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RITUAL & LIBRo
DE
aprendiz MASÓN
1
GRADO
Primer Grado
del Rito Escocés
Antiguo y Aceptado
Este libro del Aprendiz Masón, primer grado del Rito Escocés
Antiguo y Aceptado fue elaborado por la Comisión de Rituales y aprobado por el
Consejo de la Gran Logia y de la Academia de Estudios Masónicos.
En cuanto al Ritual del Aprendiz Masón es copia fiel en su
contenido al elaborado por la Comisión de Rituales que fuera aprobado por la
Asamblea de la Gran Logia en su reunión del 24 de junio de 1963.
El Gran Maestre, Muy Respetable Hermano Angel Jorge
Clavero, ha dispuesto su reimpresión por Decreto Nº 5093 del 23 de julio de
2008, de acuerdo con lo que establece el Art. 18º, Inc. e), de los Estatutos
vigentes.
Se recomienda muy especialmente a los Venerables
Maestros y a las Luces de todas las Logias de nuestra jurisdicción el uso de este
Ritual, sin agregados ni supresiones de ninguna clase que modifique el Rito.
Gustavo F. Papa Baumgärtner
Gran Secretario
Buenos Aires, 28 de julio de 2008.
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NUESTRO GRAN SIMBOLO
La Invocación del G.·.A.·. D.·. U.·. en nuestros trabajos no
Implica la creencia en el dios de una religión determinada,
ya que la Masonería proclama como Gran Arquitecto del
Universo al reconocimiento de un Principio o causa primera,
dejando en libertad a cada uno de sus miembros los puntos
de vista particulares sobre la naturaleza de este principio, y
se abstiene de todo acto confesional.
Por ello, en la columna de las promesas se colocará la
Biblia, o cualquier otro libro de una religión reconocida,
juntamente con la escuadra, el compás, la Constitución de
la Nación Argentina y la de la Orden.
En consecuencia, cada masón de acuerdo con sus
convicciones, puede elaborar su propia concepción de
estos símbolos, sin imposiciones dogmáticas de cualquier
credo o religión.
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Gran Logia de la Argentina
de Libres y Aceptados Masones
RITUAL DEL APRENDIZ MASON
Primer Grado del Rito Escocés
Antiguo y Aceptado
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APERTURA DE LOS TRABAJOS
Reunidos los Hermanos en la Logia y decorados masónicamente el VM ocupa su
sitial en Oriente y dando un golpe de Mallete, que repiten los Vigilantes, procede
a la apertura de los trabajos en la forma siguiente:
V.·.M.·. Hermano Primer Vigilante ¿Cuál es vuestro primer deber en logia?
1º Vig.·. Asegurarme si el Templo está cubierto exteriormente.
V.·.M.·. Servíos cumplir ese deber, Hermano mío.
1º Vig.·. Hermano Segundo Vigilante, aseguraos si estamos a cubierto.
2º Vig.·. Hermano Experto, cumplid con vuestro deber.
Sale el Hermano Experto; se informa por el Guardatemplo Externo y, estando a
cubierto el Templo, lo comunica al Segundo Vigilante.
Exp.·. Hermano 2º Vig, el Templo se encuentra a cubierto exteriormente.
2º Vig.·. Hermano Primer Vigilante, estamos a cubierto exteriormente.
1º Vig.·. Venerable Maestro, el Templo está a cubierto exteriormente.
V.·.M.·. Hermano 1° Vigilante ¿Cuál es vuestro segundo deber en Logia?
1º Vig.·. Asegurarme que todos los presentes sean Masones.
V.·.M.·. Cumplid con ese deber. ¡En pie y al Orden!
Todos ejecutan lo mandado por el Venerable Maestro. Los Vigilantes recorren
rápidamente sus columnas y después vuelven a sus puestos, salvo que desde
sus asientos alcancen a distinguir a todos los presentes, y dicen:
2º Vig.·. Hermano Primer Vigilante, los Hermanos que decoran mi Columna son
Masones y están en Pie y al Orden.
1º Vig.·. Venerable Maestro, los Hermanos que decoran ambas Columnas son
Masones y se hallan al Orden de Aprendiz.
V.·.M.·. También lo son los que se hallan en Oriente. Sentémonos.
Todos toman asiento.
V.·.M.·. ¿A qué hora acostumbran los Aprendices Masones a abrir sus trabajos,
Hermano Primer Vigilante?
1º Vig.·. A mediodía en punto. Venerable Maestro.
V.·.M.·. ¿Qué hora es, Hermano Segundo Vigilante?
2º Vig.·. Mediodía en punto, Venerable Maestro.
V.·.M.·. Puesto que es mediodía en punto, hora en que los Aprendices abren
sus trabajos, invitad, Hermanos Vigilantes, a los Obreros que decoran vuestras
Columnas, como yo lo hago con los de Oriente, para qué se unan a vosotros y a
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mí, con el fin de abrir los trabajos de esta Respetable Logia.
1º Vig.·. Hermano Segundo Vigilante y Hermanos de mi columna, unámonos al
Venerable Maestro para abrir los trabajos de esta Respetable Logia.
2º Vig.·. Hermanos de mi columna unámonos al Venerable Maestro para abrir
los trabajos de esta Respetable Logia. Anunciado en mi Columna, Hermano
Primer Vigilante
1º Vig.·. Anunciado en ambas Columnas, Venerable Maestro.
El Venerable Maestro da sobre la piedra triangular los golpes del grado, que
repiten los Vigilantes, y después dice:
V.·.M.·. ¡En pie y al orden! (Todos obedecen). A L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·. en su
nombre y en virtud de los poderes que me han sido conferidos como Venerable
Maestro de esta Respetable Logia . . . de la Obediencia de la Gran Logia de la
Argentina de Libres y Aceptados Masones, declaro abiertos los trabajos de este
Taller, en Tenida Ordinaria (o Extraordinaria, Magna, de Iniciación, etc.) y en
Grado de Aprendiz.
¡A mí por el Signo, por la Batería del Grado y por la aclamación!. (Los ejecuta y
todos lo repiten).
Ocupad vuestros asientos. (Todos se sientan).
Hermano Secretario, servios dar lectura al Acta de la Tenida anterior.
El Hermanos Secretario ejecuta lo ordenado y al finalizar dice:
Sec.·. Cumplida vuestra orden, Venerable Maestro
V.·.M.·. Hermanos Primero y Segundo Vigilante, conceded la palabra a los
Obreros de vuestras Columnas, por si alguno tuviere que hacer observaciones al
Acta leída por nuestro Hermano Secretario.
1º Vig.·. Hermano Segundo Vigilante y Obreros de mi Columna, queda
concedida la palabra para hacer observaciones al Acta de la Tenida anterior.
2º Vig.·. Hermanos de mi columna, queda concedida la palabra para hacer
observaciones al Acta de la Tenida anterior.
Después de una pausa, si ningún Hermano pide trabajo, dice:
2º Vig.·. Reina silencio en mi Columna, Hermano Primer Vigilante
1º Vig.·. El silencio reina en ambas Columnas, Venerable Maestro
V.·.M.·. ¿Cuáles son vuestras conclusiones sobre el Acta leída, Hermano
Orador?
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El Orador formula sus conclusiones, y de conformidad con lo expuesto por él, el
Venerable Maestro dice:
V.·.M.·. De acuerdo con las conclusiones del Hermano Orador, los que estén
conformes con la aprobación del Acta se servirán manifestarlo por el Signo
Ordinario.
Da un golpe de mallete; se verifica la votación por el Signo Ordinario, y los
Vigilantes anuncian en voz alta el resultado de ella en sus columnas. Si el Acta se
aprueba, es firmada en ese mismo momento por el Venerable Maestro, por el
Orador y por el Secretario.
TRABAJOS EN FAMILIA
V.·.M.·. Queridos Hermanos, queda concedida la palabra para disculpar a los
Hermanos ausentes.
Después de consignar las disculpas, esta parte de la tenida será designada a dar
cuenta de las planchas que existan en la secretaría, sobre las cuales abrirá
discusión el Venerable Maestro, con el fin de que, si son tomadas en
consideración, se resuelva sobre ellas en el acto, en caso de urgencia, o se
entreguen a las comisiones respectivas.
RECEPCIÓN DE VISITANTES
V.·.M.·. El Hermano Maestro de Ceremonias se servirá salir a pasos perdidos y
traernos el Registro de Asistencia de Hermanos.
El Maestro de Ceremonias cumple esta orden; deposita sobre la mesa del
Venerable Maestro el Libro de Asistencia, los documentos y títulos que hayan
presentado los Visitantes, si no fueran conocidos, y, después de examinados por
el Venerable Maestro y el Orador, el primero dice:
V.·.M.·. El Hermano Experto se servirá acompañar al Maestro de Ceremonias
para retejar a los Hermanos Visitantes que no son conocidos por los Obreros del
Taller.
El Experto y el Maestro de Ceremonias salen del Templo para cumplir este
deber. Para reingresar, el Maestro de Ceremonias llama a las puertas del
Templo.
G.·.T.·.I.·.Hermano Primer Vigilante, a las puertas del Templo llaman en el Grado
de Aprendiz.
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El primer vigilante trasmite el anuncio al Venerable Maestro.
1º Vig.·. Venerable Maestro, a las puertas del Templo llaman en el grado de
aprendiz.
V.·.M.·. ¡Ved quien es Hermano Guardatemplo!
G.·.T.·.I.·.¿Quién llama?
M.·.Cer.·.(Desde afuera) los Hermanos visitantes, a quienes acompaño.
G.·.T.·.I.·.Venerable Maestro el Maestro de Ceremonias, acompañado por los
Hermanos Visitantes.
En este momento el Venerable Maestro, observará si entre los Visitantes ingresa
algún Venerable Maestro o Ex Venerable, únicamente en ese caso dando un
golpe de mallete dice:
V.·.M.·. ¡En pie y al Orden! (Todos obedecen) dadles entrada.
El Guardatemplo abre la puerta y anuncia uno por uno en alta voz a los
Hermanos Visitantes. Estos van entrando, por su turno (primero los Aprendices,
y sucesivamente los Compañeros, Maestros, Ex Venerables y Venerables
Maestros) por los pasos, signos y salutaciones de uso; el Venerable Maestro,
entonces, invita a los Aprendices, Compañeros y Maestros, ocupar el lugar que
les corresponda. A los Ex Venerables y Venerables Maestros los invita a pasar a
Oriente. Cuando todos estén ubicados, entran el Maestro de Ceremonias y el
Experto, y ocupan sus puestos.
V.·.M.·. Sentémonos (todos se sientan). Queridos Hermanos Visitantes en
nombre de esta Respetable Logia, os saludo fraternalmente y os participo la
satisfacción que experimentamos por vuestra asistencia a nuestros trabajos. El
Hermano Secretario hará constar en Acta este saludo, y deseamos que en
cuántas ocasiones podáis vengáis a nuestro lado a compartir la humanitaria
labor que realiza la Masonería. El Hermano Orador os dirigirá oportunamente la
palabra para felicitarlos también, por vuestra presencia en este Respetable
Taller.
El Venerable Maestro informa brevemente a los Visitantes sobre los trabajos que
han de realizarse en la Tenida.
ORDEN DEL DÍA
V.·.M.·. Queridos Hermanos, va a circular el Saco de las Proposiciones.
El Maestro de Ceremonias, provisto del Saco de las Proposiciones, se coloca
entre columnas.
1º Vig.·. Venerable Maestro, el Hermano Maestro de Ceremonias se encuentra
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entre Columnas dispuesto a circular el Saco de las Proposiciones.
V.·.M.·. Que pase a circularlo. (Sin Ceremonia o Con Ceremonia)
El Maestro de Ceremonias presenta el Saco a todos los Hermanos en el orden
siguiente: Venerable Maestro, Primer Vigilante, Segundo Vigilante, Orador,
Secretario, Hermanos que se encuentran en el Oriente, Columna del sur y
Columna del norte. Todos los Hermanos tienen el deber de introducir la mano
derecha, cerrada, en el saco, y sacarla abierta, aunque no tengan que depositar
plancha alguna. Cuando ha terminado ese trabajo, el Maestro de Ceremonias se
coloca, nuevamente, entre columnas.
1º Vig.·. Venerable Maestro, entre Columnas se encuentra el Maestro de
Ceremonias, después de haber circulado el Saco de las Proposiciones.
V.·.M.·. Que pase a Oriente para conocer su contenido.
El Maestro de Ceremonias se dirige a Oriente; vuelca el saco sobre el trono del
Venerable Maestro y, colocándose a la izquierda, espera sus órdenes.
V.·.M.·. Queridos Hermanos, el Saco de las Proposiciones ha producido...
planchas grabadas, de las cuales… quedan bajo mallete, por no pertenecer a
esta Cámara, y de las restantes se dará lectura oportunamente.
Luego se pasará a considerar las Solicitudes de Admisión de Profanos, y de
Hermanos que piden afiliarse o regularizarse en el Taller. El Hermano Secretario
lee las respectivas solicitudes y, se aceptan en principio, el Venerable Maestro
designa reservadamente tres Aplomadores.
A continuación anuncia el escrutinio de los ya Aplomados.
V.·.M.·. Queridos Hermanos, va a verificarse el escrutinio del Profano (o
Hermano) cuya Solicitud de Admisión (o afiliación) acabar de leernos el
Hermano Secretario.
Los Vigilantes anuncian en sus columnas, repitiendo lo dicho por el Venerable
Maestro. El Experto, entre tanto, se coloca entre Columnas, provisto de la urna
de balotaje.
1º Vig.·. Venerable Maestro, el Hermano Experto se encuentra entre Columnas,
dispuesto a circular la urna de balotaje.
V.·.M.·. Que pase a circularla en la forma, prescrita. (Sin Ceremonia o Con
Ceremonia)
El Hermano Experto circula la urna de balotaje entre todos los Hermanos en el
orden siguiente: Venerable Maestro, Primer Vigilante, Segundo Vigilante,
Orador, Secretario, Hermanos que se encuentran en el Oriente, Columna del sur
y Columna del norte. Todos los Hermanos tienen la obligación de introducir su
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bolilla en la urna.
El escrutinio secreto se verificará según lo dispuesto, y cuando haya terminado,
el Primer Vigilante dice:
1º Vig.·. Venerable Maestro, el Hermano Experto se halla entre Columnas,
después de haber circulado la urna de balotaje.
V.·.M.·. Que pase a la mesa del Orador para que nos dé cuenta del resultado de
la votación.
El Experto cumple la orden del Venerable Maestro, el Orador verifica el resultado
del escrutinio y lo comunica al Venerable, quien lo anuncia a los Vigilantes y
éstos a sus respectivas Columnas.
A continuación se leen y discuten los dictámenes de las Comisiones; el asunto
preferente del Orden del Día; se escuchan las conferencias; se da lectura a los
Trabajos Reglamentarios de los Aprendices y se declara a la Logia en Tenida de
Instrucción o de Iniciación.
Si no hay iniciación se concede la palabra en bien general de la Orden y del Taller
en particular, y si ningún Hermano pide trabajo o que se hubiera agotado el tema,
el Segundo Vigilante dice:
2º Vig.·. Hermano Primer Vigilante, reina silencio en mi Columna.
1º Vig.·. Venerable Maestro, reina silencio en ambas Columnas.
Si no hubiera Iniciación, se procederá a circular el Saco de la Viuda y clausurar
los Trabajos en la forma indicada.
V.·.M.·. Puesto que reina silencio, vamos a proceder a la Iniciación del o de los
Profanos que se encuentran en la Cámara de Reflexiones.
INICIACIÓN
Observaciones Preliminares
Uno de los trabajos más importantes que verifica una Logia es el que da por
resultado el ingreso de los Profanos en la Francmasonería. El acto debe revestir
la mayor seriedad, y durante la recepción conviene guardar el más absoluto
silencio y el mayor respeto, cualesquiera que sean las ideas que exprese el
Profano en sus contestaciones.
Ningún Hermano tiene derecho a dirigir la palabra a los profanos más que el
Venerable Maestro o el Orador, cuando éste sea invitado a tal efecto.
Todos los Hermanos estarán armados de espadas durante la iniciación; pero es
indispensable no producir con ellas otros ruidos que los marcados en el Ritual, y
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aún estos, con la moderación debida.
Por último, durante la recepción queda prohibida terminantemente la entrada y la
salida de los Hermanos en el Templo, salvo casos de absoluta necesidad, siendo
así se efectuará silenciosamente y con la venia del Venerable Maestro o de los
Vigilantes.
PREPARACIÓN DEL CANDIDATO
Suele confundirse en algunos rituales las palabras candidato, recipiendario y
neófito. La primera conviene a los Profanos desde el momento de solicitar el
ingreso hasta aquel en que se acercan a las puertas del Templo; la segunda
debe usarse para designarlo durante la iniciación y la tercera se aplica cuando
Profano ha visto la Luz.
El Candidato será conducido a nuestra sede por el Proponente, al candidato se
le privará de la Luz antes de penetrar en el vestíbulo, y luego lo entregará a los
cuidados del Hermano Experto, quien tomará todas las precauciones marcadas
en la Liturgia para impedir que candidato pueda verle el rostro cuando se halle
desprovisto de la venda, y llevará una espada desnuda en la mano derecha. Al
apoderarse del Profano, lo conducirá a la Cámara de Reflexiones, y una vez en
ella le dirigirá la palabra en éstos o parecidos términos:
Exp.·. Señor... van a empezar las ceremonias de su admisión en la Orden
Masónica, accediendo a su espontánea solicitud. Si en cualquier momento se
arrepiente del paso que desea dar, sírvase indicármelo, y saldrá de este recinto
sin ser molestado y sin obstáculos de ningún género. Ahora tenga la bondad de
entregarme los valores que estén en su poder, pues debe ser despojado de
cuanto significa vanidad. Fijará su atención sobre las inscripciones que
encuentre en las paredes de este recinto y los objetos que le rodean. Reflexione
acerca de ellos, conteste por escrito a las preguntas consignadas en un papel
que le dejo sobre la mesa y firme al pie del mismo.
El Hermano Experto coloca sobre la mesa una hoja triangular que lleva impresas
las siguientes preguntas:
1)
¿Cómo interpreta usted a Dios y que deberes cree tener para con Él?
2)
¿Cuáles son los deberes del Hombre para consigo mismo?
3)
¿Cuáles son los deberes del Hombre para con sus semejantes?
4)
¿Qué beneficios de orden espiritual y moral espera usted obtener de la
sociedad en la que quiere ingresar?
5)
¿Qué puede esperar de usted la Masonería?
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Hecho esto, se dirige al profano y continúa:
Exp.·. Voy a retirarme con objeto de dejarlo sólo, para que medite
serenamente sobre el paso que va a dar. Cuando oiga un golpe sobre la puerta,
se quitará la venda y permanecerá aquí hasta que vuelva a buscarlo.
El Hermano Experto abandona silenciosamente la Cámara de Reflexiones y,
cuando halla cerrado la puerta, dará un golpe en ella con el pomo de la espada y
se retirará al Templo para comunicar al Venerable Maestro que el Candidato se
encuentra en dicha Cámara y, luego de dejar sobre el trono del Venerable
Maestro los metales del Profano, se retira a su puesto.
RECEPCIÓN
V.·.M.·. Hermano Experto servios traernos las contestaciones del Profano a
quien vamos a iniciar.
Sale el Experto a cumplir la orden.
V.·.M.·. Queridos Hermanos, el acto que vamos a realizar es necesario que
esté rodeado de todas las condiciones encaminadas a garantizar la seguridad
de la Orden, en lo que se refiere a la admisión de Profanos. Por lo tanto, aunque
se hayan cumplido todas las formalidades que exige el Rito, resultado
favorables los tres Aplomos, y puros los tres escrutinios respecto del Profano
que vamos a recibir, el Hermano Secretario dará lectura a la solicitud de ingreso
del Candidato (o Candidatos) con el fin de que, si algún Hermano tuviese que
hacer objeciones a su ingreso, lo manifieste en el acto.
Dad lectura, Hermano Secretario, a la solicitud del candidato.
Terminada la lectura, y después de una pausa, si ningún Hermano pide trabajo,
los Vigilantes dicen:
2º Vig.·. Reina silencio en la columna del norte, Hermano Primer Vigilante.
1º Vig.·. Venerable Maestro, el silencio reina en ambas Columnas
V.·.M.·. ¿Tiene el Hermano Orador alguna observación que hacer en nombre
de la Ley?
Orador Ruego al Hermano Tesorero se sirva manifestar si el Candidato ha
depositado en el Tesoro las Medallas Profanas que exigen los reglamentos por
el pago de los derechos de iniciación.
Tes.·.
El Candidato a hecho (o no ha hecho) el depósito que marca el
Reglamento.
Orad.·. Deseo que consten en el Acta las manifestaciones del Hermano
Tesorero para los efectos reglamentarios.
V.·.M.·. Constarán.
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El Hermano Experto entra en el Templo, llevando clavado en la punta de la
espada el papel triangular conteniendo las contestaciones del Candidato y lo
entrega al Venerable Maestro.
V.·.M.·. He aquí las contestaciones del Candidato, que se halla en la Cámara
de Reflexiones. Voy a dar lectura a ellas, y vosotros, Queridos Hermanos,
juzgaréis.
Después de leer en alta voz el documento, dice:
V.·.M.·. Queda concedida la palabra, por si algún Hermano desea hacer
observaciones al escrito que acabo de leer.
Los Vigilantes informan al Venerable Maestro si algún Hermano ha pedido la
palabra, y en caso contrario, manifiestan en voz alta que reina silencio.
V.·.M.·. El Hermano Orador tiene la palabra para sus conclusiones. (Oídas
éstas, el Venerable prosigue). Los Hermanos que acepten las contestaciones
dadas por el Candidato se servirán manifestarlo por el Signo Ordinario.
Da un golpe de mallete y se realiza la votación, cuyo resultado anuncian los
Vigilantes, y, aceptadas las contestaciones, dice el Venerable:
V.·.M.·. Hermano Experto servios acercar al Candidato a las puertas del
Templo, y todos vosotros guardaréis silencio.
El Experto se encamina a la Cámara de Reflexiones, coloca la venda sobre los
ojos del Candidato y lo conduce hasta la puerta del Templo, a la que llama de
manera profana.
G.·.T.·.I.·.A la puerta del Templo llaman profanamente.
El Segundo Vigilante se lo comunica al Venerable Maestro.
V.·.M.·. ¡Ved quien llama de ese modo!
El Guardatemplo entreabre la puerta y hace la pregunta.
G.·.T.·.I.·.¿Quién llama de ese modo?
Exp.·. (desde fuera) Soy el Hermano Experto, y conduzco a un Profano que
desea penetrar en nuestros augustos misterios.
V.·.M.·. ¿Qué indiscreción es la vuestra Hermano Experto, sabiendo que
debemos guardarnos de los Profanos? Decid al que conducís que se retire.
Exp.·. Insiste en entrar y pretende que le abráis las puertas del Templo.
V.·.M.·. ¿En que funda su insistencia y sus pretensiones?
Experto En que es hombre libre, honrado y de buenas costumbres.
V.·.M.·. ¿Quién responde por él?
Exper.·. Yo, que soy su conductor y conozco sus buenas cualidades.
V.·.M.·. Preguntadle su nombre, edad, estado civil, profesión, nacionalidad y
domicilio.
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El Experto comunica en alta voz las respuestas que dé el Candidato. Es oportuno
haber previsto este momento, y que el Hermano Experto, tenga anotados los
datos del Profano.
V.·.M.·. (Bajando la voz) Hermano Secretario ¿Es éste el Candidato que
esperábamos?
Sec.·. Sí, Venerable Maestro.
V.·.M.·. Dadle entrada.
El Venerable Maestro da un golpe de mallete, el Guardatemplo abre la puerta y
entra el Candidato conducido por el Experto, que le guía hasta el banquillo
triangular colocado en el centro de la Logia, y le hace tomar asiento.
Desde que entra el candidato hasta que se halla el su puesto, el Venerable
Maestro y los Vigilantes golpean alternativamente con sus malletes. Llegado el
candidato al final de su camino, el Venerable Maestro da un golpe de mallete con
fuerza y entonces se restablece el silencio.
Antes de empezar el interrogatorio, el Experto se acerca al candidato y apoya
sobre la parte izquierda del pecho del mismo la punta de la espada
V.·.M.·. Señor... , compruebe usted por el tacto que objeto es el que le oprime
el pecho, y díganos que es.
Contesta el recipiendario.
V.·.M.·. Esa espada, cuya punta se apoya sobre su corazón, significa, en el
lenguaje simbólico que nosotros empleamos, el remordimiento que tendrá usted
si algún día traicionara a la Institución, olvidando las promesas que ante nosotros
va a prestar. ¿No lo acusa su conciencia al querer penetrar en nuestros augustos
misterios con el objeto de vender o delatar a los que hayan de ser sus
Hermanos?
Contesta el recipiendario.
V.·.M.·. Señor… las condiciones que exigimos para ser admitido entre
nosotros son: la sinceridad a toda prueba y la perseverancia absoluta en los
propósitos. De las respuestas que nos dé, deduciremos el grado de sus
convicciones y lo que podremos esperar de usted.
¿Está usted dispuesto a proseguir su iniciación sin que le causen molestia ni
temor alguno las pruebas que hasta ahora ha sufrido y todas las que habrá de
sufrir hasta lograr sus deseos?
Contesta el recipiendario.
V.·.M.·. ¿Solicitó usted espontáneamente ser recibido Francmasón?
Contesta el recipiendario.
PAGINA 16
Si el recipiendario guardarse silencio, el Venerable Maestro repetirá la pregunta;
y si tampoco contesta, le informa sobre el asunto a lo que aquella se refiere.
Si se trata de alguna respuesta categórica, que sólo pueda dar el recipiendario,
el Venerable Maestro guardara silencio; y si después de ser nuevamente
invitado a contestar no lo hace, pasara inmediatamente a otra pregunta.
V.·.M.·. ¿No es la curiosidad lo que lo ha inducido a venir aquí?
Contesta el recipiendario.
V.·.M.·. ¿Sabe usted si es Masón quien lo apadrinó para solicitar su ingreso a la
Orden?
Contesta el recipiendario.
V.·.M.·. ¿No le ha dicho nada de lo que aquí hacemos?
Contesta el recipiendario.
V.·.M.·. ¿Sabe usted lo que es la Francmasonería?
Contesta el recipiendario.
V.·.M.·. ¿Cómo no conociendo la Francmasonería se ha decidido a solicitar su
ingreso en la Orden?
Si el candidato da a entender en su contestación que conoce la Orden, ésta
pregunta debe ser sustituida por la ratificación o rectificación de los conceptos
expresados.
Pausa
V.·.M.·. ¿Qué ideas han despertado en su imaginación el lugar fúnebre en
donde acaba de estar, los objetos que lo rodeaban, las inscripciones que ha
leído en las paredes y el aspecto de la cámara?
Contesta el recipiendario
V.·.M.·. Ese lugar donde ha estado usted, induce meditar sobre lo efímero de
nuestra vida, indicándonos que debemos aprovechar el tiempo para realizar la
misión que el hombre tiene sobre la tierra que habita y en el seno de la Sociedad
que lo rodea. Con la permanencia de los Candidatos en esa Cámara, nos
proponemos simbolizar que el Hombre que viene hasta nosotros desde una
Sociedad Profana, en la que reina la envidia, el fanatismo, la discordia, la
vanidad y otras muchas pasiones que lo esclavizan, necesita morir para ese
mundo y renacer en otro distinto, en el que impera la Virtud y se practica la
Fraternidad. El que penetre aquí ha de combatir sin tregua el error, el egoísmo y
el vicio; el mal en todas sus formas; todo lo que oscurece la inteligencia, revierte
el sentimiento y esclaviza la voluntad; tendrá que luchar consigo mismo,
dominar las pasiones, desechar todo móvil interesado y dedicarse para siempre
a la práctica del bien.
PAGINA 17
¿No le llama la atención el estado en que se encuentra, con los ojos vendados,
sin armas, sin defensa, y confiando en nuestra honestidad?
Contesta el recipiendario.
V.·.M.·. ¿No teme usted que abusemos de su confianza?
Contesta el recipiendario.
V.·.M.·. El examen moral a que lo estoy sometiendo ¿no le causa algún temor?
Contesta el recipiendario.
V.·.M.·. Señor... , en un papel que se le entregó, ha escrito usted de su puño y
letra las respuestas sobre su concepto de Dios y los deberes que cree usted
tener para con Él, para consigo mismo y sus semejantes. ¿Se ratifica de lo que
ha consignado por escrito?
Contesta el recipiendario y queda al arbitrio del Venerable Maestro pedirle que
amplíe o aclare alguna o algunas de sus contestaciones, y a continuación dice:
V.·.M.·. La Masonería sostiene que la Razón Humana es el único medio de
investigación y, de acuerdo con ello, respeta la idea que cada cual tenga de lo
verdadero, lo justo, lo bueno y lo bello.
El Venerable Maestro no ha de olvidar un solo momento que la Masonería
proclama la absoluta libertad de conciencia y, por lo tanto, dejará hablar
libremente al recipiendario, procurando únicamente disuadirle por la persuasión
de los sofismas en que a veces caen los hombres más instruidos.
V.·.M.·. Antes de seguir el curso de su iniciación, tengo el deber de advertirle,
sin comentario alguno de mi parte, que los Masones estamos excomulgados por
los pontífices de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Si este hecho pudiera
pesar en su conciencia y determinar el arrepentimiento de haber solicitado ser
Masón, debe usted decirlo y será respetada su decisión. En ese caso, saldría de
aquí como ha entrado, sin que haya visto a quienes lo escuchan y sin que
ninguno revele jamás que ha estado usted en este sitio.
Contesta el recipiendario.
Si la contestación del recipiendario autoriza al Venerable Maestro para
proseguir, dice:
V.·.M.·. Tenga la bondad de explicar con mayor amplitud su contestación sobre
los deberes del Hombre para consigo mismo y para con sus semejantes.
El recipiendario contestará, y sus respuestas han de escucharse con calma, sin
perjuicio de que el Venerable Maestro lo ayude, procurando investigar sus más
íntimos pensamientos.
V.·.M.·. Lo que el Hombre se debe a si mismo puede resumirse en lo siguiente:
conocerse, conservarse, buscar la Verdad y hacerse estimar por los demás
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hombres, a quienes debe ofrecer su amistad y no desearles otra cosa que lo que
para sí mismo desee. (Pausa).
Señor... Un caballero que se encuentra entre nosotros desea hacerle algunas
preguntas. Le agradeceré que le conteste usted con la misma franqueza y
sinceridad que hasta el momento ha empleado conmigo.
Después de preguntar el Orador o el Hermano designado por el Venerable
Maestro, dice éste:
V.·.M.·. Señor... Antes de admitirle definitivamente en la Francmasonería,
necesitamos someterlo a una serie de pruebas morales y materiales de las que
no podemos prescindir, pruebas que tienen lugar en el transcurso de tres viajes
simbólicos que debe usted efectuar.
¿Persiste, a pesar de las manifestaciones que le hago, en ser recibido
Francmasón?
Contesta el recipiendario, y si persiste, dice el Venerable Maestro:
V.·.M.·. Hermano Experto ¡cumplid con vuestro deber!
El Experto saca al recipiendario fuera del Templo y espera con él en Paso
Perdidos hasta que se le avise que lo introduzca de nuevo en la Logia.
V.·.M.·. Queridos Hermanos se os concede la palabra para hacer
observaciones o solicitar ampliación o aclaración a las contestaciones del
candidato que acaba de cubrir el Templo.
Los Hermanos que soliciten ampliación o aclaración deben concretar el sentido
de las preguntas que desean se dirijan al recipiendario. Terminada esta parte de
los trabajos, dice el Venerable Maestro:
V.·.M.·. ¿Aprobamos las contestaciones del recipiendario? (Con las
aclaraciones establecidas, si las hubiere).
Los Hermanos hacen el signo de aprobación, y entonces el Venerable Maestro
ordena al Maestro de Ceremonias que avise al Experto para qué conduzca al
recipiendario a la Logia. El Guardatemplo entreabre la puerta y entra el
recipiendario, guiado por el Experto y el Maestro de Ceremonias, los cuales lo
llevan hasta el banquillo que le está destinado.
V.·.M.·. ¿Esta usted dispuesto, Señor... , a emprender las pruebas?
Contesta el recipiendario.
Durante el primer viaje los Hermanos harán algunos ruidos. El piso del Taller
estará sembrado de obstáculos, que hagan dificultosa la marcha del
recipiendario.
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PRIMER VIAJE
V.·.M.·. Hermano Experto, acompañad al Profano en su primer viaje.
El Experto toma de la mano al recipiendario y lo conduce alrededor de la Logia,
siguiendo la marcha por el Norte y volviendo por el Sur, deteniéndose ante el
Segundo Vigilante, que dice:
2º Vig.·. ¿Quién va?
Experto: Un profano que desea ser recibido Francmasón.
2º Vig.·. ¿Quién responde por él?
Experto Yo, que soy su conductor.
2º Vig.·. Que pase.
El recipiendario es conducido a su asiento por el Experto, que dice:
Experto: Señor Presidente, ha terminado el primer viaje simbólico.
V.·.M.·. Señor... ¿Qué piensa del viaje que ha efectuado?
Contesta el recipiendario.
V.·.M.·. Este viaje significa el conjunto de las pasiones humanas: guerras,
traiciones y desgracias que alteran la paz de los Hombres, y las terribles luchas
que se ven precisadas a sostener, la Virtud contra el vicio, la Sinceridad contra la
perfidia, la Libertad contra la tiranía. En esta lucha enérgica, para dominar las
malas pasiones, es preciso vencer grandes resistencias con sin igual
constancia. He aquí por qué ha encontrado usted ciertos obstáculos en este
viaje, y por qué ha escuchado de cerca del ruido de la lucha. La Masonería
combate también las malas pasiones y rinde culto a la Verdad. ¿Quiere usted
decirnos su opinión sobre el fanatismo?
Contesta del recipiendario.
1º Vig.·. El fanatismo es un extravío moral y la exaltación del culto de una idea.
El fanatismo religioso conduce a la superstición, despierta el odio del Hombre
para con sus semejantes, produce males sin cuento y, como consecuencia,
persecuciones y derramamiento de sangre. El fanatismo político arrastra al
Hombre a los mayores excesos; despierta las malas pasiones: la envidia, la
adulación, el servilismo y la inmoralidad, porque mientras el Hombre no está
emancipado de toda servidumbre, no puede tener verdadera moralidad. Los
más sublimes ideales, las más bellas concepciones del espíritu humano no
deben de terminar en fanatismo, porque es preciso que la Razón permanezca
emancipada de todo prejuicio capaz de oponerse a la investigación de la Verdad
(pausa).
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Díganos señor... ¿qué es la Virtud?
Responde el recipiendario
2º Vig.·. La Virtud es una energía moral por la cual, adopta el Hombre la práctica
habitual del Bien, del Deber y la Justicia; es un impulso natural hacia la
Honradez, la predisposición al sacrificio en favor de los demás hombres; la
resolución de dominar las malas pasiones combatiéndolas con firmeza y
decisión, para obrar de acuerdo con la razón humana. La Virtud es, en resumen,
el ideal de la Masonería en acción.
SEGUNDO VIAJE
V.·.M.·. El Hermano Experto va a acompañarlo en el segundo viaje; pero antes
respóndame: ¿se halla usted dispuesto, a continuar la prueba?
Contesta el recipiendario. En el supuesto afirmativo, el Venerable Maestro dice:
V.·.M.·. Fíjese usted en las diferencias que encuentre entre éste y el primer
viaje, para qué luego nos dé cuenta de sus impresiones.
Procede, Hermano Experto.
El Experto toma de la mano al recipiendario y le hace dar la vuelta a la logia,
siguiendo la marcha por el Norte y volviendo por el Sur, hasta detenerse ante el
Primer Vigilante. Durante este viaje se disminuirán los obstáculos en la marcha y
se escuchará el ruido de espadas. Llegados el recipiendario y su guía al término
del viaje, el Primer Vigilante dice:
1º Vig.·. ¿Quién va?
Experto: Un profano que aspira ser Masón.
1º Vig.·. ¿Quién responde por él?
Experto: Yo, que soy su conductor.
1º Vig.·. Que pase y sea purificada por el agua.
El Experto hace practicar al recipiendario las abluciones ritualísticas y después
de sentarlo en el banquillo, dice:
Experto El profano ha terminado su segundo viaje.
V.·.M.·. Señor... ¿quiere usted decirme que enseñanzas a sacado de este
segundo viaje simbólico?
Contesta el recipiendario
V.·.M.·. Habrá usted observado que, caminando bajo la dirección de quién lo
acompaña, no ha encontrado a su paso tantos obstáculos como en el primer
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viaje, con lo cual queremos demostrarle que el Hombre consigue ver realizados
sus propósitos cuando es constante. El ruido de espadas que a escuchado
significa que tendrá usted que luchar dentro de la Orden para defender la Virtud y
proteger al débil. Ha sido purificado por el agua; (Pausa) de las pasiones, vicios y
preocupaciones que trae usted de la sociedad profana. (Pausa). Antiguamente,
después de las abluciones ritualísticas, se sometía al recipiendario a la prueba
de la sangre, que consistía en extraerle un poco, para que luego de ver la Luz
Masónica, firmara con ella la promesa de fidelidad a los postulados de la Orden.
Actualmente prescindirnos de esta prueba, pero debo preguntarle ¿esta usted
dispuesto, si fuera necesario, a verter su sangre para defender a la Masonería y
proteger la Inocencia y la Virtud, contra la maldad y la tiranía?
Contesta el recipiendario
1º Vig.·. También en los tiempos pasados se imprimía en el cuerpo del
recipiendario una señal con un hierro candente; pero lo mismo que con la prueba
de la sangre, hoy prescindirnos de esta otra, limitándonos a decir a quien
pretende ingresar en nuestra Orden que en vez de un sello de fuego grabado en
la piel, el Masón llevará impreso en su corazón la nobleza de sus acciones, el
amor a la Humanidad y el deseo de progreso.
¿Quiere usted decirme como entiende el Progreso?
Contesta el recipiendario
2º Vig.·. El Progreso no es simplemente el adelanto material o el incremento de
la riqueza, sino una idea compleja que la Masonería intenta realizar. En primer
lugar significa la expansión de la personalidad humana en todos sus aspectos y
la afirmación de la Libertad del Hombre, de su cultura y de su bienestar. El
Progreso debe comenzar dentro de cada individuo haciéndolo apto para
perfeccionar la sociedad en que vive, las instituciones políticas y sociales en las
que actúe, para trabajar por el robustecimiento de las relaciones entre los
pueblos. (Pausa) Señor... ¿esta usted dispuesto a emprender el tercer viaje?
Contesta el recipiendario
TERCER VIAJE
V.·.M.·. (Da un golpe de mallete y dice) Hermano Experto, guiad al profano para
que verifique el tercero y último viaje.
El Experto conducirá al recipiendario, marchando de Occidente a Oriente,
pasando por el Norte, y lo colocara junto a la balaustrada, de cara al Venerable
Maestro. Durante este viaje no se producirá ningún rubio.
V.·.M.·. ¿Quién va?
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Experto
V.·.M.·.
Experto
V.·.M.·.
Es un profano que desea ser iniciado.
¿Quién nos responde por él?
Yo, que soy su conductor.
Que pase a ser purificado por el fuego.
El Experto conduce al Profano a Occidente, haciéndole pasar las manos por las
llamas, lo lleva después entre Columnas.
1º Vig.·. (Da un golpe de mallete y dice) el tercer viaje del profano ha terminado.
V.·.M.·. Conducidle a su puesto.
Cuando el recipiendario se ha sentado, el Venerable Maestro continúa:
en este viaje no ha encontrado obstáculo alguno en el
V.·.M.·. Señor...
camino; su perseverancia los ha vencido, y se acerca a la meta de sus
aspiraciones. La prueba del fuego le indica que al Masón no deben amedrentarle
los peligros, persecuciones, ni castigos, ni impedirle propagar sus doctrinas
salvadoras de la humanidad, por el temor a los sacrificios. (Pausa)
¿Se encuentra usted con el valor suficiente para arrastrar la muerte, si fuera
preciso, antes que abjurar de las ideas sustentadas por la Francmasonería?
Contesta el recipiendario
V.·.M.·. Hermano Experto, dad de beber al recipiendario.
El Experto aproxima a los labios de éste la copa con el líquido amargo, y le hace
beber un sorbo.
V.·.M.·. Esta prueba que simboliza las amarguras y los sinsabores, que cuesta
a veces cumplir con el deber es el emblema de las penas inseparables de la vida
humana; pero si usted tiene entereza para sufrir toda clase de contrariedades,
sus hermanos únicamente tratarán de endulzar su destino y lo ayudarán en las
tribulaciones a que el Hombre Honrado esta sometido en la sociedad profana
cuando sus actos se inspiran en la Virtud y en la Abnegación.
El Experto hace beber al recipiendario un sorbo de agua dulce.
V.·.M.·. Señor... ¿qué entiende usted por Libertad?
Contesta recipiendario
V.·.M.·. La Libertad es una de las columnas sobre la que reposa nuestra Orden.
Existe Libertad cuando nuestra voluntad no está encadenada a otras voluntades
que nos obliguen a obrar en contra de nuestras aspiraciones o inclinaciones
legítimas. El Masón debe luchar no solamente por su Libertad, sino para que
todos sus semejantes sean libres.
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Suprimida la Libertad aparece el despotismo y la esclavitud. (Pausa).
¿Qué concepto tiene usted de la Igualdad?
Contesta recipiendario
1º Vig.·. Todos los hombres son iguales ante la Ley. La Igualdad que la
Masonería proclama es la que se obtiene por la cultura y por la aplicación de los
principios de Justicia. Es el reconocimiento de la capacidad de todos los
hombres para el disfrute de los mismos derechos y también de una
responsabilidad equivalente, y de idénticas obligaciones. La Igualdad no es la
nivelación de los desiguales. Desaparecida la Igualdad aparecen los privilegios.
(Pausa)
¿Qué piensa usted de la Fraternidad?
Contesta el recipiendario
2º Vig.·. Como corolario del principio de Igualdad, la Masonería proclama la
Fraternidad de los hombres. La Fraternidad es una recíproca adhesión; es la
solidaridad humana que completa la inmortal trilogía sobre la que descansa
nuestra orden, para impedir la anarquía y la lucha de clases. (Pausa).
V.·.M.·. Señor... existen en mi poder los metales y las medallas profanas de
las que ha sido despojado para penetrar en este recinto, por ser emblema de los
vicios y de la vanidad, que el Masón debe desechar. Ahora bien, nosotros
ejercitamos la filantropía con los necesitados, como una de las principales
virtudes que deben adornar al Hombre. Tenemos a nuestro cargo el socorro de
una pobre viuda. ¿Quiere usted contribuir a esta buena obra? ¿Quiere usted que
de las monedas que están en mi poder separe alguna cantidad para aumentar el
óbolo que dedicamos diariamente a esa desdichada?
Contesta recipiendario
V.·.M.·. Ha terminado la parte simbólica de esta ceremonia y vamos a entrar
ahora en la realidad. La constancia que ha demostrado lo hace digno de
pertenecer a nuestra Orden, pero antes de iniciarlo en nuestros misterios le
pregunto por última vez. ¿Persiste usted, a pesar de lo que sabe hasta ahora, en
ser recibido Francmasón?
Contesta recipiendario
V.·.M.·. Para ser recibido entre nosotros es necesario prestar una solemne
promesa, a la cual le voy a dar lectura, por si en ella encuentra algo que repugne
a su conciencia. Dice así:
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PROMESA Y CONSAGRACIÓN
“Yo (nombre y apellido del recipiendario), de mi libre y espontánea voluntad, en
presencia de esta Respetable Asamblea de Masones, prometo solemnemente
por mi Honor no revelar jamás ninguno de los misterios de la Francmasonería
que me sean revelados, si no es a un legítimo y buen Masón o en una Logia
regularmente constituida. Prometo asimismo amar a mis Hermanos, socorrerlos
y prestarles toda mi ayuda en sus necesidades, y verter en su defensa y en la de
la Orden hasta la última gota de mi sangre. Respetaré la Constitución de la Gran
Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, sus Reglamentos
Generales y sus Leyes, así como los decretos y disposiciones del Gran Maestre
y el Reglamento Particular de éste Respetable Taller que me recibe, y preferiré
que se me corte el cuello antes de faltar a mis promesas, o ser expulsado de la
orden por perjuro”.
Pausa
V.·.M.·. ¿Le causa alguna inquietud la promesa que ha oído?
Contesta el recipiendario
V.·.M.·. ¿Consentirá, gustoso, en ratificarla cuando vea la Luz?
Contesta el recipiendario y si la respuesta es afirmativa continuará el Venerable
Maestro
V.·.M.·. Hermano Experto, cumplid con vuestro deber.
El Experto acompañado del Maestro de Ceremonias, conduce al recipiendario
entre columnas. El Venerable Maestro dar un golpe de mallete y dice:
V.·.M.·. ¡En pie y al Orden!
Todos obedecen; los Hermanos de ambas Columnas rodean al recipiendario,
dirigiendo hacia él las espadas.
V.·.M.·. Hermano Primer Vigilante: ¿que pedís para el Profano que se halla
entre columnas?
1º Vig.·. ¡Luz!
V.·.M.·. Hermano Segundo Vigilante: ¿que pedís para el Profano?
2º Vig.·. ¡Luz!
V.·.M.·. Hermano Orador vos, como representante de la Ley, ¿qué solicitáis
para el Profano?
Orador ¡La luz!
V.·.M.·. Pueblo Masónico, como soberano que sois. ¿Que pedís para el
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Profano?
Todos ¡Luz!
V.·.M.·. Señor... la Luz es nuestro más bello y comprensible símbolo, pues
representa la ciencia que enseña las leyes de conservación y
perfeccionamiento de la vida en el Hombre y de las sociedades, por lo cual
merece simbolizar la inteligencia que descubre, inventa, guía, lucha y triunfa. Va
usted ha recibir la Luz Masónica y sus ojos van a contemplar nuestros símbolos y
a conocer a los Obreros del Bien cuya Hermandad ha solicitado usted. La Luz
será dada al tercer golpe de Mallete que parta de Oriente.
Da pausadamente los golpes del Grado, y al terminar la Batería, el Experto quita
rápidamente la venda que cubre los ojos del recipiendario.
V.·.M.·. Esas espadas que se dirigen hacia usted, demuestran que la
Francmasonería lo castigará si falta de sus promesas, pero también lo defenderá
en todas las circunstancias, siempre que trate de cumplir con sus deberes.
Retirad Hermanos esas espadas y ocupad vuestros puestos. (Todos cumplen la
orden del Venerable Maestro, permaneciendo en pie y al orden).
El Hermano Experto, empuñando su espada, se coloca a un lado del Cuadro
del Grado
V.·.M.·. Ahora que se le ha devuelto el beneficio de la luz material, debo decirle
que la Masonería considera como sus tres Grandes Luces Emblemáticas: el
Libro de la Ley, que sirve para guiar nuestro Ideal; la Escuadra para regular
nuestras acciones; y el Compás, para mantenernos en los verdaderos límites
con todos los hombres en general y con nuestros Hermanos de la
Francmasonería en particular. Hermanos Experto y Maestro de Ceremonias:
acercad al Neófito a la Columna de las Promesas.
Los Hermanos indicados conducen al Neófito, haciéndole colocar su mano
izquierda sobre el corazón y extender la derecha sobre la Columna. El Venerable
Maestro baja de su sitial llevando en la mano izquierda la Espada Flamígera y en
la derecha el Mallete. En ese momento el Experto y el Maestro de Ceremonias
cruzan sus espadas por encima de la cabeza del Neófito; el Venerable Maestro
apoya la suya sobre las otras dos, formando la Bóveda de Acero, y pregunta al
Neófito:
V.·.M.·. ¿Se ratifica usted de la promesa que antes le he leído?
El neófito contesta afirmativamente.
V.·.M.·. Si así lo hace, el GADUy la Francmasonería Universal se lo premien y si
no que se lo demanden.
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Yo, Venerable Maestro de la Respetable Logia ... , del Oriente de Argentina, en
uso de las facultades que me han sido conferidas, lo instituyo y consagro
Aprendiz Masón, miembro activo de este Taller por el número simbólico del
grado. (Marca con el Mallete sobre la hoja de la Espada Flamígera la batería de
Aprendiz. Pausa).
Ahora, Querido Hermano, puesto que ya puedo daros ese nombre, recibid el
abrazo Fraternal que por mi conducto os dan todos los Masones esparcidos por
la superficie terrestre. (Le da el Triple Abrazo y toma un Mandil de manos del
Maestro Ceremonias). Este Mandil que ciño a vuestra cintura es el símbolo del
trabajo, y con él se han honrado los hombres más eminentes en todas las ramas
del saber humano. Honraos también con él, traedle puesto siempre que vengáis
a trabajos y mientras seáis Aprendiz lo llevaréis con la baveta levantada. Os
entrego la Constitución, Reglamentos Generales, como así los Particulares de
esta Logia y el Manual del Aprendiz, para qué, comencéis vuestros estudios
Masónicos (pausa). Hermano Maestro de Ceremonias, servios proclamar a
nuestro nuevo Hermano.
El Venerable Maestro vuelve a Oriente. El Maestro de Ceremonias conduce al
Neófito al Oeste, colocándolo entre Columnas, y luego dice:
M.·.C.er.·.Como Maestro de Ceremonias de esta Respetable Logia proclamo de
Oriente a Occidente y de Norte Sur, Aprendiz Masón y miembro activo del Taller
al Hermano...
que se encuentra entre Columnas. Proclamado Hermano
Segundo Vigilante.
2º Vig.·. Proclamado, Hermano Primer Vigilante.
1º Vig.·. Proclamado, Venerable Maestro.
V.·.M.·. Saludemos con una Triple Batería el ingreso en la Orden y en esta
Logia del Querido Hermano que se halla entre Columnas. ¡A mi, Hermanos
míos! Por el Signo, por la Batería,…, por Aclamación, … . (Todos obedecen la
orden del Venerable Maestro). Conducid al Neófito a la cabecera de la Columna
del Norte.
Una vez sentado el Neófito, el Venerable Maestro dice:
V.·.M.·. El Maestro de Ceremonias os va a devolver el sobre que contiene,
intactos los metales de qué fuisteis despojado en la Cámara de Reflexiones y
oportunamente se os indicará el momento de hacer vuestro donativo. Ahora será
destruido en vuestra presencia el papel que habéis firmado conteniendo
vuestras contestaciones a las preguntas que se os hicieran por escrito,
indicando al proceder así, que nos basta para todo, vuestra palabra honrada.
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El Maestro de Ceremonias devuelve al Neófito los metales, y, enganchando en
la punta de la espada el papel que le entrega el Venerable Maestro, se coloca
entre Columnas y le prende fuego, permaneciendo en ese sitio hasta que se
halla reducido a cenizas.
, para reconocernos los Masones tenemos
V.·.M.·. Querido Hermano...
signos, toques y palabras especiales que os va a comunicar el Hermano
Experto, para lo cual a simple golpe de Mallete suspenderé los trabajos por unos
minutos.
El Venerable Maestro da un golpe de Mallete, y dice:
V.·.M.·. El Hermano Experto acompañará al Neófito para instruirle.
Una vez cubierto el Taller por ambos, se entrará en receso sin salir del Templo.
Cuando el Hermano Experto, después de instruir al Neófito, llame a las puertas
el Templo, se reanudarán los trabajos dando entrada al Hermano recién iniciado
conforme al Rito, quien guiado por el Experto, dará con el Mazo y el Cincel, sobre
la Piedra Bruta los golpes simbólicos del grado, y una vez ejecutados lo conduce
a la cabeza de su Columna.
V.·.M.·. Ahora, Querido Hermano, os ruego prestéis atención al discurso que
en vuestro obsequio va a pronunciar el Hermano Orador. (Dirigiéndose al
Orador).
Hermano Orador tenéis concedida La Palabra.
DISCURSO DEL ORADOR
El Hermano Orador puede empezar su discurso felicitando al nuevo Hermano
por su comportamiento durante la iniciación, que ha demostrado tener
condiciones para ser un buen Masón, y a la Logia por haber incorporado a ella a
quien ha de honrarla.
Después dirá al Neófito que el Orador de una Logia no es precisamente quien
habla con facilidad y elegancia, sino el representante de la Ley Masónica y, en
cuanto a tal, le advertida que el fin que persigue la Francmasonería es formar
Hombres más esclarecidos, más fuertes, más decididos en la lucha individual y
colectiva a trabajar por la felicidad de la sociedad humana, y como
consecuencia, nuestra Orden suscita la solidaridad en su más alto grado;
difunde los sentimientos de Tolerancia y de asistencia mutua; fortalece la
práctica del deber, y orienta a los hombres hacia el estudio de los problemas de
orden universal, y en especial, los que incumben al destino del Hombre.
En el Mundo Profano hay instituciones que tienen fines análogos. Alguno o
varios de esto fines constituyen el objetivo de asociaciones políticas, religiosas,
sociales, de socorros mutuos, de simple esparcimiento, etcétera; pero lo que
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distingue a la Sociedad Masónica de todas las demás, y la hace inconfundible,
es que, aparte de todos esos objetivos en conjunto, le añade una peculiaridad
que le es absolutamente propia: su difusión por medio del Simbolismo. El
símbolo, que lleva a la idea por medio de la imagen, es, en virtud de su
plasticidad, el medio más adecuado para dar perdurabilidad a un sistema que
rehuye el dogma cerrado o impermeable a la evolución. Sin alterar la forma de
sus tradiciones, la Masonería hace de sus Símbolos el vehículo siempre pronto a
aceptar todos los datos del Progreso, del avance científico, moral, social,
etcétera. El Símbolo, cargándose a través de los años con las conquistas del
pensamiento Humano, mantiene siempre uniforme la estructura ritualística de
nuestros trabajos, pero cada vez más enriquecida con los nuevos aportes que se
le van sumando.
Al llegar aquí el Orador puede explicar al nuevo Hermano el sentido simbólico
que encierra el trabajo de la Piedra Bruta de la que hace unos instantes ha
golpeado que, así como el de las Joyas Móviles y otros temas relacionados con
la Iniciación. Terminará su discurso diciendo que la Masonería trabaja
constantemente en el secreto de sus Templos por la Libertad, la Igualdad y la
Fraternidad, y transmitiendo sus enseñanzas a la Sociedad Profana, ha tenido y
tiene gran influencia en los destinos del mundo. El continuo golpear de sus
Malletes ha provocado el incendio que destruyó las vetustas preocupaciones
sostenidas por el fanatismo, y rompiendo los lazos que sujetaban al hombre a la
abyección y a la ignorancia, despertó la conciencia de los pueblos, y transformó
las viejas sociedades en naciones cultas y progresistas, que han escrito en sus
códigos políticos los derechos del Hombre y del ciudadano.
V.·.M.·. Que el Hermano Secretario haga constar en Acta la satisfacción con
que el Taller ha escuchado el discurso del Hermano Orador.
(Dirigiéndose al Neófito). Después del Orador, no se concede la Palabra a
ningún Hermano, excepto en ciertas ocasiones, como la presente, en que si
queréis, podéis hablar.
Después de hablar el Neófito, (si lo hace), el Venerable Maestro le agradecerá
discretamente sus palabras.
V.·.M.·. Queridos Hermanos, va a circular el Saco de la Viuda.
El Hospitalario, provisto del Saco, se colocará entre Columnas y el Venerable
Maestro, entretanto, explicará al Neófito el significado del acto que va a
realizarse.
1º Vig.·. Entre columnas se halla el Hermano Hospitalario dispuesto a cumplir
su cometido.
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V.·.M.·. Que lo cumpla. (Sin Ceremonia o con Ceremonia)
El Hospitalario presenta el Saco a todos los Hermanos en el orden siguiente:
Venerable Maestro, Primer Vigilante, Segundo Vigilante, Orador, Secretario,
Hermanos que se encuentran en el Oriente, Columna del sur y Columna del
norte. Todos los Hermanos tienen el deber de introducir la mano derecha,
cerrada, en el saco, y sacarla abierta, y luego vuelve a colocarse entre
Columnas.
1º Vig.·. Venerable Maestro, el Hospitalario se encuentra entre Columnas,
después de haber hecho su recorrido.
V.·.M.·. Que pase a la mesa del Orador, acompañado del Hermano Experto
para que conozcamos el resultado. (Luego de terminada la Tenida)
Se ejecuta la orden del Venerable Maestro, y el Orador después de contar el
contenido del Saco dice:
Orador Venerable Maestro, el Saco de la Viuda ha producido… , medallas
profanas.
V.·.M.·. Queridos Hermanos, el Saco de la Viuda a producido... haciéndose
cargo de él, el Hermano Hospitalario.
HONRAS A LA BANDERA
V.·.M.·. Da un golpe de mallete y dice:
Vamos a rendir los honores al Pabellón. ¡En Pié y al Orden¡
(Cuando se trate de una Iniciación, el venerable maestro explicará):
V.·.M.·. Querido Hermano recién iniciado, el ideal masónico, eminentemente
humano, aspira a la Universal Fraternidad de hombres y de pueblos. Como
medio para llegar a ella, la Orden considera que constituye una virtud masónica
y un esencial deber cívico, la lealtad y el amor a la Patria, sin menoscabo alguno
para las Patrias de los demás.
En tal sentido, y en el deseo de concretar simbólicamente este amor y esta
lealtad, tributa en todas sus Tenidas un homenaje a la bandera, emblema de los
más excelsos principios de nuestra liberal institución.
(La Bandera Nacional se coloca a la derecha del Trono, frente a ella, el Maestro
de Ceremonias hace rendir los honores correspondientes. El Venerable Maestro
o quien el designe, dirá la siguiente invocación, y se saludará a la bandera con la
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Triple Batería).
M.·.C.er.·.Por mandato del VM, vamos a rendir Honores al Pabellón Argentino…
HH míos, seguidme en tiempo y forma, Por el Signo, (…), Por la Batería, (…),
¡¡Cumplido VM!!
CLAUSURA DE LOS TRABAJOS
V.·.M.·. Hermano Segundo Vigilante, los Obreros de vuestra Columna, ¿están
contentos y satisfechos?
2º Vig.·. Lo están, Venerable Maestro.
V.·.M.·. ¿Y los de la vuestra, Hermano Primer Vigilante?
1º Vig.·. También lo están.
V.·.M.·. Hermano Orador decidme vuestra opinión sobre los trabajos
realizados.
Orador Han resultado Justos y Perfectos, Venerable Maestro.
V.·.M.·. ¿Que edad tenéis como Aprendiz Masón, Hermano Primer Vigilante?
1º Vig.·. Tres años, Venerable Maestro.
V.·.M.·. ¿A que hora acostumbran los Aprendices Masones a cerrar sus
trabajos?
1º Vig.·. A medianoche en punto.
V.·.M.·. Hermano Segundo Vigilante ¿qué hora es?
2º Vig.·. Medianoche en punto.
V.·.M.·. Puesto que es la hora en que los Aprendices Masones acostumbran a
cerrar los trabajos y éstos han resultado Justos y Perfectos, según opinión del
Hermano Fiscal, invitad, Hermanos Vigilantes, a los Obreros de vuestras
respectivas Columnas, como yo invito a los de Oriente, para que se unan a
vosotros y a mi con objeto de cerrar los trabajos de esta Respetable Logia en su
Tenida Magna de Iniciación (u Ordinaria, Extraordinaria, etcétera) en grado de
Aprendiz.
1º Vig.·. Hermano 2º Vig.·. y Hermanos de mi columna, los invito a unirse al
Venerable Maestro y a mí con objeto de cerrar los trabajos de esta Respetable
Logia en su Tenida Magna de Iniciación (u Ordinaria, Extraordinaria, etcétera) en
grado de Aprendiz.
2º Vig.·. Hermanos de mi columna, los invito a unirse al Venerable Maestro, con
objeto de cerrar los trabajos de esta Respetable Logia en su Tenida Magna de
Iniciación (u Ordinaria, Extraordinaria, etcétera) en grado de Aprendiz.
1º Vig.·. Anunciado en ambas Columnas, Venerable Maestro.
V.·.M.·. (Marca con el Mallete la batería del Grado, que repiten los Vigilantes).
¡En pie y al orden! A L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·. en su nombre y en virtud de los
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poderes que me han sido conferidos como Venerable Maestro de esta
Respetable Logia… , de la Obediencia de la Gran Logia Argentina de Libres y
Aceptados Masones, declaro cerrados los trabajos.
¡A mí por el signo, Hermanos míos! …(Lo hacen). Por la
Batería, …, (La repiten) y por la Aclamación,... (La formulan)
¿Prometéis por vuestro Honor no revelar a ningún profano ni
Masón que no hayan asistido a esta Tenida lo ocurrido en ella?
Todos: Lo prometo. (Haciendo el signo de promesa).
V.·.M.·. Yo también lo prometo. Retirémonos en Paz.
Nota: en las Tenidas de Iniciación se formará la Cadena de Unión cuyo
simbolismo explicará el Hermano que designe el Venerable Maestro.
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Gran Logia de la Argentina
de Libres y Aceptados Masones
LIBRO DEL APRENDIZ MASON
Primer Grado del Rito Escocés
Antiguo y Aceptado
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PALABRAS PRELIMINARES
La Masonería se nutre de hombres libres y de buenas costumbres.
A estos hombres les entrega las herramientas necesarias para generar el
proceso interior de transformación intelectual, moral y espiritual. Y les propone
una metodología de trabajo la cual posibilita que cada aprendiz masón genere
su propia luz interior, aspirando a que, guiado por ella, alcance el dominio pleno
y cabal de su existencia. Pero la profundidad y la altura que alcance cada nuevo
hermano, sólo dependerá de su esfuerzo, de su perseverancia y de su
compromiso. La meta es clara: “Deberéis hacer de vos un hombre nuevo”, reza
el ritual iniciático de la Orden.
Estas páginas pretenden ser la guía inicial de quienes emprenden el
arduo camino, brindándoles la primera aproximación a la Historia de la Orden, y
a la organización reglamentaria e institucional que enmarca su funcionamiento.
Les acerca, además, distintos enfoques sobre los Símbolos del Grado de
Aprendiz Masón que esperamos faciliten el acceso del recién iniciado a las
enseñanzas veladas en ellos.
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I. DE LA MASONERIA
La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones se
define institucionalmente como una sociedad filantrópica, filosófica y
progresista. Sus objetivos apuntan a la exaltación y el perfeccionamiento de las
más elevadas potencialidades humanas.
La Orden asienta sus principios en ideales de Libertad, Igualdad y
Fraternidad; y asume que el hombre puede alcanzar su realización a través de la
Ciencia, la Justicia y el Trabajo (Trilogía que constituye su lema).
Estos ideales, que en el seno de nuestra Institución no sólo se
expresan sino que se hacen realidad, fueron los que inspiraron a hombres de
todos los tiempos a la hora de enfrentar y combatir regímenes opresores,
despóticos o que negaban la dignidad de la condición humana.
Valiéndose de una tradición iniciática, compuesta por símbolos y
alegorías, el lenguaje masónico trata de operar en lo profundo de la conciencia
para sacar a la luz aquellos arquetipos que distinguen a los hombres cabales.
Este proceso, expuesto en nuestros Talleres, debe ser inexorable; auxiliado por
un profundo trabajo en el conocimiento de las Ciencias y las Artes. Esto le
permitirá al Aprendiz Masón penetrar en el origen y la orientación de la batería
simbólica propuesta por la Orden.
La Masonería le otorga a cada hermano el marco adecuado para que
lleve adelante su obra; asegura la fecundidad del trabajo individual y colectivo, y
brinda un ámbito donde puede ejercitarse la autodeterminación con las
garantías de Justicia y Tolerancia necesarias para alcanzar el bien común.
De esta forma, la Masonería se erige en baluarte y custodia del
progreso de la humanidad, como así también en acérrima enemiga de la
ignorancia, el fanatismo y la codicia.
II. DE LOS ORIGENES
Resulta imposible determinar con exactitud cuál fue el momento de la
evolución en el que un animal decidió erguirse en sus patas traseras,
abandonando la edénica felicidad zoológica y despertando a la angustia
metafísica.
Tampoco se puede fijar el punto en el que la conciencia de sí mismo
comenzó a impulsar al hombre generándole inquietudes sobre su origen, su
esencia y su futuro. Quizás debamos buscar la génesis de los ideales de la
Orden en ese momento, el de nuestro inicio como seres humanos, cuando
comenzamos a establecernos y a relacionarnos constituyendo sociedades
complejas.
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Las leyendas que componen nuestra tradición, y que nos trasmiten que
la Masonería ha existido desde los orígenes mismos del hombre, deben
interpretarse con sentido simbólico. Así, la Masonería remonta su inicio a cuatro
mil años antes de Cristo. La razón de considerar esta fecha como su punto de
partida, puede comprenderse si se tiene en cuenta que la posibilidad de
remontarnos históricamente nos ubica como cercanos a esa fecha: la aparición
de los primeros rastros de actividad metalúrgica compleja en la región de la
Mesopotamia, entre los ríos Eufrates y Tigris; el descubrimiento y el empleo de la
rueda, la aparición de una organización política y social estable, y el comienzo de
la utilización de la escritura.
Pero sea cual fuere el momento histórico real de su origen, la Masonería
determina que el lapso que vive la humanidad a partir de ese hito es el de la
Verdadera Luz. Esta expresión, en su forma abreviada (V.·.L.·. ), debe acompañar
a las fechas en que son trazadas nuestras planchas (escritos); agregándole a la
fecha del calendario Cristiano que corresponda en cada caso, los cuatro mil años
ya señalados.( Por ejemplo: el año 1999, debe escribirse 5999 ).
III. DE LOS ORIGENES INSTITUCIONALES.
La actual Masonería especulativa, tiene su origen en los antiguos
gremios de constructores medioevales europeos operativos.
Estas corporaciones tenían por actividad fundamental la edificación de
catedrales y palacios, guardando celosamente los secretos de su arte, que sólo
eran trasmitidos a sus integrantes, estableciendo severas penas para aquellos
que los revelaran a extraños.
Durante los siglos XV y XVI estas primitivas células masónicas,
denominadas Logias , comenzaron a incorporar como miembros aceptados a
nobles, eclesiásticos y personalidades de las Ciencias y de las Artes. Esta
presencia de integrantes ajenos a los gremios en los talleres respondía a la
necesidad de prestigiarlos y solventarlos, brindando a cambio un ámbito de
libertad para la expresión y la discusión de ideas fuera del alcance de cualquier
autoridad. De esta forma la actividad operativa pasó a un segundo plano , al
tiempo que el aspecto simbólico, vinculado a la construcción del Templo, llegó a
convertirse en el objeto principal de esta Masonería Aceptada o
Especulativa.
Esta evolución prosigue hasta el siglo XVIII, cuando en Inglaterra se
reúnen cuatro Logias constituyendo la Gran Logia Pro Tempore, conocida
también como Gran Logia Unida de Inglaterra.
La Asamblea que se efectuó el día de San Juan el Bautista, el 24 de
junio de 1717, resolvió elegir a uno de los Hermanos presentes para que dirigiera
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la recién constituida Gran Logia, y dispuso efectuar en lo sucesivo una Asamblea
y Fiesta Anual en la que éste sería renovado, quedando en la decisión de cada
Gran Maestre la designación del resto de las autoridades.
En 1723, dicha Gran Logia publica “ The Constitution of Free Masons”,
escrita por James Anderson ( manuscrito que aborda temas tales como Dios y la
Religión, las Autoridades Civiles, Superioras y Subalternas; la formación y
dirección de las Logias, los Maestros, los Compañeros y los Aprendices, sus
derechos y obligaciones, etc.). Esta publicación debía ocupar el lugar de las
denominadas Reglas Generales recopiladas por Payne en 1720 que habían sido
destruidas.
Además de los Reglamentos Generales, y una reseña histórica
fantasiosa, aparecen en el libro de Anderson, una versión de los denominados
Antiguos Deberes, (”The Old Charges“) . Estos, junto al “Poema Regius” (1390
aprox.), y el “Manuscrito Cooke” (1410 aprox.) se han constituido en el conjunto
de deberes obligados de todo Masón.
Los Reglamentos Generales de dicha Constitución, establecían en el
Art. XXXIV que: “Cada Gran Logia anualmente tiene en sí el poder y la autoridad
de hacer nuevas normas o de modificarlas en el real interés de la Antigua
Fraternidad , siempre y cuando los antiguos “Landmarks” sean
escrupulosamente mantenidos..” Esta es la única mención que hace Anderson a
la palabra “Landmark”, expresión con la que se denominan las estacas que
delimitan el terreno de una futura construcción, y que puede traducirse como
límite, lindero, marca o mojón. Con tal expresión, se hace referencia a los
principios fundamentales que fueron trasmitidos oralmente desde la constitución
de las primeras Logias, por lo menos un siglo antes de la aparición de dicha
Constitución, y que definen la esencia de la orden. Lamentablemente Anderson
no los ha detallado, mencionando sólo aquellos que hacían al momento
particular en que se constituye la Gran Logia antes referida.
Los investigadores han creído encontrar cinco, siete o nueve de estos, y
Mackey menciona 25. Algunas Grandes Logias de EEUU. han establecido 54,
indudablemente en forma arbitraria y de difícil aceptación.
La Gran Logia de Inglaterra no había tenido necesidad de expedirse
sobre ellos, hasta la aparición de otros Orientes que interpretaban en forma
distorsionada estos principios fundamentales de la Masonería. A consecuencia
de ello publica como respuesta - en 1929 – los “Principios Fundamentales para
el Reconocimiento “; y, en 1938, “Las Metas y Relaciones de la Masonería
Simbólica “.
Estos documentos son completados por las “Reglas de
Reconocimiento “, recopiladas por las GG.·.LL.·. Norteamericanas en el año
1952; y, si bien no pueden considerarse expresamente como los Antiguos
Landmarks, constituyen las Reglas que una Potencia Masónica debe respetar
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para ser reconocida como tal.
A continuación se transcriben los puntos coincidentes de los tres
documentos mencionados.
1. - Toda G.·.L.·. debe tener origen en otra G.·. L.·. regular o en tres LL.·.
regularmente constituidas.
2. - La pertenencia a la M.·. está limitada exclusivamente a hombres: están
prohibidas las relaciones Masónicas de cualquier género con Logias mixtas o
congregaciones que acepten mujeres como miembros.
3. - Cada G.·.L.·. es soberana e independiente y debe practicar los tres grados
simbólicos con jurisdicción exclusiva y absoluta sobre ellos. Ninguna G.·.L.'
debe reconocer la existencia de autoridad masónica superior, o como ésta se
denomine, o bien adherir a asociaciones internacionales que pretendan
representar a la M.·. y que admitan cuerpos o participantes no conforme con las
Reglas de Reconocimiento.
4. - La primera condición para ser aceptado como miembro de la M.·. es creer en
un Ser Supremo.
5. - Durante los Trabajos rituales de la L.·. deben estar a la vista el Libro de la Ley
Sagrada (abierto), la Escuadra y el Compás, Cada candidato debe prestar su
juramento sobre ese Libro Sagrado, o sobre el Libro que su propio y particular
credo considere que puede transformar en sagrado un juramento o promesa.
6. - Al Masón se le exige prestar obediencia absoluta a las leyes del Estado en
que reside y le ofrece protección.
7. - Mientras que cada individuo tiene el derecho de tener su propia opinión
respecto de los asuntos públicos de su país, en su papel de Masón ( en L.·. o en
cualquier momento) le está totalmente prohibido discutir, expresar sus opiniones
sobre cuestiones teológicas, o de política interna del Estado, sea extranjera o
doméstica. La M.·. no admite que su nombre sea relacionado con ninguna
asociación, por más humanitaria que sea, que viole su política inmutable de
abstenerse de toda cuestión que toque la relación entre un gobierno y otro, o
entre partidos políticos, o bien que se refiera a teorías opuestas sobre el
gobernar.
8. - Los principios de los Antiguos Deberes y usos y costumbres de la M.·. deben
ser estrechamente observados. Los Antiguos Deberes, los Landmarks, y las
tradiciones, usos y costumbres trasmitidas a través de los Rituales forman la
base, el cimiento y el espíritu de la Institución; y dado que son universalmente
reconocidos, identifican a la M.·. como tal. Cada potencia simbólica recoge y
hace explícito estos principios en su Constitución, pero adquiere en cada país en
que actúa, la personalidad jurídica de una asociación civil o similar, contando de
esta manera con los instrumentos legales constitutivos que le permiten su
desarrollo.
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IV. DE LOS ORIGENES EN NUESTRO PAIS
Los primeros antecedentes históricos que pueden rastrearse de la
actividad masónica en nuestro país datan de los últimos años del siglo XVII,
fecha en que funcionaba en Buenos Aires la Logia “Independencia” con carta
constitutiva del Oriente Francés. En 1801, Juan de Silva Cordeiro, caballero
portugués iniciado en la Log.·. “Martinense” de Madrid, debió huir de Río de
Janeiro por sus actividades liberales ,recalando en Buenos Aires donde funda un
Triángulo Masónico. Este H.·. trabaja incorporando nuevos miembros hasta
marzo de 1807, fecha en la que se constituye la logia de San Juan de Jerusalén
de la Felicidad de esta parte de América, logia que debe considerarse como la
precursora de la Masonería en el país. Esta L.·. actúa hasta 1810 en que abate
columnas luego de la muerte de su fundador. También a comienzos de 1807, se
establecen en Buenos Aires dos Logias M.·. de origen inglés que trabajaba en el
Rito Azul: “Hijos de Hiram” y la “Estrella del Sur”, integradas por las tropas
invasoras.
Llegado al país José de San Martín, iniciado en España en el año 1808
en la Logia “Legalidad” de la ciudad de Cádiz, decide reiniciar el brillo de las
luces de la Orden de Buenos Aires, creando un taller Masónico al que
ingresarían los principales componentes de la Sociedad Patriótica junto a
Carlos María de Alvear y Matías Zapiola. El que por entonces era Coronel José
de San Martín, fundó un Triángulo que con el tiempo se convertiría en la Logia
Lautaro. Esta Log.·., según los historiadores, se componía de dos cámaras : la
Simbólica o Azul y la Superior o Roja. A esta última, Don José de San Martín, la
denominó Gran Logia de Buenos Aires, y fue este segmento de la Logia Lautaro
el que actuó activamente en la organización y en el esparcimiento de la Luz
Masónica por y desde estas latitudes.
Luego de la sanción de la Constitución Nacional de 1853, renace
potente y organizada la Masonería Argentina, cooperando con la gran obra de la
Organización de la República Argentina.
La Log.·. “Unión del Plata”, fundada el 8 de marzo de 1856 (e.·.v.·.) fue
la Logia que inaugura lo que podría llamarse el segundo período de la Masonería
Argentina. Se llega así al 11 de diciembre de 1857 (e.·.v.·.), fecha en que se
funda la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones a instancia
de la reunión de siete Log.·. : “ Unión del Plata”, “Confraternidad Argentina”,
“Consuelo del Infortunio”, “Tolerancia”, “Regeneración”, “Lealtad” y
“Constancia”, siendo elegido como primer G.·. Maestre el Dr. José Roque Pérez.
Estas siete LL.·. reciben por ese motivo el tratamiento de Augustas y
Respetables Logias. Las restantes LL.·. de la Obediencia se denominan
Respetables.
En esta breve reseña histórica cabe mencionar la existencia transitoria
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de una organización denominada Gran Oriente Federal Argentino (G.O.F.A.).
Este Gran Oriente, apareció en 1935 (e.·.v.·.) como una rama irregular de la
Masonería Nacional ,desplegando una tarea inigualable a través de la Liga de
Cultura Laica. Cabe mencionar además, que el G.O.F.A. se constituyó en el
refugio fraterno de los masones españoles, los que huyendo de la Guerra Civil
Española recalaron en nuestro país. En el año 1957 (e.·.v.·.) el G.O.F.A. se
fusionó con la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones, acto que
selló definitivamente la unión en la Masonería Argentina.
La Orden en nuestro país cuenta con un Estatuto Fundacional,
denominado Estatuto de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados
Masones, que tiene fecha : 7 de Noviembre de 1955 (e.·.v.·.) . Asimismo, posee
una Constitución a la que toda legislación masónica posterior debe sujetarse y
subordinarse. Esta Ley Fundamental se inicia con la Declaración de Principios
que define a la Orden y sus objetivos, y legisla sobre la condición de Masón,
estatuyendo deberes y derechos. Además se establecen en ella los parámetros
del funcionamiento de los diversos componentes de la Institución: Logias,
Triángulos, Gran Logia, cargos y dignatarios.
En virtud de la vigencia de los Antiguos Linderos, y de las previsiones
efectuadas en el capítulo de Disciplina del Estatuto y de la Constitución
Masónica, surge que es la misma Institución la que administra justicia entre sus
miembros. Guiada por el principio de que la disciplina se inspira en el ideal de
justicia impartida por Hermanos para Hermanos; la Comisión de disciplina de la
Gran Logia tiene por objeto el mantenimiento de la paz y el prestigio en el seno
de la Orden; y es deber y compromiso de todo Hermano de la Orden no llevar ni
ventilar sus reclamos en un ámbito ajeno a ella. Reflejando el espíritu que guía la
disciplina masónica, se ha dictado el Reglamente Especial de Disciplina
Masónica, sancionado el 10 de julio de 1958 (e.·.v.·.).
Sin perjuicio de esta legislación global que hace a la Masonería
Argentina en su conjunto, también existe un régimen legislativo particular en
cada Logia de la Obediencia, cuyo perfecto conocimiento resulta deber
ineludible para cada Hermano. Estos Reglamentos Internos de cada Logia no
pueden apartarse ni contrariar los términos y el espíritu de la legislación
masónica antes mencionada.
Por último, no podemos olvidar lo que se da en llamar legislación
consuetudinaria, que está constituida por usos y costumbres cuya vigencia
nadie podría discutir con seriedad. Estas normas existen en todos los órdenes
de la vida social y es nuestra obligación brindarles acatamiento.
En un detenido análisis de la estructura legal de la Orden se desprende
que la columna vertebral de la Institución la constituyen las Logias , las que
multiplicándose y expandiéndose por el territorio del país, permiten que la luz de
los principios fundamentales de la Orden iluminen a todos los hombres sin
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distinción de credos, razas ni ideologías.
El respeto al verdadero espíritu de la legislación permite y garantiza el
trabajo masónico, así como también la existencia institucional de la Orden,
transmitiendo un carácter progresista que hace libre al Hermano Masón.
V. DEL SIMBOLO MASONICO
La Orden utiliza una variada gama de símbolos para transmitir el
contenido moral, intelectual y espiritual de sus enseñanzas.
La etimología del término símbolo alude a la reunión de distintos
elementos detrás de uno que los resume. Esta ligazón de contenidos, indica
claramente que estos pertenecen a distintas órbitas o niveles, y que el símbolo
funciona como un agente coagulante destinado a integrar aquellos que se
encuentran dispersos.
Por definición, el símbolo es la imagen, la figura con que los hombres
comunican o representan conceptos intelectuales, morales o espirituales; y que,
por un mecanismo de correspondencia o semejanza, son percibidos y asociados
por el intelecto.
El símbolo sugiere e impresiona en la medida en que se penetra en él ;
encierra una realidad que sólo se puede conocer experimentándola. Esta es la
forma que eligió la Orden para trasmitir su tradición iniciática, su sistema de
pensamiento, y para comunicar en forma organizada su cúmulo de
conocimientos. Los símbolos son, por lo tanto, la guía de la experiencia vital del
Masón.
Su procedencia es múltiple; algunos son de origen natural, y otros de un
estamento más elaborado. El grupo de símbolos naturales guarda una clara
analogía con los fenómenos celestes y terrestres. La otra parte del conjunto
responde a figuras geométricas ideales o alegorías bíblicas o las herramientas
utilizadas por los gremios de constructores medievales. Algunos símbolos de
naturaleza geométrica adoptan una forma cerrada que alude a la fuerza interna,
la totalidad orgánica, el equilibrio, la perfección , la convergencia y la conciliación
de los distintos componentes. Las formas abiertas apuntan a la universalidad; y
las herramientas se relacionan con determinados valores morales y sus
acciones consecuentes.
La utilización de símbolos garantiza la penetración del mensaje hasta
un estadio más profundo del alcanzable por el sólo uso de la función racional,
aunque éste sea el vehículo indispensable para la empresa que aguarda a todo
aquel que decida iniciarse en el Trabajo Masónico.
Nuestra primera aproximación al análisis del símbolo nos enfrenta con
una imagen cuyo significado nos es familiar: el continente, que transporta un
concepto a desentrañar, lo simbolizado, el contenido. Estos dos valores, el
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significado y lo simbolizado, se encuentran íntimamente ligados . El significado,
o sentido superficial del símbolo, permite encauzar su interpretación y facilita el
proceso de identificación con lo simbolizado; es decir, con el arquetipo al que
apunta, que es su sentido vital. Para comprenderlo, para poseer su llave,
debemos encontrar la palabra que lo hace consciente. Esta es la búsqueda
activa que propone la Masonería. Sin ese trabajo los símbolos permanecerán
estáticos y mudos; pero si lo realizamos correctamente se transformarán en los
mejores aliados del desarrollo de nuestra inteligencia; serán capaces de generar
la apertura espiritual que permite acceder a un dominio sagrado, íntimo y más
profundo de la existencia. La altura que se alcance no depende de
circunstancias ajenas a uno mismo, sino de la profundidad a la que cada uno
esté dispuesto a penetrar en la búsqueda de los verdaderos contenidos. Los
símbolos deben ser la guía del Masón, deben constituirse en los pedagogos del
desarrollo de su conciencia.
VI. DE LA INICIACION MASONICA AL PRIMER GRADO
Nuestra tradición iniciática fue tomada por los organizadores de los
Rituales Masónicos de diversas civilizaciones antiguas, tanto Orientales como
Occidentales. A la hora de buscar estos componentes históricos debemos
ahondar, primero, en el estudio de los mitos y las ceremonias más antiguas: las
de Zoroastro en Persia; Osiris en Egipto; Orfeo, Dionisio, los Misterios de Eleusis
y la Escuela Pitagórica en Grecia. Y luego en el Cristianismo, en el pensamiento
Gnóstico, en la Alquimia y en la Cábala Medieval, porque también dejaron su
huella en las bases de nuestra doctrina.
Todas estas manifestaciones de la tradición iniciática, tienen una
notable similitud en sus objetivos: el introducir a los aspirantes en los pequeños
misterios naturales. Sus ceremonias hacen referencia a la generación y al
nacimiento, a la conservación y al desarrollo del proceso vital; enseñan la
renovación incansable de los ciclos en la naturaleza y como se proyectan en el
hombre; y, finalmente, especulan sobre la muerte y el renacer.
Sobre este crisol de tradiciones y doctrinas, y sus diversas y complejas
derivaciones posteriores, se fue fraguando nuestra propia tradición y doctrina. Y
como sucede con aquellas que le dieron origen, para ser correctamente
interpretadas, no sólo deben ser comprendidas sino, fundamentalmente,
sentidas y practicadas. Por eso, cuando hablamos de nuestras ceremonias,
centramos la atención en las vivencias que promueven el acceso del
recipiendario a un estado de conciencia diferente. Porque así se espera generar
el proceso que, operando dentro de su propia psique, lo haga receptivo al bagaje
de conocimientos que la Masonería trasmite de generación en generación. Pero
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para poder recibir tales improntas se deben tener aptitudes anímicas y psíquicas
adecuadas, previas al acto de transmisión; sin esa materia prima natural no
podemos pretender que la iniciación produzca las modificaciones buscadas.
Por esto se exige, a quien pretende ser iniciado, que sea un hombre libre para
construir su pensamiento, alejado de la constricción de los dogmas, y sin la
atadura del vicio en su conducta.
Una vez transcurrida la ceremonia, el análisis pormenorizado y la
comprensión de sus circunstancias, sus símbolos y las vivencias despertadas,
contribuirán al trabajo que ha sido activado en lo más profundo del ser, aun
cuando el neófito no se haya percatado conscientemente de ello. “Deberéis
hacer de vos un hombre nuevo”, exige el ritual iniciático, quedando explícita la
necesidad de este trabajo reflexivo posterior para que el proceso se complete.
VII. DE LA LOGIA.
La Masonería desarrolla sus trabajos en grupos que denominan
Logias. El término “Logias” puede relacionarse etimológicamente con la voz
sánscrita “Loka” que significa mundo o universo. Otra acepción la vincula al
Logos Gnóstico, que hace referencia a la palabra o su origen: la idea.
Para la tradición Masónica, la Logia no sólo representa el Universo,
sino que también se identifica con la psique humana (recordemos el principio
Hermético de que como es arriba así es abajo , y la estrecha relación que existe
entre el Templo material y el Templo espiritual interior). Bajo esta interpretación,
los oficiales personifican las funciones y potencialidades de la conciencia que
obran como motores del alma humana. El ritual establece el orden en que deben
actuar los oficiales, enlazando su palabra de la misma forma que se enlazan
estas funciones. Estableciendo relaciones entre la Conciencia, como base del
desarrollo y evolución del ser humano, y la Palabra, como vehículo de
comunicación de las conciencias, rápidamente aparecerán interesantes
apreciaciones sobre la vinculación entre Logos, Logia, Palabra y Conciencia.
Esta es una de las búsquedas que deberá emprender cada H.·., dando
cumplimiento al compromiso, asumido a la hora de su iniciación, de ahondar en
los significados del simbolismo propuesto por la Orden.
Para funcionar en forma regular las Logias deben ceñirse a estrictas
normas que no obedecen sólo a requerimientos institucionales, sino que
responden también a directivas ritualísticas. Nuestra Tradición se refiere a ellas
señalando que: Tres la Iluminan, Cinco la dirigen y Siete la hacen Justa y
Perfecta. Aludiendo a los tres dignatarios: el V.·.M.·. y los dos Vig.·., guardianes
de las Pequeñas Luces: la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza – las columnas que
soportan nuestro Templo - ; a los cinco Oficiales , los anteriores y los Guarda
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Templo Exterior e Interior; indispensables para trabajar a cubierto de la
indiscreción de los profanos, y a los siete Hermanos anteriores más los
Diáconos que permiten la compleja ejecución del Ritual.
Concluyendo, los Masones nos reunimos en Logias: estas funcionan a
cubierto de un Templo que encierra la totalidad de los símbolos requeridos para
nuestro progreso. El Templo recibe también la denominación de Taller, ya que
allí realizamos nuestro Trabajo utilizando las Herramientas que nos entregan al
incorporarnos a cada Grado.
VIII. DEL RITUAL
Etimológicamente, Ritual se relaciona con la expresión sánscrita Rita
que hace referencia al orden o al sentido del orden; y, por lo tanto,
conceptualmente, se asimila al cosmos griego. Para comprenderlo en
profundidad es necesario abordarlo desde múltiples planos:
En el aspecto formal podemos definirlo como un símbolo actuado.
Adoptando la perspectiva macrocósmica, como ya señaláramos anteriormente,
establece la relación y las interacciones entre los elementos de la conciencia
humana.
En el aspecto funcional, ya dijimos también que determina el
ordenamiento que propone la Masonería para que se lleven a cabo los Trabajos
de la Logia dentro del Templo.
Si se realizan sin alteraciones ni modificaciones, se trasmitirá por su
intermedio el espíritu masónico. Luego, los Trabajos serán Justos y Perfectos, y
se habrá alejado la posibilidad de la desintegración o el Caos.
En forma individual, nos enseña la dirección y el sentido del esfuerzo
que debe animarnos. Nos pone a cubierto de estados mentales y emocionales
profanos e inadecuados, y facilita la atención y la concentración permitiendo
alcanzar la armonía en nuestro interior.
En forma colectiva, nos muestra los caminos para coordinar nuestros
esfuerzos y poder lograr un resultado superior al que obtendríamos por la simple
suma de cada uno de ellos. Nos enseña el valor de la palabra y del silencio; y nos
permite, a través de su vivencia, comprender el sentido que debe dársele a la
libertad para transformarla en la herramienta más poderosa del crecimiento
colectivo.
Como sucede con cada uno de los símbolos que propone la Masonería,
el progreso sólo se logra en la medida que intentamos bucear en los múltiples e
igualmente valederos significados que estos símbolos llevan. Debemos
encontrar en ellos las señales que permitan mejorar nuestra conducta. Si la
exigencia de vestimenta oscura no nos lleva a meditar en su función de disminuir
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la acaparadora prevalencia de la visión; si no estudiamos la manera en que
nuestros ritmos fisiológicos se ajustan al transcurso diario del sol, o nuestra vida
a su camino anual por la eclíptica; o no comprendemos que la Sabiduría se nutre
de la voluntad de nuestro espíritu ( fuerza ), de la armonía de nuestro ser (
belleza ) y del amor fraternal, despojaremos a cada ceremonia de su contenido
transformándola en una pantomima hueca y sin sentido.
IX. DEL TEMPLO SIMBOLICO
Los Templos reflejan la particular concepción que cada cultura posee
del mundo divino. Su estructura y su contenido intentan ser la réplica de
arquetipos celestiales; una imagen humanamente concebida del cosmos. En
este espacio, reservado por los hombres para los dioses, se realizaban las
observaciones del cielo.
Todo Templo se constituye en el centro, ya que sólo allí es posible el
contacto con la divinidad, y por lo tanto, es atravesado por el eje del mundo , el
camino que permite el tránsito entre el mundo superior y el mundo inferior.
Para los M.·. el Templo es el espacio físico en donde se realizan los
Trabajos; representando simbólicamente al Templo del Rey Salomón, el cual fue
erigido en honor y por designio de Yahvé, su Dios. Este edificio construido en
Jerusalén, de acuerdo con las referencias bíblicas, contaba con tres estancias
bien delimitadas: el Pórtico, el Sancta y el Sanctasanctórum - recinto del Arca de
la Alianza- . Sus puertas, enmarcadas por dos columnas de bronce, se abrían
hacia el Oriente permitiendo el ingreso de los rayos solares matutinos para
poder captar la poderosa energía fecundante de la naturaleza.
Cuando describimos nuestro Templo, sin embargo, hacemos referencia
a la mítica Logia de San Juan, indicando que se extiende de Oriente a Occidente,
y desde el Septentrión hasta el Mediodía, siendo su techo la bóveda celeste
(cenit) y su piso el centro de la Tierra (nadir). Establecemos con esas
dimensiones ideales, lo limitado del ámbito de trabajo de la Masonería Universal
y nuestra visión de la extensión en que se manifiesta la actividad creadora del
hombre. Y agregamos que es allí donde los Masones elevamos Templos a la
virtud y construimos mazmorras para el vicio, porque nuestro trabajo puede
alcanzar una altura espiritual e intelectual, o una profundidad psíquica
impensable para el profano.
Le otorgamos a nuestros Templos el carácter de espacios sagrados de
acuerdo a la definición de Mircea Elíade, porque el tiempo y el espacio son
concebidos en su interior en forma independiente al tiempo y al espacio de la
realidad que se abre más allá de sus puertas. Si analizamos con detenimiento su
estructura iremos descubriendo distintos elementos que hacen clara alusión al
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universo conocido; y si, como ya hemos dicho, también representa la esfera u
órbita de nuestro universo interior, estableciéndose una analogía macro
microcósmica que resulta esencial a la hora de aplicar con sentido práctico las
enseñanzas de la Orden Masónica.
El Templo es el atanor donde nuestra materia prima debe transmutarse,
donde nuestra sustancia debe transformarse; es la fragua en donde se extrae el
“noble metal” o esencia que habita en la piedra bruta, dándole el temple
necesario para convertirlo en eslabón de la Cadena Masónica Universal.
El Templo resulta, en definitiva, un espacio sagrado en donde realizamos
nuestro trabajo espiritual, el lugar en que cada Hermano tiene la oportunidad de
crecer. Pero, para que el trabajo masónico adquiera su real y verdadero sentido,
se debe comprender que el Templo simbólico que se construye es una alusión al
verdadero templo: la propia existencia del hombre.
X. DEL TRABAJO MASONICO
El trabajo masónico tiene por objeto la construcción simbólica de un
templo espiritual . Cada Hermano debe constituirse en piedra mural , cúbica y
pulida de dicho templo . De allí que el primer trabajo que debe efectuar el Apr.·.
Masón es el de desbastar su piedra bruta, utilizando el mazo y el cincel.
El propósito esencial de este trabajo es el desarrollo del individuo, que
es impulsado a alcanzar su madurez mental, espiritual y afectiva, utilizando la
inteligencia, la voluntad y una adecuada distribución de su tiempo. Este trabajo
debe asentarse en el conocimiento profundo de las tradiciones, alegorías,
símbolos y leyendas que propone la Masonería para trasmitir sus enseñanzas ;
así como el respeto y la perfección con que son ejecutados sus rituales; y exige
de cada Hermano esfuerzo, constancia y compromiso personal.
Cada Logia posee una completa soberanía y libertad para dirigir sus
actividades. No obstante, la Orden establece, a través de un conjunto de reglas y
normas, el contexto ritual que asegura su homogeneidad en los principios
básicos del quehacer masónico.
XI. DEL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO
El sentimiento de lo divino, la intuición de lo trascendente y la idea de
Dios conforman un conjunto que distingue al hombre de las otras especies. La
necesidad humana de religarse, de reunirse con aquello que intuye y percibe
como cercano y propio, aunque infinitamente distante y perdido; lo inaceptable
para el hombre de lo paradójico, condujo a un sinfín de cultos y religiones, quizás
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similares en esencia, aunque distintas en las formas y concepciones.
La evolución de esta cualidad religiosa sirvió, en distintos momentos de
la historia, para que el hombre intentara saciar, por su intermedio, todo tipo de
necesidades; y los dioses fueron adoptando a su compás innumerables formas,
personificaciones y funciones. En su afán por conocer, satisfacer o congraciarse
con aquellos que creía que eran los artífices de su destino, lo llevó a
representarlos como vacías formas geométricas , bellas imágenes en rocas y
lienzos, o pesadas estatuas de bronce o piedra ; les dedicó desde pequeños
altares hasta macizas y ciclópeas construcciones ; los halagó con sencillas
ofrendas florales o les ofrendó cruentos sacrificios. Pero vanos fueron todos sus
intentos, ya que ninguna de estas disposiciones definitivamente logró su
objetivo de modificar o controlar el destino del hombre .
La M.·. reconoce la validez de estas supremas aspiraciones e
inquietudes de los hombres por captar la esencia, el principio y la causa de todas
las cosas, simbolizando en el G.·.A.·.D.·.U.·. la idea de un principio trascendente
, el principio rector de la Orden y del Universo. Esta figura no está referida a
ninguna deidad personalizada o necesitada de nuestro culto; ni entroniza una
visión filosófica particular. Se propone al G.·.A.·.D.·.U.·. con sincero espíritu
conciliador, para definir y referir a un orden u ordenamiento de la naturaleza
primigenia, metafísico y superior. Y, como acudimos a nuestros Talleres a
templar nuestro carácter y no a rendir culto a ninguna deidad determinada, el
trabajar a su gloria puede significar desde trabajar bajo el signo de Dios, a
hacerlo bajo la inspiración de la conciencia humana o según un principio rector
que orienta hacia el progreso y la evolución del hombre.
La Masonería reconoce la posibilidad del mejoramiento indefinido del
hombre y el progreso de la humanidad; aspirando alcanzar el principio superior
e ideal del Gran Arquitecto definido en nuestros rituales como un manantial “
puro y fecundo” , absteniéndose de todo acto confesional y rechazando toda
afirmación dogmática o fanatismo.
XII. DEL SIGNO, TOQUE, MARCHA Y PALABRA SAGRADA.
El signo del Apr.·. alude simbólicamente a la promesa que realiza el
recipiendario a la hora de ser iniciado y consagrado, referida a que se le corte el
cuello antes de traicionar los secretos de nuestra Orden. Este signo debe ser
necesariamente efectuado o cargado durante el uso de la palabra en los talleres,
mientras los trabajos se encuentren abiertos; así como también deberá
ejecutarlo a pedido del Hermano Retejador. La forma geométrica que el masón
adquiere cuando ejecuta el signo alude a la rectitud que en todo sentido se
espera de su conducta.
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El Toque, también forma parte de nuestro sistema de identificación
simbólica, y hace referencia a la gnósis numeral del grado. En tal sentido, se
relaciona con la sentencia: “·Buscad y encontraréis la verdad, pedid y se os dará
la luz, golpead y se os abrirán las puertas del Templo”.
La Marcha del Apr.·. indica la dirección de Occidente hacia Oriente y el
ritmo gradual del derrotero que emprenderá el recién Iniciado dentro de la
Orden, El movimiento debe iniciarse inexorablemente desde la posición entre
Columnas y el primer pie en avanzar será siempre el pie izquierdo.
La Palabra Sagrada también forma parte de nuestro argumento
identificatorio, pero nunca debe pronunciarse en forma completa ni directa. Su
traducción tradicional indica que “ en El está la fuerza “. Utilizando esta acepción se
desprende que, en la palabra o en su simbolismo y en su forma de transmisión se
encierra un principio activo que indudablemente deberá fecundar a una contracara
de polaridad opuesta para que la obra se ponga en marcha.
XIII. DEL MANDIL Y LAS HERRAMIENTAS
DEL APRENDIZ MASON
El origen del mandil se debe buscar en los antiguos gremios de
constructores y picapedreros que lo utilizaban para protegerse de las
contingencias de su trabajo. Un masón nunca podrá prescindir de él a la hora de
disponerse a trabajar en una Log.·. . Está confeccionado en nívea piel de
cordero , animal aludido en numerosos pasajes bíblicos y asimilado a la virtud y
a la pureza. Su forma superpone un triángulo ( lo espiritual ), a un cuadrado ( lo
material ). Cuando se encuentra la parte triangular levantada, ni uno ni otro
ejerce supremacía.
En cuanto a las herramientas del grado de Apr.·. , éstas son el mazo, el
cincel y la regla plegable de 24 pulgadas. El mazo alude a la voluntad como
expresión de la fuerza espiritual que se requiere en el camino de reflexión y
transformación que inicia el Apr.·. M.·..
El cincel simboliza la inteligencia, herramienta claramente pasiva
frente a la anterior capaz de direccionar la fuerza para que se aplique eficaz y
puntualmente sobre el lugar deseado.
La regla de 24 pulgadas o del método, es un elemento equilibrante o
compensatorio entre los dos anteriores; representa la capacidad de medida,
orden y valoración que debe adquirir quien desbasta la piedra a mazo y cincel.
XIV. DE LA PIEDRA BRUTA
La piedra bruta representa la esencia natural del Apr.·. . Es la materia
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sobre la que deberá trabajar. Sólo el trabajo espiritual lo ennoblecerá y amoldará
para su posterior utilización en la construcción. En tiempos de Salomón, el paso
de la piedra bruta de los altares populares a la pulida del Templo simbolizaba la
sedentarización del pueblo elegido. Es decir, que de un elemento caótico,
informe, se lograba un componente estable y pasible de ser perfeccionado.
Tal vez se pueda encontrar la analogía que existe, desde una óptica
psicológica, entre la piedra y la conciencia natural del hombre, en la que – mediante
un metódico y fecundante trabajo orientado por la luz de la Masonería – se irán
manifestando los arquetipos que terminarán convirtiendo a ese hombre, profano y
dominado por sus pasiones, en un verdadero Hermano Masón.
Así, y simbólicamente, varias doctrinas que a su tiempo dieron inicio a
una nueva conciencia en los hombres, asentaron sus fundamentos y principios
en piedras brutas, materia vital y primordial de toda construcción. Materia eterna
de la que provenimos en una de nuestras naturalezas y a la que sin duda
volveremos si no somos capaces de elaborar, a partir de ella misma, un Templo
que desafíe por siempre a la iniquidad, la esclavitud y la ambición desmedida
que somete y degrada la condición humana.
XV. DEL CUADRO DEL PRIMER GRADO
El cuadro del primer grado grafica el ámbito ideal del Templo simbólico.
Se encuentran en él todos los elementos, herramientas, símbolos y joyas que el
Apr.·. deberá tener en cuenta durante su trabajo.
El Apr.·. no accedió aún al interior del Templo, su lugar de Trabajo es el
Patio o Pórtico de ese edificio simbólico. Esta posición extramuros está
representada por el pavimento de mosaicos, un damero blanco y negro, señalando
que en este ámbito se desarrolla la manifestación dual; la conciliación de los
opuestos es uno de los motivos que debe estimular la reflexión delApr.·., llevándolo
a considerar las relaciones que deben establecerse entre la igualdad, uno de
nuestros principios, y las diferencias naturales existentes entre los hombres.
El centro del diagrama está ocupado por el ara de los juramentos,
sobre la que descansan las Tres Grandes Luces de la M.·. : el Libro de la Ley
Sagrada ( o Libro de la Ley ), la Escuadra y el Compás.
El Libro de la Ley, que en la mayoría de nuestros Templos es La Biblia,
está abierto hacia el pueblo masónico para que todos puedan acceder a la
sabiduría en él expresada. Si somos capaces de adquirirla, podemos ubicarnos
acertadamente entre la Escuadra y el Compás, que abiertos sobre él representa
la forma en que se entrelaza en el hombre lo material y lo espiritual. Allí se inicia
la escalera, que reproduce la visión de Jacob, símbolo de la posibilidad de
progreso que le asignamos a la condición humana, siempre que decida
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ascenderla utilizando las virtudes que forman sus escalones. Su extremo se
abre a la Estrella de Siete puntas o siete pequeñas estrellas, la Luz perfecta a
que aspiramos, ubicada en un firmamento que reproduce en sus extremos al
Sol y la Luna.
Las columnas de los tres órdenes arquitectónicos griegos, situadas
sobre el pavimento de mosaicos, soportan las tres pequeñas luces , o luces
menores, que deben iluminar nuestro Templo: la Fuerza, que impulsa nuestros
Trabajos; la Belleza, que los adorna y la Sabiduría , que los proyecta y guía. Al
pie de cada columna se encuentra la joya móvil que indica que Oficial tiene por
función su custodia: la Escuadra del V.·. M.·., el Nivel del Primer Vigilante, y la
Plomada del Seg.·. Vig.·..
Es importante destacar dos aspectos de dichas joyas móviles: el
primero, se refiere a que las mismas no tienen luz propia, por lo tanto, el impacto
simbólico de cada joya móvil, debería generar una impronta o imagen masónica
en la mente, corazón y espíritu del Oficial que la porta. En segundo lugar, y a
partir de una atenta observación de las mismas, surge que los signos que
distinguen a los masones se basan en ellas: la horizontal ( el Nivel ) y la vertical
( la Plomada )cuya interacción constituye el ángulo recto. El Nivel es símbolo de
igualdad y constancia; la Plomada es el símbolo de la rectitud, la sinceridad y la
conciencia, la interacción de ambas origina la escuadra, símbolo del
conocimiento, experiencia y la sabiduría.
Completan el cuadro las joyas fijas que marcan la ubicación de cada
uno de estos oficiales, la plancha de trazar, la piedra pulida y la piedra bruta; y,
por último, las herramientas del grado: el mazo, el cincel, y la regla plegable de
24 pulgadas
Cabe destacar, por último, la profundidad y la perspectiva
característica del Cuadro de Dibujos, que muestra claramente las cualidades
que debe reunir el Trabajo Masónico para ser justo y perfecto.
El Cuadro deberá constituirse para el Apr.·. Mas.·. como uno de los
puntos fundamentales de reflexión y trabajo masónico.
XVI. DE LAS COLUMNAS DEL PORTICO
Las dos Columnas que franqueaban el acceso al Templo del Rey
Salomón se hallan representadas en nuestros Templos, aunque en éstos se
encuentran dentro del recinto y en su pared occidental, delimitando la pared
entre lo profano y lo sagrado, lo dual y lo único, lo temporal y lo eterno.
La Tradición Bíblica nos recuerda que estas columnas votivas fueron
confeccionadas en fundición de bronce, metal que simbolizaba la unión entre el
cielo y la tierra. Anuncian la dualidad que reconoció, y a la que se vio condenado
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el hombre luego de haber perdido su condición edénica. Son múltiples las
representaciones binarias que pueden establecerse a partir de este principio
dicotómico, pero no cabe la menor duda que la Masonería plantea un reingreso
de la natural, de lo instintivo y profano a lo único y sagrada, del campo del tiempo
y el espacio al reino de la eternidad, de lo que se ha perdido a lo que se debe
religar en el hombre
XVI. DE LAS TRES GRANDES LUCES
Las tres grandes Luces de la Masonería son: la Escuadra, el Compás y
el Libro de la Ley.
La Luz constituye un símbolo fundamental en el lenguaje masónico y
conviene detenerse en ella . Son variadas las interpretaciones que se le
atribuyen, pero todas la vinculan a la inteligencia, a la razón o a la verdad. Como
expresión simbólica, forma parte de una dualidad que integra con su opuesto la
oscuridad. En sentido moral, constituye una analogía del bien, del cosmos; en
tanto que su contraparte y eterna antagonista , la oscuridad, representa la
maldad y el caos. Otra interpretación vincula a la luz con el conocimiento y a éste
con la generación de conciencia . Así, la luz en la Masonería se instituye como
su conciencia, como su espíritu, como aquello que debe sostenerse bien en alto
para que propague sus rayos por la superficie del planeta. En síntesis, podría
decirse que la luz representa en el hombre la cualidad potencial de darse cuenta,
de generar conciencia, de reconocer la propia verdad interior y de decidir sobre
su proceso de individuación, proceso que desembocará en la realización
consciente de sí mismo.
El simbolismo de la Escuadra se relaciona con la materia u origen
natural del Universo y del Hombre, además de representar todo aquello que se
encuentre afectado y limitado por los dos parámetros fundamentales de su
manifestación: el tiempo y el espacio.
La naturaleza y amplitud variable del compás guardan clara analogía
con el Hombre que ha decidido trazar planes sobre esa materia prima y fecunda;
y el Libro de la Ley Sagrada, que cada Log.·. dispone sobre su piedra
fundamental, orienta los Trabajos de aquellos que se dispongan a la noble tarea
de iluminar al mundo con los ideales de la Orden.
XVIII. DE LA CADENA DE UNION
En la Cadena de Unión, la Masonería explica, de un modo simple y
preciso, el principio de unidad y cohesión de todo lo creado y manifestado.
La tradición alude a que antiguamente esas cadenas que hoy decoran
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nuestros templos simbólicos, servían a modo de cota, para diagramar y
establecer las que serían sus medidas.
Más allá de lo emblemático, la representación activa de la Cadena de
Unión que componemos todos los Hermanos al finalizar nuestras Tenidas, es el
resultado de una inspiradora y viviente imagen que debe, por y para siempre,
mantener unidas las columnas de la Orden; demostrando así que todas las
diferencias humanas son sólo aparentes y relativas.
La práctica constante de este acto que representa la Unión entre
Hermanos Masones, vitaliza y reafirma las convicciones depositadas en el
ideario de la Orden.
XIX. PAUTAS PARA EL RETEJAMIENTO
Las siguientes son pautas para el retejamiento del Grado; con este
interrogatorio, que debe responderse como prueba de la pertenencia a la Orden,
se prueba también el nivel de instrucción del Aprendiz Masón.
- Cómo fuisteis iniciado masón..?
- Preparando primero el corazón.
- Dónde os prepararon..?
- En un lugar apropiado, contiguo a la Log.·..
- Cómo os prepararon..?
- Quedé sin s.·., despojado de todas mis joy.·.o m.·., prof.', y con una Sog.·. al
cue.·. me condujeron a las puertas del Templo.
- Dónde os hicieron masón..?
- En una Log.·.reg.·., jus.·. y per.·. .
- Cuándo..?
- Cuando el sol estaba en su meridiano.
- No os parece esto una paradoja, teniendo en cuenta que la Log.·.
- Se reúne de noche..?
- Siendo que el sol es el centro de nuestro sistema planetario, del cual es parte la
Tierra que gira a su alrededor y sobre su propio eje,
- Y puesto que la Masonería es universal y se halla esparcida por sobre toda la
superficie de la Tierra, se torna necesario comprender que el Sol está siempre en
el meridiano respecto a la Masonería.
- Qué es la Mas.·...?
- Un sistema especial de moral, velado por alegorías e ilustrado con símbolos.
- Dadme el nombre de los grandes principios sobre los cuales descansa la Orden.
- Amor fraternal, caridad y verdad.
- Quiénes son los llamados a ser masones..?
- Los hombres libres, justos, honrados, de criterio sano y de irreprochables
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costumbres.
- Cómo os reconocéis masón..?
- Por la regularidad de mi iniciación, por las repetidas pruebasy aprobaciones, y
por mi buena voluntad para sufrir en cualquier momento el examen que me
fuere solicitado.
- Cómo demostráis a los demás que sois masón..?
- Por los sig.·. toq.·. y pal.·. que se me dieron al ingresar.
En el caso de estar probando nuestra condición de masones para
ingresar en una Log.·. donde nos desconocen, además del interrogatorio
previamente citado, podrán solicitarnos que efectuemos el signo del Gr.·., así
como el toq.·. y la pal.·. del mismo.
XX. DERECHOS Y DEBERES DEL MASON
Para ser masón se requiere , como condición indispensable, haber
sido iniciado en una Log.', que practique uno de los Ritos reconocidos por la
Francmasonería Universal y se requiere:
- Haber sido propuesto en una Log.·. regular por un Maestro Masón de la misma.
- Tener la edad de 21 años, o la de 18 años si justifica ser hijo de masón.
- Poseer inteligencia y cultura necesaria para practicar y comprender las
virtudes masónicas.
- Contar con medios de subsistencia para sufragar sus necesidades y la de los
miembros de su familia que tuviere a cargo, y contribuir al sostenimiento de las
obras de la Institución.
Los Deberes
Para ser masón regular y gozar de los derechos que la Orden
consagra, se requiere ser miembro activo de una Log.·. o Triángulo de la
Jurisdicción, estando obligado a:
- Obedecer la Constitución y los Reglamentos Generales de la Masonería y los
particulares de la Log.·. a la que pertenezca.
- Instruirse en los principios y prácticas masónicas a fin de desempeñar
debidamente los cargos que le fueran confiados.
- No tratar de los secretos de la Orden, sino con los Hermanos regulares de su
mismo Grado.
- No hacer conocer en público o privado , o ante profanos, su carácter de
masón, sino cuando lo requieran los intereses de la Orden.
- Contribuir al sostenimiento de la Orden, satisfaciendo las capitaciones
generales y particulares de la Log.·. o Triángulo al que pertenezca.
- Asistir puntualmente a los Trab.·. de la Log.·. o Triángulo del que forma parte.
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- Aceptar las comisiones que le confiera el Taller o la Orden , o del Cuadro en
particular.
Los Derechos
Todo masón regular tiene derecho a:
- Recibir y exigir la instrucción correspondiente a su grado.
- La protección de sus Hermanos, en caso de necesidad justificada y de acuerdo
con las Reglas.
- Emitir libremente sus ideas dentro de las Logias y con sujeción a la disciplina
interna, siempre que aquellas no salgan de la órbita de la moral y de la cultura, ni
ataquen los principios de la Masonería Universal.
- Ser electo para ocupar cualquier cargo, aun el más elevado, con tal de tener el
Grado, las condiciones y cualidades requeridas por la Constitución y los
Reglamentos Generales.
- Ser juzgado por el tribunal competente y gestionar los derechos ante quien
corresponda.
- Proponer, bajo su responsabilidad, la iniciación de profanos; la regularización o
afiliación de Hermanos en la Logia en la que pertenezca.
- Pedir aumento de salario cuando haya cumplido el tiempo prescrito por los
Reglamentos Generales.
- Obtener pase o retiro del Taller, estando a cubierto con el Tesoro y no
hallándose pendiente de proceso disciplinario.
- Presentar proyectos tendientes al mejoramiento de la Institución, ya sea en el
Taller al que pertenezca como por intermedio de éste a la Gran Logia.
- Solicitar de la Gran Logia, por intermedio de su Taller, el ser nombrado miembro
libre conforme a los requisitos exigidos por los Reglamentos Generales.
- Los Hermanos que no estén a cubierto con el Tesoro no son electores ni
elegibles.
- Los derechos del masón se pierden cuando así lo establezca una sentencia
recaída en juicio y dictada por autoridad masónica.
- Ningún Hermano regular de la jurisdicción puede ser privado de sus derechos
masónicos, sino en virtud de juicio previo y sentencia dictada con arreglo a la
Constitución y de acuerdo con los Reglamentos Generales.
Joyas Móviles
Los Dignatarios y Oficiales de las Logias Simbólicas, llevan al cuello un
collarín en cuyo vértice anterior llevan pendiente la joya distintiva del grado que
ejercen.
Estas joyas reciben el nombre de móviles, porque pasan de unos
Hermanos a otros al renovarse las autoridades.
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Bibliografía recomendada:
El Secreto masónico, Robert Ambelain
Rituales e iniciaciones en las sociedades secretas, Pierre Mariel Nacidos en sangre,
John J. Robinson
Los constructores de catedrales, Jean Gimpel
El mensaje de los constructores de catedrales, J. Brunier
El enigma de la catedral de Chartes, Louis Charpentier
Los misterios templarios, Louis Charpentier
Antropología filosófica, Ernest Cassirer
La independencia de América y las Sociedades secretas, Enrique de Gandía
Simbolo, rito, iniciación, cosmogonía masónica, Siete Maestros Mas.·.
La Francmasonería, Jean Palou
Anales del V Congreso Nacional del Simbolismo, Tanti – 1995
La rama dorada, George Frazer
Los mitos, Joseph Campbell
Los hijos de la luz, Roger Peyreffite
La historia como hazaña de la libertad, B. Croce
Esquema filosófico de la Masonería, Espinar Lafuente
Apreciaciones sobre la iniciación, René Guenón
Oriente y Occidente, René Guenón
El simbolismo de la Cruz, René Guenón
Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada, René Guenón
El ideal iniciático, Oswald Wirth
El libro del Aprendiz, Oswald Wirth
La Buena Sociedad, G. Abalos Billinghurst
Los arquitectos, Joseph Fort Newton
La religión de la masonería, Joseph Fort Newton
Nuestros Hermanos separados, los francmasones, Alec Mellor
La Francmasonería, Alec Mellor
La Masonería, Alec Mellor
Prácticas Masónicas, Alec Mellor
La regularidad masónica bajo una nueva luz, W. Cox Learche
Los grandes iniciados, E. Schure
Michel Sindona, el banquero de San Pedro, Luigi Di Fonzo
Jesuitas y masones, Tohotom Nagy
Y seréis como dioses, Erich Fromm
El mito del eterno retorno, Mircea Elíade
Lo sagrado y lo profano, Mircea Elíade
El hombre y sus símbolos, C. Jung
Simbología del espíritu, C. Jung
Símbolos de transformación, C. Jung
Psicología y alquimia, C. Jung
El Kybalion, Tres iniciados
The Temple and the Lodge, Baigent y Leight
La Masonería, Emilio Corbiere
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Prólogo ............................................................................................ 1
Nuestro Gran Símbolo .................................................................... 3
RITUAL DEL APRENDIZ MASÓN ................................................ 5
Apertura de los Trabajos ................................................................. 7
Trabajos en Familia ......................................................................... 9
Recepción de Visitantes .................................................................. 9
Orden del Día ............................................................................... 10
Iniciación ...................................................................................... 12
Preparación del Candidato ........................................................... 13
Recepción ................................................................................... 14
Primer Viaje .................................................................................. 20
Segundo Viaje .............................................................................. 21
Tercer Viaje ................................................................................... 22
Promesa y Consagración ............................................................. 25
Discurso del Orador ...................................................................... 28
Honras a la Bandera ..................................................................... 30
Clausura de los Trabajos ............................................................. 31
LIBRO DEL APRENDIZ MASÓN ................................................ 33
Palabras Preliminares .................................................................. 34
I De la Masonería .......................................................................... 35
II De los Orígenes ......................................................................... 35
III De los Orígenes Institucionales ................................................ 36
IV De los Orígenes en Nuestro País .............................................. 39
V Del Símbolo Masónico ............................................................... 41
VI De la Iniciación Masónica al Primer Grado .............................. 42
VII De la Logia .............................................................................. 43
VIII Del Ritual ................................................................................ 44
IX Del Templo Simbólico ................................................................ 45
X Del Trabajo Masónico ................................................................ 46
XI Del Gran Arquitecto del Universo ............................................. 46
XII Del Signo, Toque, Marcha y Palabra Sagrada ....................... 47
XIII Del Mandil y las Herramientas del Aprendiz Masón ................ 48
XIV De la Piedra Bruta .................................................................. 48
XV Del Cuardo del Primer Grado .................................................. 49
XVI De Las Columnas del Pórtico .................................................. 50
XVII De las Tres Grandes Luces ................................................. 51
XVIII De la Cadena de Unión ....................................................... 51
XIX Pautas para el Retejamiento ................................................ 52
XX Derechos y Deberes del Masón .............................................. 53
Bibliografía recomendada ............................................................. 55
Indice ............................................................................................ 56
PAGINA 56
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