Uploaded by Carlos Felipe Ardila

NUNCA DIGAS NO PUEDO

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Índice
PORTADA
SINOPSIS
PORTADILLA
INTRODUCCIÓN
PRIMER PASO. EL AUTODESCUBRIMIENTO: EL CONOCIMIENTO
QUE CAPACITARÁ TU VIDA PARA SIEMPRE
1. EL PODER ABSOLUTO DE LAS PREGUNTAS
2. LA INCOMODIDAD DE LA ZONA DE CONFORT
3. LA CERTIDUMBRE DE LA GRATITUD
4. CREA AQUELLO EN LO QUE CREES
5. NEUROPLASTICIDAD RECONECTAR EL CEREBRO
6. ROMPER CON LA COSTUMBRE
SEGUNDO PASO. LA ENERGÍA, ESA FUERZA FUNDAMENTAL
7. LA FUERZA DE LA VIDA
8. BUSCA Y LO HALLARÁS
TERCER PASO. EL SISTEMA DE LOGRO
9. TOMA LAS RIENDAS AL INSTANTE
10. EL PODER DE LA PERSEVERANCIA
11. MOMENTOS DE CRISIS: SEAMOS HONESTOS
12. LA TRÍADA DE LA ACCIÓN
13. EL MIEDO: ¿AMIGO O ENEMIGO?
14. MOLDEA TU PROPIO DESTINO: EL RETO DE LOS SIETE DÍAS
PARA ALCANZAR EL MEGAESTADO
15. LAS CUALIDADES QUE IMPULSAN AL ÉXITO
16. EL DÚO DINÁMICO DE LA VIDA: EL ALMA Y SUS VISIONES
LA PASIÓN ES LA VOZ DE TU ALMA
CUARTO PASO. LLEVA EL TIMÓN DE TUS RELACIONES
17. ¿EN AGUAS TURBULENTAS, AMARRADO EN PUERTO O
VIENTO EN POPA?
18. LA IMPORTANCIA DE LOS IGUALES
QUINTO PASO. CREA UNA EXISTENCIA FÍSICA SALUDABLE
19. PON EL MOTOR EN MARCHA
20. PERDER PESO NO ES LO MISMO QUE ESTAR SANO Y EN
FORMA
SEXTO PASO. DESPIERTA LA MENTE Y LIBERA EL CORAZÓN
21. EL ALMA HUMANA ES INFINITA
22. UN VIAJE ESPIRITUAL A TAILANDIA
23. NO ES SOLO TU VIDA
24. EL MISTERIO DE LA VIDA
SÉPTIMO PASO. ENCUENTRA LA PLENITUD: EL ÉXITO REAL
25. LA FELICIDAD VERDADERA
26. ENCONTRAR UN CORAZÓN LLENO DE AMOR
27. EL PRINCIPIO
AGRADECIMIENTOS
CRÉDITOS
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SINOPSIS
¿Realmente quieres cambiar tu vida?
Entonces nunca digas no puedo. ¿Te has preguntado alguna vez por qué hay algunas personas que
consiguen realizar sus sueños mientras que otras no? En estas páginas encontrarás la respuesta a esta
pregunta y te embarcarás en un viaje emocional que desbloqueará tu verdadero potencial, ese que tienes
escondido o adormilado. Nunca digas no puedo es la mejor guía para descubrir cómo trasformar tu vida a
través de 7 pasos que te permitirán comprometerte con lo que realmente deseas y superar tus límites.
Recuerda que el poder de cambiar tu vida está en tus manos.
DANIEL CHIDIAC
NUNCA DIGAS
NO PUEDO
Un revolucionario sistema
para cambiar tu vida hoy mismo
INTRODUCCIÓN
«En tu interior albergas poderes que, si pudieras descubrir y usar, te
convertirían en todo lo que siempre has soñado o imaginado que podrías llegar a
ser.»
ORISON SWETT MARDEN
¿Por qué actúas como lo haces? ¿Por qué hay personas motivadísimas y personas
que ni siquiera son capaces de levantarse para ir a buscar el mando a distancia
del televisor? ¿Qué marca la diferencia en la vida de las personas? ¿Cómo
podemos cambiar nuestra actitud y nuestra manera de hacer cuando parece que
el mundo se derrumba a nuestro alrededor? ¿Cómo creamos la vida que
queremos? ¿Qué estrategias han resultado ser las más útiles para las personas
más exitosas de la historia? ¿Cómo podemos construir una relación de confianza
con nosotros mismos, una relación que nos garantice que vamos a conseguir lo
que nos proponemos?
El ferviente deseo de encontrar las respuestas a estas preguntas se ha
convertido en la pasión de mi vida. Y esta búsqueda me ha revelado que en el
interior de cada ser humano hay una fuente infinita de inteligencia y de sabiduría
que aguarda con paciencia. El tiempo hace que el espíritu de lucha se apague en
muchas personas, desgastado por las dificultades, las frustraciones y las
decepciones. Me he comprometido conmigo mismo a enseñar a las personas a
reavivar esa llama.
Es obvio que todos tenemos una visión de cómo nos gustaría que fuera
nuestra vida, pero son muy pocos los que llegan a vivirla en realidad. ¿Por qué?
¿Será porque somos reticentes a indagar en lo más hondo de nosotros mismos?
¿O es que, sencillamente, no sabemos cómo hacerlo? ¿Puede ser que existan
barreras psicológicas o emocionales que nos impidan demostrar nuestras
verdaderas capacidades? La triste realidad es que la mayoría de las personas se
pasan la vida soñando con una vida que creen fuera de su alcance. El estrés y las
preocupaciones de la vida cotidiana empañan la esperanza y la fe en sus propias
habilidades.
«Donde no hay visión, el pueblo se extravía.»
PROVERBIOS 29, 18
No hace mucho, me encontré en uno de esos momentos de la vida en que
todo parece incierto. Estaba de rodillas en mi habitación, experimentando los
efectos físicos y emocionales de un fin de semana repleto de drogas. No tenía
trabajo, no sabía qué hacer con mi vida y había perdido cualquier esperanza de
forjar mi propio destino. Sentía que no tenía nada que ofrecer, ni a mí mismo ni
al mundo. Como casi todos, quería que mi vida significara algo, quería poder
marcar una diferencia en la vida de las personas y vivir con un propósito que
inspirara todas mis acciones. Quería satisfacer mis anhelos, contribuir a la
sociedad y despertarme por la mañana contento de tener todo un día por delante.
Desde ese momento, estoy embarcado en un viaje con el fin de descubrir
por qué hay personas que viven vidas extraordinarias y otras que jamás se
sienten plenamente realizadas. A lo largo del trayecto, he tomado como
modelos a las personas históricamente más reconocidas, he viajado al extranjero
para conocer a los líderes con las mentalidades más fuertes del planeta, he
hablado con personas que han conseguido logros excepcionales y he
acompañado y asesorado a personas de todo el mundo, desde atletas
profesionales a personalidades televisivas; pero lo más importante de todo es que
me he sumergido plenamente en la mente y en la emoción humanas. Y, te lo
aseguro, todas las personas plenamente realizadas que he conocido comparten
atributos similares. ¿Alguna vez te has preguntado por qué solo un puñado de
personas viven sus sueños? Las personas que viven una vida plena y de éxito
piensan de un modo similar, sienten de una manera concreta y actúan de acuerdo
con esas pautas. Sí, difieren en muchos aspectos, pero la naturaleza del núcleo de
su existencia es muy parecida. Sorprendentemente, también he descubierto que
ellos tuvieron que aprender y practicar esas pautas y esos principios. Y sí, son
pautas y principios a los que todos, y no solo unos pocos elegidos, podemos
acceder.
Una de las cosas más importantes que aprendí es que todo sucede por algo:
para llevarnos hasta un punto en el que podamos tomar una decisión que
determinará cómo viviremos el resto de nuestra vida. Estés en el punto de tu vida
que estés, sea lo que sea lo que hayas logrado o lo que te hayas propuesto
conseguir, si lees este libro, es para tomar esa decisión. La decisión que te
proporcionará una plenitud que ni siquiera sospechabas que pudiera existir. La
decisión que te elevará hasta el nivel que quieras alcanzar. La decisión que te
ofrecerá ese estilo de vida saludable con el que sueñas, atraerá a la persona que
llevas buscando toda tu vida o reforzará la relación en la que ya estás. La
decisión que te guiará para que puedas lograr lo que creías imposible y controlar
tus finanzas. La decisión que te permitirá controlar tus emociones, superar los
miedos que te atenazaban y despertarte cada día con una actitud vital que guiará
todos y cada uno de los pasos que des.
Este libro trata de cómo tomar esa decisión crucial, pero también de cómo
darle un sentido a tu vida de manera que cada vez que tomes una decisión lo
hagas con el conocimiento y las estrategias que, con toda seguridad, te elevarán
a un nivel que inspirará a otros. No importa en qué nivel creas estar ahora.
Siempre se puede mejorar.
Al igual que cualquier otro viaje, este libro va paso a paso...
EL PRIMER PASO: EL AUTODESCUBRIMIENTO, EL CONOCIMIENTO QUE CAPACITARÁ
hará precisamente eso. Todas las personas que conozco
han manifestado interés por conocerse a sí mismas, pero también han dicho que
no sabían por dónde empezar. Este paso es crucial a la hora de entenderte a ti
mismo y mejorar tu capacidad de generar cambios inmediatos.
TU VIDA PARA SIEMPRE
explica cómo usar
correctamente la gran energía que albergas en tu interior. Todos sabemos que
cuanta más energía pongamos en algo, más rápidamente sucederá. La mayoría de
las personas consumen toda su energía en cosas que destruyen su vida en lugar
de enriquecerla. Esta es la guía definitiva para diferenciar unas de otras y que te
ofrece el conocimiento que necesitas para despertar tu conciencia para siempre.
EL SEGUNDO PASO: LA ENERGÍA, ESA FUERZA FUNDAMENTAL
es el trabajo de base para cualquier cosa
que te propongas conseguir. Jamás incluiría en este libro nada que no haya
practicado personalmente o que no aplique con mis clientes, y tampoco nada que
no tenga sus raíces en las prácticas empleadas por los más grandes de la historia.
La detallada estrategia de esta sección te proporcionará el arsenal necesario para
alcanzar la excelencia. Te enseñará paso a paso a superar dificultades en el
trabajo, te ayudará a descubrir qué te apasiona de verdad y a generar la lucidez y
la carga emocional que necesitas para tener éxito.
EL TERCER PASO: EL SISTEMA DE LOGRO
te enseñará a hacerte con
el control inmediato de las mismas. ¿Tu barco navega viento en popa, está en
aguas turbulentas o no ha soltado amarras aún? Tanto si tienes dificultades en tu
relación de pareja y la quieres dejar como si la quieres mejorar, esta es tu guía.
También está pensada para los que quieren encontrar a la pareja de sus sueños,
pero no saben muy bien cómo atraerla.
EL CUARTO PASO: LLEVA EL TIMÓN DE TUS RELACIONES
EL QUINTO PASO: CREA UNA EXISTENCIA FÍSICA SALUDABLE te
ofrece la actitud y la
estrategia necesarias para hacerte responsable de tu salud. Estamos de acuerdo
en que la salud es, sin duda, una de las cosas más importantes en la vida. Si para
ti no lo es, necesitas leer esta sección más que cualquier otra persona. No puedes
tener éxito si no estás sano. Y punto. Soy entrenador personal titulado y me he
basado en la experiencia con mis clientes para mostrarte la manera más efectiva
de lograr el cuerpo que deseas, pero también, y más importante, de sentirte bien
contigo mismo. Este apartado también contiene información detallada acerca de
cómo la mente afecta al cuerpo de todas las maneras que puedas imaginar.
confirma la
importancia de despertar, de ser consciente y conocedor del mundo que te rodea.
Este viaje a través de tus estados emocionales te demostrará científica y
moralmente que todos somos esencialmente uno. Estudia cómo tus acciones
afectan no solo a tu propia vida, sino al mundo en general. Camina junto a mí
durante mi viaje espiritual a Tailandia para conocer y reunirme con uno de los
monjes más respetados del país. Este paso te explicará la gran influencia que
ejercemos sobre los jóvenes, ya sean nuestros hijos, nuestros sobrinos o el
vecino. Nada motiva más que ser consciente del papel que desempeñamos en el
mundo.
EL SEXTO PASO: DESPIERTA LA MENTE Y LIBERA EL CORAZÓN
es el mayor beneficio
que podemos obtener. No hay vida exitosa sin realización. No me malinterpretes:
hay personas que consiguen grandes logros, pero que no se sienten realizadas;
pero ese sería el verdadero éxito. Descubre qué te hace feliz de verdad y derriba
el mito social que ha convencido a nuestro corazón de que la felicidad está en lo
material. Este sistema les ha fallado a muchos a lo largo de la historia, así que no
te dejes engañar más. ¡La verdadera realización existe!
EL SÉPTIMO PASO: ENCUENTRA LA PLENITUD: EL ÉXITO REAL
Dicho esto, sería absurdo minimizar la enormidad del contenido de este libro que
tiene el potencial de cambiarte la vida. No quiero que ningún aspecto de este
viaje se vea perjudicado por una introducción que intenta resumir su potencia en
unos cuantos párrafos. Aunque es una lectura divertida e interactiva, no edulcora
nada. Tiene un abordaje real, crudo y directo, y el potencial de hacer aflorar las
cualidades absolutamente fantásticas que siempre has tenido en tu interior.
Prepárate para sentir curiosidad, fascinación y asombro. No por el libro, sino por
tu propio poder.
«Cuando la mente de un hombre se expande por una nueva idea, jamás
vuelve a su tamaño original.»
OLIVER WENDELL HOLMES, JR.
ANTES DE CAMBIAR MI RUMBO
«La verdadera medida de un hombre no la da su actitud en momentos de
fortuna, sino cuando se enfrenta a las adversidades de la vida.»
MARTIN LUTHER KING, JR.
De niño, siempre soñaba con una vida mejor. Aunque había otros menos
afortunados que yo, tenía un deseo típico: escapar del mundo tal y como lo
conocía y de lo que me rodeaba a diario. Recuerdo que ya de muy pequeño tenía
grandes ideas, pero siempre había algo que me impedía creer que alguna vez se
pudieran convertir en mi realidad. Tal y como hacen la mayoría de los niños,
veía a gente en televisión, escuchaba a cantantes y conocía a algún empresario, y
deseaba lograr algo parecido. Mis padres siempre intentaron proporcionarme un
entorno feliz y me apoyaron, aunque a veces los niños ven las cosas de un modo
distinto al que los padres desearían.
Mi padre tenía dos facetas: por un lado, podía ser extremadamente duro,
pero al mismo tiempo podía ser la persona más afectuosa que he conocido. Su
lado duro me enseñó mucho, sobre todo que rendirse no es una opción. Para él,
ser el segundo no era suficiente y esperaba que yo diera el máximo en todo
aquello con lo que me comprometía. En ocasiones resultaba muy difícil, pero
ahora puedo ver el gran efecto que esas enseñanzas ejercieron sobre mí. Su
actitud de «rendirse no es una opción» se me ha quedado grabada para siempre.
En cuanto a mi madre, jamás dudó de mí ni me cuestionó. Cuando era pequeño,
mis padres no tenían mucho dinero y eso era algo difícil de ver. Ambos eran
personas que amaban incondicionalmente y se lo agradeceré siempre. De todos
modos, no me gustaba estar en casa ni cumplir sus normas.
«Lo que importa no es lo que tienes en este mundo, sino el legado que dejas
en él.»
MI MADRE
Empecé a buscar consuelo en mi abuelo y en mi tía y, cuando mis padres se
fueron de casa de mis abuelos, decidí quedarme en lugar de mudarme con ellos.
Admiraba a mi abuelo; era un modelo para mí porque tenía un vínculo muy
sólido con su familia y porque, a pesar de que tenía dinero y el respeto de los
demás, lo que más destacaba en él era su sensación de plenitud. Parecía estar en
paz con el mundo y usaba su capacidad mental para resolver los problemas que
pudieran surgir en la familia. Acudía a diario a la iglesia, donde todavía ejercía
de acólito. Años después entendí que era eso, y no el dinero o el aprecio de los
demás, lo que le hacía sentirse realizado.
Uno de los momentos más difíciles de mi vida fue cuando le diagnosticaron
cáncer. A mis doce años, me arrodillaba en la ducha, rogando entre lágrimas a
Dios que lo curara. Entonces no era consciente de ello, pero así intentaba
curarme del dolor emocional y del sufrimiento que estaba a punto de padecer.
Tras tres largos años, mi abuelo perdió definitivamente la batalla contra el cáncer
y empezó mi propia batalla contra la vida. Mi mundo se derrumbó: la roca de la
familia había desaparecido y durante muchos años tuve una profunda sensación
de pérdida.
Vivía en un barrio de clase trabajadora de Melbourne (Australia) y creía que
mis oportunidades eran muy limitadas. Empecé a acumular una gran ira contra el
mundo y decidí huir en lugar de enfrentarme a la situación. Perdí el rumbo y me
convertí en un chico problemático. Estuvieron a punto de expulsarme del
instituto, participaba en peleas violentas y no tenía respeto por nada. Ese era mi
modo de vida.
Por aquel entonces, creía que mis amigos me querían de verdad. Nos
pasábamos la noche en los callejones, pensando solo en cómo divertirnos. Y en
esa búsqueda de diversión no teníamos límite alguno, ni siquiera el de la
autoridad. Era una autopista hacia la autodestrucción. Durante todo ese periodo
supe que lo que hacía no reflejaba quién era en realidad, pero vivía del modo en
que pensaba que tenía que hacerlo. Imagino que era por la necesidad de
atención, de aceptación, de elogios, de reconocimiento, de satisfacción egoísta y
de todas esas emociones que solo llevan a la infelicidad.
«No puede haber felicidad si las cosas que creemos son distintas de las cosas
que hacemos.»
FREYA STARK
Cerca de casa había un puente al que solía ir a reflexionar. Solo tenía
catorce años, pero analizaba los coches y los conductores que lo cruzaban. Me
fascinaba pensar que todos parecían estar en su propio mundo, conduciendo cada
uno hacia su destino, pero que, en realidad, todos formábamos parte de un
mismo «gran mundo». Tras un flamante Mercedes aparecía un viejo Toyota, e
intentaba entender por qué las cosas no eran al revés. ¿Por qué esa mujer podía
conducir un coche como ese y el hombre que iba justo detrás no? ¿Era cuestión
de suerte? Entonces pensaba «pero estamos en el mismo mundo». Me
preguntaba si la persona del Mercedes sería realmente más feliz que la que
conducía el Toyota. Sentía curiosidad por la emoción humana y por los distintos
estilos de vida, pero, sobre todo, por las respuestas. ¿Cómo afectan nuestras
vidas a nuestras emociones? En aquella época no eran más que divagaciones,
pero ese interés nunca desapareció. Siempre sentí que estaba aquí para ejercer un
impacto en el mundo. No era consciente de que mis acciones estaban afectando
al mundo ya desde el principio, pero supongo que es normal que las personas no
seamos conscientes de nuestro poder, para bien o para mal.
Unos años después, las cosas seguían más o menos igual. Conocí a una
chica que fue mi novia durante tres años y basé mi felicidad en su presencia. Las
cosas fueron muy bien al principio, pero luego la relación empezó a
desmoronarse, como casi todo en mi vida. Nos peleamos y la situación se volvió
desastrosa. Descubrí que me estaba siendo infiel y, a pesar de que ya no
estábamos bien, eso hizo que me sintiera vacío por dentro.
No podía comer ni dormir; dedicaba hasta la última pizca de energía en
recordarme a mí mismo el profundo dolor que experimentaba. Sentía que ella
todavía era parte de mi vida y que la necesitaba para poder seguir viviendo.
Volvimos, pero al poco tiempo los sentimientos empezaron a desvanecerse.
Había vuelto con ella porque me había engañado pensando que necesitaba saber
que aún me amaba. Ahora entiendo que era una actitud egoísta cuyo único
objetivo era protegerme a mí mismo. La decisión de dejarla fue la más difícil
que había tomado hasta la fecha y puso a prueba toda mi fortaleza. Sabía que
había cosas que tenía que hacer en la vida y que tenía que hacerlas solo. Si miro
atrás, creo que en realidad nunca estuve enamorado de ella, sino que buscaba
llenar mis vacíos emocionales con su presencia.
Cuando perdí el contacto con mi ya exnovia, perdí el contacto también con
lo que creía que era la felicidad y volví a buscar elementos externos que me
llenaran. No entendía lo que hacía, pero, aún más importante, ignoraba que solo
podemos encontrar la felicidad completa en nuestro interior. Así que me lancé a
otro viaje en busca de la felicidad externa.
Empecé a vivir en una fiesta perpetua. Empecé a fumar, a beber en exceso y
a experimentar con drogas. Vivía para los fines de semana. Estudiaba economía
y comercio en la universidad, pero sabía que eso no era lo que quería hacer con
mi vida. Un día, durante una clase junto a otros trescientos alumnos más, la
mente se me desbocó. Solo podía pensar en que dentro de poco tendría que
competir con todas esas personas por un trabajo que ni siquiera quería. Supe que
tenía dos opciones: quedarme y vivir una vida que jamás me haría feliz o dar un
salto de fe al vacío de lo desconocido sin tener ni la menor idea de lo que quería
hacer.
Recogí todas mis cosas, me levanté y no volví a mirar atrás. Mis padres
querían que terminara la licenciatura, pero yo sabía que no quería vivir mi vida
de acuerdo con las expectativas de la sociedad. No tenía una imagen clara de lo
que quería de la vida, pero sí sabía que no quería estar donde estaba. Empecé a
trabajar en una empresa de marketing, lo dejé y empecé a trabajar a jornada
completa como comercial. Demostré tener una habilidad increíble en ambos
empleos, así que me ascendieron y me convertí en el formador comercial más
joven de la empresa, a pesar de que solo llevaba allí seis meses. Pero había un
problema: no me sentía realizado.
Entonces me asocié con mi hermano y fundamos una empresa de
importación de ropa, pero como aún no estaba seguro de cuál era mi verdadera
pasión, tampoco llegué a comprometerme nunca al cien por cien. Trabajaba, sí,
pero con el único objetivo de generar dinero, porque estaba convencido de que
ese era el camino a la felicidad. Con otra de mis hipótesis acerca de la grandeza
de la vida desmontada, estaba agotando todas las vías y la verdad estaba a punto
de mostrarse de nuevo, esta vez de forma despiadada.
Tenía diecinueve años y estaba en un vuelo en dirección a Italia, leyendo un
libro sobre negociación. No es una situación habitual para alguien de esa edad,
así que no tenía queja al respecto. Miré por la ventana y pensé hacia dónde se
dirigía mi vida. ¿Qué era todo eso? ¿Qué significaba? ¿Qué hacía ahí? No
gasté demasiada energía en responder esas preguntas, pensaba que debía emplear
mejor mi tiempo. Ahora sé que no podía estar más equivocado. En lugar de
responder a esas preguntas, visualicé mentalmente cómo entrar en esa sala de
juntas llena de hombres de negocios de todo el mundo y conseguir el mejor
acuerdo posible. Estaba nervioso y ansioso, pero también increíblemente
entusiasmado. Sabía que jamás viviría una vida inferior a la que sabía que me
merecía. No estaba dispuesto a renunciar a nada, a ser mi propio jefe o a vivir
esa vida de ensueño.
A los veintiún años ya había viajado a Europa por negocios en cinco
ocasiones. Cuando lo explicaba siempre sonreía, pues me proporcionaba cierta
satisfacción. Creía que había encontrado la felicidad presumiendo del fantástico
estilo de vida que simulaba tener. Cada vez que alguien me preguntaba cómo
estaba, respondía: «Encantado de la vida». Lo que nadie sabía era que, a esas
alturas, era adicto a las drogas, era incapaz de mantener una relación, estaba
arruinado, agotado mental, emocional y espiritualmente y sin rumbo. Me pasaba
toda la noche fumando porros en un intento desesperado de ocultar lo confuso y
perdido que estaba. Es como poner mil tiritas en un corte abierto: no importa
cuántas pongas, la herida sigue ahí, abierta.
¿Quién supo lo que sucedía desde el primer momento? Yo. Me mentía a mí
mismo, pero tenía la capacidad de conocer mi propia verdad. Es un don que
todos tenemos.
Sabía que estaba perdido y apelaba a un Dios al que realmente no sentía ni
entendía para que me iluminara y me mostrara el camino que debía seguir.
¿Dudé alguna vez de la presencia de Dios? Claro que sí, sobre todo en los
momentos más bajos. Sin embargo, no sabía a quién recurrir. Ya había invertido
toda mi energía en las cosas que pensaba que me harían feliz.
Empezaron a aparecer personas a las que oía hablar de la verdadera
felicidad. Imagino que siempre habían estado ahí, pero mi mente decidió
prestarles atención en ese momento. Repito que las oía. Si me hubieran
interesado de verdad, las habría escuchado, pero no lo hice. No podía concebir
tanta plenitud, así que las rechazaba inmediatamente. Discutía y ofrecía una
excusa tras otra, y me frustraba cuando me arrojaban mis propias mentiras a la
cara con una sencilla pregunta: «¿Eres feliz de verdad?». Lo curioso es que
respondía que sí. Cada vez que lo decía, sabía que era mentira, pero me aterraba
exteriorizar mis miedos, por raro que suene. Sentía que mi verdad, esa profunda
voz interior, se alzaba cada vez con más fuerza, pero no podía actuar en
consecuencia, imagino que porque no tenía fe en mi capacidad para cambiar mi
vida. Aunque siempre supe que, en el fondo, era buena persona, seguía haciendo
cosas que demostraban todo lo contrario, así que cada vez estaba más
confundido.
Sucedieron cosas que me llevaron a cuestionar todo lo que hacía. Lo más
difícil fue cuestionar lo que hacía de forma inconsciente. Una noche en concreto
toqué fondo. Llevaba más de cuarenta y ocho horas sin dormir después de un fin
de semana repleto de drogas. Estaba física y mentalmente exhausto. No era un
simple bajón. No hay palabras que puedan describir la sensación de vacío que
sentí en mi interior. Pensé: «Se acabó». Ya no había esperanza. Deseaba que el
suelo se abriera y me engullera. De pie en mi habitación, ajeno a todo lo que me
rodeaba, pensé que todo sería más fácil si estuviera muerto. Sentí que no tenía a
dónde ir. Me inundaron una tristeza y un miedo profundos, como si fuera un niño
encerrado en una habitación a oscuras, pero mil veces peor. Me puse a llorar, caí
de rodillas y empecé a gritarle a Dios: «¿Dónde estás ahora, eh?». Estaba tan
hundido que podía tocar el fondo con la mano. Ahogado y cegado por las
lágrimas, me incorporé y me vi en el espejo. Las lágrimas deformaban mi
imagen, así que las sequé. Entonces vi mi rostro con claridad y me sentí
abrumado. Fue una experiencia tan reveladora e inspiradora que cambió mi vida
para siempre. Me quedé allí, mirando mi reflejo, durante veinte minutos. Por fin
me di cuenta de que la persona que había querido ser durante toda mi vida estaba
justo ahí, mirándome a los ojos desde el espejo. Y así empieza nuestro viaje...
TU CONTRATO PERSONAL:
Yo, _______________________________, declaro que debo controlar todos los
ámbitos de mi vida. No me conformaré con una vida inferior a la que sé que
merezco. Ya he conocido lo suficiente esta cara de la vida y ahora ha llegado el
momento de brillar. Me comprometo a enriquecer la calidad de mi vida.
Persistiré ante cualquier circunstancia y pondré en práctica las tareas de este
libro, que me capacitarán para siempre. Completaré todas y cada una de esas
tareas. Trabajaré sin descanso para empoderar mi vida e ir más allá de mis
límites conocidos.
Yo soy la persona responsable de mi destino y confío en mi habilidad para
completar este libro. Entiendo que la única manera de lograr el éxito real es
alcanzando un estado mental óptimo, y estoy dispuesto a trabajar vigorosamente
para conseguirlo y mejorarlo. Estoy preparado para vivir mi vida en un ciclo
infinito de crecimiento personal y para usar el poder ilimitado que albergo en mi
interior.
Estoy preparado para hacer realidad mis deseos, mis mejores sueños, y para
mostrar, sobre todo, pasión por la vida.
Firma: _______________________________
Fecha: _______________________________
PRIMER PASO
EL AUTODESCUBRIMIENTO: EL CONOCIMIENTO QUE
CAPACITARÁ TU VIDA PARA SIEMPRE
1
EL PODER ABSOLUTO DE LAS PREGUNTAS
«La definición de locura es hacer lo mismo una y otra vez con la esperanza
de lograr resultados diferentes.»
ALBERT EINSTEIN
GRANDES PREGUNTAS = GRANDES RESPUESTAS
Tengas la edad que tengas, si respiras, puedes cambiar. Puede ser tu relación de
pareja, tu trabajo, una costumbre, la dificultad para gestionar la ira o cualquier
otra cosa que esté afectando a tu vida. Quiero que elijas una y te preguntes: «Si
pienso en todo lo que he aprendido en los últimos dieciocho, veintidós,
cuarenta y cinco o incluso sesenta y cinco años de vida, ¿qué impacto ha
ejercido sobre esta faceta concreta de mi vida? ¿Soy feliz donde estoy? ¿Me
siento realizado? ¿Me siento perdido o confundido?».
Ahora piensa en cuántas veces te has hecho esas mismas preguntas. ¿Ves
una pauta en cómo las respondiste con anterioridad y en cómo las has
respondido ahora? Lamentablemente, la mayoría de las personas se quedan
atrapadas en una vía de tren circular durante toda su vida y jamás son capaces de
hacer cambios reales. En primer lugar, porque no creen en el cambio, sino que se
recuerdan continuamente por qué no pueden cambiar. Y, en segundo lugar,
porque hay personas que, sencillamente, no saben cómo hacerlo. Acumulamos
conocimiento durante toda nuestra vida, pero el aprendizaje exige acción.
Podríamos ver veinte veces cómo alguien cambia la rueda de un coche, pero, a
no ser que nos arrodillemos y lo hagamos, jamás pondremos a prueba el
conocimiento y jamás aprenderemos. Por otro lado, muchos pensamos que
estamos haciendo lo adecuado, pero sentimos que igualmente hemos fracasado.
Por eso debemos canalizar la energía de tal modo que resulte efectiva y nos
permita conseguir un cambio duradero.
Muchos de nosotros hemos asimilado la idea de que, si cambiamos, no
somos fieles a nosotros mismos. Incluso nuestros mejores amigos nos atacan con
comentarios como «¡Has cambiado!» con un tono de voz acusador. Esta postura
pasa por alto dos verdades: el cambio es extraordinariamente poderoso y, lo que
es más importante, es inevitable. Nada es inmutable. A cada momento eres una
persona nueva, incluso físicamente. No hay ni una sola célula de tu cuerpo que
no haya cambiado desde que naciste. Eso significa que estamos en constante
transformación. Sin embargo, en qué nos transformemos depende de nosotros. El
problema es que la mayoría no nos convertimos en lo que queremos ser.
Para crecer, algo debe cambiar, ¿no? Da igual si hablamos de crecer
económica, física, emocional o mentalmente, la norma es la misma. Las
preguntas adecuadas son la clave para dirigir el cambio hacia el crecimiento
inmediato. Permiten que abramos el pensamiento y evitan que sigamos siendo
estrechos de mente, porque desmontan la falsa creencia de que «solo hay una
opción».
Es posible que ya estés planteándote preguntas, pero que son desalentadoras
y te llevan a seguir haciendo lo mismo. Aléjate de las preguntas tipo:
¿Por qué no puedo hacerlo?
¿Por qué tengo tan mala suerte?
¿Por qué son iguales todos los hombres o mujeres?
Todas las personas con dinero han tenido que pisar a otros para llegar ahí,
¿no?
¿Por qué no puedo disfrutar de la vida como los demás?
¿Por qué soy la única persona con tantos obstáculos en la vida?
Cuando cambias tu forma de pensar, cambias tu forma de sentir.
Cuando cambias tu forma de sentir, cambias tu forma de actuar.
Cuando cambias tu forma de actuar, cambias tu vida. Todo empieza cambiando tu forma de...
¿QUIÉN SOY?
«Una mente que no se cuestiona
es un mundo de sufrimiento.»
BYRON KATIE
Tenemos que formular preguntas que impulsen el crecimiento y que
impidan que nos sintamos insignificantes e inútiles. Antes de cualquier otra cosa,
es muy importante que reflexionemos acerca de la pregunta «¿Quién soy?».
Aunque al principio pueda resultar algo intimidante, ahondar en nuestro interior
nos desvelará la verdad.
No aceptar plenamente la respuesta puede enturbiar lo que realmente
queremos e impedir que lleguemos a experimentar la verdadera grandeza.
Pregúntate qué tipo de persona eres en el fondo, independientemente de las
decisiones que hayas tomado en el pasado. A lo largo de mi vida me han
preguntado varias veces «¿Quién eres?», pero no pude responder con seguridad
hasta que hice las paces con la respuesta.
A continuación encontrarás algunas de las preguntas que te puedes hacer
para empezar a reflexionar. Son preguntas que yo también me he planteado;
recuerda que todos tenemos momentos en que no manifestamos nuestra
verdadera personalidad. Por ejemplo, no te centres en aquella vez en la que te
comportaste con crueldad y egoísmo si sabes que, en el fondo, eres una persona
afectuosa. Dedica unos segundos a cada pregunta.
¿Soy una persona afectuosa?
¿Soy una persona respetuosa?
¿Soy una persona compasiva?
¿Soy una persona generosa? ¿Suelo compartir?
¿Soy una persona honesta?
¿Soy una persona agradecida?
Mientras leías las preguntas, ¿te has fijado en si tu mente te ha empezado a
recordar automáticamente situaciones en las que no has sido esa persona? En
caso afirmativo, es porque sigue condicionada a pensar en las experiencias, y
especialmente en ti mismo, de la peor manera posible. Eres humano, por lo que
estoy seguro de que habrá habido ocasiones en las que no has demostrado estas
cualidades positivas. Ciertamente, yo también, pero eso no significa que, en el
fondo, ni tú ni yo seamos esa persona. Seamos realistas: si todas las decisiones
que has tomado fueran una condena definitiva, ni siquiera estarías leyendo este
libro. Así que no recuerdes deliberadamente las ocasiones en las que no has
estado a la altura; sé inteligente y céntrate en las ocasiones en las que sí
demostraste esas cualidades. Ahora, vuelve a leer esas preguntas, pero añade la
siguiente: «¿En qué ocasión demostré esta cualidad?». Cuando hayas
terminado, vuelve aquí y sigue leyendo.
Cuanto más te centres en ser esa gran persona, más vitalidad y más energía
sentirás. ¿Te has sentido orgulloso de ti mismo cuando has recordado esos
momentos? ¿Qué diferencia has notado respecto a cuando has pensado en las
ocasiones en las que no has sido así? Tener presentes estos valores esenciales
para alcanzar la plenitud te motivará a usarlos con mayor frecuencia.
Si realmente crees que no eres esa persona, pregúntate: «¿Cómo podría
llegar a serlo?»; verás cómo te llueven las ideas. Por otro lado, si lo que sucede
es que no quieres ser esa persona fantástica, lamento decirte que ese es
precisamente el motivo por el que no te sientes realizado y por el que nunca
podrás experimentar la verdadera esencia de la vida. En mi opinión, es una
manera muy triste de vivir y yo no la aceptaría ni por todo el oro del mundo. La
dificultad no reside en saber qué tipo de persona eres, sino en tener el valor
de actuar como la persona que eres.
Es casi como si estuviéramos separados en dos partes. Una parte es el «Mí»
y la otra es el «Yo». El «Mí» se compone de todos los roles sociales que
adoptamos. Por ejemplo, mi deber es ser amigo, hijo, hermano, escritor, etc. Y,
ciertamente, soy todas esas cosas, pero, cuando estoy solo y lejos de todas esas
obligaciones, resulta que no soy ninguna de ellas. Es entonces cuando por fin
puedo descubrir el «Yo» que soy en realidad: todas esas cualidades internas, la
diversidad y la capacidad para serlo todo en unas ocasiones y para no ser nada en
otras. También habrá momentos en los que te sentirás aislado del mundo; eso
sucede porque los demás no siempre entienden tu «Yo». No tienen por qué
hacerlo; tú sí. Hasta que estés alineado con quién eres en realidad y no con las
etiquetas que te haya puesto la sociedad, no podrás ser feliz ni vivir
apasionadamente cada momento.
Yo lo he experimentado. Las presiones externas para que fuera algo en
concreto y para que eligiera una identidad y la mantuviera generaron unas
expectativas acerca de mí mismo que solo conseguían que me sintiera cada vez
peor. Cada vez que estaba triste, me sentía decepcionado conmigo mismo porque
creía que tenía que ser feliz. Cuando me sentía débil, pensaba que tenía que ser
siempre fuerte. Cuando me sentía vulnerable, pensaba que tenía que sentirme
siempre seguro de mí mismo. Al final, no tuve más remedio que aceptar que soy
humano y que es normal sentirse de distintas maneras en diferentes momentos de
la vida. Sentirse diferente, pensar diferente, actuar diferente. Sin embargo, lo
más extraordinario que descubrí al pensar acerca de quién soy es que soy
humano. Y, precisamente porque soy humano, tengo a mi disposición, en mi
interior, todas esas cualidades maravillosas. Y esa fue la base sobre la que
construí todo lo demás: saber que mis cualidades buenas podían modelar mi vida
tanto como las «malas».
Te invito a que completes la siguiente tarea, pues podría cambiarte la vida:
Dedica unos cinco minutos a reflexionar seriamente acerca de las preguntas
«¿Soy una persona...?». No te prives de esta oportunidad. Son ejercicios
que pueden transformar tu vida. Escribe las respuestas. No pases a la tarea
siguiente hasta que hayas terminado esta.
2. Ahora vuelve a escribir las preguntas, pero esta vez sin los signos de
interrogación: «Soy una persona...».
3. A continuación, dedica unos minutos más a reflexionar sobre esta segunda lista
que has escrito. Cierra los ojos y repítela mentalmente o léela en voz alta.
Asegúrate de centrar toda tu atención en esas cualidades capaces de
transformar tu vida. Normalmente, si tenemos dificultades para tomar una
decisión importante, es porque no acabamos de estar seguros de quiénes
somos en realidad. Esto te ayuda a aclararlo.
1.
Si estás en un espacio público y no quieres empezar a gritar lo fantástico
que eres, de momento puedes hacerlo mentalmente. Sobre todo, no olvides
centrarte en cómo te sientes cuando lees cada afirmación «Soy una persona...»:
APE (Atención Plena a la Emoción).
No me hace falta conocerte para saber que, en el fondo, tienes un gran
corazón. Al reafirmar esas declaraciones, no haces más que reconocer quién eres
de verdad y eso es clave para encontrar la felicidad o el éxito en cualquier
ámbito. Si lo haces correctamente, este ejercicio hará que te sientas revitalizado
y satisfecho. ¿Ves lo fácil que resulta sentirse bien cuando decidimos centrar
toda la energía en esas cualidades? Puedes aplicar este ejercicio a cualquier
dificultad que estés experimentando en la actualidad para adquirir una
conciencia más clara de la misma. Te recomiendo encarecidamente que lo
practiques a diario durante un tiempo, preferiblemente por la mañana, al
despertar. Jamás te sugeriría nada que no haga yo mismo o que no use con mis
clientes. Lo he puesto en práctica con algunas de las personas más exitosas y
realizadas que conozco y ha supuesto un enorme valor añadido a sus vidas.
Las cualidades que he propuesto no son más que unos cuantos ejemplos y
estoy seguro de que tú puedes pensar en muchas más. Simplemente debes
empezar con «Yo soy» y añadir una cualidad. Ahora que has tratado algunas que
te representan, podrás usarlas como base desde la que evaluar las decisiones que
tomes a partir de ahora.
Otra de las conclusiones a las que he llegado es que todos los seres
humanos tienen la misma esencia, independientemente de su religión, estatus
social o decisiones pasadas. He hablado con personas muy diferentes, incluso
con delincuentes, y todas han llegado a admitir (tras la introspección suficiente)
que, en el fondo, poseen todas esas grandes cualidades. Somos humanos y esas
cualidades están en nuestro interior desde que nacemos. Es por eso que los bebés
proporcionan tanta felicidad a las personas que los rodean. Todo el mundo corre
a ver al bebé, casi hay peleas por bien quién lo coge en brazos primero. Es
asombroso, y sucede porque los bebés son ellos mismos, son puro amor. El mito
social aún no los ha reprimido y el ego aún no se ha hecho con el control de sus
vidas. Tienes que entender que tu verdadero yo no desaparecerá jamás y que
siempre estará ahí para demostrártelo. También puedes recurrir a él para crecer y
para aprender y, por lo tanto, puedes relacionar quién eres en realidad con
cualquier situación o cualquier decisión.
Tengo que preguntarte algo: ¿actúas de verdad como la persona que sabes
que eres? Casi todo el mundo a quien se lo pregunto se pone a la defensiva y
responde con un «Claro que sí». En mi experiencia, la mayoría de las veces
actuamos como creemos que debemos actuar, no como realmente queremos
hacerlo. Pensamos en lo que los demás pensarán de nosotros. ¿Qué pensarán si
hago esto? ¿Qué miran? ¿Por qué se ríen? ¿Cómo tengo que ser para encajar?
¿Qué puedo hacer para impresionarlos? Tenemos pensamientos como «Oh, vaya,
todos te miran, enderézate, no, no bajes la mirada, mira al frente, aparenta
tranquilidad» y un largo etcétera. Lo hacemos cuando caminamos por la calle,
cuando salimos a correr, cuando vamos a la playa o cuando salimos de fiesta.
Suele ser una reacción inconsciente que hemos repetido una y otra vez a lo largo
de nuestra vida. Si dices que no te importa lo que piensen los demás o el impacto
que los demás pueden ejercer en tu vida, es mentira. Y punto. Si no te importara
lo que piensan los demás, saldrías a la calle desnudo. Y sé que no soy el único al
que, de vez en cuando, le da por pensar en cómo será su funeral. Vamos, dime
que nunca se te ha pasado por la cabeza. ¿Qué dirán de mí? ¿Llorarán? ¿Me
echarán de menos? ¿Cómo me recordarán?
Preocuparse por lo que piensan los demás forma parte de la naturaleza
humana. Es obvio que la gente nos recordará por el legado que dejemos. Si
queremos dejar un legado, tenemos que ser ese legado. Y el mayor legado que
podemos vivir y dejar es ser quienes somos de verdad. Cuando lo hacemos,
permitimos que nuestro verdadero destino se haga realidad. Si no sabes quién
eres, ¿cómo puedes hacerte feliz a ti mismo? Entonces, ¿somos quienes somos
en realidad o quienes creemos que tenemos que ser? Es una línea muy delgada,
pero si reflexionas sobre ello, podrás distinguir entre una cosa y la otra.
Encontrar esta distinción permite que el crecimiento se dispare.
La gente te recordará por lo que eres, no por lo que tienes.
SIGUE INDAGANDO
«En una palabra, a cada hombre se le pregunta por la vida y únicamente
puede responder a la vida respondiendo por su propia vida; solo siendo
responsable puede contestar a la vida.»
VIKTOR FRANKL
También debes plantearte preguntas importantes acerca de las decisiones
que tomas. Si quieres cambiar una costumbre consolidada, tienes que encontrar
otras opciones. Empieza por hacerte algunas preguntas; luego, plantéate otras
más inquisitivas, hasta que encuentres una respuesta positiva. No te detengas tras
la primera, pregúntate tantas cosas como sea necesario. Al principio de mi
propio cambio, empecé a cuestionármelo todo acerca de la vida. Recuerdo que,
en una ocasión, un amigo me preguntó si me había perdido, porque caminaba
por casa medio aturdido. Le respondí: «De hecho, estoy encontrando respuestas,
que es lo contrario a estar perdido». Es posible que al principio sientas cierta
incomodidad ante algunas respuestas, porque tu ego intentará impedir que la
verdad salga a la luz. Plantéate tantas preguntas como sea necesario.
Tienes que plantearte preguntas que te ayuden. Decir una mentira es fácil,
pero vivir una mentira es un infierno. Si te mientes a ti mismo, lo sabrás, porque
la respuesta te resultará insatisfactoria y te dejará vacío. Esto nos lleva al
siguiente grupo de preguntas. Recuerda que debes añadir las tuyas propias a la
lista...
¿Una persona afectuosa juzga a los demás?
¿Me respeto lo suficiente como para cambiar?
¿Las cosas que hago ahora reflejan quién soy en realidad?
¿Soy fiel a mí mismo en X situación?
Cuando las cosas parecen ir mal, ¿siento gratitud por estar vivo y por tener
la oportunidad de persistir?
¿Me reservo tiempo para mí, aunque solo sean quince minutos diarios, para
centrarme de verdad en cómo puedo mejorar mi vida?
¿Acostumbro a centrarme en lo peor de la vida en lugar de en lo mejor?
Durante los tres años en los que consumí drogas a diario desarrollé algunas
creencias distorsionadas acerca de dicha conducta. Intenté convencerme a mí
mismo de que las drogas me ayudaban a ser feliz y de que tomarlas era una
buena manera de relacionarme con los demás. Obviamente, eso distaba mucho
de ser cierto, pero me negaba a ahondar en la cuestión para evitar enfrentarme a
la verdad: lo hacía porque pensaba que así obtenía consuelo. Y, en cierto modo,
así era durante un brevísimo instante durante el cual pensaba que el mundo, tal
como yo lo había conocido, seguía intacto. Además del miedo a lo desconocido,
tampoco sabía que el mundo parecía así porque yo lo había hecho así. No vi la
verdad hasta que pasé por el proceso de plantearme preguntas profundas.
Empecé a preguntarme si tomar drogas me hacía feliz de verdad. Y me
respondía: «Quizás sí». Esta no era una respuesta definitiva, así que me hice otra
pregunta: «Si me hace feliz durante un par de horas, pero el resto de la semana
es un infierno, ¿es eso felicidad de verdad?». Y la respuesta fue: «No».
Seguí preguntando: «¿Consumir drogas me impide conseguir lo que
realmente quiero en la vida? Quiero tener éxito, quiero tener una relación de
pareja extraordinaria y quiero estar sano, así que sí, consumir drogas me impide
lograr todo eso».
Y también: «¿De verdad puedo decir que me relaciono con los demás
cuando estoy destruyendo toda mi vida en el proceso? No. ¿Qué puedo hacer,
entonces? Quiero construir una relación mejor con mi familia, así que podría
pasar más tiempo con ellos».
Y eso es exactamente lo que hice. Empecé a pasar más tiempo con mi
familia y me encantó. Apliqué el mismo proceso al resto de mis relaciones, a
situaciones en las que me metía yo solito y a mi trabajo. Empecé a cuestionarme
toda mi vida y siempre volvía a la persona que sabía que era en realidad. La
conclusión fue que no estaba a la altura en ninguna de las facetas de mi vida, así
que tuve claro que tenía que empezar a hacer cambios importantes. Ahora tenía
las respuestas que me ayudarían en cada uno de los pasos que iba a dar. ¿Lo
cambié todo al instante y mi vida se volvió de color de rosa? Por supuesto que
no. Las preguntas seguían surgiendo una tras otra, y así será hasta el día en que
me muera.
Debes ser fuerte durante todo el proceso y, para ello, te aconsejo que
compares las respuestas (tus nuevas creencias) con las antiguas mentiras. Al
final, llegarás a un punto en el que el desprecio por tus hábitos anteriores se
transformará en una frustración motivadora.
Si lo necesitas, grítate delante del espejo. En mi caso, repetía una y otra
vez: «Esta vida te está destruyendo, no volverás a ella bajo ningún concepto,
¿entendido? Sí». A continuación, repetía: «Ahora vives una vida mejor, ahora
vives una vida mejor», etc. Si te enfrentas a un hábito muy consolidado, te
aconsejo encarecidamente que lo digas con tanta fuerza como puedas, como si
golpearas tus antiguas creencias con un bate de béisbol para alejarlas de ti.
Comparte también con otras personas el viaje de cambio que has emprendido.
Recuerdo que el día en que dejé de fumar se lo conté a tanta gente como pude.
Cada vez que lo hacía, sentía que me inundaban el placer y el orgullo. Sabía que,
si recaía, todos pensarían que era débil, pero lo más importante era que yo
también lo pensaría. Reforcé la creencia de que si volvía a fumar, no podría tener
éxito en la vida, y cada vez que pensaba en el tabaco imaginaba las sustancias
químicas carcomiéndome el cuerpo. El pensamiento me causaba náuseas físicas.
Sé que suena muy extremo, pero si piensas en lo extremo de las consecuencias
que el tabaco tiene para la salud, parece un buen sustituto. La pregunta es:
¿cuánto deseas cambiar?
Si te dijera que ahora mismo puedes cambiar el rumbo de tu vida para que
sea más satisfactoria, ¿lo harías? Si has respondido que sí, reconoces que hay
aspectos de tu vida que sientes que te están destruyendo. Nadie quiere destruir su
propia vida. Quizás algunos lo hacen, pero eso no significa que quieran hacerlo...
¿Atraigo lo que quiero?
La mayoría de las personas no profundizan lo suficiente en las preguntas.
Obvian deliberadamente las respuestas que las ayudarían.
Ahora podemos pasar al siguiente grupo de preguntas, que nos ayudarán a
ver con claridad qué queremos en realidad. Tienen que ser preguntas que
cuestionen nuestras pautas de pensamiento y las creencias que construimos sin
cesar, de modo que podamos diseñar un plan estratégico para sustituirlas y
transformar nuestras vidas. Si no preguntamos, no obtendremos respuestas y, por
lo tanto, tampoco sabremos lo que queremos. Las siguientes preguntas de
ejemplo son muy generales, pero a medida que avancemos se irán haciendo más
específicas.
¿Quiero tener mi propia empresa?
¿Quiero alguien con quien pasar el resto de mi vida?
¿Quiero estar sano y en forma?
¿Quiero mejorar la relación con mi familia?
Siguiente paso...
¿Qué tendría que hacer para atraer a esa persona en concreto?
¿Querría estar con alguien que diera respuestas inestables a las preguntas
para «seguir indagando» que hemos visto antes?
¿Las personas que se recuerdan constantemente lo vagas que son llegan
muy lejos?
¿Puedo vivir una vida saludable si ahogo el hígado en alcohol?
¿Perjudico a mis hijos o a mi familia con el tabaco, que puede provocar
enfermedades terminales?
¿La actitud con la que enfoco la vida me permite cambiar la mía?
¿Cambiarán alguna vez mis experiencias y mis emociones si sigo pensando,
hablando y actuando de la misma manera?
Si algunas de las respuestas a las preguntas del apartado «Seguir
indagando» no son sólidas, ¿cómo afecta eso a mi capacidad para conseguir
lo mejor de la vida y cómo afecta a las personas a las que más quiero?
No preguntes cómo te trata la vida. ¡Pregunta cómo la tratas tú a ella!
Este cambio te permitirá ver que no eres la víctima de un destino desdichado,
sino el creador de tu propio destino. Piensa en dónde estás ahora y fíjate en si la
persona que eres en realidad encaja en la situación en la que te encuentras.
Entonces asume toda la responsabilidad de las acciones que te han llevado a esa
situación, porque, en última instancia, nadie piensa, habla o toma decisiones por
ti. Cuanto más culpemos a otros o a circunstancias externas de lo que nos
sucede, más lejos estaremos de poder experimentar el cambio que con tanta
desesperación anhelamos. Cuando asumimos la responsabilidad, podemos
confeccionar un plan de acción para obtener lo que queremos de verdad.
Es como si fueras de copiloto en un coche. En la carretera, el vehículo coge
las curvas cada vez más rápido y empiezas a sentir que has perdido el control.
El conductor no entiende de qué tienes miedo, porque conduce de un modo que,
para él, es normal. Cuando vives escondido tras excusas, parece que todos y todo
controlan tu vida... excepto tú. Cuando sientes que has perdido el control,
tienes miedo.
Si no estás en un ciclo de crecimiento personal, estás participando en tu
autodestrucción. Asumir la responsabilidad significa tomar las riendas de tu vida
y preguntarte: «¿Qué podría hacer de otro modo?».
Debes cuestionar todos los aspectos de tu vida. Las preguntas más
profundas son las que permiten el cambio más significativo, así que niégate a
dejar de preguntar hasta que llegues a una respuesta que se alinee con tu verdad.
Cuando estés inseguro acerca de algo, estresado o preocupado, pregunta,
pregunta y vuelve a preguntar hasta que llegues al meollo de la cuestión. Está
bien pedir consejo a personas que han demostrado la capacidad de ejercer un
efecto positivo en tu vida, pero no creas todo lo que te digan los demás. Muchos
amigos y familiares alimentarán tu victimismo porque te quieren. Tú eres quien
mejor sabe lo que te conviene y no puedes escapar de ese conocimiento. Si
empiezas a cuidarte, todos los demás saldrán beneficiados.
Cambiar de rumbo es cuestión de un instante, es una decisión que te lleva a dar un paso hacia
la grandeza que mereces, y solo tienes una vida para conseguirlo.
PREGUNTAR PARA ENCONTRAR LA SOLUCIÓN
Seguro que puedes imaginar la reacción de la gente cuando explico que pocos
años antes de publicar este libro pasaba las noches fumando porros en callejones,
sin rumbo. Las cosas pueden cambiar. No digo que lo hagan de la noche a la
mañana, pero cuando te comprometes a construir algo positivo, no importa lo
mucho que tardes. Créeme, mi vida no ha sido un camino de rosas desde que
tomé conciencia de ello. Eso fue solo el principio. Recuerdo cuando estaba a
punto de terminar el contenido principal del libro y había llegado el momento de
encontrar un editor. Casi todos con los que hablé me rechazaron, ¡incluso aunque
les pagara por publicar mi libro! Me dijeron que me dedicara a otra cosa, que lo
único que valía la pena del libro era el título. Tras hablar con el último editor, me
derrumbé. Lloré. Después de tres años de trabajo, algunos de los mejores
editores del mercado me decían que lo olvidara. Dejé el móvil en casa y bajé a
un parque que había cerca. Estaba tan alterado que empecé a correr arriba y
abajo hasta que vomité, literalmente. No sabía qué hacer.
Volví a casa y algo cambió de nuevo. Sentí que me inundaba una energía
nueva. Nadie iba a conseguir que dejara de creer en mi libro. Lo que había
escrito era la expresión más profunda de mi ser y sabía que los lectores
conectarían con eso. Mis intenciones eran puras. No quería publicar un libro para
hacerme famoso y dar conferencias, para alardear de ser escritor o ganar dinero.
En absoluto. Mi libro era mi despertar. Era el mensaje de mi alma.
Decidí aceptar las críticas como algo constructivo y reestructuré todo el
libro en una semana. Unos años después, el libro ha sido número uno de ventas
en Amazon en Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Francia, Italia,
Alemania, Canadá e incluso China, en las categorías espiritual, motivacional y
mentoring y coaching. Recibo miles de correos electrónicos de personas de todo
el mundo contándome sus historias. Incluso me llamaron del primer grupo
editorial del mundo, Penguin Random House, a través de una de sus editoriales,
Harmony. No lo digo en absoluto para presumir. Lo explico con la esperanza de
que te des cuenta de la enorme capacidad del ser humano, y de que realmente
puedes cambiar tu vida.
Nunca renuncies a lo que deseas de verdad.
Muchas personas me preguntan por los aspectos fundamentales de mi
cambio. Respondo que la clave fue que me comprometí por completo a
responder las cinco preguntas siguientes. Obviamente, la cosa no terminó ahí.
Hace falta mucho más para dar un giro a la vida, pero estas cinco preguntas
cambiaron la dirección de la mía en un instante.
Lee las preguntas y céntrate en cada una de ellas durante unos segundos. No
tengas prisa, concéntrate en encontrar las respuestas. Te cambiarán la vida.
¿Qué te motiva cada día? ¿En qué basas tus decisiones?
2. ¿Qué vas a hacer hoy que sea distinto a lo que hiciste ayer y que te ayude a
modelar quién serás mañana?
3. ¿Qué decisiones capaces de cambiar tu vida te comprometes a tomar hoy para
lograr los resultados que anhelas desesperadamente?
4. Nombra al menos una cosa que puedas cambiar en tu vida ahora mismo y que
tenga la capacidad de impedir toda una vida de dolor y de generar un placer
infinito.
1.
Si crees que no puedes responder con claridad alguna de las preguntas,
sigue reflexionando hasta que lo consigas y pon en práctica alguna de las
respuestas. Estas son algunas posibles respuestas a la primera pregunta: ofrecer a
mis hijos la mejor vida posible, ser la mejor persona que puedo llegar a ser, tener
la sensación de que tengo las riendas de mi vida, ayudar a otros, tener éxito, estar
sano y en forma, alzar ese trofeo... y muchas más.
Estas emociones tienen que motivarte, porque la emoción antecede a la
acción. Si conectas con esos sentimientos, pronto contarás con toda una serie de
emociones nuevas sobre las que basar tus decisiones.
Esta es la quinta pregunta, a partir de la cual podrás encontrar soluciones
extraordinarias:
5.
¿Cómo puedo...
• ... estar sano y en forma?
• ... atraer a la persona de mis sueños?
• ... sentir ese subidón vital?
• ... experimentar emociones diferentes?
• ... superar mis límites?
• ... conseguir ese coche?
• ... recuperar el control sobre mi vida?
Cuando formulamos la pregunta «¿Cómo puedo...?» ampliamos nuestras
opciones. Encontramos inspiración y respuestas en cualquier momento y lugar,
incluso en situaciones que antes nos parecían simples actividades diarias, como
salir a pasear, ir de compras al centro comercial o conducir de camino al trabajo.
Es asombroso porque las señales empiezan a aparecer en todas partes. No es que
antes no estuvieran allí, sino que ahora tu mente las percibe. Has ampliado el
foco, por lo que puedes procesar más información. Es posible que la solución no
aparezca al instante, pero si te haces esa pregunta repetidamente, obtendrás
infinidad respuestas.
Todas las personas de éxito dedican su vida a buscar soluciones. Esta
pregunta genera respuestas que mejorarán tu situación actual, muy al contrario
que si te preguntaras «¿Por qué no puedo...?», que refuerza continuamente la
creencia de que no puedes crear la vida que deseas. «¿Cómo puedo...?» te obliga
a encontrar las respuestas que te ayudarán a conseguirlo.
Ahora daremos un paso para entrar en la «zona» en la que nos encontramos
la mayoría de nosotros, especialmente después de haber pasado por un proceso
de indagación profunda. Ser capaz de cambiar de actitud en un abrir y cerrar de
ojos en esta zona es esencial para crear una vida con la que merezca la pena
soñar...
2
LA INCOMODIDAD DE LA ZONA DE CONFORT
«En algún lugar de los archivos del instinto más crudo se halla la verdad de
que es mejor estar en peligro y ser libre que ser prisionero y estar cómodo.»
TOM ROBBINS
¿De verdad estás cómodo donde estás o, sencillamente, te conformas porque
crees que no puedes aspirar a nada mejor? Casi todas las personas que conozco
intentan hacer ver que están satisfechas con su vida, pero cuando se abren de
verdad resulta que hay muchísimas cosas que desearían lograr o conseguir, y
entonces se hace evidente que su satisfacción no es tanta. Siempre que alguien
me preguntaba cómo estaba, respondía con un «no me va mal» o «bien». Hasta
que supe lo que se siente al estar «genial» no me di cuenta de que una vida «que
no va mal» no es suficiente. La vida se compone de la suma de las decisiones
que tomamos y la mayoría aceptamos una vida que «no va mal» o que
sencillamente está «bien». Es muy raro que admitamos que no estamos tan bien
y nos convencemos de que podemos ocultarnos tras las mentiras que les decimos
a los demás y a nosotros mismos. Hay algo que debes saber: No puedes huir y
esconderte de ti mismo, porque allá donde vayas, te encontrarás.
La dura realidad es que la mayoría de las personas no son felices con lo que
son. Asumen que no pueden ser más y aceptan una vida que nunca las satisfará.
Es muy triste, porque conozco perfectamente esa sensación y también lo que se
siente una vez se está en «el otro lado». Este es uno de los principales motivos
por los que he decidido dedicar mi vida a difundir este mensaje. El primer paso
hacia el cambio verdadero es enfrentarse a esto en lugar de huir. Las preguntas
que nos hemos planteado en el capítulo anterior han sido un comienzo fantástico,
porque nos han llevado a tomar conciencia y a veces parece que no nos damos
cuenta de lo potente que es eso. Podemos tener todo el conocimiento del mundo,
haber terminado diez grados universitarios y haber recorrido el mundo o hablar
cinco idiomas, pero si no somos conscientes de nosotros mismos, jamás
crearemos la vida que queremos.
No hay mayor descubrimiento que darte cuenta de que tu situación actual es
consecuencia de acontecimientos pasados, ser consciente de que ahora estás
tomando decisiones que pueden afectar a lo que vas a crear. Esto te permite
comprender que siempre has tenido el control sobre tu vida. Asumir la
responsabilidad de la situación en la que estás ahora te permitirá aplicar los
cambios necesarios para llevar tu vida a otro nivel.
¿QUÉ VA MAL?
¿Cometer errores por el camino significa volver al punto de partida? Aunque la
respuesta inteligente es que no, muchas personas caen en la trampa de rendirse
en cuanto cometen un error. ¿Por qué son tantos los que se desaniman en su viaje
de creación de una vida extraordinaria? Porque apenas se fijan en el camino que
ya han recorrido, siempre se fijan en lo que va mal.
A medida que avances en tu viaje de descubrimiento personal, te darás
cuenta de que en lugar de pensar que algunas creencias y decisiones son
erróneas, debes ver que te pueden ayudar a avanzar muchísimo. Tus creencias
desembocan unas en las otras y se ayudan a crecer entre sí. Todas tienen un
propósito.
Por muy mal que creas que has hecho algo, no puedes cambiarlo. Lo que sí
puedes hacer es aprender de ello. Y si te juzgas a ti mismo por hacer algo «mal»,
la consecuencia lógica es que creas que la próxima vez lo puedes hacer de otra
manera. Estás aprendiendo a razonar contigo mismo y a ser más consciente de lo
que haces. Cuanto más obvies y desatiendas tu capacidad para razonar contigo
mismo, más energía invertirás en una vida que no quieres vivir. Es
responsabilidad tuya aprender por el camino, ese camino de crecimiento
personal en el que estamos todos. Nadie llamará a tu puerta para traerte la
plenitud. Si fuera así, sería mucho más fácil vivir «la gran vida».
Incluso los tropiezos son pasos hacia delante si sabes cómo analizarlos. Son
importantes. Para calificar alguna de tus acciones como «negativa», tienes que
poder identificar la otra cara de la moneda. De este modo, puedes emprender
acciones para volver al camino correcto y no tienes por qué aceptar que las cosas
son así. Esta conciencia te permitirá crear una estrategia para eliminar los
pensamientos negativos que ejercen un constante efecto perjudicial sobre tu
vida. Otra manera de entender la negatividad es como un recuerdo de que estás
avanzando. La mayoría de las personas se rinden inconscientemente a las
percepciones negativas, pero si tomas conciencia de que un pensamiento
concreto es negativo, estarás desarrollando la inteligencia emocional, usarás la
mente para diferenciar y corregir en lugar de limitarte a aceptar. En vez de
machacarte porque piensas o actúas negativamente, entiende esas experiencias
como una oportunidad para aprender y para aplicar cambios.
LA LÓGICA DE LO ILÓGICO
Seguro que ya lo has oído antes: el cerebro tiene un hemisferio lógico y otro
impulsivo. Conocerlos y ser capaz de compararlos es uno de tus mayores
recursos a la hora de reforzar el éxito. Deberías usar el hemisferio lógico del
cerebro como mecanismo de defensa ante las decisiones que te llevan a sentir
emociones que en realidad no te satisfacen. Evitará que te encuentres en la
situación de hacerte la misma pregunta una y otra vez cuando, en realidad, ya
conoces la respuesta. Con el tiempo, te darás cuenta de que te cuesta no tomar
decisiones sin antes haberlas evaluado para encontrar respuestas que fomenten el
crecimiento. Elegir el hemisferio verdaderamente lógico se convertirá en lo más
natural para ti.
En una ocasión, me encontré ayudando a alguien que acababa de consumir
drogas y que creía que, en esos momentos, no tenía control sobre sí mismo. Fui a
su casa para hablar con él de sus emociones e intentar calmarlo de la mejor
manera que sabía. Tenía claro que tendría que tomar medidas drásticas, porque
me lo encontraría bajo los efectos de las drogas. Le pregunté si necesitaba aire
fresco. Me respondió que no, que si salía al balcón, lo más probable era que
hiciera algo estúpido y saltara a la calle.
Sabía que en su mente se estaba librando una batalla por el control, así que
decidí cambiar de táctica. Le dije que acababa de demostrarme que estaba
mucho mejor y que estaba avanzando, pero que, como se encontraba confundido
y colocado, estaba convencido de que seguía en su peor momento. Le expliqué
que, si careciera de todo control sobre sí mismo, no me habría dicho que sería
capaz de saltar por el balcón; sencillamente lo habría hecho. Le expliqué que si
era consciente de la posibilidad de hacer algo «estúpido», lo lógico era concluir
que entendía que tenía una elección: tenía mucho más control del que pensaba.
Funcionó de maravilla y empezó a salir de ese círculo vicioso en cuestión de
minutos. Ser capaz de comparar lo lógico con lo ilógico le permitió ver que
podía controlar lo que sentía y las decisiones que iba a tomar.
Más adelante, me dio las gracias y me dijo que sintió que había perdido el
control sobre lo que sucedía y que tomar conciencia de que no era así le permitió
empezar a combatir esa creencia. Su control se le hizo evidente.
Me gustaría explicarte cómo puedes aplicar esto a la vida cotidiana, aunque
quizá ya lo hayas deducido. Nos convencemos a nosotros mismos de que no
podemos controlar lo que sentimos ni las decisiones que tomamos y nos
apresuramos a culpar a los demás o a las circunstancias. Culpamos a las personas
que nos rodean, a hechos concretos o incluso a las drogas. ¿Son ellos el
verdadero problema o es que no somos conscientes de que siempre hemos estado
al timón de nuestro estado emocional? Decidimos dejar que otras personas y
elementos externos nos arrebaten la felicidad. Renunciamos a ella
voluntariamente y la entregamos. Si somos objetivos, una situación es
simplemente eso, lo que significa que podemos asignarle la importancia que
queramos. Eso explica por qué una misma situación puede significar cosas
absolutamente distintas para personas diferentes. Tenemos que analizarla de un
modo inteligente y dejarnos guiar tanto por la primera reacción instintiva como
por el sentido común. Aunque sabemos la verdad inmediatamente, en ocasiones
se nos da muy bien convencernos a nosotros mismos de lo contrario. Siempre
has tenido el control, lo que sucede es que ha habido veces en que has decidido
no usarlo.
Distingue entre lo que está bien y lo que está mal, entre lo positivo y lo
negativo y entre lo lógico y lo ilógico y, entonces, úsalo en tu beneficio. Para
crecer tienes que emprender acciones basadas en tu conocimiento. Si te niegas a
ello, al final te ves obligado a alcanzar un...
PUNTO DE TOMA DE CONCIENCIA (PTC)
«No juzgues el día por la cosecha que recoges,
sino por las semillas que plantas.»
ROBERT LOUIS STEVENSON
Todos hemos vivido momentos en los que parecía que no sabíamos hacia dónde
ir. Algunos nos hemos encontrado en situaciones en las que toda nuestra vida, no
solo un aspecto de la misma, parecía estar patas arriba. Entonces, nos sentimos
verdaderamente perdidos en este viaje al que llamamos vida. Es una sensación
de desesperanza, de desesperación y de absoluta pérdida de rumbo. Si has
llegado a este punto en alguna o en todas las facetas de tu vida, me gustaría
explicarte que, de hecho, estás en un lugar fantástico. Sí, has leído bien, un lugar
fantástico. Es probable que, en este mismo instante, estés insultando al libro y
llamándome insensato, pero escúchame.
Estás en un viaje y ya hace varios días que lo emprendiste. Aunque durante
el camino te ha invadido la sensación de avanzar hacia lo desconocido, has
seguido hacia delante. Vas caminando tranquilamente, cantando y, de repente,
¡para!, acabas de darte cuenta, por fin, de que durante todo este tiempo has
estado recorriendo un camino distinto al que querías. Acabas de toparte con un
punto de toma de conciencia. Tu mente es un torbellino de pensamientos y de
preguntas y el pánico te invade. Entonces, te paras un momento y te das cuenta
de que tienes que calmarte. Si no entiendes el camino que has recorrido hasta
aquí como un medio para acumular conocimiento y volver al camino que deseas
recorrer, te quedarás ahí, paralizado por tus pensamientos, y acabarás muriendo
de sed.
Así que ahora estás en buena posición, porque si jamás hubieras tenido la
sensación de estar perdido, quién sabe a dónde habrías ido a parar. Cuando
echas la vista atrás, hacia el camino andado, ya no te machacas por haberlo
emprendido, porque sabes que así no haces más que empeorar la situación.
Ahora puedes empezar a usar la información que has obtenido gracias a los
pasos que has dado para volver al camino que siempre quisiste seguir. Y, lo que
es más importante, para llegar a donde quieres llegar.
«Cuando una puerta se cierra, otra se abre; sin embargo, en ocasiones
miramos durante tanto tiempo y con tanto pesar la puerta cerrada, que no vemos
la que se acaba de abrir.»
ALEXANDER GRAHAM BELL
Me gustaría ilustrarlo con un gráfico, para expresarlo de la manera más
clara posible.
Cuando sientas que tu vida va cuesta abajo, es muy posible que esté sucediendo
justo lo contrario. Has llegado a un estado avanzado en el que te das cuenta de
que debes cambiar si quieres crecer. Se suele llamar fondo del pozo al punto de
toma de conciencia, pero yo evito usar esa metáfora, porque creo que es falsa.
Creo que si llegas a ese punto, es porque ya has empezado a subir: si no llegaras,
no podrías tomar las decisiones cruciales que cambiarán tu vida para siempre. Es
como si hubieras evitado caer más hondo en la confusión y en el miedo. Con
frecuencia, obtenemos la información más valiosa en los momentos de más
desesperación o turbación. Imagino que es porque una fuerza superior nos dice
que tenemos que despertar. Los puntos de toma de conciencia te obligan a
reconsiderar todos los pasos que has dado hasta ahora. Y si aprendes de la
experiencia, sopesarás cuidadosamente los pasos que tomes en el futuro.
¿Por qué tantas personas encuentran el verdadero sentido de su vida en los momentos en que
todo parece más confuso? Personalmente creo que es porque cuando todos los caminos están
bloqueados, solo hay un camino: ¡al otro lado!
3
LA CERTIDUMBRE DE LA GRATITUD
«Había una vez un hombre que se quejaba de que solo tenía un par de
zapatos. Hasta que conoció a otro que solo tenía una pierna.»
MI ABUELO
¡NO TE QUEJES, DA LAS GRACIAS!
Un día, en el ascensor de un hotel de París, me enfrenté a una pregunta que me
exigió una respuesta inmediata. Estaba sonriendo de oreja a oreja mientras
pensaba acerca de la vida: me encantaba estar en París, pero lo más importante
era que había descubierto mi poder como ser humano. Estaba teniendo un
momento de gratitud tan abrumador que se me olvidó que no estaba solo en el
ascensor. Me acompañaba una mujer de unos treinta y tantos años muy elegante.
Me miró y me preguntó: «¿Por qué está tan contento?», como si fuera algo raro.
Y supongo que, efectivamente, lo era. Le dije sin titubear lo primero que me
vino a la mente: «Porque estoy vivo». Me miró como si fuera un extraterrestre y,
cuando las puertas del ascensor se abrieron, salió a toda prisa y muy molesta. Me
pregunté cómo le iría el resto del día, o de su vida, si mantenía semejante actitud.
Me dio pena, porque dudaba que fuera consciente del poder que tenía para
cambiar el resentimiento que sentía hacia la vida, y me pregunté si sabría cuánto
daño le estaba haciendo esa actitud. No sabía nada más acerca de su vida, pero
me pareció muy triste, sobre todo porque me recordó a mí mismo en una época
en la que me sentía como ella...
Hubo un momento en mi viaje al que llamaremos punto de no retorno y en
el que me sentí vacío. Hacía mucho tiempo que no me sentía así y debo admitir
que me asusté. En esa época ya me dedicaba a mostrar a los demás cómo
alcanzar la plenitud y hacer cambios reales y positivos y, sin embargo, allí me
encontraba de nuevo: en estado de confusión. Supongo que se me olvidó que
seguía siendo humano. Me di cuenta de que había dejado un gran vacío en mi
rutina diaria. Estaba tan inmerso en la escritura del libro, en los programas de
coaching, en el diseño de programas verbales y ayudando a otros, que se me
olvidó detenerme y entrar en un verdadero estado de gratitud. Cualquiera
hubiera podido ver lo que fallaba en mi día a día, pero a mí se me pasó
completamente por alto. Incluso sentí miedo antes de decidirme a hablar con
alguien del tema; pensaba que no iba a ser capaz de expresarlo bien, que estaba
perdiendo el don de escribir, y todo estaba distorsionado. Entonces decidí que no
pasaría ni un día sin leer mi lista de agradecimientos, que fue la primera página
que escribí en mi viaje. Aquel día, había cogido una hoja de papel y, sin dejar de
llorar, había empezado a escribir todo por lo que estaba agradecido en esta vida.
Nunca he vuelto a escribirla, sigo leyendo esa misma hoja a diario. Me cambió la
vida, e incluso ahora es lo único que me permite entrar en un estado desde el que
puedo apreciar la grandeza de la vida. Es mi inspiración.
Fue otra lección aprendida y siempre transmito a los demás la gran
importancia que tiene. Ya enseñaba a sentir gratitud y a escribir listas, pero ese
incidente me ayudó a tomar conciencia del inmenso impacto que ejerce en
nuestras vidas. Agradecer es absolutamente crucial para nuestra felicidad,
independientemente de lo avanzados que creamos estar.
Sea cual sea tu situación, activar de manera consciente una profunda
sensación de gratitud mejorará tu calidad de vida. Nos centramos tanto en las
cosas que deseamos, en las experiencias que hemos tenido, en el ajetreo del
trabajo, en criar a los hijos o en recomponer nuestra situación económica que nos
olvidamos de agradecer lo que ya tenemos. ¿Cómo podemos llegar a ser felices
si no estamos satisfechos con quienes somos y si no valoramos lo único que es
real, el momento presente? Quiero decir, aunque ganemos un millón de dólares,
si lo que queremos es otro y otro y otro, seguiremos permanentemente en ese
punto de vacío y de insatisfacción. Esto puede aplicarse a todos los ámbitos de la
vida. Si no nos detenemos unos instantes para apreciar de verdad lo más
importante, nunca seremos felices. No es que aspirar a más esté mal, somos
humanos, sino que no debemos olvidar jamás el sentimiento que más nos llena:
la gratitud. Cuando me di cuenta de que la había dejado de lado, se me ocurrió
una frase que ahora repito cada mañana: Un sabio no se lamenta por lo que no
tiene. Agradece constantemente lo que tiene mientras persigue activamente
lo que quiere.
Sucede lo mismo con todo lo demás. Si no lo usamos, lo perdemos. El
problema es que nunca nos recordamos que debemos amar la vida, así que
olvidamos hacerlo. En lugar de eso, practicamos constantemente cómo
detestarla, convirtiéndonos en unos verdaderos expertos en ello.
El tiempo es nuestro bien más valioso. Si no lo usas con sabiduría, lo estás desperdiciando con
ignorancia.
La gratitud es lo único que puede lograr que nos sintamos realizados: es
necesario que reconozcamos la belleza de lo que tenemos y de quiénes somos en
realidad. Cuando pregunto a otros qué creen que es lo más importante en la vida,
suelo obtener siempre respuestas similares. La familia, los amigos, la fe e
incluso estar vivo suelen copar los primeros puestos de la lista. ¿Estás de
acuerdo? Las cosas más importantes de la vida merecen ser recordadas
constantemente.
Entonces, ¿por qué no lo hacemos? Lo cierto es que, a no ser que hagamos
a diario un esfuerzo consciente para apreciar todas estas cosas, seguiremos
avanzando a tientas en la oscuridad, en busca de una felicidad que siempre ha
estado con nosotros. No apreciar lo que uno tiene es una de las principales
causas de infelicidad que he detectado. Te insto a que te plantees la pregunta
siguiente y a que la respondas con sinceridad...
¿QUÉ ES LO MÁS IMPORTANTE PARA TI EN LA VIDA?
Escribe una lista. Todo lo que aparezca en ella es una prioridad, así que trátalo
como a tal, e incluye la lectura de la lista en tu rutina diaria. Más adelante, te
explicaré cómo confeccionar la lista.
«Cuando expresamos gratitud, nunca debemos olvidar que lo más importante
no es pronunciar las palabras, sino vivir de acuerdo con ellas.»
JOHN FITZGERALD KENNEDY
La gratitud es el único sentimiento que puede derribar el ego. ¿Cuántas
veces has querido decirle a alguien a quien quieres de verdad lo mucho que
valoras todo lo que ha hecho por ti? Estoy seguro de que has querido demostrar
tu gratitud muchas más veces de lo que lo has hecho. Y esto pasa porque el ego
se interpone en tu camino. Una vez un hombre quiso provocarme y me dijo que
él no tenía ego. Le contesté que lo que acababa de decir demostraba justo lo
contrario. Todos tenemos ego, si no lo tuviéramos, no seríamos humanos. Con
frecuencia, desearíamos saber cómo expresar el amor que sentimos sin sentirnos
avergonzados de ello. La gratitud nos enseña a hacerlo, lo que significa que lo
podemos recibir de vuelta. El sentimiento, invisible a nuestros ojos, es euforia.
¡Sentimos! Y sentir es poder.
Esta sencilla cualidad de la vida es también crucial para lograr el éxito,
porque permite que usemos el tiempo con eficiencia y que agradezcamos cada
paso que damos. Agradecemos el tiempo que tenemos ahora, por lo que no nos
limitamos a esperar ni posponemos lo que tenemos que hacer. Asumimos plena
responsabilidad por nuestras acciones en el presente, lo que nos permite entender
de verdad que las decisiones que tomamos son una oportunidad para crecer. Y,
aún más importante, empezamos a valorarnos por quiénes somos en realidad y
construimos la fe y el respeto interiores que necesitamos para ir en busca de lo
que queremos. Nos alinea con nuestro amigo el miedo y nos ayuda a trabajar con
un rendimiento máximo y una mente abierta. Nos ayuda a disfrutar
verdaderamente del proceso del éxito, porque adoptamos una actitud de «Nada
que perder, todo que ganar». Y el valor no tarda en hacer su aparición.
La mayoría de las personas se encuentran con barreras que les impiden
descubrir el inmenso poder que albergan en su interior. La gratitud contribuye a
derribar esos muros psicológicos y emocionales. Te permite ser más vital,
afectuoso y feliz, cualidades todas indispensables para una vida de éxito. Si
empiezas a amar la vida, la aceptas por lo bella y lo misteriosa que es y eso
genera una energía capacitadora. La gratitud es la clave para dejar que tu
alma tome las riendas de tu vida. Puedes marcar una gran diferencia con solo
añadir este sencillo ritual. El éxito sin gratitud no es éxito.
«La gratitud es maravillosa: permite que lo que es excelente en los demás sea
nuestro también.»
VOLTAIRE
ESTADO DE GRATITUD (EDG)
«Levantarse todas las mañanas decidido a ser feliz [...] supone imponer
nuestras condiciones a los acontecimientos del día. Condicionemos a las
circunstancias en lugar de dejar que sean las circunstancias las que nos
condicionen a nosotros.»
RALPH WALDO TRINE
No puedes llegar a imaginar el cambio que implica leer cada mañana una lista de
las cosas por las que estás agradecido. La mayoría de las personas se despiertan
quejándose y arrastrando los pies. Dos cafés después aún parecen agotadas. Yo
mismo solía estar de tan mal humor por las mañanas que, en ocasiones, incluso
me ponía a llorar.
Una vez me dijeron: «Me quejo continuamente porque mi vida es una
mierda tras otra». Contesté: «Si tu vida es una mierda tras otra, es porque te
quejas continuamente». Cuando nos quejamos, nos convertimos en víctimas.
Si somos víctimas, no obtenemos lo que queremos de la vida, sino más de lo
que no queremos.
La energía que generamos a partir de ese funesto inicio de jornada no puede
más que dar lugar a un día desdichado. Sé sincero: ¿cómo crees te irá el día?
¿Qué esperanza tienes de mejorarlo y qué incentivo tiene la vida para darte nada
si le faltas al respeto incluso antes de salir de la cama? Para que tu día resulte
satisfactorio, es imperativo que desplaces tu atención a lo mejor que tiene la
vida. Si lo haces durante unos días, renunciar a la práctica de la gratitud ya no
será una opción: los resultados serán demasiado buenos. También deberías
intentar mantener ese estado de ánimo durante el máximo tiempo posible, y una
semana después te darás cuenta de que ya forma parte de ti. Si valoras las cosas,
las personas que te rodean empezarán a adoptar esa misma actitud. Sin embargo,
para empezar, te pediré que reserves tiempo a primera hora de la mañana para
adoptar un «estado» y condicionarte a ti mismo.
Cuando valoras algo, no lo maltratas. Aprende a valorar todo lo que es la vida.
Una vez recibí un correo electrónico. Era de una mujer de otro país que
tenía tres hijos y que me explicaba que sufría depresión. Me asombra la afición
que tiene la gente a autodiagnosticarse. Van por ahí diciendo que están
deprimidos en cuanto algo no les sale bien. Por ejemplo, «Oh, estoy deprimida...
ya no queda ninguna chaqueta de las que me gustaban» o «Qué depresión, no he
podido salir con mis amigos este fin de semana». Etiquetan los contratiempos de
la vida como algo mucho peor de lo que son en realidad. ¿Cuántas personas
conoces que se medican para la ansiedad, la depresión o la angustia, pero siguen
teniendo las mismas dificultades? Se toman las pastillas un año tras otro sin que
les sirvan de nada; sorprendentemente, lo que me ha demostrado mi propia
experiencia es que en cuanto se dan cuenta de que pueden reacondicionar su
estado, son capaces de cambiarse a sí mismas.
Etiquetar nuestro estado emocional o mental nos impide ejercer un control
pleno sobre el mismo: si nos repetimos que estamos deprimidos, jamás
podremos tomar las riendas de nuestra vida. No quiero decir que no haya
personas que sufren enfermedades mentales, pero me gusta mantener la fe en
que muchos de nosotros podemos superar estados emocionales o mentales
complicados usando las herramientas adecuadas y no tomando una pastilla cada
vez que estemos tristes. Podemos encubrir los problemas con una pastilla, pero
es precisamente eso lo que hacen: encubrir. La curación verdadera exige acudir
al origen, y el origen está en nuestro interior. Se trata de curar, no de encubrir.
De todos modos, decidí ayudar a esta mujer por Skype. Cuando iniciamos
la videollamada, me encontré que estaba llorando y en plena crisis.
Inmediatamente, empecé a hacer los ruidos más raros que se me ocurrieron. Pasé
de una voz en falsete a una muy grave y luego volví a los agudos. Todo eso en
un lapso de diez segundos. Parecía un extraterrestre con síndrome de Tourette.
Ella dejó de llorar, empezó a reírse y exclamó: «¿Qué diantres estás haciendo?».
Le respondí: «Transformar tu estado de ánimo. Ahora ya podemos empezar».
¡Fue así de fácil!
Trabajé con ella el concepto de la lista de agradecimientos y tres semanas
después recibí otro correo suyo; me contaba que la última semana había sido la
mejor desde hacía dos años y medio. Más adelante me dijo que volvía a sentir
que era ella misma. La lista también ha sido muy efectiva para personas
preocupadas por la dirección que han de tomar en la vida, por pasar al siguiente
nivel, por sanar relaciones personales o, en realidad, por cualquier aspecto de la
vida. A la hora de elaborar tu lista es muy importante que sigas los pasos que
explico en el apartado siguiente. Así es como elaboré la mía y ha sido una
estrategia extraordinariamente efectiva para todos a los que se la he mostrado.
Este ejercicio es crucial.
Los buenos sentimientos dan lugar a una buena vida. Puedes generarlos
siempre que quieras, pero ¡reserva tiempo para brillar!
RESERVA TIEMPO PARA BRILLAR
Si quieres tener una vida extraordinaria,
debes estar enganchado a la vida.
Tu tiempo para brillar determinará la forma que adoptará tu destino. Tienes
que hacerlo por la mañana y, a ser posible, durante una hora. Si no tienes tiempo,
tengo la solución. ¡Levántate antes! El ritual de una hora consiste en adoptar un
EDG (estado de gratitud) y en crear imágenes mentales perfectas de cómo
quieres que sea tu vida (estado de certidumbre). Debes generar una actitud que
puedas mantener durante todo el día. Si no estás dispuesto a dedicar una hora a
mejorar drásticamente tu calidad de vida, intenta dedicar por lo menos la mitad;
o quince minutos, si no hay más remedio (aunque sé que puedes si realmente te
comprometes a ello). A continuación, encontrarás el ejemplo de mi ritual
personal para adoptar ese estado de gratitud. Luego, crearemos el tuyo.
EDG
Gracias por ser afectuoso; gracias por tus dones y por el poder que reina en mi
interior; gracias por ser respetuoso; gracias por tener sentido del humor; gracias
por ser amable.
entonces: gracias por las manos con que escribo; gracias por las piernas con
las que camino; gracias por este mundo maravilloso y por la energía que fluye
por él; y, sobre todo, gracias por seguir respirando y por tener la oportunidad de
vivir y de persistir una y otra vez, cuando son tantos los que se han ido antes que
yo.
Siempre tenemos que empezar por lo básico, porque es lo que nos llena de
verdad. Si una mujer se acercara a ti y os entregara diez mil dólares a ti y a otro
millón de personas, ¿harías el esfuerzo consciente de agradecérselo? ¿Acaso
anula la importancia del regalo el hecho de que se lo haya entregado a tanta
gente? Si has respondido que, efectivamente, darías las gracias por esos diez mil
dólares y tu brazo vale mucho más que eso, ¿por qué no das las gracias por
tenerlo? ¡No tiene sentido! Nos han entregado infinidad de dones que
deberíamos valorar sobre todo lo demás, pero los obviamos deliberadamente un
día tras otro. Mientras no demos a las cosas más importantes de la vida el valor
que tienen y sigamos dándolas por sentadas, jamás nos sentiremos realizados.
A continuación, doy las gracias por las cosas que están fuera de mí. Gracias
por la comida; gracias por tener un techo sobre mi cabeza y por la ropa. Gracias
por mi familia y mis amigos; gracias por las experiencias que he tenido, porque
me han ayudado a crecer y a aplicar un cambio duradero.
Doy personalmente las gracias a Dios por todas esas cosas y pronuncio cada
una con tanta intensidad como me es posible. Me emociono de verdad. Eso
significa que también uso el cuerpo. Si no quieres darle las gracias a Dios,
dáselas a algo más grande que tú mismo, porque algo te ha dado todos esos
dones y todas esas cualidades que albergas en tu interior y que son las que te
hacen grande.
Por último, doy las gracias por... te lo diré más adelante.
ESTADO DE CERTIDUMBRE (EDC)
Mientras me ducho, desayuno y me visto, visualizo mentalmente situaciones
perfectas. Me imagino feliz y teniendo un día productivo que me acerca a mis
objetivos. Mientras escucho música alegre en mi iPod, voy por casa visualizando
constantemente cómo quiero que me vaya el día. Hay veces en las que incluso
me pongo a bailar en la cocina cuando preparo el desayuno. ¡Sí, por la mañana!
Hago cualquier cosa que me ayude a disparar mi nivel de energía.
La música puede transformar instantáneamente nuestro estado emocional,
así que aprovéchala. Escucha música alegre o cualquier cosa que te anime. Las
personas tenemos un vínculo emocional muy fuerte con algunas canciones, así
que la música puede ayudarnos en casi cualquier momento. Y, sí, admito que
quizás esté algo loco por llevar a cabo todo ese ritual a primera hora de la
mañana, pero ¿a quién no han llamado loco cuando emprendía el camino hacia el
éxito? Todo es imposible hasta que alguien lo consigue, ¿o no?
También pienso en cómo ser la mejor persona posible, no solo con los
demás, sino también conmigo mismo. Puedes practicar esta forma de
condicionamiento mientras llevas a cabo tus actividades matutinas cotidianas.
Empezar con un estado de gratitud es indispensable si quieres una vida
fantástica, así que no te permitas excusas.
Un buen amigo, que tiene más de cien tiendas bajo el paraguas de su
franquicia, me dijo que todas las mañanas hacía la bicicleta en la cama. Después
se levantaba y empezaba a cantar por la casa, con lo que despertaba a sus hijos y
a su mujer, que no demostraban el mismo entusiasmo mientras él me lo
explicaba. Si crees que las personas de éxito arrastran los pies por la mañana, ya
puedes seguir soñando. Mientras los demás se toman tres cafés, dos bebidas
energéticas y se dirigen al trabajo como si fueran zombis, ellos ya están en pie y
preparados para cualquier cosa. Adoptar un estado de gratitud y un estado de
certidumbre al principio de la jornada es la manera más rápida de inspirarte y de
llevar una vida llena de energía.
Recapitulemos: para redactar tu lista de agradecimientos para el ritual
matutino has de seguir dos pasos.
Tarea
1. Interior. Tenemos que escribir todo lo que apreciamos de nosotros mismos. Los ojos con los que
estás leyendo estas líneas son un punto genial por el que empezar. Da las gracias también por
todas las cualidades que sabes que tienes, como el amor, la paciencia, la gratitud, el respeto,
la inteligencia, la confianza, el valor, la fe, etc.
2. Exterior. Enumera todas las cosas que son externas a ti, pero significativas e importantes en tu
vida. Pueden ser los miembros de tu familia, tu coche o tu casa. Sea lo que sea, te ayuda a
vivir tu vida, así que da las gracias por ello y no des nada por sentado. Da las gracias también
por lo que hay en la naturaleza y en el mundo, porque, por si aún no te has dado cuenta, sin
ella no estarías vivo. Bebes agua, respiras aire y comes fruta. Tranquilo, eso no significa que
tengas que convertirte en un «verde» o en un hippie; sencillamente, abre los ojos.
3. ________ ¿? ________. De momento da las gracias por los dos primeros puntos. Ya hablaremos
del tercero un poco más adelante.
Te aconsejo que escribas como mínimo cinco respuestas en cada apartado y, si te
quedas bloqueado, repasa mi lista personal para inspirarte. Puedes dar las gracias
por las mismas cosas en ambos apartados. Una vez que hayas escrito la lista en
ese orden, puedes empezar.
Empieza siempre diciendo «Gracias por estar vivo» y acaba repitiendo
«Ahora estoy vivo», con convicción absoluta, hasta que te sientas lleno de
energía. Esta tarea matutina te condiciona a cambiar tu estado mental en un
instante, algo indispensable si quieres vivir una vida extraordinaria. Para sentir
felicidad, debes aprender a activar tus emociones capacitadoras. Es importante
que sientas la importancia de lo que agradeces y de que lo aceptes plenamente.
Siente todas esas cualidades en tu interior, la casa que te cobija o el abrazo de un
ser querido. La APE (atención plena a la emoción) desvela emociones ocultas
y satisfactorias, que son la clave de este ejercicio.
No tardarás más de cinco o diez minutos en leer la lista, así que si dices que
no tienes tiempo para hacerlo, ¿estás siendo honesto contigo mismo? Puedes
seguir con el resto de tu tiempo para brillar mientras te prepararas. ¿Sigues sin
tener tiempo? ¡Mira menos la televisión!
Si eres constante en la práctica de este ejercicio y lo transformas en un
ritual antes de empezar la jornada, tu vida mejorará radicalmente. Piensa en lo
diferente que es empezar el día así o levantándote odiando al mundo por tener
que salir de la cama. Exigir un estado de plenitud también te permite
demostrarte que puedes elegir lo que sientes. Reservar este tiempo para brillar
condicionará a tu sistema nervioso a experimentar plenitud con regularidad.
Ahora tienes información suficiente para seguir solo durante los próximos
tres días y para practicar estas tareas. Forman parte del programa del libro, así
que si no lo haces, deberías pensar seriamente en prestarle el libro a alguien.
Todos tenemos las llaves que dan acceso a una vida mejor, pero hay quien se
niega a abrir las puertas. Sé que si estás leyendo este libro es porque quieres
cambiar tu vida de verdad, así que date esa oportunidad. Las personas que tienen
éxito de verdad hacen cosas que los demás consideran absurdas, pero es
precisamente eso lo que las hace distintas. Escribe tu lista de agradecimientos en
el orden que te he dicho, léela por la mañana durante los tres próximos días y
esfuérzate en mantener ese estado de ánimo durante toda la jornada. Se trata de
descubrir el equilibrio entre la plenitud y la motivación para el éxito. Recuerda
que el cambio empieza por ti. Una vez que haya empezado, todo lo demás
empezará a cambiar también. Esos tres días antes de seguir leyendo son
obligatorios.
Y si de verdad quieres empezar el día a tope, escribe esto en un papel
grande o en algún sitio donde puedas verlo fácilmente por la mañana...
Haga lo que haga hoy, me comprometo a hacerlo con amor y felicidad.
Por difícil que pueda resultar, no permitiré que nada enturbie mis
emociones y lo superaré.
Solo los aquellos que pasan a la acción logran los resultados con los que sueñan los demás.
Espera, vuelve atrás. No puedes seguir leyendo hasta que hayas
completado esta tarea. He diseñado las tareas del libro para entrenar tu mente
poco a poco y para que puedas integrar gradualmente el proceso que han seguido
todos los que han logrado la plenitud en sus vidas. Interrumpir la lectura ahora
también es una manera fantástica de poner a prueba la paciencia, una cualidad
indispensable para lograr lo que te propongas. Pon esto en práctica o no
aprenderás nada. Da las gracias a diario y crea ese tiempo para brillar.
4
CREA AQUELLO EN LO QUE CREES
El conjunto de creencias sociales que se acaban convirtiendo en
creencias personales oculta el mapa que nos ha de llevar a la
grandeza y a nuestra verdadera vocación en la vida. Esas creencias
son el miedo, la inseguridad, el odio y toda una serie de
limitaciones que nos impiden descubrir lo que nos apasiona de
verdad. ¡Rasga el papel y descubrirás un regalo!
¿QUÉ SON LAS CREENCIAS?
Hace un tiempo, leí la historia de dos hermanos que habían crecido con un padre
alcohólico y maltratador. Años después, uno de los hermanos tenía una familia
encantadora, mucho dinero y disfrutaba de la vida. El otro era alcohólico y
estaba en la cárcel.
Un investigador universitario conoció la historia y decidió entrevistarlos a
ambos. Los puso en salas distintas y les formuló la misma pregunta: «Con un
padre maltratador y alcohólico, ¿por qué crees que has salido así?».
Sorprendentemente, ambos respondieron lo mismo: «Con un padre así, ¿de qué
otra manera podía salir?». Ambos compartían la misma biografía, pero habían
construido creencias distintas acerca de sus experiencias. Un hermano las
entendió como una oportunidad para inspirarse y pasar a la acción. El otro se
veía a sí mismo como a una víctima y pagó el precio.
Pase lo que pase, siempre somos nosotros quienes decidimos qué
significado atribuimos a lo sucedido. Las creencias actuales con las que
decidimos vivir crean o influyen en todas las experiencias que tenemos.
Independientemente de la faceta de la vida de que se trate, pueden constituir la
base del cambio o el motivo por el que nos estancamos. ¿Qué son las creencias?
Normalmente, no son más que las opiniones que nos han dado los demás, una
percepción elegida y construida a partir de la experiencia y los pensamientos que
nos han repetido o que nos hemos repetido nosotros mismos.
Oímos cosas en la radio, las vemos en la televisión y aprendemos a través
de la familia y de los amigos. ¿Alguna vez nos sentamos a pensar de dónde viene
toda esa información? Casi siempre se trata de la opinión de una persona, y hay
muchas. Para llegar a la verdad es crucial que indaguemos en nuestras creencias.
Un amigo mío es un ejemplo fantástico de cómo las creencias y las opiniones de
los demás pueden afectarnos hasta el punto de convertirse en creencias
personales. Él es un magnífico poeta, pero solo en privado, no suele compartir
sus obras. He tenido la oportunidad de leer algunos de sus poemas y me han
dejado impresionado. Un día, se los enseñó a un compañero de trabajo, que se
burló tanto de los poemas como de la posibilidad de que pudiera dedicarse a eso.
Mi amigo me explicó que fue incapaz de escribir nada durante un año. La
opinión de esa persona había calado tan hondo en él que se quedaba en blanco
cada vez que intentaba escribir. Empezó a creer que sus poemas no valían nada y
que jamás se podría dedicar a ello profesionalmente.
Hablé con él durante un buen rato y ahondamos en la cuestión hasta que, al
fin, se dio cuenta de que podía escribir. Lo había hecho en el pasado, así que no
había ningún motivo razonable para que no pudiera volver a hacerlo. Todo lo
que teníamos que hacer era analizar en profundidad por qué tenía dificultades
para ello y dirigir toda su energía a cómo volver a empezar.
Comenzó por escribir un único párrafo, para demostrarse a sí mismo que
podía hacerlo. Si la motivación dependiera de las críticas, nadie tendría éxito.
Hay críticos de dos clases. Unos son cobardes que alcanzan la gloria atacando lo que ellos
jamás han tenido el valor de hacer. Otros son valientes que se atreven a decirte que los
cobardes jamás tienen éxito. Aprende a utilizarlos a ambos.
¿Con qué frecuencia dejamos que nuestras creencias limitantes nos impidan
pasar a la acción? Lo que resulta aún más curioso es que dejamos que las
creencias limitantes de los demás nos detengan también. Asociamos sensaciones
de placer o de dolor a cada una de las creencias que mantenemos y eso es lo que
acaba moldeando nuestro destino. Las acciones que emprendemos a diario en
relación con la vida son también resultado de nuestras creencias. A continuación
encontrarás algunas creencias limitantes habituales que yo mismo tenía:
No puedo ser tan grande como todas esas personas de éxito.
No puedo cambiar.
Todas las mujeres/todos los hombres son iguales.
La vida es un asco.
Todos son unos maleducados.
Tengo muy mala suerte.
Nadie me querrá jamás.
Es demasiado tarde.
Soy demasiado joven/mayor.
Soy un inútil.
Y la lista sigue y sigue.
Estoy seguro de que todos hemos estado convencidos de algo que luego ha
resultado distar mucho de la realidad. ¿Alguna vez has sido testigo de abuso
verbal?
Quizás tengamos un amigo o un compañero de trabajo que critica a otra
persona por alguna experiencia que ha tenido con él o con ella. A veces, nos
quedamos con esa idea y hacemos nuestra la creencia de que esa otra persona es
mala. Nos unimos a la fiesta de abuso verbal y creamos escenarios mentales que
ni siquiera son reales. Decimos cosas como «Espera, que como se le ocurra
hacerme lo mismo a mí se va a enterar de lo que vale un peine». Es una situación
absolutamente ridícula. ¿Cuántas veces has conocido luego a la persona en
cuestión y ha resultado ser encantadora? De repente, te parece fantástica. Incluso
pasas a defenderla de las cosas que antes dabas por ciertas. Podemos
convencernos de cualquier cosa. No lo digo por decir, hay estudios que lo
confirman. Estas creencias se convierten en lo que conocemos como nuestra
realidad.
CONSTRUIR CREENCIAS
Se ha descubierto que una creencia no es más que una idea o una percepción
elegida que se repite. Creamos una idea específica sobre lo que creemos que
significa una experiencia concreta (por ejemplo, después de una ruptura amorosa
construimos la creencia de que no somos dignos de ser amados). Entonces,
actuamos en consecuencia mental, verbal y físicamente. Nos ceñimos a una
percepción y la repetimos una y otra vez, hasta que construimos creencias de
acuerdo con ella. El vocabulario y el lenguaje corporal se alinean con el sistema
de creencias que hemos construido. Imagina a alguien cuya pareja le falta al
respeto habitualmente. Cuando esa persona explica lo que le sucede, usa un
lenguaje negativo, frunce el ceño y menea la cabeza, disgustada. Su confianza en
las relaciones de pareja ha quedado empañada y la próxima vez que vea a una
pareja feliz y haciéndose arrumacos en el parque seguirá exactamente el mismo
patrón. La realidad es que se trata de una pareja enamorada, pero para esa
persona representa algo doloroso.
Quizás pienses que no podemos construir creencias de forma consciente o
deliberada. Es mentira. Seguro que a lo largo de tu vida te has encontrado cosas
que pensabas que no podías hacer, pero que, cuando les has dedicado toda tu
atención y tus recursos, has superado con creces. Quizás pensabas que jamás
podrías correr una distancia concreta, dejar a esa persona, tener pareja, ganar
tanto dinero, superar ese miedo o dejar una costumbre. Al final, conseguiste el
impulso emocional suficiente para construir toda una serie de creencias nuevas.
Cuando creíste que podías, lo hiciste con convicción.
Todas las creencias que ahora moldean tu vida son obra tuya. Esto significa
que puedes construir otras nuevas que cambien tu vida para siempre. Lo curioso
es que no hace falta esperar mucho tiempo y, si quieres acelerar el proceso, has
de ser decidido y vehemente con tus nuevas creencias. Por ejemplo, cuando
dices «No puedo» o «Es imposible», tienes que aportar inmediatamente una
alternativa física y verbal. Has de impulsar tu estado de ánimo y exigirte a ti
mismo y con todas tus fuerzas asumir el control. Repite durante todo el día: «Sí
que puedo, sí que puedo, sí que puedo» y «No hay nada imposible, no hay nada
imposible».
Cuando practicaba taekwondo, nos hacían gritar cuando lanzábamos un
puñetazo o una patada potente, para darle la máxima intensidad. Alzar la voz
cuando instauras creencias nuevas coloca a todo tu ser en un estado diferente. He
construido de forma deliberada todas y cada una de las creencias que mantengo
ahora acerca de mi vida y del éxito. No son el resultado de una experiencia
concreta ni tampoco se afianzaron por arte de magia. Sabía que tenía que
construirlas deliberadamente si quería tomar las riendas de mi vida.
Repetía con tanta fuerza emocional las cosas nuevas en las que quería creer
que mi yo anterior no tuvo más opción que rendirse. Cuanto más lo repitas,
más lo creerás.
Es muy importante que entendamos que somos nosotros quienes
construimos aquello en lo que decidimos creer. También es esencial que cuando
lo hagamos alineemos nuestras acciones mentales, verbales y físicas. La manera
más contundente de construir una creencia es ser consciente de lo que hacemos
cuando lo estamos haciendo. Si demuestras paciencia en un atasco, no lo
ignores. Toma conciencia de que estás siendo paciente en ese momento y
siéntete orgulloso de ello. Aplica esto a todas las facetas de tu vida, porque es
una herramienta extraordinariamente potente que determinará en quién vas a
convertirte.
El refuerzo es la clave principal para construir y reforzar las creencias.
Todas las personas de éxito saben que son el paso previo a crear cualquier
cosa en la vida.
Tarea
Responde a la pregunta siguiente con tantas creencias capacitadoras como se te ocurran.
¿Qué tendría que creer para lograr lo que quiero? Ejemplo: quiero estar sano y en forma.
CREENCIAS NUEVAS: tendría que creer que jamás conseguiré lo que quiero en la vida a no ser
que me comprometa a vivir de forma saludable. Tendría que creer que jamás llegaré a ser la persona
que sueño ser. Tendría que creer que la salud es lo más importante en mi vida. Si no respeto mi
cuerpo, jamás respetaré mi vida.
Sé creativo, porque eres tú quien elige tus creencias, y son estas las que escribirán tu
experiencia.
Una vez que hayas anotado todas las creencias que se te ocurran, usa el refuerzo tanto como
sea posible. Repítelas durante todo el día y ante las experiencias que vayas viviendo. Ahoga las
creencias limitantes anteriores y verás que, al cabo de un tiempo, se debilitan al tiempo que las
nuevas se van haciendo más fuertes. Crees lo que piensas. Creas lo que crees.
EL SISTEMA DE CREENCIAS ABSOLUTO (SCA)
Si queremos tener éxito a un nivel que muchos creerían imposible, también
tenemos que construir lo que yo llamo un SCA (sistema de creencias absoluto).
¿Existe algo creado por el hombre que no se hubiera considerado imposible
antes? Si miras a tu alrededor, verás que la mayoría calificaron de imposibles
prácticamente todas y cada una de las creaciones humanas. ¿Quién habría
pensado nunca que podríamos hablar con alguien al otro lado del mundo con un
aparato que nos cabe en la mano? El ingeniero autodidacta Percy Spencer
inventó el microondas. ¿Te lo imaginas intentando explicarle a la gente de hace
cien años que pronto se podría cocinar sin fuego? Hemos ido a la Luna, vemos a
personas que están a miles de kilómetros como si estuvieran frente a nosotros y
podemos mirar la cartelera en el móvil gracias al wifi. Internet con cable ya me
dejó asombrado, pero cuando la ofrecieron sin cable... Mira a tu alrededor y
entenderás que todo tuvo que empezar con una imagen mental en la cabeza de
alguien. ¿Te imaginas lo fascinante, asombroso y misterioso que es ver algo en
tu mente y luego crearlo y verlo ante ti? ¿Cómo es eso posible? Podríamos
explicarlo diciendo que empezó como una visión seguida de un sistema de
creencias construido de acuerdo con ella. Esas creencias permitieron que la
visión se convirtiera en una realidad en la mente, lo que a su vez permitió tomar
las acciones adecuadas para hacerla una realidad material. Explicar
detalladamente todo este fenómeno es imposible. Es uno de los misterios de la
vida. Sin embargo, que no lo entendamos del todo no significa que no sea uno de
nuestros dones y que no podamos ponerlo en práctica cada día.
A continuación encontrarás una estrategia sencilla que quizás te resulte
útil...
cierra los ojos y visualízate sosteniendo frente a ti un papel con tu
nombre escrito en él. Mantén la imagen durante diez segundos. Mira las
letras y siente el papel. Es una imagen mental, así que asegúrate de que no
haces nada físicamente.
2. ACCIÓN: ¿has visto el papel con tu nombre? Ahora, ve a buscar papel y lápiz y
escribe tu nombre.
3. CREACIÓN: sostén el papel a la altura de los ojos. Es real, tócalo. ¿Te das cuenta
de que acabas de crearlo? ¿Dónde estaba antes de que pudieras tocarlo? No
era más que un producto de tu imaginación, ¿verdad? Acabas de hacer
realidad algo que hace tan solo unos instantes existía únicamente en tu
mente. Has visto el futuro, has pasado a la acción y lo has creado.
1. CONCEPTO:
Intenta asimilar durante unos instantes la magnitud del impacto que esta
capacidad puede tener en tu vida.
Quiero que recuerdes algún momento en que realmente sintieras algo, lo
visualizaras y entonces sucediera. Quizás fue un coche nuevo, un vestido o unas
vacaciones. Tuve una coachee que no acaba de entender lo potente que puede
llegar a ser la visualización. Un día fui a verla a su casa y vi un BMW
descapotable negro aparcado delante. En cuanto me abrió la puerta, me lo
enseñó. Nos sentamos y le pregunté que desde cuándo había querido tener ese
coche. Me respondió que desde hacía más de un año y, entonces, le pregunté
cuántas veces había soñado despierta con que lo conducía, melena al viento,
radio encendida y una amiga de copiloto. También le pregunté cuántas veces
había buscado fotos del coche en internet y había experimentado la misma
emoción que si lo tuviera.
Estalló en carcajadas y me dijo que tenía toda la razón, que el coche casi se
había convertido en una obsesión. Me explicó que había llegado a quererlo tanto
que cuando se le pasaba por la cabeza que, quizás, nunca lo tendría, bloqueaba el
pensamiento y se repetía que sí que lo conseguiría. Entonces hice que se diera
cuenta del poder absoluto de que disponía y con el que había hecho realidad algo
que antes solo había existido en su mente. Hizo falta el ejemplo del BMW para
que esta joven lo entendiera por fin. Le expliqué que tenía la capacidad de hacer
lo mismo con cada aspecto de su vida y, desde entonces, lo ha hecho.
Practica esta estrategia con cualquier cosa que quieras y te darás cuenta de
que has estado creando durante toda tu vida. La gente me pregunta cómo pueden
crear cosas en su vida como hacen los demás. Les respondo que lo han hecho
siempre, pero que la diferencia está en que no han sido conscientes de ello. Si
quieres crear algo grande, lo más probable es que debas emprender más
acciones. Volviendo al ejemplo del papel, si no tenías un papel en la mesa,
habrás tenido que levantarte para ir a buscarlo. Todo tiene sus dificultades, pero
si te comprometes a hacer realidad tu visión, encontrarás el modo de superar o
rodear los obstáculos. Este mundo es un lugar de posibilidades infinitas y
cuando reconozcas que siempre has tenido el poder de crear, te darás cuenta por
fin de que todo es posible si crees que lo es. Puedes realizar cualquier cosa que
desees. Lo único que te lo impide... eres tú.
Si piensas en algo, imaginas cuál podría ser el resultado final y confías en
que funcione, lo hará. La mayoría de las personas se disuaden a sí mismas o se
convencen de que no va a salir bien. Normalmente, ocurre como consecuencia
de las opiniones de los demás o porque dejan escapar la idea antes de reforzarla.
Las personas con éxito se convencen a sí mismas de que pueden hacer realidad
la idea y se dan múltiples razones de por qué funcionará. Se centran en cómo
hacerlo y se lo repiten tantas veces y con tanta convicción que se convierte en
una creencia que ocupa sus vidas. No acuden a otros para que validen su
creencia. Saben que, si ellos lo creen, los demás los seguirán.
Si pensamos en comprar un coche nuevo, es muy recomendable que cuente
con un sistema antibloqueo de frenos (ABS), porque el ABS impide que las
ruedas se bloqueen o dejen de girar mientras frenamos. También nos permite
dirigir el coche hacia donde queremos en un frenado de emergencia. El SCA es
como un sistema antibloqueo para la vida. Impide que nos quedemos sentados y
en las nubes todo el día, y hace que las ruedas empiecen a girar y actuemos. Lo
entendemos todo como una posibilidad realista y, así, encauzamos nuestra vida
en la dirección que queremos. Sin embargo, hay algunas creencias que nos
impiden construir el SCA.
CREENCIAS EN CONFLICTO
¿Por qué a veces sabemos exactamente lo que queremos, e incluso tenemos un
plan, pero por algún motivo no emprendemos las acciones necesarias para
conseguirlo? He perdido la cuenta de las veces que me han dicho: «No sé por
qué no avanzo». Es como si cada vez que pensamos en una acción que nos
capacitaría o en algo que satisfaría nuestras necesidades, desplazásemos
automáticamente la atención a todo lo que debemos sacrificar para conseguirlo.
Apenas nos centramos en lo que ganaríamos, por lo que caemos en la trampa de
la procrastinación.
Si cuando persigues lo que quieres piensas en los sacrificios que tendrás
que hacer, te resultará mucho más difícil centrarte en el viaje.
Cuando piensas en lo que sacrificas, todo parece difícil.
Hazte un favor: céntrate en lo que vas a ganar.
Esta cuestión siempre lleva a otra: «¿realmente podemos decir que
perdemos cuando estamos persiguiendo lo que queremos?». Si mantienes la
atención centrada en los beneficios, verás que, en realidad, no sacrificas nada.
Sin embargo, casi siempre obviamos este aspecto del éxito y nos rendimos al
enfoque más débil. Lo hacemos porque, en ese momento, parece más fácil seguir
haciendo lo que hemos hecho siempre, aun sabiendo que obtendremos los
mismos resultados. ¿De verdad es más fácil dejar que pasen diez años y darse
cuenta de que no hemos conseguido lo que queríamos? No hay mejor momento
que ahora, así que veamos algunas de las creencias en conflicto:
Quiero tener pareja, pero entonces perderé mi libertad.
Quiero tener éxito, pero quiero dormir hasta la una del mediodía y no
esforzarme demasiado.
Quiero ponerme en forma, pero sé que tendré agujetas.
Quiero dedicarme a mi pasión, pero si empiezo a cobrar a la gente por ello,
pensarán que solo me importa el dinero.
Quiero hacer lo que me encanta, pero mis padres creerán que soy un inútil.
Si me hago rico, las personas que me rodean se sentirán inferiores y dejarán
de confiar en mí.
Quiero vender mis servicios, pero no quiero dar la impresión de que solo lo
hago por dinero.
Quiero pareja, pero no me gusta el compromiso.
Quiero estar sano, pero quiero seguir comiendo comida basura.
Quiero hacer muchos cambios en mi vida, pero quiero que mis amigos
sigan queriéndome.
Quiero ganar mucho dinero, pero parecerá que ya no soy una persona
espiritual o religiosa.
Quiero estar sano, pero quiero seguir fumando y bebiendo alcohol.
Quiero tener mi propia empresa, pero no quiero arriesgarme a la
humillación de que no vaya bien.
Quiero dejar de fumar, pero necesito liberar el estrés.
Quiero dejar el trabajo, fundar mi empresa y hacer lo que me gusta, pero la
gente pensará que soy un iluso y, además, será difícil.
Quiero acercarme a hablar con esa persona sin hogar, pero hay gente y me
da vergüenza.
Quiero fundar mi propia empresa, pero si no me sale bien a la primera, la
gente pensará que soy un fracasado.
Quiero solicitar un ascenso, pero me da miedo que me digan que no.
Estos son algunos de los conflictos internos más habituales con los que me
he encontrado. Es como si una cosa tirara de nosotros en una dirección mientras
otra nos arrastra en la dirección contraria. Con tanta confusión, ¿cómo podremos
conseguir jamás lo que queremos? A continuación te explicaré una estrategia
extremadamente efectiva para cuando te encuentres en una situación así.
En primer lugar, tienes que descubrir el conflicto e ir hasta el
fondo del mismo. Ten una idea muy clara de lo que quieres y toma
conciencia de qué creencias te están impidiendo conseguirlo. En la lista que
acabamos de ver podría haber varios ejemplos.
2. CUESTIONA. Ahora tienes que cuestionar lo que has averiguado. ¿Cuál de las
creencias es más importante para ti? ¿Cuál mejorará tu calidad de vida?
¿Cuál te ayudará a crear más energía y a actuar para lograr tu objetivo?
¿Cuál de las dos valoras más? ¿Crees que podrás ser feliz de verdad si
eliges la opción que no te realiza? ¿Cuál puede añadir más valor a tu vida?
¿Cómo será tu vida en el futuro si no te enfrentas a tu miedo? ¿Cómo te
hará sentir esa decisión contigo mismo? ¿Elegir la opción que te resta
capacidad puede afectar a las decisiones que tomes en el futuro? Piensa en
más preguntas...
3. ALINEA. A partir de estas preguntas, obtén las respuestas suficientes acerca de
cuál es la creencia que te capacitará. Alinéate con esa creencia y refuérzala.
Una vez que lo hayas hecho, saldrás disparado hacia tu objetivo: ya no
habrá nada que tire de ti en la dirección opuesta porque lo habrás anulado
con la intensidad de tus emociones.
1. IDENTIFICA.
Hemos visto cómo las creencias influyen en tu vida, pero es importante que
repasemos las evidencias científicas que sustentan estos métodos.
Si no disfrutas del proceso, lo que haces jamás podrá ser un éxito.
5
NEUROPLASTICIDAD
RECONECTAR EL CEREBRO
A medida que avances en tu viaje, te asombrará ver que atraes cosas que te
ayudan a dar sentido a los grandes cambios que estás haciendo. Cuando
explicaba los cambios por los que yo estaba pasando y ayudaba a otros a llevar a
cabo los suyos, solía decir que era como si estuviera reprogramando mi mente.
Recuerdo que un día se me reveló ese concepto. Tuve mucho trabajo
durante todo el día, así que no me detuve a reflexionar sobre él hasta el final de
la jornada. Justo acababa de entrar por la puerta de casa cuando mi hermano me
llamó para que viera un documental que estaban emitiendo por televisión. Me
dijo que creía que podía interesarme, y estaba en lo cierto. Se trataba de un
documental titulado El cerebro que se cambia a sí mismo, del doctor Norman
Doidge. Es un documental fantástico. En él Doidge viaja por todo el mundo a la
caza de neurocientíficos punteros para hablar del concepto de neuroplasticidad.
Para mi sorpresa, descubrí que el hecho de reconectar la mente no es una
metáfora, sino que se trata de un verdadero proceso físico: la ciencia ha
demostrado que reconectamos físicamente el cerebro.
Durante siglos se ha creído que el cerebro humano era incapaz de
experimentar grandes cambios. Las personas con problemas neurológicos,
lesiones cerebrales o ictus se calificaban de incurables. Investigaciones recientes,
todavía en curso, acerca del cerebro están cambiando radicalmente las
suposiciones sobre la recuperación neurológica.
Estamos aprendiendo a marchas forzadas que el cerebro humano tiene una
capacidad extraordinaria para transformarse y para curarse a sí mismo: para
reconectarse. Esto ha llevado a abandonar lo que hasta ahora era dogma. En
otras palabras, cada pensamiento que tienes provoca cambios físicos en tu
cerebro.
UN EXPERIMENTO NEUROCIENTÍFICO: LA RELACIÓN ENTRE EL CUERPO Y LA MENTE
El neurólogo Álvaro Pascual Leone, de la Facultad de Medicina de Harvard,
llevó a cabo un experimento extraordinario sobre esta cuestión. Lo único que se
pedía a los participantes era que aprendieran y practicaran un ejercicio de piano
que requería usar los cinco dedos de la mano.
Entonces, pidió a un primer grupo que al tocar intentaran mantener el
mismo tempo, en la medida de lo posible. Ensayaron durante dos horas diarias,
cinco días consecutivos. Después, los sujetos se sentaron para tocar y se pusieron
una especie de diadema que iba de oreja a oreja y que estaba conectada a un
cable que enviaba un impulso magnético súbito a la corteza motora del cerebro.
La técnica se llama estimulación magnética transcraneal (EMT) y ofrece
información acerca del funcionamiento de las neuronas. (Hay miles de millones
de neuronas en el cerebro humano y todas están diseñadas para transmitir
información al cuerpo.) Los investigadores concluyeron que, tras tan solo una
semana de ensayo, el cerebro de los sujetos se había transformado. La EMT
mostraba la proporción de corteza motora necesaria para que los dedos pudieran
ejecutar el ejercicio, y Pascual Leone descubrió que esta aumentaba y se
expandía sobre las áreas circundantes, como la hiedra que crece sobre una verja.
Esto coincidía con otros descubrimientos que apuntaban a que el uso continuado
de un área del cerebro aumenta la función de la misma y activa físicamente a
más neuronas. En consecuencia, esa área se refuerza.
Se pidió al segundo grupo de participantes que durante esos mismos cinco
días se limitaran a visualizar mentalmente cómo tocaban el piano. Aunque
no podían mover las manos durante el proceso, se les pidió que se concentraran
y ejecutar mentalmente ese mismo ejercicio de piano. Después de practicar
durante el mismo número de horas, se sometieron a una EMT. El resultado fue
asombroso: reflejaba un aumento de la misma zona cerebral, a pesar de que solo
habían visualizado la ejecución del ejercicio de piano. Las neuronas se habían
activado y se habían conectado igualmente para mejorar la capacidad de llevar a
cabo esa tarea. También en este segundo grupo se apreció el aumento de la
región cerebral que se usa para tocar físicamente el piano, a pesar de que los
sujetos ni siquiera habían tocado el teclado.
Pascual Leone afirmó: «La práctica mental dio lugar a una reorganización
similar». Es lo que yo había hecho para darle la vuelta a mi vida y,
sorprendentemente, hasta ese momento no tenía la menor idea de que había
estado transformando físicamente mi cerebro para tener éxito y mejorar mi
calidad de vida.
Esos fueron los resultados tras tan solo una semana de ensayos. Fue toda
una revelación para mí porque yo había estado diciendo a muchísima gente que
sus vidas cambiarían drásticamente en tan solo una semana si ponían en práctica
las tareas de este libro. Los resultados también demostraron que la atención
plena durante la visualización enriquece la creatividad y da fuerza a nuestra
pasión. Si esas conclusiones son válidas para otros movimientos físicos (y no
hay razón para que no lo sean), significa que agarrar un palo de golf, bailar,
pintar o interceptar un golpe de boxeo pueden llevar al dominio de la técnica.
Todo lo que haces o creas en la vida es resultado de tus pensamientos.
Si eres de esas personas que no creen que el cuerpo y la mente sean uno, es
obvio que jamás has tenido una fantasía sexual. Es más, nunca se te ha encogido
el estómago cuando algo te ha preocupado, jamás has dado un salto cuando te
han asustado ni has experimentado esa abrumadora sensación en el pecho
cuando has visto a la persona que amas.
EL CEREBRO ES ASOMBROSO
Durante una visita a Melbourne (Australia), el doctor Norman Doidge afirmó
que «como todas las actividades humanas se originan en el cerebro, todo cambio
en la comprensión del cerebro ejerce un impacto significativo sobre todo lo que
hacemos. Defino la neuroplasticidad como la propiedad que permite al cerebro
cambiar su propia estructura y funcionamiento. Y lo hace como respuesta a las
acciones que llevamos a cabo, a cómo sentimos y percibimos el mundo y, lo que
es más increíble, a lo que pensamos e imaginamos».
Luego Doidge pasó a explicar que estos hallazgos son la base para modelar
todas las facetas de la vida e influyen en qué llegamos a ser. Es un
descubrimiento, como mínimo, asombroso. Antes de contar con las evidencias
científicas, muchos filósofos ya nos habían dicho que la mente modela el
destino. Platón, Buda y muchos otros a lo largo de la historia han sugerido que
los pensamientos pueden, por sí mismos, reestructurar el cerebro.
Joe Dispenza también habla de la neuroplasticidad en su documental ¿¡Y tú
qué sabes!?:
El cerebro no conoce la diferencia entre lo que ve y lo que recuerda, porque
en ambos casos se disparan exactamente las mismas redes neuronales
específicas. El cerebro se compone de unas diminutas células nerviosas
llamadas neuronas que tienen unas ramificaciones que se extienden y se
conectan a otras neuronas, formando así una red neuronal. Cada punto de
conexión se integra en un pensamiento o en un recuerdo. El cerebro
construye todos sus conceptos mediante la memoria asociativa. Por
ejemplo, las ideas, los pensamientos y las emociones se construyen y luego
se conectan en una red neuronal, y es muy posible que haya una relación
entre ellos. El concepto del sentimiento amoroso, por ejemplo, se almacena
en la vasta red neuronal, pero construimos el concepto de amor a partir de
muchas otras ideas distintas.
Para algunas personas, el amor está relacionado con la decepción.
Cuando piensan en el amor, recuerdan el dolor, la pena, la ira e incluso la
cólera. La cólera puede estar relacionada con el dolor, que a su vez puede
estar asociado a una persona concreta que, entonces, se conecta de nuevo al
amor. ¿Quién va al volante cuando controlamos nuestras emociones o
respondemos a una de ellas?
Fisiológicamente, sabemos que las neuronas que disparan juntas se
conectan juntas. Si practicas algo una y otra vez, las neuronas forjarán una
relación a largo plazo. Si te enfadas a diario, sientes frustración a diario, si
sufres y justificas el victimismo a diario, reconectas y reintegras esa red
neuronal a diario. Entonces, esta forja una relación a largo plazo, llamada
identidad, con el resto de las neuronas. También sabemos que las neuronas
que dejan de disparar juntas ya no se conectan juntas. Pierden su
relación a largo plazo, porque cada vez que interrumpimos el pensamiento
que da lugar a una respuesta química, las neuronas que estaban conectadas
se separan progresivamente hasta disolver la conexión.
Cuando empezamos a interrumpir y a observar, no por estímulos o como
respuesta automática, sino observando los efectos que tiene, dejamos de ser
la persona emocional que reacciona automáticamente ante el entorno.
«Una vida de reacción es una vida de esclavitud intelectual y espiritual.
Debemos luchar por una vida activa, no reactiva.»
RITA MAE BROWN
Si repetimos constantemente los mismos pensamientos, reforzamos día a
día las redes neuronales. Es como si alguien tejiera hilos en tu mente. Cuando
repites un pensamiento, una palabra o una acción física, se añade otro hilo (otra
neurona), por lo que la red es cada vez más grande y ejerce un impacto mayor
sobre tu vida.
Las creencias que tenemos acerca del mundo exterior (éxito, relaciones,
situación económica, etc.) son tal como las hemos creado. ¿Y si rompemos la
pauta y las sustituimos por alternativas capacitadoras? Si alimentamos esos
pensamientos positivos, ¿se convertirán en creencias y luego en emociones que
nos impulsarán a actuar y a tomar decisiones distintas que moldearán nuestra
vida? Por supuesto que sí y eso es exactamente lo que vamos a hacer. No creas
que las tareas que vamos a completar son fantasías o ilusiones. Crearán nuevas
redes neuronales (NRN) de modo que las creencias limitantes perderán fuerza y
tú podrás acceder a tus verdaderas capacidades.
Durante una de las conferencias que di en 2010, un señor no acababa de
entender cómo funciona la teoría de memoria asociativa. No quería perder la
atención del resto de los asistentes, así que intenté avanzar en varias ocasiones.
Al final del seminario había un tiempo reservado para preguntar, pero este
hombre alzaba la mano una y otra vez. Sentí que tenía que recompensar su
persistencia, así que lo invité a subir al escenario. Le di el micrófono y me dijo:
«Dan, es que no acabo de entenderlo». Le hice preguntas sencillas, como
«¿Cómo te llamas? ¿Dónde vives? ¿Cómo describirías la temperatura? ¿De qué
color son las cebras? ¿Qué beben las vacas?».
Respondió con seguridad a todas las preguntas, incluida la última: «Leche».
Me detuve y le pregunté «¿Estás seguro de eso?» y respondió «¡Oh, no, claro,
beben agua!». La sala estalló en carcajadas y, entonces, pregunté si ellos
hubieran dicho algo distinto. La mayoría admitieron que no se reían del señor,
sino de sí mismos.
La memoria asociativa explica por qué respondió así. Si le hubiera pedido
que mencionara cualquier bebida, ¿qué probabilidad había de que dijera leche?
Seguramente estés de acuerdo conmigo en que una muy baja, teniendo en cuenta
la amplia variedad de bebidas que existen. Sin embargo, cuando incluí a las
vacas en la pregunta, su cerebro se centró en la bebida que ha asociado a las
vacas durante toda su vida. La leche y las vacas van juntas, ¿no? Aunque era una
respuesta incorrecta a la pregunta, para él tuvo sentido en ese momento. Nuestra
vida está repleta de asociaciones no deseadas que hemos repetido una y otra vez.
Pueden tener que ver con las relaciones, con el trabajo, con el uso del dinero o
con las excusas que ponemos. La única manera de romperlas es darse cuenta de
que solo son asociaciones y que no siempre son verdad.
6
ROMPER CON LA COSTUMBRE
Durante toda tu vida has recurrido a los conceptos de placer y de dolor para
tomar decisiones. Las experiencias de dolor y de placer son fundamentales para
los seres humanos. Constituyen la base del cambio y, por otro lado, explican por
qué repetimos las mismas experiencias. Las percepciones y el sistema de
creencias controlan qué asociamos al placer y al dolor. Tomamos decisiones
drásticas que cambian nuestra vida para siempre como resultado de
grandes cambios emocionales. Piensa en las grandes decisiones que hayas
tomado y que cambiaron el rumbo de tu vida. ¿Fueron resultado de una
explosión emocional? Es como agitar una lata de refresco y abrirla. La presión
hace que explote y obliga al líquido a salir disparado en una dirección
completamente distinta. Siempre has creado presión en tu interior. ¿Quién te
dice que no puedes volver a acumularla, pero esta vez con cosas que quieras
cambiar deliberadamente? Sabes que puedes, pero ¡a veces necesitas una buena
sacudida!
Podemos asociar placer o dolor a lo que queramos: todo depende de cómo
queramos mirarlo. Las personas acostumbran a hacer lo mismo una y otra vez
hasta que crean una red neuronal que tiene una fuerza similar a la de un poste
incrustado en hormigón. Para poder hacer un cambio inmediato en tu vida, ya se
trate de una costumbre, un miedo, una fobia o una percepción, tienes que mirar
el efecto que está teniendo en tu vida y las asociaciones de dolor y de placer que
le has asignado.
Puedes usar los pasos siguientes para descomponer e interrumpir todo lo
que consideres una (mala) costumbre, por ejemplo: desviar la mirada cuando te
hablan, fumar, comer demasiado o pensar negativamente acerca de alguien. Usé
esta estrategia para abandonar costumbres como fumar, no creer en mí mismo y,
lo más importante, consumir drogas. Me ayudó a superar miedos y otros hábitos
que me estaban limitando.
Te invito a que emprendas estos mismos pasos y a que cambies algo en tu
vida ahora mismo...
1. SABER LO QUE QUIERES
Por ejemplo, si lo que quieres es dejar de fumar, podrías decir algo así: quiero
estar sano y en forma; poder jugar en el parque con mis hijos o nietos; descubrir
mi fuerza; saber que lo puedo conseguir; asistir a la boda de mi hijo; tener éxito
de verdad; tomar las riendas de mi vida. Una vez que hayas escrito lo que
quieres de verdad, elige algo que sustituya inmediatamente a la costumbre que
quieres abandonar: ¿Qué haré en lugar de fumar? ¿Qué haré en lugar de comer?
¿Qué quiero hacer en lugar de darle vueltas a todo? Sea cual sea el hábito,
asegúrate de elegir una conducta alternativa con la que sustituirlo: «En lugar de
fumar, quiero comer más verdura».
2. SABER QUÉ TE LO IMPIDE
Es posible que hayas cometido el error de normalizar la situación:
te dices «mi relación de pareja no funciona», como si no tuvieras
nada que ver con la dinámica de la relación. Es una manera de tomar distancia,
para no sentirte tan mal a corto plazo. Es como si tú y tu experiencia fuerais dos
cosas completamente distintas y tú no tuvieras el menor control sobre ella: «Si la
relación no funciona, no puedo hacer nada al respecto, no es responsabilidad
mía».
NORMALIZAR:
Lo que debes hacer es:
«No lo estoy haciendo bien con mi pareja». Asumir la
responsabilidad: «Si hago algo mal, puedo hacerlo de otro modo».
Siguiendo con el ejemplo del tabaco, la respuesta a «¿qué te lo impide?»
podría ser: «mi decisión de matarme lentamente con tabaco» en lugar de «el
tabaco». Debemos asumir la responsabilidad de modo que veamos que podemos
cambiar a largo plazo. Si te dijera que te sentaras y escucharas mi voz
diciéndote: «Necesitas fumar ahora mismo, sentir la sensación de sacar el cigarro
del paquete y dar una calada», querrías fumar. Sin embargo, no hay ningún
cigarro a la vista; entonces, ¿quién te ha provocado las ganas de fumar, tu mente
o el cigarro? No puede haber sido el cigarro. Lo que te ha dado ganas de
fumar ha sido pensar en el cigarro, no el cigarro en sí mismo. Otra persona
DESNORMALIZAR:
vería ese mismo cigarro y sentiría náuseas, porque es así como piensa acerca de
él. Puedes aplicar esto a cualquier cosa. Todas las sensaciones y todos los deseos
se originan en la mente.
Una vez que hayas asumido la responsabilidad y hayas reconocido que todo
está en tu mente, podrás aplicar cambios duraderos. Sucedería lo mismo si te
dijera que cerraras los ojos y pensaras en algo que alguien te haya dicho alguna
vez y que te haya dolido mucho. Pasa unos instantes pensando en ello... ¿Cómo
te sentiste en ese momento? ¿Has sentido la misma frustración, la misma tristeza
o la misma ira que entonces? Esa persona no está aquí diciéndote lo que fuera,
¿verdad? Sin embargo, has experimentado la misma emoción gracias a la vasta
red neuronal que has creado en tu cerebro con tus pensamientos. Darte cuenta de
esto te permite ver que tienes opciones en lugar de pensar que estás atado a una
sola. Tus pensamientos, tu elección.
Acceder a tu mente
Ahora que eres consciente de lo que quieres y de qué te impide conseguirlo, ha
llegado el momento de realizar una tarea tan simple como potente. Nada
cambiará nunca a menos que accedas a tu subconsciente. Una manera fantástica
de conseguirlo es empezar a construir tu nueva red neuronal, ensayando
mentalmente la reacción que quieres tener cuando te enfrentes al hábito que
quieres abandonar.
Una conducta se convierte en costumbre mediante la repetición constante,
por lo que deberíamos empezar a romperla inmediatamente. Cierra los ojos y
visualiza con tanto realismo como puedas cómo quieres reaccionar cuando estés
a punto de recaer en una costumbre no deseada. Siente la emoción de verte en
esa situación y crea un escenario perfecto en el que reaccionas de manera
distinta. Esto te llevará a sentir emociones nuevas y potentes. Volviendo al
ejemplo del tabaco, podrías visualizarte queriendo un cigarro, pero diciendo:
«¡No!». Imagina exactamente cómo te sentirías y represéntalo mentalmente con
tanto realismo como puedas. ¿Te sentirías orgulloso, fuerte o con control sobre ti
mismo? ¿Cuál sería la reacción facial? ¿Sonreirías tras decir que no? Hazlo unas
veinticinco veces; no necesitarás más de cinco o diez minutos. Es una manera
fantástica de empezar, porque te permite ver y crear una nueva opción que es tan
real como la respuesta automática previa de rendirte. Para poder llegar al
punto que deseamos en nuestra vida, tenemos que representar cómo
actuaríamos si ya estuviéramos allí. Si quieres tener fuerza mental, tienes que
practicar ser mentalmente fuerte.
3. ASOCIACIÓN DE PRINCIPIOS Y VALORES
¿Cuáles son los principios que te guían? ¿Qué enseñas a los demás? ¿De qué
te enorgulleces? A estas alturas, ya te habrás dado cuenta de la enorme
importancia que le doy a ser honesto con uno mismo y a serlo de tantas maneras
como sea posible. Todos tenemos principios y valores concretos e intentamos
que sean nuestra guía diaria. Sin embargo, con frecuencia vamos en contra de
ellos debido a las costumbres que hemos instaurado en nuestras vidas. Cada vez
que lo hacemos, nos sentimos más débiles, porque derrumbamos nuestro estado
emocional. En ocasiones, esto pasa sencillamente porque evitamos razonar con
nosotros mismos. Nos negamos a ver la verdad, porque creemos que es tan
dolorosa que no podremos soportarla. Enfrentarnos a esos valores y estándares
básicos también nos permitirá acceder a una vida plena. Es el primer paso para
conseguirlo.
Recupera la lista de las cosas que deseas y estúdiala con detenimiento.
Parece que el motivo por el que has escrito todas esas cosas maravillosas es que
reflejan la persona que eres en realidad, no la que te has condicionado a ser. Las
preguntas son la herramienta más eficaz que podemos usar para cambiar una
mentalidad concreta y acabar inmediatamente con una pauta no deseada. Si en tu
lista has escrito que te gustaría acompañar a tu hija al altar algún día, pero fumar
te proporciona más placer, tienes que replantearte tus valores. Si lo has incluido
en la lista de cosas que quieres conseguir, es porque la quieres, ¿no? Pero cuando
quieres de verdad a alguien, ¿puedes ser egoísta? ¿Estás demostrando lo mucho
que la quieres o, quizás, haces todo lo contrario con las decisiones que tomas día
tras día? Si la quisieras de verdad, no harías lo que haces. Si has escrito que
quieres estar sano y en forma, es porque entiendes que, en el fondo, te respetas a
ti mismo. Si no fuera así, ahora no estarías leyendo este libro.
¿Alguien que se respeta y que insta a sus seres queridos a hacer lo mismo
falta al respeto a su vida comiendo en exceso? Ya ves por dónde voy... Estas son
las preguntas que debemos plantearnos y responder para poder iniciar el proceso
de cambio. Plantearte cuáles son tus creencias básicas y comparar lo que quieres
de la vida con las decisiones que estás tomando en la actualidad hará que sientas
una oleada de emociones. Si crees que, ahora mismo, tus principios no son muy
elevados, ¡arriba con ellos! La única manera de encontrar la fuerza para llegar a
nuevas cimas es elevar nuestros principios.
4. ROMPER EL PATRÓN: SUBE LA TEMPERATURA Y VUELVE A BAJARLA
¿Cómo me afecta esta costumbre mental, física, emocional, espiritual y
económicamente? Esta tarea te exige que profundices de verdad en tu interior.
¿Conoces la frase «si no aguantas el calor, sal de la cocina»? Pues ahora nos
vamos de cabeza al horno.
Cuando de pequeños tocamos por primera vez algo que estaba muy
caliente, sentimos un dolor tan intenso que supimos que no volveríamos a
tocarlo nunca más. Así que ahora tenemos que llegar al umbral máximo de
dolor. Este paso te exige que te sumerjas en un proceso de reflexión muy
profundo y te plantees preguntas incisivas. Básicamente, asociaremos un dolor
emocional extremo a no poner fin a tu hábito, fobia o miedo. Durante unos
instantes, piensa en cómo reaccionas cuando ves un aparato eléctrico junto al
agua. ¿Cómo te han condicionado a reaccionar? Para poder acabar con la
costumbre no deseada, tienes que condicionar una respuesta parecida. Vuelve a
la lista de las cosas que quieres de la vida e imagina que nunca las consigues.
Por ejemplo, si volvemos al ejemplo del tabaco, imagina que vas por la calle con
un tubo en la garganta. Imagina que padeces una enfermedad terminal cuando
tus hijos aún son pequeños o cuando nacen tus nietos; sentirás el dolor y el
tormento extremos a los que someterías a tu familia. Imagina que das una calada,
sigue el recorrido del humo por el interior de tu cuerpo y observa cómo lo
destruye. Cierra los ojos y construye una imagen tan real que prácticamente te dé
náuseas. Quizás lo haga de verdad y sientas asco.
Estoy seguro de que alguna vez has oído cómo suena la voz de una persona
que ha tenido cáncer de garganta, es como la de un robot. Visualízate diciendo
«Elijo destruir mi vida y la de las personas a las que más quiero» con esa voz
robótica y enferma. Siente el dolor físico y emocional que sufrirías y, entonces,
transforma esa energía interna en agresividad constructiva. Este ejercicio se basa
en la emoción, así que siente de verdad y construye una imagen mental precisa
de todo a lo que estás renunciando en la vida y qué consecuencias ha tenido ya
esa renuncia. Es importante que tengas muy presente que estás eligiendo
renunciar a todas esas cosas. Cierra los ojos y visualízalo.
Aprovecha el impulso
Los seres humanos siempre avanzamos hacia lo que creemos que es mucho más
placentero que la opción dolorosa. Mientras sigamos pensando que la costumbre
no deseada es más placentera, seguiremos eligiéndola. Si quieres abandonarla,
tendrás que asociarla a algo que te provoque un intenso dolor emocional cada
vez que la repitas. Así encontrarás menos resistencia a la hora de condicionar la
nueva costumbre.
Ahora
Ahora que has alcanzado ese umbral de dolor absoluto que casi hace que te
levantes de la silla y empieces a gritar, dale la vuelta. Empieza a pensar en el
placer que sentirías si lo dejaras ahora. La felicidad en el rostro de tu familia, la
sensación de satisfacción que te inundaría, la fuerza que demostrarías. Imagínate
jugando con tus hijos en el parque o sintiéndote muy sano y en forma. Sumérgete
en el placer de sentirte libre al elegir este otro estado mental.
Visualizar mentalmente una escena completamente aleatoria que parezca
absurda también ayuda a combatir costumbres, fobias, miedos o situaciones que
te recuerden el dolor. Para que esto tenga éxito, debes observar la situación
desde fuera, como si fueras el espectador de una película. Cuando empieces a
pensar en la costumbre, invierte la situación mentalmente. Haz que la imagen
mental vaya hacia atrás y añádele música circense. Vuelve a «pasar la película»
una vez tras otra y añade todos los elementos más disparatados que se te ocurran.
Es parecido a lanzar un plato al suelo para romperlo en mil pedazos. Por mucho
que luego te esfuerces en arreglarlo, siempre quedarán grietas que harán que el
plato nunca vuelva a ser el mismo. Eso es precisamente lo que queremos hacer
con esas pautas en tu mente: romperlas en mil pedazos. Por ejemplo, puedes usar
esta técnica si te da miedo volar en avión, para cambiar tu estado
inmediatamente. Verás que el miedo desaparece al instante y que incluso se
transforma en risas. Esta práctica es muy potente y la usan profesionales de todo
el mundo. ¡Si te enfrentas a algo, puedes acabar con ello! ¡Si huyes, estás
perdido!
5. REFUERZA LA NRN
Vivimos en un mundo de estímulos y respuestas. Un estímulo es algo que
activa los sentidos. En el ejemplo del tabaco, el estímulo podría ser el mero
hecho de ver un cigarro o de pensar en él, hablar de fumar u oler humo de
tabaco. La respuesta automática sería asociar placer al estímulo e ir a buscar un
cigarro. Una respuesta es cómo reaccionamos ante el estímulo. Para reforzar
la nueva respuesta debemos romper la pauta en cuanto percibimos el estímulo.
En otras palabras, el estímulo es el mismo, pero la respuesta es distinta.
Si golpeas un árbol (la red neuronal antigua) con un hacha las veces
suficientes, acabará por caer. Al poner en práctica el último paso, creas una NRN
(nueva red neuronal). Ahora es una alternativa, otro camino que tu mente
siempre podrá encontrar y reforzar. Hemos asociado más dolor al viejo hábito y
más placer al nuevo. Cuantas más veces pienses en ese cambio de equilibrio
entre el placer y el dolor, especialmente cuando te enfrentes a la costumbre no
deseada, más neuronas se activarán para responder del modo en que deseas
hacerlo. Estás quitando hilos de la red anterior y añadiéndolos a la nueva. Muy
pronto, aquella desaparecerá. Te darás cuenta de cómo se va debilitando a
medida que aumenten las repeticiones y la intensidad.
La mayoría de las personas, cuando practican un hábito no deseado, piensan
en cosas distintas a lo que están haciendo en ese momento. Por ejemplo, si están
fumando piensan en lo que harán por la noche. Es lo mismo que les pasa a las
personas que tienen problemas con la comida. Piensan en aumentar su
victimización mientras comen, lo que en ese momento parece placentero. Esto
lleva a pensar que la costumbre es beneficiosa, pero es porque no recuerdan el
dolor tanto como los beneficios. Por ejemplo, cada vez que des una calada a
un cigarro has de pensar en los efectos que está teniendo sobre tu vida y en
todo a lo que estás renunciando por fumar. Al sustituir las divagaciones por
las consecuencias de la conducta, reacondicionas el sistema nervioso para que
asocie la costumbre al dolor. Es posible que tardes una, dos o incluso tres
semanas, pero te asombrará lo rápido que empiezas a reaccionar, pensar y sentir
de otro modo cuando te enfrentes a la costumbre no deseada. Esta es la parte de
condicionamiento y tienes que practicarla continuamente. Funciona con todo y
es la clave para cambiar cualquier cosa que desees.
6. CUÉNTALO Y REFUERZA LA NUEVA COSTUMBRE
El lenguaje que usamos es muy importante. Tiene que ser contundente y
convincente. Cuando te enfrentes a un hábito no deseado, habla con fuerza.
Volviendo de nuevo al ejemplo, si alguien te ofreciera un cigarro, responderías
inmediatamente: «¡Es asqueroso!» o «¡Ecs!». Dilo con sentimiento, con fuerza y
sin pensártelo demasiado. Sé inflexible en tu discurso frente a la costumbre no
deseada. Emprende una nueva dirección física, verbal y mental. Explica a las
personas que te rodean que estás superando tu fobia o tu costumbre. Cuanto más
lo hagas, más real se hará y más te lo creerás.
El último paso consiste en sustituir la costumbre no deseada por algo que te
llene de energía y en crear un ritual. Si has renunciado a los cigarrillos, sal a
pasear cada día o toma un desayuno saludable. Cuando sustituimos una
costumbre no deseada por otra cosa, promovemos el cambio duradero.
También debemos sentirnos extraordinariamente orgullosos de cada paso que
demos; aunque solo lleves cuatro horas sin fumar o sin comer demasiado, siente
ya la satisfacción de haberlo conseguido. Repara en lo bien que te sientes y
amplifica ese placer tanto como puedas. La recompensa siempre condiciona lo
que hacemos en la vida, así que aprovéchalo y aprende a recompensarte a ti
mismo.
Guarda el papel del primer paso, donde has escrito lo que quieres de la vida.
Dóblalo y llévalo encima como si formara parte de ti, para poder consultarlo
durante las próximas tres o cuatro semanas. Te recordará por qué haces todo esto
y reforzará el nuevo patrón.
SEGUNDO PASO
LA ENERGÍA, ESA FUERZA FUNDAMENTAL
7
LA FUERZA DE LA VIDA
«Un hombre fuerte y exitoso no es víctima de su entorno. Crea condiciones
favorables. Su fuerza y su energía inherentes hacen que las cosas salgan como
desea.»
ORISON SWETT MARDEN
EL EFECTO BOOMERANG
Parece que nos hemos convertido en una sociedad que ama lo que sabemos que
nos destruye. Las noticias son un magnífico ejemplo de ello: aparecen en las
pantallas del mundo entero y tienen una enorme capacidad para transmitir
mensajes. ¿Con cuánta frecuencia nos muestran historias positivas y que nos
inspiran en lugar de historias que rezuman miedo y destrucción? Nos
bombardean con muertes, traiciones, violaciones, robos y otras historias dañinas.
¿De verdad es así el mundo? ¿Por qué no nos muestran cosas con las que
podamos identificarnos más, como personas que van a la universidad, a comprar
a la tienda o, sencillamente, personas que viven una vida normal? Porque eso no
vende. Y, en mi opinión, el motivo por el que no vende es un problema social y
mental que hay que resolver. No quiero decir que no debamos mantenernos al
día de lo que sucede en el mundo, pero tenemos que usar el cerebro y elegir lo
que creemos que nos beneficiará, ya sea como individuos o como sociedad. Por
lo general, la gente no apuñala a otros ni tiene violentos ataques de ira al volante
ni comete asesinatos, etcétera. Las noticias no retratan a la mayoría de la raza
humana. Y punto.
Se lanza una enorme cantidad de energía al público que, a su vez, sale,
habla de ello y organiza su vida alrededor del miedo. Estoy seguro de que ya
somos bastante conscientes de lo que sucede en el mundo. Le prestamos
demasiada atención.
De un modo casi perverso, parece que hallamos cierta satisfacción en hablar
de cosas que nos perturban. ¿Estamos tan alejados de nuestra verdad que, si no
habláramos de esos temas que nos consumen la energía, tendríamos dificultades
para mantener una conversación? ¿Estamos contribuyendo a la destrucción
hablando de ella y prestándole nuestra atención? Puedes estar seguro de que sí.
Lo peor es que no vemos hasta qué punto nos afecta todo esto. Los
indígenas australianos crearon el bumerán; la energía funciona exactamente
igual. Cuando la arrojamos hacia afuera, encuentra el modo de volver
directamente a nosotros. Piensa en cuántas veces al día hablas de temas que te
perturban. ¿No crees que para evitar experimentar ese malestar sería más
inteligente dejar de hablar de él?
Puedo imaginar el grado de conciencia tan distinto que podríamos alcanzar
si las noticias mostraran historias de amor y de inspiración con tanta frecuencia
como muestran historias destructivas. Imagina que cada vez que encendiéramos
el televisor o abriéramos el periódico nos viéramos rodeados de amor y de cosas
que nos ayudaran a avanzar hacia un mundo unido.
¿QUÉ BENEFICIOS OBTENGO AL QUEJARME DE ESTE ASPECTO CONCRETO DE MI VIDA?
Nos quejamos del trabajo, de la pareja, del mundo, de nuestra situación
económica y de la gente que nos rodea. También están los que no hacen otra
cosa que hablar de la vida de los demás. Lo sé porque yo era uno de esos. Lo
hacen para intentar encontrar algo de consuelo en sus propias vidas. Los defectos
que encuentran en los demás suelen ser precisamente los mismos a los que se
enfrentan ellos, y ellos mismos son los culpables de las cosas de las que se
quejan. Es más fácil culpar a los demás que a nosotros mismos. Tememos
admitir la verdad, así que desarrollamos estrategias para afrontar ese miedo.
Todo empieza con la persona que te mira a los ojos en el espejo. Tenemos que
identificar y afrontar nuestras dificultades, solo entonces podremos materializar
nuestra capacidad creativa.
Para crear el futuro que queremos, tenemos que disfrutar del presente. Para disfrutar del
presente, tenemos que hacer las paces con el pasado.
ENERGÍA INFINITA
«La pasión es energía. Siente el poder que surge de dedicarte a lo que te
emociona.»
OPRAH WINFREY
¿Por qué hay personas que siempre parecen cansadas, que se arrastran por la
vida, mientras que otras parecen rebosar energía? Las horas de sueño no son lo
principal, tal como descubrí yo mismo. He hablado con algunas de las personas
más exitosas que conozco y he modelado su conducta y lo cierto es que
prácticamente todas ellas duermen menos de lo que se recomienda. Antes de
empezar a vivir de verdad, dormía unas diez horas, ocho como mínimo, y, sin
embargo, siempre estaba cansado. Ahora solo consigo dormir seis, pero mis
niveles de energía se han disparado. Me he dado cuenta de que cuando la usamos
para una causa significativa, beneficiosa, o para sentirnos realizados, la energía
parece ser casi infinita. Lo que quiero decir es que si necesitamos tanto
descanso, no es por el cansancio físico, sino porque nuestro estado mental
necesita más estimulación.
Una de las primeras cosas que debes entender en relación con la energía es
que tú eres el jefe de la línea de producción que hay en ti. Mientras sigas
quejándote de las cosas, centrándote en por qué tu vida es tan deplorable,
preguntándote por qué eres una víctima o repitiéndote todo lo que no quieres, el
margen para producir energía capacitadora es inexistente. De hecho, estás
haciendo justo lo contrario: drenas constantemente la energía de tu cuerpo.
Todo sabemos que cuando nos quejamos de algo, los niveles de energía
bajan; por eso nos sentimos tan mal cuando nos quejamos.
Un día decidí que nunca más me quejaría de nada. Cuando los demás me
hablaban de sus problemas, no les daba cuerda. Intentaba ayudarlos a ver el
problema desde otra perspectiva y, si se negaban a escucharme, cambiaba de
tema directamente. Incluso he llegado a decirles a las personas que me rodeaban
que si alguna vez querían quejarse de algo y buscaban a alguien que se uniera al
festín de lamentaciones, no me llamaran a mí. Si realmente estaban al límite, les
decía que dejaran de compadecerse de sí mismos o los agarraba, literalmente, de
los hombros y los sacudía para sacarlos de ese estado. La compasión es
fantástica y me parece una de las mejores cualidades que pueda tener una
persona, pero también tienes que hacer lo que más te convenga. A ti y a las
personas a las que quieres.
Si te rindes y dejas que los demás te consuman con sus quejas, serás
vulnerable a esas mismas emociones. Estoy seguro de que todos conocemos a
alguien, o incluso a varias personas, que se pasan la vida quejándose. Sienten
lástima de sí mismos, pero nunca hacen nada al respecto. Intentan depositar
todos sus problemas en los demás, en ti. Inconscientemente, intentan pasarte su
energía y alimentarse de la tuya. Estos son algunos de los resultados posibles: o
bien agotan su propia energía o bien tú te consumes con la de ellos y desciendes
directamente a su altura. En estas situaciones, habla con un tono de voz decidido,
sé compasivo, pero no te subas a su tren. Te darás cuenta de que tras solo un día
de evitar la energía negativa de los demás, te sentirás mucho más productivo y
alineado con la vida que deseas. Cuando nos centramos en lo grande de la vida,
nuestro nivel de energía se dispara.
¿Alguna vez te han coincidido tres fiestas en un mismo fin de semana? Esos
días sobrevives con cuatro horas de sueño, pero dispones de la energía necesaria
para asistir a las tres fiestas y pasártelo en grande. Es posible que tus niveles de
energía te mantengan despierto hasta las cinco de la mañana, cuando
normalmente a las once de la noche ya estás durmiendo a pierna suelta. La
energía positiva siempre crea más energía positiva. Identificarla es fácil porque
hace que te sientas bien, mientras que la energía negativa tiene el efecto contario.
Para ser capaz de controlar tus emociones, algo obligatorio si aspiras a una vida
extraordinaria, tienes que imaginar un grupo de guardias de seguridad en la
puerta de una fábrica. Cada vez que sientas que algo o alguien intenta quitarte la
gran energía que ahora estás creando de forma deliberada, impídeselo
mentalmente. Es posible que al principio te resulte difícil por dos motivos:
primero, porque estamos rodeados de muchísima negatividad, y segundo, porque
la queja es adictiva.
No permitas que los demás te inyecten su negatividad.
Controla la situación demostrando cuánto amas la vida.
No permitas que la televisión, la familia, los amigos, los compañeros de
trabajo ni nadie más te desvíe de tu viaje hacia el empoderamiento. Si lo haces,
te estarás conformando con una vida peor que la que mereces y solo lograrás
resultados mediocres. La familia y los amigos te preguntarán qué diantres te
pasa: sé honesto y siente tu verdad. Es posible que algunos no puedan asumirlo,
porque no quieren sentirse insignificantes o porque sienten que te están
perdiendo, pero no desistas. Actuando de este modo eres mucho mejor amigo
que cuando alimentas emociones que destruyen sus vidas. Además, evitas
destruir tu propia vida por el camino. Lo mejor de todo es que, al final,
contagiarás a los demás con tu energía. Empezarán a seguirte y a preguntarte
cómo lo haces.
He perdido la cuenta de las personas que se metieron conmigo cuando
empecé a amar la vida de verdad. Decían que era un falso, que la vida no puede
ser tan fantástica, etcétera. Sus comentarios me demostraron lo desconectados
que estaban de sus propias vidas. Extrañamente, los que me lo decían eran los
que estaban más perdidos y creían que no podían hacer nada extraordinario.
Sabía el efecto que sus pensamientos estaban teniendo sobre sus propias vidas,
por lo que no podía más que sentir compasión por ellos. Unos meses después,
esas mismas personas acudían a mí en busca de orientación. ¿Los ayudaba? Por
supuesto que sí, de otro modo hubiera descendido a su altura. Es obvio que no
podemos sentirnos bien todo el tiempo, pero si lo practicas, al menos sabrás
cómo quieres sentirte, y eso te ayudará a encontrar el modo de conseguirlo.
Es crucial que siempre seas tú mismo y que se vea la gran persona que en el
fondo sabes que eres. Evidentemente, esto es un camino, por lo que cometerás
errores. Lo más importante es que recuerdes que siempre eres tú el que controla
cómo te sientes. Usa los dones que tienes; piensa y siente por ti mismo.
Genera esa gran energía centrándote en las cosas buenas que tiene la vida,
como tu lista de agradecimientos, las cosas que quieres lograr y la belleza que te
rodea. Deja el móvil o el portátil y sal a respirar aire fresco. Durante un
momento, mira los pájaros en el cielo. Imprégnate y céntrate en la belleza de este
magnífico mundo en el que vivimos. Estamos tan obcecados en lo que queremos
que nos olvidamos de lo que ya hemos conseguido. Lo que casi nadie tiene en
cuenta es que lo que hemos conseguido es precisamente lo que nos permite
obtener lo que queremos.
«La vida está llena de belleza. Fíjate en ella. Fíjate en el abejorro, en el niño
pequeño y en los rostros sonrientes. Huele la lluvia y siente el viento. Vive tu
vida al máximo y lucha por tus sueños.»
ASHLEY SMITH
Reconoce también que se llega a la perfección practicando. Como todo lo
demás en la vida, tenemos que practicar amar la vida para que se nos dé mejor.
Cuando te enfrentes a una experiencia desalentadora, busca inmediatamente una
ruta alternativa. La curiosidad y la determinación siempre te ayudarán a
encontrar una salida.
8
BUSCA Y LO HALLARÁS
«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis;
llamad y se os abrirá.»
JESUCRISTO
¿Alguna vez has pensado que alguien te ignora deliberadamente o que te está
engañando? ¿Cómo te has sentido en esos momentos? ¿Frustrado, herido,
enfadado, triste? ¿Y cómo te has sentido luego, al descubrir que no era sí?
¿Avergonzado, enfadado contigo mismo o incluso como un idiota? ¿Cómo has
podido sentir esas primeras emociones si el engaño no era real? Antes de
responderte, te plantearé un ejercicio más. Piensa por un momento en alguien a
quien quieras de verdad. Siente que está junto a ti. Cierra los ojos y siente su
presencia durante un minuto. Antes de seguir leyendo, haz este ejercicio.
¿Acabas de sentir que el amor te embargaba, como si esa persona hubiera estado
realmente junto a ti? Esto sucede porque la mente no distingue entre lo que
experimentas de verdad y lo que imaginas. Si centramos nuestra atención en
algo, lo sentimos de verdad. Ahora que sabes que tienes este poder, ¿cuán
rápido puedes cambiar la manera en que te sientes?
Para mejorar plenamente nuestra calidad de vida y alcanzar la cima,
tenemos que elegir bien dónde centramos la atención. Esta es la verdad que
define nuestras vidas: la mente encontrará lo que busca. Que eso sea una
bendición o un maleficio depende únicamente de ti, porque eres tú el que
controla hacia dónde diriges esa energía. Es verdaderamente frustrante que las
experiencias que no queremos se repitan una tras otra, y esto ocurre porque les
dedicamos mucha energía. Cuando nos centramos en las cosas que no queremos,
acuden en tropel. Entonces, el malestar empieza a invadirnos, dando lugar a
sentimientos de desesperanza, ira o decepción hasta tal punto que otras áreas de
nuestra vida acaban resintiéndose de esas turbulencias internas. Y lo
comprobamos a diario. Cuando estamos enfadados, todo lo que nos rodea parece
estar mal y nos molesta, todo nos irrita. Cuando estamos contentos, todo parece
genial. Es ley de la vida, no hay forma de escapar de esto. Debemos aprender a
mejorar nuestra forma física emocional y eso se hace decidiendo hacia dónde
queremos dirigir nuestra atención. Cuando te centras en lo que quieres, todo
lo que haces se adapta a tu deseo. El lenguaje corporal, el vocabulario, el
tono de voz e incluso los movimientos inconscientes cambian para
convertirte en la persona que quieres ser.
No conviertas en prioridad lo que no quieres en tu vida.
Si lo haces, consumirás tu realidad.
Incluso en los cursos de conducción avanzada, los profesores insisten en
que dirigir la atención es crucial para la supervivencia. Dicen que si miramos a
un poste o a un árbol cuando perdemos el control, acabaremos chocando contra
ese objeto. Este mismo principio puede aplicarse a todo. Cuanto más nos
centramos en que no tenemos suficiente dinero, en que siempre encontramos a la
pareja equivocada o que nos impide vivir nuestro sueño, en que no tenemos
tiempo, en que siempre estamos enfermos..., por nombrar solo unas cuantas
opciones, más fuertes se hacen estas ideas. La mente encontrará el modo de
atraer todo eso en lo que te estás centrando.
La Biblia dice «Buscad y hallaréis» y creo que es un concepto muy útil que
tenemos que asimilar. Lo que halles dependerá de lo que hayas decidido buscar.
Siempre se te ha dado lo que has pedido, aunque no siempre hayas sido
consciente de que pedías algo. ¿Sabes a qué puertas has llamado? Si tu mente
divaga, crea divagaciones. Si alguna vez has sacado a pasear un perro con
correa, sabrás que a veces parece que es el perro el que te pasea a ti. Cuando se
desvía del camino, lo haces volver tirando de la correa. Eso es exactamente lo
que tienes que hacer con los pensamientos: ¡átalos con correa! Si no, perderás el
control sobre ellos.
PIENSA, SIENTE, ACTÚA, CREA
¿Cómo te sientes cuando piensas en lo que no quieres? Personalmente, me siento
impotente, desmotivado, triste e incluso frustrado. Todas estas emociones nos
hacen seguir actuando de la misma manera y atrayendo, en consecuencia, las
mismas cosas. En cuanto desplazamos la atención hacia lo que sí queremos,
nuestra actitud cambia al instante y empezamos a sentirnos inspirados. Cuando
nos sentimos extraordinarios, logramos resultados extraordinarios. Al redirigir la
atención hacia lo que deseamos, la mente está más predispuesta a conseguirlo.
¿Alguna vez has comprado un coche nuevo y, de repente, empiezas a ver
esa misma marca y modelo por todas partes? Cuando alguien grita tu nombre,
reaccionas inmediatamente. Quizás se trata de una madre que llama a su hijo,
pero tú levantas la mirada.
El poder de «céntrate y lo hallarás» se me reveló un día en que mi hermano
y yo habíamos salido a comprar ropa para su boda. Solo necesitábamos una
corbata azul marino, así que acordamos que ese día nos centraríamos
exclusivamente en eso. Lo sorprendente fue que el azul empezó a aparecer por
todas partes. Era como si tuviéramos un escáner personal que hacía que, en
cuanto había algo azul cerca de nosotros, todo lo demás se desvaneciera. Si has
visto la película Terminator, recordarás que cuanto más cerca está este de su
objetivo, más rápidamente suena el escáner. Eso es exactamente lo que sucedió.
Veía azul por todas partes, incluso azul celeste. Empecé a integrar colores que
nada tenían que ver con el objetivo inicial, y hasta llegué a examinar corbatas
negras para ver si en realidad eran azul marino. Incluso cuando el dependiente
me decía que no, que eran negras, yo seguía convencido de que algunas eran
azules. Zapatos azules, calcetines azules, sombreros azules y trajes azules... todo
me llamaba la atención. Cuando terminamos, le dije a mi hermano que no quería
ver nada azul durante un año. Todos esos objetos llamaron mi atención porque
los había convertido en una prioridad para mí. Cuando priorizas algo, lo ves
por todas partes.
Las emociones surgen del foco de tu atención.
Ser capaces de centrar la atención y encontrar lo que buscamos entre la
infinidad de posibilidades que existen es una capacidad humana maravillosa y
hay una parte del cerebro que lo hace posible. Cada pensamiento da lugar a una
acción física en el cerebro. El sistema de activación reticular (SAR) se compone
de varios circuitos neuronales que conectan el tronco del encéfalo y la corteza
cerebral. Esta región del cerebro actúa como un filtro entre la mente consciente y
la inconsciente. Es la responsable de detectar novedades en el entorno y de
relacionar la información externa que siempre ha estado ahí para mejorar la
imagen mental que hemos creado. Constantemente estamos rodeados de miles de
millones de bits de información y si los advirtiéramos todos, enloqueceríamos.
El SAR nos ayuda a centrarnos en aquella información que es importante para
nosotros. En el libro Psicocibernética (1960), el doctor Maxwell Maltz lo
describe como un servomecanismo.
Haciendo un poco de eso que tanto me gusta (investigar), descubrí que las
máquinas fotográficas con autofoco tienen un servomecanismo. No sé si alguna
vez has usado una, pero enfocan mejor automáticamente y forman una imagen
más clara cuando apuntamos al objeto con la lente. Cuando hacemos que algo
sea importante en nuestra vida, ya se trate de algo que nos beneficia o todo
lo contrario, se convierte en una prioridad. El SAR del cerebro lo buscará
por todas partes y hará que la imagen sea mucho más clara. Adivina quién se
encarga de mover la lente. Exacto: tú.
CAMBIAR EL FOCO: DESPLAZA LA LENTE
«La mayoría de las personas no tiene la menor idea de la colosal capacidad a
la que podemos apelar inmediatamente cuando centramos todos nuestros
recursos en dominar un área concreta de nuestra vida.»
ANTHONY ROBBINS
¿Por qué hay personas que miran la vida con un entusiasmo tremendo y otras
que parecen vivir rodeadas de tristeza? ¿Por qué hay personas que alcanzan
niveles de éxito muy superiores a los demás y se sienten plenamente realizadas?
¿Por qué esas pocas encuentran inspiración en todas partes y siempre están
motivadas mientras que a otros les cuesta concebir ni una sola idea? La respuesta
a estas preguntas está en cómo funciona la vida. La gente me dice: «Yo ya sé
cómo funciona la vida. Te levantas, vas al trabajo y vuelves a casa. Y así un día
tras otro». A lo que yo respondo: «No, así es como funciona tu vida». Lo cierto
es que cuanto más pensamos en lo mismo, más sentimos las mismas emociones
y, por lo tanto, más repetimos las mismas conductas. Casi todos creen que las
cosas han de cambiar externamente antes de poder cambiar el yo interno. Creen
que deben triunfar en algo antes de poder sentirse bien consigo mismos. Si has
conocido a alguien que haya alcanzado el éxito de verdad y que sea rico en todas
las áreas de la vida, habrás visto que no intenta vivir al revés. Vive tal como se
supone que se ha de hacer, que es sintiéndose extraordinario primero, lo que
le lleva a actuar de forma extraordinaria y a lograr cosas extraordinarias.
La única manera de que te sientas extraordinario primero es ser inteligente a la
hora de dirigir tu foco.
«Concentra todos tus pensamientos en el trabajo que tienes entre manos. Los
rayos del sol no queman hasta que se concentran en un punto.»
ALEXANDER GRAHAM BELL
Todas tus emociones surgen del punto al que diriges tu atención.
Cuando apuntamos con la lente a otro objeto, captará detalles que, hasta ese
momento, habían pasado desapercibidos. Es como tener un foco de luz y
moverlo de una esquina a la opuesta. Una vez que lo hemos hecho, las áreas de
nuestra vida que antes contribuían a su destrucción quedan a oscuras. Por el
contrario, si no movemos esa luz, seguiremos viviendo las mismas experiencias
y situaciones y el mundo seguirá siendo tal como lo conocemos. Hacemos girar
muchas situaciones en torno a esta sensación de realidad a la que vinculamos
muchas cosas irrelevantes y, entonces, creamos escenarios que parecen peores de
lo que son. Y todo para satisfacer las historias que transcurren en nuestra mente.
Pensemos en las personas paranoicas. Centran repetidamente toda su
energía en alguien que las trata mal, que les es infiel o que intenta estafarlas. Se
han centrado tanto en esa idea que creen que todas las personas a las que
conocen son iguales. ¿Se les habrá ocurrido alguna vez que el motivo por el que
se sienten así es porque han entrenado a su mente para que crea que las cosas son
así? ¿Es posible que sus figuraciones hagan que una situación acabe de un modo
concreto? ¿O es que, como lo esperan, relacionan todo lo que sucede con ese
escenario? ¿De verdad todo el mundo intenta aprovecharse de ellos o es un
reflejo de cómo se sienten internamente lo que los lleva a percibir así el exterior?
Recuerdo claramente lo emocionado que estaba cuando compré mi primer
coche. Lo último que se me pasaba por la cabeza era que el coche pudiera tener
algún problema. Estaba entusiasmado. Para mí era perfecto... hasta que se
empezó a averiar y a calentarse. Mi percepción cambió totalmente: de tener un
coche perfecto había pasado a ser gafe con los coches. Cuando compré el
segundo, estaba convencido de que jamás tendría un coche fiable. Aunque el
problema fuera algo tan sencillo como una ventanilla que no funcionaba bien, yo
lo atribuía a mi mala suerte con los coches y me limitaba a esperar la siguiente
avería. Me agobiaba con el menor ruidito y me olvidaba de que, al fin y al cabo,
un coche es una caja metálica, por lo que es normal que haga ruiditos. Hablaba
continuamente de mi maldición con los coches y me estresaba cada vez que me
sentaba al volante. Esperaba que algo explotara en cuanto lo ponía en marcha.
Me estaba volviendo loco y me estaba quedando sin energía.
Esta paranoia acerca del coche y las averías persistió hasta el día que subí al
coche de un amigo y una de las ventanillas se estropeó. Hice una mueca y dije:
«Parece que los dos sufrimos la maldición del coche». Esperaba que él se
enganchara a mi victimismo, pero me miró y me dijo: «Relájate. Solo es una
ventanilla». ¿Sufría yo la maldición del coche o es que había personalizado la
incertidumbre inherente a la vida para hacerme la víctima y sentirme aún peor?
Al pensar en ello, me di cuenta de que en el mundo hay personas que
mueren de hambre y que, sin embargo, ahí estaba yo, lamentándome porque una
ventanilla no subía bien. Y lo que es peor, me parecía de lo más normal gastarme
cuatrocientos dólares en alcohol cada semana, pero me quejaba porque tenía que
gastar cien en arreglar una ventanilla que me permitiría respirar mejor. Supongo
que es más fácil culpar a elementos externos que asumir la responsabilidad. Dejé
de pensar que estaba maldito con los coches y me di cuenta de que solo era un
coche.
Es posible que te parezca una situación muy simple, pero cuando explico la
historia me doy cuenta de que no soy el único. ¿Cuántas veces te centras tanto en
algo, que acaba consumiéndote? ¿Cuántas veces sucede algo y, de repente, te das
cuenta de que no había nada de qué preocuparse? ¿O al final lo superas y deja de
tener poder sobre ti? Seguro que entonces has empezado a sentir emociones
distintas.
Creamos nuestra propia realidad y, cuando tropezamos, pensamos que no
está cumpliendo los elevados estándares que nos hemos fijado y empezamos a
dudar. Entonces, desplazamos el foco y creemos que esto es lo máximo que la
vida puede ofrecer. Nada más lejos de la verdad: cuando alejamos el foco de lo
que no funciona, es inevitable que encontremos algo positivo en lo que
centrarnos.
DIRIGIR LA ENERGÍA CON ÉXITO
Lo más bello de la vida es tan real como lo más feo.
Todo depende de lo que uno quiera ver.
Hace unos años, trabajaba en un centro de recepción de llamadas y vi que uno de
mis compañeros había bajado la cabeza y parecía muy disgustado. No era muy
hablador, así que decidí acercarme a él. Me dijo que no quería hablar, así que
supe que tenía que pasar a la acción para ayudarlo. Al día siguiente, volví a pasar
junto a él y vi que volvía a estar con la cabeza entre las manos. Decidí dar una
palmada fortísima cerca de su oreja. Dio un bote, sobresaltado, y le dije: «Ya has
visto lo rápidamente que puede cambiar tu estado de ánimo». Unos momentos
después me explicaba que lo había dejado con su pareja. Seguía triste, pero la
conversación le permitió cambiar radicalmente de punto de vista.
En lugar de castigarse por todo lo que aparentemente había hecho mal, tras
deliberar consigo mismo reconoció que era lo que quería desde hacía un tiempo.
Me dijo que siempre había tenido la sensación de que la relación no funcionaría.
Además, quería viajar y hacer cosas que sabía que no podría hacer mientras
siguiera con su ya exnovia. Le expliqué que al desplazar la atención hacia
motivos que podían ayudarlo, podría sentar las bases para tomar una nueva
dirección en su vida. Le dije que, a no ser que dejara de mentirse a sí mismo
haciéndose la víctima y admitiera las ventajas de las que en realidad ya era
consciente, jamás podría salir adelante. En un instante, pudo recitar una lista de
objetivos por los que trabajar y que le permitirían librarse del apego emocional
hacia su expareja. Sabía que le esperaban tiempos difíciles, pero creó rutas
capacitadoras que su mente podría encontrar siempre a partir de ese momento,
en lugar de seguir optando por la vía del dolor. Si seguía reforzando la nueva
idea de su verdad interior, la otra disminuiría gradualmente.
Cuando dejamos de centrarnos en lo que no queremos, rompemos la pauta
de dejar que consuma la mayor parte de nuestra existencia. También impide que
asociemos hechos irrelevantes a una situación concreta. A veces, las situaciones
son, sin más.
Imagina que ves a alguien en la calle corriendo hacia una anciana. Quizás te
dé la sensación de que va a atracarla, lo que hace que te sientas mal. Otro podría
percibir la situación como un gesto amable, porque el hombre corre a devolverle
el cambio que se ha dejado olvidado en la tienda. Al final, el hombre sigue
corriendo y no establece el menor contacto con la anciana. Ambos escenarios
fueron igualmente reales durante unos instantes, pero solo porque los hemos
creado. Esto es así también con todo lo que sucede o ha sucedido en tu vida. Los
estímulos externos estaban o están ahí, abiertos a la interpretación que tú quieras
asignarles. Analízalo bien, adopta perspectiva, piensa en algo por lo que deberías
dar las gracias en este momento o céntrate en lo que quieres de verdad:
experimentarás placer.
Céntrate en cómo esa situación podría acercarte a tus objetivos en la vida en
lugar de alejarte de ellos. ¿Qué puedes aprender para emprender acciones y
mejorar tu vida? Si miras con la atención suficiente, puedes sacar provecho de
cualquier experiencia. De hecho, todas las situaciones se pueden ver de otra
manera. Las cosas que antes considerabas malas serán ahora maravillosas
oportunidades para el desarrollo personal y te permitirán dar otro paso hacia la
calidad de vida. Practica esta estrategia y al poco tiempo te darás cuenta de que
el único motivo por el que veías algo de un modo concreto es que habías elegido
asignarle unos pensamientos (y, por lo tanto, emociones) determinados. Haz este
ejercicio con experiencias pasadas y futuras y empezarás a dar pasos gigantescos
para modelar positivamente tu destino.
Ahora sabes que, cuando te sientes mal por algo, es por cómo lo has
percibido. Esas ocasiones exigen que prestes atención plena e impidas que la
mente divague. No nos podemos conformar con la percepción que tenemos de
las cosas en un momento determinado, debemos ahondar en ellas y buscar el
modo de darles la vuelta. Una vez que hayas descubierto una manera mejor de
entender una experiencia, aunque solo sea ligeramente mejor, aférrate a ella y
aliméntala sin parar. Cuando lo hayas conseguido, habrás aprendido a dirigir tu
energía con éxito.
TERCER PASO
EL SISTEMA DE LOGRO
9
TOMA LAS RIENDAS AL INSTANTE
«Hace tiempo me di cuenta de que las personas de éxito rara vez se sientan a
esperar que sucedan cosas. Por el contrario, salen y hacen que las cosas
sucedan.»
LEONARDO DA VINCI
Todos hemos conseguido algo en la vida, por insignificante que nos pueda
parecer. Hay veces en que todo parece difícil y prácticamente insoportable, hasta
que por fin superamos el trance. Experimentamos la sensación de logro cuando
conseguimos algo en la vida, tanto si se trata de tener el valor necesario para
superar una situación como si tiene que ver con lograr objetivos personales, un
acto de heroísmo o esforzarnos más en una tarea concreta. Todos los logros,
desde el más grande hasta el más pequeño, desempeñan un papel crucial en lo
que sea que nos propongamos conseguir a continuación. Criar a un hijo,
sustentar a la familia, recuperar una relación o superar una que no funcionaba
son logros. Consigamos lo que consigamos en la vida, se trata de un proceso
bastante sistemático. Tenemos una visión de lo que queremos, la pasión se
acumula, nos alineamos con el miedo, pensamos sin cesar en cómo podemos
lograrlo, diseñamos un plan de acción y lo seguimos. Te hayas dado cuenta o no
del proceso, normalmente es así.
Los logros no caen del cielo ni llaman a la puerta con un ramo de rosas en
la mano. Hay que salir a por ellos.
Por otro lado, que hayas conseguido algo no significa necesariamente que te
sientas realizado. No te sabría decir las veces que he oído que alguien ha logrado
algo extraordinario y que, al cabo de un mes, se siente vacío porque no sabe qué
hacer a continuación. Me he encontrado con algunos multimillonarios que están
entre las personas más desgraciadas que conozco. Solo les importaba el dinero y
acabaron descubriendo que este no es una pasión, sino un intento de encontrar la
felicidad en lo material, y eso los lanzó a otro callejón sin salida. Estoy seguro
de que todos hemos oído historias de personas ricas que acaban enganchadas a
las drogas o se suicidan, mientras que hay otras que apenas cuentan con riquezas
materiales, pero que son las personas más felices sobre el planeta. Todos han
alcanzado grandes logros, porque esa palabra, «logro», se personaliza en función
de los deseos de cada uno. Sin embargo, lo único que lleva al verdadero éxito es
la unión del logro y de la plenitud. Tenemos que aprender a conseguir ambas
cosas, y eso es a lo que he dedicado mi vida. He trabajado con tenacidad para
desvelar los poderes que nos permiten modelar nuestro destino y nuestra
situación. El conocimiento y las estrategias que encontrarás a continuación me
llevaron hacia el verdadero éxito en un instante.
LA REALIDAD DE LAS VISIONES INSPIRADORAS
«No basta con soñar. Tienes que dar un paso más y usar la imaginación para
visualizar, con intención. Olvídate de todo lo que te han enseñado y cree que
sucederá tal como lo imaginas. Ese es el secreto. Ese es el misterio de la vida.»
CHRISTINE ANDERSON
El 1 de octubre de 1971, justo cuatro días después del fallecimiento de Walt
Disney, miles de personas se reunieron cerca de Orlando (Florida) para asistir a
la gran inauguración de Walt Disney World. Uno de los amigos más íntimos de
Disney le dijo a Lillian, su viuda: «Ojalá Walt estuviera aquí para verlo». Lillian
lo miró y respondió: «Si Walt no lo hubiera visto, esto no existiría». Se refería a
su visión. Ahora, The Walt Disney Company vale unos 35.000 millones de
dólares, y todo empezó con Mickey Mouse, de quien Disney dijo: «Saltó de mi
mente a un papel... en un viaje en tren de Manhattan a Hollywood, en un
momento en que las empresas de mi hermano y mías estaban en su punto más
bajo. El desastre parecía inminente». Imagino que, por eso, Disney es conocido
también por su célebre frase: «Si puedes soñarlo, puedes hacerlo».
Para poder hacer realidad todo nuestro potencial, debemos abrazar las
visiones del futuro con que soñamos. La mayoría de las personas usan esta
potente herramienta para sentirse peor en su día a día. Imaginan ese cuerpo
soñado, ese automóvil maravilloso o esa mansión y, automáticamente, se
machacan porque no lo tienen. Creo que lo hacen porque no creen ser capaces de
conseguir hacer realidad sus sueños. Es absolutamente crucial que nos centremos
en las emociones positivas que suscitan esas visiones, porque son las que nos
inspirarán para pasar a la acción. Las vacaciones son un ejemplo perfecto de
ello. Nos visualizamos de vacaciones antes incluso de haber empezado a
prepararlas. Acumulamos emoción en torno a ellas y eso es lo que nos lleva a
actuar.
La realidad de la vida es que si no creamos visiones absolutamente
inspiradoras de lo que queremos de ella, jamás se harán realidad. Tenemos que
entender que un sueño y una visión son dos cosas distintas. Lanzamos la palabra
«sueño» como si fuera un cuento de hadas. Lo consideramos algo que no es real,
algo por lo que no se puede trabajar y algo que no tiene una base con
fundamento. Todo lo que es ahora realidad ha sido el resultado de la visión de
alguien.
En su libro Vision: The Key to Your Future, Corey Turner afirma que:
Vivir una vida sin una dirección de futuro clara es como conducir un coche
a ciegas. Puede ser muy emocionante durante unos segundos, pero es
increíblemente peligroso, porque el riesgo de chocar y herir a otros es muy
real.
Yo también creo que haremos daño a los demás. Hablo desde la experiencia
personal.
Si no tenemos una visión de lo que queremos lograr en la vida, ¿cómo
podremos hacerlo realidad? No sabremos por dónde empezar, recurriremos a
cosas que nunca nos satisfarán y viviremos con la rabia desesperada que
despierta el limitarnos a esperar que algo cambie. Es posible que ahora mismo
estés pensando que no sabes qué quieres exactamente en la vida. He tenido esta
misma conversación con mucha gente, sobre todo joven, pero tenemos que
profundizar más. ¿De verdad no lo sabemos o es que no creemos poder lograr lo
que soñamos? Las personas que nunca consiguen nada son las que esperan a que
sucedan cosas externas que las ayuden a materializar sus visiones. No saben que
lo primero es crear la visión, de lo que sea, y que luego será la visión la que hará
que el exterior se alinee con ellas y las ayudará a hacerla realidad. Normalmente
no sucede de un día para otro, pero acaba sucediendo si mantienes la visión
cerca del corazón y bien asentada en la mente. Más tarde se han de tomar
acciones, pero todas las personas de éxito saben que todo empieza con una
visión motivadora.
«Los buenos líderes empresariales crean una visión, articulan la visión, se
apropian apasionadamente de la visión y no se dan un respiro hasta hacerla
realidad.»
JACK WELCH
La visión de una persona especial en tu vida, de un Ferrari, de una casa
junto al mar, de una nómina más elevada a final de mes, de una mejor relación
con la familia, de librarte de las drogas u otras adicciones... eso no son más que
unos cuantos objetivos. Las visiones no tienen por qué estar relacionadas con el
dinero, sino que, normalmente, se centran en la abundancia de la vida en general.
Cuanto más claro tengas lo que quieres, más dispuesto estarás a esforzarte por
ello. La mayoría de las personas usan frases comunes como «Quiero más
dinero», «Quiero tener mi propia empresa», «Quiero tener pareja» o «Quiero
tener más éxito» porque no saben que si quizás lo consiguen, solo lo harán en los
términos generales en que lo han pedido. Por ejemplo, dices que quieres tener
pareja y entonces te enamoras de alguien que en realidad no te conviene. Esto
sucede porque no tenías una idea clara ni una visión de cómo querías que fuera
tu pareja. Su personalidad, sus cualidades y todo lo que debe tener para ti una
pareja... no tenías claro nada de eso al principio. En estos casos, nos acabamos
conformando con lo de siempre. Podemos decir lo mismo cuando ganamos
veinte dólares más por dos semanas de trabajo adicional y entonces nos
quejamos. Has pedido más dinero, ¿no? Para conseguir exactamente lo que
quieres, has de tener absolutamente claro qué es lo que quieres.
«El pasado es importante, pero ni de lejos es tan importante para tu presente
como el modo en que ves el futuro.»
TONY CAMPOLO
Crear visiones también exige sentido común, porque sabemos que es
posible que las cosas no sucedan exactamente como las hemos concebido en
nuestra mente. Acepta las imperfecciones en la vida, porque las cosas no son
permanentes, son inestables e inherentemente sujetas al cambio. Por otro lado, es
posible que seamos incapaces de ver la perfección. Quiero decir que si conoces a
alguien y no calza el 38 como habías imaginado, te aconsejo que no lo descartes
inmediatamente. Es como cuando planeas un viaje y te ves tomando el sol en la
playa. Tienes una visión de cómo será la habitación del hotel y de la belleza del
entorno. Cuando llegas allí, no es exactamente como habías imaginado, pero lo
aprecias por lo que es y, en ocasiones, es incluso mejor de lo que habías pensado.
Mira la verdadera esencia de la creación y la pasión de las que ha surgido. Los
cuadros no son perfectos, pero quienes los entienden son capaces de ver la
pasión del artista que los ha creado. Así es como puedes tender un puente entre
tu sueño y la realidad: con la gratitud. Deja margen al error, pero jamás
renuncies a lo que sabes que debes tener.
SABES LO QUE QUIERES. ¿O NO?
«No preguntes qué necesita el mundo. Pregunta qué te hace sentir vivo y
hazlo. Porque lo que el mundo necesita son personas vivas.»
HOWARD THURMAN
Una tarde estaba en una pequeña cafetería con una buena amiga mía cuando
escuché a los dos jóvenes de la mesa de al lado decir que no sabían qué querían
hacer en la vida. Sé que no es de muy buena educación escuchar conversaciones
ajenas, pero en un lugar donde las mesas prácticamente se tocaban, sentí que casi
formaba parte de la charla. Les pregunté si podía interrumpirles, mientras mi
amiga me daba patadas por debajo de la mesa, avergonzada. Sin embargo, tras
escuchar el malestar de aquellos chicos no podía irme de allí sin más, sabiendo
que podía ayudarlos. Les pregunté: «Si os dijera que podéis tener a la mujer de
vuestros sueños ahora mismo, ¿la aceptaríais?». Estallaron en carcajadas y
respondieron que por supuesto que sí. Entonces, les pregunté si aceptarían una
mansión con un Lamborghini en el garaje y volvieron a responder que sí. A
continuación les pregunté si querrían tener una actitud inspiradora, contribuir al
mundo, estar en forma, controlar sus emociones y llevar una vida en la que se
pudieran despertar cada mañana sintiéndose fantásticamente bien. Uno de los
chicos me miró y me dijo: «¿Es que acabas de ganar la lotería y te sientes
generoso?». Me reí y respondí: «No, lo que hago es demostraros que sabéis
exactamente lo que queréis. Lo que sucede es que no os creéis capaces de
conseguirlo». Esta es una de las mayores dificultades que percibo en la sociedad
actual. Casi todo el mundo sabe lo que quiere, pero están convencidos de que
está fuera de su alcance, así que resulta mucho más fácil decir que uno no lo
sabe, como excusa para escapar con cierta dignidad.
Sin embargo, si realmente no sabes lo que quieres (a mí me ha pasado), es
posible que aún no te conozcas de verdad a ti mismo. ¿Cómo podemos saber lo
que queremos si no sabemos quiénes somos? ¿Cómo conoceremos nuestras
potencialidades? ¿Cómo seremos capaces de construir una relación de confianza
con nosotros mismos? La mayoría de las personas ocultan a diario quiénes son,
lo que las lleva a sentirse confusas y a dudar de sus capacidades. Si sabes quién
eres, sabes lo que quieres. Puedes identificar tu pasión y vivir siendo consciente
de cada paso que das. También es imperativo que lo que quieras no entre en
conflicto con quién eres.
Explorarte, cuidar tu vida cotidiana y alimentar tu verdadero yo constituyen
la base para descubrir qué quieres exactamente. Cuanto más te estreses y te
preocupes por no saberlo, más enturbiarás tu verdadera identidad. Has de tener
fe en que cuando aplicas cambios a tu vida cotidiana, por pequeños que sean, tu
verdad se irá revelando.
Tal como te he explicado antes, yo no tenía una idea clara de cuál era mi
pasión en la vida, lo único que sabía era que me encantaba ayudar a los demás.
Lo último en lo que pensaba era en escribir un libro. Para ser sincero, al
principio lo único que quería era cambiar mi presente. Me fue bastante bien,
porque en lugar de enturbiar la mente con lo que pensaba que quería, decidí
cambiar lo que hacía en ese momento, lo que me permitió construir la creencia
de que podía lograr cualquier cosa. Necesitaba corregir el concepto de sentir,
actuar y crear a mi propio ritmo. Después me di cuenta de que podía hacerlo en
cualquier faceta de mi vida.
Debemos ser conscientes también de nuestras creencias en conflicto y del
efecto que ejercen en nuestra toma de decisiones. Si tu lista de agradecimientos
afirma que estás muy agradecido por tu familia, imagino que es porque es
importante en tu vida. Si quisieras abrir un burdel, esta creencia podría entrar en
conflicto con la anterior. En última instancia, las decisiones que tomes dependen
solo de ti, pero tienes que reflexionar. Vuelve a «El poder absoluto de las
preguntas» (p. 25), donde te he invitado a explorar esas grandes cualidades que
albergas en tu interior. Te darás cuenta de que tus decisiones deberían ser
congruentes con quién eres en realidad y de que beneficiar a lo que es más
importante para ti. Es posible que este sea el motivo por el que has cambiado de
idea tantas veces, porque siempre adaptamos el placer y el dolor a un deseo
concreto. Somos criaturas emocionales, por lo que la emoción que nos suscita
algo que deseamos siempre nos impulsa a actuar. Atiende siempre a la
emoción, porque es el pináculo de tu deseo.
CREA UN PROPÓSITO MASIVO EN TODO LO QUE HAGAS
«No importa lo que hagas si no haces lo que importa.
Si haces lo que importa, no importa lo que hagas.»
DESCONOCIDO
Hay muchas personas que usan la excusa de que tienen que hacer o que
necesitan algo en su vida. Me gustaría decirte que no tienes que hacer nada. Y lo
que necesitas casi siempre se puede descartar también. Nos quejamos del coche,
del trabajo y de las personas en nuestras vidas. Si no paras de quejarte de lo malo
que es tu coche, ¿por qué no lo destruyes a mazazos? Nadie te lo impide. No
tienes por qué quedártelo y, definitivamente, no lo necesitas. Estoy seguro de que
puedes ir a donde quieras en autobús o en cualquier otro medio de transporte. Si
en tu vida hay alguien que no te gusta, eres tú el que decide quedarse. Si siempre
te quejas del trabajo, levántate y dile a tu jefe que la empresa es un asco. Dile
que vas a recoger tus cosas e irte. Vamos, solo se vive una vez, así que hazlo. No
quieres ese coche, ni a ese amigo ni ese trabajo, ¿te acuerdas? Si te preguntas si
hablo en serio, te aseguro que sí, completamente. Pero ¿y tú? ¿Hablas en serio?
Si ahora mismo estás pensando «No pienso destrozar el coche ni decirle eso a mi
jefe», pregúntate por qué no. Cuando respondas a esa pregunta, te darás cuenta
de que, en realidad, quieres seguir ahí más de lo que quieres marcharte, si no, ya
habrías hecho algo al respecto.
TUS QUEJAS CREAN TU PROPIO DESASTRE
¿Y qué me dices de las tareas de casa? Fregar los platos o el suelo es algo que la
mayoría de las personas creen que tienen que hacer o necesitan hacer. De nuevo,
la respuesta es que no es así. Somos perfectamente capaces de caminar sobre un
suelo pegajoso por la suciedad o de comer en un plato que aún conserva migas
de la semana pasada. Seguramente te estarás dando cuenta de que queremos
hacer todas esas cosas. Quieres mantener el coche porque no quieres ir andando
a todos los sitios. No le cantas las cuarenta al jefe porque quieres seguir
cobrando. Quieres fregar los platos porque no quieres coger una infección.
Incluso si alguien te apuntara a la cabeza y te ordenara hacer algo, tendrías la
opción de obedecer o no. Esta es la solución a todas tus quejas: deja de quejarte
y pasa a la acción.
Hace un tiempo, una amiga me llamó para quejarse de que tenía que ir a
ayudar a su hermana y a su sobrino en la mudanza. No había dormido, estaba
agotada y actuaba como si al ayudar en la mudanza estuviera renunciando a algo.
Le pregunté si tenía que hacerlo y me respondió que sí. ¿Quién los iba a ayudar,
si no? Entonces le recordé que ella no tenía que hacer nada y que podía dormir
tranquilamente todo el día sabiendo que su hermana podía hacer la mudanza
sola. Ella me respondió que jamás la dejaría hacerlo sola. Me reí y le dije:
«Bueno, pues eso significa que quieres hacerlo porque te das cuenta de que
ayudarla es algo bueno. El hecho de que vayas a hacerlo significa que quieres
hacerlo más que evitarlo. Así que para de quejarte y siéntete orgullosa de ti
misma». Una hora después me llamó y me dijo que se sentía muy bien por lo que
acababa de hacer por su hermana.
Cuando das un sentido a todo lo que haces, creas la fuerza necesaria para
dar ese extra que nadie más está dispuesto a dar. Las personas de éxito no se
limitan a hacer algo, saben por qué lo hacen.
La gente me pregunta cuál es el propósito de la vida.
Sin embargo, creo que la pregunta debería ser cuál no es el propósito de la vida. Todo en la
vida tiene un propósito.
Cuando empiezas a reconocer que quieres hacer cosas, aumenta el
propósito.
Crear propósitos en tu vida es, de lejos, la mejor manera de motivarte a ti
mismo. Estarás mucho más dispuesto a hacer cosas que quieres hacer y no cosas
que crees que tienes que hacer. Transforma tus «tengo que» en «quiero»
dándote suficientes razones de peso de por qué haces algo. Así aumentará
también tu sensación de gratitud. Si descubres que realmente es algo que no
quieres hacer, acepta que nunca tienes que hacer nada. Una vez que
entiendes que todo lo que haces en la vida es decisión tuya, no hay espacio
para el victimismo. Si decides hacerlo, hazte un favor y deja de lamentarte por
lo que no te gusta de la experiencia. Céntrate en por qué has querido hacerlo o en
las visiones motivadoras que estás a punto de poner por escrito.
Cómo liberar una pasión contenida y dejar que dirija tu vida:
«Reduce tu plan a un escrito. En cuanto lo hayas terminado, habrás dado
forma concreta a lo que era un deseo intangible.»
NAPOLEON HILL
Tarea
Este es el apartado de la lista de agradecimientos que hemos dejado pendiente. Debes añadir este
tercer punto para completarla:
3. DESEOS. Deja a un lado todas las limitaciones y escribe sin pensar. Anota todo lo que hayas
soñado tener, sé creativo. Da las gracias por las cosas que quieres en la vida, no te contengas ni lo
más mínimo. No me importa lo grandes o pequeños que sean tus deseos, escríbelos. Sé tan específico
como puedas, porque la claridad llama al valor. Si quieres más dinero, ¿cuánto más quieres? ¿10.000
dólares, 100.000 dólares, 1.000.000 de dólares? Si las visiones son demasiado inespecíficas, jamás
alcanzarás tu objetivo. Si no tienes claro el resultado que quieres, el resultado es que no
conseguirás nada.
La mayoría de las personas no saben concretar lo que quieren porque temen sentirse
fracasadas si no lo consiguen. ¿De qué sirve preocuparse por adelantado? He descubierto que si
queremos vivir una vida extraordinaria, debemos elevar el listón tanto que nos dé vértigo. Solo
elevando nuestras expectativas nos daremos la oportunidad de llegar a ese nivel. Además del
elemento miedo, resulta más cómodo pensar que lo que se desea aparecerá por arte de magia. El
motivo por el que no se consigue lo que se quiere es precisamente la reticencia a ser más claros.
Tuve una clienta que iba a viajar al extranjero con todos los gastos pagados por su padre. En
un intento de ayudarla a crear más independencia en su vida, le pedí que decidiera una cantidad de
dinero adicional que le gustaría tener disponible para el viaje y que tendría que ganar ella misma. Le
asustaba escribir una cifra muy elevada, así que dijo 2.000 dólares. Sabía que ella reduciría como
mínimo a la mitad sus capacidades por la ayuda que recibía de su padre, así que le dije que
aumentara la cifra a 4.000 dólares. Al final consiguió 3.800 dólares. ¡Menudo logro! Si no se hubiera
fijado el objetivo de 4.000, jamás habría conseguido esos 3.800 y es posible que ni siquiera hubiera
llegado a sus 2.000 iniciales. Por no mencionar el enorme crecimiento y respeto por sí misma que
obtuvo al mismo tiempo. Si lanzas una flecha, pero no tienes diana, ¿a dónde crees que irá? ¿Cómo
puedes dar en el blanco si no tienes uno?
«Claridad: Distinción con que por medio de los sentidos, y más
especialmente de la vista y del oído, percibimos las sensaciones, y por medio de
la inteligencia, las ideas.»
DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA
Cuando persigas lo que quieres de la vida, necesitas dos cosas: claridad
y una carga emocional suficiente. Si te falta una, o las dos, no tienes la menor
posibilidad de conseguirlo. La claridad ayuda a crear la carga emocional.
Muchas personas me dicen que cambiarían si conocieran a esa persona especial
o que si tuvieran dinero, decidirían qué comprar con él. Siempre les recuerdo
que si no tienen claro cómo es esa persona especial, jamás podrán hacer los
cambios necesarios para atraerla. Y, en cuanto al dinero, la verdad es que es justo
al revés. Cuando tienes claro desde el principio lo que quieres, te obligas a
producir más carga emocional que, a su vez, te ayudará a conseguir el dinero que
necesitas. Has de ser específico en lo que quieres. Crear claridad no es ver las
cosas de color de rosa, hace que lo que quieras sea más real. Y cuando algo es
más real, lo crees más. Y cuando lo crees más, ¡pasas a la acción!
La única manera de superar nuestros propios límites es elevar una y otra vez nuestras
expectativas.
Ahora escúchame bien. No te vuelvas loco pensando en los detalles más
nimios, como en si las puertas de tu empresa serán automáticas o manuales. Pon
por escrito la imagen general y ya irás perfilando los detalles a medida que
avances. Si tienes siempre presente la imagen general, te recordarás a ti mismo
por qué emprendes ahora todos esos pequeños pasos. Todos los que han logrado
un éxito excepcional llegaron a un punto en sus vidas en que dejaron de pensar
en que no tenían lo que querían y empezaron a suscitar deliberadamente las
emociones que sentirían si lo tuvieran. Celebra tu éxito ahora. Imagina y crea
las mismas emociones que sentirías si ya tuvieras todo aquello que quieres. Si lo
haces, experimentarás las potentes emociones que median tu voluntad de actuar
y te acercarás a tus objetivos. A no ser que construyas la creencia sumiéndote en
la emoción, jamás lo conseguirás. No puedes llegar a un lugar en cuya
existencia no crees.
Ve a por ello ahora. No sigas leyendo hasta que hayas terminado la tarea.
Saca la lista de agradecimientos y empieza a escribir. No escribas lo que no
quieres, céntrate en lo que sí deseas. Por ejemplo, en el apartado de economía,
podrías escribir «Quiero una casa con piscina en Miami», pero no «No quiero
seguir viviendo en este apartamento de una habitación». La tarea te resultará más
fácil si haces una tabla con apartados como esta:
Situación
económica
Salud
Estado
mental
Estado
emocional
Nota: es muy posible que esta lista cambie con el tiempo, pero debes contar con un punto de partida inicial.
Piensa detenidamente y sueña a lo grande. Asegúrate de que todas las frases empiecen así: «Quiero...».
Yo, cuando termino de leer la lista, cierro los ojos, me concentro y repito:
«Gracias por darme todo lo que siempre he querido en lo relativo a mi situación
económica, mi salud, mi estado mental y mi estado emocional. Gracias por
darme todo lo que siempre he deseado y ahora tengo. Gracias, Dios, por ser uno
con las cualidades que reinan en mi interior y por concederme los dones para
obtener y lograr todo lo que deseo».
Concéntrate en lo que quieres desde el momento en que te despiertes.
Mantén esa energía durante toda la jornada y verás cómo el camino se
empieza a despejar ante ti. Pon por escrito todos los avances y las ideas que
se te ocurran.
No reanudes la lectura hasta que hayas terminado esta tarea crucial
para tu crecimiento personal.
CREAR PROPÓSITO Y UNA CARGA EMOCIONAL SUFICIENTE
Para poder tener éxito, debes tener un propósito. En su obra maestra Piense y
hágase rico, Napoleon Hill presentó la idea de un «propósito importante y
definido» como un reto con el que instaba a sus lectores a preguntarse en qué
creían de verdad. Según Hill, el 98 por ciento de las personas tenían pocas
creencias firmes (¡o ninguna!). Solo esto ya pone al verdadero éxito firmemente
fuera de su alcance. Durante su viaje, también investigó y entrevistó a quinientas
de las personas más exitosas del mundo en esa época. Thomas Edison,
Alexander Graham Bell, Henry Ford, F. W. Woolworth, John D. Rockefeller,
William Wrigley, Jr., y Franklin Delano Roosevelt son algunos de los nombres.
Todos habían alcanzado un éxito extraordinario y presentaban unas pautas
actitudinales concretas, pero, en aquella época no tan distinta a la nuestra, se
tenían ideas muy equivocadas acerca de las cualidades que llevaban al éxito. Las
emociones negativas, como el miedo, el egoísmo y el resentimiento, conducían
al fracaso. Esto fue una gran sorpresa para muchos. Se descubrió que las
cualidades opuestas a estos atributos eran parte del secreto para el éxito, pero
cada uno debía descubrirlo por sí mismo y acceder de este modo al conocimiento
para cambiar significativamente su vida.
En mi opinión, por muchas cosas que consigan, las personas que creen que
para ganar hay que mostrarse arrogante y despiadado pierden más de lo que
ganan. Sí, ganarán dinero, pero perderán todo lo demás, incluso a sí mismas.
Hay un modo de conseguir lo que uno quiere sin dejar de ser honesto con uno
mismo y en eso consiste, precisamente, el verdadero éxito.
«Tu valía se mide por lo que eres, no por lo que tienes.»
THOMAS EDISON
Tarea
¿Por qué quiero lo que quiero?
Mira la lista de las cosas que deseas y apunta tantas razones como se te ocurran de por qué las
quieres. Escribe por qué debes tenerlas y por qué no te conformarás con menos. Si no tienes una
idea clara de por qué quieres lo que quieres, no reforzarás las emociones que crean la certidumbre de
que lo lograrás. La pasión se crea y se acumula, no es algo que te puedas encontrar ya en su punto
álgido. Este ejercicio es crucial para infundir pasión en tus deseos. Acuérdate de no escribir lo que no
quieres. Por ejemplo, «Quiero ___________ porque no quiero ser pobre». En lugar de eso,
escribirías: «Quiero ___________ porque quiero sentir que he logrado lo que me merezco o
porque quiero dar a mi familia las mejores oportunidades». Ponte a escribir ahora mismo.
Las preguntas que encontrarás a continuación también crean una enorme cantidad de carga
emocional. Léelas una a una y dedica a cada pregunta varios minutos para reflexionar sobre ella y
apuntar las respuestas.
· ¿Cómo me sentiría si no consiguiera lo que quiero de la vida?
· ¿Qué pensaría de mí mismo?
· ¿Cómo sería mi lenguaje corporal?
· ¿Qué emociones experimentaría a diario?
· ¿Alguna de las respuestas anteriores refleja lo que hago ahora?
Si actúas como si jamás fueras a conseguir lo que quieres, ¿cómo esperas conseguir nada?
Ahora
· ¿Cómo me sentiría si hubiera conseguido lo que quiero?
· ¿Qué postura adoptaría? ¿Cómo sería mi lenguaje corporal?
¿Cómo tendría los hombros? ¿Cómo serían mis expresiones faciales y mis actitudes?
· Durante la jornada, ¿cómo puedo generar las mismas emociones que sentiría si consiguiera lo que
quiero? ¿Cómo tendría que pensar, hablar y caminar?
· ¿Debo reservar un tiempo específico para reflexionar sobre estos logros y sumergirme en las
emociones que generan?
· ¿Cómo puedo crear un cambio rápido a partir de las respuestas que he dado a las preguntas
anteriores? ¿Qué podría hacer de otro modo? ¿Qué emociones debo empezar a suscitar?
La única manera de generar la carga emocional que necesitas para tener éxito es responder a estas
preguntas cruciales. Mantén durante todo el día las emociones que crees que sentirías si lograras lo
que quieres. Deja que esas emociones orienten tus decisiones. Recuérdate por qué quieres lo que has
escrito.
10
EL PODER DE LA PERSEVERANCIA
«Nada en este mundo puede reemplazar a la persistencia. El talento no puede
hacerlo: nada es más común que hombres fracasados con talento. El genio no
puede hacerlo: un genio sin recompensa es casi un proverbio. La educación no
puede hacerlo: el mundo está lleno de indigentes educados. Solo la persistencia y
la determinación son omnipotentes. El lema “sigue adelante” ha resuelto y
resolverá siempre los problemas de la especie humana.»
CALVIN COOLIDGE
¿Alguna vez se te ha ocurrido un invento y, un año o dos después, lo has visto en
las tiendas? Puedes verlo en la televisión o en el supermercado. Exclamas: «¡Esa
idea era mía!», y empiezas a decirle a todo el mundo que a ti también se te había
ocurrido. La diferencia es que la otra persona a quien también se le ocurrió
decidió persistir. Dejamos que los sueños, las visiones y las ideas se nos escapen,
porque creemos que a otros les parecerán absurdas; pensamos que sería
demasiado difícil o nos rendimos ante el primer obstáculo. Los atletas olímpicos
no abandonan la pista si caen en la primera valla. Se levantan y siguen corriendo.
Una caída no es un fracaso.
Debemos el concepto de fracaso a personas que tenían miedo al éxito, y es
una idea que pertenece al mismo mundo que «rendirse». Si siempre
persistiéramos, fracasar no sería una opción. De hecho, el fracaso no existe: es
conocimiento del que podemos sacar provecho. El motivo por el que hay
personas que alcanzan un éxito extraordinario es que se niegan a considerar nada
como un fracaso. Están firmemente convencidas de que el fracaso no existe y de
que todo es feedback. No fallan, obtienen resultados. Estas personas son como
un perro con un hueso firmemente atrapado entre los dientes. Cuanto más
intentes arrebatárselo, con más fuerza lo morderán.
Aunque no pueda ver la luz al final del túnel, creo que está ahí.
Si lees biografías de personas de éxito, te darás cuenta de que, en su
mayoría, no lograron la grandeza con sus primeras empresas o intentos. En
algunos casos les llegó pronto, pero en muchos otros transformaron las malas
experiencias en oportunidades para aprender y crecer.
Rendirse parece fácil, pero solo lo es a corto plazo. No se me ocurre nada
peor que conformarse; para mí, vivir con eso es mucho más difícil. Es normal no
sentirse motivado al cien por cien constantemente, y hay momentos en los que
uno se siente vencido. Necesitas aprender a seguir avanzando aunque sea un solo
centímetro en esas ocasiones, porque es así como llegarás a la victoria. Cada vez
que ganas, te haces más fuerte. Aferrarte a tus visiones con tenacidad ya es
ganar.
Una de las historias de persistencia más inspiradoras que conozco es la de
un australiano que estuvo perdido durante once días en la selva de Laos. El
documental Miracle in the Jungle nos cuenta la asombrosa historia de
supervivencia de Hayden Adcock. Durante una excursión que no debía durar
más de dos horas se perdió en uno de los terrenos más duros conocidos. No tenía
de comida y había alerta nacional de tormenta; pasó por todas las penurias
imaginables, así que pensó que su vida iba a acabar allí. Sufrió heridas tan
profundas y abiertas que su cuerpo se convirtió en un festín para las
enfermedades. Los parásitos hicieron su aparición y con ellos las alucinaciones.
A mitad de su calvario, Hayden llegó a una cascada y se planteó la posibilidad de
arrojarse al vacío. Dijo que justo cuando estaba a punto de saltar y acabar con su
vida, se acordó de sus padres y de sus seres queridos. Pensó que, si se rendía
ahora, acabaría con cualquier esperanza de volver a verlos. La fuerza del amor
que sentía por ellos hizo que decidiera no saltar. Hayden sobrevivió otros seis
días en la jungla antes de que lo rescataran y se enfrentó a dificultades que la
mayoría consideraríamos insuperables. Su historia demuestra que la persistencia
humana puede desafiar a todas las probabilidades. Te recomiendo
encarecidamente que veas este documental.
«La permanencia, la perseverancia y la persistencia ante los obstáculos, el
desaliento y la imposibilidad. Esto es lo que distingue a los espíritus fuertes de
los débiles.»
THOMAS CARLYLE
Para persistir, debes quemar todos los puentes que te permitan la retirada. El
éxito ha de ser el único camino posible en tu mente, porque es el que te llevará a
ir más allá y a superar los límites que antes creías infranqueables. Es imperativo
que no haya otro camino que el que te dicta la pasión. Si crees que algo puede
funcionar, lo hará, porque ya lo has visto en tu mente. Todas las creaciones
empezaron a partir de una visión y de una creencia, incluso cuando la mayoría
pensaba que era una idea descabellada. Si crees de verdad en ti mismo, acabarás
contagiando esa convicción a los demás y te darás cuenta de que esa
perseverancia es deseable. Recuerda que construimos lo que creemos. Se dice
que el coronel Sanders visitó hasta novecientos restaurantes de pollo que le
cerraron la puerta en las narices. Le dijeron que su receta no funcionaría y que su
idea era descabellada. ¡Sí, novecientas veces! Pregúntate cuántas personas se
habrían rendido tras el quinto rechazo. El coronel creyó en su idea hasta que por
fin consiguió una oportunidad. Su persistencia y su determinación
inquebrantables transformaron su receta en la franquicia que ahora todos
conocemos como Kentucky Fried Chicken.
Tommy Hilfiger empezó vendiendo pantalones vaqueros en su coche. Muy
pocos hubieran tenido el valor de hacer lo mismo. ¿Crees que habría llegado a
convertirse en una de las primeras marcas de moda del mundo de no haber
persistido? También las personas que han ganado medallas, superado exámenes,
dirigido una empresa local o dedicado su vida a ayudar a los demás han
persistido para conseguirlo. Es cierto que las personas con éxito han tenido
oportunidades, pero, para encontrarlas, hay que persistir. Y lo saben. El
problema es que nos rendimos, ajenos a la posibilidad de que nuestra gran
oportunidad estaba a la vuelta de la esquina. Por eso es imperativo no cejar en el
empeño: las oportunidades aparecen y, cuando lo hacen, lo hacen a lo grande. Si
te cuesta creer en ti mismo, demuéstratelo.
Estoy seguro de que ha habido algún momento en tu vida en el que has
tenido que enfrentarte a una tarea nueva, por ejemplo, tu primer día de trabajo.
Cuando entraste por la puerta, ¿estabas nervioso y entusiasmado? Es posible que
el trabajo fuera realmente difícil de entender y de llevar a cabo. Es posible que
hubiera momentos en los que estabas convencido de que jamás aprenderías a
hacerlo. Y, sin embargo, al cabo de unas semanas te empezaste a preguntar por
qué te habías preocupado tanto. Si lo piensas, te asombrarás de la capacidad que
has demostrado a lo largo de tu vida. Lo que sucede es que no dedicamos el
tiempo necesario a reflexionar sobre ello, pero todos tenemos la capacidad de
hacer lo que nos propongamos. Gente con biografías muy distintas lo ha
demostrado una y otra vez a lo largo de la historia.
Habrá momentos en los que te sentirás con el agua al cuello, cuestionarás lo
que haces y tu capacidad para hacerlo y otros te dirán que eres idiota. Pero si
quieres alcanzar la grandeza, tienes que actuar como los grandes. Todas las
personas que han recorrido el camino hacia el éxito han dudado de sí
mismas en algún momento, pero han ahogado esas dudas mediante la
seguridad en sí mismas. Si alguna vez has comprado un coche nuevo, habrás
experimentado una ligera sensación de incomodidad las primeras veces que te
has sentado al volante. Echas de menos tu coche viejo y su familiaridad, pero no
volverías atrás porque sabes que el nuevo es mucho mejor. Persistimos al volante
hasta que nos resulta natural.
«El caracol perseveró y llegó al Arca.»
CHARLES H. SPURGEON
Hay personas que confunden los conceptos de «dejar ir» y «renunciar».
Dejar ir o soltar algo que ya no queremos no es lo mismo que renunciar a algo
que sí queremos. Por ejemplo, si tu relación de pareja ya no funciona y no deseas
seguir, emprender un camino nuevo es necesario si quieres ser feliz. Soltar algo
que ya no quieres es una demostración de fuerza, por eso no lo llamamos
«renunciar». A veces, la mente intenta engañarnos y decirnos que queremos algo
cuando, en el fondo, sabemos que no es así. Tu verdad preguntará siempre: «¿De
verdad quiero esto o es que tengo demasiado miedo a dejarlo ir y superar mis
límites conocidos?».
Ocurre cuando queremos desarrollar un músculo en concreto. Hacemos
ejercicio y tenemos que esforzarnos y trabajar hasta que resulta incómodo.
Entonces, el músculo se va desarrollando gradualmente. Si nos detenemos en
nuestro límite actual, no veremos mejora alguna. Lo mismo sucede en la vida.
En lo más hondo, sabes que quedarte donde ya no quieres estar es un signo de
debilidad.
También sabes cuándo estás poniendo excusas para no ir en busca de lo que
mereces. Todos nos encontramos con obstáculos en la búsqueda de lo que
queremos, pero no muchos persistimos ante ellos. Los obstáculos están ahí
para ayudarte a eliminar lo que no quieres, de modo que lo que sí quieres se
haga más evidente.
Demostrar una determinación inquebrantable es crucial si quieres hacer
realidad tus visiones. Es muy probable que tu idea o tu visión sean tanto o más
buenas que la del último gran ganador. Solo tienes que dejar que tu pasión te
guíe. Mantente fuerte, mantén la fe, cree en ti mismo y nunca te conformes con
menos de lo que sabes que mereces tener. En cuanto dejes de añadir placer a
lo que haces, experimentarás dolor. Vivir el sueño no es solo conseguir lo que
quieres, es también disfrutar del proceso que te lleva a conseguirlo. Por difíciles
que puedan parecer las cosas en ocasiones, siempre podrás superarlas.
PERSONAS QUE CONOCEMOS FRENTE A LA ADVERSIDAD
«La adversidad tiene el efecto de dejar al descubierto talentos que hubieran
permanecido ocultos en circunstancias favorables.»
HORACIO
El vicepresidente de Columbia Pictures le dijo a Harrison Ford que jamás
tendría éxito como actor.
Doce editoriales y dieciséis agentes rechazaron el primer libro de John
Grisham.
Una discográfica dijo de los Beatles: «No nos gusta cómo suenan y la
guitarra está pasando de moda».
El padre de Charles Darwin le dijo que no lograría nada en la vida y que
sería una deshonra para la familia.
Un profesor de música dijo de Beethoven: «Es un compositor nefasto».
A Enrico Caruso le dijeron que no sabía cantar.
Un periódico despidió a Walt Disney porque «carece de imaginación y no
tiene ideas originales».
Múltiples editoriales dijeron al autor de Sopa de pollo para el alma que «las
antologías no venden» y que el libro era «demasiado positivo». Lo
rechazaron 140 veces. Ahora tiene 65 títulos diferentes y ha vendido más de
ochenta millones de ejemplares en todo el mundo.
Uno de los profesores de Thomas Edison le dijo que era «demasiado tonto
para aprender nada».
Winston Churchill suspendió en sexto de primaria.
Albert Einstein no habló hasta tener casi cuatro años y sus maestros dijeron
que «no llegaría muy lejos».
A Isaac Newton no le fue bien en la escuela y llevó a la quiebra la granja
familiar.
A F. W. Woolworth no le permitían atender a los clientes de la tienda en la
que trabajaba porque «no sabía vender».
Michael Jordan fue expulsado del equipo de baloncesto de su instituto, se
fue a casa, se encerró en su dormitorio y lloró.
Un productor le dijo a Marilyn Monroe que «no era atractiva» y que no
sabía actuar.
Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach, fue rechazado dieciocho veces
antes de su publicación. Solo el primer año se vendieron un millón de
ejemplares del libro.
Julia Roberts hizo una prueba para la serie televisiva All My Children y la
rechazaron.
Abraham Lincoln perdió a su prometida, fracasó en dos aventuras
empresariales, tuvo una crisis nerviosa y perdió ocho elecciones.
Todos caemos, pero no todos nos levantamos. ¡No te rindas nunca!
«Todas las adversidades que he sufrido en la vida, todos los problemas, todos
los obstáculos me han fortalecido... Aunque uno no se da cuenta en el momento,
hay veces en que una buena patada en los dientes es lo mejor que te puede
pasar.»
WALT DISNEY
EL LOGRO ANTE LA ADVERSIDAD: SÉ RÁPIDO Y OSADO EN EL CAMINO
«La adversidad exaspera a los necios, rechaza a los cobardes, atrae a las
capacidades de los sabios y trabajadores, obliga a los modestos a demostrar sus
habilidades, asombra al opulento y hace trabajador al holgazán.»
DESCONOCIDO
Un buen amigo mío empezó a importar productos de China y poco después de la
inauguración de la empresa, esta se estancó. Había consultado a un «asesor para
el éxito» que le había dicho que, si daba lo mejor de sí al universo, el universo se
lo devolvería. Este experto olvidó mencionar la acción colosal que emprenden
las personas que logran el éxito. ¿Es que es tan fácil como desearlo? ¿Solo hay
que lanzar el deseo al universo y esperar a que regrese hecho realidad? Ni
siquiera voy a responder a estas preguntas porque ya conoces las respuestas.
Todos sabemos que no basta con sentarse y pensar «El coche estará en la puerta,
el coche estará en la puerta, el coche estará en la puerta» para que, al abrir los
ojos, el coche esté en la puerta. Si te parece absurdo, es porque lo es. A no ser
que nos levantemos y movamos el coche, este seguirá aparcado en la otra punta
de la calle. Sin embargo, la gente sigue comprando esta idea. Hay infinidad de
personas, libros, documentales y seminarios que intentan edulcorar el camino
hacia el éxito. Incluso he oído a un conferenciante y escritor afirmar que
podemos «materializar sin esfuerzo» lo que deseamos. Si alguna vez oyes algo
semejante y te lo crees, prepárate para sentir una gran decepción. Nunca ha
habido ni habrá una manera fácil de lograr algo grande.
Sin embargo, la parte positiva es que, aunque haya veces en la vida en las
que parece que se nos cierran todas las puertas, siempre podemos encontrar
una ventana abierta. Nos dicen continuamente que hay gente que está peor que
nosotros, pero no puedo decir que eso me resulte muy inspirador. La inspiración
es saber que había alguien que estaba peor que nosotros y que pudo superarlo.
Siempre hay una manera de superarlo. Tienes que aceptar que vives una
situación difícil y hacer las paces con ella, solo entonces podrás buscar todas las
maneras posibles de superarla, apartarla o rodearla. No te resistas, acepta que la
experiencia puede cambiar tu vida a mejor. Acostumbramos a centrar toda la
energía en los obstáculos en lugar de en los resultados que deseamos obtener.
Cuando el coche que va delante pone las luces de emergencia y se detiene a
descargar, ¿verdad que buscas inmediatamente la manera de adelantarlo? Lo
último que quieres es no llegar a tu destino. Tenemos que centrarnos en el
resultado, no en los obstáculos.
Creo que todos sabemos que, si queremos algo en la vida, tenemos que ir a
buscarlo. Si nos limitamos a soñar y a esperar a que llame a nuestra puerta, no lo
conseguiremos nunca. El camino hacia el éxito no es fácil, así que deja los libros
y no vuelvas al seminario que te digan lo contrario. La mayoría de las personas
prefieren la opción fácil, porque queremos creer que podemos hacer menos y
ganar más. Esto no es en absoluto cierto, pero sí explica por qué muchos no
consiguen jamás lo que desean. Es una estrategia comercial fantástica para
charlatanes que no explican la verdadera historia. ¿Te has fijado en que son muy
pocos los que hablan de sus adversidades? ¿Por qué será? Lo siento por todas
esas personas que dentro de diez años seguirán sentados en su dormitorio,
esperando a que ese Ferrari o la pareja de sus sueños les lluevan del cielo. La
vida es aprendizaje y las dificultades son la única manera de crecer.
«La adversidad es un hecho de la vida. No podemos controlarla. Pero sí
podemos controlar cómo reaccionamos ante ella.»
PROVERBIO INGLÉS
Este amigo del que te hablaba se esforzó muchísimo en la preparación del
lanzamiento de la empresa y esperaba un resultado tan espectacular que apenas
se preocupó de preparar un plan poslanzamiento. Cuando vio que el teléfono no
echaba humo y que los productos no salían volando por la puerta, concluyó que
había fracasado. No sabía que la mayoría de los comienzos empresariales no
salen como estaban previstos.
Es absolutamente crucial que no bases tu camino hacia el éxito en un único
acontecimiento. De lo contrario, es posible que acabes sintiendo una gran
decepción. Si preparas un gran acontecimiento, acumulas un gran impulso
emocional, emprendes una acción colosal y acabas decepcionado, es aún peor
que si no hubieras hecho nada. Sin embargo, es algo que les suele suceder a
personas que han definido una única manera de lograr algo. Nunca cambies de
plan si realmente crees en él, pero has de poder adaptarlo si es necesario. Debes
diversificar tus esfuerzos.
Bruce Lee lo explicó a la perfección cuando dijo: «Si pones agua en una
taza, se convierte en la taza; cuando pones agua en un cuenco, se convierte en el
cuenco. El agua puede fluir y puede aplastar. Sed agua, amigos». Se refería a que
el agua es moldeable y se adapta a la forma del recipiente en que la
introduzcamos. Debemos ser capaces de adaptarnos a cualquier situación en la
que nos encontremos, porque no hay una única manera de ser y estar en el
mundo. En cada momento podemos tomar muchísimos caminos distintos.
Cuando te encuentres en una encrucijada, recuerda que las dificultades son, en
realidad, oportunidades que te pueden beneficiar. Cualquier persona que haya
tenido éxito te dirá que fueron precisamente las épocas más difíciles las que las
llevaron a empeñarse más y a ampliar el pensamiento. Las adversidades y las
dificultades son oportunidades de aprendizaje.
En lo que concierne a la empresa de mi amigo, me gustaría añadir que doce
meses después un empresario entró en su almacén y adquirió material por valor
de 60.000 dólares en un solo día. Las cosas empezaron a rodar a partir de ese
momento. Me explicó que había habido noches en las que se sentía con el agua
al cuello y tenía que correr al lavabo para vomitar, pero se había negado a poner
un límite temporal a algo en lo que creía de verdad. Mantuvo la fe, persistió y, al
final, tuvo su oportunidad.
La vida es un regalo. Es posible que estés a un paso de desenvolverlo.
Si la felicidad consiste en anhelar que suceda algo y las grandes emociones
nos inspiran a actuar, debemos plantearnos retos continuamente, ¿no? Nunca
pierdas de vista tu pasión y construye siempre nuevas visiones y nuevos retos
antes de completar el que estás realizando. Cuando emprendas el camino hacia el
logro, lo más importante es que te des cuenta de que estás más cerca de
conseguirlo a cada paso que das. Mantén la mirada fija en ese concepto para
construir un estímulo sólido, y nunca pierdas de vista tus objetivos. Sigue
pasando a la acción y sigue el camino que se ilumina ante ti cada día. Mantén la
fe si crees en lo que haces y tendrás los ingredientes necesarios para alcanzar un
logro extraordinario. A continuación encontrarás una estrategia que garantizará
la fortaleza de tu éxito.
«La adversidad precede al crecimiento.»
ROSEMARIE ROSSETTI
Paso 1: Elabora muchos planes
Si tienes un plan, fantástico. ¡Elabora otro! Elabora cinco más, si es posible.
Dispón siempre de múltiples opciones para mejorar. Si no tienes un plan,
empieza por desarrollar uno, y si no sabes por dónde empezar, piensa en la
recompensa. Siéntela, experiméntala, respírala, medita sobre ella, habla de ella,
reza por ella... Sea lo que sea, haz que te invada. Así harás que la inspiración
surja por todas partes; cuando lo haga, escribe lo que se te haya ocurrido. Por
insignificante que pueda parecerte, asegúrate de que lo plasmas en papel, las
cosas fluirán a partir de ahí. Crea el posposposplán. Si hay obstáculos, podrás
cambiar de dirección.
Paso 2: Emprende la acción necesaria
Debes pasar a la acción cada día. Haz dos, tres, cinco o diez cosas al día. Las que
sean, pero asegúrate de que haces algo, así generarás impulso. Los pasos
pequeños conducen a un progreso mayúsculo. Si golpeas una piñata lo
suficiente, los caramelos acabarán por caer al suelo. Usa ese concepto en tus
visiones.
Paso 3: Reformula el concepto de dificultad/adversidad
No te conformes con lo que las cosas parecen en un primer momento. Has de
emprender el camino hacia el logro con la mente abierta. Cada vez que te
encuentres con una dificultad o una adversidad, por pequeña que sea, entiéndela
como un punto de aprendizaje. Si te comprometes a hacer ese pequeño cambio,
siempre verás oportunidades.
Paso 4: No apartes la mirada de la recompensa
Mantén siempre la mirada en la recompensa. Céntrate constantemente en lo que
crees. Si da alas a tu corazón, no te detengas. Mantener tu objetivo cerca del
corazón y de la mente te ayudará a iluminar el camino que se abre ante ti. Será tu
verdadera inspiración.
«Audacia, sé mi amiga.»
WILLIAM SHAKESPEARE
MANOS A LA OBRA
«Céntrate en una idea. Convierte esa idea en tu vida: piensa en ella, sueña
con ella, vive por ella. Deja que el cerebro, los músculos, los nervios y todas y
cada una de la partes de tu cuerpo se llenen de esa idea y olvídate de todas las
ideas que no sean esa. Este es el camino hacia el éxito. Así es como aparecen los
grandes gigantes espirituales.»
SWAMI VIVEKANANDA
Desear no sirve de nada si no se pasa a la acción, pero la acción no siempre es
efectiva si no contamos con un buen plan. Dicen que el esfuerzo siempre da
resultado. Pues bien, conozco a mucha gente que lleva esforzándose veinte años,
si no más, y aún no tiene lo que deseaba hace treinta. Soy el primero que admite
que alcanzar el éxito no es fácil, pero cuando disfrutas del proceso, tampoco se
hace tan duro. Disfrutas del proceso cuando has generado un vínculo emocional
tan fuerte con el resultado que no podrías vivir de ninguna otra manera.
Tenemos que aprender a trabajar con inteligencia. Al principio de mi
cambio, me prometí que solo tomaría como modelo a la élite de la industria de la
que quisiera aprender en cada momento. ¿Qué sentido tiene seguir el ejemplo de
quienes no han tenido éxito? ¿Por qué no acudir directamente al número uno y
averiguar cómo lo ha conseguido? Cuando quise aprender a jugar al tenis,
estudié el estilo de Roger Federer. Su manera de agarrar la raqueta, de moverse y
de jugar se convirtieron en la base de mis entrenamientos. Cuando quise conocer
el mundo empresarial, estudié a los japoneses y a los chinos.
Su manera de hacer negocios me ha fascinado siempre. Me parece algo
secreto y misterioso. Es como si supieran cosas que en Occidente ni siquiera
sospechamos. Durante mi búsqueda encontré un libro titulado El arte de la
guerra, de un general militar chino de la Antigüedad, Sun Tzu. Descubrí que
tanto los chinos como los japoneses usan este libro, y otros similares también
sobre la guerra, como la base de sus iniciativas empresariales. Consideran que el
mundo de los negocios es como una guerra y, de hecho, así es en la mayoría de
los casos. El valor, el honor, la estrategia, la preparación, cuándo atacar, cuándo
defender o cuándo retirarse son elementos clave en el éxito de las empresas.
Para ganar dinero con tu pasión, o incluso para aumentar tu riqueza, has de
pensar como un empresario. ¿Quiere eso decir que tu trabajo no sale del
corazón? Si eres egoísta y no tienes la menor intención de compartir tu éxito,
imagino que la respuesta es que sí. Si tu trabajo mejora la vida de los demás y tu
empresa da valor a tu comunidad, por supuesto que sale del corazón. Todo
depende del sistema de creencias sobre el que quieras transformar tu pasión en
dinero. Cuando pienses en construir creencias acerca del dinero, piensa en ello
como en un cuchillo. Si le diéramos un cuchillo a un náufrago, lo usaría para
cortar fruta, lo que le facilitaría mucho la vida. Si se lo diéramos a un asesino en
serie, ya sabemos para qué lo usaría. El cuchillo puede ser dos herramientas muy
distintas. Todo depende de cómo lo utilicemos.
La mayoría de las personas a las que he oído decir que «el dinero es
perverso» o que critican a quienes tienen mucho suelen ser las mismas a las que
luego oigo quejarse de que no tienen dinero suficiente. Es una gran
contradicción, o eso me parece a mí, pero se debe a que no creen tener la
capacidad de aumentar su propia riqueza. Es mucho más fácil atacar a quienes la
tienen y sentir cierta satisfacción inmediata. ¿Cuántas de esas personas crees que
rechazarían un cheque de diez millones de dólares? ¿Cuántas de ellas se negarían
a recibir el doble de su salario durante un año? Entonces, ¿el dinero es perverso
o es que hay personas que hacen cosas perversas con el dinero? Es más fácil
culpar a un trozo de papel que a los humanos.
Cuando estuve en Tailandia aprendiendo acerca del poder de la mente, tuve
el placer de pasar tres días con unos monjes. Incluso ellos dependían de las
donaciones de la gente. Para poder sobrevivir y mantener los templos en
Bangkok necesitaban dinero. Te guste o no, el dinero es importante en nuestra
sociedad. Quizás no quieras millones de dólares, no pasa nada. Sé de personas
que tienen dinero suficiente para toda esta vida y la siguiente y que son
desgraciadas, y conozco a otras que tienen el dinero justo para estar cómodas y
son felices como perdices. También conozco a personas con poco dinero que se
pasan el día echando pestes y a personas ricas que hacen cosas maravillosas por
el mundo. Cómo gestiones tu situación económica es asunto tuyo. Si quieres
transformar tu pasión en una carrera profesional para toda la vida o crear una
cantidad de riqueza enorme, la realidad es que debes prepararte para ello. El
mundo de los negocios no es para los pusilánimes, por lo que debemos
prepararnos y acumular fuerza. Si algo nos ha enseñado la historia, es que todos
somos capaces de lograr grandes cosas. Podrías comprar una empresa, fundar la
tuya propia o trabajar solo. Sea como sea, aquí tienes algunas preguntas para
empezar a reflexionar...
· ¿Cómo puedo hacer que mi idea sea factible y rentable?
· ¿Tengo un plan de marketing? ¿Cómo me puedo promocionar? ¿Qué puedo
hacer para llegar a mucha gente sin desvirtuar la imagen que quiero
transmitir?
· ¿Tengo un plan de negocio?
· ¿Quiero inversores? De ser así, ¿cuándo recuperarán su inversión? ¿Cuándo
empezarán a ver beneficios?
· ¿Mi visión es aún demasiado vaga? ¿Necesito crear más claridad acerca de lo
que quiero?
· ¿Tengo que adquirir alguna habilidad operativa para el negocio que quiero
emprender? ¿Necesito entre seis y doce meses de práctica previa?
· ¿Hay personas en el sector con las que pueda hablar y en las que inspirarme?
· ¿Necesito un préstamo? De ser así, ¿cuál quiero que sea la proporción entre el
capital y la financiación?
· ¿Obtendré beneficios instantáneamente? Si no, ¿necesito otro empleo para
sobrevivir y seguir invirtiendo mientras tanto?
· ¿Cuáles son los principios y la cultura que quiero promover en mi empresa?
(Ejemplos: honor, integridad, lealtad, diversión, confianza, etc. Todas las
empresas de éxito tienen estos dos elementos muy claros. Los trasladan a
los clientes, a los empleados, a la publicidad y al marketing. También es
crucial que el propietario practique lo que predica.)
· ¿Necesito alargar mi jornada para conseguir más? ¿Me ayudará el
condicionarme a dormir solo seis horas en lugar de ocho o diez?
¿Por qué quieres tener éxito en los negocios? ¿Lo considerarás como si
fuera tu misión en la vida? ¿Es porque quieres ser tu propio jefe o porque quieres
llevar las riendas de tu vida? ¿Te apasiona lo que haces? Si solo lo haces por el
dinero, no por la emoción, jamás serás feliz. La causa siempre ha de superar a
lo material. Si no es así, tendrás problemas. Está bien querer comprar juguetes
caros, pero no dejes que sean la base de las decisiones importantes que has de
tomar. Haz que tu pasión sea la única guía. Las personas hacen cosas que
destruyen su vida cuando solo les preocupa lo material. Asegúrate de que lo
tienes claro.
«Una empresa que solo produce dinero no es una gran empresa.»
HENRY FORD
No te dejes intimidar por las preguntas de las páginas anteriores. A veces
pasamos por alto estas cuestiones, pero imagino que ese es el motivo por el que
tantas empresas quiebran o bajan la persiana. Yo no he ido a la universidad para
aprender a responderlas y los empresarios de más éxito que conozco tampoco lo
han hecho. Solo hay que lanzar la bola para que empiece a rodar. Incluso el mero
hecho de ser consciente de algunas de estas cuestiones te ayudará a ir llenando
algunos de los huecos a medida que avances. Por ejemplo, mi plan de marketing
empezó con una libreta, un lápiz y una lista de ideas acerca de cómo
promocionar este libro. Al cabo de un mes, la lista ocupaba diez páginas y había
veces en que estaba conduciendo y paraba para anotar una idea nueva en el
móvil. Entonces, empecé a estructurarlas en secciones y a asignar plazos
temporales. Si aún no has empezado a buscar en internet cosas que crees que
mejorarán tu empresa, empieza ahora mismo. Puedes encontrar prácticamente de
todo y es gratis. No digo que tengas que basar tu éxito en lo que encuentres, pero
es una gran referencia. Yo busqué «Cómo promocionar un libro» y me vi
bombardeado con miles de ideas.
CONSTRUYE SIEMPRE SOBRE EL PROGRESO
«Corrigiendo se consigue mucho, pero alentando se consigue mucho más.»
JOHANN WOLFGANG VON GOETHE
Cuando trabajamos para hacer realidad nuestra visión, es crucial que seamos
conscientes de cada paso que damos. Da la impresión de que nos pasamos la
vida recordándonos todos los errores que hemos cometido, pero ¿con cuánta
frecuencia nos damos una palmadita en la espalda cuando hacemos algo genial?
Incluso aunque haya sido haber tenido el valor de decirle a alguien que lo
queremos, enviar un correo electrónico con una opinión o crecer a partir de la
autocrítica... todo ello es motivo de orgullo.
Todas las personas que han logrado cosas extraordinarias han usado esta
herramienta para llegar a la cima. Si dedicas un minuto a pensar en ello, verás
que es imposible crecer a partir de algo que consideras negativo. Tenemos que
cambiar la mentalidad y recompensarnos por cada paso que damos. Encontramos
un gran ejemplo de ello en cómo entrenan a los perros policía. Son la élite de la
élite canina, son muy disciplinados y dignos de la mayor confianza. Los policías
saben que, cuando llega el momento, sus agentes caninos cumplen con precisión
y fiabilidad. Durante el entrenamiento no se les grita ni se les golpea, se les
condiciona recompensándolos cada vez que avanzan. Cuando esto se repite,
tienen un incentivo para presentar la conducta una y otra vez, hasta que son
como máquinas, automáticos. La única manera en que podemos disfrutar de la
vida y alcanzar nuestros objetivos es condicionarnos a sentir la fantástica
sensación que nos inunda cuando nos vemos recompensados.
Cuando eras niño, si tus padres te gritaban para que hicieras algo, no te
apetecía mucho volver a hacerlo. Por otro lado, cuando hacías algo y te decían lo
orgullosos que estaban de ti y lo bien que lo habías hecho, estabas encantado de
repetirlo. Vivimos en una sociedad que entiende que la solución es castigar los
errores. La mala conducta consigue mucha más atención, así que resulta muy
atractiva para quienes tienen afán de protagonismo. Por el contrario, ¿cuántas
veces elogiamos a la gente por hacer cosas fantásticas por el mundo? ¿Con
cuánta frecuencia las reconocemos? No resulta en absoluto sorprendente que
haya tanta gente perdida y confundida. La única manera de cambiar es avanzar
de acuerdo con los éxitos.
La verdadera motivación reside en sentirse orgulloso de uno mismo
repetidamente. Si alguna vez te preguntas cómo consiguen algunos mantenerse
siempre tan motivados, es así. No esperan a que otros les digan lo bien que lo
han hecho, se lo dicen ellos mismos. Esto hace que los demás también lo hagan,
porque sienten su pasión. Aunque se trate de algo que crees que no has hecho del
todo bien, busca el modo de ver en ello una oportunidad de crecimiento.
Tenía una coachee que quería ser cantante y que se desesperaba y se
fustigaba cuando desafinaba. Solo veía lo que había hecho mal y no era capaz de
ver que su interpretación también tenía elementos fantásticos. En lugar de
analizar sus errores y preguntarse cómo podía mejorar en esos aspectos,
consideraba que eran fracasos absolutos. Somos nuestros peores críticos, pero
cuando nos damos cuenta de que la autocrítica es el mejor consejero que
podemos tener, podemos ser extraordinarios. Emociónate físicamente cada vez
que des un paso, por pequeño que te pueda parecer en ese momento. Así te darás
cuenta de que el logro es fantástico en todos sus niveles. Muévete, canta, salta,
baila por casa, haz el loco... no importa. Acumula pasión e incentivos. Las
emociones de hoy modelan el mañana.
«La mayoría de los que nadamos contra la corriente de problemas de los que
el resto del mundo no sabe nada solo necesitamos un poco de elogio o de ánimo
para lograr nuestro objetivo.»
ROBERT COLLIER
11
MOMENTOS DE CRISIS: SEAMOS HONESTOS
«Todas las crisis te ofrecen el poder extra que deseas.»
WILLIAM MOULTON MARSTON
Nada en este mundo es inmutable: o crece o se agota. Nosotros no somos una
excepción a la norma, así que, si no te aprecias, te desprecias. Hay veces en las
que casi parece que nos sintamos orgullosos de estar peor que los demás y
presumimos: «Bah, yo sí que tengo problemas de verdad». Intentar demostrar
que las cosas te van peor que al vecino es como competir por ver quién vive la
vida más miserable, y no veo que eso sea motivo de orgullo ni nada de lo que
presumir. Si no te gusta tu trabajo, vete. Si tienes sueño, acuéstate antes.
Volviendo al tema del trabajo, motivo de queja universal, ¿de verdad es el
trabajo lo que no nos gusta o es el sistema de creencias que hemos construido
alrededor del mismo? Antes me quejaba de mi trabajo, pero cuando me ponía a
pensar en otros me parecían igual de malos o peores. Encontramos un sinfín de
excusas para detestar nuestro trabajo y repetimos lo mismo una y otra vez. He
descubierto que esa es la actitud que acostumbramos a tomar ante el trabajo. Si
no tenemos una visión para nuestra vida, jamás seremos felices con la sensación
de que otros se están haciendo ricos a nuestra costa.
Un gran amigo mío, casi un hermano para mí, me dijo una vez: «El sistema
que me dijeron que me llevaría al éxito es una gran mentira». Terminó los
estudios universitarios y trabajó en varias empresas durante diez años. Le falló
incluso la idea de que se trataba de un modo de vida seguro. Dos de las empresas
en las que estuvo lo despidieron sin miramientos cuando decidieron recortar la
plantilla. La última empresa en la que trabajó le dio un cargo que llevaba
asociado un objetivo de diecisiete millones de dólares anuales en ventas; sin
embargo, solo cobraba 80.000 dólares anuales. Cuando quiso hablar con el
propietario de la empresa para pedir un aumento, le dijeron que estaba
«demasiado ocupado» para hablar de ello, porque estaba de vacaciones en su
yate.
Tomó la decisión consciente de llevarse consigo sus conocimientos y fundar
su propia empresa de marketing. Si trabajas para una empresa, asegúrate de que
lo haces en tu propio beneficio. Construye la creencia de que ese trabajo es la
piedra angular que sentará los cimientos de tu propia empresa. Creo que contar
con unos ingresos fijos es fantástico, pero si quieres crecer, aprovecha la
situación. Haz como si trabajaras para ti, no para otro, es como si invirtieras en
bienes inmuebles o compraras acciones. En un momento dado, yo tenía dos
trabajos y era socio de mi propia empresa. Terminaba de trabajar a las seis de la
tarde, entregaba pizzas a domicilio hasta las diez de la noche y, entonces, me
dedicaba a mi empresa. Si estás comprometido con algo, siempre encontrarás el
tiempo para hacerlo. No habrá excusa que te lo impida.
Algunos lo llaman trabajo. Yo lo llamo construir un sueño.
La gente se engancha al victimismo y empieza a creer que es una salida
para sentirse mejor, pero en realidad sabemos que no es así y que lo más
probable es que no tardemos en derrumbarnos o en rendirnos. La gente hace
como si las cosas fueran peores de lo que son en realidad para no tener que hacer
nada al respecto. Por mucho que nos parezca una buena vía de escape, lo cierto
es que nos estamos arrinconando a nosotros mismos. Esa misma gente no quiere
sentir la decepción, el rechazo o el fracaso, por lo que dice cosas como «Soy
escéptico» o «Soy pesimista» cuando se enfrentan a una alternativa que podría
capacitarlos. Creo que, sencillamente, son demasiado débiles para admitir la
verdad y creer en una vida mejor. No hace falta valor para ser pesimista. Lo
malo siempre está a nuestro alcance, pero solo los líderes y las personas que
toman las riendas de sus propias vidas deciden mirar a lo que va bien.
La respuesta a cualquier momento de crisis o de victimismo no es el
«pensamiento positivo» edulcorado y de unicornios que nos suelen vender. El
optimismo es estupendo, pero no siempre podemos ser optimistas, y punto. No
podemos ser de una misma manera durante toda la vida. Distintas situaciones
exigen reacciones distintas. Si tu casa se incendia, estoy seguro de que no saldrás
a la calle dando saltitos y cantando. En ese momento, ni siquiera te acordarás de
lo que es el pensamiento positivo, pero sí puedes pensar con inteligencia. Si lo
haces, podrás recomponerte con rapidez y pensar: «¿Qué hago ahora? ¿Cómo
puedo mejorar la situación? Lo primero es llamar a los bomberos». El
pensamiento inteligente te ayuda a evaluar adecuadamente las situaciones y a
crear energía. Así es como deberían presentarnos el pensamiento positivo, sobre
todo cuando nos encontramos en una encrucijada. La dificultad es que la
mayoría de las personas a las que conozco intentan pensar en positivo, pero muy
pocas ahondan en lo que sienten o experimentan. Siempre tenemos que pensar
con inteligencia. Cuando decides ver las cosas tal y como son, no peor de lo
que son, siempre encuentras otro camino para crecer.
Una vez tuve un cliente con sobrepeso que me dijo que su problema era que
tenía un metabolismo lento y unos huesos muy grandes. Adoptaba la postura de
víctima, buscaba todas las excusas posibles y hacía que las cosas sonaran peores
de lo que eran en realidad para evitar tener que enfrentarse al dolor a corto plazo
o escuchar la cruda verdad. Lo miré a los ojos y le dije: «No, tu problema es la
obesidad y tienes que levantar el trasero de la silla y correr como no has corrido
nunca». Llámame abusón o llámame «persona preocupada por el otro». Unos
meses después recibí un correo electrónico en el que me adjuntaba una fotografía
suya: estaba en la piscina de un hotel en China, donde trabajaba, y debo decir
que incluso yo me quedé asombrado al ver lo que había conseguido. Me daba las
gracias encarecidamente porque lo que siempre había necesitado era que alguien
le dijera la verdad y que eso bastó para impulsarlo en una dirección capacitadora.
Durante toda su vida, la familia y los amigos habían disfrazado la verdad porque
se sentían mal diciéndosela. Era una actitud egoísta que no hacía más que
agravar sus problemas de salud. He ayudado a muchos clientes con
metabolismos supuestamente lentos o con huesos supuestamente grandes y que
ahora están tan en forma como cualquiera.
Decir la verdad duele, pero ¿acaso te hace libre callarla? Las cosas que más nos duelen suelen
ser las mismas que nos hacen libres.
Vengo de una familia que no tenía mucho dinero y siempre tuve que
apañármelas para conseguirlo. Mis padres no me compraron mi primer coche, no
pagaban mis vacaciones ni invertían en mis negocios. Jamás se lo pedí, porque
sabía que, de haber tenido el dinero, ya me lo habrían dado. Durante mucho
tiempo, al ver que otros disponían de todo eso sin esfuerzo, pensé que era la
víctima de un destino cruel. Había decidido verlo de la peor manera posible, en
lugar de cómo era en realidad. Estaba en un país en el que abundaban los
recursos y las oportunidades. Mis padres me proporcionaban alimento,
educación, techo y amor, algo que muchas personas no han tenido nunca. Al
final me di cuenta de que tenía a mi alcance un futuro maravilloso, siempre que
decidiera verlo así. Entonces, mi situación me pareció bastante buena. La
mayoría de las veces nos quejamos de cosas que podemos controlar.
Tenemos que dejar de engañarnos a nosotros mismos y ser completamente
honestos; es la única manera de cambiar. Otros dirán que solo están siendo
realistas cuando interpretan una situación del peor modo posible, pero yo me
pregunto si eso es cierto o si, sencillamente, exageran. Ser realista exige ser
honesto con uno mismo.
Sé responsable y observa la situación tal como es, no peor
Ahora que hemos dejado de ver la situación peor de lo que es en realidad,
podemos dar el siguiente paso. Es cierto que la imagen de ver las cosas peores de
lo que son puede ser real en nuestra mente. Así que, ¿quién nos dice que no
podemos ver las cosas mejores de lo que son? Si adoptamos esta postura,
ejercerá el mismo impacto en nuestra reacción ante la situación, pero ahora será
para mejor. De hecho, dará la vuelta a la situación y, lo que es más importante,
cambiará el resultado final. Debes ver la situación mejor de lo que es en
realidad. Aunque un objetivo te parezca de una dificultad extraordinaria, si
tienes algo bueno a lo que aspirar, encontrarás una manera de conseguirlo.
Construye una visión que te inspire, pon las cosas en perspectiva y averigua qué
puedes aprender de la situación. Haz que la visión sea tan real como sea posible
y automáticamente se abrirá otro camino delante de ti.
La visión. Ve la realidad mejor de lo que es
Ahora que has creado algo beneficioso por lo que trabajar, ha llegado el
momento de modelar tu visión. Esto exige un plan de acción, o estrategia,
alineado con el nuevo resultado. Emprende la acción necesaria para que la visión
se haga realidad. Centra la toma de decisiones en tu visión, recuérdate cuál es el
resultado que deseas conseguir y conviértete en ello. ¿Qué tendrías que creer
para lograrlo? ¿Cómo tendrías que presentarte ante los demás? ¿En qué tendrías
que concentrarte? ¿Con quién hablarías? ¿Qué otras acciones puedes emprender
para crear esa realidad?
Una nueva estrategia. Actúa del modo en que lo ves ahora.
12
LA TRÍADA DE LA ACCIÓN
Tras hablar con muchas personas acerca de la vida, una de las cosas que he
averiguado es que la mayoría cree que las conductas físicas ejercen un efecto
mucho mayor que las mentales o las verbales. Me he propuesto acabar con esa
creencia y explicarte que cada pensamiento que tienes y cada palabra que
pronuncias tienen la misma potencia a la hora de modelar tu destino. Mucha
gente no es consciente de que todo se deriva del pensamiento. Los pensamientos
hacen que la boca pronuncie palabras y constituyen la base de todas las
decisiones que tomamos. Se trata de un equilibrio simétrico y no ser conscientes
de ello es uno de nuestros mayores errores. Modelamos continuamente nuestro
destino a través de estos tres tipos de conducta, del mismo modo que modelamos
continuamente nuestra naturaleza y nuestras creencias. Si te ofrecieran la mente
de Bill Gates, ¿la aceptarías? ¿Y la habilidad de Michael Jackson como bailarín?
¿O el swing de Tiger Woods? Si has respondido sí a todo, ¿cómo explicas que la
mayoría de las personas no se propongan aprender los rasgos y las habilidades
que desean? Todos estos profesionales han tenido que aprender para llegar a ser
tan grandes, ¿no? Y seguro que no fue nada fácil.
El motivo por el que las personas se niegan a creer que pueden ser
verdaderamente grandes es que se condicionan a sí mismas a pensar que son
prisioneras de las decisiones que han tomado en el pasado. Es más, se crean la
ilusión de que sus elecciones y experiencias previas explican quiénes son y en
qué se están convirtiendo.
«No importa de dónde vengas.
Lo único que importa es a dónde vas.»
CONDOLEEZZA RICE
Mira esas personas a quienes se les ha dado todo en bandeja y acaban en
rehabilitación, mientras que otros que han pasado por las experiencias más
terribles acaban ejerciendo un impacto extraordinario en el mundo. No somos
prisioneros de las experiencias, ni tampoco determinan quiénes somos. Lo
que haya sucedido en el pasado no dicta lo que ha de suceder en el futuro. Un
sabio dijo una vez: «El mañana no es ayer». Dicho esto, sí que es cierto que
somos la suma de nuestros pensamientos y de lo que decidimos hacer ahora.
Estamos enganchados a cosas que están a años luz de lo que dictaría el sentido
común; por eso decimos que el sentido común es el menos común de los
sentidos. Sorprendentemente, las personas que usan el sentido común son a las
que ahora llamamos extraordinarias. Las calificamos de locas hasta que
demuestran que están hechas de otra pasta. ¿Son especiales? No, sencillamente
usan el sentido común. Hay pautas a las que creemos que debemos seguir
esclavizados, porque siempre lo hemos estado. Es mentira y las decisiones que
tomamos ahora acaban definiendo en quién nos convertimos.
Parece que la mayoría de nosotros tenemos una idea bastante clara de lo
que deberíamos hacer, pero por algún motivo no lo hacemos. Por eso, adquirir
conocimiento no es lo mismo que aprender. Si adquieres conocimientos, pero no
los pones en práctica, no has aprendido nada. Me han dicho en innumerables
ocasiones: «Eso ya lo sé», a lo que siempre respondo que saberlo no sirve de
mucho, hay que hacerlo. Siguen actuando de la misma manera, tienen las
mismas experiencias, sienten las mismas emociones y jamás están satisfechos.
Una vez, un hombre que me doblaba en edad me dijo enojado: «¿Qué
sabrás tú de la vida? Tienes la mitad de años que yo». El motivo por el que este
amigo de un amigo estaba tan enfadado era que acababa de descubrir que su
novia le había sido infiel por tercera vez. Le expliqué que a mí me había bastado
una experiencia similar para tomar una decisión. Parecía que sabía perfectamente
lo que tenía que hacer, pero ¿qué había aprendido si siempre decidía regresar a
una relación que le causaba tanto dolor? Nada. No importa que hayas tenido una
experiencia o diez. La única manera de aprender es pasando a la acción.
Tenemos que dejar de pensar que el cambio es doloroso y empezar a saber
que el cambio es placentero. No parece que los métodos básicos de disciplina
logren resultados muy duraderos; por el contrario, engancharse a algo nuevo y
positivo funciona muy bien. Tienes que cambiar una adicción que te debilita por
una alternativa que te fortalezca. Asimilar este concepto permite hacer un
cambio consciente y promueve un crecimiento real. No conseguiremos crecer
hasta que transformemos el conocimiento en acción. Esta es la única fórmula
que te permitirá experimentar el ciclo infinito de crecimiento personal:
FÓRMULA DE CRECIMIENTO PERSONAL:
A=C+A
APRENDIZAJE, CONOCIMIENTO, ACCIÓN
LA BATALLA
¡La batalla siempre ha sido un tú contra tú!
Las mejores cosas que hay en la vida son muy simples. El problema es que
lo hemos complicado tanto todo que lo simple se ha vuelto difícil. Corremos
de un lado a otro en un intento de descifrar el complicado camino hacia la
plenitud y el éxito, cuando, en realidad, siempre hemos albergado esas
cualidades en nuestro interior. El reto consiste en poner en práctica ese
conocimiento. Mientras hay vida, hay desafío. Nuestra personalidad no se basa
en la ausencia de retos, sino en lo bien que los gestionamos cuando nos
enfrentamos a ellos.
La conversación que mantuve con una señora acerca de la vida y el cambio
me inspiró a añadir esta sección, «La batalla», al libro. Es una parte clave del
libro. Mientras hablábamos, me sentía lleno de energía y me dijo: «Haces que
todo parezca tan fácil..., igual que todos esos oradores motivacionales». Tuve
que recordarle que yo no soy un orador motivacional. Una cosa es sentirse lleno
de energía durante una hora después de haber oído unas palabras inspiradoras y
otra es sentirte lleno de energía durante toda tu vida; esto exige estrategia.
Educo, no motivo, y la diferencia es enorme. Educo a las personas para que
aprendan a motivarse a sí mismas, porque eso es lo que he hecho conmigo
mismo. Sin embargo, reflexioné sobre lo que me había dicho y me hizo pensar
en lo difícil que me resultó motivarme en varias ocasiones y en lo fuerte que
tuve que ser. Fue una batalla, pero como iba armado con las estrategias y las
soluciones adecuadas, no estaba dispuesto a dejarme vencer otra vez.
Cambiar es un desafío, no un camino de rosas. Lo bueno es que se trata de
una ecuación muy sencilla. Si quieres cambiar, tienes que crear ese cambio.
Parece que no lo sabemos o, en todo caso, que lo sabemos, pero nos asusta hacer
algo al respecto. Nos da miedo tener el poder de cambiar de verdad nuestra vida
para siempre. Aunque sea un cambio positivo, tememos lo desconocido.
Para ganar cualquier batalla, necesitamos contar con el arsenal más potente. La batalla de la
mente no es una excepción.
La vida es aprendizaje y crecimiento, y no siempre es fácil. Quien eras está
más que dispuesto a entrar en combate con quien intentas llegar a ser. El yo no
se va a rendir sin pelear. Lo has entrenado para que caiga en la culpa o en la
depresión, junto al miedo a no poder tener éxito y... bueno, seguro que eres más
que capaz de terminar la lista por mí. Sin embargo, tienes la capacidad de
reprogramarte. Si quieres cambiar, debes cambiar el modo en que actúas física,
mental y verbalmente. No hay otra manera. Lo único que yo puedo hacer es
enseñarte cómo hacerlo y que el camino te resulte lo más cómodo posible.
Quiero que sepas que no va a ser un camino de rosas, así que has de estar
preparado. Cuando te enfrentes a una batalla mental, verbal o física, recuerda
que no estás solo y no te sometas al papel de víctima.
Todos los que han recorrido este camino, que han logrado grandes cosas o
que han cambiado drásticamente su vida reconocen que rendirse hubiera sido
mucho más fácil. Si alguien dice que le ha resultado fácil, debe de ser un
superhombre o una supermujer. Si alguien intenta hacerte creer que su vida
cambió completamente de un día para a otro y que todo lo que sabía o pensaba
cambió al instante, te está tomando el pelo. He visto a demasiada gente que se ha
quedado atrapada en la oscuridad tras haber sido mal aconsejada por oradores o
autores motivacionales con intenciones egoístas. En la vida no hay nada
extraordinario que sea fácil. Si fuera fácil, no sería extraordinario. No
distinguiríamos entre vivir una vida ordinaria y una vida asombrosa. Pero al
igual que debes saber que no va a ser un paseo, has de ser consciente de que
tampoco es imposible. Me he dado cuenta de que a los seres humanos no les
gustan las dificultades, pero adoran los retos. Y reacondicionarte para encontrar
la verdad es precisamente eso, un reto.
«Porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos
son los que la hallan.»
MATEO 7, 14
Si queremos superar estos retos, especialmente los mentales, tenemos que
contar con un ejército que haga guardia en nuestra mente, no tanto anticipándose
a ellos, sino siempre dispuesto a afrontarlos. Cada vez que interceptas
pensamientos o emociones que te impiden alcanzar la excelencia en un momento
dado, reclutas a más soldados. Cuando te des cuenta, habrás reunido en tu
interior un ejército mucho más poderoso que cualquier otra cosa.
«Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos.»
BUDA
Piensa en el proceso de reacondicionamiento como si fueras un boxeador
que se entrena para atacar con la izquierda. El entrenador le dice que así debe ser
si quiere ganar el combate. Al principio, el boxeador se confundirá y, durante el
entrenamiento, usará la derecha en varias ocasiones, pero ahora sabe lo que
tiene que hacer para hacerse con la victoria. Toma conciencia de ello y se corrige
rápidamente hasta que usar la izquierda resulta natural.
Cada vez que tengas la impresión de que tu faceta limitante está a punto de
ganar la batalla, aplica esta estrategia para recuperar el control:
–
Cuando sientas que te estás resistiendo mentalmente,
¡para! Haz las paces con la situación y dile a tu faceta limitante: «De
acuerdo, sé que estás aquí y lo que estás intentando hacer, pero nunca me
ganarás». Dilo con voz relajada y, mientras hablas, asiente con la cabeza,
como si estuvieras convencido de lo que dices. Piensa en algún momento en
el que alguien haya intentado que te sientas mal y tú le has dicho que sus
esfuerzos son en vano. Contigo la actitud ha de ser la misma. Tus
pensamientos limitantes acabarán por desaparecer si lo haces.
– ESCRIBE. Escribe cómo te sientes. Cuanto te sientas estupendamente bien,
escríbelo. Cuando te sientas fatal, escribe cómo podrías dar la vuelta a la
situación. Siempre podrás volver a los momentos en que te sentías bien y
leer acerca de ellos. Seguramente ya te habrás dado cuenta de que los
momentos en que sentimos que la resistencia aumenta en nuestro interior
son también los momentos en que parece que todo nos irrita. Puede ser un
DEJA DE RESISTIRTE.
problema con la pareja, con un amigo o con el trabajo. No volveremos a
sentirnos libres hasta que nos desahoguemos. Lo mismo sucede con los
pensamientos. Sácalos a la superficie y escríbelos.
LA CONDUCTA MENTAL: TODO ESTÁ EN LA MENTE
«Los hombres se hacen ricos haciendo las cosas de cierto modo. Y, para ello,
deben ser capaces de pensar de cierto modo. La manera en que un hombre hace
las cosas es resultado directo de cómo piensa acerca de las cosas.»
WALLACE D. WATTLES
Cuando te des cuenta de que todos y cada uno de los pensamientos que tienes
modelan tu destino y recrean tu realidad, habrás ganado media batalla. La mejor
manera de que lo asumas es examinar detenidamente tus pensamientos. Fíjate en
la pauta que siguen las experiencias que has tenido y que sigues teniendo.
Comprueba si tus pensamientos te llevan a actuar de un modo concreto y atraen
experiencias concretas. Una vez que lo hayas hecho, estoy seguro de que
identificarás un patrón que se puede interrumpir. Normalmente, reaccionamos al
entorno con el piloto automático. Sentimos que carecemos de control sobre las
experiencias o sobre lo que pensamos ante una dificultad. Lo cierto es que
siempre somos nosotros los que controlamos qué dirección tomamos y, hasta que
asumamos plena responsabilidad por quiénes somos en la vida, no podremos
cambiar. Obviamente, hay experiencias y personas que no podemos controlar,
pero siempre podemos decidir la importancia que les damos, cómo las
percibimos y cómo reaccionamos ante ellas. La mayoría de las personas creen
que el pensamiento está a merced de los ojos. Yo no pienso así. Creo que los ojos
están a merced del pensamiento y, por lo tanto, de la emoción. Mientras sigamos
permitiendo que la mente divague todo el día, seguiremos teniendo experiencias
inesperadas, porque no controlamos lo que creamos. El único momento en que el
mundo exterior afecta de verdad a tu vida es en el que pierdes el control sobre tu
mente.
Cuando somos conscientes de nuestros pensamientos, podemos cambiar la
dirección hacia donde los queramos llevar. Si queremos una vida extraordinaria,
debemos capturar los pensamientos extraordinarios y dejar ir los demás. Todos
tenemos los mismos pensamientos, lo que sucede es que cada uno decide con
cuáles se queda. Eres tú quien decide aferrarse a pensamientos que te erosionan
y eres tú también quien decide dejar que se vayan por donde han venido. No
tienes por qué agarrarte a ellos.
Asocia todas las experiencias que tengas de modo que beneficien a la visión general que has
creado para tu vida.
Los seres humanos tenemos unos sesenta mil pensamientos diarios.
¿Cuántos de ellos estás usando para crear la vida que quieres? Seguramente
estarás de acuerdo en que resulta muy difícil cambiar los pensamientos del
subconsciente. Los hemos repetido tantas veces que surgen sin que haya un
proceso cognitivo consciente. La única manera de recablear la mente
subconsciente (y ese recableado es crucial para el éxito) es estudiar el efecto
que cada uno de esos pensamientos ejerce sobre tu vida.
El motivo por el que disfrutamos tanto de las analogías y de los cuentos es
que nos gusta ver las cosas desde fuera y relacionarlas con nuestra propia
experiencia. Cuando examinas tus pensamientos desde fuera, descubres una
manera más clara de relacionarte con ellos. Para vivir una vida extraordinaria
has de ser consciente de todo lo que haces. Romper la pauta inconsciente de
pensamientos que te desarman y salir del círculo de infelicidad exige que
reflexiones sobre la causa y el efecto de todo lo que haces. Si necesitas recordar
cómo cada pensamiento cambia tu estado físico, vuelve a leer el apartado sobre
la neuroplasticidad en el «Primer paso» (p. 73). Plantéate también esta pregunta
en relación con tus pensamientos.
¿Esto que he decidido pensar ahora me acerca a lo que quiero?
Aunque ya lo he explicado varias veces a lo largo del libro, te daré otro
ejemplo concreto. Imagina que alguien se te cruza mientras estás conduciendo;
tú reaccionas con ira, que es lo que hacen muchos. Esta reacción afectará a lo
que crees a continuación en tu vida, porque esa mala energía fluirá hacia la
próxima actividad. Aún más importante: construye la creencia de que cuando te
encuentras con una dificultad, la solución es enfadarse en lugar de hacer algo
más productivo de cara a tu crecimiento. Sin embargo, podrías reaccionar, pero
corregirte al instante, porque eres consciente del efecto perjudicial que esos
pensamientos ejercen sobre tu vida. No quiero decir que no puedas reaccionar,
sino que al ser consciente de tus pensamientos, cuando te encuentres en una
situación difícil puedes redirigirlos. Esto te permite adoptar una actitud distinta y
empezar a generar pensamientos positivos. Toma conciencia de tus pensamientos
a lo largo del día y corrígelos o rebátelos cuando sea necesario. Habrá veces en
que será complicado porque estás acostumbrado a ver las cosas de una manera
determinada, pero tienes que buscar una vía distinta que te beneficie. Es fácil ver
que tus pensamientos crean tu vida día a día.
«Un hombre es solo producto de sus pensamientos.
Se convierte en lo que piensa.»
MAHATMA GANDHI
Todas las personas de éxito están comprometidas con lo que hacen. Saben
que no lograrán sus objetivos si no son conscientes de sus pensamientos en todo
momento y los desvían hacia lo que desean. En algunos casos es su manera
normal de funcionar, por lo que muchas veces ni siquiera se dan cuenta de que lo
hacen hasta que se les pregunta sobre ello. En otros casos, como el mío, es algo
que tenemos que aprender a hacer. Sabía que estaba harto de sentirme como me
sentía, así que decidí pasar a la acción mental. Hasta que descubrí que mis pautas
de pensamiento creaban mis emociones, no pude tomar las riendas de mi vida.
Lo hice y así fue como le di la vuelta. Sorprendentemente, no necesité mucho
tiempo. Es increíble lo mucho que puedes aprender y crecer en una semana si
tomas conciencia de tus pensamientos y los rediriges.
También te has de proponer pensar a lo grande durante el día. Para llegar a
la cima tenemos que pensar en la imagen general; si solo piensas en logros
pequeños, eso es todo lo que conseguirás. Cuando te abres a pensar a lo grande,
los pequeños pasos ya no resultan tan abrumadores, porque mantienes la mirada
fija en la gran recompensa. Recuerdo estar sentado en mi habitación
aproximadamente un año y medio antes de terminar de escribir este libro. Había
escrito una página y no tenía clientes, pero sabía lo que quería. Me pregunté:
«Daniel, ¿cómo diantres vas a escribir un libro entero?». Cada vez que me
estresaba por la cantidad de páginas o empezaba a pensar que no sería capaz de
plasmar mis ideas sobre el papel, lo combatía. Es decir, nunca había escrito nada
en la vida excepto las redacciones para el instituto. Sin embargo, bloqueaba los
pensamientos negativos con tanta fuerza como era capaz y me aseguraba una y
otra vez a mí mismo que lo conseguiría. Me visualizaba abriendo el libro
terminado; la visión se hizo realidad unos meses después. Las ideas y las
palabras del libro fluían. Además, conocí a personas que buscaban un coach, así
que estaba empezando a atraer todo aquello en lo que realmente centraba la
atención.
Siendo realistas, solo hay una manera de cambiar la vida:
cambiar el pensamiento.
Pensar en el resultado final también ayuda a recortar los tiempos. Incluso
los pasos más pequeños se dan a una velocidad mucho mayor. Tras una semana o
dos manteniendo la atención centrada en la imagen general, te darás cuenta de la
enorme capacidad de crecimiento que has tenido a tu alcance durante toda tu
vida. Cuando piensas a gran escala, las ideas van y vienen en esa dirección.
Incluso si lo que aprendes te parece pequeño en relación con el objetivo final,
escribe cada avance que hagas. Da forma concreta al pensamiento imaginario y
hazlo tan real como te sea posible. No dejes pasar ni olvides ningún avance ni
ninguna idea, ya sean grandes o pequeñas, y verás que pronto empiezan a fluir
de forma regular.
Si queremos reforzar y expandir la mente, tenemos que invertir en ella.
Tenemos que leer, escuchar audiolibros o CD, asistir a seminarios y, lo más
importante, guiar nuestros pensamientos. Algunas de las personas que han
ejercido una gran influencia en mi crecimiento y a las que rindo homenaje son
Ralph Waldo Emerson, Napoleon Hill, Kahlil Gibran, Wallace D. Wattles, Maya
Angelou, Deepak Chopra y Mahatma Gandhi. Son algunos de los gigantes que
han hecho que este mundo sea mejor. Aprender de personas extraordinarias es
una manera fantástica de invertir en tu desarrollo. Invertir en ti mismo es como
invertir en las mejores acciones del mundo: cuanto más inviertas, más
dividendos recibirás.
«Ya no sufro la maldición de la pobreza, porque tomé posesión de mi mente y
esa mente me ha ofrecido todas las cosas materiales que quiero y mucho más de
lo que necesito. El poder de la mente es universal y es accesible tanto para la
persona más humilde como para la más grande.»
ANDREW CARNEGIE
LA CONDUCTA VERBAL: ERES LO QUE DICES
«Las grandes personas hablan de ideas. Las personas normales hablan de
cosas. Las personas pequeñas hablan de otras personas.»
TOBIAS S. GIBSON
Los niños tienen unas ocurrencias sorprendentes. De pequeño, mis amigos y yo
solíamos decir lo siguiente cuando alguien nos insultaba: «Rebota, rebota y en tu
cara explota». Hasta hace muy poco no me había dado cuenta de cuánta razón
teníamos. Las personas no tenemos ni la menor idea del enorme impacto que
ejercen las palabras que decidimos usar. Las palabras con las que nos
comprometemos modelan y condicionan quiénes somos tanto como los
pensamientos o las conductas físicas. No importa cuál sea el contexto o el
tema: si usas palabras limitantes, limitas tu estado y, por lo tanto, tu éxito. Un
ejemplo muy claro es el uso del «no puedo» en las conversaciones cotidianas. Si
te detienes unos instantes a pensar en ello, te darás cuenta de que prácticamente
siempre que dices «no puedo», en realidad sí que puedes, tienes otra opción. No
es tanto que no puedas, sino que no quieres. Cuanto más digas que no puedes
hacer cosas, más asimilas mentalmente ese concepto, que se activará cada vez
que te enfrentes a una dificultad.
Si sustituimos el vocabulario actual por otro que nos capacite, influiremos
en las emociones que sentiremos a lo largo del día. La experiencia emocional
determina cómo actuamos y los resultados que obtenemos. Programamos
lingüísticamente la mente subconsciente con cada palabra, que se convierte en
un ritual y luego en nuestra propia naturaleza. Decimos cosas sin saber el efecto
que producen en nuestras vidas. No estoy exagerando. Será el principio (o el fin)
de tu éxito. A continuación, encontrarás ejemplos de palabras y dichos que
deberíamos eliminar de nuestro discurso diario y algunas opciones fantásticas
con las que sustituirlos:
· No podría hacerlo nunca. – Puedo hacerlo.
· No soy lo bastante inteligente. – Soy infinitamente inteligente, tengo los
recursos necesarios y aprenderé.
· Jamás tendré dinero. – Tengo que tener dinero.
· Siempre estoy enfermo. – Me encuentro fenomenal.
· Estoy muy gordo. – Quiero estar sano y en forma.
· Soy feo. – Soy atractivo.
· Si montara mi propia empresa, sería un fracaso. – Haré lo que haga falta para
tener éxito.
· No puedo ganar más que mis padres. – Puedo ganar más que mis padres.
· Soy un perdedor. – Ganaré.
· No me apetece. – Mi existencia es energía.
· Estoy demasiado cansado –Tengo que activarme ahora mismo.
· Esto es terrible. – ¿Qué aspecto positivo puedo encontrar en esta situación?
· Es imposible. – Todo es posible.
· Estoy agotado. – Estoy lleno de energía.
· No puedo. – Puedo.
· Qué casualidad o qué suerte. – Causa y efecto.
· Quizás algún día. – Haré que llegue el día.
· Ojalá. – Estoy seguro.
· Es demasiado difícil. – Me encantan los retos.
· Lo haré después. – Tengo que hacerlo ahora.
· Lo dejo. – Acabo de empezar.
· Y si.... – Ahora no está pasando, así que no me preocuparé por adelantado.
· Debería haber.... – No lo hice, pero ahora llevo las riendas de mi vida, así
que ahora puedo...
· Lo intentaré. – Hazlo o no lo hagas.
· Detesto mi vida. – El amor es vida.
· Ojalá fuera feliz. – Decido ser feliz o no serlo.
· Tiene suerte. – Tiene éxito.
· No soporto a esa persona. – Me quiero demasiado a mí mismo como para
detestar a nadie.
· Espero que le suceda algo malo. – Les deseo lo mejor, lo que significa que
estaré bendecido.
· Ojalá lo consiga. – Sé que lo conseguiré.
· No encontraré a esa persona especial. – Tengo fe y me aseguraré de
encontrarla.
· Necesito eso. – Quiero eso.
· Voy tirando/No estoy mal. – Estoy fenomenal.
· No lo sé. – Lo averiguaré.
· No puedo hacer nada al respecto. – ¿De verdad no puedo hacer nada al
respecto?
Las versiones de la izquierda son limitantes. Si acostumbras a repetir esas
palabras, impedirán que puedas ver más allá de esas posturas. Las versiones de
la derecha, en negrita, te capacitan y ejercen un efecto positivo en tu vida. Por
difícil que te pueda resultar en ocasiones, tienes que sustituir las palabras que no
te benefician por otras que te capaciten. Cuando un atleta no juega bien y el
equipo sale perjudicado, ¿el entrenador lo deja en el campo todo el partido? Si es
un buen entrenador, lo sacará y lo sustituirá por alguien que pueda llevar al
equipo al éxito. Debes ser estratégico a la hora de decidir con qué palabras te
comprometes.
Otro de los mitos que me gustaría desmontar es el concepto del «gafe». Nos
enseñan a creer que si decimos cosas que pueden mejorar nuestra vida, la
gafaremos. Estoy seguro de que has oído esta mentira durante toda tu vida.
Reparé en ello una vez que un amigo me estaba diciendo lo bien que creía que le
iría un examen que acabaría determinando la nota media del último año en la
universidad. Su padre lo oyó y le dijo. «Yo dejaría de hablar así, no vayas a
gafarlo». ¿No te parece absurdo? Sin embargo, piensa en todas las veces que te
lo han dicho y, peor, en todas las veces que te lo has creído. Hay quienes lo ven
como una manera de evitar la decepción si sucede lo peor. Exacto: ¡si sucede!
¿Por qué quieres predecir el peor resultado posible? ¿Por qué te has de preocupar
por adelantado por algo que ni siquiera es real? ¿Cómo puede ser eso
inteligente? ¿De verdad palia la decepción? El motivo por el que algunas
personas nunca logran nada extraordinario es que no creen en sí mismas. ¿Qué
esperanza de logro vas a tener si te asusta tener fe y creer en tu habilidad para
conseguir algo?
Da igual que uses palabras limitantes en tono jocoso o de un modo
verdaderamente destructivo: las consecuencias son las mismas. Usa únicamente
palabras que te ayuden a crecer: «puedo», «lo haré», «soy» y «tengo que». Estas
palabras hacen que te sientas bien contigo mismo. Piensa durante unos instantes
en cuántas conversaciones mantienes a lo largo del día. Ahora, cuenta cuántas
contribuyen a crear lo que quieres en la vida y cuántas contribuyen a crear lo que
no quieres. ¿Cuántas conversaciones hacen que te sientas capacitado e inspirado
y cuántas hacen que sientas todo lo contrario? ¿En cuántas te quejas de algo?
Aléjate de las palabras negativas.
Quizás se te haga algo raro ir por el mundo pronunciando únicamente
palabras positivas, pero el concepto de «positivo» no es el único factor que
influye aquí. La cuestión es usar el sentido común que todos poseemos. ¿Qué
sentido tiene usar un vocabulario que nos impide alcanzar la excelencia? Lo
que dices a diario se convierte en tu realidad, por lo que es un condicionante
real. Si dices que es demasiado difícil, lo será. Si dices que es imposible o que
no puedes, es así como percibirás la realidad. Lo que decidas decir se hará
realidad, porque te obligará a actuar en consecuencia. Cuando pregunto a la
gente cómo está, me dicen «Voy tirando», «Bien»... Si quieres ser y estar
estupendo, dilo y empezarás a creértelo. Yo empezaría por reflexionar acerca de
por qué he dicho «Voy tirando» y luego haría inmediatamente algo para
cambiarlo. Tenemos que entrenarnos para hablar con un lenguaje potente,
inspirador y productivo.
Ser consciente de lo potente que es el lenguaje a la hora de modelar el
destino te permite observar las pautas de quienes usan palabras limitantes. Fíjate
en toda su actitud. Fíjate en lo mal que pasan el día y en lo poco productivos que
suelen ser en lo que respecta a avanzar hacia visiones reales. La próxima vez que
oigas a alguien hablar en el trabajo o en la cafetería, escucha y fíjate en si la
conversación contribuye a reforzar la misma emoción y la misma situación de la
que se está quejando. Es más: úsalo para observarte y corregirte a ti mismo.
Condicionarás y reprogramarás tu estado en un abrir y cerrar de ojos.
«La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de
sus frutos.»
PROVERBIOS 18:21
¿Crees que las personas de más éxito o las que dan más valor al mundo
pierden el tiempo hablando de cosas irrelevantes? Puedes estar seguro de que no.
Si quieres añadir valor, habla en consecuencia. Si quieres alcanzar tus niveles
más altos, habla en consecuencia, y si quieres lograr el éxito, llena tus
conversaciones de él. Véndete a ti mismo y a los demás que sabes que vas a
conseguirlo. La gente dice que hablar es gratis, pero creo que en realidad quieren
decir es que hablar por hablar es gratis. Hablar a lo grande es muy valioso
cuando sabes que vas a actuar en consecuencia. Si no lo dices, no lo
conseguirás; si no hablas como si lo fueras, jamás lo serás.
LA CONDUCTA FÍSICA: LOS PASOS MÁS PEQUEÑOS PUEDEN HACERTE AVANZAR A
ZANCADAS
«Un viaje de mil millas empieza
con un primer paso.»
LAO-TSE
Creo sinceramente que mucha gente sabe con exactitud lo que tiene que hacer
para conseguir lo que quiere, lo que sucede es que no pasa a la acción. Oyen
hablar a los demás acerca de los secretos del éxito, pero jamás los ponen en
práctica. ¡No se dan cuenta de que el secreto está en la acción! Hasta que lo
entiendan, no sabrán cómo funcionan los conceptos que han aprendido. Las
estrategias de este libro crean vidas extraordinarias, pero no sirven de nada si no
se ponen en práctica. Los que actúan se ven recompensados instantáneamente.
Tienes que pasar a la acción, aunque se trate de algo que solo sospechas que
puede mejorar tu vida. Estas sospechas suelen generar grandes satisfacciones.
Solo con que te comprometas a hacer cinco actividades distintas que mejoren
aunque sea en un diez por ciento tu semana, notarás un cambio significativo en
tu vida.
«No tienes que ser grande para empezar, pero sí tienes que empezar para ser
grande.»
LES BROWN
Obviamente, decir que tenemos que levantarnos y pasar a la acción para
crecer es una cosa, pero, tal como sabemos, levantarse y hacerlo de verdad es
otra muy distinta. ¿Alguna vez has querido hacer algo de verdad, pero la mente
se te ha ahogado en un mar de ideas y de cosas que hacer y, al final, no has
hecho nada? A mí me sucedió mientras escribía el libro, y sabía que también les
tenía que haber pasado a otros antes que a mí. Las ideas fluyen, pero pensar es
mucho más fácil que actuar. Todos hemos tenido grandes ideas para nuestra
empresa, nuestra situación económica, nuestros estudios o nuestras relaciones
personales, pero, por algún motivo, nunca pasamos a la acción. ¿Por qué?
Porque la mayoría de las veces acumulamos tanta información que casi parece
imposible pasar a la práctica. La montaña de información nos asusta, por lo que
salir corriendo resulta mucho más fácil que enfrentarse a ella. Nos decimos que
ya lo haremos luego o que puede esperar a mañana. ¿De verdad lo harás luego o
mañana? Para cuando te enfrentes a todo lo que has dejado para luego o para
mañana, necesitarás que el día se transforme en un año. Entonces verás que lo
único que tienes que hacer es la tarea que te has propuesto. Si hubiera
campeonatos para este juego, yo habría sido el campeón mundial. Deja de
sopesar tantas opciones. Lo más probable es que te estés sopesando a ti
mismo. ¡Pasa a la acción!
«Una vida que no pasa a la acción es una vida fallida.»
ARNOLD TOYNBEE
La cuestión es que los pasos más pequeños te permiten avanzar a zancadas.
Nada en el mundo empieza por sí mismo, lo que significa que somos nosotros
los que tenemos que echar la bola a rodar. Piensa en una bola de nieve que rueda
montaña abajo: va sumando masa y velocidad con cada giro, pero todo empieza
cuando la lanzamos, ¿o no? En La magia de pensar en grande, David J.
Schwartz afirma que: «La acción precede a la acción. Es una ley de la
naturaleza. Nada se pone en marcha a sí mismo, ni siquiera las docenas de
aparatos mecánicos que usamos a diario». Después explica que incluso los
termostatos que regulan automáticamente la temperatura de nuestras casas
necesitan que nosotros fijemos previamente la temperatura que deseamos. Por
insignificante o pequeño que te pueda parecer respecto a la imagen global, te
prometo que cada paso que das cuenta. Sin esos primeros pasos, jamás reunirás
la fuerza y el impulso necesarios para dar luego los más grandes.
No llegamos al mundo corriendo. La vida nos exige que crezcamos, igual
que a todo lo demás que existe en el mundo. Las personas exitosas saben que la
clave está en ponerse en marcha y empezar sin pensárselo demasiado. Quienes
no tienen éxito se centran en por qué no pueden hacerlo, por qué es tan difícil y
por qué no deberían hacerlo, en lugar de hacer lo que saben que tienen que hacer.
Las personas de éxito se convencen a sí mismas de lo contrario, se dan razones
por las que deben hacerlo, piensan en cómo pueden hacerlo y se repiten que
es la única manera de avanzar. La mayoría de las decisiones que tomamos son
consecuencia de un proceso intenso de autoconvencimiento que exige un trabajo
previo. Tenemos que usar nuestros mecanismos de convencimiento para dirigir
la energía hacia lo que ha de beneficiarnos. Los demás se abruman porque
entienden esos pequeños pasos como una alianza con el dolor. Evalúan el millón
de cosas distintas que creen que tendrán que hacer en lugar de centrarse en el
enorme valor del resultado final. Imagina a una persona más bien holgazana
pensando en que tiene que limpiar el coche; pensará en todas las pequeñas tareas
no deseadas que tendrá que completar antes de ni siquiera haberse acercado al
vehículo. Piensa en levantarse del sofá, ir en busca del cubo de agua, el jabón y
la esponja y cambiarse de ropa. Entonces tiene que lavar el coche, secarlo y
ducharse. Pensar todo esto le agobia, así que, finalmente, no hace nada. Se
acomoda mejor en su sofá preferido y se prepara para la quinta siesta del día.
Entonces, su pareja le dice que hoy en el túnel de lavado del final de la calle
tienen una oferta especial de diez dólares por servicio. Salta del sofá y sale
corriendo por la puerta. Esos diez dólares son más de lo que le hubiera costado
lavarlo a él, pero ha asignado más valor al resultado final y más dolor a la otra
situación. No se ha dado cuenta de que también se ha tenido que levantar del
sofá, cambiarse de ropa, ponerse al volante, conducir, etc. Se ha olvidado de
todos los pasos pequeños porque era más fácil pensar en el resultado placentero.
Para hacer cosas en la vida, tenemos que mantener la atención en el placer que
nos deparará el resultado final. Si lo hacemos, la mayoría de los pasos
intermedios pasarán de ser dolorosos a resultar placenteros.
Cuando no sucede algo que esperas,
las pequeñas cosas te afectan.
Los que han tenido éxito saben que sus logros empezaron por un paso
pequeño. Una vez que empiezas y das esos primeros pasos, el interés por seguir
adelante se dispara. Los resultados y el crecimiento que se consiguen en tan poco
tiempo son verdaderamente asombrosos. Persiste en esas primeras tareas y
descubrirás que empiezas a hacer más voluntariamente. Esos diez minutos se
convierten en treinta y luego en sesenta. Trabajar por algo que sabes que quieres
resulta emocionante y muy pronto ocupará toda tu vida. No es un proceso
aburrido, porque tienes una visión.
Hemos escuchado durante toda la vida que si creemos en nuestras
capacidades, podemos conseguir lo que nos propongamos. No hay nada más
cierto, pero ¿cómo lo hacemos? Cuando pases a la acción, aumentará la fe en
que puedes crear la vida que deseas. Descubres que albergas en tu interior una
energía a la que puedes acceder instantáneamente y esto te ayuda a desarrollar la
seguridad en ti mismo. Muy pronto sentirás orgullo cada vez que des un paso y
será entonces cuando te conviertas en un ser muy poderoso. Te insto a que pases
a la acción ahora mismo y a que actúes para conseguir algo de tu lista de
deseos. Haz cualquier cosa, en serio, cualquier cosa. Envía un correo electrónico,
haz una llamada telefónica, ve a buscar un folleto, habla con alguien, busca en
internet, ve a buscar materiales, reserva una clase de baile, escribe alguna de las
ideas que se te hayan ocurrido... cualquier cosa.
«El hombre superior es modesto en el hablar,
pero abundante en el obrar.»
CONFUCIO
El mensaje principal que te quiero transmitir es que si crees que algo tan
pequeño como una llamada telefónica es insignificante para el resultado final,
habrás vuelto automáticamente a formar parte de la mayoría. En serio, ¿cómo
crees que lo hicieron esas grandes personas? ¿Cómo crees que empezaron?
Tienes que actuar cada día para acercarte a lo que quieres, por pequeña que te
pueda parecer la acción en el momento. Haz al menos una cosa cada día,
asegúrate de que reconoces el progreso y siéntete orgulloso de ti mismo por
haberlo hecho. Cada pequeño paso diario hacia delante te sitúa más cerca de lo
que estabas ayer y, al cabo de una semana, supone un avance considerable. Los
pequeños pasos que das ahora determinan exactamente cuál será el resultado. A
veces ni siquiera estás muy lejos y dirigir esos pasos con inteligencia en tu vida
cotidiana puede marcar todo un mundo de diferencia.
Un día me encontré sumido en una verdadera batalla mental. Pensaba en si
debía seguir luchando o no por mis sueños. Para reafirmarme, me repetía una y
otra vez: «Todo se hará realidad», en alusión a la imagen global que había
definido para mi vida. De repente, me detuve. Fue como si alguien me hubiera
dicho en voz alta: «No se hará realidad. Ya está sucediendo». Cada paso que doy
suma en el proceso de hacer realidad mi visión. No hay un fin o un destino. El
crecimiento es constante e infinito. ¿Dónde paramos? Nuestras visiones no
aparecen sin más un día cualquiera. Las creamos poco a poco y día a día con las
acciones que realizamos. El éxito está en el viaje.
Todos están tan preocupados con lo que harán que no se fijan en lo que hacen.
Tarea
Pasa a la acción ahora mismo. Haz lo que sea, pero arranca y echa a rodar esa bola de nieve montaña
abajo. No reanudes la lectura hasta que hayas hecho como mínimo una cosa, por pequeña que sea.
Cuando hayas terminado, escríbela.
Fijarse objetivos a corto plazo también está muy bien, siempre que
mantengas la vista fija en el premio definitivo. Los pasos pequeños iluminarán el
camino siempre que no apartes la mirada del objetivo. Te sentirás mucho más
capaz de llevarlos a cabo cuando te inunden las emociones que genera la imagen
final.
¿Alguna vez has conducido por una autopista y has tenido que reducir la
velocidad porque había obras? Pasas de 120 km/h a 60 km/h. ¿Cómo te sientes?
Es casi como si te arrastraras para avanzar, ¿verdad? Esperas a ver la señal que
indica el final del tramo de obras para poder acelerar otra vez. Sin embargo, en
una carretera comarcal, esos 60 km/h son los habituales y, por lo tanto, no tienes
esa misma sensación. ¿Por qué esa misma velocidad te parece tan baja en la
autopista? Porque cuando has ido a 120 km/h, no quieres ni pensar en ir a la
velocidad de un caracol. Cuando aceleres tu vida, no querrás volver a la
velocidad anterior. Cada vez que tus acciones empiecen a desacelerar en
dirección a lo que quieres, serás consciente de ello y volverás a acelerar
inmediatamente.
No te desanimes si no logras algún objetivo en el plazo que te habías fijado,
les pasa a los mejores. Sigue insistiendo y al final lo lograrás. Curiosamente,
suele suceder cuando estamos preparados para recibirlo. Quien sea que nos
ofrece esos dones es muy inteligente y, en la mayoría de las ocasiones, he dado
las gracias por tener que esperar más de lo que me había propuesto en un
principio. Me he dado cuenta de que hay cosas para las que no estaba mental ni
emocionalmente preparado cuando las quería. ¿Significa eso que no hice todo lo
posible para conseguirlas? Por supuesto que no, pasé a la acción un día tras otro.
Tienes que construir y mantener la creencia de que «por mucho que tarde o
necesite para conseguirlo, lo conseguiré».
«No tienes por qué ver toda la escalera.
Basta con que subas el primer peldaño.»
MARTIN LUTHER KING, JR.
ESTADO DE FISIOLOGÍA PUNTA: EL LENGUAJE CORPORAL
¿Eres consciente del enorme impacto que el lenguaje corporal ejerce en tu vida?
Para crear seguridad y adoptar un estado de certidumbre, debes alinear el cuerpo
con los pensamientos nuevos y el vocabulario capacitador. Cuando te quejas de
algo, el rostro y los hombros cambian. Es posible que incluso seas una de esas
personas que fruncen el ceño continuamente. He conocido a personas cuyos
músculos faciales se tensan con solo pensar en sonreír. Es como si tuvieran un
nubarrón sobre la cabeza y les lloviera encima mientras el resto del mundo
disfruta del sol. Hagamos un ejercicio. Quiero que endereces los hombros y te
yergas en la silla. Venga, endereza esa espalda. Ahora sonríe tanto como puedas.
No sigas leyendo hasta que lo hayas hecho. ¿Cómo te has sentido? ¿Ridículo?
¿Más controlado? ¿Más seguro de ti mismo? ¿Más entusiasmado? ¿Más feliz? O
quizás estés riendo porque no das crédito a la rapidez con que el estado de ánimo
y la fisiología han cambiado con tan solo modificar la postura. El lenguaje
corporal te ayuda a crear tus emociones. Ahora que lo sabes, ¿con cuánta
rapidez puedes pasar de ser perezoso a ser enérgico, de estar triste a estar feliz o
de estar nervioso a estar seguro de ti mismo?
La fórmula para cambiar de estado:
Cuerpo + Atención = Control
También debemos usar el cuerpo a la hora de adoptar un estado de certidumbre.
En cualquier negociación, la persona que está más segura se suele llevar la mejor
parte del trato. Mientras que la otra persona sigue intentando construir un estado
de certidumbre cuando entras por la puerta, tú te habrás asegurado de haber
alcanzado tu punto máximo antes de entrar. La mayoría de las personas intentan
ganar seguridad teniendo más éxito. Subconscientemente piensan que, a mayor
éxito, más certidumbre. Sin embargo, lo cierto es que es la certidumbre la que
conduce al éxito. El lenguaje corporal es crucial a la hora de comunicarnos con
los demás.
Se estima que tardamos entre tres y siete segundos en juzgar
inconscientemente a alguien a quien vemos por primera vez. Puede ser
alguien que nos guste, alguien con quien estamos cerrando un trato de negocios
o alguien a quien conocemos en una fiesta. Nuestra respuesta inicial determina
lo cómodos que nos encontraremos con la persona en cuestión, que o bien nos
transmitirá una sensación de dolor o de peligro o bien nos hará sentir bien. Así,
adaptamos las emociones, el lenguaje, la postura corporal y el tono de voz a esa
percepción inicial. La señal más importante en ese primer contacto es (¡exacto!)
la sonrisa. La zona de la boca es la primera impresión que recibimos y la sonrisa
transmite una actitud feliz y amistosa. Hay sonrisas de dos tipos: las genuinas y
las falsas. Estoy seguro de que sabes de lo que hablo cuando digo «las falsas»,
porque las reconoces en los demás. ¿Sabes qué? Los demás también las
reconocen en ti. Una sonrisa genuina activa los músculos superiores del rostro
además de la boca. Las falsas suelen activar solo la boca, los ojos y los músculos
superiores del rostro no intervienen; también acostumbran a ocultar los dientes.
¡No sonrías falsamente cuando conozcas a alguien! La investigación ha
demostrado que la mayoría reconocemos inconscientemente la sinceridad de las
sonrisas mirando la parte superior del rostro. Eso significa que usar todos los
músculos faciales a la hora de sonreír puede marcar una gran diferencia en ese
contacto inicial.
La fisiología de la sonrisa también es extraordinaria. Cuando sonríes, el
organismo segrega endorfinas que envían un mensaje a tu cerebro. El mensaje es
que se ha de sentir bien, seguro y satisfecho. Intenta sonreír de forma genuina
ahora mismo y suscitar tristeza al mismo tiempo: verás lo difícil que te resulta.
Los bebés aprenden a sonreír cuando alguien les sonríe, por lo que la sonrisa está
programada en casi todas las personas con las que entramos en contacto. Cuando
sonríes a alguien y este te devuelve la sonrisa, su organismo empieza a segregar
endorfinas. El mensaje inconsciente que recibe es que esa persona (o sea, tú)
hace que se sienta bien. ¡Voilà! Así, cuando nos sonreímos a nosotros mismos,
nos decimos: «Eh, esta persona me hace sentir bien». Te darás cuenta de que
tienes la capacidad de crear y de controlar tus propias emociones, incluso en
momentos que podrían resultar perturbadores. Es lo que los triunfadores hacen
para cambiar de actitud inmediatamente y crear una mente más clara que les
permita encontrar algo más positivo en lo que centrarse.
Una vez, hablando con un amigo al que hacía tiempo que no veía, le
pregunté qué tal le iba el trabajo y, sin más, empezó a bombardearme con quejas.
Parecía llevar años esperando a que alguien le hiciera esa pregunta. La voz se le
hizo más grave, encorvó la espalda, frunció el ceño; sonaba agotado y rezumaba
odio hacia la vida. Yo sabía que había planeado unas vacaciones con algunos
amigos comunes, así que decidí cambiar de tema y preguntarle acerca del viaje.
Fue como si el cielo se hubiera abierto y el sol lo hubiera iluminado de repente.
Su estado de ánimo se transformó al instante. Se enderezó en la silla, empezó a
hablar con voz más fuerte y segura, a sonreír, y toda su actitud cambió. Fue
como si estuviera hablando con otra persona. Decidí explicarle lo que acababa
de hacer y se quedó sorprendido. Es tan habitual que solemos pasarlo por alto.
Le dije que usara ese mismo lenguaje corporal cuando estuviera en el trabajo o
cuando hablara de él y que así activaría un estado de ánimo diferente. Me llamó
dos días después pare decirme que había tenido el mejor día de trabajo en seis
meses. Se había dado cuenta de que era la actitud que él mismo llevaba a la
oficina la que determinaba cómo se desarrollaba la jornada. Siempre había
podido controlar cómo percibía su día, pero necesitó que alguien se lo hiciera
ver.
Estoy seguro de que conoces a alguien que ha tenido éxito en la vida, así
que quiero que pienses en esa persona durante unos instantes. Cuando hablo de
éxito, no me refiero al dinero, sino a la vida en general. Seguro que no hablan
con voz lastimera, encorvan la espalda, miran al suelo ni arrastran los pies. Están
llenas de energía y de seguridad en sí mismas, caminan con la espalda erguida y
la cabeza bien alta y hablan con convicción y certidumbre. No te engañes
pensando que uno solo se puede mostrar así cuando tiene éxito. Mostrarte así
desde el principio es precisamente lo que crea el éxito, es lo que hace líderes a
las personas. Cómo te presentas en tu vida cotidiana es crucial para el éxito. Las
mentes estrechas se lamentan todo el día y solo viven porque nacieron. Los
ganadores saben que nacieron para VIVIR.
EL EQUILIBRIO
La vida, como todo lo demás, necesita equilibrio. Sin equilibrio, todo parece
fuera de lugar y nada funciona. Hacer mucho de algo sin que haya otras cosas
que lo equilibren acaba quemándonos. Si alguna vez has ido al gimnasio y te lo
has tomado muy en serio, sabrás que, a no ser que lleves una vida equilibrada,
ese entusiasmo inicial no dura mucho. Si solo te centras en el cuerpo, el resto de
las facetas empiezan a decaer. Quizás consigas tener un cuerpo fantástico, pero
las otras áreas de tu vida se convertirán en un lastre y al final es muy posible que
vuelvas al punto de partida. Lo mismo sucede con el resto de las cosas. Cuando
se trata de la conducta, has de mantener un equilibrio.
Sé que todos nos hemos encontrado con personas que no hacen más que
ensalzarse a sí mismas y proclamar que harán grandes cosas en la vida, pero
cinco años después siguen exactamente en el mismo sitio. Debemos encontrar un
equilibrio entre lo que pensamos, lo que decimos y las acciones físicas que
emprendemos. Si decimos algo, pero pensamos lo contrario, jamás seremos
capaces de realizarlo tal como lo hemos verbalizado. Si físicamente actuamos de
una manera, pero no hablamos de forma congruente, no podremos crearlo. Si
pensamos de una manera concreta, pero no actuamos o hablamos en
consecuencia, tampoco podremos crearlo. Has de pensar en el éxito, hablar del
éxito y actuar con éxito. Entonces, tu capacidad para crear te dejará asombrado.
Una vez que alcances este equilibrio, tu crecimiento despegará inmediatamente.
Si crees que el pensamiento positivo basta para transformar la vida, puedes
esperar sentado. Si no actúas en consecuencia, jamás conseguirás lo que quieres.
Todo empieza con un concepto mental, pero creamos mediante el equilibrio. El
«desafío del megaestado» que encontrarás más adelante en este libro es crucial
para alcanzar ese equilibrio. También te ayudará a controlar las emociones, que
son la base de todas las decisiones que tomamos. Cuando alineamos nuestras
acciones mentales, verbales y físicas con lo que queremos, creamos tal como
nos lo proponemos.
13
EL MIEDO: ¿AMIGO O ENEMIGO?
«Son demasiadas las personas que buscan la seguridad en lugar de la
oportunidad. Es como si les asustara más vivir que morir.»
JAMES F. BYRNES
De niño, si te despiertas dado vueltas en la cama pasas unos momentos de temor.
Nada parece igual. De repente, el sitio donde duermes todas las noches parece
distinto, todo está fuera de lugar y el pánico empieza a inundarte. Sin embargo,
cuanta más atención prestas, más sentido empieza a cobrar todo a tu alrededor.
El alivio se impone y te das cuenta de que nunca habías tenido nada que temer.
Para poder hacer las paces con el miedo, tenemos que prestar atención y mirar de
cerca.
Durante toda la vida nos bombardean con la idea de que el miedo es el
enemigo y de que, por lo tanto, debemos evitarlo a toda costa. Estoy aquí para
decirte que, de hecho, el miedo es el mejor amigo que algunos hemos tenido
jamás. El miedo tiende a enviarnos mensajes inconscientes que pueden mejorar
nuestra vida. Tal como haría un buen amigo, nos dice que espabilemos y que nos
pongamos las pilas. Quizás se trate de un área en la que flojeamos y el miedo
nos recuerda que no deberíamos abandonarla y dejarla así. Es como una alarma
de éxito que nos dice: «Si no me escuchas con atención ahora, no podrás obtener
lo mejor de la vida». Si nunca tenemos miedo, es que nunca nos arriesgamos. El
miedo también nos dice que sucede algo importante. Debemos ahondar en la
emoción y escuchar atentamente lo que tenga que decirnos. Una vez que lo
hayamos hecho, podremos ver un camino nuevo desde el que actuar contra él.
Cuanto más nos esforcemos en reprimir el miedo en lugar de usarlo en
nuestro favor, más gasolina estaremos echando al fuego. Alimentaremos el
incendio y el miedo. Mientras escribía este libro, temía que mi forma de escribir
no fuera la correcta. Hubo momentos en los que creí que estaba perdiendo mi
toque y me empecé a preocupar. Supe que tenía que cuestionar rápidamente esa
emoción y empecé a indagar. Descubrí que tenía miedo porque no sabía si el
libro funcionaría con personas de distinta procedencia. Quería adaptarlo a todo el
mundo, independientemente de su situación económica, religiosa o social. Sabía
que tenía que alinearme con el miedo que, tal como haría cualquier buen amigo,
me recordaba que había llegado el momento de elevar mis expectativas. Acudí a
personas de distinta procedencia y situación social y les di a leer el mismo
capítulo, el de las preguntas, y todos se quedaron fascinados. Ese fue el potente
resultado de llegar hasta lo más profundo de la emoción. El miedo consiste en
mirar algo y pensar en el peor resultado posible. ¿A la gente le dan miedo las
serpientes o más bien tienen miedo a que una serpiente les muerda? ¿Tienen
miedo a los edificios altos o más bien a caerse desde la azotea? ¿Tienen miedo a
emprender o más bien al fracaso? ¡Tenemos miedo a resultados imaginarios! Las
tres primeras preguntas que me plantearía son:
«¿A qué tengo miedo en realidad?», en lugar de pensar «Tengo miedo».
2. «¿Cómo puedo verlo de otro modo y qué otras creencias necesitaría instaurar
para que mejorara mi vida? ¿Tendría que creer que superar este miedo es la
única manera de conseguir lo mejor en esta vida?».
3. «¿Cómo puedo usarlo para pasar a la acción y contribuir a mi propio
crecimiento?».
1.
De nuevo, se trata de un proceso en el que nos planteamos preguntas
profundas y no nos limitamos a aceptar la situación. Es así como crecemos y
superamos nuestras propias expectativas. Imagina que tienes una reunión
importante el lunes a las tres de la tarde. Cuando llega el día, sales de la ducha y
te das cuenta de que ya son las tres menos veinte. Sientes cómo el miedo te
empieza a embargar, porque acabas de perder el autobús. Ni todo el pensamiento
positivo del mundo hará que llegues a tiempo al próximo autobús, que pasa a las
tres menos cinco, así que ahora usas el impulso que te da el miedo para pasar a la
acción inmediatamente. Llamas a un taxi y te pones en marcha. El miedo te ha
enseñado, además, que la próxima vez tienes que organizarte mejor. Es un
ejemplo muy simple, pero muy habitual en nuestra sociedad. Básicamente, si no
nos alineamos con el miedo en la vida cotidiana, no aprenderemos jamás, y ya
hemos visto que el aprendizaje es crecimiento. No te resistas al miedo,
¡aprovéchalo!
«Con cada experiencia en la que te detienes a mirar al miedo a la cara ganas
fuerza, valor y seguridad en ti mismo. Tienes que hacer lo que crees que eres
incapaz de hacer.»
ELEANOR ROOSEVELT
Tienes que darte a ti mismo razones contundentes por las que quieres
superar un miedo en concreto. Esto añadirá propósito a tu resolución. Repasa
mentalmente y con gran intensidad todos esos motivos cada vez que el miedo
haga su aparición. Si tenemos miedo a las serpientes y el sentido común nos dice
que ahora no hay ninguna cerca, ¿significa eso que no nos asustará pensar en
ellas? Sí, por supuesto que nos asustará, porque el miedo está en nuestra mente.
Tenía una clienta a la que se le saltaban las lágrimas cada vez que sus amigas le
decían: «¿Cómo estásssss, Jessss?». Aunque pueda parecer un chiste, con solo
oír sonidos parecidos al siseo de las serpientes se ponía a temblar como una hoja.
Si reforzamos mentalmente los motivos por los que queremos superar el
miedo, interrumpimos la pauta neurológica y adoptamos un estado distinto.
Sorprendentemente, condicionar otra respuesta no requiere mucho tiempo; he
visto desaparecer hábitos, miedos y fobias en cuestión de una semana. Parece
muy sencillo, pero ¿cuántas personas se toman el tiempo necesario para hacerlo?
No muchas, te lo aseguro. Y se repiten a sí mismas que estas cosas no funcionan,
porque no creen en la rapidez con que pueden transformar su vida.
FRENTE AL MIEDO
La seguridad en uno mismo es confianza en uno mismo. Y la única manera de construir
confianza es enfrentarse a los miedos y superarlos.
Siempre he dicho que tenemos dos caras: la temerosa y la inspiradora. La
temerosa es la débil y, ante el miedo, se echa a temblar, cree que la vida está a
punto de terminar y busca la vía de escape más próxima. La inspiradora intenta
ayudarnos y dice: «No te vas a ningún sitio. Ven conmigo». Te lleva a rastras si
es necesario y te obliga a mirar al miedo a la cara. La pregunta es: ¿cómo
podemos capacitar y desarrollar la cara inspiradora y debilitar la otra? Tenemos
que contraatacar al miedo de todas las maneras posibles.
Todos sabemos que cuando damos de comer a un bebé no le metemos por la
garganta dos bistecs para asegurarnos de que recibe el alimento necesario. El
objetivo es ir adquiriendo fuerza poco a poco, así que actúa en cuanto el miedo
haga su aparición, pero no te destruyas en el proceso. Por ejemplo, pensemos en
una cinta de correr. La mayoría considerarían que correr sobre una cinta es
trabajoso, demasiado difícil, algo de lo que avergonzarse o una pérdida de
tiempo. Para cambiar de actitud, antes debemos cambiar nuestro sistema de
creencias. Empezaríamos por ver la cinta de correr como algo muy agradable.
Representaría una vida saludable, un cuerpo en forma, seguridad, fuerza, algo
imprescindible para tener éxito y un paso que nos acerca a cumplir nuestra lista
de deseos. Lo más importante es hacerlo poco a poco, así que podrías empezar
por caminar sobre ella. Es otra manera de hacer las cosas. La mayoría mirarían la
máquina y pensarían automáticamente en correr, lo que provocaría una situación
ridícula y más dolor, pero si pensamos en caminar, de repente ya no parece tan
complicado. Si te pasas de frenada la primera vez, puedes sufrir un shock y sentir
aún más dolor. Si lo haces de forma gradual, la próxima vez que la voz temerosa
te diga que salgas huyendo te parecerá más divertido y más deseable. Querrás
superar tus límites y serás mucho más fuerte cuando te enfrentes a tu faceta
limitante.
«El valor no es la ausencia de miedo, sino la decisión de que hay algo más
importante que el miedo.»
JAMES NEIL HOLLINGWORTH,
conocido como Ambrose Redmoon
El miedo es también una emoción física, por lo que tenemos que
contrarrestarla con el cuerpo y adoptar un estado de certidumbre. Sabemos que
también es física porque sentimos el miedo en todo el cuerpo, por lo tanto, tienes
que activarte físicamente y con gran intensidad cuando te enfrentes a él. Puedes
aplicar esta norma a cualquier miedo al que te enfrentes, porque has de aprender
a usar la fuerza que hay en tu interior. La cuestión no es si la fuerza está ahí o no,
sino cómo recurrir a ella. A medida que pase el tiempo y la vayas alimentando,
te darás cuenta de que lo que te da miedo es conformarte con la vida que antes te
hacía desdichado. El mero hecho de pensar en esa posibilidad hará que actúes
aún con mayor contundencia, porque no hay nada que dé más miedo que vivir
una vida que no deseas una vez que has creado una visión inspiradora de lo que
realmente quieres.
1.
2.
3.
Pregúntate cómo has superado los miedos en el pasado. ¿Qué hiciste? ¿Con
quién hablaste? ¿Quién más ha estado en una situación parecida y la ha
superado?
Cambia tus creencias en relación con una experiencia u objeto concretos.
Añade valor al hecho de conseguirlo y haz que te resulte placentero.
Mantén la atención en el resultado deseado. Así transformarás el miedo en
entusiasmo. 4. Contrarresta el miedo inmediatamente. Usa el cuerpo para
adoptar un estado distinto que lo combata.
Pon por escrito todas las cosas que lograrás cuando superes ese miedo.
Mantén la mirada fija en esos beneficios. Tus miedos se transformarán en
desafíos, y los desafíos, en entusiasmo.
EL MIEDO AL ÉXITO
«En Microsoft hay muchísimas ideas extraordinarias, pero la imagen es que
todas vienen de arriba. Pues no es así.»
BILL GATES
La gente, cuando habla de atletas de élite, de personas que tienen grandes
fortunas o de otras que tienen una relación de pareja extraordinaria, suele decir
cosas como: «Ya nació con un palo de golf en la mano» o «Siempre ha sido una
mujer de negocios inteligente». Sé lo que me digo, porque yo solía hacerlo. Lo
decimos como si esas personas no hubieran tenido elección. De algún modo,
intentamos creer que estaban destinadas a ello y que, hubieran hecho lo que
hubieran hecho en la vida, habrían acabado así. No concibo cómo es posible que
mantengamos posturas tan ignorantes cuando vemos la pasión con la que esas
personas construyen su éxito. Si eres una de las personas que piensa así, en lugar
de seguir engañándote a ti mismo y creer que las personas que tienen éxito son
muy distintas a ti, te insto a que mires al miedo a la cara y te demuestres lo
contrario.
Las personas que rinden por debajo de su verdadera capacidad aluden a los
pocos casos de personas que lo han tenido siempre muy fácil y las usan como
excusa cuando oyen hablar del éxito de los demás. Por ejemplo: «Es lo que tiene
tener padres ricos», «Han tenido mucha suerte» o «Lo hizo en un momento en el
que era posible hacer realidad ideas nuevas». Todos sabemos que eso no es más
que un intento de ocultar que no están pasando a la acción en su propia vida. ¡Es
mentira! Ahora hay más millonarios jóvenes, innovadores y hechos a sí mismos
que en ningún otro momento de la historia. En el mundo de las finanzas se está
empezando a decir que «el milmillonario es el nuevo millonario». Hay que ser
muy valiente y muy sabio para reconocer el gran esfuerzo y la enorme
determinación de la gente que tiene éxito en la vida. Si reconoces esa verdad, te
será más fácil respetar las reglas del juego. Incluso te ayudará a entender que no
eres el único que ha encontrado, y encontrará, dificultades por el camino, y eso
resulta inspirador.
«Que unos pocos logren un gran éxito demuestra que todos los demás pueden
conseguirlo también.»
ABRAHAM LINCOLN
Soy culpable de haber quitado mérito a personas de éxito en el pasado, pero
ahora me doy cuenta de que mis pensamientos limitantes eran fruto de mi miedo
al éxito. Jamás creí que pudiera hacer cosas extraordinarias, por lo que huir era
más fácil que enfrentarme a la verdad. Al final, acepté que la diferencia entre las
personas que lograban grandes cosas y yo era que ellas habían superado esa
visión limitante. ¿Nacieron ya programadas para desarrollar esa mentalidad tan
poderosa? ¿Su viaje fue un camino perfecto? Algunos de los casos que conozco
han pasado experiencias duras que jamás desearíamos para nosotros. Vivimos en
el mismo mundo y tenemos las mismas capacidades.
Piensa en Tiger Woods. Dejando a un lado sus peripecias fuera del campo
de golf, es innegable que es el mejor en lo suyo. ¡Me refiero al golf! Cuando
tenía cinco años, apareció en el programa televisivo That’s Incredible! y afirmó
que cuando tuviera veinte sería uno de los mejores golfistas de la historia. ¿Crees
que en algún momento de su vida perdió de vista esa imagen? No. Mantuvo esa
visión frente a todas las dificultades que fueron apareciendo y siguió creando su
realidad de acuerdo con ella. Estamos ante un hombre que ha hecho unos
esfuerzos increíbles para llegar a donde ha llegado. Incluso le pedía a su padre
que adoptara un estilo militar durante los entrenamientos: lo tenía siempre
encima, hacía ruidos fuertes y molestos cada vez que iba a lanzar y hacía todo lo
que podía para distraerlo cuando más concentrado debía estar. Al final de ese
intensísimo programa, Woods ya no se inmutaba ante esos aspavientos y su
padre le dijo que había completado el entrenamiento, que ahora era el golfista
con la mente más fuerte de todo el planeta. ¡Tenía razón! Woods era tan
consciente de la importancia del entrenamiento mental que contrató a un coach.
El doctor Jay Brunza hacía que se sentara y se visualizara haciendo lanzamientos
perfectos una y otra vez (es la misma técnica de visualización de la que ya
hemos hablado en este libro). Woods construyó un sistema de creencias
absoluto en torno a su éxito. ¿Quién nos dice que no hay por ahí cincuenta o
incluso mil golfistas que podrían ser mejores que Tiger Woods? Quizás sea así,
pero lo que debemos preguntarnos es si lucharán por su visión o si permitirán
que el miedo les impida alcanzar el éxito.
No hay que temer a la vida ni resistirse a ella. Tenemos que abrirle los brazos, ser los mejores
que podamos ser y vivir la vida que nos atrevemos a soñar.
Vemos los efectos del éxito en las personas que lo alcanzan, como el dinero
que se gastan, su modo de vida... y, sin embargo, muy pocas veces dedicamos el
tiempo necesario a averiguar cómo lo han conseguido. Pasamos por alto que esas
personas son hombres y mujeres normales que, un día, decidieron explotar su
verdadero potencial. Nos olvidamos de todo lo que hubo antes del éxito: la
persistencia, las visiones motivadoras, la pasión y la fuerza que tuvieron que
desplegar. Tuvieron que condicionar todos esos factores. Tal como dijo una vez
Albert Einstein: «No soy particularmente inteligente y no tengo un talento
especial. Lo que sucede es que soy muy muy curioso».
Oprah Winfrey sufrió abusos sexuales y se crio en una familia muy pobre,
pero tenía tal pasión por la vida que solo pudo vivirla de la mejor manera que
podía concebir. Los chicos de Google son otro ejemplo de personas que
desafiaron las expectativas; empezaron en el garaje de casa como una pequeña
empresa que quería competir con Yahoo!, el gigante de la época. Parece casi
imposible que alguien pueda lograr tanto en una sola vida, no digamos ya en
unos cuantos años. Llegaron a un punto en sus vidas en el que decidieron no
conformarse y emprendieron la búsqueda de sus sueños, superando los
obstáculos que encontraron en el camino.
Cuando te comprometes así, el mundo sonríe contigo y te ofrece
oportunidades con las que ni siquiera habías soñado. No tienes por qué querer
ganar miles de millones de dólares, depende de ti decidir qué te hace feliz. Solo
debes saber esto: fijarte en algunas de las personas de más éxito del mundo es la
mejor manera de empezar a obtener lo que quieres. He estudiado y me he
reunido personalmente con algunas de esas personas y es evidente que hay
pautas que se repiten. Todos dejaron de pensar, hablar, actuar y creer que no
tenían un propósito definido en este mundo y empezaron a investigar cómo
añadir valor a sus vidas. Aprendieron a usar el miedo para crecer, estudiaron lo
que habían hecho otros que habían alcanzado el éxito antes que ellos y vivieron
siguiendo exactamente las mismas estrategias y valores sobre los que estás
leyendo ahora, en lugar de asustarse y huir.
Es importantísimo valorar el éxito de los demás si queremos conseguir el
nuestro. Los celos o el escepticismo no harán más que impedir que llegues a
entender las cualidades que posees. Debemos observar a esas personas y
descubrir qué hicieron que era distinto a todo lo demás. En cuanto empieces a
dudar de ellos o a creer que fue cuestión de suerte o una casualidad, volverás a
caer en la mediocridad. Cuando empieces a hacerte preguntas y a sentir
curiosidad por su éxito, pasarás a formar parte de la minoría de personas que lo
alcanzan de verdad.
«Todo el que triunfa en cualquier empresa ha de estar dispuesto a cortar todas
las vías de retirada. Solo de este modo podrá estar seguro de mantener ese estado
mental conocido como anhelo ardiente de victoria que es esencial para el éxito.»
NAPOLEON HILL
14
MOLDEA TU PROPIO DESTINO: EL RETO DE LOS SIETE DÍAS PARA
ALCANZAR EL MEGAESTADO
MEGAESTADO = MENTAL + VERBAL + FÍSICO
Es crucial que tengas la habilidad de cambiar inteligente y rápidamente tus
sentimientos en momentos de dificultad emocional. Ha llegado el momento de
subir el listón y pasar a una gran acción. Aplicarás a tu vida cotidiana las tareas
que encontrarás a continuación, y no digas que no tienes tiempo. Recuerda que
al principio del libro has firmado un contrato en el que afirmas estar dispuesto a
cambiar. Si no quieres pasar a la acción, cierra el libro y devuélvelo a la
estantería. Nadie puede ayudarte a no ser que estés dispuesto a ayudarte a ti
mismo. Si quieres alcanzar la excelencia, haz que suceda.
Mírate en el espejo y repite diez veces la frase siguiente durante las
próximas siete mañanas. Asegúrate de que lo haces con voz contundente, con
emoción, con ademanes físicos y con convicción, hasta alcanzar un megaestado
de certidumbre.
«Mi estado mental, las emociones que decido sentir y las acciones que
emprendo cada día me permiten modelar toda mi vida. Sean cuales sean las
dificultades con que me encuentre durante los próximos siete días, mi alma
mostrará y dirigirá toda mi fuerza hacia el éxito. Me capacitará para que lo
haga siempre. Puedo conseguir lo que me proponga en la vida.»
Haz esto cada mañana durante los próximos siete días para demostrarte el
compromiso que has adoptado contigo mismo. Concretará lo que estás haciendo
y condicionará inmediatamente tu estado. Todas las personas con vidas
extraordinarias son capaces de transformar su estado en un instante. Esa es la
ventaja que tienen sobre las masas. ¿Hay algo más valioso que tu vida? ¿Qué
estás dispuesto a hacer para mejorarla? ¿Estás comprometido de verdad con
cambiar su curso para siempre? ¿Te dice tu verdad que lo que haces ahora ya es
suficiente? Da igual lo mucho que estés haciendo para capacitar tu vida: nunca
es suficiente. En cuanto piensas que ya has hecho lo suficiente dejas de
crecer.
Tarea 1
Dirigir la atención
«Como las creencias son de una importancia crucial, debes cuidar tus
pensamientos. En cuanto a tus creencias, se verán modeladas en gran
medida por las cosas que observes y pienses, por lo que es fundamental que
dirijas la atención con sabiduría.»
WALLACE D. WATTLES
INSTRUCCIÓN: sé consciente de tus pensamientos y redirígelos con inteligencia.
DURACIÓN: días 1, 2 y 3.
DESCRIPCIÓN: ya has aplicado grandes cambios mediante las tareas anteriores, pero ha llegado el
momento de subir de nivel. Cuando empieces a pensar en algo que te entristece, te preocupa o te
estresa, recuerda que solo es así porque has decidido centrar la atención en un determinado punto,
por lo que debes cambiarlo inmediatamente. Debes analizar cómo afectan a tu éxito cada uno de tus
pensamientos. Una vez que hayas reflexionado acerca de la influencia que ejercen, en lugar de
limitarte a pensarlos, apagarás el piloto automático y podrás mejorar tu vida. Ser consciente del poder
que tienen los pensamientos es crucial a la hora de alcanzar la felicidad y de obtener lo que te hayas
propuesto. Es la única manera de que puedas empezar a forjar una mentalidad como la de las
personas de más éxito de la historia.
No rumies demasiado acerca de los pensamientos que te descapacitan,
limítate a desbloquearlos con tanta fuerza como puedas y sustitúyelos por algo
que te encante, algo que te haga feliz o algo que te entusiasme o te realice.
Proyectar la visión deseada que has construido para ti mismo o para algo
que valoras de verdad es una manera fantástica de cambiar de enfoque y de
emoción inmediatamente. Aunque pienses que no deberías, no importa, ¡tienes
que hacerlo! Si hay un secreto para la plenitud y el logro verdaderos es ser capaz
de controlar la mente.
Me da igual lo que tengas que hacer para sacarte la idea de la cabeza. Grita,
hazte saber que ese pensamiento no controlará tu vida ni un instante más y repite
una y otra vez el pensamiento nuevo. Un día, mi tía me oyó gritar desde fuera de
casa y pensó que había enloquecido. Me dijo que sonaba como un león que
llevara una semana sin comer. Me gustó la comparación porque pensé que el
hambre de éxito que sentía era así. No te equivoques, la agresividad positiva no
es lo mismo que la ira. Está bien que seas enérgico contigo mismo y hay
situaciones complicadas en las que serlo es absolutamente necesario. Da igual lo
que sea o lo difícil que te parezca, tienes que luchar. Repite que todo irá bien,
que todo está en tu mente, y tendrás control pleno sobre ti mismo en todo
momento. Siempre hay otra manera de mirar las cosas. Decides cómo te sientes
cuando decides lo que piensas. Dile a tu mente que ahora mandas tú y que no
permitirás que se desvíe.
Para determinar si un pensamiento ejerce o no un efecto perjudicial sobre tu
vida, has de estudiar la emoción de la que ha surgido. Siempre debes tener al
ejército de guardia frente a la entrada de tu mente. Por ejemplo, si piensas «No
puedo», repite inmediatamente «Sí que puedo, sí que puedo» una y otra vez,
cada vez con más fuerza. Así entrenarás a tu mente (recuerda que lo que sucede
en tu mente determina los resultados que obtienes en la vida). Debes mantener la
atención fija en la nueva dirección que has decidido tomar. Al cabo de una
semana, empezarás a notar que los pensamientos negativos pierden fuerza con
tan solo ser consciente de ellos. La atención adecuada no aparece por arte de
magia, tienes que dirigirla y activarla con intensidad.
Tarea 2
Cambia de vocabulario y de lenguaje corporal
«Una palabra de ayuda a alguien que tiene problemas puede ser como un
cambio de agujas en una vía de ferrocarril: supone la diferencia entre un
accidente o un buen viaje.»
HENRY WARD BEECHER
INSTRUCCIONES: controla las palabras que pronuncias y tu lenguaje corporal.
DURACIÓN: días 4, 5, y 6.
DESCRIPCIÓN: ya hemos hablado de la importancia del lenguaje. Ahora has de prestarle atención
y desviarlo conscientemente hacia las opciones capacitadoras. Repasa la lista de opciones del
apartado «Conducta verbal» (p. 154) y úsala como guía. Durante estos tres días, no habrá ninguna
connotación negativa ni ninguna palabra limitante. Habla con seguridad y entusiasmo. Cada vez que
digas «No puedo, imposible, estoy agotado, es demasiado difícil», corrígete inmediatamente. El mero
hecho de prestar atención al lenguaje que usas te ayudará a romper con las pautas antiguas y a
transformar las emociones que sientes durante todo el día. Este sencillo ejercicio mejorará
drásticamente tu día. Cuando alguien se queje, no te unas a la queja. Los resultados que obtendrás al
cabo de una semana te harán reír a carcajadas y te preguntarás por qué hasta ahora habías decidido
moldear tu vida a base de discusiones. Evita las malas noticias de la televisión o de los periódicos y
cualquier otra cosa que pueda implantar pensamientos negativos durante la duración del ejercicio.
Así no podrás hablar con nadie de estos temas tan emocionalmente agotadores, a no ser que los uses
en tu beneficio o en el de los demás. Te obligará a pensar en cosas inteligentes de las que hablar,
algo muy importante si quieres una vida feliz.
Todo esto es válido también para la postura corporal que vas a adoptar
durante los próximos tres días. Cuando eres humilde, pero al mismo tiempo estás
seguro de ti mismo, te conviertes en una locomotora. No seas egocéntrico ni
hables como si te hubieran metido un palo por el trasero, porque es muy posible
que logres justo lo contrario de lo que quieres conseguir. No hace falta hacer un
máster para aprender a adoptar una postura que transmita seguridad en uno
mismo. Si no eres consciente de tus acciones, jamás tendrás éxito ni te sentirás
realizado. Emprende tantas acciones físicas como te sea posible para realizar uno
de los puntos de tu lista de deseos. Correos electrónicos, llamadas, búsquedas en
internet o hablar con gente son ejemplos de acciones físicas. Se irán
acumulando.
Tarea 3
Diviértete con la fe
No esperes a tener experiencias. ¡Créalas!
INSTRUCCIÓN: da ese salto de fe y haz algo que nunca hayas hecho antes.
DURACIÓN: día 7.
DESCRIPCIÓN: ¿Estás preparado para empezar a explorar? Esta es la tarea en la que transformas
el miedo en entusiasmo y exploras tu capacidad para enriquecer tu experiencia vital. Se trata de un
ejercicio tan importante que es absolutamente imprescindible que lo hagas. Haz algo que siempre
hayas querido hacer o piensa en algo nuevo. Puenting, paracaidismo, patinar sobre hielo,
improvisación teatral, clases de cocina, conducir un kart, pintar, hablar con esa persona del trabajo o
de la cafetería que parece tan simpática, enviar uno de tus relatos cortos a una editorial, ir al
gimnasio, escalar... cualquier cosa que se te ocurra. Si tienes sesenta y cinco años y crees que eres
demasiado mayor para una batalla de paintball, ¡no es cierto! La última vez que participé en una me
enfrenté a un jugador de esa edad y solo diré que me dio una buena paliza. El señor tenía muy buena
puntería... por no mencionar al grupo de chicas que también acabó conmigo. Lo que quiero
transmitirte es que no hay excusas, solo miedo. Así que, déjalo en casa por un día y haz algo que te
electrifique el alma. Sea lo que sea, si te lleva más allá de tus límites, hazlo. Nos quedamos tan
atrapados en la rutina que nos olvidamos de vivir. Experimentamos las mismas emociones un día tras
otro, pero, si quieres crear felicidad en tu vida, tienes que mantener el entusiasmo y tener algo a lo
que aspirar. Enfréntate a este desafío y, sobre todo, ¡disfrútalo!
15
LAS CUALIDADES QUE IMPULSAN AL ÉXITO
«Educar la mente sin educar el corazón
no es educar en absoluto.»
ARISTÓTELES
Hay demasiada confusión acerca del concepto de logro y de la palabra «éxito».
La historia nos ha demostrado en innumerables ocasiones que la idea de éxito
que mantienen muchas personas es un mito. En febrero de 2010, un amigo me
llamó para contarme que el famoso diseñador de moda Alexander McQueen se
había ahorcado en su casa. Tenía dinero, tenía fama... ¿qué motivos podía tener
para suicidarse? Y él es solo uno de tantos. Edwin Armstrong, inventor de la
radio FM, en 1954; Pierre Bérégovoy, ex primer ministro francés, en 1993; Kurt
Cobain, autor, compositor y cofundador de Nirvana, en 1994; Robin Williams,
actor y cómico, en 2014. Y la lista continúa. Todos ellos se quitaron la vida. ¿Y
qué hay de la infinidad de actores, atletas y artistas famosos que son adictos a las
drogas y sufren un verdadero tormento emocional? Pero también hay muchos
otros que sí tienen todo en la vida: plenitud y grandes logros. ¿Cuál es la
diferencia entre unos y otros? Los primeros buscaron el éxito en sus logros; los
segundos reconocen que el éxito está en quiénes son y en cómo viven sus vidas,
no en lo que tienen.
Lo cierto es que podemos lograr cosas un día tras otro y no sentirnos realizados.
Quizás quieras tener éxito criando a tu hijo, en tu forma física, en tu
economía o en tus relaciones con otros, en un área concreta de tu vida o en todas.
Lo que quiero que entiendas es que el éxito no está en nada ajeno a ti y que
jamás debes entenderlo como algo que debes perseguir. No está en un Ferrari, en
una mansión o en ninguno de los logros que acabo de mencionar. Al igual que
seguramente ya te haya sucedido con algo que hayas comprado o algo que hayas
deseado específicamente, la sensación no durará. Todas las personas que definen
el éxito de acuerdo con deseos externos acaban preguntándose: «Entonces, ¿era
esto? ¿Y ahora qué?». Estoy seguro de que te ha pasado alguna vez y puedes
tener la seguridad de que siempre será así. Necesitas sentido y profundidad en
tu vida. El verdadero éxito consiste en descubrir el enorme poder que guardas en
tu interior, quién eres y la actitud con la que te enfrentas a la vida a diario. Una
vez que lo hayas entendido, todo lo demás fluirá. El éxito ha de llegar mucho
antes de que puedas hacer realidad todos esos deseos materiales. Cuando hayas
alcanzado el verdadero éxito y empieces a vivir una vida fantástica, el resto de
las cosas irán apareciendo como si fueran las guindas de un maravilloso pastel.
Si alguien te las arrebata por algún motivo, no pasará nada, porque el pastel ya
está completo. Es muy importante que te des cuenta de que el éxito te permite
conseguir todo lo que quieres, no al revés.
Cuando no estamos en paz, nada tiene sentido.
Durante años, la gente ha considerado el dinero una medida de éxito.
Recientemente, el concepto de éxito ha adoptado un significado completamente
distinto; cada vez más personas se esfuerzan para alcanzar el éxito verdadero y
se centran en la plenitud. Rodeados de tantas presiones externas y sometidos a la
exigencia de las sociedades que avanzan con rapidez, ahora buscamos un éxito
de calidad. Obviamente, el nivel de logro depende de los anhelos concretos de
cada uno.
El tiempo no se detiene, por lo que siempre aspiramos a pasar al siguiente
nivel en nuestras vidas. Anclar el éxito en cualidades importantes hará que
avancemos en círculos esperando sentirnos realizados algún día. No te
equivoques: que alguien obtenga resultados extraordinarios no significa que
tenga éxito. En esencia, el éxito es plenitud, es ese conocimiento profundo de
nosotros mismos. Todos perseguimos sueños distintos, pero todos perseguimos
el equilibrio. Por eso me he dedicado a investigar, para descubrir y encontrar las
cualidades que impulsan al éxito: CIE.
CIE es el proceso de eliminar la negatividad interior para poder atraer y
crear de un modo más inteligente. Si permitimos que sea el término «éxito» el
que nos impulse, nos arriesgamos a perdernos por el camino y a seguir
trabajando por algo que, en realidad, jamás nos llenará. Nunca permitas que
sea el concepto de éxito lo que mejora tu calidad de vida; han de ser las
cualidades de tu vida las que mejoren el éxito. Es como querer construir una
buena casa sobre cimientos débiles. Nunca será estable, pero, sobre todo, nunca
será buena. Las cualidades son los cimientos sólidos. Cuando te encuentres con
dificultades en tu camino, la solidez de tus cimientos te demostrará que puedes
resistir la presión.
He usado estas cualidades para atraer las experiencias más maravillosas,
descubrir conocimientos ocultos, reforzar la persistencia y ascender al siguiente
nivel de logro. Son muy potentes. Y lo mejor es que todos las traemos de serie,
accesibles y listas para actuar. No seas una de esas personas que caminan a
ciegas por la vida creyendo que tienen que aprender a ser pacientes, a amar, a ser
fuertes o a descifrar la verdad. Ya cuentas con todas esas cualidades que
estabas buscando, siempre han estado en tu interior. De ti depende usarlas o
no.
1. EL AMOR: LA CUALIDAD DE LAS CUALIDADES
«Un cobarde es incapaz de amar;
hacerlo está reservado a los valientes.»
MAHATMA GANDHI
Dicen que el amor puede adoptar múltiples formas. También dicen que nos
puede volver locos. ¿De verdad puede el amor hacer todo eso o es posible que
estemos empañando la reputación de esa emoción divina? Creo que el amor solo
adopta una forma, la de su estado más puro. Una vez alguien aludió a las
«múltiples formas del amor» cuando explicaba la historia de un hombre tan
obsesionado con su exnovia que la acosó durante tres años. El amor no impulsa
esas acciones: jamás debemos confundir los celos, la avaricia, el odio o el deseo
de venganza con el amor omnipotente, porque el verdadero amor se opone a
todas esas cosas. El amor no nos vuelve locos. Lo que nos vuelve locos son los
demonios internos que se enfrentan a él.
El amor es la principal cualidad que puede liberarnos de la sensación de
vacío. Hablo de un amor tan puro que no se limita a lo que vemos con los ojos,
sino que es una sensación que surge de nuestro interior, como el amor que
algunos sienten por sus madres, sus mascotas, sus hijos, sus parejas o la vida
misma. Ese amor va mucho más lejos de lo que podemos ver. Es muy posible
que tu perro sea un bicho feísimo para muchos, pero su aspecto externo no limita
el amor que sientes por él. El amor verdadero solo pide realizarse a sí mismo. Tú
mismo puedes realizarte con ese amor que aguarda anhelante en tu interior.
Aparece, pero en muchas ocasiones hacemos caso omiso de él. El amor es
nuestro guía verdadero en la vida y el único al que debemos servir. Si hacemos
las cosas con buenas intenciones, el amor responderá. El amor hace realidad los
sueños y consigue que la vida cotidiana nos muestre el mejor camino que
debemos seguir. Te quita el velo de los ojos y te permite ver el mundo en su
esencia, alinearte con él y con todo lo que contiene.
A pesar de toda la controversia que rodeó a Michael Jackson, creo que
demostró un amor que muchos no supieron entender. Dijo una frase que me
parece muy acertada: «Soñemos un mañana donde podamos amar de verdad
desde el alma y conocer que el amor es la verdad última en el corazón de toda la
creación». Dejando a un lado la percepción o la opinión que podamos tener de él
como persona, esta frase es una verdad irrefutable. Los grandes saben que la
grandeza es amor.
Cuando experimentas el amor verdadero en tu corazón, dedicas tu vida a enseñar al mundo lo
que has descubierto.
Todos los elementos importantes a la hora de alcanzar la plenitud tienen su
origen en el amor. Te voy a hablar de algunos de los más importantes, que
ejercen un impacto directo a la hora de alcanzar ese objetivo. El amor es como la
semilla de una planta. La semilla ya está plantada en nuestro interior, somos
nosotros los que la debemos nutrir con agua y con la luz del sol, o sea con
experiencias y acciones. Ambas partes han de estar en sincronía. Para que
podamos nutrir la semilla, esta debe estar preparada para recibir el alimento.
Entonces, aparece la raíz y queda expuesta. Empiezan a florecer todos los
efectos del amor: paz interior, paciencia, respeto y gratitud, por nombrar solo
unos pocos. Las raíces se van extendiendo hasta que, al final, se enredan con las
de otras plantas. Todos tenemos esa semilla que aguarda a ser alimentada. El
amor es creador por naturaleza y nosotros no somos una excepción. Todo el que
ha conseguido hazañas extraordinarias a lo largo de la historia ha usado el amor
como fuerza impulsora. La verdadera esencia de tu ser es lo que te permitirá
superar tus límites anteriores y lograr cosas que antes creías imposibles. Cuando
el amor inunde tu vida, ponte el cinturón y prepárate para un viaje que superará
todo lo que hayas podido soñar. Este amor es tan grande que se refleja en todo y
en todos. Con amor, tu intención es ser la mejor persona que sabes ser y tratar a
todos y a todo con el mismo respeto y amor. Este es el secreto de la plenitud.
«La vida sin amor es como un árbol sin flores ni frutos.»
KAHLIL GIBRAN
La grandeza también surge del amor. De hecho, todos somos grandes, lo
que sucede es que la mayoría no lo sabemos. Quererse a uno mismo es una parte
integral del éxito: si no te quieres, jamás confiarás en tu capacidad para
alcanzarlo. ¿Confiarías tu vida a alguien a quien no quisieras? Si no te quieres en
lo más hondo y no experimentas ese amor a diario, ¿cómo vas a confiar en que
lograrás lo que quieres? Hay una gran diferencia entre querer a quien eres en
realidad y querer a quien finges ser. Quererte a ti mismo no significa ponerte
por encima de nadie; al contrario, cuando nos queremos de verdad, nos
igualamos con el mundo. Te entiendes mejor a ti mismo, por lo que entiendes
mejor a los demás. Nos han condicionado para que creamos que quererse a uno
mismo es egoísta, pero el ego hace su aparición precisamente cuando no nos
queremos, porque expulsamos a Dios de nuestras vidas. Si te quisieras de
verdad, no te permitirías ir en contra de los valores en los que supuestamente
crees.
Reconocerías que el crecimiento de los demás te ayuda a crecer a ti, y
viceversa. Al mismo tiempo, nunca podrás ayudar a nadie si antes no te ayudas a
ti mismo. Cuanto te ayudas, ayudas a los demás. Ofrecer tu yo verdadero es
mucho más que cualquier ayuda material. No debemos juzgar a las personas por
su aspecto, su religión o su entorno. Todos somos humanos y tenemos un papel
igualmente importante que desempeñar. Si te comprometes con esas acciones
limitantes, solo conseguirás enturbiar tu relación contigo mismo. Cuando tratas a
otros con respeto, crece el respeto que sientes hacia ti mismo. Al conocer a
alguien aficionado al mismo equipo que nosotros o con unos orígenes parecidos
a los nuestros, sentimos una conexión y un respeto instantáneos. Esa persona
hace que nos sintamos parte de algo, así que empezamos a conversar
inmediatamente, quizás incluso compartamos algunas risas y surja cierta
camaradería. Imagina si considerásemos que toda la humanidad pertenece al
mismo equipo. Imagina la sensación de pertenencia y el vínculo tan fuerte que
podríamos forjar con los demás. Imagina la diferencia en tu manera de hacer y
en tu actitud hacia las personas con las que entrarás en contacto.
Todo lo que haces a los demás te lo haces a ti mismo.
Es la ley de la vida. No hay escapatoria.
Mi manera de tratar a los demás es muy sencilla. Siempre tengo presente
que tienen el potencial de amar, que son fruto del amor y que, en el fondo, son
grandes personas. Elijo no ver lo que ven los demás y eso afecta radicalmente a
mi experiencia con las personas. Sienten la ausencia de ego y la honestidad en
mi actitud hacia ellas, lo que, inconscientemente, los obliga a actuar del mismo
modo. Esto es actuar desde el amor, y se refleja en todo y en todos los que nos
rodean.
Estamos aquí juntos; es lo que llamamos networking. Pero recuerda que
nadie quiere ayudar a quien no se ayuda a sí mismo, así que actúa desde el amor
y con la mejor de las intenciones y siempre encontrarás a alguien dispuesto a
ayudarte. «Nosotros» es mucho más que «yo», pero el cambio ha de empezar por
ti. Mírate al espejo y di lo mucho que quieres a la persona que ves, sea lo que sea
por lo que hayas pasado. Es posible que al principio te sientas algo ridículo, pero
es solo porque las normas sociales y las personas no realizadas han influido en
tus creencias. Recuerda que la persona del espejo sigue aquí a pesar de todo por
lo que ha pasado. Eso es algo digno de amor y de respeto, porque demuestra
fuerza y la determinación de no rendirse nunca. Si quieres amar y ser amado,
empieza por amarte a ti mismo. Cuando sientas amor en tu interior, verás el
amor en el exterior. ¡Eres amor!
Es mejor empezar a quererte a ti mismo que esperar a que llegue otro a hacerlo por ti.
EL AMOR PURO ES LIBERTAD
«Al final, entiendes que el amor lo cura todo
y que el amor lo es todo.»
GARY ZUKAV
La libertad empieza con el poder que surge de comprender que controlas tu vida.
Es el conocimiento absoluto de que eres tú quien elige cómo te sientes, y esa
libertad de elección estructura tu modo de vida. Nos han programado
socialmente para que creamos que nuestra libertad depende de acontecimientos
externos; es decir, debemos esperar a que sucedan cosas que nos hagan felices
externamente y que nos completen.
Para poder experimentar verdadera libertad en tu vida, tienes que darte
cuenta de que tu percepción del mundo exterior no es más que el reflejo del yo
interno que has creado. ¡Lo que sientes es lo que ves! Si queremos un exterior
feliz, antes debemos cambiar internamente. En un plano profundo, cuando
cambiamos nuestra percepción del entorno, lo que sucede en ese entorno
también cambia. Cada día, decidimos crear nuestras acciones físicas, mentales y
verbales y, sin darnos cuenta, las reforzamos a diario mediante la repetición. La
mayoría de nosotros no sabemos que estamos creando vidas de esclavitud.
La libertad no depende de un trabajo, de unas vacaciones ni de otra persona.
Podemos cambiar de trabajo e irnos de viaje, pero, en esencia, si podemos hacer
todo eso, es gracias a la libertad que hemos descubierto antes. Elegir la libertad
es la única manera de lograr la plenitud. Si esperas a que el mundo material te
libere, jamás serás libre. La libertad eterna surge del amor puro hacia uno
mismo, un amor tan fuerte que confía en tu intuición y proyecta ese mismo amor
hacia el mundo. Las noches lluviosas y frías resultan tan agradables como las
cálidas, las dificultades se transforman en crecimiento, la fe en ti mismo florece
y, por fin, puedes ver toda la belleza que te rodea. Decides ser libre (o no) cada
día.
¿Por qué resulta tan fascinante el amor? ¿Podría ser por su capacidad de
trascender el concepto terrenal de tiempo, por su poder de desafiar a las
probabilidades, por su infinitud, por su valor para conquistar todas las cosas,
porque está presente en cada creación o, sencillamente, por su mera existencia?
2. LA CUALIDAD DE CONOCER TU VERDAD
Como el amor, y no el conocimiento, constituye el punto de partida del viaje hacia la verdad
interna, todos los que deseen emprenderlo pueden dar el primer paso ahora.
Mientras limpiaba los espejos del gimnasio en el que trabajaba antes, de repente
me di cuenta de algo. Si los miraba desde lejos, no podía ver si estaban sucios o
no. Cuanto más me acercaba, más sucios veía que estaban. Solo podía limpiarlos
si me acercaba a mirarlos. Con mi reflejo mirándome a los ojos, me pregunté
cómo podría usar ese principio en mi vida. No nos damos cuenta de la verdad o
de la suciedad de la que nos rodeamos hasta que nos decidimos a mirar de cerca.
Desde lejos, podemos engañarnos a nosotros mismos, pensar que estamos
siguiendo a nuestro corazón y estar seguros de que no necesitamos mejora
alguna. Sin embargo, si nos atrevemos a mirar de cerca, empiezan a aparecer las
respuestas reales. Para ser verdaderamente felices y lograr lo que deseamos,
debemos ser honestos con nosotros mismos.
¿Por qué saboteamos nuestra capacidad para alcanzar la felicidad? Con
demasiada frecuencia, hacemos caso omiso de lo que sabemos que mejoraría
nuestra vida. Creo que todos sabemos muy bien qué nos dice nuestro yo interno
en el momento de tomar una decisión, pero a la hora de la verdad resulta más
fácil engañarnos a nosotros mismos. Da igual, al final, la verdad siempre nos
acaba pillando. Chris, un conocido, me planteó una pregunta difícil acerca de
este tema. Me dijo: «Si el amor es la verdad de las verdades y todos somos
capaces de reconocerla, ¿qué sucede con la verdad de un terrorista? Su verdad es
matar a personas». La conversación fue así:
¿Los terroristas aman algo o a alguien? Puede ser que quieran a su
madre, a su hermana, a su perro o cualquier otra cosa.
CHRIS: Bueno, sí, supongo que sí.
YO: Entonces, saben que el amor hace que te sientas bien.
CRIS: Sí.
YO: ¿Qué sucedería si alguien matara algo que aman? ¿Cómo se sentirían?
CHRIS: Si son seres humanos, imagino que se quedarían destrozados.
YO: Muy bien, entonces, el terrorista es capaz de distinguir que el amor te
hace sentir bien y que te quedas destrozado si alguien mata algo o a alguien
a quien quieres.
CHRIS: Ya veo por dónde vas.
YO: ¿Sí o no?
CHRIS: Sí.
YO:
Bueno, esa es la verdad, ¿no? Cuando un terrorista mata a alguien que sabe
que es amado por otra persona, lo hace por avaricia, por conseguir un poder mal
entendido o por satisfacer su propio egoísmo. No lo hace en aras de la verdad:
alimenta sus propias mentiras y lo sabe. Jamás encontrará la plenitud con un acto
semejante porque se está alejando de su verdadera esencia. Los seres humanos
tienden naturalmente a la verdad. Llámalo sentido común, habilidad consciente,
razonamiento..., da igual. Todos somos capaces de distinguir entre un acto de
amor y un acto de odio. Estamos construidos de amor, la verdad de las verdades,
y el amor cuestionará todas y cada una de las decisiones que tomemos. Puedes
mentirte a ti mismo, pero eso no ocultará la verdad, así que puedes apostar tu
vida a que esta siempre acabará por atraparte y mostrarse.
Tenemos muy poca tolerancia a las desavenencias psicológicas del tipo que
sean. Engañarse a uno mismo puede tener consecuencias terribles para la
experiencia que la persona tiene de su conciencia, incluso cuando se trata de
personas con conciencias poco desarrolladas.
«Un hombre puede imaginar cosas que son falsas, pero solo puede entender
las que son ciertas, porque en las falsas hay aprehensión de ellas, no
comprensión.»
ISAAC NEWTON
La mejor manera de conocer nuestra verdad es escuchar a esa profunda voz
interior que nos dice qué es lo correcto. Es la misma que te dice qué camino te
hará feliz de verdad y qué camino te puede proporcionar satisfacción solo a corto
plazo. Algunos lo llaman corazón, y la ciencia demuestra a diario la relación
entre los cambios emocionales y los cambios fisiológicos en nuestro cuerpo.
Deepak Chopra tiene una profunda comprensión de la correlación entre ambos y
del gigantesco impacto que ejerce en nuestras vidas. Antes no tenía ni la menor
idea de lo crucial que es el dicho «Sigue a tu corazón» a la hora de modelar
nuestro destino. El problema es que casi nunca lo seguimos. Siendo realistas,
podemos formular tantas preguntas como nos dé la gana a tantas personas
como sea necesario si lo que deseamos es encontrar quien nos diga lo que
queremos oír. Aun así, siempre sabemos que la verdad es otra. De vez en
cuando, pensamos que alimentar la mentira nos satisfará, pero no lo hace.
«La verdad se alza sobre dos patas,
la mentira, sobre una sola.»
BENJAMIN FRANKLIN
También nos juzgamos mediante las decisiones que decidimos tomar.
Somos nuestro propio juez y somos quienes decidimos hacia dónde dirigir
nuestra vida; ese es otro de los dones que Dios nos ha dado. Sabemos diferenciar
entre la mentira y la verdad, pero en lugar de pasar a la acción nos sometemos de
nuevo a lo que sabemos que crea sufrimiento y a una vida que no queremos
vivir. ¿Acaso no nos juzgamos a nosotros mismos? Nos mentimos y nos vemos
obligados a visitar una y mil veces ese tribunal interior por los mismos delitos.
La mayoría de las personas desempeñan ambas funciones (juez y acusado)
y no siempre luchan por su verdad, a pesar de saber cuál es. Sencillamente, no
son justas en sus veredictos. Hacen cosas que saben que van en contra de sus
leyes morales o de quienes son en realidad. Cuantas más veces pierden ante el
tribunal, más difícil les resulta creer en la posibilidad de ganar el próximo juicio.
Viven una vida de pérdida de su verdad ante la mentira y jamás son felices.
Debemos ser jueces justos.
Si tienes una creencia que te lleva a actuar de un modo determinado contigo
mismo, con la vida, con el entorno o con los demás, te insto a que te preguntes lo
siguiente: ¿Esta creencia o decisión me ayuda a demostrar amor hacia mí
mismo y hacia todo y todos los que me rodean? Si la respuesta es no, esa
creencia no merece ser defendida ante el tribunal de la verdad. Nadie puede
escapar de la verdad de la vida. Es extraordinariamente importante que
contrastemos nuestras creencias con el amor, y te sugeriría incluso que
contrastaras también las enseñanzas de este libro. No quiero que te las creas solo
porque te lo he dicho yo, quiero que las razones desde tu propia verdad.
Reconoce que tu verdad ha mantenido siempre, y siempre mantendrá, al amor
como la base de tu plenitud. Si tomas decisiones que no demuestran amor, sobre
todo hacia ti mismo, la vida te obligará a hacerlo. Habrá ocasiones en las que
llegará a ser despiadada en sus esfuerzos por despertarte. Estoy seguro de que
nos ha pasado a todos en un momento u otro de la vida.
Todas las respuestas que buscas aguardan en tu interior.
Jamás han dejado de existir.
Has de estar siempre dispuesto a razonar contigo mismo para llegar a la
verdad. Tal como el poeta Kahlil Gibran plasmó maravillosamente en su obra
maestra El profeta, «Dios descansa en la razón... Dios se mueve con la pasión. Y
como eres un soplo en la esfera de Dios y una hoja en el bosque de Dios, tú
también debes descansar en la razón y moverte con la pasión». Debo decir que
encuentro paz no solo al saber que tengo la capacidad de razonar conmigo
mismo, sino al hacerlo. La única manera de reconocer a un sabio, a un gran
maestro de la verdad o a un alma iluminada es oírlos hablar del amor como de la
verdad definitiva. Si te enseñan otra cosa, mienten.
Saber distinguir entre tu verdad y tu mentira es una cosa, pero saber cuándo
actuar es otra muy distinta. Dominar la siguiente cualidad es la clave para
experimentar una alegría con la que la mayoría de las personas solo pueden
soñar.
3. ALIMENTAR TU VERDAD ES LA CUALIDAD QUE LLEVA A LA FELICIDAD ETERNA
«Solo se pueden cometer dos errores en el camino hacia la verdad: uno, no
llegar hasta el final y dos, no empezar.»
BUDA
Cuando alimentamos algo, crece. Hay personas para quienes el miedo, la
tristeza, la falta de dirección o la infelicidad se han convertido en una especie de
autocomplacencia diaria. Cada vez que tomas una decisión o cometes un acto
que va en contra de tu verdad (amor, amabilidad, felicidad, generosidad,
paciencia) saboteas la relación que mantienes contigo mismo. No es una sorpresa
que haya tanta gente que no sepa qué quiere ni qué dirección tomar. Por otro
lado, si alimentas tu verdad, crecerá hasta alcanzar unas dimensiones que jamás
habías creído posibles. Cuando empezamos a alimentar esa verdad, la felicidad
es más completa y nos lleva a la paz interior. El crecimiento no tiene límites: es
un suministro que nunca se acaba, porque eres tú quien lo abastece. Eres la mano
que te alimenta y siempre puedes confiar en ti mismo. Sin embargo, si siempre
tiendes la mano para que te alimente un proveedor externo, el crecimiento puede
interrumpirse en cualquier momento. Esas personas, el dinero o las situaciones
pueden desaparecer. Cuanto más crezcas, más crece también tu suministro de
verdad.
Me alegro mucho de haber aprendido a alimentar mi verdad, porque es lo
que ha permitido que ahora estés leyendo estas líneas. Si no lo hubiera hecho, no
habría descubierto qué se me da verdaderamente bien. He hablado con personas
que han alcanzado la excelencia y, aún más importante, el éxito, y todas dicen lo
mismo: empezaron a escuchar su voz interna y a actuar en consecuencia, no solo
a la hora de tomar decisiones importantes, sino también en lo relativo a los
aspectos más insignificantes de la vida cotidiana. Cada momento, cada
oportunidad y cada experiencia contienen una verdad. Si estás dispuesto a
razonar contigo mismo, podrás identificarla con claridad y a actuar de acuerdo
con ella.
Debemos empezar a escuchar de verdad esa voz interior tan inteligente y
tan sabia. Si tienes la costumbre de desoírla, cambia ahora mismo. Te daré un
ejemplo de cómo me condicioné a mí mismo para alimentar mi verdad. Todos
sabemos para qué sirven las papeleras, así que nos resulta fácil entender el
propósito que cumplen: tiramos en ellas la basura cuando vamos por la calle. (El
sentido común me lo ha recordado durante toda mi vida, pero decidí hacer caso
omiso en múltiples ocasiones.) Empecé a ampliar mi verdad (el sentido común),
que me decía con claridad que debía tirar la basura a la papelera. Tirarla al suelo
cuando sabía que había una alternativa mejor era una falta de respeto. Y, si
queremos respeto, debemos ser respetuosos. Al tener en cuenta y escuchar mi
verdad, pude ver el papel tan importante que desempeñaba en mi vida. Este
cambio de conducta me enseñó varias cosas más. Una de ellas fue que podía
comprometerme a hacer algo que en realidad siempre había querido hacer.
Alimenté esa voz profunda y creé emociones nuevas al instante.
«Sigue a tu corazón, pero mantente en silencio al principio. Haz preguntas y
siente las respuestas. Aprende a confiar en tu corazón.»
DESCONOCIDO
Este sencillo cambio de conducta te enseñará a ser paciente. Cuando algo
(como una papelera) no esté disponible de forma inmediata, no harás algo que va
en contra de lo que sabes que deberías hacer en realidad en aras de una
gratificación temporal. ¿Comprendes cómo puede beneficiarte esto a la hora de
alcanzar tu visión? Quizás te parezca insignificante, pero es lo que te permite
aceptar que tienes el poder de pensar, actuar y crear por ti mismo. Te permite
crear tu propia felicidad, que, a su vez, te ayuda a respetar cada vez más tus
decisiones. Además, te demuestra que la sensación de plenitud existe. Cuando
crees en algo con la fuerza suficiente, empiezas a vivir de acuerdo con ello.
Siempre nos obligamos a sentirnos mal cuando hacemos algo que va en
contra de nuestra verdad, pero ¿cuántas veces reconocemos o aceptamos
que hacemos algo fantástico? Condicionar una intensa emoción de satisfacción
cuando actuamos escuchando a esa voz consciente es la mayor ventaja que
podemos tener en la vida. Recuerda que todo empieza con las cosas más
pequeñas, así echamos a rodar la bola. Si careces de energía para hacer lo más
pequeño, ¿cómo podrás alcanzar tu desempeño máximo u obtener lo mejor de la
vida? Cuando tomes la decisión de alimentar tu verdad, no vaciles: asegúrate de
que creas la energía si tienes que hacerlo, y actúa con gran decisión.
Los fumadores son un ejemplo perfecto. Cuando pregunto a la gente acerca
de su tabaquismo, me responden que fuman porque quieren fumar. Sin embargo,
casi siempre que les pregunto si, en un mundo ideal, desearían no fumar, me
responden que por supuesto que sí. La verdad es esa voz que les dice que dejen
de fumar y lo saben.
Esa voz habla constantemente y sabes muy bien cuándo lo hace. ¿Te
equivocarás alguna vez? Claro que sí, eres humano. Es posible que no siempre
tomemos las mejores decisiones en la vida, pero es que tampoco se supone que
debamos hacerlo. Si acertáramos siempre, no habría espacio para crecer.
«Uno debe ser tan humilde como el polvo para descubrir la verdad. Solo
entonces, y no antes, podremos atisbar la verdad... En la marcha hacia la verdad,
la ira, el egoísmo, el odio, etc., desaparecen de forma natural, de otro modo sería
imposible llegar a la verdad.»
MAHATMA GANDHI
Integridad es un término social que alude al hecho de actuar conforme a la
propia verdad. La ética occidental concibe la integridad como la cualidad de
tener una noción intuitiva de honestidad y de sinceridad en relación con lo que
motiva la propia conducta, y se la podría considerar como lo opuesto a la
hipocresía. La palabra «integridad» procede del latín «integer» (entero,
completo). En este contexto, la integridad es la sensación interna de plenitud que
surge de cualidades como la honestidad y la congruencia internas. Como tal,
podemos juzgar si otros demuestran integridad o no, porque podemos determinar
si actúan según los valores, creencias y principios que afirman tener. Escúchate
de verdad y actúa en consecuencia. No hace falta más.
Mahatma Gandhi describió perfectamente nuestra voz interior:
Hay momentos en la vida en los que no necesitamos pruebas externas. Una
vocecilla interior nos dice: «Vas por el camino correcto, no te desvíes ni hacia la
derecha ni hacia la izquierda, sigue por el camino recto y estrecho».
Hay momentos en la vida en los que debes actuar aunque no puedas llevar
contigo a tus mejores amigos. Esa vocecilla interna debe ser siempre el árbitro
último ante cualquier conflicto de deber.
En mi esfuerzo incesante por alcanzar la purificación, he desarrollado cierta
capacidad para escuchar correcta y claramente a la vocecilla interior.
El día en que ahogue esa vocecilla interior dejaré de ser útil. [...] La
penitencia no es un acto mecánico para mí. Se debe aplicar en obediencia a la
voz interior.
Extracto de Mahatma: A Golden Treasury of Wisdom
Thoughts & Glimpses of Life
4. LA CUALIDAD DEL PERDÓN: NO TE INSTALES EN EL ARREPENTIMIENTO
«Crees que pareces fuerte porque te puedes aferrar,
pero la fuerza reside en soltarse.»
ALAN MANDELL
Te puedes pasar la vida aferrado a lo que debería o habría podido ser, pero lo
cierto es que no podemos retroceder en el tiempo. Cuando leemos un libro,
pasamos las páginas hacia delante, no hacia atrás. El arrepentimiento destruye la
esencia de la vida. En aquel momento decidiste exactamente lo que querías
entonces, tomaste la decisión por un motivo concreto. Lo bueno es que ahora
puedes ver una vía distinta que te beneficia más. La ventaja que tienen los que
triunfan respecto a las masas es que aplican ese conocimiento a las experiencias
futuras. Es absolutamente crucial que aprendamos de nuestras experiencias, pero
nunca deberíamos arrepentirnos de las decisiones pasadas que han contribuido a
modelar nuestro destino presente. Instalarse en el arrepentimiento es como
quedar atrapado en un agujero negro del que tu mente te dice que no puedes
escapar y donde no hay esperanza. Si enciendes una bombilla, pero la cubres con
una tela gruesa que vuelve a dejar la sala a oscuras, ¿quiere eso decir que no hay
luz? No, la luz sigue ahí, pero la has ocultado.
Todos tenemos la capacidad de retirar en cualquier momento esa tela, que
son tu mentalidad de arrepentimiento y los espejismos que vienen con ella. Las
experiencias previas que tantas personas ponen al volante de sus vidas no son
más que imágenes mentales. Es una historia que representamos una y otra vez y
que nos atormenta, pero lo cierto es que ya no está ahí. Mira a tu alrededor. Ya
no estás en ese momento que te resultó tan doloroso, ¿verdad? Tus recuerdos de
la experiencia son fruto de la imaginación, lo que significa que puedes cambiar
cómo piensas acerca de ella. Ahora solo existe en tu mente. Lo que hace que no
puedes avanzar no es la experiencia, sino tu percepción de la misma. No tienes
por qué entender ninguna experiencia de un modo determinado.
«Cuando cambias la manera de ver las cosas,
las cosas que ves cambian.»
MAX PLANCK
No puedo pensar en nada peor que en vivir una vida de arrepentimiento. Es
cierto que hemos modelado nuestra vida a partir de las decisiones que hemos
tomado en el pasado, pero también lo es que tenemos la capacidad de cambiar
nuestra vida mediante las decisiones que tomamos en el presente. Cuando te
arrepientes de las decisiones que has tomado, saboteas las que has de tomar
ahora.
Debemos usar el perdón para vencer y eliminar el arrepentimiento. El
perdón es uno de los mayores dones que tenemos, porque nos da permiso para
librarnos de las cargas que nos impiden estar en paz con nosotros mismos. El
resentimiento y el remordimiento no dejan espacio para crecer. Si no nos
perdonamos, seguiremos estancados y sumidos en el odio, lo que no puede más
que influir en lo próximo que creemos en nuestras vidas. Tenemos que hacer las
paces con el pasado para poder tener una visión completa de las oportunidades,
liberarnos de la limitación que supone una mente estrecha y tomar decisiones
distintas en el futuro. No hay futuro en el pasado.
«Acepta el dolor, disfruta de la alegría, resuelve las lamentaciones. Así
abrirás las puertas a la mayor de las bendiciones: “Si pudiera vivir de nuevo,
volvería a hacer exactamente lo mismo”».
DESCONOCIDO
Es esencial que percibamos las acciones que los demás y nosotros mismos
hemos emprendido en el pasado como una oportunidad de crecimiento. Puedes
pedir disculpas, pero no esperes que las acepten, porque esta expectativa puede
llevar a la decepción. Acepta que has hecho lo que has podido. Pedir disculpas
no significa que admitamos haber hecho algo mal, sino que es una oportunidad
para que el otro, y nosotros mismos, seamos conscientes de que ahora vemos una
manera mejor de hacer las cosas. Lo mejor que puedes hacer es perdonarte a ti
mismo. Así podrás avanzar y acercarte a visiones que jamás pensaste que
podrías hacer realidad. Recuerda algún momento en el que perdonaras a alguien,
¿no es cierto que solo pudiste perdonar de verdad a esa persona cuando te
perdonaste a ti mismo por haberte puesto en esa situación? No podemos cambiar
lo que alguien nos hizo en el pasado, pero sí que podemos cambiar cómo lo
percibimos. Así que, para perdonarte a ti mismo y a los demás, debes aceptar
internamente que fuiste tú quien decidió ponerse en esa situación, sentirse como
te sentiste, observarla como la observaste y aprender lo que aprendiste. No
podrás agarrar el futuro mientras sigas aferrado al pasado.
Una vez hablé con una mujer a la que habían violado cuando era una
adolescente. El odio que sentía hacia su agresor le impedía alcanzar la plenitud
en la vida y, sobre todo, en las relaciones de pareja. No pudo perdonarlo hasta
que halló la paz en su interior. Me explicó que había podido librarse de ese acto
deleznable y que había empezado a ver la experiencia como algo de lo que podía
obtener conocimiento interno y fortaleza personal.
«Perdonar es dejar ir con la esperanza de así poder cambiar el pasado.»
OPRAH WINFREY
Perdonarnos nos permite reconstruir la fe en nosotros mismos y en quienes
nos rodean. Nos ayuda liberarnos de las restricciones emocionales, de modo que
podemos volver a transmitir amor verdadero. El perdón es un acto de valor que
contribuye a liberar el alma. Si no perdonamos y aceptamos el pasado,
seguiremos cojos y correr nos resultará imposible. Si no somos capaces de
perdonar, no podremos alcanzar la felicidad verdadera ni respetar completamente
las grandes cualidades que reinan en nuestro interior, dos elementos que son
clave para alcanzar el éxito real. Cuanto más profundas sean tus heridas, más
espacio tienes para llenarlas de amor. No odies tus heridas, agradece su
profundidad. Libera tu mente, tu cuerpo y tu alma.
Tarea
Escribe las respuestas a las siguientes preguntas:
¿En qué me beneficia vivir instalado en el arrepentimiento?
¿De verdad me ayuda el resentimiento a sentirme mejor conmigo mismo? ¿En qué me beneficia
aceptar mis decisiones pasadas como una oportunidad para crecer?
¿Puedo aprender del pasado algo que me ayude a modelar las decisiones que tomo en el presente?
¿Qué impulso puedo generar en mi vida si tomo la decisión de avanzar sin volver a mirar atrás?
A partir de la información capacitadora y de la sabiduría que he obtenido gracias a mis experiencias
pasadas, ¿qué puedo conseguir ahora en mis empresas futuras?
5. LA PACIENCIA: UNA CUALIDAD MAESTRA
«Si pones en práctica la paciencia, la puntualidad, la sinceridad y la soledad,
tendrás mejor opinión del mundo que te rodea.»
GRENVILLE KLEISER
Todos los que han creado una vida extraordinaria están de acuerdo en que la
paciencia es, sin duda, una de las cualidades más importantes. Es imposible crear
sin recurrir a ella constantemente. Si observas a una persona de éxito, a alguien
que tiene una relación de pareja maravillosa o a una persona a la que
considerarías un mentor sabio, verás que la paciencia es la delgada línea que
separa a los cuerdos de los locos. Mejora la habilidad de ver con claridad qué
hay a nuestro alrededor y entender una situación que, de otro modo, nos enojaría
o nos resultaría imposible de comprender. Si no usamos esta cualidad maestra,
tomaremos decisiones irracionales que podrían ejercer un efecto perjudicial en
nuestras vidas. En el mundo de los negocios, la falta de paciencia podría
llevarnos a tomar decisiones erróneas y afectar negativamente a los objetivos
económicos. En las relaciones personales, puede dar lugar a dificultades
innecesarias, como el estrés, la falta de confianza o la paranoia que, a su vez,
pueden provocar problemas de salud. La impaciencia ataca por todas partes,
sobre todo cuando vamos en busca de nuestra visión. Hay personas que no
acaban de entender el concepto y creen que actuar cada día para aproximarse a
su visión es ser impaciente. Me gustaría aclarar que, en realidad, es justo lo
contrario.
La falta de paciencia siempre pasa factura. Cuando la impaciencia empieza
a asomar la cabeza, la mayoría de las personas optan por los beneficios rápidos o
se conforman con una imagen peor que la que habían creado. Te habrás dado
cuenta de que aquellos que han alcanzado un éxito extraordinario tuvieron
muchas dificultades al principio de su viaje, pero se negaron a dejar de perseguir
su objetivo. Al principio, lo importante no era el dinero, sino estar bien con ellos
mismos. Lo primero es construir esa fuerza interior. He perdido la cuenta de las
personas que me han dicho que han intentado hacer algo que les encanta, pero
que al poco tiempo volvieron a un empleo que no les gustaba por la satisfacción
a corto plazo de contar con unos ingresos estables. Ganan dinero, pero les resulta
muy poco productivo, porque no disfrutan de la vida. Unos ingresos estables
pueden ser muy beneficiosos, pero no si te impiden perseguir tu verdadera
pasión y solo son una excusa para conformarte o rendirte. Así nunca te sentirás
realizado. Muchas personas exitosas han estado endeudadas hasta las cejas y las
han desahuciado porque no podían pagar el alquiler. Sin embargo, jamás
perdieron de vista su objetivo, y la perseverancia siempre acaba dando fruto.
Deja de comparar tu camino con el de los demás...
No todas las flores florecen al mismo tiempo.
En mi experiencia, y gracias a las múltiples conversaciones que he
mantenido acerca de este tema, he descubierto que la impaciencia es uno de los
factores principales a la hora de rendirse. Lo que deseamos nos parece tan lejano
que creemos que es más fácil quedarnos donde estamos y conformarnos con lo
que hay. La pregunta que debemos plantearnos en momentos así es: ¿De verdad
es más fácil vivir una vida inferior a la que sabes que mereces?
Encontraremos cualquier excusa para no hacer lo necesario para conseguir lo
que queremos. Llamamos a todos nuestros amigos, pensamos en diez películas
distintas que nos gustaría ver, nos tomamos otro café... cualquier cosa para
escapar del miedo que nos da pensar que «es demasiado».
Deberíamos poner en práctica la paciencia cada día y en todas las
situaciones. Cada vez que me impaciento, pienso en la vida a la que no quiero
someterme y siento náuseas casi físicas. Entonces, visualizo mi vida soñada y, en
un instante, me siento lleno de energía y de motivación para seguir adelante.
«Quien tiene paciencia puede tenerlo todo.»
BENJAMIN FRANKLIN
Decidí que haría lo que tenía que hacer independientemente de lo que la
vida me lanzara. Aprender a ser paciente es una demostración de fortaleza
enorme e imprescindible si quieres alcanzar el éxito en cualquier faceta de la
vida. Empieza en el coche, en el trabajo, en tus relaciones con los demás...
¡Acuérdate de que incluso guardar el papel de chicle hasta que encuentres una
papelera es una estrategia fantástica!
Tenemos que hacer cambios que nos permitan capacitar nuestra vida
con paciencia incluso en las situaciones más sencillas. El cambio puede
suceder en un instante. Todos hemos vivido momentos determinantes que han
modelado nuestro destino. Tanto si nos beneficia como si no, la decisión de
cambiar puede darse rápidamente y los resultados son evidentes. Hay veces en
que no quedamos satisfechos hasta que vemos el resultado final de nuestra
decisión. Lo mismo sucede cuando tomamos la decisión de practicar la paciencia
en nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, en el mundo de la empresa es muy
habitual olvidarse de alimentar la cualidad de la paciencia. La mayoría espera a
basar su felicidad en el resultado final, por ejemplo, los beneficios del mes que
viene. Sin embargo, no se dan cuenta de que el resultado final que desean
obtener se hace realidad gracias a la acumulación de toda una serie de pequeñas
decisiones. Observa la naturaleza: desde el crecimiento de una planta, que es el
resultado de una semilla, a la colisión entre nubes que desencadena una
tormenta; hay una acumulación de múltiples pequeñas cosas que han de suceder
antes de ver el resultado final. ¡Es la calma que precede a la tormenta! Si no
plantamos la semilla y la regamos, ¿cómo va a florecer? En un solo instante
puedes decidir qué quieres cambiar y reunir la motivación interna para
conseguirlo. La motivación es lo que te permite pasar a la acción en ese
momento, pero si se convierte en un hábito, es gracias a la rutina. Por ejemplo,
piensa en la primera vez que fuiste al gimnasio. Algo se activó en tu interior,
porque había demasiado dolor asociado a no hacerlo y más placer a hacerlo.
Seguiste yendo al gimnasio, mantuviste la rutina y se convirtió en un modo de
vida. Por lo tanto, sí, el cambio puede suceder en un instante, pero los
verdaderos resultados se consiguen mediante la repetición. Y la repetición
necesita paciencia.
«Sé paciente con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo.»
SAN FRANCISCO DE SALES
Tener paciencia es también tener fe en ti mismo y en tu creador. Yo solía
recurrir a la idea de: «Ya sé por qué ha sucedido esto». Era una de mis frases
preferidas, porque me recordaba el plan global que había fijado para mi vida.
Tienes que construir la creencia de que sabes con absoluta certeza que sucederá.
Todos hemos visualizado la gran vida a la que aspiramos, pero la impaciencia es
uno de los principales motivos por los que jamás llegamos a hacerla realidad. El
autocontrol y la perseverancia ante la impaciencia son claves para alcanzar la
victoria. Claro que te enfadarás o te impacientarás en algún momento, pero
esfuérzate lo máximo posible en no dar rienda suelta a esas emociones. Soltar la
ira es como enfrentarse a una fuerte ráfaga de viento y escupirle: tú serás el
mayor afectado. Usa todo tu poder y concéntrate en tu cambio interior.
Combátelos, bloquea los pensamientos limitantes y vencerás. Cuando te
enfrentes a una situación difícil, aprovéchala para practicar el arte de la
paciencia. La próxima vez te resultará más fácil ser paciente.
La paciencia se convertirá en tu reacción inconsciente y, cuando des
muestras de impaciencia, te corregirás rápidamente. También te resultará muy
útil poner las cosas en perspectiva. Si estás en un atasco de tráfico, relájate en el
asiento y piensa en todas las personas que no tienen comida que llevarse a la
boca, no digamos ya un coche que conducir; entenderás que tus quejas son
baladíes. Si realmente quieres pasar al siguiente nivel, aprovecha este tipo de
situaciones. Son muchísimas las personas que me dicen que no tienen tiempo
para ponerse a pensar en cómo mejorar sus vidas. Siempre les respondo con el
ejemplo de los atascos de tráfico. No sé tú, pero yo puedo encontrar mucho
tiempo para pensar a lo largo del día. Encontrar el equilibrio entre la
perseverancia y la paciencia es la cúspide del proceso de creación de algo
grande y solo se puede conseguir mediante la práctica constante. Sin paciencia,
lo más probable es que renuncies.
«No puedes adquirir paciencia de la noche a la mañana. Es como desarrollar
un músculo: tienes que entrenar cada día.»
EKNATH EASWARAN
6. LA CUALIDAD DE DAR: UN VERDADERO REGALO
Coge una vela encendida y úsala para encender muchas otras. ¿Ha disminuido en
algo la llama inicial? ¿Qué sucede cuando unes todas esas llamas? Que obtienes
una llama mayor.
La vida sigue el mismo principio. Deberíamos intentar encender esa llama
con paz interior y amor hacia nosotros mismos. Una vez que lo hayas
conseguido, serás como una antorcha en el mundo dispuesta a encender a todo el
que se cruce en tu camino. Todos sentirán tu calor. No hay mayor regalo que el
propio hecho de dar.
«Es una de las mayores compensaciones de la vida que nadie puede intentar
ayudar sinceramente a otro sin ayudarse a sí mismo.»
RALPH WALDO EMERSON
Una tarde, iba en coche con un amigo cuando, de repente, caí en algo.
Había cedido el paso a otro conductor y esperaba un saludo de agradecimiento.
Como no lo recibió, se enfadó consigo mismo por haberlo dejado pasar.
Entonces lo vi: ¿por qué esperamos el agradecimiento para decidir cómo nos
sentimos por haber hecho algo bueno?
Cuando entiendes que es tu propia acción, no la del otro, la que debe
determinar cómo te sientes, la decisión de dar ya no surgirá del deseo egoísta de
reconocimiento o de elogio; surgirá puramente de la buena intención: eso es dar.
Todo lo que hacemos con una intención pura es un regalo asombroso para todos.
Es evidente que hay personas que solo dan para obtener algo a cambio, pero ¿eso
es dar de verdad? Aunque no esperes más que un simple «gracias», la
expectativa elimina la verdadera esencia del acto.
Deberías estar orgulloso de ti mismo, no de lo que otros sienten o piensan
acerca de ti. Si el hecho de dar te hace verdaderamente feliz, ya es un acto
completo. Si quieres ser feliz por alguien que no eres tú, sé feliz por él o ella.
Recuerda, además, que el crecimiento de los demás es tu propio crecimiento, y
viceversa. La generosidad es una de las tres formas de alcanzar la realización
personal plena.
Me dicen: «Oh, así que tengo que dar dinero a causas benéficas». En primer
lugar, no tienes que hacer nada en la vida. Todo es una elección. En segundo
lugar, ¿es que este mundo nos ha llevado a creer que los únicos regalos son los
que salen de una caja o del monedero? Sé que hay quien no pierde ni un minuto
de sueño por niños de la otra punta del mundo. Tampoco espero que lo hagan
todavía. Antes, tenemos que descubrir y alimentar nuestras verdaderas
cualidades. Empieza por las personas que te rodean y por cosas básicas. ¿Qué
me dices del regalo del amor, el cambio o la generosidad en la vida cotidiana?¿Y
del regalo del aprecio, la aceptación, la gratitud y la comunicación? ¿Por qué no
nos damos a nosotros mismos los regalos de la vida que parecemos haber
olvidado? Todos son gratis y os ayudarán tanto a ti como a las personas
próximas a ti. Son mucho más importantes que un par de donaciones al año.
Dicho esto, ayudar a otro ser humano en dificultades es el acto más gratificante
que podamos llevar a cabo jamás. A medida que vamos siendo más conscientes
de nosotros mismos y el corazón se abre, nos damos cuenta del inmenso poder
que tenemos para cambiar la vida de los demás. Será como una adicción, algo
sin lo que no podrás vivir.
«Más bienaventurado es dar que recibir.»
JESUCRISTO
Una vez escuché una historia en la radio que me inspiró e hizo que se me
saltaran las lágrimas. Trataba de un hombre rico que viajó a África para visitar
una aldea pobre. Allí conoció a un niño de siete años que se estaba muriendo de
desnutrición. Explicó que el niño tenía el estómago hinchado y el cabello
descolorido y que apenas se tenía en pie. El hombre se arrodilló y le dio un coco
abierto, esperando que se lo comiera inmediatamente. Sin embargo, y para su
asombro, el niño dejó la fruta en el suelo, a su lado. El hombre se alejó, confuso.
Unos minutos después vio por el rabillo del ojo cómo el niño cogía el coco y se
dirigía a una chabola. Lo siguió sin que el niño se diera cuenta y lo encontró
arrodillado, con un bebé en una mano y el coco en la otra.
Los guías le informaron de que el bebé era el hermano del niño y de que se
estaba muriendo. El niño amaba tanto a su hermano pequeño que le daba toda la
comida que podía conseguir, mientras él también pasaba hambre. Qué historia
tan emocionante, conmovedora e inspiradora sobre el vínculo humano. Un niño
tan pequeño enfrentado a la muerte aún era capaz de entregarse al amor humano.
Esa realidad se me clavó en el alma. Piensa en cuántos de nosotros tenemos la
dicha de tener tanto y, sin embargo, no damos nada. Un hombre puede salvar la
vida de otro. Eso es lo que puede hacer un hombre. No hay acto mayor que
ese.
«La felicidad consiste en dar y en servir a los demás.»
HENRY DRUMMOND
A todos se nos ha dado un don maravilloso. ¿Cuántas veces te han ofrecido
un regalo envuelto con tu nombre escrito en el papel y no lo has abierto? Me
aventuraría a afirmar que acabas de responder «Nunca». Bueno, pues tengo una
sorpresa desagradable para algunos: la respuesta debería ser «Cada día». Dios
nos ha entregado un regalo, que está envuelto con el odio, el desaliento, el
miedo, las quejas y el resto de las limitaciones que permitimos que consuman
nuestras vidas. Tenemos la capacidad de percibir las cosas de otro modo y de
cambiar nuestra forma de actuar.
Por desgracia, la mayoría de las personas creen que cuando dan se quedan
vacías o renuncian a algo. Para sentirse importantes, intentan inconscientemente
llenar ese hueco con la aprobación o los elogios de otros. Cuando eso no sucede,
se decepcionan. Para poder ser felices, nos tenemos que dar cuenta de que cada
vez que damos recibimos algo automáticamente. ¡La sensación de dar es el
regalo! Si centras tu energía en las grandes cosas que haces cada día, te sentirás
realizado.
El éxito real también surge de la idea de dar. Te ayuda a crear una pasión
más fuerte, que no consiste únicamente en perseguir el logro para ti mismo, sino
para mejorar a todos los que te rodean. Puedo imaginar lo solitaria e
insatisfactoria que sería la vida si tuviera que celebrar mis éxitos solo. No hablo
solo del dinero, sino también del hecho de tener que guardarte para ti las
extraordinarias habilidades que sabes que posees. Compártelas, permite que los
demás vean quién eres en realidad, entrégate y te será devuelto multiplicado
por diez. La energía que expresamos mediante nuestros pensamientos y nuestras
acciones es la verdadera aportación que hacemos al mundo. Se vuelve
contagiosa entre las personas que te rodean, porque todas las almas anhelan esa
plenitud. Muy pronto se habrá convertido en tu modo de vida. Entonces, el
universo te abrirá los brazos y te dará la bienvenida al ciclo eterno del
crecimiento personal.
UN MOMENTO EXTRAORDINARIO CON GRAHAM...
Las mentes simples se quedan junto a los que reciben elogios. Las mentes
valerosas ayudan a levantarse del suelo a los que han caído.
Un día, paseando por el centro de Melbourne, vi a un hombre con aspecto
de estar pasándolo muy mal sentado con la espalda apoyada en un escaparate.
Junto a él había una gorra, una taza y una mochila sucia. Tenía la cabeza entre
las rodillas y parecía haber perdido toda esperanza. Metí unas monedas en la taza
y entré en la tienda a comprar un par de cosas. Cuando salí, decidí sentarme en
un banco al otro lado de la calle, frente a él. Al ver cómo la gente pasaba a su
lado, manteniendo las distancias y actuando como si fuera un extraterrestre, no
pude evitar compadecerme. Imaginé qué pensaría la gente si yo me sentara junto
a él y dudé entre hacerlo o no. A ver, estaba en la calle principal de la ciudad, en
Bourke Street Mall. Si alguna vez has estado en Melbourne (Australia),
entenderás lo que quiero decir.
Mi amor por ese ser humano era demasiado grande como para dejar que lo
que pudieran pensar los demás interfiriera, así que dejé mis temores a un lado y
me acerqué a él. Comprobé que cuando yo di muestras de preocuparme por él,
otros empezaron a hacer lo mismo; cuando dejó de importarme lo que pensaran,
a ellos dejó de importarles también. ¡Realmente, nuestra mente crea nuestra
realidad! Me arrodillé, le di diez dólares y le pregunté si le importaba que me
sentara junto a él para hablar un rato. Me miró y me dijo que en absoluto. Así
que me senté a su lado y adopté su misma postura. Ver pasar a la gente desde su
perspectiva fue toda una revelación. Supe que ese hombre, Graham, tenía una
discapacidad; tenía las manos deformadas y apenas podía articular las palabras
para hablar. Consiguió balbucear que el Gobierno había cerrado el hospital en el
que estaba, y que antes había un voluntario que cuidaba de él, pero que ya no lo
hacía. Quisiera añadir que este señor era una de las personas más amables que
había conocido hasta la fecha. Me dijo que el día anterior, alguien le había
escupido, dado patadas en el rostro e insultado llamándole «retrasado».
Lo que me sorprendió de verdad fue su actitud hacia la vida. Me dijo que
estaría dispuesto a ayudar a toda esa gente si necesitaran su ayuda,
independientemente de lo que le hubieran hecho. Incluso daba las gracias a Dios
por los buenos modales que le habían enseñado de niño. Rezaba a diario y
agradecía a Dios estar vivo. También me dijo que sabía que Dios cuidaría de él y
proveería. Hasta ese momento no le había defraudado, así que había asumido sus
dificultades como un modo de vida que debía gestionar del mejor modo posible.
Entendía que las personas que se burlaban de él se dañaban a sí mismas y
estaban combatiendo con sus propios demonios internos.
Seguimos hablando y me di cuenta de que iba enderezando la espalda y
creando más energía. Mientras hablaba con él me olvidé del resto de la gente,
hasta que sucedió algo maravilloso. Cada vez más personas se acercaban para
echar dinero en la taza. Alguien le trajo comida y la gente empezaba a
sonreírnos. Le dije que devolviera la sonrisa y lo hizo. Ese momento me llegó al
corazón y jamás lo olvidaré. Graham me enseñó el poder de lo que puede hacer
una sola persona. La gente seguirá tu gran acto.
Este hombre se enfrentaba a unas dificultades enormes en la vida y, sin
embargo, mantenía una actitud positiva. Amaba a las personas que lo
maltrataban y tenía una fe inquebrantable. Me explicó que no mendigaba, sino
que tenía fe en que Dios proveería y que cada vez que se empezaba a lamentar,
pensaba en todos los que habían sido expulsados del hospital que estaban peor
que él. Sentía compasión por todos los seres humanos y soñaba con la igualdad.
Fue un momento maravilloso para mí.
«Si no puedes alimentar a cien personas, alimenta a una.»
MADRE TERESA
7. ENTENDER EL EGO
La gratitud, la entrega y el crecimiento personal son la única manera de sentirse
realizado de verdad, y si queremos alcanzar cualquiera de los tres, tenemos que
dejar a un lado el ego. No te sientas mal por tener ego, está en la naturaleza
humana. Sin embargo, hay personas que lo alimentan hasta tal punto que les
impide aprovechar la vida al máximo.
El ego es un gran indicador de si alguien es genuino o no. Es como un
escudo que nos protege de la vergüenza y que nos impide mostrarnos tal como
somos en realidad. Creemos que si lo bajamos, los demás pensarán que somos
raros y nos quedaremos solos. Las personas con egos grandes acostumbran a
ocultar problemas mucho más profundos y no se sienten realizadas. Llevan una
máscara durante toda su vida y cuando creen que están a punto de ser
descubiertas, atacan las conductas de los demás sin pararse a analizar las propias.
Temen conocer al desconocido que se esconde tras la máscara. Son las mismas
personas que prefieren ver cuánto pueden recoger en lugar de cuánto pueden dar.
Suelen estar centradas en sí mismas, no ser demasiado bienintencionadas y tener
deseos que distan mucho de ser generosos. Lo más triste es que, a pesar de que la
mayoría lo saben, siguen dando rienda suelta a sus egos. Tenemos que aprender a
dirigir nuestro ego de tal modo que beneficie al mundo y a nosotros mismos.
Como soy humano, hay veces en las que me quedo atrapado en mi propio ego,
pero la conciencia de mí mismo hace que me corrija al instante. Nadie puede
escapar del aula de la vida. Acepta con humildad sus enseñanzas o siente el
castigo.
Dejar el ego a un lado es crucial para la felicidad duradera, pero también
para el éxito. El crecimiento personal exige que escuchemos a los demás para
tener acceso a su conocimiento, y esto requiere aparcar el ego. El ego es el factor
principal que nos impide escuchar a los demás, porque nos lleva a adoptar la
actitud de que no necesitamos la ayuda de nadie y de que podemos hacerlo todo
solos.
Una tarde estaba tomando café con un inversor inmobiliario y me explicó
una anécdota que sir Bob Geldof había compartido durante un seminario. Les
habló de un chico regordete que siempre lo perseguía para pedirle consejos.
Cuando creció, ese chico se convirtió en Bono, de U2. La historia de Michael
Dell, el creador de los ordenadores Dell, también es fantástica. Su primer empleo
fue como camarero en un restaurante chino, donde cobraba 2,30 dólares la hora.
Siempre llegaba pronto y escuchaba al propietario hablar de la pasión y del amor
que sentía por su empresa.
Seguir el consejo de los demás y estar siempre dispuesto a asimilar
información nueva es vital para el éxito. Y para poder escuchar los consejos que
tu alma te da a diario, debes bajar el escudo del ego. Si tienes una actitud
obstinada que se empecina en una postura concreta, jamás te sentirás realizado.
Tu alma es, de lejos, tu mejor guía y maestro, porque conoce todas las respuestas
a tus preguntas. Esa profunda voz interior sabe lo que es mejor para ti y te da un
toque cuando algo no acaba de encajar. ¿Cuántas veces ha tenido razón tu
instinto? ¿Cuántas veces te has convencido a ti mismo de lo contrario y has sido
desgraciado? La mente es el obstáculo que con más frecuencia nos impide
escuchar al alma. La clave para alinearlas es distanciarse del ego. Cuando
unimos el poder de los pensamientos con la sabiduría de la voz interior, el éxito
es inevitable.
Si te sientes vacío, es porque aún no has sometido el ego a la humildad.
Habrá personas que se crucen en nuestro camino para ayudarnos a crecer,
pero si el ego impide que nos demos cuenta de ello, dejaremos pasar la
oportunidad. No nos gusta su aspecto, las criticamos o no estamos dispuestos a
escuchar la verdad. Ser humilde en todas y cada una de nuestras experiencias es
un verdadero indicador de si nos hemos realizado o no. Si no eres humilde, más
te vale empezar a serlo o no alcanzarás la plenitud. Y punto. La seguridad en uno
mismo es crucial a la hora de tener una vida extraordinaria, pero asegúrate de
saber distinguir esa la seguridad de la arrogancia. Es una línea muy fina, pero
has de ser consciente de a qué lado de la misma te encuentras.
Tarea
No prosigas la lectura hasta mañana. Las cualidades acerca de las que
acabas de leer son extraordinariamente importantes para tu crecimiento y tu
éxito. Quiero que ahora te sumerjas en ellas. El siguiente apartado aborda
otro tema, así que, hasta mañana céntrate en las cualidades que impulsan el
éxito.
16
EL DÚO DINÁMICO DE LA VIDA: EL ALMA Y SUS VISIONES
LA PASIÓN ES LA VOZ DE TU ALMA
«Si en tu vida no hay pasión, ¿puedes decir que vives de verdad? Encuentra
tu pasión, sea la que sea. Conviértete en ella, deja que ella se convierta en ti y
descubrirás que suceden cosas extraordinarias: a ti, para ti y gracias a ti.»
ALAN ARMSTRONG
Hablando con un amigo mío después de que hubiera logrado algo enorme de su
lista de deseos, me quedé asombrado porque me dijo que no estaba contento. Era
DJ internacional y presentador de radio. Sus canciones ocupaban los primeros
puestos de las listas y actuaba en las discotecas más importantes del mundo.
Siempre había soñado con actuar en Europa y eso era justamente lo que acababa
de conseguir. Entró en el despacho, me saludó y me dijo: «No es lo que me
esperaba». Me explicó que después de la actuación había regresado a la
habitación del hotel y había dudado incluso de si quería seguir con su carrera
musical. La actuación había ido muy bien y todo estaba en su sitio. ¿Qué le
pasaba entonces? Tras una larga conversación, llegamos al fondo de la cuestión
y se dio cuenta de algo. Durante toda su carrera se había centrado en lo que creía
que era su pasión: hacer música. Le pregunté: «Si estuvieras en una isla desierta
y tuvieras todo tu equipo, ¿durante cuánto tiempo crees que tocarías a solas?».
Me respondió que, probablemente, tocaría durante unas horas. Entonces, le hice
otra pregunta: «Sin embargo, tu pasión es tocar, ¿no?». Me respondió: «Sí, y la
verdad es que no entiendo por qué dejaría de tocar al cabo de tan solo unas
horas. No sé por qué estoy triste». Me giré hacia él y le dije: «Porque tu
verdadera pasión no es tocar música sin más. Tu verdadera pasión es inspirar
a otros con tu música». Cuando se centró en las emociones que los demás
sentían cuando escuchaban su música en lugar de en su propio deseo, llegó a un
punto de inflexión en su carrera profesional.
Todos queremos saber cómo añadir valor a este mundo, a la gente que nos
rodea y a nosotros mismos. Hacer cosas por los demás siempre dará más sentido
a tu vida. Las personas más influyentes son también las que más comprometidas
están con eso. La pasión es mucho más profunda que la satisfacción material. Es
lo que nos impulsa desde dentro y lo que enciende una emoción tan
extraordinaria que no se puede describir con palabras. Cuando inviertes
muchísima energía en vivir una vida apasionada, pasas a formar parte de una
élite. Pensar en ello te inunda de unas emociones que no habías sentido jamás, te
mantiene en vela por la noche y te despierta por la mañana. Está tan asentado en
ti y a tal profundidad que se convierte en la base irrefutable de todas tus
decisiones. Te guiará y te ayudará a superar los obstáculos, te proporcionará una
inspiración desconocida hasta ahora, te levantará cuando te caigas y será el aire
que respiras.
Cuando entras en una sala en la que hay alguien que tiene verdadera pasión
y alguien que no, la diferencia se nota al instante. En cualquier área de la vida, te
darás cuenta de que las personas con verdadera pasión van muy por delante de lo
que para los demás ya es la meta. Cuando todos dicen que algo es demasiado
difícil o incluso imposible, son estas personas las que les demuestran lo
equivocadas que están.
«Si puedes imaginarlo, puedes lograrlo.
Si puedes soñarlo, puedes hacerlo.»
WILLIAM ARTHUR WARD
Cuando alguien se me acerca y me dice que tiene una visión, le pregunto
cuál es. A veces me responden cosas como: «Quiero comprar esa casa». Vale,
eso es fantástico, pero después, ¿qué? Una pasión es una fuerza invisible que
ocupa toda tu vida y crea una visión tras otra. Una verdadera pasión no ve el
final, sino un crecimiento eterno. Una pasión sería poder mantener a tus hijos,
inspirar a otros a ser las mejores personas que pueden llegar a ser, añadir valor al
mundo, ofrecer un servicio incomparable, hacer algo que te encanta... Ser lo
mejor que puedas llegar a ser es otra opción fantástica. Si hay una pasión que
todas las personas comparten en lo más hondo de su corazón es mostrar esa
grandeza que se oculta en su interior. Tenemos que demostrarnos que somos
grandes, porque, de otro modo, tendremos que responder a la pregunta: «¿Por
qué?».
Todos sabemos que podemos dar mucho más, pero tenemos que dejar
hablar a esa voz interior. Una manera extraordinaria de hacer que el alma aflore
y empezar a dirigirla es darle tantos motivos como seas capaz de por qué quieres
hacer algo.
Ponemos todos esos deseos materiales frente a nosotros y los llamamos
visiones, pero a veces nos cuesta hacerlos realidad porque nos olvidamos de
sentar los cimientos sobre los que se ha de levantar todo lo demás. Tenemos que
profundizar más y preguntarnos por qué queremos hacer lo que hacemos. Sea lo
que sea, tienes que encontrar tantos motivos como puedas sobre por qué haces lo
que haces y dejar que se alineen con la persona que eres en el fondo. Así podrás
emplearte con todas tus fuerzas en ello. Personalmente, no me dejo impulsar por
las cosas materiales porque sé que mi pasión hará que lleguen igualmente. Tengo
una idea muy clara de lo que quiero, pero dejo que el alma me guíe. Si no lo
hacemos así, acabamos perdidos en la avaricia y jamás conseguiremos
realizarnos. Te darás cuenta de que siempre acabas con la misma sensación de
vacío y te preguntarás para qué ha servido todo tu esfuerzo.
La verdadera pasión no aparece brillando y fuerte de un día para otro. Evoluciona con el
tiempo.
Yo no te puedo decir cuál es tu pasión. Solo tú puedes descubrirlo y esa es,
precisamente, una de las mayores dificultades que percibo en la actualidad.
Parece que el mero hecho de intentar descubrir cuál es nuestra pasión o vocación
verdadera nos preocupa y nos estresa, lo que nos lleva a enturbiar y ahogar el
alma. Sabemos que el estrés es uno de los principales factores que conducen al
desaliento, por lo que es evidente que no puede ser el camino que te lleve a la
pasión. Para poder descubrir el mapa hacia la grandeza que se oculta tras el
collage de creencias sociales que se convierten en creencias personales, tenemos
que retirar el papel y desvelar el regalo. Ese collage representa todas las
limitaciones, como el odio, el miedo, la inseguridad, la crítica, la falta de
autoestima y muchas más, que nos impiden ver nuestro verdadero camino.
La falta de pasión en la vida es uno de los grandes problemas de la
sociedad. He ayudado a más personas a encontrar su pasión en la vida que con
cualquier otra dificultad. Es posible que lo que estoy a punto de explicarte
cambie tu percepción de la pasión para siempre: parece que nos pasamos la vida
buscando una pasión que nos lleve a alcanzar la realización personal y,
normalmente, basamos ese concepto en torno a una carrera profesional. Creemos
que si no descubrimos qué es, no seremos nada. Pues deja que te diga una cosa:
nadie verdaderamente apasionado tiene una única pasión. Yo me considero una
persona apasionada, pero no esperé a descubrir a qué me quería dedicar para
decidir que lo era. Para ser sincero, ni siquiera considero que formar e inspirar a
personas sea una profesión; es una pasión que surgió a partir de otra pasión
previa que sentía en muchas otras áreas de la vida. Me apasiona ser una gran
persona, tratar a todo el mundo como a un igual, sostener la calidad de la
naturaleza, mi cuerpo, mi familia, la gente en general, etc. Tengo muchas
pasiones en la vida. No me desperté un día sabiendo a qué me quería dedicar y
siendo una persona apasionada de repente, y tampoco ha sido así para las
personas tremendamente exitosas a las que he conocido en mi viaje. Si no
practicas la pasión en otros aspectos de tu vida, jamás descubrirás tu verdadero
potencial.
Hay algo fantástico que tienen en común todos los éxitos en cualquier
momento de la historia. Es irrefutable, exige un amor incondicional y es la cima
de todas las emociones: la pasión por la vida misma. Cuando sientes pasión por
todo en la vida, las distintas piezas empiezan a encajar por sí solas.
Todas las personas de éxito tienen algo en común.
Son adictas a la vida.
LA ENORMIDAD DE LA VISUALIZACIÓN
«Formula y graba de forma indeleble en tu mente una imagen de ti mismo
teniendo éxito. Aférrate con tenacidad a esa imagen. No permitas que se
desgaste. Tu mente se esforzará en hacerla realidad. No construyas obstáculos
con tu imaginación.»
NORMAN VINCENT PEALE
Todos visualizamos continuamente a lo largo del día. Son muy pocas las
personas que se centran en el presente y muchas las que viven rememorando el
pasado o pensando en el futuro. El problema es que no les sirve de nada, porque
esas visiones suelen derivar en estrés o en preocupación. Esas personas no tienen
la menor idea de la capacidad que tienen las visiones para hacerse realidad y
suscitar las mismas emociones de las que se suelen quejar. Antes hemos leído
acerca de la neuroplasticidad, por lo que ahora sabemos que la repetición
constante es muy efectiva a la hora de modelar en quién nos convertimos. Mucha
gente se asusta cuando escucha la palabra «meditación», pero lo cierto es que
dejan pasar uno de los dones más potentes de la humanidad. Nos han hecho creer
que meditar es tener la mente en blanco. Te aseguro que cuando tienes la mente
en blanco sigues pensando, porque «piensas en nada». Es una oportunidad para
distanciarnos del espacio y del tiempo, de lo que vemos con los ojos; una
oportunidad para empezar a usar los pensamientos para crear la sensación de
éxito ahora mismo.
«Cerramos los ojos cuando rezamos, cuando lloramos, cuando besamos y
cuando soñamos. Porque las cosas más bellas de la vida no se ven con los ojos,
sino que se sienten con el corazón.»
DESCONOCIDO
Las personas que han alcanzado el éxito real emplean la herramienta de la
meditación, aunque a veces la llaman de otro modo. Meditar, rezar, imaginar... es
lo mismo. Dedican tiempo a centrarse completamente en lo que quieren, no en lo
que no quieren. Yo me sumergía en la meditación con tanta intensidad que se me
erizaba el vello, porque lo que veía en mi mente era tanto o más real que si
hubiera sucedido de verdad. Y, ciertamente, al final se hace realidad.
El doctor Andrew Newberg llevó a cabo un estudio para determinar la
conducta neuronal y las respuestas físicas de los monjes tibetanos a la
meditación y de las monjas franciscanas a la oración. Las conclusiones acerca de
los cambios fisiológicos en el cerebro fueron extraordinarias.
El doctor Newberg descubrió que la región frontal del cerebro, que suele
intervenir en la atención y la concentración, se activa más durante la meditación.
Sin embargo, al mismo tiempo había un descenso significativo de actividad en el
lóbulo parietal.
La región parietal del cerebro es la responsable de la orientación
espaciotemporal, por lo que supuso que bloquear todos los estímulos sensoriales
y cognitivos en esta zona durante la meditación llevaba a perder la conciencia
del espacio y del tiempo. Cuando esta parte del cerebro, que transforma la
información sensorial en la sensación de dónde acaba el yo, carece de
información sensorial como consecuencia de la concentración hacia el interior de
la persona, no puede desempeñar su tarea de encontrar el límite entre uno mismo
y el mundo exterior. El doctor Newberg explicó cómo afecta esto a la
conciencia:
El cerebro no tiene elección. Percibe al yo como a un ente infinito, como
uno con toda la creación. Y la sensación era absolutamente real. La
absorción del yo en algo más grande no es el resultado de la imaginación
emocional o de una ilusión. Surge a partir de sucesos neurológicos, como
cuando la orientación se bloquea.
Se han llevado a cabo otros experimentos, como los de Richard Davidson.
Es profesor de Psicología y de Psiquiatría en la Universidad de Wisconsin
(Estados Unidos) y, junto al dalái lama, ha dirigido experimentos acerca de los
efectos que la meditación ejerce sobre el cerebro. Los resultados sugieren que la
práctica de la meditación a largo o a corto plazo da lugar a distintos niveles de
actividad en las regiones cerebrales asociadas a la atención, la ansiedad, la
depresión, el miedo, la ira o la capacidad del cuerpo para sanarse a sí mismo.
Estos cambios funcionales podrían ser resultado de cambios en la estructura
física del cerebro.
Si te concentras lo suficiente, la mente no sabe si lo que piensas es real o
no. Cuando soñamos despiertos o cuando cerramos los ojos y caemos en un
duermevela, sentimos lo mismo que si estuviéramos viviendo lo que soñamos.
Sentimos que es real porque, en ese momento, la mente no es capaz de distinguir
entre sueño y realidad. Cuanta más energía dediquemos a algo, mayor será la
influencia que ejerza sobre nuestra vida; lo mismo sucede con las cosas sobre las
que decidimos centrar la atención.
Ese es el poder de la visualización. Atraes hacia ti las imágenes que eliges
ver en tu mente a diario, ya sean beneficiosas o no. Por eso nos topamos una y
otra vez con cosas que no queremos: ¡porque pensamos en ellas sin parar! Si
dirigimos las imágenes mentales hacia lo que queremos, todo lo demás,
incluidos nosotros mismos, se rendirá a su manifestación.
«Las personas corrientes creen solo en lo que es posible. Las personas
extraordinarias no visualizan lo que es posible o probable, sino lo que es
imposible. Y cuando visualizan lo imposible, empiezan a verlo como posible.»
Doctora CHÉRIE CARTER-SCOTT
Da igual cómo lo llames. Cierra los ojos, centra toda la atención en una sola
cosa, como si estuvieras allí, siente las emociones e imagina incluso cómo
reaccionarías físicamente: tu vida mejorará. Antes, acostumbraba a sentarme en
mi habitación, cerrar los ojos y concentrarme. Era como si pudiera oír a multitud
de personas diciéndome cuánto las había ayudado; era como si la relación con
mi familia ya hubiera mejorado. Desde entonces, esas sensaciones se han hecho
realidad. Sentía la calidez de la mano tendida del otro o el abrazo de mi sobrino
para inspirarme día a día. Lo hacía en cualquier momento y lugar, siempre que
tenía ocasión. El poder de la visualización tiene la extraña capacidad de
acelerar el camino hacia las cosas que deseas. Todo empieza a suceder más
rápidamente y supongo que esto explica por qué, cuando vemos el éxito de
algunas personas, nos preguntamos cómo han conseguido tanto en tan poco
tiempo. Cuanto más visualices las cualidades de la vida y qué quieres de ella,
más fuerte se hará tu visión. Se convertirá en un modo de vida y en un medio
para emprender la acción adecuada.
También puedes acortar el tiempo cuando sucede algo perturbador si cierras
los ojos y te desplazas a un lugar mejor durante un breve periodo de tiempo. Es
posible que al principio te resulte algo difícil mantener la atención, pero cuanta
más energía le dediques, mejor se te dará. Incluso cuando medites con los ojos
cerrados, es crucial que redirijas la atención hacia lo que valoras o hacia una
experiencia que te haría feliz inmediatamente. ¿Te has dado cuenta de que los
viajes de vuelta suelen hacerse más cortos que los de ida? ¿Por qué? Porque ya
hemos estado allí. Si viajamos mentalmente a algún sitio, lo tocamos, lo vemos y
lo somos, llegaremos mucho antes. Si no crees que la mente es la base de todo lo
que creas, pregúntate para qué tenemos mente y cuál es su propósito. ¡Úsala!
«Solo hay dos maneras de vivir la vida. Una es como si nada fuera un
milagro. La otra es como si todo fuera un milagro.»
ALBERT EINSTEIN
No encuentro palabras para expresar la fe que tengo en la visualización. Es
la clave y la base de todos tus sueños y determina qué decides y cómo reaccionas
ante las experiencias de la vida.
Sé diferente a los demás y concédete esta oportunidad maravillosa. Cuando
lo hagas, es crucial que sientas hasta el último detalle de la imagen, desde el más
insignificante al más importante. Integra el poder y la emoción de la
visualización y se convertirá en la base sobre la que crearás la vida que deseas.
Un experimento de visualización
Si alguna vez has jugado al baloncesto o conoces a alguien que juegue, sabrás
que es habitual bloquearse cuando hay que lanzar un tiro libre. Les sucede
incluso a algunos de los mejores jugadores del mundo. Nadie cuestiona su
habilidad para jugar, pero tienen problemas con esos lanzamientos y son los
primeros en admitir que es un problema mental. El doctor Judd Biasiotto, de la
Universidad de Chicago, informó acerca de un estudio cuyo objetivo era
determinar los efectos de la visualización sobre el desempeño de jugadores de
baloncesto a la hora de lanzar tiros libres.
En primer lugar, se estableció el rendimiento de cada jugador en los tiros
libres. Luego se les asignó aleatoriamente a uno de los tres grupos
experimentales. El primer grupo asistía al gimnasio durante una hora diaria para
practicar tiros libres. El segundo también iba al gimnasio, pero en lugar de
practicar tiros libres, se les pidió que se tendieran en el suelo y se visualizaran
lanzando y encestando. El tercer grupo no hizo nada. De hecho, se les dijo que se
olvidaran del baloncesto. Al cabo de treinta días, se volvió a evaluar el
rendimiento de cada uno de los grupos.
Los jugadores que no habían hecho nada no mejoraron. Muy al contrario,
algunos habían empeorado. Los que habían entrenado durante una hora diaria
mejoraron su desempeño en un 24 por ciento. Pero ahora viene lo bueno: el
grupo que trabajó la visualización, cuyos integrantes solo habían imaginado que
lanzaban tiros libres y encestaban, también mejoró en un 24 por ciento.
Da igual a qué área de la vida lo apliques. Si representas una y otra vez una
escena perfecta en tu mente, incluyendo imágenes, sonidos y olores, puedes
estar seguro de que el desempeño mejorará. Visualizar y pasar a la acción física
es una combinación infalible.
ENTRENAR LA MENTE
«Danos una visión clara para saber dónde estar y a favor de qué estar, porque
si no estamos a favor de algo, caeremos ante cualquier cosa.»
PETER MARSHALL
Tarea
Visualiza tu lista de agradecimientos actualizada. Permanece quieto y asegúrate de mantenerte así.
Cuando te centres y lo hayas hecho unas cuantas veces, no querrás parar. Descubrirás un cambio en
tu atención, que se dirigirá hacia las grandes cosas de tu vida, en lugar de hacia cosas que no te
benefician en absoluto. Verás cómo mejora la calidad de toda tu vida.
1. Empieza por centrarte en la respiración, inspira y espira por la nariz. Fíjate en el aire desde que
entra por las fosas nasales hasta que vuelve a salir. Cuando inspires, llévalo hasta el estómago
y hazlo subir de nuevo hasta que salga por la nariz. Cuenta hasta siete mientras espiras, para
ralentizar el proceso. Hazlo hasta que te sientas ligero y sin peso.
2. Una sensación de euforia debería inundarte la mente. Ahora, empieza a visualizar. Yo lo hago por
la noche, cuando estoy relajado, pero vuelvo a leer la lista por la mañana. Incluir esto en tu
ritual cotidiano transformará tu vida, pero te tienes que comprometer con ello. Si lo haces tres
días y lo dejas, no me envíes un correo diciendo que no funciona. Es un proceso continuo,
pero ofrece resultados cuantificables inmediatamente, sobre todo en lo que se refiere a cómo te
sientes.
3. Puedes visualizar en cualquier momento del día. Si escuchas música que te guste, la experiencia
será aún más placentera.
Tus visiones se empezarán a hacer realidad a tu alrededor, tu conciencia se
intensificará y percibirás cosas relevantes para tu éxito que antes te pasaban
desapercibidas.
La mente es el lienzo sobre el que creamos y la imaginación es el pincel. Lo que antaño era
«solo un sueño» se transformará en una visión tan potente que tu pasión se encargará de
hacerla realidad.
CUARTO PASO
LLEVA EL TIMÓN DE TUS RELACIONES
17
¿EN AGUAS TURBULENTAS, AMARRADO EN PUERTO O VIENTO EN
POPA?
«Una relación amorosa es aquella en la que el amado es libre de ser él mismo
para reírse conmigo, pero nunca de mí, para llorar conmigo, pero nunca por mí,
para amar la vida, para amarse a sí mismo, para amar ser amado. Esta relación se
basa en la libertad y jamás puede crecer en un corazón celoso.»
LEO BUSCAGLIA
Las relaciones desempeñan una función crucial en nuestras vidas y supe desde el
principio que tendría que hablar de ellas. Aunque acudí a expertos en relaciones,
mi interés principal era la gente normal. Quería saber qué sienten las personas
que tienen relaciones de pareja que no funcionan, las que llevan casadas desde
hace más de veinte años y siguen tan felices como el primer día y las que han
encontrado a la pareja de sus sueños. Descubrí que es como ir en barco: todo
depende de cómo sea la travesía. Puedes encontrarte en aguas turbulentas y estar
a punto de caer por la borda; puedes avanzar viento en popa sobre aguas
tranquilas; o puedes estar amarrado en el puerto, esperando a que alguien te
lleve. Empecemos por las relaciones que son...
TURBULENTAS
Son los barcos que zozobran continuamente y que jamás parecen serenarse.
Debo admitir que yo mismo he subido a bordo de uno de estos barcos en varias
ocasiones a lo largo de mi vida. Gran parte de ello tiene que ver con no ser
consciente de uno mismo y con no saber exactamente lo que se quiere... o
saberlo y no tomar las decisiones necesarias.
Un hombre que discutía continuamente con su novia me preguntó qué debía
hacer. Responder a esa pregunta es muy complicado, porque intentar llegar a la
verdad de otro es una batalla en sí misma. Hay personas que defienden a su
pareja porque no quieren presentarla como al malo de la película. Otras no
mencionan sus propios defectos o intentan culpar de todo al otro. Parece haber
un continuo de defensas y ataques por ambas partes. Otro de los motivos por los
que cuesta tanto llegar a la verdad es que muchos creen que el amor es la única
razón por la que deberían estar con su pareja. En mi opinión, decir «Es que le
quiero» no es motivo suficiente para permanecer junto a alguien. Estoy seguro
de que la mayoría sabemos que podemos enamorarnos más de una vez a lo largo
de la vida y que, en ocasiones, nos enamoramos de alguien que no es bueno para
nosotros. No quiero decir que no sean buenas personas, sino que no son buenas
para nosotros. Nos dejamos llevar por la atracción y por otras cosas que al
principio nos enganchan con fuerza, pero todas las citas con esa persona son
como citas a ciegas, porque nunca sabemos qué sucederá a continuación.
Me senté junto a ese hombre y le pregunté: «¿Qué es lo que te gusta de ella
y por qué estás con ella?». Respondió así: «Me hace reír, hace que me mantenga
alerta, me da fuerza cuando me siento desfallecer, se lleva bien con mi familia, la
quiero y me puedo comunicar con ella».
Entonces le pregunté qué le gustaba de sí mismo y tras mencionar tres cosas
ya no pudo seguir. ¿Cómo podemos estar seguros de dar lo mejor de nosotros
mismos si ni siquiera sabemos lo que podemos ofrecer? ¿Cómo podemos saber
qué queremos si no sabemos ni quiénes somos? Debemos ser la gran persona
que queremos ver en una pareja o, lamentablemente, jamás encontraremos la
felicidad.
Hace un par de años, por san Valentín, mi madre me preguntó con quién iba
a cenar. Le respondí que cenaría conmigo mismo, pero que no se preocupara, no
me había vuelto loco. Quería tener una cita conmigo mismo y preguntarme qué
tipo de persona era, qué quería de mi vida y qué era importante para mí. Ahora
me alegro muchísimo de haberlo hecho, porque esa noche me aportó gran
cantidad de respuestas que crearon muchas oportunidades de cambio.
En cuanto a la primera pregunta que le formulé a aquel hombre («¿Qué es
lo que te gusta de ella y por qué estás con ella?»), le hice ver que todas las
respuestas que había dado tenían que ver con él mismo, lo que, ciertamente,
parecía algo egoísta. Es como si las relaciones se hubieran convertido en algo
que debe satisfacer nuestros deseos, en lugar de ser una suma de fuerzas que
ayuda a ambos a crecer. Así que le propuse lo siguiente: «¿Y si en lugar de decir
“me hace reír”, mencionaras su “extraordinario sentido del humor”? Así, si en
alguna ocasión no te hace reír, no pasará nada, porque seguirá siendo divertida y
siempre serás capaz de verlo. Tu pareja tiene su propia vida. Su trabajo no
consiste en satisfacerte, eso tienes que hacerlo tú. En lugar de decir “se lleva
bien con mi familia”, ¿qué tal “es una persona familiar”?». ¿Te das cuenta de la
enorme diferencia que puede marcar en las relaciones este pequeño cambio de
actitud? Debes centrarte en las cualidades de tu pareja y no solo en lo que te
puede ofrecer.
Muchas relaciones empiezan a girar en torno a lo que quiere uno de sus
miembros, que acaba haciéndose con el control. Tienes que desplazar el foco
hacia la otra persona y hacia los motivos por los que quieres estar con ella,
porque así la valorarás a un nivel absolutamente distinto. Reconocer su valía es
lo que os mantendrá unidos cuando surjan las dificultades. Seamos sinceros:
mientras haya relación, habrá alguna grieta, pero si haces que todo gire en torno
a ti, puedes estar seguro de que la relación hará aguas.
«Si piensas en lo difícil que te resulta cambiar, te darás cuenta de lo inútil que
es intentar cambiar a los demás.»
DESCONOCIDO
Otra de las cosas importantes que descubrí gracias a conversar con mucha
gente y a mi experiencia personal es que creemos que nuestra pareja llena vacíos
que nos creemos incapaces de llenar por nosotros mismos. Creo que esta es la
mayor dificultad inconsciente a la que nos enfrentamos. Cuando, por el motivo
que sea, esa persona no está ahí para llenar el hueco, empezamos a discutir y a
dudar y la relación se desmorona. Como se trata de una dificultad inconsciente,
no somos plenamente conscientes de lo que sucede, por lo que debemos
formularnos preguntas profundas: ¿de verdad estás enamorado de quién es el
otro o estás enamorado de lo que crees que hace por ti porque te consideras
incapaz de hacerlo por ti mismo? Cuando lo conociste, ¿tenías claro lo que
querías de una pareja? ¿Realmente te esforzaste en conocerlo o te dejaste llevar
por la atracción? Lo cierto es que nadie puede llenar ningún hueco que tú no
puedas llenar por ti mismo.
Cuando estamos convencidos de que necesitamos al otro para seguir
viviendo, sometemos la relación a una presión tremenda. Pensamos que, si no
estuvieran, perderíamos el rumbo, no podríamos funcionar y seríamos incapaces
de seguir adelante o de hacer nada en la vida. Estoy aquí para decirte que ya
tienes todo eso que necesitas: lo que sucede es que, quizás, se trata de cualidades
que aún no has puesto en práctica. Si estás con alguien, que sea porque
realmente quieres estar, no porque creas que lo necesitas o tienes que hacerlo.
Las expectativas respecto a los demás son una invitación a la decepción.
Cuando esperamos que suceda algo y que el otro haga ciertas cosas, somos
incapaces de ver las cosas maravillosas que ya hace por nosotros. Lo cierto es
que, siendo realistas, no tiene que hacer nada, pero, si lo hace, debería ser porque
quiere, no porque se sienta obligado. Si tienes que pedir repetidamente que haga
algo, y al final lo hace, pero sientes que no le sale del corazón, es porque le has
obligado a hacerlo. Es imposible sentirse satisfecho y, para ser sinceros, quizás
sea porque esa persona no es la mejor para ti. Si lo es, las cosas suceden sin más,
no deberías sentir que lo obligas continuamente a ello. Debemos hacer las paces
con quiénes somos y querer al otro por quién es en realidad. Debes respetar que
también tiene una vida que vivir. La función de la pareja es ayudar al otro en sus
aspiraciones y añadir tanto valor como sea posible a su vida. Es evidente que una
relación es sana cuando ambas partes sacan lo mejor del otro y brillan
simultáneamente. Tener un compañero para la vida no consiste en
enfrentarse a él, sino en superar juntos las dificultades. A continuación
encontrarás tres maneras de crear una relación más satisfactoria:
· Apela a tus propias emociones, no a las de tu pareja. Si no lo haces, la relación
no tiene futuro.
· Cread juntos visiones que os inspiren. Si no tenéis algo a lo que aspirar juntos,
os quemaréis. Hay veces que las personas siguen juntas, pero eso no
significa necesariamente que la relación siga viva. ¿Cómo quieres que sea
tu relación? ¿Cómo puedes conseguir que sea así? ¿Qué os gustaría
conseguir juntos?
· Crea un plan estratégico con el que ambos podáis trabajar para hacer realidad
esas visiones y resultados que deseáis.
SI ES NECESARIO, SUELTA AMARRAS
«Me asusta tanto la distancia entre dónde estoy y dónde quiero estar... por
todo lo que puedo llegar a ser, cerraré los ojos y saltaré.»
MARY ANNE RADMACHER
Nuestra felicidad como individuos depende casi siempre de las decisiones que
tomamos o de las que queremos tomar, pero no sacamos adelante. Las personas
experimentan infelicidad porque no ven satisfechas las expectativas que se
han fijado. Esto pasa con la situación económica, con el estado emocional y,
sobre todo, con las relaciones personales.
Al final, todo se resume en una pregunta: ¿qué quieres de la vida? Si en el
fondo sabes que tu relación de pareja es algo en lo que ya no quieres seguir
participando, debes alimentar tu verdad. Hay muchas personas que, tras
abandonar una relación, regresan y afirman estar convencidas de que quieren
recuperarla. Es posible que sea la quinta vez que intentan dejarla, pero la historia
se repite una y otra vez. Entonces, la pregunta que hay que plantear es:
«¿Quieren recuperar la relación o tienen miedo a lo desconocido porque aún no
han construido la fortaleza interior que necesitan para soltar amarras?». Cuando
profundizo en esta cuestión, la respuesta que escucho una y otra vez es que lo
que desean de verdad es alejarse de la situación y sentirse libres, lo que sucede
es que se recuerdan todos los motivos por los que no pueden hacerlo, en lugar de
pensar en todas las maneras en que podrían conseguirlo. Cuando aceptan que
«no puedo» es una decisión, se dan cuenta automáticamente de que sí pueden.
Mi verdad me dijo durante mucho tiempo que no quería seguir en mi
relación anterior; ahora tendría mucho más dinero si ahorrara un dólar por cada
vez que no hice caso a mi voz interior. Pensaba: «Esta persona no es la adecuada
para ti, echa a correr ya»; pero entonces me arrodillaba y decía: «Dios, dame una
señal».
Lo bueno era que pedir una señal ya era una señal en sí misma. Las señales
están ahí, las vemos a diario y siempre podemos contar con esa vocecilla interior
para que nos lo recuerde. Ahora creo que cuando decimos «no lo sé», en realidad
es un «no». Vale para los negocios, para las relaciones y para todo lo demás.
Ahora, a no ser que esté absolutamente seguro de algo, mi respuesta es que no.
Esto no quiere decir que no pueda llegar a estarlo o que necesite saberlo
instantáneamente, sino que no me comprometeré hasta que esté seguro de que
eso es lo que quiero.
«Una de las cosas tristes de la vida es que a veces conoces a alguien muy
importante para ti y luego descubres que nunca pudo ser y tienes que dejarlo ir.»
DESCONOCIDO
Podemos construir esa misma certidumbre cuando queremos dejar a una
pareja. Si alguna vez has mantenido una relación que no te satisfacía y, al final,
hiciste acopio del valor necesario para marcharte, sabrás que llega un momento
en que el dolor es demasiado intenso y la hierba demasiado verde al otro lado.
Tal y como sucede con todo lo demás en la vida, un cambio de emoción te llevó
a actuar con rapidez y, al final, te fuiste. Llegaste a un punto en el que dijiste:
«Se acabó, no puedo más». Llegó el día en que te negaste a seguir viviendo la
vida de otra persona. Estoy seguro de que también te sentiste muy frustrado
porque intentaste controlar la vida del otro; una relación no es eso. No nos
compete intentar transformar a alguien en nosotros, porque lo único que
conseguiremos es chocar. Además, ¿quién nos ha dado derecho a intentarlo? El
propósito de una relación de pareja es añadir elementos distintos a la vida de
cada uno. Nunca intentes hacer que el otro viva tu vida. Debes respetar su vida,
del mismo modo que él o ella debe respetar la tuya. Tal como he dicho antes, si
es la persona adecuada, las cosas no serán muy difíciles. No tienes que obligar al
otro continuamente ni el otro ha de sentirse obligado a nada, sencillamente
sucede. El intento de controlar la vida del otro no es más que un reflejo de la
incapacidad de controlar la propia.
Nos pasamos la vida volviéndonos locos intentando adivinar qué piensa
nuestra pareja. ¿Por qué ha hecho eso, por qué me ha hecho daño o por qué se
comporta así? ¿Y qué me dices de ti? Si lo planteamos así, no estamos
asumiendo la responsabilidad sobre nuestra propia vida y no vemos que no
se trata de lo que el otro haya hecho o dejado de hacer. Se trata de lo que
nosotros le hemos permitido hacer. Cuando agarremos las riendas, las
decisiones que tomemos traerán consigo los resultados que tanto deseamos. ¡Has
de tomar las riendas de tus emociones y de tu estado mental! El otro es quien es,
pero tú has de ser responsable de ti mismo y empezar a tomar decisiones en
consecuencia. Si el otro no está dispuesto a cambiar, debes hacerlo tú. En mi
opinión, las personas solo podemos dar tanto amor como encontramos en nuestro
interior.
A la hora de decidir si alguien puede ser nuestro compañero de vida o no,
creo que es crucial que nuestros valores fundamentales no choquen con los
suyos. Al fin y al cabo, los valores guían nuestra conducta. En una ocasión,
hablé con una clienta que siempre había querido viajar y luego tener hijos; sin
embargo, su pareja consideraba que viajar era tirar el dinero y no quería hijos.
Obviamente, cuando lo conoció no tenía claro lo que quería de una pareja, por lo
que no indagó acerca de esos detalles tan importantes. Para cuando lo supo, ya se
había enamorado, pero él no estaba dispuesto a ceder y tampoco quería que ella
viajara sola. Era evidente que él valoraba cosas en su vida muy distintas a las
que ella anhelaba.
Le pedí a mi clienta que pusiera por escrito todo lo que quería hacer o
lograr en su vida y que, luego, incluyera las características de su pareja para
determinar si les ayudarían a crecer juntos. Cuando hizo el ejercicio, se dio
cuenta de que había puesto en espera casi todos los elementos de la lista por él.
Tuvo que asumir que ella era la responsable de eso y que tenía que dejar de
culparlo a él de su propia inacción.
No es que él estuviera equivocado, sencillamente no querían lo mismo de la
vida. Si ella quería vivir su vida, tenía que dejarlo. Y eso hizo: puso fin a cinco
años de relación. Lo pasó mal durante un tiempo y me dijo que no le resultó
nada fácil, pero fue la mejor decisión que pudo tomar. Por fin visitó a la familia
que tenía en el extranjero y fundó su propia empresa. También se prometió que
jamás volvería a entablar una relación con un hombre que no quisiera tener hijos.
Ahora, los hijos ocupan el primer puesto de su lista de irrenunciables. Ha
creado claridad y ha aprendido de su experiencia pasada. Así es cómo crecemos
y atraemos lo que queremos.
No te olvides de ti mismo solo porque hayas encontrado a alguien.
Si lo más valioso para nosotros no está alineado con nuestra pareja,
¿cómo podemos esperar que la relación tenga éxito?
Si entras en conflicto con alguien, es porque ha pisoteado alguna de las
cosas que más valoras en la vida. A nadie le gusta que pisoteen o cuestionen los
valores que le guían o que defiende. Nuestros valores son nuestra vida, porque
los usamos como la única vara de medir a la hora de tomar decisiones. Si alguna
vez has dudado al tomar una decisión, es porque aún no tenías claro qué
valorabas más en esa situación.
Muchas personas se conforman con estar con alguien que tiene unos valores
diametralmente opuestos a los suyos y que defiende cosas completamente
distintas. La importancia de ciertas cosas es, para ellas, mayor o menor que para
su pareja. ¿Cómo no van a chocar esas relaciones? La atracción, la riqueza, el
estatus social, la soledad y el vacío son algunos de los motivos por los que nos
quedamos. Te recomiendo encarecidamente que, si quieres una relación
satisfactoria, coloques los valores fundamentales del otro en los primeros
puestos de la lista de irrenunciables. Si ahora estás en una relación que no te
satisface como consecuencia de esta discrepancia, y sabes que tu pareja nunca
cambiará (tampoco es que tenga que hacerlo y quizás ni siquiera sea
recomendable que lo haga), tienes que reevaluar la situación y decidir.
Por si todo esto fuera poco, es habitual confundir el amor con el deseo. Nos
obsesionamos con personas a las que acabamos de conocer o creemos que nos
gusta alguien a quien apenas conocemos. Entonces, reclamamos su atención; ser
ignorado por la única persona que queremos que nos haga caso es una de las
peores sensaciones que se puedan tener. ¡Nos ha pasado a todos! Sin embargo, si
reflexionamos detenidamente, nos daremos cuenta de que la única persona cuya
atención anhelamos somos nosotros mismos. Creo que cuando nos sentimos
vulnerables por la falta de atención de otro es porque la vida nos dice que no nos
prestamos atención suficiente a nosotros mismos. Normalmente, nos colocamos
en esa posición tan dependiente por la acumulación de falta de atención hacia
nosotros mismos. Esa persona ejerce, básicamente, de llamada de atención.
Tienes que aprender a quererte. Tu felicidad no puede depender del estado de
ánimo de otra persona.
Las cualidades que valoramos más, los principios que encabezan nuestra
lista y los valores más importantes para nosotros modelan nuestra vida.
Digamos, por ejemplo, que el respeto, la comunicación e irte de vacaciones con
tu pareja son algunas de las cosas más importantes para ti. Sin embargo, otra
persona puede tener una opinión muy distinta sobre todas esas cosas. Quizás,
para el otro responder a un mensaje tres días después es normal, mientras que
para ti puede ser una falta de respeto y de comunicación inaceptables. Para ti
poner en práctica los planes que se han hecho junto al otro puede ser una señal
de madurez y de integridad, mientras que al otro le da lo mismo una cosa que
otra. Creo que siempre hay un toma y daca, pero también estoy convencido de
que no podemos vivir para siempre con cosas que en realidad no aceptamos ni
respetamos. Una pareja debe hacer que te sientas más seguro, no darte la
sensación de que tienes que andar siempre con pies de plomo.
Las personas podemos tener valores diferentes, pero tenemos las mismas
necesidades. Una de ellas es ser amados tal como somos en realidad, no como
intentamos hacer ver que somos. Necesitamos a alguien con valores similares,
para que nos ayude a crecer. Si sentimos que el otro vive sustentado en valores
distintos a los nuestros, siempre sentiremos incomprensión y frustración al
respecto. Es posible incluso que sintamos que esa persona nos está ralentizando.
No quiero decir que no debas estar con alguien que tenga rasgos distintos. Lo
que intento transmitirte es que tienes que ahondar en los valores que guían a esa
persona en la vida. El mito de «no volveré a encontrar a alguien que me quiera»
es precisamente eso, un mito. No te dejes engañar: volverás a encontrar a otra
persona con el tiempo.
Las exparejas desempeñan un papel muy importante en nuestro destino. Nos ayudan a ver lo
que no queremos, de modo que lo que sí queremos se hace más claro.
Creo que estar con alguien con quien en realidad no queremos estar es
echar a perder la vida. Nos convencemos a nosotros mismos de la dificultad
de vivir nuestra verdad, pero vivir una mentira es mucho más difícil.
Recuérdate continuamente cuál es tu plan maestro y por qué has decidido
marcharte. La mente intentará engañarte, pero esa voz profunda que te habla
desde el interior será de una honestidad brutal. Personalmente, dirigí mis
pensamientos y mis emociones hacia el concepto de liberarme de las cadenas
emocionales que me ataban y me visualicé viviendo la vida que quería vivir. La
dura realidad es que uno de los miembros de la pareja siempre acaba sufriendo
más que el otro, pero es igualmente cierto que, a largo plazo, no le estás
haciendo daño. Con el tiempo, se dará cuenta de que es mucho más egoísta
quedarse con alguien a quien en realidad ya no quieres. Estarás haciendo lo
mejor para los dos, pero no pasa nada si el otro no lo ve al principio.
Si te han dejado y ahora mismo tienes el corazón roto, permíteme que te
diga algo desde mi experiencia personal: en realidad, solo te estás peleando
contigo mismo. Lo que más te frustra es haber permitido que te traten así, te
entristece haberte abandonado, haberte perdido y haber sacrificado tanto. Sin
embargo, te aplaudo el valor de haber llevado el corazón en la mano: es la única
manera de experimentar el amor verdadero. La lucha está en tu interior, no es
contra el otro. Tu misión consiste ahora en recuperar la confianza en ti mismo,
recuperarte y reconstruir la maravillosa relación que antaño tenías contigo. ¡Lo
conseguirás! Te deseo lo mejor en tu viaje hacia un nivel superior del ser, hacia
una plenitud más profunda y una mejor comprensión de ti mismo.
No deberíamos tener pareja para que llene con su presencia nuestros vacíos emocionales. Debe
ser el complemento de los huecos que ya hemos llenado nosotros mismos y ayudarnos a
encontrar el modo de llenar los que aún no hemos podido ocupar.
AMARRADO EN PUERTO
«Si quieres entrar en mi vida, la puerta está abierta. Si quieres salir de mi
vida, la puerta está abierta. Solo te pido una cosa: no te quedes en la puerta,
bloqueas el tráfico.»
DESCONOCIDO
Si estás listo para zarpar, estás en un punto extraordinario. Tomar las decisiones
adecuadas y emprender las acciones necesarias atraerá a una persona distinta a
todas las que has conocido hasta ahora. Esa persona soñada ya no será un cuento
de hadas, sino una realidad a punto de suceder. Tal como he explicado antes, si
centras toda tu energía en buscar algo, lo encontrarás. Por ejemplo, si dices: «No
quiero a alguien que me falte al respeto» o «No quiero a alguien egoísta»,
puedes estar seguro de que verás faltas de respeto y egoísmo por todas partes.
¿Recuerdas el apartado «Busca y lo hallarás», en el que hablamos del sistema de
activación reticular del cerebro? El SAR funciona constantemente, pero si
queremos que lo haga a nuestro favor, tenemos que enfocarlo con inteligencia.
Acostumbramos a cargar con el equipaje de experiencias pasadas, lo que empaña
las nuevas. Centramos toda la atención en esos rasgos concretos que ahora
sabemos que no queremos, pero así levantamos un muro ante nosotros. ¿Cómo
nos van a abrazar si no bajamos la guardia?
Te voy a poner un ejemplo. En el pasado tuviste una pareja con la que no
acababas de encajar y que, por lo tanto, ahora es tu ex. Piensas en esa persona y
te convences de que todos (o todas) son iguales y te aferras a esa creencia.
Piensas acerca de ello, le das mil vueltas, peor aún, lo refuerzas. Tienes ese
concepto inconsciente siempre dispuesto a activarse en cuanto conoces a
alguien. ¿Qué oportunidad le das a ese alguien si tienes esa actitud?
Independientemente de cómo se comporte, esa actitud determina cómo abordas
tú la situación, por lo que la situación cambiará. El tono de voz, el tipo de
personas a las que atraes, el lenguaje corporal y las decisiones instantáneas
desempeñan un papel crucial. Es como si quisieras que el otro fallara, para
demostrar que tenías razón desde el principio. Es posible que lo que hayan dicho
o hecho sea muy inocente, pero tú lo percibirás como algo catastrófico porque lo
relacionarás automáticamente con tu creencia. Y, claro, luego te preguntarás por
qué siempre te pasa lo mismo y por qué todas las personas a las que conoces
tienen los mismos defectos.
No creo en las casualidades, atraemos lo que atraemos. Sin embargo,
incluso aunque tú sí creas en ellas, ¿no crees que ya has superado el límite de lo
que se puede considerar una casualidad? Si te encuentras con una pauta
constante, ¿no crees que quizás te toca a ti empezar a cambiar? Para empezar,
podrías cambiar de actitud. Podrías reconocer que tu ex no era lo que querías,
por lo que ahora sabes lo que no quieres en una pareja y tienes más claro lo que
sí quieres. Si sigues ahondando en lo que no quieres, lo único que conseguirás es
repetir tu relación anterior con todas las personas a las que conozcas. Es posible
que incluso te vuelvas un amargado que detesta hasta la imagen de una pareja de
enamorados. Con esa actitud, ¿quién querría estar contigo? Tienes que centrarte
en todo lo que quieres para poder aplicar los cambios que te alineen con tu
pareja soñada. Cuando lo hagas, la energía que despides proclamará que estás
listo para abrazar a alguien nuevo. Además, debemos saber que a veces nos
centramos tanto en lo que queremos, que aparece y, entonces, pensamos que es
demasiado bueno para ser verdad. A lo largo de la vida te encontrarás
repetidamente con la oportunidad de lograr lo que quieres; depende de ti
aprovecharla o no. Todos los cambios empiezan por ti.
ATRAE A LA PAREJA DE TUS SUEÑOS
Si quieres crear algo distinto, tienes que hacer algo distinto.
Antes de ir al supermercado, deberíamos escribir una lista de la compra con todo
lo que queremos. De otro modo, recorreremos todos los pasillos y acabaremos
llenando el carro de cosas que en realidad no queríamos. Compramos chocolate
cuando lo que queríamos era brócoli. Llegamos a casa, nos zampamos la tableta
y, entonces, nos machacamos por haberla comprado. ¡Y encima nos hemos
olvidado el brócoli! Seguramente ya ves por dónde voy. Si quieres conseguir lo
que realmente deseas en una pareja, tienes que hacerlo real. Debemos tener muy
claro lo que queremos en la vida para conseguirlo. Todo lo que se manifiesta
empieza como una creación mental, que luego debemos afianzar poniéndola por
escrito para volver al papel siempre que necesitemos recordar qué queremos.
Aumentar la visibilidad mejorará la realidad. Recuerda que no siempre
conseguimos todo lo que queremos, pero que hay cosas irrenunciables. Nunca te
conformes con menos de esos imprescindibles, pero sé más flexible con lo
demás. Yo no rechazaría a nadie porque no calzara un 37 y tampoco me llevaría
la lista a una cita. No seas como un maestro estricto que evalúa cada palabra que
dice el otro.
Las cosas no siempre suceden como las hemos creado en la mente, pero si
te aseguras de que contienen los elementos fundamentales, sentirás la misma
emoción. El regalo no siempre aparece envuelto y con un lacito, pero podemos
ponérselo nosotros: así ayudarás a esa persona a crecer. No es tanto lo que
puedes recibir de esa persona como lo que tú le puedes ofrecer. No seas uno de
esos «picaflores» (así es como los llamo) que no hacen más que ir de persona en
persona esperando que, algún día, aparezca la adecuada. Todos conocemos a
alguien que apenas ha roto con alguien y ya ha empezado con otro. La historia es
siempre la misma: «Jamás doy con el adecuado». Ten fe desde el principio y usa
tus capacidades para estar tan seguro como sea posible.
Tarea 1
ACLARAR LO QUE QUIERES. Escribe lo que quieres en una pareja: espiritual, mental, física,
emocional y económicamente hablando. Escríbelo todo y recuerda que, por ejemplo, ha de ser
«Quiero a alguien que me respete» y no «No quiero a alguien que me falte al respeto». Por algún
motivo, tendemos a escribir lo que no queremos. Asegúrate de que escribes lo que sí quieres.
Ahora que has descrito a tu pareja perfecta, pregúntate lo siguiente:
¿Por qué querría esa persona estar conmigo?
¿Qué tendría que hacer para atraer a alguien así?
Si yo fuera esa persona y tuviera una cita conmigo, ¿querría volver a verme?
Estas preguntas exigen que seas completamente honesto contigo mismo si
quieres obtener respuestas extraordinarias que te indiquen áreas de crecimiento.
Si has escrito que quieres a alguien que esté sano y en forma, lo más seguro es
que esa persona no quiera a alguien que no cuida de su cuerpo o que se alimenta
a base de McDonald’s. Si te emborrachas cada día, pero has escrito que quieres a
alguien conectado con su faceta espiritual, se trata de dos posturas
contradictorias. Si quieres a alguien feliz, ¿querrá esa persona estar con alguien
que está permanentemente enfadado y que no disfruta de la vida? No son más
que un par de ejemplos, pero seguro que me has entendido. Intentamos
convencernos de que podemos lograr lo que queremos sin necesidad de cambiar
antes. Tenemos que alcanzar el equilibrio entre lo que queremos y lo que vamos
a hacer para conseguirlo, porque eso es lo que construirá también la seguridad en
nosotros mismos.
Tarea 2
CAMBIAR. Ahora repasa la lista y decide qué puedes hacer para atraer a alguien así. Averigua qué
debes cambiar para alinearte con los atributos de esa lista. Por ejemplo, si quieres a alguien risueño,
pero tú estás permanentemente avinagrado, es posible que tengas problemas. ¡Trabaja en tu actitud!
Tarea 3
ELIGE TU ENTORNO CON SENSATEZ. Has de fijarte también en el entorno en el que deseas
conocer a alguien. Tenemos que elegir ese entorno con sensatez si queremos aumentar las
probabilidades de conocer a la persona de la lista. Si quieres a alguien con mucha fuerza mental y
orientado a la familia, es poco probable que lo encuentres en el bar de la esquina un martes por la
noche. Si quieres a alguien con un estilo de vida saludable, quizás no lo encuentres cenando en un
Kentucky Fried Chicken; te irá mejor si buscas en el bufet de ensaladas un par de puertas más abajo,
aunque te aconsejo que te acuerdes de tirar a la basura la bolsa de KFC. Un amigo mío quería a
alguien espiritual, pero también muy sociable. Iba a discotecas todos los fines de semana y se
emborrachaba sin remedio. Luego, se lamentaba y se preguntaba por qué no encontraba a la persona
que buscaba. Muy sencillo: le dije que si iba a una discoteca en busca de una chica que estuviera
sobria, quizás sería conveniente que no se emborrachara. Tenía que mantenerse sobrio: por un lado,
no atraería lo opuesto de lo que estaba buscando y, por el otro, resultaría mucho más atractivo para
las chicas que no bebieran. Si lo piensas, es de cajón, pero es exactamente lo que tienes que hacer: si
quieres encontrar a esa persona, búscala en el lugar adecuado.
La paciencia es el último aspecto, pero también el más importante. No te conformes jamás por
culpa de la impaciencia. Solo conseguirás ser desdichado y, además, es injusto para la otra persona. A
las grandes personas les suceden grandes cosas. Para ser capaz de ver algo grande, antes debes
entender la grandeza. Empieza por invertir en tu propio crecimiento y haz cambios para ser grande
desde dentro. Atraerás a otros igualmente grandes.
EL MIEDO A MAREARSE
Hay quienes temen entablar una relación de pareja porque creen que eso supone
renunciar a su independencia. Nos gusta pensar que somos independientes, es
decir, que no necesitamos nada ni a nadie. Si somos realistas, siempre
dependemos de nosotros mismos, por lo que somos seres dependientes.
Dependemos de que la verdulería tenga frutas y verduras que podamos comprar,
dependemos de que otros compren nuestros productos, dependemos de la familia
y de los amigos cuando necesitamos consuelo, dependemos de la lluvia para
poder beber agua... somos dependientes durante toda nuestra vida. No pasa nada
por depender de otros, porque estamos juntos en este viaje. La dificultad reside
en encontrar el equilibrio entre la función que desempeña la independencia y la
función de la dependencia. Es habitual que muchas personas piensen que las
relaciones de pareja son restrictivas. Repito: si atraes lo que para ti es
imprescindible en una pareja, os complementaréis de verdad. No tengas miedo a
ser dependiente, pero nunca bases tu felicidad completa en otra persona.
Eres el único que te puede realizar de verdad.
VIENTO EN POPA A TODA VELA
Si ya hace tiempo que estás a bordo del barco, sigue haciendo lo que haces.
Puedes escribirme un correo electrónico y darme consejos. Siempre estoy
dispuesto a aprender. De todos modos, siempre hay margen de crecimiento, por
lo que creo que los consejos y las estrategias que parejas extraordinarias han
compartido conmigo también pueden resultarte útiles. Si quieres que el barco de
tu relación llegue a aguas tranquilas, el siguiente apartado también es para ti.
Gente corriente
Pareja 1
Trabajaba en un gimnasio donde solía coincidir con una pareja vibrante y les
pregunté si me podía sentar a hablar con ellos. Accedieron y me explicaron que
se acababan de prometer, aunque la relación había estado a punto de naufragar:
habían logrado salvarla. De hecho, afirmaron que después de aquello era más
fuerte que nunca. Aproximadamente un año antes de nuestra conversación
habían estado a punto de separarse como consecuencia de un fallo de
comunicación. Me sorprendió mucho escuchar que la relación había estado a
punto de romperse. Él había engordado unos veinte kilos en cuestión de meses y
ella se sentía entre la espada y la pared; la atracción física hacia él había
empezado a disminuir y, además, estaba preocupada por su salud. Es posible que
te parezca muy duro, pero ella realmente quería a alguien sano y en forma como
pareja, así que no está mal en absoluto. La diferencia entre la amistad y una
relación íntima es la atracción, por lo que es fundamental. El aspecto no
siempre es el motivo por el que alguien pierde su atractivo, puede tratarse de un
cambio de actitud, de cambios de humor o de una conducta incongruente o
irracional. A ella también la atraían la fuerza y la seguridad que demostraba en
su vida, pero ese aspecto también había empezado a decaer.
«La ira reprimida puede emponzoñar una relación con tanta fuerza como las
palabras más crueles.»
JOYCE BROTHERS
Un día decidió decirle que tenía que empezar a hacer algo para estar sano y
en forma otra vez. Él malinterpretó el consejo, se empezó a sentir inseguro y
pensó que quizás ella le era infiel. Se volvió paranoico y dejó de confiar en ella
hasta cuando iba al supermercado. Ella me contó que le había resultado muy
doloroso, porque lo quería muchísimo y lo último que quería era hacerle daño,
pero que llegó un momento en el que no soportó más la desconfianza y le dijo
que estaba a un paso de irse. Esto disparó el dolor de él al máximo y le llevó por
fin a tomar la decisión de escuchar lo que ella tenía que decir. La escuchó y
después le dijo con sarcasmo: «No creo que vayas a hacer nada distinto». Al día
siguiente, ella los había matriculado a los dos en el gimnasio. Es lo que yo llamo
una iniciativa tremenda. Empezaron a ir al gimnasio dos veces a la semana y
ahora lo hacen cinco. Forma parte de su estilo de vida y me aseguran que ahora
es él quien tiene que arrastrarla a ella. Ambos tienen un aspecto estupendo, pero
lo más importante es que se sienten estupendos. Él se siente muy seguro de sí
mismo, los beneficios de la empresa que tienen en común han aumentado. Me
confesó que, ahora que era consciente del aspecto que había llegado a tener, él
también se habría dejado.
Qué manera tan fantástica de estar juntos al tiempo que cuidan de su salud.
Se motivan el uno al otro y se divierten. Se ayudan mutuamente a crecer y
siempre buscan el modo de ir más allá.
CONSEJO: decíos
siempre cómo os sentís y haced ejercicio juntos.
Pareja 2
Esta pareja había estado a punto de comprometerse, pero estaban pasando por un
mal momento. Habían construido su relación sobre la confianza, por lo que
pasaban mucho tiempo separados, cada uno con sus amigos. Se dieron cuenta de
que su compromiso con el otro se estaba debilitando y decidieron sentarse y
hablar. Descubrieron que se habían estado viendo mucho menos de lo que solían
y que hacía tiempo que habían aparcado los frecuentes viajes que acostumbraban
a hacer, así que decidieron pasar a la acción. Acordaron reducir sus respectivas
vidas sociales y ahorrar para poder viajar, como mínimo, un fin de semana cada
dos meses. En lugar de decir «No tenemos dinero», hicieron lo necesario para
conseguirlo.
Está demostrado que viajar juntos puede mejorar tanto las relaciones de
pareja como las amistades. Si alguna vez has hecho un viaje con amigos, habrás
experimentado el vínculo que se forma. Sí, ya sé que hay personas que discuten
durante los viajes: somos humanos, no somos perfectos. Sin embargo, por lo
general va muy bien.
Esta pareja me aseguró que nunca más darían la presencia del otro por
sentada y que sus esfuerzos estaban dando el resultado deseado. Su consejo es
que nos impliquemos más con el otro. Nunca deis por sentadas las cosas que os
unieron en un principio. Pasad a la acción y haced cosas divertidas juntos.
Tenía un coachee que se encontraba en una situación similar con su pareja.
Me dijo que no tenía dinero para viajar, pero luego averigüé que se gastaba unos
250 dólares semanales en alcohol. Solo es un ejemplo, pero, en serio, ¿cuán
importante es para ti tu relación? No mucho, si es más importante la cerveza que
compras cada semana. Si realmente estás comprometido con la relación,
encontrarás el dinero y el tiempo que necesitas. Siempre hay una manera.
CONSEJO: viaja
con tu pareja o empezad una actividad nueva juntos. Haced cosas
divertidas y que os hagan sentir muy bien.
Pareja 3
Todos sabemos que cuando una mujer te pide tu opinión sobre una prenda de
ropa, lo más probable es que acabe haciendo lo que quiera igualmente, pero esa
es una de las grandes cosas que tenemos que aprender a valorar. Cuando una
mujer se prueba una prenda que acaba de comprar y le pregunta a su pareja qué
le parece, la mejor respuesta es que le queda muy bien, aunque lo más probable
es que no le parezca muy distinta a otras prendas que ya ha visto antes.
Entonces, ella vuelve a preguntar y él se lo vuelve a pensar: «Sí, bueno, pero el
otro también me gusta».
Entonces, ella dice «¿Qué tiene de malo este?», a lo que él responde:
«Nada, es bonito, pensaba que querías mi opinión». La frase final es: «Bueno,
pues a mí me gusta, así que me lo pondré». El chico se queda confuso y, cuando
están a punto de salir por la puerta, llega la pregunta: «¿Seguro que quieres salir
así?».
A mí me encanta, porque creo que si las mujeres no fueran así, los hombres
saldríamos a la calle casi desnudos. A ellas les gusta ir de compras solas, pero a
nosotros se nos da fatal y nos da miedo comprar algo que no le guste a nuestra
pareja; sabemos que tendremos que devolverlo, no porque ella nos obligue, sino
porque aceptamos que sabe más del tema, así que, si a ella no le gusta, a
nosotros tampoco. Todos los hombres saben que necesitan a una gran mujer, y el
dicho «No sabríamos qué hacer sin ellas» es absolutamente cierto.
La última pareja con la que hablé lleva diez años casada y la relación es tan
fuerte como el primer día. Tienen tres hijos y cuesta verlos sin una sonrisa en los
labios. Anhelaba conocer su secreto y accedieron a hablar conmigo. La primera
cualidad que debo destacar de esta pareja es la honestidad.
Me aseguraron que hacían todo lo posible por no entrometerse en la vida
del otro, pero que al mismo tiempo siempre estaban ahí para ayudarse a crecer.
El marido respeta absolutamente el papel que desempeña su mujer y ella respeta
su conocimiento en ciertas áreas. Este respeto mutuo permite que siempre estén
dispuestos a escucharse y a ayudarse en la consecución de sus respectivos
sueños. También me dijeron que ambos estaban muy implicados en la crianza de
los hijos y que eso había ejercido un impacto colosal en la relación. Jamás se
habían dado por sentados y me aseguraron que una comunicación honesta, por
dolorosa que hubiera podido resultar en ocasiones, había sido la clave para
construir una relación larga y sólida. Para poder tener una gran relación es
imperativo que comuniquemos regular y abiertamente cómo nos sentimos.
Guardarnos los problemas nos puede llevar a actuar de manera egoísta o
irracional y es eso precisamente lo que acostumbra a prolongar las dificultades.
sed honestos, comunicaos abiertamente a diario, valorad hasta lo más
insignificante, respetad vuestros sueños respectivos y estad siempre dispuestos a
ayudar al otro. Eso es lo que yo considero un éxito.
CONSEJO:
EN RESUMEN
Esto son solo tres ejemplos, pero coinciden en lo mismo. Mucha gente intenta
salvar la relación con regalos materiales. Es posible que tu pareja no quiera un
bolso Gucci o un reloj nuevo, sino un simple abrazo. Quizás no quiera un viaje
ni una cena ni un ramo de rosas. Quizás quiera que escuches lo que tiene que
decir y que estés presente de verdad.
Nunca emprendería un negocio con alguien que careciera de habilidades de
comunicación, ni me haría su amigo, por supuesto, no tendría una relación con
alguien que no hiciera un esfuerzo por comunicarse. ¿Por qué iba a hacerlo?
Refleja la falta de respeto y de estructura que tienen en sus propias vidas. Es
crucial que te comprometas con tu pareja si quieres una relación plena. Si
hubiera más personas comprometidas de verdad con su pareja antes de
arrodillarse anillo en mano, habría menos rupturas.
Las relaciones sólidas se construyen sobre las cosas que la mayoría de las
personas dan por sentadas. No hay una relación más grande que la que
establecen dos personas que se conocen a sí mismas.
Las amistades son maravillosas. Es el lugar donde un alma confía en otra para encontrar
consuelo y liberación en su viaje.
18
LA IMPORTANCIA DE LOS IGUALES
«Aléjate de quienes intentan menospreciar tus ambiciones. La gente pequeña
siempre lo hace, pero las personas realmente magníficas te harán creer que tú
también puedes ser magnífico.»
MARK TWAIN
Un día fui a una tienda de animales para comprarle un pez a mi sobrino y le
expliqué al dependiente que tenía que ser alguno que no creciera demasiado,
porque iba a vivir en una pecera pequeña. Me aseguró que no tenía de qué
preocuparme, porque la mayoría de los peces crecen en proporción al tamaño
de su entorno y llega un momento en que, sencillamente, dejan de crecer. Me
pareció una analogía perfecta para ilustrar el modo en que los seres humanos nos
adaptamos a las personas con las que nos relacionamos y al entorno del que nos
rodeamos a diario. Todos los seres vivos sobreviven porque se adaptan al medio.
El lagarto cornudo norteamericano es uno de los múltiples ejemplos de ello. Se
alimenta fundamentalmente de hormigas y ha desarrollado escamas gruesas para
evitar que estas le muerdan mientras disfruta de su festín. Sin embargo, el
cazador siempre puede ser cazado, por lo que cuando aparece su peor enemigo,
el coyote, tiene que defenderse. Este lagarto ha evolucionado de modo que lanza
chorros de sangre contra sus atacantes por los ojos. Sorprendentemente, la
sangre de este reptil contiene sustancias que repelen a los perros en general y que
resultan muy irritantes para los coyotes en particular. El ser humano no es una
excepción en su capacidad para adaptarse al medioambiente.
No hace falta ser un genio para llegar a la conclusión de que nos
acabaremos pareciendo a las personas con las que nos relacionemos, lo que
significa que hay que elegir muy bien con quién decidimos pasar la mayoría del
tiempo: relacionarte con personas del tipo equivocado puede entorpecer tu
crecimiento personal. Lo que crees en tu vida dependerá de con qué alimentes a
tu mente. Si la alimentas a diario con basura, ¿qué resultados crees que
obtendrás? ¿Cómo te sentirás? Cuando tenía trece años y empezaba a meterme
en problemas junto a otros adolescentes, mi abuelo me dijo: «Cuando uno se
junta con basura, acaba apestando». Todos sabemos que algunas de las acciones
del ser humano no son más que eso: ¡basura! Es una de las afirmaciones más
duras, pero también más ciertas, que he escuchado nunca.
Con esto no quiero decir que debas abandonar a tus amigos, pero sí que los
veas a pequeñas dosis si contradicen lo que quieres conseguir. Incluso es posible
que tengas que enseñarle la puerta a alguno si tu verdad te dice que esa es la
mejor opción. Si quieres aprender a hablar chino, pero te pasas el día con
gente que habla francés, ¿qué idioma aprenderás antes?
«Hay momentos en la vida en los que debes actuar, aunque no puedas llevar
contigo a tus mejores amigos.»
MAHATMA GANDHI
La mayoría de las veces nos condicionamos a nosotros mismos con
conductas mentales, verbales y físicas que se parecen a las de nuestros iguales.
Lo hacemos, entre otras cosas, para satisfacer la necesidad de aceptación y
prestigio social. A veces pensamos que, si hacemos cambios importantes,
nuestros amigos pensarán que somos idiotas o que nos hemos vuelto locos.
¿Pues sabes qué? ¡Es verdad, a veces lo piensan! Entonces, tenemos que
preguntarnos lo siguiente: si ven de esa manera nuestros cambios positivos, ¿de
verdad son buenos amigos? Es muy posible que tus mejores amigos se rían un
poco de ti, pero normalmente lo hacen porque te quieren. Tienen miedo a
perderte o, quizás, tu cambio positivo hace que se sientan insignificantes. Es
posible que ser testigos de cómo alcanzas la excelencia les haga ver por fin lo
improductivos que son en sus propias vidas. Entiendo que nadie quiere hacer que
sus amigos se sientan así, pero debes aceptar que ese no es motivo suficiente
para no vivir la mejor vida que puedes vivir. En definitiva, el problema es suyo y
lo único que puedes hacer es contarlo bien. Habrá personas a quienes les cueste
entenderlo al principio, pero, si son amigos de verdad, al final lo entenderán.
También me encanta cuando los supuestos amigos lanzan el famoso: «¡Solo
se vive una vez!», para justificar por qué fuman, consumen drogas o incluso
cometen delitos. Deberían completar la frase: «¡Solo se vive una vez, así que
vamos, mátate, empieza a consumir drogas o haz algo que te puede llevar a pasar
los próximos diez años en la cárcel!». Creo que prácticamente todas las veces
que he sucumbido a esa frase sabía que, en realidad, era un error. Y pagué el
precio.
Acepta que una persona de mente cerrada no puede mantener una conversación abierta.
¿Te has parado a pensar alguna vez si te lanzan esa expresión en tu
beneficio o en el suyo propio? Vale la pena pensar un poco antes de responder.
Una respuesta inteligente podría ser: «Sí, solo se vive una vez, así que voy a
vivir de la mejor manera que sé». ¿No te parece que esto es mucho más lógico?
Quizás creas que las opciones que te presentan cuando te lanzan esa frase son
divertidas, pero, si reflexionas, te darás cuenta de que lo que superficialmente
parece divertido, en realidad puede ser causa de tormento emocional y mental.
Oigo con frecuencia a personas quejarse de que las han obligado a hacer
algo que no querían hacer. Es una excusa bastante patética cuyo objetivo es
eludir la responsabilidad personal. Deberían asumir la responsabilidad sobre lo
que han hecho y aprender a reforzar su mente. Tú eres el único ante el que tienes
que responder cuando reposas la cabeza sobre la almohada. ¿Por qué no he
logrado nada? ¿Por qué he hecho lo que he hecho? ¿Por qué estoy tan alterado?
Eres el único que puede encontrar respuestas satisfactorias a esas preguntas, así
que aprende a tomar las riendas de tu vida y desoye las influencias externas que
sabes que te harán dudar de ti mismo.
«El amigo verdadero entra cuando todos los demás salen.»
WALTER WINCHELL
¿A quién le importa lo que puedan pensar las personas que critican los
fantásticos cambios que estás aplicando? Estoy seguro de que no tienen la menor
intención de ayudarte en tu camino. Las personas que más se mofan de tu
productividad son precisamente las que sienten celos, las que no tienen ni idea
de cómo vivir la vida y las que viven tristemente y sin rumbo. ¿Te has dado
cuenta de que las personas negativas pasan la mayor parte de su tiempo con otras
personas negativas? ¿Quieres dejar de seguir tus sueños y acabar como ellas? No
lo creo. Las personas que no creen en ti no creen en sí mismas. Mis supuestos
amigos se burlaban, se mofaban de mí y me decían a diario que estaba loco solo
porque había empezado a amar la vida más que antes. Me decían que mis ideas
jamás funcionarían, pero no tardé en demostrarles lo contrario. Mi visión y mi
pasión eran demasiado potentes como para dejar que nadie interfiriera en ellas.
Sí, en alguna ocasión se me pasó por la cabeza abandonar, pero es en esos
momentos cuando debes ser más fuerte que nunca: cuando superes ese
obstáculo, el siguiente te resultará más fácil. En lugar de arrodillarme y
rendirme, lo usé como motivación para llegar aún más lejos y para crear un afán
de éxito aún mayor. A veces, la gente percibe las grandes cosas que estás
haciendo como ataques personales contra ellos. No te desanimes por las
inseguridades de los demás.
«Las grandes personas construyen monumentos con las piedras que otros les
lanzan.»
ROBIN SHARMA
Una vez hablaba de mi proceso de cambio con un buen amigo y me dijo:
«Sé que estás haciendo cambios y me alegro mucho por ti, de verdad, pero
preferiría que no me hablaras de ello. De todos modos, siempre estaré aquí si me
necesitas». Lo respeté mucho por ello y sigue siendo un buen amigo mío, porque
la decisión de no escuchar las lecciones que yo estaba descubriendo le
correspondía solo a él. Le agradecí la honestidad en lugar de enfadarme y
marcharme, y cuando más adelante me pidió consejo, estuve encantado de
ofrecérselo. Habla con tus amigos acerca de tu cambio, pero no los obligues a
asumir tus creencias, porque lo más probable es que salgan huyendo. Si estás
haciendo grandes cambios en tu vida, serán evidentes para quienes te rodean y
volverán para preguntarte cómo lo has logrado.
Si te has fijado en las personas de éxito, habrás visto que son muy
cuidadosas a la hora de elegir compañía. Si quisieras convertirte en un gran
pintor, no te rodearías de guitarristas para preguntarles cómo pintar. Rodéate de
personas que se dediquen a lo mismo que tú y pídeles consejo. No tengas miedo
de apuntar a lo más alto y preguntar a la mejor persona que conozcas en ese
campo.
Un verdadero amigo es alguien ante quien puedes hacer el idiota sin sentir la menor
vergüenza. Haz todo lo posible por proteger esa amistad. ¡Es lo más cerca que estaremos
jamás de volver a ser niños!
Cuando trabajaba como entrenador personal, me di cuenta de que casi
siempre que dos personas con sobrepeso se apuntaban juntas, no duraban mucho.
Por el contrario, cuando alguien con sobrepeso entrenaba junto a alguien que
estaba en forma, pronto se ponía en forma también. No estoy siendo cruel, solo
explico lo que vi. Empecé a trabajar en esa industria porque me preocupa el
bienestar de la gente, así que lo último que haría sería reírme de nadie.
Sencillamente, las cosas son así y, si quieres ser de una manera determinada,
debes empezar a relacionarte con personas que ya sean así.
Si quieres lograr algo grande, acércate a personas con una historia clara y
demostrada de logro. Pregúntales cuál es su secreto. Cuando lo hagas, muéstrate
humilde, entusiasta y dispuesto a aprender. Si te acercas a ellas dando muestras
de un ego gigantesco, es muy probable que te cierren la puerta en las narices.
Hazles saber que estás muy motivado y que harás lo que seas necesario para
aprender. Si ya eres millonario, pero tienes problemas para romper la barrera de
los próximos diez millones, pregunta a alguien que ya lo haya conseguido; es
muy probable que se encontrara con la misma dificultad en el pasado, pero
encontró el modo de superarla. No importa lo avanzado que creas estar, siempre
hay alguien de quien podrás aprender. Cuando te asocias con personas que son
fantásticas en lo que hacen, te obligas a ascender a su altura de grandeza. Es lo
mismo que adaptarse al entorno: al final aprendemos a vivir de esa manera para
no quedar rezagados. A la hora de hacer negocios y de tejer redes de contactos,
sé siempre humilde, pero jamás ingenuo.
«Rodéate de personas con buenas cualidades, porque siempre es mejor estar
solo que mal acompañado.»
BOOKER T. WASHINGTON
QUINTO PASO
CREA UNA EXISTENCIA FÍSICA SALUDABLE
19
PON EL MOTOR EN MARCHA
Si quieres ver cómo se ejecuta físicamente lo mejor de lo mejor, tienes que
fijarte en los mejores. La mayoría de los atletas profesionales tienen un
entrenador físico personal además de un entrenador, o coach, mental. Los que no
tienen coach mental se entrenan a sí mismos, pero hay algo irrefutable: reforzar
la mente es crucial para el éxito. Si los atletas profesionales entienden la
importancia de la mente además de la del cuerpo, ¿por qué no aplicamos este
conocimiento a nuestro entrenamiento físico diario? No hacerlo explica por qué
muchos dejan de hacer ejercicio y otros tantos no empiezan nunca. La gente
entrena el cuerpo, pero se olvida de entrenar la potente fuerza que lo mueve. La
mayoría de las personas a las que he entrenado cometen un error fundamental:
cuando piensan en el cuerpo que desean o en el nivel de forma física que quieren
alcanzar, se deprimen porque no lo tienen ahora. Por el contrario, las personas
que lo consiguen usan esas mismas visiones como un motivo potente para seguir
adelante. No te enfades cuando visualices tu cuerpo soñado, acéptalo y siéntete
bien, porque sabes que lo lograrás.
Si no respetas tu cuerpo, él no te respetará a ti en tu viaje por la vida. El
cuerpo es la nave que nos lleva en este viaje y tenemos que tenerlo en alta
estima. ¿Abrirías un boquete en el casco del barco en el que navegas? Claro que
no, naufragarías. ¿Destruirías una obra de arte de Leonardo da Vinci? Seguro
que te horrorizaría ver en las noticias que alguien lo ha hecho deliberadamente.
Sin embargo, seguimos destruyendo la maravillosa obra de arte que es el cuerpo
humano. Somos nuestro cuerpo, no estamos separados de él. El alma es una con
el cuerpo y la mente, por lo que cuando uno se desequilibra, los otros dos hacen
lo propio y es inevitable que algo se estropee.
LEVÁNTATE Y VIVE
La motivación te pone en marcha, el ritual te mantiene en movimiento.
El cuerpo nos grita pidiendo ayuda cuando lo sometemos a la falta de ejercicio o
a una dieta poco saludable. Sentimos dolor, estamos permanentemente agotados
y caemos enfermos con regularidad. Si quieres vivir una vida equilibrada, has de
respetar tu cuerpo. Soy muy consciente de que la gente tiene estilos de vida
diversos y que cada uno se levanta a horas distintas. Me dedico a escribir y no
siempre me levanto pronto: hay veces en que la inspiración me asalta a las dos
de la madrugada y me tengo que poner a escribir. Sin embargo, cuando me
levanto no me paso el día arrastrando los pies. Cuando me levanto, me levanto.
¿Acaso crees que las personas de éxito salen a rastras de la cama y cargan con
esa desmotivación todo el día? Ni hablar. Empiezan el día sin pensárselo mucho
y están enchufados desde el primer momento. ¿Te has fijado alguna vez en que
cuando estás cansado, incluso te estiras y bostezas a cámara lenta? Así es como
el cuerpo baja de revoluciones y los músculos reciben el mensaje de que «es
hora de relajarse e irse a dormir». Cuando acabamos de hacer ejercicio, tenemos
que hacer estiramientos estáticos (lentos y relajados) para permitir que los
músculos descansen; por ejemplo, nos sentamos y estiramos el gemelo durante
quince segundos. Los estiramientos se hacen poco a poco y, como los músculos
necesitan recuperarse, los estiramientos estáticos son ideales para conseguirlo.
Ahora viene la gran pregunta: ¿por qué vamos a la misma velocidad de caracol
por la mañana al levantarnos que por la noche antes de acostarnos o que después
de entrenar?
La hora de levantarse no es la hora de que el cuerpo descanse, ¡es la hora de
que se active! Si te fijas en cualquier equipo deportivo profesional actual, verás
que, para calentar, hacen movimientos muy rápidos y respiran a gran velocidad.
Es lo que se conoce como estiramiento dinámico y ha sustituido por completo a
los estiramientos estáticos antes del ejercicio. Lo último que quieren los atletas
antes de competir es relajar la musculatura. Si lo hacen, son más vulnerables a
las lesiones y, además, rinden menos. Los estiramientos estáticos se reservan
exclusivamente para después del ejercicio, para permitir que la musculatura
descanse.
Desde luego, parece mucho más lógico activar los músculos que estás a
punto de usar que cantarles una nana. Si quieres usar el cuerpo como lo hacen
los mejores, haz lo que hacen los mejores. Es lo que los entrenadores
profesionales enseñan y lo que hacen los atletas de élite. Si quieres estar
completamente despierto en treinta segundos, esa es la clave. Nunca me ha
fallado.
Completamente despierto
En cuanto oigas el despertador, salta de la cama. Abre los ojos tanto como
puedas y haz respiraciones profundas y rápidas. Al mismo tiempo, haz
estiramientos dinámicos (mueve el cuerpo como quieras, pero rápido); por
ejemplo, haz molinillos con los brazos, saltos en estrella o tócate los dedos de los
pies. También puedes inspirar profundamente por la nariz y hacer tres
espiraciones cortas por la boca mientras haces movimientos bruscos con el
cuerpo. Para un rendimiento máximo, añade ruidos. Te lo recomiendo, pero no
vayas a despertar a nadie. Si crees que esto no funciona, pruébalo mañana por la
mañana en cuanto te despiertes.
Se ha demostrado científicamente que las respiraciones rápidas y profundas
combinadas con movimientos corporales rápidos ponen el motor corporal en
marcha. Activan el metabolismo y la musculatura y prenden el ciclo de energía
que crea más energía. La única manera de producir más energía en el organismo
es ponerlo en marcha con energía. Si holgazaneas, el cuerpo se aletarga. Solo
necesitas treinta segundos para despertarte, pero, si quieres el mejor resultado,
prolonga este ejercicio entre tres y cinco minutos. Este ritual matutino, que dura
aproximadamente el tiempo que tardaría el despertador en volver a sonar,
transformará tu energía para todo el día. Hazlo también antes de entrenar, sobre
todo si hoy estás pensando en saltarte el entrenamiento. Al igual que las
bombillas antiguas, necesitamos energía cinética. Para moverte, antes tienes que
hacer girar la rueda y ponerla en marcha.
DIEZ CONSEJOS PARA UN RÉGIMEN DE EJERCICIO EXITOSO
Hay algunos consejos básicos que pueden ayudarte a obtener el máximo
rendimiento del ejercicio físico. A cada uno nos gustan cosas distintas y cada
seis u ocho semanas deberías cambiar para mantener al cuerpo siempre alerta,
pero hay cosas que deben ser obligatorias siempre:
Consejo 1: Empieza
Si puedes permitírtelo, contrata a un entrenador personal para aprender a
entrenar bien, aunque solo sea durante media hora a la semana. Asegúrate de que
sea bueno (normalmente, las referencias de otros clientes son la mejor manera de
encontrarlo). Si un amigo te llama resollando para decirte «¡Buff, es muy
bueno!», ese entrenador pinta muy bien.
De momento, pasa a la acción inmediatamente. Camina, salta a la cuerda,
corre o ve en bicicleta, da igual lo que hagas siempre que hagas algo. No hay
excusas, por muchas que se te ocurran en este instante. La mayoría de los
achaques y de los dolores son consecuencia del sedentarismo, no del
ejercicio.
Consejo 2: Asegúrate de que te lo pasas bien
Dile a tu entrenador que no se emocione demasiado y te destroce en la primera
sesión. Solo conseguirá asustarte y que reúnas la energía suficiente para correr a
casa y no volver a entrenar jamás. Lleva a tu cuerpo más allá de la zona de
confort, pero recuerda que todo en la vida es progresivo.
Consejo 3: Música
La música es una compañera de entrenamiento fantástica. Si la música clásica te
resulta soporífera, no la pongas durante los entrenamientos. Escucha algo
dinámico o que te llene de energía.
Consejo 4: HIIT
HIIT son las siglas en inglés de Entrenamiento de Intervalos de Alta Intensidad.
Sin entrar en detalles técnicos, se ha demostrado que el HIIT es la mejor forma
de entrenamiento para quemar grasas. Por ejemplo, se corre durante un minuto,
se camina a paso rápido durante los cinco siguientes y se repite el ciclo entre
treinta y sesenta minutos en función del nivel de forma física.
Consejo 5: Entrenamiento Tabata
Esta forma de HIIT es rápida, aumenta constantemente la duración y la
intensidad y logra resultados absolutamente asombrosos. La mayoría de los
ejercicios Tabata pueden hacerse en casa, por lo que no hay excusa para no
hacerlos. Este entrenamiento se basa en intervalos de cuatro minutos de
entrenamiento/circuito intenso.
Por ejemplo:
Hazte con dos mancuernas bastante pesadas y algo que te sirva de escalón.
2. Sube el escalón al tiempo que elevas las mancuernas sobre la cabeza en un
solo movimiento. Baja el escalón al tiempo que vuelves a bajar las
mancuernas.
3. Repite durante veinte segundos y descansa durante diez segundos. Haz ocho
series de ocho repeticiones cada una.
1.
Habrás hecho ejercicio durante cuatro minutos en total.
El entrenamiento Tabata se puede hacer con muchos ejercicios distintos; la
idea es que activen todo el cuerpo a la vez o, como mínimo, los grupos
musculares principales. Se pueden hacer con pesas, mancuernas o contra la
resistencia del propio cuerpo. Me resultaría muy difícil explicarte aquí todos los
tipos de entrenamiento Tabata que existen, por lo que te aconsejo que busques
vídeos en YouTube o navegues por internet, donde encontrarás infinidad de
ejemplos visuales.
Izumi Tabata desarrolló el entrenamiento que lleva su nombre en el Instituto
Nacional de Forma Física y Deporte de Kanoya (Japón). El instituto llevó a cabo
un estudio de seis semanas de duración para comparar el efecto del
entrenamiento de resistencia y de intensidad moderada (aeróbic) y del
entrenamiento intermitente de alta intensidad (entrenamiento de intervalos
Tabata) sobre la VO2 máx (la cantidad máxima de oxígeno que el organismo
puede consumir durante el entrenamiento) y la capacidad anaeróbica.
Vayamos directamente a los resultados del estudio: el grupo asignado al
entrenamiento de intensidad moderada obtuvo un aumento significativo de la
VO2 máx (aproximadamente, un 10 por ciento), pero no logró ningún cambio en
la capacidad anaeróbica. El grupo de alta intensidad mejoró su VO2 máx en un
14 por ciento y su capacidad anaeróbica en un 28 por ciento.
Consejo 6: Presta atención a los músculos
Si centras la atención en el músculo que estás trabajando durante el ejercicio, lo
activarás de un modo mucho más eficaz y, por lo tanto, lo reforzarás más. Por
ejemplo, si haces press de banca, presta atención a los músculos pectorales.
Consejo 7: Piensa a lo grande
Aprovecha el momento de hacer ejercicio para reflexionar acerca de tu éxito.
Refuérzate mentalmente con afirmaciones motivadoras. Mientras corro o hago
marcha nórdica, durante todo el recorrido repito mentalmente: «Soy fuerte». Si
la mente empieza a divagar, la redirijo y la vuelvo a centrar en esa frase.
Consejo 8: Endereza la espalda
Jamás sacrifiques la buena postura por levantar más peso en cualquier ejercicio
con pesas. En cuanto pierdes la postura, pierdes la técnica, lo que significa que
no solo no estás haciendo bien el ejercicio, sino que corres el riesgo de
lesionarte. Esto mismo es válido a la hora de correr o de caminar. Los hombros
han de estar hacia atrás y la barbilla ha de estar paralela al suelo.
Consejo 9: Visión
Construye una visión que te motive y no la pierdas de vista. Visualiza el cuerpo
que quieres, siéntete en forma y sano y deja que esa imagen te invada. Hazlo
cada día, experimenta la emoción del éxito, eso te motivará de una manera
increíble. Siéntelo como una realidad, emociónate y ve a por ello. ¡Nada te
detiene excepto tú mismo!
Consejo 10: Sube de nivel
Cuando te empieces a sentir demasiado cómodo con los ejercicios que haces,
sube el nivel. En el sector del fitness se llama fase de meseta al momento en que
sientes que te has estancado y no alcanzas niveles nuevos. En mi experiencia con
mis clientes, suele suceder tras ocho semanas de repetir un mismo programa. Es
crucial que sigamos el mismo programa durante al menos seis semanas y,
entonces, lo cambiemos. Así nos sigue entreteniendo y nos permite alcanzar
cotas más altas. Cuando sientas que el ejercicio está empezando a ser demasiado
fácil, aumenta la intensidad.
Combina siempre los ejercicios con peso con los de cardio y empieza con
un mínimo de tres días semanales. Bebe mucha agua y menos cafeína (lo ideal es
ninguna). Tienes que mantenerte hidratado durante todo el día.
Los potenciadores alcalinos también son muy beneficiosos para el
funcionamiento del organismo. Recomiendo los productos que contienen
espirulina, chlorella y hierba de cebada, que deben ser cien por cien veganos.
Suelen venir en forma de polvo que se diluye en agua. La sal del Himalaya
diluida en agua funciona del mismo modo. Si tienes acuario, sabes que si el agua
no tiene el pH correcto, los peces mueren. Tu cuerpo también se compone de
agua y también necesita un pH equilibrado: 7,35. Puedes averiguar el nivel de
pH de tu cuerpo con una muestra de saliva en la farmacia. Si es demasiado
ácido, tu salud se resentirá, así que empieza a equilibrar.
Tarea
¿Qué creencias tendrías que construir acerca del ejercicio físico y de la nutrición para vivir una vida
saludable?
¿Por qué quieres estar sano y en forma?
¿Qué significa tu salud para ti? ¿Qué valor tiene para ti?
Céntrate en lo mucho que te beneficiará hacerlo. No pienses en los sacrificios, porque no hay
sacrificios cuando se trata de recuperar la salud, solo beneficios.
20
PERDER PESO NO ES LO MISMO QUE ESTAR SANO Y EN FORMA
«Una mente activa no puede existir en un cuerpo inactivo.»
GENERAL GEORGE S. PATTON, JR
Si te concentras en la idea de perder peso, te concentras en un concepto negativo
que da lugar a un miedo constante. Mientas sigas pensando que quieres
adelgazar, eso es lo único que querrás hacer. Nos bombardean con campañas
publicitarias que nos refriegan por la cara un ideal. Todos sabemos que el miedo
dispara las ventas y qué mejor modo de instigarlo que a partir de nuestro
aspecto.
Si nuestra actitud está orientada a la pérdida de peso, nos obsesionamos con
la palabra «perder, perder, perder». Nos sumimos en ese concepto y nos da la
sensación de que nunca ganamos, así que jamás estamos satisfechos. La fijación
con la pérdida de peso se convierte en una historia interminable.
Muchas de las personas supuestamente deseables que aparecen en las
revistas están desnutridas, photoshopeadas o asumen riesgos extremos para la
salud con la esperanza de conseguir trabajo. He trabajado en la industria de la
moda, y el entrenamiento personal primero y ahora el coaching me han
permitido conocer en profundidad a modelos y a personas que trabajan en los
medios de comunicación. Son personas extraordinariamente atractivas y muy
famosas y, sin embargo, algunas de ellas sufren una inseguridad terrible en
relación con su aspecto. Lo creas o no, algunas son también de las personas más
desdichadas que he conocido. No me malinterpretes, tener buen aspecto es
fantástico, pero jamás pensarás que tienes buen aspecto si no te sientes bien
con el estilo de vida que has elegido. Pasas de estar feliz a estar preocupado
porque tienes que perder medio centímetro de la nalga derecha o porque ves que
el brazo derecho es ligeramente más pequeño que el izquierdo... la locura puede
seguir eternamente. En muchos casos, llega a consumir por completo la vida de
la persona, que llega a olvidar cómo se vive.
La atención plena a la vida (APV) es la clave para el éxito en cualquier
faceta. Tenemos que cambiar de mentalidad y centrarnos en estar sanos y en
forma. Lo importante es cómo nos sentimos, no el aspecto externo que
ofrecemos a los demás. Todos tenemos gustos distintos, así que, si lo haces solo
por ese motivo, tienes la desilusión garantizada. Cuando empieces a tener
arrugas o el cuerpo no se mantenga en forma con tanta facilidad como cuando
eras más joven, ¿te odiarás a ti mismo? Este es el motivo por el que hay tantos
problemas relacionados con el aspecto físico: creemos que para sentirnos bien
tenemos que empezar por el aspecto físico. Tu cuerpo merece ser amado por ser
la máquina de precisión que es y merece respeto porque alberga lo único
permanente: tu alma. Cuando hacemos ejercicio, debemos conceder mucha
importancia a cómo nos hace sentir, porque eso es lo que nos mantiene
motivados. Dale la vuelta a «Verse bien para sentirse bien» y conviértelo en
«Sentirse bien para verse bien», porque ahí reside la clave de la felicidad a largo
plazo.
En mi opinión, deberíamos destruir todas las básculas con un bate de
béisbol, pues jamás deberían ser la herramienta que mide el éxito. En primer
lugar, si haces ejercicio, aumentarás la masa muscular, que pesa más que la
grasa. Las básculas pueden volverte loco de verdad, así que te aconsejo que las
tires por la ventana. Si solo piensas en la apariencia, tardarás en ver resultados,
pero si te fijas en cómo te sientes, obtendrás resultados inmediatos.
Conocí a un culturista que tenía un físico impresionante, pero que no paraba
de quejarse de su cuerpo. Siempre le encontraba algún fallo y su aspecto físico
llegó a convertirse en una verdadera obsesión que controlaba toda su vida. Su
relación de pareja se resintió, su situación económica empeoró y su estado
emocional tocó fondo.
Una manera de verlo es que todos somos imperfectos, aunque yo prefiero
pensar que todos somos perfectos, que precisamente son nuestras imperfecciones
las que nos hacen perfectos, porque si todos fuéramos iguales, el mundo sería
muy aburrido. Todos tenemos una idea distinta de lo que nos resulta atractivo,
pero si tú te sientes bien, le resultarás atractivo a todo el mundo. Tu brillo será
contagioso y te darás cuenta de que, si te marcas como objetivo sentirte bien, tu
forma física responderá rápidamente. He sido entrenador personal de cientos de
personas y puedo decir que las que se centran en el aspecto o bien abandonan
pronto o bien están siempre insatisfechas. Las que se centran en cómo se sienten
saben que estar sano y en forma es un estilo de vida que los llevará a dar lo
mejor de sí y a alcanzar el equilibrio necesario para vivir una vida fantástica.
Perder peso es una actividad que nos enloquece; trabajar para estar sano y
en forma es un estilo de vida que se mantiene siempre.
SEXTO PASO
DESPIERTA LA MENTE Y LIBERA EL CORAZÓN
21
EL ALMA HUMANA ES INFINITA
Eres más de lo que se puede ver. Eres tu alma. Ni tú ni yo podemos verla, pero
ambos podemos sentirla.
Tu grandeza reside en el alma que aguarda con paciencia en tu interior. Si
aún no has conectado con ella o no escuchas lo que te dice cuando has de tomar
decisiones, ya sabes por qué tus sueños distan mucho de hacerse realidad.
Mucha gente me ha dicho que no sabe si tiene alma y mucha otra afirma
que quizás la tenga, pero que en realidad no tiene motivos sólidos para creerlo.
Intentaré explicarlo tan bien como me sea posible. Concebimos el cuerpo
humano como si fuera una máquina. El cerebro piensa y visualiza usando
sustancias químicas, el cuerpo bombea sangre y los pulmones nos ayudan a
respirar. Explicar nuestra existencia física parece algo muy sencillo, técnico y
científico. Sin embargo, ¿alguna vez te has peguntado quién observa lo que ves
con tus ojos? ¿Quién controla la máquina (el cuerpo)? ¿Quién es consciente
de lo que piensas? Mira a tu alrededor y piensa en quién dirige tu atención. No
podemos levantarnos de la silla y caminar automáticamente, es obvio que algo
nos ordena hacerlo. ¿Quién sabe qué vas a decir antes de que lo digas? La
mayoría responderían a esa pregunta algo inseguros con un «Yo», a pesar de ser
absolutamente cierto. El cuerpo es mera existencia física; el alma, el «Yo», es
quien está al mando. No podemos verla, pero sí que la sentimos cada día: es esa
voz con la que mantenemos una conversación constante. Imagino que es por eso
que, cuando el alma pasa a otro mundo, ya no podemos controlar el cuerpo.
«El hombre lucha para encontrar vida fuera de sí mismo, porque desconoce
que la vida que busca está en su interior.»
KAHLIL GIBRAN
Cuando permitas que esa voz consciente, sabia y profunda que sabe lo que
te conviene tome las riendas de tu vida, descubrirás tu propia grandeza. Es una
fuerza invisible que se halla en lo más profundo de ti; es la persona que sabes
que eres en realidad; es la persona que la mayoría de nosotros no mostramos
nunca a los demás porque nos quedamos atrapados reaccionando al entorno o
intentando cumplir las expectativas de los demás. Todos albergamos un alma
extraordinaria: es la que ha permitido a hombres y mujeres desafiar lo
establecido a lo largo de la historia. Todos tenemos una gran misión y propósito
en la vida que nadie más está destinado a satisfacer. Todos estamos destinados a
llenar un hueco que nadie más puede llenar. Si todos nos diéramos cuenta de eso,
todos viviríamos la vida de nuestros sueños, y, lo que es todavía más importante,
el mundo estaría verdaderamente unido. Si seguimos pasando por alto esos
huecos, dejamos agujeros vacíos y, en mi opinión, es por eso que tantos acaban
cayendo en un pozo.
El alma humana es tan fascinante e infinita que supera lo que muchos
consideran imposible. La historia nos lo ha demostrado. Un hombre puede
cambiar el curso del mundo entero y desencadenar una revolución. Podemos
sobrevivir en las condiciones más penosas o crear cosas imposibles.
Las personas que tienen el valor de caminar por el sendero de la verdad son
una gran inspiración para mí. Nelson Mandela es una de esas personas y es un
ejemplo perfecto de que la voluntad de una persona es mucho mayor que todas
las adversidades que la vida le tenga preparadas.
Creó una pasión tan grande que consiguió levantar a todo un pueblo para
que luchara por la paz y la igualdad de derechos, lo que supuso el fin del
apartheid en Sudáfrica. Mandela creció en un pueblo pequeño con apenas
recursos y sufrió la opresión de los supremacistas blancos. La visión de ayudar a
su pueblo le costó veintisiete años de prisión. ¿Cuántos de nosotros hubiéramos
renunciado a nuestro sueño tras seis meses o un año soportando solo la mitad de
las dificultades a las que se enfrentó Mandela? Su mayor placer y su momento
de mayor intimidad era contemplar la puesta de sol mientras escuchaba música
de Händel o de Tchaikovski. En prisión no podía hacerlo y, según escribió, ese
momento tan sencillo era lo que más echaba de menos.
Tres años después de ser liberado, Mandela fue elegido presidente de
Sudáfrica. Es una historia de las muchas que demuestran que el alma humana
está hecha para la máxima gloria. Es como si olvidáramos que somos humanos y
que tenemos esa alma en nuestro interior. Cuando se tiene una visión
motivadora, determinación para superar cualquier obstáculo y, sobre todo, pasión
por la vida, las posibilidades son infinitas.
«No hay pasión en ir a lo seguro, en conformarse con una vida inferior a la
que eres capaz de vivir.»
NELSON MANDELA
22
UN VIAJE ESPIRITUAL A TAILANDIA
«Si vas en la dirección adecuada,
solo tienes que seguir caminando.»
PROVERBIO BUDISTA
Cuando empecé a escribir este libro, llevaba tiempo pensando en viajar a Asia
para hablar con un monje budista. Aunque sabía que había encontrado paz
interior en Occidente, siempre me había interesado saber cuán en paz estaban
aquellos monjes. Quería descubrir si alguien de Oriente, con un bagaje cultural y
religioso, una situación social y un entorno completamente distintos a los míos
podía experimentar algo parecido a lo que yo había encontrado en mí mismo. Me
prometí que, antes de terminar el libro, haría ese viaje y lo incluiría en el texto.
Recuerdo haber hablado del tema con mi madre. Entonces no tenía ni dinero ni
trabajo, pero sabía que lo conseguiría. No me preocupaba mucho el cómo ni el
cuándo, sencillamente sabía que haría que sucediera antes de terminar el libro.
Unas tres semanas después, mientras escribía en la playa, recibí un mensaje
de texto de Katie, una amiga mía que trabaja en el sector del turismo y a la que
conocía desde hacía relativamente poco. En el mensaje me decía que iba a viajar
a Bangkok (Tailandia) por trabajo. Tenía que inspeccionar unos hoteles y me
preguntó si me apetecía acompañarla. Sería una semana con todos los gastos
pagados. Se me puso la piel de gallina. Le pregunté por qué había pensado en mí
como acompañante y me dijo que yo despedía muy buena energía y que, a pesar
de que nos conocíamos desde hacía poco, sentía que habíamos conectado como
amigos y confiaba en mí.
Me planteé si lo que acababa de suceder era una mera casualidad o si había
una explicación más lógica. Y entonces lo vi. Supe que el único motivo por el
que eso había podido suceder era mi propio cambio: si cuando conocí a Katie me
hubiese comportado y pensado como lo hacía en el pasado, esta oportunidad no
hubiera surgido jamás. Todos me decían la suerte que había tenido, pero yo
respondía al instante que había creado esa oportunidad mucho antes de que se
me presentara. ¡Había estado ahí, en mi mente! Katie no sabía que quería ir a
Asia y decidí no decir nada al respecto, por si pensaba que estaba loco y retiraba
la oferta.
Cuando actúas con grandeza, obtienes experiencias grandiosas.
Las experiencias grandiosas crean oportunidades extraordinarias y las oportunidades
extraordinarias crean experiencias grandiosas.
Pensé que había llegado el momento de poner en marcha el proceso, así que
empecé a navegar por internet en busca de un monje que quisiera hablar
conmigo. No cualquier monje, claro. Quería un maestro y sabía que iba a ser así
pasara lo que pasara. Para eso se me había presentado esa oportunidad, para que
sucediera lo que yo ya sabía que iba a suceder. Escribí a mucha gente, pero no
obtuve ninguna respuesta. En internet vi que algunas personas habían mantenido
conversaciones breves con monjes mientras visitaban los templos reales de
Bangkok. Faltaba una semana para salir de viaje y Katie me envió la
planificación semanal, por si quería cambiar algo. Este era el plan:
Llegada a Bangkok, cena en el hotel PP.
DÍA 2: Compras en el MBK, almuerzo, etc.
DÍA 3: Desayuno, Siam Paragon, etc.
DÍA 4: Visita a los templos reales con guía de habla inglesa.
DÍA 1:
¡Bingo! Volví a quedarme asombrado. Había vuelto a pasar. Todo se
sucedía para que yo pudiera hacer realidad mi visión, yo era el cocreador de
todo. En ese momento supe que había encontrado la clave de la vida: el poder
supremo entre la mente y la materia. Caí de rodillas en mi habitación y grité
«¡Gracias!». Todo había empezado con una visión potente y ahora estaba
empezando a desplegarse ante mí.
Decidí llamar a Katie y explicárselo todo. Se quedó muy sorprendida y me
dijo que llamaría a su contacto en Tailandia, Panja, para ver si podía organizar
una reunión con un monje.
Nos reunimos con Panja la noche anterior a la visita al templo. Le expliqué
mi situación e iniciamos una conversación bastante profunda durante la que se
abrió y me habló de su vida. Nos hicimos amigos al instante. Me confesó que le
había sorprendido mucho haber conocido a un joven occidental que hablara y
pensara con tanta profundidad. También mencionó que mi aspecto no se
correspondía con su idea de persona que ama la vida de ese modo; nos reímos y
me dijo que había aprendido a no juzgar los libros por sus cubiertas. Menuda
ironía.
Tras haber constatado lo genuino de mis emociones sobre la cuestión, Panja
me dijo que haría todo lo posible para que la experiencia con el monje fuera
fantástica. También hablamos de su extraordinaria historia y me autorizó a
compartirla aquí. Si quieres una historia acerca de la persistencia de alguien que
persiguió su sueño, es esta.
UNA DE MIS HISTORIAS PREFERIDAS
«Un hombre rico sin paz interior es como un hombre que muere de sed junto
a un río.»
YOGANANDA
Panja creció en una pequeña aldea del sur de Tailandia junto a sus doce
hermanos y sus padres. Vivían de la tierra en una región en la que el dinero
apenas tenía importancia. En Occidente diríamos que eran pobres, pero allí es un
estilo de vida riquísimo al que no renunciarían por vivir en la ciudad. De niño,
Panja pescaba con una lanza de bambú para que la familia pudiera comer. No
tenían un reloj que les dijera la hora, así que cada día, Panja salía para ver el
único avión que sobrevolaba la zona, porque siempre despegaba
aproximadamente a la misma hora.
Me dijo que siempre supo que no estaba destinado a quedarse allí. Quería ir
a Bangkok a estudiar, pero sus padres no tenían un buen concepto de la vida en
la ciudad y no querían que se marchara. Sería el primer miembro de la familia
que abandonara la aldea. Con todo esto en mente, decidió perseguir su sueño y
viajar a la ciudad. Cuando llegó, no tenía dinero, no tenía donde dormir y su vida
en la aldea no lo había preparado para trabajar en la ciudad. Así que, durante
cuatro años, Panja fue un niño del templo, lo que le permitió comer y tener un
techo mientras estudiaba. Sus tareas consistían en asistir a los monjes, cuidar el
jardín, limpiar, cocinar y cualquier otra tarea que se necesitara. Me dijo que la
gente le compadecía cuando decía que era del sur de Tailandia, pero que él los
corregía y les explicaba que su gente era mucho más feliz que cualquiera de las
personas a las que había conocido en la ciudad. Cuando se sentía mal por algo
sin importancia, se recordaba a sí mismo que, al menos, tenía qué comer.
Cuando terminó de estudiar encontró trabajo en el sector turístico. Luego se
convirtió en el director de World Travel Service y empezó a vivir lo que él
consideraba una vida de lujo. Años después, visitó la aldea y encontró a su padre
preocupado. Le preguntó dónde había estado, porque el último tren llegaba a las
nueve de la mañana y él no había aparecido hasta las doce de la noche. Panja le
explicó que había venido en avión y la familia se quedó asombrada.
Cuando Panja era un niño que miraba al cielo para que el avión le dijera la
hora, se imaginaba viajando a bordo de uno. Ahora, su trabajo le obliga a viajar
por todo el mundo y pasa gran parte del año subido en aviones, viajando. Por si
todo eso fuera poco, es una de las personas más humildes que he conocido. Es
un gran hombre que contribuye al mundo, que reconoce que tuvo éxito mucho
antes de lograr todo lo que tiene ahora y que agradece la vida que tuvo cuando
era un niño del templo con dificultades para seguir adelante.
Aún me asombra lo mucho que a veces damos por supuestas las cosas.
Cuando me descubro quejándome de algo insignificante, recuerdo la historia de
Panja. Dejamos pasar oportunidades o dejamos de crearlas porque nos pasamos
la vida quejándonos. Una historia como esta hace que realmente quieras vivir la
mejor vida que puedas vivir, ¿verdad?
OTRO PASO HACIA DELANTE
«El universo entero se rinde a la mente que está en calma.»
LAO-TSE
Llegó el día de la visita a los templos y nos encontramos con Sam, nuestro guía.
Sam no supo hasta el día antes que nos llevaría a los templos. Él era «hermano»
en uno de los que íbamos a visitar y, después de haber hablado con Panja, había
intentado organizar una reunión con uno de los monjes más respetados de
Tailandia que vivía en el mismo templo. Justo el día antes había regresado de un
viaje al extranjero para dar unos seminarios. Era un hombre muy ocupado y
conseguir una reunión a solas con él no iba a ser fácil. Sam me dijo que estaba
esperando una llamada que le confirmara si la reunión se celebraría o no. Yo le
aseguré que sí, que sabía que iba a suceder. Lo estaba creando y ese era el
motivo por el que estaba allí. Diez minutos antes de la visita al último templo del
día, recibió la llamada y allí nos fuimos.
Sabía que saldría bien. Había afirmado que conocería a un monje que
además sería maestro, y allí estaba: P. Boondham, doctor en filosofía con
múltiples licenciaturas a sus espaldas. Además de enseñar a otros monjes,
aparece en programas de televisión y radio y viaja por todo el mundo, Estados
Unidos incluido, para dar seminarios acerca del poder de la mente y de la paz
interior. Sus frases aparecen en llaveros, ha representado a Tailandia en varias
cumbres de paz mundiales y es muy conocido entre los líderes nacionales. Me
explicó que hacía unas semanas que se había reunido con el primer ministro de
mi país, Australia. Yo quería reunirme con él a solas, sin que hubiera nadie más.
Me dijeron que estaba muy ocupado y que no podría concederme más de
media hora, así que me esforcé en pensar bien lo que le quería decir, aunque
habría necesitado más tiempo. Decidí entrar y olvidarme de todas las
limitaciones. Al final, hablamos durante más de dos horas y me invitó a volver
dos días después. Hablamos durante unas cuantas horas más, intercambiamos
regalos y datos de contacto y nos convertimos en «hermanos». He plasmado
exactamente lo que dijo en la narración de las reuniones que encontrarás a
continuación. El doctor Boondham no habla inglés con fluidez, pero he
transcrito exactamente las notas que tomé en el cuaderno original para no
interferir en el significado auténtico de su mensaje.
DUEÑO DE LA PROPIA MENTE – DÍA 1
«La mente es como los paracaídas.
Solo funciona si está abierta.»
SIR JAMES DEWAR
Cuando llegué al templo, contento pero algo nervioso, me recibió un anciano de
aspecto frágil cuya presencia me emocionó. Me dijeron que me sentara frente a
él. Otro monje humilde nos trajo un poco de agua y proseguimos. La mera
presencia del doctor Boondham me transmitió serenidad y paz interior. No pude
evitar quedar cautivado con cada palabra que pronunciaba y su actitud era
absolutamente distinta a todo lo que había conocido en Occidente.
Primero me ofreció una explicación básica acerca de los rituales del
budismo, como el uso de las velas, del incienso, etc. En ningún momento intentó
convertirme a su religión ni vendérmela. Hablaba acerca de toda la humanidad
desde el corazón y solo con eso ya se ganó todo mi respeto.
Las palabras eran sutiles, pero todas y cada una de ellas eran potentes y
estaban llenas de sentido. A continuación encontrarás algunas de las notas que
tomé de sus palabras, sin editar, exactamente tal y como las recibí:
No debemos creer a ciegas. Sin superstición. Has de poder razonar con tu
creencia. La felicidad verdadera solo se encuentra en el interior.
Si no entrenas la mente, se debilita.
El camino correcto es el camino de todos, de la paz y del amor. Es el único
camino que te llevará a la felicidad.
A continuación hablamos del Noble Camino Óctuple:
Comprensión correcta
Pensamiento correcto
Acción correcta
Palabra correcta
Esfuerzo correcto
Medio de vida correcto
Atención consciente correcta
Concentración correcta
La comprensión correcta
Entender que las cosas suceden correctamente, no como parecen en un
instante.
Mantener una comprensión correcta en todo momento. Si te amas, amarás
a los demás, porque entenderás más.
Somos seres humanos, sentimos lo mismo. La comprensión correcta crea la
conducta correcta.
El pensamiento correcto
Cuando pienses, piensa correctamente. No desde el odio, sino desde el
amor, en todas las situaciones, para mantenerte fuerte.
Estado mental purificado.
La ira, las malas pasiones (avaricia, envidia, resentimiento) y el poder mal
entendido dominan la mente. Hay que eliminarlos.
El hombre se vuelve esclavo del materialismo. La mente del hombre no es
libre así.
La libertad procede únicamente del control sobre la propia mente, de la
meditación, de hacerse fuerte.
La acción correcta
Ayuda solo con honestidad, con buena intención, y actúa correctamente.
La palabra correcta
Di la verdad, no mentiras y engaños. Habla bien, no maldigas ni a los
demás ni a ti mismo.
El esfuerzo correcto
Susténtate legal y moralmente, de la manera correcta.
El medio de vida correcto
Cuando mantengas una vida familiar, has de hacerlo correctamente, bien.
No contra las leyes, las normas y la regulación de la sociedad. No infrinjas
la ley. No infrinjas la ley de la buena sociedad.
La atención consciente correcta
Debes mantener y entrenar la mente.
Controla la mente con la atención consciente y la sabiduría. Cuando
percibas problemas, esfuérzate en mantener la atención consciente.
Centra la mente.
Concentración mental. La mente siempre ha de ser fuerte y sentir con
normalidad.
La atención consciente, la sabiduría y la fuerza deben mantenerse.
La concentración correcta
Cuando la mente no está feliz, tiene problemas. Debes concentrarte y
mantener la meditación.
Siente cómo la respiración anapanasati entra y sale por la nariz, siéntate
para controlar la mente. Concéntrate en respirar y piensa solo en eso.
Ahora quiero destacar las últimas notas que tomé el primer día:
Solo sentimos desde la materia de la mente. Nada del exterior.
La mente es la dueña del cuerpo, la mente es la dueña de la acción, la
mente es la dueña de la vida.
El hombre cede ante la mentira: las malas pasiones, la avaricia, la ira, la
tristeza. Intenta destruir esas cosas.
Al final de la conversación, me alegré al saber que el doctor Boondham
tenía interés en volver a hablar conmigo unos días después.
DUEÑO DE LA PROPIA MENTE – DÍA 2
Ser consciente de uno mismo no es la ausencia de errores, sino la capacidad de aprender y
corregirlos.
Llegué al templo hacia la una y media del mediodía y todos los monjes a los que
había visto unos días antes me recibieron con un saludo y una sonrisa. No sé qué
les habría dicho el doctor Boondham, pero todos parecían realmente amables y
la sensación me dejó sin aliento. Estar junto a esos hombres humildes que me
traían agua y me ayudaban a sentarme era una experiencia totalmente distinta a
todo lo que había vivido hasta la fecha. Allí, en el jardín del templo, sentí cómo
me inundaban la tranquilidad, la paz y el amor. La energía era extraordinaria.
Ese día estábamos a 40 °C, hacía muchísimo calor, pero la humildad que me
rodeaba hizo que me olvidara de la temperatura. Uno de los monjes me llevó al
templo donde el doctor Boondham me esperaba sentado en el mismo sitio que
hacía unos días. Estaba bajo el altar, con las piernas cruzadas y vestido con una
túnica naranja. Cuando me senté, se levantó del delgado cojín y se sentó frente a
mí, en la misma superficie dura que yo y empezó a hablar.
Dar Correctamente
Si un hombre se acerca y te pide pescado para comer, no te limites a darle
el pescado. Si lo haces, volverá para pedir más una y otra vez. Cuando le
des el pescado, debes enseñarle cómo pescarlo, para que se pueda
sustentar a sí mismo, aprender, pescar muchos peces y enseñar a otros.
Enseñar con el ejemplo
Un erudito puede enseñar y escribir muchos libros, pero jamás pasar a la
acción. No seas el hombre que vive la vida de una cuchara. La cuchara
sirve manzana, la cuchara sirve plátano, la cuchara sirve naranja, pero la
cuchara jamás prueba la fruta de la vida. La vida del hombre no ha de ser
la de una cuchara.
Aprehendemos un conocimiento, un concepto, y entonces debemos ponerlo
en práctica.
Un hombre puede saber muchas cosas, pero jamás pasar a la acción
positiva. Aprende haciendo.
Hay cosas difíciles de entender. Tienes derecho a criticar para llegar a la
verdad. Cree las cosas que son sabiduría.
La acción del hombre, ya sea para bien o para mal, depende de la acción
del hombre.
Cuando un hombre actúa mal, jamás acepta del todo internamente lo que
ha hecho, a no ser que se haya liberado espiritualmente.
Felicidad
Felicidad momentánea, comer algo que está bueno, sentarse en una silla
cómoda.
Felicidad accesible, comprar un reloj bonito, ropa, un automóvil, la familia
te hace feliz.
Felicidad alcanzada, desde el interior, consciente, hay que concentrarse.
Esta es la verdadera felicidad.
· La comodidad material no es la verdadera felicidad.
· Debemos tener la mente correcta, limpia y purificada. Cuanto menos enfadado
esté alguien, menos avaricia y malas pasiones albergará. Siempre tenemos
que controlar nuestra pasión con los pensamientos y la acción, no dejemos
que la pasión nos controle.
· Cuando perdemos algo, las imaginaciones asumen el control y empezamos a
preocuparnos.
· No nacemos con reloj y tampoco nos llevamos un reloj a la tumba. No
necesitamos reloj, nunca puede hacernos plenamente felices y jamás
debería entristecernos.
Todos necesitamos paz, interior y exterior. La paz exterior es fácil, pero un
coche nuevo solo te hará feliz momentáneamente. Es fácil de duplicar.
Alcanzar la paz interior es difícil. Solo la atención consciente permite
mantener la felicidad.
Primero, todos debemos mantener una atención consciente, que consiste en
entrenar la fortaleza mental en todas las situaciones y dejarnos guiar por
la sabiduría. Quien cede ante la ira no tiene atención consciente, no tiene
fuerza.
A continuación, el doctor Boondham me explicó cómo se enseñan las
cuestiones morales a los jóvenes del sur de Tailandia. Me dijo que había hecho
un seguimiento del proceso y que había ejercido un impacto fundamental en el
crecimiento y el aprendizaje de los jóvenes. Me sorprendió mucho que sacara
este tema, porque era una de las visiones que llevaba tiempo queriendo aplicar
en Occidente. Empezamos a hablar de la juventud y de otras cuestiones
cotidianas, como las noticias y la cantidad de energía negativa que se transmite a
diario con el único motivo de generar miedo. Todo ello contribuye a la
destrucción de las personas y del mundo.
Hablamos de que los padres, los hermanos mayores y muchos otros enseñan
a los jóvenes sus sistemas de creencias, pero, sin embargo, es muy evidente que
no se ayudan a sí mismos. ¿Cómo van a escucharte los demás, especialmente los
niños, cuando dices una cosa, pero luego ven que actúas de un modo
completamente distinto? Harán lo que haces, no lo que dices. El mundo está
empezando a enseñar paz a la humanidad.
Hasta hace poco, se creía que la guerra enriquecía a las naciones. Ahora
podemos afirmar que la verdad irrefutable es que la única manera de alcanzar la
prosperidad es la paz. Incluso hemos conseguido unirnos y crear el Índice de Paz
Global (IPG). El IPG mide lo pacífico que es un país, y ha demostrado que
cuanto más pacífico es el país, más productivo es también. Armados con esta
información, los estrategas han descubierto que la paz y la prosperidad van de la
mano. Ahora, el mundo está centrado en lograr la paz, porque una vez que la
hayamos alcanzado podremos aplicarnos con más inteligencia a problemas más
importantes. Curar enfermedades, mantener la esencia de la naturaleza poder
vivir mejor, cultivar para que más personas puedan comer, regular la temperatura
del globo y el desarrollo tecnológico merecen muchísima más energía que la que
malgastamos en guerras absurdas creadas por hombres y mujeres egoístas. Todos
desempeñamos un papel importante a la hora de traer la paz al mundo y de forjar
el entorno en el que nuestros hijos merecen vivir.
Esa noche, cuando regresé al hotel después de haber pasado el día con el
doctor Boondham, me puse a mirar por la ventana. A mis pies tenía la luminosa
ciudad de Bangkok y me sentía absolutamente cómodo. Me senté allí para
integrar completamente lo que acababa de suceder y las preguntas que se habían
respondido ese día. Sabía que afectarían a mi vida para siempre. Había
encontrado lo que había estado buscando, y ese mismo amor reside en toda la
humanidad. Da igual dónde estés, cuál sea tu orientación religiosa o cualquier
limitación social. La verdad es la misma para todos. Todos somos seres humanos
y todos tenemos los mismos sentimientos y las mismas emociones.
Me pareció asombroso que alguien de Oriente, un monje budista que muy
probablemente me triplicaba en edad, tuviera las mismas emociones que yo, un
joven de Occidente. A lo largo de mi vida había tenido experiencias
absolutamente distintas a las suyas, procedo de un entorno religioso y de un
grupo social distintos y, sin embargo, el amor humano era tan fuerte que nos
había permitido forjar un vínculo y sentir respeto mutuo. Cuando abres los ojos y
dejas que el ego se duerma, descubres la conexión que hace que todos seamos
uno y el poder que podría transformar el mundo para siempre. Antes pensaba:
«¿Qué puede hacer un hombre solo?». Ahora me doy cuenta de que esa manera
de pensar estaba influyendo en mi vida. Imagina que todos pensaran igual. Sería
el fin del mundo.
Creo que miraba hacia fuera en un intento de consolar a mi interior. Al
final, me di cuenta de que la puerta a la vida se abre de verdad cuando hacemos
justo lo contrario.
23
NO ES SOLO TU VIDA
LA VIDA EMPIEZA CONTIGO, EN CUALQUIER LUGAR Y EN CUALQUIER MOMENTO
Vivir el sueño de otro es como ser un ave con las alas cortadas.
Alza la mirada hacia la libertad, pero solo puede caminar con torpeza e intentar emprender el
vuelo.
Para su angustia, su amo la atrapa y vuelve a meterla en la jaula. ¡Vive tu vida!
Se dice que tenemos que tocar fondo para poder ver el otro lado de la vida y
quizás sea así hasta cierto punto, pero solo porque lo creemos. Si aceptamos esta
idea, ¿quiere eso decir que una persona que no haya estado abajo no puede
progresar y tomar conciencia de su grandeza? Escucho esto constantemente y
por eso sentí que tenía que incluir este apartado.
Alguien me dijo que no había pasado ni por la mitad de lo que había pasado
yo y que, quizás, eso era lo que necesitaba para darse cuenta de las cosas. Nada
más lejos de la verdad. Hay personas que incluso afirman que he tenido que
acumular mucha «experiencia de vida» para haber alcanzado los conocimientos
que enseño, pero ¿quién no tiene experiencia de vida? Sencillamente, yo he
decidido examinar la mía hasta quedar inundado de respuestas que me ayudan a
crecer.
Es triste que haya quien tiene que esperar a hundirse para poder despertar.
Todos hemos tenido nuestras propias experiencias y hay veces en la vida en las
que seguro que te has sentido perdido y confuso. Es posible que sea así como te
sientes justo ahora. El motivo por el que sé que no es imprescindible tocar fondo
es que uno de mis mejores amigos descubrió su grandeza, pero ya disfrutaba
mucho de su vida incluso antes de decidirse a profundizar en ella.
Sí, es cierto que se alteraba un poco cuando se formulaba preguntas y
cuestionaba ciertas creencias, pero eso lo ayudó a crecer. A veces me enviaba
mensajes de texto a las tres de la madrugada, porque se hacía preguntas de tal
calado que necesitaba una segunda opinión acerca de las respuestas. Siempre le
respondía lo mismo: «Parece que puede mejorar tu vida, por mucho que
contradiga una creencia que has mantenido hasta ahora. Si es razonable, te
parece lógico y te ayuda a demostrar más amor a todos y a todo, adelante,
ve a por ello».
Abrió su mente, superó las limitaciones y buscó conocimiento en otras
fuentes y eso le permitió encontrar su verdad. Tal como hemos visto ya, tocar
fondo no es más que una percepción, por lo que yo he decidido integrarlo como
un PTC (punto de toma de conciencia).
Todos queremos cosas y la única manera de acceder a ellas es desde el
cambio personal. Tomar conciencia del poder que albergas en tu interior es una
decisión personal. Incluso cuando te enfrentas a dificultades serias, la decisión
de crecer es solo tuya. Por eso, cuando la gente me habla de sus problemas, le
pregunto si se trata de un problema o de una decisión. Piénsalo: ¿son problemas
de verdad o disponemos de un amplio abanico de decisiones que podemos tomar
en esos momentos? El término «problema» es demasiado restrictivo. Siempre
disponemos de varias opciones a la hora de dirigir la atención, así que la
próxima vez que digas «Tengo un problema» corrígete y di «Tengo que tomar
una decisión». Te sentirás muy distinto.
¡ESE CHICO!
«He aprendido que los demás se olvidan de lo que dices y se olvidan de lo
que haces, pero jamás olvidarán cómo les haces sentir.»
MAYA ANGELOU
Es cierto que un acontecimiento inesperado puede sacudirte de verdad, pero
también te recuerda que estás en el camino correcto. Cuando empiezas a sentir
más amor interior y lo proyectas hacia fuera, se empieza a vislumbrar también la
verdad de quién eres en realidad. La vida nos pone a prueba, pero no para que
sintamos el fracaso, sino para llevarnos hasta el punto del reconocimiento y el
crecimiento. Tus opiniones se fortalecen y avanzan, y suceden cosas que
consolidan ese proceso.
Una noche lluviosa sucedió algo que me ayudó a modelar mi destino. El
supermercado se convirtió en el escenario de otra toma de conciencia. Cuando
entré, vi a un niño que no podía tener más de diez años. Eran las once de la
noche, estaba solo y fumaba un cigarrillo. Era evidente que estaba limitado por
creencias sociales y que, a esa edad, no tenía un sentido de dirección real. Me
fijé en que intentó entablar conversación con cuatro personas que pasaron junto a
él, pero no le hicieron el menor caso. Se mostraba muy educado, pero nadie
parecía darse cuenta de que estaba allí, quizás porque estaban demasiado
ocupados alimentando sus propios egos.
Creo que podemos aprender mucho de los niños. Nos gusta creer que
cuando crecemos nos hacemos más sabios, pero los niños, cuando se queman
con algo caliente, nunca más vuelven a tocarlo. ¿Cuántos adultos se queman y,
sin embargo, siguen actuando del mismo modo y volviéndose a quemar?
Cuando salí, el niño me preguntó si jugaba al fútbol. Le contesté que no,
pero que practicaba otros deportes. Sentí un fuerte deseo de hablar con él. Quería
explicarle que el amor estaba siempre en su interior y que él tenía una función
importante que desempeñar en el mundo, que era especial y que, pensaran lo que
pensaran los demás de él, si creía en sí mismo, podría conseguir cualquier cosa.
Todos esos pensamientos bullían en mi interior, pero subí al coche y me fui. A
medida que me alejaba, los pensamientos se fueron intensificando y la emoción
se volvió abrumadora. Di media vuelta y volví en busca del niño. Ya no estaba.
La sensación de haber abandonado al niño me afectó tanto que se me
saltaron las lágrimas. Esta situación me enseñó el potente mensaje de que era
posible que ese chico no oyera eso jamás. Mis sencillas palabras quizás hubieran
podido cambiarle la vida. ¿Quién sabe a dónde habría podido llegar de haber
recibido ese corto mensaje?
Es posible que las personas que lo ignoraron ya tuvieran una idea
preconcebida de a dónde iba a llegar y por eso no le hicieron caso. En lugar de
enseñarle que era un ser humano, contribuyeron a crear otra historia triste. Pensé
que el siguiente paso para el chico, en ausencia de orientación, podía ser el
consumo de drogas y que quizás yo lo habría podido evitar con unas palabras.
Ese es el poder que tienen.
«Se necesita valor para alzarse y hablar; pero también hay que ser valiente
para sentarse y escuchar.»
WINSTON CHURCHILL
Me sentí muy decepcionado conmigo mismo hasta que tomé conciencia del
cambio que puedo provocar. Mi propósito reunió una gran fuerza y emprendió
una dirección capacitadora. No permitiré que esas limitaciones me retengan. Si
siento la necesidad de ayudar, es porque el mundo me insta a ello. Es una
oportunidad que nos permite ver quiénes somos en realidad y es la única manera
de realizarnos. Debemos realizar aquellos cambios que deseamos ver en el
mundo y somos tanto las cosas que no hacemos como las que sí hacemos.
¿Podemos decir que esas personas que no le hicieron caso son unas
fracasadas? Claro que no, pero debemos ser conscientes de que dirigir ese tipo
de energía hacia otra persona contribuye a la propia inestabilidad interna. Si
tomamos conciencia de ello y lo cambiamos, no solo salvamos a las personas
que nos rodean: también nos salvamos a nosotros mismos. Hemos emprendido
un viaje de autoconocimiento y estos actos nos ayudan a avanzar. Las personas
que usan la inteligencia se dan cuenta de que al ayudar a los demás se ayudan a
sí mismas.
PREPARAR A LA JUVENTUD PARA EL ÉXITO REAL
«Los niños necesitan modelos, no críticas.»
JOSEPH JOUBERT
Es evidente que los jóvenes necesitan desesperadamente una guía adecuada. Nos
centramos en enseñar a los niños o bien cómo creemos que deberían reaccionar
ante las cosas o bien nuestras propias creencias individuales. Tal como ya hemos
dicho, hay creencias que no siempre son verdad, así que ¿cómo podemos estar
seguros de que les estamos enseñando correctamente? Que seamos adultos no
significa que no hayamos recibido influencias negativas y que no las estemos
transmitiendo a la siguiente generación.
Hay niños que no tienen reparos en decirnos lo que hacemos mal. Mi
hermana fuma y recibe un sermón tras otro al respecto por parte de su hijo de
cuatro años. A veces, los niños tienen las cosas más claras que nosotros; sin
embargo, casi siempre somos nosotros sus modelos. A continuación encontrarás
algunos consejos para analizar si lo que les enseñamos les ayudará a vivir vidas
plenas. Primero debemos asegurarnos de que lo que les enseñamos apunta al
amor verdadero. También debemos cuestionarnos qué les enseñamos y
preguntarnos cómo puede eso beneficiar a otros o afectar a sus vidas. «¿Practico
lo que predico si le enseño qué son el amor y el éxito verdadero? ¿Qué efecto
perjudicial podría ejercer esta creencia concreta sobre su bienestar cuando
tenga que apañárselas solo? ¿Lo conduce más hacia el odio y a creer en el
fracaso o mejora y enriquece la calidad de su vida? ¿Qué efectos negativos
ha tenido esta creencia sobre mi vida? ¿Es posible que sea una creencia
limitante?» Volvemos a la necesidad de examinar profundamente las creencias
para ver cómo pueden ayudar a capacitar a los jóvenes y prepararlos para una
vida de calidad. Así, mejoramos también la calidad de la nuestra.
Con mucha frecuencia, enseñamos a nuestros hijos sistemas de creencias
muy distintos a lo que pueden ver en la televisión, aprender de sus amigos o
presenciar en la escuela. Con tanta confusión, ¿cómo vamos a cambiar jamás el
curso del mundo? Cada vez es más necesario que encontremos un camino común
para toda la humanidad. Creo que estamos olvidando la lección más importante,
tanto en casa como en la escuela: la lección que enseña amor, respeto, gratitud y
abundancia para todo el mundo; la lección que enseña a los niños que las
limitaciones se derivan del odio, de la falta de respeto, de la crítica del aspecto
físico, la situación social o la orientación religiosa de los demás; la lección que
enseña que todos pertenecemos al mismo equipo y promueve el respeto por el
resto de la humanidad. Los niños han de saber cuán drásticamente afecta todo
eso a sus vidas.
Como adulto, tienes el deber de situar la enseñanza del amor y de la
amabilidad en lo más alto de tu lista. Y, por supuesto, debes practicar lo que
predicas.
Dejando a un lado las diferencias culturales, imagina que cuando alguien
nos preguntara qué somos, todos respondiéramos: «humanos». Esta simple
palabra tiene el poder de cambiar el mundo. En lugar de separarnos, ¿puedes
imaginar la diferencia que esa respuesta podría marcar en el mundo? Bruce Lee,
cinturón negro y medalla de oro de taekwondo, fue una de mis grandes fuentes
de inspiración cuando era niño. En una entrevista le preguntaron si se
consideraba chino o estadounidense y el respondió: «¿Sabes qué? Quiero verme
como un ser humano bajo el cielo, bajo los cielos, como una familia». Si
pudiéramos prepararnos, y preparar a nuestros jóvenes, para los retos a los que
nos enfrentamos a diario, los resultados serían asombrosos. Tenemos que
enseñarles a sentir un respeto universal por todas las cosas y ayudarlos a ver que
forman parte de este mundo y que el mundo forma parte de ellos.
Me decidí a hablar de este tema en el libro un día en un centro comercial,
cuando vi a un niño que se había golpeado la cabeza con una silla. Empezó a
llorar, su madre le dijo que la silla era mala y que le devolviera el golpe. El niño
empezó a golpear la silla, dejó de llorar y empezó a sonreír inmediatamente. La
gente que lo había visto se echó a reír porque les pareció gracioso. Yo creo que
eso no hacía más que satisfacer el deseo egoísta de la madre, que no quería sentir
vergüenza por el llanto de su hijo. Es posible que te parezca un incidente trivial,
pero este niño crecerá creyendo que, cuando sienta dolor físico o emocional, la
venganza es la mejor opción. Esa será su reacción subconsciente. Qué error y
qué mentira. Lo repetiré de nuevo: lo que enseñamos a la siguiente generación
es crucial, porque los sistemas de creencias determinan las decisiones que
tomamos y, por lo tanto, esculpen nuestra vida.
La buena educación es la única manera de mejorar la calidad de vida de las
personas y por eso afirmo que no hace falta tocar fondo para cambiar. Podemos
hacer cambios sutiles y educar a los niños acerca de la plenitud y del amor, en
lugar de esperar a que se lo enseñe la vida. Obviamente, tendrán dificultades,
todos las tenemos, pero una buena educación para ti y para ellos nos preparará a
todos para lograr el éxito real.
24
EL MISTERIO DE LA VIDA
Cuando uno se para a pensar en el universo infinito y en esta esfera sobre la que
caminamos, es imposible que no se pregunte por el misterio que le rodea.
Intentar averiguar todas las respuestas nos volvería locos y nos impediría
disfrutar de verdad de lo que llamamos vida. A lo largo de mi viaje he
experimentado algunos momentos de toma de conciencia que me gustaría
compartir porque creo que son muy importantes a la hora de entender y
enriquecer nuestra vida.
PASADO, PRESENTE Y FUTURO
«Lo que somos ahora procede de lo que pensamos ayer y lo que pensamos en
el presente construye la vida de mañana: la vida es un producto de la mente.»
BUDA
Si queremos experimentar plenitud, debemos concluir que el momento presente
es lo único real y, por lo tanto, completo. ¿Te has preguntado qué ha sido de
ayer? Mira a tu alrededor, ¿puedes atraparlo? No es que haya desaparecido,
porque sabemos que nada en la vida lo hace. ¿Cómo deja el mundo una parte de
este mundo? No puede hacerlo. Así que si tu experiencia sigue existiendo en
algún sitio, ¿dónde lo hace? ¡En tu mente! Es otra cosa más almacenada en el
vasto e infinito reino de tu conciencia. Eso significa que es accesible, recreable y
creíble, al igual que los pensamientos que tenemos acerca del futuro. Nos
obcecamos tanto con el pasado y con el futuro que nos olvidamos de lo más
importante de todo: el presente. Cuando un pensamiento del pasado se vuelve a
hacer real o cuando un pensamiento acerca de un deseo futuro aparece por
primera vez, lo experimentamos en el presente, ¿no es así?
Un ejemplo de la recreación de un pensamiento pasado sería la
organización de una comida familiar parecida a la que celebraste hace un mes y
en la que todo el mundo se lo pasó muy bien. Un ejemplo sobre el futuro sería
crear una experiencia que aún no has tenido jamás. Sin embargo, ¿con cuánta
frecuencia vivimos la experiencia que deseábamos, pero no la valoramos
plenamente porque tenemos la mente ocupada divagando, en lugar de estar
presente? Esto le suele ocurrir a mucha gente.
Hay personas que intentan aferrarse a su pasado o a una experiencia feliz
que tuvieron una vez y basan su realización en eso. Puede ser una buena
herramienta para sentir cierta gratificación instantánea, pero la única manera de
realizarse de verdad es abrazar la belleza del ahora. Por grande que sea la
dificultad a la que me enfrento, siempre vuelvo al ahora y, entonces, siento que
se manifiesta una paz repentina. Lo hago para despejar la mente en momentos en
que parece correr de un lado a otro o divagar. Cuando lo hagas, te encontrarás en
una posición ideal para sustituir ese estado por otro que te beneficie.
Si aceptamos que toda la experiencia está en la mente, significa que
podemos controlarla. Estoy seguro de que habrá habido momentos en los que
has mirado atrás y has cambiado de postura respecto a una experiencia.
Entonces, la propia experiencia parece cambiar por completo, como cuando al
principio interpretas algo como negativo, pero tras cierta reflexión acabas
concluyendo que, en realidad, la experiencia fue fantástica. Debemos ser
conscientes de que siempre hemos podido interpretar la situación de esa manera,
porque la situación no ha cambiado; lo que ha sucedido es que hemos decidido
cambiar nuestra actitud hacia ella y encontrar un beneficio. Podemos hacer lo
mismo con cualquier situación o experiencia en la que pensemos.
Vivir en el presente no significa despreocuparse del futuro. Al contrario: significa crear el
futuro conscientemente.
La gente suele hablar del pasado y del futuro. El pasado no es más que
una imagen mental, como el futuro. Sin embargo, hay imágenes que
influyen en cómo actuamos en el presente. Eres el editor del álbum de
fotografías que guardas en tu mente. ¿Mirarías una y otra vez un álbum que te
produjera emociones desagradables? Entonces, ¿por qué lo haces mentalmente?
Si reconocemos ese control, podremos asumir de verdad las decisiones que
tomemos ahora, porque sabemos que nada más es real. Te lo diré con otras
palabras: la mayoría de nosotros nos pasamos el día preocupándonos por algo
que ya ha sucedido o estresándonos por algo que aún no ha pasado. Es absurdo,
una locura. Creamos situaciones imaginarias y nos martirizamos pensando en
ellas. Esto afecta a lo que creamos y a lo que atraemos en nuestra vida, porque lo
convertimos en una prioridad. Lo mejor de todo es que no hay necesidad de
preocuparse ni de estresarse, porque ninguna de esas situaciones son reales. Sin
embargo, al pensar en ellas continuamente las convertimos en parte de nuestra
realidad.
Ya nos lo han dicho muchas grandes personas a lo largo de la historia: los
pensamientos se hacen realidad.
Te propongo un ejercicio sencillo. Ahora mismo, aparta las manos de
libro y mueve los dedos arriba y abajo. Míralos de cerca y concéntrate en su
movimiento durante treinta segundos.
Ahora, mírate la mano entera. Tócala, agárrala. Estás en el ahora.
¿Mientras hacías el ejercicio has pensado en algo que te preocupara? No, porque
estabas totalmente centrado en el presente. Habías vuelto a la realidad. ¿Dónde
están todas esas cosas que te preocupaban? Mira a tu alrededor. Exactamente: no
son más que historias que reproduces mentalmente.
Ser uno con tu mente significa que tienes el poder de manipularla como
desees. ¿Quién controla tus pensamientos? Tú. Las personas de éxito convierten
este conocimiento en una estrategia. Saben que son las únicas que pueden crear
situaciones o historias en sus mentes y toman la decisión consciente de pensar en
lo que las beneficia y atacar y bloquear lo que las perjudica. Este es uno de los
secretos de las personas plenamente realizadas.
Una vez leí que una buena manera de situarse en el ahora es alzar la mirada
a las nubes. Cuando solo ves nubes, estás en el ahora; por el contrario, si
empiezas a ver rostros o formas en las nubes, es porque la mente ha empezado a
divagar. No podemos estar en el ahora siempre. Es inevitable que la mente
divague de vez en cuando, pero saber que tienes la capacidad de volver al ahora
en un instante para despejar la mente cuando algo afecta a tu vida te dará fuerza.
En la mayoría de las ocasiones, la mente solo debería divagar para tratar de
entender experiencias pasadas o para crear un camino de capacitación hacia el
futuro. Si no está haciendo ni lo uno ni lo otro, encontrará consuelo en el ahora.
«El arte de la vida consiste en vivir en el momento presente y en lograr que
ese momento sea tan perfecto como nos sea posible al darnos cuenta de que
somos los instrumentos y la expresión del propio Dios.»
EMMET FOX
Aquello en lo que decidamos pensar ahora, ya se trate de una experiencia
desagradable o de la gran vida que sabemos que podemos vivir, ejercerá un
efecto determinante sobre lo que hagamos a continuación. Asumir esta verdad
transformó profundamente el modo en que abordaba mi vida, porque empecé a
vivir el momento y a usar el tiempo de un modo productivo. Dejé de aplazar y
demorar lo que tenía que hacer, porque me di cuenta del enorme poder que mis
pensamientos, palabras y acciones presentes tenían a la hora de crear mi vida.
Cada momento nuevo crea oportunidades nuevas: es una pizarra en blanco
que la vida te regala. Puedes pensar lo que quieras, sentir lo que quieras y crear
lo que quieras. La próxima vez que te descubras pensando en una experiencia
pasada o en una situación imaginaria que afecta negativamente a tu estado,
pregúntate lo siguiente:
¿Qué quiero pensar?
¿Qué quiero sentir?
¿Qué quiero crear?
¿Quién controla lo que piensas? ¿Quién controla cómo te sientes? ¿Quién
controla lo que creas? Estos tres aspectos de tu vida son fundamentales y tú eres
el único que decide acerca de ellos en cada momento. Tú los controlas, así que
decide con inteligencia.
Si quieres crear cosas a las que valga la pena dirigir la mirada en el futuro,
tienes que cambiar tus decisiones en el presente. Las escenas que representas
mentalmente y las historias que te cuentas modelan tu vida.
TIENES EL DON DE CREAR
«Tanto si piensas que puedes
como si no, tienes razón.»
HENRY FORD
La vida es un camino de posibilidades infinitas y lo que decidas hacer ahora
creará lo que suceda más adelante. Todo empieza con lo que piensas, a
continuación sale por tu boca y al final se refleja en tus acciones. Manifestar
nuestras visiones en la realidad es como hacer un rompecabezas. Primero
miramos atentamente la imagen del resultado final, la fijamos en la mente y,
entonces, nos disponemos a unir las piezas. También se nos ha concedido el
don del libre albedrío, así que lo que decidas construir a continuación depende
únicamente de ti. Si decides pensar y creer con fuerza en algo, sea lo que sea, lo
crearás. Todo lo que existe en el mundo es la creación de alguien. Empezó con
una imagen mental, con una visión potente a la que siguió una pasión que generó
la acción para hacerla realidad. Una mesa, un puente, un libro, un cuadro... todo
sigue los mismos principios.
También es evidente que la mayoría de las cosas que ocurren durante el día
son creación nuestra. La mente es tan potente que podemos centrarnos en una
cosa y hacerla realidad entre muchas otras opciones. Por ejemplo, digamos que
decides ir a una tienda a las diez de la mañana para comprar un vestido nuevo
que te gusta. Ha empezado como un pensamiento, has explicado a otras personas
a dónde pensabas ir y has creado la situación en tu mente. Aunque en ese
momento solo fuera una imagen mental, sabías que ibas a ir. Planeaste levantarte
a las ocho de la mañana para prepararte y luego emprendiste los pasos necesarios
para hacerlo realidad. Y, entonces, se convirtió en tu creación.
Materializar tu poder creativo te separa automáticamente de la masa.
Por otro lado, si hubieras decidido no ir a la tienda, jamás se habría hecho
realidad y lo que hubieras decidido hacer en vez de eso ocuparía su lugar.
¿Significa eso que no tenías capacidad de crear el trayecto a la tienda? En
absoluto. Existía, pero has decidido no ir. Existía como una opción realista que
podías haber tomado. Tu conciencia te ofrece un amplio abanico de posibilidades
en todo momento. Podrías haber lavado el coche, encendido el televisor, leído un
libro o empezado a trabajar. De haberlo hecho, ir a la tienda jamás habría sido
una creación en tu realidad. ¡Es fascinante darse cuenta de que creamos la
mayor parte de nuestra vida con las decisiones que tomamos!
Creamos nuestra vida momento a momento.
Creamos sobre la marcha.
EL DESTINO: TÚ DECIDES
«Las personas superficiales creen en la suerte, las personas fuertes creen en la
causa y el efecto.»
RALPH WALDO EMERSON
Las personas viven convencidas de que sus experiencias se deben a una suerte
misteriosa que circula por el universo y que decide aleatoriamente quién ha de
experimentar qué. Si algo sabemos acerca de cómo funcionan la naturaleza y el
mundo, es que todo tiene su lugar. Usamos con demasiada frecuencia el
concepto de suerte para eludir la responsabilidad sobre nuestras propias
acciones. Se ha demostrado que el universo y todo lo que contiene es una energía
maravillosa que nos conecta a todos. Mis experiencias recientes, así como las de
las personas que me rodean, me han llevado a abandonar la creencia en la suerte,
porque es limitante.
Si crees en la suerte, explícalo. Si crees que las cosas suceden por
casualidad, ¿a qué atribuyes cada experiencia? No puedes elegir lo que atribuyes
a la suerte y lo que no, pero, si lo haces, ¿cómo explicas el resto de las
experiencias? Si creemos en la suerte o en las casualidades misteriosas, esa
debería ser la explicación para todo lo que sucede en nuestras vidas, pero a estas
alturas ya sabemos que creer en eso no es más que una manera de lavarse las
manos, una excusa para no asumir la responsabilidad que nos corresponde. Si
eso fuera cierto, significaría que carecemos del menor control sobre nuestras
vidas; y eso no es verdad. Si aceptáramos ese razonamiento, incluso levantarse
por la mañana y no ser atropellados por un coche de camino al trabajo sería
buena suerte. Que se nos cayera el bolígrafo sería mala suerte. ¿Ves por dónde
voy? Si crees en la suerte, tienes que atribuirle todas y cada una de las cosas que
suceden. No puedes decir que algo es buena o mala suerte solo cuando te
conviene. Sabemos que tenemos más control que ese.
La razón anula la casualidad. La causa y el efecto anulan la suerte. Si quieres controlar tu vida,
esfuérzate en anular las segundas con las primeras.
Queremos creer que las cosas suceden por motivos que desconocemos
porque no queremos creer que podamos controlar el resultado. La mayoría de las
veces, decimos que algo ha sido mala suerte porque no podemos verlo como una
oportunidad para crecer y para actuar de un modo distinto. Es posible que no
veamos el motivo o la causa inmediatamente, pero si reflexionamos lo
suficiente, veremos que todas las experiencias tienen sentido y pueden constituir
una base para el aprendizaje. No sé tú, pero a mí me cuesta creer que hay alguien
allí arriba lanzando dados para decidir acerca de nuestras vidas. Todo lo que
sucede en la naturaleza es por una relación de causa y efecto, y nosotros no
somos una excepción. Asimilar este concepto puede ser difícil, porque nuestro
ego nos impide asumir la responsabilidad sobre nuestras vidas.
Por aleatoria que parezca la disposición de las estrellas desde nuestra posición, están
exactamente donde tienen que estar.
Todos manejamos el pincel con el que pintamos el lienzo de nuestras vidas.
Sin embargo, hasta que no lo entendemos de verdad y lo asimilamos, no
podemos tomar decisiones claras. Todo depende de cómo veas tus experiencias.
Si las explicas por la suerte o por la casualidad, su verdadero significado se te
escapará y no podrás aprovecharlo para mejorar. Asumir la responsabilidad
personal y recabar conocimiento de las experiencias que pueden mejorar tu vida
ayuda al mundo entero. No estamos solos y si todos asumiéramos la
responsabilidad que nos corresponde, el mundo sería un lugar mucho mejor. Si
alguien resbala sobre una cáscara de plátano y se rompe la espalda, ¿diríamos
que ha tenido mala suerte? Lo que yo diría es que ha sido debido al acto
desconsiderado e idiota de la persona que ha tirado la cáscara y de la desidia de
las personas que, a pesar de verla y pensar que podría ser un peligro, no han
hecho nada y han pasado de largo. La suerte no deja margen al crecimiento ni
a la acción; la responsabilidad personal, sí.
«Nada sucede por casualidad, amigo mío... No existe la suerte. Hasta lo más
pequeño tiene un significado oculto y hay un significado que se oculta detrás de
esto. Es posible que no esté claro para parte de ti y parte de mí, pero lo estará
muy pronto.»
RICHARD BACH
Todos tenemos un camino marcado por Dios: el camino del amor, que abre
todas las puertas en nuestra vida. Sin embargo, y de nuevo, la decisión de
emprenderlo es solo nuestra.
Atraemos aquello en lo que nos centramos. Siempre me había gustado
mucho el conocido dicho de «Todo sucede por una razón», aunque en la mayoría
de los casos no acababa de dar con la razón en cuestión. Solo conseguía
confundirme más hasta que volvía a suceder algo similar. Cuando empecé a
cuestionarme de verdad la vida, comprendí algo en relación con ese dicho. Y me
dolió. Cuanto más ahondaba en esas razones al tiempo que intentaba ser honesto
conmigo mismo, más me daba cuenta de que los motivos apuntaban
directamente a mí.
En el proceso, no tuve más remedio que renunciar a mi ego, pues parece la
única manera de que surja la verdad. Cuando intentamos dar sentido a las cosas
mirando hacia fuera solo conseguimos confundirnos porque la respuesta está en
nuestro interior. ¿Era yo el que atraía todas esas cosas a mi vida? ¿Era yo el
motivo por el que sucedían? La respuesta siempre volvía a apuntarme a mí con
el dedo. Reflexioné sobre la que había sido mi manera de pensar hasta entonces
y vi que era cierto. La actitud que adoptaba día tras día era lo que atraía todas
esas cosas a mi vida. Mi manera de pensar, las palabras que pronunciaba y las
acciones físicas que emprendía estaban contribuyendo a mi caída. Había
intentado convencerme de que las cosas me sucedían y punto, pero esa creencia
no produce ningún beneficio. ¿Lo creemos de verdad o es que afrontar la verdad
nos da demasiado miedo? Cuando sucede algo concreto, ¿asumimos alguna
responsabilidad por pequeña que sea al respecto? Descubrí que el motivo por el
que sucede algo es el que deseemos que sea. Si las cosas suceden por un motivo,
asegúrate de que se trate de uno que te capacite y que te permita crecer y
aprender de él. Una experiencia significará lo que quieras que signifique.
Hasta que me responsabilicé de mi vida no fui consciente del poder que
tenía a la hora de forjar mi propio destino. Siempre lo había tenido y era lógico,
dado que gozo de libre albedrío; lástima que hicieran falta tantas experiencias
para llegar a tener un momento eureka al respecto. Cuando asumí la
responsabilidad plena acerca de la situación en que me encontraba, esta empezó
a cambiar radicalmente. Es la única manera en que podrás recuperar el control y
hacer cambios duraderos. Mientras sigamos culpando a todo y a todos de nuestra
situación y de las cosas que nos suceden, no podremos alcanzar la excelencia.
No me malinterpretes, es imposible controlar todo lo que sucede a nuestro
alrededor, pero sí que podemos controlar el significado que tiene en nuestras
vidas y cómo reaccionamos ante ello.
«El destino no tiene que ver con el azar. Tiene que ver con las decisiones que
tomamos: no es algo que esperar, sino algo que debemos lograr.»
WILLIAM JENNINGS BRYAN
Podemos encontrar uno de los mejores ejemplos de esta verdad en una
joven llamada Bethany Hamilton, a la que un tiburón le arrancó el brazo cuando
hacía surf por la noche junto a unos amigos. En aquella época aspiraba a
dedicarse profesionalmente a ese deporte y tras esa traumática experiencia
decidió seguir persiguiendo su sueño y ganó múltiples títulos. Su historia ha
inspirado a millones de personas en todo el mundo; ha escrito un libro con su
autobiografía y hay una película basada en la misma, Soul Surfer, protagonizada
por Helen Hunt y Dennis Quaid. Bethany entiende su experiencia como una
manera de enseñar a los demás, no como fruto de la mala suerte. Dijo que no
volvería atrás y que no cambiaría nada de su vida.
Nuestra verdad siempre se revela a lo largo de nuestra vida, pero el libre
albedrío nos da la oportunidad de aferrarnos a ella o de vivir alejados de la
misma. Sabemos que la sensación de vacío que sentimos con regularidad indica
que no estamos siguiendo nuestro camino verdadero. Asumir la responsabilidad
y relacionar lo que piensas, dices y haces con la situación en la que te encuentras
es crucial para que tu alma pueda decirte la verdad. Es muy posible que te
sorprenda en muchas ocasiones, pero cuanto más profundices en tu búsqueda,
más cerca estarás de ese regalo que ocultan todas las experiencias.
LA INCERTIDUMBRE Y LA CERTIDUMBRE
Hay momentos en la vida en los que estamos totalmente convencidos de algo,
pero la vida no tarda en demostrarnos que había previsto algo muy distinto. Sin
embargo, si lo pensamos, la incertidumbre inherente a la vida es, precisamente,
lo que hace que vivirla merezca la pena. Si ya conociéramos todas las respuestas,
no tendría sentido y no habría experiencias ni emociones que descubrir. No
habría sorpresas, retos, amor ni gratitud. Es como cuando vamos al cine con un
amigo que ya ha visto la película. Hemos leído el argumento, tenemos una idea
aproximada de lo que vamos a ver y queremos experimentar el resto. Entonces,
nuestro amigo empieza a contárnosla. Nos enfadamos y le hacemos callar:
¡hemos venido a ver la película y a descubrirla! No queremos saber todas las
respuestas. Si las conociéramos, vivir no merecería la pena.
No pienses en la incertidumbre de la vida hasta que se presente y, cuando lo
haga, gestiónala con inteligencia. Cuando la incertidumbre aparece en mi vida,
me aseguro de transformarla en certidumbre. Pero hasta que no aparezca,
muéstrate seguro de lo que haces, porque no hay motivos para lo contrario. ¿Qué
oportunidad te das a ti mismo si no haces más que recordarte la incertidumbre
incluso antes de que haya aparecido? Veo que la gente se siente siempre muy
insegura, incluso en relación con los aspectos más insignificantes de la vida. No
es de extrañar que consideren que sus objetivos son inalcanzables. Decimos
cosas como «Quizás», «Lo intentaré» o «Puede ser». Con esta actitud, jamás
haremos nada. Cuando tomas la decisión de hacer algo, encuentras la manera de
hacerlo. Lo único que tienes que hacer es tomar la decisión. Decimos cosas
como «¿Y si...?» o creamos mentalmente situaciones que no son reales y que
empañan nuestras decisiones en el presente, por lo que acabamos atrayendo
precisamente lo que queríamos evitar. Acepta que la incertidumbre es inherente a
la vida y, así, no te sorprenderás cada vez que aparezca. Mientras, céntrate en
crear certidumbre cuando puedas y en eliminar todas las barreras de tu mente.
TODOS SOMOS UNO
«Si no tenemos paz en el mundo, es porque hemos olvidado que nos
pertenecemos el uno al otro.»
MADRE TERESA
Los seres humanos no tenemos todas las respuestas. A lo largo de la historia,
hemos intentado encontrar la verdad, pero las respuestas han sido siempre
distintas. Varias sectas religiosas, científicos e incluso el dependiente de la tienda
de la esquina afirman estar en posesión de la verdad. Hay más de 45.000
facciones religiosas en el mundo. Por si no fuera suficientemente malo que las
distintas religiones se peleen entre ellas, muchas encuentran el modo de pelearse
consigo mismas. Cristianos contra cristianos, musulmanes contra musulmanes,
hindúes contra hindúes... En serio, ¿qué nos pasa? ¿Dónde ha quedado el respeto
humano más básico? ¿De verdad ese es el plan de Dios, dar permiso a unos
pocos para destruir algo que Él creó por amor? No creo. A mí me parece más un
acto de egoísmo humano.
Una vez alguien me preguntó qué era Dios. He de reconocer que me
satisface la respuesta que he encontrado durante mi viaje. Le respondí: «Todos
somos Dios evolucionando». Nuestro concepto de Dios cambia a medida que
nosotros cambiamos. A lo largo de la historia, muchas culturas han creído en
múltiples dioses: los romanos, los persas, los egipcios, los asirios y muchos
otros. Para ellos, sus dioses eran tan reales que los ayudaron a conquistar el
mundo. Si entonces hubiéramos querido predicar sobre un dios único, nos
habrían tomado por locos. El Imperio romano era increíblemente poderoso, en
gran parte, porque creían firmemente en múltiples dioses paganos. Ahora,
echamos la mirada atrás y esa creencia nos parece absurda. Hemos
evolucionado.
Estoy convencido de que dentro de miles de años dirán: «¿No os parece
increíble que estuvieran tan locos que creían en un dios separado de las
personas?». Todos estamos conectados con Dios y participamos en la creación.
Estamos en cambio constante y en evolución permanente y, cuanto más
ahondamos en quiénes somos en tanto que seres humanos, más descubrimos
acerca de nuestra conexión con el universo.
¿Qué es la verdad? ¿Quién tiene razón y quién está equivocado? Tiene que
haber una verdad aceptable para todo el mundo, una verdad que nos permita
vivir en paz en este momento de nuestra existencia. Cuando la mente se
despierta del todo y el corazón se libera, esa verdad se hace más clara. No hay
limitaciones ni restricciones. No es cuestión de satisfacer el egoísmo del ego
diciendo: «Yo tengo la razón y tú estás equivocado»; es la verdad, sin más.
Esa verdad es el amor, es ese sentimiento especial. La verdad es tu verdad,
esa voz profunda en tu interior que siempre te muestra cómo puedes dar más
amor. Hay quienes creen que esa voz solo puede conducir a la decepción, pero
los que son verdaderamente ricos en la vida saben que es precisamente esa voz la
que logra que sus sueños se hagan realidad. Es la voz con la que apenas nos
atrevemos a conversar, porque nos descubriría las mentiras que con frecuencia
nos contamos a nosotros mismos.
El amor es la esencia de toda la creación: esa es la verdad. Todos los
grandes líderes que han librado a sus países de la opresión y los han guiado hasta
la libertad lo han hecho mediante el amor. Nelson Mandela, Mahatma Gandhi,
Martin Luther King, Jr., y la Madre Teresa son magníficos ejemplos de ello. Su
mensaje era claro y conciso: baja los brazos y da amor. ¡Funcionó! Lo mismo
sucede si hablamos de liberación en nuestras vidas cotidianas. Aplícalo y
demuéstratelo.
Nunca deberíamos habernos separado de ninguna otra parte de la creación,
pero imagino que se lo debemos al factor del orgullo humano. El concepto de
«yo soy esto» y «tú eres lo otro» ha sido el estandarte de todas las guerras y
obscenidades perpetradas a lo largo de la historia. El amor es puro y no conoce
el orgullo. Y, decididamente, no quiere ser separado de nada en lo que mora. Por
eso, los grandes maestros nunca pidieron que se construyera una religión a su
alrededor. Lo hicieron los demás, por voluntad propia. Lo único que querían esos
maestros era predicar el amor por toda la creación. Creo firmemente en Dios,
pero no creo que ese poder supremo sea ajeno a mí o a ninguna parte de la
creación. Si lo creyera, no podría entender ni sentir la presencia del creador. Lo
sé porque solía afirmar que creía en él, pero actuaba como si no lo hiciera. Es
más, mi yo interior no estaba en paz y eso era una señal de que no había
comprendido aún la verdadera naturaleza del poder superior que existe en todo.
Todos somos uno, por lo que el universo y todo en él está a meced de nuestras acciones.
Afectamos a todo y lo creamos todo.
Si piensas que el creador no está en ti, te pregunto: «¿Dónde está Dios?
¿Está ahí arriba? ¿Dónde es “ahí arriba”? ¡Ahí arriba es infinito!». Si puedes
sentir ese poder superior (el amor) en tu interior, ¿no significa eso que ese poder
existe en ti? Si Dios lo es todo, ¿no significa eso que somos uno con toda la
creación? Si sentimos emociones que carecen de explicación alguna y
entendemos que en la vida hay un nivel mucho más profundo que lo que nos
rodea y lo que vemos con los ojos, parece que tiene que estar en nuestro interior.
No estamos separados de nada ni de nadie. Si lo estuviéramos, no podríamos
afectar a las cosas y ahora sabemos que eso no es cierto. Todo existe en el reino
de nuestra conciencia, incluso el mismo concepto de Dios. Por eso podemos
influir en todas las cosas y afectarlas, aunque solo sea por cómo las percibimos.
¿Dónde se originó la conciencia? Nadie lo sabe y supongo que, por eso, la
mayoría de la gente en el mundo acepta que tiene que haber algo más grande.
Hay una razón muy sencilla por la que no tengo otra opción que creer que todo
ha sido creado: no puedo entender cómo algo puede surgir de nada. Si alguna
vez encuentras la respuesta, te ruego que me escribas inmediatamente. Sin
embargo, cuando lo hagas, te responderé con una pregunta: «¿De dónde ha
salido eso?».
Los científicos lo explican con la teoría del big bang. De acuerdo, entonces,
¿quién creó el big bang? Seguro que encontrarán una respuesta, pero entonces,
¿quién creo eso? ¿Y quién creó lo que creó eso? Es un ciclo interminable y, si
intentas entenderlo, te darás cuenta de que no hay una explicación razonable. Es
como preguntar qué fue primero, si el huevo o la gallina. La mente humana es
incapaz de encontrar una respuesta. Si no crees que tenemos un creador, solo te
pediré que pienses en quién creó el pensamiento.
La mayoría de las personas esperan a que suceda un milagro en su vida, sin saber que la vida
es el milagro que esperan.
Me parece obvio que cuando algo es creado, conserva parte de su creador
en su interior. Creo que todos podemos entender eso. Entonces, si todo empezó a
partir de algo, y tuvo que ser así porque algo no puede surgir de nada, todos
albergamos en nuestro interior a parte de nuestro creador. Llamémoslo Dios,
poder supremo, Alá, Yavé, éter o plasma, da lo mismo. Se llame como se llame
está en tu interior y en el de todos. Como un pintor y su cuadro o un escultor y su
estatua. Una parte del pintor y del escultor permanece en sus creaciones para
siempre. Todo empieza con pasión y con amor y es un medio de expresión. Estos
atributos serán evidentes para siempre. ¿No tienes el ADN de tu madre en ti? Por
supuesto, porque intervino en tu creación. En tu interior tiene que haber parte de
ella. En cuanto a la conexión entre todos nosotros, en fin, se hace evidente en la
vida cotidiana. Fíjate en la influencia que los demás ejercen a diario en tu
manera de actuar, y la mayoría de las veces sin necesidad de que te digan ni una
sola palabra.
La ciencia ha demostrado que todo el universo comparte un mismo origen y
que está compuesto de los mismos elementos. ¡La materia existe en todo! Se
acostumbra a definir a la materia como cualquier cosa con masa y volumen
(ocupa espacio), por ejemplo, una mesa.
La materia se compone de protones, neutrones y electrones. Los electrones
son partículas minúsculas y muy ligeras con una carga eléctrica negativa. Los
protones son mucho más grandes y pesados que los electrones y tienen carga
positiva. Los neutrones son grandes y pesados como los protones, pero no
tienen carga eléctrica. Personalmente, me fascina que nuestra carga positiva sea
mayor que la negativa. Me pregunto si tiene algo que ver con eso de que el amor
lo puede todo, la luz acaba con la oscuridad o la felicidad siempre gana a la
tristeza.
Estás hecho de materia, como tu televisor, tu coche, el árbol de tu jardín y
todas las personas a las que conoces. El mundo y todo en él comparten
verdaderamente un mismo origen. ¿Acaso la tierra no es el origen de todo lo que
existe? Mira a tu alrededor. Del polvo venimos y en polvo nos convertiremos.
Acabaremos mezclados con todos y con todo para siempre, porque un elemento
común lo mantiene todo unido. Incluso los acontecimientos que tienen lugar en
el espacio exterior influyen en lo que sucede en el planeta Tierra. Si una sola
cosa dejara de desempeñar su función durante un único instante, nada
sobreviviría.
La mayoría de las religiones afirman que Dios está por encima de todas las
cosas. Veamos, ¿hay algo que exista en todo? Sí, la energía. Y si Dios es más
grande que eso, significa que nuestro creador también existe en todo y más, ¿no?
Ser uno con todo significa que tenemos la capacidad de influir en todo.
«La luz de la unidad es tan poderosa que puede iluminar toda la Tierra.»
BAHÁ’U’LLÁH
Quizás estés pensando: «Entonces, ¿qué es el Creador y qué forma tiene?».
No lo sabemos. Es como preguntarse lo mismo acerca de la conciencia. Nadie
puede responder a esa pregunta e incluso los físicos cuánticos afirman que es
mejor trabajar aceptándolo como desconocido. Las personas más inteligentes de
la historia han intentado encontrar la respuesta y han fracasado estrepitosamente.
Jamás podremos llegar al fondo de la cuestión en tanto que seres humanos,
porque, como he dicho antes, no hay fondo. Por eso sabes que la vida tiene un
propósito mayor. ¿Cómo puedes integrar ese misterio? Te consumes en él cada
vez que proyectas amor. Se hace evidente cuando tienes a tu lado a una persona a
la que realmente amas, cuando adoptas una actitud de gratitud total o cuando
experimentas la abrumadora emoción que se siente al contribuir al mundo. La
mejor manera de conocer al creador es entender la creación. Cuando te entiendes
a ti mismo y entiendes el mundo, su magnificencia se revela por sí sola.
Es innegable que la vida es un misterio, porque no conocemos todas las
respuestas. Miramos al cielo y vemos el sol, la luna, los planetas, la galaxia...
Todos nos hemos preguntado en algún momento cuál es el sentido de todo y qué
significa. No somos más que una mota de polvo en la inmensidad del universo,
así que sabemos que la vida es más que las quejas nimias de las que nos
rodeamos a diario. La vida es algo que hay que disfrutar.
Tendemos a enredarnos en cosas que jamás podremos dilucidar. Entonces,
nos sentimos abrumados, empezamos a dudar de nosotros mismos y nos
olvidamos de lo más importante: ¡vivir! Habrá quien intente conocer todas las
respuestas y pondrá limitaciones a lo desconocido. Se consumirán con la idea de
las vidas pasadas o de la otra vida y pasarán por alto lo más valioso: el momento
presente. He encontrado consuelo en no saber exactamente qué seré a
continuación o qué fui en el pasado, pero sé que me acerco cada vez más al amor
y que eso se trasladará a todo lo que pueda venir más adelante. Entender que eres
más que lo que se ve a simple vista y darse cuenta de que este misterio al que
llamamos vida tiene un propósito importante es crucial para tu felicidad. Te
permitirá ahondar en tu interior, aceptar tu grandeza y usar el poder hasta ahora
dormido en tu interior. Al final, te ayudará a vencer lo que la sociedad te ha
impuesto e impedirá que vuelvas a caer en la insignificancia. También es muy
importante no quedar atrapado en estos misterios y pasarse el día soñando
despierto con ellos. Podrías chocar con los objetos cercanos y te dolería. Querer
saber más es fantástico, pero asegúrate de ser siempre consciente de la realidad
del momento presente.
Siendo realistas, lo único que tienes que hacer para que se abra ante ti un
gran abanico de posibilidades es preguntarte: «¿Qué hago aquí?». ¿Crees que
quien fuera que creó el mundo lo hizo para que lo elogiáramos? ¿No sería eso
egoísta? Creo que es un insulto pensar que un dios que está en todas las cosas
pueda necesitar nada de nosotros. La vida es un regalo, no está concebida para
ser vivida con miedo a amar. Un estudio demostró que el 88 por ciento de la
población mundial cree en un poder superior. Esta cifra es mayor en Estados
Unidos, donde parece que un 95 por ciento de la población cree en ello.
Entendemos que hay muchas preguntas para las que no tenemos respuesta y que
la vida tiene un sentido mucho mayor. Por eso son tantos los que creen.
Queremos seguir teniendo esperanza y fe porque sabemos que nos han ayudado
a seguir adelante en múltiples ocasiones. Solo necesitamos a aprender a
amplificar de verdad las cualidades creadoras que residen en nosotros.
«Un hombre sabio se ve en todos y a todos en sí mismo.»
BUDA
ENCONTRAR LA CONEXIÓN...
El aire que circula por el mundo es el mismo aire que respiramos. El sol nos da
energía. El planeta en el que vivimos es agua casi en su totalidad. ¿De qué está
compuesto nuestro cuerpo? Cuando soplamos una hoja, ejercemos sobre ella el
mismo efecto que el viento. El agua que cae del cielo es la misma que bebemos
para seguir vivos. Resulta asombroso que cuando entramos en un edificio
antiguo podamos sentir su historia y la energía que desprende. No hace falta ser
un genio para darse cuenta de que todos estamos interconectados y que todos
somos uno en esencia. Siento el dolor de los demás sin necesidad de verlos.
Quien fuera que ideó la palabra «universo» tuvo que estar inspirado por la
conciencia colectiva. «Universo» significa en latín «una versión».
Somos uno con este universo infinito, por lo que estamos construidos con
inteligencia infinita y tenemos un poder superior al que la mayoría de nosotros
aún no hemos accedido. Por eso hay personas que parecen estar a un nivel
absolutamente distinto al de los demás. Han descubierto una fuente oculta de
poder y de conexión con su alma. El mundo está rodeado de misterio, pero
parecemos estar ciegos a este fenómeno. Lo más importante de esta toma de
conciencia es que Dios siempre ha estado en nosotros, pero a veces hemos
decidido no escuchar la voz sabia que nos habla desde lo más profundo de
nuestro corazón. Si te resistes a pensar que en ti reinan las cualidades de un
poder superior, jamás descubrirás la esencia de la vida. No expresarás un amor
único hacia toda la creación y, por lo tanto, jamás hallarás la paz.
«Muestran ustedes sus colmillos mortíferos para espantar a los otros. Pero
pueden estar seguros de que al afligirlos solo a ustedes causan conflicto.»
MILAREPA
La siguiente revelación para mí fue la que impulsó mi cambio permanente.
¿Cómo afecta a mi vida el hecho de estar conectado con el mundo y con todo lo
que este contiene? Bueno, si te hago daño, solo consigo hacerme daño a mí
mismo. Y al hacerme daño, te hago daño a ti y al mundo. Si le falto al respeto al
medioambiente, me falto al respeto a mí mismo y me alejaré de la posibilidad de
llegar a conocer jamás mi grandeza.
Si actuamos mal o con mala intención, el mundo nos responderá con
ferocidad. Aunque hay quien prefiere pensar que no sufrirá las consecuencias de
tratar mal a los demás, los efectos son inmediatos. Cada vez que lo hacen, esto
penetra en su alma y la paz interna se vuelve más escurridiza. Tendrán que
combatir con sus demonios internos hasta el día en que mueran, a no ser que se
libren de sus acciones. Por el contrario, si eres puro, respetuoso, afectuoso y
ofreces tu verdadero yo, el mundo responderá en consonancia.
Las personas que acosan y se burlan de otros son un ejemplo excelente.
¿Cómo crees que se sienten? La satisfacción a corto plazo no es en absoluto el
modo de alcanzar la felicidad duradera. Tienen miedo porque aún no han
descubierto su grandeza debido a que toman constantemente decisiones que van
en contra de la razón y de la verdad. Cuando llegan a casa y reposan la cabeza en
la almohada, sin nadie a quien acosar, se dan cuenta de que están vacíos. Los
demás se suelen rendir ante su energía, lo que afecta a sus propias vidas y a las
de quienes los rodean. Es como la sucesión de ondas que causamos cuando
lanzamos una piedra a un lago. No podemos eliminar esas situaciones ni a esas
personas de nuestra vida, pero podemos elegir el significado que les damos. Si
respondes con odio, ¿eres distinto a ellas? Sin embargo, si te compadeces de
ellas y te das cuenta de que no saben cómo sus acciones afectan a su propia vida,
podrás romper esa energía.
Lo que nos separa es que no entendemos que todos somos uno.
Todos los gigantes que ha habido antes que nosotros han hablado con
claridad acerca de esta unidad en el mundo y del efecto que tiene. El karma es
extraordinariamente importante en el hinduismo y el budismo. El significado
último de karma es acción. Karma es el efecto directo que tus acciones ejercen
sobre tu vida. En cuanto cometes una acción con una intención concreta, recibes
una consecuencia directa. Que sea positiva o negativa depende de la acción y de
la intención que hayas tenido. El doctor Wayne Dyer lo explicó
maravillosamente bien cuando dijo: «Cómo te trata el otro es su karma, cómo
reacciones tú es el tuyo». En la Biblia, Gálatas 6 afirma: «Así que, cada uno
someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse solo
respecto de sí mismo, y no en otro; porque cada uno llevará su propia carga, [...]
pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará... No nos cansemos,
pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos».
Obviamente, no habla de lo que ha de venir, sino de la vida en ese mismo
instante. Creo que el mensaje es muy claro. La energía que desprendes es la
energía que recibes. Todo lo que haces desprende energía, incluidos tus
pensamientos. Si dudas de que esto sea cierto, repasa tus acciones previas y
fíjate en si tu actitud (energía) ha tenido algo que ver con las experiencias que
has tenido. Reflexiona sobre cómo te hicieron sentir esas acciones. Aunque
algunas te proporcionaran una satisfacción instantánea, ¿realmente satisficieron
tu vida y tu propósito o te proporcionaron una paz interior profunda? Cómo nos
sentimos después de una acción suele ser el mejor indicador.
No trates solo a los demás como te gustaría que te trataran.
Trátate a ti mismo como te gustaría que te trataran.
Una de las dificultades que la gente comparte conmigo con más frecuencia
es que han intentado ser amables y afectuosos, pero que sienten que los demás se
siguen aprovechando de ellos. Si te ves reflejado en esta afirmación, es porque
en realidad solo das para obtener algo a cambio. Nadie puede pisotearte si tú no
se lo permites, por lo que ofrecer tus cualidades verdaderas no debería requerir
nada a cambio. Si solo das para recibir, no das nada. Cuando ofreces amabilidad
y amor a todo el mundo sin esperar una respuesta, la recompensa es evidente. No
esperes a satisfacerte con la gratitud del otro, acepta la satisfacción derivada del
mismo acto de dar. Si lo haces, te darás cuenta de que esas personas se
perjudican a sí mismas, porque tienen un corazón que aún no rebosa amor.
Compadécete de ellas, pero siéntete aún más agradecido y orgulloso de la acción
que has elegido. Nadie puede arrebatarte la felicidad si no se lo permites.
Cómo te tratas a ti mismo es más importante para tu vida que cómo te tratan los demás.
Lo que más me inspira a avanzar hacia mi visión y aumenta la potencia de
mi pasión es oír a los demás hablar de la vida con desdén. Sé por experiencia lo
triste que es resistirse a la vida. Con esa actitud, jamás alcanzaremos nuestro
potencial pleno ni haremos realidad la visión que tenemos de nuestra vida. La
mayoría de las veces, lo único que tenemos que hacer es desplazar la atención
hacia algo que amamos y, entonces, vemos lo fácil que es librarse de esa
emoción o pensamiento limitantes. Esto nos lleva a la gran pregunta. «¿Estamos
muriendo lentamente o estamos empezando a vivir?» Es como si el mundo se
hubiera quedado atrapado en la búsqueda de una cura contra la muerte, que es
inevitable. No nos damos cuenta de que la única cura para la muerte es la vida,
así que más nos vale empezar a vivir de verdad. Y vives de verdad cuando vives
como quien eres, no como crees que tienes que ser.
CONCEPTOS DIFÍCILES DE APREHENDER
«Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con
nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios
en él.»
1 JUAN 4, 16
Cuando entendemos que todos somos uno, empezamos a cuestionar otras ideas
acerca de la fuente de la que todos procedemos, como, por ejemplo, la palabra
«Él» con la que acostumbramos a referirnos a Dios. Si la usamos para reducir
ese poder superior a algo que está ausente de este mundo, estoy en desacuerdo
con ella. Las personas usan la palabra «Él» de forma literal, aunque, cuando se
les pregunta, niegan la idea de Dios como un «él» o como un ente singular e
independiente. Esto sucede porque no saben explicar qué es Dios.
Hay quien usa el concepto de Dios para separarse de los demás. Es una
contradicción si pensamos que todas las grandes religiones afirman ser
seguidoras del amor. Creo que no hay mayor blasfemia que usar la palabra
«Dios» para separarnos. Sea cual sea tu religión, no es excusa para tratar a otro
ser humano como si fuera basura o para creerte superior a los demás. Si tus
creencias se basan en esos conceptos, lamento decirte que te han engañado y que
jamás experimentarás la verdadera plenitud.
Conozco a personas espirituales que dicen que no son religiosas, porque eso
supone alejarse del mundo. Entonces me apresuro a recordarles que describirse
como espirituales también las separa. Cuando te crees superior a los demás o
usas la religión como una excusa para expresar el ego, contradices la misma
religión que afirmas defender. ¿El mensaje verdadero era que nos separásemos
del mundo o que nos colocásemos en un pedestal más alto que el de los demás?
¿No es eso una forma de odio? Estoy seguro de que esos grandes maestros
vinieron a enseñarnos amor, pero hay personas que usan ese gran mensaje como
un medio para satisfacer sus deseos egoístas y llenar sus vacíos emocionales.
Cuando me preguntan de qué religión soy y están a punto de etiquetarme
como si fuera un trozo de carne, les respondo que soy lo que soy. Cuando me
preguntan a qué organización pertenezco, les respondo que pertenezco a la vida
y que mi religión es el amor. Sí, claro que hay quien me toma por loco, pero me
divierte ver la cara que ponen.
Muchos han construido un concepto de miedo en torno a Dios. Creo
firmemente que temer a Dios es el mayor insulto que se le puede hacer. Cuando
temes a tu padre, es probable que hagas lo que te pide, pero no porque realmente
quieras hacerlo. No te sale del corazón, sino que lo haces porque sientes que
tienes que hacerlo. Tu padre no tiene motivo alguno para sentirse satisfecho y, si
fuera inteligente, no querría que sintieras eso por él. Al contrario, si tu padre te
demuestra su amor y tú sientes ese mismo amor por él, haces las cosas desde el
corazón, y es entonces cuando el significado y la profundidad entran en acción.
A veces nos ponemos de rodillas y le pedimos algo a Dios. Yo mismo lo he
hecho en múltiples ocasiones. Hay quienes creen que basta con pedir. Decimos
cosas como «Dios, te ruego que consueles a mi tía» o «Te ruego que me des
dinero». Es como si hiciéramos caso omiso de los recursos de que disponemos y
que tienen la capacidad de responder a nuestras plegarias. Entonces, como no
obtenemos lo que pedimos, empezamos a dudar de la existencia de Dios.
¿Alguna vez has oído esa voz que te dice que podrías tener todo lo que deseas si
te esforzaras en conseguirlo empleando las cualidades que ya posees? Son esos
momentos en los que algo te dice que vayas a por ello. ¿Cuántas veces has hecho
oídos sordos, con la esperanza de que lo que deseas apareciera como por arte de
magia si te arrodillas y lo pides? Pues bien, Dios es esa voz que te dice que lo
puedes tener todo, pero que tienes que usar aquello de lo que dispones para
conseguirlo. Las personas que no consiguen nada están ocupadas rogando
mientras el resto pasa a la acción y lo consiguen todo. Me pregunto si la gente
piensa alguna vez que todo lo que quieren o desean se hará realidad en función
de lo que hagan; que, de hecho, estamos aquí para crearlo con los dones que ya
se nos han concedido. Tenemos que asumir la responsabilidad sobre nuestra
propia vida.
La sociedad nos ha condicionado para que pensemos que los seres humanos
somos incapaces de realizar actos divinos. Somos cocreadores de todo lo que
existe. Pedimos dinero, oportunidades, felicidad... y, de repente, nos damos
cuenta de que el éxito en la vida no llega así como así. ¿De verdad no hay nada
que puedas hacer para aumentar las probabilidades de que tus oraciones o tus
sueños se hagan realidad? Recuerdo haber visto una maravillosa entrevista con
John Conteh, un ex campeón de boxeo, en la que hablaba del aspecto espiritual
del éxito. Explicó que cuando se dio cuenta de que Dios ayuda a los que se
ayudan a sí mismos, su actitud hacia la vida y su compromiso en relación con
sus sueños cambiaron para siempre. Quiero que pienses durante unos instantes
en cómo rezas o incluso hablas contigo mismo durante el día. Pregúntate lo
siguiente: «¿Cuántas veces dices “por favor” en lugar de “gracias”?».
Nos han dado todas las llaves que abren las puertas de nuestra vida, y la
llave maestra es el amor. Cuando rezamos, debemos tener fe en que los dones
que pedimos ya están ahí; son la sabiduría, la fuerza, la energía, el amor, el
respeto, la felicidad, la paciencia y la plenitud. No podemos comprarlas en la
tienda de la esquina. Tenemos que deshacernos de todo lo que nos impide
expresar esas cualidades. Tenemos que alegrarnos, porque nuestra voz interior
iluminará el camino, y confiar en que lo que nos sucede es el resultado de lo que
hemos creado. Es posible que no siempre podamos controlar físicamente los
acontecimientos, pero sí que podemos controlar qué significado les atribuimos.
Lo que pasa, pasa para ayudarnos a aprender y a crecer, sobre todo en los
momentos más bajos de nuestra vida. Ten fe en ti mismo, pero, sobre todo,
demuestra gratitud cuando reces y medites.
Cuando reconocemos que el propósito de la vida es aprender, vemos bajo
otra luz los conceptos estereotipados de cielo e infierno. No puedo imaginar que
un dios que ama incondicionalmente pueda condenarnos al infierno para toda la
eternidad. ¿Es posible que los seres humanos hayamos interpretado ese concepto
a nuestra manera? ¿Hay alguien que haya ido al cielo o al infierno y haya vuelto
para explicarnos cómo son? Estoy seguro de una cosa: vivimos el infierno en la
tierra cuando no accedemos a la conciencia y no sentimos más amor. Eso es todo
lo que puedo llegar a entender desde este cuerpo humano, así que eso es con lo
que voy a trabajar.
No creo que Dios sea algo a lo que debemos temer, sino algo a lo que
debemos amar. Cuando temes a Dios, te temes a ti mismo, y esa no es manera de
vivir. Cuando haces algo que se considera pecado, corres a esconderte, por
miedo a que la tierra se abra bajo tus pies y te engulla. Eso no es vida. Somos
humanos y estamos en un camino de descubrimiento personal. Tenemos que
entender esas situaciones como oportunidades de aprendizaje y usar el miedo del
mejor modo posible: como una oportunidad para emprender una manera distinta
de actuar.
«En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor;
porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido
perfeccionado en el amor.»
1 JUAN 4:18
También existe la idea de que Dios elige a personas concretas para llevar a
cabo su misión. Sin embargo, si Dios eligió a esas personas y cercenó su libre
albedrío, ¿por qué no nos eligió a todos para que todos pudiéramos vivir felices
para siempre? Bueno, es que esa es la cuestión: todos hemos sido elegidos,
porque esas cualidades ya están ahí. Lo que sucede es que la mayoría deciden no
usarlas. Dios no elige ni quiere a personas concretas, no prefiere a unos por
encima de los demás. Dios ya es. ¿Significa eso que Dios nos creó con un
defecto, como si quisiera algo de nosotros? ¿Significa eso que Dios tiene ego?
¿Qué aspecto tiene Dios? Dios no elige y no debería estar limitado por los
conceptos humanos de querer o de caracterizar. Es un insulto en su forma más
cruda, porque Dios no necesita nada de nosotros.
No tienes que ser un orador de fama mundial, un escritor ni nada de lo que
otros consideran exitoso. En tus quehaceres cotidianos, demuestra amor y deja
que tu verdad sea tu guía, porque se te devolverá, y eso es contribuir. Es
maravilloso todo lo que una sonrisa puede conseguir. Cuando veas a gente en el
supermercado o donde sea, sonríe y sé amable: ya verás lo potente que es. Es
posible que haya alguien que no lo valore, pero no te preocupes por esa gente.
Sencillamente, no valoran la vida. Tú decides cómo creas tu vida y cada uno es
su propio juez. Recuerda que en tu interior hay grandes dones y que siempre han
estado ahí.
La gente dice que debemos creer en Dios, pero la mayoría olvida que Dios
también cree en nosotros. La única manera de creer en Dios es creer en ti mismo.
Yo no creo que Dios nos ame. Creo que Dios es amor. Jamás deberían estar
separados. Cuando sentimos amor en nuestro corazón, es Dios. Dios es amor y el
amor es vida. Eso es lo que une al mundo y nos ayuda a descubrir nuestra
grandeza. El amor (un poder superior) no puede ser visto ni limitado, no tiene
forma, está en todas las cosas, existe eternamente y es la plenitud absoluta y la
verdad última, pero, sobre todo, es esa emoción tan especial.
«Para tener ojos bonitos, mira lo bueno de los demás; para tener labios
bonitos, pronuncia solo palabras amables; para ser elegante, camina sabiendo
que nunca estás sola.»
AUDREY HEPBURN
SÉPTIMO PASO
ENCUENTRA LA PLENITUD: EL ÉXITO REAL
25
LA FELICIDAD VERDADERA
«Si un árabe en el desierto descubriese de pronto un manantial dentro de su
tienda que le surtiera de agua en abundancia, se consideraría muy afortunado; y
lo mismo le ocurre a un hombre que está siempre vuelto hacia lo exterior,
pensando que la felicidad reside fuera de él, cuando finalmente entra en sí
mismo y descubre que la fuente nace dentro de él».
SØREN KIERKEGAARD
Cuando hablamos de la felicidad, existe un mito que conduce al desencanto a
todos quienes creen en él. Nos confunde, hace que nos cuestionemos
continuamente quiénes somos y nos lleva a correr en círculos, por lo que nunca
encontramos una felicidad duradera. Todo esto se deriva de la idea de que es
posible obtener la felicidad verdadera.
¿Te ha pasado alguna vez que has comprado un coche o un reloj nuevo y
tras aproximadamente un mes te das cuenta de que solo es un coche o solo es un
reloj? Lo material solo proporciona una satisfacción efímera y no hace más que
volvernos locos en el intento de averiguar cómo conseguir la próxima dosis. Para
ser felices nos vamos de viaje, buscamos pareja, comemos comida que nos
gusta, nos sentamos en una butaca cómoda o ganamos dinero. Entonces, nos
gastamos el dinero, regresamos del viaje, comemos la comida... y nos sentimos
desdichados de nuevo. Todos esos aspectos externos de la vida están
condicionados por la sociedad, el entorno, el estatus social, el tiempo, el aspecto
físico, etc. Con tantas limitaciones, no es de extrañar que esa supuesta felicidad
se interrumpa con tanta frecuencia. Desplaza la atención hacia las cosas
verdaderamente importantes de la vida y percibirás tu propio poder para crear
felicidad verdadera.
Cuando estuve en Tailandia conocí a un multimillonario que tenía doce
negocios consolidados en varios países. También era el propietario de varias
sastrerías en Tailandia y, de hecho, lo conocí porque estaba allí para supervisar
los establecimientos. Si alguna vez has estado en Tailandia, sabes de lo que
hablo cuando digo que es muy difícil escapar de los dependientes de las
sastrerías. Sin embargo, al final estuvo muy bien, me gustaron los trajes y acabé
comprando tres.
Hablando de la felicidad verdadera con uno de los dependientes, este dijo:
«Eso es lo que te hace feliz», y señaló el Lamborghini que ocupaba el
salvapantallas de uno de los portátiles de la tienda. El hombre, que era el
propietario de la sastrería y del Lamborghini en cuestión, algo que yo aún no
sabía, dijo: «Pues a mí no me ha hecho feliz». Empezamos a hablar y me invitó a
comer.
Descubrí que ese hombre de éxito que había amasado millones de dólares
era una de las personas más desgraciadas que había conocido hasta entonces.
Durante toda su vida, había perseguido lo que él creía que era la felicidad, pero
solo había conseguido sentirse cada vez más vacío. Lograra lo que lograra,
nunca lo satisfacía. Lo ayudé a desplazar su atención para que pudiera ver que la
felicidad había estado ahí mismo, en su interior, desde el principio. Debía
afrontar cada día con la misma actitud entusiasmada con la que se dirigía al
concesionario a comprar un coche nuevo. Me alegra escuchar que ha progresado
muchísimo y que, por primera vez en su vida, está contribuyendo a su país.
Si pensamos en ello, es lógico que oigamos hablar de millonarios adictos a
las drogas y de niños pobres en Asia con el mismo problema. ¿Cuál es la
diferencia? Ninguna, ambos están seccionando su felicidad. Es importante que,
cuando intentamos encontrar la felicidad en una adicción, nos demos cuenta de
que hacerlo no nos hará felices y que no hacerlo no necesariamente acabará con
nuestra tristeza. De nuevo, esto es así porque creemos que la felicidad está fuera
de nosotros y que no es una decisión interna que podemos tomar en cualquier
momento.
La única manera de ser feliz de verdad es darse cuenta de que la felicidad
siempre ha estado ahí. Jamás ha sido ninguna de esas cosas concretas las que te
han hecho feliz, siempre ha sido la actitud que has elegido adoptar ante ellas. Si
crees que tu felicidad está en unas circunstancias o cosas determinadas, ¿cómo
es posible que también te causen dolor? Oyes que el motor del coche hace un
ruido raro, rayas la esfera del reloj o la comida no era como esperabas y tu
estado cambia al instante.
El mayor regalo que una persona puede descubrir en su interior es
reconocer que siempre ha tenido el poder de producir cualquier emoción que
desee, incluida la felicidad. Pensemos, por ejemplo, en unas vacaciones. Las
planificamos, explicamos a la gente a dónde vamos y nos entusiasmamos con
solo pensar en lo que vamos a hacer. Aún no nos hemos ido de viaje, así que las
vacaciones en sí mismas no pueden ser el origen de la felicidad. Nos sentimos
mucho más felices de lo habitual durante todo el mes que las precede. Los días
de trabajo no parecen tan duros, hacemos caso omiso de los posibles tropezones
y decidimos no centrarnos en lo peor de la vida porque... ¡nos vamos de
vacaciones! Crea una visión, una proyección hacia el futuro que te
entusiasme. Aumentará tu voluntad de mantener esa sensación y usarla
para ver de otra manera y superar las dificultades que puedas encontrarte
por el camino.
«Una persona feliz no es una persona con unas circunstancias determinadas,
sino una persona con unas actitudes determinadas.»
HUGH DOWNS
Cuando por fin te vas de viaje, todo parece extraordinario. Las personas son
las más amables que hayas conocido jamás, los edificios son bellísimos e incluso
valoras cosas que quizás hubieras evitado en casa. En realidad, son la misma
gente y los mismos edificios que hay en todas partes, pero te parecen los
ladrillos más maravillosos del mundo porque tu actitud hacia la vida en general
es distinta.
Vuelves a casa y conoces a un turista en tu ciudad. Empieza a decirte lo
maravillosa que es, pero tú no acabas de ver a qué viene tanto entusiasmo. Lo
cierto es que cuando cambiaste internamente lo que sentías hacia la vida, todo lo
que había a tu alrededor cambió también. No hay discusión al respecto: siempre
veremos lo de fuera tal como decidamos sentirnos por dentro. Esto significa que
tu felicidad siempre ha estado a tu alcance y que puedes acceder a ella siempre
que quieras. Te insto a que hagas como si estuvieras de vacaciones y pasees por
tu ciudad con el mismo entusiasmo y la misma felicidad que si fueras un turista;
verás cómo esa emoción se refleja inmediatamente en el exterior. Si te digo que
cierres los ojos, te relajes y pienses en el momento más feliz de tu vida, podrías
sentir esa misma emoción otra vez. ¿Estás ahí en realidad? No lo sé, abre los
ojos y dímelo. La cuestión es que da igual quién seas o cuál sea tu situación en la
vida, la tristeza y la felicidad siempre han estado a tu alcance, para que elijas
entre las dos.
Yo acostumbro a cerrar los ojos cuando me encuentro en una situación que
creo que podría sacarme de mi estado de felicidad. Entonces, me transporto a un
lugar especial o pienso en algo que me encanta. Si desplazamos la atención
hacia la felicidad, nuestra energía fluirá en esa misma dirección.
Si decides centrarte en lo peor que la vida te ofrece, eliges ser infeliz. Si le
ordenas a tu atención que se centre en lo bueno, incluso en momentos difíciles,
producirás emociones congruentes con ello. A medida que pase el tiempo,
cuanto más practiques este ejercicio, más fuerte y más emocionalmente
inteligente serás. Sin embargo, tal como ya sabemos, esto es la vida y las cosas
no siempre son tan fáciles. Mi teoría acerca de la felicidad es muy sencilla:
acepto que no siempre seré feliz. ¡Esa es mi felicidad!
He llegado a aceptar que la vida no es esa felicidad estereotipada que la
sociedad ha creado. Para alcanzar el pedestal en el que la sociedad ha puesto a la
felicidad, se supone que debemos estar contentos y entusiasmados todo el
tiempo; si no nos sentimos así, significa que estamos tristes. Nada más lejos de
la verdad. ¿Qué me dices de los momentos en que estás absolutamente
concentrado y no quieres que nadie te interrumpa? ¿Dirías que no eres feliz? Yo
no, porque la vida es mucho más que esas dos emociones, felicidad o tristeza. La
situación llega hasta el punto de que tus amigos y tu familia te preguntan qué te
pasa cuando, sencillamente, estás sentado tan tranquilo. ¿Es que significa que
estoy triste o que algo va mal porque me apetece estar tranquilo durante cinco
minutos? Debes eliminar el concepto de felicidad que ha creado la sociedad y
aceptar que todas las emociones forman parte de la vida.
Nuestra misión principal en la vida no es intentar aferrarnos al concepto de felicidad, sino
perseguir y descubrir la valía personal. En lo más hondo de cada alma, el ansia de amarse a
uno mismo espera a ser satisfecha. Cuando encontramos la manera de hacerlo, jamás lo
perderemos, ni siquiera en los momentos de tristeza.
26
ENCONTRAR UN CORAZÓN LLENO DE AMOR
«El amor solo da y nada recibe sino de sí mismo. El amor no posee y no
quiere ser poseído. Porque al amor le basta con el amor. Cuando améis, no
debéis decir “Dios está en mi corazón”, sino más bien “Estoy en el corazón de
Dios”. Y no penséis que podéis dirigir el curso del amor, porque será el amor el
que, si os halla dignos, dirigirá vuestros corazones.»
KAHLIL GIBRAN
Primero, tomamos conciencia gracias al poder del cambio y, entonces, la
revelación del amor llama a nuestra puerta. Te recomiendo encarecidamente que
le abras y lo recibas con los brazos abiertos, porque es la vida misma en su
forma más pura. Seguramente ya te habrás dado cuenta de que, al principio de tu
toma de conciencia (autodescubrimiento), has empezado a juzgar a los demás
por su nivel de conciencia, no por su nivel social. Esto sucede porque estás
empezando a vivir la vida como un observador de la causa y el efecto. Sé que es
muy probable que ya hayas oído hablar del «despertar de la conciencia», pero no
es más que la conciencia personal que por fin te permite descubrir el gigantesco
impacto que puedes ejercer sobre tu propia vida y sobre el mundo entero.
En una ocasión, The Oprah Winfrey Show decidió ayudar a la familia
Hawk, cuyos miembros eran adictos a la heroína. Los dos hijos, el padre y la
madre consumían, y tenían un bebé al que intentaban cuidar. El padre, Mike
Hawk, se mantuvo alejado de la familia durante la rehabilitación. El programa de
seguimiento, varios meses después, reveló unos cambios asombrosos. Vi a un
hombre que había tomado conciencia y había alcanzado una paz interior que
quitaba el aliento. Hablaba como un verdadero maestro, y como si hubiera sido
así durante toda su vida. ¡En realidad solo habían pasado unos meses! Muchas de
las cosas que dijo están en los ejercicios que hemos ido haciendo a lo largo del
libro. Su viaje interior completó su mundo externo. Incluso pasea por las calles
donde antes compraba la droga para demostrarse a sí mismo que ahora es fuerte.
Añadió significado y propósito a su vida y así pudo crear la vida con la que
tantas veces había soñado. Si alguien adicto a la heroína durante años pudo
transformar por completo su vida en cuestión de meses, todos podemos hacerlo.
Tomar conciencia de tu verdadero potencial es la única manera de alcanzar la
libertad espiritual y experimentar la verdadera plenitud personal.
Personalmente, describiría mi camino como si, después de años de caminar
como un sonámbulo, me hubieran arrojado un cubo de agua helada y me hubiera
despertado. Dejé de ver el mundo a través de un agujerito, mi mente se abrió y,
por fin, pude descubrir el sentido de todas las experiencias. Las veces que me
había dejado el móvil en casa y había tenido que volver a buscarlo, todas las
veces que tropecé, todas las oportunidades que dejé pasar, las malas rachas y las
épocas fantásticas me habían llevado al punto en el que estaba hora. Comencé a
encajar las piezas del rompecabezas y todo empezó a cobrar sentido.
Una vez que lo hayas experimentado, sentirás la necesidad de ayudar a
despertar a todo el mundo, debido al amor que empezará a emanar de tu interior.
A medida que pase el tiempo, si decides profundizar todavía más, será como una
revelación. Te darás cuenta de que valoras las diferencias en las personas y que
cada vez las juzgas menos. En lugar de sentir que estás por encima de los demás,
elevarás a todos para que alcancen tu mismo nivel. Supongo que eso explica por
qué es tan contagioso. Te libera de las cadenas mentales, físicas y emocionales
que han aprisionado a tu corazón durante tantos años. Lo mejor de todo es el
amor único que sientes hacia toda la creación. Tu corazón sabe cómo liberarse
del resentimiento y del odio y, por fin, ves la vida como siempre tenía que haber
sido.
Cuando yo tomé conciencia, podía haberlo dejado ahí. Tomar conciencia de
quién eres en realidad te permite vivir una vida mejor, pero no hay nada más
satisfactorio que tomar conciencia de la llave maestra que abre todas las puertas
de la vida: el amor.
Profundicé tanto que cuestioné y puse en duda mi vida al completo en un
proceso que duró meses, durante los que hubo noches en las que me sentí
sumido en la oscuridad. Toda tu realidad empieza a cambiar. Cuando decidas
lanzarte de cabeza al océano del amor, la embestida de su marea sacudirá todo tu
mundo. Te obligará a abandonar las creencias que tenías, a llorar por lo que antes
te hacía reír y a ser hijo de la propia vida. El corazón no pesará y la mente ya no
estará rodeada de oscuridad. Cuando el mar se serene, la luz del amor y el agua
corriente te inundarán el corazón, que jamás volverá a tener sed. A medida que
se llene y desborde, irradiará a todo y a todos a tu alrededor. Te darás cuenta de
que ese mismo amor que albergas en tu interior está también en toda la creación
y sabrás, por fin, que formas parte de ella y ella de ti.
«El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso
ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente,
no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la
verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor
jamás se extingue».
1 CORINTIOS 13, 4-8
Sorprendentemente, cada día me levantaba y encontraba respuestas nuevas
que me daban más fuerza. Mi paz interior llegó a ser abrumadora y mi actitud
hacia la vida se transformó por completo. Descubrí mi conexión con este mundo
y me alineé con mi alma para ser la mejor persona que sabía ser. El proceso fue
tan interesante, tan incansable y tan fascinante que, cuanto más profundizaba,
más asombrado me quedaba. Cuando lleves un tiempo controlando tus
pensamientos y redirigiéndolos hacia el amor, el crecimiento se volverá
imparable. Subirá de nivel constantemente.
A lo largo de la historia, muchas personas han intentado encontrar el árbol
de la vida que Dios ocultó en la Biblia. Creían que era un árbol de verdad y, para
su decepción, no lograron encontrarlo. Ignoraban que el árbol de la vida está en
el interior de todos nosotros, pero que ha quedado oculto por la separación del
amor y de la unidad respecto al creador. Encontrar el árbol de la vida significa
descubrir la unidad entre tu alma y Dios y entre el ego y el yo superior.
El proceso de descubrir la esencia de tu ser y usarla para el bien del mundo
ha recibido varios nombres a lo largo de la historia. Lo han llamado la «Gran
Obra», e incluso santos como san Francisco de Asís, santa Teresa de Ávila o san
Agustín hablaron de este fenómeno. Mahatma Gandhi, la Madre Teresa, Orison
Swett Marden, Albert Einstein, Martin Luther King, Jr., y prácticamente todas
las personas que han ejercido una gran influencia en el mundo han hablado de
nuestros mayores poderes. También es el mensaje central de las principales
religiones. Es una joya muy difícil de encontrar, pero si no cejas en la búsqueda
de la conciencia personal, lograrás alinearte con las nuevas respuestas que
hallarás.
En un momento dado de mi viaje de autodescubrimiento sentí curiosidad
por saber si era la única persona que experimentaba algo similar. Me sentía
alienado del resto del mundo. Un día, mientras reflexionaba sobre ello
caminando por el pasillo, me fijé en las enciclopedias de la estantería. Hacía
años que ni me acordaba de ellas, pero ese día me llamaron la atención. Entre los
grandes volúmenes había un librito blanco; era el único que no pertenecía a la
colección y cabía en una mano. En la portada no había ni imágenes ni un gran
título. No era más que un libro blanco. Lo abrí y la emoción que me embargó fue
tan intensa que tuve que sentarme inmediatamente. Era un libro sobre santos y
otras personas de la historia que habían experimentado esa misma conexión con
su alma. Explicaba que algunos habían sido perseguidos y ejecutados porque no
habían sido capaces de explicar exactamente con palabras lo que les sucedía.
Entendí completamente su situación y no pude evitar identificarme con su
dificultad. Es algo tan grande que no se puede expresar con palabras, que no se
puede limitar a ellas. Es imposible confinar un amor tan puro en palabras finitas.
Es ver el mundo en los ojos de Dios y sentirse rodeado de belleza.
A medida que nos vamos comprendiendo más a nosotros mismos, y estoy
seguro de que has avanzado muchísimo en el camino si has completado las
tareas del libro, entramos en un ciclo infinito de crecimiento personal que nos
eleva y nos transporta hacia el amor.
Cuando puedes cerrar los ojos y volver a enamorarte a voluntad (incluso en
los momentos más difíciles) para abrir los ojos de nuevo y ver el mundo de esa
manera, su enorme poder se hace evidente.
Estoy enamorado de una única cosa. Estoy enamorado del amor.
He sentido ese amor en todo.
27
EL PRINCIPIO
«Los ideales que una vez tras otra han iluminado mi camino y me han dado el
valor necesario para enfrentarme a la vida son la amabilidad, la belleza y la
verdad.»
ALBERT EINSTEIN
Después de tantos años, por fin empecé a vivir. De hecho, descubrí que, hasta
ese momento, había estado muriendo lentamente. La mayoría de la gente cree
que se acerca a la muerte a medida que pasa el tiempo. Tienen dolores y
achaques, y temen la cifra que muestran sus años a medida que aumenta. Para
ellos, cada año que pasa están más cerca de abandonar esta tierra y se deprimen.
¿De qué sirve deprimirse si ni siquiera aprovechan la vida al máximo mientras
están vivos? Cuando eres consciente de tus acciones, sucede justo lo contrario.
Te das cuenta de que cada año que pasa es otro año que has aprendido a vivir.
Nos rodeamos de estrés, preocupaciones, egoísmo, tristeza, odio y todas
esas emociones que nos matan; no físicamente, claro, pero sí mental, económica
y espiritualmente. Atacan directa e indirectamente a todas y cada una de las
facetas de nuestras vidas y afectan a las personas que nos rodean. Dado que solo
tienes una oportunidad para vivir, ¿por qué no la aprovechas al máximo y eres la
mejor persona que sabes que puedes ser? No vivas sencillamente porque has
nacido: acepta que naciste para vivir. Estar vivo no es lo mismo que vivir.
Muchos no empiezan a vivir de verdad hasta que se encuentran cara a cara con la
muerte.
He llegado a un punto en mi vida en el que agradezco todo lo que la
existencia me ofrece. La alegría, la pena, la incertidumbre, la risa, el llanto, el
amor... todos merecen el mismo respeto y todos son igualmente importantes. No
tardé mucho en condicionar esta aceptación de la vida, que verdaderamente
transformó la dirección de la misma en todos sus aspectos. Sé que debo
enseñárselo a tanta gente como pueda mientras me sea posible, porque es
innegable que abre todas las puertas de la vida.
Las explicaciones que ofrezco en este libro son la mejor manera en que mi
alma ha podido plasmar las estrategias que permiten alcanzar la plenitud
completa. El viaje prosigue, pero estoy seguro de que perseverarás. Confío en
que haber completado las tareas que te he propuesto te haya permitido
experimentar el otro lado, ese al que yo llamo vida. La ventaja definitiva que
ofrece el éxito, además del éxito en sí mismo, es la de encontrar la plenitud en
quién eres ahora. Hallar la paz interior es lo primero y fundamental, así que lee
el libro y completa las tareas diez veces si es necesario. Úsalo como una guía y
no como una historia para «leer y olvidar», porque no es eso.
Jamás renuncies a la vida que vislumbras en tu mente porque ese es el
verdadero camino que el creador ha dispuesto para ti. Estamos destinados a ser
grandes, a experimentar emociones que no hemos vivido jamás y a seguir
creciendo obstáculo tras obstáculo. Nos han concedido el don de crear nuestra
propia vida tal como elijamos construirla y tenemos una fuente de inteligencia
infinita a la que acudir.
Ámate, ama a los demás, ama a la vida... y el mundo será tuyo.
Completa las tareas y permite que invadan hasta el último resquicio de tu
vida. Deja que tu mente trabaje constantemente para llevarte al éxito en lugar de
labrar tu desencanto. No sé tú, pero yo no estoy dispuesto, bajo ninguna
circunstancia, a desperdiciar mi vida siendo su víctima. No perderé el tiempo
odiando, juzgando ni siendo egoísta. Quiero ganar; por mí mismo, por las
personas que me rodean y por el mundo. Da un salto de fe, supera tus límites y
vive la vida que te has atrevido a soñar.
Siente las emociones y adopta la actitud que sabes que te inundará cuando
hayas obtenido ese dinero, puedas compartir el amor con esa persona o logres la
paz interior, y sucederá.
La elección siempre ha sido, es y será tuya. Sé fiel a ti mismo y persiste en
la búsqueda de esas visiones, pase lo que pase. Te equivocarás, pero sigue
viviendo y la vida se convertirá en tu causa.
Acepta que en la vida suceden cosas para las que no siempre tenemos
explicación. ¿Por qué hay terremotos que matan a miles de personas? ¿Por qué
apuñalan a alguien que solo intentaba ayudar a otra persona? ¿Por qué nacen
bebés con malformaciones congénitas? Estos son, precisamente, los
acontecimientos que deben hacer que profundicemos todavía más. Deben hacer
que queramos ser aún mejores personas.
La vida nos lanza imprevistos, pero la cuestión no es con cuánta rapidez
podemos esquivarlos, sino cómo podemos aprender a dar ese golpe con el bate
que realmente cuenta. Las experiencias modelan quiénes somos, por mucho que
a veces nos parezcan insoportables. ¿No es cierto que algunas de tus
experiencias más duras son también las que más te han enseñado? Quizás, con el
tiempo sepamos por qué han sucedido ciertas cosas, pero incluso si nunca lo
descubrimos, no es excusa para no ser las mejores personas que podemos ser.
No me importa lo mal que crea que me ha tratado alguien; ahora soy capaz de entender que ha
desempeñado un papel importante en mi vida. Y por eso, lo amo en lugar de odiarlo.
Para crear una vida extraordinaria, debes tener dos cosas: un estado mental
fantástico y la capacidad de controlar tus emociones.
Este libro te ha dado indicaciones para que puedas alcanzar ambos
objetivos, pero tu viaje único e individual no ha terminado todavía. El mapa
hacia tu grandeza es como tu huella digital: es único.
Para terminar, espero que hayas disfrutado en este camino de
autodescubrimiento que has compartido conmigo. La inspiración para escribir
este libro surgió de la gran cantidad de personas que mostraban su confusión
acerca de cómo emprender el viaje para descubrirse a sí mismas. La mayoría no
sabían ni por dónde empezar, así que pensé que este libro podría ser una guía.
Mi más sincera enhorabuena por haber terminado este libro, es un logro
extraordinario. Pero no te detengas aquí. Aún te quedan muchas experiencias
que vivir y retos que superar. Espero de verdad que algún día podamos
conocernos e intercambiar historias. Te agradezco humildemente que me hayas
permitido compartir tus emociones, tu mente y tu vida en este viaje. Sé que
durante la lectura del libro habrás vivido una montaña rusa de emociones,
porque yo también la he experimentado. Estés donde estés, te considero un
amigo, y los amigos se ayudan y difunden el mensaje. Me alegra muchísimo
saber que estamos conectados. Es raro, pero aunque no nos hemos visto jamás,
siento que te conozco personalmente y estoy seguro de que tú sientes lo mismo.
Hasta que volvamos a conectar, ten sueños grandes, emprende acciones
extraordinarias y vive con propósito.
En este instante me pregunto lo mismo que me pregunté al principio de mi
camino: ¿qué es todo esto? ¿Qué significa? ¿Qué hago aquí? Ahora siento un
consuelo nuevo, que me coloca en la misma esencia de toda la creación. Formo
parte de todo y todo forma parte de mí. Imagino que la mejor respuesta a mis
preguntas es:
La vida es verdaderamente lo que tú haces que sea.
Me encantaría saber de ti. Puedes enviarme tus opiniones o tu historia o
sencillamente escribirme para volver a conectar conmigo. Puedes encontrarme
en:
info@danielchidiac.com
SITIO WEB: www.danielchidiac.com
INSTAGRAM: @whosaysyoucantyoudo
CORREO ELECTRÓNICO:
AGRADECIMIENTOS
¿Cómo puede alguien a quien tantos han afectado emocionalmente a lo largo de
su vida encontrar las palabras para expresar cómo se siente? Las palabras son
como gotas de agua en un océano en comparación con la enormidad de la
gratitud que siento hacia esas personas extraordinarias.
A mi padre y a mi madre, que me aman incondicionalmente, gracias por
haberme alentado siempre a ser la mejor persona que puedo ser. Vuestro apoyo,
vuestra confianza y vuestra fe me han llevado a niveles con los que antes solo
podía soñar.
A mi hermano y mentor, Matthew, gracias por las conversaciones acerca de
la vida y por todo el apoyo que me has demostrado siempre. Estamos en esto
juntos.
A mi hermana, Jeannie, gracias por esos sábados inolvidables con mis
maravillosos sobrinos. Criar a niños como tú lo haces lo dice todo acerca de las
cualidades que albergas.
A mi segunda madre, la tía Helen, me hubiera sido imposible estar donde
estoy de no haber sido por ti. No hace falta que te lo explique: ya sabes lo mucho
que significas para mí.
A mis abuelos y a mi tía Adele, gracias por el apoyo que me habéis ofrecido
durante toda mi vida y que me seguís ofreciendo ahora. Y especialmente a mi
abuelo. A pesar de que te fuiste hace ya muchos años, tu alma sigue
inspirándome.
También quiero dar las gracias a todos los amigos que han estado junto a mí
en los buenos y en los malos momentos. Ya sabéis quiénes sois.
Al resto de mi familia, gracias por haber estado siempre ahí. Nuestra
familia es tan espacial gracias a los valores que nos han inculcado. No los
olvidemos jamás.
También quiero dar las gracias a todas las personas que me dijeron «No
puedes». Habéis sido motivación que me ha llevado a demostrarme que sí puedo.
Por último, a todos los que queréis abandonar el «No puedo» y emprender
un viaje que transformará vuestra vida para siempre. Os aplaudo por tener el
valor de tomar las riendas de vuestras vidas.
Creo que el verdadero propósito de nuestras experiencias no se limita a que
aprendamos de ellas, sino que debemos enseñar a otros lo que hemos aprendido.
DANIEL CHIDIAC
Nunca digas no puedo
Daniel Chidiac
No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su incorporación a un sistema informático, ni
su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea este electrónico, mecánico, por fotocopia, por
grabación u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor. La infracción de los derechos
mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del
Código Penal)
Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita reproducir algún fragmento de
esta obra.
Puede contactar con CEDRO a través de la web www.conlicencia.com o por teléfono en el 91 702 19 70 /
93 272 04 47
Título original: Who Says You Can’t? You Do
© Daniel Chidiac, 2012
This translation published by arrangement with Harmony Books, an imprint of The Crown Publishing
Group, a division of Penguin Random House LLC
© de la traducción, Montserrat Asensio Fernández, 2019
Diseño de la cubierta: Jessie Sayward Bright
Imagen de cubierta: © Mark Weiss/The Image Bank/Getty Images
© Editorial Planeta, S. A., 2019
Zenith es un sello editorial de Editorial Planeta, S.A.
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Primera edición en libro electrónico (epub): enero de 2019
ISBN: 978-84-08-20463-3 (epub)
Conversión a libro electrónico: Newcomlab, S. L. L.
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