• A maior rede de estudos do Brasil Entrar Gr át is Magia celta d j conway Wicca • FPD Ver material completo 93 pág. Enviado por Iury Alves Pré-visualização | Página 16 de 39 formasen parte de las antiquísimas religiones de diosas. En su libro The Underside of History, Elise Boulding afirma que algunas druidesas, como las que formaban el grupo que servía a la diosa Brigit, se constituían en órdenes de clausura y jamás tenían contacto con hombres. Otras sacerdotisas estaban casadas y abandonaban sus obligaciones periódicamente para pasar algún tiempo con sus familias. Un tercer grupo, formado por, probablemente, mujeres dedicadas a trabajos más serviles, llevaban vidas normales con sus familias. Entra también dentro de lo posible que la brujería o Wicca empezara a formarse al ser los druidas obligados a ocultar sus ritos. Tanto los druidas como las sacerdotisas eran los sanadores, jueces, astrónomos, maestros, oráculos y líderes religiosos de los clanes celtas. El jefe de los druidas era el Archidruida, que tenía su contrapartida femenina probablemente en la denominación Alta Sacerdotisa del Bosque. Existían escuelas especiales para quienes, con independencia de su sexo, deseasen iniciarse en su religión, aunque no era nada fácil llegar a forma parte de esta elitista comunidad religiosa. Según La Guerra de las Galias, de Julio Cesar, se necesitaban aproximadamente unos 20 años de estudios, durante los que se iban superando lentamente los durísimos niveles de órdenes. Toda la educación formal consistía en recitados del maestro y memorización del alumno. Los druidas tenían tres divisiones en su orden: los bardos (poetas), que vestían túnicas azules; los ovatos (profetas y filósofos), que las vestían de color verde, y los sacerdotes druidas, que vestían de blanco. Su tonsura fue posteriormente copiada por los monjes cristianos. En Irlanda, los ovatos y los bardos eran conocidos con el nombre común de Filid. Los druidas eran los filósofos, jueces y asesores de los jefes tribales. Los ovatos recopilaban todo tipo de conocimientos. Los bardos alababan, ridiculizaban y enseñaban a través de la música y la poesía. Todas estas enseñanzas sobrevivieron en Irlanda bajo el nombre de la Ley de Brehon. Cantaban himnos parecidos a los Vedas, rendían sacrificios con plantas especiales y, en ocasiones, con animales o seres humanos, y hacían uso de fuegos sagrados. Sin embargo, la práctica de sacrificios humanos no parece haber sido cosa corriente en Irlanda ni en Inglaterra. Los altos sacerdotes lucían a veces máscaras o coronas dotadas de cuernos durante algunas ceremonias relacionadas con la fertilidad. Los cuernos eran en honor del dios celta Cernunnos (en Inglaterra) o el Cornudo y simbolizaba la virilidad necesaria para la fertilidad. El Dios Cornudo era el que abría las Puertas de la Vida y de la Muerte, el macho, la parte activa de la Naturaleza, el Dios de los Infiernos, y se trata de la forma de dios más antigua que conoce el mundo. Su contrapartida femenina era la desnuda Diosa Blanca de la Luna. Esta diosa, la más antigua que existe en la Tierra, es la Madre Primitiva, al que todo lo crea; el lado pasivo y femenino de la Naturaleza. Por lo general, los druidas eran sumamente poderosos. Podían pasar fácilmente de una tribu en guerra a otra o ir a cualquier región que quisieran. De hecho, tenían tanto poder y estaban tan bien preparados que, en épocas posteriores, les fue prohibido llevar o utilizar ningún género de arma física. Se dice que, sólo con sus palabras, podían vencer al enemigo y causar toda clase de males. Enseñaban una relación muy especial con la Naturaleza. El alfabeto Ogham de los celtas –utilizado hasta aproximadamente el año 600 d.C- consistía principalmente en una enseñanza religiosa. Cada letra representaba una gran profusión de pensamientos e ideas. Los iniciados en la ciencia druídica podían hacer uso también de un lenguaje secreto de signos, tocándose la nariz, las piernas o cualquier objeto rectilíneo. De esta forma podían trasmitirse mensaje silenciosos entre iniciaos mientras hablaban con un tercero de cualquier tema normal e inocente. Esta habilidad hacía de los druidas personajes tan formidables que, en un momento dado, tuvo que prohibirse este lenguaje de signos. En la fe celta, las zonas del ser o de la existencia estaban representadas por tres círculos concéntricos. Abred, el interior, es el lugar en que la vida brota de Annwn, y constituye la arena en que el alma humana debe perfeccionarse. El siguiente círculo es Gwynedd (la pureza), en el que la chispa de la vida triunfa finalmente sobre el mal y puede descansar para siempre de la reencarnación. El círculo exterior recibe el nombre de Ceugant (infinito) y constituye el lugar donde reside la fuerza esencial de la creación. Esta idea de universo trino se ve representada en el nudo de tres picos tan frecuente en la artesanía céltica. La sabiduría de los druidas enseñaba que el alma humana tenía que atravesar numerosas encarnaciones en Abred, el Círculo de la Necesidad, antes de alcanzar Gwynedd, el Círculo de la Bienaventuranza. Abred es la vida terrenal, a la que, una vez aprendidas las lecciones, el alma no retorna. Los druidas enseñaban que había tres cosas que podían entorpecer el progreso: el ego u orgullo, las mentiras y la crueldad innecesaria. Las sacerdotisas o druidesas eran altamente reverenciadas entre los celtas ya que poseían el don o poder de las palabras, hierbas y piedras. Las sacerdotisas cantaban a los moribundos para que se sumieses en el sueño, hacían encantamientos, profetizaban, preparaban amuletos, llevaban a cabo sanaciones y se ocupaban de los partos. Uno de los objetos más característicos de las comunidades en que vivían era un caldero, tazón, fuente o charca, que probablemente utilizaban para leer el futuro. Las mujeres pelirrojas eran consagradas a las diosas de la guerra, ya que el color rojo era el color de la sangre vital y menstrual. Los herreros ocupaban una elevada posición en la escala social por estar iniciados en una magia especial. Solían prepararse en la Isla de Scath (Syke, prosiblemente) durante un año y un día, donde aprendían la magia de los metales y artes marciales. También podían sanar, profetizar y fabricar armas con poderes especiales. Los herreros estaban dedicados a la diosa Scathach o Scota. La mayoría de las culturas paganas reverenciaba en grado sumo a los herreros por la habilidad de éstos en crear mediante los cuatro Elementos, Tierra, Aire, Fuego y Agua. Mi abuela me contaba que, cuando era pequeña, fue, con otras niñas, a despedirse del herrero mientras éste se encontraba en pleno trabajo. Curiosa, se coló en el interior de la herrería y vio cómo el herrero susurraba algunas “cosas” sobre el metal, aunque ella no pudo oír lo que decía. Algunas colinas, lagos, cuevas, fuentes, pozos, monolitos, calderos en el medio de bosquecillos y antiguos círculos hechos con piedras eran lugares sagrados destinados al culto por estar conectados con líneas de antiguos prados e importante sucesos del pasado. Los pozos, fuentes, estanques y surtidores eran considerados símbolos femeninos, pasos acuíferos hacia el vientre subterráneo de la Gran Madre. Sin embargo, los druidas preferían los bosquecillos y bosques de robles, llegando incluso a levantar en ellos como templos grandes edificios de madera de forma rectangular o de herradura. La forma de herradura simbolizaba el vientre de la Gran Madre, la Gran Puerta de la Diosa o los conocimientos adquiridos mediante el renacimiento ritual. Imágenes grabadas toscamente en troncos de árbol o en piedras y, en ocasiones, adornadas con planchas metálicas representaban la devoción a la deidad. Cada templo celta contaba con su propio caldero sagrado, símbolo del vientre cósmico de la reencarnación de la Gran Madre. Dado que el día celta comenzaba a medianoche, la mayoría de Página 1 ... 12 13 14 15 16 17 18 19 20 ... 39 Criar perfil grátis