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ASTRONOMIA ONDAS RADIOS GALAXIA

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21/08/2018 - 10:46
Clarin.com
Sociedad
Fast Radio Bursts
El misterio de las señales que
llegan de otras galaxias y
desconciertan a los astrofísicos
Son ondas de radio que duran sólo unos instantes. Se especula
que podrían provenir de una civilización lejana.
Interferómetro. El Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment (CHIME) logró
captar las ondas de FRB.
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Telescopio Espacial Hubble
CONICET
Entre los grandes misterios que bordean nuestro Universo figuran
las explosiones rápidas en radio (por Fast Radio Bursts o FRB). Se
trata de escurridizas señales que atraviesan el espacio con una
potencia equivalente a 500 millones de Soles y que se
especula, podrían provenir de una civilización avanzada. Un
equipo de investigadores hizo pública una reciente detección desde
una fuente espacial desconocida que desconcierta a los astrofísicos.
Hacia el cielo. En la actualidad hay unos 30 telescopios a la caza de FRB, y el número de búsquedas
dedicadas está en aumento. (AP)
Un equipo de investigadores de la McGill University acaba de hacer
pública en Astronomers Telegram una nueva manifestación. La señal
fue alcanzada el 25 de julio por el Observatorio Astrofísico Dominion,
en la Columbia Británica de Canadá, utilizando el Canadian Hydrogen
Intensity Mapping Experiment (CHIME) y recién ahora se ampliaron
los detalles. La particularidad es que fue detectada en la frecuencia
de 580 MHz, casi 200 megahercios más baja que la de cualquier
otro pulso de radio que haya sido registrado.
Los FRB son eventos transitorios que duran apenas unos
milisegundos y se observan en radio. “La mayor parte de los 30 FRBs
fueron detectados por el radiotelescopio Parkes a una frecuencia de
1.4 GHz. Recientemente, fue captado un FRB por el telescopio
canadiense CHIME a 580 MHz, ampliando así el rango de
frecuencias en el que se manifiestan estas fuentes”, expone
Florencia Vieyro, del Instituto Argentino de Radioastronomía
(IAR) e investigadora del CONICET.
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formación de estrellas en el universo
La medida de dispersión de los FRBs, una magnitud que se relaciona
con el medio que tuvo que atravesar la luz para llegar hasta la Tierra,
es una evidencia de que estos fenómenos son de origen
extragaláctico, lo que implica que son muy energéticos.
“La intensidad de las señales de radio (o luminosas, si vamos al caso)
disminuye con la distancia. Esto significa que si algo que está dos
veces más lejos, en realidad es cuatro veces menos brillante. O
dicho de otro modo, si vemos desde aquí dos cosas que brillan con la
misma intensidad, pero una está dos veces más lejos que la otra, eso
quiere decir que la más lejana es cuatro veces más intensa”, destaca el
doctor Matías Tuero, del Instituto de Física La Plata (IFLPCONICET).
Radares en espera. Lo que aún se desconoce es qué causa los estallidos de radio, o si hay distintos
tipos. La mayoría solo son detectados una vez, lo que dificulta su investigación. (AFP)
Estas señales procedentes del espacio llegan a la Tierra en forma de
ondas. “La frecuencia, o longitud de onda, está directamente
relacionada con la energía de la onda electromagnética, es decir,la luz.
El espectro electromagnético es el conjunto de la radiación
electromagnética de distintas frecuencias. En esta escala, el rango más
bajo lo ocupa las ondas de radio, le siguen las microondas y luego las
infrarrojas. En el medio está la luz visible, las únicas ondas
electromagnéticas que pueden detectar nuestros ojos. En el otro
extremo del espectro lo ocupan los ultravioleta, los rayos X y los
rayos gamma”, detalla Vieyro.
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La pregunta que flota en el vacío es: ¿de dónde provienen los FRB?
Ya que es difícil imaginar procesos naturales capaces de generar
pulsos de radio con semejante potencia. Y además, que no fueran
regulares (la mayoría de los FRB son pulsos únicos) lo que lleva a
considerar el colapso y mezcla de dos estrellas de neutrones. Otras
hipótesis incluyen agujeros negros, pulsares con estrellas compañeras,
implosiones de cadáveres estelares o magnetares.
Imagen del telescopio ALMA en el desierto de Atacama. (AFP)
“Su procedencia da mucho lugar para la especulación, inclusive
proponiendo un origen artificial de una civilización súper
avanzada. Lo cierto es que nuestra galaxia tiene unos 100.000 años
luz de diámetro. Eso quiere decir que nada con origen galáctico puede
estar más allá de esa cantidad. Los Fast Radio Burst parecen provenir
de distancias del orden de los 3.000 millones de años luz, esto
es, 30.000 veces más lejano. Lo que quiere decir que la fuente es 900
millones de veces más intensa”, destaca Tuero.
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los humanos
Unos años atrás los investigadores descubrieron con asombro que por
lo menos 16 FRBs procedían del mismo punto del espacio, una
única fuente más allá de nuestra Vía Láctea. Fue tal el desconcierto
que varios físicos de Harvard llegaron incluso a proponer que las
misteriosas señales podrían ser la prueba de una tecnología
alienígena extraordinariamente avanzada.
“La confirmación de su origen llegó finalmente a fines de 2016,
cuando se detectó la galaxia huésped del único FRB que se repite.
Esta detección fue posible gracias a la interferometría, una técnica
usada en astronomía que se basa en combinar la radiación
electromagnética captada por distintos telescopios para conseguir una
imagen resultante de mejor calidad. Observar a través de un
telescopio de un sólo disco tiene un límite, pero si se combinan
diferentes telescopios se puede lograr un mayor detalle de una región
en particular con una resolución muy alta”, sintetiza Vieyro.
Asombro. Los investigadores encontraron que por lo menos 16 FRBs procedían del mismo punto
del espacio, una única fuente más allá de nuestra Vía Láctea.
En caso de que la ciencia logre avanzar hasta descubrir el origen de
estos estallidos de radio, se podrá abrir una nueva ventana al
Universo.
“Servirán para probar modelos y avanzar nuestro conocimiento de la
física que entra en juego en estos escenarios extremos, para conocer la
tasa de formación de este tipo de objetos en el Universo temprano. En
esta última década se inició una revolución en la astrofísica
observacional en donde combinando la información de varios
instrumentos (detectores de neutrinos, de rayos cósmicos, de ondas
gravitacionales, de rayos gamma, rayos X, y ópticos) somos capaces
de entender mucho mejor todos estos fenómenos. La observación con
detectores de radio y la detección de FRBs es otro aporte más para
completar el rompecabezas”, subraya Tuero.
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