología
M
X
M
X
M
Alemania
142.827,4
128.001,1
74.930,4
45.153,5
329.230,3
236.473,8
España
16.440,1
29.790,3
13.030,0
14.495,2
39.151,8
54.169,0
India
11.275,9
22.454,0
11.731,9
1.667,8
29.448,5
33.451,2
Costa Rica
3.114,0
3.796,7
235,0
582,4
4.888,5
4.930,1
X: exportaciones; M: importaciones
Fuente: COMTRADE, International trade statistics (www.intracen.org/tradstat)
Unidades: millones de dólares
Solución:
El cálculo del SCR –en el cuadro siguiente– nos permite afirmar que España y Costa Rica presentan desventajas comerciales en los sectores de alta
tecnología analizados, India tiene una posición ventajosa en el sector de farmacia y Alemania presenta ventajas en ambos sectores. Al considerar el
conjunto de sectores de alta tecnología, únicamente Alemania revela ventajas. Por otra parte, los valores del índice de Grubel y Lloyd (ICII)
confirman que el comercio intraindustrial farmacéutico es superior en los países europeos; Costa Rica alcanza los niveles de Alemania y España en
maquinaria eléctrica y los supera en el conjunto de sectores de alta tecnología, aspecto que también se aprecia en el caso de India, pese a distar
notablemente su comercio intraindustrial en los dos sectores analizados respecto a los países europeos.
Maquinaria eléctrica
Farmacia
Total alta tecnología
SCR
ICII
SCR
ICII
SCR
ICII
Alemania
5,5
94,5
24,8
75,2
16,4
83,6
España
–28,9
71,1
–5,3
94,7
–16,1
83,9
India
–33,1
66,9
75,1
24,9
–6,4
93,6
Costa Rica
–9,9
90,1
–42,5
57,5
–0,4
99,6
Enunciado 6
Atendiendo a los datos de comercio exterior y de inversión directa extranjera (IDE) de entrada y salida correspondientes a los años 2005 y 2017 que
se proporcionan en el siguiente cuadro (en miles de millones de dólares), calcule el grado de apertura de estas economías, así como el índice
Balassa, y comente su evolución.
2005
X
2017
M
PIB
X
M
PIB
Economías
desarrolladas
8.085
8.487
35.248
12.706
12.553
46.509
Economías en
desarrollo
4349
3875
11234
9380
9052
31.815
– América Latina y
Caribe
677
608
2774
1185
1202
5.651
– Asia
3.282
2.927
7.307
7.661
7.193
23.901
– África
380
327
1.129
517
640
2.216
Fuente: UNCTAD, International Trade statistics (http://unctadstat.unctad.org)
2005
2017
Entrada IDE
Salida IDE
Entrada IDE
Salida IDE
Economías
desarrolladas
8.524
10.558
20.331
23.498
Economías en
desarrollo
2.653
1.200
10.353
6.898
– América Latina y
Caribe
739
207
2.194
813
– Asia
1.629
948
7.263
5.707
– África
282
44
867
366
Fuente: UNCTAD, Foreign Direct Investment statistics (http://unctadstat.unctad.org)
Solución:
En el siguiente cuadro se presentan los valores del grado de apertura y del índice Balassa.
Tasa de apertura (%)
2005
Índice Balassa
2017
2005
2017
Economías desarrolladas
47,0
54,3
0,11
0,07
Economías en desarrollo
73,2
57,9
-0,38
-0,20
– América Latina
46,3
42,2
-0,56
-0,46
– Asia
85,0
62,1
-0,26
-0,12
– África
62,7
52,2
-0,73
-0,41
En los resultados obtenidos se aprecia que las economías asiáticas ya presentaban en 2005 una apertura notablemente superior a la de las demás
economías consideradas. Pese a que estas diferencias se mantienen en 2015, cabe señalar que las economías en desarrollo han tendido a una menor
apertura comercial, siendo más notable en el caso de Asia y África. Si bien estas economías han llegado a duplicar su volumen comercial en el
periodo considerado, el crecimiento de su PIB ha sido superior, lo que justifica la caída en la apertura comercial. En cuanto a su
internacionalización, se puede observar que existe una diferencia clara en el valor del IB correspondiente a las economías desarrolladas en 2005,
que son simultáneamente emisoras y receptoras de capitales, y los países en desarrollo, que son receptores de IDE. Cabe señalar que únicamente las
economías asiáticas presentan un grado de internacionalización más elevado, con un valor del IB del –0,26 que las sitúa ya en 2005 como emisoras y
receptoras de IDE. Si bien en 2015 no se aprecian grandes cambios en las economías desarrolladas, las economías en desarrollo muestran una
mayor internacionalización de su actividad productiva, pasando de ser receptoras netas a formar parte del grupo de economías que son
simultáneamente emisoras y receptoras. En todo caso, las economías latinoamericanas y africanas sí que siguen permaneciendo en la posición de
receptoras netas de capitales extranjeros en el período considerado.
Preguntas de tipo test
1. El teorema de Heckscher-Ohlin fundamenta la especialización comercial de un país en la existencia de:
a) Niveles diferenciados de productividad entre sectores y países.
b) Niveles tecnológicos distintos entre países.
c) Poder de monopolio ligado a la innovación de producto.
d) Diferentes dotaciones relativas de factores entre los países.
2. La explicación del comercio intraindustrial (horizontal) se fundamenta en la existencia de:
a) Rendimientos crecientes y de diferenciación de variedades.
b) Dotación relativa de factores (capital y trabajo) distinta entre países.
c) Ventajas tecnológicas manifiestas entre países.
d) Productividades del trabajo diferentes.
3. ¿Cuál de las siguientes afirmaciones es correcta referida a la balanza de pagos?
a) Proporciona una información exacta acerca de la deuda externa acumulada en el país en la fecha en la que se realiza la balanza de pagos.
b) Toda operación económica comporta una doble anotación en las dos columnas de la balanza, salvo en el caso de las transferencias por ser
operaciones sin contrapartida.
c) Cada una de las cuentas de la balanza de pagos necesariamente debe estar equilibrada, al aplicarse un sistema de registro de partida doble.
d) La suma de los saldos correspondientes a la cuenta corriente y la cuenta de capital debe igualar el saldo de la cuenta financiera descontados los
errores y omisiones.
4. Siguiendo el modelo neoclásico, la generación de los flujos de capital tiene lugar de la siguiente forma:
a) Proceden de aquellas economías donde el capital es escaso en términos relativos y se dirigen hacia donde es abundante, lo que permitirá obtener
mayor rentabilidad.
b) Proceden de aquellas economías donde el capital es abundante en términos relativos y se dirigen hacia donde es escaso, movimiento que
incrementa su productividad y rentabilidad.
c) El capital se mueve hacia donde existe abundancia de otros factores productivos complementarios, como el trabajo.
d) Ninguna de las anteriores.
5. El establecimiento de una zona de libre comercio implica que:
a) Debe implantarse un arancel común.
b) Todos los productos soportan el mismo arancel.
c) Los aranceles entre los países miembros deben ser bajos.
d) Se eliminan los aranceles al comercio entre los países miembros.
6. Para conocer la especialización interindustrial de un país, se analiza:
a) El índice de Grubel y LLoyd.
b) El saldo comercial relativo.
c) Las exportaciones netas.
d) Todas las anteriores.
7. Sobre los efectos dinámicos de la integración de los mercados, puede decirse que:
a) No pueden ser negativos para los países integrantes.
b) Son más fácilmente cuantificables que los estáticos.
c) Pueden aumentar la competencia, pero también generar concentración de mercados.
d) No afectan a la convergencia entre los países miembros.
Soluciones: 1.d); 2.a); 3.d); 4.b); 5.d); 6.b); 7.c).
PRÁCTICA: INDICADORES DE DESARROLLO MUNDIAL*
Introducción
La base de datos Indicadores de Desarrollo Mundial (IDM) que elabora y publica el Banco Mundial 1) se caracteriza por contener una amplia
cobertura de información estadística, tanto por el número de indicadores como por el número de países representados. Los IDM constituyen una
herramienta que permite el manejo y análisis de datos agregados y la realización de comparaciones internacionales, muy adecuada para el estudio
de las tendencias de la economía mundial y la consolidación del proceso de globalización.
Entre las bondades de la base de datos de los IDM cabe destacar la extraordinaria simplicidad en su manejo, como se comprobará más adelante, y la
amplia cobertura de información estadística que le caracteriza. No obstante, el grado de dificultad de las aplicaciones prácticas estará condicionado
por el nivel de exigencia que imponga el docente o por el requerimiento que se le haga a la base de datos con fines de investigación.
Breve Descripción de la Base de Datos IDM
Los Indicadores del desarrollo mundial (IDM) proporcionan una completa selección de indicadores económicos, sociales y medioambientales que, a
partir de la información estadística del Banco Mundial y de más de 30 organizaciones asociadas, ha acabado por constituirse en la principal
recopilación de datos sobre desarrollo. Los indicadores se presentan para 153 países con más de 1 millón de habitantes, agrupándose en los grandes
temas que aparecen en el cuadro 1.
Agricultura y desarrollo rural
Medio ambiente
Ciencia y tecnología
Pobreza
Desarrollo social
Política económica y deuda
Desarrollo urbano
Salud
Educación
Sector financiero
Eficacia de la ayuda
Sector privado
Energía y minería
Sector público
Infraestructura
Trabajo y protección social
Acceso a la Base de Datos
La base de datos de los IDM se encuentra disponible con acceso abierto en la siguiente dirección: http://datos.bancomundial.org/indice/iosindicadores-del-desarrollo-mundial.
Aunque como podrá observarse está disponible en tres formatos distintos (Base de datos; Versión impresa; CD ROM), para trabajar con los datos
estadísticos online accederemos al primero de estos enlaces, Base de datos, en el que se desplegará una página inicial como la que se representa en
la Imagen 1:
imagen 1
–A continuación, hay que hacer 3 selecciones:
1. La primera se refiere al nivel de agregación en el que queremos trabajar y en la que queremos que se muestre la información de las variables.
Así, en la primera sección de la pestaña “Variables”, se encuentra Country, donde haremos una primera selección de agregados de países o de datos
individuales. Por defecto, aparecen todos los países por orden alfabético. Las opciones que ofrece la base de datos y que figuran en dicha pestaña
son:
• All
• Countries.
• Aggregates.
Aggregates muestra los datos agregados por regiones geográficas, también para el mundo en su conjunto y por grupos de niveles de renta (4 grupos
según el criterio de ingreso bruto per cápita del Banco Mundial que divide a los países en ingreso alto, medio-alto, medio-bajo y bajo). Accediendo a
esta sección, aparece en la pantalla central el listado de agregados disponibles. Si quisiéramos tener los datos individuales, para cada país, bastaría
con acceder a countries y seleccionar los países que queramos buscar.
Si, por ejemplo, nuestra selección fuera «aggregates» y quisiéramos visualizar todos los agregados que aparecen, tendremos que marcar «select
all». Si por el contrario queremos disponer solo de los datos por grupos de países en base a su nivel de renta, habría que buscarlos en la lista y
seleccionarlos uno por uno.
Esa selección se mostrará a la derecha de la pantalla bajo el epígrafe «Preview», en la que podremos realizar la comprobación de si es correcta. Si
hubiera algún error y quisiéramos borrar algún agregado seleccionado, bastará con hacer un clic sobre este y modificar la selección.
2. Una segunda selección se refiere a las series que están disponibles y que se agrupan según temas (Topics). Para realizar esta selección,
tendremos que pinchar en la pestaña Series y observaremos que aparece el listado de variables disponibles. Si quisiésemos alguna variable en
particular, podría buscarse directamente escribiendo su nombre en el recuadro de búsqueda o podríamos acceder a ella seleccionando el filtro que
muestra 10 grandes áreas temáticas (o topics).
Si, por ejemplo, hacemos un clic en la tercera de ellas, que lleva por título Economic policy and Debt, podemos observar que se despliegan 5
subtemas:
± Balance of Payments.
± External Debt.
± National Accounts.
± Official development assistance.
± Purchasing power parities.
Si optamos por la tercera de ellas, referida a las cuentas nacionales (National Accounts), lo primero será hacer un clic sobre ella, figurando así todas
las variables bajo ese epígrafe en el cuadro central. Si, por el contrario, queremos elegir una de las partidas específicas de las cuentas nacionales,
elegimos el subtema que nos interesa. Supongamos que elegimos, por ejemplo, la valoración en dólares (USA) constantes de 2010. Para ello,
hacemos un clic en ± US$ at constant 2010 prices.
Una vez que hemos realizado esta elección, figuran todas las variables de las cuentas nacionales en dólares constantes de 2010 en la pantalla
central, que se agrupan en tres posibles opciones:
•Aggregate Indicators (que contiene datos de PIB, PIB per cápita y PIB a coste de factores).
•Expenditures on GDP (que incluye los componentes de gasto o demanda del PIB).
•Value Added (el valor añadido de los sectores).
Si elegimos el subtema «Expenditures on GDP», al cliquear en el filtro, figurarán todas las variables disponibles de ese subepígrafe en la pantalla
central. En esta última, vamos a seleccionar, por ejemplo, las exportaciones de bienes y servicios (Exports of goods and services), por lo que
pulsaremos en la variable. Bajo el ítem «Preview» aparecerá que hemos seleccionado una variable.
En la Imagen 2 se muestran las dos acciones que se acaban de describir: la pantalla de elección del Topic Economic Policy and Debt y la elección de
«Expenditures on GDP» valorado en US$ constantes de 2010.
imagen 2
3. La tercera selección se refiere al período temporal y podemos observar que hay una serie de 57 años, desde 1960 hasta 2016. Marcaremos la serie
temporal que queramos estudiar.
Si nuestra selección fuera de 2011 a 2015, la pantalla quedaría como sigue:
imagen 3
Si estuviéramos conformes con el período seleccionado, comprobación que realizaremos observando la derecha de la pantalla, pulsamos “Apply
changes” (en el centro de la pantalla a la derecha) para visualizar los datos. En esta nueva pantalla a la que se accede deberemos dar el formato
deseado para la visualización correcta de los datos; esta acción la realizamos de la siguiente manera:
Haciendo clic en la parte superior izquierda de la pantalla, sobre la pestaña «Layout», podremos realizar la elección del formato que le queremos
dar a nuestro cuadro de datos, optando por los conceptos que queremos en filas (row), en columnas (columns), así como en la página (page). Se
sugiere que los países (countries) se sitúen en filas, los años (time) en columnas y la variable en página (page), al ser una sola variable la que hemos
seleccionado. Realizar estos cambios resulta más sencillo si se hace desde «custom».
Realizadas estas selecciones de formato se pulsa nuevamente en «Apply changes», comprobándose así que el formato elegido ha sido el correcto.
Estas elecciones pueden observarse en las dos imágenes siguientes –Imagen 5 y 6, respectivamente–:
imagen 4
imagen 5
Realizada la comprobación y habiendo visualizado correctamente las series, realizamos la exportación de los datos, pulsando el desplegable
«Download options». A continuación, seleccionaremos el formato deseado para la descarga de los datos; por ejemplo, podemos optar por datos en
Excel, que es el primero de todos. Esta acción aparece en la Imagen 7:
imagen 6
Se descargará el archivo Excel con la información estadística seleccionada y ya estamos listos para ponernos a trabajar.
Una Aplicación práctica
Para comenzar esta aplicación práctica, el docente asignará un país a cada alumno/a. A continuación, se les pide calcular lo siguiente:
a) La tasa a la que debería crecer el país asignado para alcanzar el PIB per cápita de EE.UU. en 2050, asumiendo que este país crezca a la misma tasa
media que lo ha hecho en el período 1970-2017.
b) Las diferencias en la dinámica de crecimiento del país respecto a su grupo de renta.
Nota aclaratoria:
Para la correcta realización de esta práctica sería conveniente que vaya realizando las tareas que se piden en cada uno de los apartados que se
enumeran a continuación:
1. Represente gráficamente los niveles de renta per cápita, con la mayor amplitud temporal que permita la base de datos.
Para ello, habría que seguir los siguientes pasos:
– Una vez abierta la base de datos de los IDM, en la sección de Country, hay que pinchar en el país asignado.
– Pinchar en series, y dentro de ellas en Economic Policy and Debt, luego en National Accounts, a continuación en US$ constant 2010 prices, y, por
último, en Aggregate Indicators, seleccionar GDP per cápita.
– Finalmente, elegir la serie temporal en time; seleccionaremos los años desde 1970 a 2017.
– Pulsamos Table y luego se da formato a los datos para descargarlos. Se hace clic en Download y elegimos el formato Excel.
– Una vez descargados los datos estamos en disposición de realizar el gráfico que se nos pide.
2. Realice el mismo análisis, pero ahora compare la dinámica del país en relación a la de su grupo de renta, haciendo uso de los valores promedio
del grupo.
3. Comente brevemente los resultados obtenidos, en no más de una página (a espacio 1,5 y letra 12 puntos) haciendo uso del procesador de texto
Word.
NOTAS AL PIE DE PÁGINA
1
La denominación original de esta base de datos es World Development Indicators (WDI), aunque recientemente el portal del Banco
Mundial ha incorporado una versión en español de los Indicadores del Desarrollo Mundial (IDM), que es la denominación que se
utiliza a lo largo de este documento.
2020 - 10 - 26
PÁGINA III
Lecciones sobre economía mundial [Introducción al desarrollo y a las relaciones económicas
internacionales]. 9ª ed., mayo 2019
Autores
Autores.
José Antonio Alonso
Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid. Está especializado en crecimiento y desarrollo y relaciones
económicas internacionales. Tiene trabajos publicados en revistas especializadas como Applied Economics, Journal of Development Studies, Journal
of Internacional Development, Journal of Posl Keynesian Economics, European Journal of Development Research, Revista de Economía Aplicada,
CEPAL Review, Papeles de Economía Española, International Journal of Development Planning Literature o Investigaciones Económicas, entre otras.
Sus últimos libros son Development Cooperation in Times of Crisis, (con J. A. Ocampo), Columbia University Press; Alternative Development Strategies
for the Post-2015 Era (con G. A. Cornia y R. Vos), Bloomsbury Academic; y Global Governance and Rules for the Post-2015 Era, (con J.A. Ocampo),
Bloomsbury Academic.
Sara Barcenilla Visús
Profesora Titular de Economía Aplicada en la Universidad de Zaragoza. Su investigación abarca el estudio de los factores explicativos del
crecimiento económico y el comercio internacional, con especial énfasis en el progreso técnico. Sus más recientes trabajos han sido publicados en
Structural Change and Economic Dynamics, Internacional Review of Applied Economics, Revista de Economía Aplicada, The Economic Record, Journal
of Applied Economics, Panoeconomicus y Empirica.
Miguel Carrera Troyano
Profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad de Salamanca, ha sido Secretario del Instituto de lberoamérica de la misma universidad.
Sus campos de especialización son: comercio y financiación internacional y pobreza y desigualdad. Ha publicado más de 60 capítulos de libro y
artículos en revistas especializadas, entre ellas Información Comercial Española, Investigación Económica, Estudios de Economía, International
Journal of Manpower y Journal of Applied Economics.
Miguel Cuerdo Mir
Profesor titular de Economía Aplicada en la Universidad Rey Juan Carlos, donde ha sido Vicerrector de Extensión Universitaria. En el período 20042010 fue, primero, vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia y, después, consejero de la Comisión Nacional de la Competencia. Sus áreas de
trabajo preferentes son: el análisis económico del derecho de la competencia, la economía de la sostenibilidad ambiental y energética. Ha publicado
numerosos artículos y capítulos de libros, los últimos en Journal of Competition Law and Economics, Cuadernos Económicos ICE, Revista de Derecho
de la Competencia y la Distribución. Entre sus libros figuran: Tradiciones penales y Derecho público de la Competencia, Madrid: Reuters, 2016;
Estudios sobre la Ley de Garantía de la Unidad de Mercado. Guillén Caramés y Cuerdo Mir (Directores), Madrid: Aranzadi (2017) , Introducción a la
Microeconomia, (con M.T. Rubio) 3ª edición, ESIC Ediciones; Economía y Naturaleza: Una Historia de las Ideas, (con J. L. Ramos, Madrid: Editorial
Síntesis
Dorotea de Diego
Profesora Contratada Doctor en Economía Aplicada en la Universidad Rey Juan Carlos. Sus líneas de investigación se centran en desarrollo,
comercio intra-industrial, comercio y financiación internacional y, en la actualidad, aplicación de las TIC y la innovación docente. Así, ha
participado en varios libros como Más allá de la ayuda. Coherencia de Políticas Económica para el Desarrollo (2006), Ariel-Real Instituto Elcano, La
economía de la enseñanza del español como lengua extranjera. Oportunidades y retos (2009), Ariel-Fundación Telefónica, Aprendiendo e innovando
desde la experiencia (2013), Universidad Complutense de Madrid.
Carmen Fillat Castejón
Profesora titular de Economía Aplicada de la Universidad de Zaragoza, dirige la Cátedra de Economía Internacional entre 2007 y 2014 y es
coordinadora de la Sede Pirineos de la Universidad Menéndez Pelayo entre 2000 y 2002. Sus áreas de trabajo son el comercio internacional, la
integración económica y la geografía económica. Cuenta con publicaciones y es evaluadora en revistas como Explorations in Economic History,
Journal of Economic Policy Reform, Agribusiness, Annals of Regional Science, Journal of lnternational Trade and Economic Development, International
Review of Applied Economics, Revista de Economía Aplicada, Economics Letters o Revista de Historia Económica.
Carlos Garcimartín
Profesor Titular de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos. Ha sido también profesor de las Universidades de Salamanca y
Complutense de Madrid. Es autor de numerosos artículos en libros y revistas especializadas sobre temas de economía pública, desarrollo, comercio
internacional y crecimiento económico. Tiene artículos publicados en revistas como Journal of Post-Keynesian Economics, Revista de Economía
Aplicada, Journal of lnternational Development, Principios. Estudios de Economía Política o Hacienda Pública Española.
Juan Carlos Jiménez
Profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad de Alcalá. Ha sido Subdirector de Estudios de la Comisión Nacional de la Energía (CNE). Ha
publicado numerosos estudios de corte histórico sobre el proceso de industrialización en la España contemporánea, con particular atención a
algunos de sus aspectos, como los relacionados con la financiación empresarial y el sector energético. Ha sido codirector de los proyectos de
investigación sobre «El Tercer Sector en España» (Fundación ONCE) y «Valor económico del español» (Fundación Telefónica). En 2007 fue
distinguido con el Primer Premio Internacional de Economía Mundial «José Luis Sampedro».
Francisco Maeso Fernández
Profesor titular de Economía Aplicada en la Universidad de Murcia. Sus áreas de trabajo preferentes son las instituciones, la política de tipo de
cambio y los flujos financieros internacionales. Tiene trabajos publicados como capítulos de libros y en diversas revistas, como Economic Systems,
Journal of Comparative Economics, Principios. Estudios de Economía Política.
Raquel Marín
Profesora de la Universidad Complutense de Madrid e investigadora del grupo INTBM (Empresas y Mercados Internacionales). Las empresas
multinacionales, las formas de entrada, la innovación y el desarrollo son sus principales temas de investigación. Ha publicado en diversas revistas
internacionales como Industrial and Corporate Change, Technological Forecasting and Social Change y Journal of International Management.
Jaime Turrión Sánchez
Profesor Contratado Doctor de la Universidad Autónoma de Madrid e Investigador de GRlPICO. Su trabajo se centra en economía internacional,
localización industrial, inversión extranjera directa y economía del turismo. Tiene artículos publica dos en revistas como World Economy, Journal of
Economic Integration, Tourism Management, Journal of Travel Research, Papeles de Economía Española o Journal Globalization, Competitiveness &
Governavility.
Francisco J. Velázquez
Profesor titular de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid, es investigador de GRIPICO. Su investigación se centra en las
áreas de economía internacional, economía regional, geografía económica y crecimiento económico. Ha publicado más de cuarenta artículos en
revistas como European Economy, Investigaciones Económicas, Review of lnternational Economics, Revista de Economía Aplicada, Global Economy
Quarterly, Public Choice, World Economy, Contemporary Economic Policy y European Journal of Political Economy.
© 2019 [Thomson Reuters (Legal) Limited / José Antonio Alonso Rodríguez (Dir.) y otros]© Portada: Thomson Reuters (Legal) Limited
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